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I Cí' o ^ *■ , .,
ÉJWé
ntií i Jucundam bxoe^tat ¿Pictoziat>zaxtrr^^y.
Cui/iíet linde satisjextilf suzc^et ojjus
toricient puexi éenius si duocex.it dios.
iahcient pLiexi c/eruus si cfiKxexi,
^mrnsí huaefiíezit, fufMr inctfits
m^
jd/ieg. 0icn ^•^^KíAntarxiuj
an . _ /7J2.3.
Jáan'. c^cilom" fca/prtt ^yif<tr.
i
EL MUSEO PICTÓRICO,
YESCALA ÓPTICA.
PRÁCTICA DE LA PINTURA,
EN QUE SE TRATA
DEL MODO DE PINTAR Á EL OLIO,
I£MPLE, Y FRESCO, CON LA RESOLUCIÓN DE TODAS LAS DUDAS
QUE EN SU MANTPUT ACIÓN PUEDEN OCURRIR.
Y DE LA PERSPECTIVA COMÚN,
LA DE TECHOS , ÁNGULOS , TEATROS , Y MONUMENTOS
DE PERSPECTIVA , Y OTRAS COSAS MUY ESPECIALES , CON LA DIRECCIÓN
Y DOCUMENTOS PARA LAS IDEAS Ó ASUNTOS D£ LAS OBRAS
DE QUE SE PONEN ALGUNOS EXEMPLARES.
POR JDON ANTONIO PALOMINO
DE CASTRO Y VELASCO,
TOMO SEGUNDO.
EN MADRID:
EN LA IMPRENTA DE SANCHA.
ANO DE MDCCXCVII.
Se hallará en su Librería en la calle del lobo.
I
PRÓLOGO AL LECTOR.
-5-íector amigo , esta humilde obra meditada con la exj-^riencla de mtícho? años,
actuada con el sudor de muchas vigilias, y publicada á costa de grandes expensas,
te presento, no para tu enseñanza si eres en ¡a Pintnra experto, sí para tu diver-
sión si eres curioso ^ Pero si aficionado deseas aprovechar , me alegraré te -sirva
de nutrimento que es el fin principal á que se dirige} como nos lo dicta la caridad,,
y nos lo persuade la meliflua eloqüencia del gran Bernardo , excluyendo por indi"-
nos los otros fines menos decorosoá que pueden especificar ios motivos del saber *.*
Fortuna grande seria de mi insuficiencia aprovechar á otros , logrando el enseñar
quien tanto necesita de aprender , que esto consiste en las calidades de la facultad
digestiva : pues la vianda que en algunos es letal ponzoña en otros se convierte
en saludable alimento. Y así no atiendas á lo poco que yo hubiere aprovechado
en el Arte ; que tal vez harán en otros mas efecto los documentos que mi in-
suiiciencia les subministra en este tratado , que lo que en mí han podido labrar en
el repetido exercicio de tantos años, que no todos los genios se pueden graduar
por una mensura. Y así vemos en esta facultad muchos toda su vida afanando, sia
poder adelantar un dia mas que otro , y otros sin tanto desvelo llegar á pisar la
cumbre de la eminencia ; de que se verán muchos exemplares en el tomo de las
^''idas de losJ?intores eminentes.que va adjunto i este de la Pra'ctica. Y sin em-
bargo , raro ó ninguno ha habido que no tenga muchas nulidades que suplirle:
cosa que desarma la mas engreída presunción , de suerte que no sé como hay quien
tenga ánimo para desvanecerse. : :
No^juiero yo ser censor de mis españ-^les ; pero referiré lo que dice el Fres-
noy en el catalogo que hace de los primeros ingenios del orbe en esta facultad 3.
El qual , después de elogiar á cada uno en aquello que le constituyó dif'no del
laurel, dice : de Domenico Guirlandayo, maestro del gran Micael Ángel, que su
manera de pintar fué gótica y muy seca. Que el Buonarróta no tuvo en las acti-,
tudes buena elección , y mucho menos en los paños y otros adherentes; que fué
extravagante en sus coinposiciones , y temerario en usar de licencias contra la
perspectiva; el colorido no muy grato ni natural, y que ignoro el artificio del
claro , y obscuro : y pudiera añadir , como otros muchos han notado , Jo inde-
cente é indecoroso de sus desnudos. Que el Perugino fué seco , a'rido , y de mal,
gusto. Que Rafael, sobre haber superado á todos los de su tiempo , no dibuxd el
desnudo con la especulación que Micael , ni tuvo la belleza del colorido del Co-
rezo; ni el contracto de claro,. y obscuro del Ticiano. Que Julio Romano fué el
mas duro y seco en el pintar que otro alguno de la escuela de Raíael ; y que no
Tom. IL a eji-
1 Non enim omnia ómnibus expediunt , & qui scire volunt , ut lucrentur, & cupidítas est»
non omni animae omne genus pJacei. Ecctes. 37. Simi ouidain, qui scire volunt, iit íedificent,&
2 Sunt quídam, qui scire volunt, ut sciant, charitas est. D. Bemard.
& curioíitas est. Sunt quiclam , qui-scite vo- ^ Cark/t ^^lonso de Fresnoy de art. grpf, aJ
lunc, ui scianiur, Su. vatiitas est. Sunt quídam, f,n^
II
entendió el claro, y obscuro ,4hi tampoco el colorido ; y que fue rígido y desgra-
ciado en sus composiciones , y mucho mas en los paños y vestimentos. Del Ticia-
no dice que sus figuras no son las mas bien dibuxadas, ni mas bien vestidas con
paííos humildes , y de colores baxos , tristes, y de mal gusto. .Del Tintorero dice
que sus composiciones de ordinario son bárbaras , y sus contornos no son los mas
especulados. Del Corezo que no tuvo. buena elección en las actitudes, ni en la dis-
posición de buenos grupos de figuras; y que su dibuxo de ordinario.se halla ^tro-
peado. Que. Aníbal no tuvo aquella nobleza. Jas gracias, y la delicadeza de Rafael;
y que sus contornos no son tan puros ni tan elegantes. De JKubens. dice .que su
modo de dibuxar mas sigue su natural flamenco , que la belleza del Antiguo,- por-
que estuvo poco tiempo en Italia ; y así su dibuxo no fué el mas especulado. Y
de Vandic dice que fué mezquino en el dibuxo.
A vista pues de estos desengaiíos en los primeros oráculos de esta facultad,
pregunto yo : habrá quien sea de tan desmesurado genio que se atreva á presu-
mir desvanecido que ha llegado á la eminencia del Arte ? habrá quien no se con-
funda y se humille , conociendo su ignorancia ? Entiendo que sí habrá , y mu-
chos ; pues no he visto facultad de quantas he tratado en el discurso de mi vida,
en que haya tanto vulgo de ignorantes , presuntuosos y desvanecidos. Ninguno
quiere reconocer superior ; y aunque vean milagros en otro , los miran con me-
nosprecio , no siendo aun capaces de mirarlos , y tienen por caso de menos valer
el celebrarlos. O dolor ! Que llegue la impericia á colocar su solio en el tribunal
de la ciencia ! Y que á la ceguera del amor propio no haya colirios que basten á
medicarla ! Que la ciencia infla , nos dice el Apóstol ' , y aun no se puede sufrir:
cómo se sufrirá que hinche la ignorancia ? Confieso que no hay valor ^jara ello , y
mas quando esto de ordinario sucede en los que menos saben : porque como no
saben lo que ignoran , están persuadidos á que no hay mas que saber ; quando to-
do lo que se sabe es la menor parte de lo que se ignora 2. Y la razón de todo es,
porque como aprenden esta facultad sin el subsidio de las letras , qualquiera míni-
ma cosa, que viendo, ó leyendo alcanzan, les parece que ya han llegado alo sumo
de la sabiduría , y ya se imaginan maestros , y catedráticos de los demás , á quien
pretenden embobar con sus documentos y máximas; siendo lo que hacen y lo
que dicen la risa y el ludibrio de los bien entendidos 3.
Por eso les he querido poner delante de los ojos , después de los fundamentos
de la teórica, en quien tienen bien que rumiar , la práctica de esta Arte , para que
vean lo sumo á que se estienden sus líneas ; y para que ocupados en su especu-
lación se retiren de los espacios ¡magrinarios del amor propio, donde la fantasía fa-
brica alcázares de viento á la vanidad. Para lo qual me he valido de los autores
mas clásicos en cada asunto : como para la simetría, de Alberto Durero, Daniel
Bárbaro , v Juan de Arfe. Para la anatomía , del Valverde , y nuestro Becerra.
Para la arquitectura , y perspectiva , del Vínola, Andrea Pozo, y Samuel Mora-
lois,
1 Scientia inflar. 1. ^ííCof. 8. Marcial.
s Máxima pars fcorum , qus- scimus, e.<it mí- 3 lít sí ubi forte , vel audiendo , vel legen-
nima eorum , aux ti^fchrws.Tiemisioc. PJbilos. do parum aliquid scientia» adquisierint . conti-
Par<; -~ienti« esr scire , quod nescias A¿- nuñ doctores fieri volunt.&í docere non ea,
iert. C:usid/'cus. qux cgerint , sed qua: aiidiiTim . & \iderint,
D'scetidi modus en , si te nescire videbi.';: despicientes exteros. Div. Hievonymus in vit.
Biscé, sed assiduej disce , sed uc sapiaSr Fatr. i. p, de S. loan. Egipt.
iri
lois ; ademas de la pra'ctica y espeailacion de tantos años , que es un gran maes-
tro : sin omitir las mas exquisitas menudencias que pueden ocurrir en Ja reduc-
ción de los actos de esta facultad , para que nada eche menos el atícion.ido y
estudioso.
Y respecto de que en estos nueve libros de la Escala Óptica se ha discurrido
por las nueve Musas : para que en todo se califique la identid.id de la Pintura con la
poesía ' , concluye la obra con el Parnaso Español Pintoresco Laureado , con
las Vidas de los Pintores Eminentes Españoles ; aunque con el rubor de ía diso-
nancia que hacen, á vista de las que los extrangeros nos franquean de sus naturales
llenos los mas de delicias , honores , y opulencias ; quanto los nuestros de miserias
ultrages, y desdichas, como hoy se ven en las ciudades mas populosas de España,
sino es que hayan tenido otros medios de que valerse. En que discurro hay mas
que admirar y que agradecer á los que han llegado á la eminencia del Arte en es-
tos reynos , pues no les lun movido aquellos estímulos de los intereses que en otras
regiones disfrutan ; sí solo el del honroso laurel de la fama postuma , estimulados
de un amor á el arte de la Pintura , que por un oculto destino , o secreto inüuxo
les arrebata insensiblemente á la especulación de esta facultad. Ni aun los intereses
de las obras públicas les pueden sufragar, porque la penuria del pais no da lucrar á
estimarlas ; y así no buscan el artífice , sino el precio ; no la habilidad , sino el ahor-
ro , sin hacer la debida distinción entre lo bueno y lo mejor, con que de ordinario
suelen dar en lo íntimo ; sino que el pobre artífice que tiene habilidad , se acomo-
de con el' tiempo á costa de su caudal. No lo digo por mí , pues á quien tan poco
merece qualquiera cosa le viene bien : ademas que debo á Dios en esta parte se-
ñaladísimas mercedes , que fuera ingratitud negarlas ; sino por los hombres de ha-
bilidad y méritos muy singulares , á quienes he visto padecer el ultraje de la for-
tuna. Pues es decir, que los de la profesión ayudan á el que sobresale ? si es mozo
dicen que no está la fruta en sazón : si es hombre , que en fuerza de sus obras se
ha colocado en crédito , dicen que es muy caro ; como sino fuera mas caro lo que
ellos tienen por barato ; y como si una onza de oro , porque pesa lo mismo que
una de plata , se hubiera de regular por el mismo precio. Si está viejo , dicen que
ya no hace cosa de provecho , que si fuera quando mozo , eso sí. Y entonces abo-
minaban lo que ahora celebran : como si el ingenio y los dotes del alma se enve-
jecieran 2. O que estupendos filósofos se pierden las universidades ! Pues mientras
el pulso y la vista se mantienen , y la cabeza está en su ser, cada día está la habili-
dad mas purificada , porque tiene mas cultura , y no es el pintar ir á sacar cepas ó
danzar sobre una maroma. Y así vimos en Lucas Jordán, que en los últimos años
pintaba mejor que quando tenia treinta ; porque la repetición de los actos facilita
y aumenta el hábito , y mas quando la potencia material no desayuda , como en
algunos ha sucedido , 6 ya por la demasiada senectud , d ya por algún accidente ca-
pital , que inhabilite los órganos corporales. Con que los mismos de la profebion
que le habían de ayudar á el que sobresale , son sus mayores enemigos. O justicia
de Dios , y como distribuirás á cada uno según su medida ! No digo pues que to-
Tom. II. a 2 dos
I Poetsinoperumsuorum exordiismusarum minimé vulgaris scientii modos, ac gradus per-
opem soleiu implorare. Arilfex quogue princi- cipiet. lun. de Pict. veter. lib. i. cap. i. §. 9.
pium trahet á musis : atque eas in primo staiim 2 Nec tarda senectus debiliíat vires an'imi-
conaiu advócaos, ex earuui nominibas veros nmcatque vigorem. I^'irg. 5. Mneid. '
IV
dos lo hagan así : pues no hay regla sin excepción , que siempre una índole noble,
y bien acondicionado genio obra según su innata y bien nacida propensión aque-
llo que es mas anoglado á el superior dictamen de la razón. Ruegote no dexes de
Ler cosa alguna por entender que ya tu la sabes , pues en leerlo nada se aventura,
y tal vez enconuaras •el desengaíío ; como los que dicen sin verlo que lo inismo
dirán otros autores , de que se desengafiarian si lo leyeran.
Y compadécete xie quien expone á el arbitrio de la pública censura este in-
menso trabajo y desvelo , y su pobre caudal , sin esperanza de recobrar lo uno,
ni recompensar lo otro. Que si la alta provideiTcia no me hubiera sufragado , ade-
mas de otros medios extraordinarios , con la habilidad de mi ¿obrino don Juan en
el buril , así para la conveniencia, como para el acierto de las láminas , fuera im-
posible sacar á luz esta obra. Yo me alegraré haber acertado á complacerte en ella,
y si lo hubiere conseguido , ceda todo en honra y gloria del Altísimo , y beneri-
cio de sus criaturas , ageno de todo temporal interés. VALE.
a.
PROTESTATIO AUCTORIS.
jiidqiíid in frasenti opere dixero Sacrosanctx Romance JEcclesiee sacro-
qite tidi'i tribunal} subjicio : Si enim aliquid decrctis siiis non consonum invcnia-
tur , tamcjnam non dictiim obsecro censeatur.
Antonius Palomino & Velasco.
TA-
TABLA
. DE LOS CAPÍTULOS
CONTENIDOS EN ESTE TOMO SEGUNDO
DE LA PRÁCTICA DE LA PINTURA.
LIBRO QÜARTO.
EL PRINCIPIANTE,
CAPITULO PRIMERO.
JLixhortacIon al principlante. Pag. 3.
CAPITULO n.
Del genio que ha de tener el princi-
piante, pag. 6.
CAPITULO III.
Del maestro que debe elegir el prin-
cipiante, pag. I o.
CAPITIÍLO IV.
Primeros rudimentos del principian-
te, pag. 15.
CAPITULO V.
De la simetría del cuerpo humano, p. 1 9.
CAPITULÓ VL
r- r
De la anatomía^^íe los músculos del
cuerpo humano, pag. 526.
CAPITULO VIL ,
De la anatomía de los huesos del cuer-
po humano, pag.j 2,9. _uj
CAPITULO VIII.
Regla general para la inteligencia de los
escorzos. pag. 32.
LIBRO QUINTO.
EL COPIANTE.
CAPITULO PRIMERO,
c
orno el principiante no ha de olvi-
dar el estudio d.^1 dibuxo , aunque se
ponga á pintar, pag. ^6.
CAPITULO n.
Instrumentos que ha de preparar el prin-
cipiante para ponerse á pintar, p. 39.
CAPITULO IIL
Modo de imprimar, d aparejar los lien-
zos , y otras superhcies para pin-
tar, pag. 44.
CAPITULO IV.
Quales , y quántos sean los colores del
olio , y como se han de preparar , y
de los aceytes y secantes que sirven
para su manejo, pag. 52.
^ CAPITULO V)
Como ha de comenzar á.pintar el co-
pian-
y
.VI
piante , y los medios con que ha de ner de la arquitectura , sus especies,
y proporciones, pag. 1 oo.
facilitar el colorido, pag. 5 7. ^
CAPITULO VI.
CAPITULO V.
Del colorido de los paños ó ropas, y Práctica de la Pintura al temple, pag. 11 oí
de los cambiantes de diversos colo-
res, pag. 65.
CAPITULO VIL
De los paises , flores y frutas , y otros
adherentes. pag. 7Í2.
CAPITULO VIII.
De los medios que puede usar el co-
piante para ajustarse mas á el origi-
nal, pag. 82.
LIBRO SEXTO.
EL APROVECHADO.
CAPITULO PRIxMERO.
L
LIBRO SÉPTIMO.
EL INVENTOR.
CAPITULO PRIMERO.
\^^ué cosa sea inventar , y si todo lo
que es inventado merece el título de
original, pag. 122.
CAPITULO II.
Qué caudal debe tener el pintor en el
entendimiento para haber de in-
ventar , y como ha de usar de él.
pag. 126.
CAPITULO in.
o que debe observar el aprovecha- Co'mo ha de examinar el artífice su In-
do para pintar por una estampa , ó
por un dibuxo. pag. 87.
CAPITULO n.
vención , y pui ificarla de todos de-
fectos, pag. 134.
CAPITULO IV.
Del modo de estudiar por el natural, y De la práctica, y observaciones de la
lo que se debe observar en los retra- Pintura al fresco, pag. 143.
tos. pag. 90.
CAPITULO III.
Observaciones para componer una his-
toria tomada de diferentes pape-
les, pag. 97.
CAPITULO IV.
Inteligencia que el aprovechado debe te-
LIBRO OCTAVO.
EL PRACTICO.
,t
CAPITULO PRIMERO.
^1 J¿ la práctica que debe tener el
• pintor , y porqué medios la ha de
conseguir, pag. 158. '-'afcíi uii i
VII
CAPITULO II.
Inteligencia que debe tener el pintor de
la hsíonomía , paía sublimar la perfec-
ción de sus obras. 'pag. i6i.
CAPITULO IIL
De la perspectiva práctica, pag. 167.
CAPITULO IV.
De la perspectiva de los techos, p. lyC.
CAPITULO V.
curtirse en las obras de conscqiien-
cia , que se ofrecen en la Pintura,
pag. 21$.
CAPITULO IV.
Idea para el ornato de la plazuela y
fuente de ésta imperial coronada vi-
lla de Madrid , en la entrada de la
•serenísima reyna nuestra señora Doiía
María Ana de Neoburg , para las se-
gundas felices nupcias d^-1 Rey nuestro
¿eñor Carlos II. año 1 690. pag. ¿27.
CAPITULO V.
En que se resuelven otras dilícultades Idea y pintura del patio del hospital
que ocurren en las cúpulas y sitios
cóncavos, pag. 184.
CAPITULO VL
En que se trata la delincación de los tea-
tros, altares, y monumentos de pers-
pectiva, pág. 188.
LIBRO NONO.
EL PERFECTO,
CAPITULO PRIMERO.
D
e la gracia, dulzura, y melodía de
la Pintura , y por qué medios se lle-
gará á conseguir, pag. 1 96.
CAPITULO II.
De otras observaciones concernientes á
la mayor perfección de una pintu-
ra, pag. 203.
CAPITULO IIL
De las ¡deas ó asuntos que suelen dis-
Real de esta Corte , que se executd
año de 16 93. de orden de esta no-
bilísima , é imperial villa de Ma-
drid, pag. Í235.
CAPITULO VL
Explicación de las ideas que se executa-
ron en dos calesines de orden del se-
ñor Don Carlos II. y para su real ser-
vicio año de 1696, pag, 242.
CAPITULO VIL
Idea para la pintura de la iglesia Parro-
quial de san Nicolás de Bari de la
ciudad de Valencia, pag. 247.
CAPITULO VIIL
Descripción de la Idea de la pintura del
presbiterio de la iglesia Parroquial de
san Juan del Mercado de la ciudad
de Valencia , que executó el autor
año de 1699. P^g- ^i9*
CAPITULO IX.
En que se describe la idea de la pintura
del
VIH
del cuerpo de la iglesia de la Parro-
quial de san Juan del Mercado de la
ciudad de Valencia que executó el
autor año de 1 700. pag. 286.
CAPITULO X.
Idea para la pintura de la cúpula de la
capilla de nuestra Señora de los De-
samparados de la ciudad de Valencia,
executada por el autor año de 1 701.
P^g-
Í96.
CAPITULO XL
Descripción de la pintura del frontis , ó
medio punto del coro , en que ter-
mina la bóveda de la iglesia del con-
vento de san Estevan de Salamanca,
orden de Predicadores , executada por
el autor año de 1 705. pag. 304.
CAPITULO XII.
CAPITULO XIIL
Geroglíficos que formó el autor para
el funeral de la serenísima Rey na
nuestra señora Doña María Luisa
Gabriela de Saboya año de 1714.
pag. 316.
CAPITULO XIV.
Idea que se ofrece á la corrección de la
muy veneranda , y erudita comunidad
de la Real Cartuxa de Santa María
del Paular para la execucion de la pin-
tura de la cúpula del sagrario nuevo,
pag. 322.
CAPITULO XV.
De algunas curiosidades , y secretos ace-
sorios á la Pintura , y de importancia
para el que la profesa, pag. 327.
Idea para la pintura de la cúpula de la C A P I T U L O X V I.
capilla del Sagrario en el Real mo-
nasterio de la santa Cartuxa de la Manifactura , y secretos de algunos co-
cindad de Granada año de 1712. por lores artiticiales , que se gastan en la
el autor, pag. 31 2. Pintura, pag. 337,
MU-
MUSEO P I C T O R I C O5
Y ESCALA ÓPTICA.
TOMÓ SEGUNDO.
PRÁCTICA DE LA PINTURA.
L I B R O^ Q.'ü A R TO.
EL, PRINCIPIANTE,
PRIMER GRADO DE LOS PINTORES.
Qiiarhim est cap ere id y quod instas. ^
M E L P Ó M E N E.
Id est , capacitas , sive -ponens germina. '
Tdelpomcne trágico proclamat tnasta bhatii. 2
ARGUMENTO DE ESTE LIBRO.
JÍL¿A quarta operación, ó acto \ ntclectual , que pracDicamos en la investigación
de la sciencia , es poner medios para adquirir lo que con instancia se ha deseado.
A este acto intelectivo llamaron los antiguos y^í/^o;«e/?e, quarta de las nueve
musas 3 , cuyo oficio es cultivar lo que se ha plantado. Y así habiendo impuesto
á el aficionado en el tomo antecedente , en la inteligencia de la constitución y na-
turaleza del arte de la Pintura , según sus teóricos y scientíficos fundamentos , que
son las raices y semillas de este delicioso vergel , sigúese ahora el ingreso á la Prác-
tica en este libro , donde comenzaremos á instruirle en los rudimentos con que de-
be cultivar este ameno jardin , y ocupar la primera grada de esta escala óptica , pa-
ra ascender i la eminencia de tan suntuoso alcázar , que asentado sobre tan segu-
ros y firmes fundamentos , se mira incontrastable á los embates del tiempo y ac-
cidentes de la fortuna : para lo qual contribuirá benigna la docta J^íelpómene,
asegurando con la melodía de su acento la esperanza del fruto que promete la
cultura de este apacible vergel : bien que melancólico y adusto en los princi-
pios , hasta que le fecunde el suave rocío de los bien observados preceptos , y co-
mience á brotar la variedad hermosa de sus fragrantés fioresi; '•
Tom. II. A , CA-
1 Fulgent. flfytbo!. i. 3 Herodüt. »« sua historia juxta Musarum sf-
2 Virgil. in Epigr. riem. -¿j^a/i ;_
o J
Mlf$EP PICTÓRICO.
TJM
:)í 1
L
Lo prinuro que ha
de considerar el ^rin-
tipiante.
Lo segundo que ha
de considerar el prin-
cipiante.
CAPITULO PRIMERO.
Exhortación á^l pr'mcijpiante.
§. I.
J
ía gran copia de facultades , la suma erudición y funda-
nientx)s scientíticos 4e que se adorna la Pintura ' , parece
podia causar horror en vez de servir de estímulo á el prin-
cipiante para emprender el estudio de esta honorífica profe-
sión; pero este debe considerarlo primero, que las cosas gran-
des se hicieron para los grandes espíritus ; y que seniejantes
empresas , aun con no conseguirlas , aseguran ía gloria en in-
tentarlas 2. Con menos se contentaba aquel gran político que
ideó el epígrafe : Tn magriis vokñsse satis , pues bastábale
la voluntad de emprenderlo , para idearse la gloria de con-
seguirlo ; pero en todo caso nunca desconfie de lograr lo
mejor , teniendo presente que en las cosas sublimes siempre
son grandes aq.uelías que se acercan á las mayores 3.
Lo segundo debe considerar el principiante , que aque-
llos eminentes ingenios que veneramos , como oráculos de
esta facultad , no fueron de otra naturaleza que la nuestra;
ni el" que anduvo con ellos tan liberal será con nosotros es-
caso, pues la mano del señor nunca se limita 4; ni lo infinito
puede tener término ; siempre tiene que dar y comunicar á
sus criaturas ; y el que desconfia de esta verdad , hace cono-
cido agravio á su infinita sabiduría y bondad , de cuya natu-
raleza es difundirse y comunicarse. Y llevando por norte esta
santa confianza, ageno de toda vanidad y satisfacción pro-
pia , considerando á Dios autor de todo lo bueno 5 , no hay
que temer dificultad alguna que pueda ocurrir , por insupe-
rable que parezca , sino procurar siempre imitar y seguir á
aquellos cuyas obras inmortalizaron sus nombres ^ , sin em-
barazarse en obstáculos que entibien el continuado curso de
esta deliciosa jornada , y que solo pueden amedrentar los ge-
nios
1 Aut enim difficultate institu-
tionis t^m numeros<e,atque perple-
Xí^ deterreri solent; aut eo tempo-
re , quo prsecipué alenda ingenia,
.arque indulgencia quadam enu-
trienda sunt ; asperiorutn tractatu
rerum atteruntur, j^aw. de Pict. vet.
¡ib. I. cap. I. §. 6.
2 IVlagnx rei , quantulumcum-
que possederis , fuisse participem,
non mínima est gloria. Columel. lib.
w. de R. R. cap. r.
3 Ñeque illud ipsum , quod est
optimum, desperandum est : nam
in prsestantibus rebus magna sunt
ea,qux sunt optimis próxima. jfí/«.
ibi. §. 8. ex Cicer. de claris ovatorib,
ad Brut.
4 Non est abreviara rtianns Do-
mini.... Ñeque agravara est auris
ejus , ut non exaudiat. Isai. 59.
5 Omne datum optimum per-
fecrum desursum est deícendens
á patre luminum. yacoh. i.
6 Quorum gloriam affectas,eo-
rum opera imitare. Isocrat , ad Nic.
LIBRO QUARTO, ^
nios tímidos y espantadizos. Un mediano carpintero conocí
yo , que habiendo llegado á ser primoroso evanista , pregun-
tándole como lo habia conseguido , respondió : conside-
rando que lo que hadan unas manos aporqué no lo hablan
de hacer otras ? Y lo mismo sucedió a' Pedro de Avila , que
avergonzado de saber solo , como él decia, acepillar un zo-
quete , se aplico de suerte á el estudio , que vino á ser con-
sumado arquitecto. _,,,,-
Lo tercero debe considerar el principiante, que las fá- Lo tercero que debe
cultades que ilustran la Pintura , ni se aprenden todas juntas, considerar el fritici-
ni cada una , como si aquella se profesase , porque para eso /'^'■'^«'•
no bastaba una vida ; y así no es menester , como discreta-
mente dice \^¡truvio en su arquitectura , que sea tan gran
geómetra como Euclides , tan gran anatomista como el Ve-
xálio , tan lisionomista como el Porta , tan gran retorico co-
mo Cicerón , ni tan grande arquitecto como Vitruvio ; por-
que todas las cosas tienen su medida : que también hay en
el saber sus hidropesías ' ; y es menester evitarlas midiendo
el talento con la necesidad * : que si este fuere tan feliz , que
sin perjuicio de lo principal se pueda extender á lo accesorio,
el tiempo y la naturaleza del genio le aconsejarán lo conve-
niente ; pero no siempre es lo mejor lo mas seguro , y á veces
lo mas seguro es lo mejor ; y en los principios siempre se
ha de buscar lo mas seguro , tomando de cada cosa lo que
basta , sin empeñarse en lo que sobra ; y emprendiéndolo
parte por parte sucesivamente sin ofuscarse ni confundirse,
vendrá á conseguir fácilmente la posesión del todo 3 : tenien-
do presente el común axioma de gutta cavat lapidem , que
una gota horada una piedra , no con la violencia , sino con la
repetición , non vi , sed stepe cadendo. Así pues logró Aie-
xandro hacerse dueño del mundo en pocos años. A que alu-
dió la empresa del caballo , á quien pretendiendo un hombre
arrancarle las cerdas de la cola todas juntas , le arrastraba sin
conseguirlo ; y otro cerda á cerda venia á despoblársela toda
sin violencia ni trabajo : y así poco á poco se avanza mucho;
y continuando el trabajo con el buen orden y método , se
vencen las mas arduas dificultades 4. Por eso esta obra no
solo se intitula A'Iiiseo Pictórico , por la varia erudición que
Alexandro como se
hizo dueño del mwido
en pocos años.
Tom. IL
' I Delectat artium notitia mul-
tarum. Tantum itaque ex illis re-
tineamus , quantum est necessa-
rium. Séneca epist. 88. Plus scire,
velle, quam sit satis, intemperan-
tia: genus est. ídem ibiJ.
s Non plus sapere, quam opor-
tet sapere : sed sapere ad sobrieta-
tem. Unicuique sicut Deus divisit
mensuram. Jíd Romanos 12.
A2
el
3 Facillús enim per partes in
cognitionemtotiusadducimur..5'^».
epin. 89.
4 Omnia conando docilis so-
Jertia vincit. Manil. libro astron.
vers. 95.
Omnia enim breviora reddet or-
do , & ratio, & methodus. Jun. de
Píct. vet. lib. i . cap, i . §. 7.
4. MUSEO PICTÓRICO.
el arte incluye , sino también Escala Óptica , para dar á. en-
tender que se ha de subir i la cumbre por sus gradólo es-
calones uno á uno , sin precipitarse ni descomponerse.
Gran felicidad dexó vinculado el estudio á los pobres, ó
á los que la fortuna les privó del subsidio de quanciosos vín-
culos y crecidos patrimonios : pues si las artes y sciencias se
dexasen conquistar solo con las riquezas , exccutoriado tu-
vieran los ricos el epiteto de sabios , y los pobres el vitupe-
rio de idiotas. Pero como esta es una mercancía que solo se
compra con el trabajo y la aplicación , es gran consuelo pa-
1 ra todo linage de personas ^ , pues no dexará de graduarse
en este concurso el mas desvalido , siendo para el sufragado
del genio , aplicación y constancia ; y así de ordinario suele
La ciencia y el es- ser patrimonio de pobres.
indio es patrimonio . . £1 grande Apeles consiguió la eminencia del arte, no
d¿ ^oores. ^^^ fatigas demasiadas ni tareas prolixas , sino con una cons-
tancia de ánimo tan prudente , que sin las congojas del afán,,
procuraba no se le pasase dia alguno sin dibuxar por ocupa-
do que estuviese ' ; que esto basta tal vez para que, ó se ade-
lante , ó por lo menos se conserve lolidquirido , fiando los
mayores progresos de mas repetidos actos..
§. II.
Lo ¡lUixrto que debe jL últimamente debe considerar el principiante lo que di-
consiJerar el princi- ce Quintiliano : Qite ninguna edad parece fué mas feliz que
pi^^»t^- la nuestra , en cuya ense/tanza trabajaron tan eminentes
ingenios de la- antigüedad 3. Con mas razón lo pudiera hoy
decir , con el transcurso de tantos años mas en que han flo-
recido tan felices ingenios , y en ellos otros tantos oráculos
de todo linage de erudición que viven inmortalizados , ya
en la tácita eloqüencia de sus libros , ó ya en la muda res-
piración de sus obras.
Aquellos eminentes griegos , en los primeros crepúsculos
del arte , sin otro maestro que la naturaleza y la innata virtud
del ingenio , que próvido el Criador infundió en nuestras al-
mas como centella de su divinidad con solas quatro colores,
y al principio con sola una llegaron á tan superior excelencia,
que
• I Metroclesrerumquasdamesse lo. Nulladies sine linea. /í/(?m./¿iV.
ajebat , quse argento emi possent, 3 Tot nos prsceptoribus , tot
ut domum , quasdam vero, quas magistris instruxic antiquitas, ut
tempere , & studio ut scientiam. possit videri , nulla sorte nascendi
Diog. Laer. ¡\b . ó. xtasfelicior,quattiaostra,cui docen-
3 Apelii fuit perpetua consue- dae priores elaboraverunt. Quint.
tudo , numquam tam occupatatn m. 2. opud, Jun. ¡ib. 1, de Pict.vet,
diem agendi , ur non iineam ducen- cap. i. §. 7.
do exerceret arttm. Píin. 35. cap.
.Ot.IrBílO QÜ.ARTO. 5
que sus obras se í^credifaron mas Ú^ milagros qiac de aríiíí-
ciosjr como lo vimos en el tomo antecedente , libro primero
y segundo. Porque la oculta fuerza del ingenio prorumpe á
veces en Jos mayores aciertos , guiado solo de un secreto in;i-
pulso de la naturaleza ' , que tal vez le entibian mas que le
estinmlan los preccpíos. ^ ' i ' ■ [ i
T
§. lll
anto puede la aplicación del ingenio y la continuación
del trabajo, que industrioso llega á superar las mas arduas
empresas ?. Y así au£ique á el priftcipio parezcan insuperables,
no hay que desmayar , pues todos los principios parecen ar-
duos ; y no hay sciencia que ant^s de eiuprenderla no pa-
rezca diiícil 3 ; pero todos los que á el principio son temores,
los convierte el estudio en delicias ; y en luces resplandecien-
tes, todas las que parecían tinieblas horrorosas.
Deseche pues el principiante el cobarde temor que pe-r
rezoso malogra el fruto de los mas A;levados ingenios , con-
siderando que los grandes espíritus nacieron para empresas
grandes ; que aquellos que las lograron felices , no fueron de
otra naturaleza que la nuestra ; y que no ha de ser con no-
sotros escaso el que anduvo con ellos tan próvido ; que con
la constancia sin fatiga ni congoja , parte por parte se viene á
conseguir el todo } que no se tarda lo que se- acierta ; y que
algunos aun sin mas documentos que su ingenio y aplicación
han llegado á conseguir mucho ; y últimamente , que debía-
mos afrentarnos de no adelantar aun mas que los antiguos,
por hallarnos en posesión de lo que ellos dexaron trabajado
para nuestro documento ; pues poco se debe á sí el que no
sabe mas que lo que le han enseñado , que aunque la peque-
nez de un pigmeo no pueda medirse con la proceridad de
un gigante , si sobre los hombros de este se colocase el pig-
meo , no hay duda que conseguiría mayor eminencia. Gigan-
tes han sido de esta facultad los antiguos ; pero si hallando-
nos en posesión de lo que especularon y obraron , procura-
mos nosotros ascender con el estudio á mayores especulacio-
nes , no hay duda , que aunque seamos de estatura pigmea,
podremos descubrir mas tierra que los que fueron de mayor
estatura ; y sobre todo debe servirle de estímulo á el princí-
pian-
1 Credere motlo,qui discet,ve-
lit, cerianí qu;inJam viam esse, in
qua multa , etianí sine doctrina,
prestare debeat per se ipsa natura.
Jun. de Píct. ^'eter. lib. i . cap. i . §. 6.
2 í^uia vis magna est in homi-
num ingeniis,eo multi, eiiam sine
doctrina , aliquid omninm gene-
riim , atque artium consequuntur.
Cic. de Orat. lib. 2.
3 Omnia principia sunt diffici-
lia. Ex co'iim. pbilos. axiom. Omne
opus ditficilé videtur, antequam
lentes. Veget. lib. 2. de re milit.
La demasiada aten-
ción d los p'íCejHos en-
torpece a 'veces la ma-
no.
El dcmasijílo te-
tjior y desconfianza
desluce muchos iJige-
7110S.
Poco se debe á sí
el que se contenta con
lo que le han enseñado.
Estímulos fara el
jjrincÍ£Íaníe.
6 MUSEO PICTÓRICO.
piante la belleza de esta facultad , el deleyte , la diversión , la
virtud , el honor , la fama y renombre glorioso que se intere-
sa en este oculto hechizo , en este apetecido cautiverio , y en
este por tantos títulos milagroso encanto de los ojos.
■A ■-
CAPITULO 11.
c
Del genio que ha de tener el principante.
§. L
^o» repugnancia de la naturaleza inútil es el trabajo » ; y
por el contrario es de suma importancia quando á el trabajo
nos guia la misma naturaleza. * Es nativa propensión amar
aquello á que nos inclina el genio ; y es tan poderoso el amor
en lo que investiga , que á el mismo trabajo le disfraza en
deleyte 3 : ingenio altamente dotado del cielo requiere el pin-
tor 4 ; y este excita á la voluntad , para que acompañándole
en los apetecidos afanes convierta en delicias los sudores,
manifestándose estos secretos impulsos en las primeras trave-
suras de la edad pueril.
Y así acostumbraban los griegos , con providencia sabía,
la puericia descubren introducir á sus hijos en los umbrales de esta arte aun en los
Con facilidad se
percibe lo qite el ingenio
apetece.
Las tra'Vfsuras de
el genio
mas tiernos aííos , para que observado su genio , ó les inclina-
sen á otras si en aquella no aprovecharon , d perseverasen en
ella si felizmente comenzaban 5 ; de suerte que la Pintura
venia á ser la piedra de toque de los ingenios , mediante la
qual se descubrían los quilates de cada uno. Providencia cier-
to importantísima en las repúblicas , ó ya para examinar los
genios y no descaminarles la propensión , ó ya para labrar-
los encontrando la lima con que se han de pulir ; que en
muchos por faltar esta , se ha visto quedarse en bruto , carga-
dos de la escoria que sacaron de la inculta mina de la na-
turaleza.
Aquel varón singular entre los romanos Paulo Emilio,
no
1 Reluctante natura irritus la-
bor est. Tutum ¡ter est , ad quod
natura te instruxit.4S'í'«í'ca<'^2íí.3i.
Ad hanc legem animus noster ap-
tandus est. JJet?!. epist. 107.
2 Magnum quidtm est tractare
artem , ad quam narurx tu« spon-
té propendeas. Jun. de Pict. leter.
¡ib. 2. cap. 2.
3 Máximum ad rem conficien-
dam adjumentum amare id ipsum
quod geratur. Séneca epist. 57.
4 Ingeiiium pictura expetit.Fí-
lix Faver in hist. Suevof. ¡ib. i. c. 8.
Pictori non exigua cxlitus do-
na obtinenda sunt , quibus arte sua
dignus videatur.^oteí. F¡ud de Mi-^
chocosm. hist. tract, de Pict.
5 Etenim pueri grascorum áta-
te adhuc teñera , primum artis pic-
turae limen ingressi , iranifestam
statim qualiscumque indolis spem
prodebant; atque ex ea spe,aut ad
alias artes traducebantur, si minus
bac arte capi viderentur , aut in
arte feliciter inchoata constanter
perseverabant. Jun, de Pict. veter,
¡ib. 2. cop. 3. §. I.
LIBRO QUARTO.
^
no solo aplicó á sus hijos maestros de filosofía y retórica , si-
no también de escultura y Pintura , como artes convenicn^
tes para el ornato político de una juventud bien disciplina- Pintura, piedra de
da '. Continuándose entre los romanos este acreditado es- ioque de los ingenios
tilo «, como lo vimos en repetidos discursos, de los libros P'i'riles.
antecedentes. . ; ojji'ja-: A
( ■ No lo hicieron así los Megarenses , pues .ponían mas
estudio en la procreación de sus ganados que desvelo en
Ja educación de sus hijos. A cuya causa decia Didgencs,
que riías que uno de los hijos de los Megarenses, jxqueria ser
lina res de sus ganados 3. Cierta ^especie de estulticia y des*
cuido digno de grave reprehensión es desvelarle los hom-
bres en cultivar la hacienda que han de dexar. á sus hijos, ■
y dcxar á sus hijos sin cultivar cargados de hacienda. Por
esto exclamaba Crateto diciendo , que desde el lugar mas
eminente de cada ciudad , en voz alta se había de repetir : jm
que -pensáis , hombres insensatos , que tanto desvelo poncis
en adquirir hacienda , y tanto descuido e?i instruir los hijos
d quien la habéis de dexar 4 !
Exclamación de
Crateto acerca de la
educación de los ¡lijos.
Q,
II.
.uanto le falta de disposición á la puericia para elegir lé
sobra de viveza i el genio para indicar , debiendo los padres
con la observación de lo que esta abunda , suplir el arbitrio
que en aquella falta ^ y reconocida por las indicaciones la pro-
pensión del genio , hacer elección de aquello que le es mas
conforme. Muchos , que fueran eminentes en una facul-
tad j viven violentos y deslucidos en otra. El genio de la Pin-
tura se dexa conocer en las travesuras de la puericia , ya con
un carboncillo, formando en mal digeridas seíías algunas fi- del genio
guras de hombres ó animales y otras cosas ; ya con la pluma
copiando imperfectamente alguna estampa ; ya formando de
barro ú otra materia semejante alguna figurilla ó anímalejoj
ya traveseando en colores , manchando las paredes y preten-
diendo formar algún adorno , pais ó casería ; y especialmente
Quanto importa eU'
gir facultad conforme
1 PauIuscertéEmiliusat quan-
tus ille vir! liberis suis , non so-
phisuis modo.Ói rhetores.sedsculp-
lores etiam , atque pictores magis-
tros acididit. Jim. ibidem.
2 Cumliqneatromanorum quo-
que antiquinribu'!, hanc liberorum
suorum institutionem nequáquam
displicuisse. Líem. itUem.
3 l.'ndéetiim Diogenes,videns
Megarenses m.ijorem pecurum suo-
ru;ii . quám liberorum ciiram gere-
re, di.xit: se malle Megarensis ho-
Sl
minis arietem esse , quám filium.
Jun.ibid.ex jílliono vet. hist. i 2. 50.
tí Laert. lib, 6. i» Diog.
4 Idque ex sententia Cratetis,
qui séepissimé dicere solebat, cons-
cendendiim esse editiorem, si fieri
posset, urbis locum, &|ex eo auri-
btis omniuní occinendum: f¿uo ten-
ditis homines , qui reí faciendo omne
impenditis studium"^ Filiis autem qui-
bus opes vestras relinquetis , curam
per parvam ! P hitare, de educat. líber.
lí lUtWi'
«
MUSEO PICTÓRICO.
La desconfianz.a
demasiada , suele ser
dañosa en los empe-
ños de la opinión.
Algunos quieren sa-
berlo todo en un dia.
Tareas impruden-
tes llamaradas de es-
toca.
Ingenios apoj}leti-
cos en la Pintura.
■si estas indicaciones se acompañan de un natural modesto,
jpacííico , dócil , aplicado y discursivo , este es iegitimamente
genio de pintor excelente , que aunque en algunos que lo han
úáo , hayan faltado muchas de estas partidas , también les
han servido de lunares que , ó han atrasado su habilidad , ó
han obscurecido su fama.
No es despreciable en el pintor la osadia ; pero esta no
se ha de encaminar á la presunción , sino á el empeño ; que
tal vez en este la tibieza y desconfianza demasiada es dañosa,
y malogra . los mas importantes asuntos i la opinión. Todos
los extremos son viciosos 5 pero obrar callando con alí];una
satisfacción propia , mas cerca está de virtud que de vicio.
Mas hablar jactancioso sin explicarse en las obras , mas cali-
ficado está de vicio que de virtud. Creed á las obras , dice
Christo Señor nuestro i , no á las palabras : luego estas pue-
den adolecer de falaces , y quedan las otras con crédito de
verdaderas.
Modesto y no audaz debe ser el genio del pintor , que
aunque tal vez la modestia degenere en desconfianza ,. ésta Ic
puede empeñar diligente quanto la satisfacción propia le atra-
sará confiado.
Pocas veces se encuentra el genio ta'h purificado , que no
tenga algunos accidentes que le vicien ; pero aquel que tu-
viere menos de reprehensible , ese vendrá á ser el mas apre-
ciable. Algunos hay que todo lo quieren saber en un dia,
y encendidos de un furor imprudente , se pasan algunas no-
ches en claro dibuxando , y después se entibian tan del todo,
que fastidiada la naturaleza , quando vuelve á la tarea es tan
tarde , que ya ha perdido el corto hábito que pudo adquirir
en aquella imprudente fatiga. A estas llamo yo llamaradas
de estopa , que acabado en breve el súbito incendio , no so-
lo no dexa brasa ni rescoldo , pero ni aun ceniza. Estos nun-
ca aprovechan, pues lo que texen por una parte destexcn
por otra.
Constante y prudente ha de ser el genio del pintor ; pru-
dente para repartir sin afán el trabajo ; y constante para no des-
caecer en la continuación , pues el exceso del alimento engen-
dra humores viciosos y accidentes fatales , quanto el bien dis-
tribuido produce nutrimento saludable. Hay también sus apo-
plegias en la Pintura , que muchos las han pagado con la vida,
por no saber medir el alimento con la facultad nutritiva : pa-
ra esto ayuda mucho la prudencia , distribuyendo el estudio
sin perjuicio de la salud y de la tolerancia ; pues si el exceso
que hizo el apoplético en un dia , lo repartiese en ocho , le
au-
I Operibus credite. Joan, lo-
LIBRO QU ARTO. ;.-: 9
aumentaria el hábito indubitablemente; lo queino-^haria en
uno abandonándolo después , porqíue el hábito no se engen-
dra de solo un acto, sino de la repetición de jnuchos.
K
§. iii.
ob f)\r.
La de ser también dócil y corregible el principiante ; por-r
que si está bien hallado, con . sus errores, tarde ó nunca en-
contrará los aciertos. Hay ingenios que quieren hacer triaca
el veneno, y á estos les sirve de veneno la triaca :, si pre-
guntan, buscan aplauso y no corrección, y estoS'diíicultosa-
mente aprovechan : porque es tan pc^josQ cl í^n)or-,de nues-r
tras obras, que á los, mismos defectos los convierte Jen jper^
feccioncs ; por esto necesitan de otrqs ojos que 1,0 juzguen,
con cuya \ista desnuda del propip , a^nor , pu,i?!4^}..4iscernif
lo que ocultó el amor propio., l..,ijrj.j y ■.ulon vinm^i'. í/f'j<í ík
No se fie en la felicidad dje„^>: ingenio si, letuyieref
pues , ademas de ser dilicil hacer este juicio de sí propio,
habilidad sin enseñanza es ■iastirna¡,^quanto la enseñanza sin
habilidad es perdida ; y dado caso que con el ingenio solo
pueda llegar á la eminencia , será siempre tarden pero con la
corrección de maestro advertido , llegará mas presto y gon
las ventajas de mejorado; y no es despreciaitjle , la- anticipada
posesión, del bien á que aspira, y ti goce r mas' dilatado ¡d/ií \q
que anhela. Los árboles silvestres vem(^ ^u^-íructiücaa , peT
rocpn tal aspereza que nunca son, giatos áieLgustp.; rnas ifti
gettos y cultivados con el arte , llegan á producir, fruto agran
dable , dulce y apetecible. No desprecie puqs la cüjt(jrí Ú
principiante , qu.e:,con eso dará el fruto ma*. Sft;zQij^d$ yi^rnM
í'j
l Li i-jd
I-b aornVi.'/'./Ji bul
También ha de ser el pintor desinteresado , no porque
no sea lícita y decente la cpmpensacion de todo linage de
estudio , sino porque no ha de ser ese el fin á que se diíi^
tan hof^esto- exvTcicio ;, sino principalÍ5Íman\^nte it, iüaytír
honra, y g^loria de Dios; y á el interés de la fan>a , .<iuejr,éí^liS
de, taiii nobles operaciones , aníeponiendo e^e á toda especi^?
de ínteres civil y; mecánico ; esto ^s , en qu^ntp á^lps,,dQti>í§
del alma, que en quanto a los, del cuerpo, es in4¡sper;sab^-^lfe
pccspitacia de la vista , por ser ;el juez arbitrio de .nueí.Oía^
obi-as rcomo taraibien la firmeza del pulso queígs,el"m¡ntáo
tro cxecutor de ella^; y.si,á^t,p ayudí^re. la' l?pp,n;^^ 4'^P«s¡-
cion corporal y iisionomía'ingenipsfi , secá.ip&iibJemeptc d^q
tinado, para uno de los eminfífites de esta- í^c^wltad. r;-;- ■■ :
..,u]^i;^ure pues el principiante, qil9 no §£ ll?%''e,gu^5i^n
ci<^ de todas estas quaiidades , suplir con la industria y el
imperio de la r^qn. lo que..le hubiere neg94Q,jl^ pLatur^le?;a,
Tom. 11. B * pues
1,>V
La hahilid,id sin
enseñanza es lastima;
y la enseñanza sin ha-
bilidad es perdida.
w '. ' ' ' ~-:
-VtXA. . :
Dotes de natura-
leza que ha de ti ner
el £rincÍ£Íatite.
lO
MUSEO PICTÓRICO.
pues todos los animales nacen brutos ; y á algunos de suerte
ios habilita el arte que llegan á desmentir su especie. Re-
prehensible cosa sería en el hombre íer inferior en la docili-
dad y cultura á los brutos , haciéndole superior á ellos el im-
perio de la razoii ; y especialmente se debe entender esto en
el dominio de las pasiones , regulándolas con la observancia
de la ley divina ; pues el principio de toda sabiduría es el te-
mor de Dios ' , y sin este todo es vanidad y precipicio , y se
malogra el tín principal á donde se deben dirigir todas nues-
tras operaciones.
La Pintura será \ últimamente considere el principiante que importa
tn el fratesar canfor- poco que el arte de Ja Pintura sea todo lo que se ha dicho
en los discursos antecedentes , si él lo trata como si fuera el
arte mas despreciable del mundo, sin distinción de los ofi-
cios menestrales de la república ; pues aunque la Pintura en
sí será siempre noble y liberal , en el que la usa indignamen-
te será siempre vil y mecánica.
CAPITULO III.
me él la tratare.
A,
Del maestro que dihe elegir 4I j)rincijtianfe.
y^or que:
En la Pintura m -L aunque en el arte de la Pintura no es estilo practicado
es estilo llamar maes- el renombre de maestro , así por ser arte liberal , como por
tros d sus profesores, no se* profesión sujeta á examen, mediante el qual se ma-
vporaue. triculan los examinados como tales maestros de las artes
mecánicas ; esto no obstante , siempre que alguno exercita la
acción de enseííar á otro en qualquieja línea , obtiene justa-
mente el renombre de maestro. Y en esta inteligencia y lati-
tud trataremos del maestro que debe elegir el principiante.
Algtinos quieren ser
maestras , aun no sien-
do discípulos.
n
s. I.
estos hay algunos tan lejos de exercitar la dignidad
de maestros , que aun no merecen el nombre de discípulos;
y que en buena coiKÍencia no pueden recibir á otros para
enseñarlos , quando aun no saben lo que han menester para
S! , pues se comete fraude y engaño tan perjudicial , que el
pobre principiante , que mal informado , o poco advertido le
eligió para que le sirviera de luz , quando llega á abrir los ojos,
se halla en tinieblas. Y lo peor es quando malogrado el tiem-
po mas apto de su tierna edad , se halla tan radicada la ce-
guera , que no hay colirios que basten á quitarle las catara-
tas de los ojOs. Tales maestros debían castigarse como de-
'"J ^^-
«^-"Initium sapíentia: timor Do- mira. Ptal.xzo.
LilBRO QUARTO. T/
II
í¡nqüente&; pues siendo ignorantes para sí , presumen ser sar
bios para otros. ¿Pero qué diremos si en esto media algún
interés? No sé que estén libres del cargo de restitución.
Otros hay que solo saben para sí , y no para enseñar;
son puramente prácticos y nada scientíficos ; hacen lo que
saben , pero no saben lo que hacen ' ; y estos son los me-
nos perjudiciales , pues podrán enseñar la práctica aunque los
discípulos se queden á escuras de la teórica. A estos llamara
yo articidas ■, pues con injuria del arte defraudan á la Pintura
la prenda mas principal que la constituye noble , igualando-
la con los olicios serviles que solo se aprenden con la vista
y eí- uso, sin investigar la razón de sciencia ; d^ que se sigue
el impedir á los discípulos el curso para mayores progresos
y defraudarles el caudal , para resolver las diiicultades que
accidentalmente ocurren en el arte , y dar conveniente expe-
dición á los empeños que ofrecen obras de superior magni-;
tud , quedándose suprimido un viva? genio en la miseria de
copiante , sin lograr jamas la apreciable gloria de inventor
eminente , que es el rin á donde se dirigen todas las espe-
culaciones de la Pintura. Ingenios perezosos que por no ca-
minar dos pasos mas , se contentan con tomar el agua de los
cenagosos arroyuelos , sin buscar el cristalino manantial co-
pioso de donde proceden 2. ,^ 1^
Otros hay , que muy hinchados de vanidad , ííscalizafi
las obras que no saben hacer , sin ver en las suyas lo que
hay que fiscalizar : ciegos para el conocimiento propio , y lin-
ces para el ageno ; acriminan lo que no entienden , siendo
deÜnqücntes en lo mismo que acusan ; muy loquaces para
el vituperio , y mudos para el aplauso. Estos son semejantes
á las moscas , que dcxaado lo sano de un cuerpo , solo van
á picar donde está la llaga ; no con la discreción de la abe-
ja , que sabe buscar lo dulce y desechar lo amargo. Zangaños
de colmena que comen lo que no saben labrar ; todo sober-
bia y vanidad , que exprimida no se sacará una gota de subs-
tancia. A estos comparara yo también á la higuera que mal-
dixo Christo Señor nuestro , pues muy populosa de hojas y
ramas , carecía totalmente de frutos : mudo geroglífico de
una ignorante vanidad 3 : con cuyo artificioso engaño sue-
Toin. 11. B 2 len
T Viri magistri sunt pictores,
qui primiim ip.si esse debent artis
scienti«simi : non rtspeciu usus so-
Iñm alicujus, sed interioris ratio-
nis , fundameniorumqiie , ut non
modo sciant pingere; sed & quaré
quidque pingendum sit intelligant:
quod in prorsus paucis hodJe re-
pcrias. Schefcr. de att. p't'g' §• Ó7.
3 Tardi ingenii est rivuloscon-
sectari; fontes rerum, undé aqux
nianant,non videre.Cic. /. 2. de orat.
3 Cumque vidisset Jesús á Ion-
ge ficum habentem folia, venir,
si quid forié inveniret in ea : &
cum venisset ad eam,nihil invenir
príeter folia. Piare. 11.
Omnis arbor , qax non facit
fructum bonutn, excideiur,& in
ignem miiiemr. Motb. 7.
Sin la teórica no se
fíiedí dar expedición
d las dijicultades que
accidentalmente ocur-
ren en la Pintura.
No sea el pintor
semejante a la mosca,
sino d la aleja.
12
MUSEO FICTO RICO.
Algunos son hij^ó-
critas di la ignoran-
Otros hacen miste-
rio de lo que ignoran.
len semejantes hombres conseguir séquito en el vulgQi.insr-
piente ; de estos es menester huir el trato que siempreres per-
judicial ; ¿peroquánto mas lo será su escuela y doctrinstí.f;!
O
ji §. 1 1. .q n. r
Ooi n02 80j- , •
tros hay que son hipócritas de la ignorancia , ocultán-
dola con sobrescrito de modestia ; y con aquello de mi insu-
Jiciencia , y dejyo no sé nada , nos engañan con la verdad;
y estos no son los peores , porque solo son* malos para sí
aunque buenos para ninguno. ^ol uo^
Otros disfrazan su insipiencia con el pretexto de que los
oyentes no aprendan : estos son mas perjudiciales , pues no se
contentan solo con arrogarse injustamente el epíteto de sa-
bios , sino que afectan la tiranía de lo que no tienen ni pue-
den dar : haciéndose avaros de lo que no son , y ambiciosos
de lo que no pueden ser.
Otros hacen misterio de lo que ignoran , ponderando la
dificultad suma de lo que hacen para satisfacción de lo que
no saben hacer. Y lo peor es , quando la enseñanza siendo
inútil en lo necesario , abunda en lo superfluo é indecente.
Ocupando á los pobres discípulos en acciones indignas é in-
decorosas á el arte , defraudándoles el tiempo de que necesi-
tan para su adelantamiento , y usando de estilos mecánicos é
indignos de tan noble profesión. -^ Pero qué diremos si i esto
se llega el mal exemplo , con la distracción de costumbres
en el superior ? Esta es la insolencia mas delinqüente ! Con-
vertir la triaca en veneno y en tosigo la medicina ! Con qué
esperanza de aprovechamiento reprehenderá el maestro vi-
cioso á el discípulo distraído ? Quando á las voces de su cor-
rección contradice la retórica de sus obras ? Mirando el dis-
cípulo autorizados sus vicios con el mal exemplo del maes-
tro , por mas que los disuada la corrección ! Exemplo os he
dado , dixo Christo Señor nuestro á sus apostóles , para que
me imitéis en vuestras obras arreglándolas á las mías ' ; y
así nos lo previene el Rey sabio 2. No dexaba por eso el
Redentor de predicar é instruir ; pero al mismo tiempo que
instruía con las palabras , predicaba con las obras 3 : porque
fes tan precisa la univocacion de las obras , que aun en Chris-
to parece fueron menester para acreditar sus palabras. Y aun
primero nos dice la Escritura que comenzó i hacer , que á
enseñar ; porque el verdadero maestro , primero ha de predi-
car
I Exemplum enim dedi vobií,
ut quemad müdum ego feci vobis
iia & vos faciatis. Joann. 13.
a Exemplo didici discipliaatn.
Provarb. 24.
3 Coepit faceré, & docere. ^f-
tor. I. a.
.o 3AjjBiKn:' Qí!J(^K^:Dlí
¥^
car con el excmplo , que persuadir con las voces ; y este no
solo será eminente en la. tictia^sino grande en el reyno de
los cielos según la promesa de Jesu-Christo '. \.^
aoí ¿No se si diga jqüáimporta B}a3rquefieiiniatíbtiií).SQav¡rtuo-
-so ;¡ quq el que scari íiocto. ,, pui^jeo esto ¿olo.'i-se .aventu ra. pl
fceneHcio temporal j^ro en ,1a Otro el lo^ísí tlíbla.yida etei>
■naj-'Lo cierto es, qu\; Pios es, rlii fuente do COda:4í^biduriai,y
nunca ''será acertada, .política tiiümbiar ei. 4gQa[j^e.se.haiC¿
bebéfvpues lo que,ifaÍDáre. deíadquirir .pocrioauíiiedios hkv-
ámanos , !podrá supllrsQ:£Oti la inipctracionjókí'ilosidivinosijip©-
itOfSi 3Ü desgracia le conduxcre-^iíaLpriñcipiaikc bntrc tales es-
dollosi, qi procure mejorar de.iTiacstio : óaiqo ^ued¿ ^idar
bien guarnecido de la divina gracia cDa la.fireqüencia de!«a-
icramentos y observancia de laieyísle Dios',-páiix§alir triunt-
fante corno la rosa entre las espjnaS], y cJ sol.cn los lugares
inmundos. Dicha (grande seria aprender en. los errores .agé>-
nos 2 : loable artilicio , quanto.peiigroso , sacar como la
abeja , dulzura aun: ide las flores rhas- amargas! No -Jo juz^
imposible, sino ditícuJtoso : pues- así como.en.Jos acierxos
ágenos se aprende lo que se ha de 'obrar , en los errores se-e^
tudia lo que se ha de huir ; pero este linage de doctrina , si
en la madurez del juicio puede ser practicable , -en la juven-
tud sencilla , parece imposible , 6 al menos peligroso ; pues á
el atractivo halago de los vicios.ae arrima, fácilmente la pr9+
pensioh <ie nuestra flaqueza. xl
Fatal desgracia de nuestro frágil ser ! Que baste un en-t-
fermo á contaminar muchos sanos , y jno basten muchos sa^
nos á dar salud á un enfermo ! Por eso hay victorias que se
consiguen huyendo , quando otras se logran avanzando.
Virtuoso debe ser Analmente el maestro , ademas de s?r
docto en la teórica y experto en la práctica ; pbro si todo
no se pudiere hallar junto en un sugeto , que á la verdad es
difícil , conténtese el principiante con buscar lo mejor : y pa-
ra suplir lo que faltare , procuraremos con el favor de Dios
que en este tomo halle fácil expedición para resolver todas las
dudas que puedan ocurrir en la práctica , así como en el an-
tecedente , para las que se ofrecieren en la teórica.
•<V\Vi.n \'r
Estudiar en los er-
rores ágenos , gran li-
nage de doctrina !
Plctorias hay qus
se consiguen huyendo,
como otras avanzan-
do.
'-' I Qui autem fecerit , & docue-
jit , hic magnus vocabitur in teg-
no coelorum- Math. 5.
Iste est veré sapiens , qui facto
suo alios docet, non qui vetbis. D.
Hieroti. in vitis PP. part. 2.
2 Pulchrum eít ex aliorum er-
roribus vitam no."!tram in tnelius
instituere , & quid appetendum,
fugiendumvesit ,ex aliorum exem-
plo posset cognoscere. Diodor. Sic.
apud. P. yict. in theat. deor. gentil, i .
part. in prol.
t»«4
MUSEO-ÍPJCTORICO.
El recihir discípu-
los es una especie de
(ontrato reciproco.
iVb todos los genios
se han de regular por
una medida.
JSÍo todo se ha de
reñir , ni todo se ha
de disiiintlar.
sb onv'jiii ivj 5t»nf;t5_ onit^, III. ¡la amunicfi^ kiS8 OÍ<
Y.' .., ob ii<".>mOTqftí'niigo8 aobb eol
aunqtie;mi ánimo no es instruiría los maestros , <5^á los
!que lo presumen sen; no obstante , ademas de lo que; pue-
den inferir 'dadlos discursos)antecedentes, no excuso el.pre-
v^nirles, queésto de recibif discípulos, es una especie decon-
ftirato', en.eli'quaiy así como el discípulo se obliga á servir y
obedecer á el maestro , así también el maestro se constituye
-obligado á ' instruir y enseñar á el discípulo. Y atender solo á
•servirse de él, sin darle tiempo competente para estudiar, ni
dirigirle para aprender ^ es faltar á el contrato , y es punto de
-conciencia y materia de restitución; y mas si como diximos
-inedia algún ínteres; Enconscqüencia de esto está obligado el
i-maestro a instrtiir á el discípulo , no solo con las palabras y
<locumentos del arte , sino con el exemplo de laá obras , ad~
" Arirtiendo y corrigiendo prácticamente sus defectos , sin reserva
(Cautelosa del medio por donde se han de vencer las. dificul-
tades , y permitiéndoles tal vez que vean manejar para que
pierdan el miedo y aprendan, el uso '.
ía , í También está obligado' á desengafíar en tiempo á él dis-
<:ípulo que ve üncapaz ide¡ aprovechar , para que sin perderlo,
pueda deliberar él ó sus padres , aplicándole á cosa mas pro-
porcionada á su genio : bien que para esto han de preceder
las debidas experiencias , pues no todos los genios se han de
regular por una misma medida. Que aunque para llegará
un término señalado lleguen mas presto los que vuelan que
los que corren , y estos antes que los que andan , sin embar-
go todos llegan ; y sin duda mas descansado el que anda
que el que corre , y mas capaz de lo que vid en el camino.
Ni suele ser el fruto mas sazonado el que mas se anticipa,
pues lo contrario nos manifiesta el orden de naturaleza. Y es
dura cosa , que las artes mecánicas usen de diferentes medidas,
adaptadas á la proporción de las personas , para acomodarles
sus indumentos ; y que las artes liberales quieran acomodar á
todos los ingenios una misma medida ; y si esta no le ajusta,
darle por excluido. Lo qual es grande absurdo , pues el ser tar-
do , no es defecto substancial , sino calidad del ingenio.
Últimamente se ha de portar el maestro con sus discí-
pulos como el padre con sus hijos , amándolos , tratándolos
con agrado , enseñándolos con paciencia , y corrigiéndoles
con tolerancia ; que ni todo se ha de reñir , ni todo se ha de
di-
r Tertió ¡ndefessi ,qui non ora-
tione solúiti , sed exemplo queque
propriü erudiant : ipsi pingant, ac
ad operis speciaculum discípulos
admittant, imitantes observent, vi-
iiamelioribuslineisemendent.<í'í¿/.
fer, de art. ping. §, 67.
"LIBRO QUARTO.
15
disimular : lo primero hace insufribles , y lo segundo relaxa-
dos. No quieras ser muy justo , dice el Eclesiástico , hablan-
do de un superior ; ser muy justo para sí es bueno , serlo
para superior está muy cerca de malo } pues los escrúpulos Los escrúpulos de
de la imprudencia son tropiezos para la tolerancia. Es nece- '^ imprudauia impa-
sario tal vez lisonjear nuestra miseria para que mostrando ^'^«'^» ^^ tolerancia.
hacer en cierto modo el gusto ageno , vengamos á conseguir
el propio ; pues el decente desahogo del ánimo es para el
trabajo el mas eficaz estímulo.
Ha de tener también el principiante gran veneración á
su maestro , pues para no ser discípulo puede haber razón;
pero siéndolo , no la puede haber para faltar al respeto y obe^
diencia : y ademas del maestro vivo , debe también el princi-
piante venerar los maestros muertos , que son aquellos , cuyas
obras nos enseñan , y cuyos escritos nos advierten , y hablar
siempre de ellos con la reverencia que se debe á los que
tienen semejante carácter '.
CAPITULO IV.
n
Primeros rudimentos del ^principiante.
'e quatro cosas necesita precisamente el principiante, que
gOn : genio , scie?icia , experiencia ,jy diligencia. De la prime-
ra que depende del cielo , se ha tratado lo bastante en el ca-
pitulo segundo de este libro. De la segunda tratamos tam-
bién en el tomo antecedente. De la tercera trataremos en es-
te , pues la quarta depende de su aplicación ; y excusaremos
de aquí adelante la copia de erudición de textos y autorida-
des latinas , sino fuere en caso muy preciso , así por no em-
barazar las márgenes , donde será mas conveniente anotar los
documentos , como porque para ellos puede bastar la expe-
riencia de tantos años , y la graduación en que me constitu-
yó el cielo sin maecerlo , como lo han hecho otros muchos.
Quatro cosas de que
necesita estar guar-
ntcido el principante.
E.
§. I.
/s pues máxima incontrovertible de todas las escuelas de
erudición , por las cosas mas fáciles abrir el camino para las
mas diriciles 2. V^xo respecto de la diversidad de los genios,
procurará el maestro tantear el de su discípulo , para aplicar-
le los medios que le sean mas proporcionados para conse-
guir
I Per mortuos intelligo , qui
hanc artem tradidere scripto
<^uamquam addat alios , qui non
de arte , sed de operibus ipsis quid
memoria prodiderunt. Schef. §.67.
•s A facilioribus ad difficiliora
-est nobis in cognitione proceden-
dum. Ex comm. philos. axitm.
Por las cosas fáci-
les se ha de abrir el
camino d las dijiciles.
i6 MUSEO PICTÓRICO.
guir el fin. Pues tal vez lo que para uno es muy fácil , será
para otro dihcil ; y quando unos necesitan de acicate , otros
han menester cabezón. Respecto de lo qual , para que el
maestro pueda arbitrar en la aplicación de los rudimentos , es
menester advertir que el dibuxo es el ingreso único é indis-
Quatro partes esen- pe^sable en la práctica de esta facultad i. Este , en lo material,
dales dd diluxo. se compone de contornos , dintornos , claro y obscuro. Los
contornos son , la delineacion exterior que circunda la figura.
Los dintornos son , los que delinean las articulaciones , senos
y plegaduras que se contienen dentro del contorno. Claro,
son las plazas que baña la luz en el cuerpo iluminado. Y
el obscuro , son las plazas donde la luz no toca , que llama-
mos adumbración. . .
Todo esto se executa mediante las líneas , especialmente
L AM. I . FiG. K. en los principios , y es lo mas conveniente. Estas por lo ge-
neral , ó son rectas , ó curvas , ó mixtas. La recta es la que
camina derecha de un punto á otro : con que es la mas bre-r
ve entre dos puntos. Y así , ó sea plana como A , B , ó per-
pendicular, como C, -O , diagonal ó transversal , como D , i%
nunca degenera de recta.
La línea curva es la que deiitt punto i Otro, no cami-
na derecha , sino formando alguna porción de circunferencia;
o bien sea hacia aiTÍba , como ^ , ;¿ , fig. X. ó, hacía abaxp,
como C, Z> , ó hacia arriba sobre mano derecha, como E , 7%
o sobre mano izquierda , como G , H, ó. hacía abaxo sobre
mano derecha , como Z , -^, .ó sobre mano izquierda , co-
mo ly K.Y de cada dos de estas últimas se puede también
hacer una, como desde F , hasta AI; y desdeC , hasta K.
L^jif^ j^ La línea mixta ordinariamente es en las curvas, com-
poniéndose de 4os de sus especies , porque con las rectas rara
vez .se juntan ; y si se juntan ,: no son de un golpe : y aquí
vamos, solo á describir las que.- de un solo tiempo ó golpe
«e executan : por eso no descrioimos la línea de la circuri^
ferencia entera , porque esta,, ó se hace coa el compás, 6
vuelta de cordel , o se hace de dos ó mas golpes , siendo á
pulso ; pero nunca estará bien .arreglada , si se examina con
el compás. Y así la línea curva mixta es la que comenfe;an-
<lo de mano izquierda , viene á acabar en forma tortuosa ha-
cia mano derecha , baxando ó subiendo á el contrario ; pero
de suerte que acaben y comiencen en punta ry á el contra-r
rio de mano derecha; baxando hacia la izquierda, como A^
M-t€ji Z), fig. jZ. y unas y otras se pu.dden . imaginar mas ó
•iiu;3 nie-
^. 1 Delineat¡o.con$istit in exac- dum. Sané qui hac parte poUear,
ta rerum pingenJarum definitione. facilé reliqua consequenUír,.,¿'|C^y.
Itaque ab hac initium est facían- de ort. fin^,^. úi. c'-iw.' •
LIBRO QU ARTO. : a.7
menos inclinadas hacia una parte ó hacia otra ; y mas ó m^-
iiosi cujcvas '.
y^'rl
§.'ti:
H-r on Í7
abida esta noticia , puede el principlante ir habituando
la mano á formarlas , pero no haciendo una sola , sino repi-
tiendo muchas juntas , y cruzándolas con otras como se ve
en la Hg. F , de suerte que se habitúe y facilite á formarlas
sin dilicukad ; que si bien en algunos de genio vivaz será
ociosa esta diligencia, tengola por convcniejate. á los mas, y
por dañosa a ninguno. < .,
Para esto ha menester prevenir el principiante siete.co-
sas , que son : cartera , papel , regla , compás , lapicero , car-
bones y lápiz. La cartera es para dibuxar sobre ella , y reco-
ger los papeles , así originales , como copias do lo que fuere
executando , porque de otro modo , ni unos ni otros ganarán
nada. El papel se supone que es para dibuxar ; pero si este
fuere de marca mayor , ó marquilla , o protocolo , será mejor
que el fino de escribir : porque este , ademas de no gastar
bien el carbón ni el lápiz , se ahonda donde se aprieta , se
bruñe , y descompone la superficie tersa del papel y la bue-
na vista del dibuxo.
La regla sirve ó para quadricular , ó quadrar el dibuxo á
la proporción de la estampa ; y puede ser de dos ó tres pal-
mos de largo. El compás sirve para el mismo efecto de qua-
dricular , ó tomar otras medidas , como en la simetría , ar-
quitectura , &c. El lapicero sirve d para el lápiz , ó tal vez
para el carbón , que es á el principio lo mas necesario ; y con
esto ya está dicho que el lápiz y el carbón son para dibuxar.
En que conviene advertir , que para tantear el dibuxo el
carbón ha de ser suave y dócil para que se dexe borrar , es-
tregando con una miga de pan lo que se errare : y para con-
cluir , si se hubiere de hacer con el carbón , ha de sor nías
tieso ; pero no de suerte que rompa el papel , sino que seña-
le de manera , que soplándole recio no se quite. Así lo de-
bió de executar Apeles en aquel convite , que referimos en
la primera parte , retratando á el truhán que le había enga-
ñado ; con cuya acción se hizo digno de la mesa del Rey
Ptolomeo 2. Tan antiguo es el uso del carbón para dibuxar.
Para esto , los carbones mas usuales son los de romero,
brezo , d mimbre, y también son buenos los de nogal : Citos
C se
Tcm. II.
I Primuin autem lineas ducere
rectas , curvas, circulares, ovales,
& id genus libera manu oportet.
Schefer, de a\t. ping. §. 69.
2 Arrepto carbone extincto é
focuii) , imaginem in pariete deli-
nea vit. Plin. nat. historia ¡ib. 3J.
cap. 10.
Cütno ha ík habi-
tuar la mano el j)rin- '
cipante d plumear.
Lam. i.
Tantear si diluxo,
se ha de hacer con car-
bón.
Carbones para di-
buxar , cómo,/ de que
se han de hacer.
;jfi M U SEO I^ IjC T 0 R 1 C O.
seieoftaíi del lavgo áe rneíKo paimo , ni Rluy gruesos , rti del-
gados ; y atados en un papel de estraza , se moja ¿sie-' lige-
ramente , y se meten en r^*:oldo fuerte ; y bien cubiertos,
se dexan quemar , hasta que por algún respiradero que se_ de-
xa no sale humo , y entonces se sacan y se meten en oeAÍza
■fr-ia , ¡bien cubiertos y apretados porque no respiren , y para
tí^e se ahoguen presto sin pasarse de punto , y sin torcerse.
. ' 3/ -Con estas prevenciones se pondrá luego á dibuxar él
'- ^principiante , comenzando primeramente por las paríes de
'una cabeza , como son ojos , narices , boca y orejas , cada
cosa en diferentes posituras y perBks , según se lo ádttií^iis-
trare el maestro ' , ya de frente , ya de lado , ó ya en escor-
zo , que es elevada la cabeza hacia arriba , o inclinada alacia
aibaxo : con advertencia , que hasta haber dibuxado cada una
-de estas partos en sus diferencias una ó muchas veces , no ha
de -pasar á otra , y siempre con la corrección y dirección del
■maestro. Y después de haberlas corrido todas en esta forma,
'pasará á dibitíar cabezas enteras también en diferentes per-
tiles , contornos , y posituras , á elección del maestro^ á quien
teniéndolas tanteadas , las ha de mostrar para que le advier-
ta lo que estuviere errado ,-y lo corrija antes de pasarlo y
sombrearlo con el lápiz. Pues lo que una vez no está bueno
en los contornos , menos lo estará sombreado , por mas bien
■manejado que esté. '' '
El dibiixar no es Algunos pieíisan en viendo un dibuxo bien plumeado
el j)l:imcar ó gastar ó esfumado de lápiz , que el que lo hIzO era un gran di-
bien el lápiz, sino Li buxante , aunque en lo principal esté defectuoso y estropea-
Jirmeza de^ contornos, ^^^ . ^^^ advertir que el dibuxo consiste en la firmeza y ver-
y c aro y oüSLuro. ^^^ ^^ j^^ contornos con buena simetría , y mancha firme
y verdadera de claro y obscuro ; y si esto le falta , aunque
esté grandemente manejado , estará mal dibuxado ; y por el
contrario , aunque esté hecho con borrones , chafarrinadas , ó
tachones , si guarda las referidas leyes del dibuxo , estará bien
dibuxado. A la manera que el que hace buena letra y escri-
, be mil mentiras, disparares , y defectos de ortografía; de es-
te diremos quejlace buena letra, pero noque escribe bien;
mas de los grandes doctores , canonistas y teólogos, 8cc.
se dice que fueron grandes escritores , d que escribieron gran-
demente ; no porque hicieron buena letra , que tal vez no
lo seria , sino por las grandes maravillas , discursos y argu-
mentos que formaron , y conclusiones que defendieron. Y
así siempre ha de poner el principiante su mayor cuidado en
a
I Mox sequuntur partes huma- §. 70. Bapt. Albest. ¡ib. 3. áe Piel.
nx , oculi , aures , nasus , 05 , ma- yossius ir. Graph. cap. 31.
nusijue pedes. S^-i\~-f. de art. pinf.
LIBRO QUARTO.
^9
la firmeza y verdad de los contornos , porque ese es el prin-
cipal fundamento del dibuxo , sin el qual todo va por tierra.
n
§. III.
'espues de bien exercitado en las cabezas el principian-
te , pasará á dibuxar manos y pies , brazos y piernas succesi-
■vameute ; y luego lo juntará todo , pasando i figuras enteras
desnudas , con la honestidad conveniente , para organizar to-
das estas partes con la debida proporción y simetría ; de que
trataremos brevemente en el siguiente capitulo.
Para estos principios ó rudimentos hay diferentes escue-
las de autores muy clásicos que andan impresas : como son,
las de Jacobo Palma , la de el Guerchino de Cento , la de
Villamena , las de Estefano de la Bella ; y sobre todas , la
de nuestro hisigne Esparíoleto Josef de Ribera. Estas dos
últimas , por ser las mas aventajadas , no las tengo por las
mas convenientes para los principiantes ; siéndolo en mi jui-
cio las primeras , por ser mas francas h y estas últimas , para
perficionarse y sutilizarse mas , y no causarles horror á el
principio.
Y quando estas faltaren , podrá también el principiante
pasar estos rudimentos por dibuxos de mano de su maestro,
y después entrará en estampas , comenzando por las de me-
dias figuras , como los retratos de Vandic , y así se irá ha-
bilitando para otras de mas trabajo , y tomar buena instruc-
ción para la economía y ordenación de una historia , que se
compone no solo de figuras humanas , sino de otros adhe-
rentes , de que es menester ir tomando noticia , y en espe-
cial de la simetría y organización de diferentes animales.
CAPITULO V.
Dihuxará prime-
ro el principiante las
partes separadas , j>
después unidas.
Escuelas de prin-
cipios que hay estam-
padas , qaales son pa-
ra comenzar , y qua-
les para perficionarse .
De
Di la. simetría del cnerdo humano.
'e la simetría , que como diximos en la Teórica , es la
proporción y Iniena correspondencia de las partes entre st,
y con el todo en los cuerpos animales , han escrito con gran
variedad diferentes autores acerca de la que debemos obser-»
var en el cuerpo humano '. El insigne Alberto Durero pone
diferentes , considerando á el hombre en diversas edades y
Tom. II. C 2 cons-
I Symnietria , id est mensura-
rum responsus. Daniel Barb, sup.
yitruv. llh. 3. cap. 1.
Consisiit autem symmetri.s ra-
tio in quaJam pariiutn ínter se
cunctaíum,rei,quaspingitur, con-
vehientia : ut ne grandius sic caput,
lie membra longiora , ne exiliores
manus, qua» corpus reliquum ad-
mitüt. Scbef. dt art, pifg. §. 32.
La simetría dd
hombre se ha de con-
si'derar en su debida
^erjeccion.
20
MUSEO PICTÓRICO.
constituciones : como de hidalga estatura y proporción , fla-
co , alto ó largo , robusto , fornido , grueso , y demasiada-
mente graso. Pero respecto de que aquí hemos de conside-
rar á el hombre perfecto en estatura hidalga , y bien propor-
cionada, según hallamos que fue criado el primer hombre
por el ArtiHce Supremo en la edad de treinta y tres años ; de
esa trataremos , remitiendo las demás á la discreción del ar-
tííice , que sepa alargar ó ensanchar , según convenga á la ac-
cidental constitución de la Hgura '.
Simetría de ocho
tamaños de la cabe-
za , y autores que la
apadrinan.
Y
§. I.
aun en esta ha habido variedad de opiniones, pues
sobre ser muy común la de diez tamaños del rostro en su
altura , no falta quien la haya considerado de nueve, d nue-
ve y medio , d un tercio como fueron Pomponio Gaurico,
y maestre Felipe de Borgoña : bien que en Italia fue segui-
da de los antiguos la de ios diez rostros , resuscitando la que
siguieron los eminentes griegos Apeles , Panfilo , Policleto,
Fidias , Mirón , y Lisipo. Mas con la venia de tan insignes,
como venerables sugetos en esta arte , no han faltado anti-
guos y modernos que la hayan crecido , para mas hidalguía
y esbelteza de las figuras. Nuestro Juan de Arfe , con el
exemplar de Berruguete , y Becerra , le da á la figura huma-
na diez rostros y un tercio. Y aun todavía se alargan otros i
diez rostros y medio , que componen ocho tamaños de la
cabeza , como lo tengo yo observado en las figuras de dicho
Becerra, que están en el libro de anatomía de Valverdc,
cuya opinión y mensura tengo por muy exacta ; no solo
consultando el natural mas perfecto , sino á muy graves au-
tores , de quienes la hallo apadrinada. Vitruvio dice , que la
cabeza es la octava parte de la figura humana 2. Daniel Bár-
baro , patriarca de Aqaileya , en su comento siente lo mis-
mo , y lo repite en su tratado de perspectiva 3. El insigne
Alberto Durero lo califica en el exemplo segundo de su
simetría , donde describe la estatura de un hombre cortesa-
no y de buena proporción 4 ; d como solemos decir de buen
arte. Y de los modernos Joaquin de Sandrart en su tratado
de la Pintura distribuye la simetría del hombre bien propor-
cio-
1 Communis imaginum men-
sura secundum longitudinem con-
sideranda est, non vero secundum
crasitiem. Joacb. de Saiuhart , in aca-
dem. nobilis. art, Pict.part. l . cap. l j .
concl. 16.
2 Caput á meijto ad. summutn
verticem octív x.f^itr. ¡ib. i.ctip. i.
3 Nam si spatium a mentó ad
summum verticem intelligas, octo
capitum erit totius humani corporis
figuratio. Díin. Barb. sup, l^itruv,
ib'i , Í¿ tract. de persp. part. %. c. i.
4 ^■ílberto Durero de symmetria
exemplo 2.
L'IBRO QUARTO.
SI
donado en ocho mensuras de su cabeza i. Y es muy con-
formo ú razón que sea la cabeza el modulo , y la raíz de la
conmensuracio.i del hombre., por ser ella principio y raiz
de todos los miembros del cuerpo , y deposito de la virtud
sensitiva é intelectiva ^. ;n:jiq j.i i ,,l ¡a
Siguiendo pues tan eruditos y prácticos autores , y sobre
todo , el dictamen de la razón ; pues dicha medida coincide
juntamente en su distribución,, como se verá, en aquellas
partes mas principales , donde el cuerpo humano hace los áflr
gulos precisos para sus movimientos y flexiones , usáremos
de ella con el nombre de módulo , por excusar la disoiian-
cia de tjuc una Hgura humana se diga tener ocho cabera;? ^ o
diez rostros y medio, que esto será hacerla monstruo, j,;>aé
cuyo efugio se valió el autor , hallándose en cierto caso asal-
tado de una pregunta impertinente y maliciosa , mas para
embarazarle que para oirle , á que era preciso satisfacer jurí-
dicamente , por ser juicio de una obra de Pintura. Pregun-
tado pues por parte del interesado que dixese el autor una
por una quantos rostros tenia cada figura de las que conte-
nia dicha obra , que eran innumerables , por ser la caida de
Luzbel y sus parciales , respondió : Que habiéndolas mirado
atentamente , ninguna había hallado que tuviese mas que
íin rostro, y algunas ninguno ^ porque s^ miraban por el
celebro , y á otras no se les veia la cabeza. Que si pregun-
taran quantas medidas del rostro tenían , respondería de
otro modo. Con lo qual salió galantemente de aquel iaberifltQ,
Elígese la cabeza
para medida del cuer-
po con el nombre de
módulo.
Resptesta artificio-
sa del autor , para sa-
lir de una empresa di-
dificil.
Es
11.
isio supuesto , distribuiremos los ocho módulos del cuer-
po humano en la forma siguiente , como Ip^muestra la fi-
gura I . lámina i .
Desde lo alto de la cabeza , hasta el fin de la barba , un
módulo. Y este dividido en quatro partes ; una daremos des-
de el nacimiento del pelo hasta lo alto del casco. Otra á la
frente hasta las cejas. Otra de allí á la punta de la nariz. Y la
otra de alli hasta el fin de la barba.
El segundo módulo , desde el fin de la barba'hasta los
pezonciUos de los pechos. De allí á la cintura otro módulo.
Desde la cintura hasta el empeyne otro , que es el quarto,
y
Lam. i.
Distribución de los
módulos del cuerpo fiu-
mano.
I.
2.
3-
4-
I Joacbin de Sandrart in academ.
nobilis. art. Pie. part. i. cüp. 2. A
capite hominis usque ad plantan»
pedís ejus ocio capitum cumpuian-
dam lo'igitudinem.
3 Ideó latione factum est , ut
á partibus humani corporis tnensu-
rarum ratio habitaiit.&prasertiin
a capite , in quo vis omnis sensuum
viget. Dan. Barb. stipr. Vitruv. ibi.
Totus homo in capite residet.
Div. Amb. ¡ib. Hex.
m MUSEO PICTÓRICO.
5. y es justamente la mitad de la figura. El quinto desde allí á
la mitad del muslo , que es donde termina el músculo que
6. baxa desde la ingle. El sexto desde allí á el fin de la cho-
7. quczucla de la rodilla. El séptimo desde la choquezuela has-
ta la mitad de la pierna , que es donde termina el músculo
8. mayor; de la pantorrilla por la parte de adentro. El octavo
y último , desde allí á la planta del pie , el qual tiene de lar-
go poco mas de un módulo , mirándole de lado ; y por lo
-mas alto quarto y medio.
Medidas del brazo, i;;"' El brazo extendido, haciendo ángulo recto con el cuer-
- pó , tiene también quatro módulos desde la olluela de la gar-
ganta , hasta la extremidad del dedo largo , que llaman del
I . corazón , en esta forma : Un módulo desde la olluela de la
garganta , hasta donde termina el primer bulto del hombro.
2. 3. Otro desde allí á la sangradura, ó juego del brazo. El terce-
4. ro desde allí á el nudillo de la muñeca. Y el quarto desde
Los brazos puestos allí á la extremidad del dedo largo. Con que viene á tener
en cruz tienen de lar- también ocho módulos de extremo á extremo , puestos en
£olomismoqueelcuer- cruz los brazos; y caido el brazo , tiene todo él tres módu-
lo, los justos desde el sobaco , hasta el fin del dedo largo.
Eíi quanto á el ancho tiene el varón dos módulos de
hombro á hombro ; pero uno y tres quartos por los pechos;
y lo mismo por las caderas , poco menos ; y por la cintura
módulo y medio , que hacen dos rostros. Las demás medidas
menores , por evitar confusión , se pueden reconocer por las
divisiones del módulo : como mitad , tercera , quarta, ó sex^
ta parte , &c. como allí está notado.
Simetría del hom- Por la espalda consta el hombre de las mismas medidas
bre por la escalda. de alto y ancho , correspondientes á los sitios que muestra
L^j^j^ 2. ^* figura 3 , lámina 2 , aunque la composición y organización
es muy diversa , como en ella se nota. Y se advierte , que
siempre que se citare lámina , ó figura , se ha de observar la
advertencia importante que se puso en el tomo primero á
el principio del lib. 3. fol. 234, que es sacar fuera la estam-
pa que se cita , y tenerla presente para irla observando.
S. III.
Simetría de la mi- J— ^1 cuerpo de la muger consta de las mismas medidas ; pe-
ger ,en qué dijitre del ro en el ancho discrepan en tener algo mas anchas las ca-
hombre. deras y muslos que el hombre ; y de hombro á hombro algo
mas recogidas , como una octava parte de módulo : y por la
cintura tienen módulo y quarto , como lo muestra la figu-
Lam. 3. 4. >^a 3 , lámina 3 , y por la espalda la figura 4 , lámina 4.
Mas sobre todo , se ha de observar en la muger el que
no sea el cuerpo tan musculoso , ni anatomizado como el del
va-
LIBRO QUART^QI ir.
<»3
varón ; sino mas carnoso , liso y redondo ', jr con algunos
hoyuelos como los niños, especialmente en las manos estando
extendidas ,'y en los codos y rodillas , para indicar la müjw
bidez , blandura y suavidad »•', -jup-iu,., , ' onimiíj i:¿ i, ol»/J/.g
L
§. IV.
^
ios niiíos tienen gran varicílací en sus medias, según las
edades '* j pero en los que comunmente se pintan para angdi^
tos , lo mas arreglado es cOmO á la edad de-d©s años ; y ea
esta tienen de alto cinco módulos; ó tamaños:dQ su cabeza 3.
Uno toda ella; otro desde la papadilla hasta, la punta dej
estomago ; otro de allí hasta el empeyne y^*i^jtl primer ter-
cío la cintura ; otro desde el empeyne hasta la choquezuela
de la rodilla ; y otro desde allí a la planta del pie.
El brazo tiene de largo dos módulos , y una octava
parte; uno desde el nacimiento del hombro hasta' la san-
gradura ; y el otro de allí á el lin del dedo pulgar , y lo res-
tante hasta el fin de la mano ; y esta tiene de largo poco
mas de quarta parte de modulo : de ancho tiene por los pe-
chos un modulo , y una octava parte , y lo mismo por las
caderas , y se retrae por la cintura la dicha octava parte , co-
mo lo muestran la hgura 5. por los pechos, lámina 3. y la
figura -6. por la espalda, lámina 4. ' .j ; . . ;.
Esto es en quanto á simetría , ó prOpOrcidn de las figü*-
ras humanas , siendo de buena estatura ; que siendo despro-
porcionados , no hay regla tíxa , pues los mas lánguidos , del-
gados y secos , precisamente han de ser mas largos ; y los
rehechos , y chicos de cuerpo , mas coitos ; como también
los gruesos , que todo lo que ensanchan, acortan. Y así po-
ne el diligentísimo Alberto Durero gran variedad de sime-
trías , según las diferentes extravagancias de la naturaleza,
donde podrá entretenerse el curioso. -" -'-j^
Con que habiendo el principiante de ¿íclrnear una lígu-
ra plantada, y derecha , tirará una línea de la altura que quie-
re darle ; y dividiendo esta en ocho partes iguales , siendo
figura adulta , ó joven , y dando una de ellas á la cabeza ,
distribuirá las demás en la forma que dexamos advertido ; y
sí
Sime iría de ios ni-
7Í0Í.'. lÁ -ah
tT/i Tt,'
Aticl'.o del cuírpo
del niño.
LaM. 3. FIG. 5.
LaM. 4. FIG. 6.
La desj.roj)orcion
no esta sujeta a reglas
de simetría.
Cómo se ha de ha-
ber el prineij)ia7ite pa-
ra distribuir en una
figura sus módulos.
1 Fneminarum autem corpora
crasiora sunc , ¿k carnosiora; mus-
Culi etiam in iiüs dantur molliores,
& pleniores tam rugis, iit in infan-
tibus quoq'ie apparec, quam foveo-
lis ; pr/e.scrtim in tnanibus , gt-
nuumqne , & cubitorum rcciiiudi-
ne. Joach. de Sandrayt ubi siip.
2 Experieaíia lamen clií brevio-
libus quoque infantum staturis fts-
tatur, ut & (Je lüngiotihus. San-
drart ibi.
3 Infantum corpora plerutnque
quinqué sunt capiíum : quorum
tria ad pubem usque ; dúo U5qufe
ad gemía , & pedes computtantur.
Sandrart uOi svpr.
?.4
MUS£0 PJ'GTORiaO.
Otras reglas fcir-
ticulares de la, sime-
tría, ademas dt las
generales.
Lam. 7.
Medidas farticu-
¡ans de la eahiza.
LíM. 7.
Otras observacio-
nes ^ara la buena si-
metría del cuerj>o hu-
mano.
si fuere de niño , a- el respecto, según 49 ;<ámho,ií-cpft ad- -
vertcncia, que ,■ según Plinio , á el tercer año de:jgii.je,4.ad
tiene el niño la mitad de la .altura que ha. de tener; en lle-
gando á su término » , aunque yo dixera que ¡á el quinto aña
Ac
.§. V.
ademas de estas medidas generales , hay- otras reglas par-
ticulares dignas de observar , según la práctica de graves au-
tores , y la indicación del natural , quales ;son : que la .cabe-
za humana tiene forma aovada, como se ve en la lámin^ 7;
pero en el varón algo mas quadrada que en la muger j y
en el niño algo mas redonda, >Los ojos sori mas largos que
xedondos , y el diámetro de su longitud son dos dedos es-
casos 5 y lo mismo tiene el intervalo que, }iay entre los dos,
y el ancho de las ventanas de las narices í y estas tienen de
salida otro tanto. La boca mas pequeña tiene lo mismo de
largo , poco mas ; pero en los hombres tiene tres dedos cum-
plidos , y lo mismo tiene de ancho la barba , desde la qual,
hasta la nariz , se divide aquel espacio en tres paites. La pri-
mera ocupa el sobrelabio } la otra la boca , hasta el principio
de la barba •■, y dividida en tres partes esta porción , las dos
ocupan los dos labios , y la otia el hoyuelo que hay hasta la
barba ; y esta tiene la otra tercera parte que dexamos. Y de
los rincones de la boca , estando la cabeza recta , caen dos
perpendiculares , que muestran el ancho de la barba y de los
dos nudillos de las clavículas , que están á los lados del ho-
yuelo de la garganta.
Los ángulos de los ojos , internos , y externos , se corres-
ponden en linea recta ; las pupilas , ó niñas de ellos se mueven
siempre hacia un mismo lado; y desde las cejas corre otra
línea recta hasta lo alto de las orejas ; y desde la punta de la
nariz otra hasta lo inferior de ellas , como se ve en la lá-
mina 7. figura A; que las orejas mas tengan de pequeñas y
redondas , que de largas en la gente moza : que en los viejos
estas y las narices crecen ; y en derecho del fin de las orejas
acaba el pelo , que cubre el casco.
En los brazos y piernas especialmente se advierta , que
si un músculo sobresale hacia un lado, del otro lado se hun-
da el contorno á proporción ; de suerte , que vaya la figura
flameando , 6 serpeando como la llama , que nunca hace
por ambos lados un mismo contorno , y como se puede ver
en las quatro láminas primeras de las figuras : porque de otro
mo-
I Alias vero juxta Plinii asser- crescunt parteiii. Sandrart part. i.
tum , anno artatis aux tertio , us- cap. 2.
que ad dimidiam scaturae sux ex-
ti
ii
LIBRO QTJARTO.
■'5?5
modo parecerá abalaustrada , lo qiial hace suma fealdad , y
es contra lo que el natural nos enseña , y la práctica de los
grandes artihcjs; y lo mismo se ha de observar en el con-
torno de todo el cuerpo. También , que los muslos y piernas
son mas carnosos por la parte de adentro , y caen mas por
allí los músculos que por la de afuera , donde son mas lisos
y comprimidos ; y al contrario los talones , que salen mas
hacia fuera que hacia dentro. Que la punta de la rodilla esté
mas alta que la corva ; y el codo mas adelante que la san-
gradura ó doblez del brazo. Que los dedos de las manos se Advertencias im-
adelgazan algo hacia las uñas , y los de los pies se engruesan; portantes en los pes
y de estos los qjatro menores siempre están encorvados y / manos.
unidos ; los de las manos libres , y que el de en medio es el
mayor ; después el anular , luego el mdice , y después el me-
ñique ; en los pies el mas largo, es el inmediato á el grueso,
los demás se van retrayendo succesivamente , de suerte , que
el mas pequeño cae enfrente del juanete del dedo gordo.
Ademas de esto , se ha de observar , quando la figura
está en pie , que la cabeza cargue siempre á plomo sobre uno
de los pies , o sobre ambos , sino es que esté arrimada , ó es-
trivando sobre otra cosa. Que la mano tiene de largo un ros- Tre s corre spondien-
tro, que son tres quartos de módulo, y de este la mitad cias iguales en el ctier-
tiene la palma de largo , y lo m.ismo de ancho, y la otra po humano.
mitad el dvdo largo. Que el pie es la séptima parte de la fi-
gura ; y que desde el encage d-4 hombro , hasta el de la ca-
dera ; de este , á el principio de la roddla , y de allí á el ta-
lón , son partes iguales.
Es
S. VI.
simetría.
isto supuesto , para que el principiante pueda tener in Medio único pa»
Jjrompttt- cstzs medidas mas generales , especialmente la del ra que el arincipiante
hombre , que es la que mas se ofrece , y da la pauta para las fiueda tener in píomp-'
dc-mas, reduciremos su simetría á el resumen de una octaíva, í" ^^^ medidas de la
porque con la. ligadura y cadencia del metro, se haga mas
comprehensible á la memoria , como lo hizo nuestro Juan
de Arfe , aunque no en todas cosas , porque la; multitud no
cause confusión , sino solo en esta de la simeffía : en la de
ia anatomía de mi'iscuios j y en la de los huesos , y dire-
íiios así. •
Tom. II.
OC-
^6
MUSEO PICTÓRICO.
Recopilación de la
tiimtna en una ocia'
va.
OCTAVA
DE L A' S I M E T R í A.
Ocho módulos tiene el cuerpo humano ,
Sien Jo en altura y proporción bien hecho:
Quatro desde la olluela hasta la mano ,
Y otros tantos cabeza , vientre , y pecho ;
El muslo dos, y hasta la planta , es llano.
Tiene otros dos , estando bien derecho :
Y de estos cada uno , con certeza ,
El tamaño es total de la cabeza.
CAPITULO VI.
Número y distri-
bución de ¡os músculos,
según los anatomis-
tas.
De la. anatomía de los músculos del cuerpo humano.
M.
_úsculo, que otros llaman morcillo, es una parte car-
nosa y orgánica de nuestro cuerpo , principio y raíz del mo-
vimiento actual voluntario : de donde quieren algunos que
tomase el nombre d movendo ; pero mas propiamente de su
forma , por ser esta á manera del ratón ' , que los latinos
llaman mus , y en diminutivo musculus ; y así son tan pron-
tos en el movimiento : y constan de membranas que los cir-
cundan, distinguen, y ligan unos con otros, para vestir y cu-
brir los huesos , nervios y tendones , y habilitar los movimientos.
L
S. I.
ios doctos anatomistas consideran esta parte mas exac-
tamente que los pintores, pues distribuyen en la organiza-
ción del cuerpo humano quatrocientos y nueve músculos ^^
en esta forma : dos , que mueven la frente , tres los parpados,
diez los ojos , quatro la nariz , otros tantos los labios , qua-
tro las mexillas , ocho la quixada , y otros tantos, que mue-
ven el hueso hioide del paladar, diez la lengua , diez y ocho
el tragadero , catorce que mueven la cabeza , diez y seis el
espinazo , catorce los brazos , ocho las espaldillas o paletillas,
á el pecho ochenta y uno , quatro que*sirven á el estomago,
y
I Universum autem in muscu-
loTum noanullis murcm effingit : un-
dé apud latinos muscuti appelatio-
nem fuit adeptui. í^alvtrd. anath,
Corp. tum, til;. 3.
2 Novem supra quadringen'oi
in universum corfus exurgent ir.us-
cuíi. (^alverd. de anuthoví, corp. hum.
¡ib. 3. cap. 41.
LIBROQUARTO. /[
cStJ
Número y distri-
bución de los músculos
segim los pintores.
y á el vientre otros quatro : de estos , á el principio de los
dos primeros es la cintura , y poco después el ombligo ; y á
el tin de los otros dos , el nacimiento del empeyne ; pero ios
dos primeros del estomago y. vientre son los mayores. A el
movimiento de los brazos sirven diez , ocho i sus radios,
cincuenta y seis á ios dedos de Jas inanos , quatro á el genital,
dos á los testículos , uno á el cuello dé la Vcxíga , tre* á el
orihcio posterior , veinte á los muslos, otros. tantos ú las^pieo-
nas, diez y ocho á ios pies , y quarenta y quatro á sus dedos:
y en esta forma los distribuye eL doctor Juan de Valverdo,
me'dico y anatomista insigne.T" .:•£ ■:'i'í<
Pero los pintores, omitiendo, unos por ocultos , y otros
por ser divisiones imperceptibles de algunos. , solo considera-
mos los músculos del cuerpo humano , no descarnado , sino
unido en aquella organización externa y maniíiesta á nuestra
vista, que se puede considerar quitada la piel , como lo mues-
tran la tigura primera y segunda, las quales se han hecho así, Lam. i . 2.
porque en ellas se descubra en algún modo la organización
externa y armoniosa, qne forman, los miisculos ligados, y
colocados en su debido lugar , y en la Hgura y tamaño que
á cada uno le compete ; y en esta forma extrínseca conta-
mos solos trecientos y setenta y cinco , que en todo confor-
man en el número y partes que quedan notados arriba los
exteriores , en que solo resta advertir dos cosas muy impor-
tantes. La primera es , que debemos observar en la expresión t-, 1
, , , ^ , . 11 1 ' • ' 1 , Dos observaciones
de los músculos, que quando estos llaman hacia si el hueso acerca de los músculos.
que cubren, se hinchan y retraen ; pero si el hueso dexa li-
bre el músculo , obrando hacia otra parte , y no hacia dónde
el músculo le podia llamar , entonces este se alarga y afloi<a,
suavizando y rebaxando la hinchazón que antes tenia. Lo
qual nota el Valverde , culpando á los pintores que no obser-
van estas diferencias i. í,ri &2 ;»bfiob , übusíj
L
§. II.
ía otra es , que la anatomía solo ha de procurar el pin-
tor saberla para olvidarla ; porque algunos por bizarrear de
anatomistas , y quizas sin saberla fundamentalmente , han da-
do en secos , haciendo las figuras desnudas , que parecen de-
solladas. Rafael de Urbino fué el que comenzó á vestirlas
mas de carne ; y mucho mas Anibal , y Agustín Carachel,
y todos los de su escuela , consiguiendo el aplauso del buen
Tom. II. D 2 ^us-
I Pictoresautem,quoniamhunc
agere existimant, non sine turpi er-
tore contractiorem depingunt tniis-
culum. ¡''alverd. ibi¡lib, i, tabula 3,
ad initium.
vaS
MUSEO PICTÓRICO.
Recopilación de los
miisculos en una oc-
tava.
gusto, sin faltar a la eminencia del dibuxo, buena simef ría,
é hinchazón de contornos : en que también sobresalió mucho
el Corezo , haciendo sus ohras.tan carnosas y relevadas , que
parecen de bulto , juntándose á estQ la buena observación de
claro y obscuro. -■ '■ '"'■ ' ít.":
Por eso dice nuestro Juan de Arfe , y Pacheco que Be-
cerra, quando vino de Italia^ quitó á Berruguete mucha par-
te de la gloria que se habia adquirido , porque hacia sus íi^
guras mas vestidas de carne i : siendo así , que ambos eran
de la escuela del gran Micacl Ángel ; pero dexóse llevar de-
masiado Berruguete de la anatomía , y asi no eran sus figu-
ras tan gustosas á la vista, aunque se le debe toda gratitud,
por haber sido el primero que comenzó á desterrar la mane-
ra bárbara de estos reynos.
; Ni por esto digo que se han de hacer las figuras como
si debaxo no tuvieran huesos, musculos.y articulaciones; si-
no que se considere que sobre estas partes hay quatro túnicas
que las cubren , que son el cutis , ó cutícula , la piel , el adi-
fe , ó grosura , y la membrana carnosa , y asi se han de apun-
tar las partes orgánicas del cuerpo humano con aquélla mo-
deración y gracia suma que lo muestra el natural mas per-
fecto y corregido según lo pide la acción. \ finalmente , que
se ha de usar de la anatomía como de la sal en las vian-
das , que la que basta , sazona ; la demasiada , ofende ; la
que falta , disgusta.
Y
§. IIL
así por esta causa no he querido detenerme mucho en
esta parte , pues para el intento basta lo dicho , corroborado
con el estudio del natural , y de los rnodelos y estatuas an-
tiguas , donde se halla corregido , pues eligieron de él los
antiguos todo lo mejor que hallaron repartido en muchos in-
dividuos. Y para que con facilidad pueda el principiante te-
ner pronto el número y distribución de los músculos , pon-
dremos aquí la octava de nuestro Juan de Arfe , aunque en
algo reformada , porque en su libro no corresponde la cuen-
ta á el número de los músculos que en ella distribuye , sin
duda por yerro de la impresión.
OG-
I yír/. var. comm. lib. 2. P¿icb. lib. 3. cap. J.
LIBRO QUARTO.
29
O C T Á^^ A
DE- LA ANATOMÍA DE LOS MÚSCULOS.
■o;.if¡ ; -
Tienen quarenta y seis rostro y cabeza ,
Ochenta y mieve doy al vientre y pechos ,
Veinte y qtintro d la espalda, y de allí empieza ^
Lo que brazoí y manos dexa hechos ,
Que son noventa y seis ^ pieza por pieza ,
Y son los que nos causan mas provechos ,
Ciento y veinte las piernas , y es la cuenta ,
Cinco sobre trescientos y setenta. . :;,;•
C A P I T U L O V 1 1.
De la anatomía de los huesos del cuerpo humano.
E.
il hueso es una parte fundamental y orgánica del cuer-
po animal , de materia dura mas que ninguna de las que
le componen , y con alguna cabidad untuosa ó medidos a in-
terna. Estos sirven de armadura para la fábrica y estructura
4el cuerpo animal ; pues ninguno hay que no conste de es-
ta misma organización , según la simetría , y constitución de
su naturaleza , cubriéndolos luego , y fortiticandolos ' el pe-
riostio , los ligamentos , túnicas , músculos y membranas ne-
cesarias para el uso y exercicio de esta vida temporal 2. Cu-
ya comprehension es de suma importancia para lograr la mas
exacta inteligencia de la composición orgánica de nuestro
cuerpo , no contentándonos solamente con la exterior es?
peculaclon 3. 'r
§. I.
c
^on variedad dice nuestro Valverde ajustan los anato-
mistas el número de los huesos del cuerpo humano 4 : unos,
di-
1 Alia: natnque pro integumen-
to , aut veste sunt , ut cutis , pin-
guedo , membrana carnosa , & ca-
ro ; alise osa invicem continent, ut
ligamenta. Falverd. de anathom. lib.
I . ad init.
2 AliíE instar basis sunt, &pro-
pugnaculi , quibus reliqíiae omnes
fulciuntur, firmanturqiie , ut ossa
& cartilágines, l^alverd. ibi.
3 Ossa omnia , prout in huma-
nis corporibus communiter visun-
tur , alia supputatione ducenta
vinginti quacuor , alia vero ducen-
ta & quindecim consurgunt. l^al-
verd, ibi , cap. 39- ad fin.
4 Caeterúm ut ratio cujusque
corporis,& in eo membrorum rec-
tiús inteüigi , sstimarique possit,
opus fuerit , non exteriori solum
contemplatione,sed interiori etianí
pricipué ossium , eorumque junc-
turarum. Scbef. de art. ping. §. 33.
Quaedam circa magnitudinetn
ratio tenenda est : in qua quidem
commensuratione juvat in animan-
tibus piíigendis primúm ossa inge-
nio subtercelare. Leo. Bap, lib. 2.
Definición de los
huesos del cuerdo ani-
mal.
Partes que cubren
los huesos , qiiales , y
qiiantas son.
Distribución de ¡os
huesos del cuerfo hu-
mano , y quantos son.
go MUSE O- P i C T O :lے C O.
dice , numeran docientos y veinte y <juatro ; otros docientos
y quince. De estos contiene ocho la cabeza ; los oidos seis;
doce la mexilla superior j dos la inferior ; el hueso hioide del
tragadero once ; el espinazo veinte y quatro ; seis el hueso sa-
cro , y algunas veces cinco, si se desunen sus comisuras;
quatro el anca ; las costillas veinte y quatro ; el hueso ester-
nón del pecho se compone de tres , y por otra cuenta son
siete ; las espaldillas , ó paletillas dos , y otras tantas las cla-
vículas , dasillas ; seis los brazos ; ocho cada muñeca , d bra-
chial ; quatro la palma de la mano ; tres de cada dedo ; las
caderas dos , y con las divisiones de las comisuras son seis;
dos huesos , ó canillas los muslos ; quatro las piernas ; uno,
que es la choquezuela , cada rodilla ; uno en cada talón , y
otro que llaman navicular ; quatro , que forman el empeyne
del pie ; cinco el pie ; tres á cada dedo , excepto el pólice
que .tiene solos dos. t:i rAr^\c•'4J.':\^ ;-.A tiC,
Pero los pintores , no considerando los huesos del cuer-
po humano según las comisuras por donde pueden dividirse
estando desarmados , sino en aquella unión en qué se miran
Lam. 5. en un cuerpo recien descarnado , solo con las divisiones de
las coyunturas y pegaduras donde se ven con .distinción bien
conocida ; y excluyendo también todas las ternillas por ser
corruptibles, solo consideran en el cuerpo humano ciento y
ochenta y dos huesos , pues en la cabeza solamente donde
los anatomistas consideran veinte y ocho huesos , solo con-
sideramos nosotros dos ; el uno , la que comunmente llama-
mos calavera ; y el otro , la mandíbula ó quixada inferior.
\^xví. 6. E^ hueso esternón del pecho , que llaman escudó del cora-
zón , y que los anatomistas le dividen en siete , nosotros le
consideramos uno. Las caderas , que por la parte superior
llaman ancas , y por la inferior , quadriles , ó caderas ; y por
la de adelante hueso del vello , y en todo consideran diez
huesos d partes , nosotros solo consideramos dos ; y tam-
bién excluimos los once del hueso hioide del tragadero,
porque son muy pequeños y ocultos ; y así también del
hueso sacro y otros.
§. 11.
T
Adverteníias im- 1 Ja que necesita de advertir el pintor es , que el cuerpo
portantes acerca de humano solo tiene flexión d doblez en las junturas d covun-
IOS imesüí, y jiexiones j.,,^^^ ^ „ ^^ j^^ intermedios de estas no la hay , ni la
ttt d tucrvo humane. j í, 1 -n • n ^1 j 11
^ puede haber , porque son canillas mnexibles ; que ios brazos
solo la tienen hacia dentro , y no hacia fuera , y las piernas
ha'cia atrás , y no hacia adelante. Digo esto, porque algunos
por bizarrear en las actitudes de las figuras , d por no enten-
der
LIBRO Q U A R T O. <n
dcr bien los cscorzos , violentan de suerte los miembros , que
mas parece quieren que estos obedezcan á su antojo , que su-
jetarse ellos a las leyes que les prescribid su naturaleza.
También ha de advertir el principiante , que fuera del Oty.-rs dos partes
juego de las coyunturas , le tiene también el cuerpo humano ademas di las co)im-
en dos partes , que son el pescuezo y la cintura : porque de ^'^''^^ í¿o;/í/f time píe-
los veinte y quatro huesos que componen el espinazo , los <?^ ' '\n^^^" '■'^ euciyo
siete que ocupan la parte del cuello son movibles , y tie- '"'"'*'"'•
nen juego mas hacia adelante que hacia atrás. Los doce si-
guientes que ocupan las costillas no tienen juego , sino so-
lo alguna mediana flexión. Los otros cinco , de allí hasta el
hueso sacro , son los que tienen mas juego ; pero mas hacia
adelante que hacia atrás , y algo hacia los lados.
R
§. ni.
uera de esto, es de adYertir también, que las veinte y Costillas, quantas
quatro costillas no todas son enteras , y firmes , sino solo las ^on las enteras , y
siete primeras de cada lado , comenzando desde arriba , que 1"'^'^^^^ '^^ falsas.
teniendo su nacimiento en la espina , cierran , y termi-
íjan en el hueso del pecho ; pero las otras cinco las lla-
man falsas , porque no llegan á cerrar en el hueso del pe-
cho , sino se van retrayendo cada una dos dedos mas atrás
que la otra ; y levantando en la punta una ternilla tortuosa,
se pegan con l:i antecedente. Y respecto de que los nombres Nombres de ks hue-
de algunos huesos son poco conocidos , se hallarán sus sig- ^"^ . don.ii- se halla-
nilicados en las dos láminas 5. y 6. de los esqueletos, ó ana- '"'^"•
tomía de los huesos. Y para lograr el intento, de que el prin- ^^'^^' 5-7 ^'
cipiante pueda tener fácilmente en la memoria el numero y
distribución de ellos , pondremos aqui la octava de nuestro
Juan de Arfe, porque no me parece se puede hacer mas con-
cisa, y á el intento ; que aunque mi genio no se ha mostrado
esquivo con las musas , también es verdad que lo he excusa-
do siempre que he podido por no estar de él bien satisfecho.
OCTAVA.
DE LA anatomía DE LOS HUESOS DEL CUERPO HUMANO.
Ciento y ochenta y dos , sin las ternillas , Recopilación de ¡os
Son los huesos del cuerpo en sus pedazos y huesos del cuerpo hu-
En la cabeza dos , dos las asillas ,
Costillas veinte y quatro , y seis' los brazos ,
Cinco el pecho , caderas ,y espaldillas ,
Sesenta pies , y piernas en sus trazos ,
Z.as manos veinte y siete un par de veces ,
Y el espinazo ntítve con dos dieces.
CA-
mano en una octava.
MUSEO PICTÓRICO.
CAPITULO VIII.
Regla general para la hiteligencia de los escorzas.
H
.abiendo ya delineado la proporción , simetría , y ana-
tomía del hombre , como exemplar y modelo de todas las
de los demás animales , tengo por excusado , ó imposible el
tratar de otras proporciones ; porque demás que seria nunca
acabar , el que estuviere en esta bien cursado , se hallará há-
bil , y expedito para las demás , porque esta las preside á to-
El cuereo del hom- das i , como epilogo y compendio de las naturalezas corpd-
bre es epilogo de todas reas , y desempeño de la omnipotencia y sabiduría divina.
las naturalezas cor- Pues habiendo sido bastante solo un fat para sacar á las de-
járeas , y por qué. ^-j^^ ¿¿] perezoso caos de la nada , para esta sola parece que
con especial atención , á nuestro piodo de entender , se aplica-
ron las divinas personas á su formación , como lo indica ^\fa-
ciamiLS , y como se ponderó en el libro , y capítulo primero
del tomo antecedente. Y así , dando esto por bastante , y re-
mitiendo á el estudioso pintor i la especulación , y observa-
ción del natural , pasaremos á tratar de los escorzos , por ser
una dg las cosas que en la Pintura incluye bravísima difi-
cultad , y adonde muchos tropiezan por falta de conoci-
miento y especulación.
Qué cosa sea es-
E,
§. I.
corzo i
Por qué se llama
ts corzo en los cuerpos
tuberosos ?
Lam. 7.
Escorzo del brazo.
Escorzo dt la pier-
na.
ts el escorzo una degradación de longitud ^ reduciendo'
la d mas ó menos breve espacio , según es mas ó menos el
escorzo en los cuerpos irregulares , globosos , o tuberosos que;
no constan de líneas rectas , ni superficies planas , como
el hombre , y los demás animales , y cosas semejantes. \ así,
lo que en estos se llama escorzo , en los cuerpos rectilíneos,
y planos , se llama perspectiva : siendo así , que no solo lo
es lo uno y lo otro , sino todo quanto se pinta , y se compre-
hende debaxo de la sección de la pirámide visual , como mas
largamente diximos en el tomo antecedente. Y así la Ion-
gitud del brazo n, o, lámina 7. fcgla 3. lig. \ , se reduce en
la tíg. G á el breve espacio r , j , y en la Hg. H. á el espacio
p , q , mucho mas estrecho , por ser mas fel escorzo. \ por
la misma razón en la regla 4. la longitud t , v , de h pierna
M,
I De animaliuin ca-terorum
symmetria dicere , nimis longum
foret :::::: Denique qui in homine
piíjgendo erit esercitatus , facilé
reliquorum animantium figuram
asseqaex\^t. Sct^eJ . cíe ort.ping.^. ¡2.
ad fin.
Por qué se hace
mayor ó mazor el es-
¿orzo ?
L I B R O Q U A R T O. 53
AI , en la K , se reduce á el espacio i , z , y mucho mas cn
la L , á el mas estrecho espacio X , por estar mirada la pier-
na mas directamente por la planta del pie : lo que ocasiona
ser mayor el escorzo , y así es mas breve el espacio.
De esta materia han tratado regular , y preceptivamente
muy pocos ; pero de nuestros españoles solo Juan de Apfé
se esmeró en ella harto difusamente , y con singular acierto.
Y así , para que el que no le tuviere presente , no carezca de
este benericio , me ha parecido poner aquí algunas reglas ge-
nerales , para que qualquiera de mediano ingenio , tenién-
dolas bien entendidas , pueda comprehender en qué consis-
te h naturaleza del escorzo , y dar cumplida expedición á
qualquiera diíicultad , que de esta clase pueda ofrecérsele.
'i odos los cuerpos opacos y terrcos tienen la natura-
leza de impedir que la vista, pase ; penetrandolos á tocar lo
que está posterior á ellos , y así ocultan todo lo que les
está directamente opuesto , según su magnitud y anteriori-
dad. Digo según su magnitud , porque el pie X no podrá Lam. 7
ocultar de las cosas mas inmediatas y. posteriores á el mas
que lo que ocupa su magnitud y quantidad antepuesto á
h pierna L , y dixe , según su anterioridad ; porque si la co-
sa pospuesta á él estuviese en suma distancia , podiia ocul-
tar mucho mas de lo que corresponde á su magnitud , es-
tando él en primer término.
Hago esta prevención , porque el escorzo no solo in-
cluye la degradación de la parte , cuya longitud se abrevia;
sino taniDicu lo que la parte antepuesta , si la hay , encubre,
como lo muestran la mano P , en el brazo H , y el pie X,
en la pierna L. Regla 3. y 4. lámina 7. iii,\a-\ii.
Prevención impor-
tante £ara los es cor-
zos.
V
X a
§. II.
ara la inteligencia de lo qual se ha de considerar pues-
ta en perfil , ú de medio lado la figura ó miembro que se
I pretende escorzar. Como si hubiere de ser una cabeza mi-
rando hacia arriba , se ponga en perfil , como la cabeza A,
regla i. y luego ¡tirando lincas paralelas horizontales , dedu-
ciéndolas desde los sentidos , ángulos , y extremidades mas
señaladas , se ajuste la cabeza escorzada hacia arriba' en aqud
mismo espacio , que está comprehendido entre las dos para-
lelas r, y 12. desde la olluela de la garganta , hasta el naci-
miento del pelo , incluyendo la frente en el espacio, i w".'S{
después los ojos cn el 3. 4. v así de los demás , como lo
muestra la cabeza B , que está mirada de quadrado , ú de fa-<
chada , que no es k mas agradable postura.
^ PflrQ liabieado de executar dicha cabeza algo inclinadfi'
-iTom. II. E á
De qué medios se
ha dj -valer el pintor
para arreglar el es-
corzo.
Lam. 7.
-i t^/jlWíi Sit»i'^
34
MUSEO PICTÓRICO.
Escorzo de una ca-
beza mirando arriba.
Lam. 7.
Lam. 7.
Escorzo de la ca-
bsza mirando abaxo.
De que medios se
ha d¿ -valer el pintor
para buscar el escor-
zo , que pretende ?
Lam. 7.
á un lado , que es lo mas gracioso , se tirará una línea cur-
va Vertical I. 2. Hgura C , que es la que cae desde el vértice
alto de la cabeza por el medio del rostro, con aquella in-
clinación que se pretende dar á la cabeza ; y desde los toca-
mentos de las paralelas, como desde la 2. en el principio de
la ceja, número 3. se tirarán otras curvas, ó transversales,
que crucen á la vertical á esquadra en quanto lo permite la
naturaleza de las líneas curvas; esto es , que los ángulos co-
laterales sean iguales , aunque aquí sensiblemente no lo pa-
rezcan por la degradación que participan , á causa del escor-
zo ó perspectiva , en cuyos términos lo son , como la cur-
va 3. 4. 5. 6. 7. 8. 8¿c. y después ajustando las partes del
rostro á las líneas que á cada una corresponden , se hallará la
cabeza C , exactamente puesta en el escorzo que se pretende.
Donde es de advertir , que la longitud de la cabeza A , que
comprehende el espacio c/ , f, ó e ,y, que es el mismo , que-
da reducida , en virtud del escorzo , á el breve espacio que
está contenido entre Jas dos paralelas i . y 9. así en la cabe-
za B , como en la C , el qual es considerablemente menor;
y por este mismo medio se puede hacer mucho mas estre-
cho el escorzo , echándose mas hacia atrás la cabeza A , con
lo qual levantará mas la barba ; y tirando sus paralelas en
la forma que lo expresa la figura , se hallará ajustado su es-
corzo , el qual se demuestra en término mas moderado , por
evitar la confusión de las paralelas , que saldrían muy juntas.
Lo mismo se observará para escorzar hacia abaxo una
cabeza , como lo manifiesta la regla 2. puesta de perfil la fi-
gura D , cuyas paralelas producen el escorzo hacia abaxo en
la cabeza frontera E , y mas gracioso en la figura ladeada F,
donde no hay que añadir cosa especial á lo dicho , sino guar-
dar la misma regla que en la antecedente , bolteando sola-
mente las curvas transversales á el contrario , pues las otras de-
muestran tener su centro hacía abaxo ; pero estas hacía arriba.
Es
S. IIL
ísto baste en quanto á las cabezas ; y lo mismo se ob-
servará en quanto á los otros miembros del cuerpo , especial-
mente en brazos y piernas , que es donde hay mayor difi-
cultad , y lo que con mas freqüencia se ofrece en la Pintura;
y así el brazo que se hubiere de escorzar , se pondrá en
perfil , ú de lado en aquella acción y positura que haya de
tener , como en la regla 3. la figura Y ; y tirando después
sus paralelas desde los ángulos , senos , y extremidades mas
señaladas , se observará para executar el escorzo lo mismo
que en las reglas antecedentes , donde se verá que es mucho
^ ma-
LIBROQUARTO. 35
mayor el escorzo en la figura H , que en la G , por estar
este visto algún tanto de lado , y el otro mas estrecho de
frontero , donde la mano antepuesta encubre gran parte del
medio brazo q.
En el escorzo de las piernas se , procederá del raisn\o
"inodo, poniendo en perfil la pierna que sé hubiere de es-
corzar en aquella actitud que se pretende , como lo mues-
tra la figura M , regla 4. y procediendo en lo demás en la
conformidad de las reglas antecedentes , se hallará el escor-
zo mas estrecho de la figura L , que no el de la K , por la
razón que se dixo en la precedente regla.
Y por este mismo medio se puede considerar el escor-
zo de toda una figura , poniéndola en perfil en la positura
que se necesita , y procediendo en lo demás en la confor-
midad que queda notado. Donde solo resta advertir , que
tanto quanto el escorzo demuestra la galantería , y magisterio
del pintor , tanto le defrauda de gloria en el concepto vul-
■gar , en siendo demasiado , y violento , y mas en la figura
principal del asunto , pues no es para todos el manjar exqui-
•sito ; y la Pintura ha de ser para todos , y ha ' de satisfacer á
sabios é ignorantes , como el predicador ' ; pero con esta
diferencia, que la censura del sermón solo dura mientras se
predica 6 permanece en la memoria de los oyentes , pero
el sermón de las pinturas siempre se está predicando ; con
que aun después de la muerte está su autor expuesto á la
censura del vulgo. Por lo qual , conviene huir siempre lo £/ demasiado es-
demasiado y violento del escorzo , especialmente en el héroe corzo se ha de huir,
del asunto; porque demás de lo dicho, quita mucha parte forqiie es dañoso.
<le la gracia y belleza á las figuras , quanto lo moderado , y
conveniente se la aumenta; y esto aiui estando bien delinea-
! do el escorzo, y actuado de claro y obscuro : ¿que será quan-
do en uno y en otro el pintor peca ? Entonces ya se pueda
perdonar la censura.
.^: iMi i • ::>
u.;;tÍU3 IX
I Sapicntibus , & iusipientibus debitor sum. ^1/ ^ü''). I.
.36
LIBRO QUINTO.
EL COPIAN TE,
SEGUNDO GRADO DE LOS PINTORES.
Qidníum est memorar i quod capas '.
TERPSICORE , si-ve Musa V.
Id est , mtiltam memoriam faciens.
Terj?sichore affectiis citharis movet^ imperat , urget *.
süP
ARGUMENTO DE ESTE LIBRO.
Modo , y forma de
estíidiíir de lo anti-
guo.
1 quinto acto intelectual , que debemos practicar en el
orden , y método scientírico , es retener , y conservar lo que
se va adquiriendo , para que no se malogre el fruto de lo
que se trabaja , con la evacuación de lo que se adquiere. A
esta operación scientítica llamaron los mitológicos TcrpsicorSy
la quinta de aquellas nueve mentidas deidades , á quienes
laurearon en el parnaseo coro 3. Y así en este libro procu-
raremos instruir al principiante en la observancia y reflexión
de los documentos adquiridos , para que mediante ellos , va-
ya cultivando este ameno pensil , y se constituya hábil para
ocupar la segunda grada de esta escala óptica , excitando con
esto sus deseos , y la esperanza de ascender i la eminencia , me-
diante el estímulo de la dulce canora cítara de Terpsicore , que
excita , impele , y aumenta los afectos á las apreciables fatigas
del estudio , para lograr los crecidos intereses de la scieflcia.
CAPITULO PRIMERO.
Como el principiante no ha de olvidar el estudio del dibtixo
aiinqiie se ponga d pintar.
B
§. I.
rien pensará el principiante que ha acabado ya con el di-
buxo , llegando el caso de tomar los pinceles y colores en
las manos j pero pensará muy ilial , porque todo su cuidado
ha
I Fulgent. Mythol. i.
3 Vitg. in Epigram.
3 Herodot. in siia hist, juxta
LIBRO QUINTO.
-57
ha de poner en la observancia de íquel tan sabido precepto
de Apolos , que no se pase día sin línea > esto es, sin dibuxar
alguna cosa, por muy ocupado que «?ste ' ; que no .estan-
dolo , es menester al menos por la noches , especialmente de
invierno , dedicarse muy de propósito á exercitar el dibuxo;
ya continuando en copiar algunas estampas de las mas corre-
. gidas á juicio del maestro , como de las célebres obras de
Micael Angelo , de Rafael , Anibal , Cortona , Lanfranco , y
otros 5 ya algunos dibuxos de mano , como de aguada , plu-
ma 6 lápiz , ó figuras de academia de autores de crédito ; 6
ya dibuxando por modelos alumbrados de una sola luz ma-
terial , y que esto sea en papel pardo , ú de otra media tin-
ta , para que se puedan tocar de luz los claros , ó con lá-
piz blanco , ó con clariones hechos de yeso blanco moli-
do, y no de albayalde, porque se toman y obscurecen con
el tiempo.
Este linage de estudio le importará muchísimo para to-
mar inteligencia del claro y obscuro , y habituarse á copiar
del natural , para ir á la academia , si la hubiere donde se
halla , de que hablaremos á su tiempo , para lo qual ha de
comenzar á dibuxar por algunos modelos 6 fragmentos de fi-
guras , como cabezas , manos , pies , brazos y piernas ; des-
pués algún tronco de cuerpo , ó media figura , y algunos
modelos de niiíos en diferentes actitudes ; y últimamente en
estatuas enteras , en que procurará habilitarse mucho : por-
que como estas son cosas inmobles , aguantan todo el tiem-
po que el principiante quisiere , 6 hubiere menester para po-
ner su dibuxo en perfección , lo que no hará el natural vivo.
Y demás de esto , porque como las estatuas , especial-
mente las de los griegos : como son los Hércules , Gladiato-
res , Mercurio , Antinoo , Apolo , y la Venus , &c. son he-
chas con aquel vigilantísimo estudio de los antiguos , jun-
tando en una sola figura toda la perfección de su especie,
tienen toda la que en razón de buena simetría se puede de-
sear , dándole hinchazón , gracia y hermosura , que en el na-
tural no se halla en un solo individuo. Y con esta buena
leche se habitúa de suerte el ingenio , que aunque el natural
que se le pone delante sea mezquino de simetría , le sabe dar
grandeza y robustez gigantea. Y este linage de estudio , jun-
to con las demás venerables antiguallas de las colunas Tra-
jana , y Antoniniana , sepulcro de Ovidio , y las Lucernas an-
tiguas , con las demás maravillas de Roma subterránea , que
nos franquea la providencia de las estampas y libros , es lo
,-n,-x-.r. Trrncn que
I Apelli fiiit alioquin perpetua ducendoexerceret artem, JP/ja. 35.
consuetudo numquam tam occu- cnp
patam diem agendi,ut non lineam
Modo de estudiar
j)or los modelos.
Quanto importa el
estudio de los modelos.
10.
38 MUSEO PICTÓRICO.
que en Italia llaman cíisegnan de I' anfico , estudm de ío
antiguo. Mediante lo qual se hicieron inmortales Micael Án-
gel , Rafael de Urbino , Polidoro , Andrea del Sarto , Leo-
nardo de Vinci , y todos los de aquel siglo dichoso , á quien
siguió con bien conocidas ventajas la celebérrima escuela de
los Carachels , que ha dado á el mundo en tantos discípulos
eminentes otros tantos gigantes de esta facultad , como lo
acreditan sus obras en galerías , templos , y palacios de prín-
cipes. Y verdaderamente , que quien no logra el estudio de
estos milagros del arte , malogra totalmente la sazón del fru-
to de su habilidad. Y así muchos , y muy felices ingenios,
dotados altamente del cielo , han dexado de conseguir su úl-
tima perfección por faltarles esta parte. Sirva por todos de
exemplo el eminentísimo Alberto Durero , de quien viendo
Rafael algunos dibuxos hechos cOJí aquella tan extremada
gracia que tenia , dixo : Qiie si hubiera ido d estudiar d Ita-
lia ninguno se le aventajara. A que él respondió quando
lo supo : Que buen natural habia en su pais para no ne-
cesitar de ir d Italia ; pero vemos claramente que se enga-
ño , pues sus desnudos son tan lánguidos , y mezquinos , que
es lástima ; y en los ayres de las cabezas , actitudes y ves-
tuarios le falta una gracia y donayre , que haria mucho mas
sublime su habilidad. Es verdad que este gran sugeto, y otros
muchos de los siglos pasados , no solo en aquellas regiones,
sino mas principalmente en España, tuvieron la desgracia
de no alcanzar las obras eminentes , que en las estampas , y
libros , como dixe , nos franquea la diligente aplicación de
los italianos y franceses , sin omitir las mas célebres estatuas;
transferidas á nuestros estudios en proporcionados tamaños,
haciendo negociación de nuestro propio interés. Llegándose
á esto las excelentes pinturas de los extrangeros mas eminen-
tes , con repetidas obras del fresco , executadas por ellos mis-
mos , como se ve en el Escorial , en los palacios reales , y
algunos de los templos de esta corte. Todo- lo qual puede
suplir mucho, y aun todo, habiendo gran genio, en los que
la fortuna les negd la ocasión de desfrutar -aquellos fértiles,
quanto dichosos países.
S. :l.L
T . . ,
X ambien importará mucho á el principiante copiar algu-
nas otras cosas inanimadas, como flores, frutas, y algunas va-
sijas , y trastos de cocina , para ir perdiendo el miedo á copiar
el natural , é ir tomando práctica y conocimiento del claro y
obscuro. También copiará :^lgurtas aves y caza muerta , ob-
servando en cada cosa la simetría , color y tintas , de que se.
com-
LIBRO QUINTO.
39
compone , adquiriendo especies y caudal en la mente , para
quandü se ofrezca la ocasión de cosas semejantes , sin omi-
tir la observación de todo lo que ocurre á la vista , así de
las varias especies de animales , como de las demás cosas
inanimadas , haciendo estudio continuo siempre en el libro Estudio de las co-
abierto de la naturaleza , que es el objeto universal de núes- sas naturaUs.
tra imitación ; y asi lo ha de ser de nuestra continua especu-»
lacion , reparando en la variedad hermosa de los celagos , y
horizontes , montañas , y paises , hermoseados con la trave-
sura de los airoyuclos , fuentes , rios y mares ; procurando tai
vez hacer algún dibuxo , ó ligero apuntamiento de algún si-
tio caprichoso del natural.
CAPITULO IL
Instrumentos £ue ha de preparar el principiante para,
ponerse a pintar.
s.
§. I.
>-i
upuesto lo dicho , como inseparable y perpetuo cuidado
del estudioso pintOL , habiendo ya de ponerse á pintar : los
instrumentos que ha de prevenir para esto , son caballete^
sino le tiene el maestro , paleta , pinceles , brochas , y tiento.
El caballete es para arrimar ti lienzo ó tabla que se hubiere
de pintar , y poderlo cómodamente levantar , ó baxar con
unos clavos ó estaquillas á los lados, siempre que convenga,
cuya forma y disposición parece excusado referirla por ser
tan común. La paleta , que el Italiano llama taboloza , es £^ ptkta pira
para pon:r los colores puros y simples por su orden ; la quaí pntar, que calidades
ha de tener una tercia de largo, y una quaita de an:ho, ha Ue tena:
que es el tamaño mas proporcionado , para que pueda caber
desde el dedo pulgar de la mano, hasta la sangradura del
brazo aunque puede ser mayor ó menor , aovada , ó circular;
pero siempre es bueno que tenga robadas las esquinas , y
en una de ellas , la que cae hacia el pecho , ha de tener un
agujero, capaz de que pueda caber el dedo pulgar de la
mano izquierda, donde se ha de. sostener ; y así por esta par-
te del agujero , conviene que la paleta sea mas gruesa , y
que hacia los demás extremos vaya adelgazando todo lo que
pudiere , porque con esto se haga mas ligera. Para lo qual,
la madera mas cómoda y usual , de que se suele hacer , es
el peral : bien , que aun son m -joies el cerezo-, y azofayfo,
que en el reyno de Valencia llaman chincholer , ó ginjoler,
por ser madera mas solida y tersa , y que adquiere un lus-
tre , y una tez de admirable pulimento ; pero si hubieren de
ser
4P
MUSEO PICTÓRICO.
ser muy grandes , como de media vara de largo , y una ter-
cia de ancho , se pueden hacer de nogal , ó cedro , caoba ; y
aun mas ligeras son de chopo , ú de pino de Segura , ú de
Flandes , de que se hacen las tapas de las vihuelas , y otros
Paletas grandes instrumentos músicos ; pero estas paletas tan grandes no son
^ara ^ué sirven. para tenerlas en la mano , sino sobre alguna mesita asegura-
das, de modo que no se muevan ; y estas sirven para bosque-
xar cosas grandes, porque puedan caber mas colores, y tengan
campo bastante para hacer las tintas , y revolver las brochas.
Cómo se ha de p-c- Hecha ya la paleta , y bien raspada con cuchilla ó con
parar la paleta an- vidrio , se le ha de dar una mano de secante muy tirada , d
tes que su va para esfregada ; y en estando seca , convendrá volverla i raspar , y
darle otra mano de secante muy estregada con un paño ; y
si después de esta, se le diere otra sin raspar , en la misma
conformidad , quedará admirable para que las colores y tintas
no se rebeban en ella , y dexen manchada ó jaspeada la paleta.
pintar.
Calidades de pin-
celes que se hati de
prevenir para pintar .
L
§. II.
Pinceles muy pe-
queños de qué se ha-
cen.
Pinceles de melón-
cilio son peregrinos.
ios pinceles se han de prevenir hasta una docena y me-
dia , surtidos de todos tamaños y calidades ; los mayores pa-
ra manchar las plazas grandes ; los medianos para las me-
nores ; y los mas sutiles para perfilar y definir las cosas mas
delicadas j y también ha de haber uno de bastante pelo , y
suave , para ensolver , ó unir las tintas unas con otras , y des-
perfilar los extrenjos.
Las calidades de los pinceles soft diferentes , porque unos
«)n de pelo de brocha fino , otros de colillas de cabra , otros
de pelo de perro , otros de ardilla , y otros de meloncillo:
los de pelo de brocha son mas fuertes y briosos, y son muy
buenos para empastar bien , quando la color está mas dura:
los de perro son mas suaves , y tienen bastante brio , y quie-
ren la color mas suelta , como también los de cabra. Otros
suele haber .de pelo de turón , que son admirables , briosos,
y suaves ; y todos estos se hacen en. cañones de escribir, aun-
que los de brocha se hacen también en cañones de buytre.
Los de ardilla se hacen de todos tamaños , y especial-
mente son mejores para medianos en cañones de ánade , y
para pequeños en los de , paloma , tórtola , 6 perdiz , y aun
mas sutiles para cosas pequeñas , en cañones de zorzal , ó
malvis , ó semejantes ; mas para esto se hacen también muy
agudos y sutiles de cola de gato.
Los de meloncillo son peregrinos para todos tamaños,
pues los de cañón de escribir son bellísimos para golpear , y
definir en lo grande : los medianos, que se suelen hacer en
cañones 4e cuervos ó grajos, porque tengan resistencia ,. y
1-» no
I
LIBRO QUINTO. 41
no se abran con k fortaleza del pelo , son bellísimos para cosas
mas sutiles , y los mas pequeños para cosas muy delicadas.
§. III.
jL^I modo de hacerlos no dañará el decirlo, pues no to- Aíodo de hacer to-
dos lo saben, ni en todas partes, ni ocasiones se hallan. Y da suerte de fínceles.
así , cortado que sea el pelo de qualquiera de las pieles que
hemos dicho, lo qual ha de ser por junto á su mismo na-
cimiento , se ha de tomar de él la porción que corresponde
á el tamaño del pincel que se quiere executar , y meterlo
por la parre del corte en un dedal cerrado de los de latón;
y allí con el dedal se dan unos golpccitos , hasta que se asien-
te bien el pelo en el hondo , y después se saca , asiéndolo
bien por lus puntas , y se sacude aquello corto que tuviere,
y con un peynecito delgado se peyna , para sacar aquella
borrilla que siempre tiene en la cepa : luego se vuelve por
las puntas , y se mete en el dedal ; y haciendo la misma di-
ligencia habta que se asiente en el hondo , se saca , y se pey-
na también por aquella parte , y se vuelve á emparejar por
, las puntas en el dedal ; y sacándolo con mucho cuidado,
' porque no se desiguale , se ata curiosa y apretadamente con
seda cruda , ó delgada encerada , ó hilo de pira , con el lazo . '
que llaman del puerco ; y dando sobre el otro nudo bien
fuerte , se corta la hebra , y se le da otra atadura mas hacia
la cepa del pelo , procurando siempre que quede lo mas lar-
I gp que se pueda hacia las puntas : de esta suerte se van ha-
ciendo unos quantos atados mayores ó menores , como se
quiere , ó lo admite la calidad del pelo ; y entre tanto se tie-
nen en agua los cañones que se han de ocupar , para que es-
ten dóciles y correosos , y no se. abran á el atacar el pelo si
viene premioso ; y dichos cañones se cortan con tixeras por Los caiiones fara
la punta lo que baste para que salga bien y derecho el pelo, los pinceles cómo se
sin hacer cintura , porque en haciéndola , no hace bien la '*^" de prevenir.
punta , y por la cepa hacia el principio del cañón se le da un
corte á el sesgo con navaja , dexando un poco sin acabar de
cortar para poder tirar del cañón hacia sí , quando se ataca.
Hecho esto , se elige de los atados que hay el que le
viene mas bien á la proporción del cañón para que entre
sin demasiada violencia , pero siempre con alguna , porque
si entra floxo , luego se sale y no sirve ; y en estando ele-
gido , se le aguza la punta del pelo , remojándolo con la
boca : y el que fuere melindroso , lo puede aguzar con los
. dedos mojándolo en agua , pero nunca se hace tan bien ; y Modo de atacar el
entrándolo por la parte de abaxo , donde está cortado á el ses- fek en los pnce les.
go el cañón , se va rempujando con un taco , ó estaquilla
. Tom.IL F re-
42 MUSEO PICTÓRICO.
redonda y chata á la proporción del canon ; pero no ajustada
de suerte que entre hasta que asome el pelo por la punta del
canon lo que baste para que tenga brío y ropa ; porque si es-
tá muy largo , pierde el brio , sino es que sea para ensolver,
que en este caso conviene que no le tenga , y que esté largo;
y de esta misma forma se hacen todas las suertes de pince-
les mayores ó menores que se quisiere.
Hast:is para los Las hastas para ellos se hacen de una tercia de largo con
fínceles , cómo se ha- poca diferencia redondas y lisas , y en el grueso corrcspon-
cen , j de que made- ¿jie^te á los pinceles á que se han de aplicar , de manera que
^^^- por la parte donde ha de entrar el pincel no estén agudas , si-
no de suerte que entre algo ajustado para que esté firme ; pe-
ro por la parte de abaxo han de acabar las hastas agudas , así
porque teniéndolas en la mano izquierda, no ocupen mucho,
como porque se aparten por arriba los pinceles , y no se un-
ten unos con . otros , y se halle fícilmente el que se busca.
Estas hastas se suelen hacer de diferentes maderas , las
mas ordinarias son de pino , que sea beti derecho ; aunque en
Madrid es muy freqüente el hacerlas de las varas que venden
para los ministros de justicia , y baquetas de escopeta , que son
de álamo negro ; pero las mejores son de peral , nogal , cao-
ba , cedro , y algunas veces de evano , ó brasil : pero estas
dos últimas solo son para príncipes y caballeros , ó personas
muy curiosas que se precian de esmerarse en lo mas primo-
roso de todos los recados del pintar. Y á la verdad , siendo
sin afectación , así habían de ser todos , para que el lustre y
esplendor de la Pintura resplandeciese en sus adherentes , sin
que el desaliño de algunos menoscavase la estimación , é in-
Quanto importa el munidades del arte, Y porque á la verdad , el ver los recados
aseo en los recados del curiosos, aseados, y bien dispuestos, abre las ganas de pintar,
fintar. quanto las cierra el verlo sucio , asqueroso y desaliriado.
§. IV.
T
Modo de hacer las | jas brochas son de cerdas de jabalí , que vienen de Flan-
brochas. ^j^g ^ y ^^^ j^^ mejores y mas suaves. Estas se hacen empare-
jando el pelo por la cepa en un crisol de platero , ó en una
xícara , según la cantidad que corresponde á el tamaño de la
brocha que se quisiere hacer , y después tomarlo por las pun-
tas , y peynarlo con los dientes gordos del peyne para que
salga la borrilla y pelillos viciosos que siempre tiene ; y lue-
go se empareja por las puntas , y se vuelve á peynar , y i
emparejar otra vez : y hecho esto , se toma en la mano iz-
quierda por las puntas con mucho cuidado de que no se de-
siguale , y con la derecha se le mete el hasta en el medio,
hasta donde ha de llegar la atadura , y esta se le da con hilo
de
.< LIBRO QUINTOUM 43
de cartas i guita, o braiTiante encerado, con el lazo que dó-
.ximos del puerco , dexando como una quarta de hilo en el
.cabo mas' corto , para doblarle hacia U parte por donde se
ha de continuar la atadura , para que al Hn de ella quede Modo de enlazar la
una lazadiila, por donde se mete el otro cabo , y tirando ^^^^ura de las bro-
del que quedo abaxo , hasta que la lazadiila se lleve tras sí el '^^^'
otro cabo, dexandolo incluido dentro de las roscas de la ata-
dura., quede la brocha concluida y perfecta , cortando des-
pués con tixeras las cabecillas desiguales, que quedan por
la parte de abaxo. Y prevengo , que las brochas para el olio
han de ser mas cortas., y que tengan brio : mas para el tem-
ple y fresco han de ser largas y romas de punta ,.no chatas,
salvo las grandes , para meter la tinta general.
Las bastas para las brochas , que como dixe , ordinaria^ Hastas de las kro-
mente son de pino , aunque también de baquetas de escope- (iias,có-moha7ideser.
ta , siendo para brochas grandes y chatas pueden ser igua-
les ; esto es , sin punta hacia el fin de la atadura , haciéndoles
en medio de ella una muesquecilla para que la atadura haga
presa ; pero si han de ser brochas de punta , la ha de tener
también el hasta , mas de suerte , que la mayor parte de la
atadura sea sobre lo firme , para que se asegure , y también
con alguna muesquecilla , porque estas fácilmente se deslizan;
N' así lo mas seguro es encolar toda la atadura y cepa , no
encerando el hilo para que pegue la cola , y por el consi-
guiente para que hagan punta es menester que lo empareja-
do no acabe chato sino redondo ; y con esto , y atarlas siem-
pre que se laven , conservan la punta.
E.
§. V.
1 tiento es una varita ó bastoncillo que se tiene en la Tiento, qué es ,y
mano izquierda con. un cotohcillo de borra, ó perilla re- f^y^ qué sir-ve , y de
donda i lo último para que no lastime el quadro , arriman- í"'" '"^'^^'"'^•^ ^^ /'^'■'''•
dolé , para asegurar el pulso de la mano derecha ,"que para
este fin se pone sobre él : este ha de tener de largo una va-
ra , con poca diferencia , y el grueso del dedo meñique , y
\ ordinariamente se hace en Madrid de las vaquetas que di-
xe , y lo puede ser de qualquicra varita derecha , tiesa , y
ligera , aunque algunos curiosos le usan de junco de Indias,
évano , caoba , palo santo , y cedro ; pefo yo tengo por me-
jor el mas ligero , como sea tieso , y así le uso de carrizo
de caiía bien curada , y que tiene los cafiutos muy largos , y
por el consiguiente pocos nudos : y a este para disimularle
se le hacen algunas manchas ahumándole con una luz , de
suerte que parece junco de Indias ; pero este género no es
para andar a golpes con los mancebos , como algunos acos-
. Totn. II, F 2 tum-
.■44
MUSEO í Pri C T a K ICO.
Gracioso cuento de
'%iuas Jordán.
Otro cuento gra-
doso de Carreño.
tumbran),.n¡ lo tengo por cosa deceate ,. sino para que sir-
iva á ei exeicicio del pintar , como iiníi. de los instrumentos
<X)ncernientes á ello , y que deben tener el primor que le
corresponde : no como le sucedió á un amigo de la profesión
con Lucas Jordán , que hallándole un dia pintando delante
■del rey con un palo de escoba por tiento, habiéndoselo
afeado , luego que halló ocasión , le dixo Lucas que no tenia
otro , y á el punto el amigo le remitió con otras cosas del
arte un tiento muy pulido de évano , con perilla y casqui-
Uo de marfil. Volvió el amigo de allí á pocos dias , y le ha-
lló pintando con el dichoso palo de escoba por tiento ; y
entonces le preguntó por el de évano , i que Lucas respon-
dió con mucha fiesta , que aquellos demonios , señalando á
los mancebos , no creo que encargaría la conciencia , aunque
les concedamos la excepción , tenían la culpa. \ fué el caso,
que había andado á palos con ellos,. y lo había hecho pe-
dazos ; y entonces el amigo le presentó otro de junco de In-
dias , con perilla y casquillo de plata : y este permaneció , ó
bien por lo inflexible de la materia , ó porque temiéndole
los discípulos , escusaban las burlas , pues era mas grueso de
lo razonable ; aunque no debiera de serlo tanto como otro
que tenia Carreño , con el qual un dia le quebró un brazo
á un mancebo, no debió de ser de burlas , y quejándose
justamente el padre de semejante exceso , mas se quejarla el
muchacho, le respondió Carreño : Cierto, señor, que ha si-
do fuerza de desgracia , porque le aseguro d vmd. que con
el mayor tie?ito que pude le di;- y bien.s^e le podía creer.
Permítase esta digresión para divertir algún tanto lo moles-
to de estas materialidades , con lo chistoso de estos casos,
y en hombres de tanta clase.
Cofidicioncs necesa-
rias simpliciter , /
' otras secuadum quid.
CAPITULO III.
Jilodo de imprimar , ó aparejar los lienzos ,y otras super-
Jicies para pintar. ■
E.
§. I.
<n ninguna cosa introduce naturaleza la forma , ni pro-
duce el efecto que pretende , sin que precedan algunas dis-
posiciones ó condiciones ; unas antecedentes , y otras conco-
mitantes. De estas son también unas necesarias simpliciter,
y otras secundum quid. Las necesarias simpliciter son aque-
llas , sin las quales de ninguna manera se puede conseguir
el efecto , como sin los pinceles , colores , é ingredientes li-
quidantes , y superficie apta , no se puede pintar. Bien que
vo
t^IBRO QUINTg).M
<^
yo he visto Pintura hecha á el olio con los dedos en lugar
de pinceles ; pero esto , aunque es habilidad , mas es falta de
limpieza , que sobra de magisterio. Las cosas necesarias se-
ciindiim quid son aquellas , sin las qualcs se puede conseguir
de algún modo el efecto ; pero con ellas mucho mas facil-
jnente , como el tiento , el caballete , los aparejos , o prepa-
yiraciones de las superficies para pintar , con las calidades que
.se, acostumbra : q.ue aunque con ellas se hace mas fácil y
cómodamente , también la necesidad hace algunas veces omi-
tirlas ; y sin ellas,, aunque con algún trabajo , se puede con-
seguir el intento. Yo he visto , en caso de prisa , dar una
mano de cola templada á un lienzo , y pintarle áel olio , sin
mas preparación.. Lo mismo se puede hacer, en una tabla, ^'f^>)'°^>'^^ -^«/^^
y en una lámina, ó un vidria, estregándole primero un ajoj *'
pero esto es bueno para casos de prisa , y de necesidad , que
verdaderamente no se puede hacer tan bien , ni tan definido
y grato i la vista , como con la? debidas preparaciones.
Modo de aparejar
un lienzo en casos de
c
§. n.
comenzando pues por las superficies que hoy mas comun-
mente se pintan , que son los lienzos , porque antiguamente
en los tiempos de Micael Ángel , y Rafael , solo se pintó
en tablas ó láminas : La primera diligencia que se ofrece es
clavar estos en sus bastidores , si no necesitan de pieza , que
si la necesitan , eso será lo primero 5 y aunque el coserla mas
es oficio de mugeres que de hombres , también es menes-
ter advertirles el punto con que lo han de hacer , para que
después de estirado el lienzo , quede la costura lo mas di-
simulada que sea posible. Y así , aunque el punto que lla-
man de sabana es bueno , todavia es mejor , y menos de-
tenido el punto por cima , con hilo sencillo , fuerte y del-
gado porque no haga bulto , y nocogicndo de las dos orillas
del lienzo mas que el último hilo , o á lo mas los dos , y el
punto no apretado , sino sentado no mas ; y de esta suerte
queda la costura en estirando el lienzo tan disimulada , que
apenas se conoce.
El lienzo mejor y mas usual para quadros grandes es
el que en Andalucía llaman bramante crudo , y en Castilla
angulema ; pero también es bueno el guingao , como sea
igual y sin nudos , ni canillas : y si fuere para lienzos peque-
ños , como de vara hacia abaxo , es muy bueno el santiago
crudo, ó el lienzo cjue llaman de coruFia ; pero lienzo apren-
sado , ninguno es bueno , sino es que se moje y estregué
muy bien , y se estire , y se seque antes de clavarlo : por-
que si se clava sin hacer esta diligencia , en dándole de cola,
o
Cómo se han de co-
ser los lienzos que lle-
van piezas para que
la costura se disimule.
Cómo se ha de usar
del lienzo apraisado
para pintar S el olio
en él.
'r46
MUSEO PICTÓRICO.
Aloíio de clavar los
lünzos.
o gacha, al secarse queda todo lleno de vexigas , y desa-
tina al pobre' pintor. , ■■'■'^
-»'- 'Elegido que sea el lienzo á proporción de su bastidor,
i^üe antes tenga de mas que de menos , se han de sentar so-
bre él las costuras hacia dentro si las tuviere ; y si el basti-
dor tiene travesanos , ó esquadras , procurar que estén reba-
sadas medio dedo hacia la cara donde sienta el lienzo , y
este se ha de apuntar primero §n las quatro esquinas , ó án-
gulos , poniendo dos tachuelas á cada lado del ángulo , sin
que haga bolsa , sino bien sentado , y estirando siempre bien
•la esquina contraria ; procurando que las orillas , ó revoca-
duras del lienzo cubran el grueso del bastidor , y que las ta-
chuelas claven mas hacia la parte de atrás que hacia de-
lante , porque así tienen mas íj|meza , y la revocadura queda
mas bien asentada ; observando que el primer lado que se
clavare sea siempre eJ mas tasado , y que este no se estire,
sino asentado sin violencia , y después estirar el lado con-
trario muy bien ; y obsenando lo mismo en los otros dos
lados , quedará bien sentado y estirado como se necesita.
Aparejo de la ga
(ha.
L
§. III.
a primera mano de aparejo que se le ha de dar suele
ser en dos maneras ; la una , y mas antigua , es de gacha:
esta se hace cociendo el agua , á proporción de lo que es
menester , y echándole después su harina de trigo bien cer-
nida por cedazo delgado, y bien despolvoreada fuera del fue-
go , sin dexar de menearla , hasta que esté como un caldo
espeso ; y algunos le echan después un poco de miel , y un
poco de aceyte de linaza á discreción , pero no aceyte de co-
mer , porque es muy perjudicial á la pintura , y la hace to-
marse , y luego se vuelve á poner al fuego á lumbre mansa,
meneándola hasta que vaya trabando , y tomando punto,
sin que le queden gnrullos ; y con esta se le da la prime-
ra mano á el lienzo , con una cuchilla , ó imprimadera de
chapa de hierro , aunque otros la hacen de haya , d roble;
y esta es á manera de media luna ó semicírculo . como de
una quarta de diámetro , pero que no esté recta la línea por
la parte del diámetro , sino suavemente desmentida hacia las
esquinas , y estas bien robadas , para que no hagan rastros ni
señales en la imprimación , y que el filo de ella esté delgado
Cómo Sí- ha de dar tanto como el grueso de un real de plata : y con esta im-
la primera mano de primadera se ha de ir tendiendo la gacha , y apurándola de
afarejo del lienzo. suerte que no quede cargada , sino que tape los poros todos
del lienzo , y descubra los hilos , porque lo cargado hace cas-
carilla , y salta con el tiempo ; pero cuidar que no queden
cor-
JForma de la im
primadura.
I
LIBRO QUINTO. 47
corrales , sino que todo esté igual : y especialmente en las
orillas es menester ir con cuidado , llevando siempre Ja cu^.
chilla atravesada, ó diagonal ; porque si se lleva paralela. á. el
bastidor , puede escaparse , y dar en la manga , y es cosa
indigna , y muy perjudicial i el arte , y á la persona el
mauciiarse en co^a ninguna que sea adjacente á él ; y para que
esto , y lo demás de esta operación se haga mejor , há de
ir siempre que pudiere la mano izquierda por detrás del Modo de sentar las
lienzo levantándole para que corra rajjor la imprimadera., y costuras.
00 tropiece en los travesanos,, ni en los tilos del bastidor}
y antes que se seque , si el lienzo tuviere costuras , se han de
sentar con un martillo suavemente , llevando por debaxo una
moleta , con lo qual quedan muy bien disimuladas.
Este linage de aparejo tengolo por bueno para casos de
prisa , porque presto se halla hecho , especialmente llevando
la gacha la miel y el aceyte de linaza como diximos ; pues
no llevándole , como lo hacen los mas , no' lo tengo por
bueno : porque en lugares húmedos se enmohece , y escupe p^^ ¿.^g g¡ perju-
una ftoreeiUa , 6 moho por encima de la pintura, que to- dicLi! el apan-jo de
talmente Ja obscurece y perturba ; y aunque est* fácilmente ¡agacha.
se quita estregando el lienzo , pero como esta es especie de
corrupción , viene con el tiempo á pudrir el lienzo , que por
último es yerba corruptible ; v por eso será conveniente , an-
tes de darL* la man ) de imprimación de aceyte de linaza,
pasarle suavemente h piedra pómez , para que se rebeba la
imprimación , penetrando el lienzo, lo qual le preserva de
corrupción y de saltar ; y también se ha de excusar de re-
petir scg jnda mano de gacha , por el nesgo que tiene da
avexigar y saltar.
^. IV.
V
-S^— il otro modo de aparejar el lienzo en la primera mano Aparejo de cola de
es con cola de reta¿t) de guantes ; este se echa en agua si retaco.
puede ser el dia antecedente , y después lavarlo y estruxarlo,
y ponerlo á cocer , estando bien cubierto de agua limpia ; y Modo de conocer
en habiendo cocido , que el agua tome color , probarlo en q^'-'^ncío la cola ata
las palmas de las manos , y en viendo que muerde bien una ^'' punto.
con otra , pegando y despegando , está buena la cola , y po-
niendo ea la boca de otra vasija una esportilla , o cedazo
de cerdas , colarla ; y si todavía el retazo no está deshecho,
afiadiHe agua , y que vuelva á cocer , que hasta que todo se
deshaga , siempre tiene que dar ; y así repetir lo mismo has-
ta que se apure.
« Este aparejo no se puede dar caliente ; y así se ha de El aparejo de ¡a
aguardar á que se y ele , y en estando elada la cola , se le irá ^^'^ "^ "^^ ^^^ tstati-
dan- ^^ '^'^'^'^-
46
MUSEO PICTÓRICO.
...\
Imprimación á el
olio de qué se hace.
Molada , qué es.
Légamo , y greda
insecables d el olio.
Modo de dar las
manos de imprima-
ción d el oiio.
dando á el lienzo en la conformidad que diximos de la ga-
cha ; pero con la diferencia , que seca la primera mano , se
ha de estregar muy bien con la piedra pómez para que cor-
te las aristas y nudillos del lienzo , llevando por debaxo del
lienzo la mano izquierda , para que ayude , como diximos,
y después se le ha de dar otra mano de cola , y esta no se
ha de apomazar.
Conviene también , para mayor firmeza del lienzo , es-
tregar las revocaduras con este mismo aparejo , dexandolas
pegadas á el bastidor , con lo qual quedan mas bien sentadas,
y el lienzo mas libre de desclavarse , y otras contingencias.
He
§. V.
.echo esto con uno o con otro aparejo , se preparará la
imprimación á el olio , la qual en Andalucía y otras partes
se hace con el légamo que dexa el rio en las crecientes , que
después de seco , en los hondos se levanta como unas tejue-
las , y con aquello , y á falta de esto con greda , que en Ma-
drid llamai» tierra de Esquivias , y es la que gastan los bo-
teros , se hace la imprimación , machacándola primero en la
losa con la moleta , d en un almirez , y pasándola por ce-
dazo delgado , á manera del que usan los boticarios ; y lue-
go añadirle en la losa un poco de almazarrón , ó almagra,
para que tome color y cuerpo , y echándole el aceyte de li-
naza , que hubiere menester , irlo templando é incorporando
con la moleta , de suerte que no quede duro ni blando ; y
después irlo moliendo á partes , que llamamos moladas , ca-
da una tanto como un huevo ; y en estando toda molida,
añadirle una porción de colores viejas , si las hubiere , que
son las que se desechan de la paleta y pinceles siempre que
se limpia el recado ; y si no , una molada ii dos , según la
cantidad , de sombra del viejo , para que se seque presto,
porque el légamo y greda son muy insecables.
En estando así dispuesta la imprimación en cantidad sií-
ficiente á proporción del lienzo, se le irá dando á este la
primera mano , tendiéndola con la imprimadera , y repasán-
dola muy bien hacia arriba , y hacia abaxo , porque se tapen
los poros , y apurarla de suerte que se vea la superficie de
los hilos , y cuidado con las orillas , llevando la. imprima-
dera atravesada , y levantando el lienzo con la mano iz-
quierda por debaxo , para que no tropiece en el filo del bas-
tidor , ni pase á ensuciar la manga como ya se dixo.
Hecho esto , y dando lugar á que se seque bien la pri-
mera mano , se ha de apomazar en la forma que diximos;
y si todavía hubiere algunos nudillos ó tropezones , darle al
re-
LIBRO QUINTO.
49
rededor con la pómez hasta que salgan , pero con cuidado
no rompa el lienzo ; y hecho esto , darle la segunda mano
de impiimaciojí en la misma conformidad , y dexarla que
se seque : y en habiendo de pintar en el lienzo volverle á
pasar sua^'ementc la piedra pómez.
, :>.::.
E.
§. VI.
1 modo de aparejar las tablas para pintar en ellas á el
olio es mas fácil, pues estando bien raspadas y lixadas , se
le puede dar desde luego con brocha su mano de imprima-
ción á el olio sin mas preparación ; pero de suerte que esté
suelta , y bien tirada igualmente , sin cjue quede cargada en
una parte mas que en otra , y unida con brocha suave : y
en estando esta bien seca , rasparla suavemente con un cu-
chillo , y darle otra en la misma conformidad ; y en casos
de prisa puede bastar la primera mano. Algunos acostum-
bran darle primero udü mano de cola de retazo , pero no lo
apruebo : porque demás de lo que la supcrricie se exaspera
I con lo que hincha con la humedad , no queda tan pen^ítrado
' en la madera el olio para su mayor seguridad y dm-acion,
por lo que le cierra los poros la cola.
También usaban los antiguos , como pintaron tanto en
tablas , y algunas de diferentes piezas , por ser grandes , apa-
rejarlas en forma , dándoles primera mano de agicola , que
I es la de retazo cocida con ajos , para que si tuviere algo de
tea , ú de nudos , no salte j y después plastecer con yeso y
cola , hecho masa , los nudos y lacras , d juntas que tuviere:
y dándole dos 6 tres manos de yeso pardo bien iguales , li-.
xarlo , y darle otras dos ó tres de yeso mate , uno y otro con
cola de retazo , que ni esté fuerte ni floxa , y últimamente
lixandola después con lixa muy suave y usada , darle una
mano de cola de retazo , y después de ella , una ó dos de
imprimación á el olio bien molida : quien lo quisiere hacer
así , podrá ; pero ya esto se ha dexado , por haberse visto
los inconvenientes de saltar los aparejos , y de torcerse , y
abrirse las tablas , no obstante que las enervaban , 6 enca-r;
¡ ñamaban por detras con cáñamo y cola fuerte ; y mas ha-
biéndose descubierto la industria de los lienzos, que con fa-
cilidad se aparejan , se mueven , y transportan arrollados á
qualquiera parte , por mucha que sea su magnitud , y en
qualquiera contraste que les suceda , son fáciles de aderezar.
\ así hoy solo en cosas de mediano tamaño se usa de las ta-
blas , de suerte que puedan ser de una pieza , y para estas
basta la dicha preparación.
Las laminas se aparejan en la misma forma que las tablas;
Tom. 11. G mas
Modo de aparejar
las tablas para pin-
tar d d olio.
Como aparejaban
los antiguos las ta-
blas para pintar d el
olio en ellas.
Modo de aparejar
las laminas.
50 MUSEO PICTÓRICO.
mas para lograr la lisura y terso del aparejo , ha de ser la
color remolida , como de blanco y sombra , y un poco de
tierra roxa , y siempre conviene estregarle primero un ajo,
porque suele tener algunos senos en que no quiere secar
la imprimación , y después de bien tendida con brocha ó
pincel la color se ha de igualar , crespiendola con la yema
del dedo pulgar , si es pequefia , ó con el pulpejo de la ma-
no , si es grande , pegando y despegando por toda ella , hasta
que el crespido quede igual , y luego se ha de unir d con
un pincel muy blando y suave , ó , lo que es mejor , con
Aíodo de unir el ^^^ pluma de cola de paloma , ú de otra ave casera , pa-
a^ar.jo d^ las Idmi- ^^^^^ ^^^ suavidad las orillas del pelo por toda la lámina
hasta que quede muy tersa é igual ; y de esta misma suerte
se aparejan los naypes y pergaminos para pintar retratos , é
imágenes de devoción , los vidrios, y qualesquiera otros me-
tales ; pero los pliegos de papel grueso , ó cartones para pin-
tar en ellos , no han menester mas que una mano de color á
el olio con brocha , bien suelta y unida , y muy aceytosa.
§. VIL
Modo de aparejar -■— ios tafetanes y rasos para pintar sobré ellos , estando en
tafetanes , y cosas de bastidor bien estirado , se han de dar primero una mano de
seda para pintar d cola de retazo caliente , ú de agua goma que no esté muy
el olio. fuerte , porque no se avexigue ; y sobre esta , en estando se-
ca , darle una ó dos manos de color á el olio bien remolida,
tirada y unida , y se puede pintar sobre ello en estando seco;
pero si han de ser cosas recortadas , dexando campos , ó ca-
lados de la misma tela , será menester dibuxarlo primero en
un patrón de papel , y pasado el dibuxo de tinta , y pican-
dolo , se ha de estarcir con muñequilla de carbón molido,
si es sobre blanco ; ó de yeso , 6 albayalde en polvos , si es
sobre color obscuro , y pasando con tinta en la tela los con-
tornos por donde ha de recortar , darle de la goma , ó cola de
retazo una mano á todo lo que ha de ocupar la pintura , y
después á el olio , como queda dicho ,. procurando no ex-
ceder un átomo de las orillas, porque se recala el aceyte,
y mancha la tela : para lo qual será bueno exceder algo con
la goma fuera del dibuxo ; pero yo tendría por mejor darle
á todo una mano de agua goma , y después estarcir el dibu-
xo , y darle su imprimación á el olio donde le toca : y so-
bre ello , en estando seco , volver á estarcir el dibuxo para
irlo pintando.
Mudo de aparejar Pero habiendo de pintar a el olio sobre pared , supo-
la pjreJ para pintar niendo que ella esté lisa quanto sea posible , se le ha de dar
a c! olio. una mano de cola de retazo bien caliente para que se pene-
tre,
'LIBRO QUINTO. 51
tre , y en estando seca , plastecer con ,1a masilla de yeso y
cola á las lacras qi.ie tavijio , y luego darlj su mano de im-
primación á ei olio, y en estando seca, pintar sobre ella;
pjro si ha de estar á la inclemencia del tiempo , no conviene
darle la primera mano de cola , porque después no se des-
cascare , sino de aceytc de linaza cocido con unos ajos , y
un poco de azarcón.
Me ha parecido tratar esta materia con tan menndas cir- Importancia de los
cunsrancias , aunque á algunos parezca nimiedad , porque ni aparejos , 6 pnpAra-
todos las saben, ni yo hasta ahora lo he hallado escrito en cioncs para pintar.
autor alguno ; y no importa menos que la total seguridad
de la Pintura , y su p.^rpetuidad, como experimentamos , es-
pecialmente en los lienzos , destruidos originales muy pere-
grinos por la mala calidad de los aparejos , con gran dolor
y quebranto de los apasionados. Y especialmente en los de
nuestro grande español Josef de Rivera , algunos tan tercos
y endurecidos , que no solo es imposible arrollarlos , para
poderlos transportar de un lugar á otro , sino que aun sin
eso están totalmente saltados y destruidos , é incapaces de re— p^;. ^„^ ^g saltan
medio ; y todo procede de estar los aparejos tan cargados,' r.mchas pinturas ex-
que con facilidad se quiebran, y se despiden del lienzo, ceLntcs.
en llegando con el tiempo á perder totalmente el xugo del
aceyte que les da la correa y docilidad. Y por eso no he
puesto entre los modos de aparejar los lienzos el de la cer-
nada , que es sobre la primera mano de cola darle al lien-
zo otra de una cernada , á manera de gacha , de ceniza cer-
nida , y cola de retazo , con lo qual queda el lienzo bas-
tantemente cubierto , y con solo un enxuage de imprima-
ción muy rala á el olio se le hallan imprimado ; y aun
sobre la mano de cernada , apomazándola , le dan otra
de cola , que todos son medios para facilitar que á po-
co tieiupo salte la pintura. Y así se ha de tener por regla El modo mas segii-
infalible , que quanto mas delgada estuviere la imprima- ro de la imprimación.
cion , y que se vea la superficie del lienzo , y este se halle
mas penetrado y abrazado de la imprimación del olio , tan-
to mas segura , hrme y durable será la pintura. Y también
advierto , que es menester saberlo hacer para saberlo man-
dar : bien que en Madrid hay imprimadores de oiicio que
nos alivian de este cuidado.
Tom. IL G 2 CA-
^z MUSEO PICTÓRICO.
CAPITULO IV.
Quaks ,jy qimntos sean los colores del olio , y cómo se han
■ie preparar y y de los aceytes y secantes i^ae sirven
para su manejo.
L
§. I.
ios antiguos griegos , con solas quatro colores , que nos
dice Plinio , blanco , amarillo , roxo y negro , hicieron aque-
llas obras inmortales , cuya estimación ponderamos en la pri-
mera parte ' ; no se habian descubierto mas, y yo no lo
estraño , pues aun hoy , para bosquexar solemos usar de las
mesmas. Y aun con solo blanco y negro se hacen cosas de
mucha estimación ; pero mas ponderable es lo que se hace
con solo el lápiz , ó la pluma , estando con la debida per-
fección del dibuxo. Mas dexando por ahora estas antiguallas,
y el punto Hlosófico de los colores , sobre si son quatro , co-
mo dicen unos , ó son siete , como quieren otros ••, y que es-
tos son como principios elementares , de que se forman los
demás , considerados materialmente como en la Pintura los
Colores cara el olio, usamos hoy, son los precisos y usuales : albayalde^ ber-
mellón , géniíli , ocre claro , y obscuro, tierra roxa , sombra
de Venecia , carmín Jino ,y ordinario , ancorca de Flandes^
verdacho , tierra verde , y verde montaña , negro de hueso^
negro de carbón , ú de humo , añil , o indico , y esmalte. A
Colores extraordi- estos se aííaden por extraordinarios el carmin superfino de
narios. Italia , ó Francia , y el idtramaro y sus cenizas , porque es-
tos no se gastan comunmente sino en cosas de especial pri-
mor , y algunos lo piden aparte á los dueños , cosa que no
lo tengo por muy decente.
Colores falsos. Otros colores hay que se suelen gastar á el olio , como
son el espalto , la gutiambar , el azarcón , el cardenillo^
el azul Jino , jy azul verde , jalde , ú oropimente ,y horna-
za ; pero de estos unos son falsos , y otros inudles. Son fal-
sos el azarcón , porque en secándose escupe un sarro , que
quita el fondo y dulzura á lo pintado con él. El cardenillo,
porque se muda de suerte , que siendo á el principio una
esmeralda hermosísima , viene después á acabar en negro. El
azul fino , y azul verde degeneran de suerte , que uno y otro
vienen á parar en un mal verde. El jalde , sobre tener tantas
condiciones para labrarse , es insecabilísimo y falso , pues se
toma de suerte que se pone negro. La hornaza también es
falsa por insecable y mudable.
Los
I Lib. I. cap. 2. fol. 21.
LIBRO QUINTO.
53
Los inútiles son el cspalto , que por otro nombre lla-
man carne momia , pues ademas de que se puede suplir con
el negro de hueso , y mas si es de tocino , afíadiendole un
poco de carmin riño y ancorca , es muy insecable , y des-
pués de muy ayudado , aun queda mordiente ; pero no hay
duda que lo han usado grandes coloristas , especialmente en
Se\illa , y Granada : mas sin él , se pueden hacer grandes
milagros.
La gutiambar solo sirve para hermosear un paiío ama-
rillo , después de bien labrado con los ocres, y el génuli , es-
tando seco , darle un baño con ella molida con secante co-
mún , porque es insecabilísima , pero esto , aunque se logra,
se puede suplir bastantemenre con la ancorca fina de Flan-
des ; y soy de parecer , que todos los colores que se pueden
suplir con los comunes , se destierren de la paleta , porque
no es mas que multiplicar embarazos.
A estos podemos añadir el color que en España llaman
taca de Francia , y en Francia le llaman carmin , como á
el carmin , laca , pues quanto esta es peregrina para las ilu-
minaciones y miniaturas , tanto es falsa para el olio : porque
demás de perder su hermoso color y obscurecerse, es tan in-
secable , que aun después de seca , á el parecer , si se lava
un quadro después de seis años , se ha de ir á pasear la laca.
Colores inútiles.
El esmalto.
La gutiambar.
Laca de Francia.
Ve
§. n.
olviendo pues á los colores , que son útiles y necesa-
rios para pintar á el olio , de ellos unos son minerales , y
otros artificiales. Los minerales son los ocres , la tierra roxa,
sombra , verdacho , tierra negra , y tierra verde. El bermellón,
aunque suele ser mas hermoso el artificial , si se consigue el
mineral que se trae de las minas del azogue , no el de las
piedras , sino el dé las venas y vetillas menudas , y de esto
se escoge el mas relumbrante , es tan bueno y mejor que el
artificial , moliéndolo bien con vino blanco , y haciendo de
él con el cuchillo unas menudas pastillas en un papel , se
guarda , y después se templa á el olio en la paleta lo que es
menester , y no mas : porque templado mucho tiempo , si
se mete en el agua , pierde la liga y el color ; y si se guarda
sin agua , se llena de hollejos ; y lo mismo sucede á el gé-
nuli , y este y los demás colores son artificiales : y respecto
de que todos se venden labrados, bien que de algunos se
tratará en el último libro y capítulo de este tomo , solo resta
decir del negro de hueso , que es el del tocino , quemado en
lumbre fuerte , hasta que se haga ascua , y este es el mejor,
aunque también se hace de astas de venado, ú de carnero,
que-
Colores minerales.
Bermellón mineral,
artijicial.
Génuli.
Colores artijiciales.
Negro de hueso.
54
MUSEO PICTÓRICO.
JSÍegro de carvon.
Modo de moler los
colores.
Modo de conservar
los colores en el a¿ua.
Modo de conservar
los colores que no ad-
miten el a"ua.
o
Modo curioso de
conservar los colorís
molidos á. el olio sin
estar en a^naí
Modo de fransfor-
tar los i alores íiiolidos
á d olio. ,
quemadas ; y el de carbón , que aunque algunos escrupulosos
le buscan de mariíl quemado , de sarmientos , huesos de me-
locotón , ó cascaras de nuez , yo le hallo muy bueno el de
carbón de encuia quitadas las cortezas.
Todos estos colores se muelen en la losa , desgranzan-
dolos primero con la moleta, hasta hacerlos polvo, y echan-
dolos el aceyte de linaza que hayan menester , de suerte que
ni estén duros ni blandos , se van moliendo á porciones , re-
cogiendo la color de rato en rato con el cuchillo , y lo que
se reboza á la moleta , para que todo quede igualmente bien
molido ; porque si no lo está , ni la color empasta bien , ni
cunde , ni ái su legítimo color. El albayalde se suele tam-
bién moler con agua , y echándole allí mesmo el aceyte , la
despide y se incorpora con él , y es muy bueno ; y también
se muele con aceyte de nueces para azules y blancos.
El modo de conservar estos colores , ya molidos i el
olio , es de dos maneras ; porque unos se conservan en el
agua , y otros sin ella. Los que se conservan metiendo las
escudillas donde están en una cazuela , ó albornía de agua,
son : el albayalde , los ocres , tierra roxa , y sombra ; todos los
demás aborrecen el agua , porque en ella se les sale el aceyte,
y se endurecen , y así de ordinario se tienen fuera de ella
en sus salserillas , cubriéndolas con un papel aceytado para
que no reciban polvo , ni el papel , que ha de estar pegado
á el! is , les chupe el aceyte.
Pero el mejor modo de conservar especialmente estos
colores que no iidmiten el agua es , encerrándolos en vexi-
gas , o zurronciUos , que fácilmente se hacen de tripas de va-
ca , teniéndolas como las venden henchidas de ayre , para
que se sequen , y no se corrompan ; y cortando el pedazo.
que pareciere suHciente para la cantidad de color que se ha
de encerrar en él , se echa en agua , y en estando hume-,
decido , se ata muy bien por el un extremo , y por el otro.
se va echando la color con el cuchillo ; y en estando toda
bien asentada ep el zurroncillo , se ata por el otro extremo,
y de esta suerte se guarda y conserva la color sin engrasarse,
ni recibir polvo , ni hacer hollejos j y en siendo menester
sacar alguna , se le hace una cisura como sangría , y apre-
tando la vexis^a , sale la cantidad de color que se quiere; y
asi s? prosigue ha^ta que se apura , y es el único y mejor
medio para ^."ons,er^"arlas , y aun para transportarlas rodas mo-
lidas para algiuias obras dt? fuera , por no llevar piedra de
UToler ó en tanto que se busca.
Res-
LIBRO QUINTO.
55
R
§.. III.
nú tiii
.esta ahora decir de los aceytes y secantes que sirveh^a
lu operación de la Pintura ; de estos , el mas común y usual
es el aceyre de linaza , que en grande abundancia se saca- en
Segovia , y otros lugares de Castilla la vieja , aunque no<tk
han descuidado en esto en Andalucía , especialmente en Ser-
villa y Granada. Con este se muelen generalmente todas las
colores , porque es mas robusto y secante que el de nue-
ces , del qual solo se usa para azules y blancos á el tiem-
po de acabar , y especialmente para el ultiamaro ; pero €n
caso de no haber aceyte de nueces , se puede claritícar el
de linaza , echándole en una redoma , y en ella una por-
ción de albayalde en polvo , y rebotarlo muy bien, de
suerte que todo parezca blanco , y' dexandolo á el sol , y á
el sereno , hacer la misma drlig-encia de enturbiarlo con el
albayalde á las veinte y quatro horas , y haciendo esto has-
ta tres veces , luego usar de él , porque si se repite mas , se
engrasará.
Otro aceyte hay en vez del de nueces para azules y blan-
cos, que es el de piñones , dcxandolos enranciar algún tiempo
después de quebrantados y descascarados , y luego se ma-
chacan en almirez , y calentándolos á el fuego en un pcro-
lillo , rodándolos con agua ó vino blanco, scexprimen en la
prensa en sus serillos de esparto fino ^ ú de lienzo crudo fuen-
te ; y de esta misma forma se sa^a el aceyte 'de nueces, te-
niendo abaxo *u tablerillo con fondo , donde reciba y des-
pida el aceyte por su espita ó cañoncito , cayendo en algun.a
porcelana ó vasija á proposito.
Sígnese ahora el. tratar dé tos secantes que se pueden
usar á el olio ; de éstos el mas común es el de aceyfe de li-
naza , cocido con azarcón , ó litar ge , que por otro nombre
llaman almártaga de dorar ^á^Xo qual se le puede echar
una onza a' media libra de áCeyte>j y otrit-de 'vidro molido-
y una cabeza de ajos sin cascara, quebrantados y y echarlo; to*
do junto en vasija vidriada , y que le quede otro tanto de
vacio ; porque poniéndolo á cocer , aunque ha de ser álum-
bre mansa, sube tanto la espuma , que con facilidad se Sal-^
dra ; y aun así es menester teneruna cuchara fiia que meter-
le de quando en qiiando, tanto para menear los ingredientes^
y rebotarlo muy bien , quanro para que se .baxe la espuma;
y volver i sacar fuera la cuchara , con la qual se sacará4i los
ajos para ver si están ya tostados; y en es'tandblo , está ya'Sl
secante en su punto ;- y luego^ se arrojan' lo&^ajos ,'y se de?tá
sentar , V ci bellísimo secante. ■ - -■' :<i.v;f:
Otro
Aceyte de linaza.
Aceyte de nueces.
Modo de clarificar
el aceyte de linaza.
Aceyte de pñoñis,
cómo se saca.
Modo de sacar el
aceyte de nueces , y
de j'iiw/ií's.
Secante de actyte
de linaza.
"W ■^i^ •/."■
56
MUSEO PICTÓRICO.
Otro modo masfO'
cil di' secante de acei-
te de 'linaza.
Sacante para azu-
les y blamos.
Secantes que se pue-
den poner en la pa-
leta.
Cardenillo , el ma-
}or secante.
Secante de esmalte
remolido.
Otro se hace mas fácil , y es , echando una porción de
colores viejas en un puchera vidriado , y cubrirlas de accyte
de linaza , dcxando vacío competente ; y en cociendo un ra-
,to.; con ellas á lumbre mansa, meneándolo de quando en
íquando , apartarlo , y dexarlo aposar , y queda muy claro y
excelente secante : y este y el otro , sirven para todas las co-
lores , excepto para azules y blancos , porque estos con él se
ponen amarillos , y los otros verdes.
Mas habiendo de hacer algún secante para azules y blan-
cos , se puede hacer con aceyte de nueces en una ampoUita
de vidrio , echándole vidrio molido á proporción , y un po-
co de litarge y albayalde molido con el mismo aceyte , y
otro poco de azarcón , como una onza de cada cosa , á me-
dia libra del aceyte de nueces , rebotándolo con ello una y
otra vez , poniéndolo i cocer dentro de agua en un perolito,
en habiendo cocido un rato el agua , está hecho el secante,
y no es menester que sea á lumbre mansa , pero no muy
fuerte.
Otros secantes hay que se pueden poner en la paleta,
y son excelentes para todas colores : el uno es el vidrio muy
bien molido con aceyte de linaza , li de nueces , templándo-
lo como otra qualquiera color , y muy bien remolido , se
puede guardar como las colores que diximos , en vexigas,
é irlo sacando y poniéndolo en la palera quando sea menester.
Lo mismo se puede hacer con la caparrosa , d vitrio-
lo molido , como una color á el olio , y usar de él ponién-
dolo en la paleta ; á que podemos aiíadir la piedra alumbre
quemada , y después molida con el aceyte de linaza , aun-
que este secante no lo he experimentado.
Pero sobre todos los secantes , es el cardenillo molido á
el olio , especialmente para carmines y negros , porque en
los demás colores seria perjudicial , y aun en estos es me-
nester echarles con moderación , como i tanto carmin como
una avellana entera tanto cardenillo como una cabeza de
un alfiler , y mezclándolo muy bien con ello , ponerlo en
la paleta ; pero en los carmines especialmente es menester la
discreción del pintor para conocer en que grado es mas o'
menos secante el carmin , porque a algunos es menester ayu-
darles mas , y á otros menos ; y i algunos hasta el secante
común , y aun sin él se secan muy bien , porque no es be-
neticio para una color el cargarla de secante , sea el que fue-
re , porque siempre la ofende algo.
Podemos añadir aquí el esmalte remolido con aceyte de
nueces , el qual también se pone en la paleta , y puede ser-
vir para el ultramaro y el añil ; pero también con mode-
ración , especialmente en el ultramaro , porque si es mucho,
:vi;r. le
LIBRO QUINTO.
$7
le mata el color : y también , mucho mejor , sirve para el
mismo esmalte , y se le puede echar mas cantidad que á los
otros azules ; pero si todo el esmalte se gasta remolido , se
pone negro con el tiempo.
Fuera de esto , hay algunas colores que no necesitan de
secante , como son el albayalde , génuli , el azarcón , si se
hubiere de gastar , bien remolido , y el cardenillo , con las
advertencias que se dirán adelante. También los ocres , tierra
roxa , y sombra , no estando recién molidos , no necesitan de
secante. A todas las demás colores es menester ayudarlas pa-
ra que se sequen con brevedad , y para esto ayudan también
mucho el tiempo , si es verano , y el sol , si es invierno , po-
niendo las pinturas donde le puedan gozar ; y siempre es
importante á una pintura á el olio que goce á el descubierto
de los ayrcs , y d^l sol algún tanto para que se le quite lo
abutagado, que suele mortuicar los colores, especialmente en
azules y blancos , y mas si ha estado algún tiempo vuelta
á la pared ; pero con cuidado si tiene añil , porque si es mu-
cho el sol , se lo llevará.
CAPITULO V,
Colores q"e no nt-
cesitan de saante.
El añil se lo come
el sol J aciimente .
Cómo ha de comenzar ¿pintar el copiante ^ y los medios
con iine luí de facilitar el colorido.
lía
§. I.
.abiendo pues de ponerse á pintar el principiante, habrá
de poner piiniero su paleta de colores , las qiiales es menes-
ter que sepa con qué orden se han de colocar , y será en
esta forma : por encima del anillo de la paleta comenzará
el bermellón , después el blanco , luego se seguirá el génuli,
después el ocre claro , luego el obscuro , después la tierra
roxa , luego la sombra de Italia , después el carmin , la an-
corca, el verdacho, ó tierra verde, el negro de hueso, negro
de humo ú de carbón , añil , ó esmalte.
Puestos en este orden los colores , y prevenido el secan-
te y los aceytes en sus escudillas ó salseriUas , dibuxará con
clarión de pasta de greda , y yeáo blanco la cabeza que hu-^
biere de copiar, ajusfándola bien.de per liles á el tamaño y
proporción de la original , la qual conviene que sea de tin-
ta fresca y hermosa , porque no comience con tintas, adustas
y rebaxadas , que domas de ser mas difíciles , es bien que la
primera leche sea la mas regalada y fácil de digerir , para que
le tome gusto y afición , comenzará á hacer sus tintas : la pri-
mera ha de ser la que llamamos de perfilar , porque con; ella
Tora. IL H se
Orden con que st
han de poner los colo-
res en la paleta.
Conviene que el
principiante comience
a copiar cabezas d¿
tinta hermosa y fres-
ca.
Modo de hacer l.is
tintas.
58
MUSEO PICTÓRICO.
Tinta hermosa de
perjilar.
Colorido hermoso.
Modo de graduar
las tintas.
Pintura , música de
la "jista.
Las quatro tintas
generales.
Tintas para los
frescores de las car-
nes.
se perfila toda la cabeza , y aun se meten los obscuros de las
carnes : esta se hace de carrftin , y ocre obscuro , de suerte
que haga un medio casi roxo ; y si las carnes son muy her-
mosas , será mejor hacer esta tinta de carmin y ancorca , y
un poquito de tierra roxa , y aun de bermellón , porque des-
perhlandose contra ella las carnes hermosas , les dá un trans-
parente maravilloso.
Después entrará con las tintas claras de las carnes , y
estas han de ser quatro : de las quales , la primera , que lla-
man media tinta , será de blanco y carmin , y muy poco
bermellón , de manera que haga un rosadito claro. La se-
gunda tinta ha de rebaxar á esta un grado , ó un punto , de
suerte que sensiblemente se conozca , que la primera es co-
nocidamente mas clara que la segunda ; sin que para esto
pueda haber mas medida que el juicio de la vista , y el buen
gusto y conocimiento del pintor , de suerte , que esta y las
demás vayan baxando á la manera que lo hace en la mú-
sica , entonando la , sol , fa , mi , re , que para la gradua-
ción de este descenso de un punto á otro , no hay juez mas
recto que el oido ; y así acá lo ha de ser la vista , cuya mú-
sica es la Pintura. Esta pues segunda tinta se hará mas fá-
cilmente , tomando un poco de la primera , para lo qual se
hará de ella mayor cantidad , y añadirle un poco de la tier-
ra verde , ú otro azul , como no sea añil ; pero si es azul , se
habrá de quebrantar con una puntica de génuli , ú ocre claro;
y asi tengo siempre por mejor la tierra verde , por ser mi-
neral , y no necesitar de quebrantarla el color mas que con la
misma tinta rosada primera. Concluida esta tinta segvmda , se
hará la tercera , tomando de ella una porción , y añadiendo-
la otro poco, de tierra verde , y alguna puntica de sombra.
Después para hacer la quarta , tomar un poco de la tercera,
y añadirle otro poco de tierra verde , y algo del negro de
carbón , y un poquito de sombra , y aun algo de carmin , y
estarán concluidas las quatro tintas que llaman generales^
las quales concurren en todas las cosas corpo'reas que se han
de labrar , desde el claro , hasta el obscuro , guardando la. di-
ferencia del color , y después el toque de luz , que se hace
añadiendo blanco á la primera tinta , y algún tanto de azul,
ó tierra verde en las carnes hermosas ; y el toque de obscuro,
que se hace en las carnes , añadiendo algo de la tinta de per-
filar á la quarta tinta , mas ó menos , según lo pide el fondo
del obscuro , y tal vez con sombra , carmin , y ancorca se
aprietan los obscuros mas profundos.
Hechas estas tintas generales , se han de hacer otras para
los frescores , que es donde rosea mas la carne , y para la
boca , tomando un poco de la primera tinta , y añadiéndole
mas
LIBRO QUINTO.
• r
59
Modo de imitar
Jas tintas.
mas carmín , y algo de bermellón ; y de esta tomar otra par-
te , y añadirle mas bermellón y carmín , y linalmente conr-
cliiir con otra de carmin y bermellón.
Esto se ha de entender como documento general , por-
que como aquí no se tiene presente la cabeza que el prin-
cipiante ha de copiar , suponiendo que sea de colorido her-
moso , como una imagen , se le da esta regla , para que
entendido de los colores que se han de formar las tintas , y
del modo con que se han de ir graduando y rebaxando , las
ajuste á el original que copiare en todo rigor ; de suerte , que
si viere que la tinta cu el original azulea algo mas , le aña-
da á proporción algo de azul ; ú viere que amarillea , algo de
génuíi , ú de ocre j si roxea mas , aiíadirle bermellón ó car-
min , de manera , que de cada tinta lleve parte en el cuchi-
llo , y la acerque á el original á ver si la imita , y hasta que
la imite , no pase adelante , si ha de copiar ajustado.
También se advierte, que en todo caso las tintas sean
algo mas frescas , ó hermosas de lo que parecen en el origi- portante paralas tin-
nal , así por lo que en este han degenerado ya con el tiein- ^'^^ '^ "^■^ copias.
po , como por lo que estas se apagan á el unirlas , y mez-
clarlas unas con otras , demás de lo que aflojan á el secarse;
y especialmente en los paños azules , y carmines no hay que
dexarse llevar de lo deteriorado del tiempo , porque si estas
desde luego se matan , después el tiempo hace su oficio , y
quedan muy inferiores á el original.
Advertencia ini'
H
§. II.
itna cahza.
Lechas ya las tintas en esta forma , comenzará el princi- Modo de co-.nenzar
piante perfilando con la tinta obscura toda la cabeza , y los ^¡ principiante d em-
obscuros fuertes ; y después comenzará á meter los claros con f^^t^r . » tosqucxar
pincel de empastar ; esto es , que no sea de punta , siendo
como supongo la cabeza que pinta del tamaño del natural,
con poca diferencia , pues comenzar en cosas pequeñas no
conviene , porque no se haga mezquino ; y siempre es con-
seqüencia legítima , que quien puede á lo mas , puede á lo
menos ; pero lo contrario no se infiere ; y así proseguirá en
todas las plazas que son de aquella tinta y sin pasar de allí
mas que algún tanto , que baste para que pueda unirse, con
la que se sigue ; y hecho esto , tomar otro pincel de empas-
tar , é ir metiendo la segunda tinta en todas las partes que le
tocare, uniéndola con la antecedente con el mismo pincely
y de esta suerte continuará con las demás , sin exceder de
sus lugares mas de lo que baste para unirse con la siguien-
te , y sin mojar en el aceyte mas de lo preciso para que está
suelta la tinta i ,y;eu estando todas las carnes, de la cabezainife
.■ Tom. 11. '" Ha ti-
Modo de unir las
tintas.
6o MUSEO PICTÓRICO.
metidas de color con esta limpieza , tomar un pincel blan-
do y fofo , ó una brochuela muy suave y suelta , é irla
' uniendo toda la cabeza con tal suavidad que no se lleve la
color , dexandola toda suave , dulce , y hermosa ; y en lo
que tocare contra el campo , sea el que fuere , convendrá
meterlo antes de unir para desperíílar contra él el contorno de
la cabeza } y lo mismo en las extremidades que tocan con-
tra el pelo , que siempre ha de comenzar muy desperfilado.
Hecho esto , volverá sobre ella , reconociendo , y defi-
niendo parte por parte lo que necesitare , con algunos gol-
pecillos de claro , ú de obscuro , y los toques de luz con la
que diximos ; y para los ojos y cejas la tinta correspondien-
te , con la sombra , mezclada mas ó menos negro , ocre , ó
blanco , según el color tuvieren las cejas , y cuidar siempre
que estén muy desperfiladas , y especialmente hacia el extre-
mo de las sienes , pero el blanco de los ojos que azulee
.;■■, T.V.- un poco.
En lo que toca á el pelo , y mas si es suelto y crespo , no
Cosas que catijican hay poca dificultad en los principiantes. Y así decia un ex-
unpntor. perimcntado , que un pedazo de pelo, una nube , y un árbol
bien picado , son prueba de un pintor. Y otro aiíadia , que
un pie , una mano , y una oreja bien hechos , calificaban la
Modo de hacer el habilidad ; y así poner especial estudio en estas cosas. Y vol-
felo. viendo á lo del pelo , digo , que primero se ha de meter de
color , haciendo una masa de las plazas principales de claro y
obscuro , y desperfilandole muy bien contra el campo , y
después se dan tales quales golpecillos de peleteado en los
claros y en los obscuros , y no es menester , que sea con pin-
celito de punta , porque eso lo encrudece , y aun lo ha-
, ■' ce parecer de esparto, sino con una brochuela, ó pincel
-;' suelto , y abierto de pelo. •
§. III.
Modo de acabar el ^-^oncluido que sea el bosquexo , y estando muy bien se-
principiante una ca- <^o,,,se puede acabar de dos maneras ; una untándolo prime-
beza. ro » y Otra sin untar ; aquella facilita mucho \ esta no tanto.
Sih untar , no hay mas que decir sino que vuelva otra vez
á.hacer las tintas , y perfilando la cabeza con la tinta obscu-
ra, ^en la misma .'forma que se comenzó, lá vaya metiendo
de xroJor otra vez con mucha limpieza, y no con mucha
í^olor , hasta que tenga manejo , porque no la podrá definir
bien ; y uniéndola como se dixo , ir definiendo después ca-
da parte , ajusfándola á el Original quanto sea posible ; y por
lo que toca á el pelo , si es algo rubio ó castaño , se le pue-
■ de dar un barüto tirado de sombra , con algo de carmín y
r¡ < 'i an-
■ LIBRO QUINTO. 6i
ancorca ; y si tirare á negro , con negro de hueso , y muy po-
co de carmín y ancorca.
Pero el modo mas fácil de acabar , y el que usaba Lu- ,r 7 r -, 1
T j .. ' • , Modo mas fácil d:
cas Jordán , con ser tan gran practico , es untando muy tira- acabar.
do con barniz de aguarrás , y una quarta parte de aceyte de
nueces , lo que se hubiere de acabar ; y hecho esto , proce-
der en lo demás como se ha dicho. Este modo de acabar
tengolo por muy fácil y magistcrioso : fácil , porque la co-
lor corre con mas suavidad : y magistcrioso , porque se ma-
neja mas libremente , y con lo graso y mordiente del barni^,
prende la color muy bien ^ y se dexa golpear y cargar quari-
to se quiere, quedando xugoso y lustroso , .que no ncccsfr^ -o\o-i %\i iiúV-
de barniz, sino es que después se retoque sobre seco ; y a
falta del barniz de aguarrás para untar, se usará del secatlte
de aceyte de nueces con unas, góticas de aguarrás. '-^
Esto de retocar sobre seco tiene gran dificultad , espé- Dificultad dd re-
cialmehte para principiantes. Y •así decía Carlos Marati : Cóhii toque,
sa dipingere che sa tocéare sopra seco : aquel sabe pintar
que sabe retocar' sobre seco , y así dexaremoslo para otro lugar.
Sentada esta práctica , que el principiante ha de observar
para copiar una cabeza , ha de tener entendido , que lo mis-
mo ha de observar en todo lo que fuere ¿rarncs : y también Frescores, ó partes
ha de tener por regla general , para la buena i'egulaciOn y donde se enroxece el
hermosura del colorido, que el natural se eriróxece algo en cuerpo humano.
todas las partes donde hay coyuntura, cómo 'en los hom-
bros , codos , caderas , pies y manos ; pero especialmente en
los dedos , y mticho mas en los extremos de ellos. Ademas
de esto, en la junta de la clavícula , junto á el hoyuelo de la '^"* '^^ "**^ "^ ^>
gatgánta , en los pezones de los pechos , vientre y genitales}
pero mas que todo en los éxtrériios. En todo lo demás , y
especialmente donde hay canill-ásVes el color tei-nplado,y
casi sin roxo alguno sino es eh 'las carnes muy tóstadas , y
de su.natiiraleza roxas. . A ^^ '■'■'-•'i-''! ''' ^''^'í^'^ • ^■•'^"t "--'>
i En. el rostro tfs' donde hay gratí variedad de tintas y fres- Frescores del ros-
cores. Por la frente es templado el color á 'proporción dbl í^q
sugeto'; y en los sobrecejos se enroxece un poco. En las sie-
nes y nacimiento de la nariz es tan templado que casi azu-
lea : luego en los parpados de los ojos se ertróxece algo', y
desde ¿1 caballete de la nariz comiehza a enrbxecer , aumen-
tándose á proporción hasta la piinta, y ventanas. Las mexillas ,'
se suporte , pero mas' en el medio que en los extremos. El
sobrclabio templado;, pero qut mas' pique un tanto en ania-'"
rillo que en azulado. En los labios ya se supone , pero eiV
la baTbá'un poco ^ y también eri'Iá'nuez de la garganta ch'
los'fióíiíbrcs : lo'deñías del cüc'Ilor'niuy templado ', esped'álS*
mente 'fefi' las mujeres 3 pero las orejas siempre róxean V^
i mas
oWiL
62 MUSEO PICTÓRICO.
mas en la parte de arriba que en las de abaxo , y siempre se
ha de entender que estos frescores no entran tan rápidamente
que hagan el rostro jaspeado , sino desperíilandose con tal
suavidad, que no se conozca donde comienzan ó acaban:
de suerte, que todo junto componga un color grato , her-
moso , y natural.
T'-^arüdad de colo-
ridos.
Colorido mortífero.
Diferenda entre el
colorido del hombre,
)■ el de la muger.
Colorido de los vie-
7<»
§. IV.
Oentados estos principios como reglas generales , para que
á discreción pueda usar de ellas el copiante , ha menester sa-
ber también , que ademas de este colorido hermoso que he-
mos dicho , hay otros que se alteran , ya con la palidez de
un susto , y ya con el sonroxo de la vergüenza , ó ya con lo
cárdeno de la muerte. En el primero usará del génuli , y del
ocre para mezclar en las tintas , con poco ó ningún roxo,
sino una puntica de carmin. En el segundo usará de la tierra
roxa , ó bermellón , y carmin en las tintas , añadiéndoles , á
proporción , mas ó menos , según lo pidiere la parte. Y en el
tercero usará lo mas de blanco y sombra , rebaxando con
ella misma , y el negro de carbón en las tintas obscuras ; y en
donde habia de haber frescores , usará del blanco y negro,
que hace un color cárdeno y mortífero muy natural.
Pero ademas de estos coloridos , que por accidente pue-
den sobrevenir en un mismo sugeto , hay otros coloridos
por su naturaleza muy diversos. Primeramente en los hom-
bres por lo general el colorido degenera mucho del de la
muger , participando algo del ocre , y la tierra roxa , y tierra
verde , y sombra en vez de lo azulado de las medias tintas
del colorido hermoso de las mugeres. Y así á las tintas que
diximos mezclará algo del ocre , y de la tierra roxa , valién-
dose para rebaxar de la sombra , y verdacho , con algún poco
de roxo , según lo pidiere la parte ; pues si la parte que se
sombrea participa de roxo , también su sombra lo ha de par-
ticipar : y si el claro es de color templado , también la som-
bra suya se ha de adaptar á aquella misma naturaleza , y lo
mismo digo de. los toques de luz , que sobre roxo sean roxos;
sobre templado , templados.
¡j Ademas de esto, el colorido de los viejos, aunque al-
gunos hay -de color fresco y roxo , de ordinario la primera
tinta es de blanco y ocre , y después se le va añadiendo tier-
ra, roxa , y aun en algunos el carmin con el ocre hace ad-
mirable tinta , y mas si son carnes curtidas ; y con la som-
bra de Italia se van rebaxando las demás tintas , añadiendo
dpnde convenga algún poco de carmin , ó tierra roxa ; y
para los obscuros fuertes usar de la sombra , y carmin , mas
LIBRO QUINTO. 6i
para perfilar este genero de carnes , es gran cosa el carmín,
y ocre obscuro.
Y finalmente hay en estos y los hombres campestres tan-
ta variedad de coloridos , que degenerando totalmente del
colorido hermoso , comienza el claro con blancq^ sombra,
y no con mucho blanco , y después se va continuando , y
rebaxando la tinta , ayudada de la tierra roxa y carmin , con
la misma sombra hasta el obscuro , de suerte , que hace un
colorido bruno , pero muy natural ; y aun otro se suele ha-
cer sin blanco alguno , y de color muy fresco , usando pa-
ra los claros del ocre , ó genuli claro , matándole algo con
el carmin , ó la tierra roxa , y después rebaxando con la
misma tierra roxa , y el carmin , y en las demás tintas infe-
riores con la sombra , se viene á hacer un colorido muy fres-
co en aquella línea.
Y últimamente en las carnes esbatimentadas , y que solo
se alumbran de reflexión , es donde se prueba el saber colo-
rir ; porque en las carnes que gozan de la luz , y mas si son
hermosas , ya todos saben que con el blanco y el roxo , el
azul y amarillo , se forma un colorido hermoso ; pero don-
de se halla el claro tan rebaxado , que si se diese con e'l una
pincelada en un claro limpio, pareceria un borrón; y que
este borrón llegue á formar tan fresco , y hermoso colorido
como el claro ! Uoc opus , h'ic labor. Aquí está ia mayor
diiicultad. Pues esta tan grande dilicultad se vence haciendo
los claros de blanco , y negro de carbón , en el grado mas ó
menos obscuro que lo pidiere el caso ; y á esta tinta quebran-
tarla con un poco de ocre claro , y algún tanto de berme-
llón , y luego hacer otra mas rosadita que la vaya rebaxando,
y aumentando el roxo en los frescores , y en lo demás ir re-
baxando con la sombra , y algo de carmin y ancorca , hasta
llegar á el obscuro , y se viene i conseguir un colorido , que
parece tan fresco y hermoso como el claro. Pero en estos,
que son rebaxados , por razón de esbatimento , es menester
advertir que solo se alumbran de reflexión ; y así los claros ha
de tener donde habían de estar los obscuros , y los obscuros
donde habían de estar los claros , según la regla que dimos
en el primero tomo , lib. 3. cap. 3, prop. i o.
Poro si las carnes son rebaxadas de tinta , no por razón
de esbatimento , sino por escasez de luz , ó contraposición
á un claro , en este caso estará alumbrada regularmente de la
luz principal , y no de la reflexión , que es contraria á la
principal , como diximos en dicho lib. cap. 3.
Y si la Hgura rebaxada de tinta no fuere de colorido
hermoso , como un viejo , ó hombre rústico , se podrán ha-
cer los claros de blanco y sombra , con algo de tierra roxa;
y
Coloridos estrams.
Colorido de rene-
xíon.
Observación para
el colorido esbatimett'
tado.
Observación para
el colorido relaxado
j)or cotitrafoiicion , 6
escasez de luz.
Colorido rústico rt'
baxado.
64 MUSEO PICTÓRICO.
y con esta y el carmín ir rebaxando la primera tinta , ayu-
dando con la sombra y carmin en las tintas inferiores ; y en
los obscuros mas profundos , usando del negro de hueso y
carmin , si es en primer término , que si no , habrá de quedar
con la vagi^eza conveniente , según el término en que se hallare.
JL e
§. V.
ero donde aprieta mas la dificultad , es en los términos
remotos , para los quales parece se dixo lo bastante en dicho
Colando para las ||[^^ ^ prop. 24. Pero sin embargo diremos ako pa-
fíciimt en los termi- o r o r r ^ c>_ ci
j.^iiiui r» ^.^ ^1 copiante quede mas enteramente mstruido en este
nos ramios. ^/ ' 1 i 1 i j- .• . j ui
punto. I asi se ha de entender , que la media tinta de blan-
co y sombra , quebrantada con un poco de carmin , es ge-
neral para la mancha principal de los obscuros en dichas fi-
guras , ariadiendo algo de ocre 11 de azul , conforme fuere el
campo donde insiste , y tocando los claros con una tinta al-
go doradita , como de ocre y blanco , y un poco de tierra
roxa , y los toques de luz , del ocre , y blanco solo ; y con
esta misma tinta se han de tocar las luces de las ropas , las
quales solo en la primera tinta han de mostrar su color , y
ese algo quebrantado , mezclándose en los obscuros con la
tinta general de blanco , sombra y carmin , y tal vez podrá
servir el mismo campo de tinta general , y por lo menos ha
de participar algo de ella : todo lo qual ha de ser á propor-
ción de su distancia , y degradación de cantidad , como di-
ximos en el capítulo citado , dando menos fuerza y viveza
de color en los mas remotos , y determinando en los mas
próximos algunas partes del desnudo en la mancha de la
sombra , y trazos de las ropas.
Otra tinta j}ara También es buena tinta para la mancha general de los
los lejos. obscuros el verdacho , carmin y blanco , y una puntica de
ocre ; también el blanco y negro quebrantado con un po-
quito de ocre y carmin ; y en lo demás proceder como se
ha dicho, Pero sobre todo concluyo , que aquella tinta que
hiciere mejor el efecto que se pretende , esa será la mas le-
gítima y verdadera , aunque sea hecha con polvo de la ca-
lle , como dixo un maestro de armas á dos discípulos que
altercaban sobre si era falsa ó fina una herida que el uno
habia dado á el otro : Que pues /a habia dado , era Jina\
^ue la ^iie se yerra es ¡a falsa.
•fíb eoí jj>
CA-
^o j.ji B roquín ^, o, i¿
^5
Stí* ti
CAPITUI^O VL
¡os patios Q ¡ropas , y , de lo
Del colorido de los panos J> [ropas , y
.., , , de d/versQSjXiflürf:s..
■; , fcijíi j/iii'.) ...
.•.•■Jí!.-.,j.-..- Síííifen:., :i
os cambiantes
(jy^.
ík
hb'ivn
D' ó , nb6T>f.(SB c ,. (•:Í!li;fn,: 1
espues de las carnes ,. por Ser obra ínn-fediatamente pro-
cedida del poder .divino, no es lo nienos importante y.d.ííi-
cil el colorido de ks ropas 6 paños de las figuras. Y respecfo
de «que ahora. ■suponemos á; ^'1 'pintor puramente copiante^
no nos emperiarqnjosi mas qiie-cxi. decir el modo y los colo-
res ¡con que ha de labrar cada i uno seguq su especie : supor
niendo que en todo lo que se h^ de actuar de claro y obscu-
ro ha de guardar la regla que' diximos á el principio á^
capítulo anteccdeiúe ¡de las qiUiatro. tintas generales j y el to-
que de luz y de obscuro. ,. oñ..q i .
-,. Y comenzando por los paños blancos , no es lo menos
dificultoso que se puede ofrecer. \ así decia un pintor , que
en ellos se conocía el buen gusto, del . artífice , por la diafani-
dad que han de tener , y tintas ,nvas floxas-, respecto de lo
que se transparenta , y se reflexa con lo sobresaliente de las
luces, que son mas claras quejas de otros. paños, junto con
la dificultad de que no destemple su viveza el acuerdo de la
composición del quadro. \ antes de, explicar su manufactura,
es menester suponer , que el pañt) blanco puede ser de una
de tres especies , que son lino , seda , ó lana. .Si es de lino , sé
ha de labrar rcbaxando sus tintas con el blanco , y negro de
carbón , quebrantándole lo azulado, con una puntica de som-
bra de Italia, y de esta suerte se concluirá en todas sus tintas,
observaiido en ellas la suavidad referida.
- Si es de seda el paño blanco , ha de mezclar en el blanco
algún poco de génuli , y proseguir rebajándole con blanco,
y sombra de Italia , con un poco de negro de carbón , y en
las reflexiones mezclar algún tanto de ocre. Pero si es de la-
na , no tiene que discurrir para labrarle mas que en blanco
y sombra , hasta el obscuro , mezclando siempre en los claros
alguna puntiea de ocre con el blanco.
,.í:"!. ■ '; , ., ! , .b
bol §. II.
V (Aíic . . • ¿.'•iíj.'í'jO feUl 113
fos paños amarillos fienen-grán variedad , porque unos
son escarolados , otros azufrados , otros gamuzados , y otros
naranjados. Los escarolados se' hacen comenzando el claro
con el génuli , y añadiéndole ancorca á lá segunda tinta*, y
Tom. II. la
Dijtctiltadsíitna de
Jos panos blancos.
Paño blanco de li-
no cómo se labra.
Paño blanco de se-
da cómo se labra. <
Paño blanco de la-
na cómo se imita.
Paños amarillos
cómo se hacen.
66
MUSEO I^ÍCTOi^ICO.
do.
do.
do.
Amarillo aznfra-
á la tercera el ocre claro con ancorca y sombra ; y á esta
misma añadirle mas sombra y ancorca ,- y-'se hará la quarta.
Amarillo escarola- y la sombra , y ancorca solas para los obscuros. Puédese tam-
bién labrar un paño de solo blanco , y sombra , y despues/de
seco , darle un baño de ancorca y secante , y tocarle los cla-
ros con génuli donde convenga , y apretarle los obscuros con
la sombra , y queda un amarillo excelente.
Pero si el amarillo es azufrado , ó verdoso , ha menester
riiezclarle algo de tierra verde en las segundas y terceras tin-
tas del que diximos escarolado, y no mas. Pero si es gamu-
Amarillo gamuza- zado , basta el ocre claro , con el blanco para la primera tin-
ta , y la segunda el ocre sqIo , la tercera el ocre obscuro , y
la quarta este mismo con algo de sombra , y un poco de tier-
ra roxa , y para el obscuro la sombra con algo de carmín;
pero este mismo se puede labrar maravillosa , y fácilmente
con solo el ocre para los claros , y á estie irle rebaxando con
el carmín , y este con la sombra para el obscuro. í »iijiqi,j
Pero si el paño hubiere de ser naranjado , se hará' muy
bien , añadiéndoles á los ocres un poco de azarcón bien moli-
do; y á falta de él puede servir el bermellón ,- y ancorca , y en
las últimas tintas la tierra roxa , sombra y carmín. Algunos
hacen estos paños con el jalde , ú oropimerite quemado en
una ampoUita de vidrio , y después quebrantar la misma am-
pollita , y molerlo con ella con vino blanco , para que el
vidrio le sirva de secante ; y estando bien molido , hacerlo
pastillitas como almendras , y guardarlo , y quando se haya
de gastar , templarlo con el secante común ; y para rebaxar-
lo valerse de la tierra roxa , sombra , y carmin : y para los
arlaros ó toques de luz se usa del mismo oropimente sin
quemar , mezclándole un poquito de azarcón ; pero este co-
lor , como ya diximos , no lo apruebo , por tener tantas con-
diciones , y tanta facilidad en tomarse , de suerte que se
vuelve negro ; aunque esto se puede remediar barnizándo-
le así que esté seco.
^/X>q íi .
]<íaranjado.
Jalde , ú oropimen
te , qué modo.
Remedio jrara el
oro£Ímtnte,
Paños encarnados.
s
§. III.
Color de fuego.
'íguense los paños encarnados , de los quales unos son de
color de fuego , y otros puramente encarnados , o' nacarados;
de estos se hacen los claros de bermellón , blanco , y carmin,
la segunda tinta con menos blanco , y las demás con solo el
bermellón , y carmin ; y en los obscuros el carmin solo : y
sí en estando seco se baña con buen carmin Hno transpa-
rente , y si fuere menester , se le tocan los claros , y aprietan
los obscuros , queda un color bellísimo.
El color de fuego se labra solo con el bermellón , y
car-
LIBRO QUINTO. 67
carmín , sin blanco alguno , y en los fondos se ayuda con
negro de hueso; y en estando bien seco, bañándole con buen
carmín, y realzando algunos claros con el bermellón puro, y
apretando los fondos , queda un paño de grana hermosísimo.
L
§. IV.
ios azules se pueden labrar de diferentes colores : el mas ^zul de esmalte.
común es el esmalte , el qual se bosquexa mezclado algo con
el añil , para que tenga cuerpo , y cubra bien el lienzo , y sin
mas mixtura que el blanco , mas ó menos , para el claro , y
obscuro ; y en estando seco , se labra solo con esmalte riño
y blanco , uno y otro templado con aceyte de nueces , y
para mejor se le mezcla á el aceyte un poquito de aguarrás
para que se rebeba , con lo qual se asegura , y para que no
se corra , y chorree , que lo suele hacer con mucha gracia , y
mas si está cargado , y el aceyte algo graso , y entonces es
menester ponerlo tendido boca abaxo , porque no reciba pol-
vo , hasta que se seque ; y otros le ponen en las orillas unos
papelitos de estraza , mojándoles la orilla para que peguen,
y se vayan chupando el aceyte , y suele ser esto bastante,
y no es menester ponerlo boca abaxo ; pero el modo mas
fácil de labrarle á el acabar , es bañando todo el paño bos-
quexado con el esmalte solo , desatándole con el aceyte de
nueces y aguarrás , y después labrar sobre el baño , y apretar
los obscuros con el añil solo ; y si no hubiere aguarrás , ayu-
da mucho el aguardiente sola para mojar el pincel ; y si es-
to faltare , no faltará la saliva , que echándole una poca , le
detiene para que se rebeba , y no se corra.
El otro azul es el de añil, sin mas mixtura que el al- Az.ul de añil.
bayalde , uno y otro con aceyte de nueces ; y este se puede
hacer de la primera , y es lo mejor , y quando mucho , se
puede bosquexar de blanco , y negro de carbón , ú de humo,
y es bellísimo color y muy dulce de labrar , pero tiene tam-
bién sus condiciones : y la primera es , que los claros no sean
demasiado claros , porque fácilmente afloxa , y así se ha de
labrar siempre subido de color. La segunda , y mas impor-
tante, es que no se gaste muy aceytoso, sino bien trabado, y
no cansarlo. La tercera condición es, que ha de ser prepara-
do , ó purificado por alguno de los medios que diremos.
El primero es molerle con aceyte de linaza , y envuelto en Modos de pmifi-
un papel de estraza , se envía á un horno de pastelería pa- car el añil.
ra que por la noche lo dexen dentro , y por la mañana se
trae , y viene endurecido y consumido el aceyte , y entonces
se vuelve á la losa , y se le echa aceyte de nueces , y repasán-
dole con él , se guarda para irlo gastando.
Tom. 11, I 3 El
68 MUSEO PICTÓRICO.
Otro modode piri- El Otro modo de purificar el añil es después de molido
ficar í I añil. con aceyte^de linaza , ponerlo en una salstrilla á cocer den-
tro de un perolito de agua , y que esté allí cociendo una
hora , y después se le quita aquella agua , y se le echa otra,
y que cueza otra hora con ella ; y repitiendo lo mismo otra
vez , queda purificado , de, suerte que la primera agua se ve-
rá que sale amarilla , la segunda menos , y la tercera nada.
Y respecto de que con estas cociduras queda el añil muy en-
durecido , se vuelve á la losa , y se le echa el aceyte de nue-
ces que haya menester , para estar bien templado , y se guar-
da en su vexiga para quando sea menester.
Tercer modo de pii- El tercer modo de purificar el añil es, después de mo-
rijicar el aiiil. lido con aceyte de linaza , ponerle en una escudilla , que le
quede algún vacio , i cocer en un perolito bien cubierto de
agua , y echarle dentro del agua un pedazo de piedra alum-
bre , ó agebe , como una nuez pequeña , y que cueza allí
hasta que la escudilla.se descubra, y entonces sacarlo y es-
currirle el agua muy bien ; y en aquel vacio que diximos ha
de quedar en la escudilla , echar cosa de una onza de espíri-
tu de vino , ó aguardiente de abanicos , y pegarle fuego con
una cerilla , y dexarlo arder hasta que se consuma el fuego;
y hecho esto , queda muy duro el añil , y entonces se vuel-
ve á la losa , y se le echa su aceyte de nueces , y se guarda
en su vexiga , y este es , á mi gusto , el mejor medio de pu-
Sc cantes para el rificarlo , y mas breve ; pero de qualquier modo que se pu-
añil. rifique , se le ha de echar para que se seque ó un poco de
esmalte remolido, ó vidrio molido, ó usar del secante que
diximos , del aceyte de nueces , ó una puntica de cardenillo,
lo qual tengo por mejor , porque para tanto añil como una
avellana , basta de cardenillo tanto como la cabeza de un
alfiler , y de lo otro es menester mayor cantidad , y en siendo
mucho perjudica.
Modo de usar del Resta ahora solamente el ultramaro, ó azul ultramarino,
ultramaro para los con el qual nunca se bosquexa , así por el poco cuerpo que
^^"^^•^- tiene para cubrir bien , como porque se gastaría mucho inú-
tilmente , siendo como es tan caro ; y así se usa de. él en
dos maneras , d bañado , ó labrado sobre qualquiera de los
Ultramaro bañado, otros azules ya concluidos. El gastarlo bañado, no es mas
- que después de templado con el aceyte de nueces , darle un
• baño tiradito á todo el paño con brocha suave, mojando
para desleírlo en aceyte de nueces , con unas góticas de
aguarrás , y dexarlo bien unido é igua!.
Ultramaro labra- Pero habiendo de ser labrado el ultramaro , se pueden
^0. ir metiendo sus tintas de claro y obscuro , mezclándole á
proporción con el aibayalde de nueces , y ayudando los
obscuros fuertes con el añil ; y si para esto se baña el paño
pri-
LIBRO QUINTO.
69
primero con el mismo ultramaro, se labrará mas facilmcu-^ Secante para d ni-
te ; y para su secante , ó muy poco de esmalte remolido, tramara.
ú del secante de aceyte de nueces , ó nada.
S:
§. V.
h'guense ahora las ropas de carmín , que no tienen mas
sciencia que labrarse con el blanco de linaza , graduando sus
tintas regulares de claro y obscuro , y apretar los obscuros
con negro si fuere menester : estos paños en estando bien
secos , se bañan también de carmin tíno , y hace un color
carmesí hermosísimo , y sobre el baño se tocan de luz los
claros si lo han menester ; y el mejor secante para él , como
ya diximos , es una puntica de cardenillo , si no le basta el
secante común.
A estos podemos añadir los paños morados , porque la
mayor parte de ellos se compone de carmin , principalmen-
te si el morado es carmesí ; como si no lo es , será la mayo?
parte de azul , y así se compone de estos dos colores , mas
ó menos , del uno ú del otro , conforme lo requiere el
asunto, ó la voluntad del artífice; pero qual haya de ser el
azul que se le ha de mezclar á el carmin , tiene su dificultad,
porque el añil es enemigo mortJl del carmin : y así no hay
que mezclarle jamas con él , porque ambos se pierden , y
resulta de los dos un color infame , que no se sabe qual es;
y así para ordinario el mejor es el esmalte , y que el carmin
sea bueno , y no lleve cardenillo ni secante común , sino un
poco de esmalte remolido , y sobre este , en estando seco , se
puede hacer el morado mas fuio , con ultramaro , y car-
min , bañándole primero , y después labrándole con albayal-
de de nueces , y el dicho morado.
Puédese también labrar de añil y blanco el paño que ha
de ser morado , y en estando seco , bañarle todo con buen
carmin , bien unido é igual , y puede ser que no necesite de
tocar los claros según el término en que se hallare ; pero
si se hubieren de tocar los claros , ha de ser , d con ultramaro,
carmin , y blanco , ó en vez del ultramaro esmalte íino.
Otro morado baxo se puede hacer de negro de carbón,
ú de humo , mezclado con el carmin á proporción ; y es
conveniente para un historiado el variar en unos mismos co-
lores , por si se hubieren de repetir en la multitud de las fi-
guras , sea de suerte que no se tropiece uno con otro ; ni
tampoco es conveniente que todos los colores sean muy sa-
lidos , antes bien se rebaxan unos para que salgan otros , co-
mo conviene en los de la figura principal , ú donde está la
acción principal del asunto.
Si-
Paños de carmin,
y su secante.
Paños morados.
Morado de ultra-
maro.
Otro morado con el
añil.
Otro morado baxo.
Conviene relaxar
unos colores jpara que
saldan otros.
70
MUSEO PICTÓRICO.
MoJ.o de labrar los
£años verdes.
Modo mas fácil
fiara labrar jjaúos
verdes.
Otro verde mas
hermoso.
Otro verde de car-
denillo.
/
Otro verde con el
añil y cardenillo.
Verde haxo de añil,
y ancorca , y aun otro
mas baxo.
^I
§. VI.
ligúense ahora los paños verdes , los quales se pueden ha-
cer de muchas maneras. La primera es bosquexandole desde
luego de su color, ó bien sea de tierra verde , y blanco , ayu-
dando los obscuros con añil , ó negro de humo , y ancorca,
6 usando para las tintas claras del génuli claro , en vez del
albayalde ; y en estando seco , acabarle con lo dicho , con
la limpieza y cuidado conveniente.
Pero tengo por menos trabajoso y costoso , y aun mas
cómodo el labrar de blanco y negro de humo , ú de carbón
el paño que hubiere de ser verde , porque así empasta , y
cubre mejor la imprimación ; y en estando seco , se le dará
un baño de tierra verde , y muy poco de ancorca : y si el
verde fuere muy obscuro , añadirle un poquito de añil , y
después labrar sobre ello con la tierra verde sola , y el gé-
nuli claro en lugar de albayalde j y apretando los obscuros
con negro , ó añil , y ancorca , queda un verde muy hermo-
so; pero si el verde se quiere mas azulado , se puede usar del
blanco en vez del génuli.
Otro verde mas hermoso se puede hacer , usando del
verde montaña en los claros , con algo de ancorca , hasta
donde alcance , mezclándole con el blanco , ó el génuli , y
rebaxandole con la tierra verde , y lo demás que diximos,
y queda un verde hermosísimo.
Pero sobre todos los verdes , si permaneciera , es el car-
denillo labrado con génuli claro , ó con blanco , aunque no
es tan bueno , y después de seco , bañado con el mismo car-
denillo , este permanece por mucho tiempo hermosísimo;
pero en comenzando á declinar , viene á parar en un pardo
obscuro infame : pero por si alguno quisiere usar de él , pue-
de asegurarle , barnizándole luego que esté seco , con alguno
de los barnices que se dirán adelante.
Y si para este paño de cardenillo se labrare antes con
añil y blanco , y en estando seco se bañare con el cardenillo,
sin otro beneficio , quedará también un verde hermosísimo,
tocándole d no los claros , ayudado del génuli , conforme
convenga , y en estando seco barnizarle.
También se puede hacer otro verde baxo de ancorca y añil,
usando del génuli , en vez de blanco y y aun para que sea
mas baxo , como para países y terrazos , con el ocre claro , y
el añil , y aun mas baxo , con negro de carbón , y ocre claro,
que para arboledas , y terrazos , templados y acordes , suele
ser bastante : de todo lo qual usará la discreción del artífice
donde , y quando convenga.
Otros
'< LlS&O QUINTO.
7*
■ Otros paños verdosos , y de colores amuscos , fácilmente,
qiiebranraiido con la sombra estóÉi' verdes ^ se pueden con-
seguir ; y si fueren canelados , con blanco y sombra , y un
poco de carmin , d tierra roxa , se labran muy buenos : en
los demás no hay diilcultad que ocurra , sino en que el pin-
tor los sepa graduar y acordar , aclarando , ó rebaxando el
color , de suerte que no le destemple la historia , sino que to-
da ella quede como un instrumento bien templado, acorde y
armonioso , sin que haya cuerda que disuene.
R
§. VIL
S
Paños de colores
haxos.
,esta ahora tratar de los paños cambiantes', que son
aquellos cuyos claros son de un color , y los obsítoros ó tin^'
tas rebasadas de otro. Estos son eo doce maneras, -f'^f '¡b
1 El primero sea el amarillo, porque en ei blanco no-
hay mas cambiante qué ser dc' seda , lino ó; laria , como -^is.
diximos , §. I , el qual se puede cambiar tocando los claros
con una tinta azuladita ,- clara, y hace muy gracioso color.
2 El segundo sea del encarnado , tocando los claros azu-
les á proporción.
3 El tercero sea tocando los claros de amarillo sobre
el mismo encarnado.
4 El quarto sea sobre los paños de carmin y blanco , to-
cando los claros con azul.
5 Y el quinto tocándolos con amarillo claro á pro-
porción.
6 El sexto sea sobre el azul , tocawdo los claros con car-
mín y blanco.
7 Y el séptimo sea , tocándolos con amarillo claro , pe-^
ro con gran cuidado no se mezcle tanto con el azul , que
se vuelva verde ; porque del azul , y el amarillo se compo-
ne el verde : y así para estos claros es mejor el ocre , y blan-
co , porque el génuli es muy agrio , y mas próximo á el
verde.
8 El octavo sobre el morado , tocando los claros con
amarillo , y es un cambiante muy hermoso.
9 Y el noveno sea tocando los claros con verde claro,
que hace un color templado y hermoso.
I o El décimo sea sobre el verde , tocándole los claros
con amarillo. i ri. .
II Y el undécimo tocándoselos con encarnado , ó xcm
sado claro.
12 Y el duodécinjo será tocándolos con morado claro,
y hace también un color modesto y hermoso ; y así habe-
rnos concluido con los cambiantes , los quales es menester
ad-
Paiios caminantes.
Cambiante de azul,
y amarillo.
Cambiantes sobre
ejicarnado.
Cambiantes sobre
carmesí.
' Cambiantes sobre
azul. '
Cambiantes sobre
morado.
Cambiantes sobre
verde.
n
M U S E Pi P I C T o R I C o.
ivw\ari .^Vi to'rtv.'
.10).V. >
Tres escollos del
»\us.s*Sh^\v
Dos maneras de
países.
País sujeto d la.
historia , cómo se ha
de actuar.
Pais dominante , /
sus calidades.
Estaciones del dia,
mas gratas d la "vis-
ta , y ocasionadas ^^a-
ra los jjaises.
Pintor docto ha de
saber elegir de la na-
turaleza lo mejor-
advertir que son muy difíciles de labrar por la gran lim-
pieza y cuidado que se requiere al despeiíilar los claros con
ias medias tintas , que sea con tal suavidad que no se adul-
X^IQ, el color j.pi se le defraude la hermosura á el principal.
ul CAPITULO VIL
De los pifises , Jlares y frutas , y otros adhir entes.
n
§. I.
'ecia un pintor experto , que el principiante en la Pin-
tura tenia tres escollos en que tropezar , el uno era el ca-
bello, el otro ,las nubes:^;y;el otro los árboles, como ya
diximos , y la razón es,, .porque estas tres , cosas son un me-
dio entre lo, fluido y lo. sólido ; y así se les ha de dar cuer-
po , de suerte ' que parezca que no le tienen , desperfilandoí
los extremos ;.dt? calidad, que no se conozca donde, acaban;
pero estp : aaasi especialmente en las nubes y pelo, .que en
ios. árboles ba^ta ' que las hojas ó ramas no acaben en sus
extremidades tan fuertes de tinta , como en . lo mas fron-
doso .y acppado. , . ;
Son los paises en dos maneras , unos en que la histo-
ria se sujeta á el pais , y otros en que el pais se sujeta á la
historia. En estos es menester observar la templanza de los:
ayres , que son los celages , de suerte que no ofendan á la
historia, y que los horizontes no sean muy chillantes, y que
estén ala altura del punto de la perspectiva que tuviere , ó
se considerare en la historia , figura , ó pavimento que tenga;
y. la- misma t-emplanza en los terrazos, montañas y arboledas,
procurando que ayuden , y no ofendan á lo principal».
i;J^ V(;
En los paises , que han de ser ellos los dominantes , es-
menester echarles toda la ley de la hermosura , pero sin pe-
r^giles afectados , ni verdes rabiosos , como lo hacen los que
poco saben por encubrir á el vulgo su ignorancia coa los
afey tes de' los colores gay teros. '
Para esto es menester considerar , que las estaciones del
dia mas gratas á la vista , y ocasionadas para fonnar concep-
tos de contraposición , son el amanecer y anochecer ; porque
estando el sbl en su zenit , baííando igualmente con sus lu-
ces toda la campaiía , rara vez se encontrará concepto ca-
prichoso , sino es por accidente de la naturaleza de las mis-
mas cosas , que las hace contraponer , por la diferencia de
tinta , o por la interposición de alguna riube , que con su
sombra rebaxa un término , contraponiéndole á otro ilumi-
nado ; y así el docto pintor ha de saber elegir de la varie-
dad
Lil^iBvRO QyiNTQ.;^
73
^ad de la natqralezajaquellas cosas, que mas conduzcan á
gu int»/^K9 í y sean, mas pcasipuaidís para lucir su habilidadj
pu^jft^el primer, golpe que ;ofrqcf á 1^ vista un buen con-
tiepíOy^s-j^lque J;nas^5a,dsface á eljuicio de los inteligentes,
aunque. las partes no estén tan .j.ije%; digeridas y manejadas
como pudieran : y así lo vemos iín,jfiombres eminentes , que.
no han sido paisistas de profesión , como Ticiano , Tinto-'
reto , Veronés , Basan , y otros que enr sus historias han he-
cho paises maravillosos , sin estar manejados con aquel pri-
mor y paciencia que lo hacen, los qiic son paisistas de pro-
fesioíj , porque el pintor de historias está obligado á saberlo
hacectodo en aquella forma que; baste para la buena orgaiúj
pación de sus conceptos. ., o-rarr
•/ , Habiendo pues de emprender un pais que no esté su-
jeto á historia , muchos lo bosquexan de blanco y negro,
ocre , y sombra , metiendo las manchas principales de los
árboles en lo ma^ -.opaco de ellos , sin determinar hojas ní
ramas ; pero habiéndole de acabar.,' y siendo , como dixi-
mos i una aurora, d puesta de sol, se ha de meter primero
el celage , comenzando lo mas claro del horizonte con ocre,
y blanco , y después se irá siguiendo una tinta rosadita de
carmin , y . blanco , quanto rebaxe á la otra suavemente , y
quede bien desperfdada con ella. A esta se seguirá otra mor
radita , quanto rebaxe con suavidad á la antecedente , y que^
de bien unida con ella. Después "se seguirá la tinta azul con
la moderación conveniente , para que rebaxe á la otra , y se
una con ella dulcemente , agregando alguna nubecilla , que
ha de componerse del azul , y de la tinta del horizonte , to-
cándole los extremos que se arrimaren hacia él , de la mis-
ma iluminación del claro; pero siempre inferior á la luz prinr
cipal del horizonte , procurando que el celage quede con
vagueza y templanza , de suerte , que qualquiera otra cosa
que se le anteponga , le supere en grado de obscuro , y así
se aleje el celage , y todo lo terrestre se venga , y se haga
mas presente.
Sentado este principio , se ha de entender siempre que
todo lo terrestre ha de ser mas baxo de tintas que lo celeste,
de suerte , que todo junto supere en obscuro á el celage , co-
menzando con vagueza , respectivamente en las montañas
mas remotas , las quales en una aurora , ó puesta de sol,
como diximos , pueden ser de un moradito claro , que con
suavidad contraponga á el horizonte ; y á estas se pueden se-
guir otras azules , que con moderación superen á las antece-
dentes , y á estas se sigan lue^o algunos terrazos , arboledas,
ó matorrales de tierra verde , blanco , y ocre claro , algo que-
brantado con el carmin : y mientras mas se fueren ~^ccrcan-
Tom. II. K do
Honú res eminentes
que han hecho países
sin ser paisistas de
profesión.
Modo de bosquexar
el pais.
Celage y horizonte
para un pais cómo
se ha de graduar.
Vagueza del ce-
lage en los paises.
Todo lo terrestre es
mas baxo de tintas
que el celage.
Graduación de los
lejos de un pais.
Términos principa-
les de un país.
Fuerza superior de
algún claro en unpais.'
Arlóles de primer
término , con qué tin-
tas se hacen.
Modo de picar los
árboles.
^4 M U S E Ó í I C T G k^I-C O.
tío los términos hacia adelante ,• páirfid^én mas del veídé^
donde convenga , y de la fuerza -de los obscuros , vtvriandó
en los terrazos algunas veces la tinta y c^ algunos' ISfífipazo'i
ocreados j-totros algo roxos , d acarminados , otros vefdésj
haciendo algunas quiebras y peñascos , divertidos con algu-
nas ramas, troncos y arboledas, y algún arroyuelo ú des-^
peííadero de agua ; y últimamente en los términos principa-i
les dando la mayor fuerza de los obscuros , y algún toca^
mentó de luz superior en algún troncó ó peñasco , que
predominando á todo lo demás , lo dexa templado , y acOrde.
Y en lo que mira á el verde de los árboles , basta la
tierra verde de Verona , y tal vez algo de verde mdritaña;
pero en los árboles de primer término es donde menos verde
se gasta , pues aun la tierra verde se mezcla con ancorca , y
sombra , ó se hacen con el verdacho común , que para los
paises es bueno : y últimamente viene á parar en negro , y
ancorca , y aun con algo de carmín , para que sean los obs-
curos mas dulces y xugosos ; esto es , en lo mas fondo y co-
poso del árbol , que en las extremidades de las ramas ha de
ir aflojando la tinta de suerte que las puntas de -las hojas se
toquen con ocre y verde , y á veces con el ocre solo , pro-
curando diferenciar de tinta unos árboles de otros , hacien-
do algunas ramas tostadillas , y amarillejas , y aun de tierra.-
roxa , conforme mas hiciere á el caso.
Y en lo que toca á el picar los árboles , requiere muy
especial gracia y manejo , que no es fácil de explicar ; pero
advierto , que las ramas no acaben en agudo , sino agrupadi- '
tas en redondo , sin afectación , sino con un cierto descuido
casual , haciendo las hojas de tres en tres , de suerte , que la
de enmedio salga algo mas, y se vayan retrayendo otras
menores , y mas recogidas , hasta unirse á el tronco ; y ha-
ciendo varias de esta suerte , se viene á componer una rama
grande y hermosa ; y repitiendo las demás , según pide la or-
ganización del árbol , viene á quedar hermosamente pobla-
do. En que es de advertir , que siempre que de algún tron-
co ó vastago se hubiere de sacar alguna rama , ha de hacer
el vastago algún ángulo , movimiento ó salida hacia aquella
parte ; y así ha de ir serpeando , habiendo de sacar vastagui-
llos hacia una y otra parte ; y sobre todo , ayuda mucho
para tomar manejo , ver y copiar paises del natural , y de
hombres eminentes.
LIBRO QUINTO.
75
Y
§. II.
supuesto que las flores son también cosa campestre,
no será agcno de este lugar el tratar de ellas lo que se pue-
de tratar ; que lo cierto es , que el estudio do copiarlas del
natural , y de otras de mano de hombres eminentes , como
diximos de los paises , enseña mucho mas que quanto se
pueda decir. Tero no obstante , para quando hayan de ha-
cerlas de práctica , como sucede en algunos casos , daremos
algunos documentos , que teniéndolos presentes, importarán
mucho para el acierto : bien que para cosas de importancia no
conviene tiarlo todo á la práctica, sino valerse de algunos es-
tudios particulares , que tendrá hechos por el natural de di-
ferentes flores , y en varios pertiles , haciendo de ellas una
composición armoniosa , y añadiendo en los fondos y ex-
tremidades algunas otras de práctica.
Y así para estas como para las otras , conviene siempre
observar los preceptos de una historia acordemente pintada,
colocando en el medio el golpe mayor del claro , y reba-
xandolo hasta los extremos , pero no de suerte que parez-
ca un globo , 6 superiicie convexa , sino encrespándolo con
algunos altos , baxos , y fondos , así de otras flores rebaxadas,
como de los verdes de sus hojas ; y en los extremos sacando
algunas ramillas , y florecillas en tal qual parte , que encres-
pen , y aligeren el ramillete , florero , ó guirnalda.
También ha de procurar variar de actitud ó perfil las
flores , que no todas estén de una postura , sino conforme
sus calidades , unas de frente , otras de perfil , mas ó menos,
ya hacia un lado , ya hacia otro, hacia arriba , ó hacia abaxo,
y no hacer muchas do una misma especie , buscando siempre
la variedad , que es la que mas hermosea la naturaleza ; y
especialmente en las flores , donde la diferencia de tintas y
simetrías ofrece tanta ocasión para el deleyte de la vista , si
la sabe ayudar con la buena elección el artífice.
También ha de observar en la colocación de las flores
la graduación de sus colores de suerte , que cada uno ayu-
de , y no ofencia , 6 embarace á su inmediato , porque qual-
quiera color sobre otro de su misma especie , con dificultad
sobresale ; como un blanco sobre otro blanco , un azul so-
bre otro azul, &c. Pero un blanco sobre un azul; y á el con-
trario , es buena colocación ; á la manora que en la música
los nnisoiius no constituyen armonía , sino aquella dulce
consonancia de una tercera , una quinta , y una octava ; y así
también el amarillo sobre el roxo , ó jimto á él ; el rosado,
ó el roxo sobre el blanco i.y este sobre otro qualquiera re-
jo;;;. //. Ka sal-
Ohservacioies pa-
ra lasjiores.
Estudios di Jiorgs
del natural.
En un Jlorn-Q se
han de observar los
p-e.eptos de una his-
toria.
T'^ariar de p:rjiles
en las ñores.
La variedad her-
mosea la naturaleza.
Graduación de los
colores.
En la música los
iinisonus no constitu-
yen armonía.
76 M U S E O P I C T O R I C O.
saltan grandemente ; como también el amarillo claro , por-
Blanco , y amar i- que estos dos son agudos , ó tiples de esta miísica : y res-
llo claro son colores pecto de ellos , qualquiera otro color es remiso y baxo ; con
agudos ; los demás, que contraponiendo , ó invirtiendo , siempre hacen buena , y
respecto de ellos , son armoniosa colocación , reservando los colores mas baxos , co-
^^"^^^"^^ mo carmesíes , morados , y verdes obscuros , para los fondos
y extremos contrapuestos á campo claro.
Observación de los También ha de observar que los verdes sirvan de como
verdes m lasjiores. campo á las flores , como se ve en el natural , donde siempre
ellas predominan á los verdes , sean de la naturaleza que fue-
ren ; y así no se han de subir mucho de claro , y con esto
mantienen su color mas hermoso, porque quanto mas se
aclaran , tanto mas descaecen , y pierden su verdor.
Sigan las hojas de También ha de observar que los verdes , esto es , las ho-
la planta la. natura- jas y vastagos de la yerba 6 planta que fingiere , sean de la
leza de lajlor. naturaleza de la flor á donde se arriman , ú de donde ella
procede j y así en la rosa sean las hojas y vastago de rosal}
en el clavel , de clavel , &c.
R
§. III.
.asta aquí hemos tratado > quanto lo permite el asunto,
de la buena organización de un florero en común : resta
T'arias especies de ahora el tratar de las flores en particular. Y comenzando por
rosas. la rosa ,. como reyna de ellas , digo que es mucha su varie-
dad ; porque las hay blancas , rosadas ó encarnadas , disci-
plinadas , carmesíes , terciopeladas , que llaman carmines , en-
carnadas , ó color de fuego , con el embe's dorado , y otras
totalmente amarillas. Las blancas son muy apiñadas , y sue-
len roxear un tanto quanto hacia el centro de la simiente;
y esta se ve muy poco , y el botoncillo algo verdoso. La en-
carnada , que es la mas común , es de varias especies , una
que llaman rosa de Alexandria , la qual es muy crespa , y
no muy poblada de hojas'; y entre las últimas hacia el cen-
tro se descubren los granitos de la semilla de color dorado,
y el botoncito en medio entre verde y amarillo. Otras lla-
man de cien hojas , que son muy pobladas y unidas. Otras,
que dicen de Dinamarca , son mas crespas , hoja mas me-
nuda y bien poblada , y de mas subido color. Otra especie
llaman rosa castellana , las quales tienen pocas hojas y
grandes ; y las que se siguen á la primera orden , ocupan los
•> ■ vacíos que hay entre una y otra de las primeras , y en el
medio tienen bien descubierta la semilla , como una corona
, dorada , con su botón , como las antecedentes.
.ob¿Las rosas azotadas son las que en la hechura y simetría
se parecen i las de cien hojas , aunque no tienen tantas ; su
co-
LIBRO QUINTO.
77
color general es casi blanco , y tiene repartidos en las hojas
unos lampazos y rayas mas encarnadas , que la hace muy
vistosa. Las carmesics son de color mas subido que el co-
mún , y la hechura como las de Alexandría. Las terciope-
ladas , d carmines , son hermosísimas , pocas hojas , pero
muy compuestas : el color carmesí obscuro muy fondo , y
su simiente muy dorada , con su botón , que forma todo una
corona muy hermosa.
Las rosas encarnadas , ó color de fuego , son en la he- Rosas da color de
chura como los carmines ; pero el color de las hojas por la fuego.
parte interior muy encendido como el bermellón , y por la
parte de afuera de color dorado , ó amarillo encendido. Otras
hay totalmente amarillas , de color muy perfecto y subido,
pocas hojas , y en la composición muy semejantes á las an-
tecedentes ; pero también las hay bien pobladas de hojas.
\ es de advertir , que todas estas especies de rosas las he
visto naturales en los jardines del Buen-Retiro , y demás pa-
lacios Reales , y jardines de seííores.
El tronquillo , ó vastago de estas flores es espinoso , y Simetría de la ho-
las espinillas son acarminadas. Comienza el capullo en un Ja verde , y -vastago
pczoncillo verde , de donde nacen unas penquillas verdes, '^'' ^^^ rosas.
que abrazan las hojas del capullo , y estas se retraen hacia el
pezoncillo en abriéndose la rosa. Las hojas de su tronco ó
vj'stago son aovadas , y de la grandeza de la yema del dedo
pulgar , con poca diferencia ; son algo ásperas , y con punti-
llas al rededor , y siempre salen del vastago principal unas
ramillas á trechos , cada una con cinco hojas ; la una en la
punta de la rama , y dos á cada lado ; estas en la rosa de
Alexandría son mas ásperas y grandes , en todas las demás
son menores , y mas suaves.
s
§. IV.
iguese ahora el clavel , que también es rey de los ver-
geles : este siendo doble , es muy poblado , crespo , hermo-
so , y de varios colores , porque los hay blancos , azotados,
morados , carmesíes , encarnadinos , y terciopelados , y todos
son de una hechura , mayores ó menores , y del medio de
la copa les salen dos briznas blancas , que se cruzan , enros-
cándose una hacia un lado , y otro hacia el otro ; y todas
las hojas son blancas por el nacimiento , y en los extremos
de ellas son algo harpadas con unas punticas , ó almenillas.
El caiíoncillo donde están contenidas, es á manera de bellota
verde , y comienza por el pezón con dos ordenes de quatro
punticas verdes muy unidas , y acaba en otras qtiatro ma-
yores. Su vastago es liso , largo , y delgado , y hace un nu-
di-
Varias diferencias
de claveles , su sime-
tría y colores.
Vastago , y hojas
de la planta del cla-
ve!.
78
MUSEO PICTÓRICO.
Sitnetría , y com-
posición de la azuce-
na.
Ramo deaziicmaj.
dillo', del quai despide dos hojas , una a' cada lado , y estas
son largas , encorvadas algo hacia afuera , y acanaladas , an-
gostas , y agudas , y su color es algo azulado. La clavellina
es de la misnoa hechura y colores, solo que no tiene mas
que quatro hojas.
La azucena todos saben que es blanca , pero no todos
saben que tiene seis hojas , las tres mayores , que son las ác
adentro , y que acaban mas redondas , y las otras tres de
afuera , que cubren las juntas de las otras , y acaban mas agu-
das , y todas tienen' dos venas por el medio , y se encor-
van hacia afuera desde su mitad : y dentro tiene la azuce-
na seis vastaguitos blancos, y delgados como alfileres, que
terminan en unas semillejas molsudas , como granos de tri-
go de color de oro, y en el medio otro vastaguiilo mas
grueso , y algo verde , que acaba encorvado en un boton-
cillo mas verde.
Esta nunca se pinta sola , sino en un ramo , acompa-
ñada con otras que se le siguen , mas ó menos abiertas ; y los
capullos , quando están para abrir , son largos como nuestro
dedo anular , y en medio algo mas hinchados , y poco rae-
nos i los extremos, y i este respecto se van siguiendo los
demás : y mientras mas á la punta , disminuyen mas , y van
perdiendo el color blanco , degenerando en verdoso , y acar-
minado.
El va'stago principal de esta flor es algo amoretado , y
ie ..i planta de la crrueso como el dedo meñique , v va en diminución arrojan-
do dos hojas verdes agudas y acanaladas , una a cada iadoj
y lutgo se siguen otras dos encontradas , hasta que llega don-
de nace la ílor , á cuyo principio echa otra hoja , y lo mis-
mo hace en todas : y el vastaguito de cada azucena es del-
gado , liso , y redondo como un junco , y casi blanco ver-
doso : en el pie son las hojas grandes, largas, agudas, y
encorvadas.
El lirio común es morado , y muy hermoso : compone-
se de seis hojas , las tres boltean hacia abaxo , y son tercio-
peladas , y en el medio una vena molsuda amarillita , y jun-
to á ella se derraman unas líneas , ó rayas tortuosas mas cla-
ras en la misma hoja , y á el medio de ella se pierden con
lo mas fondo del morado , y acaba chata , ó casi redonda.
Las otras tres hojas , que nacen en medio de estas , suben
arriba , encorvándose hacia dentro , haciendo capullo hue-^
co ; y estas son algo mas azuladas y crespas , con una vena
mas clara en medio , y á el pie de ellas , por la parte de
adentro , tiene cada una una hojilla ma.s tiesa , que acaba
dividida en dos puntas. Todas estas Seis hojas nacen de un
botoncillo , que lo cubre una hojilla rebozada de color de
I
l^dstago y hojas
azucena.
Simetría , y com
posición del lirio.
ce-
OlLlBRO QUI NT OJIA
n
cebolIa^isétTa; /• el vastago es liso, 'largo, y verde, y suelen
venir en cada uno dos o. tres lirios j la hoja de lai. planta es.
larga , tiesa, aguda-, y sin canalesi' i ^
De esta misma' hechura y simetría los hay también blan-
cos totalmente , y muy hermosos. Los capullos después de
su vastago verde comienzan rebozados con aquella ceboUeja
que diximos , hasta la^ mitad , y á el sesgo ; y después prosi-
gue el color del lirio , acabando en punta , á manera de una
bellota grande."^ -d^íesta misnrá hechura los hiy también
ma)'ores y menores^ de \o ordinarioyde color; franciscano , ó
ceniciento obscuro/' "íjíI l\-r\ ofi n'jtrlr; / . -jiorii :
Hay también otra especie de^- lirios , (t^iíe'ídkman líri-
cos , y son muy hermosos , y varios de color •:■ unos son
totalmente morados , y tienen sus tres hojas casi redon-
das , después de su penquilla , y se revuelven hacia fuerá,^
y en el medio tienen una venilla de color naranjado ; y
á el principio de esta hoja redonda se levanta , revolvien-
do hacia arriba otra hojuela pequeña , que acaba harpada
en dos puntas : y luego en el vacío de entre una y otra
salen otras tres hojas iarguillas , angostas , y casi derechas,
como el dedo índice , y acaban harpadas ; y todas, estas ho.-^
jas nacen de un botoncillo verde y pequeík) , que se sigue
después de otro largo , i manera de hueso de dátil , y al-
go esquinado.
De esta misma hechura y simetría hay otros amarillos,
con la venilla en medio de la hoja red»nda , muy naranjada
y encendida de color ; y luego la hojuela chica que tiene
junto á sí , ya declina algo á morada , mezclada con el
amarillo claro , y luego las tres hojas largas son de color
morado casi azulado. También hay otros totalmente amari-
llos , y muy encendidos , que se crian en las lagunas y si-
tios pantanosos , q,uc casi son de esta misma hechura , salvo
que las tres hojas de abaxo son mayores , y las tres de en
medio mucho menores que los antecedentes ; pero las hojas,
y tallos de unos y otros son como los primeros.
VáitJgo y hojas
de la planta del li-
no.
Lirios blancos y
franciscanos.
Lirios líricos mo-
rados.
Lirios líricos ama'
rillos.
Lirios palúdicos.
E,
§. V.
^1 tulipán es muy semejante á la azucena , salvo que las
seis hojas que tiene , son todas ¡guales , y mas anchas , á
manera de hoja de lanza , y todas guardan un mismo or-
den en el nacimiento de su vastago , y se recogen hacia den-
tro las tres de ellas por la punta , y las otras tres , que son
las de afuera , se quedan casi derechas , y tal vez revuelve
una ú otra hacia afuera con caprichosa travesura ; y quando
ya están muy pasados con la fuerza del sol , se abren del
to-
Simetría , y varie-
dad de los tulipanes.
8o
MUSE O' PICTÓRICO.
COIIf
Sinutríd , /
posición dd anemole
todo , descubriendo en medio seis vastaguillos , con una beo
IJotilla blanca verdosa donde .está la semilla. ^^
De estos los hay totalmente blancos, totalmente amar
rillos, morados , rosados , y roxos ; pero los blancos y ama-
rillos suelen muy de ordinario ser azotados con algun>as vetas,
lampazos, ó líneas, ya de encarnado, ya de morado, ya de
carmesí , con travesura y, variedad muy hermosa : estos na-
cen cada uno de por sí desde la planta , con su vastago li-
so á manera de junco , y la hoja de la planta es á_^ manera
de la azucena., pero mucho mayor , y mas gruesa. . ,
El anemole es también flor muy hermosa y varia : com-
ponese de ordinario de ocho hojas , del tamaño y simetría
de las de la rosa ; y después se le siguen otras menores que
median entre las antecedentes , y en el medio tienen yna
corona de scmillejas , y hojillas menudas muy populosa , y
un botoncillo molsudo verdoso , y á veces amoretado , y
casi negro.
Simetría , j com-
posición de Id peonía.
Simetría del renu-
clo.
Simetría , y
nizacion de la ador
midera.
orza-
Toarías diferencias
de las adormideras.
¡ Esta flor también es muy varia , así de colores enteros,
como de rayados sobre blanco y amarillo , á manera del tu-
lipán : nace de su vastago desde la planta , aunque con al-
gunas hojillas á trechos , á manera de hoja de peregll , pero
mas tosca ; y asimesmo es la de su planta.
La peonía es como una rosota grande, pero muy car-
mesí , y muy poblada de hojas : nace de su vastago , sin mas
botón , y con algunas hojillas verdes harpadas en tres ó quá-
tro puntas agudas ; y asimesmo son las de la planta , aunque
mucho mayores y con tallos , y vastagos largos : las hay
también campesinas.
El renuclo es casi de la mesma hechura , pero poco ma-
yor que un clavel , y de ordinario de color de fuego j pero
yo los he visto escarolados , y también blancos.
La adormidera es flor muy caprichosa , hermosa , y ga-
llarda : nace de su vastago sin otro botón : tiene primero
quatro hojas muy grandes , angostas en su nacimiento , y
anchas , harpadas , y chatas hacia el fin , con muy grocioso
desorden. Sígnense entre estas otras quatro menores , y de la
misma hechura , y en el medio tiene un gran penacho de
hojuela's menudas enrizadas con hermosa travesura , y en el
centro un botón grande , y verde , donde recoge la semilla,
y termina en una coronilla con un círculo amarillejo , y
una como estrella en medio del mismo color.
Esta flor tiene también varios colores , pues las hay en-
teramente blancas , encarnadas , carmesíes , y moradas. Las
hay también matizadas de blanco , y algunos lam'pazos , ra-
yas y golpes encarnados. También otras tienen las hojas
grandes blancas , y el penacho azul , encarnado , ó morado,
y
LIBRO QUINTO.
8 'i
Simetría de la mal-
va real.
y del mismo color golpeadas las hojas , especialmente en los
fluequccillos de sus extremos.
La malva loca , ó malva real , también es muy varia de
colores , y hermosa : su hechura es á manera de la rosa, pero
no tan encorvadas las hojas , siendo mayores las primaras,
y las domas van disminuyendo , y encrespándose coa un
penacho muy gracioso ; y las hay blancor , azufradas , rosa-
das , encarnadas , y carmesíes , y nacen muchas de un solo
vastago.
Estas son las flores mayores , y mas notorias ; que á ha-
berlas de describir todas , fuera nunca acabar : y así solo di-
ré de las menores , que el jazmin tiene cinco hojas , otras
tantas el azahar , el nardo , ó vara de Jesé , seis , y su vara y
capullos á manera de la azucena. El alhelí , que en Anda- gimasjhres pequeñas
lucía llaman aljaili , tiene solas quatro hojas : otras tantas la
mosquera , y la flor de la xeringuilla , y las florecitas de los
geldres , 6 mundos : los junquillos , y jacintos i seis , cuya
noticia importa para no echarles mas hojas de las que les
dio la naturaleza á aquellas que las tienen contadas : cosa
que la puede tiscalizar qualquiera de mediana observación.
Isfúmcro determi-
nado de ho'uis de al-
s
§. VL
Las frutas por la
mayor parte son re-
dondas como la tier-
ra.
Simetría íle aku-
Oiguense ahora las frutas que también son cosas campesi-
nas , y pertenecientes á el pais , aunque en esto me deten-
dré poco : porque como son cosas ^e comer , están mas en
la noticia de todos , pues todos las manejan ; lo que no su-
cede con las flores , que los mas las miran muy ligeramen-
te. Y así digo , que las frutas , por la mayor parte , imitan
lo globoso de la tierra en la forma redonda , de que pocas ' «'^■«'/''«^'^í
degeneran en ser algo aovadas , como las ciruelas , salvo las
imperiales , ó cascabelillos , que son redondos : los melones
también por la mayor parte son prolongados : la pera tam-
bién desenera en la forma á manera de campana ; esta sue- ^ , . ,
k^ , ,. j 11 j j Colores de albinias
tener algún rosadito tostado en aquella parte donde mas /-.y.^.
la ha batido el sol ; y lo mismo tienen otras muchas frutas,
y aun mas encendido el color , como son las pomas , que
en Granada llaman manzanas morayas , las granadas , las
camuesas , los peros agrios , los melocotones , y duraznos:
estos dos últimos tienen alguna comisura , ó plegadura , co-
mo también los alvaricoques , por ser especie ínfima suya»
lo que no tienen las demás. Las camuesas son algo mas pro-
longadas , y hacia la flor mas agudas , y alrededor de ella
tienen cinco tetillas , 6 pezoncillos , que es su distintivo de
las demás frutas de su especie. La asperlega es mas apanetada,
y no admite roxo , guardando su color nativo amarillo claro.
Tom. IL \ Las
;8i2
MUSEO PICTÓRICO.
Variedad de las Las uvas tienen varios colores y formas, porque unas son
u-vas en la forma y redondas , otras aovadas , y otras mas gruesas á el principio
color. que á el rin , y son las que llaman de teta de vaca ; estas
no mudan su color , porque siempre son blancas , y se ha-
cen con el verdacho , ocre , y blanco , tocando los claros con
ima tinta azulada , y la reflexión con ocre , y blanco , mas
ó menos , según participare de la luz ; las otras suelen variar
de tintas , porque las hay roxas, y negras } y á unas y otras^
después de la tinta general , se les toca de luz con la tinta
azulada , y en la reflexión con el roxo , carmesí , d morado,
según su color lo pidiere.
Simetría , y dife- Los higos , y brevas tienen la forma de la pera , mas ó
rem-ias Je ¡os higos y menos crecidos ; de unos y otros hay dos castas : unos , que
brevas. llaman higos blancos , que son algo verdosos ; y otros ne-
gros , que tiran algo á morados ; y en estando maduros , se
rajan por algunas partes , descubriendo lo blanco de la cor-
teza , y tal vez lo roxo de la medula , y granillos de aden-
tro ; y esto baste en quanto á las frutas , por no dexarlas que-
josas , habiendo gastado tanto tiempo en flores.
CAPITULO VIII.
De los medios que puede usar el copiante para ajustarse
mas d el original.
H
S- I.
.abiendo ya tratado de las cosas que pueden causar á
el principiante mas diflcultad en el manejo , será conveniente
tratar también de los medios de que se puede valer para
ajusfar mas la copia que hiciere i el original , en razón de
Utilidad de la qua- contornos , 6 perfiles j de estos , el mas común es la quadrí-
drícula para ajustar cula , que viene á ser lo mesmo que un pitipié , pues no so-
¡as copias , y su uso. |q sij^ye para lo igual , sino tambiep para lo mayor ó menor.
Esta pues se forma repartiendo el ancho de la pintura
Original en las partes iguales que se quisiere, y en lo alto
las que cupieren , sin hacerlas por eso mayores ni menores
que las del ancho , aunque quede algún quebrado , como
mitad , d tercera parte , &c. y hecho esto , con un hilo y
aguja , si fuere lienzo , ir pasando por los mismos puntos
señalados en la orilla , atravesándole hasta la otra orilla del
ancho , quedando como líneas paralelas á sus lados , y des-
pués cruzar las otras líneas , ó hilos de lo alto en la misma
conformidad ; y si fuere tabla , poner unas tacholitas en el
cantero de la tabla , en derecho de la señal , y por ellas ir
pasando el hilo en la misma conformidad , y quedará la
. • pin-
LIBRO QUINTO. 83
pintura perfectamente quadriculada , como se ve en la fi-
gura 4. lámina i. Lam. i. fíg. 4.
Hecho esto con la original , y siendo igual el lienzo de
la copia , se executari en olla lo mesnio , y con las mismas
medidas , pero tiradas las líneas , ó con regla y clarión , ó
con hilo estregado con yeso mate , y después bien estirado
de punto á punto , levantarle del medio , y dexarle caer dé
golpe , para que azotando señale ; y así con todas las líneas
quedará proporclonalmente quadriculado con el original , y
después se anotarán con sus números i. 2. 3. &c. por su
orden las quadrículas de una y otra pintura , comenzando
desde una misma parte en la una que en la otra , como
parece en dicha figura.
Pero si la copia no es igual , sino mayor o menor en Ohstrvackn para
proporción , se ha de guardar la misma regla en el número ^^^ copias mayores ó
de las quadrículas , de suerte , que sean tantas en la copia ^^y" í«* ^^ ori^t^
como en el origmal , o bien sean mayores o menores , según
fuere mayor ó menor el lienzo , como se nota en las dos
figuras A , y B ; ó bien se imagine ser la original A , ó B,
para que considere ser mayor ó menor la copia ; pero si es-
ta no es proporcional á el original , esto es , que si el origi-
nal tiene de alto tanto y medio de su ancho , y la copia al-
go mas ó menos ; ó si es quadrado , y la copia no lo es:
para esto importa mucho la inteligencia de la regla ác pro^
■porciones , que pusimos en el tomo antecedente , lib. 3. cap.
i'JoL lo^Af. porque en este caso es menester proporcionarle,
tomando el lado mas angosto , y quadrandoíe ; y si el ori-
ginal tuviere después de su quadrado una tercera ó quarta
parte mas , dársela á la copia , y lo que sobrare , dárselo á
donde mas convenga , ó repartirlo en los dos extremos de
arriba ú de abaxo , ó á un lado ó á otro , si es tendido , y
luego quadricular lo que ya está proporcionado , guardando
la igualdad del número en las quadrículas , como en la fi-
gura B , que notamos , que aunijue en la realidad es menor
que la A , tiene mayor proporción en el lado ít , e ; y así to-
mando el lado e , /", menor , se le busca su quadrado hasta
d , y queda con esto proporcional á la figura A , que se su-
pone ser la original , y es quadrada ; y la porción c , ¿/ , que
sobra á la parte de arriba , se puede dexar para el campo,
donde no hay tanta dificultad , aunque también se puede dar
la mitad arriba , y la otra mitad abaxo ; bien que esto de
aiíadir cosa substancial , en los principiantes particularmente,
se ha de evitar quanto se pueda , porque no degenere de la
perfección de lo demás.
Hecho esto , y notadas las quadrículas con sus números, Como se ha dt ir
se irá dibuxando con el clarión , observando en qué qua- ^^'^«f '«'^^ '^ /''«"''
—, j^j. T ■* ^j , por las quadrículas.
Tom. II. L i dn- ^ ^
84
MUSEO PICTÓRICO.
drícula cae cada cosa , y hasta que parte de ella sube ó baxa,
mas ó menos , como se puede notar en las dichas riguras A,
y B, y después de dibuxado todo, se iiá pintando en la for-
ma que diximos en el capítulo 5. teniendo gran cuidado de
no propasarse de las líneas ó contornos que prescribió el
dibuxo , que llamamos corromper el dibuxo , porque será
texer por una parte , y destexer por otra. ,
3íodo de tomar los
ferjiks d d original.
E.
§. II.
Lam. i.
Modo de ¡impar
el original desfues de
tomados los j)erjiles.
No debe el copian^
te habituarse d tomar
los perjiles.
Otro modo de to-
mar los perjiles.
i\ Otro medio de que puede valerse el copiante para ajus-
tar en todo rigor su copia á el original , solo puede servir
para de igual a igual , que es tomar los perfiles. Esto se ha-
ce con carmín , por ser color transparente , y de poco cuer-
po , bien desleído con el aceyte de linaza , y con un pincel
de punta , pasando todos los perfiles y contornos del mismo
original , á la manera que están las dos figuras A , y B , lá-
mina I . y teniendo ya ajustado un cartón ó papel grande i
su tamaño , plantársele encima , y estando bien asegurado
en las quatro esquinas , estregarle muy bien con un pa-
ñuelo para que se impriman los perfiles ; y sí para esto se
pusiere un rato antes el cartón sobre parte húmeda , sin
mojarse , imprimirá mejor. Después se levanta , y puesto
sobre el lienzo de la copia , y á la vista el original , se van
recorriendo con el pincel y el carmín todos los perfiles que
no estuvieren bien señalados ; y hecho esto , se hmpia muy
bien el original , estregándole con la palma de la mano un
mígajon de pan , hasta que se desmigaje todo , sacando el
carmín , y dexando muy limpia la pintura* Después se pi-
ca el papel con una aguja gorda por todos los perfiles ; y
hecho esto , se estarce sobre el lienzo , estregándole una ma-
zorquilla de ceniza cernida , ú de yeso en polvo , y sobre
ello se va pasando de perfiles con carmín , y sombra , y
después se va copiando con las observaciones dichas en los
capítulos antecedentes.
Esta práctica , ó industria , quanto es utíl para casos pre-
cisos , como retratos , que se repiten , d alguna cosa esquí-
sita , que se ha de copiar puntual , y repetir varias veces,
es dañosa para los que desean aprovechar ; y así deben huir
de ella quanto sea posible , porque con esto se entorpece
la práctica del díbuxí) , y siempre es lo mejor la quadrícula,
y aun sin ella en cosas de poca substancia.
Otros toman los perfiles con papel delgado aceytado,
poniéndolo encima del original , y trasluciéndose , los van
pasando con el pincel , y carmín , y después lo pican sobre
otro papel limpio , para que este sirva para estarcir ; pero
LIBRO QUINTO. 85.
este modo no es tan puntual , porque muchas menuden-
cias se pierden y ocultan.
O,
§. III.
'tro medio hay muy fácil- y breve para tomar los pep^ Medio breve y fa.
files, y es, con un velo negro, de lo que llaman toquilla "^ P^''^ tomar los
de humo , ó volante de Italia, estirado en un bastidor de tres /"/'^'•^ ^"^ ^"^ '^''^o-
quartas de largo , y media vara do ancho , que es cl que
tiene dicho volante , aunque también se puede hacer de dos
anchos en bastidor mayor , á el respecto , uniendo las ori-
llas á cl tope con seda muy delgada , y que el bastidor no
tenga travesano. Dispuesto así este velo , se planta sobre el
original , y estando bien asegurado , se van pasando en él
los perhles con una punta , ó clarión de albayalde en seco,
á la manera que están las dichas figuras A , y B ; y luego
que están todos pasados , se quita de allí , se pone sobre el
lienzo , en que se ha de executar la copia : y estando bien
asegurado sobre llano , se estrega con un pañuelo suavemen-
te , y se pasa á el lienzo todo lo dibuxado en el velo con
gran puntualidad y distincfon.
Ebt.i industria , de que he usado muchas veces , la hallé Julio Troili , Bo-
en Julio Troili da Spinlamberto , Bolones, que escribió de loñcs, gran perspec-
perspectiva práctica con grande acierto , cómo lo notamos *^'^°-
en el tomo primero , l'ib. 2. cap. i o. §. 5. en el catálogo de
los escritores de la perspectiva , y es un medio útilísimo , y
perenne : porque en sacudiéndole con unas plumas , queda
como si tal no se hubiera hecho , y de esta suerte vuelve á
servir siempre que se quiere ; y si el original fuere mayor Modo de repetir el
que él , se puede repetir haciendo unas señales en los quatro w/o.
ángulos que ha ocupado , y pasarlo , después de sacudido
mas adelante , descubriendo las señales de los dos ángulos
inmediatos : y de esta suerte se pueden sacar todos los per-
files de un quadro , por grande que sea , sin que á este se le
perjudique en nada , porque en sacudiéndole con unas plu-
mas algún polvillo que le haya caido , no le queda señal
alguna.
IJ-
86
LIBRO SEXTO.
EL APROVECHADO,
TERCERO GRADO DE LOS PINTORES.
Sextttm est invenir e de hio simile adid qjiod inveneris '.
ERATO , siw Musa VI.
Qua inveniens simile dicitnr.
JPkctra gerens Erato saltat pede , carmine , "vuku *.
ARGUMENTO DE ESTE LIBRO.
3L.
ía sexta operación intelectual que practica el hombre en
la investigación de la sciencia es comenzar ya por sí á obrar
libremente , produciendo algunas cosas semejantes á las ad-
quiridas , y arregladas á los preceptos en que estaban funda-
das , para que de esta suerte merezca ocupar la tercera gra-
da de esta escala óptica , y comience ya á coger algunas
flores de este apacible vergel, como efectos de la /cultura,
que con tan gustoso afán ha continuado. A este acto in-
telectual llamaron los antiguos mytoldgicos Erato' 'i , la sex-
ta de aquellas mentidas deidades del parnaseo coro, y la que
comienza á influir en el entendimiento algunas especies que
exciten el genio para la invención , fecundando la memo-
ria con el caudal que tiene atesorado en el entendimiento.
Para lo qual le instruiremos en este libro en los docunien-
tos que ha de observar , para que prosiga la debida cultu-
ra hasta coger los frutos sazonados , que debe producir es-
te delicioso plantío , mediante el copioso raudal de esta
hermosa pieride : con cuyo apacible y amoroso concento se
convertirán en descanso los afanes , y en delicias los sudores.
I Fi^Igent. Mytholog. i. 3 Herod. bi sua historia juxta
3 Virg. in Epigram, Musarum seriem.
LIBRO SEXTO.
87
CAPITULO PRIMERO.
Lo que debe observar el aprovechado para pintar por utiA
estampa , o por un dibiixo.
§. I.
N
j
lo es pequeña la dificultad que trae consigo el haber
de pintar el principiante por una estampa d por un dibuxo;
y así muchos han usurpado las voces de la fama por estos
medios, por haber llegado k conseguirlo con eminencia,
porque , á la verdad , es un grado ya muy ventajoso , y en
que ijíuchos se han quedado bien hallados : porque como el
vulgo no distingue entre las cosas que son copiadas d in-
ventadas , si no se dexa llevar de aquello que parece bien,
de aquí es , que lisongcando el aplauso popular á el amor
propio , y este armándose de la pereza y el descanso , des-
caecen muchos en lo principal del estudio, malogrando el
mas peregrino ínteres del trabajo , y defraudándole á este el
apetecido logro de la eminencia , con los crecidos inte-
reses de la fama postuma. Escollo es este , que ha malogra-
do muchos lucidos ingenios , mas por la flaqueza de pere-
zosos , que por la vanidad de satisfechos ; y así cuide mucho
el principiante , aunque se halle aprovechado , de no perder
jamas de yista el estudio , para que se llegue i conseguir el
Hn de la jornada , que llegará sin duda por muy poco que
cada dia se camine , sin engolosinarse en el sufragio de las
estampas , de suerte que haga mansión en la mitad de la
jornada , sino que antes sirva esto de alimento para prose-
guir con mas vigor el camino , tomándolo como estudio,
y no como soborno , y observando en cada una aquello
que tuviere mas peregrino ; ya en la armoniosa composi-
ción del todo ; ya en la valentía caprichosa de las actitudes;
en la certeza infalible de los contornos ; en la firmeza inva-
riable de las luces ; la observancia , y graduación de las som-
bras ; la templanza de los lejos ; la fuerza dominante de los
cercas ; la organización caprichosa de varios adherentes ; el
trozo bien regulado de la arquitectura ; la respiración de un ce-
lage , d rompimiento de gloria ; el delicioso descuido de un
pedazo de pais , todo bien arreglado , y acorde , de suerte
que ninguna cosa embaraza , ni ofende i la otra ; antes bien
se avaden de suerte , qui si qualquiera de ellas se quita , no
pueda subsistir la perfección del todo ; á la manera que en la
íntegra , y perfecta organización del cuerpo humano qual-
quiera parte que se le quite le dexa diminuto , é imperfecto.
De
Dijlailtad de pin-
tar el principi^mte
por una estampa , ó
diiUXO.
Grado ventajoso el
pintar vÍlh por es-
tampas.
El socorro de las
esta mpas ha nialo'
grado muy lucidos in-
Medios que ha de
usar el principiante
para que le sirva de
estudio el uso de las
estampas.
88
MUSEO PICTORI-CO.
De esta suerte ha de usar el aprovechado de las estam-
pas , considerándolas como medios para el' estudio , no co-
mo fines para el descanso ; y siendo así , tengolo por muy
Temerario arrojo loable empleo de los estudiosos : pues fuera temerario pre-
desJe copante a in- cipicio arrojarse . desde el grado de copiante á el de inven-
"^entor. tor , sin pasar por los medios que le aseguran sin tropiezos
el camino : cosa que ha despeñado á muchos , por faltarles
aquel caudal de especies , y copia de noticias con qü^ las
buenas estampas van enriqueciendo la mente , porque se ha-
lle fecunda en las ocasiones , para producir elegantes coat
ceptos , ó partos del entendimiento , que de Otra suerte de-
generarán en monstruosos abortos.
Dos cosas que hay
que suplir en las es-
tampas , colorido , y
toques de luz.
Ohser'-^aciotí para
los toques de luz.
(Jo! fe de luz prin-
cipal , asi en el todo
como en eadajigura.
lia
§. II.
La diferencia de
obscuros gradúa los
términos. .
Hermosura de una
Jigura sola.
La propiedad es
la mayor hermosura.
.abiendo pues de pintar el principiante, ó aprovechado
por una estampa , habrá de considerar que en esta hay siem-r
pre que suplir dos cosas ; la una es el colorido ; y la otra los
realces , d toques de luz : aunque en esta ultima hay algunas
tan puntuales , que ni aun eso les falta , pero son muy raras j
y así en caso que los haya de suplir el principiante , debe
considerar con toda atención lo que diximos en el tomo an-
tecedente , lib. 3. cap. 3. por todo él , y especialmente la de-
finición 1 9 , observando que en las cosas globosas , ó que
participan de alguna redondez , siempre ha de ser el toque
de luz en el medio de la plaza del claro , dexando la media
tinta al rededor ; y á este respecto en las demás cosas , aque-
lla parte ilimiinada , que mas se acerca á nuestra vista , guar-
dando siempre un golpe de luz principal , así en el todo,
como en cada figura proporcionalmente , y rebaxando lo de-
mas , para que aquella parte supere , y de esta suerte quede
templado , y armonioso ; porque de ordinario en las mas es-
tampas todos los claros son iguales , y solo la diferencia de
obscuros gradúa los términos.
En quanto i el colorido , que es el mayor empeño , ha-
brá de observar , si es figura sola , echarle toda la ley de la
hermosura de colorido , y de colores que pudiere admitir la
naturaleza del sugcto , que así nos lo advierte el Fresnoy '.
Pero si este fuere adusto , y penitente , como un San Fran-
cisco de Asís , un San Antonio Abad , li otro Santo Anaco-
reta , será su mayor perfección y hermosura lo que mas ex-
presare la austeridad y penitencia de aquel sugeto , y la pro-
piedad en el color , y forma de su hábito.
Pe-
I Exquisita fiet forma , dum sola figura.
Pingitur,¿k multis variata coloribus eato , FresH. art. grapb.
LIBRO SEXTO.
89
Pe
^. II.
ero en los asuntos historiados , después de aplicar al
héroe principal U superior eminencia que pueda tener , co-
mo se ha dicho, se» ha de atender en las demás tíguras que
ie acompañan a que ninguna le predomine ; esto es , que no
sobresalga mas que él , ni tanto ; y que á este respecto sean
todas mas rebaxadas , variando de tintas en las carnes : aten-
diendo no solo i la diferencia del sexo , y la edad , donde
Ja misma naturaleza nos lo enseña ; sino aun en los que son
de una misma edad y sexo , buscando siempre en la varie-
dad la belleza , aplicando i una figura el colorido mas cla^
ro , y azulado ; á otra mas roxo ; á otra algo pálido , y i otra
.algo trigueño : y á este mismo respecto en los varones de to-
das edades , según los coloridos , que describimos en el libro
antecedente , cap. 5. Y en los adherentcs , y campos guardar
aquella templanza , que no descomponga la buena or¿;ani-
zacion de la historia , y la graduación , y contraposición de
claro , y obscuro.
Pero si en vez de estampa es un dibuxo por donde ha
de pintar el principiante , será mayor la diHcultad , porque
estos de ordinario están menos concluidos , y mas si es so-
lo un rasguño , y apuntamiento del todo , sin digerir las
partes. Para esto se necesita no solo de las observaciones
antecedentes, sino de poner algún modelo, ó el natural, pa-
ra executar los extremos, y aun los desnudos si los tuviere,
procurando coger , no solo el mismo pertíl , ó contorno,
que mostrare el dibuxo , sino que goce el natural , 6 mode--
lo de la misma plaza de claro , y obscuro por mayor que
mostrare el dibuxo, y que conste de aquella misma ex-'
presión de afecto ; con lo qual se podrá suplir mucho , aun-
que en los paños , y otros adherentes haya alguna flaqueza:
bien que para algún poco de pais , flores , ó frutas , sea lí-
cito valerse ó bien del natural , en lo que fuere posible;
ó' bien de otras , executadas de buena mano , procurando
acordar estas y otras cosas adherentes á la historia , de suer-
te que estén como criadas que sirven , no como señoras
que mandan : sujetándose digo á las Hguras , no que las fi-
guras se sujeten á ellas.
Ohervacion parx
fÍ7itar por una es-
tampa historiada.
Dificultad de pin-
tar por un dibuxo el
principiante iomo se
ha de vencer.
Acuerdo de los ad-
herentes en tina hists-
ria.
• Tom. ir.
M
CA-
90
MUSEO PICTÓRICO.
CAPITULO II.
Del modo de estudiar por el natural , y lo que se, deí>e
observar en los retratos.
Estudio dd natu-
ral ha producido hom-
bres eminentes.
E.
§. I.
Micael Ángel Ca-
rava cho.
' ■ Don Bartolomé
Murillo.
Sevilla ha tenido
hombres muy eminen-
tes.
i\ estudio del natural ha producido hombres tan emft-
nentes que han usurpado justamente el renombre de únicos;
pues siendo este el objeto primario , y especiricativo de está
facultad , no hay que maravillarse , que continuando en su
especulación , llegue á sublimarla , tie suerte que ocupe el
lugar de la eminencia , sin dcxar arbitrio á el juicio humano
para mas ascender , según la limitación de nuestro talento.
Así le sucedió á Micael Ángel Caravacho , que siendo en
sus principios albañil , que tendía el estuque a los pintores
para pintar al fresco , reprehendido de su honrado genio , se
aplico i pintar por el natural , encerrado en una bóveda , ó
cueva, usando de la luz de una cl.uaboya , para hacer mas
relevadas sus figuras ; de suerte , que- quando comenzó á sa-
car á el público sus obras , pasmó á Italia , dexandose atrás
las de otros muy adelantados. Lo mismo acaeció á nuestro
Murillo , que avergonzado de que sus pinturas solo servian
para cargazón de Indias , habiendo juntado de este comer-
cio una cantidad considerable de dinero , se vino i Madrid,
donde freqüentó el estudio del natural , y aproveclío de
suerte , que ayudado de un gran gusto , altamente dispensa-
do del cielo , quando volvió á Sevilla , y comenzó á sacar
obras á luz , pasmados de tan estraño primor , no sabiaii oi'-
yas fuesen ; ni quando lo supieron podían creer tan no esf
perada mudanza : siendo así que habia entonces en; Sevilla
hombres muy eminentes ,. que le hicieran oposición ; pero sin
agravio de ninguno , los, aventajó i todos en el buen gusto,
sin haber el uno ni el otro tenido grandes maestros de quien
aprender, sino con solos unos muy ligeros principios , y lo
que la vista podía percibir en las obras de los antiguos \ ayu-
dados de su gran genio , y natural gusto. \ aun en el Ca-
rabagio no es tanto de admirar , por haberse criado á vista
de aquellas eminentes obras de Roma <,' y vestigios de la an-
tigüedad ; pero en Murillo , que no salió de España , y se
crió en Sevilla , á quien debió los primeros rudimentos , y
que aunque en ella hay cosas grandes , no compiten con las
de Roma : aquí si age se pasma la admiración ! Dexando-
nos exemplo en este , y otros , para que ninguno desconfie,
aunque la fortuna le haya negado el sufragio de un gran
. .-> maes-
LIBRO SEXTO.
maestro , y la ocasión de desfrutar aquellas felices regiones
de la Italia , tan ferúlei y fecundas de las maravillas de es-
ta facultad.
Pero si la fortuna le deparare ocasión á el aprovechado
de pasar i Italia , le ruego que no la pierda , yendo aprove-
chado ; porque no siendo así , se volverá como se fue. Mu-
chos he conocido en el discurso de mi vida que han pasado
á Italia con ánimo de adelantar en el arte , pero pocos han
logrado este beneficio , y esos han sido lo6 que ya iban apro-
vechados ; así porque estos ya tenían asegurado el genio , co-
mo porque se hallaban mas hábiles para percibir con faci-
lidad el fruto , y convertirlo en saludable nutrimento con el
calor del estudio ; tanto en las célebres estatuas de los grie-
gos , quanto en las obras eminentes de los italianos en los
templos , galerías de los palacios , y frisos de las calles de
Roma. Pero los que no han ido aprovechados , ó ya por fal-
tarles el genio, ó ya por lo poco que se han aplicado , atur-
didos de verse en aquel portentoso laberinto de maravillas,
primero que convalecen de este asombro , se pasan muchos
meses , y aun años , sin haber emprendido cosa de substan-,
cía , por faltarles la aptitud , y facilidad necesaria para aco-
meter las obras mas importantes para el estudio ; y cansados
ya de andar corriendo fortuna , y pasando trabajos en tierra
extraña , se acuerdan de las delicias , y el descanso de la su-
ya , y dicen : £a , vamonos a España , que con decir qu&
hemos estado en Roma , nos tendrán por los mayores hom-.
bres del mundo. Y con esto , y un poco de chachara ita-
liana , y aquello del Campidolio , ti Vaticano , la Piaza.
K abona , le Terme ' di Diocleciano , // Hercok di Farnesio^
la Venere di ^Icdici , il Laoconte di Belbed.ere y Sic. embo-
ban á muchos mentecatos en las conversaciones , de suerte,
que los juzgan por unos Micaeles, y Rafaeles ! Y mas quan-
do ven que abominan todo quanto hacen los otros españo-
les , notándolo de mal dibuxado ; y si ven algo sobresalientej
que no lo pueden absolutamente despreciar, dicen : Per essere
ditfi spagnuolo non e cativo. Como lo dixo uno de estos^
viendo el quadro del Castillo de Emaus de mano de Ce-
rezo , que está en el refectorio de los Recoletos Agustinos
de'esta Corte , que no pintó mas Ticiano , ni el Basan , Tin»
to^'eto , ,ni Verónés , ni se puede ^dibuxar mas ; pero esto du-
ra hasta que se van viendo sus obras , en que los mayores
defectos son los del dibuxo , que vienen blasonando , co-
mo estoy harto de verlo. ¡ O quantos pudiera nombrar , que
quizá de avergonzados , por verse ya descubierta su maraña,
se han mueitói-de -pesadumbre ! Y mas quando htm hallado
á otros ^ue dex^ron en los rudimentos de la profesión , jnqy
• Tom, IL M 3 acre-
■ I Wtí C.L
Tara ir á estudiar
d Italia es 7ncnfsícr
ir ya adelantado.
Por qué no aprove-
chan en el arte mu-
chos que -jan d estu-
diar a Italia.
La chachara ita-
liana de ¡os i añoran'
tes.
.\Vi ti II
W4 IVW
Quadro del Casti-
llo de Emaus d* mane
de Cerezo.
MUSEO PICTÓRICO.
Xo qni importa el
aprovechar el tiempo.
Aguda respuesta d
una mordacidad.
Gracioso cuento ds
Camilo.
N'o se desconsuele
el que 710 pudiere lo-
grar el ir d estudiar
d Italia.
Pintores eminentes
Españoles que no fue-
ron d estudiar d Ita-
lia.
No es hombre gran-
de el que nada le fal-
ta , sino el que le falta
menos.
acreditados , y hechos hombres de importancia , porque ei
tiempo que ellos anduvieron tunando , los otros estuvieron
estudiando á pie quedo, sin perder tiempo ni ocasión, fre-
qüentando las academias, y el estudio del natural en 5us obras,
y de la teórica en los libros, y maestros. De uno de estos dixo
otro de los pseudo-romanos , que se acordaba quando N.
se contentaba con dos reales , y ahora no había doblones
con que pagarle. A que le respondió un su amigo que se ha-
llaba presente : Ahí vera V. md. la diferencia , que hay de
cursar las Academias de España , o las hosterías de Ro-
ma : respuesta , con que fue corregida su mordacidad.
Y así , vuelvo á decir , que el que pudiere lograrlo , sea
con las circunstancias que he referido ; pues el mismo adagio
italiano , y aun español , nos lo enseña : Qtií as sino sc/i vd
d Roma , assino sen ritorna. Por lo qual , tratando Carre-
ño con uno , que para acreditarse de inteligente en la Pintu-
ra , blasonaba de haber estado en Roma , cansado ya de
oirle , le dixo : En verdad , señor mió , que yo he estado
también en la Universidad de Alcald de Henares , y me
he venido sin saber siquiera musa musa. Y en varias oca-
siones que se ofreció decirle de alguno que habia venido
de Roma , y que era un pasmo lo que hacia , como estaba
ya tan desengañado de semejantes casos , respondía con gran
cachaza : Dexenlo correr , que ello parard. Y anadia : Ali-
ren , señores , estos son unos nublados de verano , que to-
do es truenos , y relámpagos , viento , y agua , y luego se
desaparecen , sin haber sido de beneficio alguno para Id
tierra. Y así cuidado coa saber aprovechar la ocasión , que
es suma torpeza haber estado en la Atenas de la Pintura , y
volverse á ser la irrisión , y el ludibrio de los peritos , aiui-
que tenga el aplauso de los camuesos. Pero si esta ocasión
no se pudiere lograr , no se desconsuele por eso el estudio-
so, seguro , de que siéndolo , no le faltará el aprovechamien-f
to , como lo acreditan los mas eminentes hombres , que ha
tenido España. Nuestro Carreño , Rici , Alonso Cano^
Claudio Coello , Cerezo , Escalante , Cabezalero , Josef Mo-
reno , Antolinez , Matías de Torres , Francisco Ignacio,
Valdes el Sevillano , y Ribalta el Valenciaijo , y otros mu-
chos : ninguno de estos fueron á estudiar á Italia , y cada
uno por su camino fueron el pasmo de la Pintura , porque
en llegando i la eminencia : pcenes magis & mintis non
variatur specíes. Pues no se , contempla por hombre emi-
nente solo aquel a quien nada le falta, sino aquel á quien
le falta menos , que lo demás es imposible : pues nemo síne
crimine vivit. Nuestro Velazquez fué á Italia, pero no á
aprender , sino á enseñar : pues, el retrato , que entonces- -hi-
- V.. -Zzo
LIBRO SEXTO.
93
zo del Papa Inocencio X. ha sido el pasmo de Roma , co-
piándole todos por estudio, y admirándole por milagro. Y
hoy dia se estima por allá una cabeza de mano de Velazquez
mas que una de Ticiano , ni de Vandich ; y de nuestro Álu-
rillo no es menos estimada qualquiera obra de su mano. Y
así , desengafíemonos , que las ocasiones de adelantar por
alia las hay mayores , pero por acá hay las bastantes para los
que se quieren aplicar , especialmente desde que se ha fe-
cundado Espaiía con tan eminentes estatuas , y pinturas,
como hoy veneramos de los primeros artíiices de Europa,
y Grecia ; y las que nos ha escaseado la fortuna , nos las
franquea el beneticio de las estampas , y la noticia de los
libros : como lo vemos de la Coluna Trajana , y Antoninia-
na , el Sepulcro de Ovidio , las Lucernas antiguas , y Ro-
ma subterránea , &c.
Velazquez no fué d
Italia a aj;rcndt'r , si-
no á ensenar.
Libros de las pin-
turas , r obras anti-
guan de Roma.
s.
§. n.
rentados estos principios , y habilitado el principiante en Obras , y estatuas
el dibuxo de las estatuas , ó modelos de proporcionado tama- en que ha de estudiar
ño , V habiendo copiado varias estampas de las mas selectas: d principante.
como las Galerías de Anibal , de Rafael , de Cortona , Lan-
franco , obras de Polidoro, y el Dominiquino, y semejantes,
como diximos en el libro antecedente , entrará á dibuxar por
el natural desnudo , valiéndose de las especies de la buena
simetría , hinchazón , y valentía de contornos , que tendrá
observada en las estatuas , y obras referidas , porque no siem-
pre se encuentra el natural tan robusto y proporcionado co-
mo es menester ; y en pegándose á él demasiado , suele pe-
car de seco , y mezquino el dibuxo : y esto , ó bien sea en
el retiro de su estudio , si no hubiere Academia donde se
hallare , ó bien sea en ella quando la hay.
Pero si hubiere de ir á la academia , ha de advertir lo
primero que siempre ha de tomar de distancia del natu-
ral tanto y medio , poco mas ó menos , de la grandeza
del objeto i, para poderlo bien comprehender. Lo segun-
do dexar que tomen lugar los mayores, y los que ya se
regulan por maestros á nuestro modo. Lo tercero procure,
si lo permite el sitio, tomar asiento junto á alguno de
aquellos de quienes tiene satisfacción que lo hacen mejor
para poder observar algunas cosas , así en la organización
de la tigiafa , como en el manejo, y estilo. Lo quarto ob-
serve también , para su gobierno , la planta que para esto
pusimos en el tomo) antecedente de la teórica , l'ib. 3. cap,
3. en-la' aplicación di la propos. 16. donde advertimos
por mejor sitio desde H, hasta, I),. en la planta de la fí-
gu-
Lo que ha de obser-
var el principiante en
la Academia.
94
MUSEO PICTÓRICO.
Cómo ha de comen-
zar la jxgiira en la
Academia el p-inci-
fiante.
■ Corrección que lia
de tomar el frinci-
jjiante en la Acade-
mia.
Cómo ha de dar la
pimcra media tinta
á el dibuxo.
Cómo ha de apretar
los obscuros sobre la
media tinta general.
Observación para
tocar de luz el dibuxj
de Academia , ú de
' modelos.
Clarion para tocar
de luz el dibuxo de la
Academia.
gura 8. lámina 3. con las demás circunstancias que allí
podrá notar.
Hecho esto , y prevenido el papel pardo , ú de alguna
media tinta , para que se pueda tocar de luz , y que sea por
lo menos en medio pliego de marca mayor , tanteará con
el carbón su figura , procurando hacer primero un esquicio,
6 apuntamiento del todo , de suerte que encaxe bien su fi-
gura en aquel espacio , sin que sobre , ni faite papel , que esa
es la gala del dibuxante. Y así apuntada en debida propor-
ción , vaya después digiriendo los contornos con gran cui-
dado , y observar aquellos que una vez cogiere , porque sí
ha de andar mudando cada vez que halla alguna diferencia
en el natural , nunca acabará figura.
Hecho esto , y en descansando el modelo , que así Je
llaman á el natural, enseñará su figura á el que tuviere á su
lado , ó á el mas experto para que se la corrija ; y lo que le
advirtiere , óigalo con humildad , y obsérvelo sin re'plica,
dándole las gracias.
Corregido pues con el carbón lo que le advirtieren , pa-
sará con la punta dll lápiz todos los perfiles , ó contornos
con los demás apuntamientos de la anatom.ía , qué son los
dintornos , y después limpiará el carbón , estregándole con
una miga de pan ; y hecho esto comenzará á sombrear con
el lápiz plumeado ; d bien sea colorado , ó negro , todas las
plazas de la sombra ; pero con gran suavidad , é igualdad de
plumeadas , y después estregarlo con un trapito , no al hilo
de ellas , sino atravesado , desperfilando con el mismo trapo
hacia los claros ; y concluido esto , ir después apretando con
el lápiz , donde convenga , estregándolo tal vez con la yema
del dedo meñique , hasta que tenga la fuerza necesaria , reser^
vando siempre la mayor para los sitios mas profundos.
Concluido lo que pertenece á la sombra , y dada alguna
media tinta hacia la parte del claro en el campo del papel,
y apretándola , mas ó menos donde sea menester para despe-
gar la figura , tocará de luz aquellas' partes del claro , donde
ve resaltar mas la luz en el natural , en que ha de proceder
siempre con gran discreción, no emplastando los claros, si-
no dexando que sirva la media tinta del papel , y tocando
solo en las partes superiores , y mas relevadas , donde la
luz hiere mas de recto , y no de obliquo , como diximos en
el tomo primero , //¿. 3. cap. 3. í/ejin. 19. con lo qual ha-
brá concluido su dibuxo ; y continuando de esta madera,
irá cada dia adelantando , y perficionandose mas , así con
la repetición de los actos, como con la observancia de lo que
le advierten , y ve executado en otros. Y para tocar de luz
las figuras, prevengo , ^ue nunca use .'del albayalde , por-
que
LIBRO SEXTO.
95
que con el tiempo se toma , y vuelve negro ; sino de cla-
riones , hechos de yeso blanco , molido en la losa , después
de templado , y endurecido , i'i de clariones de lápiz blan-
co, que le hay bueno.
E,
§. III.
in quanto á los retratos , convendrá siempre observar
que gocen bien de la luz , huyendo la demasía de las som-
bras , especialmente en los de las señoras , porque se escu-
sará con esto muchas pesadumbres , y mortiiicaciones , pro-
cedidas de la ignorancia. \ así para esto convendrá poner
el natural , si es de hombre , enfrente de sí ; y si es de se*
ñora, mas hacia la mano derecha, observando lo que di-
ximos en el tomo primero , lib. 3. cap. 3. lámina 3. Hgura 8.
Dicha será en este caso encontrar el pintor con sugeto
que se contente con lo parecido , sin buscar lo lisongeado,
siendo cierto que en los retratos lo mas perfecto es lo pa-
recido : y hay casos en que el pobre pintor se ve en una
muy notable tribulación , porque si da gusto á el dueño,
pierde el crédito con los desapasionados , que conocen lo
desemejante ; y si atieifde á lo parecido , queda disgustado
el dueño , y mal pagado el pintor , sin saber como escapar
de alguno de estos dos escollos.
Én esto tiene mucho que trabajar la discreción del artí-
fice , "procurando imitar la que practicó Apeles en el retrato
del Rey Antigono , que diximos en la primera parte ; pues
siendo defectuoso de un ojo , se le ocultó , poniéndole casi
de medio perlil ' , con cuya discreción se libró de tropezar
en. uno de los dos escollos , de atrevido , ú de lisongero,
quedando contento , y agradecido el dueño , y el artílice ay-
roso , y desempeñado , como laureado de discreto.
Es menester pues en los retratos, demás de la buena
elección de luz que diximos, observar aquellos tiempos , y
ocasiones ■ en que el retratado está de mejor , y mas grato
semblante , y color , á la manera que se suele decir : Qué
'buena eptabas ahora para retratada \ Y esto especialmen-
te SG ha. de observar en personas soberanas ; pues aunque
entonces no estén así , basta que alguna vez lo estén , y no
por ¿90 dexa de ser el mismo sugeto.
;-' áodemas de esto j es menester advertir que los pinto-
res ñ© eSlUmos en tan ínfimo estado , que no seamos capaces
í^ncM ; ' . , , de
Observaciones pa-
ra los retratos.
Tribulación en que
suelen roerse ios pinto-
res en algunos retra-
tos.
Discreción de ape-
les en el retrato de
Antigono.
Lo que se ha de ob-
servar en retratos de
personas soberanas.
i
T Observavit hoc in Antigo-
ni pictura 'uJiciosissimiis Apeles.
Namcuraurbacusess^t lutnineal-
.teio\, id/vi.tium in tabula expioba-
re illi noluit , sed ingenioso in-
vento dum obliquum Cfillocat pro
reccp , egregia disimulavit. Stlef.
§■ 28,
Otras observacio-
nes parafavorecer los
retratos de personas
soberanas'.
96
MUSEO PICTÓRICO.
Observación para
tomar el ayre á un
retrato.
^l pintor Sí ha ác
sentar para hacer un
retrato , aunque sea
delante del rey.
En qué consiste que
una cabeza mire á
todas partes.
de hacer alguna merced, aun á los mismos reyes. Y así,
siempre que en el rostro se pudieren moderar algunas cosas,
que no favorecen á el sugeto , como alguna rugí.' .lia , alguna
flaqueza , o mal color , sin falcar á los contornos , y a la man-
cha general de claro, y obscuro , que son los piincipaLs fun-
damentos de lo parecido , se debe así exrcutar • ; pues aun-
que entonces por injuria de la edad , ú de otro accidente , no
esté puntualmente así , algún tiempo lo estaría. Y se edifi-
ca , que esto en el todo no puede perjudicar i lu parecido,
porque quando se ve en alguna distancia un siigcto , en que
solo se percibe la mancha general de claro , y obscuro,
y se pierden las otras menudencias , no por eso dexa de co-
nocerse quien es el sug- to. Con que se inhcre con evidencia,
que el contorno , y la mancha general del claro , y obscuro,
son el principal fundamento de lo parecido ; y que los de-
mas son accidentes , y adminículos que conducen poco á lo
substancial del intento. Pero esta excepción sirva solo para
personas soberanas , donde haya algo que siplir , no rara
todo linage de sugetos.
En lo d.mas , fuera del rostro , con mas razón se les ha-
brá de favorecer : como en la buena garganta , buenas ma-
nos , buena planta , y buen ayre det cuerpo en lo que fue-
re posible. Porque prevengo en esto una cosa importantísima,
y es , que antes de emprender el retrato para dibuxarle , ha
de hacer el pintor que el retratando se ponga en pie , en aque-
lla postura mas ayrosa que naturalmente puede, y que preten-
de ponerle el pintor, y en aquella dibuxarle, porque en esto
consiste el cogerle el ayre } y si el retrato fuere de cuerpo en-
tero , se habrá de tener el lienzo desclavado , y apuntado
con pocas tachuelas ; y en estando dibuxado , quitarle , y
arrollar la parte de abaxo , clavando lo demás en aquella al-
tura que se pueda hacer sentado.
Después de esto , le hará sentar á el retratando , y e'I tam-
bién se sentará , que así se hace , aunque sea delante del
Rey , mandándolo su magestad ; y si no lo mandare , su-
plicarle le dé licencia para estar bien acomodado para la ope-
ración , y de esta suerte comenzar su bosqucxo , asegurando
lo primero los contornos , y simetría del todo , y partes ; y
después ir metiendo de color con paciencia , y grande aten-
ción á el natural , sin cansarle entonces mucho , ni definir
demasiado. En que advierto , que es conveniente , en espe-
cial mientras se haceri los ojos , que el retratando mire á
el pintor , porque de esa sueite mirará el retrato á todas par-
tes,
I Deinde rerutn aliquárutn ea tari quovis modo nefas sit. aut pe-
inteidumesi conditio, ut represen- ricDlo.sum. indi¿numve. Schef. ibi.
.0 31LIBR0 SEXTO. J i/i
9?
'I
tes , y á todos los que le miían ; y es una cQsa que cele-l
bran muehq los que no lo entienden, ni saben en que
consiste.. ' ; j
Despties de fioncluido cl bosquexo , dexandolo secar
muy. bien , para haberlo de acabar fácilmente será bueno un-
tarlo muy tirado con 'barniz de aguarrás , y aceyte de nue-
ces ; y hecho e^to ,. bañar los obscuros , y pelo con una tin-
ta de negro de hueso j carmin , y ancorca , y volverlo á me-
ter de color con paciencia , y limpieza , deliniendo lo que
baste , sin cansarlo , y retirarse i mirarlo tal vez , y observar
algunas cosas , porque importa mucho , como, también las
advertencias de alguna persona discreta , meditándolas con
prudente juicio ; y advirtiendo , que lo bien pintado , pocos
lo entienden , fuera de los profesores , pero lo parecido
tanto lo entiende el payo , como el mas discreto. Dos co-
sas encargo mucho á el pintor , que me las debe estimar.
La una es que se excuse quanto pudiere de retratos de ni-
ños , porque en estos es impracticable la quietud , y lirme-
za de postura que requiere el retrato , y se aventura el cré-
dito , y la utilidad. La otra es que se excuse también de
retratos de difuntos, porque demás del horror, ellos tie-
nen de sí mesmos la diferencia que hay de lo vivo á lo
muerto , y luego que se pasa aquella primera ternura , y
tratan los parientes de los intereses de la hacienda , se les
olvida el retrato , y el pobre pintor se queda con él á cos-
ta de un trago bien amargo.
CAPITULO III.
Observaciones para componer una historia tomada do
diferentes papeles.
p
X e
§. I.
Modo fácil de aca-
bar un retrato.
l\^\itA,\\
ensar el pintor principiante o aprovechado que para lo Dificultad de ha-
que se le ofrezca ha de hallar estampa , d papel á proposito, llar para todo estarn-
se engañará , porque apenas lo conseguirá tal vez; aunque /'f > ° /<*/<"' ^/^o/"-
algunos tienen en esto tal felicidad y genio , que sin difi-
cultad acomodan la figura que encuentran , reduciéndola á
su modo , añadiendo , ó quitando alguna cosa , ó variando
las insignias , instrumentos , 6 atributos ; pero esto puede ser .
fácil en una ligura , cuyo vestuario no tenga precisión de-
terminada , como ser obispo , ó religioso , &:c. y la que se
halla tener trage secular ; que en este caso , será menester , si-
guiendo aqueBEi' mancha general de la figura que se ha ha-
llado , habilitarle el trage , poniendo ya esto de su parte,
Tom. II. N
m-
98
M US E O P I C T O Rl C O.
-v.ifc^^-
ingcniandose^ ó por el natural, ó vistiendo oh maniquí, que
para esto se suele tener grande , ó pequeifLO ,.cuya dcrlnxion
se dixo en nuestro primero tomo , en el índice primero ;• ó
quando no:,' un modelo que venga'bien á k actitud , vestirlo
de papel de estraza. - mojado , según la. fijriTÍa del trage, que
se pretende , que esto ya es camino para( 'inventar , y es me-
nester de algún modo irle perdiendo el miedo. , ,
Observación para Y si á esto se hubiere de añadir cortÍBa , bufcteficolu-
lo que se hubiere de tía , ó algún trozo de arquitectura , ó país ,- tjodo ha de cons-
añadir en alguna his- ^^j. ¿^ ^j.,.^ misma luz , y una misma dirección á el- punto
de la perspectiva, según, el pavimento en que estuviere la
figura, mas ó menos elevado., procurando que el horizon-
te , si le hubiere , esté arreglado á la altura del punto de
la perspectiva^
toria , 6 figura hurta
da.
Dificultad de cojn'
foUi'r una historia de
diferentes retazos , y
como se ha de acordar.
Otro modo de to-
mar , ó aprovecharse
para la composición
de una historia.
P
JL e
§. IL
ero sí \o que se busca es cosa historiada , y esto se ha de
componer de varios retazos , aqui es donde milita la mayor
dificultad : porque tal vez ^s á la izquierda lo que es menes-.
ter á la derecha , y es necesario trocarlo. Tal vez viene bien
la acción ; pero la luz es diferente. Tal vez están las figuras
miradas de punto alto , y son menester de punto baxo.
Todo lo. qual necesita el pintor de graduarlo , y acomodar-
lo de suerte que todo esté acorde , y gobernado debaxo de
una misma luz , y un mismo punto de perspectiva , obser-
vando la degradación de los términos , según sus distancias;
pues también puede ofrecérsele una historieja i lo lejos, y
hallar una en término principal que le venga bien , y^ en
ese caso es .menester saberla templar afloxando especial-
mente los obscuros , y no definiendo mucho las menuden-
cias , y degradando las tintas , como diximos en el libro
antecedente.
También hay otro modo de tomar , 6 hurtar , que ca-
si es inventar , y es , viendo otra historia bien organizada,
tomar solamente aquel concepto del todo : como si en pri-
mer término tiene algún grupo de figuras teñidas , y con-
trapuestas , tocado en alguna extremidad de una luz fuerte,
contraponiendo i otro golpe de figuras iluminadas , donde
esté el héroe de la historia , ó la acción señalada del asun-
to , siguiéndose después otro término de figuras en media
tinta , con algún pedazo de pais , ó arquitectura , á que con-
trapongan , y algún rompimiento de gloria en la parte su-
perior , con semejante organización de contraposiciones. Y
así , en vista de este tan bien regulado concepto , formará
el suyo el pintor , observando solamente en el todo la mis-
ma
LIBRO SEXTO. 99
ma graduación , y disposición de términos , arreglando los
tragcs , y acciones de las liguras , según conviniere á la ex^
presión del asunto , y aprovechándose de algunas de las ac-
titudes que le parecieren mas galantes , y concernientes á la
historia , y á la mejor expresión de su argumento.
Hecha esta composición, se ha de valer despuci para Como se ha de esíu-
digerirlo del natural en todo lo mas que pudiere , y cspe- ^''*'' ''^ concepto de la
cialmente en las carnes, y en algunos paños mas especiales ^"^^'>>''-'^,^^' jormada.
y señalados , que aquellos suplen por los demás ; y también
debe hacer dibuxo particular de riguras enteras por el na-
tura^, si quiere ir adquiriendo habilidad de buena casta , y
buena manera , que es la que se consigue con el estudio del
natural , no la que se adquiere á fuerza de práctica material
de hacer , hacer , que á esta llaman mala manera , y á el Mala manera , U
pintor , amanerado. Y siendo la práctica hija del estudio, ^"^ solo es hija de la
llega á ser tan corregida , que aun lo que se hace de pura Z""'^^'^^^-
práctica, parece verdaderamente hecho por el natural; y de ULtia ma^icut , la
^ ^ j . 1 'j- 1 / qiie es hi;a del esta-
esta suerte se adquiere , y se conserva el crédito , y la fama ¿i^ ¿^i natural
inmortal de los hombres eminentes , y la bslla maniera que
dice el italiano.
A este modo de aprovecharse el pintor para sus compo- p^^ ^^^¿ ^^ »
siciones llaman vulgarmente hurtar ; siendo así que no le hurtado lo que es to-
dan este nombre á el pintar por estampa, siendo copiada ma do de estampas di-
puntualmente, sino solo dicen : es hecho por estampa de tal, /¡-rentes.
o tal autor. Y yo no hallo otra razón para esta denomina-
ción tan odiosa , sino que el que copia puntualmer(|£ la es-
tampa no le usurpa la gloria á su inventor , porque luego
dicen es copia de Rubens , lí de Vandic , &€. Pero el que
lo ha compuesto de diferentes papeles es deudor á tantos,
que no pudiendo pagar á ninguno , se alza con el caudal de
todos ; y por esp le llaman hurtar en buen romance , aun-
que les cojan en un mal latin.
Muchos pintores ha habido, que por este medio han Pintores que han
logrado gran crédito , y estimación ; y de ellos fueron Juan horado endito hur-
Antonio Escalante , que apuró los papeles de Tintorero , y tando de estampas.
de Veronés , y les fué tan aticionado , que aun lo que in-
ventaba de suyo , se parecía á aquella casta ; y no era esto
tanto por falta de caudal , como por afición á aquellos au-
tores. Lo mismo dicen que hizo algún tiempo Alonso Cano?
pero mucho más Don Juan de Alfaro , y motejándoselo
algunos , decian : hagan ellos otro tanto , que yo se lo per-
dono. Lo cierto es , que este grado es muy próximo á in-
ventar ; porque ademas de que la composición siempre es
suya , necesita de gran maña y habilidad para formarla , sin
que discorden unas cosas de otras , y queden graduadas de-
baxo de una misma luz , y puntos de perspectiva , po-
Tom. 11. Na. nien-
lOO
MUSEO PICTÓRICO.
niendo de su parte algunos adherentes , y aun suplien-
do algunas figuras.
Medios importan-
tísimos fíira (alijicar
lo acertado de una
pntura. '
N
T
§. III.
Exemplo importan-
te para el examen dt
una pintura.
O quiero omitir en este lugar un medio importantísimo
para caliticar lo acertado de una pintura , especialmente en
estas , que ya son casi de invención , y es , el mirarlas por
un espejo ; porque como las representa á el lado contrario,
se miran como agenas , y se descubren mas claros los defectos.
Esto no excluye la corrección de los amigos del arte , aunque
no todos dicen lo que sienten , unos por cortedad , y otros
por mala intención ; pero quando todo falte , no puede fal-
tar el retirar de la vista la pintura , ó bosquexada , ó acabada,
por algún tiempo , y después verla de golpe , que ella dirá
lo que estuviere desacordado ; porque viéndola todos los
dias , se hacen los defectos familiares con el trato : á la ma-
nera , que quando vemos un sugeto extraño , nos hacen di-
sonancia algunos defectos , ú deformidades que tenga en su
rostro ; y después continuando el trato , no solo no se extra-
ñan los defectos , sino que casi parecen perfecciones. Y así,
dexando de ver nuestras obras por algunos dias , se miran
después como agenas , y luego hace disonancia el defecto ú
deformidad que tuvieren , y es menester á el punto tildarlo,
li corregirlo antes que con la freqüencia de tratarlo llegue la
vista á desconocerlo.
CAPITULO IV.
Inteligencia que el aprovechado dehe tener de la arquitec-
tura, síís especies , y proporciones.
n
s. I.
Arquitectura , ar- J_^ o es mi ánimo persuadir que el pintor haya de ser tan
t: de suma difieiiltad. arquitecto como el que lo es de profesión , pues para esto no
hay vida , porque es un arte soberano , y de suma dificultad,
especialmente en la fortificación , y cortes de cantería ; y así
no admite parcialidades en rodos los sugetos : pero si le ayu-
dare el genio , entonces puede el pintor .buscar los autores
que ex profeso tratan de la arquitectura , y van anotados al
pie I , porque hay considerable diferencia del arte de edifi-
car á el conocimiento de las proporciones , y comparti-
I Autores , que íjf profeso tratan
de la arquitectura l-'itruvio , An-
drea Palodio , León Baptista Jílber-
mien-
ti , Scamoci , Sebastian Ser lia, Fr,
Lertnza de San Nicolás , y otros.
LIBRO SEXTO.
lOI
mientos que la arquitectura muestra en aquella íorma exte-
rior , que la vista percibe , pues lo que no se ve , no se pinta:
bien que el saber nunca daña. \ por lo menos debe no ig-
norar aquellos principios mas universales de la facultad que
trata ; pues ya que no baste para saberla , sirva suHciente-
mente para no ignorarla.
La arquitectura , según conduce á nuestro propósito,
prescindiendo como dixe del arte de edificar , consta de plan-
ta, cimiento, y montea , ó alzado. La planta es aquella si-
tuación ú delincación que forman en el terreno los com-
partimientos , y distribuciones del edificio en macizos , y va-
nos. Cimiento es toda aquella fábrica , y argamasa de man-
posteria , que profunda á el hondo del terrerio. Alzado es,
toda aquella elevación , y extensión , que tiene , y muestra
sobre la tierra , elevándose sobre los compartimientos de su
planta , con gallarda disposición , distribución , y simetría,
según el orden con que estuviere executada : observando
siempre que vengan vuelos sobre vuelos , vanos sobre va-
nos , y macizo sobre macizo ; esto es , que sobre los vuelos
de unas molduras pueden caer otras ; y sobre el vano de
una puerta pueda caer una ventana ; y sobre esta otra ; y
sobre el vivo de un macizo cargue otro , y no fuera de él,
ni sobre los vuelos , aunque tal vez se dispensa , estando re-
pisados , porque las repisas substituyen la firmeza del macizo,
como todo lo manifiesta la fig. i. lámina 9.
E.
§. II.
ín la arquitectura puramente de albañilería , o cal , y
canto , no es necesario detenernos por no ser de nuestro
propósito. La arquitectura noble , que se compone de las
cinco órdenes , Toscana , Dórica , Jónica , Corintia , y
Compósita , es el asunto de este capítulo. Y aunque de ello
tratamos en el primer tomo en la tabla de los términos pri-
0 vativos de la Pintura , no se puede excusar aqui el tratarlo
con diferente método , por ser su propio lugar , remitiendo
á el curioso á dicha tabla para saber el origen , é inventores
de dichas cinco órdenes ; y para la inteligencia de su prác-
tica propondremos quatro reglas generales.
La primera regla general que ha de observar el pintor
arquitecto es , que la mas baxa , ó gofa de estas cinco órde-
nes es la Toscana , y que de allí adelante cada coluna , se-
gún el orden con que están expuestas , excede á la antece-
dente en un diámetro de su planta , excepto la Compósita,
que sigue la misma proporción que la Corintia. Y siendo
como es el módulo , de que usan los arquitectos para la dis-
- • tri-
Diferencia entre el
arte de edijicar , y la
arquitectura.
Planta de la ar-
quitectura qué es.
Cimiento.
Alzado , q^uí cosa
sea en la arquitectu-
ra.
Observaciones de la
arquitectura.
*IG. I. LAM.
Cinco Órdenes de la
arquitectura política.
primera regla ge-
neral del pintor ar-
quitecto.
Cantidad en que st
excede una orden d
otra de arquitectura.
lO*
MUSEO PICTÓRICO.
Segunda regla ge-
neral.
El pedestal, terce-
ra parte de la colunn.
Cornisa , qnarta
parte de la coluna.
Tercera regla ge-
niral.
Q liaría regla ge-
neral.
Wibucion de las partes , la mitad del diámetro de la coluna
en su phnta , se sigue , que teniendo la caña de la coluna
Toscana doce módulos de altura 5 la Dórica tiene catorce ; la
Jónica diez y seis ; y la Corintia , y Compósita diez y ocho.
La segunda regla general es , que el pedestal en todas
las cinco ordenes ha de ser la tercera parte de la altura de
la coluna , con basa , y capitel , y la cornisa ha de ser la
quarta parte. Con que de aquí se sigue , que á el respecto
que va creciendo la altura de las colunas , crece también la
esbelteza de las demás partes , y así van succesivamente en
el todo siendo mayores hasta la Corintia.
La tercera regla general es , que la basa en todas cinco
órdenes tiene i^n módulo de alto , y lo mismo el capitel en
las dos primeras ; y también en la Jónica , si tiene collarino,
ó hasta donde cumplen su círculo las volutas ; en las otras
dos tiene de alto dos módulos el capitel.
La quarta regla general es , que en todas cinco órde-
nes el fuste de la coluna en el primer tercio es á plomo;
de allí hasta la parte superior se va recogiendo hasta una
octava parte por cada lado , no en forma piramidal , sino
curvilínea ; aunque en la cantidad de la diminución va-
rían algo los autores.
Distribución de la
$rden Toscana.
H
S. IIL
LaM. 8. FIG. I.
abiendo pues el pintor de formar un cuerpo de arqui-
tectura de la orden Toscana con pedestal , distribuirá toda su
altura en veinte y dos partes y media ; y á cada una de estas
partes llamaremos módulo , y este se dividirá en doce par-
tes iguales ; y dándole á el pedestal quatro módulos y dos
tercios , se le darán los catorce á la coluna , con basa y capi-
tel , y lo restante á el arquitrave , friso , y cornisa , como lo
muestra la figura i. lámina 8. axmque por no caber en la al-
tura de la lámina haya alguna diferencia , y esté partida la
coluna. Y si se hubieren de hacer corredores con arcos , ó
intercolunios , siempre es conveniente darle , por lo menos,
de ancho la mitad de la altura del vano.
Los vuelos , y altura de las molduras , así del pedestal,
como de la cornisa , se pueden reconocer por los comparti-
mientos del módulo. Solo diré , que el módulo que tiene de
altura la basa , se divide en dos partes : la una se da á el plin-
to , y este tiene de vuelo su quadrado fuera del vivo de la
coluna , excepto en la Toscana que tiene algo menos , según
se demuestra en la figura 2. siguiendo la diagonal del qua-
Neto del pedestal drado de su planta ^ , ¿ : la Otra parte se divide en tres , y
aplomo del plinto dt ¿|e estas la una se da á el lístelo , ó filete , y las otras dos á el
¡a coluna
to-
LIBRO SEXTO.
J6;J
tores , ó bocelon , que no ha de' salir mas que 'el plinto , y
á plomo de este ha de venir el oicto del pedestal, que és^
considerado sin molduras. i
Para hacer regularmente la diminución de la coluna , se
tirará primero la luiea perpendicular c , ¿i , áo su centro; V tr o
, *^ ,.'*.. 11- ,. riG. 2. LAM. o,
donde termina el prmier tercio tirar el diámetro e ,J , y en- Diminución regu^
h parte superior también r, ¡i; y habiendo hecho el semi^ lar déla cana 'alia de
círculo e , g ,/", sobre el diámetro de una de las extremida- la coluna.
des del superior , como desde h , dexar caer una paralela á
h. c , g y hasta que toque el semicírculo en / ; y- desde aquel,
tocamcnto tirar una paralela á el diámetros, y, como /, y
y, é, r , y después dividir el espacio i ,fy en quatro partes
iguales, como se ve, i. 2. 3. 4. y. de las divisiones tirar tam-
bién paralelas á el diámetro e , f, hasta que toquen en la'
circunferencia e , g , r i hecho esto , se dividirá también el
espacio de la caña alta de la coluna en otras quatro partes
iguales ; y por las divisiones se tirarán sus diámetros o , ^,
í«, n, A, /j y después levantar una perpendicular desde 1*
primera división 1. de el semicírculo, hasta que toque la*
primera división de la caña alta en el diámetro K, /; y ha-
cer lo mismo desde la segunda división 2, hasta el diáme-
tro 117 , n , y desde la 3. á el tercero , ikc. y después desde /^
hasta h , por los puntos / , n , p , se tirará la linea curva de
la coluna , de suerte , que con suavidad haga su declinación,
sin que parezca piramidal. Y se advierte , que estas divisio-
nes , así de la caña alta , como del semicírculo , pueden:
aumentarse , lo que cada uno quisiere ; especialmente , si es
mucha la grandeza de la coluna , g;uardando siempre este
mismo orden. Y por lo que toca a los nombres particulares
de los miembros de las molduras , y cuerpos , se hallarán
notados en la primera íígura , y las siguientes de esta lámi-
na 8. sin necesitar de ponerlos aquí.
s
§. IV.
^^ upuestas ya las reglas generales , que diximos en el §. 3. Distribución de la
se hace fácil la inteligencia de las otras ordenes ; pues exce- orden Dórica.
dicndo la coluna de la orden Dórica en un diámetro á la an-
tecedente , se sigue , que con la basa , y capitel tiene de al-
tura diez y seis módulos ; y añadiendo á estos la quarta par-
te , que son quatro , para la cornisa ; y la tercera parte , que
son cinco y un tercio , para el pedestal : se sigue , que toda
la altura de esta orden son veinte y cinco módulos, y un
tercio ; y de esta manera la distribuirá el pintor quando se le FiG. 3. lam. 8.
ofrezca , observando la diferencia en los miembros , y mol-
duras , que muestra la figura 3. lámina 8.
Lo
Orden Jónica.
.8 .KAJ •-; -.^'i -i
.\:. ....i \.
Orden Corintia.
FiG. 6. LAM. 8.
Ordi'n Covipósita,
"iiene la projjorcion de
la Corintia.
FlG. 7. LAM. 8.
Variedad del orna'
to de la orden Com-
jjósita.
Coluna Salomónica.
Distribución de la
cornisa.
104 MUSEO PICTOmCO.
Y , Lo mismo, diremos de la orden Jónica, que excediendo
4 la antecedente en dos módulos , tendrá su colima , con
basa , y capitel diez y ochoj y añadiendo á estos la tercera,
y quarta parte mas de dicha cantidad , será toda su altura
veinte y ocho módulos y medio , distribuidos en la forma
dicha j y observando k diferencia de miembros , y moldu-
ras , que se ve en la figura 4. lámina 8. A que se añade la fi-
gura 5. de Ja misma orden , solo con la diferencia de tener
<íollarino el capitel , y la basa aquella moldura de los dos
junquillos entre los dos torcses , ó bocelones , por usarlos así
diferentes autores.
r, Asiraesmo se observará en la orden Corintia , que sien-
do todo el fuste de su colun^ de diez y ocho módulos , y
tres de basa , y capitel , que hacen veinte y uno ; añadiendo
á esta canddad su tercera parte , que son siete , y la quarta
parte , que s<.)n cinco , y un quarto , vendrá á ser toda su al-
tura treinta y tres módulos , y un quarto ; y hecha su dis-
tribución en la forma , que las antecedentes , quedará exác-
tamente formada esta orden , con la gentileza que le cor-
responde ; observando la diferencia que tuviere en algunos
miembros , y molduras , como lo muestra la figura 6. lá-
mina 8.
La orden Compósira sigue en sus medidas , y propor-
ciones á la Corintia ; solo diferencia en el ornato , en que
lisa de gran variedad ; ya tomando de las otras lo que le
parece ; ya inventando lo que mas le agrada , y conduce á
su hermosura ; como se ve en la figura 7. lámina 8. y aun-
que en todas , menos en la Toscana , se suelen estriar , ó
acanalarlas colunas; en esta especialmente se practica mu-
cho , y con singularidad desde el primer tercio hacia arriba,
dexando hecho su collarino , y de alli abaxo revistiéndole
de grutescos , y foUages ;. y la división de las esrrias , ó ca-
nales , suelen ser veinte y quatro en toda la circunferencia de
la coluna. También se suelen hacer lisas , y revestidas de
festones , y pendientes de flores , ó frutas de oro ; y en los
vaciados de los pedestales se hacen también baxos relieves
con vichas , follages , ó historias.
A esta orden podemos agregar la coluna Salomónica,
que también es especie de la Compósita , en la variedad,
revestida siempre , ó las mas veces , de sarmientos , ó vasta-
gos de diferentes frutas ; observando seis bultos en la distri-
bución torneada de su altura , y en lo demás sigue la varie-
dad , y proporciones de la Compósita. Solo resta advertir
por regla general , que de laS partes de la cornisa , el arqui-
trave es la menor ; el friso algo mayor ; y la corona ma-
yor que el friso. Lo demás lo enseñan bastantemente las es-
tam-
LIBRO SEXTO. 105
tampas , y la experiencia ; como también en los frontis , que
unos son agudos , otros de medio punto , y otros escarza-
nos , ó chatos , y le'oaxados ; unos abiertos , y otros cerrados;
y en todos se ha de observar , que la última moldura de la
cornisa de las portadas , que es la gola , 6 talón reverso , se le
quita á la cornisa del dintel , que es el umbral que asienta
sobre las jambas , por no ocultar con el la obra que tuvie-
re el tímpano , que es el vacío , que está contenido entre el
frontis ; pero á este se le pone dicha gola.
Y
§. V.
respecto de que á un ariíticc , y mas siendo arquitecto,
se le ofrece muchas veces practicar la regla de la división,
ú de partir por entero en grandes sumas ; y que esto por las
reglas comunes tiene mucho embarazo , y multitud de ope-
raciones , me ha parecido poner aqui este método por ca-
mino tan fácil , que sin mas que multiplicar , y restar , se
hace la distribución , ó partición de la mayor suma que se
ofreciere ; lo qual caliHcará la tabla numérica que está á el
íin de dicha regla , que es como se sigue.
Regla de la, división , o modo de partir for entero.
1. JLJ^ primera figura de qualquier número se drce
la que está hacia la mano izquierda, como en el número 357.
La figura 3. es la primera, y la siguiente la segunda, co-
mo el 5. &c.
2. Debaxo del número , que se ha de dividir , y se lla-
ma la suma , como el número A , subscríbase el divisor , ó
el número , por el qual se hace la división , como el núme-^
ro B ; de suerte , que si su primera figura fucie menor tjutí
la primera de la suma , se subscribirá la primera figura del
divisor debaxo de la primera figura de la suma , como en
el exemplo P. Y si la primera figura del divisor fuere nia-
yor que la primera de la suma,, se subscribirá la primera fi-
gura del divisor debaxo de la segunda de la suma , como en
el exemplo A , por ¡ser la primera figura 7. ,del divisor B;
mayor que la primera figura 5. de la suma A ; subscríbese
el 7. del divisor li, debaxo del 7. de la suma A., que es su
segunda figura, mhuí ; ; Tt r! n^)r'■r^" '; '^L'n'j;-'
Lo mismo se exccutará , . quando las primeras figuras
del divisor , y de la suma fueren iguales 5 pero la siguien-
te del divisor mayor , que la de la suma', como en el
exemplo Q ; ó si conviniendo también en las segundas
< Tom. 11. O la
io6 MUSEO PICTÓRICO.
la tercera , &c. del divisor fuere mayor , que la de la
suma.
3. Subscripto el divisor, como queda dicho, véase quan-
tas veces cabe la primera figura del divisor , siempre se en-
tiende de la figura de mano izquierda , en la figura , d figuras
de la suma , ya sea una , ó dos : si la primera figura del di-
visor estuviere debaxo de la segunda de la suma , nunca pue-
den corresponder mas que dos figuras de la suma á la primera
figura del divisor , y las veces que cabe , anótese por cociente
tras la lúnula como C , este se llama cociente particular , d
parte del total que se busca ; pero ha de ser tal este cocien-
te , que quepan las mismas veces todas las demás figuras del
divisor en sus figuras , correspondientes directamente en la
suma. Como la figura 7. del divisor B. cabe en 57. de la
cuma 5. que son las figuras que le corresponden , ocho ve-
ces ; pero por quanto la segunda figura 8. del divisor B , no
sabe en los 10. residuos de la suma A, las mismas ocho
veces se toma el 7. en 57. solamente siete veces , y el co-
ciente 7. se apunta tras la lúnula , como en C ; y por este
cociente se multiplica todo el divisor B , empezando desde
su última figura , desde el 9. en el caso presente , de la mis-
ma manera , como comunmente multiplicamos , y sale el
producto D ; debaxo de él se tira una línea recta , y se res-
tará de las figuras de la suma que le corresponden directa-
mente , y quedará el residuo E , añadiéndole , d baxando la
siguiente figura de la suma , como en el exemplo el i ,
que es la inmediata á la úldma figura , debaxo de la qual
estuvo la última del divisor ; y será el número E nueva su-
ma , que se habrá de dividir por el divisor B ; y esto se ob-
servará siempre en las ulteriores operaciones.
Para conocer si el cociente se tomó bueno, se ha de
observar , que multiplicándole con el divisor B , como que-
da dicho , el producto D , no ha de ser mayor que los nú-
meros de la suma , de quienes se ha de restar el dicho pro-
ducto , porque entonces seria el cociente niayor de lo justo.
Ni tampoco el residuo E , antes de baxar la una figura de
la suma , como se ha dicho , ha de ser igual , ó mayor, sino
siempre menor que el divisor B, ó el que fuere , porque si
qaedára igual, ó mayor, seria señal que el divisor cabia
mas veces en la suma , y seria el cociente particular menor
de lo justo. í .V lA','y,i'}'j
4. Habiendo formado la nueva suma E ,; como queda
dicho , se le subscribirá la primera figura del divisor un lu-
gar mas hacia la mano derecha , como en el exemplo pre-
sente debaxo de el cero O , que corresponde á Ja inmediata
figura de la: suma, debaxo 4e la qual estaba antecedente-
^ ') '. .'..\racn-
I
LIBRO SEXTO. 107
mente la primera figura del divisor , y las siguientes figura?
del divisor van consecutivamente ; de suerte , que la última
figura del divisor corresponderá á la última figura de esta
nueva suma E. Lo mismo se observará en todas las siguien-
tes operaciones , y se hará la misma operación que antes,
buscando un nuevo cociente, que será 2. en el exemplo
presente , y multiplicándole con el divisor B , ó con el que
lo fuere , y el producto F se restará de la suma E. A el re-
siduo G , se añade la siguiente figura de la suma , como aquí
el 3 , que es la inmediata á h que baxd antecedentemente,
y se compondrá nueva suma G , debaxo de la qual se subs-
cribirá el divisor B , una figura mas adelante hacia la mano
derecha , como queda dicho ; y de la misma manera se con-
tinuarán las operaciones , hasta que hayan baxado todas las
figuras de la suma A , como se ve en los exemplos.
5. No es necesario repetir á el divisor , ó subscribir-
le expresamente en todas las operaciones , bastará señalar
con un punto el lugar en que ha de estar su primera fi-
gura , como en el exemplo presente en la suma I , deba-
xo del 8. que es la segunda figura, está señalado el pun-
to donde ha de estar el 7. que es la primera figura del
divisor , y se executa la operación como si estuviera subs-
cripto el divisor.
ó. Quando ya ha baxado la última figura de la suma,
como en N , y se ha buscado el cociente ; y restado el
producto O , lo que quedare , como en R , será el rei;iduo,
que no se puede dividir entre los divisores B : y se añadi-
rá á el cociente total C, por numerador de un quebrado,
cuyo denominador será el divisor B , ó el que lo fuere , y
quedará hallado el total cociente C , compuesto de núme-
ros enteros y del quebrado , de la suma A , dividida por
el divisor B.
7. Si en alguna división particular no cupiere el divi-
sor en sus figuras correspondientes , se pondrá en el cocien-
te un cero O ; y baxando una figura de la suma , se pro-
moverán los divisores sin mas operación , como en el exem-
plo T , y se proseguirá la operación , buscando un co-
ciente nuevo.
8. Si el divisor tuviere alguno^ ó algunos ceros a lo
último de la mano derecha , se subscribirán debaxo de las
últimas figuras de la suma , desde el principio de la ope-
ración ; y con los demás números del divisor , se executa-
rá la división ; y los números de la suma , ocupados con
los ceros del divisor , se añadirán á la mano derecha del
último residuo , si quedare alguno ; ó si no quedare nin-
guno , serán ellos el numerador del quebrado , cuyo de-
Tom. II. O 3 no-
io8 MUSEOTICTORICO.
nominador es el divisor entero con sus ceros , como en el
exemplo X.
p , La prueba , ó el examen es multiplicando el total co-
ciente C , de los números enteros con el divisor B , y á
el producto se añade el último residuo R , si es que quedo
alguno ; y si resultare la misma suma A , estará bien hecha
la división.
Q¡.y^ La segunda , súmase el último residuo R , si quedo al-
guno , con los productos 0,M,K,H,F,D,ysi resul-
tare la suma A , quedará bien dividida ; pero se han de co-
locar en los lugares que corresponden en la plana , mas ó
menos hacia la izquierda , como se ve en esta señal §.
Si pareciere á el lector sacar en un papel aparte la.
quenta , ó plana siguiente , convendrá para tenerla d la
vista en la explicación de ella.
A. A.
LIBRO SEXTO.
J09
A. A. ^y. 02.613. 849.
B. B.... 7859-
D.D... 55013.
E.E....
B. B
x^ • r ••••
20131.
7859.
15718.
G
B
H
44133-
7859.
39295-
I
K
48388.
47154-
L
M ...
12344.
7859.
N
0
44859.
39295.
R....
5564.
17-
P. P. 5407r 1 10
49. I 49.
50.
49-
17-
\T.50436.Ji
4.8.9. I
69.
03-
489.
1536-
14.6.7.
69.
C. 5564 — Residuo.
725615
7859 — Divisor.
B-— 550^3-
F._"V57V8.
H.
39295-
K — 47154-
M 7859.
o._ 39295-
R — 5564.
A — . 5.702.613.849.
26.
Q-5372-
f 54-
I 4.86.
99.
54-
512.
486.
26.
X. 47935-
5. 00.
45-
95-
435-
500.
29.
25-
4-
CA-
no MUSEO PICTÓRICO.
CAPITULO V.
Práctica de la Pintura d el temple.
§. I.
Pintura d d tem- -"--ia pintura i el temple , como díximos en el tomo an-
pk qué es ? tecedente, es aquella , q^ue usa de los colores U quid a dos con
ingredientes glutinosos ^ y pegantes , como son cola , goma^
ó cosa semejante. Los colores que en este linage de pin-
tura se gastan , son todos los que conocemos ; pues ningu-
no excluye , como lo diximos en dicho tomo i . lib. i . cap.
6. §. 3. donde también se notan todas las materias , y su-
Cómosehandepre- pertícics sobre que se puede executar dicha pintura. \ en
pamr Lis superficies farden á su preparación , omitiendo las superiicies febles , co-
para pintar d el tem- mo seda , pergamino , y papel , que pertenecen i la ilunii-
ple. nación , y miniatura , lo que toca á las paredes , tabla , ó
lienzo , se han de preparar , después de estar bien lisas , y
raspadas , con una mano de cola caliente , y si la madera
tuviere algo de tea , conviene picarla muy bien , y estre-
garle unos ajos , y cocer con ellos un rato la cola del apa-
rejo , machucándolos antes de echarlos , y con esta agicola
se dará la primera mano á la madera ; las otras superficies no
necesitan de esta circunstancia.
Modo de templar El modo de cocer la cola de retazo ya se dixo *en el
la cola para pintar d libro antecedente , cap. 3. §. 4. pero aunque la primera ma-
el temple. ■ no de aparejo se ha de dar estando la cola fuerte , después
se ha de templar algo mas ñoxa para las otras manos , y
mas especialmente para pintar con ella , porque si fiti muy
fuerte engrasa, y obscurece los colores; y así es menester
añadirle agua á proporción , y probarla en las palmas de las
manos , qiianto muerda un poco , y no mas ; y así solemos
decir apareja fuerte , y pinta con agua sola.
Habiendo pues dado esta primera mano de cola i las
dichas superlicies , se resanarán las lacras que tuvieren , es-
pecialmente las tablas , y paredes ,^ haciendo un plaste de co-
la , y yeso , i manera de masilla , y con el cuchillo irlas re-
llenando , y alisando , y después de secas , rasparlas con el
Aparejos del tem- cuchillo , o lixa , y darles á ellas otra mano de cola ; y he-
ple. cho esto , hacer una templa de yeso pardo , pasado por ce-
dazo , y añadirle otro tanto por lo menos d^ ceniza cernida, .
y para los lienzos algo mas , que esté liquidada , de suer-
te , que sacando la brocha , haga hilo la templa , dexan-
do la brocha cubierta , y con esta darle una mano á la su-
perficie , y si pareciere , después otra ; pero si está bien lisa la
su-
I
LIBRO SEXTO.
I II
superficie , no hay que recargar , sino quando mucho , es-
tregarla con alguna pómez , ó cosa áspera , y después darle
otra mano de cola , algo mas templada que la primera ; pe-
ro siendo lienzos de bastidores en cosa que haya de du-
rar, se puede hacer mas espesa esta cernada, y aun de-
xarla helar , y darle á los lienzos la mano de aparejo , con
cuchilla de imprimar.
H
§. II.
^echo esto, se puede dibuxar encima lo que se hubie-
re de executar , especialmente si es historia , d cosas desigua-
les , y sin precisa correspondencia , que si la han de tener,
como las cosas de arquitectura , y adornos , será siempre lo
mejor hacer cartón ; y tsi este no se puede hacer fuera del
sitio , tomando sus medidas , será conveniente hacerle antes
de aparejar el sitio , por no maltratar lo aparejado con los
agujerillos de las tachuelas. Y esto de los cartones es muy
preciso quando se han de repetir las cosas á el lado con-
trario , ó al revés ; porque estando picado el cartón , en vol-
viéndole , y estarciéndole , se halla hecho sin trabajo.
Y , d bien sea en los cartones , ó bien en el sitio , se ha
de dibuxar primero con carbón de sauce , li de avellano,
sarga , d mimbre , ó pino : estos se hacen , rajándolos del
tamaíío , o largo de un canon de hierro , que para este efecto
se tendrá , 6 un cencerro grande , y que los trozos sean del
grueso de un dedo por lo menos ; y bien ajustados en di-
cho cañón á golpe de martillo en los últimos , se ha de
tapar , y embarrar , de suerte que no le quede respiradero; y
estando así , se ha de meter en el fuego , y dexarlo estar,
hasta que esté bien encendido y colorado , y entonces sa-
carlo , y meterlo en ceniza fria , cubriéndolo bien con ella , y
tapándolo con alguna cazuela grande , lebrillo , ó barreño, y
no sacarlo hasta que esté bien frió , porque se ventearán los
carbones , y se quiebran fácilmente ; y poniendo uno de es-
tos en una caña , rajándola en cruz por la boca , que ha de
estar el carbón, y atándola después con un hilo , se irá apun-
tando por mayor , y luego se irá digiriendo ; y en estando-
lo del todo ,.se pasará de tinta con un pincel ; y si esto es
en el cartón , se picará con aguja gorda , ó cosa semejante,
y después se pondrá en el sitio de La obra , y bien asenta-
do con algunas tachuelas , se estarcirá con una mazorquilla
de carbón molido , y después se pasará de tinta.
El modo de hacer los cartones no será ocioso el decir-
lo , pues no todos lo sabrán. Primeramente , el papel ha de
ser grueso , ó bien sea blanco , d pardo , de marca mayor,
por-
Afodo de dibuxar
las obras del temple.
Importancia de
los cartüius para las
obras del temple.
Modo de hacer los
cartcnes.
I I 2
MUSEO PICTÓRICO.
porque no haya que hacer tantos pegotes , el engrudo de
harina bien cocido , y las tachuelas del número doce , ó de
las de Valladolid. Prevenido esto , si la superikie es plana,
facihnente está hecho el cartón , pues se van pjgando de
dos en dos , ú de quatro en quatro , solapando por las ori-
llas lo que baste , y luego se asienta en su lugar , recargando
cosa de un dedo sobre su antecedente , y poniendo las ta-
chuelas de suerte que no embaracen después para levantar
la orilla , y engrudarlos con la brochuela. Pero si la super-
licie es cóncava , y no encaiíonada , porque así es lo mismo
que plana , tiene mayor dificultad , pues necesita de sentarse
cada pliego de por sí , y aun cada medio pliego , para que
Advertencia j)ara se ajuste á la gracia de la superficie : y cuidado con que á
el engrudar las orillas en el sitio no se peguen á él , ni parti-
cipe del engrudo , porque demás de pegarse el cartón á la
pared , de que se sigue el romperse á el levantarlo , aquello
que se pega en el sitio es tan perjudicial , y mas si es á el
fresco , que en haciendo humedad , sale afuera la man-
cha después de pintado.
Có}no se ha de ha-
cer el cartón para su-
perficie cóncava.
el tiempo de encarto-
nar el sitio ^ue se ha
de pintar.
He
§. III.
Modo de matar ^ el X Aecho esto , y teniendo las colores todas molidas i el
yeso para pintar a el gg^^ ^ y cubiertas siempre con ella en sus vasijas para que
temple.
Otro modo de pre-
parar el blanco de es-
pejuelo.
"Tintas de ayre ,
celage.
no se sequen ni endurezcan , y en cada color una cuchara
de palo para sacar quando convenga , prevendrá también el
blanco de yeso de espejuelo muerto , lo qual se hace tem-
plándolo muy ralo , como caldo espeso , en una vasija gran-
de , y que le sobre mucho vacío ; porque luego que se re-
conoce que el yeso va tomando cuerpo , sin cesar de me-
nearlo con un palo , se le añade agua , y se vuelve á me-
near muy bien , sin dar lugar á que se asiente , ni endu-
rezca ; y hecho esto hasta tres ó quatro veces , se conoce es-
tar ya muerto , quando se ve que el agua anda por encima
clara , y entonces tiene ya su punto , y se flexa estar.
Este blanco sirve para hacer las tintas generales, mas
para poner en la paleta con las demás colores , y para tocar
de luz , especialmente quando ha de ser blanco puro , se usa
del. yeso de espejuelo de otra manera , y es templando una '
porción de ello á voluntad , y hecho una pella , y endureci-
do , antes que se seque , se quebranta en la losa con la mo-
leta ; y añadiéndole agua , como á las demás colores , se va
moliendo á partes , y echándolo en una cazuela , donde se '
conserva cubierto de agua para dicho efecto.
Prevenidas todas estas cosas , pasará el pintor á hacer las ¡
tintas generales ; y así para cosas de historia , donde hay ce-
la- ;
LIBRO SEXTO. 113
lages, y rompimientos de gloria , solo ha de hacer tres tintas,'
la una de ocre , y blanco , clarita , y algo de tierra roxa ; la otra
de blanco , y esmalte para los celages ; y la otra de blanco,
y negro de carbón para las nubes. Suponiendo , que de estas
tintas no se ha de servir siempre como ellas están , sino que
tal vez , según la calidad de la cosa , tomara de ellas con la
brocha , y echándolas en el campo de la paleta , les añadirá
lo que convenga para diferenciar de tinta , ya amoretada coa
el carmín , ó pabonazo , o ya enroxeciendo con la tierra ro-
xa , ó pardeando con la sombra , ocre , ó negro.
Después hará tintas generales para las cosas de arquitec- Tintas de marmol
tura , y adornos ; y comenzando por las de marmol blanco,, blanco.
tomará del yeso una buena porción con un cucharon , y
echarla en una vasija grande , y en un pedazo de ladrillo,
ó teja seca , dará una brochada del blanco solo , que esté bien
líquido ; v después , hecho un caldillo con una brocha en
el negro de carbón , echara un poco en el blanco donde
quiere hacer la tinta , y menearlo muy bien con una bro-
cha hasta que se incorpore todo , y luego aiíadirle otro po-
co del ocre claro bien desleido , y menearlo todo muy bien
hasta que se incorpore , y después probar la tinta , que to-
que junto á la brochada del blanco que diximos , y ponién-
dola á secar a el calor del sol , ú del fuego , ver si la tintü
hecha rebaxa á el blanco en un grado , de manera que ni
esté fuerte , ni floxa : y conforme se viere , aiíadirle lo que le
faltare , y cuidar de que no amarillee mucho , sino quanto
quebrante lo azulado del blanco , y negro , porque no ha-
ga aplomado.
Hecha esta primera tinta , de que se ha de hacer siem-
pre mayor cantidad , se echará en una olla la mitad de ella,
y se le pondrá su número t. y una A^I : y lo mismo se ha-
rá en las siguientes , variando el número 2. 3. 4. y en esta
olla se ha de poner también un cucharon para sacar quan-
do sea menester ; y á la que queda en el barreño , ó cazolon,
se le añadirá mas negro de carbón , y su poco de ocre claro,
y después de incorporarla muy bien , probarla con la bro-
cha junto á la antecedente , y ver si después de seca , en la
conformidad que la otra , la rebaxa en otro grado , y hasta
ajustaría , no pasar adelante ; y estandolo , echar también 1^
mitad en otra olla , y poncile su cucharon , y su número , y
letra vV, y pasar á cxecutar la tercera , añadiéndole solo tier-
ra negra , y inia puntica de sombra de Italia ; y graduando
esta , y hecha la prueba en la conformidad de las anteceden-
tes , pasar á hacer la quarta tinta ,. añadiendo i lo que q^97
daré de la tercera ma^ tierra negra , y sombra : y se advierte.
que de estas dos últimas con menos cantidad basta que de
Tom. 11. P las
114
MUSEO PICTÓRICO.
Advertencia ini'
j>ortants fara hacer
las tintas.
Toques de luz , j de
obscuro.
Tintas de oros.
Tintas de bronce.
Tintas de^órjído á
el icmjjle.
Varias maneras de
pórjidos.
Tintas de fábrica f
de qué se hacen.
Tintas azules pa-
ra el temple.
las Otras : y que de todas las colores que se fueren echando á
las tintas , se supone han de estar bien desleídas con brocha,
como caldo espeso , porque si se echan enteras , suelen que-
dar en el asiento algunos guruUos , que después deshechos,
alteran la tinta.
Concluidas estas quatro tintas generales , solo resta de-
cir , que para tocar de luz sirve el blanco puro remolido , y
para el obscuro fondo la sombra del viejo.
Las tintas de oros se hacen fácilmente con el ocre claro
de Valencia , ú de coleteros , y blanco , la primera ; la se-
gunda con el ocre claro solo ; la tercera con el ocre obscu-
ro ; y la quarta con este , y la sombra de Italia , y algo de
tierra roxa , y después tocar de obscuro con la del viojo , y
de luz , añadiendo á la primera otro tanto de blanco remoli-
do , y echarlas en sus vasijas con sus números , y una O en
cada una , en demostración de ser tintas de Oro.
Las tintas de bronce se hacen añadiendo á las dos pri-
meras un poco de tierra verde , y á la tercera , y quarta un
poco de añil , guardando en las pruebas la forma de las an-
tecedentes , y señalando las vasijas por su orden en todas pa-
ra que no se confundan.
Las tintas de pórfido se hacen con esmalte , blanco , y
carmin , la primera ; y la segunda , rebaxando con el esmal-
te , y carmin ; y lo mismo en la tercera ; y para la quarta , aña-
dir un poco de añil , y carmin ; y si no se quieren tan her-
mosas , se puede usar del añil en vez del esmalte ; y si to-
davía se quiere mas baxo de color , se puede usar del negro
de carbón , en vez del añil ; y todavía sera' mas baxo este , si
en lugar del carmin se usare del pabonazo , ú albín.
Las tintas de fábrica , aunque se pueden hacer del negro
de carbón , y sombra , graduadas con el blanco , y también
con solo blanco , y sombra del viejo , sin embargo , para
que contrapongan bien i las tintas de marmol , será conve-
niente hacerlas de negro de carbón , y blanco , quebrantando
lo aplomado con un poco de tierra roxa , y haciendo la pri-
mera en tal grado , que rebaxe á la primera de marmol , y
podrá esta servirle de toque de luz , y continuar graduando
las demás hasta la quarta , añadiendo siempre negro , y tierra
róxa á lo que iquedare de la antecedente ; y para estas puede
servir de obscuro la tierra negra , con un poco de sombra
del viejo.
Si se hubieren de hacer tintas azules para algún ador-
no , d medalla de lápiz lazuli , se hará con esmalte , y blan-
co , quedando por tercera el esmalte solo , y á este añadirle
para quarta un poco de añil , y este solo para los obscuros;
y para tocar de luz , añadir un poco de blanco á la primera.
Pue-
LIBRO SEXTO.
1 1
Puedense también hacer estas con solo añil , y blanco , aun-
que no es tan hermoso.
Las tintas verdes se hacen á el temple muy hermosas,
usando para la primera del verde montaña , con un poco de
ancorca lina ; y la segunda con la tierra verde , y algo de
verde montaña , y ancorca obscura , y luego rebaxar esta,
añadiéndole un poco de aiíil , y otro poco de verde vexiga;
y para la quarta , añadir mas añil , y verde vexiga , y tocar
de obscuro con solo el verde vexiga , y el añil ; y de luz,
añadiendo un poco de blanco , y ancorca á la primera tinta,
y es un verde hermosísimo. Para lo qual se ha de entender,
que el verde vexiga no se muele sino echado en agua , quan-
to le cubra , y así se ablanda , y se usa de él sin cola ; y la
tierra verde con solo echarla en agua algunas horas , se des-
hace , y luego darle una vuelta en la losa para que todo
se iguale.
Puedense también hacer tintas de verde menos hermoso,
no usando para la primera del verde montaña , sino de la^
tierra verde , añadiéndole blanco , y un poco de ancorca ; y
la segunda de la tierra verde sola , con muy poca ancorca , y
luego rebaxar las otras , añadiendo á la tierra verde un poco
de añil , y verde vexiga , y el toque de obscuro , y de luz,
como en la antecedente , y es un verde suficientemente
hermoso.
Otro verde se puede hacer mas baxo con añil , y an-
corca obscura , ú ordinaria , y aun con la fina , sin añadirle
blanco , y rebajando siempre con el añil , y verde vexiga : y
advierto, que este nunca quiere juntarse con tinta que lleve
blanco , porque hace mal color , sino solo se ha de usar para
endulzar los obscuros del vorde, y darles xugo, y hermosura.
Tintas de encarnado , ó bien sean de bermellón , y blan-
co , la primera , ó bien de tierra roxa , rebaxandolas con el
carmín , son bien fáciles , como también las de carmín , y
blanco. Lo demás , que toca á tintas de carnes i el temple,
no soy de parecer que se ha2;an , por la variedad de los co-
loridos , ya mas templados , ya mas roxos , ya mas cercados,
y nunca se pueden hacer bien con unas mismas tintas ; y
así no hay para esto cosa mejor que la paleta , y perderle el
miedo , como quien pinta á el olio. No excuso añadir aquí
el secreto peregrino de obscurecer el carmín para los fondos;
y es , moliéndolo con un poco de xabon , y miel , y después
recocerlo un poco , y echarle algo de cola , y toma un fon-
do admirable. Y esto lo he experimentado en carmín or-
dinario , y en el de Honduras ; pero no en todos los finos,
pues en algunos no hace tan buen efecto.
Tintas ver di s pa-
ra el Unij'ií.
Otras tintas de vtr-
de para el templt.
Otro verde mas bA-
xo para el temple.
Tintas encarnadas
para d temple.
Totn. IL
V %
Con-
III
MUSEO PICTÓRICO.
Ett comenzando á
fintar la obra , esta
hecha la mitad.
Cómo se ha de co-
menzar a £Íntar d el
temple.
Prevenciones im-
^ fortantes ^ara el tem-
ple.
c
§. IV.
Modo de desperji-
lar en el temple.
concluidas ya las tintas , y prevenido el recado de bro-
chas , y pinceles , que los mejores son de pelo de jabalí , sal-
vo alguno de melonciUo , dicen los prácticos que está hecha
la mitad de la obra ; porque para hacer la traza , dibuxos,
y borroncillos particulares , aparejar , y dibuxar el sitio , en-
cartonar , moler los colores , y hacer las tintas , es menester
mucho tiempo , porque son cosas muy engorrosas ; y así,
prevenido todo esto , no se ha perdido tiempo. \ habiendo
de comenzar alguna cosa de las tintas hechas , siempre ha
de ser de lo que cae debaxo , reservando para después lo que
ha de quedar encima , por excusar la impertinencia de an-
dar recortando , ó ensuciar lo que está hecho. Para lo qual,
estando ya las tintas reposadas , se ha de sacar con el cu-
charon de aquello que está asentado una buena porción ; y
si está bien espesa , se le echará de la cola templada , y ca-
liente , lo que baste para desleiría , de suerte , que sacando
la brocha haga hilo el chorro , dexando cubierto del color
la brocha un tanto quanto ; y si la tinta estuviere muy agua-
da , se le echará la cola fuerte , para lo qual siempre se ha
de tener lumbre , y en ella ha de estar una olla de cola , y
otra de agua , y aun otra de cola templada , salvo que si la
cola es de retazo blanco de guantes , se mantiene líquida con
solo echarle unos tallos , ú hojas de higuera , quanto dé un
herbor con ellas , y es un grandísimo alivio , lo que no se
logra con la de retazo de gamuzas , ni la de tajadas. Y fi-
nalmente , en estando ya aparejada la tinta en el jarillo , ú
otra vasija de asa , se le dará á el sitio que se pretende labrar
de aquellas tintas la primera mano ligerita , de suerte , que
ni quede cargada , ni relamida ; porque si queda cargada , ta-
pa lo trazado , lo qual siempre se ha de traslucir , y si que-
da relamida , no da su color , y degeneran las tintas que se
siguen : y también es menester llevarla desde luego igual sin
dexar corrales , porque habiendo de volver sobre lo ya dado,
siempre queda desigual , y acamelotado.
En estando ya seca esta primera tinta , y prevenida en
su jarillo como la antecedente , la segunda con su número,
y letra , para que no se truequen , irá labrando con ella en
todas aquellas partes que le tocare , extendiéndose algo mas,
donde ha de desperfilarse con la siguiente ; y donde ella se
desperííla con la primera , convendrá executarlo quando el
pincel , ó la brocha están ya descargados de ja tima , y en-
tonces suavemente pasarlo con ligereza por aquella extremi-
dad que ha de ser el desperfilado , y aun si ñiere menester,
<; mo-
LIBRO SEXTO.
I !■
mojar la punta do la brocha en agua , 6 cola , y pasándola
ligeramente por aquel extremo , se consigue el despcrlilado
con facilidad : y se advierte , que siempre que se haya de
mudar de tinta , se ha de lavar la brocha , 6 pincel , para lo
qual se tiene á la mano una cazuela , ó porcelana grande
con agua , y contra uno de sus lados , apretando el pin-
cel en la misma agua , y revolviéndole á el mismo tiempo,
se limpia fácilmente ; y lo mismo se ha de hacer siempre
que se dexa , ó muda pincel ó brocha , que nunca ha de
quedar sucia.
Concluido pues lo que pertenece á la segunda tinta , es- Adverteticia im-
tando ya seca , y no de otro modo , entrará con la tercera, portaiiU' jjara d tum-
observando las mismas circunstancias que en la antecedente; í^^-
y cuidado de no estregar una y otra vez sobre lo ya dado,
porque se ablanda lo de debaxo , y se altera la tinta , sino
siempre se ha de procurar labrar con ligereza , y limpieza.
Y filialmente , en estando seca la tercera tinta , entrará la-
brando con la quarta á donde le pertenece con las mismas
observaciones. Y concluido esto , tocará de obscuro con la
sombra del viejo , como diximos , en los lugares mas pro-
fundos , y no mas , como también de luz con el blan-
co remolido en los lugares mas altos , v donde la luz
chilla , y reluce , dexando servir la media tinta del cla-
ro que es la primera.
c
§. V.
^on este mismo orden continuará el aprovechado con Observaciones pa-
las demás cosas que se hubieren de labrar de tintas hechas, ra el uso de las tintas
observando que la primera lo cubre todo ; y la segunda, del temjple.
quando no hay inconveniente de que oculte lo trazado , de-
be también cubrir todo lo que ha de ser sombreado , o' , co-
mo dicen , lo suyo , y lo ageno ; las demás , lo que les to-
que. Pero en caso que suceda haberse ocultado los trazos
del dibuxo , se puede remojar aquello que se encubre con
agua sola ligeramente con brocha blanda , y á medio secar,
ir apuntando , ó con lápiz negro , 6 con la tinta siguiente,
lo que convenga , para el gobierno del dibuxo ; y dexandolo
secar , ir labrando después , cubriendo solo con la tinta si-
guiente lo que le toque , y no mas, para que los registros
no se pierdan. Advierto también, que muchas veces en vien*
do que una tinta que ya tenia cola se ha embebido , le aiía-
ácn mas cola para disolverla , con lo qual se engrasa , y
obscurece mucho , y mas si es blanco , de suerte , que si se
toca de luz con él , mas obscurece que aclara ; y así en
tales icasos solo se le ha de aiíadir agua caliente , porque
lo
Advertencia parn
si se ocultan los trazos
del dibuxo en el tem-
fle.
ii8 MUSEO PICTÓRICO.
lo que se le ha consumido es la humedad , que la cola
allí se queda.
Cómo se ha de ma- Resta ahora advertir el manejo de la regla para las lí-
nejar la regla de ma- neas rectas , especialmente en las cosas de arquitectura ; por-
no en las obras del que no sabiéndola manejar , mas embaraza que ayuda ; y
temple ^ y fresco. sabiéndola manejar , se tiran facilísimamente las líneas ; y no
solo no embaraza , sino que también sirve de tiento : esta
ha de ser la que llamamos regla de mano , de cosa de ima
vara no mas , que para trazar se tendrán otras mucho ma-
yores , y se ha de tener en la mano izquierda , y para apli-
carla , se han de poner el dedo meñique , y el pulgar ha-
cia la parte de adentro , y los tres de en medio á la parte de
afuera ; y de esta suerte se tiene firme , llegándola á la su-
perficie , y se muda prontamente arriba , ú abaxo , con-
forme conviene.
§. VI.
Paleta que se ha xJLhora solo falta advertir el uso de la paleta : esta , aun-
de usar para el íeni- que los antiguos la usaban de una tabla ancha , como me-
fle , y fresco. dia vara , y de largo una , y con dos barrones á los extre-
mos , bien clavados y empalmados á cola de milano , para
que no se tuerza ; y otros la han usado de piedra de pi-
zarra grande , la experiencia nos ha enseñado , por lo pesado
de estas dos materias , que es mas fácil , y cómodo un lien-
zo de á vara , bien imprimado , y liso , el qual fácilmente
se transporta , y maneja como se quiere ; y aun si fuere de
tres quartas , y media vara , es bastante , y se puede tener,
en caso necesario , sobre el brazo izquierdo , asegurándola
con la mano , para lo qual puede tener alguna manija em-
palmada á manera de travesano que salga afuera.
En esta pues se ponen las colores , tomando cada una
con la cuchara , que tiene en su vasija en bastante cantidad,
Modo mapt'sterioso especialmente del blanco remolido ; y con esto , y tener á la
de pintarlas earms d mano la cazolilla de la cola templada , y las tintas del ayre,
el templf. para ayudarse de ellas en algunas cosas , perfilara' con la
tierra roxa , d albin las carnes que hubiere de pintar , y lue-
go irá empastando con paciencia , y uniendo á el mismo
tiempo las .tintas antes que se sequen : y en estando me-
tido de color , á el tiempo que se va secando , ir obser-
vando donde conviene tocarle de claro , ú obscuro , por-
que entonces se logra con facilidad , y unión. Pero este
modo , á la verdad , aunque es el mejor , no es para prin-
cipiantes, que I han de ir atenidos á copiar de alguna cosa,
y que han menester ver el efecto de lo que hacen, sino
para hombres de gran magisterio , práctica , y caudal , por-
"i que
LIBRO SEXTO.
ii<
que aquí se pinta por fe , pues no se comprehendc en fres-
co el claro , y obscuro , porque todo está igual , y es la ma-
yor confusión que se puede ofrecer en la pintura. Y así yo
soy de opinión que el pintar bien bien á el temple de es-
ta manera es el mayor magisterio que se puede ofrecer , y
no menos en flores , países , ó cosas semejantes , que para
hacerlo mal todo es fácil.
Otro modo hay , que es mas para principiantes , y es
meter de una tinta general todas las carnes , ó bien sean
claras , d bien rebaxadas , y hechas sus quatro tintas gene-
rales , ir labrando con ellas sobre seco , y donde conviniere
enroxecer mas , echar con la brocha de la tinta en la pa-
leta , y allí afiadirle lo que convenga , y continuar en esta
forma , hasta que concluidas las quatro tintas , se le toquen
algunos golpes de claro , ú de obscuro , donde los haya de
menester ; y este es modo que admite espera , y se dexa
mas comprehender : estos últimos golpes se pueden hacer
con muy galante manejo , plumeándolos ó miniándolos con
punticos , mas 6 menos menudos , según la magnitud de la
cosa , y de la distancia.
Las obras de los antiguos tuvieron mucho de esto mi-
niado , que no hay paciencia aun para mirarlo ; pero en
nuestros tiempos se hace mas labrado , y manchado , que
punteado , y es manejo mas libre , y magisterioso , reservan-
do solo el miniar para tal qual parte , ú apretón.
R
§. VII.
_esta ahora un primor muy singular , que nos dexaron
introducido Miguel Colona , y Agustín Mitteli , pintores in-
signes Boloíieses , con otras muchas cosas que nos enseña-
ron en sus heroycas obras ; como lo manifiesta la bóveda
del salón de los espejos de este Palacio de Madrid , la er-
mita de San Pablo en Buen-Retiro , la cúpula de la Igle-
sia del Convento de Mercenarios Calzados de esta Corte,
y otras , en que mostraron bien su gran magisterio , y prác-
tica en el temple , y fresco. Es pues este secreto primor , el
tocar de oro las cosas que lo permiten ; pues de suerte en-
gaña , encanta , y hermosea una obra , estando bien hecho,
que muchos no lo admiran , porque lo suponen verdadero}
y si otros no lo creen ser así , es porque ya lo saben.
Para esto es menester primero saber como se hace la
pasta , d betún , que llaman el mordiente ; y es en esta for-
ma. A una onza de barniz grueso , que llaman en otras par-
tes barniz de Guadamccileros , se ha de echar otra de tre-
mentina , y otra de cera amarilla , pero dos de pez griega,
y
M¿igisterio gratt'
de pintar bien á el
tem£U.
Modo de dar los
últimos golpes d el
temple.
Manera muy fati-
gada de los antiguos
a el temple.
Miguel Colona , j
Agustín Mitteli , in-
signes pintores Bolo-
ñeses : sus obras en
esta Corte.
El encanto de tocar
de oro las cosas que
lo permiten.
Modo de hacer el
betún , ó mordiente,
para tocar de oro las
obras del temple , /
fresco.
120
MUSEO PICTÓRICO.
y á falta del barniz grueso , puede suplir el secante común
de aceyte de linaza , y todo junto derretirlo en una ca-
zuela vidriada , á fuego lento , hasta que se incorpore muy
bien , y después dexarlo helar ; y si estuviere muy duro , se
le echará un poco del barniz ; y si muy blando , añadirle
cera , y pez griega ; y después de incorporado , y helado , ir
tomando á pedazos lo que se hubiere de gastar , poniéndo-
lo en una cazolita pequeña , porque no se requeme todo
Modo iie usar del junto , y plumeando con él las luces con un pincel de me-
7nordií7ite , j)ara to- loncillo , estando bien suelto , y derretido , irle sentando el
oro con la yema del dedo pulgar , sin estregar , humede-
ciendo un poco el dedo , para arrancar á pedazos el oro
del libro, y después sacudirlo en el sitio con un pañuelo,
para que las plumeadas queden bien recortadas , y no es
menester otra cosa ; y se advierte , que esta sisa , ó mor-
diente puede esperar tres y quatro dias , y en estando helada,
se puede sentar el oro.
car de oro.
Modo de sentar el
oro en el mordiente.
LI-
121
LIBRO SÉPTIMO.
EL INVENTOR,
QUARTO GRADO DE LOS PINTORES.
Sc^ptimum est judie are quod invenías ».
POLYMNIA , si've Musa VIL
Id est , dehctans instrnctione.
Signat cuneta, manu , lociuitur Polymnia gestii *.
ARGUMENTO DE ESTE LIBRO.
M—Ax séptima operación , ó acto intelectual que practicamos
en el progreso scientífico , dice Fulgencio , es hacer juicio
de aquello que se halla , ó se inventa , dcleytandose el enten-
dimiento en la reflexión de los medios : por donde ha veni-
do á descubrir el escondido, quanto precioso tesoro que anhe-
la ; y procurando con acertado juicio aplicarlos de suerte que
fecunden este delicioso jardin del arte de la Pintura , para que
mediante su copioso y saludable riego , vayan germinando
sus plantas los opimos sazonados frutos , que con su dulzura
lisongean el gusto , quanto con su belleza deleytan la vista.
A este séptimo acto intelectual llamaron los antiguos
mythologicos Polymnia , una de aquellas nueve mentidas
deidades que veneró la superstición gentílica por oráculos de
las sciencias nobles , y honestas disciplinas 3 , cuyo oficio es
expresar , 6 pintar con la mano las cosas que concibe el en-
tendimiento ; y que las figuras , mediante las quales declara
sus conceptos , parezca que hablan , según la expresión de
acciones , y de afectos. Y así trataremos en este libro de
fecundar la idea del pintor con la noticia , é inteligencia de
todos aquellos medios que puedan conducir á el apetecido
logro de sus deliciosas fatigas , mediante las quales merezca
ocupar el quarto grado de esta escala óptica , animándose ya
con la cercanía de la eminencia á que aspira i continuar con
mayor estímulo sus bien logrados afanes , para llegar á el
delicioso término de su apetecida gloria.
Tom. II. Q CA-
I Fulgent. Mytbolog, i. 3 Herod. in siia kistoria juxta
9 Virg. in Epigram. Musarum seriem.
122
MUSEO PICTÓRICO.
Nadie debe glo'
riarse de lo que inveti-
ta , y jpor qué.
La naturaleza tie-
ne número determina-
do en sus especies , in -
dividiios , y acciones,
V movimientos.
Dicho sentencioso
de Don Claudio Coe-
llo.
Figura plantada,
sus diferencias , y re-
glas.
CAPITULO PRIMERO.
Que cosa sea inventar , y si tocio ¡o que es inventado
merece el título de original.
I
§. I.
nventar es lo mismo que hallar una cosa que estaba ocul-
ta , escondida , ó ignorada , que eso signiíica invenir e , del
verbo latino invenio. Y así ninguno debe gloriarse de ha-
ber sacado á luz alguna cosa , á el parecer , nunca vista;
porque ademas de que todas son especies depositadas por
el Criador en la oficina de nuestro entendimiento , y a el
se le debe k gloria de todo lo que es bueno ' ; por ven-
tura se podrá hallar en otra parte ; y si no adequadamente
en la composición del todo , al menos disipado en partes.
Por eso dice el Espíritu Santo por el Eclesiástico , que nada
hay nuevo debaxo del sol 2, Felices los antiguos , exclama
nuestro Saavedra , qiie .nos robaron la gloria de ser inven-
tores de lo que trabajamos ! Quantas veces , dice , gozoso
de haber descubierto alguna máxima importante , la en-
contré casualmente en otro autor , á quien se la hube de
restituir , sin habérsela usurpado , porque no me imputa-
ran el hurto 3. Bien podemos todos imitarle en esta excla-
mación , y especialmente en el arte de la Pintura , que sien-
do imitación de la naturaleza , esta no es , ni puede ser in-
finita en sus especies , individuos , ni acciones , 6 posituras
de ellos ; y de estas , las que son mas gratas á la vista , y
convenientes á el arte , son menos en número. Con que ha-
biendo sido tanto lo que se ha inventado , claro es , que es-
tarán apuradas. Por eso decía Don Claudio Coello , que las
actitudes buenas del natural ya todos las habían usurpado:
mas no por eso habíamos de omitirlas , que no era justo
que por no tropezarme yo con este , ú el otro autor , que
eligieron las mejores , haya de buscar yo las inútiles , y me-
nos gratas á el arte , y á la vista.
Pongo por excmplo : una figura legítimamente planta-
da , no puede tener mas diferencia que estar cargada sobre
el un pie , 6 sobre el otro ; y en el pie , que dexa movible,
no hay mas arbitrio que sacarlo adelante , ó llevarlo atrás,
poco mas , ó poco menos ; que la cabeza incline sobre el pie
que
1 Omne donum optimum per- cíes. 1.
fectum desursutn est descendens 3 Saavedra Empres. Polit. en
á Patre luminum. Jacob, i. el prólogo.
2 Nihil sub solé novum. Ec-
.^LIBRO SÉPTIMO.
123
qíie planta ; que sí la pierna sale afuera , el brazo de su la-
do se quede adentro , y á el contrario. Estas son reglas ge-
nerales que todos las saben , d las deben saber , y observar
siempre que no nos constriña alguna causa á usar de licen-
cia. Pues pregunto : ^ Quántas veces se habrán repetido estas
actitudes , ó posituras ? Cierto es que no hay figura planta-
da , donde no veamos practicada alguna de las referidas
actitudes ; de suerte , que algunos modernos , por bizarrear,
ó variar , las desplantan , ó las tornean de suerte , que viendo
una de estas Carreño en cierta parte , que ya la quitaron , le
pregunto á un su amigo de la profesión que estaba con el,
de que mano era ? Dixoselo el tal ; y siendo así que era de
sugeto de su aceptación , le respondió : Par Dios , sea de
quien fuere , ella está gcrigonceada ; y era figura de la gra-
vedad , y serieded de un san Agustin , que debia estar bien
agena de semejantes gerigonzas.
A tanto como esto obliga el querer apartarse de lo me-
jor por buscar novedades ; siendo así que el arte es tan pro'-
vido en sus obras , que aunque la actitud en el todo sea la
mcsma que otra , siempre tiene diferencia , siendo legítima-
mente inventada , ya en la acción de una ú otra mano mas
alta , ó mas baxa ; ya en la cabeza inclinada abaxo ú arriba,
á un lado 6 á otro ; ya en la diferencia del trage , y aunque
este sea el mismo , en la variedad de los trazos , y elección
de luz , y otros adherentes. Con que no nos hemos de pri-
var de elegir las mejores actitudes , y contornos mas gratos,
porque los antiguos las hayan desfrutado ; antes, bien estos
nos enseriaron á buscar lo mejor , como ellos lo hicieron,
y así estaraos obligados á imitarlos.
Ahon
§. II.
Gracioso dicho de
Carreño.
Aunque tina ac'
titiid se tropiece con
otra , siendo inventa-
da , siempre tiene di'
ferencia.
ra resta entender , que todo lo que llamamos or¡- ^v'ó todo lo inven-
ginal , es inventado ; mas no todo lo que es inventado es tado es original.
original ; porque esta es voz como de canonización ó califi-
cación de una obra. Y así como para la canonización de un
santo , se examina su vida , milagros , virtudes , y perfec-
ciones , así también para la caiiiicacion de una pintura , se u„^ pintura debe
han de examinar sus aciertos , perfecciones , y calidad ; y no ser perfecta para Ha-
ca medianía , sino en grado supremo de perfección , espe- marse original.
cialmente en las cosas substanciales. Porque así como en un
varón de eximia virtud no descaece su crédito por alguna
vcnijlidad , 6 imperfección leve ; así también una pintura
eminente no debe descaecer de su estimación por algún leve
descuido , ó mal digerida menudencia , que eso es dexar es-
tampado el sigilo de nuestra fragilidad. Acuerdóme , que
Tom. II. Q 2 ce-
124
MUSEO PICTÓRICO.
Cómo se han de juz-
gar las obras de los
hombres eminentes.
les.
Modestia de A^e-
Muehos ju-zgan lo
que
ni entienden , ni
saben mirar.
^i'^fcas;
celebrando en palacio cierto pintor con grande extremo lo
que estaba haciendo Lucas Jordán , le dixo un caballero:
que no todas eran de ese parecer , pues decían tener algu-
nos descuidos. A que respondió el tal , que esa era provi-
dencia de Dios , para que no le tuvieran por divino , pues
aun así parecia mas que humano. De esta suerte se han de
juzgar los descuidos de los artífices eminentes , atribuyéndo-
los a misterio , no vituperándolos como imperfección. Por
eso advertidamente introduxo la discreción de Apeles , poner
en la rúbtica de las obr^s Jaciehat , que es pretérito imper-
fecto , no dfecit , que es perfecto , dando á entender con la
modestia de este epígrafe , que la obra no está perfectamen-
te acabada , sino que todavía le queda que adelantar : pre-
cisa limitación de todas las obra* humanas , Á distinción de
las divinas , que solo ellas son las perfectas ' . Y aun siéndolo
asi , para enseñarnos su Magestad , quando habla algunas
veces de las obras exteriores de su omnipotencia la escritura
sagrada , suele explicarse en tiempo imperfecto ^ ; pero no
quando habla de la imagen del Verbo 3 , por ser tínico , to-
tal , y adequado desempeño de su omnipotencia. Mas no el
mundo todo , pues pudiera criar millares de mundos , y aña-
dirles mayores , y mas excelentes circunstancias , y perfeccio-
nes ; y sin embargo nos dice el Génesis : In principio crea~
•üit Deus ccslum , & terram. Y Christo Señor nuestro , ha-
biendo consumado la grande obra de la redención del ge-
Dero humano, la sello con las palabras del Consummatum
est , que también es pretérito perfecto , y pasivo , para que
indicase el ser aquella obra de sü pasión.
Y si esto acaece en obras verdaderairiente maravillosas,
¡^ qué juicio deberemos hacer de las nuestras ^ Confusión gran-
de de aquellos , que con osada temeridad juzgan las obras
agenas , y mas las que son de hombres eminentes , que ni
las saben mirar , ni entender , quanto menos juzgar. Se han
de mirar pues las obras de los pintores eminentes con tal
veneración , que aun los defectos , no solo se han de con-^
siderar como sigilo de nuestra miseria , sino atribuyéndolos
mas á misterio , que no alcanzamos , que á descuido , que
notemos ; pero aun no digo solo en las obras de los hombres
eminentes , sino aim de ios que no lo son : pues demás de
que así lo ordena la caridad, es una esplendidez hidalga,
semejante á la urbciiiidad , que con el igual , es cortesía ; con
el superior , es deuda ; y con el inferior dádiva. Y así la obra
que
I Dei perfecta sunt oj^yera. Den-
ter. 32. Vidit cuneta qux lecerat,
& erant valdé bona. Gi'nes. i.
3 Q^uando prxparabat ocelos,
&C. Proverh. 8.
3 Verbumcarofactumest. Jí)í7»í,
I. Hic est Filius meus dilectus , ¡n
<juo mihi benécomplacui. flíatk.iji
LIBRO SÉPTIMO.
IHf
que mira el pintor^ no puede dexar de ser de una de estas
tres clases ; 6 es igual á lo que el hace , ó es superior , o es
inferior. Si es igual , tanto como la ofende , se agravia ; si es
inferior , quanto mas la ensalza , él se sublima ; y" sf es su-
perior , sobre darle lo que se merece , él mejora de grado,
pues se acerca á lo mas digno ; con que siempre viene a re-
dundar en interés propio el aplauso ageno. Ofrecióse un dia,
hallándome yo con Don Juan Carreño oyendo misa -en la
iglesia de san Gil de esta Corte , reparar en un quadro de
san Pedro Alcántara , que está sobre la capilla de e^te glo-
rioso Santo , y es de mano de Don Claudio Coello ; y fue-
ron tales las cosas que dixo Carreíío en aplauso de dicha
pintura , que yo le dixe , que verdaderamente nos enseñaba
de todas maneras ; pues no solo con los pinceles nos de-
mostraba lo que habiamos de hacer , sino con las palabras
cómo habiamos de hablar. A que correspondió diciendo:
Aseguro a V. md. que los mejores contornos , y d'tntornos
que yo he dado á mis figuras han sido estos ; porque con
eso , qiiando -ven mis obras , buscan , si hay algo que
aplaudir ,y omiten lo que hay que vituperar. Sentencia dig-
na de grabarse en bronce 1 Pues seria muy necia contianza
pensar que otros han de hablar bien del -que dice de todos
mal : porque dado caso que este defecto recayese en hom-
bre muy cabal , lo que juzgo imposible , la mala opinión le
buscaria el mas ligero descuido , para acriminarle por muy
execrable delito. Bien supo vincular Apeles esta máxima,
poniendo en su debida estimación las pinturas de Timan-
tes, que hasta entonces se miraban con desprecio: Ni lo
hizo menos Ticiano con Antonio Corregió , á quien suce-
dia lo mismo ; que es hidalguía de un animo noble no sec
avaro en los aplausos ágenos.
s
§. III.
Singular exemplo
de Camno.
entado pues este irrefragable principio , de que el renom-
bre de original es epitecto de caliticacion de una obra de
pintura , se sigue por conseqüencia forzosa , que todo aque-
llo que no mereciere esta calilicacion , tampoco es digno del
renombre de original. Ha de ser pues el original justamen- Calidades que ha
te inventado de propio estudio , sin fraude , ni rapifía de co- de tener el original
sa alguna ; sí solo estudiado después , y consultado con el p^ra merecer este tí-
natural , y aun este no copiado , quando no viene justamente ^"'''
adequado á el Intento , sino adaptado , y acomodado i el
asunto , tomando lo (|ue hace á el caso , y supliendo lo de-
mas con la idea del propio caudal , ajustada á el asunto.
Yo sé quien hizo una cabeza de Concepción , que i juicio
-iw'xj de
r.26 MUSE.O PICTÓRICO.
de todos era tan bella , q-ie por hipérbole decían , que solo
la del cielo podia ser mas perfecta; y esta se hizo por un mu-
La idea del artí- chacho, no de muy buena cara, porque la idta suple lo
fice suple lo que en el que en 'el* natural falta ; pues poco miporta que st a mven-
natural falta. tada de propio estudio una composición , si en la cxpission
de afectos , calidad de los personag'S , propiedad de las üso-
nomias , y puntualidad de la historia , üaquea , y falta á las
leyes de la buena economía , retórica , y poesía; y mucho
mas , si á esto se llega la debilidad en el dibuxo , así en lo
ajustado de los contornos , como en la v<.rdad de las pla-
zas del claro , y obscuro ! Aquí es donde todo el cdincio
va por tierra , porque es faltarle á la obra el fundamental
cimiento para su seguridad.
O quantas con estos , ú otros defectos mayores , vemos
firmadas con el aditamento de inventor , y la presunción de
original ! Siendo asunto mas para la risa, y el vituperio , que
para el aplauso, ni la comiseiacion! Pues aun de esta se
hace indigno un presuntuoso.
Concluyo piies diciendo , que el original , que verda-
deramente lo es , tiene tal indulto , que aunque su autor
lo repita muchas veces, siempre es original, y nunca es
copia , sino repetición , por el magisterio , y libertad con
que siempre obia,:y con el dominio de mejorar, ó mudar
lo que tuviere poíi mas conveniente-
CAPITULO II.
Qué caudal debe tener el pintor en el entendimiento y p^rtz
haber de- mventar ,j cómo ha de usar de él.
§. L
El peligro de arro- Jr\^ muchos ha precipitado el arrojarse á Inventar , sin ha-
jarse a inventar sin el liarse guarnecidos de aquel caudaloso numen , que debe pre-
candal necesario. ^^¿^^ ,^ empeño tanto ; pues hallándose en él , y altándo-
les las fuerzas para superarle, conseqüencia forzosa es declinar
á el precipicio ; pues como sea tan apetecida la gloria d<?
llegar á pisar la cumbre de la eminencia , algunos genios
impacientes quieren desde luego asaltarla sin asedio : en cu-
ya empresa , después de crecidos afanes , solo vienen á con-
seguir su propia ruina , dexando auti los intereses del escar-
miento para los que miran con lástima su precipicio , y
Cómo se ha de as- estudian en su ruina su documento. Por ' eso advertida-
cender d la eminencia mente hemos construido esta escala óptica , para que el
del arte. pintor sepa , que caminando por ella de un grado en otro,
podrá úr ascendiendo sin contingencias hasta la cumbre,
don-
LIBRO SÉPTIMO.
127
donde desfrute seguro el premio de sus bien logradas vi-
gilias.
Ha de estar el inventor , después de bien instruido en
los grados antecedentes , tan dueño del dibuxo , que sin di-
Heultad pueda delinear qualquiera lígura , desnuda , ó vesti-
da , en la actitud que se le ofreciere , para lo qual deberá
ensayarse repetidas veces , esquiciando algunas Hguras solas
para ir adquiriendo esta pra'ctica , especialmente las que lla-
man de puntos dados 5 esto es , echando él , ú otro , cinco
puntos voluntarios en un papel , y acomodando en ellos una
íjgura , de suerte , que cada uno de sus extremos caiga en
uno de los puntos dados ; y después de esto , se pueden ha-
cer de quarro , y de tres ; ya ocultando con la misma acti-
tud alguno de los extremos , li poniendo las manos juntas,
ó ambas en la cabeza ; y de esta suerte habilitado , ir ha-
ciendo algunos esquicios , ó rasguños voluntarios de grupos
de figuras , observando algún concepto de contraposición , y
golpe de claro , y obscuro ; y si para esto no alcanza su ge-
nio , persuádase que no le tendrá para inventar ; y así será
cansarse en vano , porque no todos tienen aquel caudal , vi-
veza , y osadía que requiere la invención.
Pero suponiendo que le tiene , no se ha de contentar
que la iigura esté simplemente delineada , sino buscando
siempre que la actitud sea lo mas graciosa , y bien contra-
puesta de líneas que pueda ser , según la calidad de ella , y
lo conducente á el asunto ; pues á veces hay unas actitudes
tan simples , y tan sin arte , que aunque las dibuxara Ali-
cael Ángel , no parecieran bien ; porque no constan de aquel
contraste armónico con que el arte las pone en buena solfa,
y música para la vista.
Ha de observar pues en las actitudes la contraposición,
que llamamos de líneas ; esto es , que los brazos , ni las pier-
nas no hagan líneas paralelas , 6 estén en una misma acción,
o perlil , sino que si un brazo se levanta , el otro balanceé,
baxando proporcionalmente ; y si el uno sale adelante , re-
tire el otro atrás ; y lo mismo digo de las piernas ; y ademas
de esto , que la media figura de arriba borneé hacia un la-
do , y h de abaxo hacia el otro , sin violencia , ni afecta-
ción , sino con artificioso descuido.
En la figura plantada , ya diximos lo bastante en el ca-
pítulo antecedente ; pero en la que acomete , la cabeza vaya
tras el brazo que tira adelante. En la figura parada , los
miembros , y músculos se muestren con blandura , y suavi-
dad. En la que trabaja , todos los miembros trabajen , y ma-
nifiesten con la fuerza la anatomía. En la que camina len-
tamente , no haya de un pie á otro mas que uno y medio;
pe-
Lo que importa ha-
bituarse en las Jigu-
ras de jjuntos dados.
Buscar en las acti-
tudes lo mas gracioso.
Qtie las actitudes
tengan contraposición
de lineas , y cómo se
entiende.
Bornear las jigu-
ras.
128
MUSEO PICTÓRICO.
pero la que huye se desplante , cargando el peso del cuerpo
sobre el pie delantero , y aun algo mas ; y tal vez alguna
Lií^erezadelospa- volviendo la cara á ver el enemigo que le sigue : y que los
ños en Lis figuras, qiie paños tremolantes muestren la violencia, y ligereza de la
corral, y que vuelan, acción 5 como también en la íígura que vuela no se le han
de poner paños , ni ropas pesadas ; y aunque ellas lo sean
por su naturaleza , usar de la licencia posible para alige-
rarlas , y tremolarlas.
Composición cid to-
do de una historia.
El héroe de ¡a his-
ria esté en lugar ^re-
tminente.
Agrupar lasjigit-
ras sin que estén api-
nadas.
Escusar la multi-
tud de las Jiguras.
F
J_JS
§. II.
/sto es en quanto á cada figura en particular , previnien-
do que no hay regla que no tenga excepción , quando el
caso precisa , y no dexa arbitrio para elegir. Pero en quan-
to á la composición del todo de una historia , que es en lo
que ocurre mayor dificultad , es menester lo primero estar
bien puesto en el asunto , y en los personages precisos
que han de concurrir á él ; y sobre este intento hacer men-
talmente su composición , que llamamos dlbiixo interno : y
sin esto nunca pase á poner la mano en el papel , ii en el
lienzo , porque todo será andar borrando , y tentando la
ropa , sin encontrar el camino seguro del acierto ; y sobre
todo ponga especial cuidado en que la figura principal del
asunto , que llamamos el héroe de la historia , ocupe el lu-
gar mas preeminente , y goce de la luz superior , y todas las
demás se vayan gradualmente rebaxando hacia los extremos,
de suerte , que siempre quede el héroe dominante , y se
venga á los ojos , sin que sea menester buscarle , como dixi-
mos en el tomo i . lib. i . cap. 8. §. 1 .
Ha de poner también cuidado en agrupar las figuras de
suerte que no estén derramadas , ni tampoco apiñadas , sino
que haya ambiente entre ellas ; y especialmente si el perso-
iiage es grave , y de suprema autoridad , no estén arrinsa-
dos á él los asistentes , sino con la debida distancia , y sepa-
ración , en términos de urbanidad , y buena economía.
También ha de procurar que la historia no esté toda
sembrada de figuras , sino que haya variedad de grupos , y
en diferentes distancias , y que entre unos y otros términos
medie algún vacío , que llamamos respiración , para que la
vista descanse , á manera de las pausas que hay en la mú-
sica , que sirven de grande alivio á los cantores , y á los
oyentes ; y no menos de ornato , y magestad á la ' música,
porque á veces daña mas lo que sobra , que lo que falta , co-
mo lo dixo Cicerón hablando de Apeles '.
En-
I Magis ofFendit nimiom quam parum. Cic. orat. ad M. Brufum.
LIBRO SÉPTIMO.
129
,tv;TEntre las figuras, que no son de las esenciales á el asun-
to , sino que solo sirven de acompañamiento , procure tam-
bién que ninguna esté ociosa ; ó , como dice el Fresnoy , no
haya liguras de Alquilé , como que están esperando que las
ocupen en alguna cosa , porque allí están de mas ; sino que
una se admire , otra converse , otra señale á el sitio donde se
trata el caso , y últimamente , que todas juntas compongan
un todo armonioso , y de agradable consonancia , observan-
do , como se ha dicho , el agrupar , contraponer , y expresar,
eme así dice el Italiano : Grupo , contrasto , 6? esprcssione.
No haya ¿n la his-
toria Jiguras de al'
quila:
MM
III.
iii quanto á los trages observará el estilo de la nación
de quien fuere la historia , y la estación de tiempo en que
sucedió : advirtiendo , que los romanos usaron la rasura de
la barba , y el pelo corto , como se ve en las efigies de los
emperadores. Los griegos , persas , egipcios , hebreos , sarra-
cenos , y casi todas las demás naciones , y nuestros godos,
y españoles , hasta el señor rey Felipe IV. usaron la barba
crecida. Y en España , el tiempo que estuvo debaxo del do-
minio del imperio romano , es práctico el vestir las figuras,
ó santos de aquel tiempo, según el trage de los romanes.
Y como casi todas las naciones estuvieron debaxo de este
dominio el tiempo que duró , es corriente estilo seguir aque-
lla moda , que es la coraza , el tonelete , ó media sotanilla,
botines , y calzado abierto , y la clámide , ó manto , suelto,
ó anudado á el hombro izquierdo en un anillo , pasando por
debaxo del brazo derecho.
Pero después que nuestra España , con la entrada de
los godos , sacudió el }^go del imperio romano , comenzó
el trage de las calzas atacadas , y cuello alechugado , gorra,
y capa corta , que duró hasta el tiempo del señor Felipe
IV. que á el principio de su reynado introduxo el trage de
la golilla , aunque con alguna diferencia del que alcanzamos
en nuestros tiempos ; todo lo qual debemos observar en los
retratos que vemos de los reyes , y otros magnates anti-
guos , y héroes de casas ilustres , que nos pueden servir de
documento , y regla para estos casos.
Pero como de ordinario las historias que se pintan , y
mas entre católicos , son de la escritura sagrada , del viejo,
ó nuevo Testamento , ademas de las vidas , y martirios de
los santos , conviene mucho tener observado el trage de
los hebreos , que fué de túnica , y manto talar , con sus tur-
bantes de tocas , dexando sueltos los cabos ; pero esto era en
la gente de excepción , que en los mancebos , y gente ple-
Tof?i. 11. R be-
£« los trages se ha
de observar el estilo
de la nación de quien
fuere la Itistoj-ia.
Trage romano , de
qué se co7nj)onij.
Qué tiemjjo duró en
España el trage de
las calzas atacadas,
y quando comenzó el
de golilla.
Trage de los lie-
bre os.
¥
13°
MUSEO PICTÓRICO.
Trage morisco , afri-
cano y O turco.
Tragcs de las de-
más naciones dtl mun-
do.
Trages particula-
res de algunas nacio-
nes bárbaras.
De los medios que
se ha de valer el pin-
tor fara la variedad
de trages.
beya también usaban media sotanilla , pero no con coraza,
sino un trage ajustado , á manera de ropilla , y no con bo-
tones , sino con alamares , y la manga justa , con sus braho-
nes ; y en las piernas , y muslos unos calcetones hasta la
pantorrilla , y de allí abaxo sus botines , 6 calzas arrugadas,
y chinelas ; pero los sacerdotes traían con el manto cubier-
ta la cabeza , á manera de los apostóles , excepto el sumo
sacerdote , cuyas vestiduras eran muy raras , y misteriosas,
como se puede ver en el Éxodo , y también en la segunda
parte del Flos Sanctorum de Villegas en la vida de Aaron,
donde poco antes trata también de las Sibilas.
Los Mahometanos casi han seguido el mismo tragc que
los hebreos , con la diferencia de que no tienen mantos , y
que las túnicas son hasta media pierna , y los turbantes ma-
yores , y de diferentes colores , con una joya á el lado si-
niestro , y de ella sale una garzota , ó plumage 5 y las man-
gas son anchas , y acaban en punta , con alguna borlilla por
remate , y concluyen en sus botines , y chinelas de taíiiete;
es un trage muy galán , caprichoso , y pintoresco ; y tam-
bién usan sobreropas , aforradas en pieles , y monteras de lo
mismo : bien que esto es en la gente noble , que en los ple-
beyos no hay regla fixa.
Los egipcios , persas , caldeos , griegos , asyrios , y demás
naciones , fuera de Europa , y América , siguieron casi todos
este mismo trage , con muy leve diferencia , hasta los ánga-
ros , armenios , y moscobitas , y aun los polacos , por la ve-
cindad á estas regiones , y por lo menos es práctico usarlo
así en la pintura. Pero los indios , ya se sabe que ademas de
su color bruno , andan desnudos , coronados de plumas de
diversos colores , y de la cintura penden otras para honestar
en algún modo su desnudez , y con su aljaba , ó carcax i
el hombro , su arco , y sus flechas , y tal vez traen algunos
paiíos listados , y recamados.
Esto es por lo general , que por lo particular se podran
ver en los autores algunas diferencias de trages en los sár^
matas , medos , hetruscos , y otras naciones bárbaras , especial-
mente en el modo de vestirse , y armarse para combatir,
de que tratan Polivio , Justo Lipsio , Cornelio Tácito , Ti-
to Livio , y otros. Pero sobre todo importa mucho la ob-
servación de las estampas , y papeles antiguos , especialmen-
te de la coluna Trajana , y Antoniniana , con otros baxos re-
lieves antiguos , que andan estampados ; en que no ayudan
poco las de los modernos , que han caminado por esta sen-
da , como son Rubens , Aníbal , el Pousino , y Mons. le
Brun.
Es-
XIBRO SÉPTIMO.
»3»
E.
§. IV.
isto es en qtíánto á los trages en general de las nacio-
nes j pero ^- qué diremos de U comprehension que necesita
el inventor para la inteligencia de los hábitos, ó indumentos
eclesiásticos, así de todas las regiones de la christiandad, seculares.'
como de los sacerdotes seculares , monges,^ y- eremitas?
Negocio es este no menos arduo, y en que necesita traba-
jar mucho la observación del mismo natural , porque fuera
empeño muy dilatado el describir cada uno. Ademas , que
de 'esta materia , y de los demás trages de Europa hasta su
tiempo , escribió doctamente , y lo estampó Abrahan Bruin,
y lo eoiirinuü , con los demás trages del orbe , Juan Jacobo
Boysardo ; pero con gran puntualidad en nuestros tiempos
ha escrito , y estampado altamente todos los trages de las
religiones , y ornamentos eclesiásticos en tres tomos el Padre
Filipo Bonani , de la compañía de Jesús , cosa superior ! Y
los ha continuado hasta seis , cotí el gabinete de música , ór-
denes militares , y trages de diferentes naciones , donde lo
podrá ver difusamente el curiosa Y no son estos libros so-
los los que debe tener el inventor , sino otros muchos de
todas buenas letras , especialmente de historias , y fábulas,
en que debe ser muy versado , que si fuere latino , bien sa-
brá los que le hacen á el caso. Pero si fuere puramente ro-
mancista, necesita para la historia sagrada tener el Flos Sane-
ionim , donde leerá las vidas de los ptriarcas , y profetas,
con las de Christo Señor nuestro , y su Madre santísima,
y las de los santos mártires , confesores , y vírgenes. Para la
historia humana , después de la de España por Mariana,
hay para lo mas breve y conciso en lo moderno la Corona
gótica de Saavedra , y también la historia de España del
doctor Don Juan de Perreras , cosa doctísima , concisa , y
clara ; y para la historia romana los cesares de Mexía , los
de Guevara , y otros , que se han traducido de los lati-
nos ; y para las Fábulas, demás del Ovidio en romance , son
importaiKÍsimos los tres tomos del Teatro de los dioses , que
en nuestros tiempos salieron en castellano con grande erudi-
ción , cosa importantísima para este linage de historia fa-
bulosa , no tanto para lo poco que se ofrece en nuestra fa-
cultad , quanto para el conocimiento de las muchas que hay
pintadas en los palacios , y casas de príncipes ; que es sumo
desaliño ver uu pintor una historia , ó fábula , y no saber de-
cir lo que es.
\ Vn i}
Trages de las reli-
giones , y sacerdotes
Libros que debe te'
ner el inventor.
Tow. IL
Ra
Guar-
1-2 MUSEO PICTOBsI CO.
Qué ha de hacer el VJ"uarnecido' pues nuestro inventor con estas armas, y
fintor luego que se le fepundadocon estas noticióte,, .d^be , siempre que se le ofrez-
ofrece un. asunto que ea algún asunto histórico, ^huscar el ca^ en el autor que
ha de pintar-i Jg trate , y íkerle muy atentamente hasta, ^hacerse dueño de
todas las circunstancias .que en él cojijcurren ; y después de
meditarlo, muy despacio , formar , como diximos , e^ dibuxo
interno , g cQOíposicion mental , antes de pasar á ponerlo en
Loquehadeobser- ejcecucion ;' y si la historia fuere en pavimento regular , ha
'var el inventor , si la de hacer elección del punto principal d<; la perspectiva á
historia fuere en pa- su discreción , según la altura en que hubiere de estar la
cimento, ó plano re- obra , y según convenga para la buena ordenación del caso
«?"^^'"* histórico , de.suerte que se goce , y se comprehenda bien ; y
hecho esto ,. poner el plano en perspectiva, por las reglas
que diximosen.el toma i. üb. 3. cap. 2. y especialmente
en el problema ^2. propos.j 11. que es útilísimo para estos
casos observar la regla para . la degradación de las Hguras,
según sus distancias , hecha elección del tamaño de la pri-
Lós inconvenientes mera ; porque 'de mo hacerlo así en pavimento regular, se
que se siguen de no ob- pueden seguir grandes absurdos ; como el quedarse algunas
servar la degradación r^,^^ ^^ ^ ^^^^^ ^^^^^^^ dentro del pavimento; y
de las figuras según ° -^ , , , , * , , /
iistaneias ^'•'•^^ ^^"^ ^^^yo^'^'^ •> ^ menores de lo que les toca ; de todo lo
qual se le .podrá fácilmente ajustar la cuenta, siendo el pla-
Error de tm gran no regular. Yo sé de un gran pintor, no muy teórico , que
pf^or. habiendo plantado un ángel en un gran quadro en cierta dis-
tancia sobre una solería , y siendo la íigura del tamaño del
natural , no faltó quien le dixese , que el pie de aquel ángel
tenia vara y media de largo , siendo así que solo tenia poco
mas de una quarta , porque en aquella degradación donde
pisaba , ocupaba el pie tres losas ; que consideradas abaxo en
h línea del plano , tenia cada una media vara ; en que ha-
Efugio de la igno- liándose convencido , puso á el ángel volando ; y ademas de
rancia de un artífice, esto , borró la solería diciendo , que el executar solería era
descubrir un enemigo , como si el arte , que da reglas pa-
ra degradar una losa , no las diera para degradar un pie que
coincide con ella.
Otro error del di- Otra vez pintó este mismo artífice un perro , plantado,
cho artífice. y visto por las ancas , tan degradado , que la planta de las
manecillas venia i estar inmediata á la línea de los pies,
y el pavimento tenia el punto muy alto , y el perro esta-
ba en la parte inferior junto á la línea del plano , con que
venia á meter los brazuelos por el pavimento ; todo lo qual
procede de falta de teórica , pues no hay duda que qual-
quiera quadrúpedo , estando plantado , sella en el pavimen-
to
LIBRO SÉPTIMO.
^■33:
to quatro puntos, que unidos con sus líneas , constituyen Fácil exjiedicion de
un paralclogramo de proporción dupla , el qual. es facilísimo esta dificultad.
de poner en perspectiva , concurrente á la horizontal de la
obra, esté, ó nó , en línea, y hallados los quatro ángulos,,
son los quatro puntos en que ha de sentar los pies , que-r^
dando en su justa degradación.
Y así es importantísimo que el inventor sea teórico , por-,
que de no serlo , incurrirá en mil absurdos j y la gracia no
está en huir el cuerpo á la dihcultad , sino en saber , y pro-
curar vencerla. Para lo qual conviene tener muy presentes Convine tener muy
las reglas que pusimos en el tomo de la teórica , especial- presentes las reglas
mente , en el lib. 3. cap. 2. y 3. Y también lo que diximos de la teórica.
en el lib. i. cap. 7. 8. y 9. acerca 'jde las partes integrales
de la Pintura para la buena economía , y ordenación del
todo ; pues no está el primor en el saber inventar , sino en ei
saber disponer , como discretamente lo dixo Platón '.
R
§. VI.
ero si la historia hubiere de ser sobre pavimento irre-
gular, como sobre nubes, ó terreno campestre , ó en el
ayre , tiene mas libertad , porque no se le puede ajustar la
cuenta , ni justificar el alcance tan fácilmente : bien que siem-
pre ha de caminar debaxo de unas mismas reglas , á juicio
prudencial , fingiendo las líneas de la degradación imagina-
riamente , en que es tan fiel la vista bien disciplinada , que
sin mas examen que conformarse ó no con el objeto , co-
noce si esta bien , ó mal regulado , especialmente si la tem-
planza , ó fuerza de los términos distantes no está graduada
á el respecto de su degradación de quantidad , como dixi-
mos en la teórica, lib. 3. cap. 3. teorema 20. propos. 24.
cuya regla es importantísima , y hasta ahora de ninguno que
yo ha\ a visto , discurrida ; porque en nosotros la vista es el
juez arbitro de nuestras operaciones , así como en la músi-
ca lo es el oído ; y como en esta , sin mas examen , basta
la disonancia para calificar de discorde algún punto , así en
la Pintura basta la inadequacion de la vista docta con un
objeto para convencerle de defectuoso.
Esto es , para no detenerse en hacer mas justificado exa-
men : no porque en rigor no le puede haber , pues para ello
dimos regla muy ajustada en el tomo de la teórica , lib. 3.
cap. 2, propos. 1 1. en la aplicación ; que por no repetir , y
estar alU la demostración , y la figura en su lámina , remito
allí,
Si la historia es en
paTÍmento irregular,
es mas fácil ; pero
siempre ha de ir de-
baxo de unas mismas
reglas.
La vista es el juez
arbitro de la Pintura,
Regla para la gra-
duación de las figuras
en el ayre , / en pavi-
mento irregular.
Non inventionein
PkcJro.
sed dispositionem laudandatn ese. Fhit. in
S\ji
í^4 M U S E o P I C T o Pv I C o.
allí á el inventor estudioso, el qnal preparado ya con es-
tos antecedentes , formará su invención, procurando colocar
en el medio de la superficie el héroe dtl asunto , con el
caso histórico , que se pretende expresar , como ya se dixo,
lo qual execute con tal viveza , que qualquicra lo pueda
comprehender sin preguntarlo , enriqueciéndolo con la dife-
rencia de sugetos de todas edades , y sexos , y diferencia de
acciones , que no se encuentre una con otra , exornándolo
con la variedad de algunos adherentes , como pedazo de
arquitectura , cortina , celage , ó pais , según lo pidiere U
calidad de la historia.
,E'ÍJp 0¡ í
CAPITULO II I.
Cómo ha de examinar el artífice su invendon , y purificarla
de todos defectos.
A,
§. I.
.unque no es el menor examen el que se ha dicho en
el capítulo antecedente , en razón de perspectiva , eso está
bien, para la composición del todo, y la graduación de los
términos en quantidad , y qualidad ; resta ahora el ir puri-
ficando cada parte , de suerte que conste de la debida pcr-
_ ., . feccion , en razón de dibuxo , en razón de propiedad , y en
Biluxo , propia- ^^^^^ ^^j ^^^^^^
dad. y decoro en la ^ ,^ . , . . , ,.,
mniura "^^^ perhcionar la mvencion en razón de dibuxo es ne-
cesario , especialmente en los principios del inventor , hacer
estudio particular de cada figura de las mas señaladas por
el natural , y mas si es desnuda ; pero aunque no lo sea,
siempre será conveniente para observar la buena casta de
trazos en los vestuarios , y los golpes ciertos de luz que ofre-
ce el natural , eligiendo siempre la que le convenga , según
el grado que la figura tuviere en lo inventado , como si
está contrapuesta en obscuro contra claro , tocada de luz por
algún extremo , 6 si goza plenamente de la luz , 6 solo le
alcanza la mitad ; pero lo que es inexcusable , por mas que
ayude la práctica , es el dibuxar los extremos por el natural,
y siempre que se pudieren pintar por el mcsmo , será mu-
cho mejor , por aquella gran luz que ofrece para el colo-
rido , con la variedad , y hermosura de tintas , aplicadas á
sus ciertos lugares con tan singular gracia , y propiedad in-
separable , que sin él no es posible acertarlo con aquella
perfección. Y así encargo mucho sobre todo , que siempre
que las carnes se pudieren pintar por el natural , se ha^a;
porque como aquella es obra inmediatamente de un artíhce
in-
LIBRO SÉPTIMO.
*35
infinitamente sabio , está siempre latiendo en ella en repe-
tidos primores aquella infinita sabiduría con que fué forma-
da , y siempre tiene mas y mas que saber , que espetuJar,
y que admirar.
Pero en los paiíos ó vestuarios solo se podrá tomar un
apuntamiento muy ligero del todo por el natural vivo ; por-
que como es preciso que descanse , se mudan luego los tra-
zos de calidad , que es imposible continuar lo comenzado.
Lo que no sucede en el desnudo , que aunque descanse,
siempre que se vuelve á poner , guardando el mismo sitio,
y acritud , se halla lo mismo. Y así para las figuras vestidas,
sean de la calidad que fueren , será acertado usar del Mani-
quí , que si es del tamaño del natural , será lo mas conve-
niente , porque le venga bien qualquiera trage del natural,
como unas armas , un hábito religioso , ó algunos indu^
mentos sagrados.
Pero en orden á los trazos , ademas de lo que el mismo
natural enseíía , ha de poner gran cuidado en que estos sean
apropiados á la naturaleza del paíío que pretende represen^
tar ; pues si es grueso , como un sayal , ú otros semejantes,
es menester que los trazos sean francos , y no delgados , ni
agudos en las quiebras , ó senos que hicieren. Y asimesmo,
si es de seda , tenga aquel lustre , y ligereza de trazos , casca-
das , y quiebros , que según su especie le pertenece , para lo
qual importa muchísimo la vista , y observación del natural;
y mas si es un tafetán sencillo , un volante , una toca , ó
un cendal, en que es preciso que la delgadeza, y ligereza de
los trazos demuestre la calidad de lo que representa.
También ha de observar , siempre que pudiere , algún
golpe de luz , ó plaza grande de claro en los paiíos , porque
da gran magestad á la figura , y á la obra. Pero sobre todo,
ha de poner gran cuidado en que los mismos trazos apun-
ten con disimulo el desnudo , no de suerte , que parezcan
mojados , y pegados á la figura , como hacían los antiguos,
y especialmente los griegos : que por eso digo con disimu-
lo , no con afectación, que ha habido algunos que hasta
los músculos quieren señalar en ellos , sino con un cierto
descuido que le apunten , y le engalanen ; y aunque sal-
gan fuera algunos trazos , como para desmentirle , dexar
siempre al descuido algún amago en los mas inmediatos
á la figura. Y cuidado en no apretar los obscuros en algu-
no que cruce , ó se forme donde hay macizo , y bulto de-
baxo , que eso se ha de reservar para los fondos donde no
lo impide lo sólido del desnudo , y últimamente repare el
inventor que todos los trazos ó son de figuras de trapecios,
ú de triánsulos escalenos.
Dificultad de los
vestuarios £or el na-
tural.
El uManiquí será
cofiveniínte al tama-
ño del natural.
Observación j>ara
los trazos de las ro-
j}as.
Observar en los
paños alguna plaza
grande de luz.
Los paños apunten
el desnudo , pero no
de suerte que parez -
can mojados , y pega-
dos á la figura.
¡36
MUSEO PICTÓRICO.
Figura de mover,
cómo se dispone , y se
usa de ella.
■ -Y aunque dixe seria conveniente para eso que el Ma-
niquí fuese del tamaño del natural , no embaraza eso para
que cada uno se ingenie como pudiere , pues muchos le tie-
nen como la mitad del natural , y otros menos. Y aun se
suele vestir de papel de estraza mojado un modelo , aco-
modando el trage á el intento , y en secándose , puesto á la
luz que es menester , se dibuxa , supliendo algo que le fal-
te , y se hacen cosas muy buenas. Y mucho mejor con fi-
gura de mover , para lo qual se tiene un molde de una fi-
gurilla de una quarta de alto , abiertos los brazos , y piernas:
y esta se vacia con una pasta , hecha de cera , trementina,
pez griega , aceyte de linaza poco , y polvo de ladrillo , y
en estando frió lo que baste , se saca del molde , y se pone
en aquella actitud que cada uno quiere : y esta se viste
luego de papel , ó trapos delgados , mojados en agua cola;
y cortados lo mas que se pueda á la moda del trage que
debe tener , y colgándola de un hilo , ú dos , y puesta á su
luz competente se dibuxa ; y después los extremos se estu-
dian por el natural , ó modelos á proposito , y se hacen co-
sas muy excelentes. Y en especial esto es muy importante
das paralas bóvedas, para angeles , y figuras volantes, y escorzadas , como se ofre-
cen en bóvedas , y otros sitios , que suelen pintarse á el tem-
ple , d al fresco , porque en semejantes actitudes no es po-
sible poner el natural : y así tomando de esta suerte el todo
de la acción , y estudiando los extremos , como se ha dicho,
viene á salir con tanto acierto , como si toda la figura se
hubiese hecho por el natural.
Figuras escorza-
E,
§. II.
Tres cosas que se J-Jin orden á la propiedad de las figuras , se debe considerar
han de atender en or- lo primero la calidad de la persona. Lo segundo , el trage
den a la propiedad que le corresponde. Lo tercero , el afecto que le pertenece.
de las figuras. gj^ quanto á la persona , se ha de poner toda atención
en la diferencia que hay de una figura de Christo Señor
nuestro á la de un Alcides , ó un Júpiter , no solo en el sem-
blante demonstrativo de aquella suprema deidad , modestia,
y severidad , sino en la simetría , y anatomía del cuerpo , si
hubiere algo desnudo , que demuestre nobleza , y magestad,
no anatomizada , y musculosa , como si fuesen las carnes de
un Jayán ; y asimismo la severidad en la acción , según el
caso que representa. Y á este respecto se ha de considerar
Ja de un rey , un príncipe , un juez , i'i otro magnate , que
represente en el semblante y acción la calidad de la persona,
y la seriedad del acto en que se halla. Aseguro que no pue-
do mirar sin impaciencia un quadro de Christo Señor nues-
tro
•
L IB P.O SÉPTIMO. 137
tro , dándole la comunión á santa Teresa , que está en cierta
parte de esta Corte , que parece que los dos se van á em-
bestir , y un ángel que toca la campanilla , que pudiera es-
cudarse , poniéndole en acto de adoración , tan intrépido , y
tan volantes las ropas , como si fuera a hacer una suerte á un
toro ! Siendo el acto de mayor seriedad que se puede imagi-
nar. No lo es menos otro de la coronación de nuestra Seño-
ra , en que concurren personas de tan alta magestad , pero
con acciones tan impropias , indecorosas , é inmodestas , q^ue
desmienten la seriedad de tan soberanos personages.
' \ Ha de ser pues el inventor buen representante : y así El Pintor ha de
como el que lo es , procura revestirse de la calidad del sugeto serbuenre^usentante.
que representa , observando en la magestad lo serio ; en el
valor la intrepidez ; y en lo truhán lo jocoso : así el Pin-
tor á el tiempo de la invención , se ha de revestir interior-
mente de toda la farsa de personages que pretende repre-
sentar , no solo en el semblante , y en las acciones , sino tam-
bién en la propiedad de los trages , según su esfera y calidad.
y en la expresión de los afectos , de suerte que por ellos
se pueda entender el sentimiento interior , y aun leerse,
como en un libro abierto , lo que hablan. Llegándose á es- .
to la diferencia de sexos , y edades , apropiando á cada una
la ocasión arreglada á su naturaleza : pues las de mugeres
han de ser siempre modestas , y no desplantadas. Las de los
mancebos vigorosas , y ágiles , quanto las de los ancianos
torpes , y pausadas ; las de los niños con simplicidad , y ti-
midez , como diximos en la teórica mas difusamente en el
lib. 1. cap, 7. y especialmente en el §. 7.
E.
S. IIL
m quanto á el decoro de la invención , bien sea de his-
toria , ó bien de figura sola , es menester poner grande aten- Cómo- se debe cau'
cion en la honestidad , recato , y decoro de las figuras , lo *^l^^ ^^ P"*°^ ^^ ^^^
qual entre católicos parece reprehensible que necesite de re- P^^^"*"^^ ° scenas,
flexión este punto : pues aun entre gentiles se juzgó digno
de la providencia de los magistrados el celar , y prohibir
«que se pintase cosa torpe , ó deshonesta '. Entre los tebános,
fué prohibido con pública ley ^. Aristides , aunque pagano,
se admira cómo los primeros que vieron algunas pintu-
ras obscenas pudieron abstenerse de castigar á el autor de
Tow.If. S obra
I Cum vero dicere quicquam ñeque picturam,nequestatuamesse
inhomHum interilixerimus , clarum talium rerum itnitatricenv. ^rist,
est , quod & aspicere aut picturas, 7. Polit. cap. 17.
aut actus défor lies prohihemus. Sit 3 Apud Schefer, S-, S»
¡gitur cura' magisttatibus nullam nytiiizc.
8
MUSEO PICTÓRICO.
Excomunión ma-
yor , )' otras penas con •
tra los que pintaren
cosas lasci-vas ,y des-
honestas.
Tintares que lian
tenido el título de cen-
sores , y veedores de
las pinturas.
obra tan impía '. Pero aun no es menester para prevenir el
recato el que la pintura" haya de ser por su naturaleza las- •
civa , torpe , deshonesta , y provocativa : basta que en la des-
nudez , especialmente de mugeres, pueda ofender ,_ ó escan-
dalizar los castos ojos que la miran. Con razón exclama el
padre Antonio Posevino sobre este punto diciendo : Pues
si los mismos filósofos gentiles , Platón , Aristóteles , y otros
prohibieron el pintar mugeres desnudas , porqii¿ su aspec-
to provocaba los ánimos , l porque el católico magistrado^
d quien Dios ilustró , y libró de aquellas tinieblas , no ha-
rá que el christiano confiese ser impio el que afirmare que
Christo con Belial ^ y el Arca de Dios con la de Dagon,
■pueden morar Juntas = ? Pero no carece de providencia es-
te punto en el expurgatorio del supremo tribunal de la In-
quisición á el principio , por estas palabras 3 : Y para obviar
en parte el grave escándalo ^ y daño no menor que oca-
sionan las pinturas lascivas , mandamos : que ninguna
persona sea osada á meter en estos rey nos imagines de pin-
tura , láminas , estatuas , ú otras de escultura lascivas^
ni usar de ellas en lugares públicos de plazas , calles , o
aposentos comunes de tas casas. \ asimismo se prohibe
A LOS PINTORES, QVE LAS PINTEN, Y A LOS DEMÁS
ARTÍFICES , QUE LAS TALLEN , NI HAGAN , PENA DE
EXCOMUNIÓN MAYOR LAT^E SENTENCIJE , CANÓNICA MO-
ifJTlONE PREMISA , y de quinientos ducados por tercias
partes , para gastos del santo Oficio , Jueces , y denun-
ciador , y un año de destierro á los pintores , y personas
particulares que las entraren en estos reynos ,■ o contraroi-
nieren en algo á lo referido. Y en conseqüencia de esto,
muchos pintores han tenido el título de censores , y vee-
dores de las pinturas , como lo tuvo Francisco Pacheco el
sevillano , que escribió el libro de la Pintura ; y don Jo-
sef García Hidalgo decia tenerlo también, \ d mí, aunque
indigno , me hizo esta gracia el Excelentísimo Señor Don
Antonio Ibañez Inquisidor general, jj^q .-.o-.
Tanto como esto mueve , y escandaliza una pintura, 6
escultura deshonesta , que ha obligado á los magistrados su-
.premos á fulminar semejantes censuras, con el apercibimien-
,to de tales penas , y condenaciones.' Y, aunque, es verdad,
que atendiendo a el rigor de la letra , solo habla de ^/«/«-
ras lascivas : esto es en actos de su naturaleza torpes , pro-
• vocativos , y escandalosos , como largamente notamos en la
ted-
I Impías picturas ego thiror
quomodo qui primi viderunt ab
eorum artiiicibus & auotoribus
uianus absiinere potuerint. ^risti-
ílet wt fine oíat. Istlmic in Nept.
a ' Púíevin. de pcsst , Ü pict.
cap. vj.
o i. jú. Expurgatorio, Regula a.
LIBRO SÉPTIMO. 139
teórica , lib. a. cap. 4. §• 4. y que siendo como es penal es-
ta ley , se debe restringir : no obstante eso , debemos ha- Bebe el pintor ca-
cemos cargo de la flaqueza humana, y precaver quanto sea túlico precaver la rui-
posible la ruina espiritual del próximo , aunque no sea sino «^ espiritual del pro'
por caridad , procurando honestar quanto sea posible aque- ^'"'''•
lias Hguras que aun remotamente puedan provocar en al-
gún modo á deshonestidad ; porque como es tan sutil nues-
tro común enemigo , no solo de medios muy indiferentes,
pero aun directamente buenos , y sagrados , suele aprove-
chaise para nuestra ruina. Yo supe en cierto monasterio de
la santa Cartuxa que á un religioso de aquella casa le hu-
bieron de quitar de la celda una imagen de María santísi-
ma de suma perfección , porque su mucha hermosura le
provocaba i deshonestidad. Astucia verdaderamente diabó-
lica , forjar del antídoto el veneno , y convertir en tosigo
la triaca !
No hay duda que en esta materia interviene aquella tan
sabida distinción , que tan doctamente nos enseñan los mo-
ralistas del escándalo activo , y el pasivo : que el activo es
el que ocasiona la acción ^^r se , y de su misma naturaleza: Escándalo activo y
y el pasivo es el que per acadms , y en fuerza de la facili- pasivo cjué cosa. sea.
dad y flaqueza del paciente se sigue sin culpa del causante,
como en el caso que acabamos de decir del religioso car-
tuxo. Y así , no siempre está de parte del pintor , ni de la
pintura la culpa, quando^^r se, y de su naturaleza no es
provocativa , ni deshonesta ; y en este punto , tanto debiéra-
mos cautelarnos de los desnudos del hombi'e , como de los t ^ j 1 •
. , , / j , A .' lauto se debiera
de la muger , por lo reciproco de los sexos j smo , que como cautelar el desnudo del
los hombres son los que escriben , ponen siempre la mira hombre , como el de la
en el objeto de su provocación , que es la muger. Pero si la muger.
estas escribieran sobre este asunto , bien tuvieran que decirj
pues no es menos poderosa la flaqueza humana en la debi-
lidad femenil , que en la varonil fortaleza. Y sin embargo,
de los desnudos del hombre , como no sean deshonestos,
se hace poco caso ; pero de una muger , por poco que sea,
nos parece un escándalo. Es verdad también , que la fre-
qliencia de los desnudos del hombre , en que tiene tantas
licencias el arte , puede ocasionar la falta de reparo ; como
también lo extraño del de la muger , porque rara vez se
encuentra , puede excitar con la novedad la- atención , y con
pila el peligro.
Pero sin embargo de lo dicho , hay asuntos , dexando j^^., asuntos sa-
aparte las fábulas , que , ó no se han de pintar , ó ha de ha- grados, que nosepue-
bcr desnudos , así de hombre , como de muger. Y sino, den hacer sin ¿lesnu-
¿"cómo pintaremos á nuestros primeros padres en su crea- *^"^ ^^ hombre,)' dt
cion , y en el caso mismo de la primera culpa , en la trans- '*>'^'S^''-
Toin. II. S 3 gre-
140
MUSEO PICTÓRICO.
Diferencia entre lo
desnudo , y lo desho-
nesto , ó lascivo.
Christo nuestro bien
desnudo en su pasión y
no escandaliza , sino
cotnfadeef.
crresion del precepto negativo del Árbol de la Sciencia , y
aun en otros posteriores ? Pues para ponderar que un hom-
bre está desnudo , decimos que está hecho un Adán ; ademas
de expresarlo el sagrado l'exto '. Porque aunque después
con la malicia que participaron por la culpa , avergonzados
de verse desnudos , procuraron honestarse con las hojas de la
hio^uera , eso fué solo para encubrir las partes pudendas , que
lo demás desnudo se quedó , para padecer indefensos las in-
clemencias del tiempo en castigo de su culpa , hasta que la
divina Providencia los vistió de pieles 2 , y ellos lo continua-
ron , sin duda de los animales que ofrecian en sacriíício , para
cubrir , y defender su desnudez. ^- Y qué diremos de la ex-
presión de las ánimas del purgatorio , y de la resurrección
de la carne , y el juicio final ? Déxolo á la prudente conside-
ración del discreto. Y así quisiera yo que se hiciese la de- .
bida reflexión sobre este punto , distinguiendo entre lo des-
nudo , y lo lascivo , ú deshonesto , que es á lo que directa-
mente mira el edicto del expurgatorio : porque en mi corto
juicio , bien puede estar una figura desnuda , y no estar des-
honesta. Y sino ¿ qué diremos de Christo nuestro bien , des-
nudo en diferentes actos de su pasión santísima ? Ya veo
que me dirán , y con mucha razón , que este objeto no es
de escándalo , sino de compasión : no provoca , sino lastima.
Bien ; y quando pintamos á su Magestad resucitado , glorio-
so , lleno de hermosura , y resplandor en diferentes casos,
hasta su gloriosa Ascensión , qué diremos ? Pues la Escri-
tura sagrada no dice que usase en estos casos su Magestad
de indumentos algunos, porque los usuales fueron sortea-
dos 3 , y los paños del sepulcro allí se quedaron 4. Ver-
daderamente que es preciso recurrir á la inmunidad de ob-
jeto tan superior , que le exime de las leyes de nuestra mise-
ria ; y que su propia soberanía , y magestad , es un velo que
nos lo disfi'aza , y encubre , concediéndole solo á el culto,
y reverencia. Dexo aparte con esto muchos santos , y santas
en los desiertos , y en los martirios, que precisamente han
de estar desnudos , así por la realidad del hecho , como por
la costumbre de pintarlos así : como el baiío de Bersabé,
y de Susana , &C. Pues si así no se pintan , lo atribuyen á
impericia del artífice , diciendo , ser poco noticioso , que por
huir la dificultad de lo desnudo , se acogió á el sagrado de
lo
I"" Érat áiitém'' üterque nudus
Adam scilicét &i uxor ejus:& non
erubescebant. Genes, 2.
2 Fecit quoque Dutninus Deus
Adae &[ uxori ejus túnicas pelli-
ceas , &i induit eos. Genes. 3.
3 Paniti sunt vestimenia mea
sibi , & in vestem tneam misserunt
soriem. Joan. 19.
4 Venit ergo Simón , sequens
eum, & intrdivit in monuirenitni,
& vidit lin!eomÍ7¡a posita , (j suda~
rium , quoij fuerat sufcr caput
ejus, &c. Joíin, 20.
LIBRO SÉPTIMO. 141
lo vestido. Y qué diremos de la pintura del juicio final , tan
justamente celebrada , de mano del insigne Micael Ángel,
y colocada en el Vaticano , tan llena de desnudos , y tan sin
recato , que muchos de los santos tienen manifiesta su vi-
rilidad ? Y colocada en el consistorio supremo de la igle-
sia católica ? Confieso mi ignorancia , y cautivo mi enten-
dimiento.
Y así soy de sentir , salvo el superior dictamen de los
doctos moralistas , que se debe hacer distinción entre lo des-
nudo , y lo deshonesto , y mucho mas de lo lascivo. Y que
se pueden pintar las historias sagradas con aquellos desnudos Resolución acerca
que las tiene ya recibidas la iglesia nuestra madre , y la eos- de los desnudos en las
tumbre christiana , procurando siempre usar de toda la in- pinturas sagradas.
dustria posible para honestar el desnudo en los casos pre-
cisos , especialmente en las mugeres : ya con el cabello , ya
con algún cendal , si lo admite la historia , ya buscándole
la actitud , y contorno mas modesto , ó ya encubriendo par-
te de la figura , con otra que se le anteponga , como Adán,
á Eva ; y á santa Águeda , ú santa Catalina martyr ; y algún
verdugo que las esté atando. Y finalmente concluyo remi- ~
riéndome á la discreción del artífice christiano , prudente. En las fábulas hay
modesto , y de timorata conciencia , en que solo prevengo, mas licencia , pero no
que para las fábulas hay alguna mas licencia , pero ninguna í^/^ deshonestidad y
para la deshonestidad , y lascivia ; sujetando en esto , y en ^^ lascivia.
todo , mi dictamen á la superior censura de los doctos , y de
nuestra santa madre iglesia católica romana.
R
S. IV.
.esta ahora tratar- de otro linage de pinturas , que sin ser
desnudas , ni deshonestas , suelen ser accidentalmente provo-
cativas. Estas son los retratos pequeííos , que llaman de fal-
driquera y y por otro nombre amatorios ; en que no po- El retrato de su na-
demos negar , que el retrato de su naturaleza es indiferen- turaleza es indi/eren-
te, y aun pudiéramos decir, directamente bueno, si los fines, '^•
y el mal uso no le vician , que de esta forma no hay co-
sa , por buena que sea , que no esté expuesta á la siniestra
jurisdicción del abuso. Christo Seííor nuestro nos dexd re-
petidos testimonios de esta verdad en diferentes retratos de
su humanidad santísima , con que enriqueció á su esposa la
Iglesia , para prendas de su amor en los desconsuelos de su
ausencia , como difusamente notamos en la teórica , espe-
cialmente lib. 2. cap. 3. §. 2. Y así vuelvo á decir , que por
lo menos , el ser indiferente el retrato de su naturaleza , no
se le puede negar , y consiguientemente el ser lícito. Pero á Xo lícito se hace
veces concurren tales circunstancias , que absolutamente le ilícito con el mal uso.
ha-
142 MUSEO PICTÓRICO.
hacen' ilícito , como el que solicita el retrato de la amiga,
para excitar en su soledad su deleyte sensual. Esto es ver-
dad , que siendo como es mal uso de la cosa lícita , se lo
debe imputar á sí mismo , y no á el retrato. Pero si al pintor
le consta que el retrato que le mandan hacer no es para
fin honesto , no lo puede hacer con segura conciencia ; y
mas si la muger , ó qualquiera de los dos son casados , sino
es que sean parientes cercanos , y convenga en ello el ma-
rido. Así lo siente la común de los doctores , y con ellos el
Padre Benito Remigio en su Práctica de Curas al foL i o i .
Quando puede ser num. 4. por estas palabras : Es pecado mortal ::: pintar , o
pecado mortal hacer retratar la amiga , o amigo de la persona que pide se U
un retrato. retrate , si se persuade que ha de usar mal del retrato , te-
niéndole en su casa , y provocándose con él d ofensas d&
Dios ; sino es que alguna causa justa intervenga , qu&
cohoneste la necesidad , o utilidad de escribir , ó pintar , co-
ino se dixo al fol. 76. tratando de las causas j listas que
excusan el hacer , o administrar las sosas indiferentes^
^c. Respecto de lo qual , ha menester el pintor portarse en
esto con gran recato , y cautela ; ó bien para excusarse ; ó
procediendo con buena fe , no constandole lo ilícito , al me-
nos con moral probabilidad , pues no le toca examinar las
conciencias agenas ; y en duda , ninguno debe presumirse
malo , en que también pudiera incurrir en juicio temerario.
Y aun constandole , parece que dicho autor le excusa de pe-
cado , interviniendo /como dice , alguna causa justa que lo
Qué causas pueden cohoneste , como el redimir su necesidad , no perder otros
excusar de puado un mayores intereses , y ser persona superior , de quien depen-
retrato ilícito. den sus conveniencias , y que no por eso se ha de remediar
el daño, &c. Bien que esta opinión- tiene algunas limita-
ciones en la 5 1 proposición , condenada por nuestro santísi-
mo Padre Inocencio XI : pues no parece bastan para excu-
sar de pecado mortal en semejantes casos motivos tan leves,
sino que se requieren mas graves , como temor de la muerte,
mutilación de miembro , y otros semejantes. Lo qual se de-
be medir según el juicio de varón prudente , y docto. Su-
Estilodelasnacia- pongo que en Francia, Flandes , Alemania, Italia , é In-
7ies extrangeras acer- glaterra , es corriente el tener retratos mayores , y menores
ca (k ¡os rttraios. de todas las madamas sobresalientes en calidad , y hermo-
sura , sin que de esto se haga melindre , ni misterio alguno;
pero en España es mas escrupuloso el pundonor. Y así es
menester tratar esta materia con diferente recato.
)iji;í3SJ
Y
Y
LIBRO SÉPTIMO. 143
§. V.
últimamente , ha de procurar el pintor tan por todos ,
caminos sublimar la perfección de sus inventivas , que si po-
sible fuere , no se pueda mejorar. Acuerdóme , que hablan-
do en cierta ocasión con Don Juan del Vado , que fué gran
maestro de música de la capilla real , acerca de la habili-
dad de Juan Hidalgo , que también lo fué , me dixo que
este no podia hacer sobre un intento mas que una compo-
sición, y que él haria muchas; pero que .si de todas estas
se sacase una quinta esencia, saldría la dó Juan Hidalgo.
Tanto como esto la especulaba, y. examinaba primero. Y
así procure el pintor examinar de suerte sus inventivas , que
de todo lo que se pueda idear haga un extracto tal , que
no se pueda hacer mejor. No será ageno de este proposito
prevenir aquí al artítice pintor la cautela con que ha de
proceder en pintar etigies , y casos milagrosos de personas
I venerables , observando el decretó del señor Urbano VHI.
que es el que se sis;ue.
>y La santidad del Papa Urbano VIII. de feliz memoria,
>'en 13 de Marzo del año de 1625 promulgó un decreto en
y>h. sacra Congregación de la santa romana y universal In-
í'quisicion , de él mismo confirmado á 5 de Julio de 1631
í'con el qual prohibe se den á la estampa libros que con-
^' tengan vidas , y acciones de hombres ilustres , muertos con
» fama de santidad , ú de martirio , las virtudes , revelacio-
»' ncs , y milagros , gracias , y beneficios , como obtenidos
í'de Dios , por medio de sus intercesiones, sin ser primero .. .
» examinados por el Ordinario.
Y asimismo reprueba , en virtud del mismo decreto,
todos aquellos libros que m\ el dicho examen fuesen ei?
adelante impresos. Y es de advertir , que lo . mismo que
se dice de los libros , se entiende de las pinturas , por
ser estas libros abiertos donde se lee pintado lo que en
los libros escrito.
C A P I T U L O I V.
'De la practica , y observaciones de la. Pintura, al fresco*
T
-1 Ji practica de la pintura al fresco tiene aqui so debido Pintura al fresco
lugar , porque no es para copiantes , ni pintores tímidos,, ni «o es f ara copantes.
sujetos á tener precisamente por donde obraí de caudal age-
no
«44
MUSEO PICTÓRICO.
Difínicion de la Pin-
tura al fresco.
Disfosúion dfl es'
tuque.
Cantidades de la
cal , y la arena fara
el estuque.
no ; pues aunque siempre ha de haber traza ajustada á las
medidas del sitio , y estudios particulares , ya de algunas fi-
guras solas , d ya de algunos grupos de historia , esto ha de
ser de caudal propio : mediante lo qual se obra con liber-
tad , magisterio , y dominio , que es lo que requiero este li-
nage de pintura , para que en un dia se pueda avanzar mu-
cho , y la obra tenga menos remiendos , y pegaduras , sin
otros intereses de mayor importancia para su lucimiento,
como adelante diremos.
Es pues la Pintura al fresco , como diximos en el to-
mo primero , lib. i. cap. 6. §. 8, la que obra con sola el
agua , y los colores mediante la. virtud atractiva del es-
tuque fresco , que cubre la superficie donde se pinta. De
donde se infiere , que no se puede dibuxar en el mismo
sitio cosa alguna que se haya de pintar al fresco , como
se suele hacer en el temple , á <:ausa de haberlo de cu-
brir luego el estuque. Llámase al fresco , porque se ha de
pintar estandolo el estuque , y no de otro modo : y así
no se tiende , ni se señala cada dia mas porción de lo
que en aquel dia se pueda concluir , y por eso le lla-
man tarea , y el italiano giornata , lo mismo que jor-
nada , que es el camino de un dia. Y porque el estu-
que ante todas cosas se debe preparar, hablaremos prime-
ro de su disposición.
E.
§. II.
á estuque debe prevenirse , si posible fuere , quatro ó seis
meses antes que se comience á usar de él ; y en caso que no
sea posible , comenzar por las cosas de arquitectura , y ador-
nos ,■ 'si lo hay , antes de emprender lo que hubiere de his-
toria, ó figuras. Fraguase pues el estuque de cal , pasada por
arnero , y au;i si puede ser , por cedazo de cerdas algo abier-
to , y de arena xugosa , y de buena calidad , y no arcillosa,
pasada por cedazo de cerdas , para lo qual necesita de es-
tar algo oreada , porque sino cria una cortecilla el cedazo
que no la dexa pasar ; y lo mismo hace la cal , aunque gol-
peándolo boca abaxo , se cae.
Las cantidades han de ser ¡guales , que es lo mejor , se-
gún tengo experimentado , y mas si no hay el tiempo que
dixe para que el estuque se dulcifique bien ; que si hubiese
tiempo sobrado , se podran echar á tres espuertas de cal dos
de arena. Y esta mezcla se ha de hacer con a^ua dulce én
algún gran tinajón, estanquillo, 6 artesón muy grande, don-
dé cómodamente se pueda batir , y dexarle bien bañado , f
cubierto de agua. Y si la obra»es grande , conviene tener dos
de
LIBRO SÉPTIMO.
'45
de estos depósitos , para que en tanto que el uno se gasta , se
vaya preparando el otro.
Hcciía así esta mezcla , se ha de batir todos los dias,
quitándole primero con alguna tejuela aquella lapa , ó es-
pejuelo del salitre que cria encima del agua , que para este
tin se dice ha de quedar bien bañado , y cubierto de agua,
y dexandole en la misma forma , se hace á otro dia la mis-
ma diligencia , y se continua siempre con el agua dulce , sin
dcxarle nunca embeber , ni secar. Y de esta suerte viene i es-
tar tan suave , y puriticado de aquella braveza de la cal , que
se gasta como una manteca , sin ofensa de las colores , ni
hacer aquellas mudanzas de fresco á seco , que á veces dexa
burlado i el mas experto.
Y aunque esto no lo ha de hacer el pintor , conviene
que lo sepa , á fin de que lo pueda mandar , y advertir á el
al bañil , que para este efecto y otros habrá de asistir , ya sea
por cuenta del pintor , ó ya del dueño de la obra ; porque
no todos saben las calidades , y cantidades que esto debe
tener , y mucho menos para el manejo. Y antes de tratar
de él , debemos suponer la superficie dispuesta en la for-
ma conveniente. Y e5 lo primero , que esté bien seca , y
libre de toda humedad , porque no estandolo , se quedará
manchado después con el salitre que arroja al tiempo de
secarse.
Lo segundo conviene que la superficie esté áspera , y
raspada , pero igual. Lo raspado , y áspero , importa para
que el estuque haga presa , y no se caiga , ó se descostre.
Lo igual importa para que el estuque no haga quiebras;
pues donde quiera que haya algún hondo , como es preci-
so igualarle para que no degenere de lo demás , de ahí pro-
cede , que habiendo de quedar mas cargado en aquella parte,
queda siempre algo fofo , y por allí abre , y hace grietas , y
aun se cae.
Lo tercero importa bañar la superficie muy bien con
agua dulce la tarde antes solo aquel pedazo que se haya
de pintar el dia siguiente , y lo mismo se ha de hacer tam-
bién por la mañana antes de tender el estuque , porque esto
importa para que mantenga la tarca fresca , y xugosa todo el
dia , y mas si es verano j pues quanto le daña la humedad
en lo interior del muro , tanto le aprovecha la que recibe
por afuera al tiempo de la manipulación. Y prevengo , que
si la superficie estuviere jarrada de antiguo , y lisa , como
no sea de yeso blanco muerto , que en ese caso será menes-
ter rasparle , bastará picarla muy bien obrando en lo demás
como está dicho.
Prevenida pues la superficie en esta conformidad , y se-
Tom. II. T ña-
Estuque dulce ,y pU'
rificado importa mu-
cho.
\ 't\\\
El estuque , aunque
no lo ha dt hacer el
pintor , conviene sa-
berlo para mandarlo.
Preparación de la
superjicie para pintar
aljresco.
Lo que importa el
bañar bien la super-
jicie para pintar al
fresco.
146
MUSEO PICTÓRICO.
Modo de manijpu-
lar el estuque el alba-
líil -para pintar al
fresco.
Lo que importa el
lavar la tarea el al-
baiíil.
.RKí a\x
Modo de asentar
ti p-inier cartón.
Alodo de estarcir el
cartón , y recortar la
tarea.
Lo que se ha de ha-
cer en quitando el car-
tón de la tarea.
ñalada la tarea, ó trozo que se ha de tender del, estuque,
tomará el albañil una porción de el en una paleta de palo
que tendrá en la manO izquierda , y de allí irá tomando con
llana , o plana , ó palustre , según thestilo de Valencia , y de
Andalucía , y lo irá tendiendo en la. superficie ^.de manera
que quede la túnica del grueso de uja-fantO; /de real de á
ocho , igualándola bien , sin dexar costurones , ni cargado al-
guno. Lo qual concluido , y antes quí se embeba demasiado,
lo ha de ir brufiendo , y apretando con la misma llana , o
palustre : y si la tarea fuere grande , no aguardar á tenderla
toda para bruñirla , sino á trozos ; porque esto importa paia
que quede mas firme , y no haga grietas: ; , ,í;',:. .
Concluida pues esta diligencia , ha de lava;r el albaiíil
toda , la túnica del estuqué con una mazorca de paño , de
lino muy bien remojada j y abultada , paya conseguir tres co-
sas : La primera , el quitarle lo acerado ,, y liso, con lo, qual
no pega la color : La segunda , acabarle igualar la super-
ficie , desmintiendo los viages de la liana : Y la tercera , mo-
ver la arenilla , y abrir los poros de lo bruñido , para que ha-
ga presa la color , y se consiga mejor pasta , y mas grato ma-
nejo : con lo qual dexa ya el albañil concluida su operación.
n
§. III.
'espucs de esto , y sin intermisión alguna , se sacude
ligeramente la tarea con un pañuelo para que aquella are-
nilla superficial que hubiere quedado suelta se caiga , y no
sobre los ojos al tiempo de pintar , como sude suceder si
es en techo , 6 bóveda , con gran perjuicio, y molestia del
artífice , y aun así será bien ponerse unos anteojos conser-
vativos , si no los usa de grados , y después de esto sentar
el cartón , ajustado á su sitio , como diximos en el lib. 6
cap. 5 de la pintura al temple , para lo qual será conve-
niente que entonces por lo menos esté sentado todo el car-
tón grande del sitio , para que este primer trozo que se sienta
se ajuste bien á los encaxes , y comisuras de todo lo demás,
porque en este primero consiste el que todos los siguien-
tes vayan bien.
Asentado pues este primer cartón , dibuxado , y picado,
como se dixo en dicho capítulo del temple , y fixado con
sus tachuelas , se estarcirá con la mazorquilla de carbón mo-
lido y y también se ha de golpear con ella por toda la orilla,
para cortar después la tarea por aquella señal , y que sirva
de registro , para ajustar por ella la del dia siguiente , y
así de los demás.
Hecho esto , se quitará el cartón , y se recortará toda la
orí-
LIBRO SÉPTIMO.
M7
orilla de la tarea , que quedó señalada , donde terminaba , y
esto se hará con un cuchillo , ó- paletilla en punta , cortan-
do al soslayo hicia fuera para que no rebabe , ni haga quie-
bras hacia dentro , porque siempre se ha de tender dos dedos
mas de lo señalado , y lo que sobrare no se ha de rozar
hasta que esté acabada la tarea , porque ayude á conservar
su frescura por las orillas. Después se irán pasando con una
punta de lápiz negro , no muy aguda , todos los perfiles de
lo estarcido : y los que fueren líneas rectas se tiren con re-
gla ; y si Jjubiere algunas curvas que dependan de centro,
tirarlas con bramante , y lápiz , que esté atacado en él. Y
esto ha de ser de suerte , que demás de señalar lo negro
del lápiz , haga algún sulco en el estuque , para que aun des-
pués que con h repetición de las tintas se haya perdido el
transparente de los trazos del lápiz , el sulco pueda servir
de registro.
Antiguamente , y no tanto que no lo alcanzase yo , no
se picaba el cartón , sino puesto ya , y clavado en su sitio,
sobre él iban pasando , ó recalcando los perfiles con un peda-
zo de asta de pincel en punta no muy aguda, con la bas-
tante fuerza , para que pudiese hacer algún sulco en el es-
tuque fresco : y esto solo servia de registro para ir pintando,
como hoy se ve en el Pardo , y en otras partes , donde al-
canza la vista á comprehenderlo , y aun las manos á tocarlo,
aunque yo soy de parecer que la pintura al fresco no ha de
estar donde se le pierda el respeto , esto es , donde se pueda
manosear. Y respecto de esta práctica dibuxaban los cartones
tan digeridos , y tocados de claro , y obscuro sobre papel
pardo , que siempre usaban , que después de haber servido,
se estimaban mucho entre los pintores , como hoy se estiman
en Italia los de las obras de Micael Ángel, Rafael, Aní-
bal , y otros. Pero habiéndose experimentado que esto gas-
taba el gusto de suerte que quando el artífice llegaba á la
execucion de la obra , ya no le tenia , se ha excusado este
inmenso trabajo. Y mas quando seria inútil , habiéndolo de
estarcir , y ensuciar con el polvo del carbón , cuya práctica,
y la de pasar los perfiles con el lápiz , se ha experimentado
en nuestros tiempos ser mucho mas cómoda , fácil , y bre-
ve. Circunstancias todas no despreciables , quando conducen
á la mayor perfección del fin , en que no conviene esté
ya gastado el gusto del artífice. Como también se ha dis-
currido la ligereza , y comodidad de la paleta con un lien-
zo imprimado, como diximos en el referido capítulo del
temple.
Cétno se han de pa-
sar los perfiles de lo
estarcido para pintar
aljresco.
Estilo antiguo en el
modo de recalcar los
cartones , dibuxados
sobre el estuque fres'
co.
Pintura al fresco
no ha de estar donde
se le pierda el respeto.
Cartones de Mi-
cael, Rafael, y otros,
se tienen hoy dia en
grande estimación.
2^0 coniiieneestéya
gastado el gusto del
artífice quando llega
á la obra.
Tom. II.
Ts
Pa-
148 MUSEO PICTÓRICO.
P=
-[pi f.'r: ' ( ■JiA^O'L
agado ya pjies de; perfiles el djbuxo en la /pfiíia que
hepios c)ichp,.se, ha de volver á sacgdir lo dibux^do, lenta»
rnente, porque el cisquiUo de lo estarcido no oferjda las
tintas que ,§e metierofi encima, y después se ha de, rociar
Zoque se hade ha^r toda la tarea' con agua clara, y un jprQchon grande, aun-
cer desvies de estar que sea de esparto , algg inachacado j para lo qual se ha de
yadilmxadalatarea. j^ner una vasija con agua limpia, y; su brochón , que no
sirva de otra cosa que par^ rociar , así en esta ocasión , i
causa de que eq ella no conviene estregar , porque se borra-
ría lo dibuxadp por estar tari reciente, como para rociar tam-
bién de quandp en quando lo que se pinta , y mas ^ es ve-
rano. Y también se tendrá otra vasija con agua , y su bro-
chón para remojar , y estregar de rato en rato lo que no se
pinta por entonces para que no se pase. Porque en dexan-
dolo par^r niucho tiempo , hace la cal , ó el estuque en la
ejitremidad de la superficie aquella telilla , ó espejuelo que 1§
cierra los porcs , con lo qual no atrae , ni incorpora en sí
la color , y se cae como ceniza. Esto es aunque no llegue
á secarse , que si se seca , ya no sirve , y es menester ras-
parlo , y volverlo á tender , y dibuxar ; y esta segunda vasija
de agua no puede servir para rociar lo que se pinta , porque
T w 'f,-.. ^^ dexa de blanquearse algo estregando la cal , y si con
ella se rociara , mancharia la pintura.
Esto es haciendo buen tiempo , que si hace yelo fuer-
te , que es el peor temperamento que puede hacer , se ne-
cesita de tener las dos vasijas de agua que diximos puestas
Prevettiiones fara al fuego , para que el agua esté caliente , y con ella se pue-
¡a pintura al fresco ¿^ rociar , y bañar la superficie en la forma que queda di-
cn tumpo de yelo. ^^^ . y ^^^^ convendrá que el agua de que haya de usar
el albañil esté también templada. Y todo esto será rnenes-
ter si el yelo es fuerte , porque si llega á helarse la túnica
del estuque , es peor que todo lo referido , pues no chupa , ni
incorpora , y se cae como ceniza , como lo tengo experimen-
tado j y si todas estas .prevenciones no bastaren , sera preciso
dexarlo hasta que pase aquella intemperie.
A.
§. V.
.ntes de pasar adelante , será bien hagamos un breve
resumen de los colores que precisamente se gastan al fresco.
Estos son todos minerales , y algunos calcinados , ó actuados
Colores fara pin- en virtud del fuego. Los minerales son : El ocre claro , y
íar al fresco. obscuro , la tierra roxa , alb'm , jpabonazo , sombra de Ve-
ne-
LIBRO SEPJ'XMO.rjM
'49
tiectit ^y, del viejo ^, tima ■vcrde^y.-fj/i tierra -negríi. Los de
el fuego son : Eheimi esmalta,^,el .negro .dé carbón^ ocre^j
^iiemtido , hornaza , y vitriolo rQinano quemado , y ¿er-'
Dteilon , aunque í^' este mejor es el mineral. Y en los sitiop
descubiertos , ni. el uno ni el otro ,, porqué á pocos dias se
vuelven ambos de aquel color que tienen en pasta, y. aun
peor,. que es un morado vilísimo, y baxo. Y así en tales
sitios, ó que estén próximos i la inclemencia, no hay que
acordarle del benpellon , ni mineral , ni artilicial. Pero en
los. sitios cubiertos, y defendidos ,de las .influencias , es. be^
Uísimo color, y se, mantiene, grandemente , de que tengo
repetida experiencia.! \, para que, mejor se mantenga , no ha
de tocar él inmediatamente á el estuque , sino primero se
ha de manchar de tierra roxa,y sobre esta labrar con el
bermellón , aclarándole con el blanco , y obscureciéndole con
el albín , y el pabonazo , y en algunos apretones , anadien^
^o sombra' del viejo , o tierra negra : y queda tan fresco ^ y
hermoso , que al olio no se haria mejor.
Los ocres no tienen melindre en labrarse , solo es me-
nester, advertir , que lo que no lleva blanco , se obscurece,
y se rebaxa mucho á el secarse j bien que el que llaman de
coleteros , es mas fiel , y hermoso que el de' Valencia ; y la
misma calidad tiene la tierra roxa en fortalecerse. El albín,
y pabonazo no hacen mudanza , y son los colores que su.-
plen el carmín tan superiormente , que cogiendo bien fres-
co el estuque , á veces engañan pareciendo carmín. Y se ad-
%'ícrte , que el pabonazo rebaxa un grado á el albín ; y este
no se vende en las tiendas , pero se trae de las minas del
cobre en el reyno de Jaén ; y allí , y en toda el Andalu-
cía , tienen de él mucha noticia los pintores , y doradores,
y aun se vende con el nombre de Almagre.
La sombra de Venecía es muy falsa , porque afloxa , y
aclara mucho al secarse , siendo así que en fresco tiene un
íondo admirable ; pero después dexa burlado á el artífice. Y
así gástela quien quisiere , que yo la tengo desterrada de es-
te linage de pintura , y en su lugar gasto la del viejo , que es
bellísima , y fiel para todo , y con ella no hace falta la otra.
La tierra verde , que por otro nombre llaman verde de
Verana , es un color soberano , y sí no afloxára tan desati-
nadamente al secarse , no había dinero con que pagarla.
Pero si coge el estuque fresco , se mantiene mejor. Y siem-
pre es bueno gastarla para paííos verdes , mezclada con el
verde montaña , y alguna puntíca de ocre , porque con lo
que este se rebaxa , y la tierra verde afloxa , quedan bien.
Y el verde montaña por sí solo no se puede gastar al fres-
co , por eso no le he puesto entre los colores de este ma-
ne-
Cah'daJes de'algu-
nos colores ^ara el
Jresco.
Alhin , y fabonazo
para el jresco , y stis
calidades.
Sombra de Vene-
na , y del 'viejo , /
sus calidades para el
fresco.
Tierra verde,) ver-
de montaña.
I5P MUSEO PICTÓRICO.
nejo , porque , ó no agarra , ó si agarra , se requema ; bien
que esto se suple-, gastándolo con leche ; pero mezclado con
la tierra verde, aguanta , y es muy hermoso , y mas si es del
que suele venir .de Venecia en pastillas , que algunos le lla-
man "veriíe granillo , que esmuchisimo mejor que el que
$e vende por acá en polvo. Puédesele mezclar algún tanto
de hornaza en los claros junto con el blanco. Y para los
Turra negra , be- obscuros en los sitios cubiertos , se puede rebaxar la tierra
Hísima fara d fres- verde con el añil , y algún poco de ocre , ó sombra del vie-
f"' jo. Y si es al descubierto , con el negro de carbón , ó som-
bra del viejo , 6 tierra negra , la qual es bellísima á todas
luces , y á todas sombras , y mas si es la de Venecia , que
viene en pelotas.
El azul es el escollo de este linage de pintura ; pero
no nos ha dexado la suerte arbitrio para elegir , precisan-
Calidades del es- donos á usar del esmalte , que en substancia es vidrio moli-
maltefaralafintura jo. Este se puede gastar solo , y mezclarse con el blanco,
al fresco. y cogiendo el estuque fresco agarra muy bien , usando de
una Icchecilla de agua , que haya estado en la cal , y esté
,"^ embravecida con aquel salitre. Pero si ha de estar al des-
cubierto , no lo tengo por seguro. Y en este caso será con-
veniente gastarla con leche de cabras } y para rebaxar los
obscuros , donde no alcanza él solo , se rebaxará con el
f negro de carbón , y se apretará con la tierra negra. Pero
El añil, 6 indico, debaxo de cubierto se puede usar del añil para los obscu-
(ómo ss fusde usar al j-qs , como en el verde , no para mezclarlo jamas con la cal,
Z'"'^''' porque perece ; y por eso no lo puse entre los colores del
fresco , porque este es de los intrusos. Tengo experimenta-
do que el esmalte puro , d mezclado con el añil , añadién-
dole algo de la tierra verde , ú de una piedra azulada que
llaman ignoto , agarra sin leche maravillosamente. Y' de este
Morados al fresco, mismo modo se pueden hacer los morados , mezclándole
CÓ7H0 se hacen. al esmalte , en vez de carmin , pabonazo , ó albin , á pro-
porción ; y también necesita de leche para su firmeza , espe-
cialmente si ha de estar ai descubierto.
Color negro al fres- En quanto á color negro , el de carbón de encina sin
ío. la cascara bien molido , es famoso , cogiendo el estuque
bien fresco para que agarre , porque la tierra negra , mez-
clada con el blanco , pardea mucho , pero es mejor para
apretar los obscuros.
S. VI.
Blanco ^iie se debe -1-V.esta ahora decir del blanco que se debe gastar al fres-
gastar alp-esco,y có- co : este es el de la misma cal sola sin la arena, para lo
mo sej}rej}ara. qual se elige de la cal viva en terrones la mas blanca : es-
ta
.OLIRRO SEPTIMO.K ijt
ra ' se mata en un trnajon , .que IJaman bafiái en Castilla , re-
gandtiJa de quando en quando , hasta que toda desfogue , y
se desmorone ; y entonces iria cebando de agua , y me-
neándola hasta que toda esté bien bañada, y cubierta de agua
sobrada , y dulce. \ con esta se ha de hacer k) mismo que i.üm.w h •
di.ve del estuque, quitándole el espejuelo todos los dias , y, lA !<oj ■\-:
aun apurándole el agua todo lo que se pudiere , para que
Ik-ojne a enduli^arse quanto antes : y hecho esto , se le vuel-
ve a echar agua dulce en abundancia , y batirla muy bien,
vertiendo lo misnio todos ¡ids dias por espacio de quatro
meses'Si pudiere -ser.'; y por este .'inconveniente ^aquellos que
suelen tener obras dé;esta caKdad , conviene -que aun quan-
do no las hay , hagan esta prevención en . cantidad , y en
teniéndola bien curada la cal , y dulcihcada , guardarla e;í
pellas, ó en alguna vasija grande , dexandola secar.
Perb^^n.tes de apurarle el agua, se ha de. colar por. un
cedazo de cerdas bien cerrado , poniéndole sobre dos palos
encima del tinajón donde se hqbiere de pasar, y menean- Cómo se ha de anel-
do el caldo espesó que se echare en el cedazo con una gazar el blanco para
¡brocha para que pase, y sacudiendo afuera de quando en el fresco sin molerlo.
quando el cedazo para que cayga la broza que va quedan-r
do en él. Y desta manera colando toda la cal, queda co-»
mo una leche , y se dexa sentar , y después se le va apuran-
, do el agua , dexandole la que baste, si se ha de usar de ella;
II y sino dexarla embeber , y hacer lo que queda dicho. Mas
para haber de usar de ella, se ha de tener un cucharon Cómo se han de ha-
grande de palo para sacar de la que está reposada , é ir ha^ ^^/' ^^^^ tintas para la
ciendo las tintas de fábrica , y las otras generales , según di- Z'*''''"''^ aijusco.
ximos en el libro antecedente , cap. 6. tratando de la pin-
tura al temple : solo con la diferencia , de que el blanco ha
de ser la cal , y no el yeso. Y el carmin ha de ser el albin,
,, 6 pabonazo ; y para usar de las tintas , no se ha de sacar de
' ellas con la cuchara , antes bien se ha de menear la tinta en
• su deposito con una brocha , y así líquida se ha de echar
en la vasija que se ha de tener á la mano , porque este li-
nage de pintura todo es agua.
Lj Resta ahora el blanco para la paleta , el qual , si la cal Blanco paralaba-
' está bien dulcihc?.da , podrá ser de este mismo , haciendo de leta al fresco.
él otra coladura por cedazo de seda bien tupido , para lo
qual ha de estar la lechada de la cal muy aguada , porque
IJ de otro modo no podrá pasar : y aun así será menester rae-
' nearlo con brocha , y sacudir las granzas del cedazo de quan-
do en quando. Y en aposandose , se halla en el hondo
de la vasija un blanco con una cuajada , del qual se ha de
usar para la paleta , tomándolo con cuchara que no sirva
de otra -cosa.
Pe-
I^i
MU S E G) "^tC T O BL I C O.
Blanco de marmol
para mezclar con la
cal que no está dulcí'
Jicada.
Molinillo para el
blanco de marmol , y
colores del fresco , y
temple.
Cómo ha de ser la
paleta del fresco.
Esponja que se ha
de tener para limpiar
la paleta del fresco.
'31 Pero si el blanco de W cal es de lo 'guardado en pellas,
4 en vasiia , ya Sfcco como dixinvos , será preciso quebrantar-
lo , y echarlo en agua, y en estando bi¿n remojado, irlo
repasando en la losa con la moleta.
^ Y si toda esta preparación del blanco de cal no se pu-
diere lograr por falta' de tiempo , será preciso buscar algu-
nos pedazos de marmol blanco de lo. mas apurado ; y cru-
do , quebrantarlo ^ y molerlo en mortero de hierro , pasan-
dolo por tamiz ó cedazo de botica j y aun si después de
esto se pudiere moler en molinillo , que para este efecto, y
moler colores en cantidad para estas obras . le tienen algu-
nos , y yo también , será, muy conveniente ; y de esta masa
sella de mezclar con el blanco que sirve para la paleta por
lo menos una tercera , ó quarta parte , por ser este el que
sirve para carnes, ropas, ¿ores, y cosas mas delicadas. Y
siempre que esto se pudiere lograr , no hay que perderlo,
porque importa muchísimo, aun estando la cal purilicadaj
bien que en este caso se le podrá echar solamente una quar-
ta, ó menos parte. t^?-:-.-
Y así lo usaba Lucas Jordán en todo quanto pinto al
fresco , y aseguraba que en toda Italia se practicaba lo mis-
mo. Y se advierte , que á falta del marmol puede suplir el
alabastro , lo 'qual da gran fortaleza á el blanco , porque de
la cal , y marmol 'se viene á hacer cierta especie de estuque,
como lo gastan los estuquistas, que fingen con él esta-
tuas de marmol , y otras cosas que engañan en el tacto,
pulimento , frialdad , y dureza.
R
§. VIL
revenidas todas estas cosas , y puestas las colores moli-
das , y cubiertas de agua en sus escudillas , d cazuelas , ca-
da una con su cuchara , como diximos en dicho capítulo
del temple , y suponiendo que para las cosas que constan
de tintas generales no es necesaria la paleta , pues con ellas
se labran en la forma que diximos del temple , vamos ahora
á tratar del uso de la paleta , que es el empeño mayor , la
qual puede ser de un lienzo de á vara , como se dixo en
el temple , y á lo menos de tres quartas , para que en ella
se pueda manejar la brocha , y hacer las tintas que se ofre-
cieren sin encontrarse unas con otras , y poner porción bas-
tante de cada color , así por lo mucho que se gasta , como
porque no se sequen tan presto ; y aun así se han de rociar
de rato en rato. Y para limpiar el campo de la paleta quan-
do se ofrezca , se ha de tener una esponja como el pupo,
con la qual , humedecida , se limpia muy bien , y se estruja
en
I
LIBRO SÉPTIMO.
53
en el agua que se tiene á la mano en una cazuela grande»
y vidriada , así para esto , como para lavar el pincel , d U
brocha , quando se ha de mudar de tinta ; y otra limpia para
mojar en ella , y desleir la color , y liquidar las tintas que
se hicieren. Bien que esta se podrá excusar , no Uegaído á
el hondo de la otra con el pincel , que es donde se va apo-
sando lo que se lava de las brochas , y la paleta. Con esto,
y buen recado de brochas largas , y pinceles del mismo pe-
lo , que son los únicos que se pueden usar al fresco , porque
los demás se queman , salvo los de meloncillo , para algu-
nas cosas sutiles , comenzará á pintar , metiendo primero los
campos , ó cclages que las figuras tuvieren detras ; y siem-
pre ha de observar esto mismo , pintando succesivamente
lo que se va acercando mas á nuestra vista , hasta venir a' la
figura , ó figuras que estuvieren delante , o en primer tér-
mino. Porque de lo contrario le costará después sumo tra-
bajo el andar recortando por los extremos , y nunca puede
quedar bien graduado , ni dcsperfilado como conviene.
También debe advertir el pintor fresquista que no ha
de emprehcnder de una vez toda la tarea , sino aquel pe-
dazo que pudiere acabar de una sentada prontamente , por-
que en comenzando á labrar una cosa , es menester no de-
xarla de la mano hasta concluirla , porque se pasa , y las
pinceladas que se dan después no se unen , ni sientan bien,
salvo algunos punticos miniados de obscuro en alguna parte.
Pero si lo emprendido tarda , por tener de suyo mucho
que hacer , y el tiempo c^ seco , será preciso rociarlo de ra-
to en rato con la brocha del agua limpia , y con la otra
remojar estregando la superficie del estuque que se está en
blanco. Y aun en tiempo seco , y caluroso , será bueno á lo
que se hubiere de proseguir por la tarde , antes de em-
prenderlo , darle una mano de lavadura con la mazorquilla
de paño de lino , con que lava el estuque el albañil , y que
esté bien remojada , y con algo del mismo estuque , para
que con la arenilla remueva , y abra los poros á lo tendido.
Y si con esto se perturbaren demasiado los perfiles de lo
dibuxado , volverlos á pasar ; y lo mismo se puede hacer en
tiempo de invierno , y mas si es húmedo , para acabar á otro
día , si quedare alguna cosa.
. En quanto á las carnes , después de perfilarlas con tierra
roxa , ó pabonazo , y ocre , meterá una media tinta general
de su color , y después irá rebaxando hasta los obscuros,
usando para esto de una tinta de esmalte , y tierra verde,
mezclándola con el ocre ,.y el blanco, y roxo, conforme
convenga á la calidad del colorido , y también con la tierra
roxa , y la verde , se hacen muy buenas tintas para los obs-
Tom. IL V
^^■\'>M\_U
Brochas , y pinct'
les para el Jresco.
No se lia de empre-
hender toda la tarea
de una vez.
Lo que se ha de ob-
servar al fresco en
tiempo seco , y caluro-
so.
Cómo se han de pin-
tar las carnes al Jres-
co.
cu-
154 M U S E O P I C T O R I C O.
euros , apretando con la sombra , y albin , y si hubiere me-
pestcr mas fuerz'^ , con la tierra negra , y pabonazo, Y es
Se puede unir la piexiester advertir, que no dexandolo descansar, se puede
f intuí a al fresco co- unir como si fuera al olio , quando la brocha , o pincel van
mo si fuera al olio. descargados ya de la color.. Y aunque no lo esté, mojan-
dolo en el agua, y sacudiéndole , une , y suaviza las tintas
grandemente. Y si esto se hiciere con una brochuela fofa,
y suave, humedecida, será mejor. Pero el tamaño de la
brocha para éste efecto la habrá de aplicar la discreción del
pintor á proporción de las plazas , y tamaño de las figuras;
y de esta suerte se consigue una manera labrada , y em-
pastada como á el olio , sin aquel afán de la manera an-
tigua miniada, 6 punteada, que podia consumir á un bronce.
jii Aquí conviene advertir , que después de haber hecho
el primer embrión de las carnes , que viene i servir de bos-
Hornaza cómo se qucxí) , se puede usar de la hornaza , mezclándola con el
ha de gastar alfresco. blanco, y roxo , y aun con la tierra verde, y bermellón,
para reflexar algunos obscuros , y es dulcísimo color , sua-
ve , y fuerte en hacer buena tez á las carnes ; pero no ha
de tocar inmediatamente sobre el estuque , sino después de
la primera pasta , para hermosear las tintas , y nunca al des-
, \, ,-,A cubierto de la inclemencia , y de esta misma suerte se ha
de usar de él para los paños amarillos claros , labrándolos
primero con el ocre , y blanco. También es muy bueno el
vitriolo quemado , para rebaxar algunos frescores , y pa-
ños roxos ; pero no es el que mas falta hace , habiendo el
ocre quemado , y los demás roxos.
s
§. VIII.
olo resta advertir el modo de retocar , en caso necesario,
la pintura al fresco : porque á la verdad , lo mejor es que no
sea menester , y esto se executará , y mas si es al descubier-
to , con las mismas colores del fresco , gastadas con leche
de cabras , porque la de ovejas , y vacas es muy gruesa,
bien que en caso preciso se podrán estas aguar para gas-
tarlas , y obrando de esta suerte , se retocará todo lo que
lo necesitare , especialmente las juntas de las tareas , y pintar
los azules de esmalte enteramente sobre seco , si no se hu-
bieren hecho al fresco. Y aun en los sitios cubiertos se pp-
drá usar del azul verde , y azul fino , que llaman de santo
Domingo , pero nunca en fresco porque se mueren. Ni tam-
poco el ultramaro se puede gastar en fresco , porque todo
se aclara de suerte con la cal , qpe no se distingue el claro
del obscuro. Y así , en sitio cubierto , después de haberlo
labrado de esmalte al fresco , se puede labrar de ultramaro
con
Pl
/ ) L I B R o SÉPTIMO.
'55
con leche de cabras , no usando del blanco de cal , sino
de una mixtura de albayalde , y yeso de espejuelo , mitad y
mitad molido todo junto. \ mucho mejor seria el blanco si
fuese de cascaras de huevo solo muy bien molido; y ad-
vierto , que no se puede usar de cola , ni goma , porque la
cal les quita la fuerza. Solo tengo entendido que Jordán
usaba de. la templa de huevo para retocar algunos salitra-
dos ; pero yo no lo he experimentado , aunque lo tengo
por bueno , por si no hubiere leche.
No puedo dexar de advertir que los antiguos daban una Xoj antípuos cómo
mano de una tinta general de blanco , y tierra roxa , antes de alisaban la pintura,
pintar , para que la superhcie quedase mas lisa , y tersa : y al fresco.
aun después de acabado con aquella fatiga que se ve en sus
obras , txn plumeadas , y miniadas , le ponían encima un
i pliego de papel de marca imperial , y sobre él iban amole-
tando lo pintado fresco hasta que quedase muy liso , y llano
todo. \ aunque esta es una nimiedad , á el parecer , excusada
I é inútil , no la tengo por despreciable , habiendo de estar la
I pintura muy á la mano, para complacer á el vulgo con este \ r,'-. r\ ,, •'
melindre. Pues , como dixo el Apóstol , deudor soy d los sa-
bios, y dios ignorantes '. \ á todos es menester pagar en
: su moneda. Por eso dixe yo que la pintura i fresco no debe
! estar donde se le pierda el respeto , sino en sitios remotos , y
distantes , donde solo la goce la vista , y no la profane el tacto.
No será fuera del intento advertir aquí á el inventor la
gran diferencia que hay en las historias de techos , respecto
de las que comunmente se hacen paralelas á nuestra vista, ó
perpendiculares á el horizonte : bien que si dichas historias
' hubieren de executarse en algunos requadros , con sus mar-
cos , d molduras talladas corpóreas , ó fingidas , se podran
hacer conw las comunes. Pero si han de ser en rompimien- -^
to , claraboya , ó celage descubierto , en que se supone estar
allí la historia , ó suceso fisica y realmente , y no en pintura
II transportada , es necesario que las figuras se vean escorzadas,
como si se mirasen desde abaxo .por los pies ; bien que apat-t
tando la vista del centro , porque no sea en tanto rigor que
haga desabrido. Para lo qual es preciso que estas historias se
imaginen en el ayre , y quando mucho sobre ajgunas nubes,
respecto de no poder £star sobre pavimento regular ; pues es-
te , mirándose por debaxo , los ocultara , sino es que estén á
él extremo de él , hacia nuestra vista , como sobre alguna
grada. Para lo qual se ha de observar lo que se dixo en el ca-
pítulo 3. de este hbro §, i. al fin , á que podemos añadir,-
que puesto el modelo, ó figura que se ha de dibuxar, echada
Tom. II. V 2 so-
I Sapientibus ¿í insipientibus debitor suni. Ad Rom. t.
56
M U S E O P I C T O R I C O.
JIodo de hacer la
traza de una cúptla
en superficie ^lana.
Modo de hacer an-
damias para conser-
var la luz en las en-
vidas , y bóvedas de
canon.
sobre el bufete , donde el pintor está haciendo su traza , ó en
el medio, 6 á un lado, conforme le convenga, mas d menos
levantada, y executandola así como la ve; puesto después el
dibuxo sobre la vista , hará el mismo efecto que si la hubiese
dibuxado, mirándola levantada en el ayre. No dexaré de
prevenir que estas obras de bóvedas , y techos , se deben mi-
rar con crrande conmiseración , porque no siempre puede ha-
cer el artífice todo lo que sabe , á causa del gran trabajo , y
descómodo con que se executan ; y á veces falta de distancia
para mirarlas por la estrechez del andamio ; y el que otra co-
sa dixere es , que no se ha hallado en ello ; y guárdese mucho
de pintar de alto hacia abaxo , lo que se ha de mirar de aba-
xo hacia arriba , y mas en sitios cóncavos , porque se ha-i
Hará burlado.
Quiero advertir aqui otra cosa, que puede ser que mas la
estimen los que cursan estas obras , y es el modo de hacer la
traza para una cúpula , no habiéndola de hacer en cascaron
corpóreo , que será siempre lo mejor , y es , considerando el
valor de la línea de la circunferencia de su planta , que es
tres veces su diámetro , y una séptima parte mas , como siete
con 22 , y hallada esta, se puede tender esta línea en un
lienzo plano , ó papel de aquella longitud , y darle de alto
en el medio la quarta parte de su circunferencia , que es la di-
cha línea , y desde los extremos de esta hasta la dicha altura
correr una línea curva en forma de porción de círculo , y en
este espacio , contenido de estas dos hneas curva, y recta,
formar su traza , que le vendrá maravillosamenre á el sitio,
imaginando que la parte. mas alta de. dicha porción en el
medio es el centro de la cúpula- 3^/5 *.-t> ii
También es del caso el modo de hacer los andamios pa-
ra conservar luz, y es, que estos estén inferiores á la cornisa
del anillo de la cúpula , por lo menos media vara , y otro
tanto estén apartados del vuelo de la cornisa , y en el medio
se dexe un escotillón, ó vacio á proporción, v sobre este se'
levante otro andamio Hxo , que solo dexe siete pies de hueco
desde su plano hasta el centro de la cúpula , y después se ha-
ga una grada de la misma altura de este andamio que sea
movible , y pueda girarse todo al rededor de el ; y si se ofre-
ciere , se puedan atravesar unas tablas de él á la grada , por lo
qual conviene que esta sea de la misma altura que el anda-
mio segundo , y sirve para las caídas de la cúpula ; y á este
respecto se pueden hacer los andamios para las bóvedas de
cañón , salvo que para el medio se haga un andamio porta-
til con dos caballos.
LI
i 8 U f'
157
LIBRO OCTAVO.
EL PRACTICO,
QUINTO GRADO DE LOS PINTORES.
Octavtim est el'igere de qiio jiidkas '.
URANIA , Musa VlMiJd ni , caele^stis.
EUgere enitn iitUe , caduaimqiie descuere , cáeles te . in-,
genhim est.
Urania cosli motiis scriitatur , S? astra '.
ARGUMENTO DE ESTE LIBRO.
T
■«'•I i^a octava operación que practicamos en el orden de sa-
ber, es elegir lo mejor de aquello que se ha adquirido, ó
cultivado. A este acto intelectual llamaron los, antiguos my-f
tológicos Urania , la octava 3 de aquellas nueve Picrides que
componían el parnaseo coro. Y á esta le múiuXjiXon. celeste;
así porque contemplaba los astros , y movimientos esféricos,
como porque desechar lo inútil y elegir lo provechoso es
acción de un celestial numen 4. 1 ¡
Y así en el presente libro trataremos 4- instruir á el prác-
tico en la mas acertada elección de sus inventivas , que son
los frutos , que mediante su cultura , ha llegado á producir
este delicioso pensil de las artes. Para que paladeado con
su dulce sabroso néctar , se estimule su desvelo á fecundar
con el riego del estudio , y vigilante aplicación , las fértiles
vistosas plantas de las artes honestas , que como hermoios
rutilantes astros enriquecen quanto ¡lustran la apacible esfera
de este celestial museo : y para que con su especulación las
examine esta métrica deidad , con cuyo sonoro apacible can-
to atrayga , y aficione el ingenio del artítice á mas gloriosas
empresas, mediante las quaks llegue á ocupar la quinta gra-
da de esta escala óptica , donde la cercanía de la eminen-
cia le sirva de mayor estimulo para no entregarse á el ocio
hasta llegar á la cumbre , teniendo el afán por descanso , y
por delicia el estudioso desvelo.
CA-
I Fulgent. Mytbolog. i.
3 Virg. in Epigrum,
3
Herud. in sua historia juxta
Musarum seriern.
4 Fulgent. íbi.
158
MUSEO PICTÓRICO,
La buena frdctica
es la mayor Jelicidad
del pintor.
El tesoro de la prác-
tica se compra con el
estudio.
La primera inven-
ción ha de ser de pro-
pió caudal.
Tres maneras de
práctica.
-. \ r
<^ <T
CAPITULO PRIMERO.
De IcíF'ractlcci q^iie aeheYéner el pintor , y porgiiS medios
la lia de conseguir. . -^ ■.-/■» t i '^
J_-is
§. I.
is la práctica en la pintura , quando es bien fundada , la
mayor felicidad que en el arte se puede conseguir. Es ver-
daderamente el fruto de lo que se ha cultivado , y trabajado:
así como el labrador , que después ^de romper la tierra , y
sembrar la semilla , cultivándola , y escardándola de las ma-
las yerbas todo el aiío para que no le defrauden el xugo
de sus raices , y el juego de los ayres que la desahoguen,
y pyriliquen , llega el caso de coger el grano sazonado, y
precioso , con cuya cosecha da por bien empleados todos
los sudores , y fatigas antecedentes , quedando con aliento
para continuar sin congoja sus afanes. Así pues el pintor
debe considerar que el fruto , y la cosecha de su culcura es
llegar á conseguir la felicidad de una buena práctica ; y por
llegar á lograrla , debe tener en poco todo linage de afanes,
congojas , y desvelos , como en los grados antecedentes se
pasan ; pues en comparación de esta felicidad todo es nada,
para los crecidos intereses que trae consigo este tan apre-
ciable tbsoro. No me detengo en los mecánicos , y materia-
les , sino en los heroycos de la fama , y de la fruición , y
complacencia propia. ^ Donde hay gusto que se ¡guale á el
de poner delante una tabla , ó lienzo imprimado , y sin mas
revolver papeles , ni buscar estampas , delinear el pintor el
asunto que se le ofrece ? Pregunto )0 : si esto se vendiera
por dinero , que sumas no darían por conseguirlo? Pues es-
te tesoro tan apreciable es el que compra el pintor á pre-
cio de los afanes del estudio , y especulación de la pintura.
Y'así debe siempre caminar gustoso , poniendo la mira en
lo delicioso del Hn , no en lo trabajoso de los medios.
Gran cosa es haber llegado á inventar , pero todavía lo
consiguen algunos con mucho trabajo , y sudor , demasia-
damente atados á el natural , y aun á los papeles , por fal-
tarles la práctica. No digo por esto que se ha xle omitir el
estudio del natural ; pero en el práctico no ha de ser ya
tanto., que no se pueda dar paso sin ¿1 , pues la primera in-
vención , ó composición , ha de ser de propio caudal , y des-
pués para mayor perfección estudiar algunas partes por el
natural : y esto basta para sú cumplida perfección.
Tres maneras , ó especies hay de práctica : La uoa .es
de
LIBRO OCTAVO.
59
de propia fantasía , adquirida en fuerza de hacer hacer sin
atención i reglas ni preceptos del arte , sino salga lo que sa-
liere , guiados solo del vil interés del dinero , sin atención
á lo ilustre de la facultad , y á el renombre excelso de la
fama postuma; de cuya indigna escuela se inundan los lu-
gares a cargas de pintura , especialmente en Castilla la Vieja.
Pero de estos no se debia hacer comemoracion , sino des-
preciarlos como secta ; pues no son hijos del arte los que
tan del todo abandonan sus preceptos , obrando siempre á
el arbitrio de la contingencia , y del acasp , como dixo nues-
tro gran Séneca ' , por un hábito simple sin fundamento , ni
recta razón , que es el constitutivo del arte.
La segunda especie de práctica es la que se adquiere
copiando de buenas pinturas, dibuxos , y estampas, pero
sin estudio , ni especulación del natural , aunque no sin no-
ticia de la simetria , y perspectiva , llegando á conseguir una
manera fácil , y plausible para el vulgo , sin gran funda-
mento ni substancia en el arte. A estos llaman Amanera-
dos , porque de tal suerte tienen ya hecha la mano á aquella
cierta especie de tisonomias , qiie no solo se parecen todas,
sino que si se les ofrece un retrato , no lo aciertan , porque
se van siempre i seguir aquella Hsonomia que ya están ha-
bituados. Yo conocí á luio en mis primeros años en An-
dalucía , que siendo verdaderamente aventajado en esta ^es-
pecie de práctica , y habiendo errado un retrato que se le
ofreció , me dixo con ingenuidad : que de doscientos retra-
tos que se le ofreciesen , erraba los ciento y noventa y nue-
ve. Yo entonces , como principiante , me admiré mucho,
ignorando el origen de donde esto procediese, y mas quan-
do veia que algunos principiantes acertaban los retratos que
se les ofrecían. Y es el caso , que estos , como todavía no
tienen caudal propio con que obrar sino es copiando , y
atenidos á lo que tienen delante , se ajustan á lo que ven.
Pero el otro que tenia gran caudal , y práctica en su ma-
nera , forzosamente declinaba luego por natural propensión
á aquel hábito , y facilidadá que le inclinaba su genio , hu-
yendo de la sujeción , y buscando la libertad á que nos arras-
tra siempre la misma naturaleza.
\ sin embargo , si la manera es fresca , y hermosa , es
un grado muy egtimable ; pues con el vulgo , que no? dis-
tingue los primores mas ocultos , y transcendentales del ar-
te , consiguen gran séquito , estimación , y premio , que para
esto importa mucho el aura popular.
El tercer grado , ó especie de práctica , es la que 11a-
ma-
I Non est ars , qu« ad effectum casu venit. Stnte. lib. 4. epist. 39.
Primera especie de
practica.
Secta de pintores.
Práctica segunda
de pintores , que lla-
man amanerados.
Caso gracioso de
un pintor tnanerista
en orden d los retrac-
tos.
Tercera especie d«
práctica , que llaman
corregida, y bella ma-
nera.
i6o MUSEO PICTÓRICO.
niamos corregida , y el italiano llama bella mantera , por
séí ésta derivada , no solo de copiar pinturas , y estampas
excelentes , sino también del repetido estudio del natural,
así en las academias , como en su casa en las pinturas que
^te M se' le ofrecen , no solamente por el natural vivo , sino por
• \ excelentes modelos, y otras cosas muebles, sin omitir las
flores , frutas , paises , y caza muerta. Esta es verdaderamen-
te la e;ran práctica , porque como es deducida del estudio
del natural , no solo no le embaraza á el artíiice el caudal
propio que tiene adquirido , sino antes le ayuda para ajus-
tarse mas á él , por la costumbre que tiene de copiarlo,
estudiándolo , y contemplándolo. Y esto suele llegar i un
grado tan sublime , que aun las cosas hechas puramente de
práctica , parecen executadas por el natural , por tenerle ya
impreso en la mente , y tener la debida inteligencia de la
luz para la firmeza del claro , y obscuro , según dej^ostra-
mos en la teórica , lib. 3. cap. 3. A que ayuda mucho,
no solo la continuación del estudio , y especulación del
natural , sino la observancia de todo lo que se ve , en quien
tiene vivaz aprensiva , estudiando siempre en el libro abier-
to de la gran naturaleza.
§. II.
El buen pintor ha ^ ero deseando siempre el pintor práctico la mayor per-
de ser como el pran ci- acción de sus obras , ha de ser como el gran cirujano, que
no es tímido en cortar lo que daña , y ofende á la salu-
dable perfección del todo , aunque sean brazos , y piernas.
Y así en viendo que alguna cosa de estas degenera de la
debida perfección , ó simetría , no le duela el cortar , aña-
dir , ó mudar lo que mas convenga. \ esto , una , y otra
vez , hasta que satisfaga á su idea; Porque á lo ya inventado,
fácil es añadir , y mejorar , procurando para ello el dicta-
men , y corrección de los amigos , y á veces de personas de
buen juicio , aunque no sean del arte ; que tal vez , aun-
Caso gracioso acón- que "» todas , aciertan. Acuerdóme, que teniendo ya casi
teciJo á Don Fran- acabado Don Francisco Rizi un quadro de la Asunción de
cisco Rici. nuestra Señora , con muchos angeles , que sublevaban el
trono , y alguno , como que estaba detras , y solo asomaba
las piernas , entró un mozo de trabajo , y encarándose á el
quadro, le pregunto Rici por pasatiempo que le parecía?
Y él respondió : Yo , miu Siñor , no entiendu destu ; pero
no me dirá su merced cuyas son aquellas piernas "i Motivo
Documento imvor- l^astante para que Rizi las borrase diciendo : que no debió,
tantededon Francis- haber en tina pintura brazo, ni pierna , que se pudiese
co Rici. preguntar de quien era : documento que debe servir para
ruiano.
ruja
mu-
LIBRO OCTAVO.
161
muchos casos. Porque hay personas, que aunque no tengan
letras , ni inteligencia del arre , tienen un cierto sindéresis,
y dictamen de razón bien regulado por naturaleza , que lue-
go se les ofrece el reparo en lo que no está muy ajustado
a la crítica censura del juicio : es verdad que no todas veces
aciertan ; pero quando el reparo halla apoyo en el tribunal
de la razón , ó la bebida es conforme á la necesidad , no se
lia de atender á el barro tosco que la conduce , sino á la
importancia del beneficio que sufraga.
Y quando le falte á el pintor la ingenua corrección en
la pericia de los artílices , ó en el recto juicio de personas
de buen gusto , p(Kque no todos se atreven á decir su dic-
tamen por no desplacerle , no le faltará , si el tiempo da lu-
gar , la de su propia censura , dexando de ver la obra algu-
nos dias , y después viéndola de golpe ; porque entonces ya
se ha desprendido algo el amor propio , y se mira como
agena , como dixe en otra ocasión ' , y ella misma le in-
formará la verdad , la qual se ha de corregir , ó tildar luego,
antes que con la freqüencia de mirarla pueda la vista des-
conocerla.
Y finalmente , no ha de ser el pintor mezquino sino li-
beral , esplendido , y generoso en gastar los colores sin mie-
do aunque sean costosos. Ni menos le ha de doler el borrar-
lo después de muy bien labrado un paíío aunque sea de
ultramaro , si conviene á la mayor perfección , como lo vi
yo en un quadro de Carreño de la Concepción purísima,
que estando acabado el manto con muy rico ultramaro,
tildó algunas cosas , que se le ofrecieron , con negro de
humo , para acabarlo después con su legítimo color ; por--
que siempre se ha de anteponer el interés de la fama á to-
dos los intereses mecánicos.
Corrección que no
le puede ejtgañar al
pintor.
El pintor ha de ser
liberal , / generoso.
Exemvlo de Car-
rei'io en el desprecio de
los colores.
CAPITULO II.
Infeligenc'fa. que debe tener eí pintor de la Jisonomtá^^
Ipara sublimar la perfección de sus obras.
-.jllí!
JlZás
§. I.
t
/s principio constante en la filosofía natural qué la'
constitución del cuerpo humano , y la figuración del sem-
blante , son unos índices infalibles de las pasiones , é incli-
naciones del hombre ; pues aunque siempre tiene dominante
cl imperio de la razón , no por eso carece de aquella na-
jo w, //. X t|i-
I Lib. 6. cap. 3. §. 4. '■"fl
El semblante , y la
constitución del cuerpo
en el hombre, son m-
dices de sus pasiones.
162
MUSEO PICTÓRICO.
Las pasiones incli-
nan , fcro no fuerzan.
"1^"
. Timantes, ingenioso
en la Jisonomía ,y per'
turbaciones . del seni'
blaiite.
tuial propensión , que inclina , ya que no violente su genio.
Por eso se dice vulgarmente que virtudes vencen señales.
Y mas claro lo dixo el Apóstol i , que con el entendimien-
to servia á la ley de Dios , y con la carne i la ley del pe-
cado : no porque prácticamente executasc lo segundo , sino
porque aun estando el espíritu pronto para hacer la volun-
tad de Dios , como dixo Christo Señor nuestro , la carne,
esto es , la parte inferior , y sensitiva , estaba rebelde , flaca,
y débil para obedecer 2. Y el mismo Apóstol dice , que en
sus miembros sentia otra ley , opuesta á la ley del espíri-
tu 3. Asi se quejaba San Gerónimo en la epístola ad Eiis-
tochium , que teniendo ya sus miembros áridos , y consu-
midos con la mortificación , ayunos , y penitencias , como
raices de árbol seco , todavia el estimulo de la carne coceaba
contra el dominio del espíritu 4.
Respecto de lo qual , no será fuera de nuestro propo-
sito el tratar aqui de la fisonomía, sin que sus indicaciones
perjudiquen, á las virtudes , que pueden contrastarlas en di-
ferentes sugetos , para que el docto y práctico pintor sepa
la que debe aplicar al héroe que describe , que sea correla-
tiva á la acción en que le supone empleado. No siendo la
menor parte ;la que pertenece á las perturbaciones , y acci-
dentes que inmutan el afecto, y color, y desííguran la cons-
titución natural del semblante , en que fué tan peregrino
aquel pintor ingenioso Timantes , que Plinio pondera que
en, sus obras se leía mucho. mas de lo que la vista registra-
ba S : como lo manifestó en aquel célebre sacrificio de líí-
genia , donde apuró en los circunstantes toda imagen expre-
siva de dobr , sublimando tanto la perfección de sus obras
con este un exquisito primor, que mereció le cediese en
esta parte el grande Apeles , constituyéndose panegirista de
las obras de Timantes , menos estimado de lo que merecía
en su patria, no siendo él én esta parte negligente , pues
en el retrato de Helena parece le pintó las costumbres; y
eri .otros que hacia adivinaba Apion ,, grande astrólogo , los.
sucesos del.ríílratado pQr, las; .expresiones de los retratos ; y
sin embargo se empeñó en acreditar á su contemporáneo,
sublimándole en esta parte ^'. O quantos Timantes hubiera,
si hubiera muchos Apeles ! Pero el caso es , que presumen
serlo , solo jparaj 1^ emul^ciofl , mas no para el aplauso.
.. .... ..:■ V.. K^
aOlOKIfI}.':
íl
Dis-
■OMOjí. q . : : ',,0 a.i
1 Mente servio legiDei, carne
autem legi peccaii'- ^d Rom. 7.
2 Spiritusqiiidem promptusest,
ca,ro autem infirma. Math. 26. ',
3 Video aliam legem in mem-
btis nieis oppositam legi mentis
iu;
mea:, ^post. íM.
4 D. Hieren. Epist. aJ Eustoth.
de virginitatis custodia.
5 PliiK iiaf. hist. lib, liveapijio.
6 Plin. ibi.
LIBRO OCTAVO.
163
n
§. 11.
.ViWoW
'iscurrlendo pues según el Filósofo , y otros autores,
sobre la materia propuesta ' , y excluyendo aquellas cosas
que son invisibles , como la voz,. el tacto , &c. que lo que
no es visible no puedo ser figurable , haremos un breve re-
sumen de aquellas fisonomías , y otros indicantes , que mas
comunmente se ofrecen en la Pintura : en que es de adver-
tir , que aunque esto de la fisonomía principalmente se en- Fisonomía , no ss
tienda del rostro , como análogo mas principal , se entiende entiende solo de! ros-
tambien secundariamente de todas las demás partes del cuer- ^''o» ^i'io también de
po , CU)'» organización depende de las interiores pasiones, '^ organización del
y propensiones del ánima en la parte sensitiva. cuerpo.
HOMBRE FUERTE, Y ROBUSTO.
El hombre fuerte ha de tener la figura del cuerpo
derecha , el pelo duro , los huesos , y extremos grandes;
ancho el vientre , y recogido hacia si : las espaldillas an-
chas , y distantes : el cuello fuerte , corto , y no muy car-
noso : el pecho ancho : las caderas recogidas : el vello
encrespado : los ojos hermosos , ni muy abiertos , ni muy
cerrados : el color del cuerpo esqualido , bruno , ó tri-
guefio : la frente aguda , recta , y no grande : las mexi-
lias , ni carnosas , ni enxutas ; y el todo del cuerpo mus-
culoso , y anatomizado : la qual figura es buena para un
Hercules , ó cosa semejante.
HOMBRE TÍMIDO.
El hombre tímido no ha de tener el cuerpo recto , si-
no algo inclinado : el cabello laso, y delgado : el vientre
embebido : el color pálido , algún tanto azafranado : los ojos
flacos , débiles , y movibles : los extremos del cuerpo flacos:
las manos largas , y delgadas : la espalda enxuta : el movi-
miento tardo , y perezoso , agoviado , y espantadizo.
HOMBRE INGENIOSO , Y PRUDENTE.
El hombre ingenioso ha de tener el color entre blanco,
y roxo : la frente espaciosa , y con entradas : los ojos her-
mosos , y húmedos : la vista aguda : el pelo , ni sutil , ni
grueso : las carnes suaves , no musculosas , ni gruesas ; y há-
Totn. II. X 2 cia
I ^rist. ¡ib, de Pbisiognom. Juan Baptista Porta de Phisiognom.
Fisonomía del hom-
bre fuerte , / robusto.
Hombre tímido.
Hombre ingenioso.
Hombre insensato.
•3V
-£64
MU s E Ó p I c T O R re o.
cía el cuello , y espaldas magras ; manos , y pies pequeños,
y estatura proporcionada. •
,. . HOMBRE INSENSATO , Y SIMPLB,
;bxo Y . .'jqoíq ■■
El hombre insensato ha de tener el rostro carnoso , y
larcfO : la frente grande , y circular : los ojos azafranados : las
mandibubs, ó quixadas, grandes, y carnosas : el cuello grue-
so : los hombros relevados ; lomos, niuslós , y róétíl^í car-
nosas : las piernas largas, y hacia loS tobillos girüésa's-, y
redondas : el movimiento , figura , y costumbres seránsegun
la semejanza que tuviere á algún animal , como el mas sim-
ple de los de carga , según lo describe Juan Bautista 'Porta
en su fisonomía. íun:^ i- a- qc -'. {
."> w
HOMBRE SIN VERGUENZW.
Hombre sin ver-
.güenza.
El hombre inverecundo , ó sin vergüenza , ha de tener
el rostro redondo : la nariz aguileiía' , los ojos muy abiertos,
y refulgentes : los parpados sanguinéos , y gruesos : la frente
muy descubierta, y mas ancha de arriba, que por las sie-
nes : y el pelo ralo , y corto : los músculos de las paletillas y
lomos muy relevados : el pecho levantado : la postura encor-
vada : el color sanguino, y roxo : el movimiento acelerado-
HOMBRE MODESTO.
Hombre modesto.
El hombre modesto ha de tener el semblante grato , y
bien proporcionado : los ojos alegres , pero no relumbrantes,
negros , y no muy abiertos , ni cerrados , y tardos en parpa-
dear : grave en el movimiento , y tardo en las palabras : el
cuerpo recto sira afectación : el pelo entre crespo , y laso , y los
extremos proporcionados : el color claro , y moderadamente
roxo.
HOMBRE AN IMO SO.
Hombre animoso.
Hombre cobarde.
El hombre animoso ha de tener el rostro casi quadrado,
la frente grande , y carnosa , y hacia los ojos mas enxuta,
y algo soñoliento : ni remiso , ni agudo en la vista : en el
movimiento será tardo , y algo inclinada la postura : mas en-
xuto que grueso , y no muy alto.
HOMBRE COBARDE.
El hombre cobarde ha de tener el rOitro arrugado , los
ojos enxutos , y hundidos : femenil, y pávido el aspecto : la
fi-
LIBRO OCTAVO.
;i6j
figura humillada , y remiso en el movimiento : las pier-
nas delgadas ,. y las rodillas ertxutas, y encogidas :■ magro,
seco , y descolorido , y el cabello laso , y claro : el cuello
delgado , y largo.
no AlB RE A VA R (¡)< ^tcolLv ¿onzu
ZXW\»í.i\\ Íl4>
Hombre avaro.
Homhre iracundo.
A«\.,.
El avaro ha de tener el senjblante remiso, o' cuitado:
el color trigueño obscuro : el rostro rugoso , y quasi raido : no
carnoso , sino magro , y seco : los cabellos rectos , y negros.
HOMBRE IRACUNDO. o
&;!(■ El iracundo ha de tener íel cuerpo recto, y algo saca-
do de vientre: el pelo crespo, los ojos centelleantes, re-
dondos , y sarf^uinos : el color roxo , la frente rugosa : las
espaldas anchas , y grandes : ios extremos crecidos , y fuer-
tes, y muy velloso.
HOMBRE MANSUETO.
El hombre mansueto, y apacible, ha de tener el sem- Hombre mansueto,
blante grato , y venusto : la estatura bien proporcionada , y ? ^faa'bk.
fuerte : carnoso , y el tacto húmedo : la ligura algo inclinada:
el pelo hondeado, y algo crespo : el movimiento tardo , y
grave.
HOMBRE PUSILÁNIME.
El hombre pusilánime ha de tener el rostro diminuto: Hombre fusilani'
los ojos pequeños, el aspecto tímido : el cuerpo magro, y es- me.
qualido : los miembros , y artejos delgados , y femeniles.
HOMBRE INJURIOSO.
El hombre injurioso ha de tener el rostro desapacible,
los ojos hundidos , la boca grande , y el labio superior rele-
vado , algo givoso , la nariz roma , y el pelo roxo.
HOMBRE PIADOSO.
El hombre piadoso ha de tener el semblante alegre , el
color blanco , y puro : los ojos carnosos , y húmedos : la
nariz bien sacada , derecha , y no aguileña : buena propor-
ción corporal : son también de buenas costumbres , ingenio-
sos , y astutos , sabios , modestos , y tímidos. Y todo lo
contrario tiene el impío.
EL
Hombre injurioso.
Hombre padoso.
i66
M USE O Pie T O R I C O.
.i'-.:rni'?-<''Tt b n9"0?:fTr ''
V , í.óííííitittI
i Mr
SiWl
\,S:LhffOMBRE ZUXURIOSO.^
Hombre luxurioso .
El luxurioso ha de tener el color blanco', y ro^i ¿1
cuerpo velloso , los cabellos rectos , gruesos , y negros , las
sienes vellosas^ ios ojos carnosos, gruesos-Vy'^ relumbrantes.
A iv.^^fe wlwc't-L robí.iiuo b ,03¡m3i ^ •' ^■'^í'^^elSbl^-.a-.i úi lÁ
P<
Hoynhre ayrado.
Hombre rabioso, y
desesperado.
Risa , y llanto , en
qué convienen , y se
dijercncian.
• W'.í- .'.'\-\ "''■■ -iv.y:
'.\»,i
Diferentes causas
del llanto diferencian
el afecto , y las accio-
nes.
or est^s líiiismas indicaciones podrá el discreto , y3ecu-
dito pintor expresar también las perturbaciones del ánimo
en aquellos accidentes que inríautan súbitamente el semblan-
te ; porque diferente cosa es ser habitual , ó naturalmente
iracundo ; ó estar- actualmebto.ayrado , con el semblante
descolorido , y pávido ; los .ojos desencajados , y el aspecto
inminente , y furibundo. El rabioso , y dcseá^erado , el co-
lori.encendido :. la boca en extremo abierta : los ojos encar-
nizados , y tan abiertos , que la pupila ,. ó niñeta , se vea en-
tera , y circundada del blanco del ojo encarnizado : las ce-
jas estiradas , y arrugada la frente : las narices abiertas , y la
garganta hinchada.
X-á risa, y el llanto se parecen mucho en la boca, y
en las mexillas , y también en el cerrar los ojos ; y solo se
diferencian en las cejas , que en el llanta se constriiíen , y
juntan hacia el entrecejo , levantando los ángulos de su na-
cimiento , pero en la risa se dilatan. También los rincones de
la boca , aunque en uno y otro efecto se retiran , en el llan-
to se abren algo los extremos , inclinando hacia abaxo , y en
la risa no j sino hacen unos senos hundidos hacia arriba , y
de ellos procede una ruguilla hacia abaxo , á que acompaña
un hoyuelo en la mexilla. También se ha de advertir , que
en el llanto las narices se ponen encendidas de color , y
asimismo los parpados de los ojos ; y también en estando
el llanto mas sereno , se levanta , y se hincha el labio alto.
Bien que las causas del llanto suelen alterar , ó moderar es-
tos indicantes ; porque alguno llora con ira ; otro con te-
mor ; otro por alegria , y ternura ; otro por dolor , y tor-
mento ; otro por compasión. Y así á estas expresiones han
de acompañar las acciones del cuerpo , y las manos : ya le-
vantándolas al cielo , pidiendo justicia : ya mesándose los
cabellos con la iracundia : ya encogiendo los hombros, cru-
zando las manos , y baxando hacia el pecho la cabeza con el
dolor , ó tormento : ya retirándose el cuerpo , y abriendo las
manos , como temblando de pavor. Y así la discreción de}
artífice hará elección de aquellos ademanes , y acciones mas
expresivas que puedan coadyuvar á el efecto lloroso , seguí?
la
LIBRO octavo:
f67
Ja causa que le motiva , como discretamente lo dice Leo-
nardo de N'iuci (*) en su tratado de la Pintura.
La admiración es un efecto que tiene gran variedad en
sus expresiones , pues á veces arquea las cejas , abriendo mu-
cho los ojos , y la boca algún tanto : otras veces cierra la
boca, hundiendo los labios, y arrugando la frente, y tal vez
tomándose las barbas , si las tiene crecidas : otras liaxa las
cejas junto ú los ojos , y estos medio abiertos , atendiendo á
el acto que le admira , ayudándose de las manos , exten-
diéndolas , y dilatando los dedos.
La tristeza tiene mucho de lo que diximos del llanto;
pero sin el puede estar en acto pensativo sentada la Hgu-
ra , la mano en la mexilla , puesto el brazo de codo , ó so-
bre algún pedestal , ó sobre el muslo , y la cabeza inclinada
hacia el pecho , los ojos baxos , y levantado el entrecejo.
La alegría es toda á el contrario , los ojos bien abier-
tos , las cejas dilatadas , la boca abierta , y risueiía , y las ma-
nos extendidas en alto.
El espanto tiene muchas partes de la admiración , pero
no obstante se distingue en lo robado del color , y el en-
cogimiento , mostrando timidez , que siempre la trae consi-
go ; y lo mismo es el pavor , y estupor , que todos son si-
nonomos. \ á este modo puede ir discurriendo el discreto
pintor las expresiones de afectos mas concernientes á el ar-
gumento, ó asunto de la obra que pretende delinear : que
esta es la parte mas peregrina que puede tener el artíhce
para hacerse superior aun á el arte mismo , como lo pon-
dera Plinio , hablando del ingenioso Timantes ', como poco
ha notamos , pues dice que en sus pinturas se entendia mu-
cho mas de lo que se miraba; de suerte, que con ser en
el arte eminente, en el ingenio era superior á el arte '.Y
así esto le sublimó de suerte , que le hizo superior á todos.
Tanto como esto importa la retórica expresión de los afectos.
Admiración con
varias ex^rtsiones.
Expresión de la
tristeza.
Expresión de la
alegría.
El espanto , pavor,
ó estupor.
Timantes , ingenio-
so en la expresión de
los afectos.
CAPITULO III.
De la perspectiva práctica.
§. I.
abiendo escrito 'en el tomo antecedente la teórica de la El que -éitiendiere
Perspectiva*, es conseqüente poner aquí la, práctica para bien la teórica se hará
se- '^^w*"" ^^ ¡a práctica.
(*) Leoiiard. de J^inci trat. de la
Pintura.
I In ómnibus ejusnpetibus in-
telligitur plus semper quam pingi-'
tur. Et cum ars summa sit , inge-
nium tanien ultra, artem est. Pitnio
notiípslor. itb. i^iCap. lo.
, ».. Tom. I. lib. 3. cap. 2.
I ;
i68
MUSEO PICTÓRICO.
La teórica enseña
la razón de ciencia de
lo que se obra.
Practica sin teóri-
ca , cuerpo sin alma;
teórica sin práctica,
alma sin cuerpo.
Sentencia de Fede-
rico Zúcaro en su idea
de la Pintura.
seguir en todo el método que llevamos. Bien que á mi cor-
to juicio parecia excusado ; porque quien hubiere entendi-
do bien los fundamentos de la teórica se hallará dueño para
la expresión de la práctica : pues allí los dexamos ya redu-
cidos á el acto externo , y práctico. Pero hay algunos genios
tan materiales , mejor dixera mecánicos , que hablarles en la
teórica es lo mismo que hablarles en arábigo. Siendo así
que es lo que mas necesitan todos , pues de la práctica , el
que menos , sabe algo ; pero de la teórica muy raro : y aun
pudiera decir que ninguno '. No seré yo cl primero que
lo ha dicho. Y así juzgan algunos tiempo perdido el que
se gasta en el estudio de la teórica : quando los hombres
mas doctos de esta facultad , como Leonardo de Vinci , Fe-
derico Zúcaro , Pablo Lomazo , y otros que han escrito de
la Pintura , es esto lo primero que aconsejan ; porque de es-
ta suerte el pintor se hace scientííico , y capaz para dar la
razón fundamental de lo que obra , y para resolver qual-
quiera duda que se ofrezca , ó diticultad que ocurra en la
execucion de sus obras , y mas en bóvedas , ángulos , y otras
superficies irregulares. Pues de otra suerte caira en innu-
merables errores , como los he visto yo aun en artífices de
mucha clase , por no saber mas de lo que han visto executar.
También digo , que así como la práctica sin teórica es
un cuerpo sin alma , la teórica sin práctica es un alma sin
cuerpo ; por lo qual dice el Zúcaro en su Idea : ¡jiie así
como no es digno de alabanza el medico , que solo sabe
la teórica de su facultad , y le falta la práctica para sa-
ber aplicar los medicamentos convenientes d las enferme-
dades : así en nuestra profesión , no será jamas perfecto
pintor el que no sabe reducir á el acto práctico las reglas ^
y preceptos que dispensa la teórica , antes bien será indig-
no de tal nombre *. Y así es menester juntar uno y otro,
para que de las dos entidades ó hábitos resulte un com-
puesto substancial perfecto.
Zo primero que ha
de advertir el pintor
antes de emprender
un qiiadro.
E.
§. II.
<sto supuesto , lo primero que ha de advertir el pintor
antes de emprender el quadro , ó superficie que hubiere
de pintar , es hacer elección del punto principal , que es el de
la vista , y á donde deben concurrir todas las líneas de la
profundidad , que son las que muestran el fondo de la pers-
pec-
I Pictorum vulgus prothoty-
pon sipe íxpiús exprimendo, nul-
laní pictorii artis , quam óptica
suggeritscieatiatn,adquirit. Joonn.
de la Foille Soclet. Jes. tract. de
centro fira%'itatu in prcsm.
2 Federico Zúcaro, neU'idea
de pittori cap. 8.
LIBRO OCTAVO. 169
pcctiva , y li degradación de las cantidades , según sus dis-
tancias , para saber de este modo en qué plano mas , ó me-
nos degradado ha de plantar su historia , observando para
esta las reglas que debamos sentadas en el libro antecedente •
del inventor , para graduar sus proporciones , según el ter-
mino en que se considera en el pavimento.
^ Pero en orden á los cuerpos regulares , y rectilíneos , co-
mo son los de arquitectura , y pavimentos superior , ¿ in-
ferior , comenzaremos por lo mas fácil , y comprchensible,
y que mas freqüentemente se ofrece, que es formar una so- Alodo de poner una
leria. Para esto , supongamos que se hizo elección del punto solería en perspectiva.
de la vista en A , lam. 9. y que por él se tira una línea in- Lam. q.
deHnita C , A , B , que llamamos horizontal , paralela á la
línea del plano , que es la inferior del quadro , como D,
E ; y la horizontal será C , A , B.
Hecha pues esta diligencia , quiero yo hacer una solería
en el pavimento F , G , ligura 1. de losas , como de un pie
en quadrado , y con una faxa al rededor , porque sin faxa ya
los hicimos en el tomo de la teórica , lib. 3. cap. 2. lam. 2. Y\G. 2.
íigiira. 1 1 , para lo qual tomo primeramente en la línea del
plano D , G , la dimensión G , H , y esta misma la voy
continuando por toda la dicha línea ; y después tomo en
la primera dimensión la parte I , G , que es la que ha de
servir de faxa , y esta misma porción se ha de ir destacan-
do de cada una de las dimensiones antecedentes , como se
ve en dicha lamina 9. figura 2. y después de todos los pun-
tos señalados se han de arar líneas rectas concurrentes al
punto de la vista A.
Hecho esto, se ha de hacer elección del punto de la Elección del punto
distancia, en tal modo y proporción colocado en la hori- "■^ ^f distancia y sus
zontal , que puesto un pie del compás en A , y alargado el '''^ ^ ^ ^^'
otro hasta el punto de la distancia, describiendo con este
intervalo un círculo desde A , como centro , incluya dentro
de su área toda la superficie de dicha solería. Bien que aquí
se ha puesto en B , aunque no tiene esta circunstancia para
toda la obra , por no dexarlo fuera , y para hacer mas com- •
prehensible la operación ; y aunque basta este , se puede po- Q"^ basta wi solo
ner otro hacia C, p-^ro en la misma distancia del punto A, funto de la distancia,
^ '1 í, t- cu 1 \ y P<^''^ ^i'^ sirven.
que esta el punto U ; y el mismo erecto hace el uno que ei '' -^ ■'
otro de recibir en sí la concurrencia de las diagonales de
los quadrados para terminar por este medio su justa de-
gradación.
Eito así executado, y tiradas ya , como se dixo, las con- Lineas diagonales,
currentes principales al punto principal de la vista , se tirará ^ concurrentes secun-
una de las diagonales á uno de los puntos de la distancia, '¡¡''l^jj^n'""''" ^'^
ó á los dos , como desde el punto J , hasta B i ú desde H, '^
Tom. 11. Y á
1 70
MUSEO PICTÓRICO.
á otra tanta distancia hacia C , las quales líneas se verá que
van cortando las concurrentes principales hasta fenecer en el
pavimento , como la de H, en F ; y por cada una de las sec-
ciones , ó cortaduras que forman , se van tirando líneas pa-
ralelas á la del plano succcsivamente , y de este modo se
halla formada la dicha solería de losas quadradas con su
faxa al rededor.
Modos diferentes de
variar la solería de
un pavimento , segiin
la presente demons-
tra cion.
JL t
§. III.
uedese variar esta solería de muchas maneras sin mudar
su planta principal. Sea la primera , dividiendo en quatro
triángulos cada losa por sus dos diagonales , como se ve en
la losa 4. y continuándolo así en todas las demás , encami-
nando estas líneas á los dos puntos de la distancia , como la
de 4. 7. al punto B , y la otra al que se supone hacia C. Y
se advierte , que estos quatro triángulos , para que se distin-
gan , se han de hacer de diferentes colores , como los dos
opuestos inferior , y superior de uno , y los dos de los la-
dos de otro. Y también se puede hacer una losa , dividida
en la forma dicha , y otra entera , alternando así en toda la
solería , como lo muestran las losas 4. 8. 9. 10. 3. 5 , y ha-
rá una composición muy artificiosa.
También se puede variar este pavimento , haciendo en
cada losa un quadrado inverso , tocajido sus ángulos en los
lados de la dicha losa , como lo muestra la 2. y este mismo
se puede dividir en triángulos por sus diagonales , varian-
dolos también de color ; y asimismo los residuos del cjua-
drado circunscripto de la losa : lo qual se puede continuar
en todas las demás losas , ó se pueden alterar , como en la
práctica antecedente.
Puédese también variar, haciendo, ó inscribiendo dentro
del quadrado de cada losa un octágono , ú ochavo , como
lo muestra la losa i . donde los lados de los ángulos van á
los puntos de la distancia , por haber de ser paralelos á sus
diagonales ; y este se puede variar de tinta , y también se
puede dividir en quatro porciones , como en él se demues-
tra , diferenciando de tinta en cada una de las dos opues-
tas : y esto mismo se puede continuar en todas las losas , 6
alternarlas , como las antecedentes , y también se puede ha-
cer un círculo , robando los ángulos , y que solo toque sus
lados. Puédese también hacer dicha solería toda vistas las lo-
sas por el ángulo , concurriendo cada dos lados á los puntos
de la distancia , como lo muestra la losa 2 . También se pue-
de hacer de cada dos losas una , é irlas alternando á ma-
nera de sillería , cayendo la junta de las siguientes en el
me-
LIBRO OCTAVO.
71
medio de la antecedente ; y asimismo los quadradillos de U$
faxas en los ángulos de las lojas se pueden variar , como
lo muestran el de la J , y el de la Q , &c. y así con la dis-
creción del artílíce se pueden con esta sola hacer diferentes
solerías de mucho capricho. Y se ha de entender , que lo
mismo que se dice de las solerías , y pavimentos inferiores,
se practica también en los techos , 6 pavimentos superiores,
como lo demuestra la hgura 5. lámina. 13.
Todo esto será mas comprehensible , habiendo enten-
dido los fundamentos radicales que pusimos en la teórica,
sin los quales lo juzgo diHcuItoso ; y así conviene estar bien
en ellos , pues para eso se pusieron allí , respecto de lo qual
es ex'cusado repetirlos aquí , como también el modo de po-
ner qualquiera planta en perspectiva por medio de la de-
mostración del triángulo áureo , que allí diximos lib. 3. cap.
2. prop. 19. y se ve practicada en la prop. 20. y en la 21.
las quales , mas que todas , importa muchísimo al perspec-
tivo tenerlas muy presentes ; y así le ruego lo procure para
hallarse dueiío de quanto se le pueda ofrecer de esta cali-
dad , hasta poner un circulo en perspectiva , pues el exág^o-
no que está inscripto en la figura 15. lámina 2, en dicho
tomo , nos da regla para su degradación , robándole los án-
gulos ; ademas que se puede hacer la figura geométrica A
de quantos lados , y ángulos iguales se quisiere : y hallados
sus puntos por la misma demonstracion , se puede ir de
punto á punto gobernando á pulso la linea circular , y que-
dará exactamente reducido el circulo en perspectiva j y lo
mismo se puede hacer para un óvalo.
Es
S. IV.
El triangulo áureo,
importa7itísimo para
la reducción de ¿jual-
qiiiera planta del pla-
no geométrico al pers-
fecti'vo.
Modo de poner un
círculo , ó un óvalo en
pcrspecti-va.
<sto supuesto , reducida ya qualquiera planta en perspec- Observaciones jfara
tiva por las dichas reglas del tomo antecedente, se irán le- levantar un edificio so-
yantando sus perpendiculares , ya de colunas , va de basas, ^'''' '" /^-^"^^ /""'''
pilastras, d pedestales sobre los ángulos de su planta , eri- y^^ ''' Í>"''F^'*^'^^-
giendo primero los cuerpos que están delante , como en la
figura K , L , M, B , lámina 9. del presente libro , para que Lam. _g.
se vea lo que ocultan de los otros cuerpos que se le siguen,
como si se viera puesta en perspectiva la planta sola del
orden de colunas jónicas del alzado K , L , y las de pilas-
tras , y colunas del lado M , B , y sobre aquellos quadrados
de su planta se fuesen levantando las basas , colunas , y pi-
lastras del cuerpo de arquitectura K , L , M , B , donde las
primeras de la fachada , especialmente K , L , ocultan gran
parte de las siguientes ; y ademas de esto , sirven de regla
para la magnitud de las demás , hallada su degradación por
Tpfy}. ir. Y 3 las
172 MUSEO PICTÓRICO.
las líneas que se imaginan concurrentes al punto de la vis-
ta A , por los capiteles , arcos , basas , cornisa , y demás
miembros , que se continúan por lo restante del edificio N,
O , P , C , A.
^ , , , , También es menester advertir que la línea del plano no
La linea del plano . i 'i • • i a^; a \
/./„•„, siempre es la ultima en que termina ia superhcie del qua-
no siempre es laiUtim.i r i . r ■ t^ -t' •
de la sufcrfcie en la dro que se pinta por la parte inferior , como D , Ü , sino
parte inferior. también , si hay gradas en aquella donde comienza el pa-
vimento , ó área , en que ha de plantar el edificio , ó ha de
comenzar la solería , como en la presente lámina 9. la linea
R , S , de la segunda grada , y allí se comenzarán á hacer
los compartimientos , ó bien para solería , d bien para la
planta de las colunas , y pilastras.
También es de advertir , que tal vez se ofrece en alguna
historia poner solamente dos ó tres colunas en un pavimen-
to para ornato de ella , y para dar á entender que el caso
histórico que se expresa fué en algún templo , palacio , d
casa principal , y no en el campo. Y para esto , hecha elec-
ción de la primera coluna, como sobre el quadrado i. de
la solería F , G , quiero poner otra en la misma línea , y
seis pies mas adentro : para lo qual tiro al punto de la vista
la línea H , 7. indefinita ; y supongo , que el dicho quadra-
do I . tiene dos pies de diámetro , y así tomo los seis pies
desde H , hasta J , y de allí tiro la línea diagonal al punto de
ia distancia B , y cortará la H , 7. en 7.a seis pies de dis-
tancia del quadrado i. vuelvo á tomar desde J, hasta D, los
dos pies que debe tener de diámetro la planta de dicha co-
luna , que serán en el punto V j y desde allí tirando la dia-
gonal al punto de la distancia B, me dará el quadrado 7.
en la degradación que le toca , según la distancia en que se
supone. Quiero poner otra coluna , que esté apartada otros
seis pies á un lado del quadrado 7 : alargo sus dos paralelas
hacia 10. indefinitamente, y tiro las líneas J , V, en dos
pies de latitud al punto de la vista , y me darán el quadra-
do I o. cortando las dichas paralelas , el qual servirá para la
planta de otra coluna seis pies á un lado de la 7, por estar
en la línea del plano en otros tantos distante del quadrado
I . en cuya dirección está el 7. y de esta suerte se puede
Perspectiva aue ^^^^'^^"^ ^" semejantes casos el hacer planta geométrica , y
se iñude executar sin reducirla á perspectiva con las reglas , que prescribimos , cort
hacer planta gsomé- las quales concuerda la presente práctica para cosas leves:
irica. pues lo mismo puede suceder para otras cosas artificiales, que
se hayan de colocar en cierta determinada distancia , como
alguna silla, bufete, &:c. y para su altura usar de la regla
que pusimos en dicho libro 3. prop. 21. de la teórica.
,<;£:/»
Pue-
LIBRO OCTAVO.
^7Z
R
§. V.
uedcse también ofrecer delinear en un costado , como
en B, M , en la presente lamina 9. alguna distribución de
1 labores , y compartimientos diferentes , como si fu^^se una
gran librería , ó vidriera en perspectiva , ó cosa semejante}
y aunque para esto , tiradas las líneas de la profundidad al
punto de la vista , se puede hallar su degradación en la lí-
' nea de su planta por medio de la práctica antecedente , to-
mando sus divisiones en la línea ciel plano , y tirando sus
diagonales al punto de la distancia ; y donde estas cortaren
dicha línea de la planta , levantar sus perpendiculares , que
darán la degradación de dichas divisiones : sin embargo , por
excusar esc embarazo , y porque tal vez puede no haber si-
rio donde quepan todas las divisiones en la línea del plano,
j me ha parecido para facilitarlo poner aquí una práctica nue-
va , y curiosa , que es invertir la línea horizontal , tirándola
perpendicular á la C , B, en el punto A, y colocando en ella
I el punto B, en la misma distancia del centro A, que está
en la C , B ; y tiradas sus líneas concurrentes á el punto de
la vista A , tirar luego su diagonal á el punto de la disran-
cia que estuviere en la parte superior , y por las secciones
que causare en las concurrentes principales , ir tirando sus
paralelas i la primera del costado , que en esta práctica se
puede también llamar línea del plano inversa , y se hallará
exactamente formada en perspectiva la dicha librería , lí otra
qualquiera superticie de diferentes labores , obrando en todo
con las mismas reglas de la perspectiva común con la ho-
rizontal paralela á el plano inferior. Como si el lado M , B,
se volviese hacia abaxo , haciendo verdaderamente línea del
plano la M , B, según la practica común. ■
Esto mismo se puede hacer sr.ocurricsí aflguna otra su-
perticie que fuese paralela á la diagonal del quadrado de la
superficie , 6 paralelogramo , como si fuese odlavado ; pues'
á cada ochava se le puede aplicar su horizontal paralela á
su línea del plano , aunque transversa , pasando siempre por
el punto de la vista , que está ya elegido para el todo de la
perspectiva principal , y observándole siempre como tal , pa-^'
ra que juegue 'toda la obra sin "dft'fVijancia , porque de otro
modo degenerara ;' y lo mismo se há de observar en la dis-'
rancia del punto , ó' pinitos que k' demuestran ,'á donde con-^
curren las diagonales.
Y últimamente , si ocurriese algún cuerpo fuera de línea,
tí de plano, aun se le puede aplicar horizonte', y puntó
particular de la vista ', y- de la distancia, sin arreglarse a el
pun-
L.\M. 9. FIG. I.
Kegla nueva ,'/ cu-
riosa de ^irsjxíti'va.
Línea horizontal
inversa.
Linea dil flano in-
versa.
Otro modo de prac-
ticar la presente re-
gli con la '¡orizo7ital,
y linea plana trans-
versas.
J-íorizonte particu-
lar en las figuras fue-
ra delinea ,y de plano.
174 MUSEO PICTÓRICO.
punto de la vista , elegido para la perspectiva comiin de la
obra, como diximos en la teórica, iib. 3. cap. 2. prop. 21.
en la aplicación , pero observando la misma distancia en su
horizonte particular. Y asimismo se le aplicaiá su linea del
plano paralela á su horizontal 5 y en lo dtmas se piocedtrá
según las reglas generales.
X
§. VI.
ambien es conveniente que el pintor considere tal vez
Conviem tal vez por planta geométricamente el cdiHcio que hubiere de poner
hacer examen de la en perspectiva , colocando también por planta ei punto de
persjiectiva for j)lan- \.^ y\siz en la distancia que se debe considerar , y en la par-
ta ¿eomcttiía. ^^ j^^^^ 1^ (-onvenga , como en medio, o á un lado mas
¿xameu por pUin- ,* ^jij- u jjjj
, ' -S o menos remoto del medio , para observar de donde se des-
ta para colocar el pan- , , 1 , 1 •
to de la vista. cubre mas aquella parre , o aquel costado que le conviene
manifestar para la mejor expresión de su intento. Como en
T ^j^^ la fig. 3. lám. 9. la planta X, Y , mirada desde el punto T,
que viene á corresponder á el medio del lado , ó fachada X,
Z , encubre demasiadamente uno y otro lado , de los inte-
riores , como se ve en el ¿z , ¿ , cuya longitud está reduci-
da en la línea de la sección X , Z , á el breve espacio a , e,
y lo mismo haria en el otro costado. Pero si la vista se
considera en el punto V , que está apartado del medio , des-
cubrirá mucho mas de dicho costado , como ello mismo lo
manifiesta , y se conoce en el mayor espacio que ocupa en
la dicha sección , como a , c; pero dexando totalmente en-
cubierto el otro costado/", h , como lo demuestra el radio
V , ^ , que pasando por el ángulo J', de dicha planta , ca-
mina recto hasta / , sin tocar en otra parte alguna de dicho
costado , con que no se verá.
Si el asunto prin- Esto se enriende tal vez quando el asunto principal de
eipal es la perspecti- la obra es wna historia, y que solo se mira como accesorio
va , Siempre se debe ^ ¿Ha ^ algun pedazo de ediiicio puesto en perspectiva : que
I.acer la p anta. ^j ^^ asunto principal es ia misma perspectiva , es indispen-
sable el hacer su planta geométrica , y reducirla á su justa
degradación por las reglas que prescribimos , y de ella levan-
tar su alzado , según la calidad de la fábrica , y el orden de
arquitectura que se elige. Y todo esto hecho en un patrón
grande de papel , á proporción del quadro , y curiosamente
pasado de tinta , picarlo , y estarcirlo en él , é irlo metiendo
Cómo se ha de po- de color curiosa , y limpiamente aquellas plazas mas gene-
ner en practica dicho rales , dexando el deHnir los miembros particulares para el
asunto de perspectiva, tiempo de acabar. Lo qual se hace , en estando seco el bos-
quexo, untando aquel trozp que se quiere acabar con acey-
te de nueces, ú de linaza^ y un poco de aguarrás muy ti-
ra-
LIBRO OCTAVO.
"^15
rado : y después las líneas concurrentes , ya de claro , ú ya Práctica para ti-
ác obscuro , se van reconociendo , y aliñando , poniendo un rar las limas concur-
hilo fuerte y terso enganchado con un aliiler en el punto rentes siendo á el olio.
principal , y trayendoic hacia todas las partes que conven-
ga , bien tirante , se van determinando todos los miembros
particulares de las molduras concurrentes á dicho punto ; y
Ls que son planas , tirarlas con regla de mano que tenga
rebaxo hacia la parte del quadro , porque no hagan reba-
ba las líneas.
Todo esto se entiende siendo á el olio , que siendo al
temple , y al fresco , ya se ha dicho su manipulación. Y
j asi pasaremos a otra observación de perspectiva muy pe-
I regriiía , ¿ importante.
s
§. VII.
Lam. i o.
Absurdo notable
uccde pues muchas veces poner en primer término una
coluna con su pedestal para recoger una cortina , y dar con
Cato ocasión i organizar un buen concepto de historia con
la contraposición. Y como esto , por ser cosa ligera , se sue-
le apuntar en períil , 6 montea llana , como en la tíg. 5.
la'm. 10. el pedestal a , b , c , d , en todo lo que son líneas
muertas , ó punteadas. Y luego reduciéndolo á perspectiva,
como hacia el punto G , se suelen cometer grandes absur-
dos, por no haberse levantado desde su planta, ni haberse que se suele cometer en
hecho cargo de lo que los vuelos de las molduras salen l^fcrspectiva.
afuera hacia el ángulo externo , como se ve en ¿ , y ¿/, ni
lo que se recogen hacia el ángulo interno , como en a , y
c, hasta p,Ylf y también que la coluna e, f, se queda
fuera del centro de su planta h , / , y sin aquella propor-
ción respectiva á el aumento que el pedestal recibe descu-
briéndosele el costado íí , c , aunque degradado : como tam-
bién lo que descubre de los paflones de los vuelos de las
molduras , ya en la parte superior de los que están inferio-
res al punto de la vista , que se imagina hacia G , y se ha-
llará en el común concurso de las líneas concurrentes a ,j\
/C, c , ya de los inferiores en las que están superiores á dicho
punto , como en a , b.
Y así, para obviar estos inconvenientes, es menester Modo de obviar es-
buscarle la planta de su quadrado áel neto -del pedestal, te inconveniente.
tirando al punto de la vista la línea m,o , y á 'el de la dis-
tancia la ;» , j- , y tirando también otra desde el ángulo w,
á dicho punto de la vista , dará su quadrado donde cortare
á la diagonal m , s. Hecho esto , se alargará la A:, c , hasta
que corte la diagonal w, /, en el punto p'ij lo que hay
desde c , hasta /> , será el aumento que tiene en su planta el
qua-
176
MUSEO PICTÓRICO.
Aununto que se de-
be dar d el diámetro
de la coluna.
En la perspectiva
mas se contempla día
"vista que á la reali-
dad.
Lam. 9.
Modo de hallar el
punto con que está for-
mada una perspecti-
va.
quadrado de la moldura baxa del pedestal mas afuera que
el quadrado del neto m , n , o , s. \ á este respecto , hacien-
do lo mismo en la moldura , ó capitel de la parte superior,
se hallará justamente el aumento de los vuelos en los án-
gulos externos , y en los internos el retraimiento que for-
man , recogiéndose respectivamente , como se nota en los
ángulos I , Y p-
Y por lo que toca á la coluna , es menester buscar el
centro , ó cateto de su planta , como se ve en el centro /,
desde donde sube la perpendicular / , h , que habiendo de
considerarse centro de la coluna , es preciso transferir su diá-
metro 2L q , r , igual á e,f, pero por quedar tan diminuta,
respecto de la extensión que ha adquirido el pedestal , es
también preciso respectivamente darle el aumento r , t , pues
conteniéndose su planta dentro del quadrado o , n; todas las
veces que á este se le sigue el aumento del lado o , in , que-
dará la coLma sumamente diminuta , y contra las leyes de
la buena simetría , y proporción con su pedestal ; bien que
geométricamente no se debe hacer , pues su diámetro siem-
pre es el mismo de donde quiera que se mire ; pero en estas
cosas de la perspectiva se debe contemplar á la vista mas
que á la realidad.
Solo resta una cosa muy fácil , que algunos la ponderan
mucho , y es : Dada tina perspectiva , hallar el punto d»
la vista , y el de la distancia , con que está formada ; y
es , alargando dos de las líneas concurrentes , como H , A,
G , A , lamina 9. figura 2, y en su común concurso , que
será en A , allí es el punto principal de la vista ; y tirando
por él la línea horizontal , paralela al plano , y después una
de las diagonales , como J , 7. vendrá á cortar la dicha ho-
rizontal en el punto B , en el qual será el punto de la distan-
tancia , con que dicha perspectiva está formada.
ií
í I
CAPITULO IV.
JEn que se trata de la perspectiva de los techos.
Diferencia que in'
tervic-ne entre la pers-
pectiva común , y la
de los techos , ú bó-
vedas.
L
§. I.
<a perspectiva de techos , que el italiano llama di softo
in su , no tiene mas diferencia de la que hasta aquí hemos
tratado, que el que todas las líneas, superricies , y cuer-
pos , que en la común son concurrentes al punto prin-
cipal de la vista , en esta de techos se ven reales , y sin
concurso alguno : y asimismo todas las líneas , y superfi-
cies que en la común perspectiva se ven reales , y sin con-
cur-
.r L \ BllQ o GiT A V O.; i,^
'77
curso alguno, en la j(<k .techos; ,4pi},<ppncurrtíntes al punto
de la vibta. , ■. i; ,»
Con esta generalidad se hará, inteligible la .diferencia que
interviene entre la perspectiva comun , y, la de.techps; pues
aunque en la realidad, las reglas son unas misjnas^^ la dife,-
rente positura de la sección las distingue : porqwe ¿p la co-
mún , la superficie de la .sección ;está perpendicular al ho-r
rizonte , y paralela á nuestra vista ¿pero en .1^ dei. techos ,[©
bóvedas está paralela al horizonte ,^ y¡ superior -a nijcstra visr
ti ; y esta es la causa de invertirse eli orden de ; la concurr
rencia de las líneas, superficies ,.y¡, cuerpos. Y así en la fi-
gura 3. lánijna 10. se ye ¡entera , yíeajja planta V, i-, c , d^
de la coluna f. Como también los ángulos de; J^ cQrnisa.j y
demás miembros, todos se ven á'-^^quadra , y si^i; desfigura-
ción alguna de sus ángulos recfof¡;,^salvo en elj arranque de
las bóvedas, y cúpulas, que es preciso usar de una,, y otr^
perspectiva , degradando también las plantas , y paflones , pci
ser allí la superficie mixta, pues^ participa de .lai perpe/í?
dicular,y de la superior á la vistaj y. así^ viíaaa.^á ser ram^
bien mixta su perspectiva. Pero las lineas de ; lo^ .pedestales,
pilastras, colunas , y demás miembros que i7¡ua.é>rran subir
hacia arriba, puesta esta misma superficie del p^pel, superior
á la vista , y esta hacia "donde concurren los; r.j;d;ios:i- 2. 3.
4. que están en la parte superior de la lámin^^ e^ el puntO
Q,y son dimanados de los cuerpos de la -figura 3 , todas
concurren al punto, de la vista , que se imagina en el cor
mun concurso de dichos radios en la parte superior de la
lámina. Con que desde su planta se. han de, ií,, tirando al
punto de la vista todvis las líneas erectas de su alzado , qubr
dando las paralelas á la planta en su ser físico , y real de su
formación ; salvo la diminución que adquieren en ,virtud d.e
la distancia en que se suponen , como se ve en la cornisa 4,
g y de dicha figura 3. respecto de la grandeza que. muestra
su planta en el pedestal a, h , c , d , cnh línea, í?, c.
La diferente posi-
tura de la sección dis-
tingue de la común la
fsrspecti'va de techos.
Lam.
lO.
Perspectiva mixta.
X^\ i\'i
•■«-■\
' ~v\.***^^**^*l
Y
§. ir.
así , formada su planta , como a , b , c , d , Jjgura^.
lámina i o , supongo , se quiere levantar de su planta m , n,
el neto del pedestal K , n , para lo qual , de los ángulos de
su planta m , fi , tirense las líneas K, m , r , w., concurren-
tes al punto principal de la vista , que como diximo§ , se
imagina en el común concurso de los radios i. 2, 3. 4. que
están en la parte superior de la lámina , y le llamaremos el
punto Q, como allí está notado; y para darle la justa ter-
minación de su altura , se puede hacer de dos maneras : la
Tom. II. Z una
Lam. 10.
Práctica para la.
erección de la pers'
pectiva de techos, ó
bóvedas.
tyS
MUSEDPICTORICO.
una es » tirando la línea del plano por la de sii planta w,
hasta m , t ,y suponiendo que su altura física , y real.
n
-\io^.^\tt^'\;'"*t^^- í*'i
Práctica para la
degradación de las
molduras en la pers-
pectiva de teehos.
Modo de hallar el
punto principal , y el
de la distancia en la
presente Jigura.
sea como desde m , hasta i ; ó restando su basa , desde o,
hasta /j,- se tirará la línea/, ^, /, al punto de la distancia,
que se considera en la horizontal , que debe correr por el
punto Q , paralela á la línea del plano / , m, n : Ib qual
exécutado , se verá que la línea /, A, /, corta la m,K , en
el punto K , por el qual se tirará la recta K, r , paralela á
la línea del plano s , p.,y cortará á la « , r , en el punto r,
y quedará terminada la altura del pedestal m, n , Ky r , en
su justa degradación , tirando después la línea K , a ^i es-
quadra con la iC, r ; con lo qual queda el sólido del neto
puesto en perspectiva.'"''^ ^'' '
- Y para hallar las molduras de su capitel , tirada una lí-
nea desde el ángulo o de su planta , y terminadas en el
punto tí » se tira la recta « , x , que corta la x , ^ , que pro-
cede del ángulo ^ , de su planta , en el punto x : y luego
tirando las otras dos líneas colaterales de su quadrado , se
talla exactamente formado el pedestal con las molduras de
su capitel;, porque las de su basa se ocultan con el vuelo de
la planta de la cornisa a , c , o ,p ; y de esta forma se pue-
den ir continuando los demás miembros , deduciendo des-
de su planta las líneas concurrentes al punto principal , y
'buscándole desde la línea de su plano la justa degradación
con la concurrente al punto de la distancia , como lo hi-
cimos en el pedestal. Todo lo qual se hallará así exécutado
en la presente lámina lo. figura 3. aunque por la estrechez
de las láminas , no esté manifiesto el punto principal Q , ni
el de la distancia /; los quales se hallarán alargando las
líneas concurrentes en mas dilatada superficie , en su común
concurso , en la línea horizontal que debe pasar por el
punto principal , paralela á la línea del plano.
Pero respecto de que no siempre los techos son pla-
nos , ni en ellos todas veces hay extensión competente pa-
ra colocar en ellos el punto de la distancia , pues de pre-
ciso debe estar fuera : se debe advertir , que estas operacio-
nes se delinean en el cartón , ajustado al sitio , como una
quarta parte de él , si ha de estar el punto principal en me-
dio , colocándole después en el suelo de alguna pieza grande
que sea bien plano , y en él se ajustan los puntos donde
conviene , y se tiran á gusto sus líneas con el carbón , y des-
pués se pasan de tinta , se pican , y se estarcen ; como dixi-
mos en la práctica de la Pintura al temple, y al fresco,
lib. 6. cap. 5. y lib. 7. cap. 4.
Pe
p.
LIBRO OCTAVO.
§. III.
1^
ero si la superficie es cóncava , como de ordinario acón- 'Práctica segunda
rece , no se podrá usar de esta conveniencia ; porque las lí- f^^'^ hallar la justa
neas que aquí se tiraren rectas , en el sitio parecerían curvas, ^'¿f'^aacion de las
Para lo qual es indispensable el valerse do la practica se- '^f^^^^^'"^^^^^-
gunda.que ofrecí en el parágrafo antecedente , para hallar
li justa degradación de las cantidades; y es en esta forma.
Se ha de hacer en un papel por pitipié el alzado en montea
llana del cuerpo de arquitectura , que se pretende poner en
perspectiva , y que plante sobre la línea , donde comienza
á mover la superticie del techo , ó bóveda , que se pretende
pintar ; ahora sea plana , como a ^ b , Hgura 2. lámina 10. ó I^am. 10.
sea cóncava , mas , ó menos , com.o lo demuestran las líneas
curvas c , d , e ; y tirada la línea que le correspondiere de
las dichas , conforme fuere la naturaleza de la superticie , á
la qual llamaremos línea de la sección , se levantará sobre
ella en dicho papel , como en g , el cuerpo de arquitectura,
comog,f, en montea liana, según la presente rigura 2 ; y
considerando la vista del que ha de mirar dicha obra so-
bre el pavimento inferior de la pieza que se ha de pintar
! como en .r , hgura 5. que está en la parte inferior de \¿í lá-
' mina , el qual viene á servir de punto de distancia , se ti-
rarán á él todas las líneas de los miembros , y proyecturas
• de dicho ediiicio , como h , x , t , x , K , x , &c. Y se verá,
' suponiendo que la sección sea /z , x , lo primero ; que el ra-
dio h \ X , que pasa por el ángulo del plinto de la basa del
I ped.^stal encubre desde r , hasta h, y consiguientemente to-
' das las molduras que tiene sobre sí ; y que en la dicha sec-
ción ocupa toda esta cantidad la porción s , r ; y todo el
neto del pedestal la r , ^. Que el radio K y x , con el vue-
lo de la proyectura del capitel del pedestal , ocupa desde t^
hasta K, encubriendo toda la basa de la coluna ; y en la
■ sección solo ocupa la porción ^ ^ f , y toda la coluna , la
porción e , p. Que la projectura de su^capitel encubre todo
el arquitrabe , v la mayor parte del Triso ; y en la sección
s )lo ocupa la porción ©, í, y la o , w , todo el vuelo , y pro-
' jectura de ia c(>rmsa.'
' Hecho' eíto , y tiradas las líneas al punto de la vista,
en el mismo sitio de k obra , as^í del pedestal , como de la
colima, ó aunque sea una línra sola r se van tomando en
' ella p>r pitipié mayor , todas las porciones que en el menor
del ppel están señaladas en la sección : esto es , que si erí
el papel considero^ yo ser un pie , ó una tercia de vara la
porción r , j- , con ser tan mínima , en la obra , la he de corí-
Toni. II. Z « si-
I
i8o
MUSEO PICTÓRICO.
Perspectiva de te-
chos sin jormar su
planta.
Lam. i o.
Como se puede fa*
cilmentc de tina quar-
ta parte , componer'
toda una g¿tlena.
Otro modo de com-
poner todo el techo de
una galería , con una
qtiarta farte de su
traza.
siderar como un pie cabal , que es una tercia de vara cas-
tellana. Y esta cantidad le daré en la superficie de la sección
á basa del pedestal , encubriendo sus molduras ; y á el neto
la que le corresponde en r , q , y así de todas las demás
que cada una dará la justa terminación de aquella cantidad,
á quien corresponde.
P.
§. IV.
uedese también hacer una perspectiva de techos , sin
formar la planta , tomando solo la división de sus partes
en la línea del plano donde comienza su movimiento j co-
mo lo demuestra la Jig. i . íarn. i o. que en la línea a , b,
y b , c , están tomadas las divisiones de los miembros i. o..
3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. ilexando los espacios convenientes
entre cada dos de los machoncillos repisados , á voluntad
del artífice 5 terminando en su cornisa, corredor, y pedesta-
les , que carguen sobre el macizo de los machoncillos , y
rompiendo en celage; donde se puede pintar alguna his-
toria , ó bien sagrada , ó bi^ín de fábula , conforme á el ins-
tituto de la pieza , ó galer ía , de que viene á ser la dicha
Hgura I . una quarta parte ; y cuyas líneas concurrentes van
i el punto de la * que está, en la parte superior de la lá-
mina , junto á la letra Q , y viene á ser el centro de la ga-
lería , ó salón que se prete:ide pintar. Y esta porción , ó
quarteron, repetida quatro veces, compondrá enteramente
el techo de una galería de aiquella porción prolongada. Lo
qual se haria muy fácilmente , si esta quarta parte se pica-
se por todas sus líneas , ángulos , y divisiones : ó bien do-
blando un pliego grande en quatro porciones , consideran-
do el ángulo interno del doblez en la * Q ,y picando di-
cha figura 1 . 4 , ¿ , <7 , de suerte , que coincida dicha '^- con
el ángulo interno del doblez , y quedando paralela la línea
a , b , i la del doblez interno de dicho pliego ; y abriéndolo
después, se hallará la traza entera de una galería de la pre-
sente disposición , y oroporcion.
También se puedfe picar esta sola, d copiada en otro
papel aparte í y luego estarcirla quatro veces sobre un plie-
go en los quatro ángulos del paralelogramo , que se ima-
gina de dicha galería ; duplicando para el lado mayor la
porción ^ , ¿ , y para el menor , la <í , (? , * y después pa-
sarlo de pluma , y quedará completa la traza de una ga-
lería, de suerte , que poniendo la superior á la vista en
dirección á la * , se verá subir todo aquel edificio , como
si realmente estuviese levantado sobre las líneas extremas
de su plano. :.:......,
■i< • i- S To-
I
\
.
T<
LIBRO OCTAVO. i8i
§. V.
odo lo qual se hará mas inteligible en la fíg. 4. de di-
cha lam. 10. donde se supone ser la superficie, ó parale- Lam. 10.
logranio a , b , c , d , c\ techo de una galería que se ha de
pintar ; de la qual el punto * e , es el centro , y la porción Práctica para ma-
t',e ,b,g ,es una quarta parte. Digo pues que si la línea y°^ inteligencia de la
^ , C^ de la figura 1. ya picada , se pusiere sobre la línea /^"/^^^^'^^ ^^ i"^'''-
J\ e, de h figura 4. coincidirá el ángulo i», de la una sobre
el ángulo b de la otra 5 y en habiéndola estarcido , volverla
boca abaxo , hacia /í , y c , y estarcirla ; y guardando el mis-
mo orden en los otros dos quarterones a ,y , d , h , se ha-
llará la traza de todo el techo exactamente formada.
En la presente práctica de la figura 4. lamina i o. se
hará también mas comprehensible el método de la perspec- Planta mas com-
tiva de techos. Porque hecha elección del punto principal j>rehensihle delapers-
en el medio de k superficie , como en * e , el qual se ha- £"^^'v^ ^« techos.
liará fácilmente por medio de las dos diagonales a, c , b y d^
y hecho el cartón de un quarteron de ella como e , h, d ,j^
se quita del sitio , y se pone sobre pavimento , ó pared ca-
paz donde se pueda extender la línea horizontal í- , / , para
colocar el punto de la distancia en tal proporción , que es-
té apartado del principal^ por lo menos tanto como es la
longitud d , e , que es la mitad de su diagonal , y por lo
mas , tanto como la longitud de la galería ¿Z, c , y tirada la
¿' , e , / , que llamaremos horizontal , ó la porción f , / , que
corresponde á la quarta parte que diximos del cartón , pre-
tendo yo levantar un edificio sobre la línea d , h , que ten-
ga de altura tanto como la misma d , h. Para lo qual tiro
desde el ángulo d , la linea punteada á el punto de la vis-
ta ^ ; y después desde el punto h , tiro á el punto de la dis-
tancia , que está fuera , la línea h , K, que cortará h d , e,
en / , y hasta allí será el escorzo , ú degradación justa de un
edificio de la altura d ,h , como si fuese el ^ , /» , c , de la
figur. I. y tirando hj , m , paralela á d , h , dará la degrada-
ción de todo a:quel costado , contenida: en el trapecio d ,j\
tn, h : la qual será en mayor cantidad en el lado d , i , I ,jf
por estar mas distante del punto principal j y se hallará fá-
cilmente , tirando por el ángulo j , la línea / ,j , paralela á
la (sf , ;, como también se ve en la dicha^¿^. i. en el lado b^
c , cuya elevación es mayor que la del lado , ó costado a , b.
I Todo lo qual executado , y concluido el dibuxo en lí- Observación para
' ncas , y pasado de tinta , se pica el cartón , y se estarce en ^° (razado en ¡os te -
\ ¿ ii-jji.. 1, '^'ios , Itabtenao de ser
el techo en su quarta parte , habiendo de ser al temple , y ¿¡I t vi
después se repite en las demás en la forma que diximos en el ^ '
§. an-
i8a MUSEO PICTÓRICO.
§. antecedente , y pasándolo de tinta , se hallará toda la gale-
ría trazada , con solo haber dibuxado un quarteron de ella.
Pero si hubiere de ser al fre^o , convendrá dividir la
superficie del techo en sus quatro partes con las líneas / , g,
f,h, tomadas en el medio de cada lado , y comenzar ajus-
Ohservacion para tando la porción del cartón que se hubiere de pintar aquel
si hubiere de pintarse ^j¡^ ^ ^ ^^^ ^^ dichas líneas , ó ángulos , dexando registrado
al fresco lo trazado ^j extremo , ó extremos del cartón , al tiempo de estarcir , y
para os ec ios. recortarlos al sesgo , como diximos en el capítulo del fres-
co , lo qual se ha de executar por línea siempre que se pue-
da , porque se disimula mejor la junta del dia siguiente , á
la qual se ha de ajustar la otra porción , de suerte que ven-
gan bien líneas con líneas ; y si fueren rectas , registrarlas
con la regla, porque qualquiera leve diferencia, es muy
perjudicial en estas cosas de arquitectura , y desquaderna
toda la obra.
S. VI.
Observación para .JL ero respecto de que algunos salones, y especialmente
los techos de mucha galerías , suelen tener tanta longitud que no se pueden com-
longitiid , y corta dis- prehender de una ojeada ; y mas si la altura es poca , que
''^'^"^* nunca , ó rara vez es tanta como se requiere para la com-
petente distancia , es menester que el arte se valga de algu-
na industria para obviar estos inconvenientes ; pues habien-
do de sujetar toda aquella superficie á un punto , haría un
efecto sumamente desabrido á la vista j pues los costados de
la longitud quedarían muy estrechos \ y los extremos de la
latitud sumamente dilatados , como se ve en la presente
Lam. 10. figura 4. lámina 10. lo estrecho del lado m ,h,y lo dila-
tado de / , /.
Y asi en estos casos conviene dividir el techo de la ga-
lería en dos ó tres tramos , como la presente está dividida
por la línea y, h; y en esta se puede hacer una viga ta-
llada , y recibida en los extremos con algunos adornos , ó
repisas ; y después trazar un tramo , de suerte que la mis-
ma traza se pueda repetir en el otro para la buena corres-
pondencia , salvo si ha de haber figuras , que en estas la
correspondencia es defecto , y como tal se ha de huir.
Observación para Y si fi^iere tanta la longitud que se haya de dividir en
quando se divide el tfes porciones , se puede hacer en la del medio un rompi-
techo en diferentes tra- niiento en forma anular, descubriendo celage para alguna
historicja , y á los extremos otros dos en forma aovada , ú
otra diferente del medio : mas advirtiendo , que cada tramo
de estos ha de tener su punto particular , pero el de en me-
dio le debe tener en el centro de su circunferencia ; mas
los
LIBRO OCTAVO. 183
los otros , 6 le pueden tener en medio , ó hacia el extremo
que se arrima al inmediato. . .
Pe
S. VII.
ero si la longitud del salón no es tatita que necesite, de Práctica admira'
dividirse en porciones, mas la bastante para haber de bus- ble para los techos dt
car algún efugio , por huir lo agrio de los extremos , se po- corta distancia.
drá usar de una práctica admirable , de que usaron Colona,
y Miteli en semejantes sitios , y es , reducir la perspectiva
de cada lado á su punto particular , que llaman puntos Puntos transcenden-
transcendentales , tan ligados entre sí todos quatro , que no tales qué cosa sean.
se embaraza el uno al otro , como se ve en la presente fi-
gura 4. los puntos ^fW,*«,*o, */>, que el punto wz,
sirve para la concurrencia de las líneas de todo el costado
« , ¿ , el punto n , á las de c , í/ ; el ^ , á las del lado b , c,
y el punto o , á las de ¿? , ¿¿ , sin que uno á otro se emba-
race ; porque en llegando la línea como c ,^ , á su punto,
que es la última de aquel lado , pasa sin violencia alguna
continuada hasta el punto n , que viene i ser ya el del lado
c , d ,i donde han de concurrir las siguientes , y así de los
demás : que aunque para bien comprenender cada lado se
haya de poner el que mira perpendicular al punto que le
pertenece , sin embargo , aun desde el medio satisface gran-
demente i la vista , porque todos quatro entre sí están sub-
ordinados al punto principal que está en el centro , como
se califica tirando las líneas m , ;í , o , ^ , las quales se cru-
zan en e , que es el punto principal , á quien está sujeta toda
la obra : y por este medio se consigue , que ni el costado
de la longitud quede tan estrecho , por estar tan cercano al
punto ; ni el de la latitud tan dilatado , por estar de él tan
remoto , como se califica en el pilar r , s ^ que viene á que-
dar reducido á esta proporción , debiendo por la común lle-
gar su degradación á la línea j , /.
Y también se advierte , que cada punto de los quatro
asignados , puede tener su horizonte , ó línea horizontal par- .
ticular , paralela á su línea del plano , donde se haga elec-
ción de su punto de distancia ; pero esta debe ser igual en
todos , para que los efectos sean iguales , y correlativos unos
á otros , lo qual se ve practicado en el punto o en la línea
# , « , y en el punto » , la x , jy , horizontales.
CA-
Dijiailtadde tirar
líneas rectas en sitios
cóncavos. '■
Perpendículo para
la erección de las lí-
neas en siiperjicie con-
cava.
Práctica para ti-
rar las líneas en una
ciipula paralelas a su
j)lanta.
Lam. II.
184
UiJ-
M^USEO PICTÓRICO.
CAPITULO V.
En que se resuelven otras dificultades cjue ocurren en las
ctí^iílas , y sitios cóficavos.
c
§. I.
íoncluldo ya lo que pertenece á la perspectiva de techos
planos, resta ahora la dificultad de tirar las líneas rectas con-
currentes, ó perpendiculares en los sitios cóncavos, como son
bóvedas , y cúpulas , y tal vez en los ángulos. Para lo quaJ
son necesarias dos cosas : la primera es, una cercha larga,
;COmo tres ó quatro varas , que es una regla delgada ^ y dó-
cil , para que se dexe doblegar , y ajusfar á la concavidad de
la superficie. La segunda , poner un perpendículo , que es un
hilo con un plomo , en el centro de la bóveda , ú donde
se colocare el punto principal ; y señalado el punto radical
de donde ha de proceder la linca que se pretende erigir,
ise ha de poner el pintor á la parte opuesta del centro , te-
niendo el hilo, del perpendículo por delante ; y cerrando
el un ojo , mirar con el otro , revolviéndose hasta que en-
cuentre con el hilo , sin tocarle , el punto radical de dicha
línea ; y hallado que sea , con una caña larga , y en el ex-
tremo un carbón , de los que diximos de sauce en la pin-
tura al temple , ir apuntando algunos registros por donde
corresponde el tránsito del hilo , teniendo entre tanto la vis-
ta inmóvil , y después poner la cercha , ajusfándola á dichos
registros , y tirar su línea , la qual infaliblemente desde aba-
xo en derechura al punto de la vista parecerá recta , y per-
pendicular al horizonte , que es lo que se pretende ; y de
esta suerte se pueden continuar todas las demás que de esta
calidad se ofrecieren.
\ si en una cúpula se ofreciere tirar alguna línea , que
.corra toda la circunferencia de su alzado, como para un
basamento , corredor , ó cosa semejante , paralela á su planta,
• con poner en el centro de la cúpula un cordel , alargándola
hasta donde se ha de tirar la línea , y prendiendo con él un
carbón, ó pincel mojado en alguna tinta , se tirará la línea
justamente con igual distancia por toda la circunferencia de
su periferia.
Pero si una línea hubiere de tirarse que parezca recta,
y transversal á la concavidad de la superficie , como en la
figura 1. a , é, c, d , lámina 1 1 . por el punto e , es menes-
ter para esto atravesar una regla , comoj^, ¿- , de la largue-
za , ó mayor de la que se pretende , baxandola , hasta que
' ' • pues-
LIBRO OCTAVO.
85
puesta la vista en el mismo tránsito de los radios r. 2, q,
4. 5. que vienen desde el punco H , que se imagina ser el
de la vista del que mira desde el centro del pavnnento in-
ferior por el espacio li , i , que supongo ser el pavimento
del tablado , 6 andamio , venga á tocar dicha regla en el
punto e ; y entonces con una caña larga , y su carbón , ir
notando los puntos , por donde va pasando la regla , me-
diante los radios visuales , i , K, I , m , n , 0; y por aque-
llos registros, ó apuntamientos, tirar después la línea, ó á
pulsó , ó con la cercha , que aunque alli parezca curva , y
realmente lo sea , desde el punto H , del pavimento inferior,
parecerá recta.
Y si la superficie fuere plana , pero en ángulo con otra,
como e ,/•, e , g , de la misma figura i . y se necesita tirar
una línea , que pasando por el ángulo e , que forman las dos
superficies planas , parezca recta , sin quebrarse en dicho án-
gulo , poniendo la regby, g , baxandola , hasta que puesta
la vista en el plano h , i , como en la antecedente , hasta que
venga á tocar la regla visualmente en el punto e : enton-
ces no se necesita mas , que observando los puntos radica-
hsy, Y g , tirar desde ellos hasta e , las líneas rectas J', e^
g , e , las quales , miradas desde el punto H , compondrán
una sola recta , sin quebrarse á el pasar por el ángulo e ; por-
que todos los radios que pasan por la regla J\ g , recta,
van á terminar en los puntos 1,2,3,4,5, por los qua-
ks pasan dichas líneas. \ lo mismo que se executa mirada
por punto baxo, se practicará mirada por punto alto, con las
mismas observaciones. Y á este mismo respeto se pueden
tirar todas las líneas que se ofrezcan , ó bien para una cor-
nisa , una cruz , d cosa semejante.
Práctica para ti-
rar una linea reaa
íransvivsal en una
cúpula.
Lam. i i.
Práctica para ti-
rar tina linca recia
farun ángulo , sin ^ut
ea él se ^idcl;re.
D
§. 11.
e aquí se infiere la resolución de la perspectiva , que
; llaman de rompimiento de ángulos , que para algunos ha
, sido rompimiento de cabeza ; pues se ve claro , que desde
I el ángulo e , concurren las líneas , una hácia^, y otra hacia
g , c<ni que poniendo dos puntos á los dos lados , /", y ¿,
. á la altura de la vista , concurrirán á ellos todas Lis Inieas,
i que hubieren de parecer rectas, y paralelas perspectivas , pa-
sando por el dicho ángulo.
I Bien se califica en la regla , o faxa p , q ,J¡g 2. l^'m. 1 1 .
que pasando su líneas por el ángulo x , concurren hacia los
lados /» , ^ , á buscar sus puntos por las notas r , s , t ,tí,
que están á los extremos de la lamina , y continuando los ra-
dios se hallará su concurio. La qual íaxa, doblado el papel
Tom, 11. Aa ea
Resolución de la
perspectiz-a de rom'
pimiento de
ángulos.
Lam.
II.
Exetnplo del rom'
pimiento de ángulos.
1 86
MUSEO PICTÓRICO.
Lam. i i-
Práctica para con-
tinuar una cornisa , 6
cosa semejante , pa-
sando £orHn dnoulo.
Demonsíracionftin-
damental de la pers-
pectiva de ángulos.
Lam. 12.
en ángulo recto , por el punto .r , y mirada en proporcio-
nada distancia por la parte superior de la lámina, se verá
recta , sin que sus líneas se quiebren en el ángulo x.
Todo esto se entiende , estando la vista de tal suerte
directa á el ángulo , que su exe le divida en dos iguales , mi-
rando de obliquo una y otra superficie. Pero si sucede que
la una superficie la mire de recto , y la otra de obliquo , co-
mo se supone en la^/^. 3. lam. 1 1. donde la superficie a, ¿n
se mira de recto , y la d , c , de obliquo. Y así en h a , ¿,
se hará la cornisa e , f, plana , ú horizontal , sin degrada-
ción , ó inclinación alguna ; pero en la porción /, g , que
entra en la jurisdicción de la pared c , ¿í , que se mira de
obliquo , es menester que las líneas de sus miembros , es-
tando en sitio eminente , concurran hacia el punto inferior,
que en aquel lado corresponda á la altura de la vista. To-
do lo qual se califica doblando el papel por la línea c , ¿,
y poniéndolo en ángulo recto ; pero echado el lado a , by
y levantado el c , ¿Z , de suerte que este se mire de obliquo,
d al soslayo , y el otro de recto , y se verá , como la por-
ción f, g , concurrente , y degradada , prosigue rectilínea
con la e ,f , sin que parezca cortarse en el ángulo , que im-
porta mucho para algunos casos.
P
§. III.
ero sobre todo , para coronar el asunto de la perspecti-
va de ángulos , y reducirla á método scientífico , y funda-
mental , digo resolutivamente , que este , y otro qualquiera
linage de perspectiva en superficies irregulares, esto es, no
planas , consiste su expedición en la inteligencia , y planta
de la línea de la sección ; ó bien sea esta plana , cóncava, ]
convexa , d angular. Para lo qual se ha de hacer su planta
en forma , y encima de ella , en la altura que se quisiere,
el perfil de aquel cuerpo rectilíneo que se pretende repre-
sentar en dicha superficie, como en la lámina 12. la figu-
ra A , que es una cruz , puesta en un ángulo recto , cuya
planta es el ángulo B , C , D , y á esta llamaremos línea de
la sección ; y elegida la altura en que se quiere poner , co-
mo en £■ , 8 , de suerte , que parte de un brazo , y del asta,
pasen por el ángulo , para que estando fuera de línea , ten-
ga mayor dificultad , se dexarán caer de todos sus ángulos,
de uno y otro lado E , y F , líneas perpendiculares á el pla-
no horizontal , hasta que toquen en la línea de la sección,
que es la B , C , D , que forma dicho ángulo , como i . i ;
2. 2 , &c. De suerte que cada línea tenga en el tocamento,
que hace en la sección el mismo número , que tiene en el
pun-
LIBRO OCTAVO.
187
punto radical de la figura de donde procedió , con la diferen-
cia de que el muñere del tocamento tendrá una coma por
señal ; y lo mismo se ha de hacer en el ángulo, que es la lí-
inea 5—5. que comprchende los puntos 5,6,7,8, donde
■ se cortan las líneas que pasan por dicho ángulo. Y hecho es-
to, se ha de formar con cada una de dichas Hneas el triángu-
lo isósceles, que diximos en el tomo i. lib. 3. cap, 2 , salvo
I que allí es isósceles rectángulo, y aquí por la irregularidad
i de la sección , es obtusánguio , ó ambligonio ; porque las lí-
neas , así perpendiculares , como diagonales , caen de obli-
: quo , y no de recto sobre la sección. Lo qual se hará , to-
: mando desde el punto del tocamento de la perpendicular en
í la sección otra tanta porción de aquella línea , como tiene
de longitud la perpendicular : lo qual executado , se ha de
■ tirar una línea de punto i punto de los extremos , que 11a-
, maremos diagonal , y viene á ser la basa del triángulo isos-
1 celes , como en el lado E , la línea perpendicular 2>~~3' tiene
¡tomada su igual en la sección en el otro número 3. que se
■ le pone un puntillo , para distinguirle de su antecedente ; y
luego se tira la diagonal •¿--•¿' que sirve de basa á el triángu-
lo 3 , 3 , 3. isósceles ambligonio , y así de todas las demás
líneas que van baxando de los ángulos , y secciones de di-
cha figura.
j Hecho esto , se tira la línea recta , A , B , figura 4. lá-
mina 1 1 . en la parte inferior , la qual se supone ser la mis-
ma línea de la sección del ángulo recto ; porque doblado
el papel por la línea punteada 'y , ^' hasta que esté i es-
, quadra un lado con otro , queda no solo dicha línea , sino
toda la superficie en ángulo recto : y en dicha línea A , B.
se traspasan todas las notas , ó números en las mismas dis-
tancias que están en la sección del ángulo recto , lám. i 2.
. comenzando por el medio en el número 5 , que es por
1 donde se ha de doblar el papel para formar el ángulo , pro-
siguiendo todo el lado B , hasta el 7. con sus puntos , ó
• comas , para reconocer que son de las que llamamos per-
pendiculares , ú de las que decimos diagonales. Y hecho lo
: mismo hacia el lado A , se tirarán á el punto principal en
■ la parte superior del ángulo todas las líneas de los núme-
. ros que tienen la nota coma , y para hallar en cada una el
punto que se busca , se ha de tomar su mismo número del
, puntillo , y de este se ha de tirar una línea á el punto de
• la distancia del lado opuesto , que será en la misma hori-
zontal de la parte superior del ángulo , que aun va fuera
I de la lámina , y donde la línea del número de la diagonal
cortase á la del número de la perpendicular , allí será el
punto que se busca.
Tom. IL Aa 3 Pon-
Diferencia del
triángulo isósceles en
la perspectiva de án-
gulos, y por qué ?
Lam.
II.
Transportación de
las notas del ángulo
recto á la linea plana
para la perspectiva
de ángulos,
Lam. 1 2.
i88
MUSEO PICTÓRICO.
Exemplo para ha-
llar el punto que se
busca en la perspec-
tiva de ángulos.
Cómo se ha Js ca-
lificar si la perspecti-
va de ángulos está
exactamente forma-
da.
FlG. I 2.-
Pongo por exemplo : quiero buscar el punto 6 de la
figura 4 ; tiro del número 6 la línea muerta á el punto
principal , y después busco en aquel mismo lado el 6 del
puntiiio , y tiro otra línea á el punto de la distancia del la-
do opuesto , y donde esta cortare á la otra , que es en el 6
sin nota , allí será el punto del ángulo que se busca ; y se-
ñalándole , y poniéndole su número , hacer lo mismo para
los demás en uno y otro lado : advirtiendo , que siempre
las diagonulcs se han de tirar á el punto do la distancia del
lado opuesto para que puedan cortar á sus perpendiculares.
Todo lo qual así executado , y hallados todos los pun-
tos de los ángulos de la figura , y los de la sección del mis-
mo ángulo recto , se irán tirando sus líneas de punto á pun-i
to , y se hallará exactamente formada la figura 4 , la qualjl
mirada así tendido el papel, parece que tiene notable deíl
formidad , y desfiguración, Pero levantado el papel , frente I
á frente de nuestra vista , y puesto en ángulo recto de suer- i
te que el exe de nuestra vista divida el ángulo en dos igua-
les , y esté mirando de recto á la parte superior del ángulo, |
ia hallará tan perfecta , y rectilínea , que mas parecerá en-
canto que artilicio. Y de esta suerte se pueden hacer cosas I
maravillosas , observando este mismo método en todo li-
nage de superficies irregulares, ó bien sean convexas, como
G , H , d cóncavas , como I , K , figura 1 2.
CAPITULO VI.
Dificultad suma
de la perspectiva de
los teatros.
Bambalinas , qué
cosa sean ?
En ^ue se trata la deline ación de los teatros , altares ^ y
monumentos de perspectiva.
L
§. I.
ía disposición , y delineacion de los teatros , es un em-
peíío de suma dificultad ; porque haber de hacer una pers-
pectiva , que parezca pintada en un lienzo solo , estando
disipada en muchos , colocados en diferentes distancias , es
verdaderamente arduísimo empeño. Quando aun siendo en
un lienzo solo , será fortuna que salga una perspectiva sin
algún tropiezo que la desgracie , y mas quando en los tea-
tros , por la variedad de las mutaciones , suelen estar las
bambalinas , que son las que atraviesan para cerrar la pers-
pectiva por la parte superior , muy considerablemente apar-
tadas de los mismos lienzos á quien se han de unir : ne-
gocio de suma dificultad. Pues ep los altares , y monumen-
tos de perspectiva , como no tienen mutación , desde luego
se
LIBRO OCTAVO. 189
se ajusfan las piezas de un tórmino, quedando unidas unas
con otras; pero como el arte abunda de reglas para todo,
no hay dihcuirad que le parezca insuperable, Y así tratan-
do de la perspectiva de lo-s teatros , que es donde hay it«-
yor diricLiltad , daremos por supuesto lo que pertenece á los
altares , y monumentos , en los quales , ademas de lo in-
mutable , aun hay la comodidad de mayor altura que en
los teatros nos falta , en grave perjuicio de la esbelteza de
la arquitectura que en ellos se tinge , sin poderla encopetar,
ni coronar con segundos , ó terceros cuerpos.
Y así lo primero que en este caso debe considerar el
artífice , si estuviere á su arbitrio , es la disposición del tabla-
do , el qual ha de tei^cr de frente cinco pies , ó seis pal-
mos, como lo muestra la figura i. lámina 13. en la hnea
c , £¿ , y lo demás hasta 8 ha de tener de elevación , ú des-
nibel , como lo muestra la línea c , b. Bien que en esto se
podrá usar de alguna licencia , especialmente si el fondo del
teatro es mucho , pues siempre se podrá considerar en su
extremidad la horizontal j para cuya regulación sirve la lí-
nea a b , demonstrando Iz a e h altura de una persona, y
la vista en el punto a , y en I? c\ punto principal que sir-
va para la dirección , y gobierno de la perspectiva.
Esto hecho , se ha de considerar por planta la coloca-
ción de los bastidores , ó lienzos que han de servir para di-
cho efecto , lo qual nos muestra la figura 2. de dicha lá-
mina 13. con los números 1,2,3,4, comenzando para-
lelos á la línea del plano , ú de la frente del teatro a , by
que viene á ser la mitad , dividido su plano por la línea
¿ , c. y elegida la planta , ó situación del primero ¿z <^ , de
suerte que dexe alguna distancia desde la frente del teatro
á su planta para poder transitar ; se tirarán las líneas d Cy
y íí c á el punto principal , ó centro del teatro c. \ dentro
de aquel triángulo a de, se han de colocar los demás
bastidores en tal proporción que el intervalo d , c sea la
quarta , ó quinta parte de la altura del primer bastidor ; y
á este respecto será el de los demás con su antecedente,
como lo muestra la figura i . en donde se ve el teatro en
perlil , con la degradación de la altura de los bastidores,
en virtud de la línea f,b;y donde el intervalo 1,2, es
la quarta parte del bastidor f g ; y e\ intervalo 2 , 3 , es
también la quarta parte del bastidor 2 , /í , y así de los de-
mas , cuya proporcionalidad se demostró bastantemente en
el tomo I. lib. 3. cap. 2. teorema 11. proposición 13. en
la aplicación , con otros puntos dignos de observancia. Bien
que en los casos de necesidad pueda dispensarse en dar en
uno ú otro intervalo algún ensanche mas por causa de al-
gu-
Ventaia de los mo-
numentos , y altaras,
respecto de los tea-
tros , para la pers-
pectiva.
Altura ,y perjil del
teatro , ó tablado.
Lam. \a.
Planta de los bas-
tidores del teatro.
Degradación de
los bastidores , y gra-
duación de sus inttr'
valos.
La necesidad dis-
pensa el rigor de la ley.
^9
o
MUSEO PICTÓRICO.
ouna tramoya , ó algún otro accidente , lo qual disimulará
Jet buena ordenación de las líneas , teniendo presente esta
diferencia , para suplirla al tiempo de la delincación de los
bastidores , como se verá en el §. siguiente. >
He
§. II.
1
Lam. 13,
Disposición di los
bastidores ^ara su de-
limación.
Observación para
en caso de no estar
arreglados los basti-
dores.
Fundamento princi-
pal para trazar con
acierto los bastidores.
Lecha pues la traza del teatro que se hubiere de exe-
curar , observando por su pitipié la altura , y proporción de
la boca del teatro , d área de su delincación , para haberlo
de executar en los lienzos , ó bastidores , se han de poner
estos en el suelo uno sobre otro , buscando sitio capaz pa-
ra las operaciones que se irán luciendo, y esto ha de ser,
observando lo que demuestra la figitra 3. de la presente
lámina : donde colocado el primer bastidor b ., c , se tiran
las líneas ¿ a , c a , ni punto principal a , colocado este á
la altura que le corresponde , según diximos en la disposi-
ción del tablado ; y estando los bastidores hechos en la pro-
porción , y degradación de su alrura , como demuestra la
figura I , se irán colocando paralelos al primero , uno de-
baxo de otro , de suerte , que cada uno toque con sus dos
ángulos extremos las dos líneas b d, c a-^ como el segundo
bastidor de (fiX2. figura 3. toca con el ángulo e , la línea b ai
y con el ángulo ct , la línea c a , y así de los demás.
Pero si los bastidores , como de ordinario sucede , no
están arreglados á la dicha proporción ; ó bien por hacerse
al arbitrio de los carpinteros ; d bien por haber servido en
otras mutaciones , se ha de gobernar el artífice para el acier-
to de su colocación por el perfil de la figura i . de la pre-
sente lámina , en que hecha la elección de los intervalos
de los bastidores , d bien ajustados á la debida proporción
que ya diximos , d bien al arbitrio de la necesidad , se ti-
rarán los radios desde la planta de cada uno al punto de
la vista * /r/ ; y se verá que el radio del segundo bastidor
corta el primeroy ¿- , en el punto i ; el del tercero corta
en el segundo /t en el 2. y así se ha de observar en los si-
guientes 4, y 5. &c. observando donde corta. el radio de
la planta de cada uno en su antecedente. Y esto supuesto,
voy á poner el segundo bastidor debaxo del primero , co-
mo demuestra la tigura 3 , observando para ello la altura
que me da el radio en el punto i. del primer bastidor ^
¿^ , de la I . como si es medio pie , un quarto , ó seis de-
dos , 8¿c. y bien ajustado en esta altura , irlo llamando hasta
que bese el ángulo ¿Z, la línea inferior del triángulo íz ¿: r,
quedando paralelo el lado e d , al b c ; y en la parte supe-
rior señalar el tocamento de la línea b « , del dicho trián-
gu-
LIBRO OCTAVO.
[91
guio a h c , para tirar por él á esquadra la línea e f, que
sirva de término i su bastidor para la execucion de la traza;
y observando lo mismo en los siguientes bastidores , se co-
menzaran á trazar , lo qual sin este fundamento seria inútil.
F
§. III.
uestos en este orden los bastidores, comenzará á trazar
I el primero , observando por su pitipié las medidas de la
: traza , y transportándolas en el bastidor en la debida pro-
porción , cuidar de que la línea recta b c , figura 3. se apro-
veche todo lo posible en la lilcima extremidad de la parte
degradada del edificio que se fingiere , como en la figura 4.
la extremidad de la coluna A ; y en la figura 5. la de la
pilastra B ; y después para los vuelos , ó proyecturas de las
cornisas , capiteles , y pedestales , se arrima una tabla bien
acepillada , 6 el pedazo que baste , y en ella se dibuxa lo
que sale fuera de la perpendicular , que es la proyectura , y
pasado de tinta se recorta por los extremos ; y se previene,
que de cada proyectura son menester dos, porque la otra,
vuelto el perfil , sirve para el bastidor correspondiente del
otro lado.
Este primer bastidor se podrá dibuxar él solo mas có-
modamente , y después de dibuxado , acomodar los demás
en la forma dicha , y continuar las líneas concurrentes por
todos ellos ; y después dexandole el grueso de su degrada-
ción , como en la parte B , figura 5 , por el mismo regis-
!tro donde terminan las concurrentes en la formación de sus
miembros , ir delineando lo que incluye la parte C ; y lo
' mismo se ha de executar en todos , como también sus pro-
yecturas , después de concluidos en cada uno á parte , para
que se vayan recortando en tanto que se transporta lo di-
buxado en los bastidores de este lado á los del otro , y has-
ta entonces no se clavan las proyecturas , porque no emba-
I racen para este efecto.
Y para transferir lo delineado en los bastidores de una
parte á los de la otra , se hace con suma facilidad juntando
I los que son correspondientes , cantero con cantero ; como
por el lado g h , figura 3. y con la regla continuar todas
las líneas paralelas que contiene hacia aquella parte , como
las del cantero a b , figura 5 . en el espacio C ; y termina-
das en su lugar , según sus medidas , se truecan los lados , d
' canteros , y se juntan por el otro , como por el ¿ c , figu-
ra 3. y entonces desde el tocamento de las concurrentes,
del que está dibuxado , hasta donde se han terminado las
paralelas , se van tirando sus lineas , y queda el uno tan
per-
. 'US
Pro)ecturas , qué
son , y cómo se cxc-
íHtan.
Modo ¡Je continuar
la delineacion de los
demás bastidores , di-
buxado el f rimero.
T '^
Lam.
Practica para
transjerir lo trazado
de los bastidores de
un lado del teatro d
los del otro.
192
MUSEO PICTÓRICO.
Engrudo f ara par-
chear las juntas de
las proyecturas de ks
teatros.
Foro , qué es , y
cómo se ha de trazar.
Lam. 13.
Mutación de patio
regio.
Sitio competente
para mirar un teatro
en proforciotiada dis-
tancia.
perfecto como el otro ; y pasados de tinta , se sientan las
projcctiuas bien clavadas , haciendo haz con la frente del bas-
tidor ; y después parcheando la junta con papel de estraza, ^
y engrudo , hecho de la cola de retazo , y harina , se apare-
jan con una mano de yeso negro , quedando siempre trans-
parentes las líneas de lo dibuxado , y si no será menester
volverlas á pasar.
Réstanos ahora el tratar del foro , que es la parte pos-
terior , ó respaldo que cierra el teatro , como en h.Jigura 3.
la parte a i j Í<l ; y en la 4. la parte d e f g, el qual no
tiene mas dihcultad , que atar la parte de arquitectura que
le pertenece , con la del bastidor inmediato , como lo de-
muestra la figura 4. en la porción e f, correspondiente i la
de los demás bastidores h ij K; y continuando lo restan-
te en la porción e íi,fg, del foro, hasta cerrar toda su
área , y atarla con los demás cuerpos , se hallará trazada una
mutación de patio , si es como la dicha figura 4. la quaí
puede tener segundo foro , como de jardin , para terminar
la vista por los vanos ael arco / ¿^ , y la puerta f, y su cor-
respondente ; y pintándolo todo de su colorido cada cosa,
según diximos en el lib. 6. cap. de la Pintura al Temple ; y
colocados los bastidores en sus sitios , hará un efecto mara-
villoso con sus bambalinas de celage , mirado en la debida
distancia , como desde el punto a ,Ji'gura i, ó algo mas dis-
tante , tanto como fuere de ancho la frente del teatro.
Bambalinas , cómo
se dis£on(n, y se tra-
zan.
P
§. IV.
g'o.
ero si la mutación fuere cerrada , como de un salón re-
serán menester bambalinas de bóveda , ó techo , como
lo demuestra la figura 5. las quales se hacen sueltas sin bas-
tidor , y solo se clavan al tiempo de su colocación en un
listón , d alfagia por la parte superior. Estas pues se comien-
zan á colocar para trazarlas , por la mas baxa 5 como la ij,
figura 3. en la distancia del punto a, que le corresponde, y
guardando el medio á plomo de dicho punto ; y después se
coloca la segunda encima de aquella , como lo demuestra
dicha figura , según el exceso de altura que tiene su bas-
tidor , dexando descubierta la parte m , de su exceso , y de
esta forma se van colocando las siguientes 5 y en estandolo,
se dibuxan todas juntas ; y después en cada una se va conti-
nuando lo que se quedó oculto , y se pasan de tinta , y des-
pués se pintan , ó en el suelo , ó estirándolas en alguna pa-
red. Y supongo , que antes de esto , se han de aparejar , por
lo menos , con una mano de yeso , y cernada con brocha,
siendo el lienzo bueno de Angulema , que en Andalucía lla-
man
LIBRO OCTAVO.
t93
[ man bramante crujió ; y así concluidas , so recortan por la
■ parto iiiforiór , según corresponde á su formación , y se co-
locan en sus lugares , como lo muestra la ligura 3. y se
I caliíica en la rigura 5. en los números i. 2. 3. 4. cuyas lí-
neas concurren al punto A , * en la qual se muestra un sa- Mutación de salón
Ion real con su foro , sitial , y pabellón para la magostad. Y *'^'-^^-
de csu suerte , y con las mismas observaciones , se pueden
variar los teatros, ya de jardin, ya de bosque, murallas, ma-
j riña , y tiendas de canfpaiía , haciendo las bambalinas de ce-
: lage ,-c^n algunos lampazos azules en la parte superior } y en
la inferior con algunas nubes , que se puedan recortar.
.-r.->
Nc
§• V.
o puedo excusar el poner aquí también los puntos trans-
cendentes , que dLximos en la perspectiva de techos : bien,
que aquí tienen alguna diferencia , pues el principal siempre
sirve en la parte inferior } y en llegando i el la primera lí-
nea de uno de los lados , como c, a ^Jlgitra 3. y « , a , figu-
ra 4. pasa la una al punto o , y. la otra al punto /? ; y a este
concurrirán todas las colaterales de {¿.figura 4. hasta la ulti-
ma línea /, ^ ; así como las del otro lado concurrirán al pun-
to o , hasta la última ¿ , o ; y después todas las de las bam-
balinas ¿, ¿y , / ■" , y siguientes , concurrirán al punto r , con
lo quaj no dudo que será menos violenta la degradación de
uno , y otro lado , como también mas suave la de las bam-
balinas ; y ambien , que los que estuvieren á los lados del
teatro lo gozaran mejor ; poro á los que estuvieren directa-
mente al medio , nunca les será tan grato : bien , que si
los puntos p , o , estuvieren mas cerca del punto a , disimu-
larán mas baxando el punto r ; y sin embargo , para donde
hubiese de concurrir el Rey , que siempre se le pone el si-
tial en medio , ó alguna otra persona de alta esfera , yo no
usara de esta práctica ; pero me ha parecido ponerla aqui,
por no omitir cosa que conduzca al intento : y para que pue-
da usar de ella quien quisiere , que yo bien sé que ha ha-
bido caso , en que si supieran esta , no hubieran puesto un
punto arriba para las cornisas , y otro abaxo para los pedes-
tales , cosa indigna ! por contemplar extravagantes caprichos,
ó por no saberlos entender. Y ya que hablamos de teatro
en que haya de concurrir el Rey , me ha parecido poner
aquí las medidas justas del coliseo de Buen-Retiro , que las
tomó por mi mano en ocasión semejante, y no le pesará al
que las hubiere menester hallarlas aquí.
Puntos transceu'
dentes en la perspee-
tiva di ¡os teatros.
LaM. i 2.
Efectos que causa-
rán ¿os puntos trans-
cendentes.
Habiendo de con-
currir los Reyes no
se debe usar de los
puntos transcenden-
tes.
Tom. 11.
Bb
Mi-
194 M U S E O P I C T O R I C O.
J^íedidns dd teatro del coliseo de Biien-Retiro.
\r^V
A
I ir
Itura de la Frente desde el pavimento
inferior , cinco pies.. .,,'v^.- ••**.<«.-• •;. Oí^
Pondo hasta después del segundo foro 41 . pies.
Desde allí hasta el último respaldo — "V^v. . 21. pies.
Suman sesenta y dos. '. 62. pies.
Desnivel del plano hasta el segundo foro, o
media vara , y dos dedos o i y í2. dedos.
- r
Ancho de basa á basa del primer frontis. ... 39. pies.
Luz entre los dos primeros bastidores 30. pies.
Distancia desde la frente del tablado, has- 1:7 í^'
ta la primera canal, siete pies 07, pies.
Alto del primer bastidor , veinte y cinco
pies 25. pies.
Ancho quatro pies , por estar cerca del
frontis 04. pies.
De la primera i la segunda canal 06. pies.
De la segunda á la tercera 06. pies , y l
De la tercera i la quarta , cinco pies 05. pies.
De la quarta á la quinta, ocho pies 08. pies.
De la quinta á la sexta , una vara ; y de allí
al foro , vara y quarta
Ll-
^95
LIBRO NONO.
EL PERFECTO,
SEXTO, Y ULTIMO GRADO DE LOS PINTORES.
Noniim , benl profcrre , q^itod elegerís.
CALLIOPE , Musa IX. si've opim.f tocis i .
Carmina Calh'ope librís heroica niajidat 2.
ARGUMENTO DE ESTE LIBRO.
JjL-dl noveno acto de nuestro enteiídimiento , que practi-
camos en la inquisición del saber , y con que llegamos a
conseguir el último complemento de la sciencia , es poseer-
la con toda la integridad de su perfección , gozándola , y
desfrutándola según todas las utilidades , é intereses que pue-
de comunicar á el que llegó á el deseado termino de su po-
sesión. A este último acto scientitico , llamaron los antiguos
mitológicos Calliope 3 , una de aquellas nueve mentidas
deidades , y la que cierra el número de aquel métrico , y
armonioso coro del Parnaso , que tiene por oHcio cantar
con dulce , y bien modulada voz los heroycos hechos de
los mas ilustres campeones , delineando con bien cadentes,
y armoniosos versos el sucesivo curso de la historia , para
inmortalizar con su delicioso canto la memoria de aquellos
ínclitos varones , que por sus heroycas hazañas se constitu-
yeron acreedores del immarcesible laurel de la fama.
\ así en este último libro trataremos de imponer á el
perfccto.pintor en aquellos mas exquisitos primores que pue-
dan conducir á la mas exacta perfección de sus obras ; de
suerte , que no contentándose con lo bueno , aspire siempre
á conseguir lo mejor , modulando sus obras con la dulce
melodía de Calliope : protiriendolas, y cantándolas con aquel
tan acertado , y delicioso gusto , que insensiblemente arre-
bata la atención de quien las mira , ó la admiración de quieJí
las oye : para que elevado por este medio á lo superior del
arte , llegue i ocupar la cumbre de su eminencia , gozando
Tom. JI. Bb 2 á
I Fulgent. Mytbolog. i. 3 Herod. ?'w sua Intwia (ih, 9.
s Virg. in Epigram.
196 MUSEO PICTÓRICO.
á el mismo tiempo los opimos sazonados frutos de este
ameno pensil de las artes , y ocupando el sexto , y último
grado de esta scientíHca escala óptica, para que colocado
en el templo de la fama , consiga el apetecido premio de la
inmortalidad en la memoria postuma de sus eminentes obras.
CAPITULO PRIMERO.
Dé la gracia , dulzura , y melodía de la Tintura , y por
q^iic medios se llegará d conseguir.
§. I.
s máxima de los que aspiran á el camino de la perfec-
ción tener por defecto lo que se hace' bien , si se puede ha-
cer mejor. Así lo han practicado varones extáticos en el ca-
mino espiritual , con muy crecidos intereses de su alma. Y
así lo dixo Platón á nuestro intento en sus Diálogos ' , don-
de aconseja que el pintor no dexe de la mano el pincel,
ni declare por acabadas sus obras hasta que no encuentre ay
sa que pueda conducir á su mayor perfección.
Tres partes^ que Es pues infalible, según nuestro Pacheco ^ , y la ex-
constitiiytn la Pintii- periencia nos dicta , que la pintura perfecta ha de constar
ra perfecta. de hermosura , suavidad , y relieve. De este bastantemente
se ha tratado en los libros antecedentes , por pertenecer á
el dibuxo la iirmeza del claro , y obscuro , que es lo que
causa el relievo. Y así , trataremos de la hermosura , y des-
pués de la suavidad , sin dexar de decir algo del relievo.
Qué cosa es her- Es pues la hermosura en el arte de pintar , no lo que
mosura en la esjtra comunmente entendemos como suena , sino un cierto ar-
del ftntar. monioso atractivo , que suspende , y arrebata á el mismo
Simil de la música tiempo la atención de quien la mira. A la. manera que una
en la Pintura. bien concertada , y armoniosa música embelesa , y roba el
ánimo de los oyentes , sin que esto consista solo en los ti-
ples , ni en los tenores , y contraaltos ; aíiles bien, ligados
unos y otros con lo profundo del contrabajo , hacen pcr-
Efectos que causa fccta la armonía. Así pues la belleza , y buen gusto en la
la belleza de la Pin- Pintura, no consiste en los colores mas sobresalientes , y
tura perfecta. chillantes , que esto es lo que se suele hallar en las mas in-
dignas , sino en saber templar de suerte aquel instrumen-
to pictórico , organizado de diferentes especies de colores,
sobresalientes unos , y templados , y baxos otros., que deley-
te , atraiga, y suspenda la atención de quien la mira, tanto
.VV .mt) que
I Numquam /)ú7or ab exornan- íes picturae fiant. Plato de Lege^
do cesserit , Jonec iiuilum aJiud Diolog. 6.
iiicreinentum supersit , ut pulchrio- 2 Pacheco hht. de la Pintura.
LIBRO NONO.
[97
que sucede en semejantes casos quedarse como absorto , y
enagenado de sí el sugcto , sin articular palabra en un gran
rato , hasta que n parado ya de aquel éxtasis , prorumpe mas
en afectos de admuaaua , que en hipérboles de alabanza.
c
S. II.
onsiste pues esta belleza en que el golpe principal de
la luz , en quanto lo permitiere la calidad del asunto , esté
en el centro de la historia con el mayor esplendor , y her-
mosura de colores que le competa, á que ayuda mucho lo
dcsperhlado de los contornos , y demás partes , huyendo
siempre lo agrio, y recortado, que endurece , y hace desa-
brida la Pintura. También se ha de huir que se encuentren
dos colores , ni dos claros igual.s , que son lo que en la
música llaman unisonus , que entorpecen , y frustran la dul-
ce cadencia, y melodia de las voces.
También ayuda mucho á esto , el que insensiblemente
desde aquel centro de la luz , se vaya rebaxando hacia los
extremos del quadro , ó supenicie que se pinta. Y digo in-
i sensiblemente , porque no ha de ser lo rebaxado tan sensi-
ble , y de golpe , que lo perciba la vista desde luego ; sino
que apenas se conozca donde comienza. A la manera que un
luminar en una noche obscura hace su efecto luminoso mas
refulgente en aquel espacio que tiene mas inmediato á sí;
pero después se va gradualmente debilitando la luz , ó la cía-,
ridad , al mismo paso , y compás de las distancias , con una
tan insensible cadencia , que aunque la vista lo percibe en el
todo , no lo puede serialar en las partes.
Aquí entra la discreción del artídce á graduar este do-
t cumento con aquella excepción que pidiere la naturaleza del
asunto, que no siempre puede estar toda su acción en el
c>:ntro , y así necesita de observar las reglas de la buena eco-
nomía, que diximos en el tomo , y libro i. cap. 8. y en el
presente libro 7. cap. 2. de la invención. Y asimismo debe
observar , que tanta perfección es en la suma austeridad de
un San Francisco de Asis un color quebrantado , y maci-
lento , como el rubicundo , y hermoso en la belLza de la
Virgen María en su concepción puiísima. De manera, que
en teniendo cada cosa aquel linage de perfección que en
su esfera le compete ,es hermoso , y grato objeto á la vista,
porque en esta clase no es lo mas hermoso lo mas perfecto}
antes lo mas perfecto , es lo mas hermoso.
También hace mucho al caso la graduación , y casa-
miento de los colores , porque no todos , y con todos ha-
cen buen maridage , pues un verde junto á un azul , es in-
fa-
En que consista la
belleza , y kun gusto
de la Pintura.
Exemplo de un lu-
minar en noche obscu-
ra.
Lo que importa á
la hermosura la Lucna
elección , y colocación
de los colores.
198
MUSEO PICTÓRICO.
Exemph , j colores
del Arco Iris.
fame colocación ; pero si entre los dos media un encarnado,
hace las amistades. También el azul con un morado es ma-
la vecindad ; pero si media un amarillo , se proporcionan:
y sobre rodo , el buen gusto es el que todo lo sazona , pues
aclarando , u obscureciendo mas un color que otro , o cam-
biándole á alguno los claros , se remedian muchas discor-
dancias , que suelen resultar á veces en el consorcio de los
colores , y mas en el asunto de historia numerosa.
En todo nos ofrece documento la misma naturaleza,
pues en ella vemos la hermosura del Arco Iris , que ccn-
sióte en aquella acorde armonía de los colores que le com-
ponen , colocando el amarillo claro entre el encarnado á la
parte convexa , y el verde á la cóncava : y uno y otro van
dceenerando en morado , y azul , ó aplomado. De suerte
que es digno de observar , que si el encarnado se hubiese
de despertilar contra .el verde , haria on el intermedio un
color vilísimo , y disonante á la vista; y despertilandose con-
tra el amarillo claro , hace una media tinta de un color
dorado , y rubicundo. Y asimismo , el verde se va aclaran-
do en aquel intermedio , de suerte , que no degenera su co-
lor mas que en aproximarse al claro , que es mas simbóli-
co á su naturalc/^a : pues quando queremos labrar un paño
verde , usamos del amarillo claro , que es el génuli , para las
luces , y este le heimosea el color mucho mas que el blan-
co. Y también para pasar al azul aplomado toman el in-
termedio de un carmesí hacia el encarnado , y de un mo-
rado hacia el verde. Y asi ha de procurar el pintor con gran
vigilancia la mas acorde colocación de los colores , para que
de su buena consonancia , y variedad , resulte en gran parte
en sus obras la belleza , y buen gusto que requiere la Pintura.
Suavidad de la
Pintura en qué con-
'■sista.
Aplicación succesi-
"ja de las tintas im-
porta mucho ala sua-
vidad.
.U'
L
III.
ía suavidad es otra parte importantísima para la belle-
za , y buen gusto de la Pintura , la qual no consiste en lo
liso, y terso de ella , sino en la unión, y dulzura de las tin-
tas , succesivamente colocadas con tal orden , y consonan-
cia , que de ellas resulte la morvidez , y blandura de las
carnes , como en el natural , de suerte que parezca que si
se tocan con el dedo , se han de hundir : no han de estar
duras , y tiesas , como si fueran de marmol , ú de bronce,
Y digo succesivamente colocadas las tintas , porque se han
de ir siguiendo , y aplicando por su orden ; esto es , que i
la primera se le siga su inmediata , que es la segunda ; y i
esta la tercera ; y así las demás : porque si se colocan sal-
teadas , 6 invertidas , entra con violencia la declinación del
cía-
.0:^1LIBR0 NONOl'J?^
199
claro íiicia el obscuro ; y mal podrá conseguirse la unión,
dulzura , y suavidad , doado hay violencia , desabrimiento,
y repugnancia , como- es la tercera, ó quarta tinta sobre. la
' primera; 'p^ í'<»-
Así lo vemos practicado de 'los mas emi/icntcs de nues-
tra facultad , el gran Rafael de Utbino , el gran liciano,:
' Cerezo , y Anibal , y otros de sus eminentes escuelas. Y
de nuestros españoles, el insigne' Pablo de Céspedes, Jua-
I nez eJ Valenciano , Carreño , Alonso Cano ,< y el gran Mu-
rillo , sin omitir i nuestro ^'elazcJuez , cuya pintura acre-
dita este discurso, pues consiguió la morvidez , dulzura , y
suavidad , sin la pensión de lo lamido , terso , y afectado,;
I con gran pasta , libertad , y magisterio. Y asimismo lo acr¿*
dirán otros muchos españoles que han seguido este grande,'
y magisterioso modo de pintar. ; '
No excluyo por esto la manera acabada , y definida,
I como lo vemos en las pinturas de Corezo , Rafael, Sci-
pión Gaetano , y nuestro Juanez , Alonso Sánchez , Anto^
nio Aloro , y Morales , que á la verdad satisface á peritos,'
é imperitos. Solo digo , que no consiste en eso la suavidad
que decimos, sino en la acorde unión, y confederación de
las tintas , observando lo acabado , y dciinido , según la pro-
porción de distancia, en que se debe mirar una pintura al
respecto de su tamaño. Porque diferente cosa es una pe-
queña lámina , que se ha de mirar en la mano , ó en una
muy moderada distancia ; 6 un quadro , cuya grandeza de
cerca no se comprehende , y para poderlo percibir , es pre-
ciso retirarse por lo menos tanto como su mayor línea,
para que con eso pueda caber en el ángulo visual. Y así,
todas las veces que en aquella distancia , que se debe mirar
una pintura para poderla comprehender , se ve con la de-
■ bida unión , y dulzura , esa tiene la verdadera suavidad,
j aunque de cerca esté aborronada , golpeada , y pastosa,
como lo vemos en las cosas de Carreño , Velazquez , y
otros ; pues si el mismo natural estuviese puesto en aque-
lla distancia , haria el mismo efecto.
;A'jt h «
Eminentes artífices
extranjeros , y espa-
ñoles que lian fracti-
eaJo la suavidad en
la Fintura. v,
.\..^ ; j:, \^
lila o"n«sx"i
-'ir. -(.oVv,.
,íw
La aconte unión , y
confederación de las
tintas , es la verdade-
ra stiai'idád , d pro-
porción de la superfi-
cie que se j}inta.
La suavidad ha
Je ser al respecto de
la distancia en que se
debe varar una pin-
tura.
■ I Jz
í. IV.
ía otra parte que conduce al buen gusto ^ y líltima per-
fección de la Pintura es el relicvo : porque poco importa que
tenga hermosura, y suavidad, como lo vemos en muchas, si
á mediana distancia pierde totalmente la fuerza , y relievo,
que es el alma , y la vida de la Pintura. Y así conviene
que el pintor aplique en cbta parte todo su desvelo. Por
cuya razón direnws algo acerca de este asunto , ademas de
lo
RclieTP , última
perfección de ¡a Pin-
tura.
Plaz.'js grandes de
claro , y obscuro es-
fuerzan d relievo.
SíVnV •*>;
*' Felicidad grande
de Lucas- Jordán en
hacer de practica.
Estudio eximio del
insigne Carlos Jla-
rati.
Los obscuros no lian
de ser de igual fuerza
en todos los casos.
La contraposición
esfuerza el rclievo.
Pinturas que se han
de colocar en grandes
distancias, en qué con-
siste su rclievo.
Eoo MUSEO PICTÓRICO.
lo que se ha dicho en los libros antecedentes. Para lo qual
primeramente ha de observar el pintor buenas , y grandes
plazas de claro ,• y obscuro en sus obras con tal verdad , que
si el natural se pusiese con aquella misma luz , no hiciese
otras. Y así las mejores serán siempre las que por «él se estu-
diaren. Bien que algunos llegan á tanta felicidad con la fre-
qüencia del estudio , que de práctica hacen cosas con tan
maravilloso acierto , que parecen muy estudiadas por el na-
tural , como lo vimos en el insigne Lucas Jordán j pero es-
te es un don altamente dispensado del cielo , pues hemos
visto á otros muchos , no menos estudiosos , que no han
conseguido esa felicidad , y que han estado siempre atados
al. estudio , no solo en el mas leve desnudo , sino aun en
el mas ligero cendal, como le sucedía al gran Carlos Ma-
ratí hacer varios diseños para un solo pafío por el natural,
quando otros lo consiguen con un leve descuido, sin mas
especulación , y no porque le faltaba el caudal para hacer-
los maravillosos de práctica ; pero de esto no se puede dar
documento : mídalo cada qual con sus fuerzas , porque no
todos los genios son vaciados en una turquesa.
Lo que es muy digno de observar es , que el pintor
no ha de hacer los obscuros con igual fuerza en todos los
casos : no hablo aquí de la degradación de las disrancias,
que eso se supone , sino de los acaecimientos en diferentes
sitios. Porque en un aposento cerrado , y con una luz co-
lada , y mas si es de noche , deben tener mas fuerza los
obscuros , pues hay menos motivos para la reflexión que
los templen, Pero en una historia en el campo , con la luz
plena del dia , y mucho mas en una gloria , donde está la
claridad tan difusa , es impropiedad suma usar de obscuros
fuertes , por la debilidad que en ellos ocasiona la claridad
difundida por todo el ambiente. Y así en estos casos , no
solo han de ser templados los obscuros , sino rcflexados
de los colores adherentes , y tocadas las luces d^-l color
del luminar.
También esfuerza mucho el relieve la contraposición,
porque si una figura clara cae sobre campo claro , se con-
fundirán sus claros con el campo ; y lo mismo digo , si una
figura obscura cae sobre campo obscuro. Y así en todo ca-
so ha de tener el pintor muy presente este documento,
porque es importantísimo , como lo demostramos en la teó-
rica , lib. 3. cap. 3. propos. 18. 19. y 20. en especial para
las pinturas que se han de colocar en grandes distancias;
pues observando bien la contraposición , y las manchas iir-
mes , y francas de claro , y obscuro , aunque se coloque en
la mas remota distancia , y buque de edificio grande , se verá
in-
> I
ilBRO NONO.
rá infaliblemente , como lo tengo bien experimentado. Y en
esto consiste piincipulísinuniente el no confundirse , no eií
cargar de color con tal demasía , como algunos piensan,
que parece las quieren hacer de relieve; que el arte para
relevar , no ha menester el bulto material de las cosas,
sino la firmeza de la contraposición , con la fuerza del cla-
ro , y obscuro , sobre buenos contornos,
§. V. .......
D
^Vi
ixc que principalísimamente consistía en lo dicho el
no confundirse , ó perderse de vista una pintura en grande
distancia , d eminencia ; porque también consiste en la mag-
nitud , ó aumento de grandeza que se le debe dar al res-
, pecto de la distancia. Y aunque para esto dimos regla fun-
\ damental, y demonstrativa en el tomo de la teórica, lib 3.
cap. 2. propos. 6. no dexaré A.9 decir , aunque degenere al-
go del asunto , lo que prácticamente me ha enseñado la eX"
períencia ; y es , que lo mas que Llega i disminuir una ígu-
ra colocada en distancia grande , es la quarta parte de
su magnitud. De suerte , que si yo quiero que una rigura
parezca en una grande distancia de seis pies de alto , que
^s el tamaño del natural , dándole ocho, quedará reducida
á seis , porque disminuirá los dos , que es la quarta parte
de su grandeza. Y en una distancia , ó altura , la mayor que
se pueda dar en un gran templo , lo mas que llega á dis-
minuir es la tercera parte de su grandeza. Y así haciendo
las Hguras de a nueve pies , ó tres varas , que es lo mismo,
quedará reducida á seis pies , que son las dos varas castella-
nas de la altura natural de una figura humana ; y á est©
respecto se irán graduando las demás que se le siguieren , i
proporción de sus términos en la distribución de la historia
si la hubiere : bien que en estos casos de altura suma , se
suele usar de alguna licencia mas en la urandeza de las fi-^
guras de primer término , porque la figura principal , d hé-
j roe del asunto , quede en la debida magnitud ; y en las de-
mas , que van degradando , no lleguen á término tan dimi-
nuto , que por la suma parvidad se hagan imperceptibles.
Bien se aprovechó de esta licencia Federico Zúcaro en
■ la cúpula , que pintó al fresco en la iglesia mayor de la ciu-
dad de Florencia , como lo dice Vicencio Carducho ' ; pues
asegura que hay en ella figuras de quarcnta pies de alto,
y sobre todo un Luzbel , que hace parecer á las otras pe-
queñas. Que aunque la altura , y distaiKÍa de dicho tem-
Toin. II, Ce pío
i Vincent. Car. díalog. i. fol. 9. a¿ fía.
KegLx practicaba-
ra ¡aorandezis de ¡as
Jigmas £)i suma dis-
tancia.
Pinturas en suma
distancia , se puede
usar de mas licencia
en su grandeza , j
por qué í
Cúpida pintada de
maito de l'e derico Zú-
caro , con figura de
desmesurada ¡grande-
za.
; 202 M U S E o P I C T o R I C o.
pío es suma , como lo testilica dicho autor , la grandeza dé
las figuras es desmesuradísima , con la venia de tan gran-
de artífice , y no pueden dexar de ofender mucho la vista,
y venirse sobre los ojos.
S- VI.
últimamente concluyo con lo que dicen Junio, y
lucion de ¡agracia en Schefero acerca de la venus, gracia , y belleza de la pintura ',
iaftntura, ^^^ ^^ m-,^ cierta amabilidad atractiva , que resulta de la
puntual observancia , y mas acertada elección de todas aque-
llas partes que la componen. Y siendo esto así , discurria yo
que esta parte de la venus de la Pintura no seria cosa dis-
tinta de todas las demás que la constituyen ; como son , in-
vención , simetría , color , movimiento , perspectiva , y las
demás : y asi el que estas tuviese , indubitablemente po-
Ingénua satisfac' seeria la otra ; pero no det* de ser asi , pues vemos que
«ion de A^dis. Apeles á los artífices de su tiempo les concedía la igual-
dad , ó ventaja en todas las demás partes de la Pintura;
pero que en esta sola dei la gracia , y buen gusto , nin-
guna le igualaba * : con que totalmente la separa de las de-
mas partes integrales , como lo hicimos en el tomo prime-
ro, lib. I. cap. 7. de la composición integral de la Pintura,
de suerte , que viene a ser la suma perfección que cada co-
sa puede tener en su esfera, no como en la naturaleza son^
Sentencia es j)ecÍQsa sino como serian si estuviese en su perfecta integridad. Así
de Lisijjo. como decía Lisipo , aquel célebre estatuario , que las esta-
tuas de los antiguos estaban hechas como eran los hom-
bres ; pero las suyas , como los hombres debían ser 3 : de
suerte , que no se contentaba con lo mas semejante , sino
que aspiraba á lo mas perfecto ; y así fueron sus estatuas las
mas recomendables de la peritísima antigüedad. Lo que no
le sucedió á Demetrio pintor , que fué reprehendido por ser
mas amante de la semejanza , que de la perfección 4.
Este es el escopo de la Pintura , el auge de la perfec-
ción , el término de lo sublime , la melodía de esta voz , el
embeleso de este encanto , el cautiverio de los ojos , y la
suspensión de los sentidos. Y verdaderamente , dice Schefe-
ro , quien esto no consigue , aunque en sus obras exprese la
misma naturaleza , es trabajo inútil , y nada apreciable , pues
se
1 Jun. de Pict. vet. lib. 3. cap. quales essent homines ; á se, qua"
6. Schefer. de art. ping. §. 38. &í les esse viderentur. Phn. /li. 34*
sequentibus. cap- 9-
s PJin. lib. in. cúp. lo. Ipsis 4 Fuitque ZJfwe/n'Bí similitudi-
csetera omnia coniigiise , sed liac nis quám pulchritudinis amaniior.
sola sibi neminem parem. Fttb, ¡ib. lo. cap. lo.
3 Stacuas á veiecibut factas ,
LIBRO NONO. - 20
o
se mira desposeído de la mas especiosa prenda del arte '. A Simil del orador , y
la matKra que un orador doctísimo , y de los que dicen ser del representante,
un pozo de ciencia , sino tiene gracia , que es lo que lla-
man predicaderas , no tiene séquito , ni aplauso , ni se le
puede oír con gusto. Y también al recitar un poema , uno
le representa con tal arte , y tal expresión de afectos , y ac-
j cíones , que deleyta , y suspende á los oyentes , al paso que
I otro , siendo los versos unos mismos , lo dice con ral de-
I sayre , y siniestro sentido , que impacienta , y desazona al
I auditorio. Y así procure el perfecto pintor ser en sus obras Máxima imfor-
músico elegante , orador cloqüente , y diestro representan- tante de la perjeccion
I te , para lograr en ellas el mas especioso carácter de su ^^ """^ ^^''^•
última perfección.
CAPITULO II.
De otras observaciones concernientes d la mayor perfección
de tina pintura.
s. I.
X3asta un solo defecto para destruir la perfección de una Un solo defecto has
, obra. 1 no bastan muchas perfecciones a bienquistar un de-
. fecto. Por eso dice aquel común axioma : Que lo bueno,
ó perfecto ha de proceder de una entera causa ; lo malo
de qualquiera defecto 2 : y así una grande obra con un so-
lo defecto que tenga , no se puede llamar perfecta : por lo
> qual debe el pintor celar , quanto su posibilidad alcanzare,
; la entera perfección de sus obras ; que si bien esto parece
I' repugnante á la fragilidad de nuestra miseria , que nunca , ó
■ rara vez dexa de estampar el sigilo de su flaqueza , bastará
j que este no sea en cosa grave , ó capital , dispensándose cu
• alguna de las cosas leves , ó veniales. Y así me ha pareci-
do , porque también sirva de compendio a lo que se ha tra-
tado en los libros antecedentes , poner aquí los documen-
tos , ó conclusiones que á este fin trae Joachín de Sandrart
, en su eruditísimo libro de la Academia del Arte de la Pin-
: tura 3 , aiíadiendo á ellas lo que ocurriere para el mas exac-
to desempeño del asunto j y son las siguientes.
Tom. II. Ce 2 CON-
I Qui hoc non observar , Ucet lutn ex quocumque defectu. Ex
totatn exprimat naturam , frustra com. Philos. axiom.
' est nec amari potest. Denique des- 3 Jonchim Je Sandrart in yira-
titui non levi parte artis intelligi- dem. nobitis. artií Pict0¥i<e , part. i.
tur. Schef. de art. ping. %. 39. cap. IJ.
3 Bonuní ex integra cansa. Ma-
ta a desacreditar una
otra.
Caso sucedido al
autor.
Í204 MUSEO PICTÓRICO.
CONCLUSIÓN PRIMERA.
Tenga siempre el pintor en la práctica de esta noli'
lisima arte muy presentes todas las reglas , y leyes qtie
le prescribe la teórica , y procure conservarlas con la ma~ 'tM
yor puntualidad í[ue le sea posible. ■"
R£ FZEXION.
Acuerdóme que habiendo muerto un gran pintor en
esta Corte , y que había estudiado en Roma , le pregunté
á un pariente , y discípulo suyo , si en el espolio habían
quedado algunos libros de la Pintura ? A que respondió:
Que si de la Pintura habia libros ? O desventurados los
que aprenden tan ilustre facultad , sin mas estudio , ni es-
peculación que el uso de verlo hacer , como se practica en
el exercicio mas mecánico!
CONCLUSIÓN SEGUNDA.
Ha perfección de las obras que ocurren en la prác-
tica de la Pintura no se adquiere y ni se consigue con la.
eloqüente pomposidad de las voces , sin experiencia , ni es-
tudio , sino con una genuina inteligencia , y una continua
aplicación d la retórica de los pinceles , que son los mas
eloqiientes tropos de la Pintura.
reflexión:
Poco importa que el pintor sea eloqüente, si los pinceles
son mudos : de estos decía Ríci , que sabían el arte de encan-
tar 5 pues con aquella verbosidad encantaban los oyentes, y
los tenían en muy elevado concepto , sin que bastase á de-
sengañarlos la balbuciente ignorancia de sus obras.
CONCLUSIÓN TERCERA.
Xas observaciones y y documentos mas notorios , y prac-
ticados de los antiguos , se han de preferir totalmente á
las de los modernos estilos ^y modos de pintar mas fáciles.
REFLEXIÓN.
Documentos moder- g^^^ conclusión se entiende , quando los estilos moder-
nos , que no aerootien , , , ■ , t r ,
los auítpuos. "°^ derogan en lo substancial los tundamentos antiguos ; no
quan-
Sentencia de don
Francisco Rici.
LIBRO NONO.
305
quando los subliman á esfera de mayor perfección , y fa-
cilidad en el manejo, que sobre ser útil en lo material , no
es despreciable en la reputación.
CONCLUSIÓN QUARTA.
I «
Siempre que el pintor haya de executar alguna obra
1 insigne , y de grande empeño , procure tener del asunto
' plenísima noticia , porqtie de otra modo incurrirá en mil
inevitables errores,
REFLEXIÓN.
Para esto es preciso que el pintor tenga libros , así de Lil?ros que debe
historia sagrada , como también de humana , y aun profana, ^^fi^r d pintor.
por lo que pertenece á las fábulas , de que daremos noticia
en el capitulo siguiente.
CONCLUSIÓN QUINTA.
£l crédito del buen pintor , hábil , y experto , consiste
en que en qualquiera de las partes que componen su obra
muestre un juicio ,jy una idea sublime ; ó por lo menos se
acerque tanto d la perfección , que entre lo sublime de ella,
y lo que él hiciere , intervenga muy corta diferencia.
REFLEXIÓN.
Ofrecense en una historia tanta variedad de cosas , que
es casi imposible hacer el pintor cada una , como si aque-
lla fuera su especial profesión , como un pedazo de pais,
unas flores , ó frutas , &c. pero bastará hacer estas cosas con
un modo pintoresco , gracioso , considerándolas , no como
principales , sino como accesorias al asunto , á el qual se han
de sujetar de forma que no descompongan aquella armoniosat
templanza con que está organizado el todo»
CONCLUSIÓN SEXTA.
Variedad de cosas
que ocurren en tin his-
toriado ,y cómo se han
de oraduar.
o
El que sin tener aplicación al estudio de la Pinturat
ni haber visto el trabajo , y especulación que cuesta d los
que la executan , ni leído , ú oído d los que la ensenan , y
explican , sino solamente guiado de su presunción , por
haber leído mucho , se persuade entenderla , y se atreve á
executarla : este no solo es ignorante , sino que d sí mis-
mo se engaña , presumiendo engañar d los otros.
RE-
MUSEO PICTÓRICO.
Muchos se arrojan
inconsideradametite d
fintar sin principios,
ni documentos algu-
nos.
REFLEXIÓN.
De estos hay muchos , que en fuerza de una aficiorf
impaciente , acompañados de una afluente verbosidad , no
solo se persuaden # entender de Pintura , sino que se arro-
jan inconsideradamente á executarla , sin mas documentos,
ni reflexiones , que su innata presunción , en que viven tan
bien hallados , como si fueran Timantes , y Apeles : sufra-
gándoles á esto la vanidad de no haber aprehendido de na-
die , siendo la fábula , y el ludibrio de los inteligentes , que
desapasionadamente lo juzgan , contentándose con la ad-
miración que les tributan ios ignorantes , de executarlo sin
haberlo aprehendido. Y tienen razón , porque el que no sa-
be , cómo ha de haber aprehendido ?
CONCLUSIÓN SÉPTIMA.
Aunque alguno gaste mucho tiempo en investigar el
genuino , y radical fundamento de alguna cosa , no por
eso desfallezca su ánimo, ni prosiga hasta vencer el escopo
de la dificultad , cjiíe sin duda lo conseguirá , segim aquel
vulgar proverbio : Omnia conando docilis solertia vincit.
RE FLEXIÓN.
Ingniios perezosos,
no aspiran d vencer
las dificultades.
Hay algunos genios que en encontrando el escollo de
la dificultad , pasan por encima , sin discurrir en vencerle;
y estos son ingenios perezosos , de quienes nunca se puede
esperar que lleguen á conseguir el grado eminente de la
perfección , pues esta solo se rinde al infatigable desvelo de
vencer las mas arduas dificultades.
CONCLUSIÓN OCTAVA.
Asi como no solamente las costumbres de las regtO'
nes , sino el tiempo en que sucedieron los casos históricos
que ha de expresar el pintor , son totalmente diversos'.
Así el perito artífice debe expresar en sus historias aquel
carácter mas especifico , que según el tiempo , y la región,
corresponde á cada una, no solo en las figuras , aspectos , y
trages , sino también en las chozas, y cabanas campestres,
y los animales que son privativos de aquella provincia.
RE-
.UJUIBRO NONO. S07
REFLEXIÓN. .
Porque seria impropio pintar con golilla Ja historia de Impropiedades que
los Modos , y con calzas atacadas las de los Macedonios; pn>:den acaecer enuna
como también monterías de leones , y tigres en Europa j y /'"^°"** de pintura.
de iabalies en el África,- -\jwí..¿v„v.. ^í. ., o^> \jon«t
CONCLUSIÓN NONA.
Ningún pintor se sujete d seguir precisamente algún
método y ó manera de pintar :yníin que sea. comunmente red-
hiba , sino así como la misma naturaleza varía en todas
sus Cosas , como lo acreditan los semblantes ,■ así nosotros ,v iji it.... . i,
debemos variar ^ y diferenciarnos unos de otros , procurando
siempre caminar de bueno d mejor en todas nuestras obras^
íj v.r/.« «V \\
RRFLE'.XION.
En tanto que el pintor cursa los primeros grados de En los principios
su facultad , está bien que se sujete á copiar , y seguir á se ha de imitar a los
otros , hasta fecundar la idea ; pero luego que se sienta con maestros : después se
caudal suticiente para obrar por sí mismo, es conveniente ha de dexar correr li-
soltar las riendas al genio para que camine libre por la es- ^^ ^ genio.
irada que le destinó la naturaleza j pues muchos por seguir
á otros , ni bien han logrado imitarles , ni han aprovecha-
do en su particular genio , por haberle violentado , y sacado
del curso de su innata propensión.
CONCLUSIÓN DÉCIMA.
JEl consejo , exemplo , ó corrección de los grandes maes-
tros , que en esta , o aquella parte de la Pintura son tenidos
for eminentes , no se ha de despreciar , sino es que muy
examinado el punto , se hace concluyente razón en contrario,
REFLEXIÓN
Es muy digna de veneración qualquiera advertencia de Ceder d la corrée-
los mayores , y mas iquando en el arte verdaderamente lo cion de los superiores
son ; y hay algunos mozos tan hinchados de presunción, ^« ^^ ^''^^ > demás de
que tienen por caso de menos valer el rendir su dictamen ^^^ deuda , es mures
al mas experto en el arte , quando el ceder á semejantes ^ -^
sugetos , demás de ser deuda , es interés propio , así por el
sobrescrito de la virtud , como por el interés del acierto.
CON-
sol
MUSE o: P I G T O R EC O.
CONCLUSIÓN UNDÉCIMA.
Los mas doctos aprc-
eian mas d los que
saben,y £or qué í
^^sh : lotti'if.w
\ a t^V,^':>
';-' 'Tos grandes artífices siemj)re vhen en la memoria de
los prudentes , y doctos ; y las obras , que de ellos celebran,
¿os eruditos- i, son. mas _ durables ^ que las que blasonan los
indoctos. Y como no se adquieren las artes y y ciencias y si-j
fío a costa de muchas vigilias , y expensas : los grandes
ingenios ájiad¿i de esto perdonan , para- que después de sus
dii-is sean contados en el número de aquellos ínclitos varones,
-\^v. REFLEXIÓN.
ií\V," . .' ' .
-i Verdaderamente que aquellos que mas saben , saben ma%
el trabajo que cuesta el saber ; pues los que no han cursa-
do un camino , mal podran informar de las leguas , mon-
taíías , peligros , y pasos fragosos que tiene. Así los ignoran-
tes poco aprecian i los que saben : al paso .que los doctos los
estiman , porque saben los sudores , y vigilias que cuesta el
ascender á la cumbre de la sabiduría en qualquiera facultad.
í'"^ CONCLUSIÓN DUODÉCIMA.
Es bien notorio , que la vista entre todas las opera'»
dones de la naturaleza^ se aventaja en la celeridad de sj^
movimiento , pues en un solo impulso de su potencia ,y en
un solo instante puede registrar ,y percibir las especies d^
innumerables objetos ; pero sin embargo en un solo mo-^
mentó no puede discernirlas , y conocerlas todas. Asimismo^
si algún principiante én la Pintura felizmente dotado del
cielo para esta deliciosa , y celestial arte , desea conseguir
la verdadera comprehension fundamental de tanta varie-
dad de objetos , y formas como la componen : es necesar
X^ío ante todas cosas , que cada una de por sí la examí^
9te^ .y considere parte por parte , sin pasar d la segun-^
da , hasta que la primera la tenga bien impresa en la¡
memoria , y haya conseguido habito siificiente para ex-
presarla sin dificultad.
- ' REFLEXIÓN.
Parte por parte sí
wiene d lograr la com-
prehension del todo.
í: Es constante, que si toda la suma de objetos, y for7
mas que abraza el Arte de la Pintura se hubiese de em-
prehendcr á un tiempo , sobre ser caso imposible , mas en-
gendrara confusión que inteligencia. Y así , midiendo la di-
licultad con nuestras fuerzas, es preciso irla desmenuzando
-ViLJ par-
LIBRO NONO.
209
parte por parte , para que se pueda lograr la comprchen-
sion del todo , como diximos en el libro 4. de la cola del
caballo , cerda por cerda , según la empresa de Alexandro,
pues toda junta era imposible arrancarla.
I CONCLUSIÓN DECIMATERCIA.
i ' En tinajígura. decorosa , y grave , no levante la mano
mas alta que la cabeza ; ni el codo mas alto tjtie la cla-
vícula ; tñ el pie se levante mas que hasta la altura de la,
otra rodilla^ ni alargue el paso mas que la distancia de un
pie.
REFLEXIO N.
E« un documento muy justo , porque en una figura
' grave , y seria , todas las acciones han de ser compuestas , y
proporcionadas ; pues lo desmedido , y descompuesto , se
i reserva para las figuras sirvientes , laboriosas , y ágiles , según
lo piden sus acciones,' arregladas i la naturaleza del asunto.
CONCLUSIÓN DECIMAQUARTA.
i En qualquiera figura se ha de procurar la expresión
del afecto , por ser el mas indicativo del alma ; y lo pro-
pio se ha de observar aun en los animales brutos '.pues
no será bien hecho pintar dos bueyes arando con aquella
soberbia bizarría con que se suele pintar el Bucéfalo cé-
lebre de Alexandro ; ni como la famosa Ninfa lo , hija,
. infeliz de Inaco , d quien fingen los poetas convertida en
vaca , erguida la cerviz , enroscada la cola , y corriendo
con acelerado curso.
F{guragra'vt,y se-
ria , lo sea en sus aC',
(iones , y movimientos .,
s
REFLEXIÓN.
Importa mucho en la Pintura la expresión de los afee- Xá expresión de
I tos, y la propiedad en las acciones, que también los de- afectos ,, y acciones , es
muestran, por ser estos los indicantes del alma, que sin ellos, el alma de las figu-
las figuras mas parecen exánimes que vivientes. '■^•^•
CONCLUSIÓN DECIMAQUINTA.
♦
Para observar debidamente la proporción del cuerpo^
y miembros humanos , como también de los brutos , ante
todas cosas se ha de procurar la reciproca corresponden-
cia de linos miembros con otros , y que no se coloquen fue^
ra de su sitio , ó contra la naturaleza del sexo.
Tom. II. Dd RE'
iió
MUSEO PICTÓRICO.
ta en la Pintura.
RE FLEXIÓN.
Simetría, y pro- Todo csto prescriben las reglas de la buena simetría;
porción, lo que impor- pues esta no puede subsistir , faltando la debida proporción,
y correspondencia de los miembros entre sí en tamaño , sitio,
y forma , como lo dexamos notado en el libro 4. cap. 5. 6. y
7. de la simetría , y anatomía del cuerpo humano.
CONCLUSIÓN DECÍMASEXTA.
La medida comnn de las figuras se ha de considerar
siempre según su longitud , no según su latitud ^ ó grosura.
La mensura de la
longitud permanece
siempre en las Jigu-
ras , aunque se ulíere
la latitud.
La diferencia de
semblantes en la Pin-
tura imite la r.irie-
dad de la naturaleza.
• REFlEXJON.
1
Es constante : porque considerada una figura , ó perso-'
na humana en su debida proporción de ancho , y largo , si-
esta engruesa , no por eso se acorta ; y si adelgaza , tampoco
se alarga ; aunque lo uno y lo otro parece á nuestra vista
por la diferencia de proporción , pues diferente es ser el
ancho la qiiarta parte de la longitud , ó ser la sexta , ó sép-
tima , que la hace mas larga proporcionalmente.
CONCLUSIÓN DECIMASEPTIMA.
Entre las mas admirables obras de naturaleza , no
is la menor el que en una misma especie haya tanta va-
riedad de formas , ó semblantes ; que bien examinados,
ninguno es totalmente semejante al otro. Y así el buen
pintor ha de procurar imitar en esto la naturaleza , po-
niendo todo estudio en la diferencia de los aspectos , y
semblantes de una historia.
REFLEXIÓN.
Lo contrario es defecto reprehensible , y en que mu-
chos han incurrido ; y no solo ha de huir en esto la seme-
janza el pintor , sino también en los contornos , de suer-
te que no haya muchas cabezas de un mismo perfil, d fi-
• guras de una misma actitud.
CONCLUSIÓN DECIMAOCTAVA.
\
Las cosas contrarias se han de evitar , esto es , d una
misma figura hacer los pies la^'gos ,y el cuello corto; el
pi-^
L I B R o N o N o. u
sil
fecho enxiito , y los brazos gruesos ; y finalmente toda de-
formidad se ha di hiíir , procurando ajustarse en todo d
Lis leyes*" que prescribe la misma naturaleza.
REFLEXIÓN.
. Vemos en algunos antiguos, como Alberto, el Bosco, Correspondencia
y otros de aquella escuela , una cabeza muy bien hecha , y '^^^ ^<'^° '^" ^^^ P^^-
proporcionada en una figura desnuda , y el cuerpo tan di- '" ' ^ ^^ ^'" partes
minuto, y mezquino, que impacienta el verlo j pues no ^'^^''^ ^''
corresponde su organización á la simetría de la cabeza} y así
conviene tener presente la buena correspondencia del to-
do con las partes , y de las partes entre sí.
!^ CONCLUSIÓN DECIMANONA. \^
\ El que intenta copiar algima cosa del natural , es nece-
sario se aparte de él tanta distancia , quanta es la lar-
gueza, del objeto dos ó tres veces i y asimismo forme con
la. vista ^ ó la imaginación diferentes líneas rectas , ya
perpendiculares , ya transversales , y diagonales , por cuyo
medio ajustará fácilmente la delineacion con el objeto que
pretende copiar.
REFLEXIÓN.
Es documento importantísimo , porque sin elegir dis- Distancia compe-
. tancia proporcionada para que el objeto pueda caber en la tente para copiar del
vista, y ser de ella comprehendido , es impracticable el cOt natural.
piarlo , como lo diximos en la teórica , lib. 3. cap. 2. de la
, perspectiva ; y de lo contrario se siguen grandes absurdos,
. salvo si el pintor fuere corto de vista , que en tal caso habrá
de atemperarse á la debilidad de su potencia visiva.
No es menos importante el medio de las líneas ima-
ginarias, que son de grandísimo beneficio para sacar co-
piada justamente una figura del natural , como si se hubiese
hecho por quadrícula. ~'
CONCLUSIÓN VIGESIJVÍA..
En las obras diminutas , ú de figuras pequeñas , no
se conocen tan fácilmente los yerros como en las grandes:
la razón es , porque en aquellas no se necesitan expresar
tanto las partes mínimas como en una figura del tama-
ño del natural.
Líneas imagina-
rias para ajusfar el
dibuxo á el natur.il.
Tüm. II.
Dda
RE-
212 MUSEO PICTÓRICO.
.\ ■
n c RE FLEXIÓN.
En lo pequeño los Es axioma entre los pintores , que en lo pequeño los
defaíos son pequeños; q^^q^q^ son pequeños , y en lo grande , son grandes ; pues
y en lo grande son j^ ^^^ ^^ |^ pequeño puede ser la diferencia de un cabello.
QV^flOLÉS 4x11 y
* * en- lo grande puede ser una pulgada, ó mas : y así aquello
por imperceptible se dispensa , o se oculta ; pero esto , por
manifiesto , se hace precisamente reparable.
CONCLUSIÓN VIGESIMAPRIMA.
E.S necesario que el pintor que desea aprovechar en
su arte , así en lo público , como en lo secreto , en su casa^
y fuera de tila , tenga recogido el pensamiento ^y la ima-
ginativa de suerte que observe , y estudie en quantos ob-
jetos se le pusieren delante de los ojos -, y después en su
quietud , y retiro haga reflexión sobre ellos , para tenerlos
presentes , / impresos en- la memoria , de suerte que los
pueda expresar quando se le ofrezcan '. y de esia suerte
el principiante fecundará su idea tanto , que con facili-'
dad llegue á ser artífice eminente.
REFLEXIÓN.
El pintor tiene ^^^ ^^^ dixlmos , tratando del inventor , que el pintor
siempre abierto el li- siempre tiene el libro del estudio abierto en la misma na-
bro del estudio en la turaleza. Y así el estudioso ha de traer consigo lapicero , y
misma natiitaleza. papel; porque si acaso la ocasión lo permite, pueda hacer
Lapicero, y papel algún apuntamiento de lo que tiene presente , ó por lo me-
ha de tener consigo el nos en su retiro , haciendo de ello reflexión , lo execute,
P^^'^^- como lo hacen los que son estudiosos.
CONCLUSIÓN VIGESIMASEGUNDA.
■(i vuv yu jic
Después que el perfecto pintor háyit executado sobre
aí^n astinto histórico uno , o muchos dibuxos , borronci-
llos , o disefws , es necesario , que los consulte con algún
amigo inteligente , y de su mayor confianza , procurando
siempre observar en todo la corrección , y elegir aquello
que sea mas ajustado , y consono d el asunto ,y después
estudiar las partes por el natural.
i>U . . RE-
o : > ÍL I B R o NONO.: ^^^i^
REFLEXIO K.
Hay genios tan fecundos , que sobre un asunto harán Genios mas 6 me-
difcrentes composiciones : y otros por mas que se desvelen, nos je cundas en el in-
iiO harán mas que una; pero esta tan meditada, que si db '^f"'''^''' í"^ d^eren-
todas aquellas se sacara una, quinta esenciaj,;saldria esta sola, ?^ ^'^"^" ^" a. fer-
como ya diximos tratando de la invención.! Pero sea el ge^-
niode los primeros, ó sea de los segundos , siempre es conf-
veiiiciite la consulta , para elegir lo mejor > ó acrisolar , y
piirihcar lo discurrido , sublimándolo después con el estu-
dio del natural. -'iiaq :!0'(í.frt m iw>j\¡HA.jh ú míi-jiuÍj-joj :^ijp
CONCLUSIÓN VIGESIMATERCIA.
-. El buen pintor ha de tener siempre por norte eí ínte-
res de la. honra ,^ mas que el de la utilidad mecánica ^ y
temporal ; y nunca se precipite , ni aligere la obra por mo-
tivo alguno , pues esto ha llegado de suerte d corromper
algunos genios , que los ha perdido del todo : quando por
ei contrario , con, el continuado estudio , y fervorosa ap>li-
vion , se adquiere mas Juicioso , y pleno conocimiento del
arte , y se llega á conseguir la gloria , é interés de lajama^
I y crédito que trae consigo nna y otra utilidad.
I • >
RE FLE XIÓN.
Nó se'ha de entender este documento tan riguroso , que Importa dexar cor-
I no tenga alguna excepción. Acuerdóme de haber oido á don rertalvez libremente
\ Claudio Coello en cierta ocasión , que era importante tal el g^nio para cobrar
vez dexar correr libremente el genio para soltar las manos; soltura , y manejo.
I y adquirir libertad en: el madejo 5 pero que esto habia de
' ser , teniendo siempre entre manos alguna cosa de estudio
para conservar la corrección , y no despeñarse en lo amanera-
do, y de esta suerte han aprovechado muchos , ó los mas. ' -« ^»V '•'"''^
:i si) zo-irif/ior; .o; <iÁ\'y^^.: íi.iil > -wA ní^
CONCLUSIÓN VIGESIMAQUARTA.
Entonces , dice Horacio ., llega tina obra d snma per-
■ feccion , quando al dueño le redunda el gozo de la pose-
sión de ella , y al artífice su deseada utilidad , y conve-
niencia.
RE'
5214
MUSEO PICTÓRICO.
''^"Loduké'lj lo'util
es el punto fnns criti-
'co del acierta.
REFLEXIÓN.
■ f En otra parte dice el njismo Horacio , que aquel con-
sigue el último punto del acierto , que juntó á lo dulce de
la fruición el deleyte de la utilidad. Y así el complacer á
los dueños de la obra , importa mucho , quando son discre-
tos en el pedir ; con lo qual se logra uno , y otro interés:
pero líbrenos Dios de dueños imprudentes , que piden con-
tra lo mismo que desean , pues deseando la perfección de
su obra » tal vez son tan tenaces en algunos despropósitos,
que totalmente le defraudan su mayor perfección.
.CONCLUSIÓN VIGESIMAQUINTA.
Sentencia de Vi-
cencio Carducha en el
Juicio de una obra.
Los que menos sa-
ben juzgan temera-
riamente las obras
agenas.
Conocimiento inde-
fectible que debe te-
ner de la perspectiva
el perfecto pintor.
:\'Mn el Juicio de las obras ,. aunque tal vez ocurran al-
gunos errores leves , no por eso se han de vituperar , aten-
diendo d la perfección ventajosa de otras partes iuas prin-
cipales. Así como el que -pulsa , o tañe un instrumento con
excelencia , no porque tal vez yerre una cuerda , ha de ser
abochornado con la irrisión de los oyentes. Ni tampoco un
diestro sagitario se ha de vituperar , porcjtie alguna vez
yerre el blanco asignado para el tiro.
REFLEXIÓN.
Es una máxima esta muy importante para el juicio de
las obras agenas , y el consuelo de las propias. Así le suce-
dió,á Vicencio Carducho , que estando viendo una pintura
con otros de la profesión , notó uno de ellos cierto descuido
leve , que habia encontrado ; y advirtiendoselo á Vicencio
con intención mordaz , le respondió : Os aseguro , que no
habia reparado en esa menudencia , divertido en mirar
aquellas cabezas tan bien expresadas , y aquel desnudo
tan grandemente dibuxado ,y colorido ! De esta suerte juz-
gan las obras agenas los hombres de mayor pericia en el
arte ! Quando los que menos saben , sueltan atrevidamente
la lengua i la mordacidad , buscando solícitos en que ce-
barla , y huyendo los aciertos , que pueden ser motivos para
aplaudirla !
Últimamente , para conclusión de todo , procure el pin-
tor , que desea ser perfecto , tener bien entendida la* pers-
pectiva teórica , y prácticamente. Porque ademas de que to-
da la Pintura es perspectiva ; si lo que materialmente sue-
na no lo tiene bien comprehendido , incurrirá en mil ine- i
vitables errores , como lo he notado yo en diferentes obras
-Xa
d?
LIBRO NONO.
21
de hombres tenidos por eminentes cu esta arte. Y estos no
son defectos leves , sino capitales.
CAPITULO III.
De las ideas , o asuntos que suelen discurrirse en las obras
de consecuencia , tiue se ofrecen en la Pintura.
E.
§. I.
íl formar las ideas para las pinturas , es empresa tan d¡-
licil , que aun los hombres mas doctos se han reconocido
insuiícientcs en proponer argumentos de sus discursos , pa-
ra las inventivas de los pintores. Y no hay que estrañar la
proposición ; pues ha mostrado la experiencia , que quanto
son mas sutiles en la especulación, y el concepto, tanto
mas son impracticables en la execucion de la Pintura : por-
que su misma elevación los abstrae , y retira de aquel acto
práctico , material visible , de que necesita el arte para la
reducción de sus conceptos en forma perceptible al sentido
de la vista ; pues como esta es potencia corporal , ha me-
nester que los actos d*el entendimiento sean respectivos á
la proporción de aquella potencia que han de espcciiuar , y
que necesita de Minerva mas corpórea.
Así le sucedió á Lucas Jordán , que aburrido de las
ideas , 6 asuntos que en historia sagrada , en que no habia
que sublimarse , le subministraba de orden del señor Car-
los II. cierto sugeto eclesiástico muy docto , le dixo al Rey:
Señor , para esto no basta ser hombres doctos , que es me-
nester juntamente inteligencia de la Pintura. Qon cuyo
motivo , su magestad mandó llamar un sugeto de la pro-
fesión , en que concurria la circunstancia de las letras , el
qual informado de la historia que se habia de expresar , le
• fué sugeriendo los asuntos , tan arreglados al texto , y al ar-
te , que Jordán loco de contento los besaba , y decia : que
i aquellos si que venian ya pintados.
I A este mismo sugeto le sucedió , que yendo á cierta
ciudad de estos reynos en una casa de religión á executar
una obra puramente ijdeal de Pintura , le dixo el superior
I de la casa , que los Padres Maestros habian escrito dos ideas
. sobre el asunto. A que respondió el artílice : pues vuesa
Reverendísima no me las muestre, hasta que , dándome su
licencia , escriba yo otra á mi modo. Hízolo así ; y habién-
dola visto el superior , y manifestadola á los hombres mas
doctos , no solo de aquella casa , donde habia muchos , sino
de aquella Universidad , que es de las mas célebres de Es-
pa-
Pitra las ideas de
la Pintura no basta
ser hombres doctos , si
no tienen inteligencia
del arte.
Caso sucedido á
Lucís Jordán sobre
los asujitos que le da-
ban para, sus pintu-
ras.
Caso sucedido aun
pintor sobre la idea
de una obra.
ai6
MUSEO PICTÓRICO.
paña , resolvió que se cxecutase. El Pintor , sin embargo de
esta honra , le suplicó lo manifestase las otras dos ideas que
se hablan escrito , para elegir lo mas conveniente. A que
respondió el prelado , que en vista de aquella , ya se habian
Ingenuidad digna xoto las Otras. Tanto puede la fuerza de la verdad , y de la
de aplauso ai humores jazon ; pero también merece su elogio la ingenuidad reli-
r,iuy docto:;. oyQsz de los interesados , en ceder modestos á la ventaja
de otra forastera inteligencia. Que poco de esto se halla en
algunos , que para las obras de mayor empeño andan á I»
rebusca del baratillo , desconociendo lo ventajoso de lo per-
fecto ! O quantas obras pudiera notar de esta clase , que en
lo público desacreditan la pericia de nuestra nación , pues
son las mas patentes á los cxtrangeros ! Pero no es mi áni-
mo hacer odiosa con dicterios esta humilde obra.
Eifintoradaptard No hay duda que los discursos de qualquier hombre
Jas idejs a la natU' docto , y erudito serán mas sublimes que los de un pintor
raleza dd arte. p^^ docto que sea ; pero este los adaptará á la naturaleza
del arte , que ha menester contemplar una potencia mate-
rial , y corpórea , á quien deben ser perceptibles , y propor-
cionados. Los otros serán tan sublimes , que solo podrá com-
prchendcrlos la potencia espiritual , como lo es el entendi-
miento , ademas de otras impropiedades que pueden ocurrir
en' los tropos , símbolos , y figuras morales. Pero esto no
cx'cluye , que siempre que el hombre docto fiíere inteligente
de ia Pintura , será aptísimo para semejantes ideas ; que aun-
que esto sea diticiiltoso , no es imposible. O quanros he
visto ilustrados con esta felicidad ! Pero quantos imbuidos
de su impericia !
I
Y
§. II.
Importa que el pin- JL así eh todo caso seria importantísimo que el Pintor,
tor sea hombre de al- ya que no fuese docto , fuera hombre de medianas letras,
gunas ktras. pgr^ que por lo menos con la observancia de algunas ins-
trucciones, y la práctica de ver notar, y leer diferentes ideas
en las vidas de los hombres peritos de esta facultad , sea
bastante , y mas si se halla sufragado de un vivaz genio,
para discurrir en sus obras las ideas que se le pueden ofre-
cer , como lo han hecho los mas eminentes hombres de
esta facultad ; y por lo menos procure entender la lengua
italiana , ya que no entienda la latina , para observar en las
vidas de los pintores eminentes , que en su idioma escri-
bieron el Vasari , el caballero Ridolíi , el Bellori , y otros^
las peregrinas ideas que executaron en sus inmortales obras,
dignas de memoria eterna , para que con este caudal , y otras
instrucciones , que daremos , pueda discurrir con fundamenta
lo
LIBRO NONO.
217
lo que se le ofreciere, sin haber de sujetarse ú discursos age-
nos , lo qual es sumamente diricil ; y así vemos en casos
semejantes que salen las obras con tan poco artiticio , y ar-
monía , y tan estériles de conceptos , (jue pierden totalmen-
te la gracia , y el deleyte pictórico , por ir atado , y no li-
bre el artífice para formar bu composición , y elegir lo que
fuere mas apto, y expresivo á la acción que representa, usan-
do de eruditos anacronismos , y licencias poéticas.
No me pondré á referir la celebre expresión de la calum-
nia de Apeles , y el fliror bélico de Alcxandro , el Genio de
los atenienses de Parrasio , y el Giclope dormido de Timan-
tes , con el celebrado sacrificio de Ihgenia , de que ya hici-
mos mención en el tomo primero ,* lib. i . cap. 7. §. 4. y
siguientes ; y otras doctas ideas , que se leen en Plinio , Fi-
lostrato , Plutarco , Pausanias , Luciano , y otros célebres
escritores que las refieren por los mas ilustres ornamentos
del arte. Diré solamente , que habiendo pintado Polignoto
el pórtico de Atenas llamado Pecile , consiguió tanta glo-
ria por la erudición de sus pinturas , que sus doctísimos si-
mulacros eran unos documentos mudos , y dogmas elo-
qüentes , tanto que dieron asunto á Zenon filosofo para
enseñar por ellos la filosofía á sus discípulos : emulando
sus retoricas imágenes mudas el célebre Liceo , y Academia
de aquella ínclita ciudad de Atenas , que fue el erario de la
filosofía , y de todo linage de erudición.
Hallará pues el pintor en los referidos autores italia-
nos las eruditísimas pinturas que executó el insigne Ra-
fael de Urbino en el palacio Vaticano , con tal expresión,
belleza , é inventiva , que son oráculos del estudio , y asun-
tos á la admiración. Lo qual no hubiera podido conseouir,
sino le hubiera sufragado el norte de su soberano ingenio,
enriquecido con la lectura de los buenos libros , y habili-
tado en las continuas academias de las buenas letras; pues
se acredita en algunos de sus escritos, que no fue menos
eloqüente en el estilo de la pluma, que en la erudición
del pincel. i'tm
Lo mismo observará en la galería farnesiana del insigne
Aníbal Carachel , y en otras muchas artificiosas composicio-
nes en las obras del Doniinichino, Lanfranco , Albano , Pe-
dro de Gorrona, sus discípulos, y otros eminentes hoiii--
bres , sin omitir al peregrino Micael Ángel , y otros de su
escuela ; y al celebérrimo Pedro Pablo Rubens en los dd^
mirables triunfos de la fe , y de la iglesia : los quales con
gran gloria de nuestra edad emularon los mas célebres poe^
tas , y filósofos de nuestros tiempos , y aun de los pasados;
en la erudición de sus pinturas, tm{v\ií\ útOM^wi i\ i-n^l
Tom. 11. ' Ec Pe-
Pintura céhhre de
Polignoto en el pórtico
de Atenas.
Rafael de Urbino
en las célebns pintu-
ras di I Vatiía7io.
Aníbal Carachel,
y otros discijjulos su-
yos.
2l8
MUSEO PICTÓRICO.
Cémo se ha de go-
bernar el pintor quatt-
do el dueño de la obra
le da la idea.
Los dueños de las
obras han de reservar
d el arííjice el modo
en la execucion de la
idea.
Argumento , 6 asun-
to histórico, é ideal,
ó metafóriíQ.
Libros que nece-
sita el pintor jiara lo
histórico.
■ij,;í
Libros para la his-
toria humana.
Pero quando suceda que. el artífice , por complacer al
dueño de la obra , que es muy justo , se haya de gobernar
por agena idea , procure quanto le sea posible ajustarse i
ella en lo que no contraviniere á las reglas del arte , é ilus-
trarla , enriquecerla , y adelantarla , antes que disminuirla,
pues de todas maneras le estará bien á su crédito , y á sus
intereses. Y también quisiera yo que los duefíos de las obras,"
ya que se arroguen á sí la descripción de la idea , o asunto,
le reserven al artífice el modo de practicarla. En lo qual
he visto rarísimos , tenaces , y perjudiciales caprichos y y que
piden cosas tan extravagantes , así en la substancia , como
en el modo , que mas puede mover á risa que á indignación.
E.
§. III.
<sto supuesto , debe tener entendido el pintor que el *
asunto , d argumento de una obra puede ser de muchas ma-
neras, como largamente lo notamos en el citado libro i.
cap. 7. de la teórica , lo qual importará que tenga presente,
así por no repetirlo aquí , como por lo que conduce al in-
tento. Mas ahora , por no dilatarnos , solo le consideraremos
en dos maneras : que el uno es argumento histórico , el
otro ideal , d metafórico. El histórico se compone de cosas
de hecho , y sucesos prácticos , y realmente acaecidos en el
transcurso de los tiempos , donde poco tiene en que trope-
zar el ingenio del artífice , procurando hacerse capaz del
suceso , y de todas las circunstancias , y accidentes , que en
él concurrieron : exornándolo , si fué en poblado , con algu-
nos trozos de arquitectura , y perspectiva ; y si en el campo,
con algún pedazo, de pais , celage , y arboleda , según lo que
íiiximos tratando de la invención. -i «r^idurl
Para lo qual necesita el pintor de algunos libros, co-
mo ya dixiraos , aunque se repitan algunos , especialmente
para historia sagrada , la Biblia sacra ; y si no fuere latino,
í/ Flos Sanctormn es muy fecundo para este linage de ar-
gumento , pues no solo incluye del Testamento viejo las
vidas de los patriarcas,, y profetas, sino del Testamento nue-
vo las de Christo Señor nuestro , y de su i"hadre santísima,
junto con la innumerable multitud de laureles , y palmas,
que en repetidos triunfos han enriquecido la militante igle-
sia , coronándose en la triunfante la innumerable turba de
mártyres , confesores , vírgenes , y anacoretas j que és- útilí-
simo tratado , no solo para la vida christiana , sino para la
dirección de. los. pintores.. en la expresión de sus vidas, y
martyrios..: -jf; í!, ¡. 'Oqrttjii n.nM->\in ■'
Para la historia humana procurará tener alguno de los
LIBRO NONO.
Í2I(
muchos que tratan del imperio romano , especialmente Ti-
to Livio , Cornelio Tácito , y Justo Lipsio. De los godos,
persas , vándalos , egipcios , y caldeos , Herodoto , y Proco-
pio Cesariense , Quinto Curcio , y Sueronio. De la historia
de España alguno de los muchos antiguos, y modernos,
que la han ilustrado con sus escritos : como también de la
de Francia , Italia , Alemania , y Flandes.
Para las fábulas los Metamorfosios de Ovidio , que aun
los hay también en castellano ; y sobre todo son útilísimos
para este linagc de asuntos los tres tomos del Teatro de los
Dioses , con que nos ha enriquecido en nuestros tiempos
la aplicación del reverendo padre \'ictoria , y el maestro
Aguilar , ilustrados con muy singulares noticias , y oportu-
; nísima erudición. Y no es de omitir en Suidas , y en Plu-
tarco la noticia de qualquiera de los ilustres varones que se
pretenda delinear. A que también conduce mucho la que
I Ambrosio Calepino subministra de qualquiera sugeto seiíala-
í do , citando los autores que mas ex profeso la tratan.
Pe
§. IV.
ero viniendo al argumento ideal , ó metafórico , aquí es
donde el pintor necesita de adelgazar el ingenio ; porque
la idea no es otra cosa , c[ne nn concepto formal intekcti-
-vo , fabricado en la mente del artífice. A el qual llaman
los tilósofos especie impresa , que después la constituye ex-
presa la reducción al acto externo , ya con la retorica de
las voces ; ó ya con la muda eloqüencia de los pinceles.
Para lo qual necesita el pintor , si no estuviere sufragado de
las letras , haber leído mucho , especialmente de asuntos de
esta calidad , en las vidas de los pintores insignes , como lo
diximos en el §. antecedente , para que con estas especies
' se vaya enriqueciendo , y fecundando la mente , y se halle
apta , y caudalosa para fabricar , y producir semejantes con-
I ceptos. Teniendo presente por punto general , que siempre
estos , ó las ideas han de ser adeqüadas al instituto , y cali-
dad del sitio , donde se hubieren de executar : como si es
una galería de príncipes , debe adornarse con hechos ilus-
tres de los mas célebres campeones , y valerosos héroes , co-
mo de un Aquiles , de un Héctor , de un Alexandro , y
otros semejantes , ingiriendo á trechos algunas empresas del
Valor , de la constancia , fortaleza , vigilancia , 8cc. á que le
ayudará mucho Pierio Valeriano , Paulo Jovio , Gabriel Si-
meón , Claudio Paradino , Alciato ; y de nuestros españoles
Saavcdra en las Políticas , y el padre Francisco Nuñez de
Zepcda en las Sacras , como lo notamos en el tomo i . cap.
Tom. 11. Ee 2 . ya
Libros para Jas fá-
bulas.
Argumento ideal,
ó metajórico.
Especie impresa,
y expresa.
La idea ha de ser
adeqüada al institu-
to , ó calidad del sitio.
^20
MUSEO PICTÓRICO.
Qué asuntos con-
vendrán en galerías
de señoras.
Asuntos para mo-
nasterios ,y conventos.
Asuntos para ¡os
templos.
Asuntos para ca-
sas de campo.
ya citado. Y , también podrá expresar algunas virtudes de
estos mismos hábitos , representadas en figuras simbólicas , ó
morales , de que hallará fértil cosecha en la Iconología, de
Cesar Ripa , ademas de las que en este tomo se tocan , de
que se pone índice separado. Y sobre todo , el que tuviere
caudal de erudición las podrá componer de las definiciones,
que les aplica el angélico doctor Santo Tomás en la 2. a.
así en las subalternantes , como en las subalternas.
Y si fuere el sitio que se ha de pintar habitacior» de se-
ñoras , debe huirse totalmente de las fábulas , buscando siem-
pre asuntos nobles , decorosos, honestos , y exemplares. Pa-
ra lo qual hay gran copia de mugeres ilustres en las sagra-
das letras : como una Ester , una Abigail , Déboia , Jael,
Micol , Judith , y otras muchas. Y de letras humanas hay
mugeres constantes , y valerosas ; como Cleopatra , Artemi-
sa , Porcia , Lucrecia , &c. De las santas las Isabeles de
Hungría , y Portugal , ademas de otras exemplares matro-
nas. Reservando las religiosas para monasterios de monjas;
y los religiosos , y anacoretas , para los claustros , y salas de
capítulo en los conventos,: exornando todo esto á trechos,
ó tramos con fi^'iiras morales , significativas de las virtudes
que practicaron los héroes en aquellos actos que alh se re-
presentan.
Si fuere templo , conviene elogiar aquel santo , ó mis-
terio titular suyo , describiendo en las paredes rectas los ca-
sos históricos , porque estos se actuaron en la tierra ; y allí
se puede expresar el pavimento , lo que no se puede en las
techumbres , ó bóvedas , donde solo se deben expresar his-
torias en el ayre. Y así conviene demonstrar allí el premio
de la bienaventuranza al héroe del asunto , ó la celebridad
de aquel misterio en la iglesia triunfante , con grande acom-
pañamiento de ángeles , y bienaventurados de todas clases;
como si fuere el Sacramento , figurado en el Cordero io-
bre el libro de los Siete Sellos, y al rededor los Evange-
listas , que escribieron la institución de este soberano miste-
rio : como también los sagrados Doctores , y especialmente
el Angélico , que tanto se esmeró en describirle , y elogiar-
le , acompañándole con diferentes casos de la sagrada escri-
tura : como el sacrificio de Abrahan , el convite de los tres
ángeles , el socorro de David con los panes de la propo-
sición , &c.
Si fuere palacio de recreación , ó casa de campo , pue*
den tener lugar las fábulas, con la debida modestia. Tam-
bién batallas , monterías , y países , con algufias cabanas de
pastores , y otros ornaros campestres.
i
LIBRO NQNO.
22.^1
Kll f.rr,'>
b í\t.
o:x
Y
§. V.
finalmente concluyo , que para todas estas cosas , yj
especialmente para lo simbólico , ademas de los libros que
tengo dichos , importará mucho el Theatrum vita humana
de Laurencio Veyerlinc , el Hombre simbólico , el Mundci
simbólico , la Polyanthea , la Sylva allegorianim , la Psa¿^
ftiodia Euchariótica , la Bihliotluca Alar'iana , las concor-;
dancias, y la Biblia sacra , para hallar sobre qualquiera pa-;
^abra que se busque , como virtud , constancia , fortaleza , &c/
algún concepto peregrino que la ilustre , ó algún texto , au-
toridad , frase , epitecto , d sentencia que la calilique , y real-
ce. A que podran contribuir el Flores Doctorum , Biblio-.
tica Alusarinn^ Thesaiirus Poetartim , y Flores Docto—
f ttw. Y- sobre todo, encargo que en las historias sagradas^
yidas, y "martyrios de los santos, procure el pintor estar muy
exactamente capaz del hecho , para expresarlo con puntua-
lidad , y para no incurrir en muchos , é inevitables errores que
cada dia notamos en los que inadvertidos , é ignorantes , sin
pías reflexión que la osadía de su impericia , cometen con
gran vilipendio del arte , é irrisión de sus artífices : sobre
que doctamente escribieron Juan Molano , doctor teólogo
de la universidad de Lobayna , y el eminentísimo señor
Cardenal Paleoto ; y sobre todos, está hoy escribiendo el re-
verendísimo padre maestro fray Juan Intcrian de Ayala,
del esclarecido , real , y militar orden de la Merced Calza-
da, del claustro, teólogo, y catedrático jubilado de la uni-
versidad de Salamanca , cuyas repetidas obras , que gozan
la luz pública , acreditan su erudición universal ; y cuyos
elogios , por huir la nota de apasionado , y excusarle el
preciso rubor á su modestia , los reservo á mas bien cor-
tada pluma.
Y porque los prácticos exemplares son mas aptos pa-
ra enseñar , y mas perceptibles i los menos literatos , que los
documentos , y reglas generales , me ha parecido poner en
los capítulos siguientes algunas de las ideas particulares , que
he podido reservar de las obras , que tengo executadas al
fresco , al temple , y al olio en estos reynos , según se ha
permitido á mi cortedad , para que percibido el método,
pueda el pintor ingenioso remontar sobre ellas sus discur-
sos 5 á que podrán contribuir mucho las figuras morales que
en ellas se tocan , bien que algunas se repiten por la sim-
bolización de los asuntos. No porque mi inutilidad presu-
ma que mis balbucientes discursos puedan servir de pauta
á los eruditos , sino solo á los puramente romancistas , que
no
Otros muchos li-
bros concernientts d
las ideas.
Juan Molano , y
el Cardenal Paleoto,
acerca de los errores
en las sagradas imá-
genes.
Algunas ideas del
autor , para mánijes-
tar el método en se-
mejantes casos.
222 MUSEO PICTÓRICO.
no entienden el idioma italiano , ni latino , ó no tienen la
ocasión de adquirir los libros que dexo notados de las vidas
de los pintores eminentes extrangeros : y aun así me conten-
taré con que sirvan de asunto para discurrir , no para imitar.
s
§. VI.
olo se me ofrece añadir aquí dos cosas , que la una,
por no averiguada , y la otra , por sumamente arcana , y
profunda , incluyen no poca diticultad. La no averiguada es,
si la herida del costado de Christo nuestro bien fué en el
lado derecho , ó en el izquierdo ; pues no consta del sagra-
do texto en que lado fuese ' . Y tal vez , que por la posi-
tura de la eíigie , viene mas bien la llaga de su costado en
el izquierdo , ha parecido á algunos, y tal vez hombres doc-
tos , que es un sacrilegio , ó por lo menos , no consono á la
verdad , y á el común sentir , el no ponerla en el costado
derecho. Y confieso de mí , que mientras no conste otra co-
sa , tengo por mas probable ei que la herida del costado de
Christo nuestro bien fue en el lado siniestro : porque ade-
mas de dictarlo así la razón natural , pues la acción del <^ue
va á herir á otro cuerpo á cuerpo , y mas estando en quie-
tud , é indefenso , siendo como se supone con la mano de-
recha , corresponde á el lado izquierdo del paciente : coa-
cuerda el sentir de los santos Padres , y Doctores , que en
este misterio se cumplió lo que en la formación de Eva
fué prefigurado. Esto es , como dice Serna , que así como
Eva fué formada del costado de Adán , estando dormido:
así la Iglesia santa , esposa de Jesu-Christo , fué edit¡cada|.|
de su costado , estando poseído del sueño de la muerte ". Lo
qual significo el Apóstol aJ Ephes. 5 3. y es común sen-
tir de ios santos Padres , de donde san Ambrosio deduce 4,
que Christo Señor nuestro fué herido en aquel costado , del
qual fué formada Eva en Adán ; y conforman todos los
Doctores , en que Eva fué formada del lado siniestro de
Adán , en el qual reside el corazón del hombre , por el
grande amor que entre el esposo , y la esposa debe interve-
nir ; y que así Christo bien nuestro fué herido en el mis-
mo lado , porque la verdad correspondiese i la figura : y
también por demonstrar el grande amor, que tenia i su es-
posa la iglesia , por quien estaba herido su corazón , como se
di-
1 Unus militum lancea latus articulo 5.
ejus aperuit. Joan. 19. 3 Sacraftientum hoc magnum
2 Sern. suffic. comionat. tract. 8. est , ego autem Jico in Christo, &i
cap. 4í. ubi plures refert Doctoret. ¡11 Eccles. yJd Epbes. í.
Ex D. Theni. 3. purt. quxsx. 62. 4 ^ynb>vs. I:b. <;. de Sarr. cnp. l»
LIBRO NONO. 223
dice Canf. 4 ». Otras congeturas pone dicho Serna , donde
las podrá ver el curioso.
1 No es la menor la que i mi corte<^d se ofrece en la
impresión de las llagas de nuestro seráfico Padre San Fran-
cisco , y es , que este dichoso Patriarca tiene la herida del
costado en el lado derecho, como consta de sus crónicas,
y de su milagroso estante é incorrupto cadáver. Y siendo
impresión , es forzoso inferir que Christo nuestro bien tiene
la herida en el costado siniestro ; pues este llegando á im-
primirse cara á cara , corresponde al lado derecho del reci-
piente , y no por eso dexa de ser legítima , y puntual efi-
gie de su original , como no lo dexa de ser la estampa que
I se imprime en un papel ; porque todo lo que en la lámi-
na es izquierdo , salga en ella derecho , y al contrario. Ni
la imagen que se mira en un espejo dexa de ser puntual,
aunque en ella se hallen trocadas las acciones de su pro-
totypo. Y esta es la causa de que los pintores , y esculto-
res comunmente expresen la herida del costado de Christo
en el lado derecho ; porque como todos , ó los mas , se go-
biernan por las estampas , y estas sacan al derecho lo que en
la lámina es izquierdo , siguen lo que ven , sin pasar á mas
especulación. • ,
No desayuda á el intento el que en las dos efigies de
los santos sudarios , el de Saboya , y el de Bizancio , de
que hicimos larga mención en el tomo i. libro 2. cap. 3.
§. 2. el uno de su magestad quando fué baxado de la cruz,
estando sangriento su cuerpo santísimo; y cL otro., quando
ya limpio, y ungido , fué puesto en el sepulcro, las quales
trac Juan Jacobo Chiflecio '^ , ambas tienen la herida del
costado en el lado izquierdo : pues si alguno reparare , que
siendo estampas , y teniendo la llaga en el lado izquierdo,
se infiere que su original la tienaien el lado derecho, á quien
se ajustaría la lámina , yo se lo concederé ; pero eso favore-
ce mas mí intento , pues el original de estas son los santos j
sudarios referidos, y teniéndola estos en el Ikdo derecho,. y
bíendo también por impresión , lo que no «e puede dudar, j
es conseqüencia forzosa que su original , que fué el sagra-
do cadáver de Christo Señor nuestro , la tiene en el sinies^-: :
tro lado. Pero si. los santos sudarios la tienen, en el lado.;
izquierdo , contra el orden natural de la impresión , no ha-'.j
brá que estraiíarlo,; pues lo milagroso no se ajusta á los araii-:ii
celes de la naturaleza. Estas son , á mí ver , congeturas tan
racionales , que pueden pasar plaza de evidencias. Y mas
quW-^í
I Vulnera "iti cor meum, sóror . teis-sepuicbraiiéu^.Ci/Titti Domint, '■
mea sponsa , &c. Cflnfi'4.- ■' cl-risis bittorica,'-_ .^'^^ '¡ ■¡rtuo-)
* Joan. Jacob. Chífietiut de Un- '■ , • ^> Ij ii'j • -'Ji -i
224 MUSEO PICTÓRICO.
quando la dilectísima esposa de Christo nuestro bien , San-
ta Gertrudis la Magna , aiirma estar aquella ventítna del re-
licario di la saniísima Trinidad , y retrete de la gloria
en el lado izquierdo de Christo Señor nuestro '. Palabras
expresas son de la santa. Y aunque esto pudiera bastar
para resolución de la duda , no por eso es mi ánimo el
persuadir que precisamente haya de pintarse la llaga del cos-
tado de Christo Señor nuestro en el lado izquierdo , mien-
tras no lo determinare la iglesia ; sino solamente dar á en^ ■
tender , que el hacerlo , no solamente es ageno de todo re-
paro , smo que antes es lo mas probable , y conforme á el
sentir de los Santos Padres , y á el mas racional dictamen , y
prudentes congeturas , y aun revelaciones auténticas , aunque
solo sea jpermissive. Salvo meliorijudicio.
§. VIL
á otro punto , que por arcano , y profundo incluye gran
dihculcad , es el misterio altísimo de la Trinidad sacrosantaj
de que yo he visto algunas pinturas , que sobre ser mons-
truosas , y heréticas , son ficciones diabólicas , como lo dice
Molano -. Pues la una es, pintando una sola persona, ó
figura con tres cabezas de una fisonomía , contra la real , y
física distinción de las tres divinas Personas , y haciendo un
monstruo la infinita, y suma perfección del ser de Dios.
La qual pintura , ó abominación refutaron los célebres Doc-
tores de la Universidad de Lobayna, como lo refiere dicho
autor : y antes que todos la refutó por iniqiia san Antoni-
no de Florencia 3. A que añade Molano una ilusión del
demonio con dicha figura á un religioso Prt monstratense,
para persuadirle desvanecido que habia llegado i merecer
ver por sus ojos en carne mortal el inefable misterio de la
Trinidad santísima , de que el buen religioso se libró cono-
ciendo el engaño , con la asistencia de la divina gracia : lo
qual consta en la crónica de Sigiberto Gemblacense , que la
continuó Roberto Abad del Monte.
También he visto yo varias veces otra efigie no menos
monstruosa de la Trinidad sacrosanta , de que hace mención
el autor citado , y es una sola cabeza con tres narices y bo-
cas-¿n el rostro , y los ojos correspondientes , para figurar
tres semblantes en uno : la qual tiene los mismos absurdos
rrsi que
1 ^'ida , y revelaciones de Santa misino libro.
Gert^tidis , lib. 2 . de la insinuación de 2 Juan Molano de bist. íocrar,
la divina piedad, cap. 4. al fin ; y lo imag. lib. 2. cap. 4.
confirma en el iib. 3. capitulo 18. 3 S. yínton. de Flor, in Summ.
%. i6. al fin , y en el cap. 49, del 3./). tit, 8. cap. 4. §. ii.
\
.o D im ^ R D 1 N o N 0. J K
1)2225
quvi la anteccdenré' vy como tali's' deben -ser borradas , pro-
hibidasvy tefuradá^ por el Tribunal santúimo de la fe ,. co-
mo d¡sonantes.vhBféncas , y moiistiuosas. 1
■ . Y respectó de íque esre c» un misterio tan profundo,
qae 'el humanO'?rtt&ndimientói noies capaiz de comprehenr
derio,'ni riguratlocomo es c¡n »'í,, como lo dicen san D^
nisio Areopagita ,y'san Juan Damasceno ' , y nos lo ense-
ña la fe , por ser espíritu puro , incorpóreo , inmenso , que
no se circunscriibe de lugar determinado , ó: ubicación algu-
nas'es preciso 'í 'que no pudiendo ser figurado como es en
ií , seexecute stV imagen encubierta debaxo de aquellos ve-
los , mediante 16s quales podamos levantar la consideración
al conocimiento de lo invisible : acomodándose objeto tan
sublime á nuestro material modo de entender , y á la pro-
porción de aquellas cosas qiíe á nuestra limitada compre-í-
hension son mas familiares, cOmO lo dice el miimo Afeo-^
pagita 2. Y así , demás de lo que diximos en el tomo iI
Kbro 2. cap. 7. §. i. describirá una pintura de este inefable
misterio , que se ha executado en estos tiempos , y mereció
la aprobación de todos los hombres doctos que la vieron^
y fué poniendo al Eterno Padre en figura de anciano, pa-¡-
ra denotar la paternidad , y vestido con capa pluvial , ú de
coro , como sacerdote sumo , que sacrificó a' su Hijo por
nuestro remedio : el cetro en ¡a mano izquierda , ' en de^
monstracion de su omnipotencia , como atributo suyo, y
mirando á su Hijo santísimo , que está sentado á su diestra
con las seriales de su humanidad , y pasión sacrosanta , y el
estandarte de nuestra redención , y los dos sobre un trono
de nubes 3 , circundado de inmensidad de gloria , y ponien-
do los pies sobre el globo terrestre 4 , sostenido de variedad
de ángeles. Y respecto de que el Padre engendra al Hijo
por el entendimiento , pasa una línea , ó rayo luminoso des-
de su frente á la del Hijo , que es su inteligencia , y Verbo:
los quales mirándose , y amándose recíprocamente , espiran
aquel divino impulso , ó amor , que es el Espíritu Santo,
procedido de esta mutua espiración 5 para cuya inteligencia
suben desde los extremos del rayo luminoso que diximos
Tom.IL Ff
1 Quam imaginem , aiit quám
similitiidinem appnnetis ei , qui
ubique totus est , & nullo conti-
nctur loco? Dion. de cxlesti Hye-
roYch. cap. t.
Invisibilis , incorporei , incir-
cumscriptibilis,&infígurabilisDt;i,
quis posset conficere imitationeni?
Damasc. ¡ib. 4. cap. 17.
2 Ñeque eniti) fas erat infirmi-
tati nostrs lucere divinum illum
que
radium, n, 'si sacrorum varletate ve-
laminum, quibus ad sDperiora fer-
remur , opertum : & his , qiia; no-
bis familiaria sunt , providentia
paterna , naturs mortalium sese
accomniodante, vesritum. 2>?'o«. iH.
3 Qui sedebat super nubein.
^poc. 14.
4 Coelum mihi sedes est , térra
autem scabellum pedum meorunu
Etai. 40.
:¡.'SJi6 MUSEO PICTÓRICO.
que tocan la frente de una y otra figura „ otros dos, que con-
curren en punta , ó ángulo en la parte superior , y son igua-
les al antecedente : mediante lo qual queda formado un
triángulo equilátero , sobre cuyo ángulo vertical está el Es-
píritu Santo en forma de paloma , como procedido del re-
cíproco amor del Padre , y el Hijo ; tocando así todas tres
personas los tres ángulos del triángulo , que son iguales : re-
presentando esta íigura , siendo una , la unidad de la divi-
na esencia, indivisa en las tres divinas personas, entre sí
iguales , y realmente distintas , como lo son los tres ángulos,
y lados de dicho triángulo ; en cuyo medio está escrito el
sacrosanto nombre de Dios con caracteres hebreos, y cir-
cunscripto de un círculo luminoso , por ser figura esta , que
no tiene fin , ni principio , para demonstrar en Dios la eter-
nidad , a parte ante , y a parte post , que es sin principio,
ni fin ; y esta es á mi ver la mas puntual expresión de mis-
terio tan recóndito.
Concluyo , y vuelvo á citar al reverendísimo padre
maestro fray Juan Interian de Ayala , de cuya omníge-
na erudición espero nos desempeñará muy ventajosamente
en este , y otros asuntos dignos de un tan sublime , y re-
montado ingenio. Y solo se me permita decir lo que sien-
to en orden á la crucifixión de Christo Señor nuestro con
quatro clavos , que tan doctamente prueba Francisco Pa-
checo, sin excluir su probabilidad , lo uno, que tiene con-
tra sí la práctica mas comunmente recibida por la iglesia.
Í-.0 otro , que la pérfida obstinación de aquellos ministros
de Satanás , poseídos de los demonios , todo quanto fuese
mayor inhumanidad , y tormento mas acerbo , tanto cxe-
cutaron en Christo Señor nuestro. Y el ser quatro los cla-
vos , y mas con el subpedáneo , no hay duda que seria
menor , aunque esto era lo que comunmente practicaban.
A que conduce mucho el afirmar la venerable madre Ma-
ría de Jesús de Agreda, que fué su magestad crucilicado con
solos tres clavos ; sin que por esto le dé mas asenso á su
autoridad de la que permite el estado de su causa , y los
decretos de nuestra santa Madre la Iglesia católica roma-
na , y del Señor Urbano VIH. Pero no desprecio la opi-
nión contraria } pues también tiene buenos padrinos en su
defensa.
I
CA-
,O0 ;LIBROi NONO. 227
.1,:,,,..:
CAPITULO IV.
Idea para d ornato cig la plazuela y fuente de esta im-
1 -perial coronada villa de Aladrid , en la entrada de la
■ serenísima reyna nuestra señora Doña Jalaría Ana ds
Neoburg , para las felices nupcias del rey nuestro
señor Don Carlos II. año de 1690.
XT^ ormose un gallardo edükio de elegajtite arquitectura,
cuya planta , dexando incluida la fuente de la plazuela de
I esta coronada villa , era un medio dezágono , formado so-
bre docientos y diez pies de línea, Y en el tramo principal
de en medio , que hacia foro i la fuente , se levantaba con
hermosa simetría un grande arco de mas de sesenta pies da
alto , sobre dos gallardas colunas de lapislázuli , estriadas
I en el primer tercio , y revestida la caiía alta con festoncillos
de frutas de oro , y de lo mesmo basas , y capiteles , enri-
quecido lo restante con variedad de mármoles , y otros ador-
nos de oro , y bronce. Y en el cerramiento de su montea
I coronaba una águila real , con un laurel en el pico , la una Aouila , constda-
garra sobre un globo , un cetro en la otra , una estrella en don 16.
la cabeza , en el cuello otra , en cada ala una , y otra en la
cola , y quatro en el cuerpo , que todas hacen nueve : una
de segunda magnitud ; quatro de la tercera ; de la quarta una,
I y tres de la quinta , distribuidas en sus lugares , según los
astrólogos ^ , y abaxo este mote : Coeleste Sydus , por ser
la decimasexta constelación de las quarenta y ocho celestes,
y ser símbolo tan apropiado de nuestra serenísima reyna,
que como águila real , y celeste constelación , viene a ilus-
trar estos reynos con sus benignos , y favorables inHuxos.
j Seguíase sobre la clave del arco una hermosa targeta
de marmol blanco , sostenida de dos hermosos cupidillos , y
c(j ella el retrato de la reyna nuestra señora , con tan ex-
tremado acierto , y hermosura , que acreditaba los celestiales
atributos del águila , que le simbolizaba , competida de lu-
ces , y pretendida de estrellan. •
En el vano del arco estaba el escudo de las armas del
priucipado de Neoburg , abrazado de un hermoso tavgeton
de pórfido , cuya inexorable dureza hizo obediente el pincel
i la blandura amorosa , con que las cortezas , y roleos abra-
zaban su grandeza ; en cuyo medio se miraban repartidos
los dos quarteles de una y otra excelsa rajna , cerrando el
Tom. II. Ff 2 es-
I Sacr. Bosc. p. i^^, j^quilavolans ,const. \6.
228
MUSEO PICTÓRICO.
Himeneo,
escudo la real corona de España , sirviéndole de dosel á tan-
ta celsitud un pabellón encarnado , prendido en la cimbra,
y clave del arco en botones de oro , tachonados en la mis-
ma fábrica , y á los lados t.obre la cornisa se desgajaban va-
rios trofeos de guerra, en demonstracion de los grandes
triunfos , y blasones de su augusta casa.
Recibiase este hermoso targeton sobre gallardos golpes
de bronce , y marmol blanco , enriquecidos con festones de
oro , y flores naturales , y baxaban en hermosos roleos , abra-
zándose de una gran repisa , donde estaba sentado el dios
Himeneo con apacible , y grato semblante , por mirarse ins-
trumento , si 'no causa eticiente de tanta felicidad , prenun-
ciando la que deseábamos en la real succesion , con la va-
riedad hermosa de sazonados frutos , contenidos en la cor-
nucopia de oro que tenia en la mano siniestra ; siendo se-
guro vaticinio de ellos la texida guirnalda de fragrantés flores,
que ciñendo sus sienes , lisongeaban hermosamente su ros-
tro : cumpliendo el atributo de su deidad el velo , y teas
nupciales , ardiendo perennemente en su diestra mano.
Y en una hermosa targeta de oro, y lapislázuli, que
tenia debaxo 5obre el banco de los pedestales de la fábrica,
explicaba su concepto , fundado en los dos significados de
este adjetivo scciiiidus , que son segundo , y feliz ; gozando
en todos los casos de este duplicado sentido, Y siendo se-
gundas nupcias-, segundo Carlos, y segunda María- Ana,
por haber sido la primera la reyna madre nuestra señora,
de lo segundo inferia \o feliz ; y de \o feliz , lo fecundo , en
esta forma.
Seciindus Hymen.
Carolo potentissimo Hispaniarum Afonarcha Secundo.
J^aria Anna serenissima Hispaniarum Regina Secunda^
Secnndis Tadis.
Thalamos o siendo foecundos ,
Qiiia Secundas.
España.
Armas de España.
Alemania.
A un lado de este magestuoso trono, y hacia la mano si-
niestra , estaba la monarquía de España , representada en una
gallarda* figura , rica , y garbosamente vestida con recamados
de oro , bordados de castillos , y leones , y en su diestra la
real corona , ofreciéndola á la reyna nuestra señora ; y en
la siniestra el escudo de sus principales armas , que eran el
león purpúreo en campo de plata , y el castillo de oro en
campo roxo.
A el otro lado correspondia Alemania , no menos fes-
tivamente vestida , y sembrada la tela de las águilas impe-
riales, ofreciendo á su magestad, obsequiosa, y cortesanamen-
te
.O^ LIBRO NONO^Ui,
c?.9
te su imperial cotona; y asimiíímo cOn la targcta de sjái ar-
mas, que eran xina banda de plata en campo, roxo. 'i ,v..,,r(
1 Dilatábase este suntuoso iediiicio á los Jrados.del arcoieh
^uatro tramos menores I de laasta creintajpjes ide ¡alto ;] sii
pbnta en porción de círculo ..terminados en: sus pila^nasi
sobre cuyas mochetas , o capityjcs eiicopetabáiiJ. galaíumcnD'3
su fibrica ocho medallas aovadi^sií io ako.y de quairo piceel
diámetro mayor y guarnecidas de/j guirnalda; de laurel de oroi
y sostenidas de hermosos, cupidillus; sentados soljra ks volu-
tas que abrazaban las cornisas : y en ellas estaban grabadas
ocho de las soberanas. prendas que ilustran ia real persona de
la reyna nuestra señoka, distribuidas en la; forma siguiente.
Daba principia J'á. Belleza ^ Empresentada en una hermo-
sa ninfa , coronada de Jigiistros .,(. y. azucenas , cuya flor , por
su blancura , raorvidez ,l suavidad , y fragrancia , simboliza
la hermosura. '. Tenia asimismo un espejo, vuelto el cris*
tal hacia fuera , suti bolo también- de la belleza, la^qual es
un es-pejo , donde jnirandose el hombre á, ú mismo , rbpr&»
sentado en sugeto de mayor, perfección , por el amor, á ai
propia especie , se incita á amarse en aquel objeto , de su
naturaleza mas perfecto, amable, y. atractivo. , . ,';;.;.>
Corriíspondia á cada una de estas medallas otra pendien^
te sobre la pilastra para la expresión de sus motes , y en la
^ue á esta tocaba se leía el siguiente. 'v
Axmas de Alema-
nia.
Belleza.
.unttwíiiiO
Reyne en los dos. emisfer'ios
Su siempre augusta belleza,
Parque d 1<¡I> naturaleza
Deba mayores imperios.
Seguíase el Ingenio , signiticado en un gallardo joven
desnudo , y con alas de varios colores , para demonstrar la
gran velocidad suya , y la variedad de las inventivas en la
diversidad de los colores. Tenia también una águila sobre
la cabeza , cuya perspicacia visual simboliza la vivacidad , y
agudeza. \ asimismo tenia un arco, y una flecha de tres
puntas , por la triplicidad de su especulación , investigando
las cosas divinas , naturales , y matemáticas 2 , y anima-
ba su targeta este mote.
Ingenio.
El Ingenio ennoblecido
Blasone sin competencia ,
Pues une con eminencia
A. lo hermoso lo entendido.
1 Vier. P^aler. Pulchtitudo.
2 Ctcsar Rip.fo!. 339. Pier. ^a-
ler. lib. i.fol. 569.
Se-
.\^: V . ■
^^Lígñeutimidad.
Clemencia.
Constancia.
Afabilidad.
930
MUSEO PICTÓRICO.
. Secfuiase á esta la Magnanimidad , que re]¡:«-esentaba una
mu<7er armada ,' *y con una testa de león sobre la cabeza:
demonstrando en lo armado la fortaleza para resistir ; y en
la testa del león el valor para acometer ; y la nobleza de
los pensamientos para no executar cosa indigna , é indeco-
rosa á su grandeza ' : á cuya medalla animaba el siguiente
mote , en que es de advertir , que habiendo sobrevenido una
gran borrasca onsú embarcación , se mostró su magestad
grandemente animosa , y constante.
?;
oi^ «. • . ^ --.! -Con su Magnanimidad;
.olfi^iü: iá URíOiQtte burló dei mar la saña ^
-üíf.-/... tua-fl¿ -Asegura ¡d' sí., y d España
•lOíj , .- ;; ..yío f Perpetua serenidad, .j uii-. .
Luego se miraba la Clemencia representada en una agra-
dable ninfa , con un ramo de oliva en la mano, descan-
sando, con el brazo sobre el tronco del mismo árbol, de
donde pendian las Fasces Consulares : para demonstrar, que
la Clemencia es una virtud que modera la Justicia , repre-
sentada en las Fasces Consulares , inclinándose á la miseri-
cordia , signiíicada en la oliya 2 j y era alma de este cuer-
el
Bi na V
po • el siguiente mote.
Porque de los españoles
Pechos d ser iris viene ,
Colocado el solio tiene
. La Clemencia en sus dos soles.
Seguíase la Constancia , que representaba una matrona,
que con el brazo derecho tenia abrazada una coluna , que es
la parte mas fuerte de un edificio ; y con la siniestra mano
empaliaba una espada , o puríal , en acto de abrasársela vo-
luntariamente en un brasero ardiendo 3 j en demonstracion
de aquella invencible constancia de Mucio Scevola , que se
dexo abrasar la mano con el pufial , por haber errado el
sugeto quando intentó matar á Porsena, y mató por él á otro
de su guardia í y en la medalla pendiente st leía este mote.
Su Constancia , que declina
Peregrinas impresiones .,
En colmo de perfecciones
La hará siempre peregrina.
Proseguía luego la Afabilidad , representada en una her-
mosa doncella vestida de blanco , coronada de flores , y con
una
I Ripa loonol. fol. 322.
S Ripa , fol. 37.
3 Cesar Ripa, fol. 99.
^lil^BRO N^ONO.'-j]/:
231
una fosa en la mano, y el semblante grato ^ .y risueño ',
que todo demuestra un trato amable , apetetíb^? , y ise^i-
llo, cuyo cuerpo aoimabanlos,, siguientes verbos,,. v)
, ;10Í3i«0^.- j ^L» UÍA¿'JJJll Olí 'JlJp f^-'-'"'.
La Afah¡lUa4,:íSiilt,ieÚas ; ;,¿¿.j -.i ^,y¿;¡r^
' Flores consagra á su oriente ^
F-Qfqíie pi,ieéian,m^an fnnte
Competir .con la^f estrellas.
Seguíase luego la Providencia , representada en una her-
mosa ninfa con un manojo de espigas en la mano derecha,
y en la otra una eorni^i^copia de hutos 2 , como se graba
en la medalla de Afandio Sevíp } y leíase .^A ,1^ tarjeta
pendiente el siguiente pióte. «V.'jy..\ u\\>:áC5L
En íu. cieh esfd constante ■; .¿b
De la providencia el zelo y \ ^y.., ; .. lab
Porque es Atlante del cielQ^,i oa , Íj„.jÍíi-ji
Y cielo de nuestro ^^tlant4,,W\._ , ^.nr',- ^i-.»
Daba fin á este hermoso recinto la Liberalidad , cuyoí
cuerpo era una agradable, y hermosa matrona, vestida dq
blanco, para denotar la sinceridad , y pureza de su ánimoy
ageno de intereses , y retribucipr^es , derramando una cor-
nucopia de joyas , y otras riquezas , con un compás en W
mano , demonstrando la medida , y proporción de sus acf.
ciones, á distinción de la Prodigalidad, que es con desper--
dicio , y desorden 3. Tenia asimismo una águila sobre la ca-
beza , dando i entender , no consiste esta virtud en sola su
actualidad , sino en el hábito intelectual de la mente , co-
mo las demás virtudes. Y porque según Plinio {a) , es el águi-
la de su naturaleza tan liberal, que hace ostentación en de-
xar de sus presas alguna porción para alimento de otras aves;
y animaban su targeta los siguientes versos. !
Providencia,
Liberalidad.
Con regia liberal mano ,
Distribuyendo sus dones ,
Vincula en los corazones
Un dominio soberano.
En el medio de cada una de las porciones de estos tra-
mos , que se contenian entre una y otra pilastra , estaba
un gallardo targeton enlazado de dos vichas de marmol blan-
co ; y en el primero estaba pintada esta empresa.
El Viento Austro , representado en una figura de un
gallardo mancebo volando , y soplando contra una nube , de
don-
£/ Viento Austra.
X Rip. Iconol. fol. 8.
a Rip. Iconol, fol. 439.
3 Ripa, fol. 310.
{a) Plin. nat. hist.
232 M U S E O P I C T O R re O.
doíide se desgajaba una lluvia , con csiya frescura se fecun-
daba un hermoso vergel', y este mofe en la parte superior:
XJt qiiondam s'ylvis immiirmurat AusUr '. lan oiaro es el
cuerpo de esta empresa , que no necesita de exposición , y
pusosele esta letra castellana.
Del Austro apacible el aura
Aspira , porque se vuelva
:üA\v-i\y :<i\'\ -1"' ". -■ ' A Jecundar nuestra selva. :.ij!o¿
La Diosa Juno. Enfrente estaba la Diosa Juno en su carroza , tirada de
los dos pabones , y coronada como reyna , cercada del arco
Iris , como diosa de la serenidad , y Se le puso este lema:
Divum incedo Regina 2. Felicidad fué hallar en poeta tan
clásico como Virgilio mote tan literalmente de la celebri-
dad del dia : Pues no tiene voz que no sea esencialmente
del asunto , aludiendo el cuerpo de la empresa con la se-
renidad, no solo al inseparable epitecto de nuestra serenisi.-
ma reyna , sino á la circunstancia de Tiaber serenado con
•i^ la vista de su deseada real persona nuestra impaciente es-
peranza en las prolixas dilaciones de su feliz arribo. Juntan-
do á esta la alusión , no solo del felicísimo nupcial consor-
cio , sino del real vinculo de consanguinidad ; pues conti-
nuando el citado verso. de Virgilio , se halla que prosigue:
Jovjsq^ue , & sóror , & coniux , que para la alusión ; basta
qualquiera especie de parentesco , como la hay entre sus ma-
gesrades j y atendiendo el ingenio á las referidas metáforas,
' k puso esta letra castellana.
De Jove hermana , y consorte ,
Serenando tempestades ^
Entró reyna de deidades.
Mirábase en otra una águila quitándole el sombrero de
la cabeza á Tarquino Prisco , lo qual fué prenuncio de las
futuras felicidades de su fortuna , é imperio , pues llego á
coronarse rey de Roma , en que se mantuvo quarenta y dos
años , logrando heroycas empresas , sujetando á sus enemi-
gos , y ampliando su reyno con extremada felicidad 3. No
tuvo alusión menos literal esta empresa , fundada en la ac-
ción cortesanamente precisa de quitarse el rey el sombrero,
al ver esta prodigiosa águila alemana : la qual siendo la cau-
sal de este descubrimiento , lo es también de sus felices va-
ticinios. Y no se estrañe , que considerada la reyna como
águila , le convengan las propiedades de fatídica , tan co-
mun-
I Virg. Georg. 4. 3 Liv. lib. i. ab Urbe.
L I B R o N o N o. 233
mtinmcnte creídas de esta prodigiosa ave , como lo dicen
Pierio , Plinio , y todos los que de ella tratan. Pues aun con-
siderada esta águila como esposa , o consorte en el cuerpo
histórico de esta empresa , si consultamos á Livio en el lu-
gar citado , hallaremos , que la muger del referido TarqninO
Prisco tenia la gracia de vaticinar : Nam ea mulier fatídica
erat , nomine Tanaquil; y fué la que á su marido le descifró
el enigma del sucedo. Permítaseme la alusión , porque aun s¡
el nombre Ana de nuestra serenísima reyna le buscamos
en el de TanaquH , le encontraremos á las primeras letras.
En conseqüencia de lo qual se le puso este lema Alaioríi
tib'i j y abaxo esta letra castellana.
El águila, que d ei gran Carlos
A descubrirle se inclina ,
Imperios le vaticina.
Enfrente de esta se miraba otra empresa con una águi-
la volando en el ayre , y el Dios Júpiter ábaxo ofreciendo
sacríiicio al cíelo porque le. fuese propicio en la debelación
de los Titanes , á cuyo tiempo vio una águila , que fué
auspicio feliz de su victoria ' , en que estaba simbolizado el
asedio de los moros sobre el presidio de Alarache , que en-
tonces se defendía , y son los Titanes , que pretenden asal-
tar el cielo de esta monarquía católica. Y quando el Júpi-
ter español solicitaba obligar con sacrificios á el cíelo , vio
venir esta águila alemana , que fué seguro vaticinio de su
vencimiento ; en cuya conseqüencia se le puso este lema:
Atispicium Jcelix , y esta castellana abaxo.
Contra el Titán africano
Verá el Júpiter de España
Laureada su campaña.
En el medio do cada uno de estos tramos , sobre una
repisa , estaban hermosos cupidillos flechando por laureles,
en vez de arcos , asegurándose la felicidad de sus amorosos
triunfos en la actividad de los imperiales laureles, y expli-
caba su concepto este mote : E¿r hos ad excelsa.
De un tramo á otro de estas porciones, terminadas
con arbotantes , y festones pendientes de oro , que encres-
paban hermosamente sus líneas , había unos calados , por
donde se deicubria un agradable jardín, cuya frescura, y
amenidad en lo frondoso de hís árboles , y variedad de las
fl )res , acreditaba los freqüentes , y copiosos raudales de la
fuenre.
Tom. 11. Gg Pa-
I Pier. de Aquila.
234 MUSEO PICTÓRICO.
Para la providencia de los coches, y desahogo de la.
gente , se dexaba de la esquina á la obra , en cada, lado un
vano de diez y ocho pies de diámetro , formando en él , en
debida proporción , un arco escarzano ; y sobre la clave del
Armas antiguas, uno coronaba un escudo de las armas antiguas de Madrid,
y modernas de esta que son una sierpe de oro en campo azul ; y sobre el otro
Viilu de Aladrid. las modernas de la osa con el madroño en campo de pla-
ta , en testimonio de ser el feliz dueño de tan reverente obse-
quio : y así terminaba la delincación de toda esta obra.
Advertencia del £n que se me ofrecen prevenir dos cosas : Li una eSy
^^^o''- que habiendo determinado J^íadrid sacar á luz la des-
cripción de toda esta felicísima entrada ^ mandó á cada,
lino de los autores de las ideas de su ornato , delinear ln
suya , elogiándola , no como que el autor habla en ella^
sino como que hablan los señores capitulares , d quienes la
Villa cometió esta dilis,encia : la qual no tuvo efecto por
los varios accidentes que sobrevinieron , y mudanza de su-
periores , y capitulares en su Ayuntamiento ; y asi se sub-
sana el sonido plausible de algunas voces elogiando la obra.
La otra es , que en una función como esta , que solo es
para un dia ,y aunque sea para una octava , es decente.,
y aun preciso exornarla , no solo de motes latinos , sino de
inscripciones castellanas , para que luego al punto se ha-
ga patente el concepto d los que la ven , sin necesitar de
preguntarlo , ó inquirirlo. Pero en un sitio , cuya pintura
ha de durar perenne , y perpetuamente , no se permiten
inscripciones castellanas , sino alguna latina , y esa y
qiianto mas breve , y succinta fuere , será mas garbosa^
porque en estos casos hay tiempo para poderlo especular.,
^ ó inquirir. Bien que la discreción del Señor Carlos 11. que
está en gloria , habiéndose de poner dos epigrafes latinos
en dos empresas , que se colocaron en la pintwa de la ga-
lería del cierzo del quarto de, la reyna , que es la fihula.
de Siqíiis y Cupido en este palacio de Madrid , me man t
dó su magestad , que respecto de ser habitación de seño-
ras , pusiese ks motes castellanos , y dexase los latinos.
Excepción tan discreta , que puede servir de exemplo pa-'
ra semejantes casos. Como también de que en la pintura
de la pieza del despacho de su Magestad en Buen-Retiro^
en que se pintó la monarquía de Espaiía sobre un globo,
sostenido de dos Ji guras , que dadas de las manos , repre-
sentaban letras, y armas, ayudándose recíprocamente d la
acción; y en otros sitios repartidos diferentes virtudes , y
empresas , no quiso su magestad qiie se pusiese mote al-
guno.
CA-
LIBRO NONO. 2¿s
CAPITULO V.
lííea ^y pÍ7itiira del patio del Hospital Real de esta Corte j
ijue se executó ano de 1693. de orden de as tu
nobilísima , é imperial \ illa de 2vladrid.
H
abia en el Hospital Real de la Corte , que hoy llaman
de nuestra Señora del Buen-Suceso , unos dibuxos muy an-
tiguos en el p^tio , que aunque ya la injuria de los tiempos
los tenia sumamente deteriorados , y confusos , todavía da-
ban á entender , haber sido elogios , consagrados por esta
I imperial Villa á el invictísimo señor emperador Carlos V.
que fué quien le fundó , con la alta providencia de que
haya de seguir siempre la corte ; y por eso se llama Hospital
Real de la Corte : bien que otros quieren fuese fundación
: del señor rey don Fernando el católico , el qual no ha-
I biendo tenido aquí la corte , pues el primero que la puso
aqui fué el señor Emperador , no es creíble : y bien que lo
comenzase , el señor Emperador lo concluyo , y dotó ; y en
esta atención se exeeutanun en su obsequio ios dichos elo-
gios de tiempo inmemorial. En cuya consideración , desean-
do Madrid que se perpetuase esta memoria con tan públi-
cos testimonios , trató de repetif el obsequio , aunque con
diferentes ideas , cuyo cuidado cometió á mi insuficiencia,
siendo comisarios de esta obra los señores don Lucas de
Reynalte , y don Pedro de Arce , caballero de la orden
de Santiago , y habiendo yo escrito la idea , supuesta la cor-
rección de dichos señores , y hechos los dibuxos en papeles
acomodados para la mano , los executó en el sitio un discí-
pulo mió : la qiial idea fue como aquí se describe.
F
§. I.
orma timbre en la mitad de aquel costado hacia la sa-
cristía la efigie del sv;ñor emperador Carlos V. exaltada de
la V irtud , y el Premio, á quien se inscribió este mote : Aín-
tiio crescunt ; dando á entender , que la virtud heroyca ere- Virtud.
ce , alimentada del premio , y este se aumenta á incrementos
de la Virtud ; á la qual representa una muger de varonil as-
pecto : porque como dicen Tito Livio , y Valerio Máxi-
mo (<?) , se deriva su nombre , a viro , vel a viribns , está
armada , por el continuo combate con el vicio , y con un
Tom. 11. Gz 2 sol
ic^ Tic. Liv. lib. 27. y Val. Max. iib. i. cap. i«
236 MUSEO PICTÓRICO.
sol en el pecho : porque así como el sol ilustra el mundo
con sus rayos , así la virtud ilustra á el hombre , mundo pe-
queño, con sus vigorosos esplendores : tiene alas , porque se
remonta sobre la esfera de su naturaleza , y del uso común de
los hombres vulgares : acompáñala un chicuelo con una guir-
nalda de laurel, en demonstracion del ingenio, que n<5 se en- i ■
vejece , así como el laurel conserva siempre su verdor ; y una ■ ^
lanza , para exercicio del valor , porque son letras , y armas
los polos de la virtud heroyca, A esta corresponde abatida
^r ■ la Hereaía , representada en una lisura anatomizada , y seca,
cuyo desabrido aspecto representa la privación que tiene del
espiritual alimento , y de la belleza con que resplandece la
verdad christiana : tiene descompuestos los cabellos , para
demonstrar lo desordenado de sus pensamientos , porque co-
mo dice santo Tomas {d) , la heregía es im error del enten-
dimiento , d quien obstinadamente sigue la -ooliintad. Está
alirmandose sobre los libros heréticos , como los de CalvI-
no , Arrio , Pelagio , y Lutero ; y porque este con especia-
lidad escribió contra los siete Sacramentos, vertiendo sus
execrables dogmas por varias provincias , en tiempo del se-
ñor Emperador ; está la heregía esparciendo siete áspides por
el avre : y demonstrando los triunfos , que gloriosamente
obtuvo de los protestantes su Magestad cesárea, se miran á
esta parte varios trofeos , y despojos de guerra.
p,-gmio. El Premio está representado en figura de un venerable
Anciano , porque para la distribución de los premios es me-
nester muy madura consideración de los méritos ; pues sin
ellos seria vituperio , tanto del que dá , como del que reci-
be : está ricamente vestido , porque mal pudiera dar á otros
quien no tuviera para sí. Acompáñale un chicuelo con lau-
reles , coronas , y palmas , y con el fruto de la palma ; pues
esto hace á la utilidad , y lo otro á el honor , que son las
dos partes mas principales del premio.
El Turco. Álírase á este lado aherrojado el Turco con su turbante,
y media luna en la cabeza , y con variedad de trofeos, y
despojos de sus armas , en demonstracion de las repetidas
victorias que de ellas alcanzó el señor Emperador.
Enlaza todo este concepto una inscripción retórica en
la targeta inferior , que dice así : Ales prctmio alita virtiis^
ipsaijue prcemium , Caroli invictissimi , romajjornm regís,
Quinti Imperatoris , Hispaniarum primi , nomen augustum
immortalitati sacrarunt ; & turca , & liares! Jormidabile.
(a) D. Thom. 4. Sent.
LIBRO NONO.
^2>1
A
S. II.
la mano derecha de esta empresa está la virtud de
la Religión , grave, y modestamente vestida, con la cruz, y
Biblia sacra en la mano diestra , la naveta del holocausto
en la izquierda , y el Espíritu Santo que la ilustra , sobre la
cabeza , con este lema : Firmata ccel'itiis \ dando á entender,
que por celestial divina providencia fué establecida , y con-
servada : y porque según santo Tomas {a) , es la religión una
virtud moral , con que rendimos culto al verdadero Dios,
tan connaturalmente inserta en el alma , que por ella , co-
mo dice Aristóteles , nos distinguimos de los brutos , aun
mas que por ser racionales : bien que entre aquellos no fal-
ta alguno en quien late con tan superior instinto , que me
persuadí á ponerlo por símbolo de la religión , continuando
en las demás virtudes , el apropiarles por símbolo alguno
de los baitos , que en ellas con singularidad se señalan , por
divina providencia , é instinto natural. De la religión lo fue
el elefante , de quien dice Plinio , y otros autores (¿) , que
es dotado de tan esiraña sublimidad de naturaleza , que
tiene respeto , y veneración á el sol , y á las estrellas , Paulo
Jovio dice (c) , que á el gran Dios , y que guarda la reli-
gión , y que en apareciendo luna nueva , se lava en un rio;
y si se siente malo , acude á Dios , arrojando algunas yerbas
hacia el cielo , como pretendiendo que por aquel medio
suban sus ruegos á el Señor que por natural instinto veneraj
pero los mas concuerdan que da culto á la luna , y así me-
reció ser preferido por símbolo de la religión.
En exercicio de esta virtud , que resplandeció tan supe-
riormente en la magestad cesa'rea del señor emperador Car-
los V, expresé en la medalla del sotabanco , que está debaxo
de la repisa en que se sienta la figura , el suceso del cruci-
lixo arcabuceado de los hereges , y desagraviado por el ce-
sar : en cuyo caso , notando la exaltación de Christo , y el
abatimiento del saxon , ceñí el asunto á este dístico.
Jmphis effigiím Christl qtiam Saxo cacidit
Relig'ione kvat Casar , >i^ iíle cadit.
Religión.
(rt) D. Thom. 2. 2. qii^st. 8r.
an. ^. & quast. 84. art. i.
{h) Plin. lib. 8. cap. i. Pier.
En
Val. Sanazar. in Are.
(c) Paulo Jovio Empre. mil.
^lian. lib. j.
238
MUSEO PICTÓRICO.
MAGNANIMIDAD .
En
§. III.
correspondencia de esta, se sigue la virtud de la Mag-
nanimidad : la qual es una noble moderación de afectos,
dominando con lo inalterable de su constancia la prospera,
ó adversa fortuna , negándose á acciones indignas , y conce-
diéndose Á empresas gloriosas. Tiene en la cabeza un yelmo
con su cimera de plumas , que demuestra lo heroyco , y
elevado de sus pensamientos (a") ; y el cetro en la diestra , el
poder para eraprehcnderlos , y el dominio sobre las pasio-
nes. Tiene armado el pecho , y embrazado el escudo , por-
que todos los acontecimientos la hallen defendida ; su mote:
Immob'dis imdique.
Simboliza esta virtud entre los brutos el león genero-
so , de cuya magnanimidad están llenos los autores (i») : os-
tenta con especialidad lo magnánimo , quando provocado
de algún hombre a la lucha , como no se halle herido , se
satisface con rendirle , cesando su ardimiento , luego que le
ve postrado.
Bien como león generoso mostró lo inalterable de su es-
píritu el invicto Emperador , quando noticiado de la gran
victoria sobre el sirio de Pavía, negd al semblante las de-
mostraciones de placer , y á esta imperial villa de Madrid los
regocijos de la victoria-
Con felicidad ¡lailé enlazada esta empresa en un dísti-
co de Ovidio (c) , que ennobleciendo mis líneas , las honra
con la erudición de sus números.
Cor por a magnaiumo satis est pr ostras se konii
JPiigna siuí-m Ji.n£m cum ¡acet hostis habet.
CLEMENCIA.
§. IV.
Oiiguese la Cleiiieíicia , á quien diííne el cordobés filo'sofo
así (d") : Est knitai in constitiundis pcenis ; y atendiendo á I
la autoridad de tan ilustre varón , la puse con aspecto agrá- 1
dable , coronada de iiores , que son indicativas de la gracia, I
y atando las fasces consulares con un ramo de oliva : por- \
que siendo aquella la insignia de los magistrados en tiem-
po de los romanos , como dice Plutarco (í) , en vez de las
fuertes correas (oon que las ataban , pone la Clemencia el
[a] D. Thom, 2. 2. quasst. 129. (c)
extensio animi avi magna. {d)
(h) PJin. lib. íí. cap. 16. Pier. ie)
\'aler. Jib. r.
Ovid. 3. Trist.
Senec. lib. de Clem.
Piulare, in Problem.
LIBRO NONO. 239
vastago de la oliva , previniendo , que al desprender la se-
gur para la cxccucion de la justicia , se encuentre con la oli-
va , que es símbolo .de la misericordia ; y así tiene depuesta
á la mano derecha la espada , que es instrumento del casti^
go ; y á la siniestra los libros , que son depósito de las leyes;
y sobre su cabeza se lee el siguiente lema : sine strage v'nidt.
Simboliza entre los brutos esta virtud el unicornio (¿r?),
no solo en la clemente piedad con que purga las aguas de
la ponzofia para beneficio de las otras rieras , sino amparan-
do benignamente las que acosadas de las otras fian de su
protección su defensa , tomándola tan á su cargo , que no
duda exponer su vida en beneficio del rendido : no ca-
rece de apoyo esta verdad en las sagradas letras al psalm.
9 1 (/'). Ht skut íinicornis in misericordia.
Cierre este discurso otra autoridad de Séneca (c) : ISÍtil-
liim dí'cet magis clemenlia qiianí priiuipcm. No lo pon-
dera menos Claudiano (rf) : 6ala dcos íeijuat clemcntia no-
bis. Muy de asiento parece que moraba esta virtud en el
corazón del Cesar , como lo mostró innumerables veces , y
en especial , quando Francisco Esforcia llegó rendido á pe-
dirle perdón , prometiendo incorruptible fe en su servicio,
pues le recibió con agradable aspecto , nombrándole Duque
de Milán , y dándole nueva investidura del estado , siendo
este el punto crítico de la lid ; de manera , que lo que no
pudieron vencer numerosos esquadrones , venció la clemen-
cia en el generoso ánimo del Cesar ; con que Esforcia fué
mas poderoso humillado que defendido : todo lo enlaza el
dístico , que se lee en la parte inferior.
Agmiiia qiiem mimquam vinciint clementiavincit'.
Nam Caro/o suplex SJortia pr<£vahiit.
R
V.
one fin á los elogios del seiíor Emperador la Liberali- lib£ralidax>.
dad , la qual como dice el Doctor Angélico (¿) , es una
Tirtud de animo noble , que da lo que puede , sin espe-
ranza de recompensa. Está vertiendo con la mano derecha
I una cornupia de dones , y reserva otra llena con la siniestra,
á distinción de la prodigalidad , que todo lo da con desper-
' dicio , y desorden (/) ; y así tiene el compás en la mano,
! ' pa-
(<i) PHn. tib. 8. cap. 21. iEüaa. Consulatu.
de var. hi<.tor. lib. 7. (e) D. Thnm. 2. 2. quisr. 117.
(/') P<!a¡in. 91. caví. 1 1. (/) Arist. in 4. Etlúc. Zr'/'eí-a/i-
(c) Scnec. de Clem. tas est meJietas qujedam circa pecu-
{d) Ciaud. de quarto Honorlj nías. .ni
540
MUSEO PICTÓRICO.
líERMOSURA.
ÍSVIDIA.
JííGENJO.
ja?ÍORANCIA.
para medir las dádivas con la esfera de la p06Íbilidad , i cu-
yo intento dixo Séneca (a) : Non quid te oporteat ¿icci-pe^
re , sed quid me oporteat daré. Concuerda con esta senten-
cia el mote que se le inscribe : Nec tiltra , nec citra.
Simboliza gloriosamente el águila esta virtud , que de-
fraudarle su derecho en elogios de un emperador fuera
agravio conocido , pues tan executoriado le tiene desde el
imperio de los persas {F). El alimento que solicitó la indus-
tria de esta real generosa ave , reparte , no solo i las com-
pañeras , pero también á las de diferente especie.
Bien lo manifestó el señor Emperador , quando habien-
do conquistado el reyno de Túnez, se le dio á Muley Ha-
cen con sola una leve ceremonia de reconocimiento : acción
que preferí á otras muchas , por ser executada en sugeto de
diferente religión : anima la empresa el dístico siguiente.
Prodit & in numquam proprios cor Casaris almiim'.
Asserit idgue Tiinez testijicatiir Hacen.
H.
§. VI.
.ace debida correspondencia al retrato del seiíor Empe-
rador el de la serenísima emperatriz doña Isabel su esposa,
á quien exaltan la hermosura , y el ingenio , enlazados de
este mote : Consortiiim difficile , porque dificultosamente
concurren en un mismo sugeto. Está la Hermosura coro-
nada de azucenas , que , como dice Pierio (c) , son símbolo
de la belleza. Mírase su retrato en un espejo , que tiene un
chicuelo , vuelto hacia afuera , por demonstrar que la lier-
mosura es un espejo , donde mirando el retrato de nuestra
naturaleza en sugeto de mayor perfección , se arrebata el
afecto por el amor de nuestra propia especie. Tiene á sus
pies la Envidia seca , y consumida , mordiéndose el corazón,
áspides por los cabellos , y alimentando la sequedad de sus
pechos á una ponzoñosa sierpe.
A el Ingenio representa un gallardo mancebo , corona-
do de laurel , porque nunca el ingenio se envejece : está
desnudo , y con alas , por la ligereza , y prontitud del dis-
curso , y la variedad de los asuntos que emprehende ; y así
un chicuelo está flechando hacia arriba , para demonstrar que
aun las cosas celestiales , y divinas no se reservan á su in-
vestigación. Tiene á sus pies la Ignorancia , representada en
una figura crasa , con orejas de mala especie , vendados los
ojos,
{a) Senec. de Benef. mal.
(b) Arisi. lib. 9. cap. 32. Plin. (c) Pier. Valer.
Üb. 19. cap. j. Miían. 7. de Ani-
LIBRO NONO. ■ ..í 241
ojos , ricamente vestida , y risueña , como tropezando en s::s
errores itorpe , y ciega ; enlaza ti^da esta empresa la ini>crip-i
cioii retorica, que se lee en !a targeta inferior. - o ,;J
Conhige foslicissima singiilarissimi viri
In Etisabeth Imperatrice , ' '\
Ingcnimn , & Pulchritut^o congau¿{ent : Jremit Invidiai
A
littit Igna'via.
§. VIL
el lado derecho de esta empresa está España corona- i.íva9a.
da, y en la targeta d? sus armas las de Castilla , y Leonj
y en testimonio de la fe , y amor con que sirve i sus reyes,.^
se lee sobre su cibeza este lema : Amorc , &Jide ; y en la;
targota inferior haciéndole lui cortesano obsequio á la Em-í
iperatriz , preliricndola i Elisa, hija de Belo, rey de los feni-
ces , que con el nombre de Dido k\é tan célebre en el
mundo por sus hechos heroycos , como por la fe conyugal,^
\ aun después de muerto su esposo; pues por huir segundas
• ü'.'pcias , eligid voluntariamente la muerte , haciéndose abra-»
sar en la pira de leños , según la costumbre gentílica : dice^
que la mas digna Elisa , y con el mas digno ; esposo , res-»
plandcce coronada de diamantes , porque en el cielo de su
trente puedan burlarse de los astros, en este dístico.- -
s.
Prxcincta , nt valeanf astris illudere , gemmis
Dignior , & digno fulget Elisa, viro.
§. VIH.
'ímboliza el caballo á este glcirlOsó reyno de España, por -kvkva e<¡pa9a.
ser el clima que los produce mas ardientes , y generosos.
A el lado siniestro pone fin á estos elogios la Nueva^
España , con su arco , y flechas , algo atezada , y coronada
de plumas , con la targeta de sus armas , que componen los
dos reynos México , y Perú ; v por haber renacido á la re-
ligión christiana , después de las tinieblas de tantos siglos , y
aludiendo á los esplendores con que brilla en la sagrada obs-t
curidad de li fe , se lee sobre su cabeza este mote : Fidei
calígine miccit : y habiendo sido su descubrimiento , y con-r
versión en tiempo de la señora Emperatriz , concluye en U
targeta inferior con este dístico.
Barbara , ^«<« aurijiro latiii siib climati "vasto^
Niimine nixa tiio dogmata sacra peto, hcn
Toin, IL Hh Sim-
i42 MUSEO PICTÓRICO.
Simboliza el rinoceronte este reyno , así por la robus-
tez de sus moradores , como por ser aquel clima produc-
tivo de semejantes fieras.
c
S. IX.
Concluye últimamente hacia la parte que corresponde á
lá iglesia , y camarín de la virgen , poniendo en medió su
divino simulacro , obsequiado de espíritus angélicos , con di-
ferentes atributos de sus soberanas excelencias. Y respecto de
haber sido hallada esta peregrina imagen en la eminencia
de un monte inaccesible , se le aplica en la targeta inme-
diata el texto •. Non -potest civitas abscondi siipra montem
fosita , &c, Math. 5. y á los lados están el señor Carlos II.
y su esposa la serenísima reyna doña Maria-Ana de IsJeo-
burg , en cuyo tiempo se repitió este elogio , convirtiendole
en obsequio de la soberana reyna de los angeles , y consa-
grándole los triunfos del señor emperador Carlos V. por ma-
no del segundo Carlos, reconociéndole autora de estos be-
helícios , y retribuyéndoselos como á origen , y principio de
ellos : así como los ríos , que habiendo sido porción deriva-
da de la inmensidad de las ondas del mar , vuelven á él en
demonstracion de gratitud y reconocimiento , siguiendo la
metáfora de mar en Mari^ : todo lo explican los dísticos que
incluye la targeta que ocupa la parte inferior de este recinto.
Sydereain postquam gemmam patefecit olynipns ,
Milis tn obsequhim , Ca saris , ¿itque suce
Coniugis elogium , sacrat niin Caroius alter.
A.d maria , ut rivi , muñera grata Jliinnt.
■i CAPITULOVL
explicación de las ideas que se executaron en dos calesines
de orden del señor Carlos II. y para su real servicio
año de 1696.
H
.abiendo determinado el señor Carlos II. que se execu-
tase un calesín de muy acomodada disposición para poder
ir mas cómodamente , y á la ligera i algunos sitios de su di-
versión , cometió su magestad la elección , y execucion de
la pintura á el autor de esta obra. Y executado el primer ca-
lesín, y ofreciéndose tal vez querer su magestad ir á una par-
te , y la reyna á otra , lo qual no podia ser en uno mismo,
mandó su magestad hacer otro con Jas mismas calidades,
salvo que la pintura , aunque de la misma mano , fuese di-
fe-
LIBRO NONO. 243
ferente en la idea ; y una y otra se pintaron en la armería del
Rey , siendo la idea de la primera en la forma siguiente.
E,
§. I.
m el tablero de la parte posterior de dicho calesin se
pintaron el dios Júpiter , y la diosa Juno , conducidos en
una carroza de oro por las dos aves atributarías suyas , el
águila de Júpiter , y el pabo real de Juno , cuya alusión se
funda , no solo en la circunstancia de ser deidades venera-
das de la gentilidad , sino que antiguamente los reyes se de-
nominaban con el nombre de Júpiter ' : y en conseqüen-
cia de esto se le pone el rayo en la mano , por ser la de-
monstracion de su dominio , como dice Horacio » : Coefo
tonante credldimus lovem regnarc. Y el mismo atributo de
reyna le dan los poetas á la diosa Juno , como lo dice Vir-
gilio 3.
Asiste juntamente á el lado de Júpiter el dios Mercurio,
que es el ministro de sus legacías , por su grande eloqüen-
cia , y discreción : y asimesmo era tenido por conductor , y
guia de los caminantes , y arbitro de la paz , y de la guer-
ra , como lo canto Ovidio 4.
Pacis , ^ armorum , superis , imisqiie deorum
Arbíter , alato , q^ici pede carpís iter.
A el lado de la diosa Juno asistía también la ninfa Iris,
que es su mensagera , como lo dice Natal Comité , lib. 8.
Aíythol. cap. 20 í. y por ser Juno diosa del ayre, y á
quien se le consagraba el Arco Iris , también símbolo de
la paz en todas letras : en cuya atención lo eligió por ilus-
tre empresa de sus designios madama Catalina de Medicis,
reyna de Francia ^ , en que se ofrecen reparos bien prodi-
giosos , que omite por ahora la modestia del autor.
A el extremo de esta historia se miran dos cupidillos , el
uno flechando los harpones del consorcio conyugal , y el
otro con las teas encendidas de Himeneo.
En conseqttencia de esta idea , y en el tablero de la par-
te anterior , se mira un geroglítico de la Paz , y sus efectos;
porque tanto los oficios de Mercurio , como los de la nin-
Tom. 11. Hh 2 fa
1 Rtges autem olim loves voca- 4 Ovid. Fast. ;.
runt omnes. Naial. Coni. Mythol. 5 Iris fungebatur eodem mtiney*
cap. r. apud lunonem , quo fungare soiitut
2 Horat. lib. ^. Oda 5. fuit Mercurius opud lovem.
3 /'Ist eg'i , quie divum inceJo re- 6 Gieron Ruchelo , lib. de le
gina Jo-visque, impresse.
£t sóror ,(¿ coniux.y it^.Geoig. i.
FAZ.
SUROR BÉLICO.
ABVh'DAKCJA.
C1£XGJA.
JiíPTUNe.
TSTIS.
244
MUSEO PICTÓRICO.
fa Iris , son encaminados i este fin. En él está la Paz suje-
tando á el Furor bélico , embravecido , como el que supone
Virgilio aherrojado en el templo de Jano '. ,
Furor imp'ius inhts ,
Sava sedens siipcr arma, & centinn v'mchis ahen'is^
JPoít tergum nodis fremit horridiis ore criunto.
Y á este mismo paso , con el beneficio de la Paz , se
exaltan la Abundancia , y la Ciencia , que están á el otro
extremo , porque una y otra se fecundan con el apacible
riego de la tranquilidad pacífica.
En la parte superior en los dos vaciados , que en forma
de estípite reciben la cubierta del calés , están dos cupidillos
con dos cifras de los heroycos nombres de sus majestades,
como prefiriéndolas á sus honestos harpones por fiechas mas
poderosas para sus triunfos.
En los tableros del lado derecho , porque se manifieste
también en las ondas el imperio do la magestad española , se
miraba á el dios ISieptuno venerado por rey d'J océano,
conducido , y festejado de los tritones , que son los vasallos
de aquel proceloso imperio.
Corresponde también á el otro lado la diosa Tetis , su
muger , y reyna del océano , conducida como preciosa
perla en una concha de nácar , y festejada de las ninfas
Nereydas ; y en la parte superior está un cupidillo rom-
piendo sus flechas , como armas inútiles , á vista de tanta
perfección ; y en lo restante de algunos frisos , faxas , y va-
cíos estaban hermosos cupidilios texiendo festones , y guir-
naldas de palmas , laureles , y flores , para coronar sus
amorosos triunfos.
§. II.
JLyescribesc la pintura del segundo calesín para servicio
de sus magestades , en conformidad de lo que dexo preve-
nido á el principio de este capítulo , cuya idea se dispuso en I
la forma siguiente.
El asunto principal de esta pintura fue ponderar los
triunfos de la Belleza , y el imperio de amor ; y habiendo
examinado que los quatro hijos de Saturno , que fué el pa-
dre de los dioses de la gentilidad, dividieron entre sí el im-
perio del universo , reservando Júpiter para sí el cielo , y el
fuego i Juno el ayre j Neptuno las aguas ; y Pluton la tierra
con I
1 Virg.
LIBRO NONO. 245
con sus encendidos senos ' ; y siendo procreada después la
diosa Venus , d ya de la mas candida espuma del mar ; o,-
como otros quieren , en una concha de nácar , como preciosa
perla , por ser diosa de la hermosura : y corroboradas sus
fuerzas con las de su hijo Cupido , hallándolo tíxlo ocu-^
pado , y viendo la soberanía de su poder sin dominio algu-
no, resolvieron dominarlo todo, y que Júpiter, Juno, Nep-
tuno , y Pluton , y todo el resto de los dioses , reconociesen
su dominio , y rindiesen vasallage á su imperio. Y en esta;
I suposición se executó en el tablero de la parte posterior del
calesin la delincación de esta fábula , triunfando en un carro
de oro la diosa Venus en la concha de nácar , con un co- vsnus.
\ razón encendido en la mano (¿z) j ó porque tiene de su ma-
. no los corazones , o por el fuego del amor que introduce
i en ellos , conducida de dos palomas , que por ser tan fecun- •
das, son las aves mas gratas á su deidad =. Y en la parte
superior de la popa de este carro se mira presidiendo el
dios Cupido sobre el globo del mundo , en demonstracion cupido.
de que todo lo domina , en acto de flechar sus poderosos
harponcs , vendados los ojos , para significar que á ninguno
reserva , ni privilegia. Y así las quatro deidades referidas , en
quien se simboliza el imperio del universo , van sujetas , y
avasalladas de su dominio, admirando tan soberano poder 3.
Y juntamente va acompañado de varios trofeos , de bande-
ras , insignias , laureles , palmas, espada , y cetro , en que se
representan el valor , el poder , y las divisas de varias mo-
narquías , que todos son trofeos de su universal dominio 4,
Y en lo restante se miran algunos cupidillos , texiendo va-
rios festones de flores , para coronar sus triunfos.
Y para caliHcar mas los de la hermosura con la com-'
petencia , porque vencer sin contrario , parece menoscabo
del vencimiento , se mira en el tablero del costado derecho
á el dios Júpiter , entregándole i Mercurio la celebrada Po-
ma de oro del huerto de las Hespérides , que introduxo la
diosa de la discordia en el convite de los dioses , por no
haberse hecho mención de ella , intimándole á Mercurio la
comisión de que la lleve i Pa'ris en el monte Ida , para que
haciendo juicio de las tres deidades Palas , Juno , y Venus,
se
I Diod. Sicul. ¡ib.6. cap.j^. siod. ¡ib. 2.
, í^inr. Catt. lib. de Imag. Deor. 2 Perqué leves auras iunctis
f.ntr. 14.8. invecta columbis. Oi'id. ¡ib. ij.
Ferus & Cupido Metamor.
Semper ardemes acuens sagitas , 3 Vicit,& Superísamor. J^wc.
Cute cruenta. inOcta. ii in H:poI. ^ . ,
H»yat. ¡ib. 2. 0.A 8. 4 Omnia vincit amor. f^i'K£',
(«) Ex amore inagnum fit ho- Eg¡oga. ' ^ "
minis incendimn. P¡aut. i¿ He-
246 MUSEO PICTÓRICO.
se la entregue á la mas perfecta. Y en el tablero correspon-
diente á el otro lado va caminando ayrosa la diosa Venus
á esta competencia , produciendo el campo variedad de flo-
res á el contacto de sus hermosas plantas , y Cupidillo ani-
mándola con la seguridad de la victoria.
En el tablero de la parte anterior se mira la execucion
del juicio de Páris, prefiriendo con el premio de la Man-
zana de oro á la diosa Venus , en oprobrio de Palas , y Ju-
no : las quales , como concluida ya la palestra , están vis-
tiéndose , y Palas despechada con ayroso ademan encaján-
dose la celada , como ofendida del desprecio.
Agregase á esta fábula tan común un reparo particular,
y es , que la diosa A^enus tiene un lucero sobre la cabeza,
por ser esta deidad uno de los siete Planetas del ciclo , y
porque es muy esencial para este caso ; pues aun en juicios
tan acreditados como el de Páris , no basta para la seguridad
del premio la hermosura de los méritos : es menester tam-
bién tener estrella ; y así , aunque Palas , ó Minerva , en
quien se representa el valor , y el ingenio , por haber sido
inventora de las artes , y sciencias ^ , y Juno , en quien se re-
presentan las riquezas , y el poder 2 , como no tenian estre-
lla , tampoco tuvieron fortuna.
Por eso advertida la Providencia dispuso que no le fal-
tase este celestial carácter á los misteriosos símbolos de las
magestades de España ; pues el león , coronado rey de la
monarquía sensitiva , es uno de los doce signos del Zodiaco;
y el águila , coronada reyna de las aves , es una de las qua-
renta y ocho constelaciones del cielo , decimasexta de las
que están entre el Zodiaco , y el Polo Boreal 3 ; y así van
expresados estos dos símbolos en los tableros de las com-
puertas , dominando sobre el globo terrestre , y sobre la ca-
beza la estrella , 6 lucero , que en un pedazo de cielo , cir-
cundado de una guirnalda de flores , traen dos graciosos
cupidillos.
En las otras porciones mas estrechas hay variedad de
flores en festones, vastagos , y pendientes , enlazados de unas
bandas , ó cintas , trofeos todos que contribuyen i los triun-
fos de la hermosura , y el amor.
CA-
I Non solum artium Minerva, Bocac. lib.^.Gen.Deor. NatalCom.
•ed armoruui quoque dea est. Ter- Hb. 2. Mytto¡. cap. 4.
tui. ¡ib. de coron. milit. cap. 12. 3 Christoph. CJav. in Spheram.
a luno divitiarum dea. loan. loan, de Sacro Bosco.
LIBRO NONO. P«47
CAPITULO VIL
' Idea para la. pintura de- la Iglesia Parroquial de san
Nicolás de Bar i en la ciudad de Valencia. -í»
JL J. abiendoscle ofrecido á Dionis Vidal, discípulo mío,
pintar á el fresco la bóveda de la iglesia parroquial de san Ni-
I cola's obispo de la ciudad de Valencia , me pidió con dic-
tamen de aquella ilustre Parroquia , que le formase la ¡dea,
que me pareciese mas adequada para aquel sagrado templo.
Y habiéndome informado que fué también su antiguo t¡-
rular el glorioso san Pedro martyr, de la sagrada religión de
predicadores , se determinó , <]ue en la una banda del cuer*
I po de la iglesia se pintasen elogios de san Nicolás de Barí,
i y en la otra de san Pedro martyr, . ■-uc.kií
Ha
§. L
.abiendo pues observado que eran doce los lunetos de
dicha bóveda , no sin especial misterio , discurrí hacer elec-
ción para cada luneto de uno de los casos milagrosos , y mas
seiíalados de la vida de los dos santos , apropiando cada
caso á uno de los doce sagrados Apostóles , guardando en
todos doce la misma contextura , y lazo retórico que en el
siguiente ; variando solamente los símbolos , y tiguras , mo-
rales , según lo, pidieren las alusiones.
E,
• '■ "•
íl primero que se ofrece executar de la vida de san Ni-
colás es , quando habiendo repartido la limosna que llevaba
prevenida , llego una pobre baldada á implorar su comisera-
cion , y no teniendo que darle , la levantó libre , y sana de
su dolencia.
Este caso se executó en una medalla de colorido , guar-
necida de una guirnalda de frutas de oro , y otros adornos
que ocupan la mayor parte del capialzado del luneto. Y res-
pecto de que en esta acción imitó el santo á el apóstol san
Pedro quando levantó sano á el paralitico , que á la puerta
del templo de Jerusalen le pidió limosna , se pondrá este sa-
grado apóstol grabado , como de medio relieve , en una
medalla que se ringirá de bronce sobre el frontis que guar-
nece la ventana del formalete. Y para demonstrar la seme-
janza de estos dos actos , se pondrá en otra targeta , que me-
dia
XA LIMOSNA.
^48 M U.6 E o 1? I C T O Pv I C O.
dia entre el apóstol, y nuestro santo el siguiente texto : Af'
gcntiiin,& auí¥hi\i7oh eit mihi: (^nod ¿lutem habeo , id
tibi do. Acta Apost. cap. 3.
v.iii Y. respecto de que en esté caso concurriéronla virtud
de la canmiseracloii., y la .limosna , se pondrán estas dos
virtudes en las dos enxutas que forma el lunero en los dos
extremos inferiores de la historia sostenidas de unas nubes.
CONMISERACIÓN, ^' ¡i;) rJEistará la .Cciniíiiseracion'' á mano derecha, representada
" pj£DAi>. ^^ una doncella! de rhermoso y grato aspecto, color blanco,
y.iójasi carnosos ,:inariz aguileña', 'tendrá alas en la espalda,
y.estidd de eni^&tiiado, y una flama sobre la cabeza , la ma^
jio siniíístra sobré ei'^eeho ,;y con. la diestra verterá una cor-
nucopia de varias. cosas útileb i Ja vida, hunaana,, como frutas,
lacimos, espigas^ ¿kc '. yiWiUna targetilla.,;W¡;que terminí»
eLángulo de laenxuta enifotma.de repisa, jie- leerá este texto:
^\ddgniím est -pietaJ/s Sacramentífni ¡, i. ad Timoth. 3. ;.
A la otra mano se pomlrá en la. misma conformidad
la virtud de la Limosna , repiesentada en una matrona gra-
ve, y de bello aspecto, y hábito -talar , cubierto el rostro con
un velo transparente , y hacia la mano izquierda tendrá ri
cbgido.ier enfaldo j como que tiene allí la limosna , y con H
deCecha , recatándola de la izquierda, estará dando limosna
á dos chicuelos pobrecitos, según aquel documento de Chrisn
to Seiíor nuestro por san Matlieo (d) : Nesciat sinistra tu^l
quid faciat dextera tiia '■, y tendrá sobre la cabeza una lu-?
terna encendida , y circundada de un vastago de oliva conr
sus hojas , y frufo * ; y en la targetilla de su ángulo inferioc
este texto : Facicns eleeniosynas multas pkly. Act. i o.
Pondransele en los otros dos ángulos superiores dos an- j
geles del coro de los Custodios , cuyo carácter es llevar de
Ja mano un niño humildemente vestido, ó ^|fc incensario,'
por estar simbolizadas en el humo del incienso nuestras ora-
ciones, que conduce , y ofrece nuestro Ángel Custodio en eJ
DIOS , Y su cARAc- consistorío supremo del Altísimo. El primero tendrá este tex-
T£R. to: Alerces tna magna nimis. Gen. 15. El segundo este:
Surge , & ambula. Act. 3. Y en el remate , ó ángulo supe-
/ rior del luneto habrá otra targetilla donde se escriba este
epigrafe : Pietate exardens.
~¿t3: ■■<..:
«£rt i\.'. §. III.
ANGELES CUSTO-
E
(n el segundo luneto se pintó la dotación eje las tres :
doncellas por éste glorioso santo , con el recaco, y cautela
que
1 Cesar Ripa, foi. 426. 2 Ripa , fol. 131.
LIBRO NONO.
'S49
que es notorio : en que practico el documento de Christo
Sefior nuestro por san Aiatco ; y así so pondrá en la me-
dalla correspondiente este sagrado ángel con eíití^ texto : Uf
s¡t eleemosyna tua in.abscondito. .\ii-3t. u
Ponesele á el lado derecho Ja virtud de la Largueza , te'-
presentada en una hermosa doncella de rostro alegre, y ri-
camente vestida , que con la mano siniestra tenga una fuen-
te , ó azafate lleno de joyas, y monedas, y con la derecha
toma un pufiado , ofreciéndolo á Jos que la miran : y asi-
mesmo tendrá una águila de oro ,. de tamaño proporciona-
do sobre la cabeza , y una guirnalda de flores con este texto:
Iiixta modiim dotis , qitatn virgincs accipere consuevenint.
Exod. Í2 2. ; "'• "' "■■ -''
A el otro lado se pondrá la virtud del Recato , repre-
sentada en una matrona , con el trage modesto , y de color
ceniciento : tendrá en el recjazo un aiminio, recogiéndole
con la mano izquierda , y señalando á él con la derecha , y
cubierto el semblante con un delicado velo , y en su lugar
este texto : Cave , ne qu'is noverit , qiiod hiic veneris. Ruth 3 '.
En la parte superior dos archangclcs , cuyo carácter es
un pliego cerrado como carta , y pendiente de él un diplo-'
ma , ó sello de oro. El de mano derecha con este texto;
Videte magnalia Domini. Exod. 14. A el de la siniestra es*
te : Ofjic'ia ministronim eiiis. 2u. Paral. 9. ^
En la targeta superior este epígrafe : Providus , &
cautus. ... . i -
§.'it
ll¿ri
ÍARCUEZA.
RECATO.
1 t K S 3
ARCHANGELSS ,
SU CARÁCTER.
.jp
n el tercer luneto se expresará la resurrección , que sáft
Nicolás de Bari execntó en wñ¡ infante , á quien halló con-
vertido en carbones la huéspeda del santo , volviendo de véc
la celebridad.de iu; consagración ';tá 'cuya piedad- feéürrió lá
afligida madre coo losi abracados i cfeisp^ojos -de-' los íriOcchteí
miembros , donde enconti;o el alivio su congojar , y la vida
el inocente niño. Y porque esteácío mibgVoso'ptócediÓ ho
solo de habito de caridad, si nh taimbicn'dé'|l-átíhid''; pttí¿^
aquella , excitada con Ja cOnmiscuaCiíini tírlcetldfí)' él- amor dH
Cr¡adt)r,en la ci:i¡at^ira para .el herVcHcio ^ Y'tit^ -itt^ifelidá'-dH
noble r¿C|OnociniÍQí>to.á yl hospedage , cxc'Kcytñ-Afy-Aténtii'H
recompensa , se;.pQndranr'en las dos. enxutaíMnferiíVHis deí íú-
neto dos figuras morales , una á mano derecha , que repre-
sente la Caridad, la qual estará vestida dg , e^yrj^ijnatío < ó
color dé fuego, y sobré la cabeza una flaiiító^.iVsÍHniti&an^o
tiene por único objeto' a Uios-,* adonde se pxi^ániína.:^ ^si
como el fuego', i qüi?n ninguiu ^diligencia podrá torcer st^
Tovi. II. 11 na-
CARIDAD.
250
MUSEO PICTÓRICO.
GRATITUD , I
AGRADECIUIEíiTO.
.ctKaif lí. 1
nativa inclinación á lo alto , y quien simboliza en su activo
ardor el incendio del amor divino , como dixo Christo nues-
tro bien : Ignem vent mittere in terram , & quid voló, ni-
si ut ardeat. Tendrá asimesmo esta figura tres chicuelos,
alimentando á el uno i sus pechos , según aquella sentencia
de Christo Seííor nuestro : Quod uni ex miiümis nteis Je-
cistis mihi fecistis ; y representando los demás la triplici-
dad de esta virtud , pues incluye en sí , como en último
acto de perfección á la Fe , y Esperanza , porque sola la Ca-
ridad permanece en la patria , como dice el Apóstol : y en
la targetilla , en que termina el ángulo inferior del luneto se
leerá este texto : Oiiinia vestra in charitate jiant '. Y en el
ángulo correspondiente á mano izquierda se pondrá otra fi-
gura que represente la Gratitud , la qual tendrá en la mano
derecha un ramo de habas , y de altramuces , d lupinos , que
en Andalucía llaman chochos , por ser estas legumbres de
tan rara virtud , que no solo no gastan la fertilidad á la tier-
ra donde se crian , sino que antes la fecundan , y engrasan
mas , como lo dicen los naturales 2. Tendrá una cigüeña en
la otra mano , de quien dicen Oro Apolíneo , y Pierio Va-
leriano , que esta ave mas que otra alguna atiende con gran
reconocimiento á sus padres en la vejez, Y por esto era ge-
roglífico del agradecimiento entre los egipcios , y lo graba-
ban en las monedas , y cetros , como dice Pierio 3 ; y el
mismo autor le pone por mote : Gratus aniínns. Como
también á el perro , de quien dice que nunca olvida á los
que le hacen bien 4 : y así se pondrá junto á esta figura»
mirándola afectuoso y halagüeño , y en la targetilla de su
ángulo se leerá este texto : Gratulafio vestra abiindet , adj^,)
Philip. I. cap. 26.
Sobre el frontis que guarnece la ventana del formaletej
se fingirá una medalla de bronce, donde parecerá grabada
la figura del apóstol san Pablo , á quien imitó nuestro glo-
rioso san Nicolás en la resurrección del infante ; pues el
Apóstol resucitó á un mancebo , que poseído del sueño , ca-
yó de una ventana estando una noche el santo disputando
con sus discípulos en Troade , donde concurrieron las cir-
cunstancias de resurrección , movido de caridad y gratitud á
¡el hospedage donde tenia el cenáculo. Y para demonstrar la
semejanza de estos dos sucesos , se pondrá en la targeta que
media entre el Apóstol y nuestro Santo esta inscripción , ó
• ■ ' sa-
\
i
I
ii I. ad Cor. x6.
a Pinguttcere hos tatú arva , vi-
neoíque diximus. Plin. iib. i8. c. 14.
3 j4tque ego animadverti, quibus-
dom in numnifs buiutmodi sceptri spt-
-Sft .1-
ciem , ciconia capite insigtiem esstt
Pier. in cicon.
4 Canis porro illos , qui de tt be-
nemeriti fuerint , numquam obüvioni
tradit. ídem ibi.
LIBRO NONO.
25^
"siigrado texto : Kolitc turban ; anima euim ¡Psiiis in ifso
€st. Act. cap. 20. En cuya composición es de notar , que
Wta ,! y las dos referidas inscripciones de las virtudes , son to-
das dcí apóstol san Pablo , a quien imito san Nicolás en el
milagro citado; ' ' ■ . ; 1 ' ^ .
'^ Pondransele -también en^ Ids .dos ángulos superiores del coro de zosrkiN-
lüneto doí angcjeS' del coro< do Jos .Principados , cuyo cav cipadqs, y sv ca-
rácter es una antorcha encendida en la mana siniestra , á ^Ractír.
cuya luz se iluminan algunas estrellas ; y de estas algunas
nubes ; el uno tendrá esté moté : Ninüs confürtatiis est
Principatns. Psalm. 138. el otro este : Pro principatti Sá
tfer'dótiír siii , i. Macab. 7. y en h targeta superior leste epí-
grafe : Et plus , & gratiis.
E.
§. V.
m et quarto luneto se pintará el caso maravilloso , en
que san Nicolás resucito aquellos tres inocentes niños , con-,
■virtiendo juntamente á el mesonero impío , que los habia
escabechado.
'■ Apropíasele el caso del apóstol san Felipe , quando li-
bertó á la ciudad de Hyerapolis de aquel fiero dragón que
se alimentaba de carne humana , y se le pondrá este te»-
"to : S: est língua ciirationis 1, cst ¿^ initigationis. -^cf
cíes. 26. •■ ■ ■ [
A la mano derecha se pondrá la virtud de la Justicia^
Representada en una hermosa»doncella vestidai.de bíarteo, y
con los ojos vendados. En la mano derecha, tendrá las fa'3=-
ees consulares , que era la insignia de la justicia de los^Tiia'
gistrados en tiempo de los romanos. ^ en la siniestra una
riama , v junto á sí tendrá un avestruz , en demonstracion de
que qualquiera caso, por arduo que sea, hade procurar el
juez desmenuzarlo , y digerirlo , sin perdonar á fatiga alguna
para administrar rectamente justicia, sin que le mueva pa-
sión , ni respeto humano que le haga torcer su rectitud;
Todo lo qual demuestra la candidez del vestido , el tener
vendados los ojos ■, y la flama , que siempre se encamina á
lo alto ; y se le pondrá este texto : Cum intenogaveris^
corripe iuste. Eccles. 11.
A la mano siniestra se pondrá la Verdad , representada
en una hermosa doncella desnuda , honestada- con algún ve-
lo , y que en la mano diestra levantada tenga el sol , á el
qual estará mirando , y en la otra un libro abierto , junto
con un ramo de pilma ; y dehaxo del pie derecho el globo
del mundo , y se le apUeará este texto : Veré scio , quod ita
sit. lob. 9. ^^^<iVx"=
Tom. 11. I¡ a En
.ylOlOl-..
JUSTICIA.
\ 3.a oí'^í
VíRDAS.
353
MUSEO P I C T O R I C O.
T£R.
CORO DE ZAS riR- Eti la parte superior dos angeles del coro de las Vlrtu-
TüDEs, Y 5UCARAC- des , cuyo carácter es una vara, en reprt^íentacion de la de
Moysés j y así en la parte superior tendrá dos luces, una
/ .á cada lado , y en la inílriür terminará en una cabeza de ser-
piente , y se le pondrá á el uno este texto : In manu tua
.•^ao~~-> 'wirttis , & potentia. i. Paral. 19. á el otro este : Fiat pax
in virnite tita. Psalm. 121. y en la targcta superior este
"^ ..epígrafe: Obsecrat , increpat.
RELIGIOK.
I
ZSLO SANTO.
CORO DE LAS PO-
TESTADES, Y SU CA-
RÁCTER.
s-vi.
r \f-*/>
M,^n el qT3Íntp luneto se pintará el caso quando san Nicor
lis afrentó á Arrio en el concilio Niccno , y delante del
Emperador dándole una bofetada. Aplícasele el caso de satí
Bartolomé apóstol , quandí>r deíribó , y ultrajó el ídolo de
Astaroth en presencia del rey , y de los sacerdotes ; y éh
áa targeta c >írüspondiénté se le pondrá éste texto : lúipii
J'ackf eonut^ jgnominia, Psalm. 82.
:. Ala maJiQ derecha se le, pondrá la virtud de la Reli-
gión , r.^presentada en una murrtjna , grave , y modestamen-
-te vestida ,, cu í^i^ríO'ei' t;o^t>.'¡cQn un velo transparente. En
ja mano ckreclia tendrá ua libro, y uiia cruz , y en la si-í-
-tiiestra una naveta de fuego , ó incienso, y junto á ella se
•pondrá un elefante , si hüNere lugar , por ser símbolo muy
propio de ¡a religión; y en su targcta este x.c\to \ Religig
piiínda y & ibimxiciilata. \¿.c(Ai. i.
A la mano siniestra el Zelo santo , representado en u^
anciano en hábito de sacerdote , ó religioso , que demuestre
austeridad. En la mano derecha tendrá un azote , ó látigo;
y en la siniestra una luz ; y se le pondrá este texto : Dum
zelat zeliim legis ^ i. Macab. 2.
Arriba dos angeles del coro de las Potestades , cuyo
carácter es un dragón aherrojado , con una cadena pendien-
te de la mano siniestra del ángel ; á el uno se le pondrá
este texto : Qiiia potistas Dei est. Psalm. 6 1 . á el otro este:
Senno V.lius potestate plenas. Eccles. 8. y en la targcta su-
perior este epígrafe : Keligione Jlagrans.
I
•c.
-Cin
§. VIL
el sexto luneto se pintará el caso , quando el Santo
libertó á aquel mancebo cautivo su devoto , mostrándose
propicio á los christianos contra los moros después de muer-
to : así como lo manifestó el glorioso apóstol Santiago eri
la batalla de Clavijo ; y se le pondrá en su targeta este texto;
Propit'ms esto populo tiio. Deuter. 21.
L i i Pon-
LIBRO NONO.
253
CORR£SPONP.£K-
cía.
Pondrascle á el lado derecho la Devoción , representad» devoción.
en una modesta doncella arrodillacla mirando á el cielo; qup
con la mano derecha tenga una lucerna , y en la siniestra
un rosario , y en su targeta este' t;í;;xto : ObhiHt Icmdis. mente -
devota , 2. Paralip. 29. ' '
A el otro lado la Correspondencia , representada en una
hermosa doncella , coronada de flores , y con unas bolas de
Xruco en la mano derecha, y el taco, junto á,. sí aporque es-
tas con el mismo ángulo que <uirran , salen i y en I3 otra
mano una traza de una fachada de arquitectura: poique sí
en un lado se pone una colún^, en el otro ha de corres-
ponder otra : si un remate , otro remate : y si una estatua,
I i .otra estatua; y en su targeta se leerá esté texto : Réspice ad
' orationan servi tni. -z. Reo;. 8. - . :
En k)s dos ángulos supriores .dos .angeles del ¡coro d?
li Jas Dominaciones , cuyo carácter .es un cetro en la mano izr su carácter
quierda , y pendiente de él una piedra de buena magnitud,
■que le incline hacia abaxo ; y en el primero se leerá este tex-
to : Dom'nmbititr -populo meo , i. Reg. 9. en el segundQ
■éste : I.n omni generhtíojie. Psalm. 144. y en la targeta su-
períor este epígrafe : Vota respcien.s, -, r^
i
DOMINACIONES, T
avTika
s,
§. VIII.
rabará la figura de este sa-
^'gnense las ideas del otro costado de dicha iglesia , que se
;iplica á el glorioso san Pedro martyr , por el motivo que dir
ximos ; y se eligió para el primer lunero quando en su
puericia de edad de siete años , le recito á un tío suyo , he-
■rege , el símbolo de la fe ; y aunque el tío intentó perver-
tirle en algunos misterios , mostró el santo niño una cons-»
tancia invencible en ellos.
Aplícasele el texto de san Juan Evangelista , en que ha-
blando del Bautista dice : Ut onines crederent per ilhim.
loan. I . y en su medalla se le
grado Apóstol.
A la mano derecha se le pondrá la virtud de la Pureza,
© Sinceridad , representada en una hermosa doncella rica-
mente vestida de recamados de oro , que en la mano de-
recha tenga una paloma blanca , y en la siniestra , levantada,
un corazón ; y se le pondrá este texto : In sUnplkitate , S*
sinceritate De'i , c . ad Cor. i .
A el otro lado se le pondrá la virtud de la Doctrina , re-
presentada en una niatrona gravemente vestida de color mo-
rado ; estará sentada , y con los brazos abiertos ; y en la ma-
no derecha un cetro , en cuyo remate está el sol : tendrá
en el regazo un libro abierto , y sobre la cabeza en alguna
dis-
rUREZA , o SINCE-
RIDAD.
DOCTRINA.
354
M U S E O P I C T O R I C O.
cono VE IOS TRO-
nos , Y su CARAC-
I
X ,X-S.V,'>\'^\-
CASTIDAD.
YIGllAKCIA.
cono DJS LOS QUS'
RTTBIÑES , Y SU CA-
RÁCTER. • -
.V-Ai.J5.t3oa
distancia una nubecilla , de la qual cae un rocío , como del
cielo , y en su lugar este texto : A iuventnte tiia excijpt
'doctrinani. Eccle. 6. >
- ■ Dos angeles del coro de los Tronos , cuyo carácter es el
Tetragrammaton sobre el hombro derecho, que es un círculo
luminoso con un triángulo equilátero inscripto en él, á el pri-
mero se le pondrá este texto : Thronus eitis skiit sol. Psalm'.
"88. i el segundo este \ Thronus ehisjíamma ignis.: Dan. 7.
y en la targeta superior este' epígrafe '. Ah Oriente fulgens.
013O
X_-in
§. IX.
iHf <>r-:
el segundo luneto de este glorioso santo se executó,
quando negado á las engañosas delicias del mundo , se entró
religioso del sagrado orden de santo Domingo ; y aplícasele
el caso del apóstol san Andrés , quando dexadas las redes
siguió á Jesu-Christo. En' su medalla se grabará la figura de
este sagrado apóstol , y en su lugar este texto : Relictis rC"
fibiis scciitus est etim. Math. 4.
'^*' A la mano derecha se le pondrá la virtud de la Casti-
dad , á quien representará una hermosa, y modesta doncella
mirando á el cielo. En la mano derecha tendrá un azote , ó
disciplina en acto de azotarse , en la siniestra un silicio , ce-
ñida con una faxa , donde esté escrita esta sentencia : Cas-
tigó Corpus meum ; y á los pies tendrá un cupidillo , ven-
dados los ojos , atadas las manos , y hollándole , roto el arco,
y derramadas las flechas, y se le pondrá este texto : Sint
himb'i vestri praáncti. Luc. 12.
A el otro lado la Vigilancia , representada en una ma-
trona con un libro en la mano derecha , y en la siniestra
luia lucerna , y una vara , y junto á sí tendrá una grulla,
con una piedra en la garra derecha levantada 5 y en su lu-
gar se pondrá este texto : Lucernce ardentes in manibus
vestri s. Luc. 12.
Dos angeles del coro de los Querubines , cuyo carác-
ter es un águila en la mano siniestra , que esté mirando á
el sol con alguna distancia , por ser su carácter la sabidu-
ría ; el del Ldo derecho tendrá este texto : Ad custodien-
dnm viam. Genes. 3. el del otro lado con este : Quasi
aquila volabit. lerem. 48. y en la targeta superior este epí-
grafe : Lt castus , &' vigilans.
§. X.
F
-fl-^n el tercer luneto de san Pedro mártyr se pondrá quan-
do el santo hizo hablar á el muchacho mudo de diez años,
co-
"
LIBRO NONO.
255
como san Tadeo á el niño recien nacido en Babilonia , con
este texto : Et loquhis est muhis. Math. 9. ■ {" -'--'
A la mano derecha se pondrá la virtud de la Clemencia
con un ramo de oliva en la mano derecha , y con el brazo
izquierdo recostada sobre un tronco del mismo árbol , del
qual penden las fasces consulares , y hollando con los pies
muchos despojos de armas , con este texto : Lex clementice
in lingua eius. Proverb. 31.
A el otro lado la Gracia , representada en una hermosa
doncella , de aspecto grato , y risueño , mirando á el cielo,
donde estará el Espíritu Santo. En la mano derecha tendrá
una rama de oliva , y en la siniestra un vaso , y se le pondrá
estQ texto : Gratis accepistis , gratis date. Math. i o.
Dos angeles del coro de los Seratines , cuyo carácter es
una salamandra en la mano izquierda , cercada de llamas,
la qual es una sabandija á manera de lagarto , pero de color
pardo , á el de la mano derecha se le pondrá este texto:
Quasi ignis exastuans. lerem. 20. á el otro este : In jide^
& in dilectione , 2 ad Timoth. i . y en la targeta superior
este epígrafe : Chmcnter , & gratis.
E.
§. XI.
m el quarto luneto de san Pedro mártyr se pintará quan-
do el santo hizo venir la nube que los defendiese del sol
para convertir á el herege , como san Simón hizo ver la
nube del engaño del ídolo , porque se convirtiese el Rey
Baradac , con este texto : Ut convertat corda ^atriim in
fiUos. Luc. I .
A el lado derecho se le pondrá la Industria , ó Ardid,
significado en una hermosa ninfa , que en la mano derecha
tenga un cetro , que por remate tiene una mano abierta , y
en medio de ella un ojo , y á el nacimiento de la mano dos
alas , i manera de las del caduceo de Mercurio , y se le pon-
drá este texto : Post indiistriam sequettir sapientia. EccI. i o.
A el otro lado la Protección , representada en una ma-
trona armada , y con una lanza en la mano derecha , una ra-
ma de encina con su fruto ; y la izquierda sobre una ara
de los sacrificios gentílicos , con este texto : Expandit nu-
hem in protectionem eoriim. Psalm. 1 04.
En los dos ángulos superiores dos figuras en hábito át
religiosos, que representen el coro de los santos confeso-
res con sus palmas en las manos , y mirando á lo alto,
de donde se deriva un resplandor ; y á el del lado dere-
cho se le pondrá este texto : iVirmí; date confessionem , i.
Esdr. I o. á el del otro lado este : Confessio eius super
Cíe-
CLEMENCIA.
GRACIA.
INDUSTRIA , 6 AR-
DID.
.lft.i.'3VliyLa..VJ
.KIOKSVO
FE.
CONSTANCIA.
SJ.EN AVENTURAN-
XA SOBRENATURAL.
?5
6
M U ;S;^Q; P[I O T O R.I C O.
f^iim.' Píalnj^ ;ií)4, y en lá, parte supetior ; íéíiiiiiaará con
este epígrafe ; Industria ^^oUgens*^^ y^\x,Y^\ \-\. ; íMkA ^Jcj
i,ljfi'j!í'.. 1^^ tjl '.L j^rjjij' J
■Ir
MÍy-'i^jb, ontín íI A
\
f,viio ^j'íi oiíu.1 na ri03
Er...'.' oífuim k-L <^.aofJ na
n el qujnto luheto de sari.. Pedro mártyr se píntafa el
Sacrificio de^su martyrio, sellando con su sangre su fe^ co-
mo el glorioso apóstol Santiago, ^i Menon en, defensa de la
yerdad evangélica, í y será eltfxto.: Percuserunt in oré gU-
¿//;. ludith ,it,r;í;-iirn ^oirjfjeii \ , oliip OJxqcL .b , ■
j _; rA el lado derecho se pondrá la virtud dé la Fe, repre-
^enija^^ en una hermosa doncella y vendados los ojos , vestida
de blanco ,. y plantada sobre una piedra quadrada. En la mar
no jderecha (tendrá' un cáliz con la hostia , y én la siniestra
la jCruz , y el libro, de los santos Evangelios , ly se, le aplicará
esCe texto : Ex, oj>eriíusji¿¿esconsií>nata.e.sf:..:hicoh. 2» ; ;
, , A el otrojadq la virtud de la Constancia,,', sig/iifacada eq
una. grave matrona, que, con el brazO\ .derecho tenga abra^
ijada una coluna., y cou la .siniest.ri feíiga ,Uin puñal , abra-r
sandosela voluntariamente en. el fuegQ de, ÜÍL brasero encen9
dido , y se le pondrá este texto : Videntes Petri constan-
tiam :•.:•. admircibíintiir. Aqí. ^,.
En la parte superior dos figuras del coro de los Máf-
tyres. El de mano déreí:ha cQrij; un, cuchillo! en la,; garganta,
y jesjte texto : De Sanguine- sanctonim'^\ OXXO herida e»
la cabeza , y unas piedras. en las pianos, y jcs^c : Et de san-
guine ^^íartynim Jesn. Apoc. 17. y amibos, con pálmas^, y
láur<;olas j y arriba este epigrafe í Fidelis, y^ ,cwstíi;is.
¿'' ' • , ;;¡ii¿[jLi ' ' §• 3^ lite orbsrJj óbí! b A
JLin el sexto luneto de san Pedro mar tyr ,se pintarán, los
^j^iilagros quel ej santo obró dbspues. de. muerto ^ paraiLoi^ial
se pondrá la i4rfla;de su sadto.cuérpo , y ^^ririédad de flullidos,
9^gQs , y leprosos : unos que imploranAlsti. salud; otros .quó
ya^a han. Ipgfado , así ooAio.acontccia' á los que visitaban
q1 sepulcro del glorioso ajiostol santo Tomas ,• y se le aplicará'
este texto : Alirabilis Dieus in j<í«í;^/t if//íí;.Psalm;T67-.i' ^'''
^y_^.A el lado derecho se pondrá la bienaventuranza sobre-
natural como premio y corona de los escogidos que -íegitl-
maiflente han .peleado , y triunfado en esta militante iglesia,
la.qual se repr^s^tará en una hermosísima donpella., vestí-'
da ¡de blanco,, y coronaria cofl; una corona de oro ,ry pie-
dras preciosa^ ; cej-cada de resplandor. j; los brazos abiertos,
Yí toda transportada mirando á el cielo, donde estará un
círculo luminoso, y jen il jescfito el notnbre de Dios, .con
-Y> le-
LIBRO NO Ñau M ^^¡rj
letras hebreas , ó si no , el triangulo equilátero luminoso ins-
cripto en el círculo ; y en el regazo tendrá un corderito blan-
co , y se le aplicará este texto : Beaii ¡mvuiculati in via-, ^-i
A el otro lado se le pondrá la Inmortalidad , significa- j^-iíortalidad
da en una hermosa doncella con alas, y vestida de reca-^
mados de oro. En la mano derecha tendrá un círculo de
.oro , y con h siniestra tendrá el Ave FenLx , y se le pondrá
/esto texto : In memoria <et¿rna erit iiistus. Psalm^ 1 1 1. ^
En la parte superior se pondrán dos figuras i-del corO
¡de Jas Vírgenes , la una con un cordero , y este texto : Sig-
fia virgin'ttatis cius. Deuter. 22. la otra coi^onada de es- --/y^\'.
«leraldas y oro, y con un ramo de azucenas en. la mano
derecha , y este texto : Hostiam Deo in odorem suavitatis.
Eplies. 5 . y eñ la parte sup.nior este epígrafe : Obit , ^ vivit^
§. XIV. . u
J— in el pavimento superior , ó bóveda del presbiterio de
^icha iglesia se pintó la Gloria , que es el premio que se da
como corona á los que legítimamente pelean én la milicia
de este mundo , como lo dice el Apóstol : Legitwie certan^
' t'tbus , cuyo texto está escrito en las dos targetas , colocadas
en el remate de los dos del altar mayor ; y los dos gloriosos
I fántos suben á la gloria conducidos de espíritus angélicos,
' cada qual con las insignias de sus triunfos. San Pedro mar-
' dr con dos angeles; el uno con una segur, y.puñal j^r. el
otro con una palma , y laureola de martyr. San Nicolás con
el libro de los evangelios , y las tres manzanas de oro ., y
un ángel con el báculo pastoral , y otro con la mitra. >
Lo restante se adorna de arquitectura , ■ fingiendo una
media naranja con seis lu netos , y en cada uno de ellos está
pintado uno de los sagrados doctores de la santa iglesia Ro-
mana. En los quatro del frontis, san Agustín, san Gregorio,
san Ambrosio, y san Gerónimo; y en los otros, los dos mo-
dernos, santo Tomas hacia el lado de las historias de san Pe-
dro mártir ; y san Buenaventura hacía la de san Nicolás ; y,
repartido en las targetas que tienen á los pies el texto»del cvan-i
gelio de san Mateo , cap. 5. Vos estis sal t erres , vos estis.
iiix miindi, por ser este sitio donde se freqüentan los divinos
olicios , á que contribuyeron tanto estos sagrados doctores.
%
§. XV.
T
ermina iiltimamente este ornato á los pies de la iglesia
con los otros dos Evangelistas , que no están inclusos en
el número de los Apostóles. Y así en la parte superior de la
Tffm. II. Kk cor-
i^í.
-258
MUSEO PICTÓRICO.
c^. cix^rzj
IGLESIA
FANTE.
TRJUN-
HEREGIA.
SECTA
TASA.
MAHOME-
<ornisa se puso sobre un pedestal , hacia la parte de san
Nicola's , á el sagrado evangelista san Marcos con el león á
su lado , y en el neto del pedestal el texto : Stmile koni.
J^poc. 4. A el otro lado corresponde san Lucas con el be-
-cerrillo , y abaxo el texto : Simile vitttlo. Ibidem. Y encima
de la ventana del frontis se puso el retrato del papa Ca-
lixto III. Rector que fué de esta dicha iglesia : circunstancia
digna de especial recomendación , y de la perpetua gratitud,
¡y.jliemoria de aquella ilustre parroquia.
-<> 'Debaxo de la cornisa, y sobre la puerta principal está
pintada la Iglesia triunfante , representada en una hermosa
matrona , vestida de pontifical con su tiara. Tiene en la ma-
no derecha el sagrado estandarte de la cruz , y con la iz-
quierda sostiene un templo. A los pies tiene por trofeos las
sectas de los hereges , y mahometanos. A aquellos represen-
ta una horrible figura de muger anciana , seca , y engreña-
da de a'spides , guardando un#s libros intitulados : Arriemos^
J^íankheos , &c. A las otras simboliza otra vieja , no me-
nos seca , con un turbante , y rnedia luna sobre la cabeza,
(desnuda , y las tetas largas colgando , arrugadas , y denegri-
das, con siete áspides en la mano izquierda , y en la derecha
un alfange , que es el idioma con que deíienden sus infer-
fiales dogmas.
Debaxo de este triunfo de la Iglesia está una gallarda
targeta , donde se lee este texto : Domtis mea domiis ora'
t!on¿s vocabitiir. Luc. 1 9. Y un angelito , que está hacia la
derecha , tiene otra targeta , donde está este texto : Sapientia
adificavit sibi domitm. Y el de la otra mano tiene otra,
donde prosigue : Aíiscuit vinum , & proposuit mensam.
Proverb. 9. que corresponde literalmente á la capilla de la
comunión , sobre cuya puerta está una targeta grande , don-
de se lee este epígrafe : Sacramentiim vivificans. \ sobre
|a puerta de la capilla del Bautismo otra , donde está esté:
Sacramentum regenerans. Continuándose lo restante de los
arcos , y pilastras de la iglesia con muy excelentes adornos,
niños , y cogollos blancos en los vaciados sobre campo
moteado de oro , con muy excelente gusto , y capricho del
ingenio del artítíce.
CA'
LIBRO NONO. 359
CAPITULO VIII.
Descripción de la idea de la pintura del preshiterio de
la Iglesia Parroquial de san Juan del Alercado
de ¡a Ciudad de Valencia , que ex e cuto
el autor año de 1699.
K
abicndose tratado esta obra con calidad de pintar el au-
tor de su inano solamente el presbiterio de dicha iglesia,
dexando trazado lo demás , y poniendo para su execucion
personas de su confianza , por no faltar al servicio de su
Alagestad , y á la continuación de sus adelantamientos , se
empeñó de suerte aquella muy ilustre parroquia en que se
continuase todo de su indigna mano : que valiéndose de la
autoridad del excelentísimo señor don Alonso Pérez de Guz-
man , virey , y capitán general entonces de aquel reyno,
consiguieron que su Magestad , que sea en gloria , se lo
I mandase , con expresión de tenerle tan presente como si es-
tuviera sirviendo por acá , no negándose la parroquia i su-
fragar con los intereses proporcionados la ventaja que se su-
ponía. En cuya precisa obediencia trató de venir por su fa-
milia , dexandoles á aquellos señores electos de dicha par-
roquia la idea por escrito de lo executado en el presbiterio.
Y entre tanto que volvió , le .hicieron la honra de darla i
la estampa , con tan eruditas , y discretas aprobaciones , así
del reverendísimo padre Gerónimo Julián , de la compañia
de Jesús, como del doctor don Benito Pichón, que aun-
que á costa de su rubor , y deslucimiento , por la gran-
de eloqüencia , y erudición en todas letras de tan lucidos
ingenios , no ha querido privar á el lector de tan sabro-
so plato , para cebar con él su atención , y conciliar con
ella sus intereses. Y así lo pone en la misma forma que
se dio á la prensa , excepto la portada , por no conducir x
el intento.
i
\
Tom. 11. Kk 2
26o MUSEO PICTÓRICO.
já. la muy ilustre Parroquia de san Juan
del Mercado de Valencia.
EL AUTOR.
\-Jkc
i
fas mudas Imágenes , que no pudo animar el desmayo
del pincel , retocadas ahora con la pluma en estos breves
folios , ofrezco á V. S. M. Ilustre : que si aquel en manos
de Timantes supo reducir á los estrechos límites de una ta-
bla estaturas agigantadas , á esta en manos de un Curcio,
no le falto medio para estrechar á los cortos márgenes de un
pequeño volumen al que no cabia en los temimos de un
mundo. Anima á las imágenes la valentía del pincel que las j
exprime ; y quando ésta falta , sírveles de lengua la pluma
que las declara. Uno y otro he procurado par¿ satisfacer al
piadoso deseo de V. S. M. Ilustre en el adorno de su tem-
plo que he empezado. Si la idea que propongo , ya execu»
tada en el presbiterio , no ha conseguido toda el alma que
debía , suplirán estas breves páginas lo que faltó de viveza
á los colores , si es que pluma tan mal cortada puede suplir
la rudeza de los pinceles. Por lo menos la idea compen-
diada en este papel , puesta en manos de V. S. M. Ilustre,
que con tanto zelo , cuidado , y expensas se ha aplicado á
aumentar el culto divino , alentar la piedad para con Dios,
y promover la devoción para con los santos titulares de su
iglesia , conseguirá volver á las manos , que tan liberalmente
expendieron quanto conduxo para su perfección , purirican-
do en ellas el desaliíío de las mías , para poder dar la úl-
tima mano á todo el cuerpo de la iglesia.
. Muy Ilustre Señor,
B. L. M. de V. S. M. I.
Su mas afecto Servidor
D. Antonio Palomino Vtlaseo.
Ap'o-
LIBRO NONO. 2ÍI
i liO-' ««'.'('.' '■''•
jíprohacion dtl Revefendhimo Padre Gerónimo Julián , de
¡a Compania de Jesús , catedrático de Prima de teología^
Examinador Sinodal , Calificador del Santo Oficio^ &e.
Por comisión del Señor doctor don Josef de la Torre y
Orumbella , doctor en ambos Derechos , Canónigo docto-
ral de Li santa Metropolitana Iglesia de Valenciay
> Oficial, y Vicario, General en Sedevacante
de este Arzobispado , &c.
H.-!!;yrr'
e leído la explicación que escribe don Antonio Palo-
i mino , pintor de Cámara de su Magestad , de la pintura,
con qúc su primoroso pincel ha ilustrado el presbiterio del
1 templo del señor san Juan : No encuentro cosa que disue-
ne á la fe, y buenas costumbres. Pero la mucha erudición
I con que su noble estudio declara en el papel lo que en el
lienzo ofrece á la vista , me dexa dudoso si el corte de su
pluma es mas bien templado, que diestra la valentía de
su pincel. Antes podrá juzgar alguno que está de sobra
uno de los dos empleos ; pues quien hubiere visto lo elo-
qüente de aquella pintura , y lea ahora lo animado de
este escrito , dirá con razón , que ni el pincel , siendo tan
vivo , necesita de la pluma , quando hablan las imáge-
nes : ni la pluma , siendo tan expresiva , necesita de pin-
cel , quando sus rasgos saben dar cuerpo á lo que es-
criben.
Platón en su República dice {a) , que los pintores es-
tudian en el gran libro del Mundo , porque todo él es
materia de su arte , aun lo que goza exenciones de invisi-
ble. Pero nuestro don Antonio , como tan único en el
pincel , también es singular en el libro. San Juan en su
Apocalypsi (F) comparó el cielo á un libro , pero arro-
llado , y cerrado : En este estudió el autor con tan felia
aplicación , que supo desplegarle , y abrirle , haciendo pa-
tentes con la luz de los santos Padres los misterios mas
arcanos , que el Evangelista escribió en enigmas : pudien-
do decirse desde hoy con nueva gloria , que el templo de
la Parroquial de san Juan es el comento del Apocalyp-
si del mismo santo (t). Dichoso llamó san Juan al que
lee y ove lo que escribió en aquel libro : Ambas felicidades
debemos al pincel y pluma de don Antonio } pues esta nos
ha-
(fll Diahg. 10. de Repuhl. (c) Beatus qui ]egit,& audit
\b) Coelum recessit , sicut liber verba prophetie hmus. ^p«e, i. 3.
involutus. j^poc, 6. 14.
s62
MUSEO PICTÓRICO.
habla á los oídos , aquel á los ojos , con tanta viveza á entram-
bos , que se pueden confundir sus oficios : Este es mi dicta-
men. En este colegio de san Pablo de la Compañia de Jesús,
Valencia , á 3. de Junio de 1 700.
Padre Gerónimo Julián^
de la Compañía de Jesús,
\
Imprimatur.
D. Joseph de la. Torre
Vie. Gen.
Imprimatur.
Z). Francisco Faus.
R. F. A.
i
Apro-
XIBRO NONO.TJM 363
'Aprohnciojí de don Benito Pichón , doctor en sagradn
Teología , Comisario d¿ la santa Inquisición
í de la £>laya , y mar de Valencia.
J_^a veneración que tuvieron los gentiles á sus mentidas
deidades, les motivó á ofrecerles suntuosísimos templos '^
como en Roma á Jano su fundador Romulo 2 : en Babi-
lonia Semiramis á Júpiter Bclo 3 : en Efeso las Amazonas
á. Diana 4 : en Egipto i Hermes , y i Mitras s : en Sira-
cusa Gelon i Ceres , y á Proserpina ^ : y i este exemplo
itan numerosa multitud como refieren las historias. Y de-
seando Dios extinguir este error , mandó en el desierto á
JMoyses fabricase el, portátil templo del Tabernáculo 7 , ase*
gurandole su asistencia en el propiciatorio ^ : y pareciendo-
le á David , que no era justo que le faltase i Dios una ca-
sa donde habitase con dcxencia 9 ; delineó aquel suntuosísi-
mo templo que después fabricó Salomón ^°. Y a su exem-
plo el sumo Sacerdote Onias construyó otro excelentísimo
en Heliopolim ". Los católicos, que con su ardiente zelo,
hicieron naturaleza la religión , considerando que no hubo
naciofi tan dichosa que tuviese tan familiares á sus dioses
como de nosotros lo es nuestro Dios 12 ^ desde el tiempo
de los apostóles erigieron muchísimos templos '3 , no so-
lamente á Dios , sino i su Madre santísima '4 , y á los
santos 'í , procurando en todos la devoción adelantarse lo
posible e*i la hermosura, adorno , y riqueza de ellos i*^; co^
mo de muchos refiere san Cirilo '7, san Gresorio el Na-
cianzeno 18 ^ san Próspero '9 , y tantos que no es posible
nu-
1 Flavius l^opisc. in yl-jreliano. 13 Originem apostólica , 6e
2 Ex T-^arron. S. ^tigustin. afud evangelice traditionis doceret ve-
Rosin. tJe ^nhq. Rom. lib. 3. cap. 3. tüstiores ¡líos christianos in singu-
3 Diodor. lib. I. cap. 4. lis agris aediculas sacras habuisse»
4 Píin. hist. njtur. Hb. 36. cap. Pkilon. itidieus , lib. de supp. virt.
14. Pausan, in .iicbaieis , Strabon Euseb. Emis. lib. 2. list. eccies.
¡ib. 14. • '■ ••''•■' > cap. \6:9Jiceph.Calixt. lib. 2. c. 35.
• í S. .¿4ugust. de civ. Dei, lib. 8. 36. 40. 41. 42.
cap. J3. lác'oh. Bosiuí de cruce , ¡ib. 14 Thom. Boscius de sing. ecclfs.
5. cap. II.' Sozomen.i hkU-i'Eccles. lib. 9. cap. 6, Guil. Tyrius , lib. 22.
lib. 7. cap. 15. ■ 1 j de bello sacro ^ cap. 3 . Francisc,
6 Diodor. lib. TI. cap. l. ^rias , lib. de imit. B. í^irg. c. 20.
7 Caiet. in Exod. cap. 15. d, 9. r? Durat. de Ritib. Ecclesiast.
8 Exod. 25. V. 22. lib. I. cap. 2. rum. 2. & 4.
9 Paraiip. i^. wts. I. 16 TheoJ. lii. i. de Groic. offect.
10 3. R'g. cap. 7. 8. a 9' <y cur. Leo Mog. serm. 3. Quadra,
11 Egesipp. ¡ib. i. lit. i^. Ni- ges.Optot. lib. i . & i. ad Paranwni,
cepb. Calixt. lib. t. cap. 6. losepb. 17 S. Cyril. Cathech. 24.
lib. 12. .¿4ntiqu¡t. cap. 9- ^ de bell. 18 S.Grego. Nazianzen.orat.il.
iudaic. lih. I . cap. penuit. in laúd. Gorgon. (J orat. l . in lulian.
• 12 Déut, cap. 4. n. 7. S. Thom. 19 S. Prosper. lib. de promis. ¿í
in opuse. 57. pradict. part. 3. cap. 8.
al64
MUSEO PICTÓRICO.
numerar los que escribieron varios autores ' , y venera hoy
lá piedad católica. Y con razón, porque s¡ los jüdiós que
servían la sombra de la ley , se esmeraron tanto en el ador-
no de los templos, así en el que fabri^co'v Salomón , como
en la reediíicacíon de Esdras 2 , de Zorobabel 3 , y de He-
rodes 4 , los católicos , que veneramos en ellos al verdadero
Sol' de Justicia , era forzoso que nos adelantásemos en la
f ostosa , y rica fábrica de los templos. Estas eran las voces
con que el santo Pontitice Félix IV. persuadía en aquellos I
calamitosos tiempos á los .Obispos , para que solicitasen la fá-
brica de los tempios , con la mayor magestad , y grandeza
posible í , y observando esta magnánima piedad los muy
ilustres parroquianos de ^an Juan del Mercado , ofrecen i
Dios , y á sus gloriosísimos Patronos la excelsa , rica , y
íTiagníticentísíma fábrica de su templo , donde apuran los
primores á la pintura , á la estatuaria , y á la celatura , para
qlie este templo , como el de Salomón , no solo sea el asom-
bro entre los magestuosos con que Valencia ha manifesta-»
do lo afectuoso de su religión , sino también entre los mas
celebrados del orbe ^.
Entre los mas lucidos adornos con que mando Dios
que se hermosease la excelente fábrica del Tabernáculo , fuá
con varias pinturas , y de colores naturales 7 , que con todasíi
propiedad son los del fresco 8. Salomón le puso en las pa»
redes de su templo 9 : lo que motivo á los primitivos chris-
tíanos , como al Obispo de Marsella asegura el Magno
Gregorio , que las admitiesen en los de los católicos ^° , co-
mo del de san Teodoro escribe el Niceno , que en sus bci-
vedas habían pintado su martirio ^ : Y lo mismo reliere
san Paulino que mandó executar en el que renovó del már-
tir
- I Sigon. lib. 3. ÍJ" 20. Imp. Oc-
cident. Georg. Fab. ¡ib. de Rom. An-
tiq. Andreas Fulin. lib. de Antiq.
Rom. Optat. lib. 6. S trabón, ¡ib. lo.
cop. 14. Dwat. ubÍMipr. lapk 4. n. l.
2 I . EsJras cnp. 1 . 6' 4.
.3 1. Mucbahieor. cap. 4. v. j5.
4 losepb. til'. I ; . Antiq. luJai-
cor. cap. 14. Ribera in Haggceum,
cap. 2. vers, 10. num. 53.
5 Si luJa;i , qui umbrs legis
deserviebant , hxc facitbant , &c.
£. Feiix ly. epist. ad umnes Epis,
aptid Barí. Carranz. in Summ, Con-
cil. fol. 180.
6 Domus autem , quam asdifi-
cati voló Domino, talis esíe debet,
ut iii cuneas regionibusnominetur.
I, Paraüp. 21, v, 5.
f Natucaiiísimis coloribus im-
buí velamina Dominus Deus vor
Juit. Lippom. in Exod. cnp. 35. v. 31,
fol. 813. üornel. Alap, in d. cop,
Exodi.
8 luliuí Cesar. Bulenger. de pictm
¡ib. í. cap. 2. C.-csius de Miner. lib,
2. cop. 5. sect. 2. num. 14.
9 Fecit in.eis cherubim,& pal-
mas , & picturas varias. 3. Reg. 6.
vers. 29. Designan! niiracuia, qu2
fíunt á sanctis:::: picturx quoque
prominentes in templo sunt varia
virtutum opera. Laurel, in Sylv,
•verb. pingere.
10 In Jocis venerabilibus sanc-
torum depingi historias non sine
tatiune vetustas admisit. íS". Gre^'.
Mag. in regist. epist. ¡ib. 9. epist. 9«
1 1 S. Gregor. Nicen. orat. d»
¡aud. Sanct. (3 Mas. Tkiodori,
i
•1'
.1 ;
I
'LI'BRO NONO.
Í265
tír san Félix. ' Adriano lo testifica de Jas Basílicas de san
Silvestre , sao Marcos , y san Julio en Roma '^ , y de otras
muchas cuenta Molano 3 , así para que en el libro grande
t3e los templos leyesen los católicos las heroycas acciones
de los santos mártires 4 , como para que de contemplaf
aquellas pinturas , consiguiesen ios innumerables provechos
que san- Epifanio , y san Gregoíio ponderaron en el Con-
; cilio segundo de Nicea 5 ; y otros Padres que nuevamente
' reHert el eruditísimo Cardenal Aguirre ^. "■'■ ^
Pero lo que principalmente enseiían los isantos Padres,
que se habia de pintar en los templos , eran las historias de
la Sagrada Escritura del viejo, y nuevo Testamento 7, pa-
ra que los colores fuesen las sílabas en que los doctos , y
los rudos leyesen los misterios que el Espíritu Santo dicto
en la sagrada página , y sacasen de tan saludable doctrina la
utilidad de su enseíianza 8. Y siendo entre todos los libros
canónicos el mas admirable, y de mas utilidad para la Iglesia
Católica el sagrado Apoculypsis , que en la Isla de Pathmos
escribió san Juan 9 , fué soberano acuerdo que en la bóveda
I de s-ü templo se pintasen estas sacras profecías : porque así
como para los doctos las pintó con tanta valentía la ele-
gante pluma de san Juan 'o, quedasen también perifraseadas
para todos con los eruditos pinceles de don Antonio Pa-
lomino " , debiendo esta ciudad á su estudio leer en este
\ templo comentadas aquellas revelaciones soberanas que la
Iglesia venera como sacramentos 12.
om.
11.
Ll
Pu-
j I S. Paulin. Episc. Notan, Na-
1 tal. 10. de oriiatu t-cc/es. S. Felicis.
-2 adrián. Je imag. od Carol.
' Mae. Clip. 18. 19. b2. 8ó. 127.
6" 141.
3 Molan. de SS. Imag. lib. i.
, pictur. Clip, 3. Ci ¡ib. 2. cap. 14.
I 4 Omnia nobis tamquam in li-
bro quodam qiii linguarutii inter-
pretationes contineat coloribus ar-
tificióse depingens certamina , ar-
que labores martyris nobis expres-
Sil.-i'. Gregor. Nicen. ubi supr.
I j Concil. Nicen. 1 1. act. 4. j. 6.
[<í 7-
\ ' 6 S. yíugust. S. Tbom. D. Mart.
\ de ^yala yírchiep. l^aient. Suarez,
¿5* aíij apud aguirre , iom. I . Concil.
Hispan, á Can. 36. Concil. lllibertin,
I in comment. twvo.
\ ' 7 Historijs veteris & novi Tes-
I tanient! parietes lempli replere
convenit. Concil. Nicen. l i. ntt. 4.
Concil. Trident. sess. 25. cap. De in-
vocatione venerat. í¿ reliq.
• 8 Sicut enitn per syllabarum
eloquia, qu5 in libro feruntur , sa-
lutem consequuntur omnes: ita per
colorum imaginariam operationem
& sapientes & idiotx cuncti , ex
eo quod in promptu est perfru-
untur luilitate. Concil. Constanti-
nopol, ¡y 111- yíct. 10. Can. 3.
9 S. Hieran, in Prolog. Bibl. 8.
Dionys. .Alex. in lib, de Re.prom. Rtip.
in Prolog, in ./Spocal. Hugo etiam Pro-
log, in jkpocol.
10 Pictores:: colores coloribus
pertr.iscentes :: pingunt imagine?,
& mirabilem historiam videntibus
prafstant : Sic & prophets velut
qiiidam pictores sunt virtutis,ac
mih'tiaí. S. loan. Cbris, in supersc.
psalm. 5 o.
11 Calamus penicilli , penicil-
Jus calatni smulus esi ; ut alter al-
teri laboris sui commodet usum.
Buler.g. lib. l. de pict. cap. l.
12 Liber enim Apocalypsis tot
haber sacramenta qiiot verba. .S".
Hieron. ubi supr. Rupert. Prolog, in
./ípocaíyp. Euseb. lib. 7. hist. c. 23,
Rih. disp. praced. Comment, in ^pa-
calyp. cap. j.
1
566 MUSEO PICTÓRICO.
Pusieron los antiguos todo su cuidado en la elección
de los artífices que habían de pintar los templos. Conside-
rando que aunque fué gloria de Apeles la imagen de Ve-
nus que pintó , lo era también de los ciudadanos de Coos>
porque poseían en su república tan rica tabla '.
Ut V^^nj.-artificis labor est , & gloria Coói.
Por esta razón no fiaron á otros pinceles las paredes del
templo de Apolo Deifico que á los de Paneo 2 , y de
Polignoto 3 , tan celebrados en aquellos tiempos 4 : ni las
del templo de Diana en Ef^so , que le contaban por una
de las siete maravillas 5 , sino al grande Apeles ^ : ni los ciu-
dadanos de Árdea el de Juno , sino á Marco Ludio Elota 7:
y Dios á Bcseleel , y í Ooliab les dotó de las ciencias nece-
sarias para que fabricasen , y pintasen el Tabernáculo 8 ; ni
los muy ilustres parroquianos de san Juan podían elegir i.
otro que i don Antonio Palomino , tan erudito , y versado
en todas buenas letras 9, como lo dfce este papel '», que con
tanto magisterio ha escrito , tan excelente en la pintura del
fresco , como lo publican sus obras , y con especialidad este
presbiterio : de modo que si viviera Apeles , y le mirara,
no dudo que después de la admiración , diría lo que de la
tabla de Baco que pintó Protógenes : Es muy grande el
trabajo ,y es admirable la obra', solo faltan las Gracias
para que la suban al cielo ".
Celebra Plinio las tablas de Atenion Maronites , por-
que sus líneas manifestaban su erudición '^ .. las de Panfilo, J
porque voceaban la extensión de todas las artes , en que |
resplandecía su artífice '3 : á Eufranor Isthmio, porque con
sus
(
1 Ovidiusv.de Apelle, G Caiami- m'úiarh. N'atol. Comit. ubi supr.
de, lib. 4. de Ponto. lo Hoc magis de hoc libro iu-
2 Paneus :: I)elphis templum no- dico , quod excedunt, atque emi- '
bilissimus Appollims pinxit. Natal. nent quae in eo scripta sunt huma- i
Com. lib. 7. mytholog. cap. i6. na: auditionis modum , & sit in eo ■
3 Plin. ¡ib. 3;. cap. ii. Rabis. admirandus ómnibus sensus quem,
Text. in officin. verb. pictor. & ego admiror atque veneror. Dio-
4 Plato, lib. 3. Politic. Arist. nys.Alex.apudEiiseb.l.'j.tist.c.Zl.
lib. 6. de Poét. Clem. Alexandr. Pro- 1 1 Ptimum Apellem, conspec-
treptico, Vlut. in Simone. Natal. Com. taealalysi pictura ,ita obstupuisse, "
ubi supr. ut vox eum deficeret , sero autem
5 Carlius Rodig. lib. 23. cap. 6. dJxisse::Ingens labor est , & admi- J¡
Rabil. Text. in officin. verb. septem rabile opus , desunt tamen ei Gra-
orbis miracula. tix,qux sua opera ad coelum ex-
6 Plin. lib. 35. cap. 8. Natal, tollant. Plin. lib. 2^. cap. 10. Plutar.
Comit. ubi supra. in Demetrio. Erasm. lib. 6. Apopbtb.
7 Plin. ubi supr. cap. 10. 12 Athenion Maronites ; in ip-
8 Exod. cap. 35. V. 30. 6* 31. sa pictura eruditio elucet. P/í«. »¿»
Lipp. & Com. Alap. ubi supr. supr. cap. 1 1.
9 Pictura est ars omnium opti- 13 I'amphilus ::: ipse Macedo
matum artium alirici Gracias fa- natione , priiuus in piciura ómni-
bus
li
LIBRO NONO. 267
sus doctos libros daba la razón de sus pinceladas » : á Metro-
doro , porque siendo gran pintor , era igualmente filósofo «:
Quién duda que con mas razón aplaudiera el mismo Plinio
á don Antonio Palomino , si viera el presbiterio que ha pin-
tado ? que no i aquellos grandes pintores , porque recorioce-
ria excedido á Eufranor en la expresión de las dignidades de
los héroes 3 del viejo , y nuevo Testamento : á Aristides
Tebano en los movimientos de los ánimos 4 : en los afectos
' á Dionisio Colofonio 5 : á Nielas Ateniense , no solo en lo
' colorido , sino en el dibuxo de las estatuas que mas pare-
' cen corpóreas que pintadas ^ ; proporcionando con la ópti-
' ca las distancias,?, con la etica para el puesto ^ ; y todo
imitado con tanta propiedad 9 , que á la posteridad le que-
dará que envidiar , no que imitar : como de los pinceles de
Apolodoro, decia Plutarco '°; y mejor que Parrasio po-
drá firmar en el presbiterio ". ,
Íí . lam dico ,
Profecto huíüs adest artis meta reperta mihi.
■ Y los parroquianos , para la posteridad , con letras de oro
podian escribir en este templo el elogio , que en el de Ju-
' no los ciudadanos de Árdea á Marco Ludio Elota , por el
acierto con que le pintó ^^.
Dignis digno loco picturis condecoravit
Regina lunonis suprema coniíigis templiim
^areus Liidius Elotas J^tolia oriundiis
Quem nunc& post semper ob artem hanc Árdea laudat.
Doct. Benito Pichón.
Tom. IT. Ll 2 Des-
bus literiseruditus,pra!cipué arith- ,7 Ab Óptica vero pictura su-
'ineiicíe,& georaetricae , sine qui- mit rationes quibus consideret quo-
'bus negabat artem peifid. posse. modo qua: longius minora ap-
Piin. ut supr. cap. 10. pateant , &c. Buknger. ¡ib. i.
I Plin. ubi supra. cap. I.
3 Metrodorus idemque philo- 8 Cceüut Rodigin. ¡ib. 29. antiq.
sophus magnx in utraque scientia ¡ect.cap.i^.Ctsssius de Minera¡y¡ib.
authoritatis. Ptin. d. ¡ib. cap. 10. 2. cap. 6. sed. 3. num. 7
3 Euphranorprimusvidetur ex- 9 P¡at. j4rist. P¡ut. Vitruv.d
■ prcsisse dignitates hcroum. PUn. aHj optid Cíetsium , d. ¡ib. cap. J.
ubi supra. sect. 2. num. 3.
4 Aristides Thebanus :: primus 10 Invisurum aliquem potius
^iinimürum motus imitatus esc. Na- quam imitaturum. P¡ut. opus. dt
¡ta¡. Comit. ubi supra. glo'^- ^theniens.
5 j^iian. ¡ib. 4. var. bist. it ^theneus Dipnosoph, ¡ib. it,
6 Nicias Atheniensis :: Ita in- cap. íi.
venit Cüloribiis clarum , & obscu- 12 Ardeatis templi pictorem,
iruui , ac luciJum , ut eius picturx prasertim civitate donatum ibi , &
non pictx , sed consistere per se carmine , quod est in ipsa pictura
apparerent. Nato¡. Comit. ubi supr. his versibus. PUn. ¡ib, 3;. cap, i».
-í68 MU^SEO.f IvíDTORICO.
-vUJ^M ^ ■ ' efibÉbonicf 3UÍ oh nosn ú kcIbIj eo dii aoioob coe |
:« (jiDescripv.íOMí Us la p]i\htra,' del pi^eífhitmo ((pi(dijc¡i(F¡ol<
olnl: . ■ i'cifú ij íí Igk^jahfonidl, autar.. i.-\- . i^ub íi'j'-'.^
&;i 'X'p ühí»JÍdv-aq Íj í;ioiv i.. jOnifrclf.'-í i¡ri.'']uA i'
íu ; rjpioq 'f eaiOJíiiq a'jbnünjj zoüeupí; ;. on 3ijp '.
ístilo repetidamente ODservado , así de los profesores del
arte de la Pintura, como .de los .erudito^ humaxti¿tas , y
teólogos , ha sido siempre el apropiarlas ideas , ©^asuntos
<jue se han.de pintar en sitio inmóvil, a el instituto -de la
pieza dandcise executan. Así lo aconseja Vdtruvio,, y. el doc-
to León Bapnsta Alberti, en su TratadO;de Arquitectura; y
en el de sus Diálogos Vicencio Carducbo , tan docto en el
pincel , como en la pluma. Acredito esta, máxima la primiti-
.va iglesia haciendo pintar en los templos las vidas, y mar-
'tirios de los .cantos titulares suyos , y los misterios mas
importantes de nuestra fe , y redención i ; para que sirvien-
do de historia muda , y escritura silenciosa el libro abierto
de las pinturas , leyesen en él los imperitos lo que recatan
■de.su noticik ilos libros^^ ¡prefiriendo para el negocio mas
-importante de nuestra salud aquella arte, cuyas sagradas fle-
chas se introducen por el mas poderoso de los sentidos 3:
siendo estímulo para la virtud la constancia de los invenci-
bles mártires , cómo incentivó para la perseverancia el pre-
mio dignamente obtenido de sus gloriosos triunfos. .\ lo-
grando á un tiempo en las valientes expresiones del pincel,
honesto recato la vista , sagrada meditación el discurso , pas-
to delicioso el alma , ornato decoroso el templo , y culto
reverente el hacedor Sujpremo á quien se consagra.
No apartándose pues el autor de tan sagradamente au-
torizadas máximas , y siendo esta ilustre Parroquia condeco- .
rada con el título de los gloriosos santos Juanes Bautista , y
Evangelista , es preciso que rodo el ornato de su templo se
-encamine , así á elogiar las ^virtudes de sus vidas , y proezas
de sus martirios , como á coronarlos con el inmarcesible lau-
.1 .'i.-.'. . •.níDtfiq reí
1 Definimus , cum omni' dllí- tin. can. ^6. ■
gentia , & cura venerandas , & 2 Nam quod legentibus scrip-i
sartctas imágenes ad inodum-, & tura, hoc idiotis pra?$tat Pictura'
formam veneranda , & viviñcaniis cernentibus ; quia in ipsa ¡gnoran-
crucis é coloribus, & tesselHs, aut tes vident quid sequi debeant : in
-alia qua-vis materia commodé pa- ipsa legunt qui iitteras nesciunt:
ratas, dedicandas, & in templis undé, & precipué geniibus pro lee-
sahctis Del collocandas , haben- tionfe Pictura est. D. Greg. Pop.
Tdasque, tutn in sacris vasibus , & ¿¡i>. 9. episí. 9. ad Masilien. Episc.
vestibus , tum in parietibus::: iVia- 3 Imaginum aspectus s^r^"""^"
ximé autem itnaginem Domini , & tum compunciionis solet prestare
Dei Salvatoris nostri lesu Chris- contueniibus, & eis queque, qui
ti ; deinde ::: Deiparx ::: Angelo- utreras ignorant , quasi vivas do-
rum::: & omnium deinde sancto- ininicx historia: panderelectionem.
i-um. Concil. Nicen. 11. act. 7. apud /^. Beda tom. 8. epist. 9. Je tedph
Loüisam , 6" ^guirre in Concil. li/iber- Salomón.
LIBRO N- ON 0¿ U K §69
reí de la inmortalidojd » como á vajientos campeones de nqesri
tía religión. Lo primero se reserva para algunos trán$itosí
del 'Cuerpo de Ja iglesia. Lo segundo es preciianiente ^des-
tinado al presbiterio ...donde por ser el sitio iitias digníVí. ^'
término de la fábrica,' se- vean gozando de la^biena^entui^anxa*
f último término da nuestra felicidad , y prei$iio reseíy^da
I para los justos que en esta vida , asistidos ,d.<fi;la:gr^cÍ4;,riSarj
' ben lidiar valientes , y vencer constantes i,.'jij :í ., v;:.». ío
Y así los dos gk>riosos santos:,$e miran - qojo^a dos qíioei
presWiierio , en los sitios principales.,, como hjjrofg del asuriÉo;
I demostrando el Bautista en. Ip.adustp de su. desnudez lá,
i austeridad de su vida solitaria; y en la tiinica de. pieles de.
' camello lo peregrino de su.predicacion en^elíjiiundo*,; y;
I ocupando el sicÍQ..de la ma;io derecha en.fwpiel tronp de>
¡ gloria, por el privilegio de haber, sido santükado, antes, de
j nacer 3; y como precursor, yr líiinistro, del bautismo- ; dei
í Chrisro Señor nuestro. No cedierido á estas juí>t4mente .glo-,
\ riosas prerogativas las del sagrado Evangelista en ser eham^-
! do de Christo 4 , y por su niisma boca . de&laradp ppr_hij&
de María santísima 5 , de quien. fué perpetuo j, y. felicís'invgi
capellán. : : :l. • c.j .,j ;.. ■ ,. ti ,.. .: .• -^ o^
-'• . Colocanse pues los dos -santos- en el sitip-ínas directo.váf
la," vista , sin mezclarse con las demás figuras, 'para que, &e^
encuentren sin dilicultad , cpmp, principales ..Qbjetos. de Ja
atención ; cuyo documento notó disQcetamenter^ Fresnpy..
■ ■-■ '.£• 1- ;■> ■' ; ■ wjnsm
. . Prima figurartmi , seit princeps dramatis , líltro: jj ¿i<j[
' Prosiliai inedia in tabula- suh .lamine pri^no ^ .-jai
Fiikhrior ante aiias , rgliq.vis mee opera jigiiris ^. -^m
Y porque solo Dios es causa .eticie.nte de la gloria , y par%
¡ demonstrar el centro de donde procede la qiie ilustra aq,neli
, emisferip ; como también porque los dos santos no estén ep-
j mp acasp , sino , según el precepto inveteradp de lp§i,^.rii:i
i ditps de esta arte , estén las figuras que prganizan el cuerpp
histórico de una, pintura, olkiosas , y pcupadas en «1 mismo
' asunto que se describe; se ppne el símbolo.,, o figuKa de
; Christo Señor nuestro , representado en el cordero 7 , sobre
el misteriosp librp de Ips siete Sellos.; dandp ásuntp al Bau-'
X.
I Nam'&qui certat in" agone ñas. serm. j^. contra yírrian. Hiero-
non coroiiabimr , nisi leglritnécer- nyw. in cap. i. Icrem. ./ímb. in J^uch.
taveiit. 2. ad Timorh. a.'bpfr. 4. cap. l. iá servia 6^. in nat. loan.-,
' 2- Hilar. Can. 2. in Mvth. S. 4 Quem diligebaí Icsus; loas»
Tkorii. inCaten. cap. ■i. flíuti-. ' -13^ i'^r.f. 23. ,¿;;»;tn
"-"5 ■ El Spiíitu Sancto feplebitur -5- Mulier,ecce(iUus ttius.-^#aa«
adhuc éx-uteru matris sxix. Luc. i. i^. vei-s. 27. ; • '■'i '-•' "■'
nufn. i;. Id est in útero m.itris á ..6 . Fresn()i Ue'uArte gra'pnjcáíiíi
peccaro originali sanctificatu.s esu .u7" .¡ipocalyp. ?. vers. f). AretB^
S. Tiom. 3. p. q. 27. art. 6. jitha-^ Umb. Haym. <3 alij opud Rib. ud ¡it.
Sfo MUSEO PICTÓRICO.
tista para que esté en acto tan personal suyo , como seña-
lando al cordero , por el Ecce Agnus Dei , que exclamó la
primera vez que vio á nuestro Salvador ' : It mostrando el
camino para los que le siguen, cumpliendo el Pr a-ibis enim
ante faciem Domini parare -olas eius ». Y al mismo tiem-
po , dando motivo este sagrado Evangelista , para que aten-
diendo á este misterio , advertido del ángel del Señor 3 , esté
en acto de escribirlo en el misterioso libro del Apocalypsi,
llegándose á este el de la reyna soberana de los Angeles,
que á la mano derecha , en el sitio mas inmediato al trono
de Dios 4 , está representada en aquella prodigiosa muger
del cap, 12. del Apocalypsi , con las misteriosas señales que
la describe el Evangelista : vestida del sol , para demostrar,
que quanto en pura criatura pudo dispensar la divina gracia,
penetró el abismo de la divina Sabiduría , anegada en el gol-
fo inaccesible de aquella inmensa luz S. Calzada de la Luna,
en que se representa la iglesia ^ que siempre implora su pa-
trocinio , quedando hermosa como la Luna , Pulchra ut
Luna , recibiendo su esplendor de los rayos del sol divino
Christo Señor nuestro , á quien concibió en su vientre 7. So-
bre su cabeza la corona de las doce estrellas en que se re-
presentaban los doce Apostóles ^ : Y doce prerogativas sin-
gulares de María santís-ima : quatro celestiales ; su Concep-
ción ; la Anunciación j la obra del Espíritu Santo ; y la En-
carnación : -quatro de su cuerpo santísimo ; su virginidad sin
mancha ; su fecundidad sin corrupción ; su preñez sin mo-
lestia ; y su parto sin dolor : otras quatro de su corazón ; su
modesta mansedumbre ; su devota humildad ; su magnáni-
ma credulidad ; y el martirio de su corazón 9. Conducien-
do esta soberana Reyna con ayroso ademan la hermosa
turba de las vírgenes que seguían al Cordero , según el
cap. 4. del Apocalypsi : donde se mira sanra Ursola , como
capitana de las once mil , con bandera blanca por divisa de
la
l toan. I, 'oers. 1^, ^"g- iii>- de natura , (¿gracia, c.^ó,
t Luc. t. vert. 'j6> 6 S. Gregor. iib. 34. Moral, c. 7.
3 Mittens per angelum suum Ecclesia magis Luna intelligenda
lervo suo loanni. Id est mysteria xiátlnt.S.Eern. serm.insif;numniag.
■Apocalypsis , ibi cap. i . vers. 1 . Hu- 7 .¿4mb, de inst. f^irg.Ü 4^. Exam,
go ad lit. 2. Hier. sup. Isa. 66. ^íug. Exp. 70.
4 ylrnold.Carnotens.de ¡aud.F'ir- O 1%. de civit. Dei 32.
gin. apud Novarim umb. l^irg. Iib. 8 ^i^ug. sup. ^poc, Hom. 91. ü
4. num. 1728. ([uast. 42. in Exod. Riber. ad lit.
5 Quidquid nobilitatis . quid- 9 Duodecim Stellas istas, duo-
quid divinitatis , & quidquid xter- decim prerogativas gratiarum , in-
nicatis , & totum in orbem diffus- telligere videatnur quibus María
sum est, & productum in illoíeter- singulariter adornatur. Si quidem
no supposiio , quod generavit bea- invenire est in Maria prasrogativas
tissima Virgo Maria, invenitur. coeli , praerogativas carnis , prxro-
•S". Bern. serm, 6. de gloria Virg. gativas cordis. S. Bern. serm. tup.
5. Ti, I. p. q._ 26. art. 6. ad 4. S. signum magnum , col. 262.
LIBRO NONO.
271
la virginidad , animando á santa Incí , que ansiosa por bus-
car al Cordero , se adelanta diligente á las demás que en her-
mosa turba acompafian á la reyna de los Angeles, según
aquel verso del TProfeta : Addticentur regi \ irgines post
eam '. Animando i este concepto mudo el texto que se
advierte en una targeta , que se mira pendiente en las cla-
raboyas , que finge la perspectiva al extremo de este coro,
que dice, hablando de las vírgenes, según el Evangelista ^:
Seqiinnttir agniim qiiociimqtie ierit. Cuya variedad hermosa
ilustrada de varios trages , y recamados diferentes , demues-
tra la copia de virtudes con que se adorna la esposa, según
aquel verso de David : Circumamicta varietatibus 3.
Y siendo el Amor divino el que las excita , é impele á
este sagrado acto amoroso , se mira simbólicamente repre-
sentado en una figura moral , é ideal de un mancebito her-
moso 4 , demostrando en su desnudez el desasimiento que
hemos de tener de las cosas terrenas , y afectos mundanos J,
para caminar con ligereza á celebrar las sagradas nupcias del.
esposo 6 ; y deponiendo toda perezosa tardanza , como lo
demuestra batiendo incesantemente las alas 7 , y llevando
en la mano siniestra éí corazón encendido en caridad, según
lo que dixo Christo por san Lucas ^ , cuya flama se enca-
mina derecha á su criador, figurado ?n el Tetragramtna-
ton , que es un triángulo equilátero , inscripto en un cífculo
luminoso , en cuya misteriosa figura se demuestra la Trini-
dad santísima : pues siendo una esta figura , representación
de la unidad de la Esencia divina , consta de tres ángulos,
y lados iguales , representación de las tres divinas Perso-
nas 9 , demostrando juntamente el círculo la eternidad»
por carecer de fin , y de principio 'o. Coronase asimismo de
llores el amor divino , como también las vírgenes , imitando
los deliquios amantes de la esposa en los cantares : Ftilci-
te me Jior'ibiis qnia amore langueo ".Y últimamente se
honesta con un volante morado , por ser color , y librea pro-
pia-
1 Psalm, 44. vers. i 5.
2 ^poc. 14. -vers. 4. Christum
per coelum discurrere , nunc hunc,
nunc illuc, & post eum iré vir-
gines. Rih. ad lit. cum Aug. lib. de
sanct. virg. cap. 27. ¿í 38. <CÍ cum
primis. Bed. i¿ Anshert.
3 Psu/ni. 44. veri. 15. Id est
varietatibus muliarum virtutum,
& operum. Hugo ad lit.
4 Secundum Fulgentium, Is¡-
dorumque amoris imago puei fuit
alatus. Rob. Olchot. figur. 7.
5 yietor Antiocb. in cap. 16.
Marc, num. 32. August. lib. I. de
doct. christ. cap, 22. Theod.Hb. 16.
quícst. 3.
6 ylpocal. I. vers. 9.
7 ventosas addidit alas,
Fécit & humano corde volare Deum.
Propert. apud Pier. l^aler. lib. 46.
cap. De Fascib.
8 Ignetn veni mittere ¡n ter-
ram , & quid vulo iiisi ut ardeat.
Luc. cap. 12. vers. 29.
9 Pier. Valer. Hyerogl, lib. 39.
cap. 40.
10 Pier. Valer, ubi supr, cap. 6.
1 1 Can, 2. vers. J.
AMOR HJVINO.
272 M U S E O P I C T O R I C O.
píamente simbólica del amor ; y con la mano deré'dhá esta
señalando al cordero , para demostrar el término , á donde
se dirigen sus amantes impulsos.
Y porque considerado el amor , como propiedad relati-
va en las personas divinas , es atributo personal del Espíritu
Santo I , se mira en forma de candida paloma , presidiendo
en este acto amoroso , esparciendo sus rayos por todo aquel
emisferio , y especialmente hacia la Reyna de los Angeles,
para demostrar la plenitud de gracia de su Concepción pu-
rísima , y circuido de hermosa guirnalda de serafines , por
ser el amor propiedad característica de estos soberanos espí-
ritus , abrasados en el fuego de la caridad ^.
Otra peregrina circunstancia autoriza la elección del Es-
píritu Santo en forma de paloma en aquel sitio : pues
ademas de haber concurrido en aquella forma á la acción
mas gloriosa del Bautista en el Jordán 3 ; tiene esta glorio-
sa ave siete singulares propiedades 4 , que la constituyen mas
apropiada á esta idea , por ser correlativas á los siete selloat
del misterioso libro , y expresivas de los siete dones del
Espíritu Santo 5. Pues siendo este libro representación de
la Escritura sagrada , y misterios de nuestra redención , sig-
nifica el primero sello , según Hugo Cardenal ^ , ademas de
la común de signilicar los siete Sacramentos de la ley de
gracia , la profundidad de las sentencias : el segundo , la
multiplicidad de los sentidos : el tercero , la variedad de los
tropos , 6 figuras retóricas : el quarto , la incomprehensibili-
dad de las mismas cosas : el quinto , la obscuridad de los
misterios : el sexto , la suavidad de las alegorías : el séptimo,
la infalible verdad de todo lo que en sí encierra. Y aunque,
según el Evangelista , solo el Cordero soberano , figura de
Christo Señor nuestro , fué digno de abrir el libro , y desci-
frar los misteriosos enigmas de sus sellos 7 ; esto se entien-
de en quanto al hecho de descifrar con su humanidad santí-
sima , pasión , vida , y muerte , los símbolos , y figuras que
en misteriosa alusión significaban todas las demostraciones
de su inefable amor , por incluir especialmente siete miste-
ríos
1 Nomen amoris::: secundum
quod personaliter sutnitur ,est pro-
priutn nomen Spiritus Sancii. D.
Thom. 1. p. qii¿est. 37. art. l.
Ipse Spiritus Sanctus est amor.
D. Gregor. Hom. in Pent.
2 Seraphim,idest ardentes,aut
igniti : nomen supreiiii ordinis an-
gelorutn , qui ab ardore charitatis
sic appellati sunt. Lauret. Sylv.
allegor. ibí.
3 Et vidit Spiritum Dei dei-
cendentem sicut columbam , & ve-
nientem super se. Math. 3. v. 16,
4 loan, á sanct. Geminian. iib, 4.
cap. 79.
5 ^ugust. sup. ^poc. hom. 4.
6 Hugo in Apocatyp. cap. 5 . v. I.
7 j4pocalip. ;. Septem sigilia H-
bri clausi designant mysteria Chris-
ti, qua? in scriptura sacra clausa
erant ante Incarnationem. Lauret.
Sylv. aliegor, ibi.
LIBRO NONO. 373
ríos profetizados acerca de Christo Señor nuestro, Encar-
nación , Pasión , Resurrección, Ascensión , venida del Espí-
ritu Santo , resurrección de la carne , y juicio final : O siete
, sellos, con que estuvo cerrada, y oculta la divinidad en
Christo , el desposorio de la Virgen , la pasibilidad de su
, cuerpo , la circuncisión , la huida i Egipto , las tentaciones
del desierto , la cruz , y el sepulcro ' . Pero la exposición en
, varios sentidos de todos estos misterios , para que se haga
I su inteligencia patente á la torpeza de nuestro entendiniien-
j to : la Paloma soberana , hablando por la boca de ios san-^
. tos padres , piofctas , y expositores sagrados , que son voces
del Espíritu Santo , ilustrándolos con sus siete dones ha des-
cifrado los siete sellos de este misterioso libro.
Es la primera de estas siete propiedades de la Paloma,
según el Doctor Angélico 2 , habitar cerca de las aguas ; por-
que viendo en ellas , como en espejo , al gavilán , putda
precautelarse de sus garras ; lo qual pertenece al Don de la
Sabiduría , por cuyo medio los santos , y expositores sagra-
dos , no pierden de vista las corrientes caudalosas de la Es-
critura sagrada , para defenderse de las asechanzas del enemi-
go. La segunda es elegir para su alimento los mejores granos;
lo qual pertenece al Don de la Ciencia , con la qaal los san-
tos eligen para su pasto espiritual las mejores , y mas salu-
dables doctrinas. La tercera es criar los polluelos , ó palomi-
nos ágenos ; lo qual pertenece al Don de Consejo , con que
los justos alimentan con saludable pasto de exemplo , y doc-
trina á los hijos de estrañcis dogmas , ó que han degenerado
de los de la verdadera religión. La quarta es que no hiere
con el pico ; lo qual pertenece al Don del Entendimiento,
con el qual los santos no hieren ni destrozan la verdad de
las buenas ciencias , para pervertir á otros , como hacen los
heregcs. La quinta es que la Paloma carece de hiél j lo cjual
pertenece al Don de la Piedad , ó Mansedumbre , con la
qual los santos vencen los impulsos de la ira. La sexta es que
pone su nido en cavernas de edificios , ó piedras ; lo qual
pertenece al Don de la Fortaleza , con la qual los santos en
las llagas de Christo Señor nuestro , que es piedra firme , po-
nen su nido ; esto es , su refugio , y su esperanza. Y última-
;mente, tiene la Paloma por canto el gemido j lo qual per-
tenece al Don del Temor de Dios , con el qual los santos
se deleytan.con el gemido de sus culpas.
, Haceii pues armoniosa consonancia estos siete Dones,
correspondiendo á las siete propiedades de la Paloma , con
Totii. II. Mm la
1 'i^i'g- sup. ^poc. bo. 4. Pjjp. Resurrect. t:ii i-J'IUZ
4. sup. j4poc. Bernar. snn. i. dt ..a D. Tb. ¡. p. q.:¡9. art,6. ad 4'
274 MUSEO PICTÓRICO.
la inteligencia de los siete sellos del misterioso libro : pues
á la proftindidad de las sentencias corresponde el Don de la
Sabiduría : á la multiplicidad de los sentidos el Don de la
Ciencia : á la variedad de los tropos el Don de Consejo : i
la incomprehensibilidjd de las cosas el Don del Entendi-
miento : á la obscuridad de los misterios la Mansedumbre;
con que sin descaecer perseveran indagando su mas genuiíia
intelicfencia : á la suavidad de las aleatorias el Don de la For-
taleza , para no torcerlas a siniestros sentidos : y últimamen-
te , á la certeza infalible de su verdad el santo Temor de
Dios , con que desconfiando de sí propios los doctores sa-
grados , y temiendo por su miseria , no apartarse del recto
camino de la verdad , la abrazan , y siguen asistidos de la
gracia del Espíritu Santo.
También representa la Paloma la Iglesia Católica ' : y
así en los cantares el esposo Christo Señor nuestro , á su
esposa la Iglesia la llama Paloma ^ , por estar ilustrada con
los Dones del Espíritu Santo , que en forma corporal de
Paloma se apareció visiblemente en el bautismo de Chris-
to Sefíor nuestro 3 : para que se entendiese que en los de-
mas que recibían el santo bautismo , baxaba invisiblemente
el Espíritu Santo : por donde es muy del intento en aquel
sitio , siendo este sacramento tan freqüentado en una ígLsia
parroquial , y tan especial en esta , que es por antonomasia
¿el Bautista.
Hijo de Paloma , afirman algunos expositores sagrados,
que significa aquel epitecto Bar-jona , con que Christo Se-
ñor nuestro nombró a san Pedro , quando le confesó por
hijo de Dios vivo 4 : bastante asunto para que los sucesores
de san Pedro , y todos los que obtienen la dignidad sacerdo-
tal , se digan hijos del Espíritu Santo ; pero espi.-cialmente,
no solo el reverendo Clero de esta ilustre parroquia , sino
todos sus parroquianos ; pues según otros autores , la voz
Bar-jond significa •.hijo de Juan S. \ quien mejor puede
apellidar esta gloria , que aquellos que son hijos de san Juan
en esta ilustre parroquia ; y especialmente los que renacieron
en ella á ía vida espiritual de la gracia , por la regeneración
•del santa bautismo ? Con que ademas de la significación del
■Espíritu Santo , tiene alusión la Paloma á la iglesia, al bautis-
w^. .... -X. • 1110,
I S. C¡p..cont. Nov. D. Thom. 3. part. q. 39. art. 6. ad 3.
i 3 Cant. 2. vers. 10. ^pontus, 4 Beatus es Simón Bar-jona.
«rig. apud Gisler. ad ¡it. in apead. Math. 16. vers. 17. Bar-jona lin-
3 Et ideó circa Christum bap- gua nfisira sonat filius columbx.
tizatum corporal! spetie -Spiritus S.Hil.iüHie^on.apudS.Thom.in^
Sanctus visibiiiier de.scendit ; ut cath. ad lit.
super omnes baptizandos invisi- y Euthim. Paíchas, Euseb. Gal-
.biliter postea cr^da.mr descexidere. ¡icón. ap. S^lveir. íib. ó. f, j. w. 1 1 $■
LIBRO NONO. 275
nio , á la ilustre parroquia , y sobre todo á los siete sellos del
misterioso libro que allí se representa.
De este dice el Evangelista , que estaba escrito por de
dentro , y por de fuera ' ; significando en esto á Christo
nuestro Redentor , en quien estaba la divinidad oculta , de-
baxo del velo exterior de su humanidad santísima 2 ; des-
cifrando con su encarnación todos los enigmas , y misterios
'que incluían los siete sellos 3 ; cuyo número misterioso no
denota limitación , sino compendiosa multitud , por ser in-
I numerables los que en él estaban encerrados 4.
I Circundan este trono variedad de angeles , con atributos
del Sacramento en espigas , y racimos de uvas , para de-
mostrar las dos especies , en que el cordero soberano , que
allí se venera , se nos comunica sacramentado ; y especial-
mente uno de ellos está incensando el trono í , conforman-
do con el texto : Ascenciit fumiis incensoriim de orationi-
hus sanctorum de manii angelí ^ : signitícando con esto las
oraciones de la iglesia , y el culto que á Dios se le consagra
en ella 7.
Repartense otros muchos angeles por todo aquel espacio,
'demostrando los auxilios , que como ministros del amor
'divino disparan sus flechas , especialmente hacia el hermo-
so esquadron de las vírgenes , para que heridas con repeti-
dos harpones , se enciendan á seguir al cordero con mayor
estímulo.
Otros están repartidos en coros de música , para cantar-
ile al cordero el nuevo cántico , según aquel texto : Dignas
est agnus acc'ipere honor em ^. Otros chicuelos previenen
palmas , y laureles para los triunfos del amor divino. Otros
festones , y guirnaldas de flores con que coronar á sus
esposas.
Prosigue luego la turba de los profetas , patriarcas , y
sacerdotes al lado de san Juan Evangelista , en representa-
,cion de aquellos ancianos que veneraban al cordero , según el
cap. 4. del Apocalypsi 9, Los quales representan el reyno dé
Dios, como lo dice el mismo capítulo , cuyo texto se mira f¿i-
crito en la targcta , que en aquel lado corresponde á la de las
vírgenes : Fecist'i nos Deo nostro regnum , & sacerdotes ^°.
Tom. II. Mm s, En-
I
I Librumscriptutn intus,& fo- aurenm. y^/ioc. 8. «am. 3.
flSjSignatum sígillis septetn. .í^/oc-. 6 ^poc. 8. ven. 4. Hug. ai lit,
f 5. vers. I. 7 Gregor. sup. cant. 3.
' 2 Bernard. serm.i. de Resurrert. 8 ^pocalyp. 5. i'err. 12.
3 Rap. lih: 4. sup. ./Ipoc. 9 Ortg. sup. Exod. kom. ir.
4 MíUroh de rium. septenar. ¡.de \o ^pocal. 5. vers. 10. Regnum
' sonm. scip. Bastí. Exatner. tom. 13. ergo Dei ex hominibus Christus fe-
, 5 Et álius ángelus venir, & ste- c'n. Rih. in ^poc. cap. i. ««w, 43.
' tit ante altare liabens thuribulum ex .i-ímbr. <¡J Aret,
! I
^■¡G MUSEO PICTÓRICO.
Entre ell os ocupan el lugar mas inmediato al trono los pa-
dres , y e sposo de la Virgen , como privilegiados en felicidad
tan supre ma.
Sigúese después Noé , que con su familia representa á
Christo Señor nuestro , y los Apostóles '. Tiene en las ma
nos la figura del Arca del diluvio , la qual , en sagrada ale-
goría , representa la iglesia católica ^ , por medio de la qual
nos salvamos \ y los que no entran en ella perecen. Y tam-
bién porque así como al Arca las ondas no la sumergían,
antes la elevaban : así las tribulaciones , y persecuciones de
los enemigos de la iglesia , no solo la ofenden , sino que de
ellas sale mas refulgente , y triunfante. Y así como el Arca
era de lefios ; así en el sagrado leño de la cruz de nuestro
Redentor nos salvamos , y libramos de la inundación del
pecado. Simboliza también el Arca de Noé el cuerpo de
Christo Señor nuestro , demostrando la herida de su costa- :
do la ventanica que estaba en el costado del Arca , con otras
muchas alegorías , y moralidades que se pueden ver en los
expositores sagrados , en Lipomano , y otros.
Sigúese Isaí , ó Jesé padre de David con la vara mis-
teriosa , de cuya raiz procedió la genealogía de Christo Se-
ñor nuestro 3 , representando esta vara en su solidez á Ma-
ría santísima , y su integridad virginal 4.
Prosigue el Patriarca Abrahan , que significa gran padre,
ó padre de multitud 5. Tiene junto á sí arrodillado i su hi-
jo unigénito Isaac , en el acto , y representación del sacrifi-
cio *5 : cuyo extremo de amor , y obediencia , representa al
Eterno Padre 7 , que encendido en nuestro amor , llegó a'
darnos á su hijo unigénito para sacrificarlo por nuestro re-
medio 8. Y también representa á los sacerdotes , que ofrecen
el hijo de Dios á su Eterno Padre en el incruento sacrificio
de la misa. Y así como Isaac fué concebido de muger es-
es
téril 9 j así Christo fué concebido de Virgen , fuera del cur-
so regular de la naturaleza. Y así como Isaac llevó la leña
para su sacrificio ; asi Christo , como hostia mas: soberana,
jlevó sobre sus hombros el sagrado leño de la cruz en que
fué
1 Epipb. I. adv. hieres, tomo 2. 4 Tert, adv. lu. Amh, lib. I. de
Bed. íup. Genes. 5. instit. virg. 9.
2 Orig. sup. Genes, bom.2. Hier, 5 Habrahammagnuspatermul- 1
I. adv. lovin. ^ug. de catechizan. titudinis gentium. Acc/eí. 40.0». 20.
rudi. 27. ¿j' i^. de Civil. Dei. 26. (í 6 Genes. 22. 1
12. cont, Faust. i^.Gregor.hom. 38. 7 •S'- Greg. Rupert. Cbrisost, íí i
úpud Laur. Sylv. allegar. alij Paires , aptid Lippom, in cateen. I
3 Consuetudo hebróeorum est, Genes. 22. ;
Ut radicecn appellent etiatn virgam 8 Sic Deus dilexit mundum, i,
ipsam, quae succiescit ex radice, ut ut Filiutn suum unigenitum datet. ,
Isai. n. Egredietur vitga de radi- loan. 3. vers. 16.
ce lessas , id est de David filio Jes- 9 Genes. 18. vers. 1 1.
tx, Rib. j4poc. cap. j. vers, j.
I
LIBRO NONO.
277
fué sacrificado. Y así como Isaac no padeció el sacrificio,
sino en su lugar un cordero ' 5 así el Verbo divino no
padeció , sino la humanidad santísima de Christo. Y así co-
mo Isaac fue unigénito , Christo Seiíor nuestro lo fué , no
solo en quanto Dios , sino en quanto hombre 2.
Prosigue el Patriarca Jacob , hijo de Isaac , y de Rebe-
ca : llámase también Israel , que se interpreta : El qtie domi-
na , ó prevalece con Dios , cuyo nombre le puso el ángel,
con quien tuvo aquella misteriosa lucha 3. Fué padre de ios
I doce patriarcas , que constituyeron los doce Tribus de Is-
I rael. Tiene junto á sí la escala , á quien los expositores sa-
¡ grados han dado tan misteriosas inteligencias , y entre ellas
) la de representar al Verbo humanado , por cuyo medio as-
! cenderia á Dios la naturaleza humana en la posteridad elec-
) ta de Jacob 4 , uniéndose hipostaticamcnte con ella la per-
sona del Verbo.
Acompariale el profeta David con su torre , que ademas
de representar la iglesia , y los predicadores , y ministros del
Evangelio que la defienden , es atributo de María santísi-
ma , que por su humildad se hizo fuerte , hermosa , y grata
á los ojos de Dios í.
Prosigue Moyses , que significa traído , ó sostenido de
las aguas <5 , quando por sus padres fué expuesto en ellas
I dentro de la cestilla 7. Y según que fué hijo de hebrea , y
i adoptado por la hija de Faraón , representa á Christo Se-
ñor nuestro , que fué hijo de la sinagoga , pero recibido de
la iglesia 8. Y así como Aloyses fué ocultado para librarle
de la crueldad con que á otros infantes quitaban la vida:
así Christo se ocultó al mundo , y se libró de la tiranía con
■ que sangriento Herodes le buscaba entre tantas vidas ino-
i centes 9, Y así como tomó el nombre de Moyses de las
\ aguas por donde fué conducido 1° : así los católicos toman
el nombre de las aguas del santo bautismo , que instituyó
i Chriito , por donde son conducidos al gremio de la iglesia.
I Y según que Moyses presidia al pueblo , tratando con Dios,
re-
I Geres. 32. verT. 12. & i j.
3 Tert. adv. ludcc. Clem. ^Icx.
I . pxxJn. ^ . G I . jrr, Orig. sup. Gen.,
koin. 8. ií I ?. ^■imb. de Isa. i. Chris.
sup. Géir. tom. 47- '
3 Genes. 32. vers. 28.
4 Scala quam vidit lacob , Ge-r
nes. 28. Christuní designare po-
tes: , per qi'am in Deum ascende-
ret iptius lacob videntis electa pos-
teritas. Latoet. ex -^ug. 12. cont.
Fav. 26. Ber. sup. Gen. 28. Geor.
yetiet. Cent. 2 tam. 8- cnp. 7.
j Collum B. Viíginis estsicut
Turris David, hoc est eius humili-
tas:::: quia eius humilitas est for-
tis , & pulchra , & grata Deo.
Lauret. ex Ryp. sup. Cant. 3. 7.
6 Lauret. Sylv. aHeg. ibi,
7 Exod. 2. vers. 3.
8 Basil. de Spirit. Sane. 14.
Greg. Nis. de vit. Moys. Tert. adv.
Míirc. 2. Cyr. dé Trin. 1.
■ p Math, 2. vers. 14.
10 Moyses , nomen ^gyptiutn
tractum ex aquis signifícat. Caiet.
in Exod. 2. vers, 10.
278
MUSEO PICTÓRICO.
representa al prelado eclesiástico , que principalmente debe
cuidar de las cosas divinas i. Y en quanto fué enviado an-
tes de la ley nueva , puede representar á san Juan Bautista,
que fué enviado antes que Christo Señor nuestro 2. Tiene
sobre su cabeza las dos luces , de donde vino á llamarse su
rostro : Facies cornula 3 , demostrando los misterios de la
ley , cuyo esplendor no podian sufrir los hebreos , ni pene-
trar sus misteriosas 4 luces. Y las primeras Tablas , donde
estaba escrita la ley que recibió de la mano de Dios en el
monte Sinaí, por haberlas quebrado, demostraban la ley an-
■ tigua que se habia de acabar : y las segundas , que permane-
cieron enteras , la ley evangélica , que habia de durar para
siempre 5.
Sigúese su hermano Aaron , primer sacerdote , y pontí-
fice entre los hebreos , el qual por varios títulos es iigura de
Christo Señor nuestro , y especialmente por el de sumo sa-
cerdote ^ : como también es figura de nuestro ángel custo-
dio , en quanto es hermano mayor de M )yscs , y le asistid
para ir contra Faraón : así como el ángel custodio es her-
mano mayor del hombre por la comunicación de la natu-
raleza , y precedencia de su creación , y le ayuda contra las
astucias del enemigo 7. Está revestido Aaron con los indu-
mentos ; ó vestiduras sacerdotales , en que se contemplan las
propiedades mas pcregiinas de Christo, y sus particulares
virtudes , y riquezas de su divinidad ^. La alba , ó túnica in-
terior , llamada Biss'ma , que era una especie de lino muy
blanco , y suave como una seda muy fina , representaba la
justicia 9 , y la castidad 1° , y también la sabiduría de las co-
sas divinas , é inmortales : como la exterior la sabiduría de
las cosas humanas ". También demostraba la alba , ó túnica
talar , llamada así , porque llegaba hasta los talones , la car-
ne de Christo limpia , y pura , ó su humanidad , y encarna-
ción 12. Como también la túnica interior , y exterior , signi-
ficaba el cuerpo , y ánima de Christo Señor nuestro '3. La
túnica exterior hiacintina , que es un color entre azul , y vio-
la-
• ' ■ I • Lauret. in Sylv,
■ ■■ a Lir. sup. E:x-od. 3.
3 ExOii. 34. vers. 29.
4 Cornuta facies Moysis de-
signa! mysteria legis splendentia,
quorum fulgorein infirmi substi-
nere nequibant. OTÍg. sup. Exod.
i>om . 12.
5 Tabulx lapídea: , qus con-
fract£e fuerunt , legem veterem sig-
nificaban t , quae cessatura erat::::
Tabulse vero posteriores non con-
fracta legem novaxn adumbrant.
Orig. sup. Rom. 3. (¿ sup. Genes.
hom. 9.
6 Et cum ungitur Aaron figu-
ra est Christi. Levit. 8. Hilar,
in Psal. 132.
7 Giegor. Nis. de vit. Mo\s.
8 Exod. 28. 39. Levit. 8. a.Ter.
adv. Marc. 4. Rup. in Exod. ¡ib. 4.
de Trin. & Opcr. cap. 23.
9 Gregor. 2^^is. de vit. Moys.
10 Glos. otd. sup, Exod. 28.
1 1 Lauret. ibi.
1 2 Orig. sup. Levit. hom, 4. Ru'
pert. uhi-sup. S. ^than.
13 Bed. sup. Genes. 37.
LIBRO NONO.
79
lado , denotaba , ademas de lo dicho , la vida celestial , no
mezclada en cosas terrenas, y que dura para siempre K
Y la orilla en que terminaba , alternada de campanillas , y
granadicas de oro , demostraba la conversación , y trato de
Christo Señor nuestro con los hombres , quando comenza-
ron á sonar las voces de su predicación , desde el bautismo
de san Juan «. El supcrhumeral, que el hebreo llama £fhü¿í,
y el griego Epomts , el qual se ponia sobre sus hombros el
sumo sacerdote , y estaba bordado de oro , jacinto , y púr-
pura con entorchados de viso 3 , demostraba , por su .varie-
dad , la obediencia de la caridad con que el mismo Christo,
hijo de Dios , tomó sobre sus hombros la carga de nuestros
pecados en el sagrado madero de la cruz , para satisfacer por
ellos ; y como sumo sacerdote , de su misma carne , ofrecer-
se sacrilicado en ella á su Eterno Padre 4. Y el tener el su-
pcihumeral las dos piedras onichinas , ó cornerinas en for-
ma de medio globo , donde estaban esculpidos los nombres
de los doce hijos de Jacob í , signihcaba los dos hemisferios
del mundo , por ser esta piedra hacia el centro de color ter-
restre <*. Y el mismo cielo signihcaba también , con sus dos
grandes luminares , por ser transparente , y do color algo
azul en la circunferencia 7. Demonstraban también estas dos
piedras , que ocultando el sacerdote sus pasiones , y afectos
terrenos , en lo exterior parezca todo celestial , para que sir-
va de exemplo , y espejo , donde los demás corrijan sus
acciones ^.
El Racional d pectoral , bordado también como el su-
perhumeral , y con los quatro ordenes de las doce piedras^
donde estaban esculpidos los nombres de los doce Tribus
de Israel 9 , puesto en el pecho del sumo sacerdote , de-
muestra en Christo el dominio supremo para juzgar al gé-
nero humano , representado en los doce Tribus de Israel '°.
como dixo su Magestad á sus apostóles por san Matheo ":
Sedebitis & tos siiper sedes duodccim indicantes diiodecim
Tribus Israel; y por eso se llamaba Raí ion ale iudicii '2.
Y
I Geor. Pent. Cant. 2. tom. 3.
cap. 6. S. Hifr. epist. ad l'uhirl.
Iip. %. G'^g- '» regist. lih, i. c. 24.
art. 3. Li/f ornan, in Exod. cop. 2b'.
lect. 4. injine.
3 Rupert. iib. 4- Exod. i8. num.
23. DuranJ. uhi inf'á ^ num. 10. S.
Pfosper. part. 2. cap. 3.
3 Exod. 28. "uers. 4.
4 Rupe't. ut sup. S. Hieran. Be-
da, aptid Lppom. uhi sup- . lect. 2.
5 Exod, 2'¿. iiers. 6,
6 G¿oy. yeni't. cant. l. tom. 7.
tap. 33. Pbilo. Hebr. ítb, 3. de vna
Moys. Rapert. uhi stipr. S. Hieron.
7 Georg. í^enet. ubi sub, Guilier.
Durand. in rational, Iib. 3. num 6.
Ruper. ubi supr.
8 ídem Georg. cant. 2. tom, i.
cap. 6. S. Greg. in pus/oral, part, 2,
cap. 3. Bed. apud Lippom. ubi supr.
9 Exod. 28. vers. 9.
10 lam vero rationale judicij
prophetiam,quSE: peTcla[nat,& pr«-
dicat, & fuiurnm iiidicium s¡,'Jtii-
ficat. C/em. .^lex. Iib. ;. Strom.
I I Malh. (íip lO. vers. a8.
13 Rup, 4. sup. Exod. 23.
38o
MUSEO PICTÓRICO.
Y el estar conjunto al supeihumeral demostraba , que las
palabras en el sacerdote han de conformar con las obras i : y
en Christo signüicaba la conjunción de la misericordia , y
la justicia 2, Y últimamente , el pectoral era imagen del cie-
lo, demostrando con sus doce piedras los doce signos del
Zodiaco : como también el cielo místico de l.i iglesia , ador-
nado con los doce sagrados Apostóles 3. El Balteo , o cin-
gulo bordado con que se cenia el sacerdote , demostraba el
misterio de la Encarnación con que se unieron las dos na-
turalezas divina , y humana 4. Demuestra también la conti-
nencia , y mortificación de las pasiones 5 , según lo que di-
xo Christo Señor nuestro por san Lucas : Sitit liimbi vcstri
■pr a cinc ti , &c ^. Tiene sobre su cabeza el sumo sacerdote
Aaron la tiara bisina , que significaba el cielo , para demos-
trar el desprecio de las cosas terrenas , aspirando i las in-
mortales 7. Y la lámina de oro , donde estaba grabado el
santo nombre de Dios , que se sobreponia inmediata á la
frente del sacerdote , demostraba la divinidad en Christo , ó
representaba al mismo Dios , que debe tener en su mente
el sacerdote , para norte de sus pensamientos , contemplando»
siempre su presencia ^.
El Ara , ó altar del holocausto , donde el sacerdote ofre-
cia á Dios los sacrificios , el qual era formado de leños de
Scthim 9 , madera incorruptible , é incombustible, que algu-
nos interpretan de CclÍio , y cubierto de bronce ^° , demues-
tra la cruz de Christo Señor nuestro , en la qual se ofreció
al Padre Eterno aquella hostia salubérrima de su sacratísimo
cuerpo ' í ; la qual se representa en el cordero , que se mira
ardiendo en el altar , figura del Sacramento de la Euca-
ristía 12 : con cuya incruenta sagrada victima cesaron todos
los sacrificios que en las sagradas letras se advierten , y le
prefiguraron '3.
Por esto se descubren en término mas distante los sa-
cerdotes que llevaban el Arca del Testamento , como cosa
que solo era sombra '4 , y figura de la realidad. Era tambieil
formada esta Arca de madera de Sethim , y cubierta de oro,
en
i
1 S. Greg. in past. part. 2. c. 2.
2 Pbil. 3. de vita Moys. S. Hier.
Rup. apud Lippom. ahi supr.
3 Clem. A¡ex- 5. Strom. Pbil. 3.
de vita Moys. Tert. adv. May. 4. D.
Hier. de vest. sacerd. Guiller. Duran,
tit supr. num. 6.
4 Laur. Sy/v. alleg. ibi,
5 Bsd. sup. Prov. 3 1 .
6 Luc. cap. 12. vers. 33.
7 Amb. Je Tob. 20. Hier. de
vest. sacer.
8 Hieran, ubi sup. S. Cyril. lib. 9 .
Thesau. cap. 2. Hier. Rupert. opui
Lippom. ubi supr. lect. 3. in fine.
9 Exod. 7. vers. I .
1 o S. Greg. Bed. apud Lippom*
in Exod. cap. 27. /ect. l. in fine.
I i ^»/¿. I . de Spir. Sanct. sup.
9. Greg. sup. Ezec. hom. 22.
12 Orig. sup. Levit. hom. 19. íí
sup. Gen. bom. 8. Rupert. in Exod.
¡ib. 4. cap. 7.
I 3 Bed. sup. Ezec. i . Orig. sup.
Num. boni. 4.
14 I . Corinti, I O. vers, 1 1 .
LIBRO NONO.
281
en la qiul se veneraban tres cosas : las Tablas de la Ley , la
urna del Maná, y k vara florida de Aaron '. En ella estaba
representada la carne purísima de Christo , que dentro de sí
tenia al Verbo eterno. La madera incorruptible representaba
sus miembros soberanos , que no vieron la corrupción j y
estaba cubierta de oro , como Christo de sabiduría , y cari-
dad -. Y las Tablas de la Ley signiticaban la sabiduría di-
vina en Christo 3. La urna del Maná su ánima santísima,
llena de divinidad. Y la vara de Aaron su sacerdocio , é
imperio 4. Representando también el Arca á la beatísi-
ma virgen Muría , que dentro de sí encerró al Verbo hu-
manado , y fué sagrario del Espíritu Santo ; y dentro , y
fuera resplandecía con el oro purísimo de su virginidad , y
santidad 5.
Y respecto de que el reyno de Dios , que representaban
los ancianos , que veneraban el cordero , se compone de am-
bos sexos 6 , se miran en el recinto inferior de sobre la cor-
nisa , con la debida separación del trono de la gloria , algu-
nas de las mugeres ¡lustres del viejo Testamento , por ha-
ber sido en acciones heroycas , «ímbolos , en equívocas , y
misteriosas alegorías , ya de Christo Señor nuestro , ya de su
Madre santísima.
Mírase la primera en aquel lado Ruth , en trage de la-
bradora , con la macolla , d manojo de espigas que había re-
cogido de las que dexaban los segadores de Booz 7 , en que,
ademas de ser las espigas símbolo tan conocido del Sacra-
mento , representaba el recogerlas la aplicación de la pala-
bra de Dios 8. Y en haberla recibido Booz por su muger,
representa á la gentilidad , que después fué hecha esposa de
Christo , subiendo desde ios pies á la cabeza : así como
Ruth, que antes de ser el.gida por Booz , estuvo recostada
á los pies de su lecho 9 , porque era Moabita ; esto es , de
aquellos que no entraban en el gremio de la iglesia por ser
idolatras. Y sobre todo , es símbolo de María santísima ;
pues de aquel matrimonio procedió Obed patriarca , abue-
Tom. II. Nn lo
1 yíJ Hcbr. 9. V. 4.
2 ^Jes eiiim Dei est sanctissi-
mum Chrisii Corpus , in quo (to;)-
tat nos habitare voluit. In his ve-
ro per Arcam, qu.-c in tabernáculo
erat, Ídem rursus nobis , quod per
partes ostenditur. Constituía enim
fuit ex lignis, quac putredinem non
patiuntur ,ut incorriiptibile cnrpus
Christi es?e perdiscas. S. Cyril. ¡ib,
4- Siip- loan. cap. 28.
3 ^"^'S- ^"P- Num. hom. 10.
4 ////. siip. Psaim. 131. Cyril. 4.
>» loan. 28.
5 S. Berv.ar. serm. incipiente ./íve
María. Amb. ser. 80. Ric. de S.
Vid. I . de Arca mystic.
6 Simile erit regnum ccelorum
decem virginibus. Math. 2i;.vers. y.
S. Hier. Mihi videtur:::ad omne
hominum genus , hxc comparatio
pertinere. S. Greg. Ex utroque se-
xu fidelium muititudo colligitur.
l^ideatur. S. Tkom. in Cath. Mot. 35 .
7 Ruth. 2. vers. 16.
8 Ruth. i. a. Ainb. 3. de fide 5.
9 Ruth. I. cap. 2. 3. Glos. ord,
sup. Luc. 21.
RUTH.
sSs
MUSEO PICTÓRICO.
JAEZ.
MARÍA DE ARON.
JUVITH.
lo de David , de quien desciende la genealogía de nuestro
Salvador, i.
Sigúese Jael , que fué muger de Haber Zimo , la qual
mató á Sisara , capitán de los enemigos del pueblo de Israel,
atravesándole las bienes con un clavo. \ es también símbolo
de María santísima , la qual hirió la cabeza de la serpiente,
común enemigo del pueblo de Dios , y de todo el género
humano 2.
Prosigue María , la hermana de Aaron , y de Moyses,
cuyo nombre signitíca exaltada , ó mar de amargura , ó
myrra del mar , doctora , ó señora del mar 3 j cantando ala-
banzas al Señor al son del timbalillo , con aquel cántico
que comienza : Cantemus Domino, glorióse enini ma^nifi-^
catus est 4 , en reconocimiento de haber pasado el pueblo
de Israel el mar Bermejo á pie enxuto , y libradoíos del cau-
tiverio de Egypto , y poder de Faraón. En lo qual es sím-
bolo de la Iglesia católica 5 , quando alaba á Dios por los
que pasan por las aguas del bautismo ^. \ también es sím-
bolo de María santísima en esto , y hasta en el nombre 7;
Acompañanle otras damas«de Israel , dando gracias al cielo^
y algunos muchachos de diferentes edades, y sexos , confor-*
mando con el texto : Ex ore infantiiim , & lactejítium per-
fecisti landeni 8. que era la costumbre de los hebreos 9.
Sigúese la hermosa , y valiente Jndith , qi¡e signiiíca la
que alaba, ó coniiesa al Señor 1°, viuda, sania, y conti-
nente ; la qual degolló á Holofernes , y libertó al pueblo
hebreo del sitio que le tenia puesto " : en que fué símbolo
de la humanidad de Christo Señor nuestro , con la
fué abatido el demonio , y también lo es de la iglesia ca
tólica , que con su hermosura le sujeta , y avasalla 12. Lo
es también , y mas propiamente de María santísima , que
cortó la cabeza de Holofernes ; esto es , holló la cabeza dp
la serpiente antigua ' 3 , que por tantas partes nos tiene sitia-
dos
qual
1 Numer. 16. Pine. lih. 3. de
In. Moii. cap. 14. §. 7. & J'iis. apucl
Francisc. Garau Deip. Elucid, in
Elucid. 35. §, I. Cí 2.
2 /«<•/. 4. vers. 21. Ergo una
mulJer prestitit quod universa non
potuit hebrseotum acies iahel ex-
pressa virginis figura , ut Sisara
tartarti hostis fuit. Hinc fit quod
sxpé unius virginis vissterneredcE-
nionetn potest. Novar. Vmb. Virg.
íib. 4. ex cuYSu 84. íium. 773.
3 Magalian. sect. 11. annot. 2.
per tot. in cant, Moys.
4 Exod. i;, num, 20. í^ideatur,
Lipp. ad Ut.
5 Zeno. l^eronens. ¡. 2. serm. 14.
6 Magalian. in cant. Moys. sect,
I 1. vers. 20. annot. 5. num. 4.
7 Magalian. ex Gregor. Nisen.
^mlnos. (3 Sedul. ubi supr. annot. 4>
num. ^. í¿ J.
8 Psaim. 8. vers. 3.
9 S. Hilar, in prolog. sup. Psalgi.
S. Bernard. in sent. orig. in Exod.
kom. 6.
I o Laurel, ibi.
I I ludith, I 3 . vers. I o.
12 ludith si¡.'ui!ícat Kcclesiam,
& interpreíatur confiícns , & glo-
rifirans::: & significar IViaria Vit-
ginem. Hug. in ludith. cap. 8.
r 3 Hier. ad Salvituim- Celada in
luditb. á num. i. tract. append.
o ' L I B R o NONO.
28':
dos , y combatidos '. Acompáñale el Abra , ó criada con su
talega , que llevaba prevenida para ocultar la cabeza de Holo-
fernes, que demuestra los que siendo esclavos de sus afectos,
siguen los impulsos de la gracia , y vienen á conseguir su li-
i bertad , como esta la vino á conseguir de su ama , á quien
siguió en esta empresa '. Acompañan también á Judich otras
i damas de Israel , alabando al Señor , que las libro de tan pe-
I sada servidumbre 3. ■ ;;
Al otro lado se mira la prudente , y hermosa Abigaíl;
que mereció oir de la boca de David : Beneciictum eloquium
I tuum. 4 , porque con su discreción , y belleza aplaco la jus-
ta indigiiacacion de David contra su marido iSlabal. Lleva^
con sus criados los dones que ofreció á David para su so-
corro , y de su exercito 5 : símbolo bien conocido de María
santísima , que con la hermosura, y plenitud de su gracia, y
prudencia nos deliende , y ampara de la justa indignación
de Dios 6 ; pareciendo tan grata á sus- ojos , que ella sola
mereció tener en sus purísimas entrañas al Verbo huma-
nado 7 , constituyéndose esposa del Espíritu Santo , así co-
mo Abigail fué elegida de David para su espcjsa , por su
hermosura , discreción , y prudencia 8.
Prosigue la hermosa reyna Esther , que por su belleza,
siendo hebrea , fué ekorida para esposa del rey Asnero , liber-
tó i su pueblo de la muerte , volviéndose la indignación del
rey contra Aman que la solicitaba. Está con la demostración-
deí desmayo que le sobrevino en este acto , temiendo la severi-
dad de su marido , quando mereció oir de su boca aquel pri-
vilegio : A^on pro te , sed pro ómnibus hite Ux constituta
est 9 : Cuyo texto maniíiesta un negrillo en una banda blan-
ca, sosteniéndola sus damas , que en el semblante manifies^'
t»ft el sentimiento de ver en su dueño tan lastimoso deli-
quio. Es con repetidos títulos símbolo de María santísima,
pues fué privilegiada en la ley .común del pecado original;
Non pro te , sed pro ómnibus lex. Y asimismo , por haber
libertado, al íí;énero,humanp del. universal excidio., quc^pif^Tí'
tendía Aman nuestro común enemigo , y estar intercediendo
píH' los pecadores, sin desmayar su ánimo jamas en la presen-
cia del Rey supremo para librarnos de la muerte eterna i**.»
Tom. IL .., ,.^,, .-, ,-.,,:
-'-tt ^Circuit qujeréns quein devo-
re!. 1. Pstr. 5. i'jrr.S.
• I»'» Lauret. ibi>\ -hi-jUiL.
3 Judit. A'^.vers. ij.
4 i; Reg. z^.nieif. 52.
J I . Rcg. vers. 25.^. . ■ j'
-u 6 ; S'-n Bmnv. in -speruh lect. • i o.
Kovat. in utiiir. Virg. Ub'^. ex curi.:
83. fiiim. ■766. ■■. .'>■ '
7 Sola sine exemplo placuisti
Nn 2'
Domino nostro lesu Christo. Ec'-rt
c¿es. in ^íitiyboti. Beata DeiGtnitri^c.
.\% Bup.iv Reg. lib. 2. cap. l¡^-,-y
9 EstLer cap. 15. vers. 13. .\.
10 Esther quae írgur.ai Mariasin:
quT.es! peiitio tua !£;iher, & quid
vi'ífieri? Kiiant) si dimidiam regni
tnei pariem pcii«;r,is inipecrab-i^; Adií
quetr. iUa reíwvud.ií :Si inveiii gra-
tiain in ocuUis cuis , da mihi po-
pu-
ABJGAIL.
£STH£R.
2284
MUSEO PICTÓRICO.
RAQUEL.
DEBORA.
Prosigue la hermosa Raquel en trago de pastora con la
7agaleja conduciendo los corderillos '. Representa la iglesia
católica , de cuya hermosura prendado el divino Jacob , con-
traxo con ella nuevas nupcias, pretiriéndola á su hermana Lia,
en quien se representaba la ley antigua 2. Y mas propiamen-
te representa á María santísima, de cuyas sagradas, fecundas,
virginales entrañas procedió el Redentor del género humano:
así como de Raquel procedió el patriarca joseph , que por
tantos títulos es figura de Christo nuestro Señor. Y espe-
cialmente por la providencia del trigo con que libró á Egyp.
to , y á sus hermanos de la hambre mortal que les aíligias
como Christo Señor nuestro 3 , librándonos de la hambre
mortal de la culpa , previene repetido el remedio i sus her-j
manos los hombres 4 ; y especialmente á los católicos en el
sagrado pan eucarístico. s. .
Concluye la hermosa , y sapientísima Débora , juez ,
profetisa de Israel ^ , debaxo de la palma , donde resol viajl
como en su tribunal , las qüestiones del pueblo. Tiene en sul
diestra el bastón de General , como gobernadora de Israel, y.
el Libro de los Jueces en la siniestra. Representa la Leyi
porque como abeja sagrada 7 preparaba los dulces panales
del nutrimento espiritual , para que el pueblo viniese al co-
nocimiento de Dios ^ , y á consagrarle el debido culto 9. Y
mas propiamente representa á María santísima , no solo por
la palma , que es atributo tan suyo , qiuisi palma exalta-
ta , &c ' °. sino por ser nuestra reyna , y emperatriz de los
cielos, y de los angeles; refugio " de nuestras cuitas; am-
paro , y consuelo de afligidos ; que con sus soberanas inspira-
ciones , y protección , nos gobierna , y dirige por el camino
mas seguro para conseguir el iin de la bienaventuranza eter-
na.
pulum meum , pro quo obsecro.
Ecce quomodi) María postulat , pro
servientibus suis. Ricmd. á S. Lau-
rent. de laúd. yirg. I ib. 2. part. 2.,
Lira sup. Esther. cap, 7. Novar, ubi
íup. num. 115.
1 Genes. 29. "vers. 6.
2 Rachelem TOÍnurem , & pul-
«;hram, qax prius sterilif fuit, post
foecuaJa, Ecclesiam indicare, f-^ic-
ionh. Mai . tu glos. oidin. upud Lipp.
Genes. 29. lecl. í^.' Hugo in Genes.
29. ludáeis , qui per Liam signifi-
cantür. S. l^inc. Ferr.serm. de Sanct.
Innocent. num. 13.
3 S. Bern. hom. 2. super missus,
col. 54. Rupert. in Genes, ¡ib. 8. c. 20.
4 Vade autem ad fratres meos,
& dio eis : ascendo ad Patrem
ineuhi , & Patrem vestrum. loan,
30. vtrf. 7.
5 Hier. super Ps. 8. Aagust. in
lud. 49. (3 serm. 84.
6 Erat autemZ'fíorfl prophetisa
uxor Lapiddth , quas iudicabat po-
pulum in iilo tempore. ludith, 4.
num. 4. ^. y ,
7 Hugo in ludicum cap, 4.
8 Dulciora super mcl , & fa-
vum. Psalm. 1 8. Gen. 24. Torn. t. l.
9 Debora , idest lex sancta , &
iusta , & bona misit & vocavit
Barach fiJium Abinoen , idem po-
pulum iudaiciim patrem Deumia-
bijs honorantem. Rup. in lud. ¡ib. i.
cap. 6. ■ .
10 Cant. 7. vers, 7. Garau ubi
supr, num. 26.
1 1 Sub tuum praesidium confu-
gimus sancta Dei genitrix. Eccle^
sia in OJjic. B. yirg.
i
LIBRO NONO. 285
na. Y también porque Debora con su prudencia, valor, y es-
. píritu profetico libertó al pueblo de Israel de la servidumbre, y
I cautiverio , que padeció por espacio de veinte años en poder
I del rey Jabin Cananeo ' : Así como María santísima ños li-
I bertó del pesado yugo de la culpa , concibiendo en sus puri-
i simas entrañas al Salvador del mundo , para que por este
medio saliésemos de la esclavitud del demonio , cuyo do-
minio estaba tan executoriado desde el principio del uni-
verso 2.
Sirve últimamente de guarnición , ó marco á esta nume-
rosa historia el arco , que divide el casco del presbiterio de la
nave de la iglesia. Este se mira adornado de estuques , ó gru-
tescos iingidos de marmol blanco , con el campo escamado
de oro , rematando en- otros adornos con tan bien mentido
relieve , que , sin que sirva á la ponderación , contradice la
vista á la experiencia del tacto. En la clave de este arco se
mira una targeta , en cuyo casco , fingido de lapislázuli , pa-
recen grabadas dos divisas , como relevadas de pro , luia la
cruz con la banderilla , escrita en ella el Ecce Agniis Dei 3j
y la otra el cáliz con la sierpecilla : atributo de los dos san-
i tos Juanes 4 ; para dar i entender , que este glorioso templo
i se ilustra con uno , y otro timbre , cuyo concepto anima el
cpigrafe , que se mira enlazado en la misma targeta : Utro-
qne stemmate fiUget : duplicando los blasones de uno y
otro santo con las duplicadas palmas que á uno y otro lado
se advierten , en atención a los dos epitectos de vírgenes , y
mártires , que en los dos ínclitos patronos concurren : cuya
protección se empeñará oficiosa en la gratitud á sus ilustres
' parroquianos , que zelosos de la mayor honra , y gloria de
Dios , y culto de sus santos titulares, se desvelan obsequio-
sos en idear los mas exquisitos primores del arte , y del inge-
nio , para satisfacer al zelo ardiente que los inflama ; claro
testimonio de su devoción : plausible exemplo á la posteri-
dad : y mérito acreedor del laurel supremo de la inmor-
talidad.
CA-
t Jo^epbusdeantiq.iuJi'ir.iio.i^. j loan. i. ven. 19.
cap. 6. Hugo ad lit. 4 Moian. de kist. sanct. imag.
2 Garau Deip. elucid. triumph. lib. :;. cap. 20. de Pict. loan. Bap. 6"
8. §. 7. d. ¡ib, cap. 58. de Pict. loan. Evang.
286 MUSEO PICTÓRICO.
CAPITULO IX.
i
£n que se describe la idea de la pintura del cuerpo de la
iglesia de la parrocjiíial dt san Juan del Alercado
di la ciudad de Valencia , que executó el autor
año de 1700.
c.
§. I.
A
SIGS HORARIOS
^ontinuo'se la idea del presbiterio de san Juan del Merca-
do , que describimos en el capítulo antecedente , en la bó-
veda de su iglesia en diferentes misterios del Apocalysi , es-
pecialmente del capítulo 14. describiendo el trono del Señor,
donde preside la eHgie de Dios Padre , acompañado de gran
turba de angeles , que estarán cantando en diferentes coros
de música. Y para demostrar los nueve de los angeles , se-
pondrán algunos signiferarios de ellos (.7) , como el de los
3}£ LOS NUEVE co- Custodios , con cl inccnsarío , quc presenta en el trono del t
ROS DE LOS AKCE- Scñor nucstras oraciones , demostradas en el humo del in--
í^^- cienso. De los Arcángeles , el que lleva el rescripto con
el diploma, ó sello , como nuncio, que este es su oficio.
De los Principados , el que tiene una antorcha , que ilumina
unas estrellas.; De las Virtudes , el que tiene una vara , y so-
bre ella un ojo resplandeciente. De las Dominaciones , el
que tiene el cetro ,. de donde pende una piedra , que le incli-
na á la tierra. De las Potestades , el que armado enfrena la
furia de un dragón. De los Tronos , los que sostienen sobre
sí el Tetragrammaton , que representa á el mismo Dios. De
los Querubines , el que tiene en la mano siniestra una águila
volando á beber los rayos del sol divino. Y el de los Serafi-t
nes , el que tiene en la mano siniestra una salamandra , cer-
cada de llamas de fuego , por ser los que están mas abrasa-
dos , é inmediatos á aquel amoroso incendio de la divina
esencia.
Ponese también , según el mismo capítulo , el ángel del |
Apocalypsi Apóstol Valenciano san Vicente Ferrer , el qual
está volando en medio del cielo hacia el arco toral del pres-
biterio con el libro del evangelio eterno , y en acto de ame-
naza , señalando á lo alto con la mano derecha , de donde
procede aquella misteriosa sentencia : Timete Deum , & da-
te illi honorem , ^c. A quien acompañan en debida distan-
cia otros muchos santos valencianos , continuándose la tur-
ba de los bienaventurados en repetidos coros , y distancias,
(fl) Dionys. de Ccelest. Hier.
LIBRO NONO. 287
liasta que , según la representación , llegan ya á perderse
de vista. ^
Continúase este acompañamiei)to hacia el trono del Se-
i ñor en diferentes coros de Bienaventurados : como de marti-
I res , confesores , patriarcas , anacoretas , &c. donde se expre-
san los mas conocidos , y especialmente los santos españoles.
Hacia el extremo de la bóveda á los pies de la iglesia se
I mira la batalla de san Miguel , y los demás angeles , sus se-
I qüaces , contra aquel formidable dragón , cuya Hgura está
expresada con todas las señales que le describe el Evangelista,
fuera ya de la bóveda, en el medio punto, donde termina
sobre la puerta de los pies de la iglesia. Tiene la cola cerca-
i da de multitud de estrellas , en demostración de la tercera
parte de los angeles infelices que siguieron su partido , según
1 el cap. 12. del Apocalypsi. Con cuya metáfora se excusa la
deformidad de expresarlos en las hguras horrorosas , indignas
de ocupar tan sagrado sitio , y de perturbar la vista con ob-
jetos tan abominables. Y hacia esta parte se mira un ángel
con un rotulo , donde se lee el texto : Deposiih fotcntes di
sede ^ según aquel que dice el capitulo 14. Cecidit , cecidit
\ Bahylon illa magna. A quien corresponde otro i el lado
I contrario , donde está gran número de santos con el Exal-
i tavit humiles , en conformidad de aquella voz : Beati mor-
ttii , &c.
Y hacia el extremo del frontis , ó medio punto , en la
parte opuesta á el dragón , se mira aquel ángel , que subía
I del oriente con el signo Thau , que es la cruz , y este , y
' otros van señalando en sus frentes a' los siervos de Dios con
j este signo , que demuestra el gremio de los predestinados.
§. II.
V
JLin los doce espacios , que determina la división de los
I doce luneros de las ventanas , se pondrán los doce frutos del
árbol de la vida, según el cap. 22. del Apocalypsis , que
I representan los doce Apostóles ' : los quales ocuparán la
. parte superior de aquel espacio sentados sobre tronos de nu-
I bes , como jueces , que han de presidir , y juzgar los doce
Tribus de Israel, que los prefiguraron 2 •. los quales se miran
formados con sus atributos en doce estatuas de estuco , que
I están al pie de las pilastras en la parte inferior ; y así se co-
I locaron los doce Apostóles en el sitio referido , cada uno
con
I Fructus duoJecim ligni -vitie 2 Seilehitis super sedes duode-
sunt ^püstoü. Laiir. verb. Fraetus. cim iudicantes duodecim Tribus
Rup. 13. sup. Apoc. Israel.
s88
MUSEO PICTÓRICO.
con las insignia? , ó instrumentos adequados para ser cono-
cidos : comenzando por el apóstol san Pedro , y continuando
los demás , según el orden con que los describe la iglesia. h
D
§. III.
PAZ. 3.
'ebaxo de estos doce tronos se colocaron doce estatuas
fingidas , y tocadas de oro , que representan con sus propios
pombres , é insignias los doce frutos del Espíritu Santo , pa-
ra descifrar con ellos la figurativa representación de los Apos-
tóles en los mismos doce frutos del árbol de la vida, las
quales están en pie , y vienen á plantar sobre el pedestal que
CARIDAD. X. media entre las ventanas. Comenzando por la Caridad , re-
presentada en una matrona , con una flama de luego sobre
la cabeza , y un chicuelo á los pechos , y otros dos á los la-
dos , abrazándola , y mirándola con grande afecto.
Seguiase i esta la figura de la Paz , representada en una
hermosa doncella coronada de oliva ; en la mano derecha
tiene el caduceo de Mercurio , y en la izquierda una cornu-
copia de frutas , y espigas ; porque á la serenidad de la paz se
sigue la abundancia de los frutos.
Seguiase á esta la Longanimidad , representada en una
matrona , mirando al cielo con semblante grato , y los bra-
zos abiertos , y levantados.
Prosigue la Benignidad , á quien representa una hermo-
sa matrona , que con ambas manos se exprime los pechos,
destilando leche ; y á un lado tendrá una ara con el fuego
encendido.
Sigúese la Fe , á quien representa una matrona sobre
una basa quadrada , que en la mano derecha tendrá un cáliz,
y en la izquierda la cruz } y para mas expresión tendrá ven-
dados los ojos.
Prosigue luego la Conciencia , representada en una don-
cella con el corazón en las manos , mirándole , y examinán-
dole con grande atención. I
Sigúese el Gozo espiritual , á quien representa un nitn-
cebo hermoso , coronado de flores , en la mano derecha un
tirso , que es un bastoncillo nudoso rodeado de yedras , y
flores, y en la siniestra una cornucopia de frutas.
Prosigue luego la Paciencia, representada en una modesta
matrona , inclinada la cabeza , con un yugo sobre los hom-
bros , las manos aprisionadas con esposas , y algo levantadas,
en acto de conformidad , y los pies descalzos subre cambro-
nes espinosos.
BONDAD, g. Sigúese á esta la Bondad , representada en una hermosa
doncella , coronada de ruda , con semblante grato mirando
al
ZOÍfGANlMIDAD.
J-
BENIGNIDAD. 4'
FE. 5.
CONCIENCIA.
uozo. y.
PACIENCIA. 8.
LIBRO NONO.
¡89
al cielo , y en las manos un nido de un pelicano con sus po-
lluclos , rasgándose el pecho para alimentarlos.
Prosigue la Mansedumbre , á quien representa una her-
mosa doncella , coronada de oliva , y un elefante junto á sí,
sobre el qual pone la mano derecha , y en la izquierda un
corderito.
Sigúese la Modestia , representada en una hermosa, y
modesta doncella, con los ojos baxos, los brazos cruzados, y
en la mano derecha una pelota , que quando con mas fuer-
za se abate , mas se levanta , y á los pies tendrá una corona,
í quien estará hollando.
Prosigue después , y concluye la Castidad , representada
en una doncella de semblante honesto , en la mano derecha
tendrá unas disciplinas , en acto de castigarse , y en la iz-
quierda un silicio , ceñida con un cíng'ilo ancho , donde es-
té escrita aquella sentencia de san Pablo : Castigo eorpus
meum , y á los pies tendrá un cupidillo hollándole.
A los pies de la iglesia , y eiiel medio punto que for-
ma el frontis , donde termina la nave , se continúa esta con
tal arte, así con la gloria, conlo con la disposición de los
lunetos , que no se sabe donde acaba , desmintiendo sus án-
gulos con la perspectiva , y rebaxando los adornos , y frontis
de la ventana , de suerte que contrapongan á la diafanidad
de la gloria , con lo qual parece mas remota ; y á los lados
de la ventana , sobre dos pedestales del antepecho que se fin-
ge , están dos estatuas sentadas , que la una representa la Hu-
mildad contra "la soberbia de Lu¿bel , representado en el dra-
gón que está en aqusl mismo lado ; y la otra de la Verdad^
cuyo camino siguieron los escogidos, ó bienaventurados qué
están hacia aquella parte. - -
Representaba la Humildad una modesta , y' grave ma-
trona en trage , y aspecto ,' inclinada- la cabeza; , cubierta con
su manto ^y Ios-ojos basos, con un corderito en el regazo',
y en la mano derecha un manojo de celidonia , por ser está
yerba tan humilde , -que nunca se kvanta del'suelo, y siem-
pre está pegada opnlá tierra ;y'al: mismo paso" tiene maraví^
llosa virtud para adarar, y aun restituir la vista : pues de elk
se valen las golondtirtas , pOF/riátüVal instinto para dársela á
sas hijos , porque' haten ciegos Vy así abro los ojos á elprá-
pio conocimiento fíáfa mas abatirse ,■ y humUlarse-.- "^''
dLa: Verdad serepresenta-'ehüíla hermosa -doncella des^
nuéá , perO^ horie^ada todo íó pbáíble cOn un manto ,'íá
qual tendrá un sol levantado étf la' ítiano izquierda , mirán-
dole con grande atención ; en la otra' mano un libro abierto,
y una palma, v debaxo d'.l pie doi echo un globo terres-
tre, así -porque despícela en defensíi -de la verilad- todas las
íTom. II. Oo co-
MANiESUMBRí
JO.
MODESTIA. IX.
CASTIDAD. I a,.
■O,.
HUMILDAD.
■.íM'>'"
S.f\9.
ViRDAD.
290
MUSEO PICTÓRICO.
cosas mundanas, como lo han acreditado tantos gloriosos
mártires , como porque ella fute hija de la tierra , según aquel
verso del Profeta : Ventas de térra orta est.
ÜOMBRX.
.ü a;.
PROTECCIÓN.
.&'■
ANUNCIACIÓN.
SANTIFICACIÓN.
P
JL a
§. IV.
ara elogio mas particular, y personal de los gloriosos dos
santos Juanes Titulares de esta ilustre Parroquia , se determi-
nó formar unos óvalos, ó medallas apaisadas, de competente
proporción , sobre los arcos de las capillas en el espacio que
media entre ellas y la cornisa , donde se expresasen diferen-
tes casos históricos de sus vidas , terminando cada una en la
parte superior con dos tíguras morales , executadas de estu-
que , que representen las virtudes que en ellos practicaron , y
una targeta en el friso de la cornisa de la misma materia,
donde se escriba el epigrafe que le corresponda.
Y comenzando por la primera medalla , que cae sobre
la puerta principal á los pies.de dicha iglesia, respecto de
que ésta abraza uno y otro lado, en que se han de repartir
las historias de los dos santos, se hizo de los dos un gero-
1' - 'O
ghtico , en que estaban sobre un trono de nubes una águila,
y un cordero , simbolos de los dos santos , teniendo. sobre sí
una iglesia , cuya fachada era la misma de esta ilustre Parro-
quia ; y en la parte superior una nube , de donde baxaba un
sol con gran copia de resplandor , que. bañaba dicha iglesia:
dando á entender , que los dos santos,, 4sí como la ilustran
con su nombre, también la ensalzan con su protección : y
asi como el nombre es uno,"U protección también es una:
por lo qual se le pusieron ks dos hguras morales de-la Pro-
tección , y el Nombre : este representado en un anciano , re-
vestido como para el min/stetijo del bautismo , con una con-
cha en la mano derecha r^íep" acto de bautizar , y en la iz-
quierda un libro abiertOi^ ^nde está escrito : loannes est
n^men eitis. . , . ■ • :' . \
.,,, La Protección, representada en un, mancebo ^b re un
.delíin , tocando una lira , y .-arriba en la. targeta este¡ epígrafe:
Nomine ^^ numine. ■ , % ':n]ñvi :
^ . 'I . En k; primera , que después de esta se sigue híeia el
J^a^do:del evangelio , se pone la anunciación del ángel á Za-
carías , vestido de sacerdote de la ley antigua , del hijo, qu?
iiabia de tener.: y en segundo término, la visitación /de nues-
tra Señora á, isanta Isabel, efl íuyo íJasp fué santiíicad6 el
Bautista ; y así se le pondrá en, la targeta^ ieste lema : Pradk'
tus , ¿2? Pr.^¿¿kt¡is. Y para las tigurasijiorales á la manoide-
jecha la Anunciación, represtntada en ufi ángel con un plie-
go , y sello pendiente. A ,1a mano i;zq;y|jf rda la Santiíicacion,
-oj oO " . vv .wo 1 rC"
.0
LIBERO NONO.
2.91
-ki oíaiT?
ESTERILIDAD.
FECUNDIDAD.
representada en una hermosa doncella Wxando la cabeza , y
encima •el Espíritu Santo , difundiendo sobre ella sus rayos,
y estará con los brazos cruzados , inclinada con humildad,
ly tendrá una corona de oro en la cabe;:», con piedras pre-
iciosas , y al cuello una gargantilla , que remate en un joyel
¡muy rico. '"^ obt-ií» -e.iqji ,jí;jüiji; 1.1J c.
2 Scguiráse á esta lá segunda medalla de esta banda , en
la qual se expresa el nacimiento del Bautista , en cuya con-
.seqiiencia milagrosa , por la esterilidad de santa Isabel , se
le pondrá en la targeta superior este lema : T^e steriíi natus.
Y las figuras morales serán á la mano -derecha la Esterilidad,
representada en una muger flaca , macilenta , y triste , cu-
bierta con su manto la cabeza } tendrá una rama seca , ú de
¡sauce en la mano derecha, y en la izquierda una targeta
¡con una cabeza de muía. A el otro lado estará la Fecun-
didad , significada en una matrona de semblante grato , y
alegre , coronada de ramas de la mostaza 5 y en el regazo
tendrá una gallina con sus pollos.
3 Sígnese á esta historia la despedida dfe sus- padres,
alendo todavía niño san Juan , para irse al desierto í acción
repugnante á la puericia , y propia de la mayor edad 5 y así
>e le pondrá el ir.ote : Ab infantia sensx. Y las figuras mo- puericia.
rales serán la Puericia , representada en una muchacha riem
dose , y con tinas sonajas en la mano derecha , y en la otra
|un rehilete , ó r evolandera. Y á el otro lado la Senectud , re-
presentada en una muger anciana, macilenta, y arrugada,
que en la mano siniestra tenga un relox de arena á el fin dé
la hora , y un par de anteojos , y con la otra sosteniéndose
;2n un báculo. la il
4 Sigúese á esta la quarta medalla , en que se expresa el
,:aso quando estando instruyendo á san Andrés , é informan-
idole de la venida del Salvador , debaxo de la metáfora del
Cordero de Dios á quitar los pecados del mundo , le vio
¡cruzar á lo lejos , y no habiéndole visto otra vez en carne
mortal , le conoció , y señalo al instante , diciendole á sarr
Andrés : Ecce Agnus Dei ; ecce qiti toUit peccata' mtindi;
\^ así se le pondrá en la targeta superior este epígrafe : Pro-
vheta Altisshni. Y las figuras morales serán , la una el Co-
nocimiento, representado en un anciano, que en la mano si-
:niestra tenga una antorcha encendida , alumbrando á un 1¡-
;5ro , á donde estará señalando con la derecha. La otra será
,ia Profecía , significada en una matrona , con un lucero so-
jrc la cabeza , y abrazada de un cisne,
5 Sigúese la quinta historia , quando el Bautista dichoso
bautizó á Christo Señor nuestro , obedeciendo su precepto;
y así se le .pondrá en la targeta superior este lema : Sacerdos
Tom. II. üo 3 mag-
Í.Í.J
senectud.
.c;
EL CONOCIMIENTO.
profecía.
»$i
MU-SEO PICTÓRICO.
0B£D1£SC1A.
MISISTZRIO SA-
C£RJ>OTAL.
.aK<XlllA:iTl3.
CASTIDAD.
C0RR£CClOíi^0-^^
ÍR£a£N5I0a.
.C^-iíi'/liV
Z£ZO SASTO.
CONSTAKCIA.
XX
LA riRTPD.
JÍOKOR.
magfiüs-.'^'lis virtudes, ó figuras, morales- sefán la Obcdienr
cia, representada en una doncc:lia,de.ro¿tro noble y modesto,
vestida de habito reUgio^o , que en la mano derecha tengA
xSid^ «yg., y con U izquierda uja rytigo sobrií, sus hombros,
donde, gsmi esatbo.; iíi¿jim m/um ,j¡yiave. ^ .oír* será eJi
Ivlinisterio Sacerdotal, representado en un sacerdoce , con s^i
capa pluvial, una concha en la mano derecha levantada en
acto de bautizar , y.eri la mano.siniestfa una targcta., en cijr
yo casco 'eoU pa^je superior estará gf abacio el Kspuíitu Saar
ío.y y en el medio escriio el texto ; ^/sj_qu¿j ríjífl-tusjue-
nV , y abaxo unas ondas- . ^ .. / *,
.6 Sigúese la predicación á Hefodes, repretl^ndiendofe
sü desordena lascivia ; en cuya cons^qiiencia se 4e pondrá e0
la targeta superior este epígrafe : Cnstitatém diligit , lasci^
viam corripit. Y las figuras morales serán , ala mano dere-?
cha la Castidad , representada en una hermosa donceüa , con
iiabito tnodesto , y vm ¿zote en la mano derecha , en acto
de castigar á un cupidillo , que tendrá á los pies hollandoÍQ
y atadas ias manos , roto el arco , y derramadas ks ñechas.
Ten^á esta figura un ceñidor ancho, donde esfe escrití^
Sint liimbi -cistri pr¿tcincti ; y en la mano izquierda una
lycern* ardiendo, A el otro lado estará la Corrección fiiter- „
na , representada en una muger anciana , que erjja mano i^
guierda tendrá un azote , y con la derecha estafa corrigiendo
con U pluma algunas letras en una plana , ó pape4.
7 Sigúese la séptima historia , que es la degollación , o
fnartirifi del Precursor glorioso ; i cuyo caso se le pondrá en
la targeta superior este epígrafe : Zclo incensus^ , constantia
obiatus. \ las figuras morales serán el Zelo Santo , rcpre-
Sentado,en un anciano vestido de sacerdote , ó religioso , con
un azote levantado en la mano derecha , y en la izquierda
una luz. A el otro lado la Constancia , representada en una
hermosa matrona , armada el medio cuerpo , y con la ma4 m
no derecha tendrá abrazada una coluna , y con la izquierda ~
tendrá un puñal , poniéndola sobre un brasero ardiendo , de-
jándosela abrasar voluntariamente.
Concluye la octava historia del Bautista en el presbite-
rio con la exaltación , y culto de su sagrada cabeza por el
emperador Teodosio el Menor en el templo , que le erigid
en Constantinopla , á quien se le puso en la targeta superior
el epígrafe : Honos virtutis pramium. Y las figuras morales
serán la Virtud , representada en una hermosa doncella , ga-
llardamente vestida , y con alas : tendrá una lanza en la ma-
no derecha , y con la izquierda ofreciendo un laurel , v ella
estará coronada de otro , y en el pecho tendrá un sol. La
Otra será el HopQr , repjresentado ea un anciano de venera-
ble
( )
LIBRO NONO;
?93
ble aspecto , coronado de palma , y laurel^ con un colht de
oro al cuello , y manillas , o brazaletes ricos en las iixuñeeas:
en la mano derecha tendrá uila lanza , y en la siniestra uij es-
cudo, en el qual estarán dcliní^'ados dos templos, con clnxQte:
Jbíji; tenniuus haret , aludiendo, á los dos tgniplps de Alaijfer
lo , que el uno era del Honor , y el otro de la Virtud i pfcr
cü con tal arte edificados, que á el del Honor no habiajfif»'-
trada , sino por el d¿ la virtud.
iao¿
Si
■'H
ú /
.ev
1.<1 I-IF. .
HIGNIDAD.
FAVOR.
.cL>.ar/inií.
s. y.
:-n Y ,_-
1 i^iguense ahora las historias de la otra banda , per-
tenecientes á el sagrado evangelista san Juan ; y comierlzaíla
primera junto á la de la puerta principal de los pies di' Ja
iglesia , en la qual se expresa U vocación dei.evangclista-.á «1
Apostolado por Christo Señor nuestro» y ;§.q.le;.puso.en \%
targeta superior este epígrafe.; EUcttis. ,í.^ '£ÍtUctiis.^'-y^i\^&
figuras morales serán la Dignidad ,. representfada en uaa j^er^-
ínosa matrona , bien aderezada ,. y que J.ieva sobre sí pn gran
peso, como una piedra quadrada de buvín tamaño ,,qHe:k
agovie el cuerpo; pero la piedra muy tallada, y llena ag
molduras , frisos , y florones de oro. Y á el otro lado ca-
tara el Favor, significado en un hermoso mancebo ar-r
niado , que en la mano derecha tenga un cetro , inclinado
hacia la tierra , y en la izquierda un escudo , en que este grar
bado el mar , y en él un delfin. ;r,
2 En el segundo ovalo se pondrá la administración del
Sacramento de la Eucaristía por el sagrado Evangelista i
Alaría Santísima , como capellán suyo ; y en la targeta sur
perior este mote : Sitpremum tindlqiic muniis. Y las figuras
morales serán el Misterio representado en un anciano, cu-
bierta la cabeza con su manto , el dedo índice de la mano
derecha en la boca , como encargando el silencio , y con la
otra mano mostrando un anillo. A el otro lado el Ministerio, ministerio.
representado en un mancebo con alas, y en acto de incensar.
3 Sigúese después de este caso el martirio de la Tina
de acevte , executado en el Evangelista por el emperador
Domiciano , de que se libró milagrosamente ; y así se le
pondrá en la targeta este epígrafe : Inanis insania. Y las fi-
guras morales serán el Martirio , representado en un hermo-
so mancebo , medio desnudo , con rostro alegre mirando al
cielo , los brazos cruzados sobre el pecho , donde se vean
algunas heridas, como de azotes, y un cuchillo clavado en
la garganta , y junto á sí un holocausto humeando. La otra
será la Maravilla , con una flama sobre la cabeza , seíía-
lando con la mano derecha á lo alto , arqueadas las cejas,
y
-vv
i -^a
MISTERIO.
3ÍARTIRX0.
JÍARAVIILA.
294
MUSEO PICTÓRICO.
SOZZDAD.
SABIDURÍA Diri-
JiA.
.e.'z.aivio\<i
SIV1N2DAD.
MI. SSeAKlO,
.^Xíí'ÍIlV'V.'A.
lA es.
COKMISSRACIOJ^,
6 C0M.PASI02Í,
y-GOh ia izquierda tendrá la flor que llaman maravilla, 6
campanilla.
^4 Sigúese la quarta medalla de nuestro glorioso Evan-
gelista, cuyo caso es , quando desterrado i la lila de Path-
mos , tuvo la ilustración del libro del Apocalypsi , que escri-
bió en ella , expresando la visión del cap. 1 2- de aquella
misteriosa muger con alas , que terminando el horizonte , es-
taba vestida del sol , <kc. y á un lado la batalla con el dra-
gón } y pondrásele arriba el mote : In soUtudine !Sapunt;a.
Y las iiguras morales serán la Soledad á la mano derecha,
signihcada en una íigura grave, y modestamente vestida, cu-
bierta la cabeza , y encima de ella un páxaro solitario , y en
en el regazo tendrá una liebre , y en la mano izquierda un
libro. La otra será la Sabiduría divina , representada en una
hermosa matrona , con una flama sobre la cabeza ; tendrá en
la mano derecha un escudo , en que estará grabado el Espí-
ritu Santo , difundiendo sus rayos , y en la siniestra el libro
cerrado de los siete sellos.
5 Sigúese la quinta medalla, donde se expresará el caso^
quando precediendo un trueno espantoso , se oyó aqiii JJa
tremenda voz , con que san Juan comienza su Evangelio:
In Principio erat Verhim , ^c. declarando la gent ración
eterna de Christo antes que la temporal ; y asi se le ponoiá
arriba este lema : Perterritiis mysterio. \ las hguras mora-
les serán la Divinidad , vestida de blanco , con un resplan-
dor , cercada la cabeza , repartido en tres flamas , de cuyos
extremos se forme un triángulo equilátero luminoso , y que
en las dos manos tenga dos globos , uno celeste en ia de-
recha , y otro terrestre en la izquierda. La otra sera el Espan-
to , que se representará en una muger , con las manos abier-
tas , y el semblante desfigurado , y espantoso , en acto propio
de admiración y espanto de ver algún gran portento.
6 Sigúese la sexta medalla , en la qual se expresa el ca-
so del veneno que dieron los infieles á el santo Evangelista,
librándose de su efecto , mediante su bendición , y resuci-
tando á muchos , que de haberle bebido murieron ; y se le
pondrá arriba este lema : Virus , & obititm siiperans. Y las
figuras mxOrales serán la Fe , significada en una hermosa don-
cella , vendados los ojos , el cáliz en la mano derecha , y la
cruz con el libro de los santos evangelios en la izquierda.
La otra será la Conmiseración , significada en una matrona
de grave , y piadoso aspecto , que la mano derecha tiene en
el pecho , con el corazón inflamado , y herido de una flecha,
y en la izquierda una cornucopia de dones , vertiéndolos
para beneficio de los necesitados.
7 Sigúese la séptima historia, en la qual se expresa quan-
do
LIBRO NONO.
'95
do cl santo EvangcÜsta , dispuesta ya la fosa de su sepul-
cro , dio su espíritu á el Señor , con universal desconsuelo
de los presentes ; y así se le puso en la targeta superior este
lema : Pretiosa in conspectu Domini. Y las Hguras morales
son , la Muerte de los Justos , representada en un esqueleto,
ricamente vestido , y con una mascarilla hermosa ; tendrá en
la mano derecha una targeta , ó escudo , en que esté gra-
bada el Ave Fénix , ardiendo , y batiendo las alas sobre la
pira de sus aromáticos leños , y en la izquierda tendrá una
cruz. La otra será la Bienaventuranza , signihcada en una
hermosísima doncella , con alas , y transportada mirando al
cielo , de donde le viene , por debaxo de una nube , un
gran resplandor , significativo del lumbre de gloria que se
coníiere á los bienaventurados para que puedan lograr la vi-
sión beatifica , proporcionándose nuestro entendimiento , me-
diante esta elevación , con un objeto tan sublime , y superior
á nuestras fuerzas. Tendrá asimesmo los brazos abiertos , y
levantados , en la mano derecha una guirnalda de flores , y
en la izquierda un ramo de laurel , y una palma , en de-
mostración de los méritos , y triunfos que ha obtenido , y
al cuello una hermosa gargantilla , que remate en un rico jo-
yel en mitad del pecho , y también sus brazaletes muy ri-
cos , y sortijas , que todas son preseas del esiposo á la esposa,
corno se ve en las sagradas letras.
8 Concluye pues la octava , y líltima historia de esta
banda , en que se expresa el caso , quando el glorioso Evan-
gelista se apareció una noche , juntamente con cl apóstol san
Phelipe , vestidos de blanco , y en caballos blancos , á el
Emperador Teodosio el Menor , y le alentaron con su au-
xilio vr que diese la batalla á Juliano Apóstata , como lo exe-
cutó , consiguiendo la victoria ; y se le pone en la targeta
superior este lema : AuxiUatiir vofis. Las figuras morales
son el Auxilio , representado en un mancebo gallardo , y
fuerte , bien armado , y con una espada levantada en la ma-
no derecha , en acto de acometer , y en la siniestra una ra-
ma dfii encina con sus hojas , y fruto. La otra será la Victo-
ria , representada en una matrona , con alas , y en la cabeza
cl yelmo , y cimera de plumas , el medio cuerpo armado á
la xomana , en la mano derecha tendrá una cornucopia de
varios dones , y riquezas , y en la siniestra una palma.
Esta historia:, y la. última de la otra banda, vienen i
I caer: dentro del presbiterio á los lados del altar mayor, no
sin misterio , por ser casos postumos á la vida de los santos,
no estando ya en está vida mortal ; y así era razón que ocu-
pasen distinto , y mas eminente lugar. Con tí?do lo qual
quedan elogiados de -todas maneras los dos gloriosísimos san-
tos
LA MUERTE
LOS JUSTOS.
DE
BIENAVENTURAN-
ZA.
AUXILIO ,
CORRO.
VICTORIA.
O SO-
296 MUSEO PICTÓRICO.
tos Juanes , Bautista , y Evangelista , Titulares , y Tutelares
de esta ilustre Parroquia , no solo en la descripción de la
gloria , y exposición de algunos misterios del Apocalypsi , en
cjue tienen tanta parte , sino en la dclineacion particular de
sus heroycos hechos , y gloriosos triunfos ; que todo ceda en
la mayor honra, y gloria de Dios , y de sus santos.
De los luneros de dicha bóveda no se hace mención,
porque estaban ya executados de otra mano : solo uno , que
habia quedado en blanco fué de la mia , que cae sobre la
puerta do la capilla de la comunión , y tiene á los lados de
la ventana dos vichas de color de pórfido , y encima una
esfinge , enigmática en su figura ; y así tiene en la targeta
del frontis este lenva : Aíeliora latent : aludiendo , no solo á
lo escondido de los enigmas, y misterios del Apocalypsi,
contenidos en la idea de la Pintura , sino á otros primores
ocultos de la perspectiva, executados en el mismo luneto»
desmintiendo sus ángulos , que como desde abaxo hacen
el efecto que se pretende , se quedan ocultos , é ignorados
de los que lo miran.
CAPITULO X.
Idea para la pintura de la bóveda de la capilla de
nuestra Señora de los Desamparados de la ciudad
de Valencia , execiitada por el autor
ano de ijoi.
PINTURA V£ LA
BÓVEDA,
H
§. I.
.abiendo de ser la pintura de dicha bóveda un panegíri-
co mudo de las glorias , excelencias , y prerogativas de esta
soberana Señora , y especialmente de aquellas que mas se
adaptaren á el glorioso timbre de protectora de los Desam-
parados , que q,s el tema á que principalmente ha de dirigirse
la retórica sileticiosa de esta oración delineada : se pondrá en
la parte superior á el retablo , y mas directa á la vista , un her-
moso trono de nubes , y angeles , donde esté presidiendo la
Trinidad santísima , ante cuyo supremo consistorio , v hacia
la diestra del Hijo de Dios , según aquel verso : Astitit Re-
gina d dextris tais , &c. se colocará esta soberana Reyna
con real corona , y con la vestidura bordada de oro , in ves-
titu deaurato , sin que le falte el acompañamiento hermoso
de las vírgenes : Addiicentur Regi Virgenes post eam. \
para expresar el atributo de protectora de los Desamparados,
estará en acto de interceder por ellos á su hijo sacratísimo,
que con grato semblante la atenderá , complacido de su ruc-
eo:
LIBRO NONO.
¡97
go : Sola, stne exem^lo placiiisti Domino nostro Tesu Chris-
to , y tendrá por insignia de su glorioso renombre el ramo
de azucenas en la mano , en demostración de señalar , para
asunto de su deprecación ha'cia los pobres desamparados de
este miserable mundo : coadyuvando este mismo intento los
dos inocenticos debaxo de su manto , ú de las alas de esta
candida paloma : Vini columba naa , &c. Sub umbra ala-
rum tuaruir protege, me. Acompañarán lo restante del casco
superior de la bóveda el coro de los sagrados Apostóles , los
mas inmediatos á el trono : Sedebitis super sea¿s duodecim,
íudicantes , &'c. Continuaran los Profetas, Patriarcas, Márti-
res , y Confesores , en que tendrán su debido lugar los santos
valencianos, como los mas interesados en esta soberana pren-
da : interpolándose varias tropas de angeles en. diferentes co-
ros de música , demostrando á el mismQ tiempo esta celestial
comitiva los gloriosos timbres de ser esta Señora Reyna de
los Angeles , de los Apostóles , Profetas , Patriarcas , Vírge-
nes , Mártires , Confesores , y de todos los Bienaventura-
dos , que todo conduce á el intento , pues esfuerza nues-
tra contianza , quanro acredita la protección , la excelencia
de quien la practica.
F
§. II.
el recinto inferior de las ventanas , respecto de haber-
se tapado las tres que estaban mas directas á la vista sobre el
retablo , así porque dexen la superricic mas libre para la exe-
cucion del trono referido, que es el objeto principal del asun-
to , como porque á el mirarle no deslumbrasen la vista con
lo destemplado de sus luces : ExceLns sensib'ile l<ed'¡t sen-
I sitm , quedan cinco ventanas en lo restante de la bóveda,
, las quaíes se adornarán con sus jambas , dinteles , y frontis,
y otros ornatos que mas convengan á su mejor simetría ; ter-
: minándolas contra el ambiente de la gloria , y ligándolas
1 con una balaustrada , que en forma de porción de círculo
. caminará de una á otra : en cuyos intermedios , respecto de
. ser quatro los que quedan libres entre las cinco ventanas , se
pondrán quatro riguras morales , demostrativas de quatro ex-
, celencias , de las que la Iglesia canta á esta soberana Seño-
ra , las mas concernientes á el titular de abogada , y asilo de
los Desamparados , que son : Saltis infirmorum , Refughwi
peccatorum , Consolatrix afjlictorum , Auxilium Chris-
' tianonun.
DISPOSICIÓN , r
ORNA TO DE LAS VEIf'
TANAS.
Tofn. II.
Pp
u
298 MUSEO PICTÓRICO.
- ■ , \^ ■ M
- > III.
L. :í; i:- t
a primera , que es la Salud de los enfermos , se repre-
sentará en una hermosa matrona, sentada gravemente sobre
una repisa , con un vaso en la mano derecha ' , y en la si-
niestra: un bastón nudoso , con una sierpe enroscada en él;
y á el ludo derecho tendrá junto á sí -una cigüeña , con un
ramo de orégano en el pico.
El estar sentada demuestra el reposo , y descanso que
recibe el paciente con el beneficio de la salud. El vaso en la
mano , demuestra las bebidas medicinales , en virtud de las
quaks se adquiere este beneficio 2. Y místicamente represen-
ta la gracia ^que en virtud de la protección de María santí-
sima , se comunica para beneficio de la salud espiritual y
temporal de los que cordialmente la invocan en sus dolen-
cias. El bastón nudoso representa los dias críticos de las en-
fermedades ; y la sierpe es símbolo de la salud , porque to-
dos los años se rejuvenece , mudándose la piel ; y es animal
tan cuidadoso de la vida , ademas de ser muy sano , y bueno
para muchas medicinas 3 , que escriben varios autores , que
por su natural instinto halla una yerba eficacísima para cor-
roborar la vista , y otra para restituirse la vida , aun después
de muerta : cosa increíble , aun con el subsidio de tan gra-
ves autotes ! Y en las sagradas letras vemos que Dios le or-
denó á Moyses que fabricase la serpiente de metal , puesta
sobre el madero , con cuya vista recibian salud los que se ha-
llaban heridos de la ponzoña mortífera.
Y últimamente la cigüeña 4 es símbolo de la salud , y
de la medicina ; porque ademas de que por instinto natural
busca el orégano para curarse , especialmente quando se sien-
te herida de las serpientes , con quienes tiene continua ba-
• falla J : con la largueza de su pico , y cuello se administran
la metiicina conveniente á su salud , para aligerarse el estoma-
go : de donde tomaron motivo los físicos metódicos para la
invención del clister ^. Y ademas de esto , el orégano ahu-
yenta las serpientes , y malas sabandijas , y es antidoto con-
tra su ponzoña ; y así también la tortuga lo busca , quando
sien-
1 Pausan, apud Cesar Rij), in nam eius herbx pastione , ciconia
Iconol. siomachi fastidium levant. Pter.
2 Rip. ibi. lib. 27.
3 Plin. hist. nat. uíristot. de not. j Apud Aristotelem , ciconix,
animal. ciim vulnus acceperint eas enitn
4 Quod si ciconiam, ori teñen- cum serpentibus assidué dimicate
tera origani ramusculum , qiiis fi- cognitum , origanum plagí impo-
gurarit ; hierogliphico eó medici- niint. Pier. Val. Ith. ;8.
nam sibi compacatam indicabit} 6 Pier. Val. de Ibi.
/' L'L I B R o NON O. ^J í^ 299
siente haber comido alguna víbora , para librarse del efecto
de su veneno '. ■
'J. Debaxo de esta figura se pondr? una targeta , de propor-
ción capaz , para fingir grabada en su casco una historieja de
' medio relieve de algún milagro de esta soberana Señora,
' concerniente á esta prerogativa 5 y en el remate de la tar-
i geta este lema : Salus, ^
I • i'^ 83 3i/p i^nvio:) i
§. IVJ- ^
Í-J2
a segunda , que es el Refugio de los pecadores' ,' se '«- refugio.
presentará en un hermoso mancebo , armado , de gallardo es-
píritu , y gracioso aspecto ; á el lado derecho tandrá un altar
á lo antiguo , y sobre él pondrá la mano derecha , empuñan-
do una espada desnuda , y en la mano siniestra tendrá un
escudo , en cuyo campo estará grabada una áncora , y-un
deltin enroscado en ella. ^-'^ ^
■ :. El mancebo armado demuestra estar dispuesto á todo
trance para defender , y amparar á el que se acoge á su pro-'
' teccion , y castigar á el que osado profanare él altar , que crá
entre los antiguos el último refugio de aquellos que de Otro
' modo no pndian librarse de la ira de su enemigo 5 pues si
' alguno se refugiaba en él , ninguno habia tan' intrépido que
profanase aquel sagrado lugar , cediendo siempre á la reli-
gión la ira. Y por eso Virgilio, introduciendo á Priamo en
' el último riesgo de su vida , sin esperanza humana de defen-
sa , finge á Hecuba , exhortándole que *se acogiese á el altar,
para asegurar su vida con el respeto de lareligion. 2, •-'
^ El áncora grabada en el escudo es también símbolo del
refugio 3 : Quod si sola anchara , niaiiti pratenta ,Jigtira-
■ retttr , refuginm indicabat , como previniendo el resguardo
en jjrenuncio de alguna tempestad.
El Dellín era tenido entre los antiguos en gran venera-
ción , por la experiencia de haber socorrido á muchos en sus
• naufragios , como á Arion , Anfión , Taras , Palemón , Pha-
' lanto , Telemaco , y otros muchos ; de suerte , que entre
ellos se tenia por delito el pescarlo , comerlo , ó hacerle la
menor ofensa 4.
Tom. II. Pp 2 Ten-
I Origani ípecies est , quatn á sequebantur, ut ewm ñeque vena-
testudine , cum ea viperam ederit, rentur, neque ul¡o pació ladere
adincolumitatem carpí, dicit Aris- fas iudicarent : qua: quidem relli-»
toteles , & ab eo Flutarchus. Pier, gioin xtarem, usqce nostratn pro
t^al. ihi. pagata est , cum multo? reperias,
a Firg. JEn. lih. í. qui delphinum, vel iíuerfícere, vel
3 Pier. verb. Rtfugium. Vcíci . ea de causa scelus putent:
4 Vetares vero ea de cau«a quod quaeilam illi sint cum huma-
(íelphinum tama venaratione pro- no genere comertia. /'»>'. ibi.
JEX CONSU£ÍO.
^(?.Q
M U SE O ,P I Q T O R I C O.
M
(ji-^. Tendrá a§iniQsmo dQb4:i.(^vde su mpm un targetdn ,. pa-
ra grabar en su peto otro milagro de esta sagrada Imagen
C9íi^,alusion^ t esta prerc^tjtyft:, y en la parte superior de
éheste lema ^efugiiun.: w %b.x.^ ¿i ""S
,Gion.
D K-r
rri
s
v^.V.
iguese la tercera , que es el Consuelo de los afligidos:
Consolatrix apíictoriim , la qual se figurará en una hermosa
matrona , coronada de flores , halagando con afecto enterne-
cido á un chicuelo afligido, y lloroso , juntando su cabeza á
la del chicuelo , y el corazón ardiendo nianifiesto en el pe-
cha , .ijfj cÓBf ía mano derecha señalando á esta soberana
Señora. - > ^ . ■ >i
Ponese en edad de matrona , porque para consolar á un
afligido se necesita especial discreción , y prudencia ' ; y. en
esta edad es mas connatural que en otrai , especialmente en
el sexo femenino, que es mas flexíblcj y, devoto , singular-
mente para enternecerse en qualquiera aflicción , la (jual es
medicina muy poderosa para consolar á el triste ; pues si la
mente del que consuela está poseida de diferente afecto , que
el que llega afligido , nunca logrará el fin que solicita ; y así
es necesario llorar con los que lloran 2 , para que unidos los
dos afectos , se transforme sin repugnancia la pena en la im-
p^resion que solicita el consuelo 3.
^j, ; Ponese su cabeza sobre U del chicuelo afligido , porque
así como el hierro para unirse con otro , no solo es menes-
ter que ambos se caldeen , sino que necesitan de llegarse
uno á otro, para que con los golpes del martillo llegue á
fraguarse la unión : así el que ha de atraer á el afligido á el
dictamen de su consuelo , no solo ha de caldearse en la fra-
gua de la caridad , revistiéndose del dolor del que padece,
sino que ha de unirse á él , esto es , hacerse de su parte , pa-
ra que logre con los golpes de la prudente persuasión con-
vertir el desconsuelo en gustosa tranquilidad.
Está coronada de flores , por el atractivo que tienen , así
por
I Consolatio mitis debet esse,
non áspera , qua: rr.agis dolorem
leniat , moerorem mitiget, quatn
commotionem excitet. cimbros, in
¡ib. dé losepho.
3 Qui non soliim gaudere,cum
gaudentibus , sed flere , cum flen-
tibus norunt , leniuntur áspera,
relevantur gravia,& superantur
adversa, ^ug. sup. loan.
3 Quum volumus afñictum quen-
dam á moerore suspendere , ordo
consolationis esi , uc studeamus
prius mcerendo eius luctui concor-
dare. Dolentem non potest conso-
lari qui non concordat dolori :
quia eó ipso quoda mcerentis afflic-
tione discrepar , minus ab illo re-
cipitur , qui mentís qualitate sepa-
ratur. Sed emoliri prius debet ani-
mus , ut afflictio congruat : con-
gruens inJisereat : inhxrens trahat:
nec ferrum ferro coniungitur si
non atrinque exusiione ianis iique-
tur. Gregor, in Moral.
jLLBRO NONO:in^ 301.
por su Jhcrrhosura, como por su fragrancia • :.cuyító calidades
ha dc.tjínur el consolador, no solo.en.Ja hermoSira- atractiva
de siis. afectos, sino en.la dultdfragrancia.. dé su* palabrás;^
Descubre en el pecho su coraáon con laflatna de la tfá^
ridad 2 , para demostrar , que del incendio de- esTa' soberana
virtud procede el piadoso afecto del consuelo, mif ando siem-
pre como objeto primario de esta operación -á -Dios : así
como .la llama que siempre se^encamina á lo alw) , sin ide'^
genf3rac;da su propensión narivaii. ¿^n •. j , njgtíri ■ nsd.
Y últimamente está concia; mano derecha seííalandoá
esta soberana Señora , ¡para deiriostCar 3 la fuente perenne de
dondfe dimana todo nuestro remedid , y consolación, -'t! o
-ti (Pondráseie debaxo de.esta figura Sü targeta-i'á medatleñ,
grabado .en su casco algún casoi milagroso de' esía-' sobéráhá
Kcyna , que tenga alusión á la ^presente prerogátívS , y en ^¿1
remate se pondrá esto lema : Solat'ium. ■ •: — .-;;ij:íI
c
§. VI..
'oncluye la quarta de estas figuras idbáléS'^ que es-?i
Auxilio.de Jos pecadores : Auxilium pccccjtQmm-^^lx qual/é- auxilio.
presentará un hermoso mancebo , armado, y 'con alas , pUés'i
ta la mano siniestra sobre un escudo , doride estai-á grabado
un navio en aira mar , hinchado el velamen , demostrando
ser impelido del viento en popa , y en la mano <derecha ten-
drá un nido de golondrinas. '"-' •'-'
Tintase mancebo yy con alas , para dar i entender la ce-
leridad con que acude á auxiliar á los que lo necesitan , co-
mo lo dice Ovidio \ Ad opem brev'is horaferenda est 4- ,y
ponese armado , porque el efecto del auxilio, no solo es
ayudar á el beneficio propio , sino defender del daño agenO;
El escudo es claro indicio de la defensa , y la nave en
altar mar con el viento en popa , demuestra el efecto del
auxilio , por cuyo medio somos inspirados , y conducidos
a el puerto de la .seguridad por medio de la protección de
esta soberana Señora : á cuyo intento parece haber dicho el
poeta : Ad te confugio , sirplex tucí numina poseo 5.
El nido de los polluelos de golondrinas, chillando, se-
gún Xenofonte , y otros autores , era entre los antiguos ge-
roglífico de la imploración del auxilio en los pueblos , de-
mostrando el nido la patria ; los moradores , los polluelos;
y
I Chariras De¡ diffusa est in 3 Deus est Pater noster , qui
cordibiis no<íXúf.. ^d Rom. j. dilexit nos, & dedit consolationem
_2 Charitas est actio rectitudi- siernam. 2. ad Thesal. cap. 2.
nis oculossemper habensin Deurn. 4 Ovid. 4. Metani.
Secuitdum^ug.G in ii.ser.t.dist.2. f- f^irg.i. Mn.
302 MU SEO^ PICTÓRICO.
y el clamor , la imploración del auxilio • : de donde viene
Íp. que dice> Ezequias en su cántico : Stcut pullus henindinis
^¡t clamab^i. \'; y. es muy. del caso este símbolo , siendo to-
dos los moradores de esta ilustrísima ciudad y reyno igual-
ípente interesados en los auxilios que por la intercesión de
esta soberana Señora nos dispensa la divina bondad.
J-: Pondrase últimamente dcbaxo de esta figura su medalla,
ó targeton, con. alguno de los muchos milagros de esta so-
berana Imagen , que tenga alusión á este renombre ; y en su
remate se pondrá este lema : AiixiUiim.
Estas figuras, respecto de suponerse solamente morales,
ó ideales , debían ser de bronce, para distinguirse de las físi-
cas, y reales que constituyen el ámbito de la gloria; pero es-
tando con bastante separación de las referidas en el recinto
de las ventanas , se pueden hacer de colorido , para mayor
hermosura , y dcleyte déla obra.
c
§. VIL
Concluirán últimamente debaxo del trono de la Virgen,
sobre la cornisa , en los dos ángulos , que quedarán hasta las
primeras ventanas , dos actos , de los que mas especialmente
practican los congregantes de este piadoso instituto. En el
primero , quando inspirados del cielo , por medio del repe-
tido milagro de la inclinación de la azucena que tiene en la
mano esta soberana Imagen , buscan algún desamparado ; lo
qual se demostrará conduciéndolos un ángel , que señala el
sitio donde está , que es el medio que tenemos para demos-
trar las divinas inspiraciones , que de ordinario son sugeri-
das por medio de los espíritus angélicos , que están por el
Altísimo destinados á nuestra custodia 3 , como ministros
suyos.
En el otro ángulo concluirá el otro acto , en que habién-
dole hallado , le recogen con piadosa decencia , poniéndole
en las andas , para cuidar del sufragio de su alma , y del be-
neficio de su cuerpo.
En medio de estos dos actos estará una targeta , en cuyo
casco se fingirá grabado un buitre en el nido con sus hijuelos,
sajándose un muslo con el pico para su alimento j lo qual
era entre los egipcios geroglífico de la piedad que se emplea
en
I Invenies apud Xenofontem, gium in Polyantkeo. verb. Auxiliutn,
hirundines in nido, ore patente i¿ apud Pier. í^al. Ub. 22.
pictas , populus auxiliuin implo- 2 Isoiie cap. 38.
rantes , hierogliphjcé significari. 3 Omnes siint administratorij
Nidus enim patriam, os vero ada- spiritus ia tninisterium mj.ssi. ^^¿
pertuiu clamorem 5 &i imploratio- Htbr. i.
iiem populorum ostendit. JípuJLan-
.o -LUBRO NONO.
3<^S
en los desamparados ' , no solo por la innata penetración de
su sentido para hallar ios cadiveii-s , aunque estén á la otra
parte del mar , según afirma san Gerónimo » , sino mas pro-
piamente porque en ciento y veinte dias que dura la crianza
de sus poliuelos , se niega á el ordiiurio exercicio de buscar
su alimento , por no dexarlos desamparados : Ne pullos de-
serat , socorricíidose para esto de su misma substancia , sino
ocurre accidentalmente otra cosa ,-de que prontamente se so-
corra , sin hacer falta á este cuidado. Así como los congregan-
tes de este piadoso instituto , negándose á sus ordinarios exer-
cicios , por no dexar desamparado á el que buscan , persevera^,
á costa de su propio sudor , y. substancia , hasta- conseguir -el
fin, i que les conduce tan piadoso zelo. Y califica la eleccloin
de esta empresa el haber sido reputada esta ave entre los egif^
cios , y mas especialmente en España 3 , por símbolo sepul-
cral , que es el hn á que en lo temporal se dirige la vigilancia
de esta santa congregación : pondrásele en sa remate á' esta
medalla este lema : Desertoriim ■protectio ;^ no desayuda á eJ
intento la naturaleza tan estraña del buitre , pues concibe sin
ayuntamiento masculino , y así no hay misculo en su especie:
cuya aplicación se dexa á la discreta reflexión de los doctos.
Con todo lo qual quedará elogiada esta soberana Reyna^
QOmo protectora de los Desamparados en la piadosa continua
deprecación á su sacratísimo hijo, como Reyna de los Ange-
las , Apostóles , Profetas , Vírgenes , Confesores , &c. como
Salud de los enfermos , como Remigio de los pecadores , co-
mo Consuelo de los afligidos , y como Auxilio de los católi-
cos , para que todo linage de conflicto asegure su remedio en
la protección de esta soberana Reyna. Concluyendo el tema
de esta oración visible la descripción del instituto , que milita
con superior exsmplo debaxo del estandarte glorioso de esta
e^lcstial Belona María Santísima de los Desamparados,
A cuyo mayor obsequio , estas primeras balbucientes lineas
consagra humildemente rendido su mas indigno , y obligado
siervo.
Z). Antonio Palomino , y Velasco.
CA-
1 Ad háec ^gyptii Sacerdotes
I miserationem per vulturem, ftmo-
I ra sua rostro proscindi;niein,expii-
I mebant. Illa enim centum & vigin-
ti diebus , quihiis in filiorum edu-
catione detinetur , nurr^quain ad
prxdam longiut provoiat , uni illi
curx intenta , ne pullos deserat , de
que propinquo tanium, qus fue-
rint in promptu convenatur. PíVr.
áe Culture.
2 (^uin etiam , ut O. Hierory-
mus attestatur , transmarina cada-
vera sentiiint. ^pud Pier. ibi, veri.
Dcsigfatio.
3 Tam pro natura, quain fu-
neris signo accepta esi lixc avis
á veterihu.s. Olim aurem apud
lber<;s vuitiires eraní pro Sepul-
chro:::ob id dicta Sepulchralís.
Pier. ibi.
Sillius. 13.
Tellure , ut perhibent ismos
antiqups Ibera,
E^ anima obscenas consumit
corpora vultur.
;'ia3í>i V.
LA IGLSSIA.
MUSEO PICTÓRICO.
CAEll'ULO XL
ob nc"
Kilo .
-Oiq <; • f' Oiñi , ' ». ' >'«.) ii;.-; ■
^fjcripchn>de ¡a pintura del frontis ^ ó medio punto del co^
KOfjfi que termina la bóveda de la iglesia del convtnto di-
~->áaV^.Estevan de Salamanca \, orden de Predrcadores\
oni¿ , íSíeecittadci por don Antonio P ahminO'Velasco.,
', pintor- de su jSdagestad^año:dfi'-jo^.
s
icndo el instituto de este sagrado sitio cantar alabanzas»
el Criador en esta Militante Iglesia , en representación de las
que perennemente cantan en la Triunfante los celestiales co-
ros de los bienaventurados espíritus , pareció muy apropo-
sito„pintar en dicho sitio la Iglesia Militante, y la Triun-
fante.; significando aquella la congregación, y unión de to-
dos los rieles , qu# militan debaxo de la bandera de Jesu-
Christo ' ; y esta el premio que está preparado para los qne
legítimamente pelean ^ , y para cuya expresión se puso en la
parte inferior de este sitio la Iglesia Militante sobre una her-
mosa carroza , con alusión á aquella misteriosa qnadriga de
Zacarías 3j y está representada la Iglesia con una hermosa
matrona , como esposa de Jesu-Christo 4 , vestida de ponti-
fical , con la tiara en la cabeza , y sobre ella el Espíritu San-i
to ; así por ser el que iní^ira , y dirige la Iglesia 5 , como
por ser el autor de la gracia , para entrar en ella por la puer-
ta del santo bautismo ^. Tiene en la una mano el libro mis-
terioso de los siete sellos 7 ; y sobre este libro está la custodia
con el Sacramento de la Eucaristía , por estar representados
en los siel^ Sellos los Misterios , y Sacramentos de la Igle-
sia ^ , y ser este el mayor , y el que por antonomasia se
llama el Sacramento 9. En la otra mano tiene el estandar-
te de nuestra redención , que es la cruz , donde nuestro Re-»
dentor acabó de perficionar esta segunda Eva , emanando
de su costado los siete Sacramentos , que con los evange-
lios , y demás misterios , componen , y hermosean mistica-
men-
I Nihjl aliud est Ecclesia quam
caetus hominum evocatorum. í*o-
¡yanthea ibi.
a Non coronatur nisi qui legi-
timé certaverit. 3. ad. Timoth. 2. a.
3 'Zachar, cap. 6.
4 Spunsa autem dicitur Eccle-
sia,&pecuüar¡cer Ecclesia ex gen-
tibus : & fideles, & etiam anima:::
Ítem Fccles¿a Triumphans. Laure-
tuí in Sylva. Cant. 2. 6. 3.
Veni , & ostendatn tibi Spoti-
sam uxorem agni. ^pocal, 21. c.
5 Non enim vos estis qui lo-
quimini , sed Spiritus Sanctu.s qui
loquitur. in vobis. Math. 10.
6 Nisi quis renatus fuerit ex
aqua , & Spiritu Sancto. loan. 3.
7 u^pocal. 5. a.
8 Rupert. 4. sup. u4pocal.-
9 Omnium miraculorum abip-
so factorum máximum. D. Ti>,
> ; L I B R O N O N O. >k
305
mente la iglesia católica , esposa dilectísima suya ^ ; y junta
la cruz tiene un libro abierto ^ donde se leen estas palabras;
Xi¿er Generatíotüs lesu Christi , por ser con las que co-
mienza el nuevo Testamento ; y está sentada sobre una pie-
dra quadrada « , como la ciudad santa de Jerusalen. .3. A uii
Jado, en la parte superior , está la Verdad 4 , con un sol eq
la mano , de cuyos rayos , y del Espíritu Santo , se ilumi-
na 5. Y á el otro lado está el Doctor Angélico con la plu*
ma en la mano , y un libro en Ja otra , mirándola con sem-
blante grato , para enriquecerla , y adornarla con las preciosa?
joyas de su sabiduría ^ , guarneciéndola cora ios incontrasta-i
bles baluartes de su doctrina , y defendiéndola de su§ eneytni-
gos con los fulminantes cañones de sus plumas 7,
Ac
.1 nu
•O
Lcompafianla también las virtudes morales, Prudencia.
[ Justicia , Fortaleza , y Templanza ^ , como raiz de las inte-
grales , por cuyo medio derruye , y avasalla los vicios , que
en la parte inferior del carro van atropellados de sus tun-
das , hgurados én los animaiss , que los ^íqji^qIJI^ ^^
se verá adelante>
V.
§. in.
a llevado este carro deraqaellos quatro misteriosos c*¿
ballos , de color vario , de la referida quadriga , que en sprir
tir de sagrados expositores , se entiende de los blancos , y
negros ; lo qual simboliza la sagrada religión de predicado-
res 9 , como lo aplica la Iglesia en el oficio de san Vicente
Fcrrer 1° : signiticando también los quatro Evangelistas $ar
variet8te:::& fili« Tyri in muneri-
Tom. II.
svffic. conc, tract. 8^
T Sern
cap. 41.
Unitas Ecclesix qux late patet
in Sarratreniorum omninm com-
muniune , & societate. D. ^ugust.
de Baftism.
2 Til e<it Petrns , & super lianc
petram asdificabo Ecclesiam tneam.
Math. 16.
3 Civitas in quadro posita.
^pocal. 2 1 .
4 Ecclesia Dei vivi columna,
& fitmamentum veritatis. i.. adTi-
nioth. t,.
? Fulget cnim Ecclesia non
suo , stíü Chrisii lumine , & splen-
dorcm sibi accersit de sule lustí-
!ije. ^nthr. ¡ih. 4. Hexam. epist. 8.
6 Astiiit Regina á dextris tuis
in vestitu deauíaiu : circumdau
bus vultum tuuin deprecabuntur,
omnes di vites plebis. Psalm. 44.
7 Terribilis ut.casnorum,a,ciqs
ordinata. Cant,, 6.
8 TabernaculumChristi est Ec-
clesia ; Tabernaculum lu.sti qufel^-
bet fídelis anima. Unüm fit ex lig-
nis imputribilibus : aliud ex Sanc-
tis animabus : tertium ex Donis, &
Virtutibus. Hug. 1. 3. de Clau. ahim,
9 Nfg. Card. ex D. Hieren, ibi.
10 Quatuor recta rotis agitar
mirabilis quadriga Domini, Vin-
centius cuiii Christo iungitur tri-
no Prxdicatorutn cardini , quoriim
virtute fide< regitur, &c. ducun*
hi reddám Evangelij , velut eqiii
'fortes , Si varij. EccUsia in Offisii
eiusdem.
■-V iiv
■ - I x'S.
VIRTUDES TEO-
LOGALES.
DEVOCIÓN.
ARMAS
IGLESIA.
DE LA
IGLESIA
FAl^TE.
TRIlTií'
306 MUSEO PICTÓRICO.
grados ' , como partes tan integrales de está mística esposa '.
Y hacia la proa del carro se miran las Virtudes Teologales
írtas adelantadas , como que se encaminan directamente á
Diois ; y especialmente la Caridad , que es la que permanece
én la patria , y la que guia , y dirige esta quadriga , por ser
h que encamina todas nuestras buenas obras á el ultimo, y
verdadero fin. Delante de estas se mira la Devoción , excitán-
dolas á la del rosario ; y la Esperanza está as.da del que tiene
én la mano el glorioso patriarca santo Domingo , señalando
i lá Virgen , de quien recibió este singular favor , animándo-
las , para que por medio de la devoción del sagrado rosario
aspiren los fieieis de la Iglesia Militante , á lograr la suma fe-
licidad de la bienaventuratiza en la Jerusalen triunfante.
Junto á la Igl sia está un chicuelo con una targeta , en
cuyo campo se mira una granada , y una campiña , g.^roglí-
fico de la Iglesia 3 , y estará coronada la targeta con las lla-
ves y liara pontificia 4.
^■.up
D
§. IV.
'elante de este carro se miran atropelladas de los caballoi
tres figuras , que representan la ignorancia , el error, y la He-
regía , que rabiosa se morderá las manos , viendo su ruina,
rasgados sus papeles , y los falsos dogmas de sus libros.
.» n j V.
X3iguese á esta delincación de la Iglesia Militante la descrip
cron de la Triunfante s , donde los justos logran la corona dt
la bienaventuranza , que es el premio que se grangearon ei
esta vida por sus buenas obras , con los méritos de Jesu-Chrií
to, logrando la visión beatífica, y posesión del sumo bien po
él entendimiento , elevado con el lumbre de gloria , para toca
objeto tan improporcionado, y distante de sus fuerzas na
turales : de cuya unión , y posesión en esta innumerable multi
tud de bienaventurados, resulta la Jerusalen, o Iglesia Triun
íante ^ , que se describe en la parte superior de este sitio.
\
■ X Quidrjgx Dei sunt quatuoi
Evangelistae. Laur. & ^ug, de Civ.
Hei. 32.
2 Columna autem , & firitia-
xnentum Ecclesias est Evangelium.
Iren. lib. 3. cap. i.
3 Punicum malum tintinabulo
adiectum Pier. Val. lib. 45. p.121.
4 Trado tibi claves Regni coe-
lorum , &c.
5 í^ar va civitas est militans Deo
in térra Ecclesia parva inqiiam coir
paratione eius , qua: tríumphat i.
ccelis, pauci in hac civitate sun
viri , Sancti scilicét , & electi Deí
Olimpiad. in Ecclesiast. cap. 9. I
6 yípocal. 21.2. Confitebuntu
cceli mirabilia tua Domine; etenirj
veritatem tuam in Ecclesia Sanctíj
rum. Psalm. 88. Est etiam Ecclesi'
magna cztus Beatorum. Lciur. i
Sylv. ,
.o JI LIBRO NONO. 307
Y respecto de que el objeto especificativo de esta feli-
cidad suprema es el mismo Dios , se pondrá la Trinidad San-
tísima en lugar eminente, sobre un trono de nubes ' , asis-
tido, y sostenido de variedad de espíritus angélicos; y á la
, mano derecha estará María santísima intercediendo por los
i viadores de este mundo , y por La exaltación de su Iglcsiaj
; á el otro lado san Juan Bautista, como privilegiado entre
I los nacidos ' : á María santísima sigue el coro de las vír-
genes 3 , V á Christo el de los Aporróles 4 , á el Bautista el
• de los mártires , donde ocupa lugar preeminente , y cercano
á el trono del Señor , el glorioso protomartir san Estevan
intercediendo por esta religiosa familia , como titular , y tu-
¡ telar suyo ?. Sígnese el coro de los confesores , y entre estos,
i y los mártires , aquellos santos de esta sagrada religión , que
, han obtenido estos gloriosos timbres , y asimismo los na-
i turales de esta ilustrísima ciudad , y universidad ccleberrimaj
I -lo restante acompaña variedad de angeles en coros de mú-
sica , y en orros actos de reverencia , y culto á su Criador , y
. otros con palmas , y laureolas , para coronar á los que Icgítir
' lilamente han peleado , y triunfado en la Militante Iglesia.
DESCRIPCIÓN D£ ZAS VIRTUDES,
y Ji^iiras simbólicas que acompaftan día. Iglesia
. . Militante.
E
LA VERDAD.
§. VI.
stá representada eft una hermosa doncella , aunque des- ^-^ vsrdao.
nuda , honestada con algún velo ; en la mano derecha tiene
! un sol , y con la otra un libro abierto , y una palma , y i
los pies un globo terrestre.
I Represéntase desnuda , por denotar la sencillez , y pu-
I reza de la verdad , sin artihcio , ni ficción alguna : por lo
I qual dice Séneca ^ , que la verdad es una simple oración,
j Tiene el sol en iá mano , así porque la verdad ama la
luz, y la claridad; como porque mira á Dios, que es el
verdadero sol , y es la misma verdad , como lo dixo Chris-
; to Señor 7 nuestro.
Tom. 11. Qq 2 El
1 Ecce gloria Dei apparuit in tanquam palmites adherere. Rab,
' nube. Ex.:d. i6 nubes & caiigo in Serm. de Imtit. sokmnit. omn. SS.^
circuitu eius. Psa!m. 96. 5 Funde preces viro dcoto ti-
2 Non surrexit rnaior interna- * bi nunc collegio. Ecclísia inOffi¿.
tos mulierum. jVíirA. 11. 6. eiusJ.
■^ Adducentur Regi virgines post 6 Senec. Epist. 5.
■«ajli. jPíb/"'. 44v 7 Kgu sum vía, veritas, & vi-
4 Hi veirx yiti , idest Christo, ta< loan. 14.
írudencja:
308 MUSEO PICTÓRICO.
El libro abierto demuestra las ciencias donde se estu-
dia , y acrisola la verdad , y la palma significa su fortaleza:
porque así como la palma ^ no cede á el peso , antes se opo-
ne á él , así la verdad no cede á su contrario ; pues aunque
muchos la. impugnen , siempre resplandece , y queda triun-
fante , como se ve en tantos invencibles mártires , que por de-
fensa de la verdad evangélica han derramado su sangre , ador-
nando con repetidas palmas , y laureolas la Militante Iglesia.
Tiene á sus pies el globo terrestre , así porque desprecia
las cosas terrenas , y caducas , por aspirar á las celestes , y
eternas , como por haber nacido de la tierra , según el Pro-
feta Rey 2.
DESCRIPCIÓN DE LA PRUDENCIA.
_Lia Prudencia se representa en una matrona con dos ros*|
tros , de los quales el posterior es de anciano : se está mirañrj
do á un espejo , y tiene una sierpe rodeada á un brazo.
La Prudencia es una virtud , que según san Agustín 3,
ordena lo presente , acuerda lo pasado , y previene lo futuro.
Por eso se le pone en la parte posterior de la cabeza el ros-
tro de anciano , con que mira lo pasado ; y en la anterior el
otro , con que ordena lo presente , y previene lo futuro , re-
gulando sus acciones con el espejo.
La sierpe es símbolo de la Prudencia , porque quando
recela algún riesgo , resguarda la cabeza , cercándola con re-
petidas vueltas , y lazos de su cuerpo , para defender la vir-
•'^"' ! -^-i i^yj yjf.^] y animal que principalmente en ella reside. Y así
nos enseña , que por resguardar la virtud , hemos de expo-
ner á los golpes de la fortuna qualesquiera otras cosas , por
muy estimadas que sean , que esta es la verdadera Pruden-
cia : por I0 qual dixo Christo Señor nuestro , que seamos
prudentes , como las serpientes 4.
JUSTICIA.
JUSTICIA. JLia Justicia está vestida de blanco, en la mano derecha
tiene las fasces consulares , junto con la segur , y en la si-
niestra una flama , y junto á sí la espada , y el peso : se viste
de blanco , porque el Juez debe ser limpio , sin mancha de
soborno , ni de propio interés , ó pasión que pueda torcer la
rectitud de la justicia ; lo qual demuestra también la flama,
que
1 Plin. nat. hist. vident.
2 Pífl/w. 84. 4 Estote prudentes, sicut íer-
3 •^"g- od Herem. ierm. de Pro- pentes. Mí^c. i o. 6.
LIBRO NONO. 309
que siempre se encamina á lo alto , sin que baste diligencia
alguna para torcer su natural impulso ; y así la justicia ha
de estar siempre recta , sin torcerse por respetos humanos,
ni fines siniestros , mirando siempre á Dios que es. Ja verda-
I dera justicia. ' •'
Las fasces consulares eran entre los romanos, la ¡nsig-
¡ pia de los magistrados , que llevaban los litores ' ; y el peso,
y la espada es para pesar, y medir el, castigo según el mé?
rito de la causa.
LA FORTALEZA.
na muger armada , vestida de color leonado' , con el ''OR^^^^^^-
! brazo izquierdo abraza una coluna,,, y, .en la manO; derecha
tiene una lanza. ;'.;r:;.L% '/ , ' '(
Ponese armada , para demostrar que ha de estar aperce-
bida para resistir los embates de la fortuna con ánimo cons-
tante ; lo qual demuestra también el color leonado , porque
el león entre los egipcios era símbolo de la fortaleza ^.
Abraza la cokiru , así porque esta es la mas fuerte de las
partes del ediHcio , como por ser la que sostiene el peso de
las demás , y ser para eso instituida, aoii..., .; ^u c'.t:j;'
La lanza demuestra , que no solo consiste la fortaleza en
resistir , sino también en acometer , y' humillar la soberbia y
arrogancia de los que injustamente la asaltan , según aquel
íiúon\dL vciOtú:Vim vi repeliere lipet. ., ^
s.
LA TEMPLANZA.
e representa en una muger con un cíngulo en la mano,
\ según aquel texto : S'int liinibi vestri pracincti 3 ; y en la otra
un freno , para denotar que la Templanza ha de corregir , y
enfrenar los desórdenes de nuestros apetitos , y pasiones 4.
s
§. VIL
LA FE.
e representa en una hermosa doncella vestida de blanco,
vendados los ojos , y con el cáliz en la mano derecha , y ua
libro en la izquierda , y en acto de moverse con diligencia.
Demuéstrase actuosa , y diligente , por denotar quan ne-
cesfrio es el obrar junto con ei creer. Pues como dice el
•^".^^"w*"*^- apos-
I Tit. Liv. ihi. .3 ZfUC, 12. rf.
s Piír. ^fl/. rer*. Virtus. 4 Fifr. i^aijib. ¡6. (¿ ^o.
FE.
3IÓ
M U S EiC^ P I C T'O R I C O.
apostoí Santiago ' , la Fe sin las obras está muerta i y con
ellas se viviHca , y pertkíona. n j>iuq ;
El cáliz se le pusiO por representación del Sacramento
eucarísíico < el qual e& misterio de-Fe : Álysterhnn Juiei ; y
por lo mismo tiene los ojos vendados , porque la Fe solo ha
de creer ,-n(J'>ver , ríí' examinar , que éso no seria Fe , sino
evidenciá> Y el Libro cerrado demuestra' la escritura sagrada,-
dond& sá egcierran los «listerios de, la fe católica.
£SF£HANZ4
.•Í5Í0TL
CARIDAD^
.•5. ■i.
u
ESPERANZA.
na hermosa doncella vestida de verde , coronada de íTó-
ires de almendro , la -mano derecha sobre el corazón , los
ojos levantados al cielo, y en la mano siniestra una áncora. 1
El vestido verdf' denota el verdor de las yerbas, que dan
esperanza de las mieses ;' así como la flor del almendro.' anun-
cia también los frutos con mas anticipación que otra.
El áncora se le pone por ser instrumento de seguridad
para obviar los accidentes que pueden perturbar la esperanza
en la dilación del bien ;que se desea ; por eso p<)ne los ojos
en el cielo , porque aquel es el sumo bien, á que aspira , con
los afectos de su corazón , signiticados por la mano en el pecho.
M di. i y.uX:A.RJE>A:E>. L , .
Ü..j^ji ^íL.úufi Hi 'j:n,>fntiau{ni :,un ?ol sb ti-jru
na muger vestida- de roxo',' .qué en la mano derecha
tiene un corazón ardiendo , y con la siniestra abraza á un
chicuelo , y en la cabeza tiene una flama.
La Caridad es un hábito de la voluntad infuso de Dios' "^
que nos inclina á ainatle ^ como á nuestro último ün , por sí
mismo , y al próximo por Dios , como á nosotros mismos 3;
Y así el corazón ardiendo , y la flama sobre la cabeza , de-r
muestrafl el amor en -Dios ; y el abrazar al chicuelo el amof
del próximo , dirigido también á Dios , según lo que dixo
Christo Señor nuestro : Quod'iifíifx minimis mdsfccist'is^
mihi fecistís 4.
El color roxo del vestido , porTa semejanza con el color
de la sangre , denota , que hasta la efusión de la sangre \ f
sacriflcio-de la vida^ se ha de estender la verdadera caridad^
según dixo el Apóstol : Alaiorem charitatem nemo habety
qiiam ut animam suam ^onat qttis pro amicis suis í.
LA
. I Nam Filies sineopetibusmor-
tua est,&ex operibus consumatur.
iacob. 2. d.
2 Chantas Dei diffusa est ¡a
cordibus nostris per Spiritum Sínc-
tum,^Uidatusestnobis..<^íítora,5j.
3 JEst rectissirrali^nimi, afelio,
qua diligitur Deus propter se, SÉ
proximus propter Deum. luxta Au-
gust. G in 3 . sent, dist, 2 2 ,
4 Math. 2 j. (/. • '•
j /e<j«. 15. ..
LIBRO NONa'JZA
S»*
ZA^DEVOCION.
\^ na hermosa dorttélla modestamente vestida , hincada
de rodillas, con una riama sohre-Ja^ cabeza^ y; ..un rosario
' en Ja mano. ofc.r'Jfr't. j Lib5-| [j , ^.
Es la Devoción , según el Doctor Angélico'^ una va^
I hintad pronta , y dispuesta para obrar lo que sea del ser-
vicio de Dios I. Por esto tiene la flama sobre la cabeza, por-
que todos sus pensamientos se dirigen i Dios , como la llama»
que siempre se dirige á lo alto : y ponese de rodillas , por ser
esta la postura mas apta para los exercicios de devoción j y
asimesmo con el rosario en la mano , por ser este en lo exte«
rior el medio mas significativo de la devoción. i
ii
P
JL a
§. Vil I.
OS SIETE ANIMALES
QUE SIMBOLIZAN I^S V/CZO^.^ \ "" > i =
*'%
ara la Soberbia el pabo , para la Avaricia el lobo , para
la Luxuria la cabra , para la Ira el oso , para la Gula el aves-
truz , para la Envidia el perro , y para la Pereza la tortuga *.
ZA IGNORANCIA.
U-r T
na mugar con rostro diforme , y carnoso , coronada ae
adormideras , caminando descalza en campo lleno de abrojos,
y espinas , vestida suntuosamente de oro , y piedras preciosas,
cuya moralidad se dexa entender bastantemente 3.
Un
EL ERROR.
hombre tosco en hábito de caminante , ó peregrino,
vendados los ojos , tentando con un bordón para hallar el
: camino. Los ojos vendados demuestran la ceguedad del en-
tendimiento así como el bastón demuestra el sentido , con
cuya guia , sin la dirección del discurso , es preciso caec
: en muchos errores 4.
DUYQClOjf.
oía^^
IOS SI£TE VICIOS.
JGHQRANCIA.
ERROR.
LA
X Est voluntas prompta facien-
di , quod ad Dei servitium p«rtiner,
D. Tb, 3. 3. i^uíest. 8i. art, i.
3 PUn. nat. bist. (i Pifr, i^al. ibi.
3 Cesar Rip. iÜ,
4 Ibidem.
31^
M US EO FICTO Ri C O.
\J ná vieja seca ,y flaca ^ <ie espantoso, aspecto, los cabe-
llos de áspides, emcscados^ ,deiuo.í!tí.ai)do, s.us pensamientos
nocivos , el pecho descubierto ■, las tetas pendientes j secas,
y arrugadas , incapaces de dar nutrimejito saludable : tendrá
€n Ja mano siniestra un libro medio abierto,, de donde se ven
«alir áspides-; y con la mano derecha estará en acto de arrojar
jalgunos , solicitando introducir sus infernales sectas.
y^¿ /Y se advierte , que afinque en algunas de las sobredichas
figuras morales , por causa dó la composición del historiado,
•y de -algunos actos que exercitan , no se vean todos sus
símbolos , ó insignias ; teniejodo algunas , se supone teiier las
demás , que por la dicha razón se ocultan.
CAPITULO XII.
'idea para la pintura de ln mpul» de la capilla del Sa-
grario en el real monasterio de la santa Cartuxa de la
.z3i:)rT 5Liii'¿ ¿31 tr>L:6nidad de Granada \ .año de í 7.1 i ^por don Antonio
Palomino y Velasgo , Pintf^r d§ Cámara,
: ... mas antiguo dflR^y miSJtro smor.
H.
i I' \ k
Lase de pintar en dicha (cúpuk en ia parte mas directa á
ja vista , y háeia la mitad de su movimiento , la custodia , y
forma del santísimo Sacramento , con algunos serafines á el
pie de dicha custodia , la qual estará puesta sobre el globo
terrestre , según aquel texto (a) : Qni possuit prodigia siiper
terram ; y este globo Je tendrá sobre sus hombros, como sa-
grado atlante de este místico cielo , el glorioso patriarca sai*
Bruno , según prosigue el texto ; Qiioniam ego sum JDeus,
^xaltabor in gentibus^^ exa.lt abor in térra i y estará el san-
to arrodillado §obre una nube refulgente , acompañado de anr
geles , y serafines : y á los lados del tantísimo estarán dos
postrados , pon alusiojí 4 aquellos que dice Isaias (¿) ; y asi-r
mesmo otros serafines , que formarán un círculo , o corona
en la parte superior.
Mas arriba estará el trono de la Trinidad santísima , acom-
pañado también de angeles , y serafines , y á la mano derecha
testará la Reyna de los Angeles (c) Astitit Regina d destris
tuis,
(a) Psalm. 45^
(¿) Jíai.6.
(c) Psalm. 44*
LIBRO NONO 313
tais , á quien seguirá cl coro de las vírgenes : Additcentur
Keg't virglnes post eam , que siguen á el cordero inmacula-
do Christo Señor nuestro en el Sacramento eucarístico : Qua
seqiintiir cigniim , ^c.
A el otro lado estará el sagrado precursor san Juan Bau-
tista , á quien seguirá el coro de los profetas , patriarcas , ana-
coretas , y solitarios.
En la parte superior se pondrá el coro de los sagrados
Apostóles : Sedcbitis siipér sedes duodecim indicantes ; y
lo restante se ocupará con otros santos mártires , y confe-
sores , y algunos de la religión cartusiana , y otros naturales
de estos reynos de Castilla.
En otras partes se pondrán coros de angeles con instru-
mentos , y papeles de música ; y los sagrados doctores de la
Iglesia se pondrán los mas cercanos á el Sacramento , en es-
pecial aquellos que mas se señalaron en escribir de este sobe-
rano misterio : como san Agustín , y santo Tomas , &c. y
los quatro sagrados Evangelistas se reservan para colocarlos
en las quatro pechinas de diclia capilla.
E,
§. II.
m el recinto del sotabanco, ó pie derecho de la cúpula
se harán quatro compartimientos de corredor , que vengan a
terminar , formando cada uno un semicírculo , en un pedes-
tal , capaz de recibir una figura sentada , y abaxo una targeta
con dos chicuelos , d angelitos ; y en los vacíos de estos cor-
redores se han de colocar unas medallas aovadas , en propor-
cionada grand<.za ,.en cuyo casco , o peto de color de oro se
han de hngir grabadas historias del Testamento nuevo , que
tengan alusión á el Sacramento j y estarán guarnecidas de
adornos de pórfido , y oro , encopetados con un jarrón de
flores , para encrespar , y divertir las líneas sobre el anillo de
la córnjsa, de suerte ; que vienen á ser quatro figuras, y qua-
tro medallas , d historias , en la forma siguiente.
En la principal , que estará en el medio mas directo á za fe.
nuestra vista , se pondrá la Fe , representada en una figura
moral , ó iconologica , como una modesta virgen , vestida de
blanco, para denotar que no necesita de la mixtura de las
sciencias , que son los colores que artificiosamente se intro-
ducen en el blanco , no necesitanda este de tintura alguna
mas que de su natural candor, y pureza. Y así el católico,
para la ilustración de la fc , no ha menester mas sciencia , ni
artificio que la sinceridad , y pureza del alma , mediante la
divina gracia.
Tendrá esta figura vendados los ojos , significando que
Toni. II. Rr no
RELIGIÓN MONAS-
TICA.
314 MUSEO PICTÓRICO.
no es menester ver lo que se ha de creer , pues como dice
san Gregorio {a) : Fidcs non habet meritiim , tibi humana,
ratio -prcebit experimentiim.
Tendrá asimesmo en la mano derecha el libro de los
santos evangelios , y en la siniestra el cáliz , así porque esta-
m.os obligados á creer los santos evangelios , como por ser el
Sacramento eucaristico misterio de fe : ^ysterhimjidei , &c.
En la targeta , que tendrá debaxo esta iigura , se leerá es-
te texto (F) : Beati qiii non videnint i^ crcdidcrnnt.
En la medalla , que se le sigue hacia la derecha del que
mira , se fingirá grabada de medio relieve la institución del
Santísimo Sacramento en la noche de la Cena.
E.
§. III.
nfrente de esta figura , y hacia la parte de la iglesia, le cor-
responderá otra de la Religión monástica, representada en una
matrona grave , y modesta , cubierto con un velo el rostro,
para denotar que nos hemos de negar á el deleyte de todos
nuestros sentidos : y también porque mediante la contempla-
ción , vemos á Dios en esta vida , como debaxo de enigmas, J
y velos , como dice el Apóstol : Per spccidum in anigmate.
Tendrá esta figura en la mano derecha un crucifixo , co-
mo objeto , y fin de todas sus obras ; y asimesmo unas disci-
plinas , y un silicio , como instrumentos de penitencia , y
mortificación ; y en la mano siniestra tendrá una lucerna en-
cendida , demostrando lo ardiente , y devoto del afecto , siem-
pre dirigido á el criador , como la luz , que camina siempre
derecha á lo alto.
Estará vestida de una rúnica blanca, y ceñida, para deno-
tar en lo uno la candidez , y pureza del alma , y en lo otro quan
ceñidos , y ligados hemos de tener nuestros afectos , y pasio-
nes ; que por eso se llama religión , d religando : porque ade-
mas de lo que la ley de Dios á todos nos manda sujetar, y ligar !
nuestras pasiones á el yugo de su santa ley ; á los religiosos les
i:\ Ki inanda religarlas ; esto es , sujetarlas mas estrecha , y rigurosa-
mente con la aspereza , y continua mortificación , lo qual deno- j
tara el manto, que será de color entre ceniciento, y amoi'etado. 1
i- i En la targeta inferior suya se leerá este texto : Sint him-
¿i vestri pr¿ecinct¡ , & lucerna ardentes in manibiis vestris.
u La historia que se ha de grabar en su medalla inmediata
será la refección de Christo Señor nuestro en el desierto , mi-
nistrada por los angeles después del ayuno , y del triunfo de
las tentaciones. del enemigo. '/ít^j.:.
La
c (a) D. Gregw.iim. 26. ib) loan. 20. I
( >
ILIBRO NONO.
3^í,
L
§. IV.
fa otra figura , hacia el lado del evangelio , será el Sileft- ü sjzsh'cio,
i cío , representado en un anciano , grave , y modestamente
! vestido , aplicando el tledo índice á la boca , en dcmostra-
' cion de callar ; y represéntase anciano , porque la edad senil
i persuade mas naturalmente el silencio , como aquella que lía
I mas del cre'ditn de sus obras , que de la ostentación de sus
palabras. Tendrá á el lado siniestro un patillo con una piedra
en la boca , ó el pico ; porque siendo esta ave muy graz-
Hadora , sin armonía , ni consonancia alguna , se corrige de
' este defecto , teniendo la piedra en el pico , la qual le im-
pide el graznar.
Tendrá también esta figura un ramo de pérsigos en Ja
mano derecha , por haber sido este árbol consagrado á Ar-
pocrato y dios del Silencio , á causa de tener la hoja seme-
jante á la lengua humana , y la firuta á el corazón ; y coma
este es el principio de la vida , y esta depende del uso de
la lengua (^) : JÜór.r S? vifa ia tndnihis lingii¡£ , con el Si-
lencio asegura la contingencia ; y se leerá en su targeta este
te^XoiVítam SiUntio h-ansigentes (y). )
La historia de la medalla inmediata será el convite de Marta
áChristo Señor nuestro, y María ^^S/y^/u secns Recias JDomini^
E,
§. V.
nfrenté de esta figura , y á el lado de la epístola estará solssap.
la Soledad , representada en una matrona , vestida de blanco,
para (Jenotar !a pureza de su ánimo , enagenado de todo li-
, nage de afectos , y pasiones , ó negocios que la manchen,
¡y ofusquen. i
Tendrá sobre la cabeza el páxaro Solitario , según el tex-
to del Profeta ; y debaxo del brazo derecho una liebre , por
ser este animalcjo tan solitario , que no solo habita los luga-
res desiertos , sino que nunca , ó rara vez se hallan dos jun-
tos en un lecho.
Tendrá asimesmo un libro en la mano siniestra , para de-
notar que el fin del hombre solitario debe ser el estudio , la
doctrina, y contemplación, porque de otro modo la Soledad
fuera cosa indigna , y vituperable , corpo dice Aristóteles (c);
y se le pondrá en su targeta este texto (d) : Sicut fas ser so-
litnriiis in tecto.
Tom. II. Rr 2 En
\a\ Proverh. 18.
tr [b) Estítr. 13.
(c"» .'írist. ¡ib. I . Polit.
(d) Psalm. 101.
^i6; MUSEO PICTÓRICO.
En la medalla inmediata se expresará la Cena de Chris-
to Señor nuestro , y sus do& discípulos en el cantillo de I maus,
donde le conocieron á el tiempo de partir el pan , y donde
iban como solitarios , y peregrinos. ■ ;
c
§. VI.
.QL..-iX.XCl
ion todo lo qual queda formado en este recinto un con-
cepto de la Iglesia Militante , donde con el principal funda-
mento de la fe , se erige el sagrado edificio de la rehgion mo-
na tica, y especialmente es un panegírico mudo de la sagra-
da religión cartusiana , fundándose con singularidad en el si-
lencio , soledad , contemplación , y doctrina , por cuyos
medios se asegura el logro de la bienaventuranza eterna en
la Jerusalen Triunfante , representada en la gloria, que so ex-
presa en todo el ámbito de la cúpula , dirigiéndose los repetí-
dos inciensos de esta santa comunidad á el mayor obsequio
de este soberano Señor Sacramentado.
CAPITULO XIII.
Cerogltficos que formó el autor para el funeral de la m
serenísima reyna nuestra señora Doña Alaria
JLuisa Gabriela de Saboya año de i-ji^. '
.§. I.
X Xabiendo puesto ya en los capítulos antecedentes varias
ideas de obras de pintura , para que sirvan de alguna luz i
los menos versados en letras , y á los doctos de asuntQ para
«corregir , y adelantar , en que prevengo la satisfacción de re-
petirse algunas figuras , y tropos , por la univocacion de los
asuntos , me ha parecido también poner algo perteneciente á
geroglíficos , por ser este uno de los temas que suelen ofre-
cerse á el pintor , especialmente en funerales de príncipes,
y personas reales. Y así habiendo encontrado los últimos
que se me ofrecieron á el funesto asunto de la mas tier-
na , y fragranté flor saboyana , la serenísima reyna nuestra
señora Doña María Luisa Gabriela de Saboya , que está en
gloria , los pondré aquí con la misma sinceridad que las ideas
antecedentes : previniendo solo , que en este linage de asun-
tos no se han de poner figuras humanas , sino alguna mano,
ó esqueleto , si fuere fúnebre el asunto ; y en lo demás remi-
to á el lector á lo que diximos á este propo'sito en el tomo i.
libro 2. capítulo 7. §. 11. donde se describen las calidades
que debe teiier el geroglíficp , y los varios asuntos á que se
des-
/. LIBRO. NO N0.2TJM íj^.
destina. Y así paso á el tema propuesto , protestando mi dic-
tamen, que en asuntos quc.soií d£ una especie, los metros
I deben ser de una especie y mensura : porque ademas de pe-'
I dirlo asila acorde consonancia de los números, baCe tamb¡^(l^
á la vista notable disonancia la desiproporciou de las cantida-
des.
§. II.
'.} i:''y,Tib onr. ■ ) .-O.rí uin-y ':,b wl ;." '■ ;•
Aíurió su 2\Ia gestad d los veintpy cmco años de su edád¿
que es d el, qiúm, (ustro. , ,,^ .,j . ^^^^ :¿
• r,
.ji
intara'se en k parte superior una mano, que' sale,
I de una nube con un compás , y á.el extremo de cada punta
' un pentágono, ambos iguales, y lá abertura del compás,
, igual á uno de sus lados , y en ^I de mano derecha un el^^
I vel , en el otro una. rosa » también iguales , y entre los do^
i este signo , r\ i que dignifica igualdad , y, arriba por ^pí-
i ^tüSc'.i .^íiEqualitm i y en la tar^^at inferipri ^t^.^edondil^í
Término fué tan succinto
El'dé'sié^vital^Sjirrera', '-' *^^ t ^^-^■'
1 Porque ni en esto excedieraí . obsí ¿Ji'^ IryA M
' £1 lustro d Felipe Quinto.
Con alusión d sus p-es hijos \ príncipe , é infantes.
2 XTlase de pintar en el medio una leona coronada, muer-
ta, ó como dormida; y á el lado derecho un espejo, quebrantado
' •■ •-■V- ■-, 1^ — Til ,, ' ^-^ '-■ 1^ K-
en tres pedazos,comoasí, \/\ cuyas líneas forman una Y/l
que es letra inicial del nomlxe dé la reyna> y en cada uno
de los fragmentos se mire una cabeza de cachorillo de leon|
con una flor de Us encima , por ser calidad del espejo que-
brado el que cada fragmento represente por sí ; y á el lado
opuesto salgan de una nube dos manos de esqueleto con arco,
y flecha , apuntando á el espejo ; y en la parte superior. este;
mote : Undique rsfert., y abáxo estajA.-jv.itv ^r/vS.
Qué importa , infiel parca dura^
Quiebr.es tni vital aliento , __
Si rniro en cada fragmento
Repetida mi figura.
Mu-
^iS. MUSEO PICTÓRICO.
JMurió dehaxo del crisis septenario , y en el año 714.
-*— - Reynado i^-y Febrero 14.
S.IÍ '>
e ha de pintar hacia la mano derecha un círculo
luminoso , como de una tercia de diámetro ; y en medio de
él un relox de arena con alas, y debaxo de él el número 714.
En la parte inferior otro círculo semejante , y en medio un
cetro real , y debaxo el- número 1 4. A el otro lado otro
círculo semejante á los antecedentes , y én medio de él el sig-
no de Aquario, y debaxo de él el número 14. En el medio
estará una corona con alas hacia la parte superior , y mas ar-
riba saldrá de una nube de resplandor una mano , como que
la espera recibir ; y encima se leerá este hemisrichio : Septem
subiecta trioni. Virg. Y de cada uno de los círculos salga un
rayo piramidal luminoso , que se encamine su influxo ha-
cia la corona , y por el medio de él un rayo encendiao
roxo , en esta forma : — J~^ j— >■ y en la targeta inferior
«e leerá esta redondilla.
Por huir tanta violenta.
Invasión del Septenario ,
Volando d mejor erario ,
Será de su imperio exenta. .,
S. V.
Con alusión d el quebranto de España , Sicilia ,
y Saboya.
'■ 4 JL intese una tumba regia , con su almohada , coro-
ha , y cetro , sobre unas gradas j y en segundo término tres
grandes montes , cercados de mar , y combatidos de olas
muy crespas , y levantadas , y arriba este mote : Aquce pra-
valuerunt nimis. Genes. 7. y en la targeta inferior se leerá
esta.
Bien pueden en tal quebranto
Anegarse el Lilibeo ,
JEl Piamonte , y Pirineo
£n ondas de amargo llanto»
Con
%•
LIBRO NONO. 319
§. VI.
Con alusión d el esplendor de su belleza , y tiernos años.
5 X intese un vergel de diferentes flores , y en medio
I se descuelle una rosa grande , y hermosa , pero algo inclina-
da , y como que se va deshojando á el impulso de un vien-
tecillo , que estará hacia la derecha en la parte de arriba , fi-
' gurado en la cabeza de un chicuelo , con alas de mariposa,
como que sale de una nube , soplando con ímpetu , cuyo
I vapor se encamine derechamente á la rosa ; y á el otro lado
I una mano do esqueleto , que sale de una nube con una se-
I gur , como que va á cortarla , y arriba este verso : Puben-
tesqiie rosa primos moriuntur ad austros. Stat, lib. 3. Sylv.
y abaxo esta castellana.
Xa regia púrpura hermosa ,
Fragranté esplendor del prado ,
A. impulsos del Cierzo ayrado
I Ya es lastima dolorosa.
§. VIL
!
Con alusión d la menguants de la luna de Enero^
en qíie murió su Afagestad,
6 JCin la parte superior , hacia la derecha , se pintará
la luna menguante , con las puntas hacia la izquierda ; y á el
j otro lado en un círculo luminoso , el signo de Aquario ; y
i en el medio una luna entera con corona real en media tinta,
' y solo tocada de luz , como de luna menguante , por el lado
derecho , adonde le tocará un vapor luminoso , que baxará
de la otra luna ; y por lo restante algunas estrellas turbadas,
y opacas , y arriba este verso : Decrescens tenehris , lan-
gucntia lamina condit. Syl. Ital. lib. 12. de bell. pun.
y abaxo esta letra.
Nocturno planeta errante ,
En su curso decadente ,
Presagio ha sido inclemente
De la luna mas brillante.
Con-
120 MUSEO PICJORIt^O.
I
§..1VIII.
Con alusión d la poca segiirjfddd , «o ohstatjte el verdor
de los años.
TT
Q.^rv XXase de pintar la muerte sentada sobre varios des-
pojos reales , en la mano siniestra una corona , y un cetro , á
quien estará mirando , y la derecha enarbolada con la guada-
ña , en acto de amenazar , y á el lado izquierdo un pedestal,
y la coluna , vasa , y capitel caídos en el suelo , y en la parte
superior este epígrafe : Omnia mors aquaf. Claud. lib. 1 3.
de Rapt. Pros, y abaxo esta. ;
■J
JEl edificio mas fuerte ^
Y el real cetro ,y corona ,
Qiiando duración blasona ,
Hs trofeo de la muerte.
■
§. IX.
Con alusión d haber muerto su 2^agestad d el nacer el
sol , debaxo de la metáfora de Clicie , que le busca
así que nace.
8 X intaráse el sol en el horizonte hacia la derecha, y en
la parte superior salga otro mayor , y mas refulgente por de-
baxo de una nube , y abaxo estará un vergel , y en el medio
se descollará un girasol con dos alas , desprendido de su vas-
tago, como que vuela á el sol superior de arriba , donde se
leerá este lema : Salem aspiciens , y abaxo esta.
A el desplegar su arrebol
El planeta mas brillante ,
Se desprendió Clicie amante
En busca del mejor sol.
§• X.
Dehaxo de la metáfora de perla que dentro de una concha.
se concibe , y trasladada d una joya se encierra
en tina caxa.
9 X intaráse una concha de nácar de buena proporción
substenida de una mano que saldrá de una nube , y en medio
de la concha una perla redonda de buen tamaiío , para que
en
LIBRO NONO. M oas
en la distancia se perciba , y de la parte superior , como de
entn." unas nubes , baxará hada la tonchá un resplandor co-
mo rocío de la aurora ; y en la parte inferior estará una urna
de bronce , aludiendo alas del panteón del Escorial, levan-
uidd la tapa , y una mano de esquejeto que salga de una nu-
Iv , y ttyiga en la mano una grande joya , y en el medio de
Ha otra perla, del. mismo tamaño que. la de la concha, guar-
necida de oro , esmaltes , y piedras preciosas : con alusión i
i.is niuchas "prendas, y virtudes de la reyna , guarnecidas con
I oro de la divina gracia; y la mano del esqueleto estará en
.ccion de irla á entrar en la urna , y en la parte superior se
loeiá este lema : Ortíi^ & ínter itu clausa 5 y en la targetj
inferior esta castellana. .^
Si en hreve nácar la aurora
Perla hermosa la concibe : y
Hoy y que joya, se percibe ^ ,¿
Urna grande la atesora. ^3
f I
§. X I. -■.
Con observación de haber muerto el J^iercoles de Ceniza
por la mañana , en cpie la Iglesia nos actierda la ins- '¿^
tahiltdad de nuestro ser con el polvo de la ceniZ(t,vtÍBi
•/•
lo X ingirase una tumba, desde el medio hacia abax0
del lienzo , con su paño regio , y encima su almohada , co-
rona , y cetro ; y de la parte superior vendrá un rayo de luí
hacia la corona ; y de hacia la derecha saldrá . de entre una
nube una mano de esqueleto , con la qual tendrá un rotulo
con este lema : Aíemento , quia pulvis ¿j- ; y á el otro la-
do , algo mas baxa otra mano de viva , vertiendo un plati-
llo de ceniza ; y de hacia la tumba saldrá un vientecillo,
que se lleva, y arroja la ceniza, y en.la^t^rgeta inferioc
esta redondilla. ■,..: »■ ■ , .-, 1 ;.í
í
Sin ceniza hoy solemniza
La Iglesia el ceremonial'.
Pncs con este polvo real
Está de mas la ceniZiZ
Tom.IT. Ss CA-
324 MUSEO PICTÓRICO.
CAPITULO XIV.
líüa que se ofrece d la. corrección de la muy vetieranda^
y erudita comunidad de la real Cartuxa de Santa Marta,
- del Faidar para la execucion de la pintura de la
-I'.' '• • ri ciípda del sagrario nuevo.
¡XXablendo pues en este presente año de 1 723. determinado
adornar de pinturas la célebre capilla del Sagrario del religio-
so , y real monasterio de la Cartuxa de Santa María del
•Paular ,- cuya eminente arquitectura es digno desempeño del
esclarecido ingenio del insigne arquitecto , y maestro mayor
don Francisco Hurtado Izquierdo , dexando en ella inmor-
talizado su nombre , se cometió este cuidado á mi inutilidad:
y siendo la principal de sus cúpulas la del sagrario, donde ha
de estar el tabernáculo , en que se ha de colocar , y venerar
el augustísimo Sacramento de la Eucaristía , se formó idea
nueva , con especiales alusiones , y figuras de este soberano
misterio , la qual estando ya executada, aunque de mi indig-
na mano , ha parecido á los aficionados no desmerecía este
lugar ; y así se ha ingerido en este tomo , suponiendo que las
demás pinturas de dicho sitio seguirán el mismo asunto,
salvo- las capillas particulares que le componen , que siguen,
y seguirán el asunto del santo , ó santa que en ellas se ha de
colocar : como en la de la Concepción , que ya está pintada
<Sü cúpula , el arcano misterio del capítulo 1 2. del Apocalyp-
sí ; y en la de san Nicolás de Bari , que también lo está , su-
liiendole los angeles á el cielo , como lo suplicó á el Señor,
^estando ya próximo á su tránsito , y con grande acompaña-
miento de coros de música ; y en el recinto inferior , sobre
la cornisa , algunos de los mas señalados casos milagrosos de
■su portentosa vida ; y lo mismo será en las otras dos , que
faltan de san Antonio de Padua , y santa Teresa de Jesús,
pues también serán elogios de estos dos gloriosos santos ; y
la otra cúpula grande*, por estar inmediata á dicha capilla de
la Virgen , se discurre será de su gloriosa Asunción , sino pa-
reciere otra cosa á aquella santa , y erudita comunidad.
Siendo máxima inconcusa que la pintura de semejantes
sitios se ha de proporcionar con el instituto , misterio , ó
asunto que en ellos se solemniza ; y siendo el de este sagrado
sitio el perenne culto , y obsequio del inefable , y augustísi-
mo misterio del sacrosanto Sacramento del Altar , es preciso
que todas las expresiones de pintura que en él se delinearen
sean concernientes á este sagrado asunto , y figurativas de es-
te inefable misterio.
LIBRO NONO. 323
Y así , d^-baxo de este supuesto , se pintará en el recinto
infI:rior , y en el lugar mas conspicuo de dicho sitio , y di-
recto á nuestra vista , la Fe , como que aun está /> via , re- ^£.
presentada en una hermosa doncella , con el cáliz en la ma-
no derecha , y encima la hostia consagrada , por ser , como
es notorio , Alystcriiiin Jidei ; y tendrá la túnica blanca , en
denK)stracion de la pureza con que se ha de mantener libre
de errores, y sectas que la manchen, y obscurezcan ; y asi-
mesmo se le pondrá el manto roxo en demostración de la
sangre que han derramado los mártires en su defensa ; y en
la mano izquierda el corazón con una antorcha encendida , á
cuya iluminación se ¡ran desplegando unas nieblas , ó vapo-
res obscuros , que son los errores , y sectas que han procura-
do perturbarla : la qual significa también el lumbre de fe,
que Dios infunde en nuestros corazones , por cuya razón no
se le ponen los ojos vendados. Y del Sacramento se difundi-
rán también algunos rayos luminosos , á cuyo impulso se
irán ahuyentando los sacriiicios , y ministros , así de la ley
antigua , que lo prefigjuraron , como de los supersticiosos , y
sacrilegos de la gentilidad , y las sectas pestilentes de la He-
regía ; y esta se figurará en una vieja ñaca , esqualida , y de- hersgia.
negrida , que horrorizada va huyendo con los libros heréti-
cos en su seno , la cabeza enredada de sierpes , en vez de ca-
bellos , en demostración de sus ponzoñosos , y letíferos pen-
samientos, y en la mano derecha unos áspides , como que
los pretende esparcir por el ayre , que significan sus propo-
siciones heréticas , erróneas , y temerarias.
Superior á la figura de la Fe estará el libro misterioso de
los siete sellos , de que trata el Apocalypsi desde el cap. 4.
hasta el 6 , y sobre él el cordero inmaculado , figura proprí-
sima de este soberano misterio , en que se da á entender ser
el mayor de los siete Sacramentos , que se representan en los
siete sellos , como lo dice el Doctor Angrélico : Omn'ntm mi-
racittorum ab ipsofactorum máximum ; y porque solo este
cordero inmaculado era digno de abrir este misterioso li-
bro ' , el qual está cercado de siete serafines , en demostra-
ción de las siete lamparas , ó espíritus del Señor que le cir-
cundaban.
En el lugar mas supremo se mirará la Trinidad santísi-
ma en un gran trono de nubes 2 , asistida de angeles, y sera-
fines , y á el lado derecho , con la debida separación , estará
Alaría santísima, coronada reyna de los angeles, según aquel
texto del Profeta : Astitlt Regina a ¿/extris tiiis 3 ; y á el
Tom. 11. Ss 2 otro
I üignus est , Domine, acci- 2 Thronus €ius in nubibus.
pere librum, üi aperire sigiiacufa 3 Psalm. 44.
eius. Ibi cap. j.
'.■\
324 M U S E o P I C T o R I C o.
otro lado san Juan Bautista , y san Joseph , y junto á estos
protectores suyos , el glorioso patriarca san Bruno , adorando
este soberano misterio; á quien asimesmo acompañan los glo-
riosos patriarcas san Benito , y san Bernardo , y el Angélico
Doctor eucaristico , que tan altamente escribió de este inefa-
ble Sacramento , y en lugar competente los santos Apóstoles
sentados en nubes , según el texto : Sídebitis sttper mdes
diiodeclm indicantes ' , ^c. i quienes se seguirá la gran tur-
ba de los mártires, confesores, anacoretas, y las vírgenes,
que siguen el cordero inmaculado : Qua seLpintiir Agniim,
qiiocnmque ierit 2 ; sin omitir la numerosa multitud de pa-
triarcas , y profetas , en que serán señalados los ascendientes
de la Virgen , y en especial aquellos que simbolizaron en al-
gún caso este soberano misterio : como Abrahan en el sacri-
ficio de su hijo Isaac ; Jacob con la misteriosa escala ; Noe
con el arca; Melchisedech , sumo sacerdote, ofreciendo el
pan, y vino, con que salió á recibir á Abrahan, quando voIh
vio victorioso de aquellos quatro reyes eji defensa de su so-
brino Loth 3. También se pondrá la mesa de los panes de la
Proposición , con sus turíbulos encima , humeando el incien-
so , en obsequio del Altísimo , simbolizando nuestras oracio-
nes presentadas en el divino consistorio ; y Ruth con la ma-
colla de espigas , que todos son misterios figurativos de este
soberano Sacramento.
A que acompañarán otros en el recinto inferior de la
cúpula , por ser casos mas terrenos , no menos alusivos á este
sacrosanto misterio , como la prudente Abigail con las ofren-
das , mediante las quales aplacó la justa indignación de Da-
vid contra Naval su marido , en que se pondrá un cordero,
y una saca de pan , y cántaras de vino , que todo es alusión
á este soberano Sacramento 4 , como también el sacrificio de
Abel , en que ofreció á el Señor lo mejor de sus rebaños ; el
maná del desierto, y la fuente, que brotó á el impulso de la
vara de Moysés; el pan de Elias, y el vaso del agua con que
se reparó de la fatiga del camino , y se alentó á proseguirle,
jcaminando incesantemente quarenta dias, y quarenra noches
hasta el monte Horeb í ; el árbol de la vida , que puso Dios
en medio del paraíso , guardándole el Cherubin con la espa-
da de fuego ^ , en que entrará también el gran capitán del
pueblo de Dios Gedeon con el vellocino en la mano , donde
cayó el rocío del cielo estando seco todo el campo , y el pan
subcinericio hordeaceo con radiante esplendor, á cuyos rayos
se arruinaban los reales de los Madianitas sus enemigos , se-
gun
1 Math. 19. 28. 4 Reg. i. cap. 2?.
2 ^pocal. 14. ? 3' R^g- t^^P- '9'
3 Genes. 14. veis. 18. ' 6 ludic. 9.
LIBRO NONO.
325
gun el misterioso sueño de aquel soldado, en que prenuncio
estar simbolizada la espada de Gedeon , que había de rriun-
far de ellos ; como también las vasijas , ó cantaros , donde es-
taban ocultas las antorchas encendidas que cada soldado de
Gedeon llevaba , á cuyos golpes , quebrantada la vasija , y
saliendo súbitamente aquel numeroso esquadron de Inceá,
aterrados , y despavoridos los enemigos con el estrépito de
los golpes , y clamor de las trompetas , junto con el inopi-
nado accidente de tan súbita iluminación , se mataban unos á
otios, juzgando cada uno á su compañero por enemigo , lo-
grando el pueblo de Dios la victoria sin peligro propio con
tan misteriosa estratagema : cuyas circunstancias todas , tiO
solo son Hgurativas de este soberano misterio , sino también
del s-ingularísimo fervor, y vigilante esmero con que esta san-
ta , y austerísima comunidad Carrusiana , obsequia , y adora
con perenne culto á este soberano Señor , como también del
afecto con que los líeles , reverenciándole , quebrantan el
barro de sus pechos , hiriéndolos con repetidos golpes , á cu^
yo impulso se descubre la resplandeciente luz de la fe , que
arde oculta incesantemente en sus corazones , quedando
horrorizados los heresiarcas enemigos nuestros , y principal-
mente nuestras culpas borradas , y desvanecidas con los re-
petidos golpes del dolor , y luces de la fe , sin que le falte
alusión a las trompas de metal , que llevaban los soldados del
pueblo de Dios , en que están simbolizados ios repetidos
instrumentos músicos , ó chirimías , con que se solemnizan
las funciones , y obsequios consagrados á este eucarístico
Sacramento ; y asimesmo en las luces , las que llevan en
las manos los fieles en las procesiones de este sacrosanto
misterio.
No se permite omitir en este sagrado congreso el prodi-
gioso racimo de Caleb (a) , el qual conduxeron en una fusta,
o palanca aquellos dos israelitas desde la tierra de promisión,
siendo de tan desusada grandeza , que apenas podían los dos
ajobar con tan desmesurado peso.
Todo lo qual enlazado en la conveniente armonía , y
organización , hará un vistoso compendio de las maravi-
llas de este portentoso , y arcano misterio , aplicando su
corrección tan erudita , y santa comunidad , como lo es-
pera merecer su autor , repitiéndose obsequioso á sus pies
con el debido rendimiento , &c. Paular , y Julio 30.
de 1723. años.
Gedeon capitán del
Piieilo de Dios.
Alusiones d el Sét-
ñámente.
s
D. Antonio Palomino y Velasco.
(a) Num. 13. 24.
,p
MUSEO PICTÓRICO.
Modo de medir ¡as ,,^>. Y porque en semejantes sitios se ofrece también pintar
péchin
as.
Otro modo de me-
dir las pechinas.
Media proporcio-
nal gefimstriía.
las pechinas , cuya medida , aunque superticial , por ser trián-
gulos curvilíneos , incluye no poca dificultad, y mas para los
que no están instruidos en la trigonometría , y logarithmos,
me ha parecido poner aqui dos reglas fáciles , é inteligibles
para medirlas , y será en la forma siguiente.
Sea pues la pechina que se ha de medir el triángulo cur-
vilíneo A , B , C , lámina 4. figura M. Puédese primera-
mente , tirando la perpendicular D , C , repartiendo en ella
tantos pies como tuviere su altura , y también en la A , D , B,
c.ui;va los que le cupieren {y desde las notas de ellos dexar
caer paralelas á la D , C , como allí está notado : y después
por las notas de esta tirar curvas paralelas á la A , B , como
la i f K, y haciendo la suma de los pies que salieren enteros,
y reduciendo los medios , y quartos de los residuos , y los
quebrados mínimos , midiéndolos por dedos quadrados , y la
suma de ellos , partiéndola por 256. el cociente será los pies
que arrojan dichos quebrados , que juntos á los enteros , la
suma de todo será el valor de la área de la pechina ; y esta
medida , aunque tan mecánica , la vi practicar á un grande
arquitecto.
Pero mi cortedad discurrirá otra práctica , á mi entender
mas fácil , y mas scientífica. Tírese una línea recta desde el
extremo A , de la línea curva A , D , B , hasta el extremo
B , y tírese una paralela á esta por el punto D , tangente en
(dicho punto á la línea curva A , D , B , y será la e ~f:, y en-
tre estas dos líneas A , B , y í ,y , busquese la media propor-
cional geométrica , como diximos en el tomo i . de la Teó-
rica , lib. 3. capitulo 4. problema 3. y tírese entre las dos en
el lugar que le toca , como / , « j y haciendo lo mismo con
el lado B , C , y el lado A , C , quedará formado un trián-
gulo rectilíneo de las tres medias proporcionales , igual á el
curvilíneo A , B , C , prácticamente , ó por lo menos tan
aproximado , que sea imperceptible la diferencia : el qual es
mensurable , tomando por vasa uno de sus lados , y multi-
plicándole por la mitad de su altura , como se dixo en dicho
lugar , proposición i. y si tuviere boquilla en la parte infe-
rior , como g , h , se pueden tirar dos líneas rectas desde los
puntos ^ , y ¡¡ , hasta el punto D , y quedarán constituidos
tres triángulos , que son A D g. D g h , y D h B , los qua-
les por las reglas que diximos en dicho tomo , lib. 3. cap. 4.
problema 8. y antecedentes , se pueden resolver en paralelo-
gramos , estos en quadrados , y los quadrados en uno , que
los incluya á todos , y este será igual á dicha pechina , ó
triángulo curvilíneo , y multiplicado un lado por otro , dará
en el producto el valor de la área de la pechina ; y |i este
qua-
LIBRO NONO.íj f/í
3^7
quadrado total se quisiere reducir á un paralelogramo sobre
una linca dada de determinada mensura de pies, para que
mas cómodamente se pueda mensurar , se executará p<?r el
problema 7. proposición 7. de dicho capítulo : todo lo qual
es facilísimo , teniéndolo bien comprehendido ; y tengo posi-!
tiva complacencia , en que se ofrezcan tocar estos puntos , pa-?
ra que se conozca la suma importancia de .dichos problemas,
por si algunos piensan que se han puesto acaso , o por mera
curiosidad , ú ostentación de ingenio , y no por ser precisos,
é importantísimos para diferentes operaciones de estas 3x7
tes ; y toda esta operación se puede hacer en un papel apar-j-
te por pitipié en el tamaño que se quisicrq, 9 en el rnis-j-
mo cartón de la pechina qu^ se hiciere para pintarla puesí*
to sobre plano. .jjh^d
CAPITULO XV.
Z>s algunas curiosidades , y secretos accesorios d la Pintu^
ra yy de importancia ^ ara el que la profesa
H.
§. I.
nao:>
-ríroí;
.ay algunas cosas , que aunque sean en sí de corta enff-
dad , importa mucho el saberlas en algunos casos , ó ya para
executarlas , ó ya para saberlas pandar , ó para conocer si se
hacen bien. Otras hay , que en, la necesidad , ó carencia de
ellas , nos holgaríamos mucho saberlas hacer , por ser ellas de
su naturaleza artitíciales. En tiempo de las guerras pasadas
nos llegó á faltar totalmente el carmín tino , y el bermellón,
juntamente con el albayalde, y el ultramaro, y otras muchas
colores , que sabiendo su manifactura , no faltaría algún cu-
rioso que nos sacase de este conflicto. Y así comenzando de
las primeras que dixe , trataremos de los barnices que sirven
tal vez para barnizar las pinturas , y para otras curiosidades. ,
§. II.
.C^ÍW 3\\0
E,o-=bb
1 primero que se ofrece es el de aguarrás , que comútir Barniz de aguar -
mente se llama así, y este se hace poniendo á derretir dos ras , d mas común.
onzas de trementina , y otras dos de pez griega •■, y en estaiv-
dolo , apartarlo del fuego , é irje echando poco i poco el
aguarrás , hasta quatro onzas , meneándolo con un palito , y
en estando incorporado , guardarlo en una redoma , ó cosa
vidriada, muy bien tapado; y si en probándolo, pareciere
que Qsú espeso, echarle mas aguarrás. Y se advierte , que
siempre que se hubiere de barnizar alguna cosa, convieiie
que
Ail i%
328
MUSEO í'lCTOrvICO.
Barniz di almád
ga , j aguarrás.
Otro modo.
Bitrntz di agiur-
ras , / gonuí ioful.
qae l.i pintura , y el barniz estén calientes , y sobre este- "bar-
niz se puede muy bien retocar.
{^ 'Otro se hace de almaciga molida . y muy limpia , v
puesta en utra vasija vidriada, echarle tanto aceyte de nueces,
íjuanro baste á que este bien bañada la almac¡¿;a , y Jucíjo
bonerU a derretir a fuego letuo , meneándola con un palico;
y en estando bien ¡neorp<^rada con el aceyte , aparrarla del
fliei^o, y echarle otra tanta aguarrás como la cantidad que
hubiere del almicig^.i , y el aceyte de nueces , y es aun mcjor
que el antecedente para retocar sobre el ; y en habiendo re-
tocado la pintura volverla al sol para que se seque presto , y
ho reciba poK"0 ; y si se quiere qin? se seque mas presto , se
puede h-acer sin el aceyte de nueces , echándole en su iu^r
un poco de aguarrás para derretir el almáciga , y después pro-
ceder como se ha dicho; y también se puede retocar sobre
este , advirtiendo siempre , qite d barniz se ha de probar pri-
mero , por si se quiere mas suelto , añadirle aguarrás, ó aquel
Ingrediente , 6 licor con que se disuelven las gomas , portjiíe
menos inconveniente es que sea menester liquidarlo , que
condensarlo.
Otro se hace admirable de aguarrás , y tercera parte de
goma copal , molida , y derretida primero á el friego con
unas gotas del aguarrás ; y en estandolo , apartarla, y echarle
la dicha cantidad del aguarrás , meneándolo hasta que se in-
corpore , y después coLulo , lo que convendrá en todos los
barnices , porque siempre las gomas dexan algún asiento , y
guardarlo en una ampolla de vidrio muy bien tapada ; v este
se puede dar á la sombra , para retocar sobre el , y síik) ai
sol para que se seque luego.
Siguense ahora los de aguardiente de abanicos , o espíri-
tu de vino ; y el primero , y mas común se hace tomando
dos onzas de grasilla limpia , y molida , y echarlas en nna
ampolla de vidrio , y también otras dos onzas de aguardien-
te de abanicos , ó espiritu de vino ; y estando bien tapada,
ponerla á el sol fuerte , ó á fuego lento , teniendo sobre el en
mediana distancia la ampolla en el a\Te pendiente de un cor-
delito , y en estando bien incorporado , aparrarlo , v echarle
media onra de aceyte de espliego , 6 en su lugar uiu onza de
aguarrás , y es maravilloso , no solo para pinturas , v escui-
^turas , sino para fingir coral , y otros colores lustrosos , como
charol , mezclándolos con «1 , y también para barnizar las
Advtrtencia para piezas de plata , porque no se tomen. Y se advierte , que si
este barniz no se da estando caliente él , y la pieza que se ha
de barnizar , se aniebla , y destmve la obra ; pero echándole
-el aceyte de espliego , o el aguarrás , se libra de esta con-
Bítrniz di grasi
Ba , j aguardiente.
líkm h » vk ■
«1 barniz de ¿rasilla
-tingetKia.
Otro
LIBRO NONO.
329
Otro bamií se hace con uxu onza de menjui , y dos del
aguardiente de abanicos , é incorporarlos con fuego lento , y
aparrándolo echarle media onza de trementina de beta bbnca.
Entre los barnices para la pintura, no será razón omitir
el de clara de huevo , que por lo menos no arriesga la pin-
tura , pues siempre se le puede quitar bvandolo con agua so-
la , y una esponja , y se lleva tras sí el humo , ó b SLiCicdad
de las moscaj que tuviere , y queda la pintura como si se aca-
bara de pintar ; y entonces se puede volver á barnizar con la
misma clara de huevo. Esta pues se echa en una ajofayna , ó
porcelana muy limpia , y allí se bate con la misma brocha,
que se ha de dar , como quien bate el chocolate , hasta que
toda ella se convierte en espuma como una nieve, y de:pues
con esta misma se le da con la brocha i toda la pintura muy
igual , de suerte que ni quede cargada , ni relamida ; y aun-
que entonces hace espuma en el mismo lienzo , luego se li-
quida , y últimamente se seca , y queda bellísimo , pero re-
quiere darse en tiempo fresco , porque si es en tiempo de ca-
lor , se aniebla , y entonces es menester llevar la pintura á
parte fresca, epmo bóveda , ó sótano, y repasarla" toda coa
agua sola con la brocha ; y así en tal tiempo será mejor darle
desde luego este barniz en sitio fresco , y dexarlo secar allí.
O.
IIL
'tro barniz se hace que llaman corladura , y sin'e para
hacer que una pieza plateada parezca totalmente dorada. Po-
nese en una olla vidriada nueva , y de mucha mayor capaci-
dad , una libra de aceyte de lituza , con una cabeza de ajos
mondados, y i fuego lento, porque sube mucho el acc)tc ^
es faene, se dexará cocer, hasta que los ajos estén quemados,
y entonces se sacan, y se echa una libra de resina de pino,
ima onza de acíbar , una onza de litargillo , ctra onza de gra-
silla , otra de pez griega , advirtiendo que esté todo birn Ijca-
pio , y de esta suerte se irá cociendo todo junto i fuego len-
to poco á pocO} y en estando todo deíleido,.e incorporado,
se sacará una gótica con un cuchillo limpio , se estenderá con
el dedo, y teniendo cuerpo., y el color transparente dorado,
esta ya en su perfección , y síxio , dexarla cocer mas-
Y después para haber de usar de ella , se pone á el sol la
pieza plateada que se ha de corlar, juntamente con dicho
barniz ; y en estando uno y ottp,bien caliente , se le da á la
pieza uru mano bien tirada con una brocha tiesa , ó moJia,
de suerte que quede muy igual, y transparente : y en los pla-
nos que hubiere , palmearlos con la mano bien limpia para
mas igualarlo j y en estando seco de esta mano , se hace lo
Tom. II. Tt roes-
Barniz de
nunjui.
Barniz de clara
de hurvo.
Barniz di (crla-
dura.
M§J»deusar de la
33°
MUSEO PICTÓRICO.
Barniz de charol.
Modo de usar del
barniz de charol.
_'Si s» hubieren de
gastar colores , u oro
molido en el charol.
Charol blanco.
mesmo con la segunda, y con esta sube de color lo que'Las-
ta i y dexandolo secar , queda corlado , de suerte , que los
que no lo saben , no lo distinguirán del oro brufíido ; y esto
sirve especialmente para funciones de entradas de reyna , fu-
nerales , canonizaciones , y otras semejantes , en que se hacen
jarrones , targetas , y otros adornos de pasta plateados , que
con este barniz se hallan dorados fácilmente , y á poca costa.
Otro barniz se hace muy peregrino para imitar el charol
que viene de la India. Para lo qual se ha de tom¿ir medio
quartillo de espíritu de vino , y á este se le han de echar tres
onzas de goma laca molida , que sea la mejor , y mas limpia
que hubiere, y dentro de una redoma se ha de poner á el sol,
hasta que se conozca que está ya bien desleido , é incorpo-
rado todo ; y luego se cuela , y se guarda en una redoma
bien tapada.
Para usar de este barniz , es menester que la pieza que se
hubiere de charolear esté muy lisa ; y si no , será menester
aparejarla como si se hubiera de dorar de bruñido ; y si el
charol ha de ser negro , se hará con negro de humo , molido
primero en seco en la losa, y desleido en él njismo barniz, y
se le darán á la pieza , de este , ú de otro ¿olor , dos ó tres
manos ; y después de executado el charol , se' ha de pulir
fuertemente con tripol , y después de liso con un poco de
ante para lustrarlo , y quedará terso como un cristal ; y si se
hubieren de fingir algunas figres , figuras , ó labores de oro
molido , se han de gastar con el mismo barniz , pero mejor
será con goma , y después pasarle la piedra de bruñir : y los
colores es menester que estén muy remolidos con aguarrás,
'si se ha de usar de ellos con el barniz ; y si no , con agua co-
'mun , y después volverlos á barnizar , y pulirlo como se ha
'dicho : y esto se puede executar sobre qualquiera piedra es-
'tando bien lisa , y pulida.
Y para hacer él charol blanco , se hacer el mismo barniz,
"solo con la diferencia que en Vez de la goma copal, se le
"echa la misma cantidad de menj\ii de almendrada para que sea
*hias claro ; y aparejada la pieza con yeso blanco bien moli-
'do, como para pintará el téniple , y no del yeso mate, se
'bmñecon la piedfa , y se 'hacen á el temple las labores qtib
se quisiere , y luego se barniza dos ó tres veces, y se pufe
^omo^diximos en el negro;' y no me pareceria mal que pa-
*^' el blanco se mezclase con el yeso otro tanto albayal<¡fe
*t)ipn 'molido , porque x\o lo\)bscurezca el barniz.
«£i);0'''- .r n ¡•*")''>-l ..nu flor. :
-£iiq ■ .- • 7 ílfL;^'
f- '• . hjj 20::
. . . _^ «i^ií"' oh"
ii"ji(J
ij
'•1 '
na
-<¡3rrt
Otro
o.
L'IBRO NONO. 3;;i
§. IV.
te.
_ 'frécesele tal vez i un pintor abrir de agua fuerte alguna ^ Barniz para abrir ,
cosa, ó bien porque no en todas partes hay abridores de bu- o^rabardea^uajuer-
ril , ó bien porque no todos saben dibuNar , y destruyen el
dibuxo que se les entrega , de suerte que es menester man-
darles borrar el nombre del autor , como me ha sucedido i
mí mas de una vez ; y así me ha parecido poner aquí este
secreto , de que tengo experiencia , y satisfacción.
JModo de hacer el k-rrniz para cortar de agxi'a'fiierte , y su
operación ^ y cómo se hace el agua fuerte.
orna cinco onzas de pez griega, cinco de resina de pino,
ó i falra , de resina común , hacerla derretir toda junta en
una olla vidriada á lumbre mansa, meneándolo de quando
en quando sobre la lumbre ; y en estando bien derretido,
se han de echar quatro onzas de ace^'te de nueces , lo mxi
añejo que se halle , y mezclarlo bien sobre la lumbre me-
dia hora , d algo mas ; después dexarla cocer , Itasta que pa-
rezca toma cuerpo todo junto ; quitarlo de la lumbre , y de-
xarlo se enfrie, y si tocándolo con un palo fria, hace un hilo
como <le arrope , entonces está ya bueno ; y después de frió
se ha de pasar por lienzo nuevo lino , y tapido, y colarlo en
cosa vidriada , y apurar el colador que caiga bien ; y quanto
mas añejo el barniz , es mejor.
Después unta la lámina con el barniz , sembrándola toda
de góticas con un palillo , y con la palma de la mano se ha
de notar para unirlo : después de untada la lámina se ha Át
ahumar para que coja negro con una vela de sebo ; y des-
pués de ahumada , se pone la lámina sobre lumbre mansa en
hueco i y que la: lumbre esté al rededor , y no debaxo , o' en
medio ; y en enupezando á humear , probar si está algo duró
con una piuita de aguja , y se verá si está bastante seco , d
incorporado con la lámina , v procurar que no le caiga pol-
vo ; y así mientras está en la lumbre poner un toldo por
encima.
Para pasar los perfiles del dibuxo en la lámina , se muele Modo de pasar los
el albayalde á el agua , y después de esto se hace muñequi- perfihs del dibuxo á
Ha de lienzo , y se estriega por la espalda del dibuxo , y en la lamina.
esta forma se pone sobre la lámina barnizada , y se va' pa-
sando los perfiles con una aguja , que esté roma de punta,
para que se impriman con el blanco en la lámina.
Tvm. 11. Tt 2 Mo-
n (■} n
MUSEO PICTÓRICO.
J^odo de hacer el aguafuerte para abrir la lámina.
■■■ Modo de hacer el
aguajuerte , ó vina-
grillo.
Modo de usar del
agua j lurte.
T.
Cómo se ha de im-
pedir que coma el a o ua
Juerte.
-, •'. -r.-i.t.'i^
I. OÍ..I V\\j NhV
.>-.U!.
oma azumbre y media de vinagre , el mas fuerte que se
hallare, seis onzas de sal armoniaco, el mas blanco , trans-
parente , y limpio , seis onzas de sal blapca de comer , qua-
tro onzas de cardenillo , ha de ser muy puro , y seco , sin
costrillas , ponerlo todo junto , muy molidas las cosas secas,
y meterlo todo en una olla vidriada , buen rato mas grande
que los ingredientes que lleva , de suerte que sobre la mitad,
porque quando cuece , levanta el hervor , y se perdiera todo
si no tuviera bastante hueco ; esto se ha de cocer en grande
lumbre , y muy encendida , porque cueza aprisa tres her-
vores grandes, y no mas ; y quando se juzga que quiere le-
vantar el hervor , se descubre la olla , y con un palo limpio,
que no haya tocado á grasa , se revuelve dos ó tres veces , y
se tiene cuidado que no se vaya , y después quitarla de la
lumbre , y dexarla enfriar cubierta , y echarlo en una redoma,
ó frasco de vidrio , tapada con un pergamino mojado ; es
menester dexarla pasar dos dias antes de servirse de ella , des-
pués probarla en una lámina puesto el barniz ; y si parece es-
tá fuerte , echarle vinagre ordinario.
Para echar el agua fuerte en la lámina , se hace en esta
forma : pondrás la lámina , ya untada con el barniz , sobre
una tabla que sea mayor que ella , fixandola con irnos clavi-
tos , y cubriendo las orillas con una pasta , que harás de cera,
y trementina , iguales cantidades , de suerte que no tenga
parte alguna por donde pueda entrar el agua fuerte , la qual
echarás en un barreño , ó lebrillo que sea vidriado , y pon-
drás la lámina que esté diagonal , de suerte que no llegue á
el agua , y con una escudilla ¡ras echando el agua continua-
mente por el espacio que fuere menester , y de quando en
quando volverla por los otros lados , de suerte que el agua
fuerte no esté detenida , sino siempre vertiente en la forma
que se ve aquí.
_ ;. i; Para impedir que coma el agua fuer-
te.donde no conviene, se toma una es-
cudilla vidriada , y se echa un poco de
aceyte de comer , ponía sobre la lum-
bre , y estando bien caliente el aceyte,
echa un poco de sebo de flor , y estan-
do bien unido, ó derretido, y meneándolo con un palo , de-
xar car dos gotas sobre cosa fria , y si las gotas quedan juntas,
es seiíal de tener bastante sebo; y si estuviere duro, echar
aceyte , y que cueza una hora , y con un pincel muy sutil-
-tirv i iT men-
LIBRO NONO.
333
mente se va dando aquellas partes que ha comido el agua
fuerte , y no se quiere que rompa mas ; pero antes se le echa
agua común á la lámina , y se dexa que se enxugue para po-
derla dar con el sebo , y aceyte , y luego se prosigue con lo
demás ; después para quitar el barniz , se estrega la lámina
con carbón de pino , y ha de ser con mucha suavidad.
En orden á la lámina, harás que un calderero la forje y MoJo de preparar
bata del tamaño que la hubieres menester , de modo que sea la lamina para atrir
un canto de real de i ocho mayor que lo que se ha de gra- ^^ aguajuerte.
bar en ella , procurando que sea del cobre mas Hno y limpio
que se hallare , y poniendo todo cuidado que se bata toda
mi.iy por igual, sin que apenas quede señal del martillo, y
dexandola de un grueso de un real de á.dos á lo menos j Ho-
tala muy bien con una piedra de amolar, y aceyte, hasta
que no quede desigualdad , ni señal de martillo ; y si hubiere
quedado alguna , limpiarla con un migajon de pan , para
quitar el graso del aceyte : vuélvela á dar con piedra pómez
dulce , y agua , hasta que quede sin el menor rasguño ; lue-
go haz lo mesmo con el carbón , en lugar de la piedra pó-
mez , ó con pizarra ; y por último brúñela muy bien con el
bruñidor grueso de acero , y aceyte , y vuélvela á limpiar
con pan , y quedará que te puedas ver en ella y envuélvela
en un papel , hasta que quieras barnizarla. r
c
§. V.
Concluido ya lo que toca i barnices , no será fuera de j/o^^ ^^ .j,,y^^ ^/
proposito decir como se puede quitar el barniz á una pintura, barniza tina pntura.
quando la ha barnizado quien no lo entiende ; y mas si el
dicho barniz se ha anieblado , como lo hace el de grasilla , d
si se lava con agua , que suele quedar todo el lienzo de color
de ceniza j 6 si está muy cargado , y relumbrante que no se
dexa gozar bien la pintura , que á los que poco saben , Jes
parece que en eso consiste su mayor perfección , siendo así
que debe ser á el contrario , que tenga xugo , y no relumbre.
Son pues dos los modos de quitar el barniz que han llegado
á mi noticia , bien que yo ninguno he experimentado. El
primero es con aceyte común bien caliente , pero no tanto
que queme , y con una brocha tiesa , y estando la pintura
también caliente , irle dando á partes , no todo junto , hasta
que se quite , y después limpiarla con pan , y sacudido , dar-
le con aceyte de nueces caliente , y aguarrás , y dexarla qua-
tro , ó seis horas , que embeba lo que quisiere , y después
limpiarla con miga de pan ; y este es el perfecto barniz para El perfecto barniz
las pinturas viejas , comunicarles el xugo, y substancia que para las pinturas vie-
les ha consumido el tiempo. j^^-
). , Otros
m
MUSEO PICTÓRICO.
Otro modo de qui-
tar el barniz a las
j)ÍHturas-
Alodos diferc7ites
de dorar de matí'.
Cómo , r quando se
lia de sentar el oro en
la sisa.
- Otros quieren , que en vez de la brocha se estregué el
aceyte caliente , echándolo con una candileja , con un casco
de cebolla : cada uno haga la prueba como quisiere, que yo
no lo he experimentado.
■ El otro modo para quitar el barniz k una pintura es con
agua fuerte de plateros , estregándola en la pintura con una
brocha mocha , y cuidado no se lleve tras sí la pintura ; esta
queda de esta operación muy resequida , y con el aceyte de
nueces , y aguarrás se le restituye el xugo , y de esta suerte
queda como si estuviera acabada de pintar.
S. VI.
V^ frécese tanibicn en las obras dorar de mate alguna cosa
ligera ; y para no tener necesidad de llamar dorador, convie-
he saberlo hacer : que si hubiere de ser de bruñido , no se lo
aconsejo á el que no fuere dorador , porque es tan delicado
en los aparejos , y otras circunstancias , que con gran facili-
dad se echa á perder una obra. El modo pues mas común de
dorar de mate , es dándole primero á la pieza que se ha de
dorar ima mano de cola de retazo , no fuerte , y caliente,
salvo si fuere de piedra , hierro , ú otro metal , vidrio , ó
cristal, que en estos casos desde luego se puede dar la sisa sin
mas aparejos , después otra de imprimación , bien molida , á
el olio ; y en estando esta seca , darle una mano de sisa bien
tiradita , é igual , de suerte que en ninguna parte quede car-
gada ; y'no se ha dexiar muy espesa , sino bien sueltecita , y
corriente , para que no señale los rastros del pelo de la bro-
cha'; y supongo , que la pieza ha de estar"muv lisa , porque
si no , será menester plastecerla primero , y aparejarla muy
bien á el temple ; y después de lixada con lixa gastada , dar-
le su mano de cola de retazo , y proceder en lo demás como
se ha dicho.
Dada pu.es la mano de sisa , se ha de aguardar á que esté
mordiente , y estandolo , irle sentando el oro ; y si el espa-
cio es grande , que quepan panes enteros, ó medios, ponien-
doIosHn cartelas , 6 bien de naypes de Francia , ó hechas de
papel imperial , poco menos que una carta , ó como vez y
tnedia el pan ; de suerte que quede fuera de la cartela un ri-
bete, del pan de oro, como un canto de real de á ocho, á fin
de que tocando levemente con la orilla de la cartela en la si-
sa , prenda en ella la orilla -del pan , y retirando la cartela,
quede bien tendido , y después se vaya sentando con el al-
godón , y estregándolo con él suavemente , y lo mismo se
^J^'\ hará con los medios panes ; pero los quartcroncs , ii otros
pedazos menores se han de sentar con uh velloncico de algo-
'■"•^' ^ don
LIBRO NONO. 3
Oí
<3on en pelo , humedeciéndolo algún tanto con la boca para
que pueda prender , y sentar el oro j y teniendo buen lustre
la sisa , queda el oro refulgente como s¡ fuera bruñido.
Pero si el dorado es sobre madera que esté bien labrada, Otro modo de dorar
y lisa , bastará darle una mano de cola fuerte de tajadas, ^' m^^ff-
que esté bien suelta , tanto quanto dexe lustrosa la Ilipcrhcie,
y se le puede luego sisar encima , y proceder en lo demás
como se ha dicho ; y aun si es cosa de prisa , se le puede
dar una mano de barniz de aguarrás bien tirada : y luego
que esté mordiente , que será en breve , irle sentando el oro,
y lo mismo se puede hacer en qualquiera materia solida,
como hierro , vidrio , bronce , &c. sin mas aparejo que dar-
le el barniz , y dorar sobre él } y lo mismo que se dice del ":
oro se entiende de la plata.
Pero si se ofrece escribir algunas letras sobre cosa pintada Letras de oro so-
á el temple , ó á el fresco , en habiéndolas dibuxado , se han ^^^ ^^ Umj?le , ó/res'
de pasar de cola de retazo caliente , y no floxa , y sobre ella ^'''
dar el barniz , y se pueden luego dorar ; y supongo que to-
do lo dicho es por abreviar , porque también se puede hac^r
con la sisa común , pero es mas tardo , y el barniz de agua-
rrás es mas pronto , pues en menos de medio quarto de hora
está ya hábil para dorar , y la sisa ha menester por lo menos
un dia en invierno , y medio en verano.
También se suele ofrecer en tafetanes , ó lienzo delgado Labores de plata ú
hacer algunas labores ó letras , de suerte que no se manche: ^^^ ^°^^^ tafetán.
lo qual se hace muy fácilmente con una sisa á el temple de jj^^ áeltempit,
cola fuerte de retazo , y miel , ¡guales cantidades , cubriendo
con dicha sisa lo que se ha de platear , ú dorar ; y luego que
se yele , ó cuaje , sentar el oro , ó la plata suavemente con el
algodón , sin apretar , ni estregar hasta que esté seco , y en-
tonces se sacude , y esto basta , y quando mucho , se recor-
tan con un pincel de punta , y el color del tafetán ; y si fue-
re sobre lienzo blanco , se pueden recortar con negro de
carbón muy bien molido , desatado con goma , pues con
tinta de escribir no conviene , porque se recalarla en el lienzo.
Y,
§. VII.
a que hemos dicho de la sisa al alio para dorar de mate, Modo de hacer la
será bien decir con qué , y cómo se hace. Y así el primero, sisa del oUo para do-
y mas común modo de hacerla es de colores viejas, que son
ios desechos de las colores quando se limpia la paleta , y
mientras mas rancias mejor , las quales se han de poner á re-
cocer á la lumbre, en una escudilla , ó cazuela vidriada ,
echándoles un poco jde secante , quanto se baííen , y tomen
xugo } y después de bien recocidas , meneadas , y estrujadas
con '
33<
MUSEO PICTÓRICO.
con alguna cuchara en la lumbre , apartarlas , y en sosegan-
dose , colarlas sobre la losa por tela üe cedazo de seda bien
tapida , ó un pañito delgado , y exprimirle bien con el cu-
' ^ chillo} y después, si pareciere remolerlas, y está concluida
la sisa : y se advierte , que ha de estar bien rala , y si no lo
estuviera! echarle un poco mas de secante., porque para usar
de ella no se ha de mojar en otra coóa mas que en ella mis-
ma ; y e^i estando hecha , guardarla en una cazuela , ó pu-
chero vidriado , tapándola muy bien con un pap.i , poique
no reciba polvo , ni pelusa , que todo le es dañoso ; y para
haberla de usar no es menester calentarla , y de esta suerte se
puede conservar mucho tiempo.
Oíro modo de hacer En caso de no haber colores viejas , se puede hacer de
sisa del olio para do- sombra de Italia , albayalde , y ocre claro , con un poco de
rar, o patear. azarcón , muy bien remolido todo con aceyte de linaza ; y
después todo junto hacerlo una tinta , y ponerlo á cocer,
echándole un poco de secante, quanto se cubra, y menearlo,
y que se recueza bien , y luego está hecha la sisa , y no es me-
nester colarla , sino guardarla bien tapada , como se ha dicho.
Observaciones ini'
j)ortantes para los es-
tados de armas.
Nombres , y mimC'
ro de los colores en los
nobiliarios.
Oí
§. VIII.
Observación para
las celadas en los es-
fudos.
Observación para
las coronas en los es-
cudos.
"frécense también á el pintor hacer algunos escudos de
armas , y estos los dueños no siempre los dan coloridos , sino
dibuxados , ó estampados , como se hallan en los nobiliarios,
o como los dan los reyes de armas , quando no se les pide
otra cosa ; y para esto es necesario saber el estilo que en esta
materia se practica. Y así lo primero es de notar , que los
•metales no son mas que dos , oro , y plata : los colores son
■quatro : azul , que llaman blaii : á el roxo , goles : á el ne-
gro , sable : á el verde , sinoble : á que podemos añadir la
■purpura , que se trata con su propio nombre.
Demás de esto, no puede haber color sobre color, ni
metal sobre metal : solo es permitido en ,el escudo real de
Jerusalen , que tiene la cruz de oro , sobre campo de plata.
Las celadas han de mirar hacia la mano derecha del es-
cudo , porque ninguna puede estar frontera , sino es de varón
libre , no reconociente superior. Los colores de loa plumages
han de imitar á el color , y metal principales del escudo.
Si por timbre se pusiere algún animal , 6 ave , ha de ser
el mesmo del escudo , habiéndolo en él. Las aves , animales,
peces , y qualquier instrumento que haya en el escudo , han
-de tener la frente hacia la derecha. Corona no la puede po-
ner en el escudo, si no varón libre, no reconociente supe-
rior , sino fuere por gracia particular. Coronel pueden poner-
le los Grandes , y Títulos, '..:\
n ' Y
) /» i I B R o íN O N O.j u }¿
r> n ^
y. últimani(?nt«íi;;pa(ía significar en la estanipa los colores^
y metales Qn los e$Gu,d;Os, se ha,ce. ei) la forma que se verá en
la lamina i 2. donde. el primer escudo A, que está todo el
campo punteado , es indicación de ser de oro. El segundo B,
que esta todo blanco , a p Lita. El tercero C , que tiene las
Imeas atravesadas;, tt horizontales, es indicación del color
azul. El quarro D ,.que tiene las. líneas á plomo , ó pcrpepf-
diciilares á el horizonte , es índice del color roxo. El quinto
E,quo tiene las .líneas crui:adas á csquadra , demuestra ser
njgro. El de la F , que tiene las líneas diagonales , que bar
xau del lado derecho hacia el izquierdo del escudo , es indi-
cación de verde. ^1 <^Q\¿. G , que tiene las lineas diagonales",
que baxan del hdo siniestro del escudo hacia el derecl^o,
demuestra el color de purpura , que es morado carmesí, lii
deja H, demuestra los Veros y que. tocan á el ilustre apellido
de Yelasco ,, los quales por estax rayados á. el través , de-
jnucstran ser azules,, sobre el campo blanco , que es plata. Y
d de la Y, demuestra también, la, forma d<í los .4r/7;//;oj- ne-
gros sobre campo desplata. ' • . v.^o ;
Colores , y metales
para los escudos , qué
indicaciones tienen en
la estarupa.
CAPITULO XVI.
,'■" o .J ' :■•:•; Li\\'. \t?. lí.ldO C'/rij •-•- , oí.»..; ■!::..' i
^íanífactiira ., y Secreto de 'aligitnoS de los colqne'SMarHjhÍÁ&
les giie.se. gastoJi^mM Pintura. . -■
'.)
■;■ 'r.t jij
R, .iVjTuq ü , x,.i\-ul&[íí i. . ■ • . - -.
azon será que el tiltramaro sea preferido por su noble-^-
za , pues desde su púraer orlgen.ía tiene en la. preciosa pie^
^¡í .lapislázuli de que:6e compone ^i-cuya. majQifac.tura es; en
ésta, .ün^nera. Primeramente se ha, de calcinar Ja .piedra , esto
es , hacerse ascua viva.- jlfentro Je alguna vasija nueva de. bar-?
ro , li de hierro.; Hecho.',estO i se ha de matar-, ó apagar dea-
tro de un pAícl^:ro mijevo vidiiadoijen vinagre muy fuerte^
tapándolo muy bien , que no respire. Después se ha de que?
bvantác.en.un almireack hierro, ú;de póriido , que leysue-
len tener bs boticarios y y quitarle ^toda la escoria , ai tuviere
algona^Y estando ya bien molido en secó, y. .pasado por
cegado, ó tamiz delgado, se, molerá en losa fuerte de Ja
vihuela con aguardiente, y aceyte. de linaza^, mitad, y.mi-j
tad,, PiCon aceyte.de 'jueces sólo,Jiasta que esté como, el
pensamiento. .:..; r.:^: -/-::/.• jí
Luego se hace una pasta , ó pastel de tres onzas y me-
dia de resina , dos onzas de almáciga , otras dos de trementi-
na de Venccia , tres onzas de pez griega buena , cinco de
cera virgen , que es la amarilla de toral , que no haya ser-
H^oiii. II. Vv vi-
^''eros , qué son en
los escudos de armas.
Armiños , cerno son
en los escudos.
)i , oicrasíliU
Ultramaro , cómo
se saca del lapislá-
zuli.
Pastel para el ul-
tramaro , cómo y de
qué se hace.
338 MUSEO PICTÓRICO.
vido todavía , tres onzas de aceyte de linaza : las gomas , y
el almáciga se machacan un poco ; y estas , y la cera se der-
riten primero , y después se echa lo demás.
Estas cantidades se entienden para una libra de piedra,
y á este respecto se pueden graduar para mayor , ó menor
cantidad , las quales se ponen á derretir á fuego lento , en
la forma dicha ; y en estando todo incorporado , y me-
neándolo muy bien , para ver si está en punto , se echan
unas gotas en agua fria ; y si se caujan luego , está buena
la pasta : la qual , quitándola del fuego , se ha de colar
por un paño delgado , ó tela de cedazo i y dexandolo so-
segar hasta que no humee , se echa en agua fria , y se
va recogiendo , ó uniendo con una cuchara , ó espátula
grande , para reconocer bien el punto que tiene , que ha
de ser , ni duro , ni blando ; y después se limpia la ca-
zuela , y se vuelve á echar en ella la pasta , y se pone al
fuego lento , y en estando derretido , se le echa poco á poco
el ultramaro , y se va meneando muy bien , hasta que to-
do esté incorporado j y luego se aparta , sin dexar de me-
nearlo , hasta que se vaya espesando , porque no se apose
en el hondo.
Ultramaro , cómo Hecho esto , se dcxa estar así una semana , ó mas,
se sacadela j)Mta,ó bien tapado, y guardado donde no reciba polvo; y des-
f-^^tel. pues se mete la pasta en agua tibia , y de allí i un rato,
que haya tomado algo de calor , se le va apretando , d
estrujando con la cuchara , ó espátula contra los lados de
■^ la vasija , que será una aljofayna , ó porcelana , y si co-
mienza á salir el color , proseguir ; y si no , ponerle a^ua
mas caliente , hasta que se dé. Y se advierte , que la pri-
mera tintura que sale en el agua , es la primera suerte , y
esta se aparta en una vasija vidriada , y en aposandose el
color , se va decantando el agua , hasta que el color que-
de puro , y seco ; y continuando de esta manera , se sa-
can segunda y tercera suerte , hasta que la pasta queda sin
mezcla de color azul.
De este secreto puedo asegurar que lo tengo experimen-
tado á la letra , y que sale bien : solo puedo decir , que de
cada onza de piedra en crudo tasadamente sale poco mas
de un adarme de ultramaro , después de las dichas opera-
ciones , sino es que otro tenga mejor mafia , ó mas for-
tuna ; pero si i todos sucede así , yo no me admiro que
se venda tan caro.
-•^rii
Sí-
s
LIBRO NONO. 339
§. II.
iguese ahora el modo de hacer carmín ^no y aunque yo Carmin rino,í-£;jMo
no lo he experimentado. Para lo qual se ha de hacer cantidad se hace.
de lexía de ceniza de encina , la mejor , y de las yerbas so-
sa , y barrilla , y cociendo estas cosas en cantidad de agua,
se hará tan fuerte , que puesta sobre la lengua , pique mu-
cho. Tomara'nse pues tres , ó quatro pucheros , ó un azum-
bre de dicha lexía , y se echarán en una olla nueva , la qual
se pondrá á el fuego de carbón fuerte , y en estando bien
caliente , dentro de dicha olla se pondrá una libra de tun-
diduras , ó retazos de escarlata , grana , ó cosa de su especie,
é irlo infundiendo poco á poco con un palo , y dexarlo co-
cer lentamente , hasta que la lexía extraiga bien el color
de las dichas tundiduras , ó retazos : y para reconocerlo,
convendrá sacar un retazo , y después de exprimido , meter-
lo en agua fresca , y si no le queda color alguno , apartar
del fuego dicha olla ; y si todavia se le reconoce algún co-
lor , dexarla cocer mas , y después de apartarda , se colará
por paño de cañamazo , o manga de lienzo no muy tapido,
bañándole primero en dicha lexía.
Después se ha de tomar un barreño , ó lebrillo vidria-
do , donde estén preparadas seis onzas de alumbre , bien
desleído en otras tantas escudillas de agua , y se echará de
esta lexía poco á poco á la tintura del otro barreño , me-
neándolo todo muy bien á una mano , sin dexarlo , hasta
que llegue á hacer espuma , y entonces dexarlo , sin echarle
mas de la lexía de la piedra alumbre ; y después de repo-
sado , se le ha de echar agua caliente en abundancia , me-
neándolo muy bien con el palo , y se dexará reposar por es-
pacio de una hora , ó mas : y quando se viere todo el co-
lor de la tintura precipitado abaxo , y el agua clara encima,
decantaráse el barreño , hasta que salga el agua clara } y si
todavia tiene el agua algún color , se le echará mas de la
lexía de la piedra alumbre , y lo que quedare abaxo , se
pasará por manga de lienzo , como se dixo antes , pero mas
tapido ; y el agua que saliere , si tiene algún color , se ha de
volver á echar en la manga , hasta que salga clara , ó no
salga , por estar ya espesa la color como cola , y entonces
sacarla de la manga , y echarla en un barreño sin vidriar,
que sea bien ancho de suelo , y le cubra un dedo , ú dos en
alto , y dexandolo á la sombra , se cortará en tejitas con un
cuchillo , antes que se seque , y en estando ellas desunidas,
irlas apartando sobre una tabla , ó un amero á la sombra,
hasta que se acaben de secar. Algunos añaden , para darle
Tom. 11. Vv a cuer-
340 MUSEO PICTÓRICO.
cuerpo á la pasta , un poco de almidón , batiéndolo con ella,
hasta que esté muy bien incorporado. Y se advierte , que á
falta de las tundiduras , ó retazos de grana , ó escarlata , se
puede suplir cada libra de tundiduras con dos onzas de
cochinilla.
Otros hacen la lexia de ceniza de sarmientos dos par-
tes , y una de cal viva ; y de esta suerte hacen tres coci-
duras , después las juntan , y queda una sola, que ni es
muy fuerte , ni muy floxa ; y de esta usan para dicho efecto.
Carmín superfino Pero habiendo de hacer carmin superhno , como el de
de Venecia. Venecia , se tomará un azumbre de la lexía de sarmien-
tos , que acabamos de decir , y puesta en una olla nueva
á el fuego conveniente para que cueza, luego que empie-
za á hervir , se apartará de la lumbre , y se le echará den-
tro libra y media de goma laca , y otro tanto de grana,
ó cochinilla en grano , lo qual estará una noche en efu-
sión , meneándolo de quando en quando , ó lo mas que
se pudiere , y á la mañana se colará por un cañamazo , ex-
primiéndolo muy bien , y á lo que saliere se le echará
de la lexía , que diximos de piedra alumbre , meneándolo,
hasta que haga espuma , y después echarlo todo dentro de
la manga de lienzo crudo tapido , para que en ella se que-
de el color , y vaya saliendo el agua ; observando en lo
demás lo que se dixo en la antecedente , salvo , que en
Modo dehacerlan- vez de hacer tcjitos de la pasta, se pueden hacer lante-
tejíidas dd carmín. juelas , tomando un poco con la punta del cuchillo , y sa-
cudiéndolo sobre un papel hasta apurarlo.
§. III.
Bermellón mine- Cjiguese ahora el hermellon , que es color sumamente útil
lú, dónde se halla. y necesario para la pintura ; y aunque es verdad que le hay
mineral , que se cria en las minas del azogue en unas ve-
nas muy relumbrantes , que están en las comisuras de las
piedras brutas , sin embargo es mucho mas hermoso el ar-
tificial , el qual se compone de azufre , y azogue , en es-
Bermellon artifi- ^a forma : se tomará una libra de azufre , y quebrantado
c\ú,de qué se campo- en menudos pedazos, se echará en una cazuela nueva vi-
ne, y su manifactura, driada , la qual se pondrá á lumbre m^nsa , meneándolo
con un palito , hasta que todo esté bien derretido ; y en-
tonces se le ha de ir echando poco á poco con un pape-
lito encañonado hasta media libra de azogue , sin cesar de
menearlo , hasta que todo esté muy igualmente incorporado.
Prevención para y para que los humos , que son muy dañosos , no ofendan,
que . je i ^^^ bueno ponerse una cabeza de vidrio , que las hav he-
liumos del bermellón, ■, ^ t ^ , . , , , . ' . ' ,
aii-indo se hace. '^^ * ^^ proposito , y en estando todo bien mcorporado,
apar-
LIBRO NQNO. ir 341
apartarlo de la linribrc, y dexarlo en'riar : lo qiial queda
hecho una pasta inuy dura , y será menester quebr^ir la ca-
zuela para sacarlo. Hecho esto , se niolerá h pasta lo que
baste para poderla introducir en una redoma capaz para su
cantidad , y después se ha de embarrar toda con barro , y
paja , para que no quiebre , y se caiga ; y en la boca se le
ha de poner una chapita^ de hierro , ó latoncillo , que la cu-
bra bien , la qual también, ha de estar tomada con el bar-
ro, y en el medio ha de tener un agujerito del tamaño de
una lanteja , para que por este respire , y también se pueda
meter un, alambre de hierro del gruesQ que baste para po-
der menear lentamente k pasta ; y en estando enxuto el
barro , se pondrá' la redoma entre cenizas con ■ poco rescol-
do , de suerte que esté cubierta hasta el cuello , y después
se le dará' fuego de llama á las, cenizas , pero lento , y se ve-
ri que comienza primero á salir por el agujerito de la cha-
pa una virgulita de humo negro , después blanco , el ter-
caro amarillo , y el quarto roxo j y en viendo esta señal,
apartar de presto el fuego , y después la ceniaa , y última-
mente apartar la redoma , y dexarla en'riar ; y en estandolo,
quebrarla , y se hallará el bermellón perfectísimo : y se ad-
vierte , que durante el fuego , se ha de menear la pasta de
rato en rato con el alambre que diximos. Este secreto es
admirable , y puedo decir que es experimentado á la letra.
D
§. IV.
igamos ahora del AlbuyaUe , que es el pan de la pin- Alhayalde , cómo,
tura al olio , pues sin él no se puede pintar , porque ayu- y de que se hace.
da á todas las colores para graduar los claros , carnes , y
paños blancos. Este pues se hace de chapas de plomo ^ no
muy gruesas , poniéndolas sobre unos palos atravesados en
alguna vasija de barro vidriada, y debaxo cantidad de vi-
nagre fuerte , pero que no toque á ellas , y después tapar muy
bien la boca de la vasija con una tablita ajustada ; y toma-
da con yeso, y por espacio de un mes, se pondrá entre
estiércol , para que participe algún calor , y al cabo de es-
te tiempo descubrirla , y se hallará el albayalde en las cha-
pas , y en el suelo de la vasija ; y en rayendo lo uno , y
recogiendo lo otro , se puede repetir la misma operación,
hasta que el plomo se apure , y en recogiéndolo todo la-
varlo en agua clara ; y dexandolo asentar , y apurándole el
agua , se puede echar en unas xícaras , ó vasijillas vidriadas,
que hay como cubileteros , y se harán unos piloncillos , co-
mo los que vienen de Venccia para el uso de la pintura;
y si se hubiere de hacer cantidad grande , se puede tomar
pa-
542
MUSEO PICTÓRICO.
Génnli claro , he-
cho dd albayalde.
Azarcón , 6 minio,
hecho del albciyahk.
para ello una tinaja vidriada , y proceder en lo demás co-
mo se ha dicho.
Puédese hacer del albayalde génnli claro muy fácilmen-
te , poniéndole á quemar en pedazos pequefíos , si es poco,
sobre la paleta de la lumbre ; y si es mucho , en una cazo-
lita vidriada , y luego que esté bien amarillo , quitarlo de la
lumbre : y es maravilloso , no solo para paños amarillos,
sino también para carnes hermosas.
También se puede hacer minio , ó azarcón del alba-
yalde , tomando la cantidad que se quisiere , y quebrantado
meterlo dentro de un botecillo de vidrio bien tapado , y em-
barrado con estiércol , y tierra de alfareros , y de este modo
se pondrá en un horno de vidrio al fuego de reberbero por
una noche , y á la maiáana quitarle , y dexarle enfriar , y se
hallará el minio en toda perfección ; bien que yo no lo he
experimentado , y se podrá hacer la prueba en horno de pan.
N<
S. V.
se hace.
Cardenillo , ó ver- X^ O es de Omitir la manifactura del cardenillo , que en
defe , cómo , / de que algunas partes llaman verdete , el qual se hace de chapas de
cobre grandes , según la cantidad que se quisiere hacer , y
se ponen con mosto que esté cociendo , y en la forma que
diximos del albayalde ; bien que la vasija puede ser algún
barril , ó cubo de madera , y bien tapado , y embarrado,
dexarlo estar así por diez dias , y después abrirlo , y sacar
las láminas , ó chapas , rasparles el orin verde , y volverlas
á poner una y otra vez , haciendo lo mesmo hasta que se
consuman ; pero se advierte , que después del primer ex-
tracto , se le ha de añadir siempre un poco de vinagre fuer-
te : y aun otros lo hacen con solo el vinagre en la confor-
Otro modo de hacer midad que diximos del albayalde. Después se junta todo,
y con vinagre se le da un repaso en la losa , y hecho una
masa blanda , se echa en unas vexigas de vaca , y así se de-
xa secar , y se guarda.
Otros echan gran cantidad de limaduras de cobre en
vinagre faerte , en cantidad que las cubra bien ; y puesto
así en una vasija vidriada , tapada , y embarrada , lo dexan
entre estiércol por quince , ó veinte dias , y después lo ha-
llan todo convertido en cardenillo ; y si le ha quedado
algo , se lo apuran , y guardan lo demás como se ha di-
cho , y sin necesitar de molerlo , estando todo igualmen-
te transmutado , que sino será menester añadirle vinagre
muy fuerte , y después de revolverlo todo muy bien , vol-
verlo á tapar , y cubrir como se dixo ; y pasados otros quin-
ce dias , abrir la vasija , y recogerlo.
c¡ c,
ardenillo.
Otro modo de hacer
el cardenillo.
LIBRO NONO.
343
Y para dar fin á la obra , me ha parecido hacer me-
moria de la Urchilla j color morado, y de pocos cono- Urchilla,/ j«jf<f-
cido , y excelente para iluminaciones , y para sombrear al- Hdadcs.
gunos dibuxos ; y aunque pudiera decir su manifactura , que
es de zumo de lirios morados , y piedra alumbre , no es
mi intento ese , sino manifestar una transmutación pcre- Transmutación de
grina que ti^ne , y es , que echándole en vez de agua agrio '^ urchilla en carme-
de limón , se transmuta en color de carmín , ó de sangre •^'•
de drago ; con que siendo un solo color , viene á ser dos,
y de ambos se puede usar para iluminaciones , miniatu-
ras , y dibuxos.
FIN.
EL
.CKon (\;í a-I J
•.1 >,;>' ;íilW,«-.SÍV.
VS J*\ (
( ■ r •. j ■ •
-lili--
wi'juq '-!'
JH
/^ ]
EL PARNASO ESPAÑOL
PINTORESCO LAUREADO.
CON LAS VIDAS DE LOS PINTORES,
y ESTATUARIOS EMINENTES
ESPAÑOLES,
aUE CON SUS HEROYCAS OBRAS
HAN ILUSTRADO LA NACIÓN:
Y DE AQUELLOS EXTRANGEROS ILUSTRES
QUE HAN CONCURRIDO EN ESTAS PROVINCIAS,
Y LAS HAN ENRIQUECIDO CON SUS EMINENTES OBRAS;
GRADUADOS
SEGÚN LA SERIE DEL TIEMPO EN QUE CADA UNO FLORECIÓ:
TARA ETERNIZAR LA MEMORIA QUE TAN JUSTAMENTE
SE VINCULARON EN LA TOSTERIDAD TAN SUBLIMES
y REMONTADOS ESPÍRITUS.
POR DON ANTONIO PALOMINO DE CASTRO^
Y V £ L A S C O.
TOMO TERCERO.
EN MADRID:
EN LA IMPRENTA DE SANCHA.
ANO DE MDCCXCVI.
Se hallará en su Librería «n la calle del Lobo.
JOM,: ::: : :., l
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347
PRELUDIO DE ESTA OBRA.
ía naturaleza inconstante de las cosas terrenas , y el suc-
cesivo curso de los tiempos son causa de que aquellas no
permanezcan en un estado , y de que estos borren las hutllas
de lo sucedido. Por eso advertidamente los antiguos procu-
raban perpetuar la memoria de aquellos ínclitos varones, cu-
yas hazañas les constituyeron acreedores del inmarcesible lau-
rel de la Fama ; ya grabando sus efigies en los escudos, para
animar i los combatientes que seguian su exemplo ' ; ya
colocando en los atrios , y fachadas de sus mansiones , en de-
bida custodia , aquellos mudos simulacros , para que su me-
moria , y exemplo estimulasen á los presentes á la imitación
de sus mayores 2.
No de otro modo en este tratado pretendemos delinear
en la descripción de sus vidas las etigics de los eminentes
ingenios españoles , que en las artes del dibuxo se aventaja-
ron , y ascendieron á la cumbre de la inmortalidad por algu-
na de las veredas que felizmente les conducen á lograr el me-
recido premio de sus deliciosos afanes , para que su exemplo
y memoria sirvan de estímulo á los que biguen sus huellas.
Empresa es verdaderamente ditieil retroceder en la veloa
carrera de los siglos , investigando las huellas que dexd , sino
del todo borradas , desconocidas la repetición de los sucesos.
Por esto algunos de nuestros eminentes héroes apenas han
dexado la memoria de su nombre desfigurados ya ios vesti-
gios que los constituyeron inmortales : Otros han sido mas
íelices , no tanto por mas conspicuos ,quanto por mas afor-
tunados , habiéndoles dispensado la suerte la aplicación de
algún curioso en el apuntamiento de sus vidas , o la de algún
escritor que las perpetuase en las prensas. >
Por eso discurría mi cortedad, que no hay asunto tan di-
fícil como el histórico , porque los demás dependen de las
voluntarias sutilezas del discurso , ó la artificiosa composi-
ción del ingenio ; pero lo historial está aligado á las precisas
puntualidades del hecho , y á las indefectibles circunstancias,
que le abonan : y así , ó ha de haber instrumentos, por
donde conste tradición invariable que lo asegure , ó expe-r
riencia propia , que lo acredite.
Tom. ni. Xx 2 , .Y
. •- • . of>
I Ciypeum argenteum pondo minantia cerno, ^¡rg. Mn,
centmn trigiiita octo cum Imagine a Perlege dispositas generosa
Barchini ^sdrtibalis. Liv. 3J. ab per atria ceras, üz-id. Fast. i.
Urbe. iEraque tot scripto viventes li-
Ardentes Clypeos , atque ota. mias c<ti&. Stot.%. in Here. tj
348
Y como á esto se llegue la poca ó ninguna aplicación de
nnestros españoles á perpetuar la memoria de sus naturales,
se hace la empresa mas diíicil. ^ Qué fuera si nuestra fortu-
na , ó nuestra desgracia traxese el origen de nuestros emi-
nentes pintores de siglos mas remotos ? Pues apenas pasa de
dos la serie de sus vidas. Mil arios estuvo sepultada la Pin-
tura en estas provincias de Occidente , como diximos en el
tomo primero , y dice en sus discretas octavas Pablo de
Céspedes ' , sin dexar ni aun vestigio leve de sí misma =;
y en España tardó aun doscientos años mas en convalecer,
porque la preocuparon cuidados de mayor importancia á la
religión , y á la patria.
En la real pública librería de esta Corte , que á bene-
ficio común está manifiesta á expensas de su Magestad , Dios
le guarde , hay un libro manuscrito , que es la exposición
del Apocalypsi , cuyas misteriosas visiones , é historias , ó
figuras están expresadas de pincel , cosa tan indigna , y abo-
minable en el arte , que no se pueden mirar sin risa , ó sin
desprecio , en que se califica la suma impericia que había,
especialmente en esta arte , no solo en estos reynos , sino
en todas las provincias de Europa ; pues estando , como lo
está , dedicada esta obra á el señor Rey D. Fernando el Pri-
mero el año de 1045. es claro que seria lo mejor que hu-
biese en Europa , pues aun dudo que dicha pintura , tal
qual , fuese hecha en España >, donde solo comenzó á rena-
cer en tiempo del Señor Rey Don Fernando el Quinto , lla-
mado el Católico , por los años de 1500.
Así no extrañará el curioso que esta serie histórica no
comience en los años antecedentes , para lo qual nos ha so-
corrido un manuscrito de don Lázaro Diez del Valle , cria-
do que fué del señor Felipe Quarto , en tiempo de don
Diego Velazquez , y aficionadísimo á la Pintura , en cuyo
obsequio escribió un libro traduciendo de Jorge Vasari las
vidas de los pintores italianos , é introduciendo las de algu-
nos españoles, siendo en los antiguos de estos tan diminuco,
que apenas toca lo que de ellos dicen de paso Pacheco,
Carducho , Arfe , y Butrón : y en los de su tiempo tan de-
saliñado , como no era de la profesión , que ha sido menes-
ter fundirlo para vaciarlo , ademas de colocarlo con el de-
bido orden succesivo.
También nos ha hecho al caso la curiosa aplicación de
don Juan de Alfaro en haber recogido varios fragmentos
de Pablo de Céspedes , con algunos apuntamientos de su
vi-
1 ^pad Pacheco , lib. de Pict. tigium reliquisset. Petron. apud
2 Ínter quas ,jcz7¿<:eí^rís'j Pie- Schef. ^, \,
tura ne mínimum quidem sui ves-
349
vida ; y sobre todo la de Velazquez , su maestro , tan difusa,
y adornada de erudición , con la asistencia de su hermano
el doctor don Hjnrique de Alfaro , que sin duda debiera
d.; intentar formar un libro de sola ella , pues habiéndola
castigado mucho , quitándole mas de otro tanto , bien que
se le han añadido otras cosas , que oí á Carreíío , y á otros
antiguos , aun ha quedado bastantemente difusa.
Con esto , y ios referidos autores , ayudado de la pro-
pia experiencia, y observación de muchos años, transmigran-
do la mayor parte de España , e informándome de los hom-
bres antiguos de la profesión , se ha podido formar este ca-
tálogo de nuestros eminentes españoles en estas artes ; y tam-
bién de aquellos extrangeros que han estado en España , y
la han ilustrado en sus obras : en que prevengo , se han
puesto sin cuidado sucesivamente , atendiendo solo á gra-
duarlos , según la serie en que florecieron , con poca diferen-
cia , como en el tomo primero , en aquel breve resumen,
según ocurrieron á la memoria , dando á cada uno el trata-
miento con que en la estación de su vida fué conocido : pues
el uso , ó abuso cortesano de los Dones , que en otros tiem-
pos fué particular merced de los Reyes ^ , no estaba tan es-
tendido ahora cincuenta años como al presente. Léanse nues-
tras historias , y se escandalizará el escrupuloso de ver á un
conde de Castilla Fernán González : á el gran capitán Gon-
zalo Fernandez de Córdoba : al señor Antonio de Leiva , y
otros de la primera nobleza de España , y del mundo , sin
mas ornato en su nombre que la sencilla imposición que
recibió en el sacro bautismo. Y así Pablo de Céspedes,
Alonso Cano , el uno racionero de la santa iglesia de Cór-
doba , y el otro de la de Granada : Pedro Pablo Rubens,
embaxador i estos reynos , y algunos otros de conocida ex-
cepción , se nombran llanamente sin el cortesano epitecto
del Don , porque con él fueran desconocidos , no porque no
mereciesen aditamentos mas gloriosos , sino porque en la es-
tación de su tiempo no estaba en estilo.
Mengua vergonzosa parece de nuestra nación sacar á
la pública palestra del mundo las vidas de nuestros eminen-
tes artífices , de los qualcs los mas han vivido en suma corte-
dad ; y los que han llegado á la senectud , han declinado á
el uhrage de la laceria , buscando su último refugio en la
piedad de los hospitales , quando en las vidas de los extran-
g:ros los vemos abundar en riquezas , y quantiosos vínculos,
t-rminando en magnítícos sepulcros, y honrosos epitafios.
Desventura de nuestro clima , convertir en delito la natu-
ra-
1 Manuel Faria en e¡ discurs. antes dt la i.p.delEpit.dslaHht.Portug.
350
raleza del pais , y en cast'go las especiosas qiialidadcs del
premio. Por eso exclama justamente el caballero Carlos Ri-
dolri en la vida del Ticiano , que fue tan favorecido de la
fortuna ^ , Felice ctade ! fortvnato secólo \ es sentó la Fittu-
ra dalle liberali maní de Grandi ¡n cosi gr¿ín maniera ri-
conoscu'ita ! Tanto avenne negli anticpii tcmpi di Alesan-
dro con Apelle. Porque verdaderamente en tiempo infeliz, y
malaventurado clima en vano se desvelan los ingenios en
merecer , si los astros son esquivos en influir! No está pues
la desgracia todas veces de parte del que ha de dar , sino de
parte del que ha de recibir. Y si en este superabundan los
méritos , se encona mas la ojeriza de la fortuna , que se es-
mera en abatir quanto el ingenio procuró sublimar.
Yo quedaré gozoso de haber dado motivo á que otros
adelanten este asunto , no permitiendo queden sepultadas en
el olvido las noticias de nuestros mayores , perqué logren al
menos el honor del aplauso en la memoria de la posteridad,
en que es menester advertir , que muchos se han omitido,
por no saber de ellos mas que su nombre ; y también , que
para ser eminentes , y dignos del laurel de la fama , no es ne-
cesario que lo sean en todo lo que abraza la facultad de la
Pintura , basta que lo hayan sido en algo , porque lo demás
es casi im.posible que se halle en alguno con igual excelencia:
porque siempre se miran unas cosas de recto , y otras de obli-
cuo ; y no alcanza la vida , ni las fuerzas humanas para em-
peño tanto. Muchos de estos eminentes varones han sido
venerables en la virtud , y de una vida exemplar , é irrepre-
hensible ; pero no es mi ánimo se le dé á este tratado mas
crédito de lo que permite la sencilla relación de lo histó-
rico. Vale.
NO-
1 Cevolkr Cario RiJotfi , pag. i66. part, i.
35^
NOTICIAS,
ELOGIOS , Y VIDAS DE LOS PINTORES,
Y ESCULTORES EMINENTES
ESPAÍÍOLES,
I
ANTONIO BEL RINCO N, P I NTO R.
jf^r
,ntonio del Rincón no nos dexó , por la injuria de los
tiempos , mas testimonio de su etninente habilidad en aquel
dichoso oriente de esta arte , que la calihcacion de haber sido
Pintor de Cámara del invictísimo Señor Rey Don Fernando
el Católico , de que se infiere sería lo mas adelantado de
aquel siglo. Que si bien duraba todavía en estos reynos la
manera bárbara inculta de la pintura antigua , no obstante
comenzaba á renacer con la comunicación de las fértiles re-
giones de Italia , cuyas eminentes obras se difundían ya por
estas provincias. Y se tiene por cierto , que en Rom.a apren-
dió Rincón esta facultad , y que son de su mano las pinturas
del retablo antiguo de la iglesia parroquial de Robledo de
Chabela , villa del arzobispado de Toledo. Y también en la
iglesia de san Juan de los Reyes en dicha ciudad los dos re-
tratos de los Reyes Católicos Don Fernando , y Doña Isabel:
como también otros muchos en los sitios reales de esta cor-
te , y de la ciudad de Granada , sin los que perecieron en el
incendio del palacio real del Pardo el año de 1 608.
Fué Antonio natural de Guadalaxara , y tan estimado
de aquel gran Rey , que le hizo merced del hábito de San-
tiago , y Ayuda de su Real Cámara , en atención i su no-
bleza , virtud , y eminente habilidad : circunstancias todas,
que le constituyen acreedor de este lugar , como sugeto el
mas conspicuo , antiguo , y condecorado , que hallamos des-
de la restauración de la Pintura en estos reynos. Murió en
servicio del Rey en dichos empleos por los años de mil y
quinientos , y á los ciucuenta y quatro de £u edad , no se
sabe donde.
Antonio del Rincón,
Pintor deCanmra del
Señor Rey Don Fer-
nando el LatClico.
Tinturas de su ma-
no.
Fué Caballero de
la Orden de Santia-
go ,y Ayuda de Cá-
mara del Rey.
Su muerte año de
1500.
VI-
353 VIDAS DE LOS PINTORES,
II.
VIDA DEL TORRIGIANO , ESCULTOR.
Torrígiano , natu-
ral de Jt'lurencia,
El
Mieael Angtl , su
eminencia , y estima-
ción del Gran 'Duqiie.
Genio alti-vo del
Torrígiano.
\ '
Riña que tuvo el
Torrigiano con Mi'
cíiel Ángel.
Fuese fugitivo a
Roma , donde mani-
Jestó su haüilidad.
Sienta plaza de
soldado , en que se
j orto con gran "valor.
d Torrigiano Torrigiani , nombrado así del Vasar! ^ , fué
natural de Florencia, y escultor insigne, y tan estudioso, que
era uno de los muchos que acudian para este efecto en aque-
lla célebre academia del palacio , y jardin del magnífico señor
Lorenzo de Mediéis, Gran Duque de Florencia, y Toscana,
de cuyo célebre estudio , ya en las estatuas , y relieves mas
insignes ; ya en los dibuxos , y pinturas mas selectas , salieron
los mas seíialados ingenios de aquel fértilísimo clima , y bien
afortunado siglo. Entre los quales sobresalían Mieael Ángel
Bonarrota , y el Torrigiano , escultor : pero este de tan des-
mesurado , y presuntuoso genio, quanto el otro de modesto,
y apacible trato , acompariado de grande aplicación á el estu-
dio , y tan superior adelantamiento en todas las tres artes,
que con justa razón usurpaba Bonarrota los primeros aplau-
sos de todos, y desfrutaba la mayor estimación del Gran Du-
que acompaííandola con dádivas , y premios magníficos.
Era el Torrigiano tan altivo , que no se contentaba con
ser eminente , sino que quisiera ser único ; no por la ambición
virtuosa del saber, sino por la hinchazón viciosa de dominar.
Y así sucedía , que en viendo alguna cosa que los demás exe-
cutaban , ó k borraba , ó la deshacía , afectando corrección , y
magisterio : siguiéndose á esto grandes quimeras , que acom-
pañaba con vituperosas palabras , y obras. Y como en Mi-
eael Ángel había mas abundante materia en que cebar su ra-
biosa envidia , trabó con él vn día tal contienda , que vinien-
do á las manos , le dio á Mieael tal puñada en las narices,
aunque otros dicen que fué con un tintero de piedra , que se
las desbarató , dexandole señalado para toda su vida , como
nos lo manifiesta su retrato.
De esta demasía se díó tan justamente por ofendido el
Gran Duque , que á no haberse á toda diligencia escapado á
Roma el Torrigiano , hubiera experimentado bien a su costa
su indignación. Llegó pues á Roma á tiempo que el Papa
Alexandro Sexto hacía obra en el palacio de Torre Borgia,
donde el Torrigiano se introduxo , y executó con grande
acierto varías cosas de Estuco. Después ofreciéndose la guerra
del Duque Valentín contra la Romanía , alentado de otros
paisanos , y amigos suyos , se transformó de escultor en sol-
da-
A'^
1 Giorgio Vasari primo volume de la 3. parte.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 353
dado , en que se portó grandemente aquel espíritu verdade-
ramente belicoso. Y lo mismo hizo con Paulo V'itelli en la
guerra de Pisa , y con Pietro do Medici se halló también en
el asedio del Garilhno , donde adquirió la insignia , y re-
nombre del valiente Alférez Torrigiano. Finalmente , cono-
ciendo , que aunque lo mereciese , no llegaba á obtener el
grado de capitán , que mucho anhelaba , y que en la guerra
no habia adelantado nada, habiéndose aventurado mucho}
antes sí habia perdido el tiempo, y el curso de su facultad , se
volvió á exercer la escultura, é hi|0 algunas piezas pequeñas
de marmol, y bronce, para diferentes mercantes ílorentines,
que hoy se ven en dicha ciudad en casas particulares ; y tam-
bién algunos dibuxos hechos con gran valentía, y magisterio.
Fué después de esto conducido de dichos mercantes á
Inglaterra , donde hizo para aquel Rey diferentes cosas de
marmol , bronce , y madera , en oposición de otros grandes
artíticcs , quedando el Torrigiano superior en todo , en que
interesó tanto caudal , que á no haber sido tan desbaratado,
y soberbio , pudiera haber pasado una vida feliz ; pero la
misma viveza , y altivez de su espíritu , no le permitían so-
siego , ni moderación en cosa alguna.
Después fué conducido á España , donde hizo muchas
obras , que están esparcidas en diferentes lugares con grande
estimación , y especialmente en Granada ■, donde se tiene por
cierto ser de su mano un medio relieve , que está sobre la
puerta de la torre en aquella santa' iglesia , donde pretendió
la obra de las urnas , ó sepulcros de los Reyes en aquella real
capilla : para cu va oposición hizo aquella célebre figura de la
Caridad , de mas de medio relieve , del tamaño del natural,
que está en dicha iglesia hacia los pies á el lado del evange-
lio , que verdaderamente parece de Micael AngcL Y también
es de su mano un Ecce Homo , que está sobre el postigo de
los abades en dicha .santa iglesia. Y tienese también por cier-
to serlo las liguras de medio relieve del natural , que están en
la portada en la puente de Córdoba , aunque ya muy roba-
das , por lo deleznable de la piedra , y la injuria del tiempoé
Finalmente .pasó á Sevilla , donde hizo pie , y executó
un crucifixo de barro , cosa estupenda , que hoy está en el
monasterio de Gerónimos , fuera de aquella ciudad ; y un
san Gerónimo con el león , cosa maravillosa. Y' últimamente
hizo entre oüas cosas uru imagen .de nuestKA Señora con su
hijo precioso en los brazos , tan bella , que habiéndola visto
cierto gran Señor , que á la sazón moraba en Sevilla , le man-
dó hacer otra , ofreciéndole remunerársela quanto quisiese.
Hízoia pues el Torrigiano , que según las promesas del Du-
que , esperaba quedar rico para toda su vida. Mas el tal Se-
Tom. UL Yv ñor,
"Dexa la Milicia,
y se vuelve U la Es-
cultura.
Pasa d Inglaterra,
donde practicó su fa-
cultad.
Pasa á Esfaña,
donde también ¿xerci-
ta su facultad.
Obras que hizo en
Andalucía.
Últimamente pasó
d Sevilla , y obras que
allí executó.
Caso desgraciado
que le sucedió con un
gran Señor.
354 VIDAS DE LOS PINTORES,
ñor , habiéndola recibido , y celebrado mucho , le envió á
otro dia dos mozos' cargados de dinero, todo en maravedises,
que entonces habia muchos en Andalucía , y aun hoy hay
bastantes. El Torrigiano que vio tanto dinero , y estrañó la
calidad de él > llamó á un paisano suyo , que tenia compre-
hension de las monedas de España , y de Itaha , que le dixe-
se á qué cantidad correspondía aquella suma en su tierra , y
se halló , que apenas llegaba á treinta ducados : con lo qual,
el Torrigiano atribuyenüolo á befa , y escarnio , se fué colé-
rico á casa del Duque con una hacha, é hizo pedazos la ima-
gen, la qual era del tamaño del natural} porque una mano,
que se libró del estrago , y anda vaciada entie los modelos
de los pintores , aplicándola á el pecho , para dársela á el ni-
ño, es de dicha ehgie, y del tamaño del natural , cosa supe-
rior, y le llaman la JVlano de la Teta : y aun también la
cabeza de la \ irgcn, y el niño , permanecen entre los pinto-
res. El Duque pues teniéndose por agraviado de semejante
exceso , dio cuenta á el santo Tribunal de la Inquisición , ca-
lumniando de herege á el Torrigiano. Lo cierto es, que la
acción , y habiendo venido de Inglaterra , aunque entonces
no estaba allí tan declarada la heregia , junto con otros des-
varios de su genio , eran vehementes indicios. Pero no sé yo
si el Duque cumplió en lo uno , ni en lo otro con las leyes
de gran Señor , ni aun de caballero : por cuya razón , y por
«er español , no le nombro } y mas con un extrangero , hom-
bre eminente , y de genio altivo , cuyo furor le precipitó,
herido del desprecio de su obra , á quien tuvo por objeto su
intrepidez, prescind.endo de la representación que tenia.
El saato Tribunal , substanciada la causa , con tan malos
visos , y con un contrario tan poderoso , después de larga
prisión , le sentenció á muerte ignominiosa. Lo qual entendi-
Muerte desastrada do por el Torrigiano , que ya se hallaba poseído de una pro-
del Torrigiano. Mno fundísima melancolía , dio en no comer, ó por industria , ó
I 5^** por desgana , y de esta suerte murió infelizmente en la cárcel
de la Inquisición de dicha ciudad de Sevilla por los años de
mil quinientos y veinte y dos , y á los cincuenta de su edad,
con poca diferencia. O fuerza de un destino infeliz !
IIL
Sentencia del san-
to Tri tunal contra el
Torrigiano
JULIO V ALEXANDRO , PINTORES.
u.
o he querido pasar en silencio la noticia que encontré
en unos papeles curiosos de estos dos ínclitos varones Julio,
y Alcxandro , pintores eminentes , aunque la haya de sugerir
'^ i''. con
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 355
con elclésalmo , que me la deparo el acaso ; pero lo señalado
de sus obras les constituye dignos de este iugnr , aunque su
naturaleza no se sabe : bien que se presume con gran funda-
mento fueron italianos , así por lo poco práctico de sus nom-
bres en estas provincias , como porque aprendieron el arte de
la pintura en Rema , en la escuela de Juan de Udine , discí-
pulo de Rafael de Urbino ; y de allí fueron llamados por el
invictísimo íüeííor Emperador Carlos Quinto para pintarlas
bóvedas, salones, pasillos, miradores, y otros sitios de la
casa real de la Alhambra de "Granada , sin duda por informes
de Alonso Beauguete , quien había estado allá, lo que hicie-
ron con tan superior gusto , y excelencia, que habiendo-
las yo' visto , y admirado mucho el año de mil setecien-
tos y doce , deseé notablemente saber su artífice , y nun-
ca lo pMeconseguii', hasta que lo encontré en dichos pape-
les-,'de que tuve gran complacencia , como también de que
ellos^ n'íismos pintaron las célebres casas de Cobos , secretario O.ras de Juho , y
qué fué de dicho SeñOr Emperador Carlos Quinto, en la ciu- -^^'-''^" '"■
dad de Ubeda , del reyno de Jaén ; y especialmente la del
hospital de Santiago en dicha ciudad, sin otras muchas obras.
Y también las que habia , y conocí yo en las casas del Exce-
lentísimo Señor Duque de Alba en esta Corte, y las quehoy
permanecen en el célebre alcázar de la villa de Alba de Ter-
mes , aunque no todas son iguales, porque dcbid de pin-
tar algunas piezas algún discípulo suyo. Y tienese tam-
bién por cierto , que las célebres pinturas de Mérida en los
aqüeductos son también de mano de Julio, y Alexandro, Vohteronse á íta-
los quales se volvieron á Italia , donde murieron sobre los ít'a , y a!h mun'a-on.
años de mil quinientos y treinta : hace también mención Sümucrteanoi^^o.
de ellos Pacheco , en su tratado de la .Pintura ^ //¿^.^
cap'.'2f con grandes elogios. f-í ñ . s . h v.\?. ,v. •: •.''. ••">
1 ^f-pv I V.
. -í: "^1 1-; ■ • ;,
A LON' SO BERRUG UE TE, PIN TO.Jl;,
! ./u vÍj h ■ Escultor , y Arq^uitecto. o ó
loftso Berrngiiete , natural de Paredes de Navá , lugar Bemigufte , gran
cercano á Valladolid , pasó á Florencia , donde curso las ar- pintcr , miutor ,y ar-
tes;dé la Pintura , Esíültura , y Arquitectura en la escuela quineto.
del gran Micael Arígél , en compañía de Ajndrea del Sarco,
Bachio-'Bandineló i'y otros '; y ' después paso á Roma á es^
tudiar'en aquellos célebres vestigios de la antigüedad , donci»
examinó , é inquirió tan de veras la proporción , y simetría
de los cuerpí)s hurnanos , que fué de los primeros , que la
traxerbn., y enseiwí)n.en España, no obstante que. a los pritir
Tom. ///. Yy 2 ci-
Obras de Berru-
¿urte.
Obra maravillosa
del monte Tabor de
mano de Bermguete.
Mayorazgo , que
fundó Berniguete.
Merced de Ayuda
de Cámara á Berru-
gu ete.
2^6 VIDAS DE LOS PINTORES,
cipios hubo opiniones contrarias ' ; porque unos aprobaban
la simetría de Pomponio Gaurico , que era de nueve rostros:
otros la de un maestre FiÜpo de Borgoña , que añadió un
tercio mas : otros la de Durero ; pero al tin venció Berru-
guete , mostrando las obras que hizo tan raras en estos rey-
nos , como fueron el retablo de san Benito el Real de Valla-
dolid , y el de la Mejorada en pintura , escultura , y arqui-
tectura , porque en todas tres artes fué eminente j y el medio
coro de sillas del lado de la epistola , con historias de medio
relieve de la Sagrada Escritura en la santa iglesia de Toledoj
como también el trascoro , donde executó la célebre historia
de marmol del monte Tabor , todo hecho de una pieza , que
es una admiración , y el mas clásico testimonio de su emi-
nente ingenio , y habilidad.
También son de su mano los caxones del archivo de di-
cha santa iglesia , cosa muy singular. También la portada
que sale á el claustro hacia los pies de la iglesia. La santa
Leocadia de la puerta del Cambrón por la parte de adentro;
y el san Eugenio de la de Visagra en dicha ciudad , donde hay
otras muchas obras de su mano de todas las tres artes , por-
que en todas fué eminentísimo ; y así fué Pintor de Ca'mara,
y maestro mayor de las obras reales del invictísimo Señor Em-
perador Carlos Quinto , y su Ayuda de Cámara =. Y valió
tanto este ilustre varón por su industria , que compró el lugar
de la Ventosa, cerca de Paredes de Nava, y otras muchas ren-
tas , con que dexó fundado el mayorazgo , que hoy vive titula-
do, como diximos en el tomo primero 3. Y por sus muchas, y
aventajadas partes , le honró el Señor Emperador , y Rey de
España Carlos Quinto con la llave de su Ayuda de Cámara,
oficio , que le sirven caballeros cruzados , ó muy notorios,
en atención , sin duda , á lo que sirvió á su Magestad en la
fábrica de los palacios de Madrid , el Pardo , y Alhambra de
Granada. Y con razón por cierto , porque fué hombre de es-
píritu sublime , y en todas las tres artes tan eminente , como
sí en cada una sola hubiera empleado todo su estudio. Y so-
bre todo por haber sido el primero que acabó de extinguir en
España la manera bárbara , é inculta que en todas tres artes
había : Que si en la Pintura no son sus obras tan notorias,
fué porque la ocupación en las otras artes fué tan continua,
que no le dieron lugar á explayarse en las de la Pintura ; pe-
ro aun duran algunas de su mano en su casa del dicho lugar
de la Ventosa , hechas con. singular primor. Y así le debe-
mos los profesores de estas facultades itüUQítal gratitud , y
*;i' ;;i ,,.:■;; ,- Es-
I Juan de Arfé var. comm.
lib. 3. tic. I.-^'i' 5J»lt;
2 Butrón disc. ij. fol. lai.
3 Lib. 4.<;ap. 9. §. 4.
l l. .t\.v Jk.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 257
España el inmarcesible laurel de la Fama , pues empleó sus
lucidos desvelos en honor , y benclicio de la nación española.
Murió en Madrid , siendo de crecida edad , por los años de
mil quinientos y quarenra y cinco.
V.
ANTONIO FLORES, PINTOR.
n
'c Antonio Flores , eminente pintor , no nos ha dis-
pensado la injuria de los tiempos mas noticia que haber sido
contemporáneo de Maese Pedro Campaña , y de iguales cré-
ditos , y ambos flamencos ; bien , que es el Flores oriundo
de España. Floreció también en Sevilla , donde dexó obras
eminentes, y murió mozo, mucho antes que el dicho Cam-
paña en dicha ciudad , por los años de mil quinientos y cin-
cuenta.
VI.
FERNANDO GALLEGOS, PINTOR.
F
X c
Stt muertí año de
ÍS4S-
Sus oirás , y muir-
te en Sevilla , ano de
1550.
ernando Gallegos , aatural , y vecino de la ciudad de
Salamanca, fue pintor insigne, y de la escuela del grande Al-
berto Durero : no se sabe si aprendió del mismo Alberto en
Alemania , ó si aquí aprendió de algún discípulo suyo , pues
no hay noticia efectiva de que Alberto estuviese en España;
pero sí de que en ella hay innumerables pinturas de aquella
misma casta suya , especialmente en iglesias , tabernáculos , y
capillas antiguas , y algunas con gravísima presunción de ser
de su mano. Y es muy creíble , que habiendo Alberto flore-
cido a' los principios del reynado del Señor Emperador Carlos
Quinto, como vasallo suyo, y á quien estimó, y honró mu-
cho su Magestad Cesárea , hiciese venir á España algunas
pinturas suyas , y por este medio dexase establecida su escue-
la ; pues no consta , que este , ni otros fuesen á aprender á
Alemania , por lo menos , que algún gran discípulo suyo la
dexase aquí sembrada , como entonces estaba lífc estéril de
pintores España.
Sentadas estas conjeturas , fué nuestro Fernando exce-
lente , tanto en aquella escuela de Alberto , que á no estar fir-
madas sus pinturas , sin agravio alguno se pudieran tener por
originales de Alberto Durero : bien lo califican las que tiene
executadas en diferentes capillas de las parroquias de Sala- manca
manca j y especialmente en la iglesia vieja , ó antigua en las
ca-
S'.guií) la escuela
de Alberto Durero con
gran puntualidad.
Sus obras en Sala-
358 VIDAS DE LOS PINTORES,
capillas del claustro hay muchas , y con singularidad una,
que está en el medio del nicho la Virgen con el niño , y á
la mano derecha el apóstol san Andrés , y á la izquierda san
Christobal , y está firmado así : Ftrnandus Galkcns , de cu-
yo apellido hay hoy familias , y título en aquella ciudad.
Hay allí mcsmo entre otras muchas un san Ignacio már-
tir , cosa verdaderamente peregrina , porque está hecha con
tan extremado primor , y delicadeza , que sino iguala , creo
que excede á las de Alberto Durero. Y es gran lástima , que
esta , y las demás estén tan sin reparo en aquel claustro , que
muchas de ellas ya están perdidas : y también la pintura del
retablo de escuelas mayores de aquella Universidad , que es la
p ^ -■ j capilla de san Gerónimo , es de la misma mano. Murió en
Su muirte ano de \ • , , , i - . -i • •
j-^Q_ salamanca ya de crecida edad por los anos de mu quinientos
y cincuenta.
VIL
DIEGO DE ARROYO , PINTOR.
JL^c Diego de Arroyo hace mención Juan Christobal
Calvete de Estela en el viage del príncipe de Espaiía Don
Felipe Segundo , libro i. foT. 6. diciendo : Diego de Arro-
yo , Pintor de Cámara de su Alagestad , á quien ninguno
dé nuestra edad sobrepuja en iluminación. Ywé sin duda
excelente en pintar de miniatura , y porcelana ; y especial-
^« mitertí año de mente en retratos pequeños fué muy primoroso. Murió en
*S5^* esta villa de Madrid por los años de mil quinientos y cin-
cuenta y uno , y á los cincuenta y tres de su edad, b ; • . ;
VIH.
BLAS DE PRADO , PINTOR.
B.
Has de Prado, natural , y vecino de la ciudad de Toledo,
fué insigne pintor , discípulo de Berruguete. Floreció en tiem-
po del Señor Felipe Segundo , cuyo pintor fué , y pasó i
vivir á MaWid , siguiendo su empleo , y por cuyo mandato
Su ida d Marrue- ^"^ ^ Marruecos , á petición de aquel Rey , quien le estimó,
eos de orden dd Rey. Y agasajó mucho , porque le hizo un ■excelente retrato de su
• hija. Dícese que estuvo allá mucho tiempo , y que quando
volvió , vino en el trage de africano , y por algún tiempo le
vieron comer en el suelo sobre cogines , ó almohadas de es-
trado á la usanza morisca. Venia muy rico , y con grandes,
y excelentes preseas. , ..>i...
Ea
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 359
En Toldo hiy muchas, y famosas pinturas de su ma-
no, que sotí muy esiimadas; y esp^-cialmcnre en aquella san-
ta iglesia, en un ángulo dA claustro, junto á la puvrta de
la capola de san BUs, hay una pintura suya de una imagen
de nuestra Señora sentada , y con el niño Jesús en su regazo,
y a el un lado san Blas , y á el otro san Antonio Abad , y
delante del santo un caballero armado de rodillas , que debe
de s:r el patrono de aquella capilla , y á los lados de esta
pintura están otras dos de san Cosme , y san Damián : son
todas las dichas figuras del tamaño del natural ; y aunqu*
deslucidas de la injuria di.1 tiempo , "manitiestan bien la emi-
nencia de su autor , de quien hay otras muchas en diferentes
partes , así en Toledo , como en los lugares comarcanos , y
casas particulares.
En esta Corte también hay algunas en retablos antiguos,
y especialmente en la parroquial de san Pedro hay un céle-
bre quadro del Descendimiento de la Cruz , bien grande,
que hoy está en la sacristía , y se tiene por cierto ser de su
mano , y es cosa excelente. Y allí mesmo hay un retablito
antiguo con sus puertas , que en él está pintadaja Encarna-
ción del Hijo de Dios , y en la puerta de mano derecha está
san Pedro , y en la otra san Francisco de Asís , y en el re-
mate de en medio el Padre Eterno , que todas son de su ma-
no , y caliiican su grande habilidad para aquel siglo ; y mu-
cho mas la acreditan las dos tablas de los colaterales de la ca-
pilla del señor obispo de Plasencia , contigua á la parroquial
de san Andrés , la una del bautismo de Christo Señor nues-
tro , y la otra del martirio de san Juan Evangelista en la tina
de aceyte ; y también la colgadura que ponen la semana
santa en dicha capilla , executada de aguazo de claro , y obs-
curo sobre lienzo blanco toda la pasión de Christo Señor
nuestro. Pinto frutas con superior excelencia ; y quando fué
á Marruecos llevó algunos lienzos de frutas muy bien pinta-
dos , como lo dice Pacheco en su libro de la Pintura , pag.
421. Murió Blas de Prado en esta Corte por los años de mil
quinientos y cincuenta y siete , y á los sesenta de su edad , con
poca diferencia.
IX.
Oirás suyas en To-
ledo.
Pinturas de Pra-
do if¡ esta Corte.
Pinturas de Pra-
do en la cabilla del
OÜSJ-'O.
Su muerte año dt
CHRISTOBAL DE UTRECHT, PINTOR.
'hristobal de Utrecht , natural de Holanda , y pintor ín-«
signe , discípulo de Antonio Moro , también ultrayectino,
paso con un embaxador de Portugal á el servicio del Rey
JDon Juan el Tercero de aquel reyno , donde hizo eminen-
tet
Fué armado Ca-
halkro dd Habito de
Christo.
Su muerte año de
1557-
360 VIDAS DE LOS PINTORES,
tes obras , y especialmente retratos ; y fué tan estimado de
aquel Rey , que le armo caballero del Hábito de Christo
por los años de mil quinientos y cincuenta ; y colmado de ri-
quezas , y mercedes de tan gran Príncipe , murió poco des-
pués por los años de mil quinientos y cincuenta y siete , á
ios cincuenta y nueve de su edad.
X.
K
ANTONIO MORO, PINTOR
TJttrayectino ".
Fué discípulo ■ dt
Juan Escoreíio.
Pasó á Roma.
pasó d España,
Pasó d Portugal de
orden del Em£erador.
Retratos de Anto-
nio More , en íjuejug
eminente.
Pasó Antonio Mo-
ro d Inglaterra de or-
den del Señor Empe-
rador.
ué Antonio Moro natural de la villa de Utrecht en
Holanda : mostró desde sus primeros años singular afición á
el Arte de la Pintura ; y llevado de la fama de las obras
de Juan Escorelio , pintor insigne en dicha villa , se entregó
Antonio á su disciplina , en la qual aprovechó tanto , que en
breve tiempo consiguió la verdadera imitación del natural,
especialmente en los retratos , en que se aventajó á muchos
de su tiempo. Pasó á Italia , y en Roma estudió en las mas
célebres obras de Micael Ángel , y Rafael de Urbino , de
donde volvió muy aprovechado , de suerte , que daba tal vi-
veza á lo que executaba , así en color , como en dibuxo , y
en las mas exquisitas menudencias , que parecía desmentir
el natural.
Pasó á España , y llegado á Madrid por los años de mil
quinientos y cincuenta y dos , retrató principalmente á el Se-
ñor Felipe Segundo , Rey de España , Príncipe entonces ; y
habiéndole promovido por el Cardenal Grambeli á el servi-
cio del Señor Emperador Carlos Quinto , fué enviado por su
Magestad Cesárea i executar el retrato de la Señora Princesa
de Portugal Doña María , primera muger del Señor Felipe
Segundo , y asimesmo el retrato del Rey Don Juan el Ter-
cero dé Portugal , y el de la Reyna Doña Catalina su espo-
sa , hermana menor del Señor Emperador , por los qualcs
tres retratos recibió Antonio Moro seiscientos ducados de pa-
ga , ademas del salario que le estaba señalado , y otros mu-
chos dones de gran precio , entre los qüales fué un anillo de
oro , estimado en mil florines , con que le regalaron los esta-
dos de aquel reyno. Y habiendo retratado á el mismo tiem-
po muchos Príncipes , y Caballeros de Portugal , cada uno le
dio por su retrato cien ducados , y un anillo de oro , según
6U posibilidad , que en aquel tiempo era suma excesiva.
Después de esto fué enviado por su Magestad Cesa'rea á
In-
■I luxta loadúmdeSandrattin Academ,Nobiliss, ArtisPictoris.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. ^6i
Inglaterra , para hacer el retrato de la princesa Doña María;
segunda miiger que fué del Señor Felipe Segundo , por el
qual retrato recibió también un anillo de oro de gran precio,
y cien libras esterlinas anglicanas , ademas del salario anual
de otras cien libras esterlinas , que corresponde a quinientos
pesos de moneda castellana , por valer cinco pesos cada libra
esterlina. Y respecto de ser esta señora princesa de extremada
hermosura , hizo varias copias de este retrato, con las quales
regalo á diferentes magnates de aquel reyno , de quienes fué
remunerado superiormente 5 y entre otros regaló también con
una copia á el Cardenal Grambeli , y sirvió con otra á el
mismo Señor Emperador, el qual le mandó dar por ella dos-!
cientos florines de Oro.
Ajustadas pues las paces entre España , y Francia , vol-
vió otra vez Antonio Moro á el servicio del Señor Felipe
Segundo , siendo muy bien visto , y estimado de toda la no-
bleza , donde hizo varios retratos , así de su Magestad , como
de muchos príncipes , y caballeros , de que fué muy bien re-
munerado j y llego á ser tan favorecido de su Magestad , que
usando con él de extraordinaria familiaridad , baxando á su
quarto , que tenia en palacio, á verle pintar, y poniéndole el
Rey la mano sobre el hombro algunas veces,. le daba con el
tiento cariñosamente , para que no le embarazase : acción
verdaderamente peligrosa, quanto expresiva.de singular hon-
ra , y llaneza , y mas en la seriedad de tan gran Rey ; lo
qual llegó á estrañarse tanto , qiie pudo serle á Antonio su-
mamente dañosa esta familiaridad , si>uno de los. grandes Mi-
nistros de Esparia , muy especial protector suyo , no le hu-
biese amparado contra los Ministros de la Lnquisicion , sos-
pechosos ya de que hubiese Antonio traído de Flandes al-
gún hechizo , para grangear la gracia del Rey , de suerte,
tjue faltó muy poco para ponerlo en la cárcel del Tribunal*
Y así amonestado secretamente , hubo de pedir licencia á su
Magestad para ir á Bruselas , fingiendo otros motivos que le
forzaban á ello , y ofreciendo indubitable , y prontamente la
vuelta. Obtenida la licencia , y executada su partida , i pocos
días era continuamente solicitado del Rey con repetidas car-
tas por lo mucho que apreciaba su habilidad , y persona : ex^
cusabase él siempre con profundo respeto , con el motivo de
los retratos que estaba executando del Duque Albano , y sus
madamas. Entretanto el Rey usando de su grandeza , honró
con diferentes mercedes í sus hijos , como de canonicatos , y
Otras semejantes ; aunque también el Duque Albano á,una
hija del dicho Antonio le dio las rentas de la aduana de
Amberes , para tomar estado , y pasar con grande esplendi-
dez , donde se retiró Antonio para vivir con mas libertad. Y
Tom. III. Zz úl-
Lihras esterlinas,
y su vaior.
T'ohiú Antonio Mo-
ro d el siruicio de ei
S.ñor Felipe Segundo ■
Llaneza , y fet-
miliaridad suma del
Bey con Antonio Mo-
ro.
Parte otra -vez An-
tonio á Bruselas.
Mercedes que le lu-
cieron el Rey , y íl
Duque Altano.
Historias de mano
de Antonio Moro.
Su muerte año de
156S.
363 VIDAS DE LOS PINTORES,
últimamente , para decirlo de una vez , fué tan favorecido
del arte de la Pintura , que por ella adquirió honra , fama , y
hacienda para él , y para sus hijos , no siendo escaso para sus
amigos , con quienes fué muy espléndido , y generoso.
Demás de los retratos pintó también algunas historias
con excelencia , entre las quales fué un Christo resucitado,
acompañado de angeles ; también dos apostóles san Pedro , y.
san Pablo , executados con tal viveza de colorido , que podia
persuadirse la vista á que eran vivientes.
Copió también para el Rey una pintura de Danae , ori-
ginal de Ticiano , y la aventajó mucho ; y dexando otras di-
ferentes obras , la última de su mano , y en la que parece se
excedió á sí mismo , fué la Circuncisión de Christo Señor
nuestro para la iglesia de Santa María de Amberes , la qual
pintura fué celebrada con grandes elogios. De este famoso
pintor habia excelentes pinturas en el Pardo , antes que se
quemase , el año de 1608. y especialmente retratos ; si bien
Pacheco dice fué en el de 604 ; pero arengóme á Carducho,
que fué pintor del Señor Felipe Tercero , en cuyo tiempo se
quemó dicho palacio , y después pintó en él. Murió final-
mente en Amberes á los cincuenta y seis años de su edad,
con universal sentimiento , por la pérdida de un tan singular
artífice en lo mas florido de sus años en los de mil quinientos
y sesenta y ocho.
XI.
JEL BERGAMASCO , PINTOR.
Fué discípulo de
Micael Ángel.
Vino á Espaita con
Becerra.
Obras i^ue executó.
Su muerte año de
1570.
Gránelo , y Fabri-
ció pintores , hijos del
Bergamasco.
^ uan Bautista el Bergamasco , fué natural de Bérgamo, y dis-
cípulo de Micael Ángel ; vino á España juntamente con Be-
cerra , y en tiempo del Señor Emperador Carlos Quinto, quanr
do se fabricó este palacio de Madrid , donde pintó de su mano
al fresco dos cubos , que están junto i la galería del cierzo del
quarto del Rey : y en la pieza del despacho ayudó á Becerra,
como también lo hizo en una de las torres del palacio del Pardo,
aunque Pacheco se engañó diciendo que fué Rómulo , donde
está pintada la historia , ó fábula de Medusa , compartida en
diferentes historias al fresco , en paredes , y techo , enlazadas
con excelentes adornos, estuques, y oro, todo con gran gusto,
magisterio , y diligentísimo dibuxo. Murió de crecida edad por
los años de mil quinientos y setenta, en esta villa de Madrid.
,Tuvo dos hijos , llamados Orando , y Fabricio , los
quales fueron excelentes , en especial en los grutescos , de
que dan testimonio los que executaron con grande acierto,
hermosura , y variedad en la sala de capítulo, del real monas-
te-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 363
terio de san Lorenzo del Escorial ; variando los contrapues- Lo que pintaron en
tos de suerte , que parecen todos diferente» con gran recreo el Lscuriul.
de la vista.
XII.
CHRISTOBAL LÓPEZ, PINTOR.
G
^hrístobal López , pintor eminente portugués , aunque
oriundo de Castilla , fué discípulo del gran Alonso Sánchez
Coello , y Pintor de Cámara del Rey Don Juan el Tercero
de Portugal , de quien recibió entre otras singulares mercedes
la de Caballero del Hábito de Avis ; y después de haber in-
mortalizado su nombre en repetidas obras públicas y particu-
lares en aquel rcyno , y especialmente en servicio de aquel
Rey , á quien retrató diferentes veces , y á tod.A la familia
Real. Murió en Lisboa por los años de mil quinientos y se-
tenta , á los cincuenta y quatro de su edad.
XIII.
GASPAR BECERRA , PINTOR,
Escultor , y Ar^iuitecto.
F->¿ '10
ué Gaspar Becerra natural de la Ciudad de Baeza en
Andalucía ' , una de las principales del reyno de Jaén : In-
clinóse desde sus primeros años á el Arte de la Pintura , y
habiendo visto la manera de pintar y dibuxar que Alonso
Berruguete traxo de Italia de la escuela del gran Micael Án-
gel , deseando coger el agua en la fuente , partióse á Roma,
donde estudió de las estatuas , y medios relieves antiguos , y
de las obras de Micael Ángel , dé quien fué discípulo , aun-
que también de Rafael de Urbino ; y así adquirió una mane-
ra de mejor gusto , que aun la de Berruguete , por ser sus
figuras mas carnosas , y de mas galantes contornos. Concuer-
da con esto lo que dice Pacheco por estas palabras 2 : Gas-
par Becerra quitó á Berruguete gran parte de la gloria
que se habia adquirido , siendo celebrado dicho Becerra no
solo en España , pero en Italia , por haber seguido d Ali-
cael Ángel , y ser sus figuras mas enteras , y de mayor
grandeza ; r asi imitaron d Becerra , y siguieron su cavila-
rlo los me/ores escultores , y pintores de España. . , :
Lo cierto es , que á Berruguete , y Becerra se les debe el
Tom. III. Zz 2 ha-
Merced que obtuvo
díl Hábito de jivi's.
Sus obras , y muer-
te año di' 1570.
P.'tsó Becerra det'
tiidiar d Roma.
I Juah de Arfe var. comm. lib.
a. dt. I.
2 Franc¡<!co Pacheco Arte -d»
U Pintura, lib. 2. cap. 5. fol. 242.
i« «<5tt/;
Becerra grande
Anatomista.
Pierna de anato-
mía original de Be-
cerra.
Figuras de la ana-
tomía de Kalverde de
mano de Becerra.
Pintura de Becer-
ra en Roma.
..fct«0>í
364 VIDAS DE LOS PINTORES,
haber desterrado de España las tinieblas de aquella bárbara
inculta manera antigua , que de muchos años estaba intro-
ducida , y encender la luz verdadera del arte para que los in-
genios pudiesen ir adelantando , cultivándola con el estudio,
la especulación , y la práctica.
Fué nuestro Becerra grandísimo Anatomista, y hoy per-
manecen unas anatomías , una grande como de á vara , y
otra como de á sesma , que son suyas , y otra como de un
criicifixo , cosa excelente , y yo las tengo , juntamente con
una pierna de anatomía de barro cocido , que es izquierda,
original suya , como la mitad del natural , que admira i
quantos la ven ; y en mi tiempo ha escusado de cortar al-
gunas piernas , llevándola, y sirviéndoles de luz , á los ciru-
janos , para reconocer por la organización de sus músculos,
tendones , y nervios , por donde va , ó viene la corrupción,
y cauterizar , ó manifestar la parte que convenga para su
curación.
Confirma también esto , lo que dice Pacheco ^ , hablan-
do de los autores , que han escrito de la anatomía ; pero mu-
cho mejor , dice , en el doctor Jiuan de Valverde , &c. cuya
historia se imprimió en Roma año de 1556. dibuxadas las
Jiguras valientemente de mano de Gaspar Becerra ilustre
ingenio español. De que podemos inferir , que su nacimien-
to sería sobre los años de 1 5 00. pues siendo elegido pañi la
delineacion de las figuras de aquel libro , ya sería hombre de
edad, y de crédito por los años de 1556. en que se impri-
mid dicho libro ; y algunos años antes se harían los díbuxos:
aunque esta conjetura no ha lugar , si atendemos á lo que di-
ce el Abad Filipo Titi , que en Roma en la iglesia de la
santísima Trinidad del Monte , que es convento de los Mí-
nimos de san Francisco de Paula , hay una pintura de la Na-
tividad 2 de la Virgen en la tercera capilla á el lado de la
epístola de mano de nuestro Becerra : y esta iglesia se consa-
gró , y comenzó á ilustrar de pintura el año de 1595. á ex-
pensas de algunos Señores Cardenales , y otros personages;
si no es que la hubiese hecho antes , y después se colocase
allí ; aunque si es á el fresco , como lo puede ser , por estar
en uno de los costados de la capilla , no pudo ser esto , si no
es que la hubiese pintado muchos años antes de consagrarse
dicha iglesia ; pero lo que no admite duda es el crédito en
que estaba en Roma , pues para este empeño se eligieron su-
getos de aventajada habilidad en la pintura. jí.
Fué además de esto excelente escultor , y arquitecto , co-
- tt mo
'' 'í Pacheco , ibi cap. 8.
a Abate Philipo Titi lib. di stud.
di pitt. ndle Chiese di Rom.
I
Y- ESCULTORES ESPAÑOLES. 365
mo lo testifican el retablo de la iglesia catedral de Astors;a,"
y el de las señoras descalzas de esta Corte , que son de su
mano, y dirección, donde mostró muy bien su raro inge-
nio , y comprehension en estas artes , pues en ellos hay pin-
tura , escultura , y arquitectura.
En el monasterio de san Gerónimo de la ciudad de Za-
mora , en una capilla que está á el lado del evangelio , hay
una celebre estatua de Christo crucificado, ya difunto, y
de cosa de dos varas y tercia de alto , de mano de Becerra,
que es la mas peregrina escultura que hay dentro de Zamo-
ra ; y así la tienen en gran veneración. Y en el convento de Oirás diferentes de
san Francisco , contiguo a el de san Gerónimo , hay un es- ^'^'^>rra.
queleto, ó figura de la muerte, con una guadafia en la ma-
no , que aun tocándola se duda si es natural , y tiene una
mortaja á el hombro , que también engaña. Y en la ciudad
de Burgos en la capilla de los Condestables de Castilla hay
un san Gerónimo , como de dos tercias de alto , que por ser
tan peregrino , lo tienen asegurado con una cadena contra el
nicho donde está , por haberle hurtado algunas veces. Y en
la ciudad de Salamanca , hay otro san Gerónimo , también
de nuestro Becerra , en casa de un arcediano de aquella santa
iglesia , de una tercia de alto , cuyo modelo está en poder de
un aficionado en esta Corte , que es maravilloso. \ en el pa-
lacio del rey de Portugal , hay otro san Gerónimo de baxo
relieve del mismo Becerra , de que también he visto un va-
ciado , cosa estupenda.
Y aunque hay poca noticia de estas obras de escultura
de sú rfiíino , ó bien porque el tiempo ha borrado la memo-
ria , ó bien porque las ocasiones no serian tan freqüent^s , la
mas heroyca obra suya de eiC'ilturá , y corona de sus estu-
dios, fué la que hizo por mandado de la serenísima Reyna
de España Doña Isabel de Valois , llamada de la Paz , que
es la imagen de nuestra Señora de la Soledad , de lo qual
trata ' largamente el Padre Fray Antonio de Arcos en el
origen , y excelencias de esta santa imagen , que se imprimió
el año de 1640. Sucedió pues que habiéndole pedido á la
Reyna Fray Diego de Valbuena , del Orden de san Fran-
dsco de Paula , y confesor de su Magestad una imagen de
nuestra Señora para su convento , de que tenían necesidad,
concediéndolo su Magestad , mostró complacerse de la peti- Origen de la sagra-
don , por ser tan piadosa , y muy afecta á la religión de san ^'^ imagen de nues-
Francisco de Paula , y deseando se pusiese en 'execiícion, f''^ Señora de la So-
mandó llamar a Don Fadrique de Portugal , su caballerizo
ma-
1 Fray Antonio de Arcos , hís- ñora de la Soledad,
toria de la Imagen de nuestra Se- ,
¡edad.
366 VIDAS DE LOS PINTORES,
mayor , á el qual le propuso su intento , y dixo quanto se ser-
viría de que se hiciese con toda perfección aquella santa ima-
gen. Don Fadriquc le respondió : nadie podrá , Señora , con-
seguir lo que vuestra Magestad manda como Gaspar Becerra,
por ser peritísimo en la Escultura , y Pintura. A lo qual,
por tener la Reyna noticia de su ingenio , respondió , tenéis
razón , y me alegro que os acordéis de él : Decidle , que con
el asunto , y á imitación de la imagen que está en el oratorio
de pintura , haga una , donde muestre quanto puede el arte:
y advertirle que la tengo de ver yo antes que se lleve á el
convento , y encargadle la brevedad. Volviéronse los religio-
sos á su convento , y dieron noticia del caso á los demás , y
como su Magestad les mandaba que lo encomendasen á
Dios para que se acertase , pues era negocio que i todos
importaba.
Llevóse la pintura á casa de Gaspar Becerra , y le inti-
mó don Fadrique el deseo que su Magestad tenia del acier-
to de la imagen , y así , que pusiese todo conato en el de-
sempeño ; ofreciólo hacer con mucho gusto , teniendo por
digno empleo de sus estudios la ocasión de servir á su Rey-
na. Ostentaba mucho Gaspar la devoción que tenia á san
Francisco de Paula , que la había traído de Calabria , por lo
qual le fué de gran gusto el que la imagen fuese para su
convento.
Empezó á discurrir como lo hacen todos los artífices que
quieren conseguir el acierto de sus obras , inquiriendo de la
fisonomía lo mas perfecto , y formando en su idea un afec-
tuoso semblante , que representase la tristeza de este misterio
Execitta Becerra de la Soledad. Empezó la imagen , y aunque diestro en el
la imagen de nuestra obrar , le duró mucho tiempo , no por falta de solicitud de
Señora de la Soledad, ¿on Fadrique, á quien la Reyna lo había encargado, ni,
de los religiosos del convento que no se descuidaban , sino
por no poder conseguir todo lo que juzgaba alcanzar en el
arte. Acabóla enfin , aunque no tan á su satisfacción como
quisiera , después de un año poco menos : llevóse á palacio á
vista de la Reyna , no le agradó , y mandó que lo pensase
mejor , é hiciese otra sin tardarse tanto : ofrecióselo así ; vol-
Htz.0 Berirra se- vio con no menor cuidado á hacer otra , que le pareció había
giinda imagen de la adelantado mas , y juzgaba agradaría á su Magestad : mostró-
Soledad. la á don Fadrique , y á los religiosos , á quien les agradó
tanto , que quisieran tenerla ya colocada. Llevóla á Palacio
como tenia orden : nadie se persuadía á que pudiera ser la
Tercera vez empre- inteligencia de la Reyna tal , que sin poner defecto partícu-
hende Becerra la ima- lar , díxese que no le contentaba , solo atribuyéndolo á secre-
te» de nuestra Seno- ^os juicios de Dios que á todo asiste. Mandóle la Reyna hi-
ra de la Soledad con ^¡^^^ ^^^^ j- ^^ ^^^.^^j^ ^ j^^^^^j^ ms\o{ , y que si no, la hari^
pran misterio. ' ' •' *■
* Otro
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. o,(>i
otro artíhce. Quedó Becerra corrido de ver que habiendo he-
cho todo quanto alcanzaba en el arte , no agradase á su Ma-
gestad , deseando él tanto el acierto, y dixo que haría otra , y
que de no conseguir lo que su Magestad deseaba, se rendiría.
Fuese desconsolado , poniendo el defecto en la imaginación
de la Reyna , y no en la imagen ; pues habiéndola mostrado,
á los de su facultad , la juzgaron todos por excelente obra , y
que mostraba bien ser discípulo del Bonarrota. Volvió con
nuevo espíritu i formar ideas , y con varias especulaciones,
no dcsconíiando del bueI^ lín que habia de tener su intento:
con es^a imaginación estaba una noche de invierno sobre sus
papeles haciendo diseños, por expresar la hermosa iísonomía,
que tantos afectos faabia de tener , y mostrar á un tiempo;
dificultad vencida de pocos , y la que le dio tanto nombre á
Corczó. Quedóse en esta suspensión dormido , pues fuera le-
tal el continuo estudio , sí no diera treguas , quando sonó
que le hablaba un vulto de persona , sin discernir quien era,
solo conoció que le decía : Despierta , levántate , y de ese Misterioso sueno de
tronco grueso, que arde en ese fuego , esculpe tu idea., y B'cerraen la expre-
consegiiirás tu intento, sacando la imagen que deseas. ^^°" '^¡^^ntajie la ima-
D^ . , ., j , /,• , °. ■^. . gen de la Soledad.
esperto despavorido , dando crédito a su miagmacion , no *
juzgándolo como fantástico suetío , ni ilusión del sentido; ' -
pues ya despierto aunr parecia oír los ecos de quien le habia
hablado, atribuyólo á cosa milagrosa : levantóse, aunque con
alguna turbación , y vio que en el hogar ardía el tronco que
le habían informado : arrojóle agua , lo que bastó para apa-
garle , atribuyólo siempre á las muchas oraciones , misas , y
ayunos de la comunidad que le habían ofrecido hacer para el
acierto de lo que tanto deseaban : llegó el día , y con su cla-
ridad se atirmó mas , teniendo aquel tronco por. muy á pro-
pósito para el intento ; y así le comenzó luego á desbastar , y
formar , creciendo en perfección : y finalmente sacó un míla- Concluye Becerra
gro del arte , que es la portentosa imagen de nuestra Señora ^^ imagen de nuestra
de la Soledad , que hoy se venera , donde se ve expresada ^^"<>ra de la Soledad.
hermosura , dolor , afecto , ternura , constancia , y conformi-
dad ; y sobre todo un refugio para nuestras aflicciones , re-
medio para nuestros males , alivio para nuestros trabajos , y
una dispensadora de las divinas misericordias, Mostrósele á la
Reyna , la qual se díó luego por bien servida , y Becerra
quedó bien pagado.
Vistióse luego esta santa imagen , por el dictamen de la
Reyna , según el estilo que practicaban entonces las señoras
viudas de primera clase , desde el tiempo de la Reyna Doña
Juana , muger de Felipe Primero , que llamaron el Hermo-
so , que arrebatada del desmesurado amor que le tuvo , ha-
biendo muerto su marido , se vistió como si se amortajara en
vi-
Pinturas de Becer-
ra encalado.
368 VIDAS t)E LOS PINTORES,
vida : y así la imitaron todas las seííoras viudas , hasta el tieni'
po de la Reyna nuestra Señora Doña María- Ana de Neo-
bu rg. Y esta fué la causa de ponerle á esta santa imagen do-
lorosa un trage tan estraño , por ser entonces practicado so-
llámente en España , y por él se hace mas señalada , y mas
conocida en todas las naciones , y colocóse el año de 1565.
Pintó también al fresco nuestro Becerra con singular ex-,
celencia , como se ve en este palacio de Madrid en diferentes
sitios que están pintados de su mano , como son el paso ' de
la sala de las Audiencias á la galería de poniente , adornado
de estuques , y grutescos ; y consecutivamente otra quadra,
donde están pintados los quatro Elementos , y otro cubo
que hay en esta galería , que su forma es» un semicírculo con
ventana al parque , donde solía comer el Señor P'elipe Quar-
to ; y en lo alto de la bóveda están pintadas las Artes libera-
les, y en sus paredes varios grutescos, y subientes : todo exe-
cutado al fresco de su mano con excelente dibuxo , y buea
manejo en el estilo de aquel tiempo.
• También 2 la torre del despacho de su Magestad , que
mira á el mediodía , pieza de singular adorno , y traza , la
pintó al fresco bóvedas , y paredes hasta el suelo el mismo
Becerra , ayudándole en todo esto el Bergamasco , adornán-
dola de fíbulas , estuques , y oro , que todo publica mages-
tad , y el peregrino ingenio de sus artífices ; juntamente con
la alcoba , y otros dos pasillos que hay mas adentro , aunque
muy injuriado hasta donde alcanzan las manos , ya de la in-
curia de los barrenderos , ó ya de la travesura de los pages,
cosa lastimosa !
Pintó también en el real palacio del Pardo la quadra de
cerra en el palacio del una de las torres , adornada de estuques , y oro , no solo la
Fardo. bóveda , sino también las paredes con la historia , ó fábula
de Medusa, en que le ayudó el Bergamasco : aunque Pache-
co dice que Rómulo ; pero arengóme á Carducho que pin-
tó allí , para la qual historia hizo Becerra un carien , donde
dibuxo un Mercurio , por un modelo hecho de su mano , y
mostrándoselo á el Señor Felipe Segundo , le dixo su Ma-
gestad : Y no habéis hecho mas Lpie esto ? Con lo qual él se
desconsoló mucho j y así suelo yo decir , que en las obras
de afuera se estudia para las del Rey , porque no gustan los
Reyes de dilaciones , aunque conduzcan á la mayor perfec-
ción de las obras. Y también pintó muchas cosas en el Es-
corial , como lo dice Vicencio Carduchi 3.
Su muerte año de No se tiene noticia del año en que murió , ni donde está
1570. en-
Pinturas di Be-
I Vicent. Carduchi de pict,
Dialog. ».
ídem ibi.
Carduch. Dialog. 3. íbl. 33.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. sh
enterrado , por la poca aplicación de nuestros naturales á per-
petuar las memorias de sus compatriotas : tienese por cierto
que fué en Madrid donde tuvo su ordinario domicilio , y
que murió por los años de mil quinientos y setenta , á poco
mas de los cincuenta de su edad , como lo sigailka Juan de
Arfe , que da á entender su temprana muerte.
XIV.
MAESE PEDRO CAMPARÍA , PINTOR.
M
. acse Pedro Campaña , de nación flamenco , fué pintor
de grande opinión , y discípulo de Rafael de Urbino. Estu-
vo en Italia veinte años estudiando en aquella celebre Ate-
nas de la Pintura , cuyo aprovechamiento manifestó bien,
hallándose en Bolonia , quando aquella gran ciudad prevenia
el debido ornato para recibir d el invictísimo Señor Empera-
dor Carlos Quinto , pasando á celebrar su coronación año de
1 530. en que hizo Maese Pedro un célebre arco triunfal , que
le dio gran crédito , y utilidad , siendo entonces apenas de
veinte y siete años de edad. Después de algunos años vínose ^"^ oirás en Sfxi-
i España , y paró en Sevilla , donde hizo obras inmortales , y ^^'^•
en especial las del retablo del Alariscal , i la entrada del ca-
bildo de aquella santa iglesia. Y sobre todo aquella elegantí-
sima tabla de la Purificación en la capilla de este nombre,
tan celebrada , como de su mano j y no menos la del Des-
cendimiento de la cruz , que pondera en su libro de la Pin-
tura Francisco Pacheco ' ; y otra del Nacimiento de la Vir-
gen en el banco de un retablo en san Lorenzo de dicha ciu-
dad ; como también otra de la Circuncisión del Señor , que
está en el convento de san Pablo en una capilla junto á el
capitulo : bien que nunca perdió del todo aquella manera se-
ca flamenca , que entonces había en su país , donde tuvo los
principios. Volvióse á Flandes , ya de crecida edad, y allá Su muerU en Flan-
murió en la ciudad de Bruselas, de á donde era natural , por ^'^° ^^ ^57°-
los años de mil quinientos y setenta; y la ciudad , honrando
su persona , hizo colocar su retrato en las casas de su Consis-
torio , ó Cabildo , por honor de la Patria , y por hombrie
«mínente , con una inscripción que lo declara. ■•
Tom.III. Aaa JVAN
• Pacheco de la Pintura , lib. I. fol. í7. y 485. '
.\,Vi
370 VIDAS DE LOS PINTORES,
XV.
Fué natural di Lo-
ar ono.
Causa de la mudez.
Comenzó con Fr.
Vicente de Santo Do-
mingo los j^rincifios
del Arte.
pasó d Italia.
Fué discífulo de
Ticiano.
JUAN FERNANDEZ DE NAVARRETE,
Pintor , llamado el J\tíudo.
X
Fué llamado por el
Key para pintar en el
Escorial.
uan Fernandez Ximenez de Navarrete , conocido de to-
dos por el J^íiido , y aclamado de todos los grandes artíHces
por el Ticiano Esj)añol , fué natural de Logroño , hijo de
padres honrados , y nobles. Nació mudo , según dicen ; pero
yo digo que nació sordo totalmente , que esa es la causal de
la mudez , porque como no oyen , no aprenden , y así no
hablan , con lo qual se entorpecen los órganos de la pronun-
ciación , y se quedan mudos. Con que todos los que lo son
de nacimiento son sordos , porque mudos todos nacen , pero
no sordos ; mas á esto le acompañaba , como suele suceder,
una gran viveza , é ingenio , porque próvida la naturaleza,
lo que le falta en uno , lo reparte en los demás sentidos , y
potencias. Y habiendo manifestado gran .genio en pintar , y
dibuxar ; pues con carbones , y tierras , y con lo que hallaba
mas á mano dibuxaba , y contrahacia lo que encontraba : le
llevaron á la hospedería del monasterio de la Estrella de la
orden de san Gerónimo , para que allí aprendiese algo de un
religioso de aquella casa llamado Fr. Vicente de Santo Do-
mingo , que tenia la habilidad de pintar , de que dan testi-
monio las pinturas suyas del claustro , y retablos de dicha
santa casa , y las del monasterio de santa Catalina en Tala-
vera de la Reyna , donde murió. Este pues dióle algunos
principios á el Mudo , y descubriendo desde luego grande
ingenio , y habilidad en el muchacho , trató con sus padres
que le enviasen á Italia , para que en alguna de aquellas emi-
nentes escuelas se hiciese hombre de importancia. Dispúsose
así , hallándose ya algo adelantado , y pasó á Roma , donde-
vio todas sus maravillas , como también en Florencia , Ve-
necia , Milán , y Ñapóles. Estuvo en la escuela del Ticiano
mucho tiempo, y en la de otros eminentes hombres de aque-
lla era ; bien que el Peregrin de Bolonia admirándose de las
cosas que aquí hacia el Mudo , dixo que en Italia no había
hecho cosa que mereciese estimación ; sin duda por haber si-
do allí sus principios, no obstante que asegura Fr. Joseph de
Sigiienza en la tercera parte de la Historia de la Orden de
san Gerónimo , lib. 4. discurso 5. que llegó á tener en Italia
tanto nombre , que luego que se comenzó el ornato de la fá-
brica de san Lorenzo el Real del Escorial , tuvo el Rey no-
ticia de él por don Luis Manrique , su limosnero mayor , y
le mandó llamar para que pintase algunas cosas para aquel
Real
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 371
Real Sitio. Obedeció al punto el Mudo , y lo primero que
executo de orden de su Magestad fueron unos Profetas de
blanco , y negro en las puertas de un tablero de la quinta an*
gustia , que está ahora en la pared de la sacristía encima de
los caxones, que por estar de continuo abiertas no se gozan:
aunque otros dicen que fué primero el quadro del Bautismo
de Christo Señor nuestro , muestra que hizo de muy dife-
rente manera de la que después siguió , el qual esta hoy en lá
celda prioral de aquel real monasterio. Copió luego un crucí- .
lixo grande , y excelentísimo , que estaba entonces en el altar
de la misma sacristía muy bien colorido al natural ; aunque la
Virgen , y san Juan , no mas que de blanco , y negro. Con-
tentóle mucho 1 el Rey esta copia , y mandola poner en
una capilla que tiene su Magestad en el bosque de Segoviaj
y ordénesele después pintase quatro quadros grandes para
que sirviesen de retablos en la sacristía de prestado , que se
hizo entonces en el lienzo del claustro grande donde esta' la
escalera. Acabados estos, le mandó su Magestad pintar otros
quarro , para que sirviesen de lo mismo en la sacristía del
colegio , que estaba de la otra parte de la escalera en el mis-
mo paño. Estos ocho quadros grandes son los que están
ahora en el claustro alto , entre los quales hay uno de la de-
gollación do Santiago , donde retrato á Santoyo en la figura
del verdugo , con el qual estaba mal el Mudo : y como í>an-
toyo era Secretario del Rey , quejóse, suplicándole mandase
á el Mudo que lo borrase } de io qual se excusó el Rey di-
ciendo : que era lástima , porque estaba muy bien hecho , y
así se quedó. Son tambicn de su mano los doce Apostóles,
y san Marcos , san Lucas , san Bernabé , y san Pablo , que
están de dos en dos , en los ocho altares de los dos pilares
grandes de la iglesia mas inmediatos á el altar mayor.
Visitábale su Magestad en su oficina en el Escorial fre-
qüentemente , experimentando de su benignidad repetidas
honras , y demostraciones de agrado : Y habiendo traído en
este tiempo el quadro de la Cena de mano de Ticiano para el
refectorio de dicho monasterio , y tratando de cortarle , por
ser mayor que el sitio, se ofreció el Mudo , por señas , á co-
piarla en seis meses , ó dar la cabeza , reduciendo la copia á
proporción del sitio , porque no se cortase la original ; pero
su Magestad , por no esperar tanto tiempo , se resolvió á que
se cortase , sobre que el Mudo hacia grandes extremos, ofre-
ciéndose á copiarla con toda brevedad , y sin ínteres alguno^
bien viene esto con los siete años de Ticiano en executarla,
como se verá en su vida, y que si quedase su Magestad agra-
dado , le hiciese merced de un Hábito de las Ordenes Mi-
litares , haciendo la señal con la mano en el pecho ^ y se tie-
Tom. IJI. Aaa 2 nc
Pinturas que exe-
cutú el Aludo deordet.
dd Re).
Lo que sucedió con
el quadro de la Cena
de Ticiano.
».'.. vr
372 VIDAS DE LOS PINTORES,/
ne por cierto lo. hubiera alcanzado , si no le preocupara la
muerte , así por su calidad tan conocida , como por la; eini-r
nencia de sii pincel , de que su Magestad se hallaba tan saíis-
fecho , que solia decir , después de muerto el Mudo , que no
habia sido conocido , viendo que los que venían á pirjtar de
Italia á el Escorial , no igualaban con las obras que dexó.de
su mano el Mudo , que parecian de Ticiano. Lo último , y
lo mejor que hizo_el Mudo ^ fué un quadro del recibimiento
de Abrahan-'á los tres Angeles , que está en dicho monaste-
rio en el primer recibo de la portería ^1 salir al Claustro:
bien que dexó otro quadró ■ por acabar del martirio de san
Lorenzo , quando el tirano le dexó ya muerto sobre las par-
ríilas , y vinieron de noche san Hypólito , y otros para lle-
varse el santo cuerpo , y darle sepultura,; y este lo acabó un
discípulo del Mudo , y está en la capilla del colegio : Y en
íin vino á ser el Mudo el Ticiano de España. Todo lo reco-
piló en una estancia del Laurel de ApOlo. nuestro insigne
español Frey Lope Feliz de Vega Carpió '.
El ^itdo. insigne muerto conocido ^
Desdicha qiie.las Artes han tenido ,
Y que oponer España d Italia pudo ^
Ningún rostro pintó que fuese mudo.
Hasta la envidia habló ; mas era cierto
Que'tambien él habló después de muerto.
Su mucrt<! ano df . ?^""° ^^ ^"^^^ ^" ^9"^^ '^^^^ ^'^'^ P^'* ^^' ^"^^ ^^ "''^
j.„^ quinientos. y setenta y dos, de poco mas de quarenta de su
edad ; y por haber muerto tan mozo , ha sido preciso poner-
le antes que á Ticiano su maestro, que le sobrevivió algunos
años. Dexó fundada su madre del Mudo doña Catalina Xi-
menez , una memoria en el convento de la Estrella , que di-
ximos , á favor de su hijo , la qual hoy se mantiene ; y co-
menzó á celebrarse , ya dotada , el año de mil quinientos y
ochenta , para lo qual dio la madre trecientos ducados , y se
le dice á el Mudo todos los años su Misa cantada de ré-
quiem el dia veinte y cinco de Junio. Dexó dispuesto el Mu-
do se traxese allí su cuerpo ; pero no se ha executado , no se
sabe porque.
\\X \iX^ ■
SO-
a Laur. de Ap. fol. 79.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 373
SOFONISBA ANGUSCIOLA.YSUS HERMANAS,
'■'■ -i'-'-i- Pintoras.
>l 31
Ti J
s<
'ofonisba Angusciola , Cremonense , con tres hermanas su*
yas , virtuosísimas doncellas , fueron hijas de Amilcare An-
gusciola , y de Blanca Punzona,- ambas nobilísimas familias
en Cremona; y en qüánto á Sofonisba, escribe Jorge Vasari
que fué pintora eminente ' , y que vio en Cremona de sii
mano en casa de su padre un quadro hecho con toda dilif
gencia , con los retratos de sus tres hermanas jugando , y con
ellas una dueña anciana , con tal puntualidad executados los
retratos de mano de Sofonisba , que parecía que respiraban ,-y
solo se estraííaba su silencio, y mas habiendo niñas, y dueña.
En otro quadro vid de su misma'mano' retratado i el di-
cho su padre , que tiene á un lado otra hija , hermana de So-
fonisba , llamada Minerva , que en Pintura , y en las letras
fué peregrina , y desempeñó su nombre , y á el otro lado
Asdrubal , hijo del mesmo , y otro hcrmanito ; y todos estos
tan bien hechos, que parece que tienen espíritu, y que viven.
En Piacenza están de mano de la misína en casa del Arcedia-
no de aquella iglesia mayor dos quadros bellísimos; en el uno
está retratado dicho Arcediano ; y en el otro Sofonisba , de
suerte que á la una y la otra íigura no les falta sino hablar.
Esta Señora pues fué conducida por el Señor Duque de
Alba para dama de la Reyna de España nuestra Señora Do-
ña Isabel de la Paz , de quien fué muy favorecida , y estima-
da , que no eran sus prendas dignas de menor empleo. Hizo
retratos, y pinturas cosa excelente, por cuya fama el Papa
Pió Quarto hizo saber a Sofonisba que deseaba tener de su
mano el retrato de la Serenísima Reyna de España : lo qual
puso en exccucion con todo el cuidado posible, y por mano
del Embaxador de España se lo presentó á su Santidad con
una carta del tenor siguiente.
CARTA DE SOFONISBA Á EL PAPA.
Retratos de mano
de Sofonisba.
Otros Retratos en
Piacenza.
Fué traída para
dama de la Reyna.
Retraid'de la Rec-
ita , que hizo para el
Papa , y carta para
su Santidad.
s.
' an tí simo Padre. Por el Reverendísimo Nuncio de vues-
tra Santidad he sabido que deseaba vuestra Santidad un
retrato de mi mano de la Tdagestad de la Reyna mi Sena-
ra i y como aceitase esta empresa por singular gracia, y
I Jorge Vasari 3. volume dcUa 3. parte, pag. 562.
374 VIDAS DE LOS PINTORES,-
favor , habiendo de servir a vuestra Beatitud , pedí Ucen-
cia d su Magestad ^ , la ¿uaí eñ ello tuvo mucha compla-
cencia , reconociendo en eso la paternal ajicion , que vues-
i'ra Santid-ad Id demuestra iy yo , con ia ocasión de aqueste
Caballero , se le envió ; y si en esto satisficiere d el deseo de
vuestra Santidad , yo recibiré infinito consuelo , no dexan-
do de decirle , que si con el pincel se pudiera representar d
los ojos de vuestra Beatitud la belleza del ánimo de aques-
ta Serenísima Rey na , no se podria -ver cosa mas maravi-
Y.'^m 'iV. -to^-- ■ llosa. 2\ías en aquellas partes que con ei pijucel se pueden
figurar ^ no he faltado á usar de toda aquella diligencia
que yo he sabido , para representar d vuestra Beatitud lo
fverdadero. Y con esto dando fin con toda reverencia ,y hu~
anildad, le beso el santísimo pie. Madrid \ 7. de Septiembre
de 1 5 6 1 . <2ffc> j-,
jye vuestra 'Beatitud su humildísima Siervn
Sofonisba An¿^usciola,
RESPUESTA DEL PAPA A SOFONISBA.
A
la qnal carta respondió su Santidad con la infrascripta,
y habicndole complacido mucho el retrato, la acompaño con
dádivas dignas de la mucha virtud de Sofonisba , y magni-
ficencia de su Santidad.
' -f ' PIUS PAPA ly. DILECTA IN CKRISTO FILIA.
Respuesta de! Pa- JL Pernos recibido el retrato de la Serenísima Reyña de
pa a Sofonisba. España , nuestra carísima hija , que me habéis enviado ^y
nos ha sido muy agradable , tanto por la persona que re-
presenta , la qnal amamos paternalmente , co7no por otros
respetos ^ por la buena religión , y otras bellísimas partes
de su animo •■, y así también por ser hecho de vuestra ma-
no ^ muy bien , y con mucho cuidado ^ os lo agradecemos^
ceftij I candóos , que le tendremos entre nuestras cosas mtiy
estimadas ^ loando esta vuestra grande habilidad , la qual
hasta ahora , creyendo que sea maravillosa , intendiamo
pero che é la piu piccola tra le molte , clie sonó in voi. Y
con tal fin os enviamos de nuevo nuestra bendición , que
7uiestro Señor Dios os conserve. Dada en Roma d i^. de
Octubre , año de 1 5 6 1 .
Es-
i Atención de Sofonisba digna de notarse.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 375
Esto baste para mostrar quan grande fué la virtud de So-
fonisba , y su eminente habilidad en la Pintura. Una herma-
na suya , llamada Lttcía , muriendo , dcxó de sí no me-
nor fama en muchas pinturas de su mano , que hoy se ven
en Crcmona , en especial un retrato que hizo de Pedro Ma-
ría , médico excelente , y otro aun superior del Excelentísi-
mo Señor Duque de Sesa , tan parecido , que no se puede
hacer mejor , ni con mayor viveza.
La tercera hermana Angusciola , llamada Europa , que
en edad pueril dio muestras con sus obras , y diseños , no ser
inferior á Sofonisba , ni i su hermana Lucía , pintó muchos
retratos de gentiles hombres en Cremona , muy bien hechos.
L^no envió á España de Blanca su madre , que le agradó
mucho á Sofonibba , y á todos los pintores que lo vieron en
la Corte. Y porque Ana , quarta hermana , era pequeña , y
atendía con mucho provecho i el dibuxo , no se ha podido
tener noticia de sus obras , ni relación de lo que llego á exe-
cutar su pincel quando mayor. Solamente podremos decir,
que tuvo tan gran genio para la pintura como sus hermanas.
Discúrrese murió Sofonidba en esta Corte por los años de
mu qumientos y setenta y cmco, a poco mas de ios cmcuen-
ta de su edad : en cuyo obsequio se ha hecho mención de
sus hermanas , bien que no estuvieron en España.
XVII.
Lucía , Pintora,
hermana de Sofonisba.
Europa , hermana
de Sofonisba, tamh'en
Pintora.
Ana, Pintora, quar
ta Jiermana de Sofo-
nisba.
Muerte de Sofonis-
ba año 1575.
EZ GRAN TIC lANO VECE LIO,
Pintor Veneciano.
T
icíano Vecelio de Cador, Veneciano, Pintor de Cáma-
ra excelente del Señor Emperador Carlos Quinto , y del
prudentísimo Rey el Señor Felipe Segundo , nació en Ca-
dor año de 1480. de la muy noble familia de Vecellí : y lle-
gando a' la edad de diez años , fué llevado á Venecia en casa
de un tío suyo , ciudadano honrado , el qual viendo el gran
genio que mostraba el muchacho para la Pintura , le aplicó
á la escuela de Juan Belino , pintor insigne de aquella edad,
donde estuvo algunos años con grande aprovechamiento. Pe-
ro habiendo venido i Venecia en aquella sazón Jorge de
Castelfranco año de 1 507. y viendo su manera de pintar mas
libre ;,,y magisteriosa , imitando solo el natural , sin hacer d¡-
buxos , con gran frescura , y manejo , se aplicó de suerte Ti-
ciano d su escuela , que en poco tiempo hacia cosas que to-
dos las tenían por de mano de Jorge.
Emprehendió también Ticiano en este tiempo algunas
cosas á el fresco , que conduxo con gran magisterio , y co-
men-
zó!// llevado d Ve-
necia.
Sus principios de
la Pintura con Juan
BelÍ7to.
Venida de Jorge
de Castelfranco d Ve-
necia , y mirada de
Ticiano en su escuela.
Pintó al fresco ,y
señalóse con especia-
lidad en los retratos.
T^arios Príncipes,
que retraió Tñiano,
y á otras personan
señaladas.
Setíalúse mas que
todos el señor Empe-
rador Carlos Quinto
en la estimación de
el Ticiano.
Fué Ticiano arma-
do Caballero for el
Señor Emperador.
Sentencia del Señor
Felipe Tercero en ho-
nor del Ticiano.
3-6 VIDAS DE LOS PINTORES,
menzo á manifestar lo singular de su genio para los retratos
en uno que hizo de un Gentilliombre amigo suyo , que si
no le hubiera firmado , le tuvieran todos por de mano de
Jorge su maestro ; y así hay algunos retratos , especialmente
de aquel tiempo , que es imposible distinguir de qual de los
dos sean , si no están firmados. Y en fin llegaron á ser tan
famosas sus obras , que no hubo en su tiempo varón señala-
do , ó puesto en dignidad , que no solicitase tener alguna
pintura , d retrato de su mano , por ser tan aventajado artífi-
ce en esta parte. Y así retrató i el Duque Alfonso de Ferra-
ra , á Federico Gonzaga Duque de Mantua , á Francisco
María Duque de Urbino , á el Marques del Basto , á el de
Pescara , á el Gran Duque de Alba Don Fernando , á Fran-
cisco Esforcia Duque de Mila'n á el Señor Antonio de
Leiva , á Don Diego de Mendoza , á el Aretino , á el Bem-
bo , á el Fracastorio , á Ferdinando Rey de Romanos , y
á su hijo Maximiliano , ambos después Emperadores , á el
Papa Sixto Quarto , á Julio Segundo , y á Paulo Tercero,
hasta á el Emperador de los Turcos Solimán , y á Rosa su
muger , compitiendo cada qual en premiarle. Pero qui^n ex-
cedió á todos en la estimación de este gran artífice , fué el
invictísimo Señor Emperador Carlos Quinto , á quien retra-
tó en Bolonia año de 1 530. y después llamado á la corte de
España , retrató á su Magestad Cesárea diferentes veces , y
por cada retrato le daba mil escudos de oro , que en aquel
tiempo era una gran suma , sin permitir que otro le retratase:
premióle también un mediano quadro en dos mil ducados.
Y habiendo hecho otro de la Encarnación del Hijo de Dios
para Murano en el Estado de Venecia , no queriendo darle
por él docientos escudos , se lo presentó á el Señor Empera-
dor , el qual le dio mil escudos de ayuda de costa para colo-
res , y lo hizo colocar el Señor Felipe Segundo en la capilla
real del palacio de Aranjuez , y lo retocó Lucas Jordán el
año pasado de 1698. por estar ya muy deteriorado.
Estimó en tanto á Ticiano su Magestad Cesárea , que lo
armó Caballero del Hábito de Santiago en el palacio de Bru-
selas , señalándole docientos ducados de renta en Ñapóles , y
entiendo que fueron de plata , que por allá no corre el ve-
llón. Hizo después muchas pinturas á el Señor Felipe Segun-
do , el qual después de haberle retratado , le dio otros do-
cientos ducados de renta , ademas de trecientos , que tenia por
la Señoría de Venecia : é hizo de él tanta estimación que colo-
có su retrato entre los de su real casa en Madrid. Y el Señor
Rey Don Felipe Tercero , quando se quemó la casa real del
Pardo año de 1608. donde perecieron muchas pinturas ori-
ginales , solo preguntó si se había quemado la Venus de Ti-
cia"
Y ESCULTORES. ESPANariiS. 377
Ticiano ?Y respotkfiendt)Ie q'ie no , dixo su'Míg¿stad : Pues
lo demás no importa ,. que se volvori á hacer. . •, ,
Fué Ticiano pnacipu dd colorido , el qiul poseyó con
grande hermosura , y vaknría j-ppr lo qnal llego á tanto su
fortuna ,' que el. Señor EmperaÜor Callos Quinto le .creó
Conde Palatino en Barcelona aiío de 1553 //con otros mu-,
chos honores , y demostraciones de áingular estimación , co-,
mo debamos notado en el tomo 1. 4ib. 2. cap. 9. ^.■■•¿. Y aun-
que algimos han querido dudar qua estuviese 'Ticiano en Es-
paña, es error , procedido de que Chirlos Ridolii dice que
pasó Ticiano i la Corte d^l Emperador el añoide 1548. lla-
mado de su Magestad Cesirea ; y i entonces el Señor Empe-
rador Carlos Quinto estaba en, España, y aquí, tenia su Cor-;
te } sino que por la Corte del Emperador han etatendido la
de Víena. Y así es indubitable que. estuvo Ticiano en Espa-
ña ; y se puede creer , que por lo menos estuvo desde el añq
de 48. en que fué Mamado , hasta el de j¿. en que su Ma-
gestad Cesárea le creó Conde Palatino en el palacio de Bar-
celona , como lo dice dicho Autor , y en cuyo tiempo se di-
ce executó las pinturas de la capilla mayor del con ventó de
San Francisco de la Puebla de Sanabria. Y es dignó de pon-
derar , que con ser su Magestad Cesárea Señor de tantos
reynos , y provincias , no preció menos haberlos alcanzado,
que el haber adquirido las obras que obtuvo de Ticiano , de-
seando sumamente conseguir mas. Pues estimaba tanto las
pinturas de este singular artílkc , que tenia por felicidad al-
canzarlas , y le solicitaba con cartas , y le hacia muchos favo-
res , honras, y mercedes , como se puede colegir de las que
reíiere de su Magestrd Cesa'rea el caballero RidolH, en que
le nombra á Ticiano su Gentilhombre , y se colige también
por las siguientes cartas del Señor Felipe Segundo.
Carta que el Señor Rey Don Felipe Segundo escribió al
Ticiano desde Flandes.
M::rced de Conde
Pa'LTtinj , ^uc olíuvo
Jidano.
Solución de la duda
de haber estado 'ima-
no en Es£a¡¡a.
Pinturas que hizo
eu España^ Jiciano.
Cartas del Señor
Emperador ,y del Se-
ñor Felipe Segundo d
Ticiano.
DON FELIPE POR LA GRACIA DE DIOS,
Rey de España , d& las Indias , de Jcnisakn , ^c.
A
mado nuestro, vuestra carta de 19. del f asado he
.recibido , y holgado de entender por ella lo cine escribís , que
teniades acabadas las dos fábulas , la una de Diana en la
fuente ,y la otra de Calixto', y porque no suceda el incon-
veniente que sucedió d la pinttira del Christo , he acordado
Tom. III. Bbb que
i Carlos Rídolfí hella vita di Ticiano.
378 VIDAS DE LOS PINTORES,
(j^ne se envíen a Genova , pnra que de allí se me encaminen
á España , y escribo d Garci Fernandez sobre ello ; vos se
las entregaréis á //, y procuraréis que vengan muy bien
puestas , y en sus caxas , y empacadas de manera , que
no se gasten en el camino. Y para esto será bien , qtie vosy
que lo entendéis , ¿as pongáis de vuestra mano ; porque se-
rá gran pérdida que llegasen dañadas. También holgaré
mucho que os deis prisa á acabar el Christo en el sepiilcrOy
como la que se perdió , porque no querria carecer de una
tan buena pieza. Y os agradezco el trabajo que ponéis en
hacer estas obras , que las tengo en lo que es razón , por
ser como de vuestra mano :y me ha desplacido que no se
haya cumplido lo que mandé , que se os pagase en AlilaUy
y Genova : ahora he mandado tornar d escribir sobre ello
de manera , que tengo por cierto que de esta vez no habrd
falta. De Gante d 13. de Jidio de 1558.
Y O E L R E Y
E,
El quadro de la -Linvióle últimamente Ticiano i el Señor Felipe Segundo
Cena, que hizo Tidu- aquel célebre quadro de la Cena de Christo Señor nuestro,
no para el Escorial. que está en el refectorio de san Lorenzo del Escorial , que
verdaderamente es maravilla del arte ; y en la carta que le
escribe á el Rey dice : que habia, siete años , que lo comen-
zó , y que casi no habia dexado de trabajar en él. Cosa ver-
daderamente increíble ! Porque si dixera que siete meses,
aunque se me hiciera duro de creer , ya pudiera pasar ; pero
siete años , es menester atribuirlo mas á misterio , que no á
realidad '. El qual habiéndolo recibido su Magestad , y esti-
madolo como era justo , le remunero con dos mil escudos de
oro por la via de Genova : enviando asimismo órdenes muy
estrechas para que se le asistiese á Ticiano puntualmente con
las pensiones que su Magestad le tenia situadas en Italia '.
Pero si los siete años fueron ciertos , no le salia bien la cuen-
ta á Ticiano con los dos mil escudos de oro.
Car-
I Ridolfi part. i, foL 172, 3 ídem ibi. fol. 173.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 379
Carta de recomendación del Señor Felipe Segundo á favor
de Ticiano á el Gobernador de Alilan.
DON FF LIFE POR LA GRACIA DE DIOS,
Rey de España , de las dos Sicilias , Duque de Aíi-
lan , ^Ci
Alti
lustre Duque , Primo , nuestro Gobernador del Estado
de Afilan ,j)' su Capitají General. Yo he entendido que de
las dos pensiones de que hizo merced en ese Estado el Em--
perador mi St/for , que está en gloria , d Ticiano Vecelio,
Pintor Veneciano , ¿a una en el ario de ^\.y la otra en el
de 48. no ha podido hasta ahora cobrar cosa alguna ^ por
mucho que lo ha, procurado ^ y solicitado \ y porque demás
de ser muy justo , que las mercedes que su Álagestad Ce-
sárea le hizo , le sean fructuosas , por lo bien que d mí ruc
ha servido,, y sirve ,, y buena voluntad que le tengo , hol-
gare mucho que se cumpla con él de manera que no haya
falta. Os encargamos , j mandamos , que en recibiendo es-
ta , hagáis ver los privilegios de su Adagestad , que el di-
cho Ticiano tiene de las dichas dos pensiones ) y habiendo
averiguado lo que en virtud de cada una de ellas ha de ha-
ber de lo pasado ,, proveáis ,y deis orden que todo aquel h
se le pague , y satisfaga con efecto , y lo mas presto que se
píuiiere , d él , o á su legitimo procurador ^ de gualesquinv
maravedises de esta nuestra Cámara Ducal , ordinarios ^
ó extraordinarios , o de algún otro expediente de que allá se
viere que se podrá mejor cumplir : dando asimismo tal or-
den para lo de adelante , qiie las dichas dos pensiones se
paguen cada ano al dicho Ticiano á sus tiempos , sin que
haya falta , dilación , ni esperar sobre ella otro manda^
miento, ni consulta nuestra. Porque tal es nuestra volun-
tad , no obstante las órdenes de V. Vorner , ni otros al sali-
nos de ese estado , que en contrario haya. Datas en el mo-
nasterio de Grunedal á 2iy. de Diciembre de 1558.
.1'^' Y escribió de su real mano los renglones siguientes : Ya
sabéis el contentamiento que Yo tendré de esto , por tocar J
Ticiano jy así os encargo mucho , que luego le hagáis pa-
gar ,> de manera que para ello no haya menester acudir
mas á mi para que os lo vuelva á mandar.
■■■ ■ -.ua ,:.
Y o E L R E Y.
Tom. IIL Bbb 2 Pc-
38o VIDAS DE LOS PINTORES,
Abundancia de las
j)Wíuras de l'iciano
despius di tnuerto.
Pinturas del Ti-
ciano en palacio.
Pinturas de Ticia^
no en el Escorial.
P.
ero todo quanto hubo de escasez en las pinturas de T¡-
ciano, mientras vivió, tuvieron de abundancia después de
muerto ; pues así por las que recogió Velazquez en su jorna-
da á Italia , como por las que se compraron en la almoneda
del Príncipe de Gales , y otras con que muchos Señores re-
galaron á sus Magestades , están los palacios de nuestros ín-
clitos Reyes llenos de ellas, pues en solo este de Madrid hay
muchísimas , especialmente en las bóvedas que llaman de Ti-
ciano , por haber allí tantas fábulas suyas , que cada una es
un milagro. El célebre quadro de santa Margarita , que en
otro tiempo debió de estar en este convento de san Geróni-
mo de Madrid , según dice Pacheco ^ , los retratos de los
doce Emperadores Romanos , aunque el de Vitelio, por ha-
ber faltado , es de Vandic. El retrato del Señor Emperador
Carlos Quinto á caballo , y el del Señor Felipe Segundo de
euerpo entero , ofreciendo á Dios á el Señor Felipe Tercero,
niño entonces ; las quatro Furias , aunque las dos son copias
de mano de Alonso Sánchez , de que se hace mención en su
vida , sin otros muchos retratos de diferentes personages , y
madamas , y especialmente el del gran Marques de Pescara,
y otras muchas que omito.
En el real monasterio de san Lorenzo del Escorial hay
timbicn muchas , y en especial aquel célebre quadro de la
Gloria , que está en la Áulica , y es como de tres varas de al-
to , y dos de ancho , y en él está la Trinidad Santísima, y la
Virgen á la mano derecha , al2;o mas abaxo , v en medio del
quadro la Iglesia en tigura de doncella hermosa , que está
ofreciendo á Dios los héroes del viejo , y nuevo Testamentoj
y entre ellos muchos de la Imperial Casa de Austria : como
el Señor Carlos Quinto , y su consorte , y el Señor Rey Don
Felipe Segundo , y la Reyna Doña Juana su hermana •■, que
aunque están las Hguras diminutas , y aniebladas con el es-
plendor de la gloria , se conocen los retratos : pintura de muy
singular ingenio , y artificio , y que verdaderamente le dio
gran gloria á su artífice , pues le llaman la Gloria de Ticiano.
Ademas de esta hay otras muchas , sin la célebre de la
Cena en el refectorio , como son las dos de la ante sacristía,
una de la Oración del Huerto , extremadamente caprichosa,
y otra de Santa Margarita , que sale del dragón rebentado
por los hijares ; y es una gentil figura , aunque ofendida con
una ropa falsa , que le echaron por cubrir el desnudo de una
pierna , que verdaderamente le desgracia : y desgracia tuvo
en
I Pachec. lib. de la Pint. pag. 187.
\ .l«üY
I
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 381
en ser sola , y haber caído en un sitio tan religioso ; q-ie si es-
tuviera en un quadro del Juicio Final , no se reparara en esa
menudencia , aunque estuviese en el Vaticano. Pero a' bien,
que Jordán puede muy bien subsanar allí este, y otros muchos
escrúpulos , en lo que dexó executado. También dentro de la
sacristía hay una imagen de nuestra Señora con el niño en los
brazos del tamaño del natural , cosa extremada. Y el san Se-
bastian de Ticiano, que fué dadiva del Excelentísimo Señor
exonde de Bcnavente. Y en el mismo sitio hay otra suya de
la pregunta que hicieron á Christo Señor nuestro los Fariseos
sobre pagar el tributo á el Cesar, cosa excelente. Como lo es
también la Magdalena tan celebrada , de mas de medio cucr-
po, de que hay muchas copias. Y también están allí los dos
quadros de Jesús , y María dolorosos , de que no hay menos;
y asimcsmo una santa Catalina mártir mayor que el natural.
Otras dos pinturas suyas están en el tránsito que hay
desde la sacristía á el altar mayor , delante de la puerta del
quarto del Rey , que son un crucifixo difunto , y un san
Juan Bautista en el desierto, de excelente actitud, luz, y
rjlievo. Y en el oratorio del Rey sirve de altar un Christo
con la cruz acuestas , devotísima , y singular Hgura , y digna
de aquel lugar. En el Capitulo está san Jorge con nuestra Se-
ñora , y santa Catalina mártir. También la Oración del Huer-
to , y san Gerónimo en la penitencia ; como también el mar-
tirio de san Lorenzo , la Adoración de los Santos Reyes , y
el Sepulcro de Christo , que están en la sala de profundis. Y
en la capilla de la enfermería hay otro Ecce Homo con Pi-
laros , también de Ticiano , cosa superior , y una copia del
martirio de san Pedro Mártir , aunque otros dicen que es re-
petida del mismo Ticiano , cuyo primer original está en Ve-
necia. Y en fin , fuera nunca acabar , si todas las pinturas de
Ticiano , que hay solamente en los palacios , y sitios reales,
y casas de Señores en España se hubiesen de recitar.
Perecieron , sin embargo , en el incendio lastimoso del
palacio del Pardo muchas pinturas de Ticiano , y especial-
mente retratos de la antigua Casa de Austria, entre los
quales estaba aquel célebre suyo , que habiéndoselo envia-
do á pedir su Magestad se le envió , mostrando en su mano
el del Señor Emperador : dando á entender con esta discre-
ción , que la honra que se diese á aquella pintura , sería por
el retrato que tenia de su Magestad , no por el suyo.
Murió en fin Ticiano herido de peste año de mil qui-
nientos y setenta y seis, y á los noventa y nueve de su edad;
mas no murió su nombre , porque este vivirá , lo que dura-
ren los siglos. Y aun parece , que la muerte no se juzgó bas-
tante para vencerle , y asi se valió de la peste para acabarle.
• Quien
Escn'ifulo de los
^flioiusos en un qua'
dro (ic ^ iiiano.
Pinturas de Ticia-
no , que períciíron en
el incendio del fala-
cia del Pardo.
Discreción suma
de Ticiano.
Su muerte año de
582
VIDAS DE LOS PINTORES,
Quien quisiere ver mas por extenso la relación de sus
muchas , y admirables obras , y su vida muy por menor , lea
á el Caballero Cario Ridolfi (n) en la primera parte de las
Vidas de los Pintores Venecianos , desde la página 1 34. has-
ta 198. escritas en lengua toscana , donde hallará su retrato,
honroso sepulcro , y exequias suntuosas.
0 XVIII.
lUQUETO , Ó LUCAS CANGIASO , PINTOR,
Fué llamado dt su
M.igestad ^ara pn-
tar en el Escorial.
Pinturas que exe-
ciitú en aqufl Sitio.
L
La gloria del coro,
Ljtte pinió Ljiqiieío,
íuqüeto , ó Lucas Cangíaso , excelentísimo pintor gino*
vés , fué llamado del Señor Felipe Segundo para suplir la
falta del Mudo en las pinturas del Escorial , y así pinto en
aquella excelsa máquina diferentes cosas. En el claustro baxo,
hay algunas estaciones de su mano : también lo son los
Evangelistas , que están en los nichos de la escalera principal,
los quales no quiso retocar Jordán quando pinto la escaltra,
aunque se lo mandó el Sefíor Carlos Segundo , por venerar
las obras de Lucas Cangiaso. Es también de su mano la pin-
tura de la Asunción de nuestra Señora en el presbiterio de la
iglesia , como también las de la bóveda del colegio á la en-
trada del refectorio , que son las once mil Vírgines , y la caí-
da de Luzbel : bien que no agradaron por el poco ornato,
y menos gusto en el colorido. También es suyo el san Juan
Bautista á el olio , que está en un altar de la iglesia , y la
pintura del de Santa Ana , y el san Lorenzo , y san Geróni-
mo , que están en el coro sobre la sillería : y asimcsmo las
Virtudes , y el techo , y bóveda de los entierros de, los Re-
yes en el presbiterio ^ donde también es suya la Coronación
de la Virgen •, suponiendo que todo lo que está pintado so-
bre la albañilcría es á el fresco. Y rinalmente pintó la Gloria,
tan celebrada vulgarmente , de la bóveda del coro , y habién-
dola concluido , y tasadosela en ocho mil ducados , le dio el
Señor Felipe Segundo doce mil : y cierto que fué acción de
su grandeza 5 porque no hizo cosa Luqueto , en que menos
complaciese á los del Arte , por haberse aquello dirigido por
dictámenes de teólogos de orden de su Magestad. Y ver-
daderamente hay cosas , que aunque en lo escrito , y dis-
currido son muy buenas , en el Arte no tienen capricho ni
armonía pintoresca. Pero sobre todo fué muy fácil , fecundo,
y pronto inventor : bien , que son mejoies sus dibuxos que
«u pintura ; porque en ella no tuvo buen;gusto , y los dibu-
-¿' ijq niíK ^0$
(a) Ca.hs Ridolfi , vite' de Pitteri f^tnetL .
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 383
xos son excelentes , y de gran magisterio ; de que hay gran
copia , porque en ello tuvo gran facilidad. Y en tín lleno de
riíjneza , y honras , que recibió de su Magcstad , murió en
aquel Real Sitio de San Lorenzo , ya de crecida edad , cerca
de los años de mil quinientos y ochenta , dexando su retra-
to en la gloria del coro , que fué lo último que hizo , de-
tras del de Fray Antonio el Obrero. De este gran Artífice
hace mención Juan Paolo Lomazo entre sus Pintores Emi-
nentes , y Fray Joseph de Siguenza en la Historia de la Or-
den de san Gerónimo , part. 3. lib. 4. disc. 13, pag. 794.
XIX.
EL VENERABLE PADRE FRAY NICOLÁS
Fattor , del Arte de la Pintura.
F
JL t
ray Nicolás Fattor , natural de la ínclita ciudad de Va-
lencia , y de la Orden del Seráfico Padre San Francisco , des-
pués de haber estudiado en el siglo la gramática , se aplicó i
el Arte de la Pintura ; y aunque contra la voluntad de su pa-
dre , que le deseaba para sí en el siglo , tomó el hábito de la
Observancia en el convento de Santa María de Jesús de di-
cha Orden , un quarto de legua distante de Valencia. Fue
de soberano ingenio , y excelente pintor ; y viviendo en di-
cho convento , pintó muchas imágenes de María Santísima,
de quien fué muy regalado : y á las que hallaba pintadas , las
ponía versos latinos , en su alabanza , en que fué también pe-
regrino , que nunca , ó rara vez dexan de andar juntas estas
dos honoríficas facultades.
Tuvo en la Orden diferentes prelacias , y empleos , en
que siempre se portó con extremada humildad , y exemplo
en todo linage de virtud , como lo podrá ver el curioso en el
libro , que de su portentosa vida escribió el muy Reverendo
Padre Fray Christobal Moreno , Provincial que fué de aque-
lla santa provincia , colegida del proceso que para seguir su
causa en la Rota , se escribió de orden de aquel gran prela-
do , y siervo de Dios el Excelentísimo Señor Don Juan de
Ribera , Patriarca de Antioquía , Arzobispo , y Virey de
Valencia. Traela también Villegas en su Flos Sanctorum 3.
part. \ entre otros empleos que tuvo , fué el de confesor del
real convento de las Señoras Descalzas de esta Corte , de que
se retiró voluntariamente , no pudiendo su grande austeridad
sufrir el bullicio, y visitas de la Corte, y tomando el cami-
no de \'alencia , entró á visitar la imagen de nuestra Señora
de Atocha , la qual le reprendió por qué desamparaba las es-
posas de su Hijo santísimo ? El absorto , y lleno de temor,
no
Su muerte año de
15S0.
Fué natural de Va-
lencia.
Tomo el hábito de
la observancia de N.
P. S. Francisco.
Pinturas que hizo,
y su difocion a Ma-
ría Santísima.
Tuvo en la Or-
den diferentes prela-
cias con grande exem-
£¡0.
>\.
384 VIDAS D:E LOS- PINTORES', Y
no respondió palálíra; pero la- Virgen le dixo'se fueie en paz,
y usando deCsta licencia prosiguió su camino '.
)ts 'pc'ílíxo de i- , Hay en el claustro de dicho convento de Santfi María
su mano. de: Jesús un san Miguel abatiendo la soberbia de Lucifer , y
sus seqüaces , executado de niano de esteísierYO de Dios ^ de
aguada de añil en; Ja pared, cosa excelence^' Y también á i^
subida de la escalera del convento de Chelva/en dicho, rey poi
háíy un Christb á la coluna , hecho de su «lano , también de
aguada , .cosa supbrior. Y en los márgenes de los libros del
• coro_<4^-' su convanto de Jesús dexd hechos diferentes adornos,
historicjas , y riguras de los Apostóles , y otros Santos , todo
Su muerte año de con extremado primor. Mundeíi Hn Fray Nicolás con cré-
15S3. ditos de excmplar varón á los sesenta y un años de su edad
ea el-dé mil quLiiiehitos y ochenta y tres, £h dicha ciudad de
Valencia , en .au convento de Santa María de Jesús , donde
quedo depositado su cuerpo con gran veneración de los fieles
de aquel reyno qile acudían a su sepulcro para encontrar el
remedio de sus' necesidades : y se trató la causa de su cano-
nización , que no sé en que estado se halla. ;
XX.
■ jEX. divino morales, pintor.
Fué natural de Ba- .M: A divino Morales , español , cuyo nombre propio se ig-
dajoz. ñora , fué natural de Badajoz , y pintor famoso ; fué cog-
nominado e/ Z)/Vy«Gi , así porque todo lo que pinto fueron
cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Christo con tan
gran primor , y sutileza en los cabellos , qu§ á el mas Curio-
so en el arte ocasiona á querer soplarlos para que se muevan,
porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales.
Fué discípulo de Fué discípulo de Maesse Pedro Campaña , que lo fué de
Maese Pedro Cam- Rafael de Urbino , con cuya ocasión pasó á Sevilla , donde
pana en íxxilla. estuvo muchos años , y dexó allí muchas pinturas de su ma-
no , especialmente en algunas capillas antiguas de aquella
santa iglesia. No se ha visto pintura suya que exceda de una
cabeza , ó medio cuerpo , y siempre en tabla , ó lámina , coa
• Ja delicadeza , y primor que acostumbraba. Bien lo acredita la
'Verónica , que está en la capilla de nuestra Señora de la So-
ledad de la iglesia del convento de Trinitarios Calzados de
Obras diferentes de esta Corte : \ otra de Ecce Homo , que está en el colateral
Morales. ^^q\ evangelio en la iglesia del convento de Religiosas de
Corpus 'Christi : Otra de Christo Señor nuestro á la coluna,
con
<Tií:: Maestro Gil Gon;zal. Davila, Historia de Madrid ,fol. a86.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 385
con san Pedr» llorando , y de medio cuerpo , cosa excelen-
tísima , en la sacristía del colegio Imperial : Y en el de santa
Catalina de la ciudad de Córdoba , también de la compaííía
de Jesús , en el colateral del Evangelio , donde estaba un
quadro de la Asunción de nuestra Señora de Pablo de Cés-
pedes , han colocado en estos tiempos otra tabla de nuestro
Morales, de cosa de vara y tercia de alto con MARÍA
S^nrísima dolorosa , y su Hijo sacratísimo, difunto en los
brazos , de medios cuerpos , cosa superior. Y sin estas hay
otras muchas en las casas reales , y fuera de ellas , especial-
mente en oratorios ; bien que hay algunas bautizadas por
originales , aunque es diiicultosísimo de copiar , y por tanto
mas fácil de conocer.
Fué llamado del Señor Felipe Segundo , como se dixo
en el tomo primero , para pintar en el Escorial , en que se
porto como buen vasallo , ofreciendo al servicio de su Ma-
gestad quanto tenia , por haber estrañado el Rey» el fausto
con qv.e había venido. Pero habiendo servido á su Magestad
en muchas cosas de su devoción, porque su habilidad no se
estendia á mas , ni era para obras de ^agnitud , se retiró á su
tierra muy recompensado , y favorecido de la grandeza de su
^Magestad. Y después de algunos años , pasando el Señor Fe-
lipe Segundo á tomar posesión del reyno de Portugal en el
de 1 58 1, llegó á Badajoz donde estaba nuestro Morales , el
qual fué luego á ponerse á los pies del Rey , y habiéndolo
recibido su Magestad con singular agrado , le dixo : jMiiy
viejo estáis J^orales , á que él respondió : Sí Señor , muy
'viejo , y muy pobre. Y entonces volvió el Rey á su Teso-
rero , y le dixo : que en las Arcas Reales de aquella ciu-
dad le señalasen doscientos ducados para comer. Replicó al
punto Morales , y dixo : Señor , y para cenar ? Volvió el
Rey , y dixo : Que se le señalasen otros ciento. En que
se califica la liberalidad de aquel Gran Rey , y la discre-
ción , y donayre de aquel vasallo , junto con la prontitud
de gozar de la ocasión , y hablar á tiempo , que es una gran-
de felicidad.
Llegó pues Morales i experimentar la saña de la fortuna
en la vejez , porque en ella vino á faltarle el pulso firme , y
la vista perspicaz , indispensables en aquella manera de pintar,
tan definida , que verdaderamente no es para viejos. Murió
pues en Badajoz por los años de mil quinientos y ochenta y
seis , á los setenta y siete de su edad.
Hay en este Monasterio de san Gerónimo de Madrid
una tabla excelente de su mano , de vara de largo , y tres
quartas de alto, de mgdios cuerpos del tamaño del natural , de
Jesús Nazareno con la cruz á cuestas , acompañado de su
Tom. IIL Ccc Ma^
Fué llamado par A
pintar en el Escorial.
Lo quü sucedió pa-
sando el Ke^ por Ba-
dajoz.
Dicho agudo de
Morales , y liberali-
dad del Rey.
Su muerte año de-
IsS6.
Fué de la Cámara
de la Reyna , é hizo
muíhos retratos.
Su muerte año de
1587.
JEstwvo en Koma,
y volvió d Sevilla.
yolvióse á Italia,
y tornó á Sevilla.
Sus oirás en Sevi'
lia.
3.86
VIDAS DE LGS PINTONES,
Madre santísima , y san Juan Evangelista , coi> grandes ex-
presiones de dolor , y ternura, y con aquella extrenwda her-
mosura , y delicadeza de su pincel. Fué dádiva- del Stñor
Felipe Segundo en el año de j 564.
XXI.
SOFONISBA GENTILESCA, PINTORA-
S
ofonisba Gentilesca , fué aquella ilustre Dama , y famosa
en esta Arte , que la serenísima Reyna de España. Doña La-
bel de la Paz , nuestra Señora , que está en el cielo , traxo de
Francia á esta Corte , y fué insigne en hacer retratos , espe-
cialmente pequeños. Y así hizo muchos de sus Magestades,
y del serenísimo Príncipe Don Carlos, hijo del Señor Felipe
Segundo muestro Señor , y de otras damas, y señoras de 'pa-
lacio , donde murió año de mil quinientos y ochenta y siete.
L
«XXII.
ZUIS DE VARGAS, PINTOR.
luis de Vargas , natural de Sevilla , fué gran pintor á el
fresco , y á el olio ; siguió la manera de pintar del Perino , ó
Perin del Vago , en siete años que estuvo en Italia : y ha-
biendo vuelto á su patria , y viéndose excedido , en algunas
obras que hizo , de Antonio Flores , y de Maese Pedro Cam-
paña , Flamencos , se volvió á Italia , donde estudió otros
siete años , que parece fué el Jacob de la Pintura , que fué su
hermosa Raquel , y volvió á Sevilla enteramente capaz en el
Arte : aunque Pacheco dice que fueron veinte y ocho años
los de su estudio en Italia ^ j y me hace gran fuerza , por ser
paisano , y casi contemporáneo , sino es que fuesen los que
tenia de edad quando volvió á Sevilla.
Sus obras en la iglesia mayor de aquella ciudad , y casa
arzobispal , dan testimonio de la excelencia de su pincel á el
fresco , y á el olio. Principalmente la pintura del arco del sa-
grario , y de la torre ; la historia de Christo Señor nuestro
con la cruz acuestas , que está en gradas á las espaldas del sa-
grario antiguo , que la injuria del tiempo ha maltratado ; la
célebre tabla de Adán , y Eva , que viéndola Mateo Pérez
de Alesio , insigne pintor , que hizo el célebre san Christobal
de aquella santa iglesia, de que haremos mención, dixo, m¡-
ran-
I Pachec. lib. de la Pint. fol. 118.
Y-ESCULTO'RESMSPAÑOEES. 387^
ripdo el Adán , que tieocí ima/'^ijífna muy bien escorzada:
PiH vale la ti'ta ^amba , clil mió San Chr'istojoro. Y lilti- Honra que ¡e hizo
mámente se volvió Mateó PcVb'z a ItAÜa , viénVI^rju eminen- Mateo Penz de Ale-
le habilidad , diciendo , que no era justo que viviendo Vap" ^"'•
gas pusiese en otro la estimacion^u ípanria ; A(rd¿)n verdades- --VrVi.úi» Í«Tl
ramente digna de- inmortal gratitud! y que dudó tonga exem? i,«i« ^í.í. :<\
pláir, y mucho menos en el siglo presente, f.'i^bí; j: .c;,íbuíft
Pintó el retablo del Nacimi». ntéi en la SanW Iglesia ífy
otras: Inuchas obras, como la'Viifgénrdel Rosario en un ova-'
lo grande', que €stá en un pilar- de-i convenro- de. san Pablo,'
sí bien ya muy deteriorada. Fue insigue retnatádór ; y eiitré^ Retratos que hizo
muchas retratos que hizo , (uá-'imoel del Chantre de aquel V^^fgajt^.^'^^^y,^^ y;¿
tiempo en el banco del rctabiO' de Adán , y Eva , que está' .. ■ ^
en dicha santa iglesia junto á la cap. Ha de. la Antigua ,' y á'
la puerta que salo á la lonja , donde se ponia el Chantre á re-
zar sus horas , y le cercaban jlos^ uiuchachos , mirando á el
retrato , y á el original con admiración de la semejanza , y
propiedad. Pintó también ¿I déla Eicelent&ítna Señora' Do-
ña Juana Cortés , Duquesa de Alcalá , que parece de mano ,. .-n • ■,
de Rafael de Urbino. ^ ^
Y sobre iodo fué su vida muy exem'plar*, y cíí el tíem- Swsida exem£lár^\
po que vivió en Sevilla , dio muestras de sus' raras 'virtüde"^:^ x.\.^.\\^-\
confesaba , y comulgaba con gran freqüencia , 'y devoción: •
era muy humilde , y sufrido con sus émulos : y algunos ratOs^^
del dia , que hurtaba á sus ocupaciones, se encerraba en sü és-'
tudio , y se tendia en un ataúd , que para este efecto tenia re-' -«v\a^ w pc:sí>.3.
servado , contemplando en la muertc-j y ajustando la vida, y " ''^ »ijt'j\ov " . \tí^
toda ella tuvo Grandísima devoción con eljukísim'o nom- ■'■'"^•^
bre de Jesús , por la qual le sucedieron casos milagrosos : ha- •
liáronse en su muerte asperísimos silic¡03,,y dilscíplinas. Murió t- ^ - >
, ,11111 • ,1 "J" muerte ano de
poco después de haber acabado las pmturascde la torre de- icoo.
aquella santa iglesia, por los años de mil quinientos v noven- • ' ■ .
ta , y a los sesenta y dos de su edad. La tama de su eximia
virtud obligó á v\n grave , y docto Varón , que yendo á pre-
dicar á otro intento , se explayase en sus alabanzas', y ponde- •
ración de sus virtudes : las quales acreditan hoy dia sus sagra-
das pinturas , demostrando el espíritu de donde procedían.
Fué muy ingenioso, y de agudos dichos : Y así mostrándole
un pintor ignorante un Christo cruciricado , y vivo , rogán-
dole le dixese su parecer le dixo : Cierto que está con gran-
propiedad , porque parece que dice : Perdónalos tú Señúrf»
que no saben lo que se hacen. .'■? . •• -, .. ..
1
2o;;;. ///. Ccc 3 MT-
388 VIDAS DE LOS PINTOilES,
x:^iii.
:i
Fué discípulo de
Becerra y muy docto.
Finta e» el Escorial.
Su muerte año de
1590.
M=
MIGUEL BARROSO , PINTOR.
Fué Pintor de Cá-
mara del Señor Feli-
fe Segundo, qite le hon-
ró mucho.
Estuvo en Portu-
gal , y volvió d Ala-
dricü
Le hizo el Rey apo-
sentar en la casa del
Tesoro , á donde con
freqüencia baxaba su
Magestad.
Estraña familiari-
dad del Rey con Alon-
so Sánchez.
.¡guel Barroso, gran pintor, y discípulo de Becerra, fué
grandemente instruido en las lenguas gciega, y latina, y otnras
muchas. Y ademas de esto fué famObO ar.quitccto, perspecti-
vo, y músico excelente. De mano de éste insigne varón hay
pintada una estación en el Claustro principal del Escorial,
que basta para crédito de su eminente habilidad , y pericia en
^1 Arte de la Pintura , en que fué muy dulce en el colorido,
aunque con poca valentía en el dibuxo. Murió en esta Corte
por los años de mil quinientos y noventa , á poco mas de los
cincuenta de su edad.
i.
Y
XXIV.
ALONSO SÁNCHEZ €0 ELLO,
Pintor.
Ai,
^lonso Sánchez Coello , de nación Portugués , excelentísi-
mo pintor de su Magestad católica del Señor Felipe Segun-
do , fué singular retratador , y le intitulaba el Rey en sus
cartas Ticiano Portugués , y en los sobrescritos : A el muy
amado hijo Alonso Sánchez Coello. Este noble artífice apren-
dió el Arte de la Pintura en Roma , en la escuela de Rafael
de Urbino , y después en la de Antonio Moro en España.
Pasó á Portugal , donde habiendo servido á el Príncipe Don
Juan , y Princesa Doña Juana, ya viuda , hermana del Se-
ñor Felipe Segundo , quien le solicitaba por haberle faltado
Antonio Moro , se le recomendó mucho i el Rey esta Se-
ñora , y así le honró su Magestad á nuestro Alonso Sánchez
con extraordinarias demostraciones en esta corte de Madrid;
é hízolo aposentar en unas casas principales junto á palacio,
■ sin duda en las que hoy llaman del Tesoro, de donde te-
niendo el Rey llave , por un tránsito secreto , con ropa de
levantar , que así llamaban entonces en España las Batas,
solía muchas veces entrar en su casa á deshora, y en ocasión
de estar comiendo con su familia Alonso Sánchez , y que-
riendo levantarse á hacer á su Magestad la debida reverencia,
como á su Rey, les mandaba se estuviesen quietos , y se en-
traba á entretener á el obrador.. Otras veces le cogia sentado
pintando , y llegando quedito por las espaldas , le ponia las
manos sobre sus hombros , y queriendo Alonso levantarse i
hacer el debido comedimento , le hacia sentar , y proseguir
en su pintura , de que el Rey gustaba mucho. Hizo el año
^V-, . .de
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 389
de i 585. el retrato del glorioso patriarca san Ignacio , por el'
modelo do pasta de cera que se vació en la hembra , que se
hizo sobre su sagrado rostro difunto , que lo traxo el Padre
Pedro de Ribadcneyra , con cuya asistencia , como testigo de
vista , se pcrriciond lo demás , y fué el retrato mas parecido,
que se ha hecho de este gran patriarca.
Hizo para el Escorial algunas cosas, como son la pintura
de san Lorenzo , y san Estovan para un altar de la iglesia ; y
para otro san Vicente , y fcn Jorge ; también santa Catalina,
santa Inés, y otras Saritas. Son también de su mano el Sisifo,
y licio , de las quatro pinturas , que llaman las Furias en es-
te palacio de Madrid ; no siendo sino los condenados , que
hoy están en el salón grande , y antes estuvieron en otra pie-
za menor , que se llama de las Furias , por haber tomado de
ellas el nombre. Pero el Tántalo , é Ixíon son de Ticiano ori-
ginales ; y por no haberse podido coilseguir las otras dos, las
copio Alonso Sánchez de orden del Rey. Y yo he visto en
esta Corte otras quatro copias de las dichas Furias , d Conde-
nados , que aunque son menores , son del tamaño del natural,
y están lirmadas de Alonso Sánchez en el año de 1 554. y co-
piadas con excelencia. Mas lo que espero me han de estimar
los Pintores , es ver un quadro suyo historiado , y en público
en esta Corte , el qual está en la quarta capilla de la iglesia de
san Gerónimo , á mano derecha , entrando por la puerta prin-
cipal , y es de san Sebastian, y á el lado derecho Christo Señor
nuestro , á el otro María santísima , y mas abaxo san Bernar-
do , y san Francisco , y arriba el Padre Eterno , que cada fi-
gura de por sí , no se puedo mejorar.
Retrató á su Magostad muchas veces , armado , á pie , y
á caballo , de camino con capa y gorra : y asimismo diez y
siete personas Reales , entre Reynas , Príncipes , é Infantes,
que lo honraban , y estimaban tanto , que se entraban á feste-
jar , y divertirse en su casa con su familia.
No menos le honraron por su fama los mayores Prínci-,
pes del orbe , hasta los PonríHces Gregorio Decimotercio , y
Sixio Quinto , el Gran Duque de Florencia , el de Saboya,
el Cardenal Alexandro Farnesio, hermano del serenísimo Se-
ñor Duque do Parma. No faltó á su mesa jamas algún Títu-
lo , ó principal Caballero ; porque viéndole tan favorecido de
un tan Gran Monarca , muchos le cortejaban, y se valían de
su protección : Y así fué su casa frcqüentada de los mayores
Porsonages de su tiempo , como del Cardenal Grambela ; de
Don Gaspar de Quiroga Arzobispo de Toledo ; de Don
Rodrigo de Castro Arzobispo de Sevilla. \ lo que mas es
de admirar , del Señor Don Juan de Austria , y del serenísi-
mo Príncipe Don Carlos , y de otros muchos Señores , Títu-»
los,
Pinturas que hizo
para el Escorial.
Pinturas de las
Furias de palacio.
Varios retratos que
hizo de personas Rea-
les.
Hoiwes que reci-
hió de otros Grandes
Principes.
Fundieron de obra
pia que hizo Alonso
Sánchez en Vallado-
lid.
[590.
■ai
390 VID'AS DE LOS PINTORES,
los , y Embaxadores; de suerte, que muchos días los caballos,
literas ) coches, y sillas ocuparon dos grandes patios de su casa.
Y así vino á llegar su caudal á 55®. ducados, que en
aquel tiempo era una gran suma. Fundó en Valladolid una
obra pia de niñas huérfanas , que hoy se rnantiene , como di-
ximos en el tomo i. fol. 178. aunque ha tenido varios con-
trastes , por las intercadencias de los tiempos , y menoscabos
Su Vnuerte año de ^^ ^" dotación. Murió año de mil quinientos y noventa, aun-
que otros dicen , que murió despties del año de mil y seis-
cientos , á los setenta y cinco de su edad, con gran sentimien-
to del Arte , y especialmente de su Magestad , que le estima-
ba mucho. Perecieron en el incendio lastimoso del palacio del
Pardo diferentes retratos de su mano , y otras pinturas con
gran quebranto de los inteligentes de la profesión. No care-
ció de elogio este varón insigne en el Laurel de Apolo de
nuestro Fénix Español Lope de Vega , que dice así {a),
íi-
• Y el Espafiol Trotógenes famoso ,
El noble Alonso Sánchez , que envidioso
Dexdra d el mas antiguo ^ y celebrado ,
De quien hay han quedado ,
Honrando su memoria ,
Eternos quadros de divina historia.
XXV.
EL HERMANO DOMINGO BELTRANx
de la Comban iia de Jesús ^ Escidtor ,y Arquitecto.
El
Fué natural de Vic-
toria.
Obras que hizo de
ambas Artes.
i\ hermano Domingo Beltran , religioso coadjutor de la
Compañía de Jesús , fué recibido en el colegio de Alcalá' de
Henares el año de 156 1. á 21. de Abril. Fué natural de la
ciudad de Victoria , y aprehendió en el siglo las facultades de
la Escultura , y Arquitectura en Italia , en que salió muy
aventajado j y así las continuó en la religión , executando los
retablos del colegio de Murcia , y los de la primera iglesia del
de Madrid.
Hizo estatuas de grande estimación , y tuvo singular emi-
nencia en las efigies de Christo crucificado , como se califica
en las que hoy se ven con admiración en este Colegio Impe-
rial : como son la de la capilla del santísimo Christo en la
iglesia ; y otra en la bóveda de la Congregación de los Seño-
res Abogados , que esta sin encarnar ; y cierto que parece de
Mi-
{a) Lope de Vega , fol. 79. deí Laurel de Apolo.
Y ESCULTORES. í:spañoí,£:3.
S'9^
í^i OVíJi ííV
Deseó el Rey que
Su amable trato.
Su muerte a,no de
1590.
-^ Fué natural de To-
ledo.
Mfcael Ángel; y también otra qucestá en clcalt^í /mayor dejf
colegio d .' Alcalá de Henares; üuas» y- otriis,^pn t^n etíretj
mada perfí^ccion, qu(j'todos Jos artílices le tíub^o Ja primacíaiii
Y el Señor Felipe Segundo cdobró ,n\uciif>!.t&í,íi-jtiiieiKÍít,ei]^
estas Artes, y aun deseó llevarle á .el Escorial , para que de su
mano labrase algunas estatuas / qiíe^jéiinobleciesen aquel sun- ^''^^^'^j^^e en el Esco
tuobo templo. '^'^'''
JiirHó con esta n>arav¡llosa llabiUdad ufiáL^CUcíJlléz <Jb pa -
loma , con que se hacia amar de todos , y en especial de los
Señores , y Príncipes , que gustaban de freqüentar su oficírm,»
por verle labrar , y por oír la santa cándideadfe'sif conversa-
ción. Y habiendo ido á Alcalá de Henares, á dar principio ár
el retablo de la Iglesia del colegio de la Compañía, le llarn.»
Dios para sí á veinte y siete de.Abjril de-mil.qyii]iieni:osycí^-.
venta ; siendo ya de crecida edad. [ bb b y , LiibsM ob
• ■-... ■ ., ''\" .
XXVJ.
■ . :\-M¡:.¿o
'JUAN BAU'TISTiA;MONNEGRQ„ .
Escultor , y Arciuitei;tQ.(s, : '3b '3i
T .■'■'■ . ""
^uan Bautista Monncgro tiencse por cierto ser el mismo
que Ju-an Bautista de Toledo, por ser de allí oriundo , aun-
que natural de Madrid, eminente escultor, y discípulo des
Berruguete. Pasó á Roma , donde hizo cosas, tan eminentes^
que le cognominaroñ el Valiente Español. Exécutó allí bue-
na parte de la iglesia de san Pedro. ^ y por stíi" tan notorio so,
crédito , fué llamado por el Señor Felip,©. Segundo para la
obra de san Lorenzo del Escorial , donde executó el modelo
para aquella gran Basílica ' ; y donde entre otras cosas , hizo
aquellas siete eminentes estatuas de san Lorenzo , y los seis
Reyes de la fachada de aquel gran templo ':. figuras de tan exetutó.
desmesurada grandeza , que con su zócalo tienen de alto diez
y siete pies ; y salvo las carnes , que son de marmol blanco,
todo lo demás es de piedra berroqueña , y todas siete salieron
de un peñasco , ó tríjzo de piedra de aquella montaña : y es
fama , que en él dexaron grabado los artífices el siguiente epí-
grafe : De este canto salieron seis Reyes ,y un Santo , y
quedó para otro ttinto. Lo cierto es , que de todas maneras
son grandes Estatuas , y por ellas merece su artífice nombre
inmortal : Las insignias , ó instrumentos son de bronce , do-
radas de molido , y las coronas de los Reyes pesan de tres á
quatro arrobas. Son también de su manoplas quatro estatuas
de los Evangelistas , que están en la fuente de enmedio del
pa-
I Maestro Gil Gonzal. Davila, Historia de Madrid, fol. 222.
Fué llamado para
la oura del Escorial.
Estatuas que allí
'3*^í, Vífi^S DÉLOS PINTORES,
^atio del dáüstto principal , y son de marmol , que se traxo
Su muerte año de ^^ Genova ,' aunque otros dicen que son de Pompeyo. Mu-
1550. rio en esta Corté por los aik)s de mil quinientos y noventa,
siendo ya dé edad muy adelantada. ?. ■ f '
.0\U'l^ Vi\'M-,i
Fué Catalán , y
discipiilo de Micael
Fintó en el Pardo,
^ en el Escorial.
• Fué- grande Ana-
tomista.
Su muerte año de
1590.
Fue' nat^ral de To-
ledo.
Pintó una estación
dd claustro del Esco-
rial, y otras cosas.
Su muerte aña de
1591.
X
XXVII
TEUDOSIO MINGOT, FINTOR,
eodosio Mingot , pintor español, y natural del Princi-
pado de Cataluña , fué discípulo de Micael Ángel , llamado
de Becerra , c^n el motivo de las obras de pintura que enton-
ces ^e ofrecían , con ocasión de la fábrica de este real palacio
de Madrid , y el del Pardo , por el Invictísimo Señor Empe-
rador Carlos Quinto. Vino pues ^ España , donde manifestó
muy bien en diferentes obras su eminente habilidad , y de-
sempeñó los créditos de la escuela en que se había criado , co-
mo lo acredita la pintura de la antecámara , y una de las tor-
res del real palacio del Pardo , que executó en compañía de
Gerónimo de Cabrera , y también las que hizo en el Escoriah
Fué Teodosio grandísimo dibuxante , y anatomista , co-
mo lo califican diferentes dibuxos suyos , que yo he visto , y
tengo en mi poder. Murió en esta Corte por los años de mil
quinientos y noventa , y á los treinta y nueve de su edad.
Lastimoso malogramiento . en lo mas florido de sus años , y
de sus lucidas esperanzas ! Dexó algunas obras comenzadas,
que acabaron otros,
XXVIIL
XUIS F>E CARVAJAL, PINTOR.
J_Ji
íuis de Carvajal , natural de Toledo , y hermano uterino
de Juan Bautista Monnegro , excelente ^scultor , de quien ya
hizimos mención : fué pintor famoso en tiempo del Señor
Felipe Segundo , de cuya orden pintó una estación en el
claustro del Escorial , que le dará fama eterna , por haber in-
mortalizado sus obras en lugar tan conspicuo , y destinado
solo á los hombres mas eminentes de aquel siglo en esta fa-
cultad ; y también hizo otras pinturas á el olio para algunos
altares de aquel gran templo. Murió en esta Corte por los
años de mil quinientos y noventa y uno , y á los cincuenta y
siete de su edad.
JUAN.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
393
XXIX.
í
I
JUAN DE ARFE VIL ZAFANE , PLATERO,
Escultor , y Arquitecto.
^ lian de Arfe Villafane , natural de la ciudad de León de
España , aunque de profesión platero , es muy digno de este
lugar , no tanto por lo ilustre de su facultad , en que fué tan
aventajado , quanto por haberlo sido en la parte mas princi-
pal de la Pintura , que es el dibuxo, y también en la Escul-
tura de plata , y la Arquitectura ; pues el dibuxo no desco-
iKKe faculrad alguna de las que militan debaxo de su jurisdic-
ción , ni la Escultura excluye el oro , ni la plata , en que se
han executado tantas maravillas ; y mas no contentándose
nuestro Arfe en ser solo para sí , que era lo bastante , sino
franqueándonos sus lucidos estudios en la estampa de su eru-
dito libro de Varia Commensiiracion , donde no solo nos
dispensa á los pintores acertadísimas reglas del dibuxo en la
simetría , y anatomía de músculos , y huesos , así del cuerpo
humano , como de los animales quadrúpedos , y aves , sino
también muy importantes reglas de las cinco órdenes de Ar-
quitectura , y piezas de platería , con muy singulares noticias
en esto , y lo demás , así de antiguos , como de modernos ar-
tífices , en que no fueron los menos célebres , especialmente
en la platería , sus ascendientes : pre»:ediendo á esto muy im-
portantes reglas de Geometría , y de los Círculos de la Esfera,
Reloxes horizontales , y las Tablas de los grados , y alturas
de Espan.í , exornándolo todo con oportunísima erudición.
Fué pues nuestro Juan de Arfe hijo de Antonio de Ar-
fe , y nieto de Henrique de Arfe , ambos plateros eminentes,
como diximos , pues el abuelo hizo las célebres custodias de
la santa iglesia de León , la de Toledo , la de Córdoba , y la
de Sahagun , sin otras muchas piezas de iglesia muy singula-
res. Su padre desterrando la Arquitectura bárbara gótica , co^
menzó á usar la romana en la custodia de Santiago de Gali-
cia , y la de Medina de Rioseco , y en las andas de León.
Nació pues nuestro Juan de Arfe por los arios de mil
quinientos y veinte y quatro , y murió ario de mil quinientos
y noventa y cinco en Madrid , aunque vivió algunos años en
la ciudad de Valladolid ; su cdac^setenta y dos años con poca
diferencia. Fué consumadísimo platero , como lo acredita su
libro , y los grandes maestros que tuvo en su padre , y abue-
lo ; aunque efectivamente no se sabe de obra pública suya,
porque las recató su modestia , sino es la célebre custodia de
la santa iglesia de Sevilla, y la de Avila : y también la de
Fué natural de
Le 011.
Fué insigne Pla-
tero, Escultor , y Ar-
quitecto.
Escribió el erudito
libro de Varia Com-
mensur ación.
Antonio de Arfe , y
Henrique , eminentes
PUtteros.
Su muerte año de
1595-
Tom. III.
Ddd
san
394 VIDAS DE LOS PINTORES,
san Pablo de Burgos , Orden de Predicadores , que se dice
^ Escribió d ¡Uro in- ser suyas i. Imprimid un libro que se intitula el Quilata-
titulado el Quilata- ^^^ ^ ¿^ grande utilidad para la platería , y Ensayadores
i' -i-'j-n ^'^ moneda. Escribió también sin duda de. la Perspectiva,
^^•^.^ porque en el prologo de su libro oírece darla en breve a
la estampa , y bien que no se tiene noticia que llegase es-
te caso , acreditan su inteligencia en ella las reglas que sub-
ministra para los escorzos , que es la Perspectiva mas difí-
cil : confusión grande de los plateros , que se contentan
con poco , negándose á la especulación fundamental de su
profesión : y efecto lamentable de la miseria de los tiem-
pos , asi por la falta de las ocasiones , como por el corto
fruto del trabajo , pues los ingenios españoLs los mismos
son ahora que antes ; pero desmayan los ánimos quando
ven infructuoso su desvelo.
XXX.
JUANES, PINTOR VALENCIANO. _
J
uan Bautista Juanes tuvo por cognomento Jnanez , ape-
llido antiguo en España , deducido del nombre de Juan, co-
mo Fernandez de Fernando , Martínez de Martin &c. sino
Su apellido fué }\x^' S^^ como los valencianos pronuncian la z , como j- , se ha
nez , y ^orquí. quedado con el nombre de Juanes-, que si fuera este su nom-
bre propio , se llamara Juan , que es nombre castellano , y no
Juanes , que es palabra latina , aunque algo corrupta : bien
que este apellido hoy se halla transmutado por la mayor par-
te en Ivañez , aunque en nuestros tiempos hemos conocido á
el sciíor don Juan Jnanez de Echalaz, Oidor del Real Con-
sejo de Castilla , y otros de este apellido.
Fué pues nuestro Juanez pintor de gran fama ; hizo imá-
genes de mucha devoción ; porque ademas de ser varón de
conocida virtud , se preparaba con la confesión , y comunión
antes de pintarlas , como lo escriben Pacheco 2 ^ y Laurencio
Surio 3. Fué discípulo de Rafael de Urbino , y también imi-
to á el divino Morales; pero con tan superior excelencia á los
dos , que les aventajó en la hermosura , y belleza del colori-
do , y fisonomías , igualándoles en lo demás : con que solo
Ohras portentosas V^^ ^^'^^ camino se distingu^i. Bien lo acredita el san Fran-
gí Juanez. cisco de Paula del tamaño del natural en tabla , que está en
el convento de su orden , que es el de san Sebastian de Va-
len-
I ídem var. commens. 1. 4. c. j. pag. it8.
a Pacheco lib. i. de la Pint. 3 Sur. tom. 3. fol. ipj.
Pudo con mas jus-
to titulo que Morales
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 395
lencia, extramuros de aquella ciudad : como también la por-
tentosa imagen del Salvador del mundo, que está en la puer-
ta del Sagrario de la capilla de san Pedro de la Seu de dicha
ciudad , cuya belleza es tan divina , que desmiente toda dili-
gencia humana , y con facilidad nos pudiéramos persuadir ser
veridico retrato , pues parece que Christo Señor nuestro no
pudo tener otro semblante , porque este es el mas hermoso
que puede haber en los hijos de los hombres. No lo es me-
nos la que está en santa Inés en la capilla de san Francisco de
Borja , y ocras tres que hay suyas en las Monjas Agustinas
de san Julián en la capilla de santo Tomás de Villanueva. Y
Ja de enmcdio , que es quadrada , es del Nacimiento de Chris-
to , y las otras dos redondas del martirio de santa Inés ; y allí
está la sepultura del venerable Mosen Bautista Agnesio , su
devotísimo capellán. \ también la que está en el sagrario de
la capilla' de la comunión de la iglesia del Carmen en dicha
ciudad ; donde hay otras muchas del Salvador , y todas tan
parecidas, y con tan superior belleza , que con mas justo t^
tu lo que Morales , pudiera usurpar el renombre de Divino:
porque ademas de no hallarse pintura suya que no sea sagra-
da , fué el estilo dulcísimo , el dibuxo soberano , la belleza ^"'''F'^'' "^ «ow/tí de
singular, y tan sutilmente peleteado en los cabellos, y barba, 'vino,
que parece que si se soplan se han de mover. Es también de
su mano otra tabla que hay en un pilar de la Seu de dicha
ciudad , donde está pintado el desposorio espiritual que cele-
bró el venerable sacerdote Mosen Bautista Agnesio con santa
Inés. También otra de santo Tomás de Villanueva de medio
cuerpo , dando limosna á los pobres , que está en la sala del
Cabildo de la Seu ; y se tiene por verdadera efigie del. Santo,
sin otras muchas que hay en dicha ciudad , donde son muy
estimadas , y lo pueden ser en todo el mundo , especialmente
en aquella iglesia mayor , en la parroquia de san Nicolás , en
el convento de san Agustín , y otros templos : bien que en
casas particulares es muy rara la que se encuentra.
Pero sobre todas las obras que hizo nuestro Juanez , la La obra masfere-
que mas dignamente puede inmortalizar su nombre es la grÍJia d¿ Juanez.
imagen purísima de la Concepción , que hoy se venera en sin-
gular capilla, y verdaderamente singular, en la casa profesa
de la compañía de Jesús en la ínclita ciudad de Valencia,
con el titulo de la Purísima , la qual executo por relación , y
revelación del V. siervo de Dios el P. Martin Alberto de la
dicha religión , á quien esta soberana señora le dixo un dia,
que fué víspera de su gloriosa Asunción , y lo es quando es-
to se escribe , que la hiciese pintar en la forma que la veia;
que fué con su . túnica blanca , y manto azul , la luna á sus
pies , y arriba el Padre Eterno , y su hijo sanísimo en acción
Tom. III. Ddd 2 de
preparaciones que
hizo Jiianez para el
acierto de esta obra.
Documento d los ar-
tíficss.
¿c^6 VIDAS DE LOS PINTORES,
de coronarla , y encima de la corona el Espíritu Santo en
forma de paloma. Obedeció el siervo de Dios ; y para su
execucion llamó á Juanez , que ademas de ser eminente en la
facultad de la Pintura , era su hijo de coufesion , y varón de
muy acreditada virtud. Hízole la relación el siervo de Dios,
mediante la qual formó nuestro Juanez un diseño , ó borron-
cillo del asunto, el qual visto por dicho padre , no le agradó,
porque no conformaba con lo que habia visto •-, y después de
advertirle algunas circunstancias , le dixo se preparase con la
oración , y otras christianas diligencias para lograr , mediante
la divina gracia , el desempeño de esta obra , á que contribui-
ría él por su parte , y otras personas de su devoción á quien
lo encomendarla. Precediendo pues las referidas diligencias,
puso Juanez en execucion su pintura, con infalibles prenun-
cios del acierto desde las primeras líneas del dibuxo ; y jamas
puso el pincel , especialmente en el rostro de esta sagitida ima-
gen, que no hubiese confesado, y comulgado aquel dia; y
a^n le sucedió muchas veces estarla mirando algunas horas,
sin atreverse á poner el pincel en la tabla , por no sennr en lo
interior de su espíritu aquel estímulo que necesitaba para em-
prehenderlo , hasta que corroborado con el auxilio de la ora-
ción , se encendía en fervoroso aliento ; y de esta suerte pro-
siguió hasta concluirla , tan á satisfacción de dicho padre Al-
berro , que aseguró estar puntualmente semejante i el origi-
nal que habia visto.
Haga aquí reflexión el artífice christiano , con qué prepa-
raciones se deben pintar , ó esculpir las imágenes sagradas,
para lograr su debida perfección ! confusión grande de aque-
llos que groseramente atrevidos ponen la mano en tan sagra-
dos simulacros sin mas reflexión que un Alfarero en la casua-
lidad de sus vasijas. Y muchos 'hallándose en infeliz estado,
y en desgracia de Dios. O Bondad infinita , y quunto tienes
que suplir en nuestra miseria !
Yo vi , y adoré en Valencia , aunque indigno, repetidas
veces esta sagrada imagen ; y lo que puedo decir es , que in-
funde suma reverencia , que está modestísima , y hermosa,
con una compostura , y honestidad peregrina ; pero sin aque-
llas bizarrías del arte , que hoy practican algunos , tan agenas
de la gravedad , y modestia de tan superior personage , que
mas parecen figuras de farsa , volatines, ó danzantes , que imá-
genes reverentes , modestíis , y sacras. Desventura de nuestro
genio ! buscar siempre en la novedad el deleyte , y despreciar
los caminos reales , por buscar las intrincadas veredas , y ca-
prichos de extravagantes genios ! y mas quando nos debemos
hacer
carno
¿,« , que esta gran señora ,
sobre ser un abismo de
perfección en toda virtud , fué un soberano portento , y úni-
ca.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 397
ea , y celestial maestra de humildad , modestia , honestidad,
y recato.
Murió pues nuestro Juancz en dicha ciudad por los aiíos
de mil quinientos y noventa y seis , y apenas á los cincuenta
y seis de su edad, con créditos do eximia virtud, ingenio fe-
Kz , y habilidad eminente. Hace de él mención Pacheco erj
su libro de la Pintura á el fol. 1 18. por eminente en la vir-
tud , y en el Arte : como también Laur. Surio tom. 3. f. 195,
con uno , y otro carácter.
XXXI.
Su muerte año de
159Ó.
JUAN LABRADOR, PINTOR
D
insigne.
Fué discípulo del
divino Morales.
Aplicóse d l.%s fru-
tas, y jfores conextre-
'e Juan Labrador , español , que floreció en tiempo del
Señor Felipe Segundo , no tenemos mas noticia que la que
nos dispensan sus eminentes obras, y haber sido discípulo del
divino Morales : con que es muy posible que fuese también
estremeño , ya que no fuese de la misma ciudad de Badajoz.
Inclinóse mas á las frutas , y flores , por ser de suyo labrador:
que haciéndolas repetidamente por el natural , llego a' expre-
sarlas con tan supeiiior excelencia , que ninguno le ha iguala- mado primor
do ; y así son sus tablas tan conocidas por la delicadeza , y
puntualidad en lo deíinido de las frutas, y otras baratijas , co-
mo ks del divino Morales en la sutileza de los cabellos de las
figuras. Pintó también algunos bodegoncillos con diferentes
cosas comestibles , vasijas , y otros adherentes con singular
primor.^Murió por los años de mil y seiscientos , de crecida
edad en esta corte , i donde pasó , para dar á conocer , y es-
timar su eminente habilidad.
Su muerte año de
1600.
XXXII.
MATEO PÉREZ D E AL E SIO,
M,
Pintor.
.ateo Pérez de Alcsio , natural de la ínclita ciudad de
Roma , fué gran dibuxante , y tallador : pintó el célebre san
Christobal en la santa iglesia de Sevilla , á donde se vino de
Italia , no se sabe con- qué motivo , obra que no se le halla
semejante , no solo en calidad , sino en grandeza , pues tiene
treinta pies de aleo ; y executada á el fr;sco , con tal arte , que
na se le encuentra la división de las tar.eas : tiene cada pantor-
Tilla una vara de^ncho, para cuya pcrfectísima , y singular
figura, que liega á la cornisa de la nave , desde poco mas que
un
Sus obras, y espe-
cialmente la dd san
Christoual de Se'villa.
39^ VIDAS DE LOS PINTORES,^
un estado del suelo, hizo su cartón de igual grandeza y que
era una admiración , y estuvo puesto muchos aiíos, en una
gran sala del alcázar de aquella ciudad , donde dice Pacheco
que lo vio , siendo mozo , y que tenia en su poder uno de
los muchos dibuxos que hizo . Alesio para dicha figura , la
qual acabó año de 1584 i. Siguió este grande artífice la ma-
nera de Micael Angelo Buonarrota , en cuya escuela se aió.
Dexó en Sevilla obras inmortales , que acreditan su gran peri-
' cia en esta arte ; y á el mismo paso era tan modesto , que
viendo el Adán , y Eva que pintó Luis de Vargas , y en el
Adán una pierna grandemente escorzada , dixo : Phi vale la.
Uia gamba , che V nilo San Christoforo. \ últimamente , vien-
do la superior habilidad de Luis de Vargas , le dixo un dia
que se quedase con Dios , que él se volvía á Italia ; pues no
era razón , que viviendo Vargas , pusiese en otro la estima-
ción su patria ; como con efecto se volvió á Italia , donde
Su muerte año ds murió por los años de mil y seiscientos , ya de crecida edad:
j6oo. Atención fué esta de Alesio, que merecía estatua inmortal,
así por la hidalguía del ánimo , como por la singularidad del
exemplo. Quando vino á España traxo muchos dibuxos exce-
lentes de su mano , y con especialidad uno de aguada , y real-
ce de la muerte de Moysés , cosa tan superior , que viéndolo
Gerónimo Fernandez , excelente escultor , dixo , que si aquel
dibuxo era de su mano , le admitiese por su discípulo : cosa que
él sintió mucho, porque se pusiese en duda su verdad; pero
se calificó ser suyo , así por sus obras , como por sugetos que
habían estado en Roma , y visto la misma pintura para que
lo hizo.
XXXIIL
CHRIüTÜJiAL ZARIÑENA, PINTOR.
Ftié natural de Va-
X^hristobal Zariñena fué natural , y vecino de la ciudad de
, . Valencia , aplicóse á el Arte de la Pintura ; y para perficio-
narsc pasó i la Italia , donde logró su intento en la célebre
Fué discípulo del escuela del Ticiano. Volvió á Valencia muy ventajoso des-
Xiciano. P^s* '^^ algunos años , donde hizo excelentes obras , de las
Sus obras. quales yo he visto muchas , que verdaderamente parecen de
Ticiano : como lo acreditan las que tiene en el real monaste-
rio de san Miguel de los Reyes , instituto del doctor Máxi-
mo, extramuros de aquella ciudad, sin otras muchas en dife-
Su muerte ano de '■^"'^^^ *^'^^^* ^^ ^^^^- Murió de mas de cincuenta años , por
,600 ^^ ^c mil y seiscientos.
, FER-
« Píicbec. lib. de la Pint. fol. 135.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
399
XXXIV.
FERNANDO YAÑEZ, PINTOR.
R
— ernando Yañez , natural de la Almedina , fué gran pin^ Fué discípulo de
tor, y discípulo de Rafael de Urbino , como lo muestran las ^^fael.
pinturas del retablo del lugar referido, donde vivió , y murió
con grandes créditos por ios anos de mil y seiscientos , y de
su edad poco mas de cincuenta. De él hace mención Queve-
do en un epigrama que hizo á el pincel en el Parnaso de sus
obras.
XXXV.
Sus obras.
Su muerte ario de
1600.
D
DIEGO BOLO , PINTOR.
do de Madrid.
iego Polo, fué Pintor de mucha. opinión , y muy buen Pintó en el Esco
colorista } y en testimonio de su grande habilidad ác\ó en el '''.^^; y JJ^ este pala-
Escorial muchas obras de su mano , y en este real palacio de
Madrid en la alcoba que había en la galería de Grandes hu-
bo muchos retratos de los Reyes antigi^s de España de su
mano , excelentemente executados, y con muy buen dibuxo,
y colorido. Alurió en lo mas florido de su edad , quando
apenas tenia quarenta años , en el de mil y seiscientos.
Su muerte año de
1600.
L
XXXVL
LOS PERO LAS, PINTORES.
os Perolas , Juan , y Francisco , hermanos , y naturales
de la ciudad de Almagro , fiíeron excelentes pintores , escul-
tores, y arquitectos , discípulos de la escuela del gran Micacl
Ángel , aunque mas participaron aquí de la del Bergamasco,
y Becerra , especialmente en los adornos , y pintura i el fres-
co , de que dan claro testimonio las casas , y palacio de los
Señores Marqueses de Santa Cruz en el Viso , pues todo está
pintado por de dentro desde el zaguán de excelentes adornos,
arquitectura , fábulas, é historias de griegos , y romanos, car-
tagineses , y godos , con valientes estatuas fingidas , vichas,
tritones , y sátiros ; todo hecho por aquella gran casta de Mi-
cael Ángel ; y los adornos de fístulas , vichuelas , y sabandi-
jas , por la del Bergamasco , y Becerra.
También lo acredita la iglesia de Villanueva de los In-
fantes donde hay de todas las tres Artes cosas excelentes de
su mano. Ayudaron también á Antonio Mohcdano en la
pin-
Naturahs de Al-
magro , y de la escue-
la de Micael Angd.
Sus obras en elPa-
lacio del Viso.
Otras obras en la
iglesia de Villanueva
de los Lijantes, y otras
partes.
Keparadonts de
las naves de la Santa
iglesia de Córdoba.
Su muerte año de
1600.
400 VIDAS DE LOS PINTORES, f
pintura que hizo en la media nave del sagrario de la santa
iglesia de Córdoba , desde la puerta del costado , hasta la capi-
lla , con muchas figuras de Profetas , é historias de la Escritura
Sagrada , alusivas á el Sacramento , que todavía duraban , aun-
que maltratadas del tiempo , el año de i 713. que estuve yo
en Córdoba , y las vi con gran complacencia mia ; bien que
compadecido de verlas tan deterioradas. Por lo qual , y por
dar mayor claridad á aquel gran templo , determinó aquel ilus-
trísimo Cabildo levantar las armaduras de las techumbres , y
formar bóvedas en todas las naves , blanqueándolas , y abrien-
do luces ; de suerte , que la que antes parecía una mezquita
de sarracenos , como lo fué , parece ahora verdaderamente
templo de católicos , y centro de la gloria.
No se tiene noticia de quando murieron estos dos her-
manos : solo se sabe florecieron por los años de mil y seiscien-
tos , y murieron con créditos de hombres eminentes- en todas
las tres Artes.
XXXVII.
Fué natural de Ur-
hino.
Su venida d Espa-
ña fué muy ruidosa.
Suprimirá oír a.
Satisfacción de Fe-
derico en dos pinturas
de las que hito para
ti retablo.
K
FEDERICO ZUCARO , PINTOR.
ederico Zúcarc^ pintor famoso de Italia , natural de Ur-
bino , fué enviado aEspaña á suplir la falta que hizo Luque-
to en san Lorenzo el Real , y suplir también , como el mis-
mo Lucas , la del Mudo. Vino pues Federico con tanto
aplauso dirigido al servicio del Señor Felipe Segundo , por
medio de personas tan graves , y de tan buen juicio ; y las
estampas suyas le hablan hecho tan famoso , que no faltó mas
que salirlo á recibir con palio. Entregósele luego todo lo me-
jor que él podia desear para su lucimiento , que fueron las
pinturas del retablo principal , y de los colaterales de las reli-
quias , que el uno es de la Anunciación , y el otro de san
Gerónimo , aunque retocados de mano de Juan Gómez , y
algunas estaciones á el fresco en el claustro grande. Todo esto
hizo , y poco de ello dio gusto al Rey , ni á otro alguno ; y
ninguna cosa pintó que llenase con mucho las esperanzas que
se habian concebido de su nombre , pues el Rey mandó bor-
rar lo que pintó en el claustro , y lo executó Peregrin, como
se verá adelante.
Las dos historias últimas del retablo , que executó Zúca- .
ro con el mayor cuidado y estudio que supo , y las que ha-
bian de estar á el lado de la custodia en el altar mayor , y
muy á los ojos, que son la Natividad de nuestro Señor, y la
Adoración de los Santos Reyes , quando los acabó , escribe
el Padre Siguenza , que quedó tan pagado de su habilidad
Federico , que solicitó las viese su Magestad antes que ^s co-
ló-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 401
locasen , lo que no oso hacer en las otras del mismo retablo,
parcciendole , que como les había dado tanta fuerza para que
relevasen de lejos , no serian tan apacibles nüraudobe de cer-
ca , pero estas sí. Mas quando llegó su Alagestad á verlas,
habiéndolas puesto Federico á la luz , que le pareció respon-
derian mejor , le dÍK0 á el Key con gran satisfacion : Senory
fSto es hasta don de puede llegar ¿I Artel V estas están pa-
ra de cena ^y de lejvs. No le respondió su Alagestad cosa
alguna , mostrándole aquel buen semblante , y gracia , que
daba por respuesta i tpdos , y jamas lo supo dar malo á nin-
guno. De allí á un rato que las estuvo mirando el Rey , le
preguntó su Magestad si eran huevos los que tenia una pas-
toreilla en una cesta , asiendo de ellos á dos manos, por pre-
sentarlos i la recien parida madre? Respondió que sí. Notá-
ronlo todos los que allí se hallaron , entendiendo había he-
cho poco caso el Rey de lo demás ; y que , sobre no estar
bien expresados los huevos , parecía impropio que una pasto-
ra , que venia de su ganado á media noche, y aun corriendo,
pudiese haber juntado tantos huevos, si no es que era pastora
de g.i Hiñas.
Pusiéronse al fin estos dos quadros en su sitio ; y después
de haberle despedido su Magestad , haciéndole muchas mer-
cedes , como se esperaba de su grandeza , mandó quitarlos
del retablo , y con ellos el quadro principal del martirio de
san Lorenzo, que también era de su mano '. Este se puso
fuera del monasterio en una capilla que se hizo en aquel
Real Sitio para que los oficíales de la fábrica oyesen misa , y
se les administrasen los santos Sacramentos. \ las otras dos,
que eran para de cerca , y de lejos , como dixo su autor , las
mandó poner su Magestad en otras dos aulas , que á pocos
dan gusto , aunque sin duda son de lo mejor que executó en
aquel real monasterio 5 y tal vez puede ser que el no satisfacer
á la vista procediese de venirles mal la luz , que en la pintura
fresca del olio , y reluciente , es un contratiempo irremedia-
ble para un artífice. Y la desgracia es , que esto no lo cono-
cen todos , pero lo habrán experimentado muchos.
Hechas estas historias á el olio , con las dos de las reli-
quias , de la Anunciación , y san Gerónimo , iba pintado i el
fresco junto con los discípulos que traxo de Italia , la mitad
de las historias del claustro principal : de las quales , las qua-
tro , ó cinco que hizo , desde la Concepción de la Virgen,
hasta la Visitación, descontentaron tanto á el Rey, y á quan-
tos las veían , que se le dio á entender á el mismo Ziícaro , el
qual se disculpó diciendo , que no las había labrado de su
Tom. III. Eeo ma-
1 Fray Joseph de Siguenza 3. párt. lib. 4. fol. 743.
Xtctancia de Fe-
derico.
Mandó el Rey qtñ-
tar las dos jn'nturas
del retablo , y la de
enmedio.
Dónde se colocaron
estos quadros.
Prosigue Zúcaro
las pinturas del claus-
tro aljresco.
No dio gusto al Rey
en estas obras , y a A
le dio licencia para
irse d Italia.
Fué lien remunt-
rado de su Magestad-
Res pueda misterio-
sa dd Rey en la des-
dedida tíe Federico.
Su muerte año de
1610.
Federico tuvo gran
crédito , y bien mere-
cido en Italia.
Sacó d lifz un libro
muy erudito.
402 VIDAS DE LOS PINTORES,
mano , sino aquellos mancebos que se las hablan echado á
perder ; y así se dio traza que pintase él uiía de su mano to-
da , que fué la primera de Ja Concepción de la Virgen ; pero
salió tan perdida cosa , que aun parecian las otras mejores.
Visto esto , su Magestad le dio licencia para irse á Italia:
dióle seis mil ducados cada año , de los tres que estuvo ; con
que sin otras mercedes que el Rey le hizo , muy particulares^
le valió la venida mas de diez y ocho mil ducados : y sin es-
to , dicen , le mandó dar su Magestad mas de quatrocientos
ducados de renta de por vida en ItaHa , de que él fué muy
contento , dexando acá muy poco gusto con sus obras.
Quando ya le habia despedido el Rey , y héchole tantas
mercedes , Fray Antonio el Obrero llegó, y le besó la mano
diciendo : Besóla d Vuestra 2Vlagestad por las mercedes
que ha hecho d el Ziícaro ; y respondióle el Rey : No tiene él
la culpa , sino quien le encamitió acd : aludiendo á el disfa-
vor del despedirle ; y no á las mercedes de que se le daban
las gracias.
Mandó luego su Magestad que se picasen las historias del
claustro , y las tornase á pintar Peregrin , como lo executó,
y se vé en el claustro grande ; y él se volvió á Italia , aun-
que desayrado , muy enriquecido de la magnificencia de tan
gran Rey. Murió en Florencia por los aííos de mil seiscien-
tos y diez , donde tuvo mas créditos de los que por acá se
adquirió ; y sin duda bien merecidos , por lo que se vé en
muchas estampas , y obras suyas. \ lo acredita aquella céle-
bre cúpula que pintó en la iglesia mayor de aquella gran ciu-
dad , de que hace mención Vicencio Carducho ' 5 y las pin-
turas de la Escritura Sagrada de aquel célebre salón del Vati-
cano ; y en la santa iglesia de Córdoba , en un pilar junto á
el punto , hay una santa Margarita de su mano, muy gentil
figura : que si bien no tuvo fortuna de complacer por acá,
debió de ser algún astro adverso , que le influyó en este cli-
ma , ó el hallarse entonces mozo , y sin la debida práctica en
el fresco : pues yo he conocido hombres muy prácticos á el
olio , que llegando á pintar á el fresco , y aun á el temple,
se hallan perdidos.
Escribió Federico , y dio á la estampa el año de 1607.
un libro muy erudito y discreto de la Idea de los Pintores,
Escultores , y Arquitectos , donde trata difusamente del di-
buxo interno , y externo , con discursos muy delicados , y
peregrinos.
uRO-
1 Libro de la Pintura Dialog. r.
y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 403
XXXVIIL
RÓMULO CINCINNATO , PINTOR,
Re
.omulo Cincinnato , que fué pintor del^eñor Felipe Se-
gundo , de nación italiano en la muy ilustre ciudad de Flo-
rencia, vino i Espaíía , y vivió en ella muchos años ; y así
dexó muchas obras , aunque dicen no era hombre de mucha
invención. En las casas del Excelentísimo Señor Duque del
Infantado en Guadalaxara hizo muchas cosas á el fresco , con
muchos , y varios adornos , que satisfacen á todos los que lo
entienden. Pintx) en el Escorial en el claustro baxo á ei fres-
co , como lo escribe el Padre Figueroa , part. 3. lib. 4. p. 7 1 9.
y el quadro de la capilla de san Mauricio , y sus compañe-
ros , que está en aquella iglesia es de su mano ; y en el coro
las dos historias á el fresco de san Lorenzo , quando iba si-
guiendo á el Papa San Sixto ; y la otra , de quando entregó
los pobres i el tirano , que le pidió Jos tesoros : como tam-
bién las otras dos pinturas , la una de san Gerónimo escri-
biendo , y la otra del mismo santo , dictando á sus discípulos.
Fué pues Rómulo artíiice de gran talento , y gracia. De
su excelente pincel es el quadro principal de la iglesia del co-
legio de la Compañía de Jesús de la ciudad de Cuenca , que
es de la Circuncisión del Señor , donde está una Hgura de es-
paldas, y arrodillada , que saca afuera un pie , y pierna , que
es la admiración de todos , porque parece estar fuera del qua-
dro. Y celebrándole á este artífice lo que habia pintado en el
Escorial , dixo : Que valia mas un Zancajo , que habia pin-
tado en los Jesuítas de Cuenca , que todo quanto habia he-
cho en el Escorial. Pintó también á el fresco en este palacio
de Madrid dos piezas , que están inmediatas á la galería del
cierzo del quarto del Rey , en compañía de Eugenio Caxes,
con grande acierto , y magisterio. Murió en esta Corte por
los años de mil y seiscientos , de edad muy crecida , con gran
sentimiento de toda la profesión, por su amable trato, y emi-
nente habilidad.
XXXIX.
.«
E
ROMPEYO LEONI, ESCULTOR.
n tiempo del Señor Felipe Segundo , para hacer las es-
tatuas de la octava maravilla de san Lorenzo el Real , fué
traído de Italia á estos reynos Pompeyo Leoni , por ser el
mas señalado artílke que se hallaba en todü Europa en el
Tom. IIL Eee » Ar-
Fué natural de Flo-
rencia , y 'vino a £s-
faúa for Pintor del
Señor X'^eli^e Segundo.
Pintó mucho en el
palacio de Guadala-
xara.
También pintó en
el Escorial.
Pintó el célebre
quadro de la Circun-
cisión del colegio de
Cuenca.
Dicho gracioso áe
Rómulo.
Pintó al fresco en
este palacio de Ma-
drid.
Su tnuerte año de
1600.
Fué italiano.
4o^ VIDAS DE LOS PINTORES, V
Vtnod haterías es- Arte de la Escultura , como lo acreditan las eminentes esta-
tatnas de bronce del tuas de diversas materias que allí execiitó , especialmente en
Escoriad. los Apostóles del retablo principal , y demás figuras , que to-
das son quince , de bronce , doradas de molido \ mayores que
el natural ; y también las de los dos sepulcros de los Reyes,
y en otros sitios , así de bronce , como de marmol , y piedra
berroqueña , que adornan aquella gran basílica del Escorial.
Es de su mano una estatua de marmol de una Infanta , que.
está en las Descalzas Reales de esta Corte : y los retratos de
los Duques de Lerma , que están en san Pablo de Vallado-) '
lid , convento de Predicadores : y el célebre Crucifixo , que
llaman de Pompeyo , que no es el de marmol del trascoro,
el qual es de mano de Benbenuto Ccllini , que se le presenta
á el Rey el Gran Duque de Florencia , si no el de bronce^
que está en el altar mayor : y también la escultura del altac
mayor de los Carmelitas Descalzos de Valladolid , de unos
dantos hermitaños , y medios relieves , que sin duda debió de
Su mutrtc año de asistir allí alguna temporada. Volvióse á Italia , y allí murió
líoo. por los años de mil y seiscientos.
Fué italiano de na
sion.
c
CESAR ARBASIA , PINTOR.
esar Arbasia ,. gran pintor italiano , y de la escuela de
Leonardo de Vinci, vino á España por los años de 1600. y
ientre otras obras que hizo, fué la mas señalada la que pintó al
Sus obras en la fresco en la capilla del sagrario de la santa iglesia de Córdo-
sant a iglesia de Cor» Jj^ , bóveda , y paredes hasta el suelo , con varios casos de la,
^" ^ vida de Christo , y otros misterios , é historias alusivas á el
Sacramento , con superior excelencia , y magisterio en aque-
lla manera antigua , en que se conoce que era muy práctico.
Hizo también excelentes países , como lo dice Pacheco libra
de la Pintura , pag, 422.
Concluida aquella obra , volvióse á Italia , de donde
dicen fué llamado para este efecto , por la amistad que coa
él había tenido en Roma Pablo de Céspedes, Racionero
de dicha santa iglesia de Córdoba , y que en ella se detu-
vo solos dos años , no se tiene de él mas noticia , sino que
Su muerte año dt su vuelta fué- el año de^il seiscientos y dos, y en Italia
1602. su muerte.
.íixts'i^iiV-:
l>
BAR'
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 4a5
XLI.
BARTOLOMÉ DE CÁRDENAS, PINTOR.
B=
Bartolomé de Cárdenas , natuAl del reyno de Portugal,
aunque oriundo de Castilla , y vecino de Al^drid , fué pintor
de mucha opinión j y así executd al olio Ja parte principal
<iel claustro del convento de nuestra Señora de Atocha de
Rel-igioaOs Dominicos de esta Corte , siendo lo restante, dé
maTK) de Juan Chirinos. Llevóle el Excelentísimo Señor Du-
que de Lerrna á Valladolid , donde i la sazón estaba la Cor-
te del Rey nuestro Señor Felipe Tercero , y allí executó las
pinturas del claustro del convento de san Pablo de Valladolid
de la misma sagrada Religión, y también las del retablo prin-
cipal , que son de la vida de Christo Señor nuestro : y en el
coro de dicho convento tiene otro gran lienzo de una gloria
de mas de quarenta pies en quadro , que ocupa todo el teste-
ro ; comQ también otro de la Cena de Christo nuestro bien,
cosa excelente , que está en el refectorio , sin otras pinturas
en ima de las capillas del claustro. \ en la capilla que hay
debaxo del salón del convento de nuestro Padre San Francis-
co de dicha ciudad tiene un quadrd excelente de la Porciun^
cula con las demás pinturas que adornan el retablo , sin otras
muchas que hay en diferentes sitios de dicha ciudad , donde
ganó opinión , y fama eterna, como uno de los excelentes
pintores de España , y donde murió año de mil seiscientos y
seis> á los cincuenta y nueve de su edad.
i.l.'Jc.V.
XLII.
PEREGRIN DE BOLONIA , PINTOR.
R
cregrin de Bolonia , ó Peregrin de Peregrini , pintor bo-
lones , fué eminente en el Arte de la Pintura , de mucha in-
vención , y caudal , así en el historiado , como en el dibuxo.
Fué uno de los mas señalados discípulos , y seqüaces de la
escuela de Micael Ángel , como se califica en todas las obras
que quedaron de su mano en san Lorenzo el Real , para
donde vino desde Bolonia , especialmente las que executó en
el claustro baxo á el fftsco , cuya? figuras están conducidas
con gran consideración , y Vagueza ', por decirlo á la italiana,
y son las que diximos habla pintado el Zúcaro, Pintó el te-
cho de la librería de aquel real monasterio con admirable ma-
ges-
Ftté portugués,
oriundo de Castilla.
Pintó el Claustro
de Atocha,)' el de Va^
lladolid de la misma
orden.
Su muerte año de
i6o6»
Fué natural de Bo'
lonia y y de la escuela,
de Micael Angeí.
Vino d España á
pintar en el Escorial.
Sus obras.
JuanGome&,tam-
lien finió en el Esco-
rial.
Quedó Tsregrin
muy gratificado de su
Magestad.
Volvióse d Italia,
y murió en Módena
año di 1606,
406 VIDAS DE LOS PINTORES,
gestad , donde hay varias figuras desnudas , como que susten-
tan la fabrica : cosa tan maravillosa , que parecen éú mismo
Micael Ángel. Y en unas claraboyas que se fingen en la bó-
veda , están las siete Artes Liberales , escorzadas con tanto
acierto , que á el moverse , quien las mira , parece que real-
mente ellas se mueven : para cuyo acierto hizo dibuxos muy
acabados en cartones grafldes por modelos de su mano , los
quales se los hurtaron así que acabó la obra , de que se la-
mentaba mucho.
Es también de su mano la pintura de la batalla de San
Miguel en una capilla de aquella iglesia , dedicada á este San-
to Arcángel, Y del quadro de las once mii Vírgenes , que
estuvo en su capilla de esta advocación , hizo el dibuxo , y lo
executó Juan Gómez ; y sobre todo , en el retablo de la ca-
pilla mayor , son de su mano el martirio de san Lorenzo , y
los dos quadros de los lados , del Nacimiento de Christo , y
la Adoración de los Reyes , que son los que se mandaron
quitar del Zúcaro } y también lo son de Peregrin las historie-f
jas de la Custodia.
Premió el Serior Felipe Segundo á Peregrm de tal mane-
ra , que llevó á su tierra cincuenta mil ducados , y una phza
de Senador de Milán para un hijo suyo. Murió en Módena
por los aiíos de mil seiscientos y seis , á los sesenta y siete de
su edad; y fué honrado 'con singulares demostraciones , así
de los artífices , como de aquel Senado , con muy honorífi-
ca sepultura , y escribiendo á su muerte los mas lucidos inge-
nios muy elegantes poemas , y agudísimos epitafios : verda-
deramente , que saben honrar k)s artífices eminentes en
aquellas provincias ; y así , no me admiro que sean tan férti-
les en producirlos , como estériles las provincias donde no los
conocen , ni los honran.
Fué natural, y Ra-
ciouero de la Sdnta
Iglesia de Córdoba.
Fué muy trudito,
anticuario , y experto
tn víirias lengtias.
XLIIL
JEL INSIGNE PINTOR PABLO DE CÉSPEDES,
Kacionero de la Santa Iglesia de Córdoba.
P,
ablo de Céspedes , Racionero de la Santa Iglesia de Cór-
doba , y natural de ella , fué excelente Pintor , gran Filósofo,
Escultor , y Arquitecto , y peritísimo en varias lenguas , es-
pecialmente en k hebrea , griega , latina , y toscana : fué gran
poeta , y humanista. Escribió grandes discursos , que yo he
visto manuscritos, y entre'ellos uno ie la antigüedad de su
Iglesia , y como fué templo del Dios Jano. Escribió también
un libro de la Pintura en estancias poéticas , en que trataba de
ks tres Artes, del dibuxo , del qual hace mención Francisco
-2?§ Pa-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 407
Pacheco , y le celebra en varias partes de su libiO de Pintura,
poniendo muchas de ellas. \ trae algunas cartas en que es-
cribió muy doctos discursos de la Pmtura , como es la del
folio 31. en que traía de la duración de la Pintura al Fresco.
Y otra en el folia 33- en que le da cuenta de un grande va-
so antiguo de barfo , que vio en el estudio de Tomao , ca-
ballero ilustre romano , labrado el vientre de foUao-es , y
al rededor del cuello Troya , en rigura de una grave matro-
na , y puestos por orden los héroes que se hallaron en aque-
lla guerra, con unas letras griegas, que contenían el nombre
de cada uno. Y en el lib. 3. cap. 1 x. de la Pintura al Tem-
ple , folio 342. pone otra declarando á Plinio , y dice así:
Particulcir milite Plinio , como Jumos visto -.y para probar
su antigüedad , no se pudo ofrecer mejor testimonio , que
los excelentes lugares suyos , traídos ,y declarados por uno
de los mas doctos pintores que ha tenido España , que fué
Pablo de Céspedes , Racionero de la Santa Iglesia de Lar-
daba ^ cuyas letras honran asaz nuestros libros; el qual
hablando de este intento dice , &c. Otra pode en el fol. 378.
lib. 3. de la Pintura Encáustica. Todas estas cosas muestran
su eminente erudición en todas buenas letras.
También escribió otro libro intitulado : Comparación di Escrihió varios tra-
ía antigua y moderna Pintura ; y otro de Perspectiva fados,
teórica ,y practica ; que el uno , y el otro se desean , pues
no salieron á la luz pública , ni se sabe donde paran.
Estuvo dos veces en Italia , y en Roma ' , donde esta- Estuvo dos veces
dio como en universidad , y Atenas de esta facultad ; y de ^" Italia , de donde
donde se tiene por cierto traxo la prebenda que obtuvo en trazo la Prebenda.
la Santa Iglesia de Córdoba ; si no es que fuese en coadjuto-
ría de la de otro Racionero tio suyo , llamado Pedro de Cés-
pedes, en tiempo del Ilustrísimo Señor Don Christobal de
Roxas y Sandoval , aíío de 1567. por donde se iníiere , hu-
bo allí familia antigua de este apellido ; aunque su origen es
de la Villa de Ocaña , y muy ilustre linage.
Viccncio Carducho pone á nuestro Racionero entre los
que han florecido en España, habiendo estudiado en Italia 2;
y aun dice son celebradas sus pinturas en su patria ; cosa que
han conseguido pocos , como él pondera , fol. 7. comunicó
los mas celebrados en el Arte , y en particular á Federico
Ziícaro, con quien tuvo estrecha amistad; estudió mucho de
las obras de Micael Ángel , á quien poco debió de alcanzar
en vida , por haber muerto el año de i 564. Siguió i Micael, Estudióenlas otras
no solo en la Pintura , y iVquitectura , sino también en la de Micael Ángel.
Es-
1 Pacheco lib. de la Pintura a Carduchi Dial. 2. fol. 31,
pag. 336.-
Hizo en Roma ¡a
cabeza de Peneca de
marmol.
Pin.'iiras que hizo
en la Santa I^Usia de
Córdoba.
Caso célehre en el
qiiadro de la Cena,
que hizo Pablo de Cés-
pedes.
Pintura antier onis-
tnu de Céspedes.
^0^ VIDAS DE LOS PINTORES,
Escultura , en que se aventajó tanto , que viendo que no te-
nia cabeza la estatua de su compatriota Séneca , la hizo de
marmol , que amaneció un dia puesta en Roma , y le rotula-
ron Víctor il Sfagnoh \ cu^mo modelo traxo á Cqrdoba , y se
conserva hoy entre los pintores con esta tradición , y yo le
tengo en mi estudio ; y así modelaba primero muchas de las
figuras que habia de pintar.
Volvió á Espaí^ia , y á Córdoba su patria , donde tomó
posesión de su prebenda , y donde pintó famosas obras , y en
particular el celebre quadro de la Cena de Christo nuestro
Señor , que está en la iglesia mayor junto á la sacristía nueva
del Señor Cardenal Sulazar , donde mostró muy bien su in-
genio ; pues no hay Apóstol , en cuyo aspecto no muestre la
santidad , y amor ; en Christo la hermosura , y grandeza ; y
en Judas lo descortés , y lo falso. Estando pintando este qua-
dro en su casa , los que lo iban á ver , celebraban mucho
unos vasos , y jarrones , que están pintados en ella en un en-
friador , de admirable traza , y disposición , sin atender i la
valentía de lo demás. Viendo el Racionero que se les iban
los ojos á todos i aquel juguete , enfurecido daba voces i su
criado , diciendo : Andrés , bórralo luego , quítalo de aquí;
pues no se repara en tantas cabezas, figuras, movimientos , y
manos , que con tanto cuidado , y estudio he hecho , y repa-
ran en esta impertinencia. Y fue menester darle mucha satis-
facción , para que desistiera de borrar'o.
Otro quadro hay en ia misma Iglesia , no inferior á el an-
tecedente , en que está pintado san Andrés, y san Juan Bau-
tista , y en lo alto una gloria , donde está santa Ana , y
y nuestra Señora con el niño Jesús , y en el banco del reta-
blo dos quadros de la historia de Tobías. Están estas pinturas
en la segunda capilla de la nave del Sagrarlo , entrando por
el patio de los naranjos ; y es de notar , que esté san Juan
Bautista ya barbado , y Christo Señor nuestro niño , cosa que
es un anticronismo contra el Texto Sagrado , de donde cons-
ta , que solo le excedia san Juan en seis meses de edad , y no
se le pudo ocultar esta circunstancia á un hombre tan erudito
como Céspedes , ni á aquel llustrísimo Cabildo ; si no que
esta es pintura de devoción , no de historia ; y á esto llaman
en Italia fensiíro , que es pintar el pensamiento , y no la
realidad , como estar santo Domingo con santa Catalina de
Sena al pie de la Cruz , como lo puso Vandic , y san Fran-
cisco con la Virgen , y el niño ; santa Ana , y san Joseph,
no en gloria , si no acá en la ti^ra , como lo puso Rubens,
y otrob innumerables exemplares que pueden servirnos de do-
cumento para semejantes casos , y para desvanecer las nie-
blas de algunos escrupulosos j y sobre todo María Ssiíitisima
se-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
409
S¿ñora nuestra ha favorecido á muchas santas ahnas con su
Hijo Santísimo en su infancia , sin que dcxe de estar á la
diestra de Dios Padre en la integridad respectiva á su edad.
En el convento de santa Clara hay también otro quadro
suyo de las once mil Vírgenes con siligular belleza , y ele-
gante disposición. Hizo también la pintura , y traza del reta-
blo del cok*gio de santa Catalina de la compaíiía de Jesús do
aquella ciudad , que es admiración de los bien entendidos.
El quadro principal es del entierro de santa Catalina mártir,
con una gloria , donde está Chrísto , nuestra Señora , y san
Juan Bautista , todo con admirable armonía , y composición:
los domas quadros que contiene el retablo , son de la historia
de h Sierpe de metal : otro del sacriricio de Abrahan : otro
de la degollación de santa Catalina , y el que le corresponde,
del martirio de la Rueda ; y en lo superior del retablo un
Cliristo crucificado, y á sus lados nuestra Señora, y san Juan;
y en el banco del retablo un Ecce Homo , y la Oración del
Huerto. Otros dos quadros hay en los colaterales de la misma
iglesia , el uno de la Asunción de nuestra Señora , y el otro
de los dos san Juanes Bautista , y Evangelista , y en la gloria
un Niño Jesús.
También en Sevilla , y otras ciudades de Andalucía hay
diferentes pinturas suyas ; y fué tan cstendido su crédito en la
pericia del arte , así á el olio , como á el fresco , que en Italia
fueron muy celebradas sus obras ; y tanto , que habiendo en-
viado á pedir á Federico Ziícaro un quadro de santa Marga-
rita para un retablo , que está en un pilar de la iglesia mayor
de Córdoba , cerca del punto , como diximos en su vida , lo
resistió mucho , diciendo : que donde estaba Pablo de Céspe-
des , como enviaban por pinturas á Italia i" Y no lo estraño,
pues , según dice el Abad Filipo (¿í) , en Roma en la iglesia
de la Santísima Trinidad del Monte , donde hay pinturas de
mano de Federico á el olio , y á el fresco , hay también á el
fresco en una de las capillas pintada la Natividad de Chrísto,
y en la bóveda historias de la Virgen , y en las pilastras Pro-
fetas , y otras cosas con excelente manera de mano de Céspe-
des , habiéndose elegido para esta iglesia los hombres de ma-
yor pericia en el arte : pues entre ellos fueron Julio Romano,
Tadeo , y Federico Zúcaro , Pelegrin de Bolonia , Perin del
Vago , y otros semejantes.
Pintó también nuestro Céspedes de relieve en Roma,
con ceras de varios colores conforme á el natural ^ \ tam-
bién dice Pacheco en el prologo de su libro en elogio de
Tom.III. Fff nues-
Pinturas de Césyc'
des en el colegio de la,
Conifaíita de Jesús de
Córdoba.
Otras obras que
Idzo fuera de Córdo-
ba.
Pinturas al fresco
en Roma de mano del
Racionero Pablo de
Céspedes.
(a) Philip. Titi estudio di pittu-
ra aelle chiese di Roma.
I Pdchecolib. i.cap. 3.foI.29.
4IO VIDAS DE LOS PINTORES,
nuestro gran Céspedes , acerca de lo que diximos , que escri-
bió de la Pintura ' : Pudiera , dice , haber colmado nuestro
deseo la obra de Pintura en verso heroyco , que Pablo de
Céspedes , Racionero de la Santa Iglesia de Córdoba , escri-
bió doctísimamente á imitación de las Geórgicas de Virgilio^
en honra de nuestra nación , y de aquella famosa ciudad y
patria suya , siguiendo los heroycos ingenios hijos de ella,
que en la poesía han Jiorecido en todas las edades; pero
con su muerte perdió España la felicidad de tan lucidos
trabajos , y illa dilatación , y fama de su nombre.
Algunas de aquellas sus famosas estancias , de que
hicimos mención á el principio ^ llegaron ¿mis manos , des-
pués que pasó d mejor vida, que esparciremos en esta obra
para ilustrarla , y para que no perezcan en la obscuridad
del olvido :, y juntamente otros lugares , que en una doctísi-
ma carta de Pintura me escribió el año de 1608. en el qual
murió d 26. de Julio. Hace de él mención este autor á el
fol. 300. á el fin , y á el fol. 3 1 7.
Pinturas de Céspe- Las pinturas que diximos dexó en público en Sevilla este
des en Sevilla. incomparable artiHce , son ocho quadros de diferentes histo-
rias del viejo, y nuevo Testamento, que perfectamente llenan
el segundo cuerpo , que está sobre la cornisa del primero en la
sala de cabildo de la Santa Iglesia de Sevilla, y es dicho sitio
de quince pies de alto, son cosa maravillosa; y solo les acom-
paña una lápida de marmol negro , donde está escrito con le-
tras de oro el significado de dichas historias. También hay otra
pintura de su mano del triunfo , y refección de Christo Seiior
nuestro en el desierto , que está colocada en el refectorio de la
Casa Profesa de la Compafiía de Jesús de dicha ciudad.
Fué últimamente nuestro Racionero observantísimo en
Elogios de Céspe- el dibuxo , puntual en la anatomía , diligente en la expresión,
des. firme en el claro , y obscuro , solicito en la Perspectiva , gra-
cioso en la fisonomía , y excelente en el colorido , y relievo;
en que parece le bebió el gusto á el gran Corezo : y así dice
su muy aficionado Francisco Pacheco , que Pablo de Céspedes
Céspedes Príncipe S^'^ grande imitador de la hermosa manera de Antonio
del colorido en su ticm- Corregió , y uno de los mayores coloristas de España ; a
po. quien puedo decir con razan , que le debe el Andalucía la
buena luz de las tintas en las carnes , como lo tiene mos-
trado en esta ciudad , y en Córdoba , su patria , en el fa-
moso retablo del colegio de la Compañía de Jestis de aque-
lla ciudad , en el quadro principal del entierro de la glorio-
sa Virgen santa Catalina A'Iartir , donde se ven angeles
bellísimos \ y tales , que parece que baxaron del cielo al
Mon-
1 Pacheco en el Prologo.
í
Y ESCÜLT-OllES-ESPAÑOLES. 41 1
JiíoHte Sjuai á hac&>' las e.vequias á aquella santa Vir-^
gen. Y á la verdad tijne lazon , parque hasta su tiempo nin-
guno otro dio lu-¿ de buen colorido en aquella provincia.
Entre las muchas lenguas que supo , no ignoro la arábiga,
antes tuvo de ella muy buena noticia ; y así en el tratado de
la antigüedad de Córdoba , discurrió con gran propiedad en
los nombres que han quedado arábigos en nuestro idioma cai-
tellano. Fue íntimo amigo de Benedicto Arias Montano, y. CcspuUs tuvo es-
así dice en sus fragmentos, describiendo el Monte Tauro que trecha amistad con
ocupa «¡ran parte del Asia : Arias Aíontano doctísimo Va- Aria:; Montano,
ron , a quien debo suma referencia , asf por su singular eru-
dición, é incomparable bondad ., como por la amistad gran-
de que tantos años hubo entre nos.
Eclipsóse esta radiante antorcha del Arte , y abismo de
toda erudición , el año de mil seiscientos y ocho , i los vein- ^"' «'«^í*^^ ^«0 ^i
te y seis de Julio en que entregó el espíritu á su criador , cau- ^^°*^-
sando universal sentimiento en aquella ciudad , y especial-
mente en su iglesia ; cuyo ilustre cabildo le hizo grabar en la
lápida de su sepulcro , que está debaxo de uno de los arcos
del crucero , como se va hacia el punto , el epitafio siguiente.
Paidits de Céspedes , Jmius alniís ecclesia porcionarius, JEintapa de Pablo
Pictura, Scnltitra , Arcíiitectura; , omniíimque bonarum ar~ Céspedes.
tium , variiirumque linguarum peritissimus hic situs est:
obijt anno Domini J^í. DCVIII. séptimo Kalendas sextil-
lis. Tanta era la opinión de sus relevantes prendas , que aun
en su patria llego á merecer estos elogios ; y mas quando las
acompañaba con el exemplo de singular virtud , profunda hu-
mildad , y modestia. He visto su retrato , y á lo que demues-
tra , parece tendría mas de setenta años quando pasó i mejor
vida.
XLIV.
BARTOLOMÉ CARDUCHO , PINTOR.
B.
I
Bartolomé Carducho , famoso pintor italiano , fué natural Fué natural de Fio-
de Florencia , y vino á España en compañía de Federico Zú- renaa. ^
caro , bU maestro , á pintar en el Escorial , como lo executó . ^"'^° ^" ^^'^°'
en compañía de Peregrin , en las historias que en las pare- ' ¿j- ^ • 1 t
. ^ 1 / í '^ . A 1-1 1 " -t Historias en la h-
des corresponden a las siete Artes liberales , que están arriba lyejta.
en el techo de la librería de mano de Peregrin. Y cierto que
se desempeñó muy ventajoso á su maestro, porque están gran-
demente expresados aquellos célebres ingenios , que en cada
una de las artes fueron mas señalados ; exercitando varios ac-
tos de su facultad , acompañados de muchos discípulos , con
gran variedad de trages , y aspectos. Aristóteles en \i filosofía
2om. III. Ftf 2 in-
oirás que pintó á
ti ulio e>i ti Escorial.
Otras obras suyas
en Kalladolid.
Otras obras suyas
al olio en esta Corte.
41a .3^IX)AS DE LOS PINTORES,
inquiriendo las esencias, y qualidades de las cosas , que parece
se. le pueden leer los discursos. Eucjides en la geometría , que
se le perciben sus problemas. Archjmedes con: la esfera exami-
nando! los astros , íjuq .se le notanrrsus inflúxos. Cicerón fen la
retorica , que se k escuchan ¡sus tropos ; y asi de los demás,
, Pintó también algunas estadLone-s del claustro muy a sa-
tisfacción de su MagCitad , y de: tpdos ■ los del arte , todo lo
qual fué al fresco. .^ jnO. fué menos excelente al olio, como
lo mostró en las ocho> historias de las once , que están repar-
tidas, en los claustros baxos del colegio , que son cosa exce^
lente. Fué también grande escultor , y arquitecto , en las
quales artes tuvo por maestro á Bartolomé Amanato , que en
ellas fué muy aventajado , como lo manifestó en servicio del
serenísimo Duque de Florencia. Honróle mucho su Mages-
tad , y le dio ducientos ducados , ademas de sus gages , sin-
tiendo en gran manera , que fuese llamado del Rey Chris-
tianísimo por su embaxador , á que no asintió Bartolomé , es-
cusandose con la debida atención, y respetó. Hay también en
Valladolid varias pinturas de su mano , lo que me hace creer
que estuvo Bartolort\é en dicha ciudad el tiempo que estuvo
allí la corte , y así son de su mano las pinturas de las puertas
de los colaterales de la iglesia de san Diego , en unas la Anun-
ciación de nuestra Señora , y en otras la impresión de las
llagas de nuestro Padre San Francisco ; y en el claustro de
dicho convento una pintura de san Gerónimo , cosa excelen-
íe. Y en el convento de san Agustín el Bautismo de Christo
en .un colateral, sin otras muchas en diferentes sitios de dicha
ciudad , y al fresco los quatro Evangelistas en las pechinas de
la capilla njayoE de- san, Andrés ^y encima de la puerta de
dicha iglesia hay un sepulcro de Christo de su mano, cosa
superior , y se mantiene muy bien por estar con alguna de-
fensa. Lo que no sucede á los quatro Apostóles que allí exe-
cutó , también al fresco , por estar mais descubiertos á las in-
clemencias del tiempo , los quales son san Pedro , y san Pa-
blo , san Andrés , y Santiago , con lo qual se calitica que
estuvo en Valladolid en el tiempo que hemos dicho.
Pintó también Bartolomé dos quadros para el oratorio de
la Reyna en este Palacio de Madrid ; el uno de la Cena , y
el otro de la Circuncisión de Christo Señor nuestro , cosa pe-
regrina. Y sobre todo , lo que sin dificultad se puede ver , y
basta para darle á este artífice nombre inmortal , es un qua-
dro del Descendimiento de la Cruz , que está en una capilla,
junto á la puerta del costado de la iglesia de san Felipe el
Real de esta Corte , que parece de Rafael Urbino. Como
también otro de la impresión de las llagas del Seráfico Pa-
triarca , que está en la iglesia de san Gerónimo , en la segun-
da
y ; KSCU LTORBS .E SP AÍÍQLES. 4 j 3
da capilla á mano derecha , cosa excelente , como lo es tam-
bién un quadro do la Adc^áírqif de los Santos Reyes , y otro
encima con el Padre Eterno, que está en la Capilla Real del
cgfebre Alcázar 4c. Segdvia/.^" " '. ^- V\ i .VvK.v
Y últimamente fue elegido Bartolomé para pintar en este Fué elegido para
palacio del Pardo , en tiempo ya del Señor Felipe Tercero, P^^^ar en el Palacio
dd.p.^rdo. .
;/.»0"íi
la galería del inedío di.t del quarto del Rey ; hizo la craza , ;y
los estuques , ó adornos de h bóveda ; y; prevenido ya- para
pintar las hazañas del Señor Emperador Carlos Quinto , aca/-
bo la vida en aquel real Sitio por los años de riiil seiscicnoos
y diez , antes de los cincuenta de su edid ', según ;nos; dice
Vicencio.Carducho su hermano y discípulo én su libro de
la Pintura, dialog. 5- y 7. Prosiguió esta obra el dicho Vi-»
<;é:w:¿o , mudando el asunto en. h historia de Aquiles.
j. P\ié su muerte muy sentida, especialmentie dci Rey. que
Je ao>a,ba mucho ^.por sus buenas prendas , virtud , y habili- for^M-^^-.-^wv. vX
dad; bien que fué siempre de. tan escasa foctuna, íjuantode
grande aplicación , y estudio,
\^J X
XLV.
JUAN PANTO JA DE LA CRUZ ^ PINTOR.''
r.'.S^
Su' mturte a fio de
idio.
Fué de muy corta
^ uan Pantoja de la Cruz , fué natural de est^ Villa de Ma-
drid , y discípulo muy adelantado del insigne Alonso Saa-^
chez Coéllo ; y así le sucedió en el empleo de pintor , y Ayur
da de Cámara del señor Felipe Segundo , de quien , y de la
Serenísima Royna su Esposa , Príncipe , é Infantes hay in-
numerables retratos de su mano, así en el Escorial, como erf
este palacio de Madrid , que son muy conocidos por su ma-
nera tan acabada , y deiinida , y por estar iírmados todos , ó
los mas , en que era muy diligente : como también lo están
los dos quadros de los colaterales de la iglesia del colegio de
Doña María de Aragón de esta Corte , que el uno es de san
Agustín , y el otro de san Nicolás de Tolentino , harto bien
hechos ; con otros muchos que tiene en esta Corte , que acre-
ditan su grande habilidad , no solo en los retratos , sino en
otras hgur;is , é historias con grande acierto.
Hizo también los dibuxos, ó trazas, que están en mi poder,
para los bultos del Señor Felipe Segundo , y su Esposa , que se
cxccutaron en los dos sepulcros regios , á los costados del Altar
Mayor de san Lorenzo el Real ; y cierto que están los tales di-
buxos coloridos, y tocados de oro, con el mas extremado pri-
mor que se puede hacer. Murió en esta Corte por los años de
mil seiscientos y diez, á los cincuenta y nueve de su edad.
BAR-
Fué natural de
Madrid , y pintor de
Cámara del señor Fe'
Upe Segundo.
Varios retratos que
hizo de personas rea-
les.
Diferentes obras de
pintura que execuió
Pantoja.
Dibu.xos de Pan'
toja.
Su muerte año de
1610.
Fué natural de Va-
lladolid.
Vino á Madrid , y
fué pintor del señor
Felipe Tercero.
¡ius obras.
Su muerte año de
1611.
Florecieron en Va-
lladolid.
414
Su mucha 'virtud de
Gregorio Fernandez.
VIÜAS DE LOS PINTORES,
XLVL
BARTOLOMÉ GONZÁLEZ , PINTOR.
fi» tt 'rhif
Su muerte año de
1614.
Jjartolomé González fué natural de la ciudad de Vallado-
lid » y discípulo en el Arte de la Pintura de Patricio Caxés.
Vínose á Madrid , quando se restituyó la Corte á esta Villa
en Tiempo del señor Felipe Tercero , ario de 1606. Fué Pin-
tor de su Magestad , en cuyo servicio executó diferentes pin-
turas para las Casas Reales ; y especialmente para el Palacio
del Pardo pintó muchos retratos de la Casa de Austria con
CTrande acierto , y semejanza. Son de su mano los quadros de
los ángulos del claustro de los Recoletos Agustinos de esta
Corte*^, que dan testimonio de su mucha habilíc^ad. Murió en
ella año de 1 6 1 1 . á los 63. de su edad.
XLVIL
JUAN DE JUNI,r GREGORIO HERNÁNDEZ,
Escultores.
Jilán tiempo del señor Felipe Tercero florecieron en Valla-
dolid Juan de Juní, y Gregorio Hernández, Escultores emi-
nentes que mostraron su grande ingenio en los pasos de la
Pasión de nuestro Salvador en aquella ciudad , que á juicio
de grandes artífices , que los han ido i ver e.v profeso , son
lo mas selectos que tiene España , y cada qual de los dos re-
feridos artífices se desempeñó igualmente en el paso que le
tocó. El Gregorio Hernández fué natural del reyno de Gali-
cia ; y en esta Corte , en el convento de la Merced Calzada
hay una efigie de san Ramón , del tamaño natural , muy ex-
celente de su mano , y la del Santísimo Christo del Pardo en
el Sepulcro ; y otra que se venera en esta Casa Profesa de la
Compañía lo son también. Está el dicho Gregorio en opinión
de venerable , por sus muchas virtudes ; pues no hacia efigie
de Christo Señor nuestro , y de su Madre Santísima , que no
se preparase con la oración , ayunos , penitencias , y comu-
niones , porque Dios le dispensase su gracia para el acierto.
Vivió junto á la puerta del campo en Valladolid , y su casa
era tan conocida de los pobres , como pudiera serlo un hos-
pital , y así acudian á ella con todas sus necesidades ; pues no
se contentaba Gregorio con remediarles la hambre , y socor-
rerles su desnudez , sino curarles también sus dolencias ; y así
le tenían en grande opinión en Valladolid, donde murió por
los
I
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 415
los años de mil seiscientos y catorce , con poca diferencia , y
poco mas de sesenta de edad.
Son suyos en Valladolid el Paso del Descendimiento de Sus oirás eji Va
la Cruz , el de Christo nuestro bien á la coluna , el de Jesús ¡hidolid,) otras far
Nazareno ; y en la Parroquia de san Lorenzo el Jesús , Ma- ^'•'^•
ría , y Joseph , y nuestra Señora de la Candelaria ; y en el
colegio de la Compañía las tres etigies de san Ignacio , san
Francisco Xavier, y san Francisco de Borja; en el convento
de santa Catalina el retablo mayor , adornado todo de es-
tatuas , y medios relieves, que es una admiración; en el con-
vento de los Carmelitas Descalzos el bautismo de san Juan;
y en el de los Calzados la historia de nuestra Señora dan-
do el escapulario á san Simón Estoch , y otra imagen de la
\ irgen , y una santa Teresa , y quatro angeles en las qua-
tro boquillas de la capilla mayor , que todo es un pasmo.
En el convento de las Huelgas de esta ciudad , la Asunción
de nuestra Señora , y otros santos de la orden de san Bernar-
do ; y en el convento de monjas de san Nicolás un Sepul-
cro de Christo , que es una maravilla. En el de san Pablo,
del Orden de Predicadores , la efigie del glorioso Patriarca
Santo Domingo , y otras efigies , y un Sepulcro , que es un
asombro. En la Nava del Rey un san Antonio Abad ; en
Zamora una santa Teresa ; en el monasterio de la Cartuxa
de Aniago un san Bruno maravilloso ; en la Villa de Verga-
ra una eñgie peregrina de san Ignacio ; y en fin es casi impo-
sible el referir todas las obras , en que inmortalizó su nombre
este eminente escultor. •
De Juan de Juni he visto una medalla de todo relieve
en la Catedral de Scgovia , que es el entierro de Christo , de
figuras del natural , que iguala á quanto se ha visto del gran
Micael Ángel ; y tiene á los lados dos soldados caprichosísi-
mamcnte vestidos , y con rostro tan afligido que mueven á
ternura , y llanto ; y otra de la misma calidad , y de su mano
hay en Valladolid en el Convento de nuestro Padre San
Francisco en la capilla del Sepulcro , y en los intercolunios
san Francisco , y san Buenaventura ; y en la Antigua varios
santos , como san Joachín , san Estevan , san Andrés , san
Mateo , y diferentes tableros de medio relieve de la vida de
nuestra Señora , san Joachín , y santa Ana , la Asunción de
nuestra Señora , y en el remate Christo crucificado , y su Ma-
dre Santísima , y san Juan , y la Magdalena al pie de la Cruz;
en la puerta de la Custodia un Ecce Homo de medio relieve,
V muchos niños , y serafines en el discurso del retablo , todo
hecho con gran valentía , dibuxo , y magisterio ; siendo en
esta obra , y otras muchas , todos los retablos de su mano.
En la iglesia de san Martin de dicha ciudad hay una historie-
Sus obras en Va-
lladolid , y otras par-
tes.
4i6 VIDAS DE LOS PINTORES,
iita de barro cocido del Descendimiento de la Cruz , que la
han vaciado algunos Escultores , por ser tan peregrina. Hay
en Rioseco una capilla de unos caballeros Benaventes donde
tiene mucha escultura excelente este artítice , asi en estatuas,
como en medio relieves ; y en el convento de san Francisco,
en los dos colaterales de la capilla mayor , un san Geróni-
Sus obras en Sala- ""^o en el desierto , y un san Sebastian en el martirio. Es tam-
manca , y otras par- bien obra de su mano un retablo de piedra , que está en la
/^^ iglesia antigua de Salamanca , con un Descendimiento de la
Cruz , y á un lado santa Ana dando lección á su Hija santí-
sima , y á el otro san Juan Bautista í y en el frontal de la me-
sa de altar el bulto del sepultado de baxo relieve , sobre dos
almohadas en su féretro muy bien puesto en perspectiva , en
que se conoce la sabia muy bien ; y asimesmo la arquitectura
■ del retablo con muy buenos adornos , niños , y serafines , y
algunas calaveras. También es de su mano el retablo de la
Catedral de Osma , que se compone de muchas estatuas y
medios relieves , todo muy diligentemente acabado. Es de su
mano también una imagen de nuestra Señora de las Angus-
tias en dicha ciudad de Valladolid , en el templo de esta
advocación. Y en la iglesia Parroquial de Santiago tiene tam-
bién dicho Juni una Adoración de los Reyes muy buena ; y
en el mesón que llaman de los Reyes tres bultos de los san-
tos muy excelentes. En Aranda de Duero tiene executado un
pulpito de su gran mano , ochavado , que así el buen gusto
en el todo , como en las partes en medallas , santos Padres,
y Profetas , niños , y adornos, %s una maravilla. Y finalmen-
te es casi imposible elogiar condignamente , y referir todas las
obras de este incomparable artífice , el qual dicen , que era de
Era de nación fía- nación flamenco , y que aprendió en Roma el arte de la
meneo , y aprendió en Escultura en la escuela de Micael Ángel , como lo acreditan
Koma la Escultura. sus eminentes obras. Murió en Valladolid por el mismo tiem-
po que Hernández , con poca diferencia.
XLVIII.
EL R. P. D. FRANCISCO GALEAS, MONGE
• Cartiisiano , Pintor.
Fué natural de Se- X_-il V. P. D. Francisco Galeas fué natural de la ciudad de
'villa , y Abogado en Sevilla , y profesor de ambos derechos en el siglo , que conti-
(^ Jiiglo- nuó siendo abogado de grandes créditos en aquella Audien-
cia j no dexando de aplicar los ratos ociosos , ya en fuerza de
Aplicóse á la Pin- su virtud que desde luego practicó , ya por contemplar á su
tura en la escuela de inclinación , i el arte de la Pintura , de cuya dulce violen-
Lnis de Vargas. cia era atraído por una propensión natural , y la cursó , á lo
que
Y, ESCULTORES ESPAÑOLES. 4Í7.
(Jue se entiende , en ia erudita , y virtuosa escuda del gran
Luis de Vargas, en que aprovecho con tal felicidad , q-ie'
inerccid un elogio de Francisco Pachaco en su libro de la
Pintura , fol. 1 1 6. colocándole entre los cniincnres de esta fa-
cultad : lo que no se le pudo ocultar á Pacheco, pues fui
contemporáneo, y compatriota suyp : bien , que no sabemos
de obra pública ; porque como no lo tenia de profesión , solo
^éria su habilidad privativamente destinada para algunos ami-
gos, y cosas de su gusto 5 pero se califica haberla tenido gran-
de , por lo que veremos en el discurso de su vida en la Re-
ligión , ho obstante que siendo llamado á este sagi. ado instituto
de la Santa Cartuxa en la de las Cuevas de Sevilla, abandonó
todo lo que era mundo , deleyte , y diversión , tratando solo
de vacar á Dios , y á las obligaciones de su estado ; que con
ellas es moralmente imposible que sobre tiempo para otra co»
sa, como me lo dixo cierto prelado de esta Religión; y mas
siendo monges , que hao de seguir otros empleos de g(jbier-
Óo en sus Provincias.
Fué pues llamado á la sagrada Religión Cartusiana nues-
tro don Francisco en aquella santa casa de Sevilla , donde
profeso el dia del glorioso Patriarca san Bruno del año de
1 590. siendo ya de mas de 30. años de edad. Floreció tanto
en la religiosa observancia de su instituto , que habiendo muer-
to el Prior de aquella casa, fué electo en su lugar, por no
haber hallado orro que le pretiriese. Tuvo anexo también d
ohcio de Convibitador Ordmario ; y por especial comisión
del capítulo general , visito las casas de Cartuxa del reyno de
Portugal : y sino hubiera sido tan sumamente celoso de la
obst rvancia , hubiera gobernado muchos años la Provincia.
Pero sinembargo , habiendo concluido con este cargo, le hi-
cieron Prior de la Cartuxa de Cazalla ; y pasados dos años su-
plicó le admitiesen la dcxacion ; la qual obtenida , se retiró i
la casa de su profesión , donde pasados tres años descansó en
el Señor á veinte y seis de Mayo de mil seiscientos y catorce,'
y á poco mas de los cincuenta y quatro de su edad.
Fué este venerable Padre de un ingenio peregrino , y
así escribió mucho en verso , y prosa ; y estuvo para sacar i
luz la vida del glorioso Patriarca san Joseph , y otro tratado
de gcroglíricos , enriquecido con grande erudición de todas
buenas letras ; sin otros escritos de que usa la misma casa en
algunas solemnidades , todos de su mano , con tan extrema-
do primor , que mas parecia pintar las letras, que escribirlas?
y especialmente un hebdomadario de oraciones pertenecien-
tes á cada misterio, y solemnidad, con las efigies de los san-
tos, ó historias sagradas , executadas de su mano con singu-
larísimo primor , y delicadeza de pincel muy diestro : en que
Tom. 111, Ggg se
Su excelente habili-
dad en esta arte.
Entró Religioso en
la Cartuxa.
Carlos que tuvo en
su religión.
S:i muerte año de
16J4.
Escrilió mucho en
verso , y jjrosa.
Obras curiosas que
hizo defintura.
Murió con créditos
de Vínnable.
Fué del reyno de
"Nadóles.
Vino á "España en
hábito hertmitico.
"Pasó d Madrid
con otro paisano suyo.
Entró en la escuela
de Alonso Sánchez ,
donde aprovechó mu-
cho.
Obras que hizo de
pintura.
418 VIDAS DE LOS PINTORES,
se califica , no había olvidado la afición de su primera edad,
que cultivó su bien disciplinada juventud , cambiando aque-
llas flores en opimos frutos de virtudes en la religión , en que
fué muy exemplar , con indubitables créditos de Venerable.
XLIX.
1/
EL VENERABLE F. JUAN DE LA MISERIA,
Carmelita Descalzo , Pintor.
F
A r
dO.Tiai.;
ray Juan de la Miseria , Religioso Lego de los Carme-
litas Descalzos , se llamó en el siglo Juan Nardiich i fué na-
tural de Casar Chipratio del Condado de Molico en el rey-
no de Na'poles : aunque después pasó á vivir con sus Padres
á la ciudad de Boyano. Llamóse su Padre Angelo Narduch:
intentó varias peregrinaciones en la Italia , pero Dios 'que le
iba preparando para otros fines , le traxo á España en trage
de hermitaño , con el motivo de visitar el santo Sepulcro del
Apóstol Santiago. Y de allí mudó varios sitios, donde inten-
taba hacer vida heremítica , hasta que llegó á el desierto del
Tardón , no lejos de la ciudad de Córdoba , en el partido de
Hornachuelos , donde halló á Ambrosio Mariano , que era
paisano suyo , y después fué también Carmelita Descalzo , y
en el siglo había sido Doctor en Leyes , y Comendador de
san Juan , y vino á ser el primer Prior de este Convento de
san Hermenegildo de Madrid , y juntos pasaron a' esta Villa en
el hábito heremítico , donde los estimaron mucho los Reyes;
y en tanto que se desocupaba Mariano de los negocios que
llevaba acerca de su comunidad , que entonces no era mas
que heremitorio , acomodó á Juan Narduch de orden de la
Princesa Doña Juana, hermana del señor Felipe Segundo, y
madre del Rey Don Sebastian de Portugal, en casa de Alon-
so Sánchez Coello , famoso pintor de Cámara de su Mages-
tad , por tener á esta Arte grande afición , desde que en Ña-
póles tuvo algunos principios , especialmente en la Escultura;
y con efecto se dedicó á la escuela del dicho Alonso Sán-
chez que vivia entonces en la Casa del Tesoro. Y después de
haber aprovechado muy bien en el arte de la Pintura , así
en retratos , como en historias , estuvo el referido Juan en
casa de una señora en esta Corte , que se llamaba Doña Leo-
nor de Mascareñas , persona de eximia virtud , con el motivo
de que le pintase de su mano algunos lienzos , como lo hi-
zo , aunque no consta los que fueron.
Era esta señora Doña Leonor muy buena christiana , y
muy gran señora , que habia sido aya del Rey , y lo fué des-
pués del Príncipe Don Carlos , y fundó el real convento de
los
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
419
los Angeles , de la qual hace mención el Maestro Gil Gon-
zález Dávila '. Esta pues era muy íntima de la santa madre
Teresa de Jesús * , quando andaba en las fundaciones de sus
conventos ; y así le dio cuenta á la santa madre del dicho
Juan Naiduch , y de su compañero Mariano, y su mucha
virtud : y habiéndolos comunicado la santa , hizo alto con-
cepto de estos siervos de Dios , y ambos trataron de tomar el
habito , como de hecho lo tomaron de Carmelitas Descalzos
en el convento que entonces se fundaba en la villa de Pastra-
na, cerca de esta de Madrid, y fué el dia 13. de Julio del
año de 1 569. y la misma santa madre les corto , y cosió los
hábitos , y fué su madrina , tomando Fray Juan el apellido
dd la Aliseria , por mayor humildad suya , y vivió en la re-
ligión quarcnta y siete años. ;■
Fué religioso de eximia virtud , cxemplarísimo , y de gran
sencillez en las cosas del mundo , y así exercitó las virtudes
todas en grado muy heroyco ; tuvo don de profecía ; hizo
muchos milagros en vida , y en muerte ; fué muy devoto de
nuestra Señora , á quien llamaba su Paloma , y de quien re-
cibió muy singulares favores : retrato por su propia persona á
la santa 3 madre Teresa de Jesús , lo que permitió la santa por
obediencia á su confesor , cuya circunstancia basta para cons-
tituirle á Fray Juan eminente en esta profesión : el qual retra-
to se conserva hoy original vinculado en la casa de los Seño-
res Marqueses de Malagon , heredado de aquella señora Do-
ña Leonor Mascareñas , á cuya instancia se executó, aunque
otros dicen ser el que está en el convento de sus monjas en la
ciudad de Sevilla ; pero siendo uno y otro de la mano de
Fray Juan , todos son originales. Hizo de este retrato varias
copias que se repartieron en los conventos de la religión , y
entre personas devotas de la santa ; y ademas de esto hizo
Otras muchas pinturas para diferentes conventos , y personas
de su devoción.
Y últimamente , habiendo hecho otras muchas obras he-
roycas , en cumplimiento de las obligaciones del estado reli-
gioso, guardando puntualísimamento las constituciones, y los
tres votos de Obediencia , Castidad , y Pobreza , le llamó
Dios á el eterno descanso el dia 15. de Septiembre del año
de 1616. dia octavo de la Natividad de nuestra Señora , en
el qual murió en el convento de su religión de esta villa de
Madrid , siendo de mas de noventa años de edad; quedó %u
cuerpo incorrupto , y asi se conserva hoy en la capilla de san-
ta 1 cresa de dicho convento , donde está depositado, á la en-
Tom. JII. Ggg í2 tra-
1 Maestro Gil Goozal. Davila, convenio de Pastrana.
Histona de IVLdrid, fol. 287. 3 Pachec. lib. de la Pintura
2 Sania Teresa , fundación del fol. jpo.
Tomaron los dos el
hábito de Carmelitas
Descalzos , ypusose el
nombre de Fray Juan
de la Miseria.
Fué muy exemplar,
y tuvo don de po-
fecia.
Retrató por su per-
sona d santa. Teresa
de Jesús.
Repitió este retra-
to muchas veces , é hi-
zo otras pinturas.
J\ furia con grandes
créditos de venerable,
y esta depositado en su
convento de Aladrid.
Ano de 1616.
Se conserva su cuer-
po incorrupto.
' Fué mti) deroto del
Santísimo Sacramen-
to, y de la pnrisiina
Virgen Alaria.
Imagen portentosa
de mam dt t'r. Juan.
420 VIDAS DE LOS PINTORES,'
trada , en el lado de la Epístola , y donde está una lápida que
contiene un resumen de todo lo dicho. Fué especialísimo de-
voto del Santísimo Sacramento , y de la beatísima \ irgen,
con cuya imagen , que traía , hecha de su mano , obraba mu-
chas maravillas. Fué profundísimo en la humildad , puntua-
lísimo en la obediencia , observanrísimo en la pobreza , y cau-
tísimo en la honestidad ; y así conserva su cuerpo la integri-
dad de su pureza , que tanto observó en vida , con la incor-
rupción de su carne , en testimonio de su virginidad.
En el convento de Carmelitas Descalzos de Pastrana,
que en su primitivo origen fué ermita de san Pedro, hay una
etígie de Christo Señor nuestro de Ecce Homo , de mas de
medio cuerpo , con una iascripcion abaxo que dice ser de
mano de este siervo de Dios , y que su Magestad le habló
diferentes veces.
L.
BL DOCTOR PABLO DE LAS ROELAS,
Pintor.
Fué natural de Se-
"jilla , y discípulo de
Ticiano.
Estuvo en esta Cor-
te , dmde hay pintu-
ras de su mano.
E,
Fué Canónigo de la
santa Iglesia de Oli-
vares.
il Doctor Pablo de las Roelas , natural , y vecino de la
ciudad de Sevilla , aunque sus padres eran Flamencos , fué
insigne pintor , y discípulo del Ticiano : estuvo en esta Cor-
te , donde dexó muchas pinturas de su mano ; y en el claus-
tro del convento de religiosos calzados de nuestra Señora de
las Mercedes hay algunos quadros de su mano , y especial-
mente uno de la Concepción de nuestra Señora , muy histo-
riado de gloria , que está junto á la puerta de la capilla de
nuestra Señora de los Remedios ; que aunque es de Hguras
pequeñas en cantidad , son sin límite en la perfección , según
yo lo conocí quarenta años atrás , que hoy con la injuria de
los tiempos , ha sido preciso aderezarlo , y retocarlo , con lo
qual ha degenerado mucho ; pero no en la buena composi-
ción , y organización del todo , en que da muestras de su
eminente pincel , gran destreza , excelente dibuxo , y famoso
colorido aticianado.
Fué Canónigo de la santa Iglesia Colegiata de Olivares,
muy exemplar , y buen eclesiástico ; y sin embargo de las
obligaciones de su estado , siguió en toda forma , y con gran-
de estudio la facultad de la Pintura , asistiendo á las academias
ddí Arte , y á todo linage de especulación que le pudiese su-
blimar, sin omitir en la matemática la inteligencia profunda de
la perspectiva ; en la anatomía la organización , y contextura
del cuerpo humano; en la simetría la conmesuracion respectiva
del todo, y las partes; y en la observación del natural la her-
mosura del colorido , y los varios accidentes que le inmutan.
De
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 421
De su hcroyco pincel es aquel celebre quadro, que hizo
quando se tornó a Sevilla, del iransito de san Isidoro, donde
manifestó su grande eminencia en el Arte, que está colocado
en la parroquia de su nombre en dicha ciudad ; y no es me-
nos el del sagrado apóstol Santiago en la célebre batalla de
Clavijo , que esta colocado en la capilla de su nombre en
aquella santa iglesia , donde se obstenta animoso el sagrado
3dalid .excitando la QÓlera de su arrogante enfrenado cisne,
á cuyos pies se postran muchas turbas de bároaros , implica-
dos entre sus arneses , y banderas. Tampoco es inf rior el de
la capilla de las Angustias , donde está aquella gran Reyna
dolorosa , con su hijo sacratísimo difunto , y desangrado en
su regazo, con expresiones tan vivas de dolor, que parece de-
xó apurados los tropos de la muda retorica de los pinceles.
También es de su mano la pintura del martirio de san An-
dres en la capilla de los Flamencos en el coL.gio de santo
Tomás , en que sucedió un gracioso cuento , y fué : que ha-
biendo tardado mucho en acabar dicho quadro , últimamen-
te le acabó en breve : lo qual visto por los dueños , así por
esto , como por lo que se había tardado , intentaron que hi-
ciese alguna rebaxa en el precio ajustado , que se tiene enten-
dido eran mil ducados , mas él ló subió otro tanto, y se con-
vinieron en enviarlo á tasar á Flandes , porque allí no había
quien lo tasase : hízose así , y vino tasado en tres mil duca-
dos , y no quiso Roelas baxar un maravedí de la tasa. Y en
el convento de la Merced Calzada de aquella ciudad hay
muchas pinturas suyas ; y entre ellas el quadro que llaman de
las Cabezas. Y en la parroquia de san Pedro , en la capilla
que es de la Universidad de los beneficiados , el célebre qua-
dro del santo Apóstol Sn la cárcel, Y en la santa iglesia cole-
gial de Olivares , donde tuvo su canonicato , se veneran dos
lienzos suyos con tal estimación , que no han querido hacer
retablo , como hoy se estila , por no quitarle á una de ellas el
]u2;ar del altar mayor. También es de su mano un quadro ex-
celente , que está en medio del altar mayor en la casa profesa
de la compañía de Jesús ; con otros dos á los lados del Naci-
miento , y Adoración de Reyes de Chrísto Señor nuestro.
Tiene su pintura gran fuerza , junto con gran dulzuraj
como tan aplicado á el estudio del natural , en medio de te-
ner grandísima practica , y facilidad ; y así pintó tanto , que
fuera nunca acabar el referir solamente las pinturas que dexó
en público. Pero no se permite á el silencio la que hay en
Córdoba de su mano en el cuerpo de la iglesia del colegio
de santa Catalina de la compañía de Jesús , que es quando á
san Ignacio se le apareció Jesús Nazareno á la entrada de
Roma , que tiene en lo alto un rompimiento de gloria , don-
de
Sus otras m Sevi-
lla.
Cuento gracioso que
le sucedió con el qua-
dro de san Andrés.
Estimación de las
pinturas de Roelas.
Pintura célebre de
Roelas en Córdoba.
Su muerte año de
1620.
432 VIDAS DE LOS PINTORES,
de está el Padre Eterno , hecho todo con gran magisterio , y
bizarría , de suerte , que es una pintura de todas maneras
grande.
Fué nuestro Roelas un hombre muy pío , y gran limos-
nero ; de suerte , que i la mas humilde viejecita que le pidie-
se una pintura , no la dexaba desconsolada aunque fuese sin
interés alguno. Murió en dicha ciudad de Sevilla por los años
de mil seiscientos y veinte , y á mas de Iqs sesenta de su edad,
con créditos de eximia virtud.
Fué Jiatural de Ala-
drid , y discípulo de
Bartolomé Carducho.
Sus obras.
Su muerte año de
1620.
J
LI.
JUAN DE SOTO, PINTOR.
uan de Soto , insigne pintor espariol , natural , y vecino de
esta villa de Madrid , fué discípulo de Bartolomé Carducho,
en cuya escuela aprovechó grandemente , y así adquirió gran
crédito ; y después de otras muchas obras , en que dio claro
testimonio de su grande habilidad , pintó con grande acierto
en el real palacio del Pardo la pieza del tocador de la Reyna,
cosa excelente. Murió mozo , pues apenas tenia cuarenta
años , por el de mil seiscientos y veinte.
X
LII.
JUAN DE CHIRINOS, PINTOR.
Tristan.
Sus obras.
Su muerte año de
i6ao.
Fué natural de „^ uan de Chirinos , natural , y vecino de esta villa de Ma-
Madn'd, discípulo de drid , fué discípulo de Luis Tristan , y aprovechó tanto en el
Arte , que en compañía de Bartolomé de Cárdenas , executó
gran parte de las pinturas del claustro del real convento de
nuestra Señora de Atocha ; que aunque ya muy deterioradas
del tiempo , y de haberse retocado diferentes veces , dan claro
testimonio de su excelente habilidad , y escuela de tan buena
casta. Hizo otras muchas obras públicas , y particulares , de
que se tiene poca noticia señaladamente. Murió en esta Corte
por los años de mil seiscientos y veinte , y á los cincuenta y
seis de su edad.
Lili.
£L VENERABLE PADRE D. LUIS PASQUAL
Gaudin , Alongé Carttisiano , y Pintor.
Fué natural de Vi- ül p^dre don Luis Gaudin , monge de la santa Cartuxa
ajiaiua , o js^a o ¿g Scala De't en el Principado de Cataluña , conocido en su
de Bareeíona. .. y • ir>i ix-r. 1/-/ i.-v^.
religión por el Padre don Luis Pasqual , fue natural de > i-
11a-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 423
Ilafranca , obispado de Barcelona : profeso en dicha santa ca-
sa año de 1595. y llegó á ser Vicario en ella. Fué muy ex-
celente dibuxante , y pintor eminente , tanto , que se llevaba
el primer crédito entre los de la profesión , como lo manifies-
tan las pinturas del capítulo en dicho monasterio que son de
su mano. Como también lo son otras muchas que hizo para
el de Monteakgre^ poco distante de la ciudad de Barcelona,
que unas y otras acreditan la eminente habilidad de su artíri-
ee : con cuyos créditos , y de su religiosa observancia , murió
en dicha casa de Scala Dci pOr Jos años de mil seiscientos y
veinte y uno, y á los sesentay cinco de su edad. Y aseguran^
que de las prendas que tuvo dicho Padre , fué la merior la dé
la Pintura , con ser en ella tan superior , pues en la Teología
sagrada fiíé eminente, y en la virtud eximio. Hace de él men-
ción Pacheco en su libro de la Pintura , por eminente en esta
Arte : y asegura haber ilustrado aquella santa casa de las
Cuevas de Sevilla con historias de pintura , dignas de su cau-
dal, y crédito en el Arte ; sin otra que hizo para la gran Car-
tuxa , como lo dice Pacheco en otra parte , y entendiéndolo
así , será en la de Francia , y estas eran de la vida de san
Bruno ' , porque las de Sevilla parecen ser de la vida de I3
\irgen , según dice al fol. 495. en que nota el trage que tie-
ne la Virgen en el quadro de los Desposorios, que está en el
coro del convento de la Cartuxa , en que muchos han reparado.
Sus obras.
F'ué de eximia vif'
tud.
Su muerte año de
1621.
Otras obras su/as
en la Lartuxa real de
Sevilla.
LIV.
FELIPE DE LIAÑO . PINTOR,
F
elipe de Llaíío, pintor insigne , y natural de esta villa de
Aíadrid , fué discípulo en esta Arte del gran Alonso Sán-
chez ; y aunque su habilidad fué muy general , como lo acre-
ditó en repetidas obras públicas , y particulares , fué con sin-
gularidad eminente en retraticos pequeños ; tanto , que fué
cognominado el Tk'iano -pequeño. Murió por los años de mil
seiscientos y veinte y cinco , y i poco mas de los cincuenta
de su edad. Le celebra Pacheco en su libro de la Pintura
al folio 442.
Fué natural de Ma-
drid , y discípulo de
Alonso Sánchez.
Sus obras.
•
Su muerte ario de
l62í.
PA-
i Pachec. lib. de la Pint, fol. 483.
424 VIDAS DE LOS PJNTORES,
Natural de. ■Flo-
rencia , y pimor dd
SajorFelipt: Segundo.
Pinto ejj el palacio
dd Pardo la ¿data
de la Rejna.
Pintó en este pala-
eio de Madrid.
Su muerte año de
PATRICIO CAXES, PINTOR, r ARQUITECTO,
arricio Caxés, noble Florentino, fué excelente pintor del
Señor Felipe Tercero , en cuyo tiempo traduxo la cartilla de
Arquitectura del Viñola en nuestro idioma castellano , como
hoy la vemos , y la dedicó á el Señor Felipe Tercero , prín-
cipe entonces. Pintó á el fresco con grande acierto en el pa-
lacio del Pardo la galería de la Reyna , que mira, á el cier/o,
donde executó la historia del casto amigo de Dios , Joscph,
quando defendió su pureza de la adultera muger de I'utifar,
su dueño, con todos los demás sucesos de su vida ; que no
me parece la mejor elección para galería de Señoras, habien-
do tantas muger es ilustres en la Escritura Sagrada , que pu-
dieran servir de exemplo , y estímulo virtuoso. Adornó pues
y enlazó las historias con molduras , estuques , y ornatos de
muy buen gusto , y que nos dan claro testimonio de su emi-
nente habilidad en la traza , y execucion j aunque la injuria
del olvfjdo nQs ha ocultado otras muchas obras de su mano,
que sin duda; executaria en el Escorial , y otras partes , pues
sirvió á el Señor F'elipe Segundo : y esto del Pardo fué en
tiempo del Señor Felipe Tercero , después del incendio lasti-
moso de aquel gran palacio del Pardo , y lo califica el haber
pintado en este de Madrid dos piezas á el fresco en compa-
ñía de Rómulo Cincinnato con singular, acierto , como lo
dice Vicencio Carducho en sus diálogos '. Murió en Madrid
de muy crecida edad por los años de mil seiscientos y veinte
y cinco.
LVI.
Fué natural , y Ju-
rado de Antequera.
Sig uió la escuela de
Céspedes.
Llegó d pintar al
fresco con excelencia.
ANTONIO MOHEDANO , PINTOR.
K
>.ntonio Mohedano , natural de Antequera , fué Jurado
de aquella ciudad , y excelente pintor , y de gran fama , la
qual adquirió en fuerza de su estudio , siguiendo la escuela
de Pablo de Céspedes ; habiendo sido sus principios pintar
sargas , y guadamecíes , que en aquellos tiempos se usaban,
en vez de tapices , ó brocateles ; y almohadas de estrado , en
especial en gente de mediana esfera. Llegó también á pintar á
el fresco con tal magisterio en dibuxo , y colorido , que nin-
gu-
I Carduc. Dialog. 7. y S.
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 425
giinoliasta su tiempo le excedió en csre manejo , síes quo Jb
iguak) ilguno , lo qual aprendió de Cesar Arbasia , que pin-*
t-ó ael fresco la capilla del Sagrario de la santa iglesia de Cór-
doba ; como también los punes que los hizo con eminencia?
y de Julio , y Alexandro , que pintaron la casa real de Gra-^
nada , y otras cosas : y para el iliayor acierto de sus obras,-
después de la invención , hacia Antonio modedios de las prin •
cipaleshguras, y estudiaba los desnudos , y CTitremos por el
natural , y los paños por el inaniquí , que e& el camino real
del acierto. ■ i'"'; .■: ' • . ;.;.v/.j
Bien lo acredita una obra de esta especie , 'que executó en'
el altar mayor , y presbiterio de la iglesia maybr* de la ciudad
de Lucena , en que se incluyen todas las especies que abra^
zan el dibuxo , y colorido , executadas con singular gusto , y
magisterio , y la que después hizo en la nave del Sagrario de
la s4nta iglesia de Córdoba , desde la capilla , hasta la puerta
del costado , en compañía de los Perolas ; y aunque á el olio
no fué tan aventajado , fué siempre muy corregido , como \ó
calihcan diferentes obras particulares que hay en dicha ciudad
de Lucena. Pintó también eu Sevilla muchas cosas, y espe-
cialmente á el fresco en el claustro de la casa grande de san
Francisco , en compañía de Alonso Vázquez , insigne pintor
sevillano, en que hizo Antonio unos festones de frutas co-
sa excelente. ;'^r.;.; '¿j
Tuvo mucho comercio con el eminente Racionero de
la santa iglesia de Córdoba Pablo de Céspedes , como lo
acreditan repetidas carras , que yo he visto suyas , del tiempo
que le alcanzó. Murió en dicha ciudad de Lucena por los
años de mil seiscientos y veinte y cinco, siendo de mas de 1615.
sesenta de edad.
LVII.
DOMINICO GRECO , PINTOR , ESCULTOR,
y Arquitecto. • ■--'
Obras que executó.
-Ht-,-
Tuvo gran amis-
tad, y correspondencia
con Pablo de Céspedes.
Su muerte ano de
n
'ominico Greco , llamado vulgarmente el Griego , por-
que lo era de nación , fué gran pintor , y discípulo de Ticia-
no, á quien imitó de suerte, que sus pinturas las equivoca-
ban con las de su maestro , como se ve en muchas de las que
executó en España , y particularmente en Toledo e^ célebre
quadro del Espolio , para la cruciíixion de Christo Señor
nuestro, que está en la sacristía grande de aquella santa igle^
sia , basta para calificarlo , pues tiene algunas cabezas , que
totalmente parecen de Ticiano ; como también el Apostola-
do , que está en dicho sitio. Pero sobre todo, lo acredita el
quadro del entierro del Conde de Orgaz Don Gonzalo Ruiz
Tom.IIL Hhh de
Fué griego de na-
ción , y discípulo del
Ticiano.
Pinturas delGrie-
go , semejantes á las
de Ticiano.
Circunstancias del
quadro del entierro
del Conde de Orgaz,
de mam del Griego.
Otro quadro de ^u
mano semejante á el
antecedente en la casa
p-ofesa de la Conifa-
nía.
Otras obras del
Griego fuera de Tole-
do.
426 VIDAS DE LOS PINTORES, r
de Toledo , ppr manos de san Agustín , yasán E^tevan ^.de
quienes fué el buen Conde muy devoto i y. así editicQ ei
convento de los Agustinos de aquella ciudsid » con el titulac
de san Estevaa , la qual pintura está en k iglesia parroquial
de santo Tome ^ fundación sqyaj^ donde .está^entcrrado..eI dit
^ho Gonde , y donde sucedía este caso ; y.esti empeñada di-
cha pintura en. dos mil ^ducados , como lo hacia con Qti*^
muchas , por- la razón que-ditemos adelaote;,y aunque. sea
digresión, no dexaré de decir. i, que esta, pintura se nrandd
extcutar el año de 1584. por el Eminentísimo Señor Don
Gaspar de Quiroga , Cardenal , y Arzobispo de Toliido , á
instancias del Cura de dicha parroquia ,; baJ)iendo muertio
el dicho Conde el año de 1 ^a-^^.Y en la-casa profesa dé la
Cgmpañía hay otro quadro' también de su mano ,y del mis-
mo asunto en dicha ciudad , j¿ro sjn gloria arriba ; el qual
executó el, Dominico á instancias de aquellos padres , en
demostración de g^ratitud , por -haber sido aquel suelo dona-
tion del Conde de Orgaz , que io era el año de 1 569. y eran
casas del mayorazgo de dichos Condes, y se fundó dicha casa
con el titular de san Ildefonso, por ser, tradición inmemorial
que el dicho santo había nacido en ellas ^ ; y lo cierto es,
que uno y otro quadro parecen de Ticíano. No he querido
omitir estas noticias, aunque sea digresión ,. por ser muy ex-^
quisitas. También en el convento de la Reyna , de religio-
sas de la Visitación Gerdnima hay un Christo crucificado,
del tamaño natural , con dos retratos abáxo , de un clérigo á
la derecha , y un seglar á la izquierda , de lo mas regalado
que hi?o el Griego ; y especialmente en los retratos fué sin
duda superior , como se ve en muchos que hay en esta Cor-
te , que con singularidad las cabezas parecen de Ticiano. Y
no menos lo parece una Magdalena , de mas de medio cuer-
po , que está en poder de un aticionado , que no he visto de
sy mano cosa tan regalada , y de tan buen gusto de color.
Como también la pintura de Christo resucitado , que está en
la sacristía del colegio de Atocha , del tamaño del natural,
cosa excelente. Y en el altar mayor de la iglesia de la villa de
Bayona de España , junto á Cienpozuelos , es toda la pintura
de su mano , de la historia , y vida de la Magdalena ; pero
tan excelente , que el Eminentísimo Señor Cardenal Porto-
carrero , habiéndolas visto, ofreció á aquella iglesia cinco mil
pesos por dichas pinturas , y poner otras de mano de Lucas
Jordán , y no quisieron aceptar el partido , no sé si lo acerta-
ron. En el convento de la Sisla de Toledo tiene también pin-
turas excelentes, y en el hospital de afuera. Pero sobre todo,
una
I Villegas en los extravagantes, Vida de Don Gonzalo Ruiz deToledo.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 427.
una pintura pd*queña del juicio , que está en el Escorial en
aquella capillita de la Virgen , como salimos de la sacristía á
ia iglesia que no se puede hacer mas.
Pero él viendo que sus pinturas se equivocaban con las de
Ticiano , trató de mudar de manera , con tal extravagancia,
que llegó á hacer despreciable , y ridicula su pintura , asi en lo
descoyuntado del dibuxo , como en lo desabrido del color.
Bien lo acreditan las pinturas del famoso retablo del colegio
de Doria María de Aragón de esta Corte , donde también es
suya la escultura, traza del retablo, y aun la de la iglesia, sin
otras muchas pinturas , que no merecen nombrarse. Y así el
quadro que hizo para el Escorial del martirio de san Mauri-
cio , y sus compañeros , mandó el Señor Felipe Segundo que
se lo pagasen , pero^ue no lo traxesen , aunque él por su cré-
dito procuró que se pu"se en la sala de capitulo ; mas el de
la capilla de este santo lo exccutó Romulo Cincinnato , co- *
mo diximos en su vida. Pero verdaderamente , que no solo fué
varón docto en esta Arte , sino gran Blosofo , y de agudos di-
chos , y que escribió de la Pintura , Escultura , y Arquitectura,
como lo dice Pacheco , lib. 3. pag. 446. porque fué no solo
gran pintor , y escultor , sino consumado arquitecto. Pues en
el convento de religiosas de santo Domingo el Antiguo en
la ciudad de Toledo , es suya la traza de la iglesia , retablos,
pinturas , y estatuas , hecho todo con gran primor : como lo
es también la iglesia , retablos , y estatuas de nuestra Señora
de la Caridad de la villa de illescas , de qu^ resultó , que un
alcabalero de dicha villa le apremió á que pagase alcabala , y
de ahí procedió el primer pleyto que tuvo la Pintura de esta
calidad , en que la defendió tan honradamente, que lo venció
á favor de la Pintura el año de 1600. de que hicimos men-
ción en el tom. i. lib. 2. cap. 3. §. 3. y así le debemos in-
mortales gracias á Dominico Greco todos los profesores de
esta facultad ^ por haber sido el que rompió con tal fortuna
las primeras lanzas en defensa de la inmunidad de esta Arte;
y en cuya cxccutoria se fundaron los dema% juicios : de aquí
dicen que procedió el no querer el Greco vender sus pinturas,
sino que las empeñaba durante la- demanda ; porque como la
alcabala se paga solo de lo que se vende; no víndiendo', no
causaba alcabala ; y así aseguran que el quadro referido del
Espolio de Christo Señor nuestro , que diximos estar en la
sacristía de la santa iglesia de Toledo , está empeñado , y aun
hecha escritura de ello.
No será justo omitir el célebre retrato por tantos títulos
recomendable , que hizo el Griego de aquel peregrino inge-
nio , ornamento de su sagrada religión de la Santísima Trini-
dad , y honor de su siglo , el Padre Maestro Fray Feliz Hor-
Tom. III. Hhh 3 ten-
Manera exfrava--
gante del Griego , for
parecerse la suya a la
de Ticiano.
Primer pleyto déla
Alcabala en la Pin-
tura,
Moti-M de empe-
ñar sus pinturas el
Griego.
,428 VIDAS DE LOS PINTORES,/
tensió Palavicino , que es cosa eminente , y para hoy en po-
jder del Excelentísimo Señor Duque de Arcos , en cuyo re-
conocimiento le hizo dicho Padre Maestro á el Griego ua
célebre Soneto , que hoy se registra en sus obras postumas,
intituladas , Obras de Don Feliz d& Ar tinga , folio 63.
fagina i . que es el siguente.
Divino Griego, de tu obrar no admira ,
Que en la imagen exceda á el ser el arte ;
Sino que de ella el cielo , por templarte ,
La vida , deuda d tu pincel , retira.
No el sol sus rayos for su esfera gira ,
Como en tus lienzos ; basta el empeñarte
JEn amagos de Dios ; entre d la parte
Naturaleza , que vencerse ^ii%.
Emulo á Promethéo en un retrato ,
♦ No afectes lumbre ; el hurto vital dexa ,
Que hasta mi alma d tanto ser ayuda.
Y contra veinte y nueve años de trato ,'
Entre tu mano , y la de Dios , per plexo. ,
Qiial es el cuerpo , en que ha de vivir duda.
Precede á este Soneto otro , no menos excelente , que hizo el
mismo autor en alabanza del gran túmulo , que el Domi-
nico fabricó en Toledo para celebrar las honras de la Serení-
sima Reyna Doña Margarita , que no merece menos aten-
ción , por el autc^ , y el asunto ; y uno y otro cede en aplau-
so de nuestro Dominico Greco , y dice así :
SONETO.
Huésped curioso , aqíii la pompa admira
D¿ este aparato lie al , milagro griego.
No lúgubres exequias juzgues ciego ,
/ ■' • Ni marmol fiel en venerable pyra. •
El sol , qíie 2^íar garita estable mira ,
Le arr¿fncá del fatal desasosiego
De esta vana región , y en puro fuego
Vibrantes luces de su rostro aspira.
A el nácar , que vistió candido , pone
Toledo agradecido , por valiente
JWano , en aquesta caxa peregrina.
Tosca piedra la máquina compone ,
Que ya , su grande JMargarita ausente.
No le ha quedado d Espaíía piedra fina.
Su vmsrte año dt Murió finalmente nuestro Dominico en dicha ciudad por
'625. el año da mil seiscientos y veinte y cinco , y á los setenta y
sie-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 429
siete de su edad , aunque otros dicen que murió mas anciano,
y está enterrado en la parroquial de san Bartolomé ,j y sobre
la sepultura pusieron, no sé con qué motivo, una reja en lu-
gar de losa , para que allí no se enterrase persona alguna , la
qual no se conserva hoy; porque ^habiéndose hundido la igle-
sia , la quitaron qu^ndo se reedirico. Dcxd un hijo , que se
llamo Jorge Manuel, y fué maestrí) mayor de Arquitectura
de dicha santa iglesia 5 y también dos grandes discípulos , en-
tre otros, que fueron Luis Tristan , y Fray Juan Bautista
Alaino , de quien hacemos particular mención.
Admira Francisco Pacheco en su libro de la Pintura lo
mal que sentia el Griego de la habilidad de Micael Ángel } y
á la verdad yo no lo estraiío : porque si el. Griego estaba par
gado de su dibuxo , y desnudos tan extravagantes , precisa*-
mente le habia de disgustar lo que le tra ex aiametro opues^-
to. Sin embargo que fué tan estudioso, que dice Pacheco que
le mostró una grande alacena llena de modelos de barro , que
habia hecho para estudio en sus obras ; y ui> gran quadro lle-
no de borroncillos de todas las obras que habia executado en
su vida '.
LVIIL
AGUSTÍN DEL CASTILLO, PINTOR.
A.
_gustin del Castillo , rtatural de la ciudad de Sevilla, y Fué natural de Se-
vecino de la de Córdoba, fué insigne pintor, y gran dibu- 'villa, v 'vecino de Cor-
xante : manejo con excelencia las colores : vivió en Córdoba, dobd.
donde hizo muchas , y famosas obras ; y especialmente á el c t n'
fresco , se conservan algunas , aunque mal defendidas de las a u*^ ^ '■^^ ^^ "''"
inclemencias del tiempo : como son la Concepción de nues-
tra Señora en los libreros de *la calle de la Feria ; las pinturas
del costado del claustro del convento de san Pablo , que cae
hacia la iglesia ; también la pintura del pórtico de la iglesia
del hospital de nuestra Señora de la Consolación , y una efigie
del Padre Eterno , que hay dentro en la capilla colateral de
la Epistola , aunque las antecedentes están indignamente re-
tocadas á el temple. También es de su mano, la pintura á el
fresco en la bóveda de la capilla mayor de la iglesia de san
Francisco de «iicha ciudad , aunque muy deteriorada por el
humo de las luces , é inciensos , como no tiene respiración.
De otras obras suyas se tiene poca noticia , aunque se tiene
por cierto que hay muchas en Córdoba , pero el tiempo ha
borrado su memoria. Fué padre , y maestro de Antonio del
Cas-
r Pacheco lib. de Pint. pag. 337.
(43©
vXdas de los pintores,
Sti muerte año de
X^astUlb , pintor insigne en Córdoba. Murió en ella Agustín
•por los años de mil seiscientos y veinte y seis , y á los sesenta
■y uno d¿ su-edad.
LIX.
DIEGO DE RÓMUZO y pintor:
i.Mi'
Fué natural de
Madrid , y disnpulo
de su padre.
Fue d Roma con
un Embaxador extra-
ordinario.
Retrató d su San-
tidad.
Regalo que le hizo
el Fajja.
Honróle con el Há-
bito de Christo.
Murió brevemente
año de 1626.
T>
Transfiérese la
merced d su hermano
Franeiseo.
iego de Rómulo Cincinnato , natural de Madrid , hijo,
y discípulo del otro Rómulo , pintor del Señor Felipe Se-
'gundo , teniendo ya muy aventajada habilidad , y siendo to-
davía mancebo , pasó á Roma en servicio de Don Fernan-
<io Enriquez de Ribera , tercero Duque de Alcalá , quando
íué por Embaxador extraordinario á dar la obediencia á la
Santidad del Señor Urbano Octavo , por ' el Rey nuestro Se-
ñor Don Felipe Quarto ; el qual , no hallando retrato verídi-
co de su Santidad , procuró que lo retratase este su pintor.
Hízoio á tanta satisfacción de todos en tres veces , que le dio
iugar su Santidad , que el Papa lo celebró mucho ; y habién-
dole acabado uno de cuerpo entero , sentado en su silla con
bufete , y otros adornos , jiiuy celebrado de los Señores Du-
ques de Pastrana , y Alcalá , y de todos los pintores de Ro-
ma : queriendo su Santidad honrarle , como á tan eminente
artítice , le envió á su casa con un camarero suyo una cadena
de oro de mucho valor , con la medalla de su retrato de me-
dio relieve con su reverso ; y por hacerle mayor merced , co-
mo á hombre noble , y honrado artítice , le dio el Hábito de
Christo de Portugal , y cometió á el Cardenal Trexo Panla-
gua , español , que se le pusiese , y armase Caballero ; lo qual
executó en presencia del Duque , su dueño , y de toda su fa-
milia , y amigos , en casa del mismo Cardenal , que le tuvo
prevenida otra lucida vuelta de cadena de oro^ y pendiente
de ella la venera del Hábito : de donde con grande aplauso,
y aclamación le volvieron á su casa en 14. de Diciembre año
de 16525. Duróle poco esta temporal gloría, porque murió
dentro de breves días , y fué sepultado en la iglesia de san
Lorenzo de Roma con las insignias de Caballero de aquella
Orden , y con_ la pompa debida á tan gran sugeto , por los
años de mil seiscientos y veinte y seis. Y el señor Felipe
Quarto , en continuación de esta honra , alcanjft) de su Santi-
dad el traspaso de la merced del Habito de Christo á Fran-
cisco de Rómulo , hermano del referido , y no inferior en
méritos , y habilidad en la Pintura , de que dio testimonio en
repetidas , y excelentes obras que executó en esta Corte , y en
la de Roma , donde murió por los años de mil seiscientos y
treinta y cinco.
FRAY
Y ESCULTORES-liSPAÑOLES. 434
¡1') '!>■ ■ ,y¿
FRAY JUA^ SÁNCHEZ COTTAN,
Religioso de ia Santa Cartuxa , y Pintor. .¿
R
ray Juan Sánchez Cottaii , religioso lego profeso de la
real Cartuxa de Granada, fue hijo-de Bartolomé Sanehea
Cottan , y Ana de Quiiíones , naturales de Orgaz , y veoinol
de Alcázar de Consuegra: pasó á Toledo, donda logró Fray
Jnaii algunos principios en el arte de la Pintuta , en la escue-i
la de Blas de Prado ;. y especialmente se avetítajó cti pintail
frutas. . lifcii&up Oí. !;s ie . 'g ¿b" 11/
Habiéndole Dios llamado á la Cartuxa , hizo su profcsioíi
el dia de la Natividad de María Santísima , ocho de Septiem-
bre del año de 1604. y á las grandes prendas de^ religioso , y
admirables virtudes que practicó, y que según noticias d¿
aquellos tiempos, y la tradición común, fué digna de enquan
dernarse entre los varones mas ilustres de la religión j piu^a le
llamaban todos e/ santo Fray Juan , se agregaron, otras muy
singulares , y entre ellas la mas celebrada fué , la de la Pintura^
en que sobresalió tanto , que lo numeraron entre los grandes
pintores de aquel siglo : en cuya coniírmacion hizo viage de
Madrid á Granada solo por conocerle Vicencio Carducho,
célebre Pintor de Cámara del señor Felipe Tercero , y Quarto.
Con muchas obras de su mano dexó enriquecida la real
Cartuxa de Granada, y aquellas que al presente están Coloca-
das en especiales sitios, son las siguientes : En la capilla ma-
yor de la iglesia hay quatro lienzos deíla pasión de Christo
Señor nuestro : En los dos colaterales de enmedio de la igle-
sia hay dos lienzos , que sirven de retablo , uno de la Huida
á Egypto, y otro del Bautismo de Christo Señor nuestro por
san Juan Bautista. -
P-n el claustro pequeño hay ocho lienzos , los quatro dé
la vida de san Bruno , y ios otros quatro de los mártires de
dicha religión , que con exquisitos tormentos murieron en In-
glaterra : En el mismo claustro hay quatro lienzos en quatro
capillas pequeñas de Señora santa Ana , san Joseph , santa
María Magdalena , y san Ildefonso , en que resplandece con
mayor primor la imagen de Alaría Santísima de peregrina
belleza.
En el retablo del capítulo de los monges hay seis lienzos,
y dos tablas , que ocupan el plano de las pilastras , en que se
levantan las colunas del retablo , y la una.es del Nacimiento,
y la otra de la Epifanía. El (^uadro principal del retablo es de
la Asunción de nuestra Señora , muy celebrado de todos los
del
Sus padres yj' na-
turakza.
Tomó el hábito de
la santa Cartuxa.
Fué en extremo
'virtuoso , )■ amable.
Fué primoroso en
fl arte de la Pintura.
Pinturas de Fray
Juctn Cottan en la san-
ta Cartuxa de Gra-
nada.
Otras pinturas en
el capitulo de dicha
Casa.
432 VIDAS DE.LOS PINTORES,.
del Arte : A los lados hay otros dos lienzos ,- uno de san
Juan Bautista , y otro del g^lorioso san Bruno : En la parte
superior del retablo hiiy otro lienzo de Christo crucificado,
que está en perspectiva , respecto de saüi^ós brazos de la cruz
sobre un semicírculo dorado ; de forma que parece mas efigie
de escultura , que de pincel : Y los otros dos lienzos que cs-
• r.tt S: ,1" tan á sus lados son de forma aovada , uno de María Santísi-
■ ' ma , y otro de san Juan Evangelista acompañando á Chris-
to crucificado.
En er mismo capítulo hay otros cinco lienzos , que el
lino es de la Asunción de María Santísima, cosa tan admira-
ble ,; que uru Señora Título , teniendo noticia de él , ofreció
un cortijo de gran valor si se lo querían alargar , y no se le
concedió. ^ -> ' ;■ ..
En la capilla de san Hugo hay un lienzo , que sirve de
retablo , en- que se representa la visión que tuvo este santo
Obispo , de que nuestro Señor , y su santísima Madre , acom-
pañados de angeles fabricaban una casa para sus delicias en
' ios montes de Cartuxa, que fué uno de los prenuncios de es-
ta sagrada religión. Esta capilla está en el claustro pequeño de
dicha santa casa de Granada.
Otras obras de Fr. En la capilla de los Apóstoles , que también está en di-
JulVi en la capilla de cho claustro , hay un lienzo de estos santos , que sirve de re^
los Apóstoles de aqiu- ^\ylQ ■ con su marco dorado , y neE^ro : v también de su ma-
ua casa. ^^^ ^^^^ perspectiva de un retablo de blanco y negro , que
adorna toda la parte exterior del quadro , fingido con tal arte,
que á la verdad parece corpóreo : yo lo he visto , como todo
lo demás , y es cierto cosa maravillosa , y lo sumo á que pue-
de llegar el Arte de la Perspectiva , no solo de cuerpos , sino
de luces , y sombras.
En el refectorio hay otros dos lienzos , que el uno es
^Ék muy grande , y es de la Cena de Christo Señor nuestro , y
^^ sirve de testero , fingiéndose en él dos ventanas , por donde
parece que realmente se introducen las luces : y encima de es-
te lienzo hay una cruz ungida de madera con sus clavos,
con tal propiedad en la perspectiva , que se ha visto repe-
tidas veces querer los paxaros sentarse en los clavos , y de
su engaño venir , por haberles faltado el asiento , aleteando
Retratóse Fr Juan ^^^^^ ^^ marco del quadro : Y el otro lienzo , que está enfren-
en el quadro del lio- íe de la puerta , es del misterio del Rosario de nuestra Seño-
sario. ra , en que , entre otros religiosos , está á el natural el mismo
Fray Juan Cottan , que se retrató en él.
En los quatro ángulos del claustro grande de los monges,
hay quatro lienzos de la Pasión de Christo Señor nuestro:
uno de la Oración del Huerto ; ot-ro del Ecoe Homo ; otro
con la Cruz acuestas; y otro del Descendimiento de la Cruz»
Y
Y ESCULTORES ,:eSP4.N0Lp^. ^33
Y últimamente , en lo que hoy sirve de portería , hay dos
lienzos , uno del Ángel san Miguel , y otro del glorioso Pa-
triarca san Bruno en el desierto ; que aunque son lienzos de
grandcr. estimación ; np/é.stan'eií" QtrO sitio, por no haberlo^
desocupado para colocarlo?. . ;^
Asimismo en la Real Cartuxa del Paular dexd algunap
lienáos óá su mane-, y. e;spe<ialnifni;e-Í0sseis.';dje la vida de
Ch listo: Señor nuestro, que estabajncQP; otros colgca^dos en el,
sagrario .antiguo : y ademas de estos. tiene en dicha santa casa,
el quadro de santa Ana en la capilUEa parti^ul^r^de su nora-
bre , y otro de las Angustias- de ^ifieíftra^ Señora.^ qot) sij hij^t
santisimo. en el regazo, difunto <iáii^ eptrada^jde la 9lausura^
en e). frimer patio j sin otros muiclios en diferentes 'sitios , y^
celdas de la misma ca^a-, : y estasi^oií las pinturas mas señala-
das de nuestro Fray Juan. ^ ! . "
Hay tradición j. que quando Vicencio Caí'4ucho fué :4
verle , el Prior quiso probar la grapde habilidad,, é inteÜgen^.
cia de este insigne pintor; y n^ co.nQciendo j^l á Fray Juan
Cottan , juntó el Prior á todos los .religiosos legos , y entre
ellos á Fray Juan , y le dixo : Entrp estos religj^soí está, el
pintor que V. md. viene á ver : qual de ellos , le p,^rece que
es.^ Suspendióse Vicencio, y atendiendo 1 át l'4s pinturas f4Í¡3
Fray Juan , y á los rostros de todos , dixo , este , sepajando-i^
Fray Juan , es el pintor : que se tuvo por grai>d<?Qbs$:rvacÍ0)tj
del ingenio de aquel insigne artífice. ., ,_,"j
Fué ademas de esto su virtud tan extremada j que es tra-
dición e)n aquella santa casa , que se l.e aparecip la Virgen p%-{
ra que la retratase , quando pintó á su Magestad 9« la capilla;
y quadro de san Ildefonso. Era muy parco eil el comer j y
su habilidad , y su celda era el refugio, y remedio de todas la? '
calamidades de la casa , ya fuese para reparar -lasrornamentos,
ya para las cañerías , ya para los reloxes, y despertadores y ¡sin
que á iiada pusiese mal semblanjte , aunque le llevasen quanr
to tenia en la celda ; porque su trato era amabilísimo , y su
conversación muy santa , su desapropio. extremado , y sa ip,-r
tención muy sencilla : y tienese por cierto que no perdió la
gracia bautismal ; y consiguientemente la pureza de la virgi-3
nidad 5 y así, murió con crédito^ de venerable el día 8i de
Septiembre de 1627 años en dicha santa casa de la ciudad de
Granada á los sesenta y seis.de.su. edad , día de la Natividad
de nuestra Señora , que fué el m^smo en que .hizo su profer
sion. Hace memoria de este venerable varOn , por insigne
pintor , entre otros ^ Francisco Pacheco en su libro de la;Piív
.tura.^ el fol. 116..
Pinturas de
Fray Juan Lottat^ en
LÍ\Real CaHiixd'del
Pdítlai'.
vu .
■ Caso célelre acaeci-
do en la xisitade Car-
ducho á Fray Juan
Cman. ■■"-■'
Se le apareció la
Virgen para que la
retratase.
Murió con créditos
de íxemplar -varón
ano de 16x7.
om.
III.
lii
FRAX-
434 VIDAS DE LOS PINTORES ,
LXI.
-j¿ ■^.
. Igualdad di hs dos
¿n la manera de pn-
tar.
Fué natural del
rf)no d¿ VaUncia , ra-
ya di Cataluña.
Estadio el padre
en Italia , y volvió á
T^akncia , donde se
casó ,j tuvo a su hi-
jo Juan.
Pinturas de los dos
en todo aquel reyno.
FRANCISCO RIBA ZTA Y SU HIJO,
Pintores',
F' . fi/mt J i..
rancisco Ribalta y su hijo Juan fueron con tal igualdad
excelentes , que las obras que dexaron los dos en aquel reyno
de Valencia, no se distinguen quales sean del p;^re , ó qua-
les del hijo , y solo hay alguna mediana diferencia en que la
manera del padre fué mas definida-, y la del hijo algo mas
suelta, y golpeada. Y- así hablaremos sin distinción de las
obras de los dos , porque aun en Valencia las confunden.
• Fué Francisco Ribalta natural de un lugar del reyno de
Valencia , tres leguas distante de la' taya de Cataluña : estu-
dió el arte de la Pintura en Italia , dicese que en la escuela
dé Anibal ^ pero mas -en ksTobras de Rafael. Volvió á Va-
lencia , dónde hizo muchas-, y eminentes pinturas : tuvo un
hijo de su matrimonio , llamado Juan , á quien enseñó tam-
bién está Arte , con tan buena fortuna , que en pocos años se
adelantó dé suerte , que ya nO se distinguían las pinturas del
padr« de ' las dtl hijo : y así hicieron muchas , y excelentes
obras , y especialmente son de su mano las de la capilla ma-
yor del convento de santa Catalina de Sena ; las de todos los
retablos del colegio , que llaman dd Señor Patriarca , que
en' especial la dé la institución del Santísimo Sacramento en
la capilla mayor , es tina maravillar; las del retablo de todos
los santos , y del de san Mena en la parroquial de san Mar-
tin , y casi todo el reyno está lleno de pinturas de los Ribal-
tas , como es en la villa de Andilla , y en la de Carcajente;
en la de Torrente hay excelentes pinturas de la PasiOh de
Christo de mano de los Ribaltas , en el rebanco del retablo
de una capilla , que esta' i el lado del Evangelio : y en san
Miffuél de los Revés hav muchísimas , y muy buenas. Son
finalmente las pinturas de Ribalta muy estimadas en todo el
reyno de Valencia , y también fuera de él , aunque no son
conocidas por suyas , pues su manera fué muy semejante a la
de Vicencio Carducho ; y así por acá , si hay algunas , son te-
nidas por de Vicencio , pues el quadro de la Cena de mano de
Ribalta , que está en el altar mayor de dicho colegio del Se-
ñor Patriarca en Valencia , viendo el que Carducho tiene
aquí en Madrid en el altar mayor de las monjas de Corpus;
ó ambos los tuvieran por de Ribalta , si los vieran juntos ; ó
ambos por de Carducho. Pero porque no carezcamos én la
Corte de pintura pública de Ribalta , nos deparó la Provi-
dencia dos tan superiores , que no se pueden mejorar , pues
-pa-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 435
para que ninguna de ellas supere a la otra , ambas son una
mesma repetida , y es la efigie de Christo cruciticado del ta-
maiío natural ,. que está en el claustro del colegio de Doña
María de Aragón junto á la escalera : y la otra en la misma
formí, que está á la mitad <^^ 1* escalera del convento real de
san Felipe de esta Corte , que ambas son del padre , y no se
sabe qual es mejor ; salvo , que el de Doña María dé Aragón
está muy malparado del temporal.
* Fué también la manera de pintar de Francisco Ribalta
algo semejante á la de Rafael de Urbino : y así sucedió' , que
habiendo hecho un Christo cruciticado para un Señor Nuncio
de estos Reynos , este lo llevó á Roma ; y habiéndolo mos-
trado á uno de los mejores pintores de aquel tiempo , admi-
rándolo mucho , exclamó , diciendo : O Divino Kafaeio ! juz-
gando ser de mano de Rafael. Y habiéndole asegurado el
Monseñor que era de mano de un español : volviéndolo i
examinar mucho , concluyó diciendo aquel adagio vulgar es-
pañol : Que verdaderamente donde yeguas hay potros na^
cen. Murió en fin Francisco en Valencia de edad muy cre-
cida, por los años de mil y seiscientos; y su hijo cosa de trein-
ta años después, que es lo mas que se ha podido rastrear j y
fué el primer maestro de Ribera el Españólete,
LXII.
EL HERMANO ADRIANO , PINTOR,
Donado de los Carmelitas Descalzos. ■
A.
.driano , Donado de los Carmelitas Descalzos, fué exce-
lente pintor : vivió , y murió en Córdoba en su convento de
dicha Orden , donde hay muchas pinturas suyas , especial-
mente una de Christo crucificado en la ante sacristía de aquel
convento , acompañado de su Madre Santísima , san Juan , y
la Magdalena , y otras figuras de mas de medio cuerpo , si-
guiendo la manera de Rafael Sadeler , á que fué muy aficio-
nado , cosa excelente : como lo es también en la iglesia , junto
á la puerta que va á la sacristía , una Magdalena penitente,
que parece de Ticiano. Murió en dicha casa por los años de
mil seiscientos y treinta , ya en edad crecida.
Fué tan superior su habilidad, que mereció un elogio de
Francisco Pacheco en su libro de la Pintura á el fol. 1 16. en
que le llama Valiente pintor , colocándole entre los eminen-
tes de aquella edad. Pero fué tan maniático en la desconfian-
za de sí propio , que en acabando alguna pintura , ó la borra-
ba, ó la hacia pedazos , diciendo que no valia nada ; y para
que no lo hiciese , era menester pedírselo por las Animas del
Tom. III, lii 3 Pur-
Murió elj}adrí año
l(>oo. ) d hijo 1630.
Fué Donado de
los Carmelitas Des'
calzos de Córdoba.
Sus obras.
Su muerte año de
162,0.
Fué maniático en
la desíonjianza de sí
propio. •
436 VIDAS DE ios PINTORES, .
Purgatorio , de quienes era muy devoto ; y aun amenazarle
con ellas , porque también tenia gran miedo á las Animas en
pena ; y de esa suerte se lograba que 'la dexase.
Fue natural de Ma-
drid.
Fué eminente en en-
señar.
Tuvo muchos ,y emi-
tíínteS discífulüs.
Fué m^resiro en el
arte de la Pintura en
el coleaio de los Des-
o
amparados.
Su muerte año de
1635-
oí to -i^tV^
Fué natural de
Jiaena , y discípulo de
Cesuedes.^
'0«i otras.
P.
LXIII: •' ' •
PEDRO DE LAS CUEVAS, PINTOR,
edro de las Cuevas, natural, y "vecino de esta villa de*
Madrid, y. de profesión pintor , es digno de este lugar , por
hombre eminente , no ranto en el arte de la Pintura , en que,
sin duda, tuvo suficiente y notoria pericia, quanro por haber-
lo sido en el arte ' de enseñar 5 pues tuvo por discípulos los
mas eminentes hombres que se siguieron á su tiempo, que no
es pequeña excelencia : ^ucs si bien no se sabe de cosa señala-
da de su mano en público , hay mucho en casas particulares;
y sin duda fué hombre de gran crédito en el arte , pues era
su casa un seminario continuo de discípulos ; de suerte , que
parece que de prirnera^ instancia ninguno 'intentaba entrar en
otra escuela , hasta ver si podia lograr la suya. Y así fueron
sps discípulos Joseph Leonardo, Juan de Ricalde, Antonio
Pereda, Antonio Arias, don Juan Carreño, Juan Montero de
Roxas , don Simón de Leal , P'rancisco de Burgos , Francis-
co Camilo , y don Eugenio de I¿s Cuevas j cuyos laureles
bastan para coronar de triunfos su eminente habilidad en la
t)ucna escuela , y doctrina. Tienese por cierto, que fué uno
de los maestros, que en aquel tiempo se tenían en la Real
CJasa de ios Dcsarr^parados en esta Corte , de diferentes facul-
tades, para instruir, según los genios , aquella inocente pueri-
cia : Providencia digna del ardiente zelo del superior Magis-
trado de esta Imperial Villa de Madrid. Murió en esta Corte
por los años de mil seiscientos y treinta y cinco, y á los se-
tenta y siete de su edad. Y se tiene también por cierto que
vivid , y murió en dicha Casa de los Desamparados , donde
tenia su escuela , y domicilio.
^^- LXIV.VÍ-
JUAN DE PEÑ-ALOSA , PINTOR,
,^ uan de Peñalosa , natural de Baena , fué discípulo áú
gran Pablo de Céspedes , librándonos la injuria del tiempo
sus noticias en las pocas obras que permanecen en la ciudad
de Córdoba, en donde vivió, estando ya consumidas gran
parte de ellas, por estar en litios descubiertos : como se ve en
las del claustro del convento de la Victoria , extramuros de
di-
Y. -ESCULTORES ESPAÑOLES. 4-37
<3i¿ha dudad , que son d- la vida de Christo Señor nuestro;
y están ¡lechás con exceicnte dibu.xp , por la manera de aues-
iro i^acionero , con, otras muchas que adolecen del mrsmo
trabajo. Es también de su mano la eligie de san. Diego dp
Alcalá, que está en la portería del convento .¿de la Arrizafa
de Córdoba , de Recoletos de nuestro Padre san Francisco.
iViurió nuestro Peñalosa por los arños de rnil seiscientos y-trem-
ta y ¿eis , á los cincuenta y quatro de su edad. • - • :
Su muerte año dt
1636.
LXV.
7
.'.T~^ Oiij
VICENCJDCARDUCHO, FINTOR.) n. ib
"'T 7" .rAjiMSi ; . ■■' w.'K^i ■ ■ - 'p. '"'1 : j (•«■'■riv
V ¡cencío Cardadlo, Gentilhombre Florentino, herma-
no, y discípulo de Bartolomé Carducho , y heredero de su
opinión , y honroso título de pintor de la católica Mages^
tad de los Señores Reyes Don Felipe Tercero , y Quarto^
fué muy estimado de sus Magestades, á quicites sirvió en laá
pintmas de la> casa real del Pardo , y fué tan adornado de
buenas letras , liahilidad , é. ingenio , que escribe del Montal-
ban en su' Para tgdos , que para ser uno de los mayores ar-"
tíHces que la antigüedad celebra , le estorbaba solamente ha-*
bcr nacido después, Y^t^ó escrito un tratado en Diálogos, en-í
ti« maestro , y discípulo , dé las excelencias de Ja Pintura, y
dibuxo, que se dio á la estampa año de 1633. por el qual , y
por sus admirables obras se conoce su grande capacidad , y
relevante ingenio para esta arte, .y para otras qualesquiefa fa-
cultades. Fué maestro de don Francisco Rizi , pintor de su
Magostad católica Felipe Quarto , y Carlos Segundo, y de
otros muchos discípulos. No ha habido pintor eminente en
España de quien haya tantas pinturas en público como de Vi-
cencio Carducho ; pues demás- de lo que pinto en la casa real
del Pardo al fresco , y al olio en las galenas , capilla , y patio,
y otras piezas , de que hace mención en su libro , dialogo 7.
cuya tasación llego i veinte mil ducados , son de su mano to-
das las pinturas al olio de la capilla mayor , y colaterales de la
iglesia del convento de la Encarnación de esta Corte : el qua-
dro de la capilla de santo Domingo Sonjpno en el conventó de
Santo Domingo el Real ; y las d.l retablo de la Concepción
en la misma iglesia colateral del Evangelio : también dos de
las mazmorras de Túnez , donde están ios Redentores Trini-
tarios padeciendo con gran tolerancia los trabajos del calabo*
zo hasta que llegase el socorro , para cumplir el precio del
rescate, y estaban en una capilla del claustro del convento de
la Santísima Trinidad de esta Corte, k el otro lado de la Igle-
sia. También son suyos dos exceLntes quadros, que están i
los
Fué natural dt
Florencia , hermano,
y discernió de Barto-
lomé Carducho.
Filé pintor del Rey,
y muy estimado.
Escribió un libro
muy docto de Diálo-
gos de la Pintura:
Tuvo grandes dis-
cípulos.
No ha habido pin-
tor eminente , de quien
haya tantas obras en
publico.
43^
VIDAS DE LOS PINTORES,
,,A ..w
.Ü;
Varias pinturas de
mano de Carducha en
diferentes partes.
Otras pinturas su-
yas en la santa Igle-
sia de Toledo.
los pies de la iglesia del convento del Rosario } el uno del
sueño de san Joseph , quando le avisó el Ángel la huida a'
Egipto ; y el otro de san Antonio de Padua , quando hizo
que el difunto declarase la inocencia de su padre, imputado
de la muerte que no habia hecho , que uno y otro son de lo
mas corregido que hizo Vicencio , y mas bien historiado , y
expresado de afectos. Son también de su mano todos los qua-
dros de la vida de san Félix , y san Juan de Mata , que están
en el cuerpo de la iglesia de los Trinitarios Descalzos de esta
Corte , y los del altar mayor , y colaterales : también el qua-
dro principal , y accesorios de la capilla mayor de la iglesia
de san Gil de Recoletos Franciscos. El del refectorio del con-
vento grande de nuestro Padre san Francisco , junto con él
de la predicación de san Juan Bautista , como se sale de la
portería al claustro , cosa superior ; y los que están en la ca-
pilla antigua de la Orden Tercera , de cuya junta fué Discre-
to muchos años , y últimamente Ministro de dicha Orden.
Soxk también de su mano las pinturas de la primera capilla
que está á los pies de la iglesia de san Felipe el Real , como
entramos á mano izquierda : y todos los quadros de la vida
del glorioso Patriarca san Bruno , que estar\ en el claustro del
monasterio del Paular de Segovia , de esta sagrada religión
Cartusiana , que son cincuenta y quatro , y están firmados
desde el año de 628. hasta el de 632. Y en los dos colatera-
les de la iglesia tiene otros dos , el uno de la Encarnación
del Verbo Divino , y el otro de la Degollación de san Juan
Bautista , y un san Bruno de medio cuerpo , que está en la»
portería. Puso su retrato, según dicen , en dicha casa , en uno
de los quadros del claustro , que es de la muerte del venera-
ble Padre Dodon , hacia la cabecera del siervo de Dios ; y es-
tá dicho quadro encima de la puerta, que va á el leñero. Y
en Salamanca en el convento de Capuchinos, en el altar ma-
yor , es de su mano el quadro principal , donde está el glo-
rioso Patriarca san Francisco, con gran pedazo de gloria arri-
ba , y Christo Señor nuestro , y su Madre Santísima , y aba-
xo gran número de santos de su orden.
En la iglesia del convento del Carmen de esta Corte , en
la Victoria , Santa Cipz , y san Miguel , hay diferentes capi-
llas pintadas de su mano : como lo es toda la pintura de la
capilla mayor , y colaterales de la iglesia de santa Bárbara , de
Mercenarios Descalzos de esta Corte. Las pechinas , y entre-
paños , y otros vaciados de la capilla de nuestra Señora del Sa-
grario de Toledo están pintadas á el fresco de mano de Cardu-
cho , y Eugenio Caxés ; y el san Andrés , que está á el lado de
la puerta de la sacristía de dicha iglesia , es de Carducho , com-
^pañero del san Pedro de Caxés , que está a el otro lado. En la
igle-
YES CÜL T O R E S E S P A N O L E S. 43,91.
ígkslá' dé'san'AfttOrijo de los Portugueses de esta Coíte-fiay.
también ert el re^4bk>,^ y sacristía varias pinturas suyas de. la
vida ii<il santo,, con las demás pinturas , traza , y ¿ibuxa.de^
1*> estarnas' de dicho retablo , juiMa>nenre con otro cjuadroidff'
ndcstra Señora del Rosario, que está sobre la puerta de lá sa-
CM?tíí', que es cosa excelente : y también es de su mano cli
sahto Christo de Burgos , con ntiestro Padre, san Francisco á.
maná derecha, y á la siniestra santa Clara arrodillados y. que'
eára' en la capilla mayor de la iglesia' de las rpadres capuchsnaisi
dc-esra Corte j^yotro quadro de Concepcipn^-íjue está en la.
sacristía nueva del colegio de santo lomas j y tambieu:lojfl$i
el quadro principal de la iglesia de las Monjas de Corpus,
que es de la Cena , é Institución del Santísimo Sacramento.
■És'de su -manó también -\Ht quadro de Giiristb SSjor
nuestro á la coluna , en un ángulo del claustro de la Merced
de esta Corte ; y otro de la misma calidad en el de san Gil;
yí óiró de santa Catalina mártir en el retaHo colateral déla.
Episfola en la parroquial de Santa Cruz : los dos quádros an-^
tiguos del martirio de san Sebastian , y de san Gmés , que es^
tuvieron en el retablo antiguo de la capilla mayor de una, yi
otra iglesia 5 y el del cruciíixo en el de san Sebastian , que;
hoy está colocado en él retablo nuevo, y á el Jado del Evan-
gelio el del martirio del santo. También tiene otra pintura
maravillosa del glorioso doctor , y mártir san Eulogio en la
capilla ele su nombre , én la santa iglesia de Córdoba y inme-s
diáta á el arco de las Bendiciones , hacia el patio de los na^>
ranjos. Y-en Valladolid el quadro principal de la capilla ma-
yof del convento de "san Diego es de su mano , cosa excelea-
te, junto con las démas pinturas de los pedestales de diferen-
tes santos , y también los'de las pechinas. \ en el claustro del
convento de san Pablo de dicha ciudad üene un célebre qua-
dro de nuestra Señora del Rosario; con grande historia de
santos , y otros pcrsonages abaxo : y también tiene otro gran
quadro de la Asunción de nuestra Señora en el convento de
las Descalzas Reales de dicha ciudad , entre otros que hizo
Matías de Velase^ pintor de crédito en aquella tierra. Y al
fresco tiene también otras pinturas , como en el tocador de la
Rey na en aquel palacio unas batallas ^y ert el salón de las
comedias de dicho palacio pintó unas perspectivas , cosa exce-
lente , donde no se puede dudar que estuvo también en Va-
lladolid, y debió de ser en tiempo que estuvo allí la Corte.
Murió pues Vicencio en esta Corte el año de 1638. co-
mo consta de un quadro de san Gerónimo de su mano , que 1638
está en la iglesia mayor de Alcalá de Henares , en un nicho,
junto á la puerta del costado del Evangelio , donde está la
inscripción siguiente : Vincentms Carduchi Florentinus hic
tí-
Pinttiras suyas en
Valladolid , y otras
partes.
Su muerte año de
44g: vidas de los pintores,
vkam , non opus ^finüt , anno 1638. y á los setenta de su
edad : y está enterrado en la bóveda de la capilla antigua de la
Orden Tescera, como Hermano, y Ministro que fué de dicha
Venerable Orden el año de 1625. 26. y 27. por reelección.
Executoria de la -. Debele el arte inmortal gratitud por haber sido el que
que litigó litigó su inmunidad de la alcabala en compañía de Angelo
Islardi, con tan buena fortuna , que se executorió á favor de
la Pintura en el año de 1633. como diximos en el tomo i.
libro 2. capítulo 3. y tuvo también la dicha de lograr uR gran
Seminario de. discípulos , como se verá en ej discurso de esta
historia. ' '■.'-.- ■-:•..-.
LXVL
Pintura
Vicencio
1V-JUAN LUIS ZAMBRANO, FINTQR.
í>'-»r'
Fué natural de Cór-
doba , y discípulo de
Céspedes.
Sus obras.
Su muerte año de
1639.
^ uan Luis Zambrano , el discípulo mas adelantado del Ra-
cionero Pablo de Céspedes , fué natural de la ciudad de Cór-
doba j pero no nos ha dexado la antigüedad , sobre el año de
60D. mas noticia de su persona , y habilidad , que la que nos
subministran sus obras en dicha ciudad , donde ademas de. al-,
gunas en casas particulares , vemos en el colegio de santa Ca-
talina de la Compañia de Jesús un excelente quadro del Án-
gel de la Guarda , mayor que el natural , y un san Christo-
bal, hechos con superior magisterio, y valentia por la manera
del gran Micael Ángel , que era la escuela de nuestro Céspe-
des : y asimismo unas vírgenes de medio cuerpo , santa Flo-
ra., y María , mártires de Córdoba , mayores que el natural,
que están en los lunetos sobre el coro de la iglesia de los Pa-
dres Agustinos de dicha ciudad , hethas con manera gallar-
da , y espirituosa : por cuya causa , dicen se descompuso con
Christobal Vela , autor de aquella obra , y no prosiguió er»
ella ; pero sobre todo el quadro del martirio de san Acisclo,
y Victoria en el altar mayor del convento de los Mártires de
aquella ciudad ; y otro del martirio de san Estevan en la igle-
sia mayor , en una capilla del costado , bÁpia el patio de los
naranjos , son una maravilla , como lo es También otro , que
yo he visto etf esta Corte en poder de un aficionado , y es
del Sacrificio de Abrahan , figuras del natural , cosa excelente,
y. está firmado así : Jtian Luis Zambrano facisbat , año
1636. De Córdoba pasó á Sevilla , donde murió apenas , de
edad de quarenta años , en el de mil seiscientos y treinta y
nueve.
EL
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 441
' LXVIL
:EL R. P. fray AGUSTÍN LEONARDO,
Pintor.
E,
i\ R. P. Fray Agustín Leonardo , religioso del esclareci-
do Orden dé nuestra Sefiora de la Merced , en el convento
de esta Corte , fué excelente pintor , parricularrnehte en los
retratos por el natural , como se colige del siguiente Soneto,
que don Gabriel Bocangel , Cronista de su Magestad , hizo,
hablando con su retrato , hecho de mano de dicho Padre con
extremado acierto ; el qual Soneto anda en la lira de las Mu-
sas , y obras del referido Cronista , fol. 43. Soneto 26. .
SONETO.
Habla , "DiiJto animado , no tu esquivo
Silencio d tu moderno padre ofenda :
^ías dexa que hable yo , porque se entienda f
Qual el pintado es , ó qual el vivo.
Tu no sientes , ni yo , puesto que vivo ,
De dar d mi dolor la infausta rienda.
Tu callas , yo también , aunque me encienda
Un ardor , en que muero , y me concibo.
Nada tu vulto de mi vulto ignora ;
Firme semblante ofreces , y no acaso ,
Porque retratas mi contraria suerte.
O arbitrio del amor [formar ahora
Otro yo , que padezca , lo que paso ,
Por negarme el alivio de la muerte \
Fué sacerdote , y predicador insígffc , y no solo se aplicó i
los retratos, sino también á quadros de historia, como se cali-
fica en los dos que hay de su mano en la escalera principal de
este convento de Madrid : el uno de san Ramón , quando se
le apareció la Virgen santísima , estando en custodia- del ga-
nado : y el otro , quando los Caballeros de la Orden perdie-
ron el pleyto ante su Santidad , en concurso de los religiosos
sacerdotes. Uno y otro conducido con grande acierto , y este
último está firmado del año 1624. y el otro de 25. También
executó otro quadro grande , que ocupa el testero del refecto-
rio del convento de la Merced de la ciudad de Toledo , cuyo
asunto es el milagro de panes y peces , con tanta multitud de
figuras , variedad de trages , distancias , y términos , que acre-
dita bien la gran pericia que tenia su autor ep el Arte. Mu-
rió en esta Corte en su convento por los años de mil seis-
Tom. III. Kkk cien-
Fué natural de Ma-
drid ,y religioso de es-
te convento de Ma-
drid.
Fué gran pintor , y
especialmente en re-
tratos.
Retrató d D. Ga-
briel Bocangel.
Otras obras de his-
toria de su mano. .,
Su muerte año de
1640.
443 VIDAS DE LOS PINTORES,
cientos y quarenta con poca diferencia , y á poco mas de los
sesenta de su edad.
r' Lxviii. --- —
ANTONIO LANCHARES, PINTOR..
r.ik ' '¿ ).^1^:.urt 6.^ ujoik) ■.
■ Fué natural de Ma- /jLntonio Lanchares, natural de Madfití*, fue e^é«íénte
dn'd, discÍ£ulo de Ca- pintor , y discípulo de Eugenio Caxés , y de los mas adelan-
3(!€S
tados , como lo acreditan repetidas obras suyas , públicas , y
Sus obras. particulares. De su excelente mano es una de las Estaciones
., -■ ; del claustro de la Merced Calzada de esta Corte , á cuya obra
,i. , concurrieron los primeros hombres de crédito en esta facul-
tad , y es cosa excelente ; en especial el quadro del coro,
quando la Virgen suplió con los angeles la falta de los reli-
giosos. Es también de su mano una gloria de angeles, que es-
taba en la iglesia antigua de la Cafe Profesa de la Compañía,
con eLNifio Jesús en medio , cosa de muy excelente gusto:
como también lo son dos quadros de á dos varas , que están
en la santa Cartuxa del Paular , el uno dé la Ascensión del
Señor , y el orro de la Venida del Espíritu Santo , cosa ex-
celente, y muy parecido á la manera de "su maestro, con
quien se equivocan otras muchas obras que tiene en esta
Su muerte atío de Corte. Murió en ella por el año de mil seiscientos y quaren-
1640. ta , á los cincuenta y quatro de su edad.
LXIX.
JUAN ANTONIO CERONI, ESCULTOR,
Fué müanés, y gran-
de escultor.
Executó los ange-
les de bronce de el
panteón,
]r la fachada de
san Estevan de Sala-
manca.
Su muerte año de
1Ó40.
^ uan Antonio Ceroni , milanés , y escultor insigne , fué
llamado por el Señor Felipe Quarto para la execucion de las
estatuas de los angeles de bronce, que están en el panteón
nuevo del Real Monasterio de san Lorenzo del Escorial ; en
cuyo tiempo executó también la célebre portada , ó fachada
de san Estevan de Salamanca : lo qual hizo con tan superior
acierto, que qualquiera de las dos obras basta para merecerle
nombre inmortal. Murió en Madrid por los años de mil seis-
cientos y quarenta , y á los sesenta y uno de su edad.
VI-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 443
i^
LXX.
VIDA D£ PEDRO PABLO RUBENS^ PINTORA
P-jiioT fii ob oijjc:lf,q I_. M
edro Pablo Rubens, natural dé Ambers, pintor famosí--
simo, nació en dicha villa i 28. de Junio de 1577. íu¿^
criado en mucha nobleza , y abundancia ; y su padre , varón'
de grandes prendas, fué Secretario de un gran Príncipe de
Flandes ; tuvo un hermano llamado Filipo Rubenio , muy
docto en las letras humanas, que por excelencia fué cognomi-
nado segundo Lifsio , cuyos escritos son crédito de sus gran-#
des estudios , é ingenio : el qual fué Enviado , con carácter
de tal , de los Señores Archiduques Alberto, y Isabela Clara
Eugenia , á la Magestad del Señor Felipe Tercero , y murió
Secretario de la ciudad de Ambers. No se descuidó Pedro
Pablo Rubens en la aplicación á las buenas letras , en que
aprovechó mucho j y en la Pintura fué discípulo de Octa-vio
Vanveen dd Ley den, pintor flamenco j paso á Italia , donde
estuvo mas de doce años ; y en Venecia estudió mucho de
las obras tie Ticiano, y de Pablo Veronés; de donde volvien-
do muy aprovechado á su patria , por las grandes obras que
dexaba executadas , labró unas regias casas , en que vivió. El
Señor Archiduque Alberto , y la Serenísima Señora Infanta
Doña Isabel su Esposa , hicieron de él mucha estimación:
porque habiéndoles retratado con grande acierto sentados en
sus sillas , le ciñó espada dicho Señor Archiduque en presen-
cia de su consorte , y le puso á el cuello una riquísima cade-
na de oro, llamándole honra de su patria. Sacóle también un
hijo de pila , y le pusieron por su Alteza el nombre de Al-
berto ; y muchas veces le venia á ver á sus casas quando asis-
tía en Ambers.
Pasó Pedro Pablo Rubens de Flandes á París, donde
enriqueció con admirables pinturas de su mano todo el nue-
vo palacio de Lucemburgo , que labró la Reyna Madre. Al
Rey de Inglaterra hizo varias pinturas , de que Rubens que-
dó muy largamente remunerado : como también del Señor
Emperador de Alemania , á quien hizo Rubens muchos , y
excelentísimos quadros.
Siguióse á esto por el año»de 1623. la venida del Prínci-
pe de Gales á Madrid á tratar el casamiento con la Infanta
de España ; y siendo este PríiKÍpe muy aficionado á la Pin-
tura, traxo consigo i Rubens, á quien el Señor Felipe Quar-
to honró mucho : y deseando regalar á el Príncipe con algu-
nas pinturas de Ticiano , á que se habia inclinado , se las
Tom. IIL Kkk 2 man-
-■,0* . jV >v."rv.\iú^
Fué natural de Am-
bers. •
Crióse en grande
opulencia.
Fué discípulo de
Octavio , y después
pasó d estudiar d Ita-
lia , y d Venecia.
Vclvió á su patria,
donde labró unas ca-
sas muy suntuosas.
Retrató d el Ar-
ihidujue Alberto, y d
su Esposa.
Pasó d París.
Viene Rubens d
Madrid con el Prín-
cipe de Gales.
4íli4
VIDAS DE LOS PINTORES,
Pinturas de la Tor-
re de la Parada.
Tapicería de los
Triunfos de la Fe.
>\K\r,iV:
Vuehe Riibens d
Madrid por Emba-
xador Extraordina-
rio.
Pinturas que Ru-
bens traxo de presen-
te al Rey.
Pinturas que hizo
Rubens mitntr ts esta-
'i/o en Madrid.
mando copiar su Magestad á Rubens , para quedarse con las
copias , como eran la Europa , y los Baños de Diana ; pero
no habiéndose efectuado dicho matrimonio , se quedaron acá
losoriginalel, y las copi^ vO.Í .". 0?!,CL'l''-l ?.C1 .^OA""»
Y vuelto Rubens á Flandes , y habiendo su Magestad
fabricado el palacio de la Torre de la Parada, tres leguas; de
Maxirid , gustó de adornarle dé diferente* ,]^inf uras d^ Fábulas,
JE Monterías de mano de Rubens , par^ lo ■qual se le: e;iívia-
ron i Flandes los lienzos ajustados á los sitiots j los quale« exe?-.
Cütd con grande acierto , y para los animales se valió >de -i^z-k-
Aeira , y Pedro ^dg Vos ,, discípulos suyos, eminenees^li ei*
ta linea. ; : -. .j.. ■
♦ . Hizo también Rubens de orden del .Se^ox. Felipe .QaaiK
to los quadros , y los cartones para aquella celebre tapicería
de. los Triunfos de la nueva ley de la Iglesia, y «J Sacros
Evangelio ; abatido el gentilismo , y todos los ritos antiguos,
cuya composición es en extremo caprichosa , y erudita , como
sc' ve en dicha tapicería , y en los <]uadros originales,, qué es-.
tan en la iglesia de Carmelitas Descalzas/ de la villa de. Loe-;
ches , fundación del excelentísimo Señor Conde Duque de
. Olivares , cerca de esta Corte. . . : : ^ , . i
Después habiendo venido i Francia el Duquef de Bu-í
quíngan , para tratar el casamiento del Rey de Inglaterra,, de
quien era muy valido , con hermana del Rey Christianísimo,
que.se efectuó aña 1625. comunicó muy estrechamente con
Rubens , por su grarxie capacidad , y letras , sobre las paces
de Inglaterra, y España de parte de su Rey } de donde se
originó su venida á Madrid segunda vez , por orden de su
Alteza la Serenísima Señora Infanta Doña Isabel , .de quien^
como queda dicho , fué muy estimado , la qual envió á lla-
mar á Rubens , y le despachó por la posta desde la Corte de
Bruselas á la de España por Embaxador Extraordinario para
el tratado de Paces , donde llegó por el mes de Agosto año
de 1628. Traxo á la Magestad de nuestro Católico Rey , y
Señor Don Felipe Quarto , ocho quadros de diferentes asun-
tos , y tamaños , que están colocados en el salón antiguo en-
tre otras famosas Pinturas (i) í y de ellos son el robo de las
Sabinas , y la batalla entre Sabinos y Romanos. Asistió en
Madrid nueve meses, y sin faltar á los negocios de importan-
cia , á que habia venido : y estando indispuesto algunos dias
de la gota , pintó muchas , y excelentes cosas j tan grande fué
su destreza , y facilidad. Retrató á los Señores Reyes, é In-
fantes de medios cuerpos , para llevar á Flandes , hizo de su
Magestad cinco retratos , y entre ellos uno á caballo con otras
I Pacheco trat. de la Pintura.
.\\\ .V
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 445.
figui^ás j que hoy '«tian en' el salón grande , qué es valiente
pintura , de que su Magcstad le remunero largiiTuenije ; y def-
inas de armarle caballero, y connaturalizarle ert España , le
hizo GehCílhombre de su Cámara , y de la Llave dorada. Re-^
tratd también a la Serenísima Seiíora Infanta de las Descak
zas , de mas de media cuerpo, é hizo de ella diferentes co^.
pias-j de personas particulares hizo cinco ó seis retratos. .Copió
las pinturas de Ticiano , que tiene su Magesíad , que son el
Adoni&y y Venus; la' \'enus , y Cupido ; el Adán , y Eva,
y otras muchas , de que llevó también difepenres borroncillos
de su mano, como lo dice el Bellori : y de retratos copió el
de Lanagrave ; el del Duque de Saxonia ; el de Alba ; el d©
Cobos el simple í' un Dux , Veneciano ; y otros muchos qua-;
dros, ftjera de los que su Magettad tiene. Copió el retrato
delSeñor Rey Don Felipe Segundo entero, y armado i mu-
do algunas cosas en elquadro grande de la Adoración de los
Reyes , de su mano , _que está en Palacio en las bóvedas. Hi-
zo para Don Diego i\lexía , grande ahcionado suyo , una
imagen de la Concepción de dos varas , y á Don Jayme de
Cárdenas^; JiermanodeJ Duque de Maqueda , un san Juan-
Evangulijita del tamaño del natural ; y también, hizo el céle-
bre quadro del martirio del Apóstol san Andrés , que está en
la iglesia de su nombre del Hospital de los Flan>encos en es-
ta. Corte : comOtatnbien el de san Agustín en aquel dupli^
cado •• favor de Chrrsto , y su Madre Santísima , el qual está
hoy eh la capilla de las Santas Formas del Colegio de la
Compañía de Jesús de Alcalá de Henares , que parece cosa
increíble haber pintado tanto en tan poco tiempo ^ y en tan-
tas ocupaciones, y negocios de tan superior entidad. on
. Con pintores comunicó poco, como dice Pacheco, so-
lamente con Diego Velazqucz de Silva , con quien antes se
habia correspondido por cartas , hizo amístala por su modes-
tia , fa'tíorcciendole mucho sus obras , y fueron juntos á ver
el Escorial. También comunicó mucho con Juan Bautista
Crescencio, Marques de la Torre, Caballero de la Orden de
&nriago , Superintendente de las Obras Reales , hermano
del Señor Cardenal Crescencio , y persona dé gran voto en
todo Id tocante á esu nobilísiiíii» Arte , de quien se hablará
en su lugar.
I ¿£m
-ifl^Ultlmamente vtodo el tiempo que estuvo en esta Corte,
sn Magesrad Católica , y Ministros mayores hicieron grande
cstinvacion de su persona , y talento ■■, y su Magcstad le hizo
merced de un Oticio de Secretario del Consejo Privado en la
Ct*ité de Bru&;ks por toda.su vida ; y de la futura succesion
pata su hijo Alberto , que valia mil ducados de plata cada año.
Acabados los negocios , quando se despidió de su Magcs-
tad,
Mercedes qu¿ el
Rey hizo á Kubois.
Pinturas de Ticia-
no, .que cojiió Rubens
entsta Cortiy'^^ ,
Pinturas que hizo
Ruhens en esta Corte
fara dijeretttes Seño-
res , y ajicionados sU'
yos.
Ruhens comunicó
mucho con J^elazquez,
quando istmo en Ma-
drid.
Otras mercedes que
el Rey hizo a Rubens.
CailosP'rinuro da In-
glaterra hizo a Ru-
bens.
Trazas que hizo
Rubínsfara ¡a tntra-
da del Señor Infantí
Lardcnal enAmbers.
Pinturas de Ru-
bens en la iglesia de
la Conifama de Je-
sús de Ainbers ,y Ña-
mar.
El Re;^ Carlos Pri-
mero de Inglaterra le
estimó mucho , y le ar-
mó Caballero.
446 VIDAS DE: LOS PINTORES,Y
tad, le dio el Cqnde-Duqué de Olivares, de parte del Rey,
una sortija que .valia dos mil ducados. Partió por la posta á
26. de Abril del año siguiente de 1629. y fué en derechura
á Bruselas á verse con la Señora Infanta ; y de allí á Inglater»
ra , donde ajustadas las paces , el Rey Garlos Primero , hon-
rando su persona , y conocida nobleza , y estimando su dili«
gencia , su gran talento , letras , y eminencia en esta nobilísi-
ma Arte de la Pintura , k armó tercera vez Caballero , y le
dio para adorno mayor del Escudo de sus Armas un Leo-
pardo , así como lo traen los Reyes de Inglaterra en las su-
yas : y vuelto á Ambers , siendo de cincuenta años de edad,
con poca diferencia, y con cien mil ducados de hacienda, ca-
só segunda vez el año de 1630. Hizo otros juegos de qua-
dros , y cartones para otras célebres tapicerías; una de la, His-
toria de Decio Cónsul, quando se sacrificó por la libertad
del Pueblo Romano ; y otra de la Historia de Aquiles. Hizo
también las trazas de las máquinas , y pinturas de los arcos
triunfales para la entrada del Señor Infante Cardenal en Am-:
bers el año de 1635. el dia 17. mostrando su grande erudi-
ción en las inscripciones , de que sacó libro particular con to-
das las estampas Gaspar Guebario Lugdunense , varón eru-
ditísimo , con muy excelentes comentarios. Son también de
su mano las pinturas de la iglesia de la Compañía de Jesús de
Ambers : como también las del colegio de la Compañía de
Jesús de Namur , en que está pintada, la vida de. nuestra Se-
ñora. Y finalmente son tantas las obras de Pintura de este'
eminente artífice , que las menos son las que se han nombra-
do : pues no hay iglesia, ó templo principal en Flandes, que
no esté ilustrado con sus pinturas ; y lo mismo en palacios de
Principes , y casas de personas nobles , y acomodadas en to-
das las provincias de Europa. Pero no pasaré en silencio la
célebre pintura 4|Mya , que está en la capilla mayor del con-
vento de Religiosas de la Concepción Francisca en la villa
de Fonsaldaña , una legua de Valladolid , cuya belleza es tan
maravillosa , como portentosa su grandeza , que dudo haya
otro quadro suyo mayor en España; y dicen le costó á el Fun-
dador setenta mil reales.
fc, Fué verdadejra mente Pedro Pablo Rubens, entre los mo-
dernos , el que mas ilustró los pinceles con su persona , cali-
dad, virtud, literatura , pericia de lenguas, empleos, digni-
dades , privanzas , y honores extraordinarios de Príncipes , y
Personas Reales , acompañando todas estas prendas con una
gran modestia , y trato apacible ; y asi fué muy estimado del
Rey Carlos de Inglaterra ; y después de haberle servido en
diferentes quadros para la pieza de la audiencia de los Emba-
xadores en el palacio de Londres , le remuneró grandemente,
,bí:j ■ ' ■ ^ y
\; ESCULTORES -ESPAÑOLES. 4^^
y lo creó Caballero á su usanza, (juitandose la espada de la
cinta delante del Parlamento, y ponicndosela i Kubens : y
entre otras preseas, le dio un anillo con un diamante , que se
quito del dedo , .júnto con otro cintUJo , que-todo"' -valia -díSs
mil escudos. La Sefíora Archiduquesa Isabela Eugenia le hi-
zo también su Gentilhombre de Cámara. Y últimamenfc,
cargado de riquezas, y de honores, vivió mas como gran
Príncipe, que como'gran Pintor , pues solo su gabinete , quart*
do se; fiíé i Inglaterra-, se lo ferió el Duq'ue de Buchingan.ert
cien mil florines. Pero íinalmente Ikgó 1^ fadl ¡de su muerte
en Ambers el dia 30.. de Mayo , aiio de 1640Í á 'los «cseíita
y tres desu edad , dexando inmoital'nombrüV'y eftírna fama
á los siglos venideros:' : pues por^sus grandes méritos , ador-
nados de nobleza , dignidades, y riqueza'» te :armaron Caba-»
ilero , como diximos, el Rey d<5 España , el de Francia , y
el de Inglaterra *, Y he salíidopof cierto < que la Señora
Condesa de Verguei , miiger delXj<)Rde de Verguei Flamen*
co , que ha estado en esta Corte por el año 71 5» fen grandes
negociaciones de la:> Monarquía, ps^ nieta ^ Jredío Pablo
Rubens.- - , , ■; ^¿j::
h
\j Á A*.
V, n
^U-JUAN DEL CASTILLO i, PimVR.
uari del Castillcx; firé natural de la 'ciudad de Sevilla, y
hermano de Agustín del Castillo, -el que vivió en Córdoba^
fué discípulo de Luis de Vargas, y de los mas adelantados de
su tiempo : hizo excelentes obras en aquella ciudad , con las
quales adquirió tan gran fama , que su tasa era la escuela mas
freqüentada de quantos descabihi aprovechar en el Arte de la
Pintura : y así fué maestro del Racionero Alonso Cano , dé
Bartolomé Murillo, y Pedro de Moya. Después pasó á Gra-
nada, donde hizo algunas obras : y yo he visto en casa de un
aficionado una pintura de un santo Domingo , de su mano,
azotándose con unas cadenas , en que se conoce la í^ran ma-
nera de pintar que tenia , muy fresca y pastosa. Últimamen-
te , pasó á Cádiz , donde murió por los años de mil seiscien-
tos y quarenta , y á los cincuenta y seis de su edad.
La Señora Archi-
diiqut'sa le hizo su
Gentilhombre de (Lla-
mara. •••'"'" '■■>5'\.
, Sil Gabinete h fe-
rió en loó'S' escudos.,
o florines.
Su muerte año de
1640.
Fué natural de Se-
villa , discípdo de
V^argas.
Su escuela muy fre-
cuentada.
Tuvo excelentes dis-
cípulos.
Obra suya.
Su muerte año de
1640.
JUAN
1 Gio Pietro Bellori nele vite
di Pinori.
2 Juan Meisens en el libro de
las Imágenes de diferentes Varones
ite espíritu sublime.
448 VIDAS DE LOS PINTORES,'
LXXIL
'JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS, ESCULTOR.
F ' t ' Ide Se- t^ "^" Martínez Montañés , natural , y vezino de la ciudad
■^^ de Sevilla , fué eminente escultor , como lo acredita el he-
o'br as eminentes d? royco simulacro del santo mártir godo Hermenegildo , que
Escultura , que exe- se venera en la capilla de su nombre en la santa iglesia de
cuto en a^uilU ciu- aquella indita ciudad ; y también la imagen peregrina de la
dad. Concepción purísima en la capilla de este sagrado misterio
• en la mi^ma iglesia. Y en el real convento de la Merced,
casa grande, hay también de «u mano una portentosa imagen
de Jesús Nazareno, con el título de la Pasión, y con la
cruz acuestas , con expresión tan dolorosa , que arrastra la
devoción de los mas tibioíí corazones : y aseguran que el mis-
mo, artífice , quando sacaban esta sagrada imagen la semana
santa, salia;á encontrarla^ por diferentes calles , diciendo, que
era imposible que él hubiese executado tal portento. También
en la capilla de Monscrraté , sita en el real convento de san
Pablo de aquella ciudad , hay un calvario de su mano , figu-
ras del natufar, donde Christo Señor nuestro le habla á el
buen Ladrón , que parece se le puede escuchar la voz. Y en
el real manasterio de la Cartuxa de las Cuevas en dicha ciu-
dad , hay en el trascoro dos altares con :los simulacros de los
dos santos Juanes , que admira su elegante simetría , y pro-
porción : como también el santo Christo , que dio' á este Mo-
nasterio don Mateo Vázquez , Arcediano de Carmona ; el
santo Domingo de Porta-Cea^ j y las dos cabezas de san Ig-
nacio , y san Francisco Xavier de la Casa Profesa : y sobre
todo el san Gerónimo en la penitencia , en san Isidro del
Campo. Obras todas con otras muchas de igual estimación,
que le hicieron digno , no solo de grandes aplausos en Sevi-
,, ., „ .„ lia , sino de estendidos créditos en Italia. Murió en dicha ciu-
Murio en dcvilla ,' ,„,.,..• . , ,
año de 1640 "^" P^"^ ^^^ ^"*^^ '^^ "^ seiscientos y quarenta, siendo ya de
muy crecida edad.
LXXIIL
EUGENIO CAXÉS , PINTOR.
Fué natural de Ma- JLitigenio Caxés , pintor del Rey nuestro Señor Felipe
drid. Quarto , fué natural de esta villa de Madrid , hijo , y discípu-
Dtscipuh de su p<i- j^ ¿^ Patricio Caxés , arquitecto , y pintor insigne , y natural
^ '^ (Lrnl ^L^Jt "^ ^^ ^ ^^"y ilustre ciudad de Florencia , fué uno de los farqo^
sos
é
Obras su^as.
, Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 449
sos pintores de esta Corte , como lo testifican muchas obras
suyas , especialmente las pinturas del retablo de la capilla ma-
yor del convento de la Merced Calzada de esta Corte , ex-
cepto los dos de en medio , juntamente con otras que tiene
en los ángulos del claustro , que por ser unas y otras de su
primera manera , no son tan conocidas : como también todas
las de la bóveda de la sacristía de la capilla de nuestra Señora
de los Remedios en dicha casa : y asimismo un quadro de la
Invención de la Cruz , el qual estaba en poder del Contador
Obregon , pintura , que así en la disposición , como en el di-
buxo , colorido , y perspectiva , es admirable , y de lo mejor
que se pueda ver. Executó también las pinturas de la capilla
mayor del convento de Religiosos de la Orden de san Agus-
tín calzados de esta villa de Madrid , y en ella el martirio
de san Felipe , advocación de dicho convento , y arriba la
Asunción de nuestra Señor|k los quales perecieron lastimosa-
mente con todo el retablo , y otras muchas pinturas , órga-
nos , y sillería del coro en el incendio que pade(gid aquel sa-
grado templo el dia 4. de Setiembre de 1 7 1 8 años. Librá-
ronse de esta desgracia otras del mismo autor , que una de
ellas es el martirio de santa Águeda , que estaba en un pilar
de la misma iglesia , y otro de san Joachín , y santa Ana,
quando se encontraron en la puerta Dorada , que es muy ex-
celente quadro , y está hacia los pies de la iglesia , en la se-
gunda capilla , como entramos á mar^) izquierda , en una
hornacina á mano derecha , que es de lo mejor que hizo. Y
en la iglesia del convento de la Victoria de esta Villa , una
historia de la Venida del Espíritu Santo : y enfrente de esta
pintura está otra de su mano de la Trinidad de la tierra : y en
un ángulo del claustro del colegio de Doña María de Ara-
gón , hay otra excelente de Christo Señor nuestro desnudo en
su pasión santísima , y su madre amantísima dolorosa con-
templándole. Y en san Martin de Madrid pintó un Nacimien-
to del Hijo de Dios en una capillita , que está junto á la pila
del agua bendita , hacia la puerta del costado de la iglesia , y
á el otro lado otra pintura de la Adoración de los Santos Re-
yes Magos , que son obras maravillosas : como también lo es
el tránsito dv; nuestro Padre San Francisco , sostenido de dos
angelí s , que está en la capilla que llaman del Obispo , conti-
gua á la Parroquial de san Andrés , á el lado de la Epístola,
á los pits de la capilla , que parece de Tintorero. Y para el
cuerpo de h iglesia de la Parroquial de Santa Cruz hizo tam-
bién una Anunciata , y por remate la Venida del Espíritu
Santo. Y en el hospital de san Antonio de los Portugueses,
hoy de las Niñas del Refugio , dos pinturas en los dos alta-
res colaterales , que la una es de sama Isabel Reyna de Por-
Tom. 111. LU tu-
Pt'nttiras suyas que
j}£n-dero7í en el lasti-
moso incendio del cun-
i'oito de san Felipe
de tsta Corte.
0
ÚL
450
VIDAS DE LOS PINTORES,
Otras obras pere-
grinas de Caxés.
♦
Pintó en el Palacio
del Pardo.
Pinturas suyas en
Alcalá de Jrtenares.
Su tnuerte año de
1642.
tugal , y la otra de santa Engracia con el clavo en la frente;
todas las quales obras , y otras muchas que hizo y son honra
del Arte , y de los artítices españoles. Hizo también dos qua-^
dros célebres del Nacimiento de Christo Señor nuestro , y la
Adoración de los Santos Reyes para el claustro del convento
de la Santísima Trinidad de esta Corte ; donde también tiene
otros dos , aunque menores , del mismo asunto , y composi-
ción en una capilla , que está en dicho claustro á el otro lado
de la Iglesia ; y para la del convento .de santo Domingo el
Real hizo la pintura del retablo de Jesús , María , y Joseph,
y arriba otro de la Encarnación , con otras historiejas abaxo. Y
sobre todo el célebre quadro de san Joachin , y santa Ana con
su hija santísima de la mano , y dos angelitos llevándole la
faldas y arriba el Espíritu Santo, que está en la iglesia de san
Bernardo de esta Corte junto á la puerta principal hacia el al-
tar mayor , que es honra de los «ptores españoles , y que pu-
diera competir con las mas excelentes de los Italianos : como
también la qjie tiene del gran Jubileo de la Porciuncula , en
un ángulo del claustro del convento de nuestro Padre san
Francisco , ademas de otras muchas en diferentes sitios , y ca-
pillas , que son cosa maravillosa , y en especial la del Seráfico
Patriarca , difunto , y en pie , como le registró el Papa Ni-
colao Quarto, que está en el ángulo que sale á la portería, y
es maravilloso quadro.
También pintó Qn compañía de Vicencio Carducho al
fresco las pechinas , y otros vaciados , y entrepaños , que hay
en la capilla de nuestra Señora del Sagrario de la santa iglesia
de Toledo ; y el quadro de san Pedro crucificado , compañe-
ro del san Andrés de Carducho , que está á los lados de la
puerta de la sacristía de dicha santa iglesia : y en la capilla de
ios Reyes nuevos un quadro de la Adoración de los Santos
Reyes en competencia de otro de Pedro Orrente del Naci-
miento de Christo. Pintó también á el fresco en el palacio del
Pardo la sala donde su Magestad da las audiencias , que la tra-
zó , y adornó de estuques , y cartelas doradas : y en medio de
la bóveda pintó aquella célebre Historia del primer Juicio de
Salomón del dividatiir infans. En unos espacios pintó vir-
tudes alusivas á el intento , y en las lunetas algunos países;
todo con gran magisterio , y bizarría : también es de su mano
toda la pintura de una capilla , que es de la Pasión de Christo
Señor nuestro , que está detras del sagrario de la santa iglesia
de san Justo y Pastor de Alcalá de Henares : está repartida la
historia en diferentes quadros , que son cosa extremada ; por-
que en ellos hay admirables desnudos. Murió en esta Corte
por los años de mil seiscientos y quarenta y dos , y á los se»
senta y cinco de su edad.
PE'
~Ui
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 451
LXXIV.
R
PEDRO ORRENTE , PINTOR.
edro Orrente,que otros llaman Pedro Rente, natural
de Murcia , Familiar del Santo Oikio de la Inquisición de
aquella ciudad , y pintor insigne , fué discípulo del Basan , y
de los mas adelantados : estuvo en esta villa de Madrid , y en
ella hizo famosas obras , y en el Buen-Retiro hay muchas
pinturas de su mano , que se recogieron por orden del Señor
Conde-Duque de Olivares don Gaspar de Guzman, para
adorno de aquel palacio ; y sin estas hay otras innumerables
en casas particulares j y en una he visto yo un juego de Fá-
bulas , cosa excelente , de su mano : y en la enfermería de la
Orden Tercera de esta Corte hay una pintura suya del Juicio
final , y otra del Calvario en la Sacristía , cosa superior. Hizo
asimismo en su patria muchas , é insignes obras , y en parti-
cular el retablo de la Concepción de nuestra Señora en la
iglesia de su advocación; y un quadro de un Pastor bueno en
la portería de san Francisco de Murcia ; y otro retablo pintó
en la Murta , convento de Religiosos de la Orden de san
Gerónimo de diferentes historias de Christo , y de nuestra
Señora ; y también pintó en la ciudad de Valencia un marti-
rio de Santiago el Menor , siguiendo la escuela ;Veneciana , é
imitando á el Basan ; y otro del martirio de san Sebastian,
que está en una capilla á los pies de la Scu de aquella ciudad,
junto á la puerta principal , cuyo primer diseño , ó borronci-
llo , está en el claustro alto de las Señoras Descalzas de esta
Corte. Demás de esto , hay en la santa iglesia de Toledo el
célebre quadro de santa Leocadia, quando salió del sepulcro,
que está encima de la puerta de la sacristía , por la parte de
adentro ; y en la capilla de los Reyes Nuevos, en dicha san-
ta iglesia , un quadro del Nacimiento de Christo Señor nues-
tro en competencia de la Adoración de los Reyes de Eu-
genio Caxés, en que, a la verdad, quedó muy ventajoso Or-
rente. Y en el convento de la Reyna , de religiosas Geróni-
mas , hay dos quadros en los altares colaterales , que serán de
tres varas de alto , el uno de la Degollación de san Juan
Bautista , y el otro de san Juan Evangelista en la Tina de
aceyte; uno y otro cosa superior. Y en la santa iglesia de Cór-
doba tiene Orrente una pintura soberana de su mano , de la
incredulidad de santo Tomé , que está en una capillita á la
parte de afuera del coro , hacia el patio de los naranjos , frcfi-
te de la capilla de san Eulogio. Y rinalmentc , son tantas las
pinturas. que hay suyas en templos, y casas particulares, y es-
Xom. III. LU 2 pe-
Fué natural de
jlíiircia ,y Familiar
del Santo Olido.
Filé discípulo del
Basafi.
Esiuvo en Ma~
drid , donde dexú mu-
chas obras.
Sus obras en Mtir-
cia.
Sus obras en Va-
lencia.
do.
Sus obras en Tok'
Pintura de Orren-
te en Córdoba.
Su muerte año de
1644.
452 VIDAS DE LOS PINTORES,.
pecialmente de historias de la Escritura Sagrada , que es caso
imposible el referirlas : fué pues muy estudioso del natural,
grande dibuxante , y colorista. Falleció de crecida edad en To-
ledo , donde vivió muchos años , cerca de I05 de mil seiscien-
tos y quarenta y quatro , y está enterrado en la Parroquial de
san Bartolomé.
LXXV.
FRANCISCO FERNANDEZ , PINTOR.
F,
Fué 7tatHial de X ' rancisco Fernandez , natural , y vecino de esta villa de
Madrid, y discípulo Madrid , fué excelente pintor , y discípulo de los mas adelan-
de Carducha.
Sus obras.
Sil muerte año
1646.
de
Fataldcsgracia de
Fernandez.
tados de Vicencio Carducho : de su heroyco pincel son los
dos quadros de san Joachín , y santa Ana , que están en un
ángulo del claustro de la Victoria, á los lados de un quadro
de la Concepción purísima , que está en un nicho junto á la
puerta que sale á la lonja , qse la injuria del tiempo los tiene
muy deteriorados : y yo los conocí quando estaban en su ser,
y eran cOsa excelente. Y en dicho convento en la ante-sacris-
tía tiene otro quadro del Entierro de san Francisco de Paula,
cosa superior. \ finalmente fué uno de los mejores ingenios
de su tiempo , y como tal fué elegido para pintar en el salón
de los retratos de los Reyes de este Real Palacio de Ma-
drid : en los quales se puede ver lo excelente de su ingenio,
y natural grande para la Pintura, aunque ya están disipados
en diferentes sitios , por haberse dividido aquel gran salón en
diferentes estancias. Fué segundo maestro del insigne Joseph
Donoso , y murió desgraciadamente en lo mejor de su edad
por los arios de mil seiscientos y quarenta y seis , pues le ma-
tó un amigo suyo , llamado Francisco de Varas , maestro de
niiíos en la calle del Prado , sobre unas palabras que tuvieron
después de haber merendado con grande amistad. Desengaño
de los placeres de este mundo ! fué su muerte muy llorada de
toda la Profesión , pues apenas tenia quarenta y dos años
quando murió , dexando marchitas las esperanzas que se ha-
bían concebido de tan lucido ingenio. ! iv I .'.>•
EXX Vly - -
GERÓNIMO HERNÁNDEZ y ESCULTOR.
Fue natural de Se-
villa , / tminente eS'
cultor.
Sus airas.
•'jU , ^T.'
UlfiKc
VJ^crónimo Hernández, riaturad , y.vecihó de la ciudad de
Sevilla, fué escultor eminente : para cuyo abono basta el in-
forme de aquel mudo elegante simulacro, del máximo de lo$
:• ÜJ. ... !. Doc-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 453
Doctores , que se' venera en la capilla de su nombre en aque-
lla gran metrópoli de la santa iglesia de Sevilla. Ademas de
la de Christo Señor nuestro resucitado , que celebra Pacheco,
libro 1. cap. 3., que está en la de san Pablo de dicha ciudad,
donde murió este grande artíHce por los años de mil seiscien-
tos y quarenta y seis , y á poco mas de los sesenta de su edad,
dexando en otras muchas obras de su mano otros tantos pa-
negríicos de su eminente habilidad. Fué también grandísimo
arquitecto , y tan gran dibuxante , que para qualquiera cosa
que se le ofrecía , al instante sacaba el lápiz , de que siempre
andaba prevenido , y la dibuxaba con gran prontitud : tan
dueño estaba del dibuxo.
Su muerte año de
1646.
L
LXXVIL
LUIS TRISTAN, PINTOR.
íuis Tristan fué natural de un lugar cerca de Toledo, y
fué discípulo de Dominico Greco , á quien excedió en el buen
gusto , y corrección del dibuxo , en que aprovechó tanto,
que aun estando en casa de su maestro , se le ofreció á este
pintar un quadro de la Cena de Christo Señor nuestro para
el refectorio del convento de la Sisla , extramuros de la ciu-
dad de l'oledo, y los Religiosos querían que fuese allá á pin-
tarlo ; y no pudíendo darles ese gusto , por hallarse ya muy
anciano , é impedido , les dixo , que allí tenia un muchacho
de toda su satisfacción , que le desempeñaría muy bien , y los
daría todo gusto. Aceptaron los Religiosos, y fué Luis Tris-
tan , y executó dicho quadro muy á la satisfacción de toda la
Comunidad; pero llegando á el precio dixo , que no lo podía
dar menos de docientos ducados ; los Religiosos se escandali-
zaron , y acudieron á su maestro para que medíase. El hizo le
buscasen ún coche para ir allá , como con efecto fué ; y ha-,
hiendo visto el quadro, comenzó á dar de palos á Tristan con
la muleta , diciendo , que era un picaro , deshonra de los pin-
tores , que como había pedido docientos ducados por aque-
lla pintura? que bien se conocía su poco talento, que la arro-
llase , y se la llevase á Toledo , pues no la había de dexar,
aunque le diesen quinientos ducados por ella. Los Religiosos,
que á el principio entendieron le reñia por lo mucho que ha-
bía pedido, se quedaron yertos , quando oyeron el rinal de la
qiiestion ; y después de muchos debates , le hubieron de dar
lo que quiso , y cierto que es un excelentísimo quadro.
No lo es menos el de san Luis Rey de Francia , dando
limosna á los pobres, que está en un ángulo del claustro de
san Pedro mártir en Toledo : comp también las quatro pín-
v" tu-
Ftié natural del
rey no de Toledo , y dis-
cíjmlo del Dominico.
Caso célebre sobre
una pintura que hizo
en casa de su maestro.
Otras
Tristan.
obras de
454 VIDAS DE LOS PINTORES.
turas de las quatro Pasquas, que están en el altar mayor del
convento de Religiosas Gerónimas , que llaman de la Reyna,
que son cosa superior. También hizo otro célebre quadro de
la Disputa de los Doctores, que se puso en público un dia de
Velazquez siguió su función en Toledo, y fué muy aplaudido. Y finalmente lo
manera de pntar. fué tanto su habilidad, que mereció que Velazquez se aplica-
se i seguir su manera de pintar , por lo bien que le pareció,
abandonando la de Pacheco su maestro. Murió Luis Tristaa
en Toledo por el año de rail seiscientos y quarenta y nueve,
y á los cincuenta y quatro de su edad } y se tiene por cierto
que murió Sacerdote, pues de los pintores antiguos era llama-
do el Licenciado Tristan , pintor j y no se tiene noticia de
otro de su apellido.
LXXVIII.
ELOGIO DE DON DIEGO DE ZUCENAy
Eifitor.
Murió Sacerdote
año de 1649.
Filé oriundo de An-
dalucía , 'vecino de es-
ta Corte ,)' excelente
pintor.
Retrató á Anas-
tasio Pantakon , el
qual le hizo un cck'
bre Soneto.
n
'on Diego de Lucena , caballero de ilustre sangre , oriun-
do de Andalucía , y vecino de esta Corte , demás de otras
buenas prendas , con que le enriqueció la naturaleza , fué ex-
celente en el arte de la Pintura , y discípulo del gran Velaz-
quez , y especialmente en los retratos se aventajó mucho ; del
qual hay varios en esta Corte , hechos con superior excelen-
cia , en lo grande , y en lo pequeño. Y con singularidad hi-
zo el de Anastasio Pantaleon , ingenio bien conocido por sus
heroycas prendas , así en la poesía , como en todas buenas le-
tras : á cuyo asunto le hizo Anastasio á don Diego un céle-
bre Soneto , que está impreso en sus obras á el fol. 6 1 . pag.
&. que se dice así:
Á DON DIEGO D^ LUCENA, PINTOR
famoso , y grande ingenio , habiendo retratado
d el Poeta,
SONETO.
En esa , Diego , lámina excedida
Ni del griego pincel , ni del toscano
A los esfuerzos debe de tu mano
Segimdo aliento mi segunda vida ,
I^iída la imagen , vive consentida ,
No á mas qiie el bulto persuadir humano.
Nada el pincel la oculta soberano i
Solo la voz le niega colorida.
No
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 455
J^o te adquiere esta copia la alabanza
Por imitada bien ■■> que los primores
Siempre son en tu obrar la menor parte.
Alayor admiración , Diego , te alcanza ,
I)e que anime tu diestra los colores ,
Y pueda dar espíritus el Arte.
Murió pues nuestro don Diego en esta Corte en lo mas' flo-
rido de sus años , por jios de mil seiscientos y cincuenta , con
gran sentimiento de los que habían desfrutado sus amables
prendas.
LXXIX,
A.
ALONSO VÁZQUEZ, PINTOR.
'S: i.
Jonso Vázquez fué natiirál de Ronda , y vecino de Se-
villa , donde aprendió en la escuela de Luis de Vargas ; fué
pintor de muy buen gusto , y colorido ; sus figuras son es-
beltas , y muy ayrosas ; fué gran dibuxante , y supo muy
bien la anatomía , como lo muestran los muchos , y buenos
desnudos que executó en sus obras en dicha ciudad , en cuya
santa iglesia hizo las pinturas del retablo de san Isidoro. Y en
el convento de la Merced Calzada muchos quadros en el
claustro principal , en competencia de los de Pacheco, Y en
^1 de san Francisco pintó también mucho en compañía de
Antonio Mohcdano en el ángulo que cae á el lado del estan-
que del claustro. Hizo también frutas con excelencia , como
lo manifestó en el célebre quadro del Rico Avariento para el
Duque de Alcalá ; donde entre otras cosas comestibles , pin-
tó varias frutas con superior eminencia ; fué muy excelente en
pintar á el fresco : tuvo sus principios en la pintura de las sar-
gas á el temple , que servían de colgaduras , ó brocateles , á
manera de tapices , lo qual duró y los guadamecíes muchos
años en España , según dice Pacheco , fol. 344 : hizo los pa-
ños con eminencia ; pero los de terciopelo sin igual. Murió
en dicha ciudad por los años de 1 650. y á los ó i . de su edad,
J-í j\. j\. j^, ^
FRAY JUAN BAUTISTA MAY NO,
del Orden de Predicadores , Pintor.
F
X r
ray Juan Bautista Mayno , del esclarecido Orden de Pre-
dicadores, fué discípulo de Dominico Greco, antes de tomar
el hábito en la ilustre casa de san Pedio Mártir en la ciudad
de Toledo. Llego á ser de los mas eminentes pintores de su
tiempo , como lo calíHcan sus obras en dicha casa , especial-
men-
Su muerte año de
1650.
Fué natural de
Ronda, y vecino de
Sevilla , discípulo de
Fargas.
Sus obras.
Su muerte año de
1650.
Fué discípulo del
Griego , y tomó el há-
bito de santo Domin-
otras quí hizo en
el convento dí san Pe-
dro Mártir de 2 ale do.
Pintó f ara el Re-
tiro.
V en san Estevan
de Salamanca.
Fué maestro del
Seriar Felipe Qiiarto.
Su muerte año de
1654. ■
456 VIDAS DE LOS PINTORES,
mente en el altar mayor de aquella iglesia los quatro lienzos
de las quatro Pasquas , donde hay excelentes desnudos , y otras
cosas hechas grandemente por el natural. Y á un lado hay
también de su mano un san Pedro llorando , cosa maravillo-
sa. Y también las pinturas debaxo del coro son de su mano,
y otras muchas en dicha casa.
í*intó también para el saloncete de las comedias del Buen-
Retiro un quadro de una batalla , en que está el Conde-Du-
que de Olivares mostrando á las tropas un retrato del Rey
nuestro Señor Felipe Quarto , cosa verdaderamente estupen-
da , y maravillosa.
•También hay muchas pinturas suyas en el colegio de san
Estevan de Salamanca , especialmente en el Oratorio de Ca-
sa de Novicios , hechas con extremado gusto , y magisterio.
Y en fin , llegó á ser su habilidad tan notoria , que fué elegi-
do para maestro del Señor Felipe Quarto , á quien enseñó i
dibuxar , siendo Príncipe. Últimamente murió en dicha casa
de san Pedro Mártir de Toledo con grandes créditos de vir-
tud , y habilidad , por el año de mil seiscientos y cincuenta y
quatro , y á los sesenta de su edad , con poca diferencia.
LXXXI.
ANTONIO DE CONTRERAS , PINTOR.
Fué natural de Cór-
doba , y vecino de Bn-
xalance , discípulo de
Pablo de Céspedes.
Sus obras.
A
J-Iizo excelentes re-
tratos.
,.nton¡o de Contreras , natural de la ciudad de Córdoba,
de familia muy ilustre de este apellido , aprendió el arte
de la Pintura en la escuela de Pablo de Céspedes : pasó á
Granada , donde estuvo algunos años , y se acabó de perHcio-
nar en el Arte , en que logró una manera muy fresca , y cor-
regida. Pasó después i Buxalance , ciudad muy ilustre del rey-
no de Córdoba , donde tomó estado de matrimonio , y se
avecindó , y allí vivió hasta su muerte , por tener en aquella
tierra un pedazo de hacienda de su muger , y dos hermanas,
que también fueron pintoras. Hizo muchas obras , así para
aquella iglesia , como para el convento de nuestro Padre san
Francisro , y otros , que hay en ella ; y especialmente para
casaá particulares , donde hay muchas , y buenas , y las al-
cancé yo también en la casa de mis padres , como naturales,
y vecinos que fueron de dicha ciudad ; aunque después de mi
nacimiento se transfirieron á Córdoba.
Tuvo muy especial habilidad para retratos nuestro Con-
treras ; y así hizo el de don Alonso Laynez de Cárdenas , na-
tural de dicha ciudad , y del Consejo de su Magestad en el
Real de Hacienda , que yo le vi entre otras pinturas de ma-
no
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 457
no de Contrcrás ; y habiéndolo hecho en la juventud de este
caballero , y hallándose ya en la edad mayor , se conocí^
grandemente lo parecido que estaba , sobre bien pintado , y
bien dibuxado. Vi también otro retrato de su mano , gran-
demente parecido , de don Diego de Ángulo , un caballea
ro de Córdoba , que fué allí veedor de las reales caba-
llerizas,-él qual tenia otras pinturas de nuestro Contreras,
sin otras muchas que habia en aquella ciudad entre parti-
culares , y aficionados., que á la fama de tal artífice acu-
dian i Buxalance , con el motivó de la cercanía de solas
seis leguas , que dista de Cdrdobar-AIurió pues en Buxalari-
ce por los años de mil seiscientos y cincuenta y quatro , y á
los sesenta y siete de su eaad.
Su muerte ano de
1654.
LXXXII.
LUIS FERNÁNDEZ, PINTOR,
L
(uis Fernandez , vecino , y natural de Madrid , fué exce- Fué natural de Ma-
lente pintor , y discípulo de los nías adelantados de Eugenio drid , j disci^-ulo de
Caxés , no solo á el olio , sino al temple , y fresco , como lo Eugenio Caxes.
acredita una capilla , que está en la parroquial de santa Cruz,
junto i la puerta de la sacristía , cerrada con una reja , que to^ ^"^ oirás.
da esti pintada de su mano , donde hay muy excelentes qua-
dros de Historia á el olio de la vida de la Virgen 5 todo en-
kzado con muy buenos adornos , targetas , y oro , según el
estilo de aquel tiempo. Y después de haber hecho otras mu-
chas obras públicas , y particulares , murió antes de los sesen-
ta aiíos , en el de mil seiscientos y cincuenta y quatro, con 16
gran sentimiento de la profesión , y de todos sus amigos , que
tenia muchos , por su amable trato , y excelentes prendas.
Su muerte año de
54-
LXXXIII.
PEDRO NUÑEZ, PINTOR,
P
edro Nuñez, natural , y vecino de esta villa de Madrid, FuhiaturaldeMa-
fué pintor insigne ; estudió esta facultad en Roma, y fué uno drid ,y discipdodela
de los famosos artífices , que pintaron retratos de los Reyes £^'«"'* Romana.
en el salón que llamaban de las comedias en este palacio de
iVladrid ; y también pintó algunos quadros en el claustro de Sus obras.
la Merced de esta Corte , donde hizo demostración de su ex-
celente habilidad. Murió en Madrid de poco mas de quarenta Su muerte año de
años en el de mil seiscientos y cincuenta y quatro. Mereció 1654.
Tom. III. Mmm ser
Fué natural
villa , éiisactuo
Luis FintaLuí.
tu.
476 VIDAS DE LOS PINTORES,
ser coronado coa el Laurel de Apolo del gran Lope de Ve-
ga, á el fol. 80. donde dice así :
Pero port^ui es r.izott que J'artícipe
Del Laurel ¡a Pintura generosa ,
Juntos liegjrort ti la curnbri herrncsa ^
Sulcando varios mares ^
Vincencioy Eugenio ^.^xiñtz , y Lanchares.
LXXXIV.
FRAyCISCO PACHECO , PIXTOR.
Jt St- JL ranciíco Pacheco , natural , y vecino de la ciudad de Se-
viUa , fue pintor de fama en aquellos tiempos , tanto por sus
excelentes obras , como pOr sVingenio , capaz talento , y eru-
dición : parece haber nacido por los años de 1580. % muy
¡lustre Familia. Fué discípulcLde Luis Fernandez , como él lo
alirma en su lib. pag. 344. pero no sabemos si filé el de Ma-
drid, u otro en Sevilla de eire mismo nombre; aunque tam-
Estuvo en líMU. bien estuvo alanos años en Italia, donde esñidió mucho por
las obras de Rafael , a quien ñie sumamente abcionado , y le
procuró imitar , como lo dice en su libro de la Pintura foL
243. y 265. \ también estuvo dos años en esta Corte, como
lo dice al foL 361.7 parece haber sido por el de 1 6 1 o. y el
de 61. 1, según dice al fol. 45 1. pero eso no quita que estu-
viese también el año de 625. Hizo pues nuestro Pacheco mu-
chas , e insignes -obras en aquella ciudad , y lugares de su con-
torno , con que adquirió gran fama , y aplauso popular entre
todos los artiíices de su tiempo. Hizo con especial estudio las
seis pinturas del claustro de la Merced Calzada de SevUla , en
competencia de Alonso A'azquez , y otras muchas obras , que
pone en su libro; y especialmente ia del Juicio tínal, en san-
ta Isabel , y el gran quadro det.Aj-cangcl san Miguel con el
demonio a los pies, en san Alberto. '^ la pintura del camarin
del Duque de Alcalá al temple , que contenia ocho fábulas,
por la qual obra le dieron mil ducados : y también las dos pie-
dras ágatas, que pinto para el colegio de san Hermenegildo:
donde también ti^e pintado el desengaño de los zelos de san
Joseph por el Ángel del Señor , la qual pintura está en la ca-
pilla de la Anunciara de dicho colegio i el bdo de la Epis-
tola , y después de describir el caso dice : que lo demás es un
pais, y un alegre cielo ; bien que vo ten^ por sin duda, que
el caso hie de noche ; y así lo persuaden todas sus circuns-
tancias ' . También tiene otra pintura de su mano en san Cle-
men-
t Pacheco lib. de U PixiL. pag. $03.
Sms ttras em Seoi-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 477
mente el Real del Triunfo , y Refección de Christo Señor
nuestro en el desierto, muy bien acompañada , ¿ liistoriada : y
otra de san Juan Bautista en aquel exempiar monasterio de la
santa Cartuxa de Sevilla j y en Alcalá cíe (juadayra el céle-
bre quadro de san Sebastian para el hospital de su nombre,
donde hay una celebre cofradía de la Misericordia , que hace
muchas obras de piedad , con que gano la fama , que ha de-
xado á la posteridad, que si bien no tuvo gran gusto en el
colorido , fué muy diligente , y observante en el dibuxo } y
sobre todo muy teórico , y especulativo en lo fundamental
del Arte : y así escribió un Tratado de la Pintura , su anti-
güedad , y grandeaas , los hombres eminentes que ha habido
en elk , así antiguos , como modernos : donde también pone
algunas poesías suyas , en que tuvo gran genio : allí trata del
dibixo ,~ y colorido : del pintar al temple , y al olio ; de la
ilu.-ninació^, y estofado , en que fué eminente como lo ma-
nifestó en diferentes retablos , y en especial en la imagen de
talla de nuestra Señora de la Expectación , que está en Oli-
vares, en el convento de Recoletos Franciscos, que la encar-
nó , y estofó Pacheco , con gran primor. Y también trata del
pintar á el fresco : de las encarnaciones de pulimento , y de
mate : del dorado bruñido, y mate; y -advierte el decoro con
que se han de executar las pinturas sagradas. Imprimióse di-
cho libro en Sevilla año de 1649. Fué Maestro ■en esta Ar-
te , en sus principios , de don Diego Velazqüez , á quien por
su habilidad , y buenas partes caso con su hija , y llegó á ser
Pintor de Cámara del Rey nuestro Señor Don Felipe Quarto.
Fué Pacheco de familia muy ilustre , y conocida en aque-
lla ciudad ; y como tal fué recibido en ella por Familiar del
Saiwo Oticio de la Inquisición , y Censor de las pinturas sa-
s;radas , de que le hizo merced aquel santo Tribunal , y se le
despachó título en 7. de Marzo de 1618. años ; y Juan Pé-
rez Pacheco su hermano fué también Familiar del Santo
Olicio de aquella santa Inquisición j y un tio suyo , el Licen-
ciado Francisco Pacheco , fué canónigo de aquella santa igle-
sia : fué*tan modesto , que no se desdeñaba de ceder á su yer-
no , y discípulo Velazqüez , como lo dice en su libro prime-
ro de la Pintura , cap. 9. ^^ así , aunque su pmtura no fué la
mas grata á la vista , es muy digno de este lugar , por pintor
especulativo , filósofo , docto, erudito , modesto , poeta , es-
critor , y maestro del gran Velazqüez. Murió en Sevilla , por
los años de mil seiscientos y cincuenta y quatro , y á los se-
tenta y cinco de su étízá.
Notáronle de seco , y desabrido en su manera de pintar;
y así dicen , que habiendo pintado un Christo desnudo , que
yo no sé si seria el que pondera tanto , que pintó para don
Toin. III. • Mmm 2 Fer-
Escribió de la Pin-
tura.
Jcue gran jiocta.
En que atio se im-
primió su libro.
Fué Jlaestro , j
suegro de D. Diego
Velazqüez.
Fué Familiar del
Santo Oficio , y Cen-
sor de las pinturas
sagradas.
Fué muy tnodesto , y
de muy loables pren-
das.
Murió en Sevilla
año de 1654.
ts'^-tAnVi'it.
Fué natural de
Castilla la Viaja.
Fui discípulo de
Lan-hiires.
Pasó d estudiar al
Escorial.
Sus obras en Ma-
drid.
Pintó en Palacio.
478 VIDAS ^E LOS PINTORES , {
Fernando de Córdoba , tooiándo su Magestad la túnica des-
pués de los azotes , le pusieron esta copla , que por ser muy
notoria , no he querido omitirla.
Quien os puso así , Señor ,
Tan desabrido , y tan seco ?
Vos me diréis cjue el Amor ,
Alas JO digo ^ue Pacheco.
Tanto puede la emulación de los contemporáneos de la mis-
ma facultad.
LXXXV.
DIEGO POLO, EZ MENOR, PINTOR,
D
Aluriú mozo año
de 1Ó55.
"iego Polo , pintor excelente » fué sobrino de átro Diego
Polo , buen pintor, y natural de Castilla la Vieja -.tuvo los
principios de este Arte con Antonio Lanchares , español, y
tamoso artííice 5 y después de haber aprovechado muy bien
en su escuela , paso i el Escorial á estudiar por las pinturaa de
los famoso§ artífices, que en aquel Real Monasterio están co-
locadas , donde se aprovechó mucho ; y volviéndose á Ma-
drid , hizo algunas obras excelentes , como son un quadro del
Alaná del desierto para Alonso Portero , escribano del nú-
mero de esta Villa , él qual siendo visto por el famoso don
Diego Velazquez , fué muy celebrado. Hizole también un san
Juan Bautista , y á el otro lado un san Joseph con el Niño
Jesús de la mano; también un san Roque, todas con singular
acierto. Y en la iglesia de Santa María de Madrid pinto una
Anunciata , que está en la cúpula de la capilla mayor , que tam-
bién es excelente pintura , y todos la tienen por de Carreño.
Pintó también el Bautismo de san Juan , que está en el cuerpo
de U iglesia del Carmen Calzado de esta Cort ? , que es una pin-
tura muv celebrada. Y en el salón de los retratos de este real
palacio de Madrid, pintó el del Rey Don Ramiro Segundo,
con el succesor , que está en el mismo lienzo ; que aurTque no
es lo mejor que hizo , por ser entonces mozo , todavía com-
pite con los demás , especialmente en el colorido , en que fue
muy imitador idel Ticiano. Hizo otras muchas obras , con
que en el poco tiempo que vivió , ganó mucha opinión : y
á no cortaile la Parca el hilo de -la vida en lo mejor de su
edad , hubiera sido de los mas sublimes ingenios de España.
Murió á los treinta y seis años de su edafl en esta Corte , por
el tie mil seiscientos y cincuenta y cinco.
■ r.,
JO-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
■ ; F;
■LXXXYI.
479
JOSEFH LEONARDO , PINTQR.
«o
Fué natural de
Madrid, y discípulo
de Pedro dt las Lúe-
vas.
^ oseph Leonardo ,. natural , y f ccííio de esta villa de Ma-
drid , fué condiscípulo de Francisco Camilo en sus principios,
^ah célebre esc-iíela-de Pedro de Jas Cuevas ,y41egó a sor
pintor insigne entre todos los de su dempo Vy-así obtuvo la
honra de Pintor de su Majestad. í
iPintó con mucha frescura , y suavidad ^'«^«ndo muy ge-
neral en todo lo que abraza esta facultad ; y-tár* agudo , y es-
tudioso , que después de haber garlado mucha opinión entre
tCsd«)si*los famosos artífices de su tiempo, y hetho muchas j'jí
excelentes obras eh ^sCa Corté ,-€xecutó parael^ialon del Reti-
ro un gran quadro-de la entrega de una Plaza, con grandes
expresiones de afectos , y grandemente dibuxado. Perdió des-
pués ti juicio, y toti'feste trabajo vivió alguno? aíios, y ültiw
mámente murió con la demencia en lo mejor dé su ed'ad;
con.grande sentimiento de todos los que le conocieron , y * ^' '^"'' ^*^ 165Ó.
trataron en su sano juicio, quando apenas tenia quarenta años **"'^^
de edady en el de mil seiscientos y cincuenta y-séíá. ¿'->3ni;xijd
VÍL
Sus obras.
Murió énesta Cor-
DO MINGO DE LA RIO JA, MANUEL DE CON-
■ treras ^ y Juan de Vejarano , Escultores.
n tiempo del Señólr Felipe' QófártO' fue ffiuy excelente
escultor Domingo de la Rioja , Español, y vecino de Ala-
drid , el qual hizo una estatua de san Ped/o del tamaño del
natural, que se venera en la iglesia de Antón Martin de esta
Corte, casa excelenre 5 y enfrente de ella hay un san Lázaro
de un discípulo suyo , llamado Manuel de Conrreras , que á
mi ver se puede connumerar coa las mejores estatuas que
hay en la Corte, "'''t-'fi- íÍlíí-j ^ ' ít
Concurrió dicho Rioja-con su discípulo á el vaciado , y
reparo de las estatuas de bronce , que están en la pieza ocha-
vada de este palacio de Madrid en tiempo de Velazquez ; y
también i las demás que se vaciaron de estuco. Y en este
tiempo hizo los leones de los bufetes del quarto del Rey , y
el santísimo Christo crucificado , que está en la célebre capi-
lla del convento de Antón Marñn.
Alurió Domingo de la Rioja en esta Corte por los años
de mil seiscientos y cincuenta y seis. .De el otro Juan de \'c-
jarano tengo noticia que fué eminente escultor , y contempo-
rá-
Fué Español, y Tif-
ciño de Madrid.
Sus obras , j de su
discípuli).
Asistió d el va-
ciado dt; las estatuas
de palacio.
Su muerte ano de
1656.
XIP2^'S DE LOS PINTQRES//
*
íáueo de los dos referidos , aunque no he podido saber de
obra pública señalada suya ; pero" sí de algunas particulares,
hechas con superior excelencia. Murieron este , y Contreras po-
co después «^'e'Domingo dé la Rioja en esta villa de Madrid.
1 .' -a-A -kVioV-í'v -jV»
Fué natural de
Xátiva en el re) no de
Valencia.
Fué discípulo de
Ribalia. , , ,
Pasó d estudiar d
Italia.
■ P&rqiie le llamaron
ti Esjuifiolito.
Pasa.aio con suma
i)dsíiia.
LXXXVIILobu.-ro
■JJiljt^.'n > ."> Vi !-:■-) 1^- •■
Caso raro del Es ■
panoleto siendo nuc
chacho.
Imito al Caraha-
¿to.
-kM sb ti--
,gf>iai ja/;i7 mz jtj
JOSEPHVE RIBERA, EMINENTE PINTOR,
fci o, JJco icL^^tnac¿o en ItAÜd H Spagnoleto.-
^^ oseph der;Ribera, espaiíol, fué natural de itátlva én el
reyno de Valencia , bien que oriundo de Murcia, como lo
acr.edita el apellido de Ribera , que es castellano , y familia
iTiuy conocida por ilustre en, estos reynos.. Fué discípulo de
Francisco de Ribalta ,. insigne pintor ; y habiendo aprOve-
chajdo mucho en su escuelsi ,.pasó á Italia , donde estudio en
lasreminentes obras de los antiguos, así de estatuas , como de
pinturas , y especialmente en la Academia Romana se seña-
ló tanto , que viéndole tan piuchacho ,, le llamaban il Spag-
• mo/t'/o, de donde le quedó esto, renombre ; y pasaba con tanta
miseria , que á fuerza de su industria , y las migajas de los di-
buxantes de la- Academia , se mantenía , sin mas arrimo, ni
protección. Y estando un dia dibuxando por una de aquellas
pinturas , que adornan las calles de Roma , le vio , y miró
con atención un Señor Cardenal , que casualmente pasaba en
su carroza i y considerando con piadosa y noble reflexión
aquella puerilidad , tan atenta á la especulación de sus dibu-
xos , y tan olvidada de la fortuna , que aun apenas tenia an-
drajos con que cubrir sus carnes , le llamó , y mandó ir i su
casa , donde le vistió , y favoreció tanto , que los regalos hi-
cieron en él lo que no pudo la necesidad-, pues se iba vician-
do, y apartando del lín que le sacó de su casa , y patria. Pe-
ro comí) en él era propensión , lo que en otros seria violen-
cia , volvió en sí j y abandonando la casa , y conveniencias
que lograba , se fué sin despedirse , y se restituyo á su primer
modo de vivir ,' y dij estudiar j y encontrándole tal vez el
Cardenal , afeóle la acción , y el mal término, motejándole
de ingrato , y desconocido Spagnoleto. Pero satisfecho de la
pureza de su intención , le alabo virtuoso, y le admiró pere-
grino ; pues prefería , los intereses de su estudio , i las como-
didades de su casa , y ofrecióle de nuevo su protección , que
siempre agradeció con palabras , y nunca admitió con obras.
Aplicóse mucho á la escuela del Carabagio , y consiguió
aquella valiente manera de claro , y obscuro , en que iba ca-
da dia adelantando , con, la repetida imitación del natural : y
considerando que en Roma tendría muchos competidores , y
me-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 481
menos" utilidad , pasó a Ñapóles^ saliendo de Roma sin capa,
por dexarla empeñada en una hdsteria j y 'llegando, como
buen soldado, á* valerse de un pintor de obrador público , le
mandó este pintar una cabeza , para reconocer el giado do su
habilidad ; pero él la hizo tan aventajada , y con tan valiente
manejo , que admirado , y gustoso el referido artífice , le re-
galó , y acarició mucho ; y habiéndole mostrado toda su ca-
sa , y bienes , le dixo : todo lo que has visto , y cabido de mis
haberes , que eran bastantes , scri tuyo , si quieres casarte con
una hija única , que me ha dado el cielo , mediante el santo
matrimonio , y para quien es todo quanto tengo. Mas pare-
ciendole á Ribera , que este ofrecimiento mas era hacer do-
nayre de su astroso ^elage, que aprecio de su corta habilidad,
algo abochornado , y con alguna española alteración , le dio
á entender su sentimiento. Pero el dicho artífice , que con se-
guro pronóstico penetraba lo que tan ciertos indicantes pro-
metían , repitiendo sus ofertas , le aseguró de su satisfacción,
diciendole : que aunque su hija , por sus prendas, y dote mul-
tiplicaba por instantes pretendientes , á ninguno la daría de
mejor gana , que á un Español tan virtuoso , que así lliman
en Italia á el que tiene alguna habilidad: que hacia él mas
aprecio de ur> pobre virtuoso , y aplicado , que de un rico ig-
norante , y presumido. En fin nuestro Ribera quedó casado,
y abundante de todos los bienes de fortuna , continuando su
estudio , y aplicación á la escuela del Carabagio , en que se
aventajó tanto, que llegó á lo sumo de la eminencia del Arte,
dando relievo á sus obras con tal ferocidad , que si no compi-
tió, se aventajó i los mas afemados de su tiempo. Vivió pues
en dicha ciudad de Ñapóles , donde no solo floreció en la fa-
ma , sino que abundó en riquezas , y llegó á tener quarto den-
tro del mismo Palacio del Virey , con toda su familia. Pintó
á el olio los Profetas sobre los arcos de la iglesia de san Mar-
tin de aquella ciudad ; y en el altar de la sacristía el quadro
de la Asunción de nuestra Señora. Con esto , y la protección
del Virey , no quería reconocer superior en el Arte ; y espe-
cialmente á el Dominiquino le dio muchas pesadumbres, has-
ta decir que no sabia pintar ; y habiendo muerto este , hizo
aquella gran pintura en la capilla del Tesoro , con el milagro
de san Genaro , quando salía del fuego , cosa superior. Y lle-
gó á tanto su crédito , que abundaba en riquezas , honra , y
estimación , pues ej Pontífice le hizo merced del Hábito de
Christo , no tanto por lo ilustre de su Casa , de que no se
duda , quanto por lo eminente de su habilidad ; pues eran
sus obras solicitadas de todos los Príncipes , y Naciones de
Europa.
Ño se deleytaba tanto Ribera en pintar cosas dulces , y
de-
Pasó Rtb^f^^ de
Roma a MiJibL'!? en
suma miseria. ■'• '
L,o que sucedió d
Ribera con un pintor
de oL radar en 2s aco-
les.
Respuesta del Es-
fañokto.
Casóse Ribera en
Ñápeles con la hija
del pintor que le aco-
Grandes ventajas
que consiguió'el Espa-
ñoleta con el estudio,
y aplicación.
Tu va Ribera quar-
to dentro del mismo
Palacio del Virey.
Ribera fué muy
opuesto a si Domini-
quino.
Merced 4^ Háli-
to , L¡uc el Papa hizo
a Ritiera.
•
4^4 VIDAS DE LOS PINTORES,
Ribera no se indi- devotas , como en expresar cosas horrendas , y ásperas , qua-
nó a cosas dulas , si- les son los- cuerpos de los ancianos , secos , arrugados , y
no a las fiorntUas,)' consumidos , con el rostro enxuto , y macilento , todo hecho
asfiras. puntualmente por el natural , con extremado primor , fuerza.
Otras célebres de Y elegante manejo, como lo manitiesta el san Bartolomé en
Ritfm. C'l mai tirio , quitándole la piel , y descubierta la anatomía in-
terior del brazo : el célebre Ticio , á quien el Buytre le saca
las entrañas, por castigo de su insolente atrevimiento : los tor«
mentos de Sisifo , de Tántalo , y de Ixion , expresando , espe-
cialmente en este , con. tal extremo el dolor , atado á la rueda
donde era continuamente herido , y despedazado , que tenien-
do los dedos encogidos , para esforzar el sufrimiento , y estando
Ca raro aue su- ^^'■^ pintura en casa de la Señora Jacoba de UíFel en Amsterdan,
cedió d una Señora ^ tiempo que estaba preñada, parid un chicuelo con los dedos
con una mntura de encogidos , á semejanza de dicha pintura , por cuya causa fué
Ribera. trasladada á Italia , y después , con las tres compañeras , y otras
Transfirióse esta muchas , transferida á Madrid en el Palacio del Buen Retiro.
pintura a Madrid. Pinto también i Catón Uticense rascándose las. entrañas
con raro afecto espirando, y con gran pasmo de los circuns-
p. ^ A] s'leno ^^"'^'^^ • también á el Sileno gruesisimo, desnudo , y recosta-
de mano de Ribera. ^^'^ « lampiño , y coronado de pámpanos , y racimos , toman-
. do el vaso de vino , que un sátiro le echa de un odre , que
tiene sobre sus hombros ; con otros muchos sátiros, y faunos
embriagados, y caidos, cuya obra poseia en Ñapóles Gas-
par de Romer , gran protector , y aíicionado de estas artes.
Otras obras de Ri- Hizo también una gran figura de Hércules sentado, y mayor
hera en España. que el natural , cosa prodigiosa , que hoy la tiene el Señor
Conde de Salvatierra , con otras dos de Sisifo , y Tántalo de
la misma mano ; pero estas muy deterioradas.
n. ' { y. .1 Hizo también nuestro Ribera célebres" quadros del Na-
contravuesto obscuro, cimiento de Christo con expresiones muy singulares en los
Pastores , y Zagales , siempre buscando asuntos , ocasionados
á su genio , para lograr con la obscuridad de la noche el ma-
yor esfuerzo para el relievo ; y así aunque pintó algunos qua-
dros que hemos visto de Concepción , y otros asuntos glorio-
sos , bien que siempre es bueno , se conoce que no campea
tanto como en los demás, donde podía usar contrapuesto
obscuro , y tener en todo presente el natural. Y así hay en el
Escorial en el quarto del Rey un célebre quadro del Naci-
miento, con estas observaciones, y otro en el espolio del Ex-
celentísimo Señor Marques de Heliche 5 sia omitir el san Juan,
que hay de su mano , mancebito , y riyendose abrazado con
el Cordero , con tal propiedad , que mueve á risa á quantos lo
miran , la qual pintura está en la sala de Capítulo del Escorial.
Es de su mano también el gran quadro de la Concepción
de nuestra Señora , que está en el altar mayor de Ja iglesia de
san-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 465
santa Isabel de esta Corte , bien que la cabeza de la Virgen,
habiendo entendido las Religiosas que era retrato de una. hi-
ja de Ribera , se la hicieron mudar á Claudio , pero todo el
quadro es del Espñoleto , juntamente con el Apostolado,
que circunda dicha iglesia, y otro de una Matcr Dolorosa,
con su hijo santísimo difunto , que está dcbaxo del coro , que
es cosa admirable. También es de su mano un crucirixo ma-:
ravilloso del tamaño del natural , que está en la Sala de Pro-
fundis del colegio de Atocha de esta Corte. También el qua-
Idro de Concepción , que está en el altar mayor de la iglesia
de san Pasqual Baylon . fundación del Señor Almirante d§
Castilla , junto con otras quatro , que están en el crucero , la
una de san Andrés , y la otra de san Pablo ermitaño , á el
lado de la Epistola ; y á el otro lado el bautismo de Christo
Señor nuestro i y la otra el martirio de san Sebastian ; sin
otras muchas que hay en esta Corte en casas de Señores , y
de algunos particulares aficionados , transferidas por los Vire-
yes dé Ñápeles.
En el Escorial hay también muchas pinturas de su ma-
no , ademas de las que se han dicho , así en aquel gran mor
nasterio , como en el palacio. En Salamanca también en el
convento de Monjas Agustinas , que llaman ¿/e j\lonte Rey
hay diferentes pinturas suyas en la iglesia , especialmente un
quadro bellísimo de Concepción , un san Agustín , y un san
Genaro. En Córdoba en la sacristía del convento de san
Agustín hay un bellísimo quadro del Nacimiento de Christo
Señor nuestro , y un san Gerónimo en el oratorio de las cá-í
sas de los Señores Acebedos , cosa estupenda ; y en hn fufra
nunca acabar hacer relación de todas sus obras , que verdades
lamente fueron portentosas , y muchas : y con tal fuerza , y "
elieyo , que no parecen pintadas , sino naturales , sobre que
se me ofrece prevenir una cosa , en que muchos han consen-
[tido de lo relevado de sus pinturas , que parece éstan abolla-
das por detras; y asimismo otras de los antiguos, y no esvasj
ginó que consiste en la calidad del lienzo , que con el tiempo
i6e abolla en aquellas partes que están mas cargadas del alba-
yalde , lo qual tengo experimentado , si el lienzo es delgado,
<) muy abierto de poros. Últimamente después de haber ilus-
trado á toda Europa nuestro Ribera con sus pinturas, murió
n Ñapóles con universal sentimiento por los años de mH
seiscientos y cincuenta y seis, y á los sesenta y siete de'jsu
■edad, d^xando inmortalizado su nombre por todo el dilatado
curso de la posteridad. Quedóle una sola hija de su matrimo-
nio , la qual caso con cierto Título de Ñapóles. Fué Ribera
Académico Romano , lo qual , y su naturaleza consta de uii
quadro de su mano del Evangelista san Alateo , que ya he
Tom. III. Nnn vis-
Otras pinturas de
Ribera en dijerentes
lugares de España.
~\\ c''n ítn'ii;•
.- ■ n i
;S»
Su muerte' aúo J&
1656.
^V^C* «>« -4Pt
Fu? Académico
Roma/w.
466 VIDAS DE LOS PINTORES,
visto , y está firmado en un papel fingido, que dice así -. Jnsc-
•pe de Ribtra Español ^ de la ciudad de Xdt'tva , rey no de
Valencia , Académico Romano , año de 1630. Y en la es-
tampa del Baco , abierta de agua fuerte de mano del Espa-
ñoleto , está en una piedra esta firma : luseph. a Ribera Hisp.
Valen. Setahens. F. Partenope, an. 1628. Partenope, es lo
mismo que en Ñápales, y Sefabensis, es natural de Xátiva,
hoy san Felipe, Dexó entre otros papeles de su mano una cé-
lebre escuela de principios de la Pintura ,. tan superior cosa,
que la siguen , no solo en Italia , sino en todas las provincias
de Europa , como dogmas infalibles ^el Arte.
Fus natural de
Mallorca , discípulo
de Ribalta , y vecino
de Valencia.
Sus obras.
Su muertf año de
1656.
LXXXIX.
c-
GREGORIO BAUSA , PINTOR VALENCIANO.
G
regorlo Bausa , natural de Mallorca , y vecino de la ciu-
dad de Valencia , fué pintor excelente , y discípulo de Fran-
cisco Ribalta , y de los mas aprovechados de su escuela , co-
mo lo califican sus obras en dicha ciudad ; y especialmente en
el convento de san Felipe de Carmelitas Descalzos , donde el
quadro del altar mayor , que es el martirio del santo , es de su
mano , cosa excelente , y que parece del mismo Ribalta ; y
en el convento de los Trinitarios Calzados todas las pinturas
de los claustros , que son martirios de diferentes santos de la
Orden , son de su mano , también cosa superior , aunque ya
deteriorados del tiempo. Murió de mas- de sesenta años en
dicha ciudad de Valencia , por el de rail seiscientos y cin-
cuenta y seis.
^ xc.
Fué natural de
Madrid , y discípulo
de Carducho.
Pintó en el salón de
palacio.. ...
Otras obras que hi'
zo en esta Lorte.
E
FEZIX GÁSTELO , PINTOR.
¡iha-ijtv
elix Gástelo , natural , y vecino de esta villa de Madrid,
pintor célebre , fué discípulo de Vicencio Carducho , y salió
tan aventajado, que fué uno de los que pintaron en el gran
salón de los retratos de los Reyes de Espaiía en este palacio
de Madrid , donde desempeñó muy bien la buena escuela en
ijue se habia criado , y el grande ingenio de que le habia do--
tado el cielo para esta facultad.
Son de su mano los dos quadros del martirio , que hicie-
fon los Judíos en la efigie del santo Christo de la Paciencia,
que están á el lado del Evangelio en la capilla del santísimo
Christo del convento de Capuchinos de la Paciencia en esta
Gotte i y e^tan hechos con grande propiedad , dibuxo , y ex-
-217 . pre-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 467
presión de afectos. Murió en Madrid , después de haber ad- Murió en Madrid
quirido gran fama con sus eminentes obras, por el año de ano d^ 1656.
mil seiscientos y cincuenta y seis , y á los cincuenta y quatro
de su edad.
XCI.
FRANCISCO DE HERRERA , LLAMADO
el Vicjckt Pintor,
F
X r
rancisco de Herrera el Viejo, pintor, arquitecto, y talla-
dor de bronces , vecino , y natural de la ciudad de Sevilla,
fué discípulo en el Arte de la Pintura de Francisco Pacheco,
con cuya doctrina , y su natural inclinado á el trabajo , se hi-
zo lugar , y ganó opinión de muy buen pintor entre los artí-
fices de su tiempo. Hizo muchas , y excelentes pinturas , así
en dicha ciudad , como en esta villa de Madrid , á donde pa-
só por el año de 1640.. Es de su mano una estación del claus-
tro do la Merced Calzada de esta Corte , que contiene parte
de la vida de san Ramón. Fué Padre, y maestro de don
Francisco de Herrera , que fué pintor del Rey , y maestro
mayor de las obras reales.
¥uc el padre hombre verdaderamente insigne , y mucho
mas pintor que el hijo ; pues de las muchas obras que dexó
en Sevilla , ninguna ha descaecido, como las de su hijo , por-
que no empastaba tanto de color como el padre, cuyas figu-
ras parecen de bulto , por la grande pasta de color que tienen,
ademas del grande dibuxo , y fuerza de claro y obscuro ■: bien
lo acredita el grande quadro del Juicio universal , que está en
la parroquial de san Bernardo de Sevilla : y dos lienzos que
tiene en el convento de Religiosas de santa Inés en dos reta-
blos , cuya valentía , fuerza, y relievo de las figuras admira á
quantos las ven ; y la casta parece totalmentCL italiana ; y con
tal magisterio , que parece lo pintaba todo con brochas. Hay
un quadro de Concepción" de su mano en la iglesia del con-
vento de la Merced , casa grande en Sevilla ; y en la iglesia
de san Alberto debaxo del coro , un san Miguel muy aven-
tajado de su mano. Estuvo indiciado nuestro Herrera no me-
nos que de mouedetü. falso , y retráxose en la iglesia de san
Hermenegildo , donde había hecho el quadro principal del
santo ; y viéndolo el Señor Felipe Quarto quando pasó á
honrar aquellos reynos-de la Andalucía , le pareció tan bien,
que preguntando de que mano era , dixeronselo , y como es-
taba retraído entonces en aquella casa ; y preguntando el Rey
la causa , dixcronle , que por indiciado en labrar moneda : y
díxo el Rey : en eso yo soy Juez , y parte , llamádmele aquí.
Vino el pobre Herrera, púsose á los pies del Rey , imploran-
do w. JII. Nnn 2 do
Fué natural de Se-
villa , y disíifulo de
Pacheco.
T'ino d Madrid,
donde hizo excelentes
oirás.
Obras de Herrera
el Viejo , pintor.
Dio gran fuerza,
y relievo d las Jigu-
ras.
468 VIDAS DE LOS PINTORES/
-do su clemencia ; y sü Magostad le dixo : Quien tiene está ha'
bilidad para qué ha menester mas oro , ni plata ? Ancíady
que libre estáis , como no volváis d incurrir en ello. Con lo
qual debió á la Pintura, y á la benignidad de tan gran Rey el
salir de un tan notorio peligro , que le costara no menos que
la vida , y la honra.
Tuvo también singular gusto en pintar bodegoncillos con
diferentes baratijas de cocina ¿echas por el natural , con tal
Hírrt:ra el Viejo, ' propiedad , que engañan. Fué también excelente en pintar al
excelente en pintar al fresco , y al temple , como lo manifiestan diferentes obras,
fresco; y al temple. que en dicha ciudad dexó hechas en sitios públicos , que in-
mortalizan su nombre : tal fué la que executó en la fachada
de la portería de dicho convento de la Merced , que pereció
por haber Raqueado la pared i pero de ella hay estampa abier-
ta de su mano en madera. Son también de su mano al fresco
las pinturas de la media naranja , y pechinas de la iglesia de
- Fué muy rígido de san Buenaventura. Pero al mismo tiempo siempre aseguran
condición. fué rígido é indigesto de condición ; con lo qual no le para-
ban los discípulos en casa , pues á pocos lances buscaban maes-
tro, como lo hizo Velazquez , mudándose en casa de Pache-
co : y así su hijo don Francisco , y una hermana suya tuvie-
ron forma de quitarle á su padre seis mil pesos , y huir de su
casa por su rígida condición ; con los quales la hija se entró
Religiosa, y el don Francisco se fué á Roma , donde se aca-
bó de perhcíonar en la Pintura. Tuvo otro hijo , á quien lla-
maron Herrera el Ihibio : pintó mucho ridículo , como bo-
degones , y figurillas á manera de las de Calot ; pero muy d¡-
buxado , y de rara invención , y murió muy mozo en Sevilla;
Su muerte año de P^''^ ^^ Padre murió en esta Corte el año de mil seiscientos y
165Ó. tincuenta y seis , y está enterrado en la parroquial de san Oí-
dos. Mereció nuestro Herrera este elogio del gran Lope de
\ ega en su Laurel de Apolo en la estancia siguiente , fol. 1 8.
De Francisco Pacheco los pinceles ,
V la pluma famosa y
-.'.'■ Igualen con la tabla ^ verso , y prosa.
-■ím. Sea B etico Apeles ,
Y como rayo de su misma esfera ,
Sea el planeta con que nazca Herrera :
Qtie viniendo con él ,y dentro de ella,
A donde Herrera es sol , Pacheco estrella.
FRAN-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 46^
K
XCIL
FRANCISCO VÁRELA , PINTOJi.
lííiílas.
Sus oirás en Sevi-
lla.
rancisco Várela, natural , y vecino de la Ciuclud «.ic be- . fue uatuj-ai Ue Se-
villa , fué discípulo en el Arte de la Piniura del clérigo Roe»- '^Í'^'^. • / ^^i^'^Jpnlo d^
las; y con tan buena escuela consiguió una manera muy rum-
bosa, tierna, y de un colorido muy fresa>, y así logró en
sus obras grande aplauso. Bien lo acreditan tres lienzos , que
adornaban el altar mayor de la parroquial de sati Vicente en
dicha ciudad ; historias del martirio del santo, que se tratts^
lírieroii á la sacristía , por haberse hecho nue^o retablo de es»-
cultura. También es de su mano un gran quadro de san MP-
guel , que está en el convento de la Merced , casa grande , eft
la capilla de la Espiración. Y domas de esto hay muy exce-
lentes quadros suyos en casas particulares, que los tienen coft
grande estimación. Murió en dicha ciudad por los años de
mil seiscientos y cincuenta y seis, y á poco mas de los cincuen-
ta de su edad.
XCIII.
Su miurte año de
1656.
FRANCISCO COLLANTES, PINTOR.
E
rancisco Collantes , natural ,. y vecino de esta villa de Pué natural de
Madrid , fué gran pintor , especialmente en hacer países , co- Madrid.
mo se ve. en muchos, que están con grande cstifl>ac-ion en es-
ta Corte, en diferentes casas particulares, y algunos en el re-
tiro. Floreció en tiempo del reynado del Seííor Felipe Quár-
to. Es de su mano un Apostolado , que está en la sala de ca-
pitulo de la Casa Reglar de san Cayetano j y «b san Geró-
nimo , cosa excelente , que parece del Españolcto , que hoy
está en poder de los herederos de don Juan de Montufar , sin
otros muchos quadros en sitios públicos, y secretos , que acre-
ditan la eminencia de su pincel. Tuvo también, mucha gracia
para historiejas de mediano tamaño ^ <]ue. las hizo con exce-
lencia, de las quales hay algunas en el Buen-Retiro, y espe-
cialmente una de la resurrección de. la carne , cosa maravillo-
sa , donde se ven muchos cadáveres salir de los sepulcros;
otros a nvsdio vestir los huesos de carne; otros ya enteramen-
te resucitados , que es cierto es un quadro de extremado ca-
pricho , y habilidad. Túvola también en pintar bodegoncillos,
de que yo he visto algunos en poder de un aficionado , cosa
excelente. Murió en esta Corte año de mil seiscientos y ciri-^
cuenta y *is , y á los cincuenta y siete de su edad.
PE-
tor.
Fué excelente pin-
Sus otras.
^.•^■%■H\^
. Murió én Madrid
año de i ó 5 6.
470 VIDAS DE LOS PINTORES,
Fué natural de Ma-
drid , y discípulo de
Carducha.
Sus ohras.
Su muerte año de
1657-
XCIV.
PEDRO DE O BREGÓN, PINTOR.
_lr cdro de Obregon , pintor insigne , natural , y vecino de
esta villa de Madrid , fué discípulo de Yicencio Carducho , y
de los que mas acreditaron su escuela : hizo muchas obras ex-
celentes para casas particulares ; y aunque en público tiene po-
cas , basta sola una , por superior, para hacerle digno de este
lugar. Y es la que está en un retablo , que hay en la Sala de
Profundis , antes del refectorio del convento de la Merced de
esta Corte , que es de la Trinidad Santísima , donde está el
Padre Eterno con su Hijo santísimo difunto en los brazos pa-
ra nuestro remedio , y el Espíritu Santo arriba , según aquel
texto de san Juan : Sic Dais dilextt mundtim , iit Filimn
sunm iinigenitiim daret. Es , cierto , cosa maravillosa , y está
firmado año de 1657. Son también de su mano los dos qua-
dros de san Joachin , y santa Ana , que están á los lados de
la efigie de la Concepción purísima en la parroquial de Santa
Cruz , que acreditan bien la eminente habilidad de su artífice.
Murió poco después de dicho año, de mas de sesenta de
edad : tuvo un hijo Sacerdote , don Marcos de Obregon , que
fué Abridor de buril , y murió muy anciano pocos años ha
en esta Corte.
xcv.
FRANCISCO GASSEN, PINTOR,
JT rancisco Gassen , natural del Principado de Cataluña , fué
pintor insigne, y niuy semejante á Pedro Cuquet su paisa-
no , y compañero en obras 5 y así pintaron juntos los lienzos
del claustro de san Francisco de Paula , y de la vida del san-
to en su convento de la ciudad de Barcelona , y la mitad de
los de la vida de san Agustín del claustro de su convento en
dicha ciudad , donde murió de edad de sesenta años , por el
de mil seiscientos y cincuenta y ocho. {
XCVI.
'' DON JUAN GALVAN, PINTOR. ■
Fué natural del rey- _L/on Juan Calvan , pintor excelente de Zaragoza , fué na-
Zan faZTro^ Z7- ^"'^^ "^^ ^^ ""^"^ '^^ ^'''^^^^ ' ^ '^^ ^'^'^ solariega en el reyno
fetlte'*Piutor.'^ ^^' ^^ Aragori , de muy antiguo solar , y de conocicte nobleza:
tu-
«'\
^t;:
Fué Catalán.
Sus oirás.
Su muerte año de
1658.
. Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 471.
tuvo muchos parientes caballeros de Hábito , especialmen-
te de san Juan , y se paseaba en su coche por Zaragoza con
mucha ostentación , y grandeza. Fué insigne en el arte de la j^^. ^^y^^.
Pintura , é hizo muchas , y admirables obras , con que gancí
crédito para los presentes , y futuros siglos , especialmente la
cúpula , que pintó á el olio de santa Justa , y Rutina en el
Aseu j y el quadro principal de los Carmelitas Descalzos de
santa Teresa, que es la Trinidad de la tierra, uno y otro de
muy excelente gusto , y grato colorido. Aprendió esta Arte Aprendió en Roma.
en Roma , en que salió muy aventajado : y así son sus pin-
turas muy estimadas en todo el reyno de Aragón , y fuera de
él. Murió en Zaragoza por los años de mil seiscientos y cin- ^¡^ muerte a/ío de
cuenta y ocho , á los sesenta de su edad. ' . i6r8.
G
XCVIL
CHRISTOBAL VELA , PINTOR.
^hristobal Vela , natural de la ciudad de Jaén , y vecino de Ftié natural de
h de Córdoba , fué pintor de muy buena habilidad; y aun-- Jaén,) vecino de Cor-
que tuvo en dicha ciudad algunos principios en la escuela de
Pablo de Céspedes , pasó á Madrid , donde se acabó de per-
lícionar en la de Vicencio Carducho , y llegó á ser muy buen Fué muy gran di-
inventor, y gran dibuxante , aunque de poco gusto en el co- buzante.
lorido. Volvió á Córdoba , donde hizo muchas obras públi- ^^^ ^^ ^/ _
cas , y en especial la de la iglesia , y claustro del convento de doba. ■ ■
san Agustín, donde hay de su mano innumerables pinturas,
asi de historias , como de figuras solas., cosa excelente, en es-
pecial algunos Profetas , con bien raros , y caprichosos trages.
También son de su mano los quadros antiguos , que estuvie-
ron en la capilla mayor de aquella santa iglesia , y los dos
quadros , que están en el hospitalico de los santos mártires
Aoisclo , y Victoria, junto á la puerta de Colodro ; que ha-»
biendose hecho para dicha santa iglesia , parecieron tan dea- ''
mesurados , que no sirvieron , y se colocaron en dicha ermi»
ta , donde como les falta la altura , y distancia que debian te- é
ner , parecen unos gigantes. Murió en dicha ciudad año de Su muerte año de
mil seiscientos, y cincuenta y ocho, á los sesenta de su edad, 1658.
con poca diferencia , y fué desgraciadamente , porque tenien-
do en su casa un jardinico , á que era tan ahcionado , que
gustaba no solo de regarlo por su mano , sino también sacar
el agua del pozo , por hacer exercicio , para lo qual tenia dos
cubos de cobre , puesto cada uno al extremo de la soga ; sii- Notable desgracia
cedió que quiso beber de uno de ellos , para lo qual lo sope- de su muerte.
só un poco , y en este tiempo se llenó de presto el de abaxo,
y se hundió tan rápidamente, que arrebatando el cubo de
ar-
472 VIDAS DE LOS PINTORES,
arriba, le dio tal golpe á Christobal en la garganta con el bor^
de , que le rompió una arteria, de lo qual murió sin remedio
aquella noche , y sin poder recibir el Santo Viatico , no sien-
do posible restañar la sangre , que incesantemente echaba.
Fué natural de Ma-
drid , y discipilo de
Carducha.
Sus obras.
Fué maestro de
Carreño.
Otras obras suyas
en Alcalá de Hena-
res.
Su muerte año de
1659.
B.
Fué Juez de aque-
lla Audiencia , y ex-
celente pintor.
XCVIII.
BARTOLOMÉ ROMÁN, PINTOR.
Bartolomé Román , natural , y vecino de esta villa de Ma-
drid , fué discípulo de Vicencio Carducho , y de los mas ade-
lantados que tuvo , bien que se perficionó en la escuela de
VelazquCü , como lo acredita el quadro que está sobre los ca-
xones de la sacristía del real convento de la Encarnación de
esta Corte , cuyo asunto es aquella misteriosa parábola de las
Nupcias , que Christo Señor nuestro predicó , para exemplo
del ornato , y disposición con que debemos llegar á la Mesa
al Soberano Sacramento de la Eucaristía , quando el Padre
de Familias mandó arrojar á las tinieblas exteriores á aquel
infeliz que no traia el vestido nupcial •■, cuyo asunto está deli-
neado con tan superior magisterio , que por solo esta obra so
constituye acreedor de este lugar ;, y también por haber si-
do segundo maestro de don Juan Carreño.
Hizo otras muchas obras públicas , y particulares , con
que dilató su nombre , y especialmente en Alcalá de Hena-
res en la capilla de san DiegA , de aquel célebre convento de
la Observancia de N. P. S. Francisco , $on de su mano todas
aquellas pinturas , excepto la áe san Francisco en la impre-
sión de las llagas , que es de Alonso Cano ; pues la de san
Antonio , aunque la comenzó Cano , la acabó Reman. Tam-
bién son de su mano las quatro pinturas de los ángulos del
claustro del colegio de Doña María de Aragón en esta Cor-
te , que las otras son de los principios de Carreño , y de Bu-
genio Caxés. Y también en la sacristía de los Padres Cay^a-
nos de esta Corte hay un san Pedro llorando , hecho de su
mano , con tal blandura , y relievo , que parece cosa de Ru-
bens. Murió en esta Corte por los años de mil seiscientos y
cincuenta y nueve , á los sesenta y uflo de sü edad.
XCIX.
MICIER PABLO , PINTOR , Y JUEZ DE LA
M
Ciudad' d¿ Zaragoza.
icier Pablo fué Juez de aquella Real Audiencia de Za-
ragQza , donde llevado de su afición aprendió el Arte de
la
oa
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 473
la Pintura , en que llegó i ser excelente , como lo manifiesta,
entre otros muchos , el cjuadro que hizo para el oratorio del Sus obras.
Conde de san Clemente , muy celebrado de todos los artífi-
ces , y tasado con grande estimación. Murió en dicha ciudad Su muerte año dt
por los años de mil seiscientos y cincuenta y nucve, y. á los 1659.
setenta y seis de su edad.
c.
ANTONIO DE HORFE LIN , PINTOR.
A.
.ntonio de Horfelin fué natural , y vecino de la ciudad de
Zaragoza , de donde habiendo tenido algunos principios en
el Arte de la Pintura , pasó á Roma , deseando su mayor
adelantamiento, conio lo consiguió, con su, grande aplica-:
cion i el estudio de esta Arte ; y después de algunos años
volvió á Zaragoza , donde dio testimonio de su eminente ha-
bilidad en diferentes obras, especialmente en el quadro de san
Joscph de los carpinteros , y los dos colaterales de la iglesia
de los Agustinos Descalzos , que uno y otro son cosa exce-
lente. Murió en dicha ciudad por los años de mil seiscientos
y sesenta , y á loa sesema y tres de su edad.
Fué natural de Za-
ragoza.
Pasó á estudiar á
Roma.
Folvió d Zarago-
za , donde hizo varias
obras.
Su muerte año de
1660.
CL
JUAN VANBERBAMEN , PINTOR.
j
uan Vanderhamen y León , pintor de los averitajados de
su tiempo , fué naturalde esta villa de Madrid : su padre era
flamenco, y pintor, de quien se tiene por cierto donde apren-
dió el Arte de la Pintura , su madre era española ; y fué tan
notorio el crédito de Vanderhamen en la facultad de la Pirix
tura , que Montalvan en su libro de Para todos , le numera
entre los excelerites ingenios de Madrid , donde elogiando sus
pinceles, dice : que en el dibuxo , en e] cfilorido , y eri 1q
historiado aventajó á la naturaleza ; bien que si lo hubiera di-
cho Velazquez , ú otro pintorde. su tiempo , me hiciera mas
fuerza , porque no dexó de tener alguna sequedad de la ma-
nera antigua flartié;ñcá; pero de buen gusto..Diáe también que
hizo extremados versos castellanos , con que probó el paren-
tesco" que tienén.la Pintura V y h Poeáía 5 énj esto ine con-
.vence mas. Es obra de su mano un quadro que está en un
ángulo del claustro de san Gil de esta Corte áe. nuestra Seño-
ra con el Niño Jesús , y san Antonio , quan.do.>lQg.ró aquel
JTom. III. Ooo cs-
Fué natural de
Madrid , su fadre
era flamenco.
Fué muy avenía'
jado en la Pintura.'
Elogio que le hizo
Montalvan.
Sus obras.
Elogio que
Lo^.
le hiz
•e de Vega.
Su muerte año de
1660.
474 VIDAS DE LOS PINTORES,
estupendo favor , que verdaderamente está hecho con extre-
mado gusto , y muy de sus primeros años , pues está tirmádo
del año de 1 628 , y lo cierto es que se anticipó á su edad.
No son menos excelentes seis quadros de á dos varas de
la vida , y pasión de Christo Señor nuestro , que están en la
santa Cartuxa del Paular ; y otros hay en esta Corte en el
claustro de la Santísima Trinidad , entre los de Eugenio Ca-
xés , sin otros muchos en diferentes partes , que son poco co-
nocidos. Fué su habilidad muy universal , pues no se reduxo
solo á la liistoria , sino también á los retratos , que los hizo
excelentes j y asimismo las frutas , flores , paises, y bodegon-
cillos , de que yo tengo dos de su mano grandemente hechos;
pero en las flores- fué tan eminente , que por tal le celebra
Pacheco en su libro de la Pintura , fol. 4:2 1 . Y así fué muy
digno , no solo del referido elogio de Montalvan , sino de otro
no menos apreciable del gran Lope de Vega , que dice así :
SONETO.
Sí quando coronado de laureles ,
Copias y Vander , la Primavera amena ,
El lirio azul , la candida azucena ,
Aíurtnura la ignóramela tus pinceles :
Sepa la envidia , castellano Apeles ,
Que en una tabla , de tusjlores llena ,
Cantó una vez , burlada , filomena ,
Y libaron abejas tus claveles.
Pero si las historias vencedoras
De quanto admira en únicos pintores y
JSÍo vencen las envidias detractaras ,
Y callan tus retratos sus favores ;
Vuelvan por ti , Vander , tantas auroras ,
Que te coronan di tus mismas Jior es.
Murió pues nuestro Vander en esta Corte de edad de se-
senta y seis años, en el de 1660. dexando inmortalizado su
nombre con los testimonios de sus eminentes obras : y fué
Archero del Señor Felipe Quarto.
Fué de "Nación ita-
liano, y discípulo de
Veranes , y pintor del
Rey.
Sus obras en esta
Corte.
A,
CU.
ANGELO NARDI, PINTOR.
.ngelo Nardi, pintor insigne italiano, fué discípulo de
Pablo Veronés , y vecino de esta villa de Madrid , donde vi-
vió muchos años , y fué Pintor del Señor Felipe Quarto. Hi-
zo muchas obras públicas , y particulares , en que se conoce la
es-
Y ESCPIÍTORES ESPAÑOLES. ^75.
escuela de Pablo Vefonés , como lo acredita el; quadto. ád
Ángel Custodio dé sw roano , que está junto al pulpito ca^ la
iglesia del Carmen' iUalzido de estaCorte, juntamenrc con ci
de encima^, que ás de Jesús , JVIaráa, y joseph. Y tanabaecs
otro muyigrande delA|iacimiento de Ghristo 6üñpci!iuestro^
que está en el retablo ae la Sala déBfofundis 4 junto ií.Ia'$a«»
cristia del convento de nuestro-Padre satj Francisco de c%ti.
Corte, que es excelentísimo quadro. Y otro de laíConcepa
don; purísima en k' sala de Culpas de la capilla de. Ja venera-
ble Orden. Tercera en dicha casaJYren la» fenformería de dU
eha ;veriei:able Orden' Tercera , sobre la mesa de^ cefettorio de»
las viudaside aquella habitación hay oiro cxceldríce-iquadro de»
la; Visitación devanea ilsabel. Y q los lados dél-ictabio de lal
capilla, de «anta I Teresa en la iglesia de' los Carmelitas Descal-
zos hay dos quadros suyos , el uno del Arcángel ;;san Miguel
y él otro del Ángel Custodio , cosa excelente, Y .también son
de su mano las pinturas de la capilla mayor delionvento de.
níiestra Señora de ^^rocha, y un quadro de la; Anunciata,
que está en la sacristíade la parroquial de san Justo. ' *i
. En Alcalá de Henares todas las pinturas del' retablo de
la capilla mayor délcobgio de la Compañía de Jesús son de
su mano : como también lo son las de todos los altarbs de-W "^''^^
iglesia. dé las Relij^iosas Bernardas de dicha ciudad. •. r , '.
\\X 3\i
Pinturas de An-
gelo en Alcalá de He-
Fué:compañorade Vicencio Calducho en el «pleyto que
siguió del Arte de la Pintura, sobre la exención. de la alcaba-
la ; y así les debe él Arte inmortal .gratitud por tan señalado
beneficio^ Murió nuestro Angelo en esta Corte por los años
de mil seiscientos y sesenta, y á los cincuenta y nueve de ea i<j6o
edad. a
jijoju'j vf ,?o!CIIL
'Defendió el fleyto
de la Fintura.
Su muerte año de
E=
ESTEVAKMARC, PINTOR.
-i
ürrcnte.
Tuvo genio extre-
mado para batallas.
^stevan Marc fué natural de Valencia , gran pintor , y dis- Fué natural de Va
cípulo de Pedro Orrente , en cuya escuela aprovechó mucho, ^^«^^'^ . / discípulo de
y. en especial tuvo gran genio para batallas , las quales hizo
con superior excelencia. Era de genio algo lun^co y atrona-
do ; y para poder pintar con propiedad algunos instrumentos
bélicos en las batallas , había recogido gran número de armas
y arneses , los quales tenia colgados en.su obrador , hasta la
caxa de guerra , lanzas, alfanges, y dardos : y poniéndose á
discurrir el lance de batalla que se le ofrecía pintar, se enfer-
vorizaba de suerte , que tomaba la caxa , ó el clarín , tocaba
a embestir , y echando mano de una cimitarra , ú otro instru-
mento , comenzaba, á disparar golpes , y cuchilladas por todo
el aposento ,. de suerte , que las paredes eran el blanco de sus
Tom. III. Ooo 2 iras.
Extravagancias de
su genio.
Desbarato que tu-
vo en el gobierno de su
casa.
Trabajos que jjasó
(on el su muger.
Caso célebre de
las extravagancias
de Estevan.
476 VIDAS DE LOS PINTTORES, ^
2rás , y aun los trastos no estaban seguros vde manera que el
mancebo que le asistía procuraba escapar el bulto quánto an-
tes, no fuera caso que participase de la colación que se repar-
tía ; y en estando poseído de este furor , hacía maravillas en.
j^s batallas y no siendo menos en oir^. historias , pues en la
capilla de. la Comunión de la parroípial de san Juan, del
Mercado hay un quadro suyo de la Cena de Christo Señor
nuestro cosa excelente. •, ,,
' No fué solo extravagante Estevan Mareen el furor áz
ks batallas , sino también desbaratada en el gobierno de su»
casa , y de su persona ; y así era poco aplicado al trabajo, sí-
no es quando le estimulaba el furor venático, ó lá. fuerza de
la necesidad. Solía pues salir por la mañana de su casa , y no
venir hasta muy á deshora de la noche. Su muger ,.que no
llevaba muy bien estas jornadas , recibíale ásperamente , y
á pocos lances venia á descargar la tempestad sobre ella. La '
pobre afligida consultó su trabajo con su confesor para ver
qué medio tomaría. El confesor como prudente je aconsejo
lo que debía , y fué , que lo llevase por amor de Dios , pues
veía imposibilitado el remedio , y que no le recibiese áspera-
mente , sino con mucha caricia y amor. Ella estudio muy
bien la lección , pero le salió siempre á la cara , que pensar
domesticar una fiera , es trabajo inútil sobre arriesgado , y así
le sucedieron lances graciosísimos , que por no ser muy de-
centes los omito. \K \-..u
Acaeció pues un día , que habiendo salido de casa muy
de mañana , sin dexar providencia alguna para comer , no vi-
^no hasta la una de la noche , y solo traxo unos peces que ce-
nar , V mandó
que
se los friesen luego. La
muger dixo que
no había aceyte : Dixole á Juan Conchillos , que entonces era
su discípulo , que fuese por él. Conchillos dixo : Señor á don-
de tengo de ir por el aceyte , sí están ya todas las tiendas cer-
radas ? Pues dame el aceyte de linaza , le dixo , que por Dios
que se han de freír con él : hízose así , y después de fritos los
peces, comenzaron á comer, y apenas los gustaron, quando
cada uno pensó echar las entrañas , porque el aceyte de lina-
za gustado 0% infame , y hervido es una peste. Estevan que
vio tal pistrage , cogió la cazuela con peces y todo , y tiróla
por la ventana. Conchíllos , que ya le conocía el humor , to-
mó el foguer , que así llaman en Valencia los alnafes , ó bra-
serillos de barro , y lo arrojó también por la ventana : díóle
tanto gusto esta acción á su maestro , que le abrazó , y levan-»
tó tan alto , diciendo : A visarro , J^er Deu, que tas fortatl
Pero el Conchíllos no las tuvo todas consigo , porque temió no
le arrojase á él por la ventana tras la cazuela , y el foguer. Des-
pués de todo esto dixo la muger : Y ^ue tenitn di so^ar ? qice
. inen-
• Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 477-.
tneñchíu vanes frechidcs per Dett: que mes j-opar , que esta,
/esta : dixo , y se metió en la cama. Todo lo qual supe yo
del mismo Conchillos , que quando le traté era ya hombre de
sesenta años , de muy buena razón , y de mucha verdad.
. Coa esta extravagancia vivió nuestro Este van Marc , pe-
ro 16 cierto es , que especialmente en las batallas hizo cosas
estupendas, y dignas de eterna memoria , de que hay riiuy
repetidos exemplares ,, que yo he visto en dicha ciudad en po-
der de algunos aficionados. Murió en ella por los años d&inil
seiscientos y sesenta , siendo ya de crecida edad. rriiA
.b. . .. o. ii;j ^¿ eoi i 1
CIV.
JUAN DE LA CORTE , PINTOR.
J: '-• ' a "s . a
uan de la Corte, .natural , y vecino de esta Villa de Ma-
drid, fué muy buen pmtor de países, batallas, y perspectivas^
como lo demuestran sus muchas obras, que están repartidas
por diferentes casas , y palacios dentro y fuera de esta Cortej
y especialmente en el Retiro en el saloncete. Fué pintor del
Rey , aunque no el de mas lucida habilidad ; pero en lo que
mas se aventajó fué en historietas pequeñas , ya de Fábulas,
ó ya de la Sagrada Escritura , con algún trozo de perspecti-
va , ó pais. Murió por el año de mü seiscientos y sesenta , y.
á los sesenta y tres de su edad.
cv.
DON JUAN BAUTISTA CRESCENCIO,
Pinfor y Arquitecto.
n
'on Juan Bautista Crescencio , hermano del Señor Car-
denal Crescencio , fué excelente pintor y arquitecto , de cuya
mano hay en palacio un lienzo de frutas y flores , que dan
testimonio de su excelente ingenio , y habilidad en este arte;
como también en el de la arquitectura lo manifestó en la mar
jravi llosa traza que dio para el panteón de san Lorenzo del
Escorial , cuya descripción pedia mas dilatado campo j y don-
de á 16. y á 17. del mes de Marzo del año pasado de 1654.
con vigilia , misa , y sermón , trasladó el Rey nuestro Señor
Don Felipe Quarto los Imperiales cuerpos del Augustísimo
Señor Emperador Carlos Quinto , y su religiosísirpa consor-
te la Serenísima Emperatriz Doña Isabel ; y el del muy pru-
dente Rey Don Felipe Segundo, y su consorte la Señora
Reyna Doña Ana ; y los del Señor Rey Don Felipe Terce-
ro, y su esclarecida consorte Doña Margarita de Austria; y
el
aJ fcVir.
Su muerte año de
1660. .,,,,, ^
Fué natural de
Madrid.
Sus obras.
Su muerte año de
i66ü.
Fué hermano del
Cardinal Crescencio,
y gran Pintor y Ar-
quitecto.
Hizo la traza del
Panteón del Escorial'.
Translación de los
Reales cuerdos á el
Panteón.
47^ VIDAS DE LOS PINTOJRES,
el Real cuerpo de la Reyna nuestra Séñota'Doña Isabel de
Borbon , primera esposa del Señor Felipe Quarto; quiea ha-
llándose tan bien servido del dicho don JuanBautista Cres-
Mercedesqueiehi- cencío, le honro con el Hábito del sagrado Orden^.y Cabar
zo el Rey d dotí Juan Hería de Santiago , y con el rítalo de Marques de la .Xorre;
Bautista Crescendo, y le hizo Otras muchas mercedes en premio ¡de lo que trabajo
en la superititendencia de las obras Reales de alcázares , y
palacios -, ademas de lo que se merecía por la recomendación
de su gran sangre , y eminente ingenio en todas las .buenas
Artes. Murió. en esta villa de Madrid añp de mil seiscientos y
sesenta , y á los sesenta y cinco de su edad.
..?
Su muerte año iit
1660.
0',1._
')\-i\
Fué natural de Se-
tilla.
jñnso de los ape-
llidos introducido en
Andalucía:
Fué oriundo de
Portugal.
Descendencia de
Velazi^uez.
Crianza de Felaz-
qtiez.
CVI.
DON DIEGO VELAZQUEZ DE STLVyi,
Cdbalkro de la Orden de Santiago , de -la Cámara de siu
Aíagestad , &c. En qite se incluye la "venida de Baibsn$>
t[\ d España, la di Miguel Colona , y Agustin 2A.i-<r^..yjy
teli y y' Jus obras í jy también . ía venidaiilib loq
l'J de J^oreli. j íis s-^i . jq¿t; ^{
§.1. - ■ ' ' '
NACIMIENTO , PADRES , PATRIA Y EDUCA-
cion de Velazquez en el Arte de- la Pintura. jí>í ¿oí a
De
'on Diego Velazquez de Silva nació el año de 1 594. en
la ínclita ciudad de Sevilla , entre quantas ilustra el sol cele-
bérrima; sus padres fueron Juan Rodríguez de Silva , y ■do-
ña Gerónima Velazquez : en ambos concurrieron prendas de
virtud , calidad , y nobleza , y ambos fueron naturales de Se-
' villa : usó mas del apellido de la madre , abuso introducido
en algunas partes del Andalucía , y que ocasiona grandes tro-
f>iezos en casos de pruebas : sus abuelos paternos fueron del
reyno de Portugal , de la nobilísima familia de los Silvas , á
quien dio este renombre Silvio Postximo hijo de Eneas Sil-
vio , de los Reyes de Alvalonga de quien proceden por tra-
dición inmemorial. Sus mayores sirvieron á los Reyes de
aquel reyno , y experimentaron el imperio de los hados : as-
cendieron á dignidades grandes j fulminó la suerte sus iras;
alteró su estado , descendiendo desde su eminencia á padecer
infortunios ; no les dexaron otros mayorazgos mas que sus
servicios , y valor, teniendo siempre por norte los méritos de
sus progenitores.
Tiene la nobleza principio de la virtud de alguno de
nuestros mayores , pero la generosidad se deriva de no dege-
'- ne-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 479
nerar de aquella primera naturaleza. Velazquez desde los pri-
meros arios dio indicios de su buen natural , y de la buena
sangre que estaba latiendo en sus vcna^, aunque en modera-
da fortuna; sus padres le criaron, bien que sin ornato y gran-
deza , con la leche del temor de Dios ; aplicóse á el estudio
de las buenas letras , excediendo en la noticia de las lenguas,
y en la tílosofía á muchos de su tiempo. Dio muestras de
particular inclinación á pintar ; y aunque descubrió ingenio,
prontitud , y docilidad para qualquicra científe , para esta la
tenia mayor ; de suerte , que los cartapacios de los estudios le
servian á veces de borradores para sus ideas. Su viveza impri-
mió en los pechos de sus padres opinión muy alta de su in-
genio , que después con el transcurso de los años desempeñó
tan aventajadamente. Dexaronle seguir su inclinación , sin que
se adelantase en otros estudios , porque á estos le hallaban ya
dedicado con propensión natural, ó fuerza de su destino. En-
tregáronle á la disciplina de Francisco de Herrera, i quien en
Andalucía llaman Herrera el Viejo , hombre rígido , y de poca
piedad , mas en la Pintura y otras Artes de consumado gusto.
A poco tiempo dexó esta escuela , y siguió la de Fran-
cisco Pacheco , persona de singular virtud , y de mucha eru-
dición , é inteligencia en la Pintura , de la qual escribió varios
libros , y compuso muy elegantes poesías , siendo celebrado
de todos los escritores de su tiempo.
Era la casa de Pacheco cárcel dorada del Arte, academia,
y escuela de los mayores ingenios de Sevilla. Y así Diego
Velazquez vívia gustoso en el continuo exercicio del dibuxo,
primer elemento de la Pintura , y puerta principal del Arte.
Así nos lo dice el mismo Pacheco ' con la sencillez , y lla-(
neza que acostumbra , y con la verdad de maestro. Co?i esta
doctrina , dice , se crió mi yerno Diego Velazquez de Silva,
siendo muchacho , el qual ^ tenia cohechado un aldeanillo,
que le servia de modelo en diversas acciones y posturas; ya
llorando ^ ya riendo , sin perdonar dificultad alguna. Y hizo
por él muchas de carbón , y realce en papel azul , y de otros
muchos naturales , con que grangeó la certeza en el retra^
tar. Inclinóse á pintar con singularísimo capricho , y notable
genio , animales , aves , pescaderías , y bodegones con la per-
fecta imitación del natural , con bellos países , y figuras : di-
ferencias de comida , y bebida ; frutas , y alhajas pobres , y
humildes , con tanta valentía , dibuxo , y colorido , que pa-
recían naturales , alzándose con esta parte , sin dexar lugar á
otro , con que grangeó grande fama , y digna estimación en
sus obras , de las quales no se nos debe pasar en silencio
la
I Pacheco Arte de la Pintura , cap. 8.
Estudios de Velaz-
quez en las buenas le-
tras , y fdosojia.
Principios de Ve-
lazquez en la Pintura
en casa de Herrera
el viejo.
Pasa Velazquez á
la escuela de Pacheco.
Escuela de Pache-
co.
Primeros estudios
de Velazquez.
48o' VIDAS DE LOS PINTORES,
Pintura céklre dd 1a pintura que llaman del aguador : el qual es un viejo muy mal
aguador de Viíaz- vestido , y con un sayo vil , y roto , que se le descubría el
(¡uez. pecho , y vientre congas costras., y callos duros, y fuertes, y
junto á sí tiene un muchacho á quien da de beber, i esta ha
sido tan Celebrada , que se ha conservado hasta estos tiempos
en el palacio del Buen-Retiro.
Otras pinturas de Otra pintura hizo de dos pobres comiendo en una hu-
liostcrias de Vdaz- milde mesilla , en que hay diferentes vasos de barro , naran-
qtiez. jas , pan , y otífs cosas , todo observado con diligencia estra-
ña. Semejante á esta es otra de un muchacho mal vestido,
con una monterilla en la cabeza , contando dineros sobre una
mesa , y con la siniestra mano haciendo la cuenta con los de-
dos con particular cuidado ; y con él está un perro detras,
atisvando unos dentones , y otros pescados , como sardinas,
que están sobre la mesa ; también hay en ella una lechuga ro-
mana , que en Madrid llaman cogollos , y un caldero boca
abaxo'i al lado izquierdo está un vasar con dos tablas j en ¡a
primera están unos arencones , y una hogaza de pan de Se-
villa sobre un paño blanco ; en la segunda están dos platos
de barro blanco, y una alcuzilla de barro con vidriado verde;
y en esta pintura puso su nombre , aunque ya esta' muy con-
Otra pintura de sumido , y borrado con el tiempo. Igual á esta es otra , don-
bodcponcillo. de se ve un tablero , que sirve de mesa , con un alnafe , y en-
cima una olla hirviendo, y tapada^on una escudilla, que
se ve la lumbre , las llamas , y centellas vivamente , un pero-
lillo estañado , una alcarraza , unos platos , y escudillas , un
jarro vidriado , un almirez con su mano , y ufia cabeza de
ajos junto á él , y en el muro se divisa colgada de una escar-
pia una esportilla con un trapo , y otras baratijas , y por guar-
da de ésto un muchacho con una jarra en la mano , y en la
cabeza una escofieta , con que representa con su villanísimo
trage un sugeto muy ridículo, y^ gracioso.
A esto tono eran todas las cosas que hacia en aquel tiem-
po nuestro \'^clazqucz , por diferenciarse de todos , y seguir
nuevo rumbo : conociendo que le habían cogido el barloven-
to el Ticiano , Alberto , Rafael , y otros , y que estaba mas
viva la fama, quando muertos ellos , valióse de'su caprichosa
inventiva , dando en pintar cosas rústicas á lo valentón , con
luces, y colores estrañas. Objetáronle algunos el no pintar con
suavidad , y hermosura asuntos de mas seriedad , en que po-
día emular á Rafael de Urbino , y satisfizo 'galantemente di-
ResDuestaimreiio- '^í'^^do : Qz/f mas q^iieria ,:s(r primero en aqiidla grosería^
sa de Veluz.c¡uez d í?""^ segundo en la delicadeza.
uíia ohjeiion. Celebrados han sido los que en esta especie de pintura
han salido eminentes , y de consumado gusto. No solo nuestro
Velazquez siguió dictamen tan baxo : muchos ha habido , lle-
va-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 481
-vados de esta afición , y genio particular de v.} idea ; pues Pí- Pireico, pintor de
reico , célebre pintor de la antigüedad , dice Plinio ' , que si- ^"^'J"»--*^ '^^ ^^ ^¡^^i-
guiendo cosas humildes , alcanzó suma gloria , y grande esti^ '^"' '^ '
macion en sus obras : por lo qual le dieron por sobrenombre
Riparografos , dicción griega , que quiere decir pintor de
cosas baxas y groseras.
Con estos principios , y los retratos , que los hacia exce-
lentes, no contentándose solo con que fuesen parecidos en ex^
tremo, sino expresar el ayre, y movimiento del sugcro, que
tanta era su eminencia , halló la verdadera imitación del natu-
ral , alentando los ánimos de muchos á seguirle con su pode-
roso exemplo , como refiere Pacheco 2 , por haberle sucedido
á él , pintando cosas de esta especie á su imitación.
Compitió Velazquez con Carabagio en la valentía del
pintar , y fué igual con Pacheco en lo especulativo, A aquel
estimó por lo esquisito , y por la agudeza de su ingenio , y á
este eligió por maestro , por el conocimiento de sus estudios,
que le constituían digno de su elección. Traian de Italia á
Sevilla algunas pinturas , las quales daban grande aliento i
Velazquez a intentar no menores empresas con su ingenio.
Eran de aquellos artífices que en aquella edad florecían ; un .
Pomerancio , Caballero Ballioni , el Lanfranco , Ribera , Gui-
do , y otros. Las que causaban a su vista mayor armonía Luis Tristan muy
eran las de Luis Trisun, discípulo de Dominico Greco, pin- celebrado , y seguido
tor de Toledo , por tener rumbo semejante á su humor , por ^ elazqiuz.
lo estraño del pensar , y viveza de los conceptos ; y por esta
causa se declaró imitador suyo , y dexó de seguir la manera
de su maestro , habiendo conocido muy desde el principio no
convenirle modo de pintar tan tibio , aunque lleno de erudi-
ción , y dibuxo , por ser contrario á su natural altivo , y afi-
cionado á grandeza. Dieronle el nombre de segundo Caraba-
gio , por contrahacer en sus obras el natural felizmente , y
con tanta propiedad , teniéndole delante para todo , y en to-
do tiempo. En los retratos imitó á Dominico Greco , porque
sus cabezas en su estimación nunca podian ser bastantemente
celebradas ; y á la verdad tenia razón en todo aquello que no
participó de la estravagancia en que deliró á lo último , por-
que del Griego podemos decir , que lo que hizo bim , ningn- Definición de las
no lo hizo mejor ', y lo que hizo mal , líinguno lo hizo peor, obras de Griego.
"V últimamente lucio el Arte Velazquez con la energía de los
Griegos , con la diligencia de los Romanos , y con la ternu-
ra de los Venecianos , y Españoles , en cuyas obras se trans-
formó de suerte , que si faltara el número inmenso de ellas,
se pudieran conocer en el breve mapa de las suyas.
Tom. III. Ppp Exer-
I Piin. nat. hist. Jib. 3J. c. lo. s Pach. lib. 3, de la Pint. c. %,
Estudio de Velaz-
qttez. en los libros de
la Pintura.
T'^dazq^uez incan-
sable en el estudio de
la Pintura.
Casamiento de Ve-
lazquez.
482 VIDAS DE LOS PINTORES;f
Excrcitabáse en la lección de varios autores, que han es-
crito de la Pintura elegantes preceptos : inquiría ea Alberto
Durero la. simetría del cuerpo humano ; en Andrés Bexalio
la anatomía ; en Juan Bautista Porta la íisionomia ; la pers-
pectiva en Daniel Bárbaro j la geometría en Euclides ; la
aritmética en Moya ; la arquitectura en Vitruvio, y el Víno-
la y otros autores, en quienes y con solicitud de abeja, escogía
ingeniosamente para su uso , y para provecho de k' posteri-
dad , lo mas conveniente y perfecto. La nobleza de la Pintu-
ra examinaba en Romano Alberti , escrita á instancias de la
Academia Romana , y venerable Hermandad del glorioso
Evangelista san Lucas : con la idea que escríbid Federico Zú-
caro de los pintores ilustraba la suya , y la adornaba con los
preceptos de Juan Bautista Armenini. Y á executarlos con
presteza y brevedad aprendía en Micael Angelo Viondo. El
Vasarí le animaba con las vidas de los pintores ilustres ; y el
Riposo de Rafael Borghíni le constituía erudito pintor. Ador-
nóse también con la noticia de Sagradas, y Humanas Letras,
y otras cosas importantes, para fecundar la mente con todo li-
nage de erudición , y noticia universal de las Artes. Asi lo acón-
. seja León Baustista Alberti por estas palabras : yV/J ben vorrei^
che/ Pittore fosse dotto , quanto possibil fos se , in ttite /*
Arte Liberali; md sopra tuto gli desidero che sin perito
ne la Geometría. Era también familiar , y amigo de los poe-
tas , y de los oradores , porque de semejantes ingenios recibía
ornamento grande para sus composiciones.
Y finalmente era Velazquez tan estudioso , como reque-
ría la dificultad de esta Arte , perseverando en ella sin aten-
der á mas que la gloría y alabanza que con la sabiduría se ad-
quiere , fiando en el tiempo, y el trabajo, que nunca dexa-
ron de dar honroso premio al que le busca. Cinco años tuvo
de educación , y en ellos adelantó las obras i su edad. Tomó
estado , escogiendo para su gusto y honor á Doña Juana Pa-
checo , hija de Francisco Pacheco , Familiar del Santo Ofi*
cío del número de Sevilla , y de familia muy calificada. Ex-
cedió Velazquez á su suegro y maestro en el Arte , sin que le
causase emulación ni envidia; antes lo regulaba , y con razón,
por gloria propia : así lo confiesa él mismo , donde también
se lamenta de alguno que quería atribuirse á sí la honra de
haber sido el preceptor , quitándole la corona de sus postre-
ros años , pues pasaban quando lo escribió , de setenta ; y ha-
biendo hecho un elogio de Rómulo Cincinnato , y entre Otros,
de Pedro Pablo Rubens, dice ' : Diego Velazquez de Sil-
va , mi yerno j ocupa con razón el tercer lugar , d quien deS'
^iies
I Pacheco lib. i. de la Pintura capr9.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 483
füts de cinco años de educación y ensena vza , en sé con mi
hija, movido de su virtud ^ limpieza, y buenas partes , y de
Í4i esperanzas de su natural , y grande ingenio-, y porque
es mayor la honra de maestro , que la de suegro , ha sido
justo estorbar el atrevimiento de alguno que se quiere atri-
huir esta gloria , quitándome la corona de mis postreros
años. No tengo por mengua aventajarse el discípulo al
maestro , habiendo dicho la verdad , que es mayor. No per-
dió Leonardo de Vinci en tener d Rafael por discípulo ; ni
Jorge de Castelfranco d Ticiano ; ni Platón d ÁristúteleSy
pues no le quitó el renombre de divino. Esto se escribe , no
tanto por alabar el sugeto presente ; que tendrá otro lugar y
qtianto por Ja grandeza del arte de la Pintura \y mucho
mas por reconocimiento ,y reverencia d la Católica Jvla ges-
tad de nuestro Gran Aíonarca Felipe Quarto , d qjiien el
cielo guarde infinitos años , pues de su liberal mano ha re-
cibido ,y recibe tantos honores.
S. II.
DEL PRIMERO Y SEGUNDO VI AGE
que hizo Velazquez d Madrid.
JLin* estos exercidos divertía Velazquez los años de su ju-
ventud , mas no se olvidó la fortuna de sus méritos , pues
revolviéndose el Universo, fué preciso que también alterase su
sosiego. Nadie está tan olvidado , que algún dia no se acuer-
de de él la fortuna , ó para derribarle de su felicidad , d para
levantar su dicha á nuevas prosperidades. -^ Quien murió en
el mismo estado en que abrió los ojos , para reconocerse frá-
gil porción de su primera madre la tierra ? Puso suspensión i
sus estudios, y quiso en la Corte hacer demostración del va-
lor de su ingenio , y adelantarse en el Arte , viendo las pin-
turas admirables de palacio, y otros Sitios Reales, templos,
y casas de Sefiores, junto con las del Real Monasterio de san
Lorenzo el Real, octava de las maravillas del mundo, y pri-
mera en dignidad : obra digna del gran Monarca , y segundo
Salomón Felipe Segundo , Rey de las Espartas.
Partió al hn Velazquez de Sevilla acompañado solo de
un criado, dispuso su camino para Madrid , Corte de los Re-
yes de España , y noble teatro de los mayores ingenios del
orbe. Llegó á ella por el mes de Abril del año de mil seis-
cientos y veinte y dos, aquí se declaró la felicidad por su par-
te : visitáronle muchos nobles , unos movidos de la amistad,
otros de las noticias que tenían de su habilidad , y grande in-
genio : fué muy agasajado de los dos hermanos Don Luis , y
Tom. III. Ppp 2 Don
Ingenuidad , )^ mo-
destia de Paclieco.
San Lorenzo del
Escorial octava ma-
ravilla.
Viage primero que
hizo f-'ílazqueza Ala-
drid.
Fué muy bien re-
cibido Velazquez en
Madrid.
d Sevilla.
Tlihió Kehzquez
d Madrid , llamado
del Señor Conde i)«-
auí de Olivares.
Primer retrato que
hizo l^elazquez del
Señor Feli^H Quarto.
JDescripcion del re-
trato del Kty , que lii-
ZO Velazquez.
Retrato que hizo
JU'lazquez del Pnnci-
pe de irales.
484 VIDAS DE LOS PINTORES,
Don Melchor de ÍMcazar , florido ingeaip; sevillano,. ^u€
murió en la Corte de 37. años, el de 1 6 s 5 ...llorado de, las
Musas con debidos lamentos , por faltarles en el uno, d.^ §us
íiiayores laureles. Mostrósele particularmente afecto Don Juan
de Fonscca y Figueroa, Sumiller de Cortitiade su Magestad,
Maestre Escuela , y Canónigo de Sevilla , Varón clarj.simo,
que con la agudeza de su ingenio, y mucha erudición ,nQ
desdeñaba el exercicio noble de la Pintura , y muy aficiona-
do á la de Velazquez. Hizo este á instancia de Francisco Pa^
checo su suegro , un retrato del insigne ,.y^ admirable Poeta
don Luis de Gongora y Argote, Racionero de la santa Igle^
sia de Córdoba , y Capellán de honor de su Magestad , que
fué muy celebrado de todos los cortesanos , aunque de aque-
lla manera suya , que degenera de la última. Y no habiendo
tenido por entonces ocasión de retratar i Jos Reyes , aunque
lo procuró , se volvió á su patria.
El año de 1623. fué llamado del mesmo Don Juan de
Fonseca, librándole una ayuda de costa de 50. ducados por
orden de don Gaspar de Guzman , Conde de Olivares , y
Duque de san Lucar, gran Canciller , Camarero mayor , y
valido del Señor Felipe Quarto : hospedóse en su casa , don-
de fué bien regalado , y servido ; hizo su retrato , llevólo á
palacio aquella noche un hijo del Conde de Peñaranda , Ca-
marero del Serenísimo Señor Cardenal , y en una hora lo vie-
ron todos los Grandes , y los Señores Infantes Don Carlos,
y Cardenal Don Fernando , y el Rey , que fué la mayor ca-
lificación que tuvo. Ordenóse que retratase al Señor Infante;
pero pareció mas conveniente hacer el de su Magestad pri-
mero , aunque no pudo ser tan presto , por grandes ocupacio-
nes; en efecto se hizo en 30. de Agosto de 1623. años i
gusto de su Magestad , y de los Señores Infantes , y del Con-
de Duque , que afirmó no haber retratado al Rey ninguno
hasta entonces , habiéndolo emprehcndido Vicencio Cardu-
chi., y Bartolomé su hermano. Angelo Nardi, Eugenio Ca-
xés , y Joseph Leonardo , y lo mismo sintieron todos los Se-
ñores que lo vieron , como don Juan Hurtado de Mendoza
Duque del Infantado Mayordomo mayor , el Almirante de
Castilla , y el Duque de Uceda , el Conde de Saldaña , el
Marques de Castel- Rodrigo, el Marques del Carpió, y otros
Señores. Estaba su Magestad en el retrato armado , y sobre
un caballo hermoso , todo hecho con el estudio y cuidado
que requeria tan grande asunto, en quadro grande, de la pro-
porción del natural , y por él imitado hasta el pais. Hizo tam-
bién de camino un bosquexo del Serenísimo Señor Don Car-
Ios , Príncipe de Gales , Jurado Rey de Escocia , hijo único,
y heredero de los reynos , y dominios de Jacobo , Rey de la
Gran
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 485
Gran Bretaña , Escocia \ y Irlanda , que á la sa¿on' estaba en
la Corte , y aposentado en palacio-, dióle cien escudos á Die-
go Velazquez , honrándole con singulares muestran de amor,
por ser este Príncipe aficionadísimo á la Pintura^ Escribió la
entrada de este Príncif>e en Madrid Gil González Dávila, Co-
ronista de su Magestad , que fué Viernes á 1 7. de Marzo del
añodei6ó3i. ?> on>;.b 7 /■ ;J
Alentóle desde luego el Señor Conde-Duque de Oliva^
res á h honra de la patria , y prometióle que él solo había de
retratar á su Magestad , y los demás retratos se mandarían re-
coger , gozando la misma preheminencia que tuvo Apelen,
que solo él podía pintar la imagen de Alexandro ; y Lisipo
esculpirla en bronce 5 y en marmol Pirgoteles : edicto bien
observado de los Griegos , como lo refiere Mario Equicok
de Albeto en su Libro c/e Natura , & Amore , lib. i.fol. 96.
Mandanle traer su casa á Madrid , y que se le despache
título de Pintor de Cámara último día de Octubre de 1623.
con veinte ducados«de salario al mes , y sus obras pagadas,
juntamente con médico , y botica , y casa de Aposento.
Después de esto , habiendo acabado Velazquez el retrato
de su Magestad á caballo , con tan ayrosa postura , tan arro-
gante , y brioso , que no cedia al de Apeles , que tanto cele-
braron las plumas de los Griegos , y de los Romanos , con
su licencia , y gusto se puso en la calle mayor , enfrente del
convento de san Felipe , con admiración de toda la Corte,
envidia de los del Arte , y emulación de la naturaleza. A cu-
yo asunto se hicieron grandes poemas , de los quales pone
algunos Pacheco en su Tratado de la Pintura , lib. i . cap. 8.
habiendo estado por este tiempo en Madrid, año de 1625.
como lo dice en su libro , pag. 430. Pero no es de omitir el
celebre Soneto del esclarecido ingenio don Juan Velez de
Guevara.
SONETO.
Pincel, que d lo atrevido ,ydlo fuerte
Les robas la verdad , tan bien fingida ,
Que la ferocidad en ti es temida ,
Y el agrado parece qiie divierte.
Di'i Retratas , o animas ; pues de suerte
JEsa copia Real está excedida ,
Que juzgara que el lienzo tiene vida ,
Como cupiera en lo insensible muerte.
Tanto el regio dominio , que ha heredado ,
£l retrato publica esclarecido ,
Que aun el mandar la vista le ha escuchado.
« «
ote
•' Mandato del B.ey
para'qttí ¡litr^ia-.o otro
lo retratase sino'l^e-
lazquaz.
Gages de Pintor de
Cámara 20. ducados
al mes.
Soneto de D. Juan
J^elez de Guevara a
el Retraía de su Ala-
gestad que hizo T'^e~
lazquez.
I Teatro de las grandezas de Madrid , c. 14. fol. 19$.
' 4^6 VIDAS DÉLOS PINT.O RES,/
Y ya que en el poder es parecido f ' .:
ío mas dificultoso has imitado , . y ^ ;,j,.
Que es mas fácil el ser obedecido.. "j--;^; ' .
Mandóle dar su Magestad i. don Diego Velazquez en esta
ocasión trecientos ducados de ayuda de costa, y una pensión
de otros trecientos, en que, para obtenerla, dispensó la San-
Casa de Aposento tidad del Papa Urbano Octavo •■, y el año de í 626. se siguió
aoo. ducados. al Año. la merced de casa de Aposento, que vale docieatos. ducados
■ -••^\,\ cada aiío. inori •
Tintura de la ex- Últimamente hizo de orden de su Magestad el lienzo de
pulsión de los Moris- la expulsión de los moriscos por el piadoso Rey Don Felipe
eos , de mano de V *■- Tercero , bien merecido castigo de tan infame , y sediciosa
azijxisz. gente; pues siendo infieles á Dios y al Rey, permanecían
obstinados en la secta Mahometana , y tenían inteligencia se-
creta con los turcos, y moros de Berbería para rebelarse.
^ Pintó don Diego Velazquez esta Historia en oposición
* de tres Pintores del Rey ' , Eugenio Caxés , Vicencio Gar-
duchi , y Angelo Nardi , y habiéndose ^aventajado á todos,
por parecer de las personas que para este efecto nombró su
Magestad , que fueron el Reverendo Padre Fray Juan Bau-
tista Maino , y don Juan Bautista Crescencio , Marques de
la Torre , fué elegido para colocarse en el Salón grande , don-
de hoy permanece.
Descrifciofide esta En el medio de este quadro está el Seííor Rey Felipe'
Pintura. Tercero armado , y con el bastón en la mano , señalando á
una tropa de hombres , mugeres , y niños , que llorosos van
conducidos por algunos soldados , y «á lo lejos unos carros , y
un pedazo de marina , con algunas embarcaciones para trans-
portarlos. Hay diversos autores que cj,e. esto tratan 2 j y algu-
nos aseguran que pasaban de ochocientos mil , y otros de no-
vecientos mil.
Figura moral de A la mano derecha del Rey está España , representada
España. en una magestuosa matrona , sentada al pie de un edificio, en
la diestra mano tiene un escudo, y unos dardos , y en la si-
niestra unas espigas , armada á lo romano , y á sus pies esta
incripcion en el zócalo.
Philippo III. Hispan. Regi Cathol. Regtim pientissi-
mo , Bélgico , Gtrm. Afric. Pacis , & Jiis tifie cultori; pii-
blicee quietis assertori j ob eliminatosfaeliciter 2^aiiros , Thi-
• lipiis IV. robore ac virttite magnus , in tnagnis maximus^
ad maiora natus ,propter antiq. tanti paren tis , & pietatiSy
observantieeque ergo trophaiim hoc erigit auno 162 j.
Acabóle Velazquez en el dicho año , como se califica de
Ja
I Pachecoüb.a.delaPint.cap. 2 El P. Ordono,y el Mercuiio
8. fol. 117, Francés, y otros.
y ESCULTORES ESPAÑOLES. 4^7
h fiema que puso en una virola, que fingióicn la .'grada infe*
fior , que dice así : Djciaciis Velazipiez Hispaícnsis. Pluíip.
-IV. Rígis Hispan. Pictor,ipsíusqtiejitssa.f¿í¡tjannoj^^
En este año le hizo merced su Magostad á Velaaqifó'z ák Merced de Ugier
la Plaza de Ugier de Cámara , corr sus gagcsv^ticio *nuy de Cámara con ¿ages
honroso, como conís^a en ios libros de los asitcúos de laKcal ^ azijue^.
Junta del Bureo. Y el año de 16:28. hallándose su Magesíad Merced de la^a-
bien servido, y agradado de las buenas ■ pactes de VclazqvKíz, f'o" de Cámara la.
le hizo merced de la ración de Cámara de doce reales cada '>'^'^'^'^ aula-- dia ; -y
dia,y''de un vestuario de noventa ducados xrada año. ■ í"-j '^'^^^^^ «^ U&^o. du-
V • - ■ ' T- - T^ 1 11 I 1 r» 1 cados cada ano a don
En este mismo ano vmo a Jispana Pedro Pablo Kubens, Dú-go Felazquez
monstruo de ingenio , de habilidad , y de fortmva' • , como ló ' p'cnfdd de Rnbens
dicen diferentes autores , y lo publican sus, obráis, ■ por Emba^ 'd Es^andjwi- Emha-
xador Extraordinario . del Rey de Inglateriia ,> á tratar de las -rador Extraordina^
paces con España, por disposición del Señor Archiduque ^^°-
Alberto, y la Serenísmia Señora Doña Isabel Ciara Eugcjiia . -(.si-t ■-)
su esposa, por lo mucho que estimaban á Rubens, y por la \ ^\ >.,<>; \ -^
gran fama de su erudición , y talento , de que hicimos meni /laWiíu^u^c
cion en su vida. :> í'ií'- • 'j^wí¿
Con pintores , como dice Pacheco , com-támcá poco': í(M- Amistad que tuvo
lo con don Diego Veiazquez , con quien ante* -por cartas áé ^"^'^^.í^f.^.'^^'^ •^"*
1.
'ens.
habia comunicado , trabo muy estrecha amistad', y favor¿:i$io
sus obras, por su gran virtud , y modestia ;{y füpron j'amos
al Escorial á ver ci celebre Monasterio de 'san .Lorenzo' el Admiración de las
Real : tuvieron los dos especial deieyte en ver , y admirat ^»""^"í^^F'""i>-as de
j . 1 I j ■■ II I - ' • el Escorial.
tantos , y tan admirabl.s prodigios en aquella excelsa maqui-
na , y especialmente en las pinturas originales de{los mayoré^
artitices que han florecido en Europa, cuyo exemplo servia á
Vclazqucz de nuevo estimula para excitar los .deseos 'qué
siempre habia tenido de pasar á la Italia á ver , especular ,- y
estudiar -en aquellas eminentes obras , y estatuas , que son an-
torcha resplandeciente del Arte ^ y digno asunto de la ad-
miración. ^ ii. j
• ■ . ■ ■ . V.
DEL PRIMER VIAGE QUE DON DIEGO
Veiazquez hizo d Italia con -¿i'dmcja
de su AíagesUid. '
.twí:V.j'
E
ín cumplimiento del gran -deseo que don Diego Veiaz-
quez tenia de ver á Italia ,• y las grandes cosas que en ella
hay, habiéndoselo prometido varias veces suMagestad , cum-
pliendo .su Real palabra, -y animaíKiole mucho , le dio licen-
cia,
I Juan FabruSjHistor. deplan- Pietro Bellori , nelle vitte de
tis fol. 831. ■' Pitori. - "
•4-8.8
VIDAS DE" LOS PINTORES;
Embárcase Velaz-
quez en Barcelona pa-
ra Italia.
Aportó d Venecia.
Le honró murlio el
Embaxador de Espa'
ña.
Grandes pinturas
en l'enei ''a , ^ otras
mara~xiillas.
La gloria célebre
de Tintoreto.
Guerras de G era-
da da pintadas de fna-
no del Ticiano.
Academias deT^e-
necia , 7 los grandes
ingenios , que ha dado
d el mundo.
<:ia , y para su viage quatrocientos ducados de plata , hacíen-
.dole pagar dos años de su salario ; y despidiéndose del Gonde-
I)uque , le dio otros docientos ducados en oro , y una meda-
lla con el retrato del Rey , y muchas cartas de favor. Partió
de Madrid con don Alonso Espinóla , Marques de los Balba-
Ises i Capitán General de las armas católicas en los paises de
iFlandes : Embarcóse en el puerto de Barcelona por el raes de
Agosto , tiempo el mas acomodado para la navegación , dia
de san Lorenzo del año de 1629. fué á parar á Venecia, ciu-
dad famosa , fundada en el mar Adriático , donde tuvo que
ver, y admirar la grandeza, y singularidad del sitio, y las
varias naciones que allí comercian ; y fué á posar en casa del
Embaxador de España , que lo honró mucho , y le sentaba á
su mesa ; y por las guerras que habia , quando salia á ver la
ciudad , enviaba sus criados con él que guardasen su persona.
Lleváronle á palacio , y al templo de san Marcos , estupendo
en grandeza , traza , y magestad , adornadas todas las salas de
pinturas de Jacobo Tintoreto , de Pablo Veronés , y de otros
grandes artítices : mas la que le causó grande admiración , fué
la sala del Gran Consejo , en que dicen caben doce mil per-
sonas ' , que el verla causa respeto y admiración , en que está
aquella célebre pintura de la Gloria , que Jacobo Tintoreto,
excelentísimo , y doctísimo pintor , como otro Zeuxís en la
antigüedad , superior á todos los de su tiempo , pintó , con
tanta armonía de coros de ángeles , tanta diversidad de figu-
ras , con tan varios movimientos , Apóstoles , Evangelistas,
Patriarcas , y Profetas , que parece igualó la mano á la idea.
Está el techo pintado , y las paredes de historias , y retratos
de los Duques de aquella República ; y para ello tuvieron
con salario de seiscientos ducados á Tintoreto. Vio de mano
de Ticiano en una grande sala pintadas las guerras de Gera-
dada , provincia , que coiiüna con el Imperio.
Asimismo vio la escuela de san Lucas , ó Academia , á
donde se juntan á estudiar los pintores , y de donde han sali-
do tantos famosos , acreditando á su patria por escuela del
colorido : como el Gran Ticiano , Veronés , Tintoreto , An-
tonio Licinio de Pordonon , Jacobo Basan , y su hijo el Ba-
sanno , Fray Sebastian del Piombo , Juan Bellino maestro
de Ticiano , Gentil Bellino , su hermano , Juan Bautista Ti-
moteo , Jacobo Palma , Jacobo Palmeta su nieto , Zorzon,
Andrés Eschiabon , Jacobo San Sobino , escultor , Simón
Petencano , discípulo de Ticiano , y otros muchos de quien
hay famosas obras , cuyos retratos ilustran , y adornan la
Academia.
En
I Carduchi Díalog. t. de la Pintura.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 489
En los dias que estuvo , dibuxo mucho , y particularmen-
te del quadro de i'intüreto , de la crucifixión de Christo núes-»
tro Señor , copioso de Hgufas, con invención admirable ^ que
anda en estampa. ^-'^ ^^^
Hizo una copia de un quadro del mismo TrntOreto , don-
de está pintado Christo , comulgando á los discípulos, el
qual traxo á España , y sirvió con el á su Magestad. - ■■■■■''-
Quedó muy aticionado á Venecia : mas por la grande' ¡n.'
quietud á causa de las guerras que habia entonces , trató' de
dexarla , y pasar á Roma. Fué á Ferrara , donde á la sazoíi
estaba por orden del Papa gobernando el Cardenal Julio Sa-^
cheti florentino , Obispo de Frascati , que había sido Nun^
ció en España , á quien fué á dar unas cartas , y besar la ma-
no. Recibióle muy bien , y hizo grande instancia en que los
dias que allí estuviese habia de ser en su palacio , y comer
con él : escusóse modestamente Velazquez , con que no co-
niia á las horas ordinarias ; mas con todo eso , si su Eminen-
cia era servido , obedecería , y mudaría de costumbre. Visto
esto , mandó á un gentilhombre español de los que le ser-
vían , que tuviese mucho cuidado de asistirle > y le hiciese
aderezar aposento para él y su criado , y le regalasen con los
mcsmos platos que se hacían para su mesa ; y que le enseña-
sen las cosas mas particulares de la ciudad. Estuvo allí dos
días , y aunque de paso , vio con atención las obras del Ga-
rofoli ; y la noche última que se fué á despedir de su Emi-
nencia , le detuvormas de tres horas sentado tratando de dife-
rentes cosas : mandó al que le cuidaba que previniese caballos
para el siguiente día , y le acompañase diez y seis millas, has-'
ta un lugar llamado Cento , donde estuvo poco , pc-ro muy
regalado ; y despidiendo la guia , siguió el camino de Roma
por nuestra Señora de Loreto , y Bolonia , donde no paró ni
á dar cartas al Cardenal Nicolás Ludovisío de Bolonia , gran
Pcnitendario , y Obispo de Policastre , ni al Cardenal Balta-
sar Espada , Patriarca de Constantínopla , Obispo de Sabina^
que estaban allí , por no mortíhcar sus impacientes deseos.
Llego en tin a la ciudad de Roma , donde estuvo un año
niuy favorecido del Cardenal don Francisco Barberino , so-
brino del Pontítice Urbano Octavo , por cuya orden le hos-
pedaron en el Palacio Vaticano. Dieronle las llaves de algu-
nas piezas ; la principal de ellas estaba pintada al fresco , todo
lo alto desde las colgaduras arriba , de historias de la Sagrada
Escritura de mano de Federico Zúcaro. Dexó aquella estan-
cia por muy retirada ^ y por no estar tan solo , contentándose
con que le diesen lugar las guardas para entrar quando qui-
siese á dibuxar de las cosas de Rafael , y del Juicio Universal,
que por mandado del Papa Julio Segundo pinto al fresco Mi-
Tom. ///. Qqq cael
Copia-qite hizo Vs-
¡azq:!iZ de un quadro
de Tintoreto.
El buen acogimien-
to que tuvo fu-laz-
quez en Ferrara.
Prosigue Velazquez
su viage d Roma sin
detenerse. *
Velazquez estuvo
en Roña un ano muy
lien asistido del Car-
denal Barberino.
Pintura del juicio
universal de mano de
Micasl Ángel.
490
VIDAS DE LOS PINTORES,.
Estudió Velazquez
en las obras de Mi-
cael Ángel., y de Ra-
fael.
-s
:jUt<rti'l i
Pasóse Velazquez
á el 'Palacio , ó Vina
de los Mediéis.
Dieronk unas ter-
(ianas a Velazquez^
en que jué muy favo-
recido del Embaxa-
dor de España.
Quadro célebre que
hizo VílazqU'Z en Ro-
ma para traerle a el
Rty.
cael Ángel Bonarrota en la capilla pontifical, en ^jue^astó
ocho años , y la descubrió /el de 1 541. '.
Asistió aquí muchoi. dias VeFazquez ,, cpn grande apro-;
vechamiento del Arte , haciendo varios dibuxos , unos con
colores , otros con lápiz , del Juicio , de los Profetas , y Sibi-
las , del martirio de san Pedro , y de la Conversión de san
Pablo, obras todas maravillosas, exceptadas con profunda
ciencia. Dibuxó también de las excelentes pinturas de Rafael
Sancio de Urbino en las salas del Papa , de un gran quadro^
donde se acomoda la Teología con la Filosofía , y en medio
la Hostia Sacra sobre el Airar , con los Doctores al rededor,
y detras de ellos otros Santos , que sobre este misterio dispu-
tan, todo con singular decoro, y admirable disposición. Tam-
bién dibuxó de otra historia , donde se finge san Pablo en
Atenas , el qual predica á los Filósofos ; y mas aci otra fa-
mosa pintura del celebrado monte Parnaso , con las Musas,
y los Poetas , y Apolo en medio tocando una lira.
Después viendo el palacio , ó Viña de los Mediéis , que
está en la Trinidad de Monte Monasterio , y es de la Orden
de los Mínimos , y pareciendole el sitio i propósito , y aco-
modado para estudiar , y pasar allí el verano , por ser la parte
mas alta y mas ayrosa de Roma , y haber allí excelentísimas
estatuas antiguas de que contrahacer , pidió á don Manuel de
Zúñiga y Fonseca , Conde de Monte-Rey , que en aquel
tiempo estaba en Roma por Embaxador de la Magestad Ca-
tólica , negociase con el de Florencia le diesen allí lugar ; y
aunque fué menester escribir al Gran Duque , se facilito esto
con la protección del Conde , que estimaba mucho á Velaz-
quez , así por sus prendas , como por lo que su Magestad le
honraba. Estuvo allí mas de dos meses , hasta que unas ter-
cianas le forzaron á baxarse cerca de la casa del Conde ; el
qual en los dias que estuvo indispuesto , le hizo grandes fa-
vores , enviando su médico , y medicinas por su cuenta , y
mandando se le aderezase todo lo que quisiese en su casa,
fuera de muchos regalos de dulces , y freqiientes recados de
§u parte , hasta que sanó de su enfermedad , y continuó sus
estudios en las eminentes pinturas , y estatuas , que se admi-
ran en aquella Gran Metrópoli del mundo.
Pinto don Diego Velazquez en este tiempo aquel celebre
quadro de los hermanos de Joseph , quando envidiosos de su
prevista fortuna , después de otros ultrages , le vendieron á
aquellos mercaderes ismaelitas , y traxeron la túnica manchada
con sangre de un cordero á su Padre Jacob , que lleno de amar-
gura, se persuadió á que alguna fiera lo había despedazado ^■.
€S~
I Genes, cap. 37.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
491
\
r
está con superiores expresiones demostrado , que parece com-
pite con la verdad mesma del suceso. No lo esta menos otro
quadro que pintó en este mismo tiempo de aquella fábula de
Vulcano , quando Apolo le notició su desgracia en el adulte-
rio de Venus con Marte , donde está Vulcano, asistido de
aquellos jayanes Ciclopes en su fragua , tan descolorido , y tur-
bado , que parece que no respira. Estas dos pinturas las traxo
Velazquez á España , y las ofreció á su Magestad , que ha-
ciendo de ellas la debida estimación , las mandó colocar en el
Buen- Retiro , aunque la de Joseph fué después trasladada al
Escorial , y está en la Sala de Capítulo.
Determinó Velazquez volver á Espaíía , por la mucha
falta que hacia al servicio del Rey ; y á la vuelta de Roma
paró en Ñapóles , donde pintó un bello retrato para traerlo á
su Magestad , de la Serenísima Infanta Doña Mariana de Aus-
tria , Reyna de Ungria , que nació en Valladolid á 1 8. de
Agosto, año de 1606. y casó el de 1631. con el Serenísimo
Séhor Ferdinando Tercero , Rey de Bohemia , y Ungria, su
primo , hijo del Emperador Ferdinando Segundo , que con
felicísimo acierto fué electo Rey de Romanos en 22. de Di-
ciembre, año de 1636. Volvió Velazquez á Madrid , después
de año y medio de ausencia , y llegó al principio del de 1 631.
Fué muy bien recibido del Conde-Duque : mandóle fuese
luego á besar la mano á su Magestad , y le diese las gracias,
de no haberse dexado retratar de otro pintor , aguardándole
para retratar al Serenísimo Príncipe Don Baltasar Carlos , lo
qual hizo puntualmente , y su Magestad mostró mucho gus-
to con su venida.
No es creíble la liberalidad , y agrado con que fué reci-
bido nuestro Velazquez de un tan gran Monarca, mandán-
dole tuviese obrador dentro de su Real Palacio , en la galería
que llaman del cierzo , de la qual tenia su Magestad llave , y
silla , para verle pintar de espacio : así como lo hizo el Mag-
no Alexandro con Apeles , á quien muy de ordinario iba á
ver pintar á su oficina , honrándole con tan singulares favores,
como los que refiere Plinio en su Historia Natural '. Y co-
mo la Magestad Cesárea del Señor Emperador Carlos Quin-
to , aunque ocupado en tantas guerras , gustaba de ver pintar
al gran l'iciano. Y el Católico Rey Felipe Segundo iba muy
freqüentemente á ver pintar á Alonso Sánchez Coello , favo-
reciéndole con singulares muestras de amor 2. Asi honró su
Magestad á Velazquez, imitando, y aun excediendo á sus he-
2om. III. Qqq 2 roy-
Otro quadro que hi-
zo Velazquez de la
fragua de Vulcano.
Retrato que hizo
Velazquez de la Seré-
Msima Re) na de Un-
gria Doña Mariana
de Austria.
Volvió Velazquez
á España después de
año y medio de ausen-
da.
Retrató Velazquez
á ti Principe D. Bal-
tasar Carlos.
Honras especiales,
que recibió Velazquez
de su Magestad.
1 Fuiten¡m&comitasilli,prop-
terquam gratinr Ale.caadru Magno
ctat, t'requenter iií officinam vea-
titanti. Plinio natura/ biit. lih. 31.
cap. 10.
3 Pachec. lib. i. cap. 6.
Oficio de Ayuda de
h Guardaropa a Ve-
lazq^ueí.
Merced de Ayuda
de Cámara ddon Die-
go Velazquez.
Retrató Velazquez
á el Duque de Móde-
na.
Retrato célebre que
hizo J^elazquez de D.
Adrián Pulido Pa-
reja.
492 VIDAS DE LOS PINTORES,.
roycos predecesores , con la Plaza de Ayuda de la guardaro-
pa , uno de los ohcios , 6 empleos que en la Casa K.eal son
de grande estimación : honrándole asimismo con la Llave de
su Cámara , cosa que desean muchos caballeros de Hábito.
Y continuando Velazquez su ascenso , vino i obtener la Pla-
za de Ayuda de Cámara , aunque no tuvo el exercicio hasta
el año de 1643.
De los retratos mas señalados que hizo don Diego Velaz-
■quez en este tiempo , sea el primero el de don Francisco Ter-
cero de este nombre , Duque de Mddena y Regio , estando
en esta Corte de Madrid, año de 1638, donde fué padrino
de la Serenísima Infanta Doña María Teresa , con Madama
María de Borbon , Princesa de Carinan, i quien la Majestad
del Señor Don Felipe Quarto , su Tío , estimó con singula-
res demostraciones \ honró mucho el Duque á Diego A'elaz-
quez , celebrando su raro ingenio , y habiéndole retratado muy
á su voluntad , le premió liberalísimamente i en especial con
una cadena de oro riquísima , que solia ponerse Velazquez
algunas veces al cuello , como era costumbre en los dias fes-
tivos de Palacio.
Hizo también Velazquez por este tiempo un célebre qua-
dro de Christo cruciticado difunto , del tamaño natural,
que está en. la clausura del convento de san Plácido de esta
Corte ; aunque otro hay en la Bueña-Dicha , que es copia
muy puntual , en el Altar primero de mano derecha , como
se entra á la iglesia ; y uno , y otro están con dos clavos en
los pies sobre el supedáneo , siguiendo la opinión de su sue-
gro acerca de los quatro clavos.
El año de 1539. hizo el retrato de don Adrián Pulido
Pareja , natural de Madrid , Caballero de la Orden de San-
tiago , Capitán General -de la armada , y Flota de Nueva-
España , que estuvo aquí en aquella sazón á diferentes pr'eten-
siones de su empleo con su Magestad. Es del natural este re-
trato , y de los muy celebrados que pintó Velazquez , y por
tal puso su nombre , cosa que usó rara vez : hízole con pince-
les y brochas que tenia de hastas largas , de que usaba algu-
nas veces para pintar con mayor distancia y valentía^ de suer-
te , que de cerca no se comprehendia , y' de lejos es un mila-
gro ; la firma es en esta forma. . .
Didacus Velazquez fecit. Pliilip. JV d cnbiciilo , eiusque
PíctQr , anno 1639.
-í-f .^Aseguran que estando acabado este retrato, pintando Ve-
lazquez en palacio, y teniéndole puesto hacia donde había po-
ca luz , baxó el Rey , como solia , á ver pintar á Velazquez,
y reparando en el retrato , juzgando ser el mismo natural , le
dixo con estrañeza : Qué todavía estásjáguí,? No te he des-r
pa-
Y ESCULTORES- ESPAÑOLES. 493
p^.chadoya , como fio te vas ? Hasta que estrañando que no
hacia la justa reverencia , ni respondía , conociendo ser el re-
trato , volvió su Magesrad á Velazquez , que modestamente
disimulaba , diciendo : Os aseguro que me engañé. Esta' hoy
este peregrino retrato en poder del Excelentísimo Señor Du-
que de Arcos.
S. IV.
COMO VELAZQUEZ FUÉ SIRVIENDO
á Sil 2\/Ligestad en la jornada qiie hizo
al Reyno <ie Aragón.
E,
m el ano de 1642. fué sirviendo á su Magestad en la jorna-
da que hizo al reyno de Aragón , para pacihcar el Principado
de Cataluiía , y volvió á su Corte sábado seis de Diciembre.
El año de 1643. mandó su Magestad á don Gaspar de
Guzman , Conde-Duque de Olivares , se retirase á vivir i la
ciudad de Toro , de donde no saliese sin expresa licencia su-
ya, y donde murió en 22. de Julio del año de 1645. de
donde fué transferido por esta Corte á el sepulcro del conven-
to de Carmelitas Descalzas de la Villa de Loeches. No dexó
Diego Velazquez de sentirlo , por ser hechura suya , y á quien
debía especiales honras ; pero su Magestad continuó en hon-
rarle como hasta allí. Y así el año de 1644. ^^ mandó fuese
sirviendo en la jornada que su Magestad repitió á Aragón,
para dar fuerza y- valor i sus soldados con la cercanía de su
persona en la guerra de Cataluña. Estuvo Velazquez en Za-
ragoza , donde su Magestad asistió , y en Fraga. Y estan-
do la ciudad de Lérida oprimida de las armas francesas , ha-
biéndose rendido á .la presencia de su Rey , y Señor natural,
Domingo 31- de Julio de dicho año , donde entró su Ma-
gestad con soberano aplauso Domingo 7. de Agosto : Diego
Velazquez pintó un .gallardo retrato de su Magestad, de la
proporción del natural , para enviarlo á Madrid , de la for-
ma que entró en: Lérida, empuñado el militar bastón, y
vestido de felpa carmesí , con tan lindo ayre , tanta gracia,
y magestad , que parecia otro vivo Filipo ; y se pudiera de-
cir con razón lo que del retrato de Alexandro , que , por ser
tanta su presteza para acometer á; los enemigos, y para poner
en buena orden sus soldados , lo pintó Apeles con un rayo
en la inano , representando esta íí gura tan al vivo i su origi-
nal , que decían los Macedonios , que de los dos Alexandros,
el que había engendrado Filipo, no se podía vencer j y ?i
que había pintado Apeles , no se podía imitar íí'^i üdu
Fué Fílazquez sir~
vündo al Kiy en ¡a
jomada qi^e hizo á
Cataluña.
Retirase el Conde-
Duque de orden de su
Alagestad a la ciu-
dad de Toro, do7ide
murió.
Vuelve Velazquez
sirviendo al Ruy en la
jornada de dragón.
Retrata. Velazquez^
á el Rey en la forma
que entró triunfante
en Lérida.
Célebre sentencia
del retrato de Ale-
xandro de mano de
Abeles.
.kJ
- I' Plin. lib. 3y. cap. -lo.
Otros dos retratos
del Rey , y del Infan-
te Cardenal.
Están estos dos re'
tratos en la Torre de
la Parada.
Retrato de la Seré-
ttisima R.yna Doña
Isaíd de Borbon.
Retrato del Prín-
cipe Don Baltasar.
Otro qtiadro del
Principe Don Balta-
sar,) tílLond^-Duque
ensenándole d andar
a caballo.
Ketrato del Conde-
Duque de Olivares d
cabalío , de mano de
Velaz(¡uez.
494 VIDAS DE LOS PINTORES,
Pintó también Diego Velazquez dos' retratos , uno de la
Magestad Católica del Rey nuestro Señor Don Felipe Quarto;
y otro de su hermano el Serenísimo Señor Cardenal Infante
Don Fernando de Austria , del natural , en pie , vestidos de
cazadores , con las escopetas en las manos , y los perros asi-
dos de la trailla , descansando : parece los vio en lo mas ar-
diente del dia llegar fatigados del exercicio penoso , quanto
deleytable de la caza , con ayroso desaliño , polvoroso el ca-
bello, no como usan hoy los cortesanos, bañado en sudor ej
rostro , como pinta Marcial en semejante casó , hermoso con
el sudor y el polvo i Domiciano :
Hic stetit Arctoijormosus pulvere hdl'i y
Ptirpureunifiindens Casar ab ore jubar,
Y otros muchos poetas pudo imitar Diego Velazquez,
que explican quanto donayre añade i la belleza el cansancio,
el descuido , y el desaliño. Estas dos pinturas están en la Tor-
re de la Parada , Sitio de recreación de sus Magestades.
Retrató también admirablemente Velazquez i la muy al-
ta , y católica Señora Doña Isabel de Borbon , Reyna de Es-
paña, ricamente vestida, sobre un hermoso caballo blanco, á
quien el color pudo dar nombre de cisne : tiene grandeza real,
y muestra ser ligero , y grave ; y aunque se conoce ser elegi-
do entre muchos por el mas galán , mas ayroso , mas dócil,
y seguro , está tan ufano , no tanto por eso, como porque
parece tasca reverente el oro que le enfrena suave , por vene-
rar el celestial contacto en las riendas que toca la mano, dig-
na de empuñar el cetro de Imperio tan grande : es de la pro-
porción del natural , y con el del Rey nuestro Señor i caba-
llo , de quien hemos hecho mención , esta' en el salón dorado
del Buen-Retiro , á los lados de la puerta principal ; y enci-
ma de esta pintura está otro quadro con el retrato del Serení-
simo Príncipe Don Baltasar Carlos ; y aunque de pocos años,
armado , y i caballo , con el bastón de Generalísimo en la
mano , en una acá , la qual corriendo con grande ímpetu , y
veloz movimiento , parece que con impaciente orgullo , res-
pirando fuego , solicita ansiosa la batalla , prevista ya en su
dueño la victoria. i/ %j
i Otro quadro pintó, grandemente historiado, con el re-
trato de este príncipe , á quien enseñaba á andar á caballo don
Gaspar de Guzman , su Caballerizo mayor , Conde-Duque
de san Lucar. Esta pintura tiene hoy la Casa del Señor Mar-
ques de Liche , su sobrino , con singular aprecio , y estimación.
Otro retrato pintó don Diego Velazquez de su gran pro-
lector y Mecenas don Gaspar de Guzman , tercer Conde de
Olivares , que está sobre un brioso cai^allo andaluz , que be-
■> bió
Y ESGütTORES ESPANOXES. 495
bió ddl'Betis, no sóloia ligereza con que corren, sus aguas»
sino la magestad con que carninao, argentando «1 .oro dd fre» -"'^' ^ 'SoímVjA
no con .sus espumas; tan dlHcultOias de imitar' ál antiguo, lOi^* '.v.'.o^
quanro eminente Protógcnes i.. E$tá el Coríde aumado ,.gEaí '^^''^'^^ "*" «-ok^"^»^ J-"-»
badas de oro las Armas, puesto el sombrero con' Vistosas plu* -«^5^ •
mas, y en la mano el bastón de General; parece que corrien?
do en Ja batalla , suda con el peso de los armas, y.' el afán de
la pelea. En término mas distante se divisaban, las tropas de
los dos exercitos, donde se admira el furor de los caballos, la
intrepidez de los combatientes , y parece que se ve el polvo^
se mira el humo ,. se oye el estruendo , y se teme el estrago.
Es este retrato de la proporción del natural, y. de las raayorea
pinturas que hizo Velazquez , eo fuya alabanza escribió un
panegírico don Gai'cia de Salcedo Coronel , CalDallcrizo del
Serenísimo Señor Infante Cardenal , ingenio tan relevante , y
de tan superior espíritu , que puede decir con muy justa ra-
zón con Ovidio 2.
J^'Iortale est ^.qiiod quaris^piis : mihi fama per ennís
Qiiarittir , ut toto seinper ¡n orbe cañar.
■'■'•'■■ ■ ■ ■''" '■■■^•' i '"'■
Otro retrato hi?o Velazquez de don Francisco-de Que- Retrato de Queve-
vedo \ illegas , Caballero del Orden de Santiago, y Señor de ^^ '^' ""^^"^ .'ItM""^'
la villa de la Torre de Juan Abad, de cuyo raro ingenio dan ^"''^' •«■» -i»^5v>\
testimonio sus obras impresas , siendo en la poesía española
divino Marcial , y en la prosa segundo Luciano : para cuya
alabanza solo Lucrecio puede decir lo que canta de Enio 3 :
Ennhis , iit noster cecinit , qiñ prhniis amcena.
Detitlit ex Helicone perenni Jrojide coronam.
Pintóle con los anteojq§ puestos , como acostumbraba de
ordinario traer; y así el Duque de Lerma en el romance que
escribió en respuesta de un Soneto que le envió don Francis-
co de Quevedo , en que le pedia las ferias de una esfera y de
un estuche de instrumentos matemáticos , dixo : .
Lisura en verso y en prosa. ' * '^ '
Don Francisco conservad:
Ya que vuestros ojos son
Tan claros como un cristal.
Retrató también Velazquez al Excelentísimo Señor don Retrato del Señor
Gaspar de Borja y V'elasco, Cardenal de la Santa Iglesia, del Cardc-iial don Gas-
Título de Santa Cruz en Jerusalen , Arzobispo de Sevilla y P^r, ^^ Velazquez.
de Toledo, Presidente del Consejo Real , y Supremo de
Ara-
1 Plin. lih. 35. cap. 10, 3 Lucrecius lib. 3. de natura
2 Ovid. lib. í. amor. bkg. 1$. leium.
Retrato de D. Ni-
colás de Cardona , y
«tros muchos de mano
de V^elazqudZ.
'^^'Discrecion de Ve-
Jazquez en la censura
de un caballo del re-
trato dil Rey.
Semejante caso acae-
cido a Lucas Jordán.
496 VIDAS DE LOS PINTORES/
Aragón , que está hoy en el palacio de los Señores Duques
de Gandía. También retrató á don Nicolás de Cardona Lu-
signiano , Maestro de Cámara del Rey nuestro Señor Don
Felipe Quarto. Es también muy celebrado el retrato de Pe-
reyra , del Hábito de Christo , también Maestro de la Cáma-
ra , pintado con singular magisterio , y destreza. También re-
trató á.don Fernando de Fonseca Ruiz de Contreras , Mar-
ques de la Lapilla , Caballero de la Orden de Santiago , de
los Consejos de Guerra , y Cámara de Indias. Otro retrato
- pintó de su Magestad , armado , y sobre un hermoso caballo;
y después de concluido con el estudio que acostumbraba, es-
cribió en un peñasco n hh i ;q ú t-b (.i:;i307 ov .
PHILIPPUS MAGN. HVFV^S , NOM. IV.
POTENTISSIMVS HISPANIARUM REX,
I N D I A R. M A X I M. I M P.
ANNO CHRIST. XXV. S^CULI XVII.
ERA XX. A.
Y en una piedrezuela fingió estar pegado con unas obleas
un papel algo arrugado , pintado por el natural , con alguna
diligencia , como lo muestra él mismo , para en habiendo el
quadro salido á la censura y parecer de todos , poner su nom-
bre , y considerar las faltas que le ponían , prefiriendo por mas
diligente juez al vulgo , que á sí mismo. Propuso su obra Ve-
lazquez á la censura pública , y fué vituperado el caballo , di-
ciendo estaba contra las reglas del arte , con dictámenes tan
opuestos , que era imposible convenirlos ; con que enfadado,
borró la mayor parte de su pintura , y puso en vez de la fir-
ma como él lo habia borrado : Didaciis Velazqtiiiis , Pictor
Regís , expinxit : no sé si fué con fundamento profundo deí
arte este juicio , porque no todo lo que parece defectuoso á los
ojos del vulgo, lo es : ni tampoco lo que celebran por bueno,
que en esta parte vemos cada dia engañarse , no solo el vulgo
ignorante , sino personas de mucha erudición , calidad , y al-
to juicio ; por lo qual siempre es peligroso meter la hoz en la
mies agena , pues muchas veces los que al vulgo parecen bor-
rones , para el Arte son milagros : lo que admiro es el exem-
plo que nos dio Velazquez en esta acción ; lo uno en la mo-
destia de borrar ; y lo otro en la desconfianza de complacer:
pues dexando borrado lo que notaron , se contentó con que
supiesen que él mismo lo borró , escusando repetir el trabajo
de executar lo propio que ya tenia hecho ; pues para quedar
con acierto habia dé estar como antes ; y para quedar según
la indiscreta corrección mejor quedaba borrado, pues la va-
riedad de juicios hacia imposible la empresa. Bien semejante á
lo que sucedió á Lucas Jordán en la expresión del caballo que
exe-
i
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 497
executó en el quadro de las Señoras Comendadoras de San-
tiago en esta Corte , que pintándole en el salón de las come-
dias de palacio , llegó á ser tanta la variedad de encontrados
pareceres en la simetría , y disposición del caballo , que no
hallando forma de ajustarlo al dictamen de tantos como se
juzgaban prácticos en esta pericia, hubo de mandar el Señor
Carlos Segundo , por dictamen de sugeto de la profesión,
que lo dexase como estaba , porque de otro modo nunca se
acabaria. Bien acertada resolución ! Pues no es lo mismo te-
ner inteligencia en el manejo de los caballos, y en la simctria
y disposición de su talle si esto se puede conceder á todos los
que lo presumen , que tener comprehension de los contornos
que ofrecen á la vista los varios accidentes de su movimiento,
y la degradación de sus escorzos, junto con los efectos de la
distancia y ambiente que le circunda. Plinio en su Historia
Natural, lib. 35. dice, que Alexandro Macedonio solia ve-
nirse muchas veces á la oticina de Apeles , como ya diximos,
gustando , no solo de su. artificio , sino también de su urbani-
dad : el qual le dixo estando en su obrador tratando imperi-
tamente muchas cosas del Arte , que se persuadiese en amis-
tad á guardar silencio sobre aquella materia , porque los mu-
chachos que molian los colores no se riesen '. Ébto que de
Alexandro escribe Plinio , Plutarco lo reHere á Megabiso en
aquel tratado , en que disputa , que diferencia hay entre el
adulador , y el amigo ; donde dice , que estando Megabi-
so , noble de Persia , sentado junto á Apeles , pretendien-
do decir algo acerca de las lineas y las sombras , le dixo
Apeles : No ves que los muchachos que están moliendo
la tierra melina , ponían la atención en tí , que poco ha
tstabas callando , y se admiraban de la púrpura y el
oro que te ilustra ? Pues estos mismos ahora se rien de
ti ^ que empiezas d hablar sobre aquellas cosas que no has
aprendido.
Escribe Eliano 2 la misma historia , solo difiere en decir
fué el Pintor Ceuxís ; bien pudo ser también : que un Mega-
biso basta para enfadar muchos Ceuxís , y Apeles. Este retra-
to pues en la forma referida estaba en el pasadizo de palacio
á la Encarnación.
Retrató también en este tiempo Velazquez con superior
acierto una dama de singular perfección , á cuyo asunto escri-
bió don Gabriel Bocangel este epigrama , que no me ha pa-
recido omitir, por su mucha agudeza en tan pocos números,
para lisongear con ellos el gusto de los lectores.
Tom. 11 1. Rrr Lie-
Resolución acerta-
da dd Seíior Carlos
Segundo.
Impericia de aigu-
tíOs tn la Pintura.
Retrato de una Da-
ma de superior helle-
z.a , de mano de Vg'
lazqiiez.
I Plin. natur. bistor. lib. 3J.
cap. 10. -
2 Helianus lib. 5. varias hist.
cap. 2.
498 VIDAS DE LOS PINTORES,
Retrato dd V. P.
M. Fr. Simón de Ro-
zas de mano de Ve-
lazqiiez.
Quadro grande de
la toma ¿ie una Pla-
za de mano de P'elaz-
quez , y otro de la Co-
ronación ae nuestra
Señora.
Parte Velazquez
segunda vez á Italia.
Estatuarios céle-
bres de los Griegos.
Llegaste los soberanos
Ojos de Lis i d imitar ,
Tal , qite pudiste engañar
Nuestros ojos , nuestras manos.
Ofendiste su belleza ,
Silvio , d todas desigual.
Porque tu la diste igual,
Y no la naturaleza.
También pintó el retrato del V. P. M. Fr. Simón dó
Roxas, estando difunto, varón eximio en letras y virtud,
Retratóse también á sí mismo en diferentes ocasiones , y es-
pecialmente en el quadro de la Señora Emperatriz , de que se
hará especial mención. En este tiempo pintó también un qua-*
dro grande historiado de la toma de una plaza por el Señor
don Ambrosio Espinóla para el salón de las comedias en
Buen-Retiro , con singular eminencia ; como también otro
de la Coronación de nuestra Señora , que estaba en el orato-
rio del quarto de la Reyna en palacio , sin otros muchos re-
tratos de sugetos célebres , y de placer , que están en la esca-
lera que sale á el jardin de los Rey nos en el Retiro, por don-
de sus Magestades baxan á tomar los joches.
S. V.
DASE NOTICIA DEL SEGUNDO VI AGE
que hizo d Italia don Diego Velazquez de orden
de Sil .Magestad.
JLvl año de 1648. fué don Diego Velazquez enviado por
su Magestad á Italia con embaxada extraordinaria á el Pontí-
fice Inocencio Décimo , y para comprar pinturas originales,
y estatuas antiguas , y vaciar algunas de las mas celebradas,
que en diversos lugares de Roma se hallan , así de artífices ro-
manos , como de griegos ; distinguiéndolos en el modo de
obrar , y de vestir , porque los romanos usaban esculpir los
simulacros vestidos ; y los griegos desnudos , por descubrir el
primor del Arte , como lo muestran las obras de Glicon Ate-
niense en la estatua de Hércules , Praxiteles , y Fidias en el
Bucéfalo de Alexandro Magno ; Apolonio Néstor en el Tor-
so de Hércules, tan celebrado de Micael Ángel, y otras mu-
chas estatuas stic'sas.
Partió pues de Madrid don Diego Velazquez por el mes
de Noviembre del dicho año de 1 648. Embarcóse en Mála-
ga con don Jayme Manuel de Cárdenas , Duque de Náxera,
que iba á Trento á esperar á la Reyna nuestra Señora Doña
Ma-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
499
María-Ana de Austria, hija del Sefíor Emperador Fcrdinan-
do Tercero , y de la Señora Emperatriz Doña María , Infan^
ta de España.
Fueron á parar á Genova , donde vio de paso algunas
obras de Lázaro Calvo , y en la plaza mayor del Consejo el
retrato de Andrea Doria , Capitán de Mar famosísimo , es-
culpido en marmol de mano de Fray Angelo de Montersoli,
de alto de seis brazas , armado á lo antiguo , con un bastón
en la mano , y con algunos turcos á los pies , sobre un gran
pedestal , que todo junto hace un espectáculo formidable en
magnitud.
Paso á Milán , y aunque no se detuvo á ver la entrada
de la Reyna , que se prevenía con grande ostentación , no
dexó de ver algunas de las excelentes obras de Escultura y
Pintura que hay en esta ciudad j como la maravillosa Cena de
Christo , y de sus Apostóles , obra de la feliz mano de Leo-
nardo de Vinci ; y últimamente vio todas las pinturas y tem-
plos que hay en aquella ilustre ciudad.
Pasó á Pádua , y de allí á Venecia , á cuya Repiíblica era
muy aficionado , por ser la oficina donde se han labrado tan
excelentes artífices. Vid muchas obras de Ticiano , de Tinto-
reto, de Paulo \ eronés, que son los autores á quien procuró
seguir, y imitar desde el año de 1629. que estuvo en Ve-
necia la primera vez.
Aquí halló ocasión de comprar las pinturas de un techo
de historias del Testamento A iejo de mano de Jacobo Tin-
toreto ; la principal de ellas tiene su forma aovada , y en ella
están pintados los hijos de Israel cogiendo el Alaná , como lo
escribe el Éxodo , todo maravillosamente conducido : otro
quadro de la Conversión de san Pablo ; y otro de la Gloria
que llaman de Tintoreto , copiosísimo de figuras , con gran-
de^rmonía y disposición , y obrado con suma facilidad y sol-
tura ; por lo qual se juzga ser de mano de Tintoreto , como
lo es el grande que pinto en Venecia , para el qual debió de
hacer este diseño , obra de las suyas , la mas digna de cele-
brarse por su perfección y grandeza estupenda.
Compró también un Adonis y Venus abrazados, con
un CupidiIIo á los pies, de mano de Pablo Veronés, y algu-
nos retratos. •
Del mismo Veronés halló dos quadros grandes de histo-
rias de la \ ida de Christo ; el uno era el milagro de aquel
ciego , á quien dio vista su Magestad , y ambos milagros del
Arte ; mas por estar pintados al temple , no se atrevió á traer-
los , teniendo por mas acertado carecer de ellos , que poner-
los al riesgo de su deslustre en la embarcación.
Tomo el camino de Bolonia , para ver en san Juan del
Tom. 111. Rrr a Mon-
Cí'Ielres cosas que
íiolóy'flaz^uízen Ge-
nova.
Célebres cosas que
notó J^elaz^mz en
Milán.
Otras particulari-
dades que notó en J^e-
necia.
Diseño de la glo-
ria de Tintoreto.
Varias pinturas
que encontró Velaz-
quez para feriarlas.
Singularidades de
Bokíiia.
Comunica Velaz'
qucz en Bolotiia con
Miteli,y Colona.
En Florencia halló
J^elazqtiez mucho que
^admirar.
Palacio del Duque
de Afódena.
Pinturas célebres
de Parma.
Llega Velazquez
d Ñapóles , donde es
mujjestejado del Vi-
rey.
Llega Velazquez d
Roma , donde es muy
Jaiiorecido del P¿tpa,
y de algunos Carde-
nales , y otros Princi-
pes, y artijices.
500 VIDAS DE LOS PINTORES, '
Monte la singular tabla de santa Cecilia , que con otros qua-
tro santos fué pintada de Rafael de Urbino ; y el san Petio-
nio de marmol de mano de Micael Ángel : y sobre la puerta
de san Petronio el retablo del Papa Julio Segundo de bronce.
Vidse con Miguel Colona , y Agustin Miteli , bolo-
nienses , insignes pintores al fresco , de quien hay muchas
obras en Italia , que dan testimonio de su excelencia , para
tratar con ellos de traerlos á España.
Estuvo aposentado en casa del Conde de Sena , de quien
fué muy agasajado el tiempo que se detuvo en Bolonia , y
quando entró en ella le salió á recibir con otros caballeros
en coches mas de una milla de la ciudad.
• Fué á Florencia , donde halló mucho que admirar , por
haber favorecido tanto los Duques siempre las Artes del di-
buxo , que de su ilustre academia han salido tan excelentes
ingenios , como lo fué el Dante Aligero , no menos pintor
que poeta 5 y el divino Micael Ángel Bonarrota , el qual so-
lo es bastante á hacerla famosa en el mundo, Y habiendo vis-
to lo mas célebre de aquella excelsa oficina de las Artes , y
de ingenios , pasó á Módena , donde estuvo muy favorecido
del Duque : mostróle su palacio , y las cosas curiosas , y de
estimación que tenia ; y entre ellas el retrato que Diego Ve-
lazquez pintó del Duque quando estuvo en Madrid.
Envióle á que viese el palacio , y casa de recreación , que
tiene siete leguas de Módena , pintada al fresco por Colona,
y Miteli ; todas las paredes de figuras , compartimientos , car-
telas , y adornos con artificio tanto , que se persuade dificul-
tosamente el que lo mira á que es pintura.
Pasó á Parma á ver la cúpula de Antonio Coreglo , tan
celebrada en el mundo , y las pinturas que hizo Mazzolino
el Parmesano , que aunque diximos en el tomo primero se
llama Lactancio Cambera , fué siniestro informe , siendo ca-
da uno nuevo lustre de su patria.
De aquí partió á Roma , y en llegando , fué preciso el ir
á Ñapóles á verse con el Conde de Oñate Virey de aquel rey-
no en aquella sazón , el qual tenia orden de su Magestad pa-
ra asistirle larga y profusamente de todo lo necesario para su
ir#ento. Visitó á Joseph de Ribera , del Hábito de Christo,
que en N«poles acreditaba con sus obras á la nación Españo-
la , llamado en Italia // Spagnokto.
Volvió á Roma , donde fué muy favorecido del Carde-
nal Patrón Astali Pamphilio Romano, sobrino del Papa Ino-
cencio Décimo , y del Cardenal Antonio Barberino , del
Abad Pereti , del Príncipe Ludovisio , y de Monseñor Ca-
milo Máximo , y de otros muchos Señores ; como también
de los mas excelentes pintores , como el caballero Matias , del
Há-
I
I
y ESCULTORES ESPAÑOLES. 501
Hábito de san Juan , de Pedro de Cortona , de Monse-
ñor Pusino , y del caballero Alexandro Algardi bolones , y
del caballero Juan Lorenzo Bernini, ambos estatuarios fa-
mosísimos.
Sin faltar á sus negocios pinto muchas cosas , y la princi-
pal fué el retrato de la Santidad de Inocencio Décimo , de
quien recibió grandes , y señaladísimas mercedes. Y en re-
muneración, queriendo el Santo Padre honrarle, reconocien-
do su gran virtud y merecimiento , le envid una medalla de
oro , con la efigie de su Santidad , de medio relieve , pen-
diente de una cadena : traxo copia á España de este retrato.
De él se cuenta , que habiéndole acabado , y teniéndole una
pieza mas adentro de la antecámara de aquel palacio , fué á
entrar el Camarero de su Santidad , y viendo el retrato , que
estaba á luz escasa, pensando ser el original, se volvió á salir,
diciendo á diferentes cortesanos que estaban en la antecámara,
que hablasen baxo , porque su Santidad estaba en la pieza
inmediata.
Retrató al Cardenal Pamptiilio, á la ilustrísima Señora do-
ña Olimpia , á Monseñor Camilo Máximo , Camarero de su
Santidad , insigne pintor , á Monseñor Abad Hipólito , Ca-
marero también del Papa , á Monseñor Mayordomo de su
Santidad , y Monseñor Micael Angelo , barbero del Papa , á
Ferdinando Brandano, Oficial mayor de la Secretaría del Pa-
pa, á Gerónimo Bibaldo, á Flaminia Triunfi excelente pin-
tora. Otros retratos hizo , de los qualcs no hago mención , por
haberse quedado en bosquexo , aunque no carecían de seme-
janza á sus originales : todos estos retratos pintó con hastas
largas , y con la manera valiente del gran Ticiano , y no in-
ferior á sus cabezas : lo qual no lo dudará quien viere las que
hay de su mano en Madrid.
Quando se determinó retratase al Sumo Pontífice quiso
prevenirse antes con el exercicio de pintar una cabeza del na-
tural : hizo la de Juan de Pareja , esclavo suyo , y agudo
pintor , tan semejante , y con tanta viveza , que habiéndolo
enviado con el mismo Pareja á la censura de algunos amigos,
se quedaban mirando el retrato pintado , y á el original con
admiración y asombro , sin saber con quien habían de hablar,
ó quien les había de responder. Este retrato , que era de me-
dio cuerpo, del natural, contaba Andrés Esmip, Pintor Fla-
menco en esta Corte , que á la sazón estaba en Roma , que
siendo estilo que el día de san Joseph se adorne el claustro de
la Rotunda , donde está enterrado Rafael de Urbino , con
pinturas insignes antiguas y modernas , se puso este retrato
con tan universal aplauso en dicho sitio , que á voto de todos
los pintores de diferentes Naciones , todo lo demás parecía
pin-
Retrata Kelciz-
quez. á el Papa Ino-
cmcio. X.
Otros retratos que
hizo en Roma Kelaz-
quez.
Retrato de Pareja
de mano de Velaz-
quez.
Andrés Esmit Pin-
ior Flamenco.
J^elazqitezfué Aca-
démico Romano.
Estatuas que reco-
gió Velazquez, para
el Rey en la. segunda
jornada di Italia.
Estatua de Antinoo.
Estatua del l^ilo.
Estatua de Clee-
filtra.
502 VIDAS DE LOS PINTORES,
pintura , pero este solo verdad : en cuya atención fué recibi-
do Velazquez por Académico Romano año de 1650.
Determinó volver á España , por las repetidas cartas que
recibía de don Fernando Ruiz de Contreras , en que su Ma-
gestad le ordenaba se volviese.
Las estatuas que entresacó de tan gran número , fueron
principalmente la del Troyano Laoconte , que está en Belve-
dere , sus dos hijos rodeados con intrincadas vueltas de dos
serpientes que los ciñen con admirables enlazaduras : de estas
tres estatuas , la una está en acto de gran dolor , la otra de
morir , la tercera de haber compasión. Dice Plinio que es
obra que se puede preferir , y anteponer á todas las demás de
Pintura , y de la Estatuaria , y que fué hecha de una sola
piedra , con acuerdo y consejo del Senado de Atenas , de
mano de tres excelentes artífices que fueron Agesandro , Po-
lidoro , y Atenodoro , rodianos : refiérelo Plinio con ele-
gantes palabras , y notable encarecimiento '.
También un -bello Coloso de Hércules desnudo, que lla-
man el Hércules viejo , puesto sobre un tronco del mismo
marmol , y la piel del León Ñemeo sobre él , y con la clava
en la mano ; las piernas , y las manos son modernas , de ma-
no de Jacobo de la Porta di Porlez , raro escultor , y arqui-
tecto : en el tronco están esculpidas unas letras griegas , que
quieren decir , que Glkon Ateniense hizo aquella estatua.
Otra de Antinoo , desnuda , que otros dicen ser Milon,
está en pie , entera , mas sin un brazo , y fué tan venerada de
Micael Ángel Bonarroti , que no se atrevió á suplirlo : tiene
una banda revuelta sobre el hombro izquierdo. Fué Antinoo
un bellísimo mancebo , amigo impúdicamente del Empera-
dor Adriano.
Traxo otra estatua, ó simulacro maravilloso del Nilo, rio
de Egipto , que descansa el lado izquierdo sobre una esfinge;
tiene con la mano izquierda la cornucopia de la Abundancia,
y sobre sí tiene diez y siete niños del marmol mismo , y la
basa en que se ven esculpidos cocodrilos , y varias suertes de
animales de Egipto , que en el mismo Nilo se esconden. Fué
esta admirable estatua hallada cerca de san Estevan , por so-
brenombre de Caco , y hace mención de ella Plinio 2.
También traxo la estatua de Cleopatra , que tiene el bra-
zo derecho swbre la cabeza , y parece que está amortecida , y
desmayada del veneno introducido en el pecho por la mor-
de-
I £icuti Laoconte, qul est in
Titi Imperatoris doiiio,opu.s ómni-
bus & Píctur» & Statuariíe Ar-
ti preporicndiim. Ex uno lapide,
cum &í Jiberos, diaconumque mi-
rabiles nexus de consilij sententia
fecere sumini Artífices Agesander,
Polidorus,& Athenodorus, Rho-
dis. Pliii. nat. hist. ¡ib. 36. cap. j.
a Plin. lib. sj. cap. 7.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 503
dedura del áspid, que para quitarse la vida eligió, por no ve--
nir á manos dé su enemigo Augusto, ya triunfante de elU'^ y
iJ\ 6 <
num
de su amante Marco Antonio.
Otra de un Apolo en pie, y desnudo, con nn paño á las
espaldas, y sobre el brazo izquierdo : está en acto de haber
disparado la flecha , mas el arco esta roto : tiene la aljaba al
cuello , pendiente de una cinta ,.y la mano derecha sobre ur>
tronco de marmol , en el qual se ve una sierpe revuelta ; es
celebrada por de algún excelente estatuario griego.
También un Mercurio desnudo bellísimo , que tiene en
la cabeza la gornlla con alas , en la mano izquierda el cadu-
ceo ,;y en la derecha una bolsa, porque ios antiguos hicieron
á Mercurio Dios de la Eloqüencia , y de las mercancías , y
ganancias , y embaxador de los Dioses.
Traxo también otra estatua de Niobe , en acto de correr,
y vestida de una camisa sutilísima , que parece que la mueve
el ayre : tiene el brazo derecho levantado , y con el izquierdo
recoge un manto que tiene revuelto en él.
También compró la estatua de Pan , Dios de los Pas-
tores , desnudo , solo con una piel de animal revuelta : está
puesto en un tronco , en el qual se ve esculpido un albogue:
un Fauno viejo , Dios de las Selvas , y de los Bosques , con
un niño en los bra20s : está en pie , y desnudo ,arrimado á
un tronco , y revuelto en una piel de tigre.
Traxo también otra estatua de Baco , desnudo , arrimado
á un tronco , y á los pies un perro comiendo uvas : una \ e-
nus desnuda , quando nace de la espuma del mar : tiene un
delrin abaxo con la espuma en la boca , y sobre sí algunos
Cupidillos : es famosísima estatua , y menor que el natural,
y de singular hermosura , pues no le hace falta el alma para
parecer viva. •
También otra estatua de un hombre desnudo , con el
brazo derecho levantado , y cerrada la mano , y con la iz-
quierda tiene la ropa , y al pie una tortuga : dicen que es un
jugador de la morra , y el que tiene la original en Roma,
la tiene por tal : otros dicen ser Bruto Cónsul, el qual fué ca-
beza de los conjurados contra Julio Cesar.
También traxo una estatua pequeña de una Ninfa , me-
dio vestida , reclinada sobre el brazo izquierdo en una peña,
y en ella esculpida una concha marina : créese que es la dio-
sa Venus,
Otra estatua de un hombre desnudo , que cae en tierra
como desmayado : tiene una herida en el lado derecho , y el
semblante de gran dolor : tiene un cordel al cuello , y las ar-
mas caidas en tierra : y tienese por un gladiator sentenciado
á muerte : otros creen que será uno de los tres hermanos Cu-
ria-
Estatua de^ Afolo.
Estatua de Mev
curio.
Estatua de Niobe.
Estatua del Dios
Pan.
Estatua de un Fau-
no.
Estatua de Baco.
Estatua de Kenus.
Estatua de un honi'
bre desnudo.
Estatua de tina
Ninfa.
Estatua de un Gla •
diator.
Estatua de im Hef'
majrodita.
Estatua de otro
Hermafrodita , y de
la Diosa Vesta , /
otra de Diana.
Otros dos Gladia-
tores.
Otra Estatua de
Oladiafor.
Otro Gladiator sen-
tado.
Estatua de Alarte.
Estatua de Flora.
504 .'HVIDAS DE LOS PINTORES,
riacios de Albania , que combatieron con los tres Horacios
Rojnanos por la libertad de. la Patria ; y fueroh vencidos , y
muertos , dexando á Albania sujeta á los Romanos.
También traxo un Hermafrodita desnudo , que descansa
sobre un colchón, aquel que Jos poetas fingen ser coagulado
de la unión de la Ninfa Salraacis , compañera de las Naya-
des , y del hijo; de Mercurio,, y Venus , mancebo de singu-
lar perfección ; que habiendo los dieses , por ruegos de la
Ninfa Salmacis j convertidolos en un sugero, ^ quedó con de-
mostración de entrambos sexüsi os laJuas.beMa estatua que
se puede pensar..- i -v-Trr ú ii? , -iL; -lOo í!Í;t- .
Otro Hermafrodita en pie , y una estatua pequeña de la
Diosa Vesta ; otra de una Ninfa desnuda , sentada , con una
concha en la mano, como que vierte agua : tienenla por
Diana.
Una lucha de dos hombres desnudos , menores que el
natural , de valiente artífice , que sin duda son Gladiatores.
También un Gladiator en pie , con feroz , y fortisimo
movimiento, es obra de griegos, como lo muestra la inscrip-
ción griega , que tiene esculpida en un tronco marmóreo,
que quiere decir en nuestro idioma , que Agasias Dositeo lo
hizo colocar.
Tiene este Gladiator contra sí á un hombre desnudo , y
sentado , con la espada en la mano , y á los pies un pequeño
muchacho , con el arco en la mano , y un escudo , y un yel-
mo en tierra : es muy bella estatua , y muy carnosa , tanto,
que parece que respira : créese que sea un Gladiator de aque-
llos que antiguamente , de su voluntad , se conducían á la pa-
lestra con las armas en la mano , y se exponian por un vil
precio a' peligro de la vida.
Traxo también una estatua de Marte desnudo , solo con
el yelmo en la cabeza , está en pie , y con la espada en la
mano , y un Narciso desnudo , en pie , con los brazos abier-
tos , enamorado de sí mismo , y de la hermosa forma que
ve debaxo del agua , la qual piensa que sea cuerpo animado,
costandole la vida esta loca pasión ; por lo qual fué converti-
do en una flor, Ikrnada de su propio nombre, cumpliéndose
la profecía del adivino Tiresias '.
Traxo también Velazquez el simulacro de una diosa de
grandeza gigantea : tiene en la mano siniestra una corona de
hojas atadas con una cinta , con la otra levanta la vestidura,
que es delgada , y sutil , y descubre los pies : tiene los brazos
desnudos , y parte del pecho ; y sobre los hombros unos bo-
tonciUos que detienen la vestidura , y está ceñida de una cin-
ta
I Ovid. lib. 3. Methamor.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 505
ta con un lacillo : es de marmol , y de mano de noble artífi-
ce ; y tienese en reputación de la diosa Flora.
También un Baco, mozo, desnudo, arrimado á un tron-
co , en que tiene una vestidura : tiene el brazo derecho levan-
tado , y en la mano un racimo de uvas. También una hgura
desnuda , sacándose una espina de un pie con estremada aten-
ción y cuidado : una diosa incógnita vestida : tienenla por
Ceres , mas no tiene insignias propias.
Un León grande , con el cuello y espaldas vestidas de
crecida greña , que muestra su ferocidad , y nobleza. Asimis-
mo muchos retratos vestidos , armados y desnudos , como
el de Adriano , sucesor de Trajano , que fue excelente Prín-
cipe , y gustó de todas las Artes , tanto , que fué arquitecto,
escultor , y músico , y en la disciplina militar famosísimo,
mas que en otra cosa : el de Marco Aurelio íilobofo, y Em-
perador : el de Livia , muger de Cesar Augusto , y madre de
Tiberio Emperador : el de Julia , hija de Julio Cesar , y
muger del Gran Pompeyo : el de Faustina : el de Numa
Pompilio : el de Septimio Severo : el de Antonino Pió : el de
Germánico : el de Domiciano : el de Scipion Africano : el
de Tito , hijo de Vespasiano , cortés Príncipe , y el que ven-
ció á los Judíos, y arruinó la ciudad de Jerusalen en ven-
ganza de la muerte de Christo ; y otros muchos Emperado-
res , Cónsules , y grandísimo número de cabezas , solo con
cuello , de hombres , y mugeres ; y la cabeza del Moysés de
Micael Ángel , que está en el sepulcro de Julio Segundo en
san Pedro Advíncula , de quien dixo el Cardenal de Mantua,
que esta figura sola bastaba á honrar á el Papa Julio Segun-
do : tanta es su grandeza y magestad '.
El deseo de ver á París le obligó á Diego Velazquez á
intentar venir por tierra á España , mas no se determinó por
la inquietud de las guerras , aunque tuvo pasaporte del Em-
baxador de Francia.
Embarcóse en Genova año de 1651. cumpliendo con la
puntualidad con que siempre obedeció las órdenes de su Ma-
gestad } y aunque combatido de grandes borrascas , que fue-
ron muchas , llegó al puerto de Barcelona por el mes de Ju-
nio : pasó á Madrid , y habiéndose puesto á los pies del Rey,
le honró de suerte , que escribiendo su Magestad de su Real
mano una carta á don Luis Méndez de Haro , decia entre
otras cosas : El señor Velazquez ha llegado , y traído unas
pinturas , ^c. Rerierelo don Bernardino Tirado de Leiva
en la deposición del pleyto del Soldado de esta villa , de que
se hizo mención , libro 2. cap. 3. en el tom. i. fol. 109.
Tom. III. Sbs En
I Gioigio Vasaii ultimo rolumen de la 3. patt.
Otra Estatua de
Baco.
Estatua desnuda
Sízcaiidose una espina
de un fie , y otra de
Ceres.
Retratos varios
de medios cuerpos de
marmol , que traxo
Velazquez de Italia.
Vuélvese á Espa-
va Velazquez después
de la stgunda jorna-
da d Italia.
Llegó d Madrid
por el mes de Junio
de 1651.
Muerte de la Rey-
na , y segundo casa-
niiatto del Señor Fe-
¡ij)e Quarto.
Gerónimo Ferrer
vació las estatuas en
los moldes que trnxo
f^elazquez.
506 VIDAS DE LOS PINTORES, '
En este entretiempo de la ausencia de Velazquez murió
la Rey na Doña Isabel' de Borbon , y el Rey casó de segun-
das nupcias con la Serenísima Reyna Doña María- Ana de
Austria , que aportó en Denia ; y habiendo el Rey celebrado
sus bodas en la villa de Navalcarnero , entró en Madrid año
de 1 649. con que no se halló Velazquez en estas funcioíies;
pues volvió de Italia el año de 5 1 . habiendo salido el de 48.
Tratóse luego de ir vaciando las estatuas , lo qual hizo
Gerónimo Ferrer , que vino de Roma para este efecto , en
lo qual era eminente , y Domingo de la Rioja , excelente es-
cultor de Madrid ; de bronce se vaciaron algunas estatuas pa-
ra la pieza ochavada , que fué traza y disposición de Velaz-
quez ; como también el ornato del salón grande , y la escale-
ra del Rubinejo , por donde sus Magcstades baxan á tomaf
los coches, que fué elección como de su ingenio : porque an-
tes baxaban sus Magestades á tomarlos por los corredores , y
escalera principal hasta los zaguanes. Las demás estatuas se
vaciaron de estuco , y se colocaron en la bóveda del Tigre,
y galería baxa del cierzo , y otros sitios.
§. VL
EN QUE LA MAGESTAD DEL SENSOR
Felipe Quarto le hace merced d don Diego Velazquez
de Aposentador mayor de Palacio.
JLin el año de 165:2. hizo su Magestad á don Diego Ve-
lazquez merced de Aposentador mayor de su imperial pala-
cio , sucediendo en este oficio á don Pedro de Torres , y
permaneció en él hasta el año de 1660. que murió, exercien-
dolo con entera satisfacción , y gusto de su Magestad ; y tuvo
por sucesor á don Francisco de Roxas y Contreras , Secreta-
rio , y Ayuda de Cámara de su Magestad , y que en Flan-
des lo fué del Señor Infante Cardenal Don Fernando de
Austria.
De este oficio de Aposentador de palacio dice Gil G )n-
tmpleo de Aposejita- zalcz Dávila , Coronista de su Magestad Católica del T'.ey
dor mapr en Velaz- y>q^ Felipe Quarto nuestro Señor , en el Teatro de las Gran-
í""" dezas de Madrid , las calidades , exercicios , y preheminencias
que le tocan, con gran puntualidad. Grande honor fié éste
para Velazquez : bien que no falta quien discurra necesitaba
este punto de mas alta reflexión ; porque parece debe atender-
se con gran diferencia el premio de los hombres de facultad,
que el de otro linage de méritos , ó servicios ; pues recayerr-
do estos en hombres desocupados , el darles en qué servir , es
aumentarles el mérito con el premio j pero en los hombres de
pro-
Merced de Aposen-
tador mayor d don
Diego Velazijtiez.
Reflexión sobre el
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 507
profesión , es defraudarles con el premio el mérito : porque
si csre se fundó en el exercicio de su facultad , mal podrá con-
tinuarle quien no tiene ocasión de exerceric ; y así los pre-
mios de los artífices parece debían ser puramente honoríhcos,
y pccunarios : quando son precisamente personales , honorífi-
cos , para estímulo, y premio de la virtud; y pecuiiarios, pa-
ra que puedan lisongear con el descanso los primores mas
ocultos del arte , atendiendo solo al interés de la fama de la
posteridad , dándoles mas y mas ocasiones en que contribuyan
al honor con los primores de su estudio , que este es el pre-
mio que mas acredita la excelencia del artítice ; porque sus-
pender el uso de su facultad , aunque con empleos honoríti-
cos , es un linage de premio , que parece viste disfraces de cas-
tigo ; porque al que ha delinquido en la administración de su
oricio , le suspenden el uso : ^ pues como para unos ha de ser
premio , lo que para otros es castigo ? Bien se dexa conside-
rar que lo mas apreciable del honor es el servir á la Mages-
tad j pero sirvan estos en aquella línea , por donde se enca-
minaron á obtener la gracia de su Soberano , y no en otras
tan estraíías al curso de su ingenio ; que por mucho que sirva
en ellas , malogran lo mas precioso del servir , y del merecer:
pues para los empleos domésticos , sin mas estudios que la
común práctica , es hábil qualquiera mediano talento ; mas
para una habilidad superior , no es hábil qualquiera , porque
la misma naturaleza parece nos da á entender lo mucho que
le cuesta el sacar un hombre eminente , echando á perder á
tantos como vemos en varias facultades quedarse en la falda
de la montaña , sin poder pisar de la cumbre la eminencia.
Y últimamente , para servir en qualquiera empleo doméstico
se hallaran muchos que igualen , y aun excedan al mas ce-
lebrado artífice ; mas para una obra de ingenio peregrino se
hallaran muy pocos, y tal vez ninguno : luego será dictamen
acertado desfrutar á un sugeto en aquello en que puede ser
singular , y no en lo que solo viene á ser común.
Bien lo practicó así la Católica Magestad del Señor Car-
los Segundo , pues habiéndole hecho á Lucas Jordán casi in-
numerables mercedes para sí, y para los suyos, nunca le hizo
merced que le impidiese el curso de su habilidad , antes pro-
curó excitarla con mas y mas ocasiones en que fructificase,
ilustrando sus palacios , capillas , y templos ; pues aun la lla^
ve de Furriera , de que su Magestad le hizo merced luego
que vino á España , que es ayuda de Aposentador , solo fué
para lo honorífico de la entrada , reservándole de lo oneroso
de servirla.
La Plaza de Aposentador mayor de Palacio , sobre ser de
tanto honor, es de tanto embarazo, que ha menester un
Tom. III. Sss 2 hom-
Suspender el exer-
cicio de una habili-
dad mas es castigo
qtie gremio.
Para los empleos
domésticos qualquiera
es hábil , lo que no su-
cede para una facid-
tad.
Se ha de desfrutar
u» sujeto en lo que
es singular , no en lo
que es común.
Exemplo de Lucas
Jordán , que nunca le
embarazó i I Rey su
exercicio.
Plaza de Aposen-
tador fnayv'r de Pala-
cio da muclio que ha-
cer.
Grande aceptación
que logró Velazquez
508 VIDAS DE LOS PINTORES,
hombre entero. Y aunque los profesores de la Pintura nos
gloriamos tanto de la exaltación de Velazquez á puestos tan
honoríficos , también nos lastima el haber perdido muchos
mas testimonios de su habilidad peregrina para multiplicar
documentos á la posteridad ; pero la aptitud de su persona á
qualquier. empleo , y el alto concepto que su Magestad habla
formado , así de su virtud , como de su talento , le constitu-
yeron acreedor de mayores honras 5 pues codas parecían es-
trechas á la profusión dilatada de sus méritos.
Debió don Diego Velazquez á su Magestad tanto apre-
cio de su persona , que tenia con él confianzas mas que de
tn la gracia del Rey. Rey á vasallo , tratando con él negocios muy arduos ; espe-
cialmente en aquellas horas mas privativas en que los Seño-
res , y los demás áulicos están retirados. Sucedió en compro-
bación de esto , que cierto hijo de un Gran Señor, con el ar-
dimiento de los pocos años , tuvo unas palabras algo destem-
pladas con Velazquez por no haber querido relaxar alguna
formalidad de su oficio ; y habiéndoselo contado á su padre
entendiendo haber hecho alguna gentileza , le dixo el padre:
Con un hombre , de quien el Rey hace tanto aprecio , y que
tiene horas enteras de conversación con su jSíagestad ha-
béis cometido semejante yerro'^. Andad, y sin darle mucha,
satisfacción , y quedar en su amistad , no tenéis que volver
á mi presencia. Tanto era el concepto en que le tenían hasta
los mismos Señores ; y tanto lo que Velazquez se supo mere-
cer por su trato , por su persona , por su virtud , y honrados
procedimientos , á pesar de la torpe emülacio» que nunca
duerme , cebándose siempre en los esplendores ágenos : con-
tagio preciso de los dichosos, y de que solo se indultan los
infelices,
§. VII.
Caso que le sucedió
con un gran Señor.
Qitadro que hizo
Velazquez con el re-
trato de la Señora
Ei7jperatriz,y en que
él se retrató a sí mis-
mo.
Descripción del his-
toriado de esta Pin-
tura.
EN QUE SE DESCRIBE LA MAS ILUSTRE
obra de don Diego Velazquez.-*'^ i ■
F
mtre las pinturas maravillosas que hizo don Diego Ve-
lazquez , fué una del quadro grande con el retrato de la Se-
ñora Emperatriz, entonces Infanta de España , Doña Marga-
rita María de Austria , siendo de muy poca edad : faltan pala-
bras para explicar su mucha gracia, viveza, y hermosura;
pero su mismo retrato es el mejor panegírico. A sus pies está
de rodillas Doña María Agustina , Menina de la Reyna , hi-
ja de don Diego Sarmiento , administrándole agua en un bu-
caro, Al otro lado está doña Isabel de Velasco , hija de don
Bernardino López de Ayala y Velasco , Conde de Fuensali-
da , Gentilhombre de Cámara de su Magestad , Menina tam-
bién.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 509
bien , y después Dama con un movimiento , y á¿cion pro-
písima de hablar : en principal término está un perro echadOj
y junto á él Nicolasico Pertusató , enano , pisándolo , para
explicar al mismo tiempo que su ferocidad en la figura , lo
doméstico, y manso en el sufrimiento; pues quando le retra-'
taban se quedaba inmobil en la acción que le ponian : esta fi-
gura es obscura , y principal , y hace á la composición gran ar-
monía : detras está Alari-JBarbola , enana , de aspecto formida-
ble : en término mas distante, y en media tinta está doña Mar-^
cela de Ulloa , Señora de Honor , y un Guarda Damas , que
hacen á lo historiado maravilloso efecto. Al otro lado está don
Diego Velazquez pintando : tiene la tabla de las colores en
la mano siniestra , y en la diestra el pincel , la llave de la Cá-
mara , y de Aposentador en la cinta , y en el pecho el Hábi-
to de Santiago , que después de muerto le mandó su Mages-
tad se le pintasen ; y algunos dicen que su Magestad mismo
se lo pintó , para aliento de los profesores de esta nobilísima
Arte con tan superior Cronista ; porque quando pintó Ve-
lazquez este quadro no le habia hecho el Rey cstk merced.
Con no menos artificio considero este retrato dé Velazquez,
que el de Fidias escultor , y pintor famoso, que puso su re-
trato en el escudo de la estatua que hizo de la diosa Mincíva,
fabricándole con tal artificio, que si de allí se quitase , se dá^
hiciese también de todo punto la estatua ^.
No menos eterno hizo Ticiano su nombre con haberse
retratado teniendo en sus manos otro con la efigie del Señor
Rey Don Felipe Segundo ; y así como él nombre de Fidias /^ Segundo.
jamás se borró , en quanto estuvo entera la estatua de Miner-
va, y el de Ticiano , en quanto durase el de el Señor Felipe
Segundo ; así también el de "V elazquez durará de unos siglos
en otros , en quanto durare el de la excelsa , quanto preciosa
Margarita , á cuya sombra inmortaliza su imagen con los be-
nignos influxos de tan soberano dueño.
El lienzo en que está pintado es grande , y no se ve na-
da de lo pintado , porque se mira por la parte posterior que
arrima á el caballete.
Dio muestras de su claro ingenio Velazquez en descubrir
lo que pintaba con ingeniosa traza , valiéndose de la cristalina
luz de un espejo que pintó en lo último de la galería , y fron-
tero al quadro , en el qual la reflexión , ó repercusión nos re-
presenta á nuestros Católicos Reyes Felipe , y Mariana. En
esta galería , que es la del quarto del Príncipe , donde se fin-
ge , y donde se pintó , se ven varias pinturas por las paredes,
aunque con poca claridad : conócese sef de Rubens , y his-
to^
I Plinio natur. hist. lib. 3$.
Fidias en la Es-
tatua de Aíinerva.
Ticiano en el Re-
trato dd Sentir Feli-
Refrito de Jusefe
IS/ieto . así llamado.
Aposentador de la
Repia.
Calificación de Jor-
dán sobre el quadro
de la Señora Empera-
triz de p'elazquez.
Pinturas , que se
llevaron a el Esco-
rial.
510 VIDAS DE LOS PINTORES,
torias de los Metamorfosios de Ovidio. Tiene esta galería va-
rias ventanas , que se ven en diminución , que hacen parecer
grande la distancia : es la luz izquierda que entra por ellas , y
solo por las principales , y últimas. El pavimento es liso, y con
tal perspectiva , que parece se puede caminar por él, y en el
techo se descubre la mesma cantidad. Al lado izquierdo del
espejo está una puerta abierta que sale á una escalera , en la
qual esta Joseph Nieto, Aposentador de la Reyna, muy pa-
recido, no obstante la distancia, y degradación de cantidad y
luz , en que le supone ; entre las figuras hay ambiente ; lo
historiado es superior ; el capricho nuevo ; y en Hn , no hay
encarecimiento que iguale al gusto , y diligencia de esta obra:
porque es verdad , no pintura. Acabóla don Diego Velaz-
quez el año de 1656. dexando en ella mucho que admirar, y
nada que exceder. Pudiera decir Velazquez , á no ser mas
piodesto, de esta pintura lo que dixo Ceuxís de la bella Pe-
nélopc , de cuya obra quedó tan satisfecho : Invisiirum ali~
qiiem facUius qiiam imitatiirum : que mas fácil seria en-
vidiarla que imitarla.
Esta ^pintura fué de su Magestad muy estimada , y en
tanto que se hacia asistió freqüentemente á verla pintar ; y
asimismo la Reyna nuestra Señora Doña María-Ana de
Austria baxaba muchas veces , y las Señoras Infantas , y Da-
mas , estimándolo por agradable deleyte y entretenimiento.
Colocóse en el quarto baxo de su Magestad , en la pieza del
despacho entre otras excelentes ; y habiendo venido en estos
tiempos Lucas Jordán , llegando á verla , preguntóle el Se-
ñor Carlos Segundo viéndole como atónito : Que os parece'i
Y dbco : Señor , esta es la Teología de la Pintura : querien-
do dar i entender , que así como la Teología es la superior de
las Sciencias , así aquel quadro era lo superior de la Pintura.
§. VIH.
r>B LAS PINTURAS QUE LLEVÓ
Velazquez al Escorial de orden de su Aia gestad ; y de
las Pinturas del salón grande que llaman
de los espejos,
Xjin el año de mil seiscientos y cincuenta y seis mandó su
Magestad á don Diego Velazquez llevase á san Lorenzo el
Real quarenta y una pinturas originales , parte de ellas de la
almoneda del Rey de Inglaterra Carlos Estuardo , primero
de este nombre : otras que traxo Velazquez , y de que hici-
mos mención en el §. 5. y otras que dio á su Magestad don
Garcia de Avellaneda y Haro , Conde de Castrillo , que ha-
bla
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 511
bia sido Virey de Nápolés , y á la sazón era •Píosidentíe da
Castilla, de las qiiales hizo Diego Vclazqucz una descripdott
y memor a , en que da noticia de sus calidades, histoiras,' y
autores, y de los sitios donde quedaron colocadas, parainia-
nifestarla á su Magostad, con tanta elogancia y pi( )pieckid<
que calihcó en ella su erudición , y gran conocimiento del
Arte, porque son tan excelentes, que solo en él pudieran lo-
grar las merecidas alabanzas.
El año de 1657. quiso Diego Velazqucz volver á Italia,
y el Rey no lo permitió por la dilación de la vez pasada. Pe-
ro deseando su Magestad ver pintados al fresco los techos , ó
bo'vedas de algunas piezas de palacio, por sei: este modo de
pintar el mas apto para las paredes , y bóvedas , y el mas eter-
no de todos los que los pintores usan , y muy exercitado de
los antiguos , vinieron de Italia para este efecto Micael Án-
gel Colona , y Agustín Miteli , á los quales habia comunica-
do don Diego Velazquez en Bolonia, como ya hemos dicho.
Llegaron á Madrid el aíío de 1658. donde fueron muy
agasajados y asistidos de don Diego Velazquez : aposentólos
en la casa del Tesoro en un quarto principal , y á su Cargo
estuvieron las pagas que cada mes se les hacían ; en cuya dis-
posición y concierto intervino también el Duque de Terra-
nova , como Superintendente de las obras reales»
Pintaron los techos de tres piezas consecutivas del quartt)
baxo de su Alagestad; en la una el Dia ; en la otra la Nochej
en otra la caida de Faetón en el rio Eridano , todo con no-
bilísima forma, acciones, y artificio, y excelentes adornos de
mano de Miteli, que en esto tuvo muy singular ingenio , co-
mo se califica en todas sus obras.
En el mismo quarto pintaron una galería , que tiene vis-
ta al jardín de la Reyná ; en esta pintó Miteli todas las pare-
des , enlazando algo la arquitectura verdadera con la fingida,
con tal perspectiva, arte, y' gracia, que engañaba la vista,
siendo necesario valerse del tacto , para persuadirse á que era
pintado. De mano de Cnlona fueron las figuras fingidas de
todo relieve , é historias de baxo relieve de bronce , y realza-
das con oro, y los delfines , y muchachos de las fuentes, que
también eran fingidas, y los festones de hojas, y de frutas , y
otras cosas movibles , y un muchacho negrillo , que baxaba
por una escalera , que este se fingió natural , y una pequeña
ventana verdadera , que se introduxo en el cuerpo de la ar-
quitectura fingida ". yies de considerar , que dudando los qué
miraban esta perspectiva que fuese fingida esta ventana , qué
no lo era, dudaban que fuese ^'^dí^dera , cavilando esta equi-
vocación la mucha propiedad de los demás objetos que eran
fingidos. Pero la vicisitud de= los tiempos deterioró de suerte
el
Miguel Colana , j
Agustín Mitíli , sit
venida d España.
Tinturas que hicie^
ron al fresco en pala-
cio Colona , y Miteli.
Pintura de la ga-
lería de palacio , que
cu- hacia el jardín
de la Rej'na.
512
VIDAS DE LOS PINTORES,
Tintura del salón
de palacio llamado de
los Espejos.
Vdazquez, trazó
la distribución del tH'
cha.
Lo ^ue pintó Car'
reno tn esta obra.
La Fábula de "Pan-
dora en medio de la
húteda qiie pintó Ce-
lona.
Lo que pintó Rici
en el salón.
el edificio , que fué forzoso repararle , y abandonar tantos pri-
mores y maravillas del Arte , como lo califiqué yo quarenta
años atrás , y no he querido pereciese su memoria.
En este tiempo se consideró lo que se habia de pintar en
el salón grande , que tiene las ventanas sobre la puerta prin-
cipal de palacio ; y habiendo hecho elección de la Fábula de
Pandora , hizo Diego Velazquez planta del techo con las di-
visiones , y forma de las pinturas , y en cada quadro escrita
la historia que se habia de executar.
Comenzaron esta obra el año de 1679. por el mes de
Abril j tocóle á don Juan Carreño el pintar al fresco el dios
Júpiter , y á Vulcano su Herrero , y Ingeniero mayor , mos-
trándole aquella estatua de muger , que Júpiter le habia man-
dado formar con la mayor perfección , que su ingenio alcan-
zase , y en donde habia echado el resto de su saber : y así sa-
có una estatua prodigiosa , y de singular hermosura. En tér-
mino mas distante pintó la fragua , y oficina de Vulcano con
sus yunques , vigornias , y otros instrumentos de herrería ; y
en ella trabajando los Ciclopes , á quien tenia por oficiales,
cuyos nombres eran Bromes , Esteropes , Piragmon *.
A Micael Colona le tocó pintar quando Júpiter mandó
á los Dioses que cada uno la dotase de algún don , para que
con esto quedase mas perfecta ; Apolo la música ; Mercurio
la discreción y eloqüencia ; y en fin , cada uno la enriqueció
de aquello que era de su cosecha ; y por haber alcanzado tan-
tos dones de los Dioses , le llamaron Pandora en griego : de
Pan , que quiere decir todo ; y de esta palabra Doran , que
significa dotación \ y los dos nombres juntos quieren decir,
dotada de todo. Vense los Dioses , y Diosas bellísimamente
colocados en tronos de nubes , con las señas propias para ser
conocidos , presidiendo á todos Júpiter sobre el águila , y aba-
xo Pandora , y Vulcano : esta es la principal historia , y la de
en medio del techo : su forma es algo aovada , y la de todo
el techo algo cóncava.
A don Francisco Rici le tocó el pintar i Júpiter dándole
á Pandora un riquísimo vaso de oro , diciendo que allí den-
tro llevaba la dote para su remedio, que fuese á buscar á PrOT
meteo , que era persona que la merecía , y que se dotase con
lo que llevaba. -•■• - ,: f-!, •■
En otra parte pintó i Pandora ofreciéndole á Prometeo
aquel vaso de oro , el qual con vivísima acción y movimien-
to la desprecia , y despide de sí , sin quererla acabar de oirj
que como tan prudente y discreto conoció que era cosa con-
trahecha , y algo fingida su compostura , gallardía , y eficacia
que
I Virg. lib. 8. .ffineid.
I
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 513
que tenia en el persuadir. En término mas distante se vé Hi-
meneo , Dios de las Bodas, y un cupidiUo que se sale por
una puerta viendo inútiles allí sus armas.
Conociendo Prometeo que Pandora había de ir i encon-
trarse con su hermano Epimcteo , le advirtió, y dio aviso^
por ser menor y poco advertido , que si acaso aquella muger
llegase por su puerta , por ningún caso la dexase entrar , por-
que era engañadora; Pandora se fué i casa de Epimeteo en
ocasión que supo estaba ausente Prometeo , y pudo obligarle
tanto con el halago de sus dulces palabras , y persuadirle con
tanta eficacia , que sin atender al consejo de su hermano , ni
i las conseqüencías que podían resultar de aflicciones , y de-
sasosiegos , y otras cosas que trae consigo el matrimonio , se
casó con ella : este casamiento de Epimeteo y Pandora co-
menzó á pintar Carreño ; y estando muy adelantado le atajó
una muy grave enfermedad , y así fué preciso lo acabase Ri-
ci , de quienes son también las historias de las tarjas fingidas
de oro , que están en los quatro ángulos de la sala , aiinque
después de algunos años , habiéndose ofrecido hacer anda-
míos para reparar lo que maltrató la pintura una lluvia que
sobrevino , volvió Carreño á pintar la dicha historia casi toda
á el olio.
A Miteli tocó el ornato», que lo hizo con gran manera,
enriqueciéndolo con tan hermosa arquitectura , fundado , y
macizo ornamento , que parece pone fuerza al edificio ; y lo
que es muy digno de toda ponderación , la mucha facilidad
y destreza con que está obrado. Colona pintó algunas cosas
movibles , festones de hojas , de frutas , de flores , escudos,
trofeos , y algunos Faunos f Ninfas , y niños bellísimos , que
plantan sobre la cornisa relevada que se fingió de jaspe , y
una corona de laurel dorada , que ciñe toda la sala en torno.
Quedó la pieza tan hermosa , que dtleyta los ojos , recrea la
memoria , aviva el entendimiento , se apacienta el ánimo , se
incita la voluntad , y está finalmente publicando todo mages-
tad , ingenio , y grandeza. El Rey subía todos los días , y tal
vez la Rey na nuestra Señora Doña María- A na de Austria,
y las Señoras Infantas , á ver el estado que llevaba esta obra,
y preguntaba á los artífices muchas cosas con el amor y agradó
que siempre trató su Magestad á los profesores de esta Arte.
Para todas estas historias se hicieron excelentes dibuxos,
6 cartones del mismo tamaño en papel teñido , que servia de
medía tinta al realce blanco ; la qual manera de dibuxar es
muy celebrada, y seguida de grandes hombres ' , por lo qual
dixo el Vasari : Qu¿sto modo e moho alia ^¡ttoresca , e mons-
Tom. III. Ttt ' tra
I Vdsari I. part. cap. 19.
Lo que pintó Car-
reño en el salón de
palacio al olio.
Lo que pintó Mite-
li en el salón de palar
cia.
Suhian sus Majes-
tades frecuénteme nte
a ver pintar el techo
del salón.
Cartones que se
Iñcieron para diclia
obra.
Pintura de la er-
mita de san Pablo en
el Retiro de mano de
Colona , y Miteli.
Pintura de los Co-
lonas en la huerta del
J\larques de Liche,
junto d san Joachin.
Pintura de la Cú-
fula de la iglesia de
la Merced en esta Cor-
te de mano de Colona,
y Miteli.
Muerte de Agus-
tín Miteli.
514 VIDAS DE LOS PINTORES,
fra pin r ordine del colorito. Y los que hizo Colona fueron
de estremado gusto, porque parecían coloridos : y fué la cau-
sa , que siendo el papel de un color azul natural , ri^alzaba
con yeso , mezclado con tierra roxa , siguiendo la misma or-
den que en el pintar.
Muchos pintores hay que para las obras al olio huyen
de hacer cartones del mismo tamaño , mas para las obras al
fresco no se puede escusar , para compartir la obra que venga
justa y medida , y ver el efecto que hace la elección y juicio
de toda junta.
Habiendo pues acabado Miteli y Colona las obras de
palacio , los llevó el Marques de Heliche al Buen-Retiro
para pintar la ermita de san Pablo , primer ermitaño ; lo qual
hicieron con no menor grandeza y arte. Executaron allí la
Fa'bula de Narciso con admirable arquitectura , adornos , y
colunas , que desmienten lo cóncavo de la bóveda. Y en el
oratorio de esta ermita está un quadro de la visita de san An-
tonio Abad á san Pablo ermitaño de mano de Velazquez,
cosa excelente. En un jardin , que el dicho Señor Marques
tiene dentro de Madrid , cerca de san Joachin , pintaron tam-
bién muchas cosas , y es de admirar de mano de Colona el
Atlante agoviado , y sobre las espaldas una esfera , con todos
los círculos , y signos celestes. Bstá con tal arte obrada , que
parece una estatua de todo relieve , y que hay ayre entre la
pared y la figura , causado del esbatimento ó sombra , que
supone sacudir con la luz en la pared. También pintaron en
una fuente un adorno con dos términos , cosa de gran capri-
cho; pero ya todo muy deteriorado de las injurias del tiempo.
Habia en este jardin muy excelentes obras de Escultura , y
Pintura , que ya todo se ha disipado.
De aquí los llevaron al Convento de nuestra Señora de
la Merced , para pintar toda la iglesia ; y teniendo los dos
concertada la obra con los Religiosos , al pintar la cúpula,
murió Agustín Miteli á í2. de Agosto del año de 1660. Lu-
nes , dia de nuestra Señora de los Angeles , causando común
sentimiento en toda la Corte la muerte de un tan ilustre pin-
tor , y en los Religiosos muy gran pérdida : enterráronle en
el mismo convento con gran solemnidad ; y á su muerte se
hicieron muy elegantes versos , y el siguiente epitafio.
.-¿s
TU'
Y ESCU-LTORES ESPAÑOLES. 515
TÚMULO HONOR ARia, Y ELOGIO FUNERAL
en las exequias , que se hicieron á Agustín Aliteli ^ d ai"
y as tellizas le hizo, en nombre 'de la Esniela de los -
1. Mstitdiosos , un su Aficionado.
')(0
D. M. S.
ji <-
AUGUSTTNUS MITB LI BONONIENSTS,
Pictor praclarus , natura cemtdus admirandus , ac pers^
pectiva incomparabilis , cuius inanu prope vivebant ima-
gines , ipsa invida , occubuit AíantUcC Carpetana , pos^
tridie Kalendas Angustí y Anno M. T>, C. L. X.
tí. S. E, S. x. 2. L, .
olí oh
n-o'j'v.
■Mt;TÍ o
Se suspendió esta obra con tan funesto , como impensa- Tinturas de C 1
do accidente i y en tanto pintó Colona los-, techos de la casa 71a en la huerta del
de la huerta , que labró el Señor Marques de Heliche en el Marques de Lidie
camino del Pardo, la qual hoy posee el Marques de Narros, camino del Pardo,
y donde también pintaron muchos pintores , así españoles,
como estrangeros: estuvo esta obta á- cargo de don Juan Car-
reño , y de don Francisco Rici. C.opiaronse en las paredes
los mejores quadros que se pudieron haber con mucha pun-
tualidad. Hay de Rafael , de Ticiano, de Verones , de Van-
dic , de Rubens , de Velazquez , y de otros muchos , y con
marcos de oro , también pintados, y colgadura de telas fin-
gidas famosísimamente ; y en las paredes de la casa , por la
parre exterior , se pintó al fresco , y se delinearon algunos re-
loxes , con notables curiosidades , que habia de mostrar en
tales días el sol : lo qual la injuria del tiempo tiene ya ar-
ruinado.
Aunque se suspendió la obra de la Merced por algún
tiempo , se acabo la cúpula con grande acierto y aplauso de
toda la Corte de mano de Miguel Colona, que aunque se
aplicaba mas á las figuras que á los adornos , no era por lo
que ignoraba , sino por dexarle á Miteli aquel linage de obra
en que era mas excelente ; y concluida , partió de Madrid pa-
ra Italia por el mes de Septiembre del año de 1662. aunque
otros dicen pasó á Francia.
Volvióse Colona á
Italia.
Tom. III.
Ttts
EN
5i6 VIDAS DE LOS PINTORES;
El Santísimo Chris-
to del panteón del Es-
corial.
Julián Fineli,gr an-
de Escultor.
Moreli vino d Es-
paña.
Correspondencia que
tuvo Aioreli con Ve-
líizquez desde falen-
cia.
§. IX.
EN QUE SE TRATA DE LA IMAGEN
del Santo. Christo del Panteón , y de la. venidct
de Moreli á España.
E.
i\ año de 1659. ^^^P ^ España la imagen del Chrísto
crucificado de bronce , y dorado , que maridó hacer en Ro-
ma de orden del Rey el Duque de Terranova para la capilla
Real del panteón , entierro de los Católicos Monarcas de Es-
paña. Fué su artitice un sobrino de Julián Fineli, alievo, ó
discípulo del Algardi, que siendo mozo^ mostró en esta obra
mas de lo que se esperaba. Traxeronlo á palacio por el mes
de Noviembre, y. fué visto de su Magestad en la pieza ocha-
vada , y luego mandó á Diego Velazquez diese orden de lle-
varlo á san Lorenzo el Real , y que fuese también allá para
ver la forma que se habia de tener en su colocación ; hízolo
?omo su Magestad lo mandaba.
En este año vino de París á Valencia Juan Bautista Mo-
reli , natural de Roma , famoso estatuario , discípulo del Al-
gardi , con el motivo de haberle sucedido en Francia no se
que contratiempo , el qual le hizo forzosa la fuga , habiendo
sido allá escultor muy estimado del Rey Christianísimo : y
habiendo labrado maravillosas cosas de barro , en figuras re-
dondas , y de baxo relieve , como se ve en las historias que
labró en Val#-Christo , uno de los monasterios de la santa
Cartuxa en aquel reyno , y en otras cosas que yo he visto en
Valencia en casa de don Juan Pertusa , Caballero del Orden
de Montesa , de las mas ilustres casas de aquella Ciudad , y
en otras partes , con tal excelencia, que parece le infundió
Tintorct j su espíritu , y viveza ; determinó de enviarle á don
Diego Velazquez alguna obra de su mano , como á protec-
tor de esta Arte , y en quien siempre los profesores de todas
hallaron la debida estimación y amparo , como se experimen-
tó en muchas ocasiones , de que pudiera hacer larga mención;
y así envióle una carta , y con ella unos niños alados, con las
insignias de la Pasión de Christo de medio relieve ; lo qual
visto por don Diego Velazquez , y Juan Bautista del Mazo,
su yerno , pintor de su Magestad , que le sucedió en la plaza
de Pintor de Cámara , tuviéronlo por cosa superior , y digna
de la vista de su Magestad , á quien se los manifestaron con
grande aprobación y complacencia del Rey , y así se coloca-
ron en palacio , puestos en sus marcos ; y de su Magestad,
por mano de Velazquez , fueron remunerados. Después , ha-
biendo visto quan bien habían parecido , envió Moreli otros
. bar-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 517
barros , y un Christo difunto de todo relieve , grande , y con
algunos angeles que le tienen llorando , con mucha propie-
dad : un san Juan Bautista : Niño Jesús dormido : un san
Felipe Ncrí de medio cuerpo , y de todo relieve , como las
antecedentes.
Deseó Velazquez ver i Moreli , y traerlo á palacio para
que hiciese algunas obras ; y habiéndole escrito en esta con-
formidad , no pudo venir á Madrid hasta ei año de 1 66 1 .
con el sentimiento de haberle faltado ya Velazquez. Traxo
un buen número de estatuas pequeñas de los Dioses , obser-
vando en cada una aquellas partes en que fueron los grie-
gos únicos , que es el semblante y acción vivísima , confor-
me al sugcto que representa. Si es Orfco , tocando su cítara,
explica lo sonoro del capto un chiquillo dormido á la dul-
ce melodía de su accento. Cibeles con una corona de torres
en sus sienes , que así la pintaban los antiguos, representa su
grandeza , porque los poetas fingieron que esta fué la ma-
dre de todos los dioses. En Mercurio , como dios de la Paz,
la quietud de ánimo. En Marte , el furor. En Júpiter , el po-
der ; y asimismo expresada en todas las demás , como Nep-
tuno , Vulcano , Saturno , y otros , que todas son dignas
de grande aprecio y estimación. Estas estatuas se colocaron
en palacio en una estancia de las bóvedas del Jardín de la
Keyna.
Mandóle su Magestad á Moreli labrase una figura del
natural del Dios Apolo desnudo , solo con una banda que
le honestase , y al lado derecho un niño bellísimo que le
tiene la lira ; porque los antiguos le atribuyeron la músi-
ca. Baxaba su Magestad freqüentemeiite á verle modelar,
y esculpir ; y concluida esta figura , se puso en un jardín.
Hizo otra estatua de barro de una Musa, con un chicue-
lo al lado , que le tiene el instrumento músico ; esta se pu-
so en un nicho de la escalera secreta del quarto del Rey.
Hizo el modelo de los Mascarones de bronce dorados que
están en la fuente , que se labró el año de 1662. en Aran-
juez , con muchos caños de agua , y adornada de muchas
estatuas de marmol. Y habiendo comenzado unos adornos
de estuque en algunas piezas de aquel palacio , se queda-
ron sin acabar por muerte del Señor Felipe Quarto , y tam-
bién por estar mal asistido de medios ; y Moreli se volvió á
Valencia , con .mimo de venir después á concluirlos , como
con efecto vino; y preocupándole la muerte en Madrid , se
quedaron así. Fué superior , especialmente en labrar , ó mo-
delar de barro.
Deseó f^e/azqiu'z
ler a Mordí.
Tino Moreli á
Madrid , quando va
habia miuito Velaz-
Diferentes es fatuas
de Moreli.
Baxaba freqi'iente-
picnte el Rt)- a vc-r
trabajar a Aiorcli.
Obras de Moreli
sin acabar en Aran-
juez.
Muerte ¿le Aíoreli.
co-
5i8 VIDAS DE LOS PINTORES,
J^lene el Duque de
Agramont d tratar
las Nupcias del Rey
Christianísimocon la
Señora hifanta Doiía
Mana Teresa.
Asiste Velazquez
d el Embaxador de
Francia de orden del
Re;,
Casas de Señores,
que -visitó el Embaxa-
dor de Francia.
A la despedida le
dexó ti Embaxador uu
Relox de oro d Ve-
lazquez..
%. X.
COMO VELAZQUEZ ASISTIÓ DESORDEN
de su Alagestad al Embaxador Extraordinario de Fran-<
eia , que vino d tratar las bodas con la Serenísima Señora
Infanta de España Doña María Teresa de Austria;
y de aLgiinos retratos que hizo Velazquez
.V'ry en este tiempo.
v<
olviendo pues i el año de 1659. en el dia 16. de Octu-
bre entró en Madrid el Mariscal Duque de Agramont , Go-
bernador de Véame , Burdeos , y Bayona , Embaxador Ex-
traordinario del Christianísimo Rey Luis Décimoquarto,
cerca de las felices Nupcias de aquella Magestad con la Sere-
nísima Seiíora Doña María Teresa Bibiana de Austria , y
Borbon , entonces Infanta de España : entró en palacio , apa-
drinado del Señor Almirante de Castilla : recibióle su Mases-
tad en el salón, arrimado á un bufete, y en pie ; y así estuvo
todo el tiempo que duró la función. Estaba la pieza de los
Espejos adornada esplendida , y ricamente ; y debaxo del do-
sel una silla de inestimable precio. Este adorno estuvo á car-
go de don Diego Velazquez , como Aposentador mayor , y
del Tapicero mayor } y habiendo gustado el Monsieur Ma-
riscal de ver de espacio el quarto del Rey , mandó su Mages-
tad á don Diego Velazquez le asistiese con mucho cuidado,
mostrándole lo mas precioso, y notable de palacio. Lunes
veinte de Octubre , á las dos de la tarde , entró el Monsieur
Mariscal en palacio por la escalera secreta, que sale al jardín
del parque. Venia acompañado de sus dos hijos , el Conde
de Guiche , Maestre de Campo de uno de los Regimientos
de las Guardias del Rey Christianísimo , y el Conde de Lo-
vini , y otros Señores. Fué don Diego Velazquez mostrán-
doles todas las piezas del palacio , en que tuvieron mucho
que admirar, por la multitud de pinturas originales , estatuas,
póriidos , y demás riquezas de que se adorna su gran fábrica.
Asimismo tuvo mucho que admirar en el adorno de las
casas que visitó , y singularmente en la del Almirante de Cas-
tilla , la de don Luis de Haro , y Duque de Medina de las
Torres , Conde de Oñate , que tienen excelentísimas pinturas
originales. Quando se fué el Monsieur Mariscal á Francia, le
dexó á don Christobal de Gaviria , de la Orden de Santiago,
Teniente de Capitán de las Guardias Españolas , y Conduc-
tor de Embaxadores , un relox de oro riquísimo para que se
lo diese á don Diego Velazquez.
Este año de 1Ó59. executó Velazquez dos retratos, que
su
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
519
su Magostad mandó hiciese para enviarlos á Alemania al Se-
ñor Emperador : el uno fué del Serenísimo Principe de las
Asturias Don Phclipc Prospero , que nació el año de 1651.
Miércoles 28. de Noviembre , á las once y media de la ma-
ñana : es uno de los mas excelentes retratos que pintó , con
ser tan dificultosos los de los niños , por la viveza , é inquie-
tud que tienen : pintóle en pie , y con el trage que requerian
tan pocos años : tiene junto á sí la montera con un plumage
blanco sobre un taburete raso ; al otro lado una silla carmesí,
y sobre ella descarga blandamente la mano derecha : en la
parte superior del quadro hay una cortina : en lo distante de
la pieza , en que se tinge una puerta abierta , todo cgn extre-
mada gracia y arte , y con aquella belleza de color , y mane-
ra grande de este ilustre pintor ; sobre la silla está una perri-
lla que parece viva , y es retrato de una que estimaba mucho
Yelazquez. Parece que le sucedió lo mismo que á Publio,
excelente pintor , que retrató á su querida perrilla Isa , para
hacerla inmortal , como lo dixo agudamente Marcial ' , y lo
pudo también decir de Velazquez.
Hnnc , n¿ lux rap'iat suprema , totam ,
Pida Publtiis expr'imit tabella ;
Tn qua , tam similem videbis , Lsam ,
Vt sít tam similis sibi , nec ipsa.
Issam y^eniqíie pone cum tabella :
Aut utramque piifabls esse pictam ;
Aut iLtramij^iie putabis esse veram.
El otro retrato fué de la Serenísima Infanta Doña Mar-
garita María de Austria, muy excelentemente pintado, y con
aquella magestad y hermosura de su original : á la mano de-
recha está sobre un bufetillo un relox de évano , con Hguras,
y animales de bronce , y con muy garbosa forma ; en medio
tiene un círculo , donde está pintado el carro del sol ; y en el
mismo círculo hay otro, pequcáo , en ¡ei qual están compartir
das la? horas, , sr '---y, 'n -A nr.
En este tiempo hizo otro retrato de la Reyna nuestra
Señora en una lámina de plata redonda, del diámetro de un
real de ocho segoviano , en que se mostró no menos ingenio-
so que sutil , por ser muy pequeño , muy acabado , y pareci-
do en extremo , y pintado con gran destreza , fuerza , y sua-
vidad ; y cierto , que quien en tan pequeño espacio infunde
tanto espíritu como se ve en este retrato , que parece , si pu-
dieran caber zelos en la naturaleza , los tuviera de él. Merece
nombre inmortal , con mas justa razón que alabanza Merceli,
de
I Marcial, lib. ;. Epigr.
Retrato del Prtnci-
pr Próspero de mano
de Vílazquez.
Retratos de los ni-
ños muy dijiciles.
Célehre reflexión so-
bre el retrato de una
perrilla.
Retrato de la In-
fanta Doña Marga-
ta de Austria.
Retrato pe que Jio de
la Reyna de mano de
f^elazquez.
Merceli grande Es-
cultor en lofe^uejio.
Mordacidad de los
pintores.
'Respuesta in^enio'
sa de {'""elazquez.
520 VIDAS DE LOS PINTORES,
de escultor famoso , por haber esculpido en un hueso de una
guinda un navio con todas sus jarcias , de suerte , que puesta
una abeja sobre la entena , le encubria todo con sus alas : cau-
sando tanto asombro esta obra , que dice Cicerón , que por
ella le quisieron poner en el número de los Dioses j siendo
así , que esto lo consigue quien tiene , junto con perspicaz vis-
ta , un gran lago de flema , y una delicada pintura , que pa-
rezca tiene alma , la consigue el que tiene profundo ingenio
con muy largo estudio , y práctica de muchos años.
Pocas veces tomó los pinceles Diego Velazquez despuesj
y así podemos decir fueron estos retratos las últimas obras , y
última en perfección de su eminente mano , que le elevó i
tan superior estimación y aprecio, habiéndole favorecido tan-
to la fortuna, la naturaleza, y el ingenio, que sobre ser muy
envidiado , se conservó nunca envidioso. Era muy agudo en
sus dichos y respuestas : díxole un dia su Magestad , que no
faltaba, quien dixese que toda su habilidad se reduela d sa-
ber pintar una cabeza ; á que respondió : Señor : mucho me
favorecen , porque yo no sé que haya quien la sepa pintar.
Notable efecto de la emulación en un hombre que con tan
soberanos testimonios de quadros historiados habia acreditado
su universal comprehension del Arte , en que dexó otros tan-
tos documentos á la posteridad.
§. XI.
Merced de Hábi-
to de Santiago d don
Diego Velazquez.
;^v.v.
DE LA MERCED MAS SINGULAR,
que hizo su Magestad d don Diego Velazquez
en premio de su virtud y servicios.
E,
i\ año de 1658 , hallándose don Diego Velazquez con el
Rey en el Escorial , considerando su Magestad que el inge-
nio , habilidad , y méritos personales de otros servicios en don
Diego Velazquez le constituían acreedor de mayores adelan-
tamientos , le honró con la merced de Hábito , el que eligie-
se , de una de las tres Ordenes Militares un dia de la semana
de Ramos , y Velazquez eligió el del Orden Militar de la
Caballería de Santiago : y á no haberle preocupado la muer-
ta , hubiera sido principio para ascender á mayores honras,
según la aptitud de su persona , que ofrecía materiales para
labrar mas elevadas fortunas.
Oí decir á persona de todo crédito , que habiéndose dila-
tado el despacho de las Pruebas , por algún embarazo ocasio-
nado de la emulación , que la tuvo grande , habiéndolo en-
tendido el Rey , mandó al Presidente de Ordenes , Marques
de Tabara , le in víase los informantes , que tenia su Mages-
tad
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 521
tad que decir en las Pruebas de Vclazquez ; y habiendo veni-
do, dixo el Rey ; Poned , que d mí. me consta de su cali-
dad : con lo qual no fué menester mas examen. O magnani-
midad d.gna de tan Gran Rey ! períicionando por su mano
la hechura que había labrado , y se la pretendían deslucir ; y
excusándole al mismo tiempo el rubor de la detención, y los
crecidos gastos del nuevo informe. En lin salió su despacho
del Consejo de las Ordenes el Jueves 327. de Noviembre,
y el V'iernes dia de san Próspero mártir 28. de dicho mes y
año en el convento de religiosas de Corpus Christi con las
ceremonias acostumbradas, y con gran gubto de todos recibid
el Hábito por mano del Señor don Gaspar Juan Alonso Pé-
rez de Guzman el Bueno , Conde de Niebla , que después fué
Duque de Medina-Sidonia : fué su Padrino el Excelcntisimo
Señor don Baltasar Barroso de Ribera , Marques de Malpica,
Comendador del Orden de Santiago. t
Volviéronle á Palacio , y fué de su Magcstad muy biert
recibido , y de todos los señores ,*y criados del quarto del
Rey. Era este dia muy festivo en Palacio , por ser de saa
Prospero , en que el Serenísimo Príncipe Prospero cumplía
años ; y así pudo don Diego Velazquez atribuirlo todo á
muestras de su prosperidad , y aun el experimentar en esta
ocasión los combates de la envidia ; porque la oposición per-
íicíona la virtud , y suele desmentir su esplendor el no tener
tinieblas en que lucir. Oroscopo feliz , y próspero fué sin du-
da el de su nacimiento , según el que describe Julio Firmico,
en el qual, el que naciere, será en la Pintura excelente, y de
ella con superiores honras ilustrado.
Este ano escnfeió don Lázaro Diez del Valle un elogio,
y nomenclatura de algunos pintores, que por famosos han si-
do honrados con Hábitos de Ordenes Militares , y lo diri-
gió á don Diego Velazquez , de que hicimos mención en el
tomo 1. lib. 2. cap. 5. §. 4.
§. xn.
Honra ítr.gular dd
Re) en las ^ruet^iTs de
Vilazquez.
Recibe don Diego
Velazquez el Havito
df Scniiago.
Manuscrito de don
Lázaro Diez del Vw
lie.
DE LA JORNADA QUE HIZO VELAZQUEZ
con su J\4agestad d Iriin , jy de su enfermedad y
y muerte.
JLil añ(
I
I
i\ año de 1660. por el mes de Marzo salió de Madrid
don Diego Velazquez á aposentar á nuestro Gran Monarca
Felipe Quarto, en la jornada que su Magestad hacia á Irun,
acompañando á la Serenísima Señora Infanta de España Do-
ña María Teresa de Austria. Salió de Aladrid don Dieso Ve-
lazqiuz alg'.inus Uias antes que su Magestad : llevaba consigo
Tom.UL Vvv á
Velazquez va sir-
fiendo a su Alages-
tad en la jornada de
Irun.
Joseph 'Nieto , Apo-
sentador déla Rey na.
Casa de la Confe-
rencia , que se formó
en la iila de los Fay-
sanes.
Dia de las entregas
de la Serenísima In-
finta de Esj.iana al
Rey Lhristianisimo.
Regalo que el Rey
Christianuimo hizo á
el Señor Ii^eii^e Quar-
io.
Gala , y riqueza
con que solemnizó Ve-
lazquez esta función.
522 VIDAS DE LOS PINTORES, .
á Joseph de Villa-Real , Ayuda de la Furriera , y Maestro
mayor de las reales obras , y otros criados de su Alagestad,
necesarios en la jornada , todos de su jurisdicción , y á su or-
den. Por Aposentador de la Reyna Christianísima iba Joseph
Nieto : la jornada empezó por Alcalá , y Guadalaxara : lle-
garon á Burgos , donde Velazquez tuvo orden de su Mages-
tad para que se quedase allí el Ayuda de la Furriera, porque
^u Magestad se habia de detener en aquella ciudad, y prosi-
guieron los demás su camino hasta Fuenteravia , donde apo-
sentó Velazquez á su Magestad en el Castillo que ya tenia pre-
venido el Barón de BateviUa , Gobernador de la ciudad de san
Sebastian ; y á su cargo estuvo la fábrica de la Casa de la
Conferencia , que se formó en la isla de los Faysanes, que ha-
ce el rio Vidasoa junto á Irun , en la Provincia de Guipúzcoa.
Embarcóse en una gabarra don Diego Velazquez con el Ba-
rón para ir á la Casa de la Conferencia , que dista poco de
Fuenteravia , y ver en el estado que estaba , porque se habia
aumentado mucho á la fofma que tuvo el año de 1659. '^^
que el Cardenal don Julio Mazarino , y el Señor Conde-Du-
que de san Lucar ajustaron las paces entre el Católico Rey
de España , y Christianísimo de Francia. Tuvo orden de su
Magestad para asistir á la exornación de esta casa , y la del
castillo , y que estuviese en la ciudad de san Sebastian para
quando su Alagestad llegase , donde habia de detenerse algu-
nos dias.
Volvió con su Magestad á Fuenteravia á primeros de
Junio , y asistió en todas las tinciones que su Magestad tuvo
en la sala general de la Casa de la Conferencia , hasta el lu-
nes siete de Junio , que fueron las entregat de la dicha Sere-
nísima Señora Infanta al Christianísimo Rey de Francia Luis
Decimoquarto , donde hago pausa : porque para contar la gran-
deza y lucimiento que tan grandes Alonarcas ostentaron en
tan feliz dia es necesario mas dilatado papel , y mas elegan-
te pluma.
El regalo que á su Magestad hizo el Rey Christianísimo
este dia , de un Toyson de diamantes , un relox de oro , en-
riquecido de diamantes, y otras joyas riquísimas y primorosas
de inestimable precio , se le entregó á don Diego Velazquez,
para que lo conduxese al palacio del castillo de Fuenteravia.
No fué don Diego Velazquez el que en este dia mostró
menos su afecto en el adorno , bizarría , y gala de su persona;
pues acompañada su gentileza y arte , que eran cortesanas,
sin poner cuidado en el natural garbo , y compostura , le ilus-
traron muchos diamantes , y piedras preciosas : en el color de
la tela no es de admirar se aventajara á muchos, pues era su-
perior en el conocimiento de ellas , en que siempre mostró
muy
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. í-"
ñiiiy gran gusto : todo el vestido estaba guarnecido con ricas
puntas de plata de Milán , según el estilo de aquel tiempo,
que era de golilla, aunque de color, hasta en las jornadas, en
k (;apa la roxa insignia ; un espadin hermosísimo , con la guar-
nición y contera de plata , con exquisitas labores de relieve,
labrado en Italia ; una gruesa cadena de oro al cuello , pen-
diente la Venera , guarnecida de muchos diamantes , en que,
estaba esmaltado el Hábito de Santiago , siendo los demás ca-
bos correspondientes á tan precioso aliño.
Martes á ocho de Junio salió su Magestad de Fuentcra-
vía , y Velazquez sirviéndole , que así se lo habia su Mages-
tad ordenado , y que fuese adelante Joseph de Villa-Real , su
Ayuda , haciendo el aposento. La jornada de la vuelta fué
por Guadarrama y el Escorial á Madrid.
Quando entró Velazquez en su casa , fué recibido de su fa-
milia, y de sus amigos con mas asombro que alegría , por ha-
berse divulgado en la Corte su muerte , que casi no daban cré-
dito á la vista : parece fué presagio de lo poco que vivió después,,
Sábado día de san Ignacio de Loyola , y ultimo del mes
de julio, habiendo estado Velazquez toda la mafiana asis-
tiendo á su Magestad , se simio fatigado con algún ardor , de
suerte que le obligo á irse por el pasadizo á su casa. Comen-
zó i sentir grandes angustias y fatigas en el estomago , y en el
corazón : visitóle el Doctor Viccncio Moles, Medico, de la
Familia ; y su Magestad , cuidadoso de su salud , mandó al
Doctor Miguel de Alva , y al Doctor Pedro de Chavarri,
Médicos de Cámara de su Magestad , que le viesen ; y cono-
ciendo el peligro dixeron era principio de terciana sincopa!
minuta sutil : afecto peligrosísimo por la gran resolución de
espíritus ; y la sed que continuamente tenia , indicio grande
del manitiesto peligro de esta enfermedad mortal. Visitóle
por orden de su Magestad don Alfonso Pérez de Guzman el
Bueno , Arzobispo de Tiro , Patriarca, de las Indias ; hízole
una larga plática para su consuelo espiritual ; y el Viernes 6.
de Agosto , año del Nacimiento del Salvador 1660. dia de
la Iranstíguracion del Señor , habiendo recibido los Santos
Sacramentos , y otorgado poder para testar á su íntimo ami-
go don Gaspar de F uensalida , Gretier de su Magestad , á las
dos de la tarde , y á los sesenta y seis años de su edad dio su
alma á quien para tanta admiración del mundo le había cria-
do, dexando singular sentimiento a todos , y no menos á su
Magestad , que efi los extremos de 'su enfermedad habia da-
do á entender lo mucho que le (quería y estimaba.
Pusieron al cuerpo el interior humilde atavio de difunto,
y después le vistieron como si estuviera vivo , como se acos-
tumbra hi^rer con los Caballeros de.Oidenes Militares : pues-
T0771. 111. VvY 3 to
Vuehe don Diego
Vílazquez íirviíndo
a su liiagestad desde
Irun d Aladrid.
Presagio de la muer-
te de P^eLizquí'Z.
Enfermedad tmr'
tal de p'flazijuez.
Muerte de Velaz-
quez , con gran senti-
miento del Rey , y de
toda la Corte.
Disposiciones del
féretro, cadáver , y JU'
nsral de Velazquez.
Enterróse en la Par-
roquial de san Juan.
Entierran el cuer-
po ds Velazquez en
la Parroqtna de san
Juan en la bóveda de
don Gaspar de Fuen-
salida.
Epitafio ala muer'
te de don Diego Ve-
lazquez.
524 VIDAS DE LOS PINTORES,
to el manto capitular , con la roxa insignia en el pecho , el
sombrero , espada , botas , y espuelas ; y de esta forma estuvo
aquella noche puesto encima de su misma cama en una sala
enlutada ; y á los lados algunos blandones con hachas , y
otras luces en el altar donde estaba un Santo Christo , hasta
el sábado , que mudaron el cuerpo á un ataúd , aforrado en
terciopelo liso negro , tachonado , y guarnecido con pasama-
nos de oro , y encima una Cruz de la misma guarnición , la
clavazón , y cantoneras doradas , y con dos llaves : hasta que
llegando la noche, y dando á todos luto sus tinieblas, le con-
duxeron á su último descanso en la Parroquia de san Juan
Bautista , donde le recibieron los Caballeros Ayudas de Cá-
mara de su Magestad , y le llevaron hasta el túmulo que es-
taba prevenido en medio de la capilla mayor ; encima de la
tumba fué colocado el cuerpo : á los dos lados habia doce
blandones de plata con hachas , y mucho número de luces.
Hízose todo el oticio de su entierro con gran solemnidad,
con excelente música de la Capilla Real , con la dulzura , y
y compás , y el número de instrumentos y voces que en ta-
les actos , y de tanta gravedad se acostumbra. Asistieron mu-
chos Títulos , y Caballeros de la Cámara , y criados de su
Magestad
luego baxaron la caxa , y la entregaron á don Jo-
seph de Salinas , de la Orden de Calatrava, y Ayuda de Cá-
mara de su Magestad , y otros Caballeros de la Cámara que
allí se hallaron , y en hombros le llevaron hasta la bóveda,
y entierro de don Gaspar de Fuensalida , que en muestra de
su amor le concedió este lugar para su deposito.
Consagróle 'el siguiente epitafio, y le hizo imprimir su
tnuy caro , é ingenioso discípulo don Juan de Alfaro , insig-
ne cordobés , á quien se debe lo mas principal de esta histo-
ria , que con la grande erudición de su hermano el doctor
don Enrique Vaca de Alfaro recopiló en estas pocas líneas¿
lo que aun vivió estrecho en muchos años.
EPITAFIO A LA MUERTE DE DON DIEGO
VELAZQUEZ.
POSTERITATI SACR ATUM.
D. DIDACUS VELAZQUIUS DE SILVA
hispalensis. Pictor eximiiis , natus anno m.D-lxxxxiv.
Pie tura nobitissima Arti sese dicavit , Prceceptore ac
ciiratissimo Francisco Pacieco , qiti de Pictvra pereh- •
ganter scripsit. lacet hic : proh dolor ! D. D. Philippi
IV. Hispaniaritm Regís Aiigustissimi d Ctibictilo Pic-
tor Prinnis , d Camera excelsa adjutor vigilantissimus,
in
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 525
in Regio Palatio, & extra ad hospititim Ciihiciilarius
max'imus , a quo studior-nm ergo , mis sus , iit Roma , ^
aliarum Italia Urbiitm Pictura tabulas admirandas^
"ücl qtdd aliud huiíis suppelectilis yvelnti statnas mar-
móreas , /. áreas eonquireret , perscutaret , ac secnm
adduceret , num'mis íargiter sibi traditis : sic que aun
ipse pro tune etiam INNOCENTJJ X. PONP
AIAX.faciem color i bus mire exprés ser i t , áurea cate-
na pretij siipra ordinarij eum remuneratus est , nii-
inismate gemmis caelato cum ipsius Pontif. efigie , ins-
culpta , ex ipsa ex annido , appenso j tándem D. la-
cobi stemmate fuit condecoratus ; íí? post redditum ex
Fonte Rápido Gallia confini urbe Aíatritum versus
cum Rege suo Potentissimo , e Nuptijs Serenissima
D. jMariíT Theresia Bibiana de Austria &* Borbon , e
connubio scilicet cum Rege Galliarnm ChristianissimOy
D. D. Ludovico XIV. labore itineris febri prahensus^
obijt Alantue Carpetana postridie nonas Augustiy
etatis LXVJ. anno m. dc. lx. sepultusque est honoriji-
ce in L>. loannis Parroquial! Ecclesia , nocte , séptimo
Idus mensis sumptii máximo, immodicisque ex p en sis ^
sed non inmodicis tanto viro; Haroiim concomitatu , in
hoc Domini Gasparis Fuensalida Grafierij Regij ami-
cissimi subterráneo sarcophago : Suoque Magistro^pra'
claroque viro saciáis ómnibus venerando , Pictura col-
lacrimante hoc breve epicedium loannes de Alfaro Cor-
dubensis mcestiis possuit , ¿3^ Henriciisjrater J^ledicus.
Aun después de muerto le persiguió la envidia de suerte,
que habiendo intentado algunos malévolos destituirle de la
gracia de su Soberano con algunas calumnias siniestramente
impuestas , fué necesario que don Gaspar de Fuensalida, por
amigo , por testamentario , y por el oHcio de Grerier , satis-
ficiese á algunos cargos en audiencia particular con su Mages-
tad» asegurándole de la .fidelidad , y legalidad de A-^elazquezi
y la rectitud de su proceder en todo , á lo qual su Magestad
respondió : Creo muy bien todo lo que me decis de Velazquez,
porque 'era Inenxntendidb. Con lo qual calificó su Magestad
el alto concepto en que le tenia , desmintiendo algunas bas-
tardas sombras que hablan pretendido empañar el claro es-
plendor de su honrado proceder , y de la buena ley con que
sirvió siempre á tan soberano dueño ,.de cuya Real- esplen-
didez generosa recibió tantas mercedes, que apenas se pueden
sumar ; pero aunque en el discurso de su vida se han toíadó
algunas, se recopüarán aquí , conU)tras-dc que se ^h» podido
adquirir noticia. .C"-^A -J Íj v -■ —• ...-
RE-
Persiguió la envi-
dia d p^tlazqtiez aun
después de su muerte.
Respuesta del Rey
días calumnias con-
tra Kdazq^ticz.
526 VIDAS DE LOS PINTORES,
-i"ii ■
.»... \ .
§. XIII.
RECOPILACIO:^ DE LAS MERCEDES
que la Aíagestad del Señor Felipe Quarto hizo d don
Diego Velazquez , juntamente con los Oficios
y Empleos que ocupó en la Casa Real.
El
^1 año de 1630. le hizo merced su Magestad á don Die-
go Velazquez de Silva de la ración de doce reales al dia , y
de un vestuario de noventa ducados al año,
Hízole merced de un paso de Vara de Alguacil de Cor-
te , que se regula en quatro mil ducados.
Hízole merced de Casa de Aposento , distinta de la que
le tocó par sus Plazas, valuada en docientos ducados cada año.
Hízole merced su Magestad de una pensión de trecientos
ducados , que gozó, con dispensación de su Santidad, año 1626.
Una ayuda de costa de quinientos ducados de plata el
año de 1637.
Hízole merced de un Oficio de Escribano , acrecentado
en el Repeso mayor de la Corte , igual al que ponen los Es-
cribanos del Crimen , y se regula en seis mil ducados.
Hízole merced su Magestad desde el año de 640. en ade-
lante de quinientos ducados al año , pagados en los ordina-
rios de la despensa de la Casa Real.
Hízole merced de sesenta ducados al mes , por la asisten-
cia á las obras reales , debaxo de la mano del Excelentísimo
Señor Marques de Malpica , Superintendente de ellas.
Hízosele merced de la vivienda capaz en la casa del
Tesoro , que es dentro de palacio , quedando en pie los apo-
sentos que gozaba.
Hízosele merced del Hábito de la Orden del Señor San-
tiago , que se le puso.
Hízole su Magestad diferentes mercedes para su yerno y
nietos , así en la Casa Real , como en Plazas de Audiencias,
de mucha consideración y grado.
ZOS OFICIOS Y PUESTOS, QUE TUVO EN LA
,. vi , . Casa Real,
s
u primer asiento fué de Pintor de Cámara , y lo exerció
desde el año de 1623. /ii.o^íc
Juró de Ugier de Cámara , puesto muy honorífico , el
año dp .1.627.
Pasó ;á Ayuda de Ix Guardaropa ;..y el año de 1642.a
Ayuda de Cámara j y el de 1643. ^ Aposentador mayor de
Pa-
Y.ESCULTORES ESPAÑOLES. ^-^j
Palacio, que murió exerciendolo con suma satisfacción y gus-
to de su Magostad , de cuya R^al mano recibió otras merce-
des, y considerables ayudas de costa, demás de las citadas, y
goces de sus Plazas que cxerció , dignas de la grandeza de
tanto Rey, y de los méritos de tan vigilante vasallo, y ex-
celente artírice : cuya fortuna , habilidad , é ingenio , con sus.
honrados procederes , le constituyeron modelo , y dechado
de artífices eminentes, y le erigieron estatua inmortal para
exemplo de los futuros siglos, y enseñanza de la posteridad.
CVII.
FRANCISCO lOPEZ CARO , PINTOR.
F
X r
!!(;í Ij-. .
rancisco López Caro , natural y vecino de la ciudad de
Sevilla , fué muy buen pintor;, y discípulo del Canónigo
Roelas : y aunque se aplicó á todo lo que comprehende el
Arte de la Pintura , sobresalió con especialidad en los retra-
tos , de que dexo muy repetidos testimonios ; por los quales,
y otras obras de su mano que se ven en Sevilla., y algunas en
esta Corte , alcanzó grande opinión : y pasó sobre los años de
1608. á pintar en el Real palacio del Pardo la bóveda de la
pieza donde se viste su Magestad , así de estuques , y grutes^
eos de muy excelente gusto , como de victorias del Invictísi-
mo Señor Emperador Carlos V. para inmortalizar la memo-
ria del primer fundador de aquel Real sitio. Murió pues nues-
tro Caro en esta villa de Madrid en el año de mil seiscientos
y sesenta y dos , y á los setenta de su edad.
CVIII.
FRANCISCO ZUREARAN, PINTOR.
R
rancisco Zurbaran, natural de la villa de Fuente de Can-
tos , y vecino de la ciudad de Sevilla , tuvo sus principios en
Extremadura con algún discípulo del divino Morales, y des-
pués pasó á perlicionarse á Sevilla en la escuela del doctor Pa-
blo de las Roelas, y aprovecho tanto , que ganó fama de ex-
celente pintor con las muchas obras que hizo , y en particu-
lar con las que hay de su mano en el claustro segundo de la
Merced Calzada de dicha ciudad , en la historia de san Pedro
I\ola''Co , que es obra famosa , y á todas luces excelentej
donde es una admiración ver los hábitos de los religiosos, que
con ser todos blancos , sé distinguen unos de otros , según el
gra-
Fíié natural de Se-
villa , y discípulo de
Roelas.
Fué gran pintor , y
especialmente en re-
tratos.
Sus obras.
Su muerte año de
1662.
Fué natural de
Fuente de Cantos.
Tuvo sus principios
en E.rtremadura.
Se pcrjicionó en Se-
villa con el doctor Roe-
las.
Zurbaran singular
en la propiedad Ue los
panos.
lia
528 VIDAS DE LOS PINTORES,^
grado en que se hallan , con tan admirable propiedad en tra-
zos , color, y hechura , que desmienten á.ei mismo natural:
porque fué eSte artífice tan estudioso, quertódos los paños ios
Zurharan oran hni- hacia por maniquí , y las carnes por el natural v y así hizo co-
tador dd Carabagio. sas maravillosas , siguiendo por este medio la escuela del Ca-
rabacho , á quien fué tan aficionado , que .quien viere sus
obras , no sabiendo cuyas son , no dudará de atribuirselas i el
Sus obras en Sevi- Garabacho. En el dicho sitio tiene un quadro , que llaman el
de la Perra , donde tiene hecha una tan, á ej, natural , que se
teme no embista á los que la miran : y allí mismo está una fi-
gura de un mancebo con uriap mangas de lama , ó tela de pla-
ta , que qualquiera conoce de que tela son. Un aficionado tie-
ne en Sevilla un borreguillo de mano de es&I artífice-, hecho
por el natural , que dice lo esrima mas que cien carneros vivos.
También son de su mano las pinturas del claustro de' los
Mercenarios Descalzos , y las del retablo^ del convento- de la
Merced de Villa-García , y ql quadro de la Magdalena de la
iglesia de Pallares ^ que es advocación de la Santa; y en hisz^
eristía del convento de san Pablo, Orden de Predicadoi-es en
dicha ciudad : demás de otras muchas pinturas suyas, hay un
crucifixo de su mano , que lo muestran cerrada la reja de la
.rftTio V capilla , que tiene poca luz,^y todos los que lo ven , y no lo
saben , creen ser de escultura. Las pinturas de la iglesia de los
Descalzos en dicha ciudad , y del colegio de san Buenaven-
tura son también de su mano. También pinto un retablo en
el colegio de san Alberto en competencia de Alonso Cano,
y de Pacheco.; y en la santa iglesia hizo también las pinturas
de la capilla de san Pedro : y en iín dexó en Sevilla tantas , y
aun en toda Andalucía , así 'en piiblico., como en casas parti-
Sus cinUtra er ^^^^'^^^ ' 4"^ parece no tienen niimero. En el colegio de san
Córdoba ' P^blo de Córdoba hay muchas de santos de la Orden de Pre-
dicadores , de medios cuerpos , cosa superior ; especialmente
debaxo de la escalera principal. Es fama , que habiéndose re-
tirado á vivir á Fuente de Cantos , su patria , la ciudad de
Sevilla le envío su diputación , pidiéndole se dignase de venir
á vivir á Sevilla para honrarla con su persona y eminente ha-
bilidad : siendo así que. habia entonces en ella otros pintores
c-élebres , él lo hizo así , como lo merecia honra tanta. Lo
cierto es , que ademas de su habilidad , por su persona , trato,
,, y buenas prendas era sumamente recomendable; y aun dicen
que le ofrecieron casa , y á la verdad era conseqüente.
Vino á Madrid. Últimamente vino á Madrid por los años de mil seiscien-
tos y cincuenta llamado de Velazquez , de orden de su Ma-
" Pintó en el Retiro gastad , donde executd las pinturas de las fuerzas de Hércules,
las fuerzas de Hérctí- que están en el saloncete del Buen-Retiro sobre los quadros
l(s. grandes : y aseguran que estandolas pintando , entre muchas
ve-
Y ESCULTORES ESPAKíOLES. 529
veces que el Señor Felipe Quarto pasaba á verle pintar , se
llego á él una vez , y poniéndole la mano en el hombro , le
dixo : Pintor del Rey ^ y Rey de los Pintores. Hizo otras
muchas pinturas para la casa de campo , y otros Sitios Rea-
les ; como también para algunos particulares , y diferentes
templos , donde no son conocidas por suyas : pues en la sa-
cristía de la iglesia de PeñaranJ.a vi yo un quadro suyo de la
Encarnación , sin que nadie le conociese por suyo. Ticnese
por, cierto que murió en esta Corte el año de mil seiscientos *' ^'"' ^' 1^62.
y sesenta y dos , y á los sesenta y seis de su edad , con crédi-
tos no solo de su eminente habilidad , sino de exüiiia virtud,
así en Sevilla , como en esta Corte.
CIX.
LOS DOS CÉLEBRES HERMANOS MIGUEL^ •
y Gerónimo Garda , Pintores , y Escultores
Honras que le hizo
el Rey.
Otras obras suyas
en diferentes -partes.
Murió en esta Cor'
L
en Granada.
ios dos hermanos Miguel , y Gerónimo García , fueron
naturales de la ínclita ciudad de Granada : y según consta de
un epigrama, ó silva laudatoria, que yo he visto impresa , con
otros papeles curiosos de don Juan de Alfaro , y que escribió
á los dos Pedro de Araujo Salgado , célebre ingenio granadi-
no , parece fijeron gemelos , ó nacidos de un parto. Y sin du-
da nacieron debaxo de un mismo influxo , pues ambos se in-
clinaron i la Pintura , y Escultura ; pero según parece del di-
cho poema , el uno era eminente , ó se señalaba mas en hacer
las efigies de bulto , y el otro en colorirlas , ó pintarlas , que
no es lo menos importante : pues muchas buenas esculturas
vemos echadas á perder por mal encarnadas , ó coloridas } y
á otras las sublima de modo , que les acresce otro tanto de
primor , y de estimación , como lo vemos en las de Cano,
Herrera , Mena , Mora , y otros. Y últimamente , exhalándo-
se este autor en elogios de la superior habilidad de los dos re-
feridos hermanos , haciendo anagrama del apellido de Garda
dice , que todo lo convirtieron en grada. Sus obras están es-
parcidas en la ciudad , y reyno de Granada , donde florecie-
ron ; aunque determinadamente no hay señalada noticia indi-
vidual de alguna : como ni tampoco del año de su nacimien-
to , y muerte , mas que haber florecido en tiempo del Señor
Felipe Quarto , que falleció añade. 1665.
Fueron naturales
de Granada.
Fueron Pintores ,y
Escultores,
Sus obras en el rey-
no de Granada.
Su muerte año dt
1665.
Tom. IIL
Xxx
JUAN
530 VIDAS DE LOS PINTORES,
Fué natural de
Lorca , y vecino de
Madrid.
Fué discípulo de su
Padre en la Pintura.
Sentó plaza de sol'
dado , y pasó d Ita-
lia.
Volviós^ á la PÍ7i-
tura , y se aplicó a las
batallas.
Estuvo en Grana-
da , donde mostró su
grande habilidad.
Aplicóse también d
obras de magnitud.
Sus obras en Mur-
cia.
pino d Madrid.
Quadro grande de
la Concepción de nues-
tra Señora de mano de
Juan de Toledo.
Sátira ae algunos
pintores contra dicho
quadro.
ex.
JUAN DE TOLEDO , PINTOR.
^1 uan de Toledo , vecino de Madrid , natural de la ciudad
de Lorca , en el reyno de Murcia , hijo de Miguel de Tole-
do, y de doña Ginesa Calderón su muger , descendiente de los
pobladores de aquella tierra : aprendió el Arte de la Pintura
con su padre , que también fué pintor , y por sus travesuras
sentó plaza de soldado , y pasó á Italia sirviendo al Rey , en
cuyo empleo se dio tan buena maña , que en breve tiempo
llegó á ser capitán de caballos. Pero no olvidado de su afición
á la Pintura , dexó el Re^l servicio , y se aplicó mucho á la
escuela de Micael Ángel de las batallas , y también á la de
Annelo Falconi ; y habiendo aprovechado grandemente en
este manejo , se volvió á España , y pasó á Granada , donde
hizo asiento algunos años , y pintó muchas marinas y batallas
con singular excelencia , y algunas marchas , é historiejas de
noche , tocadas de la luz de la luna, ú de algún hachón , con
extremado gusto y capricho , que para esto le tuvo muy sin-
gular , no contentándose su gran genio con estas menuden-
cias , porque se estendió también a' historias de gran magnitud,
como lo manifestó en diferentes pinturas que hay de su mano
en el convento de san Francisco el Grande de aquella ciudad.
También estuvo una gran temporada en Murcia , donde
hizo diferentes obras , y especialmente el quadro principal de
ia Asunción de nuestra Señora para la congregación de caba-
lleros seculares en el colegio de san Estevan de la Compañía
de Jesús de aquella ciudad , cuya excelencia acredita grande-
mente la pericia de su autorJ
Vínose á Madrid , donde hizo muchas y excelentes obras,
como lo demuestran las que executó para la iglesia de las
monjas de don Juan de Alarcon , que fueron el célebre lien-
zo de la Concepción de nuestra Señora , con mucho triunfo
de angeles en la gloria , con la Santísima Trinidad arriba , y
es de diez varas castellanas de alto , y la figura principal tiene
tres : y viéndolo algunos pintores de esta Corte , no faltó quien
dixo , que si fuera la Virgen una marcha de noche , y á caba-
llo, fuera gran cosa. Llegó á sus oídos, y habiendo inquirido
quien habia sido el autor de esta sátira , hubo de haber un
disgusto muy- pesado , porque él gastaba muy mal humor : lo
cierto es , que la figura principal no es lo mejor que tiene el
quadro ; pero en lo demás de la historia hay muy buenas co-
sas. También son de su mano las demás pinturas del retablo,
y las del altar colateral del lado del Evangelio de la misma
igle-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. ^31
iglesia. También pintó en el techo de la iglesia nueva del co-
legio de Atocha de religiosos dominicos la historia de quan-
dü Santo Tomás ofreció su obra á Chi isto crucilicado , y le
respondió su Magestad : Bene scripsisti de me , Thoma , quid
ergo retribuam tibi'i Y el Santo le respondió : Nihil alhidy
^iiam te , Domine. El qual es muy excelente quadro , y se
califica la grande opinión que tenia* en esta Corte ; pues fué
nombrado para pintar en aquel sitio , para donde se eligieron
los primeros hombres que habia entonces en ella.
Es también de su mano un gran quadro , que está en el
altar mayor de los Trinitarios Descalzos de Alcalá de Hena-
res de aquella visión misteriosa de la Redención , con la Tri-
nidad Santísima arriba , y grande acompañamiento de gloria.
Murió en esta Corte por los años de mil seiscientos y sesenta
y cinco , y á los cincuenta y quatró de su edad.
P.
CXI.
PEDRO CUQUET, PINTOR.
edro Cuquet , natural de la ciudad de Barcelona, fué ex-
celente pintor , como lo manifiesta el gran quadro que pintó
del Concilio Efesino , en que presidio san Cirilo, Carmelita:
y está colocado en el frontispicio de la sacristía del convento
de nuestraS^ora del Carmen de dicha ciudad. También son
de su mano la mayor parte de los lienzos del claustro de san
Francisco de Paula , que contiene la vida de dicho Santo , sin
otras muchas pinturas en diferentes retablos de dicha ciudad,
donde murió de mas de setenta años , en el de mil seiscientos
y sesenta y seis.
CXII.
Otras obras cií Juan
di Toledo.
Obra s.uya en AU
(ala de Henares.
Su muerte aito de
1665.
Fué natural de
Barcelona , y gran
pintor.
Sus obras.
Su muerte año de
1666.
Pe
PEDRO DE MOYA , PINTOR.
cdro de Moya , natural de la ciudad de Granada , pasó
á Sevilla , donde tuvo algunos ligeros principios en la escuela
de Juan del Castillo. De allí paso á Flandes , y á Inglaterra,
sirviendo al Rey en la milicia , y se aplicó á la escuela de
Vandic, donde aprovechó grandemente. Volvió á España, y
pasó á Sevilla , y vivió allí muchos años , y dexó obras emi-
nentes , que fueron muy celebradas de los mejores pintores de
aquipl tiempo. Pasó después á Granada , donde también hizo
excelentes obras ; y fue el primero que introduxo en ella la
buena manera avandicada, como se califica en una pintura
de la Concepción de nuestra Señora de su mano , que está en
la iglesia de nuestra Señora de Gracia en dicha ciudad ; con
Tom. III. Xxx 3 cu-
Fué natural de
Graciada , aj?rendiá
en Sevilla.
Pasó d Flandes
sirviendo al Rey en la
milicia.
Perfiíionóse en la
escuela de Vandic.
Volvió á España,
estuvo en Sevilla ,y en
(arañada , donde hizo
excelentes obras.
Su muerte año de
l-óóó.
532 VIDAS DE LOS PINTORES,
cuya escuela , y la que había dexado Juan Fernandez Ma-
chuca , discípulo que fué de Rafael de Urbino , se formo en
Granada una gran casta de pintura , donde murió nuestro
Moya por los años de mil seiscientos y sesenta y seis , i
los cincuenta y seis de su edad.
CXIII.
£Z HERMANO IGNACIO RAETH, PINTOR.
Fué natural de Am-
hers ,y Coadjutor de la
ComjKmuí de Jesús.
Ijisapido del P.
Daniel Segers en la
Pintura , en que salió
aventajado.
Fué compañero del
Señor Everardo.
Pinturas que hizo
en el noviciado de la
Comj^ama.
Retrató al P. Eu-
sebia Nierember^.
E,
Pasó al Colegio Im-
perial , y después se
volvió a su Provin-
cia.
Murió por los años
de 1 660.
<1 hermano Ignacio Raeth , flamenco , natural de Am-
beres , religioso Coadjutor de la Compañía de Jesús , discí-
pulo en esta Arte del Padre Daniel Segers , de su misma re-
ligión , fué recibido en la Compañía i los diez y ocho años
de su edad , en el de 1 644. Asistid de compañero muchos
años en el noviciado de Madrid al Eminentísimo Señor Juan
Everardo , quando era confesor de la Reyna reynante nues-
tra Señora Doña María- Ana de Austria , madre del Señor
Carlos Segundo : y por el mismo tiempo pinto la vida de
nuestro Padre san Ignacio en treinta y seis quadros , que están
colocados hacia las tribunas en la iglesia nueva de dicha casa,
que se dedicó el año de 1662. y un dia de Corpus Christi
se puso en público un retrato de su mano del venerable Pa-
dre Eusebio Nieremberg , de la misma Compañía , varón exi-
mio en virtud y letras ; que sobre estar muy parecido , estaba
excelentemente pintado : y así fué de todos muy aplaudido,
y celebrada la habilidad de su artífice , bien acreditada en es-
ta , y en todas sus obras.
El año de 60. pasó al Colegio Imperial , donde estuvo
dos años ; y después se tiene por cierto se volvió á su provin-
cia de Flandes , ó á Alemania , y por allá murió , con gran-
des créditos de su habilidad , y religiosa virtud , por el año de
mil seiscientos y sesenta y seis , siendo ya de crecida edad.
CXIV.
CHRISTOBAL GARCÍA SALMERÓN, PINTOR,
Christolal Garcia,
natural de Cuenca,
discípulo de Ürrents
en la Pintura.
G
^hristobal García Salmerón , natural de la ciudad de Cuen-
ca , fué discípulo de Pedro Orrente : hizo diferentes obra* en
dicha ciudad , como son en la sacristía del convento de san
Francisco , enfrente de la puerta un quadro del Nacimiento
de Christo Señor nuestro de á vara , cosa excelente. Y en la so-
bre-escalera de dicho convento las quatro pechinas , con san-
ta
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. ^23
ta Clara , santa Rosa de Viterbo , y las dos Isabeles Fran- ..i.- ' . .
ciscas de medio cuerpo. Y para don Fernando de la Encina,
canónigo, y d gnidad que fué de aquella santa iglesia, un san
Juan en el desierto cosa superior. Pareciendole que en la cor- j^{fj(, ^ Madn'd
tedad de aquella tierra no podia lograr el merecido premio, donde hizo variáis j?m.
vino á esta Corte, donde cxecutó diferentes pinturas, y espe- turas.
cialmente la del Buen Pastor , que está en el claustro chico
del convento del Carmen Calzado , junto á la puerta que va
á la iglesia á el lado que mira ú el claustro grande , que pare-
ce de Orrente.
Es también de su mano una pintura de fiesta de toros,
celebrada en Cuenca al feliz nacimiento del Señor Cirios Se-
gundo , donde está copiada la misma ciudad , y el pintor en
acto de pintarla , de cuya orden la executd para enviar á su
Magestad } y quando yo la vi estaba colocada en el pasadizo
de palacio á la Encarnación. Murió en esta Corte por los años
de mil seiscientos y sesenta y seis , y á los sesenta y tres de su
edad.
cxv.
Su muerte año de
1666.
JOSEPH DE ARFE , ESCULTOR.
^ oseph de Arfe , insigne escultor , y nieto del insigne Juan
de Arfe, el que escribió el libro de Varia Commensuracion,
fué natural de Sevilla, donde tuvo sus principios con muy
lucidas muestras de su ingenio. Pasó á Roma para perhcio-
narse en su facultad; y lo consiguió con tales ventajas, que
dexó en ella acreditado su nombre en repetidas obras. Volvió
después de muchos años á su patria , donde ademas de otras
muchas estatuas que executó , inmortalizó su fama en las fi-
guras de plata que tiene la custodia de aquella santa iglesia,
haciendo para ellas los modelos por donde se vaciaron , y re-
parándolas después.
Son también obra de su ingenio las estatuas de los Evan-
gelistas y Doctores de marmol que están en la capilla del Sa-
grario de aquella santa iglesia , figuras de mas de veinte pies
de alto , cosa superior. Murió en dicha ciudad por los años de
mil seiscientos y sesenta y seis , y á los sesenta y tres de su
edad.
CXVL
Joseph de Arfe , es-
cultor en Sevilla.
Pasó d Roma.
T^olvió d Sevilla.
Obras que hizo en
ella.
Muerte de Joseph
de^r/e ano de 160Ó,
P
PABLO PONTONS , PINTOR.
ablo Pontons fué natural , y vecino de la ciudad de Va-
lencia , y discípulo en el Arte de la Pintura de Pedro Orren-
te : tuvo gran manera de pintar i la moda italiana , y con
gran
Fué natural de Fa-
'lencia , y discípulo de
Orrente.
534 VIDAS DE LOS PINTORES,
Sus obras. gran manejo. Hay muchas pinturas suyas en dicha ciudad,
especiahnente en el convento de la Merced , así en Ja iglesia,
como en los claustros ; y en el monasterio de la Cartuxa del
Puche hay también muchas que acreditan su excelencia en el
Su muerte año de Arte. Murió en dicha ciudad de mas de sesenta años , por el
1666. de mil seiscieatos y sesenta y seis.
ex VII.
DON FRANCISCO XIMENEZ , PINTOR,
Fué natural de Ta-
razo7ia , pasó a Ro-
ma, donde se ferjicio-
nó en el Arte de la
"Pintura.
y'olvió d Zarago-
za, donde hizo mu-
chas obras.
Fué rico )' poderoso.
Dos obras fias que
fmidó en Zaragoza.
Murió en Zarago-
za ano de 1666.
n
'on Francisco Ximenez^ natural de la ciudad de Tara-
zona , habiendo tenido en ella algunos principios en el Arte
de la Pintura , pasó á Roma , donde estuvo algunos años es-
tudiando en aquella célebre Atenas de la Pintura , y de donde
vino muy aprovechado á Zaragoza , y allí executó excelen-
tes obras , y algunas de gran magnitud , especialmente tres
quadros de á quarenta palmos de altura , para la célebre ca-
pilla de san Pedro Arbues en el Aseu de dicha ciudad. Y
también pintó la vida de san Elias para el claustro de los
Carmelitas Calzados j cosa de gran gusto y capricho en el
historiado.
Fué nuestro Ximenez hombre poderoso y rico, así de
lo que adquirió por su industria , y profesión , como por la
hacienda que heredó de sus padres } de suerte , que dexó
fundadas dos obras pias en Zaragoza : la una para dotar
hijas huérfanas de pintores , para tomar estado ; y la otra
de capellanías para estudiantes hijos de pintores : circuns-
tancias que le hacen muy recomendable á la posteridad , y
exemplar que debiera tenerse presente en esta Corte , y ciu-
dades grandes para semejante providencia , en que le debe
el Arte á nuestro Ximenez inmortal gratitud. Pero no solo
se debia atender á estos dos fines tan importantes , sino
también para la manutención de pintores ancianos , cuya
decrepitud los inhabilita , y despeña al abismo de la mi-
seria , como he conocido yo á muchos , y algunos , cuyas
vidas por eminentes en esta Arte , se verán en este ca-
tálogo.
Murió nuestro don Francisco en dicha ciudad de Zara-
goza por los años de mil seiscientos y sesenta y seis , y á los
setenta y ocho de su edad , dexando inmortalizado su nom-
bre , no solo en las eminentes obras de su pincel , sino en las
heroycas fundaciones de su piedad.
MA-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. So^
CXVIII.
MANUEL PEREYRA , INSIGNE ESCURTOR.
E
lO'íI
m el feliz reynado del Señor Felipe Quarto floreció Ma-
nuel Pereyra , excelente esculror , noble portugués , de que
dan testimonio las muchas estatuas que tiene en esta Corte:
siendo testigos fidedignos el san Bruno de piedra que está en
la portada de la hospedería de la Cartuxa , que fué tan de la
aprobación del Señor Felipe Quarto , que tenia mandado á su
cochero del tronco, que en pasando por la calle de Alcalá , y
llegando á el sitio de la hospedería de la Cartuxa parase , fin-
giendo que se le había descompuesto alguna hebilla ó correa,
para dar lugar á que su Magestad le viese. Y también otra
estatua del mismo santo que hizo para la Cartuxa de Miraflo-
res , junto á Burgos ; bien que esta es de madera. También la
de san Antonio de los Portugueses, que está encima de la
puerta de su templo ; el san Isidro , también de piedra , que
está sobre la de su capilla : y el san Andrés que está en la de
la Parroquial de dicho santo ; y uña imagen de nuestra Seño-
ra en la otra puerta de dicha capilla : y los labradores santos
que circundan el tabernáculo , en que se venera el sagrado
cuerpo de san Isidro : también la célebre estatua de piedra del
glorioso Patriarca san Benito , que está en la portada del con-
vento de san Martin : todos mudos panegíricos del nombre
inmortal de tan eminente artífice. No siendo menos otras efi-
gies que tiene en Alcalá de Henares , así en la iglesia de las
religiosas Bernardas , como en a^uel colegio mayor } y sobre
todo la soberana efigie del santísimo Christo del Perdón , que
se venera en el convento de Dominicos del Rosario en esta
Corte ,. cosa portentosa , á que ayudó mucho la encarnación
de mano de Camilo , que dándose la mano estas dos faculta-
des, suben mucho de punto la perfección. También son de^
su mano los quatro santos Benitos , y Bernardos , que están
en la iglesia del convento de san Plácido. Pero lo que excede
todo encarecimiento es , que estando casi ciego , trabajo que
le sobrevino á lo último de su vida , executó el modelo de la
estatua de san Juan de Dios , que está en la portada del claus-
tro de su convento en esta Corte , que llaman de Antón
Martin , y aun dirigió la estatua de piedra por el tacto , la
qual executo Manuel Delgado , escultor de razonable habili-
dad , y discípulo suyo , y cierto que es una bellísima figura.
Y en fin tuvo obras de tanta entidad , que llego á estar muy
acomodado , favorecido de la fortuna , y estimado de todos,
y
Fué Portugués , ^
eminente escultor.
Sus obras en esta
Corte.
Las estatuas del
célebre templo de san
Isidro.
Sus obras en Alca-
lá de Henares.
Efigie del santo
Chrisío del Perdón.
Llegó á estar casi
tiego.
Casó una hija con
don Joseph de Men-
dieta , Caballero del
Orden de Santiago.
Su muerte en Ma-
drid año de 1667.
536 VIDAS DE LOS PINTORES,
y así casó una hija que tuvo con don Joseph Mendieta , Ca-
ballero que fué de la Orden de Santiago , Ayuda de Cámara
del Rey , y Veedor de las obras reales. Y también tuvo otro
hijo Sacerdote de muy buenas prendas , que se llamó don
Bartolomé. Murió en esta Corte nuestro Pereyra por los años
de mil seiscientos y sesenta y siete , á los sesenta y tres dé su
edad.
CXIX.
DON EUGENIO DE LAS CUEVAS , PINTOR.
Fué natural de Ma-
drid , )' discípulo d: su
^adre Pedro de las
Cuevas.
n
Aprovechó mucho
en la Pintura.
Aplicóse á la mú-
sica , en que aprove-
cho mucho.
Estudió también las
Matemáticas.
Fué maestro en el
dibuxo del Señor don
Juan de Austria.
Fué d Oran por In-
geniero , y Secretario
del Marqiies de Via-
na.
Pintaba en peque-
ño con primor.
on Eugenio de las Cuevas , aunque tomaba los pince-
les en la mano por solo deleyte , merece se haga memoria de
sus buenas prendas por la eminencia de su ingenio , asi en la
Pintura , como en otras buenas artes. Fué pues natural de
Madrid , hijo de Pedro de las Cuevas , y de su muger doña
Clara Pérez , por cuya línea fué hermano de Francisco Ca-
milo , y desde sus primeros años tuvo notable propensión á el
Arte de la Pintura , y á la música. Comenzó en su niñez á
dibuxar , debaxo de los preceptos de su padre , que fué , co-
mo lo tengo dicho , muy práctico , y teórico , aprendiendo
juntamente á leer y á escribir 5 y con la mucha codicia que
tenia de saber , le vino un corrimiento á los ojos , que le obli-
gaba á dar de mano á estos exercicios : y así , aunque le lle-
vaba la afición , no podía dibuxar , ni escribir ; y conociendo
su padre que tenia muy buen natural para la música , porque
se divirtiese le dio maestro que se la enseñase ; y juntamente
que acudiese al estudio de la Gramática en el colegio de la
Compañía de Jesús. Llegó pties á cantar un papel de música
de repente , y en la Gramática , hasta la Retórica ; y después
se dio á los estudios de las Alateraáticas , en los quales se hi-
zo muy práctico , porque para qualquiera cosa tenia natu-
ral aptitud.
^ : Estando en esto , y entreteniéndose algunos ratos en el
dibuxo , fué elegido para maestro en él del Señor Don Juan
de Austria , hijo del Rey nuestro Señor Don Felipe Quarto,
siendo su Ayo don Pedro de Velasco , Caballero del Orden
de Santiago. Después teniendo noticia de su ingenio don Ro-
drigo Pimentel , Marques de Viana , le llevó consigo , con tí-
tulo de su Secretario, señalándole juntamente gages por In-
geniero ; y así hizo en Oran cosas muy señaladas del servicio
de su Magestad : y si hubiera seguido solamente el Arte de
la Pintura , según su habilidad , y excelente ingenio , sin du-
da fuera eminente en él; porque en pequeño pintaba cosas de
muy buen gusto , como son iaminitas para joyas , y retratos
pe-
Y, ESCULTORES ESFAÍÍCaiE?S. ^^Z
pequeños , en"qi)e gastaba 1¿»' ratos ociosos. Demás de'estq Tenia otras muchas
hacia muy buenos' versos castellanos, y cantaba á la vihuela; labilidades.
muy bien punteada , con singular gusto, icon que virtuosa-»
metite se entretenia con sus amigos, que por sus buenas pren»
da* y habilidades, tuvo muchos, y grandes Caballeros que le
esdmaban, Muriió en esta villa de Madrid el año de mil seisw Su muerte año de
cientos y sesenta y siete, y á los cinduenta yjquatf o de su edad/ ^ ^^7-
-- -' ;-•- ' ■ -^•— r V- •->
obi.1 Í3 P ~'¡\f.rn CXXv • ¡ijuq iiOi'jqj.)fioD il
-na"*! nfev ' b ■ iii.-; vi.d ^.: .i'bncqzsTico u^. ns Y ;cií'-'i^i^"'3 bb
- BON FRANCISCÜ'CARO yÉINfOR^ vj
,i ■ ': ..:j . . - .'j -1 i."-- , -.va. !„.•■ ^it tid
on Francisco Caro , natural de la ciudad de- Sevilla, y- Fué natural de Sé-
vecino de esta Corte, é hijo de Francisco López Caro , de^ "^^^'^ > d'isdpulo de su
quien va hicimos mención , fué discípulo de :su padre en eL í^jf^^ ^ y después de
i ^ j' , n- i2 • ' Al A ■\T- • ' Alonso Laño.
Arte de la rintura , y se perhciono con Alonso Cano. Vivio-
en esta villa de Madrid, donde hiao. muchas , y buenas pin- Vino á Madrid, don-
turas para diferentes personas particulares ; y tyVo ¡ajustado el de hizo muchas pintU'
hacer toda la pintura de la ReaL capilla del ¡glorioso san Isi-- ^'^^'
dro , repartida en diferente? casos de la vida. deL-santo Patroni
de esta villa de Madrid , la qual se estaba execurando eñtbn-:
ees poi: el año de 1658, indicio claro de su gran crédito 5 aun-í Hizo las pinturas
que después se determinó fuese la vida de la Virgen en el re-; ^^ ^^ '^^^^ "^ ^f ^'^"
<;¡nto del tabernáculo , y los quatro grandes de afuera de h j^^ '"dt ^"^^^^"^ ^'^
historia del Santo : y estas las executaron Rici j y- Carreñoj'
y nuestro don Francisco tomó á su cargo la vidd de la Vir-'
gen , en que se desempeñó con grande magisterio, y se co-' . -
noce bien la escuela de Alonso Cano, y así. adelantó mucho''
su crédito; como también en otro gran quadroique hizo para
el claustro de san Francisco de Scgovia , que -es el Jubileo
de la Porciuncula , donde esti el retrato de don Antonio de; ~
Contreras , y su muger , dueños de aquella obra. Y después"
de haber executado otras muchas obras públicas ,• y particula-^j
res , murió de harto poca edad en esta Corte , pues apenas te«. Murió mozo año
nia quarenta años , por el de mil seiscientos y sesenta y siete. 1607.
s
CXXI. -i^^b'.
SEBASTIAN MARTÍNEZ, PINTOR.
ebastlan Martínez , natural , y vecino de la ciudad de -^w^' natural de
Jaén , fué pintor insigne, y por una manera muy caprichosa, Jaén, y pintor exceíen-
extravagante , y rara; pero con buen gusto y corrección , y te por eitram modo.
con gran templanza y vagueza de términos , como lo acredi- Sus obras en Jacn^
tan repetidas obras .que tiene en aquella ciudad , públicas y
Tom. III. Yyy par-
Otras obras en Lu-
ana , 7 en Córdoba.
-Vino á Madrid , y
fué Pintor dd Rey.
Lo que le sucedió
(on el Rey.
Algunas pinturas
tuyas en Madrid.
Su muerte año de
1667.
538 VIDAS DE LOS PINTORES, :
particulares, especialmente las; del patío de la Compaiiía^de Je-
sús} y entre otras un gran quadro del martirio de san Sebastian
en una capilla de la iglesia mayor , cosa verdaderamente ad-
mirable en lo historiado , caprichoso , y bien observado de luz.
En Liicena. tengo noticia que hay algunas pinturas de
nuestro Martínez con grande aprobacion.de -los del Arte. En
Córdoba en la, iglesia del .convento de religiosas de Corpus
Christi hay quatro lienzos suyos cosa excelente : el uno es de
la Concepción purísima , y¥st|,,ejtx? el altar mayor á el lado
del Evangelio} y en su correspondencia hay otro de san Fran-
cisco de Asís j^quatídó el iañgelJe signüico la pureza que" de-
bía tener el sacerdote , en la diafanidad de la redoma de agua.
Otro del Nacimiento de Christo Señor nuestro sobre la puer-
ta de la sacrJitíicisun liefazáTOuy caprichoso', y pintado co-
mo de día. í^l. otro es 4eSsatt Gerónimo en la penitencia,
ríiuy flaco, y consumidos, :que. todos muestran bastantemente
la eminencia , y capricho de:sü autor. '
Vino á Madrid , habiendo muerto don Diego Velazquez,
y. el Señor Felipe Quarto le hizo su pintor, no obstante que
dixo su Magestad ser su pintura de poca fuerza, y que era
menester mirarla junto á los ojos , porque lo hacia todo muy
anieblado , pero con un capricho peregrino. Y sucedió, que
pintando unsiía en palacio , y estando sentado, llegó el Rey
por detrás cogiéndole descuidado ; y habiendo él conocido á
su Magestad , levantábase para hacer el debido acatamiento,
y entonces e^ Rey le puso las manos sobre los hombros di-
ciendole '..estáte quedo, .A^Iartinez ; y él desde entonces, ve-
nerando esta: honra , acostumbró poner en sus obras j^íar-
tjnez fecit , i^uevintes ponía su nombre entero. Pero yo estra-
ño mucho no. haber visto pintura alguna suya en ninguno de
los Sitios Reales , que las conozco muy bien ; sí que entre
particulares. he. visto algunas, y discurro que seria por haber
vivido poco en esta Corte. Hizo también paises con excelen-
cía , y yo vi uno en poder de don Antonio Reynoso , discí-
pulo suyo , y de quien adquirí estas noticias , que era una
Aurora , cosa superior. Murió pues en Madrid por el año de
mil seiscientos y sesenta y siete , y á los sesenta y cinco de su
edad. ."« ''
CXXII.
Fué natural de Cor-
doba, y discípulo de
Agustín del Lastillo
su ¿'adre.
ANTONIO
A.
DEL CASTILLO ,
Pintor Cordobés.
Y SAAVEDRA,
.ntonio del Castillo y Saavedra , natural de la ciudad de
Córdoba , y de las familias ilustres de sus apellidos , conoci-
das por tales en aquella gran ciudad , fué hijo de Agustín del
Cas-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 539
Castillo , pintor excelente , de quien tuvo Antonio sus prin-
cipios , que aunque en el primer tomo diximos que su padre
se llamó Juan, fué equivocación con otro hermano de Agus-
tin ; pero siendo de pocos años Antonio , y estando muy Principios de Cas-
tierno en los rudimentos del Arte , le faltó su padre , con cu- ^'^^^ ^" ¡^^ Pintura.
yo motivo pasó á Sevilla i perticionarse en el Arte en com-
pañía de Joseph de Sarabia , también ilustre pintor cordobés^
y lo consiguieron en la escuela de Francisco Zurbarán. Vién- JP-axó a Se-villa á
gran quadro de san Acisclo mártir , y
aquella ciudad , en oposición de Christobal Vela para la obra
de aquel gran retablo de la santa iglesia , la qual no tuvo for-
tuna de lograr , y se colocó el quadro junto á la capilla del
Ilustrísimo Señor don Fray Alonso Salizanes , que entonces
era donde estaba la pila del bautismo , que siendo como es
una figura gigantea , muestra muy bien la eminencia de su ar- Obras señaladas de
tíHce , por estar grandemente dibuxada , y con gran propor- Castillo en Córdoba.
cion y simetría , y bien actuada de claro , y obscuro ; aunque
el tiempo la tiene muy maltratada , por estar , como estaba,
inmediata i las claraboyas de aquel sitio.
Tiene también en aquella santa iglesia las pinturas de una
capilla que cae á el costado del patio de los naranjos , junto
á la figura del cautivo : que son la Virgen del Rosario , san
Roque, y san Sebastian á los lados, cosa de lo de mejor gus-
to que hizo. No lo son menos los dos santos Apóstoles san
Felipe , y Santiago , figuras mayores que el natural , hechas
con gran magisterio , que están casi en frente de dicha capilla
en un pilar de aquella santa iglesia antes del coro.
Pero sobre todo , en materia de lo historiado , el quadro
del martirio de san Pelagio , apaisado , que está en una capi-
llita al lado del coro por la parte de afuera , que mira hacia el
punto donde mostró grandemente Castillo la eminencia de
su ingenio en lo historiado. Así en las figuras del primer ter- Célebre pntur a de
mino , donde se demuestra la sentencia que pronunció aquel ^^^ Pelagio.
jRey bárbaro contra la ínclita pureza , y constancia invenci-
ble de aquel arrogante mancebo ; como en el segundo térmi-
no la execucion del martirio , desmembrándole vivo en me-
nudos pedazos su santísimo cuerpo : es sin duda este quadro
de lo mas excelente que hizo (^astillo en materia de historia.
Tiene también en dicha santa iglesia las pinturas á el Pinturas al fresco
fresco que están en la puerta del Perdón , por la parte de afue- ^<^ Castillo en Córdo-
ra , donde están los santos Apóstoles san Pedro y san Pablo, '^^- - _
los santos mártires Patronos de Córdoba Acisclo, y Victoria,
y la Asunción de nuestra Señora , con san Miguel , y san
Rafael á los lados , todo executado con tan superior magiste-
Tom. 111. Yyy 2 rio,
Pinturas de Casti-
llo en san Pablo de
Córdoba.
Pinturas de Casti-
540 VIDAS DE LOS PINTORES,
rio, é inteligencia del manejo y calidades del fresco, que con
haber hoy mas de ochenta años que se hicieron , parecen tan
frescas como si estuvieran recien acabadas.
Tiene ademas de esto en público en dicha ciudad dife-
rentes quadros de Concepción , como son la de la calle de
Armas , la del Potro , y la de la Herrería , aunque ya la in-
clemencia del tiempo las tiene muy deterioradas. También
tiene una excelente figura de san Rafael en las casas de Ca-
bildo, ó Quadras de Rentas de aquella ciudad. Y en el Real
colegio de san Pablo , del sagrado Orden de Predicadores,
son de su mano todas las pinturas de aquella célebre escalera,
de figuras mayores que el natural , donde se ve en el testero
principal aquel gran quadro del santo Rey Don Fernando,
consagrando al Apóstol de las gentes aquel religioso conven-
to y colegio , fundación , y dotación suya el año de 1236.
Adornan los demás espacios de esta insigne escalera los dos
ínclitos Patriarcas san Francisco , y santo Domingo , san Bue-
naventura , y santo Tomás , y otros santos de ambas religio-
nes , hecho todo con singular magisterio , y bizarría.
Tiene también dos hornacinas en el sagrado hospital de
¡lo en el hospital de Jesús Nazareno de aquella ciudad , pintadas al olio sobre la
Jesús Nazareno. misma pared ; en la una la Reyna santa Helena , con una
historieja de la invención de la Cruz , en segundo término,
cosa excelente. Y en la otra hornacina está el dichoso san Di-
mas , ó el Buen Ladrón , crucificado , figura tan natural , y
tan expresiva de aquellas ansias y afectos , con que pronuncio
aquellas dulces palabras ác\ Domine y memento mei y c^c le
salen de la boca , que parece que se le escuchan , y que fue-
ron tan eficaces , que bastaron á conquistarle el Paraíso. Y en
la parte inferior se mira la ciudad de Jerusalen , hecha con es-
tremada gracia y capricho. Confieso con ingenuidad , que de
figura sola , y desnuda , ni él hizo m.as , ni parece que se pue-
de hacer. Tiene en esta misma casa un quadro grande de la
Asunción de nuestra Señora , y su Coronación , con grande
acompañamiento de angeles, y serafines , aunque no tan ob-
servado de contraposiciones , y graduación de términos como,
lo hizo en otras cosas.
También tiene en el salón del santo Tribunal de aquella
ciudad un gran quadro de Christo Señor nuestro crucificado,
con san Juan , y la Virgen á los lados , cosa excelente. \ en
la iglesia del convento de san Francisco tiene en una capilla,
junto á la de la Vera-Cruz , una pintura de los dos santos
Juanes , también cosa superior. Y en el remate del retablo de
la capilla de la Concepción tiene un quadro del Espíritu San-
to, con una guirnalda de serafines al rededor, alumbrados to-
dos del centro , cosa maravillosa. No lo es menos otro qua-
dro
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 541
dro de san Ildefonso , con el favor soberano que recibió de la
Reyna de los Angeles como capellau suyo , aunque ya muy
deteriorado por estar á la inclemencia del tiempo en uno de
los ángulos del claustro : donde también tiene otro del bau-
tismo de nuestro seráfico Padre san Francisco , que hizo en
competencia de los de Alfaro , como decimos en su vida , á
devoción de Sebastian de Herrera compadre suyo , donde ir-
ritado de ver tan repetida la tirma de Alfaro en todos sus qua-i
dros , puso en el suyo , no queriéndole firmar , aquel celebre
epígrafe : Non fccit Alfants ; con cuya discreta frase reprcn
hendia tácitamente la repetida jactancia de la Hrma , si así car
be decirse ; porque en obras publicas , y de conseqüencia no
tengo por delito el firmarlas. , p
Rs también de su mano el quadro principal de la Visita-,
cion de santa Isabel en el convento de religiosas de santa Isa-
bel de los Angeles de aquella ciudad , donde cometió Casti-
llo un absurdo involuntario , á contemplación de don Gó-
mez de Córdoba y Figueroa , caballero de superiores prendas
y calidad , á cuya devoción se hizo : que siendo muy aficio-
nado á todas buenas artes , era con tal extravagancia , que en
todas habia de haber correspondencia j y aunque esto es muy
práctico en las cosas artificiales , en las naturales , ó que imi-^
tan el natural es absurdo tan grande , que antes consiste su
primor en la casualidad y descuido , huyendo la repetición en
la correspondencia de los colaterales. Y así en dicho quadro
están en el medio la Virgen , y santa Isabel abrazándose,
imitadas en todo las acciones , hasta en los semblantes ; y al
lado de la Virgen está san Joseph ; y al de la santa Zacarías
en la misma actitud , perfil , y postura de rostro ; y á este
mismo respecto se van correspondiendo los angeles , y serafi-
nes , que hay en la gloria : es un quadro , que cada cosa de
por sí está muy buena j pero todo junto no se puede digerir,
Y á este modo tan extravagante le hizo Castillo á este Caba-
llero otras muchas pinturas, con gran mortificación suya; pues
aunque lo conocía , no lo podia remediar; así por complacer
al dueño , que era de la primera nobleza de aquella ciudad,
como porque no estaba tan sobrado de medios , ni de obras,
que pudiese abandonar algunas ; y mas quando el don Gó-
mez no era nada escaso en satisfacerlas quando los artífices le
daban gusto. ¡ Quántas veces los dueños de las obras quedaran
mas bien servidos , no obedeciéndoles en lo que mandan!
pues piden contra lo mismo que desean ; porque deseando
que la obra salga con la debida perfección , mandan cosas
que totalmente la deslucen. Con que el no obedecerles se-
ria el mejor modo de servirles : solo falta que lo entien-
dan así. ..í:> iií...
Tie-
Olras de Castillo
tn san Francisco de
Córdola.
Ojtosicion de Cas-
tillo con Alfaro.
Afectada corres-
pondencia involimta'
ría en algunos qua-
dros de Castillo.
Quántas veces los
dueños de las obras
piden contra lo mismo
que desean.
Otras pinturas de
Castillo en diferentes
sitios de Córdoba.
Fué Castillo exct'
lente paisista , pers-
pectivo , y retratista.
Fué superior en his ■
íoriejas de mediano
tamaño.
Pinturas de Casti-
llo tn esta Corte.
542 VIDAS DE LOS PINTORES,
Tiene también Castillo en dicha ciudad dos quadros de
san Pedro y san Pablo en el altar mayor del Hospital de la
Caridad , y otros dos de san Acisclo , y Victoria , medios
cuerpos en el de la Consolación. También tiene otro del bau-
tismo de Christo Señor nuestro en la iglesia de la Santísima
Trinidad de Calzados. Y en la sacristía del convento de la
Arrizafa , de Recoletos Franciscos , tiene otros dos quadros
de san Francisco , y san Buenaventura , de medios cuerpos,
cosa excelente ; como también otras quatro pinturitas peque-
ñas de santas vírgenes , de medio cuerpo , y un crucitixo ea
una cruz pequeña , que está en un altar , cosa peregrina.
^- Fué también nuestro Castillo excelente paisista , para lo
qual se salia algunos dias á pasear con recado de dibuxar , y
copiaba algunos sitios por el natural , aprovechándose asimes-
nio de las cabanas , y cortijos de aquella tierra , donde copia-
ba también los animales , carros , y otros adherentes que ha-
llaba á mano ; y algunas casualidades en aquel arroyo de las
peñas con singularísimo primor. Fué también grande arqui-
tecto , perspectivo , y retratista , de quien hay en dicha ciu-
dad repetidos testimonios en las casas de aquellos Caballeros,
especialmente en la del Conde de Hornachuelós , y en casa
del dicho don Gómez de Córdoba , como también en casas
particulares , así de países , como de retratos ; y especialmen-
te tuvo singular gracia en las ciudadelas , que .de ordinario
echaba en los países. Y sobre todo en las historiejas de me-
diano tamaño fué superior , como lo manifestó en un juego
de quadros de la Vida de Christo , y martirios de Apóstoles,
de los quales tenía algunos el Prior de la Vereda don Pedro
Carranza en dicha ciudad de Córdoba ; y otro juego de his-
torias de la Pasión de Christo , que hizo para don Francisco
de Alfaro , de vara de alto : de los quales he visto quatro en
la iglesia de san Felipe Neri de aquella ciudad , y otros qua-
tro en Granada en poder de don Francisco de Torres y Li-
ñan , Contador de aquella santa iglesia , junto con otros qua-
tro paisíllos del mismo autor , de á tres quartas de alto con
historiejas , la una del sacrificio de Abrahan ; la otra del Hijo
Pródigo ; otra del triunfo de Judíth ; y la otra del Sueño de
san Joseph en los zelos : todas hechas con singular gracia y
primor.
En casas particulares hay también en esta Corte algunas
pinturas suyas especialmente en casa del Excelentísimo Señor
Conde de Priego , y en casa de la viuda de don Francisco
Eminente *, y también en la mia hay un quadro de santa Ca-
talina mártir , con la historieja de su martirio á lo lexosj y otro
del Arcángel san Miguel con el demonio á los pies , valiente
figura , y bien esforzada. Otra piatura hay de Christo Señor
Ques<
Y.ESCULTORES ES1>AÑ0CE5. 54^
nuestro caido con la cruz áGuestáí', ^tie'está al sábirdc la ;esfl
calera intehor de san Cayetano, Y otras dos plntui-as , la un*
de Santiago, y la otra de san Juan, figuras ¿tel {tamaik> del
natural , que están dentro de la clausura en el Real, convento
de las Señoras de la Encarnación <, 'A'gusVinaác'Recoletas en
esta Corte. •■■''■ '-'^ ■'•^■' <' ■ícf
Tuvo también gran -fac-ilidad- nuestro Castiilo en' hacer
diUuxos de quantose le ofíeciajy^ast ¡quedaron innaamerabká
quando murió : de los ífuales no tehgoi'ya la'itienor 'parte-, ¡f.
los nías hechos de pluma j y algarias cabezas v«8peciulmeníe'
de viejos', hechas con pluma de caija: para loi-quai buscaba'
unos carrizos, ó caüas^-plcJgad^s , que' tienen lo* Cañutos largos-
de que hacen en Córdoba las cerbanatas para que los mucíia-¿
chos arrojen los huesos dellas.almezas^^y los cortaba como plu-
mas de gordo , y con aquellas gustaba de dibuxar cabezas gran-
des , con plumeadas "j^rueias , cor gíaíS magisterío^y libertad.
Hizo también muchas trazas de varios adornos , y ar^jui-
tecturapara su itniy''ífitirao amigo Melchor Moreno, hom-
bre de muy acreditada habilidad ei> esta línea , y asimesmo
para piezas de platería ■, y otros ai-tcfactos ; y también mode--
ló muy bien de barro, de que yo vi algunas rigürás desnudas^'
y cabezas hechas con excelente gusto. Últimamente pasó á Se-
villa por el año dé 1666. á donde"no había vuelto desde sus
primeros- años, y donde viendo las pinturas de Mufillo, que
estaba entonces en lo florido de su edad, pasmado de ver
que se, llevaba el aura popular con aquella belleza óe\ colori-'-
do que á él le faltaba , sobrándole tanto el dibuxO, dixo : Yá¡,
murió Ccvstillo \ y así fué > porqut volviéndose á Córdoba,'
entró en él tal melancolía , que vivió muy poco después , y
pintó muy pocas cosas; y entre ellas fi.é el san Francisco de
medio cuerpo que tenia X-orcnzO Mateo , mercader de aque-
lla ciudad , y de grande ingenio, muy aficionado á las cosas
de Castillo : y lo cierto es, que.esfe.san Francisco excede en
el buen gusto y dulzura en la cabeza y manos á todo lo que
hizo erí sü vida Castillo ) porque á la verdad le faltó-una cier-
ta gracia y buen gusto en el colorido. Y así cuentan , que ha-
biendo visto Alonso Cano unas pinturas de los Evangelistas
de mano de Caí,tillo , que están hoy en Córdoba , dixo , que
dibuxando tan bien, era lástima que no viniese á Granada
para enseñarle á pintar : lo qual habiéndolo sabido Castillo,
dixo : I^ijor será qjie él v^nga por acá , le pagaremos la
buena intención con ■ enseñarle á dibuxar. Fué viveza de su
ingenio , aunque ño tuvo razón, porque era muy pronto y
agudo en sus dichos. Sucedió también, que un pintor de
aquella ciudad , que se llamaba Acisclos , cuyo nombre , cor-
rompiéndole el valga, llaman C/Vc-c/, habiendo -hecho alg.u-
na
Diluxos de Castú
lio , luchos con ^luma
de cana.
Trazas de Arqui-
Udara , y. ■Ic^laUna,
quf hizo Lastiilo.
Dicho de Alonso
Cano viendo unas pin-
turas de Lastillo^rx
Kes^uesta de Cas-
tillo.
Otro cuento gracio-
so que le sucedió á
Castillo con un pintor
de Córdoba.
Muerte de Casti-
llo ano de 1667.
j^44 .^V^DAS DE LOS PINTORES,f
Ha pintura, de que estaba mas satisfecho de lo qué debía, di-
xo con gran jactancia : mis pinttiras cjxstillean. Dixeronselo
i Castüio,,.y:éi re&ppudjiQ. ;. j«j; //«¿í/iCtfí, cis^uean , que no
castillean^ , -M j "v:y'y.:h ■ ' -'• C'rJnob
Hizo también Castillo muy buenos versos, y fué hom-"
bre de lindo trato , discreción , buena estatura , y muy buen
arte. Murió! finalmente en dicha ciudad el año de mil seiscien-
tos y sesenta y siete , á los sesenta y quatro de su edad , de-
sando tal crédito en aquella ciudad , que el que no tiene pin-
tura de Castillo , no se tiene por hombre^de buen gusto. Tu-,
vo varios discípulos, y. especialmente Pedro Antonio, y Ma-
nuel Francisco , pero ninguno que llegase á la ejiünenda de
suiíuaestio. .. ¿- . ^ -
-1:. , v.^íOj íídfir.cv - ■' vCXXIIL'
vFí^'naturaldc Ma--
drid ,y excelente fín-z
tor.
Pintó el claustro de
la -vida de N. P. S.
Francisco en su con-
vento de esta Corte.
Su muerte año de
1Ó6S.
A,
AZONSÓ' DE MESA, PINTOR.
lonso de Mesa, natural , y vecino de esta villa de Ma-
drid , fué excelente pintor , no se sabe de quien fué discípulo,
aunque algunos quieren lo fuese de Alonso Cano. Pintó to-
da la vida de nuestro Seráfico Padre san Francisco , y otros
santos , y varones insignes de su primitiva fundación , que es-
tan en el claustro de su convento de Religiosos de la Obser-
vancia en esta Corte. Por la qual obra se. conoce su virtud,
ingenio , y ventajoso natural para el Arte , según el gran ma-
nejo y práctica ; facilidad que muestra en la invención , y ex-
presión de afectos. Dexó su retrato en el quadro del entierro
del santo Patriarca entre los que van acompañando con lu-
ces. Murió de poco mas de quarenta años en esta Corte,
por el de mil seiscientos y sesenta y ocho , con gran senti-
miento de toda la profesión.
CXXIV.
^"- !vr;r
LICENCIADO PEDRO VAZPUESTA,
Pintor.
Fué Sacerdote , j
natural del Burgo de
Osma.
Fué discípulo de
Eugenio Caxes.
Sus obras en esta
Corta.
En el convento de
San Francisco.
E>
i\ Licenciado Pedro Valpuesta, Presbítero , natural de la
villa de el Burgo de Osma , hijo de Pedro Valpuesta, agente
de negocios , y de Ana de Medina , vecinos y naturales de
dicha villa , fué discípulo de Eugenio Caxés , pintor de su
Magestad , i quien ningún discípulo suyo ha imitado tanto:
pues muchas de las obras que hizo las tenían por de mano de
su insigne maestro. Entre las quales es una la pintura que es-
tá en el coro de la iglesia de san Francisco de esta Corte, que
es paite de la historia del Serafin Patriarca. Y en la Parroquial.
de
Y, ESCULTORES ESPAÑOLES.
545
de san Miguel , en una capilla que está f. ontero de la puerta del
costado de la igLsia , que es de Juan de Aiigon , pintó las
Festividades de nuestra i>eñora. En el hospital Keal del Buen-
Suceso hay de su mano una pintura de san Joachín , santa
Ana , y san Joscph , y el Niño Jesús , cosa que parece de
Eugenio Caxés. Y en santa Clara , convento de Religiosas
Franciscas , pinto la historia de la Santa en seis quadros exce-
lentísimos , que están colocados en el cuerpo de la iglesia : y
también otras quatro pinturas tiene executadas en el cuerpo
de la iglesia del convento de la Concepción Francisca. Por
ías quales obras se conoce el grande ingenio , y loable virtud Fra7icisca
de este honrado Sacerdote ; pues con ellas alcanzó el me'iito
de ser puesto en el catálogo de los eminentes artíhces de Es-
paña. Murió en esta Corte el año de mil seiscientos y sesenta ^" muerte en Ma
Y ocho , á los ciucunta y quatro de su edad. ^''^'^ ^'"^ ^' i66S.
cxxv.
JOSEPHDE S ARABIA, PINTOR CORDOBÉS.
En san Miguíl.
EnelBuen-Suceso.
En santa Clara.
En la Concepción
F
ué Joseph de Sarabia natural de la ciudad de Sevilla,
donde nació el año de 1608. Fue hijo, y discípulo de An-
drés Ruiz de Sarabia , el qual se partió á la ciudad de Lima
en Nueva-España , donde murió. Quedó en esta sazón Joseph
de Sarabia de muy tiernos años : pasóse á Córdoba , á donde
tenia algunos parientes, á tiempo que habiéndole sucedido lo
mismo de faltarle su padre á Antonio del Castillo, se fueron
juntos á Sevilla, donde se acabaron de perricionar en el Arte
en la escuela de Zurbarán. Volviéronse ambos á Córdoba , y
Sarabia comenzó á adquirir crédito con su habilidad , valién-
dose de las estampas de Rafael Sadeler, á que fué muy incli-
nado , como se conoce en sus obras : hizo muchas públicas,
especialmente de quadros de Concepción } y retoco el de la
pldt. ría de aquella ciudad , por estar ya deteriorado del tiem-
po, donde está san Eloy, y otros santos de mano de Valdés.
1 amblen es de mano de Sarabia el quadro de la Con-
cepción purísima, que está en la Ribera , con mucha gloria
y hermosura ; y no lo es menos el que hizo para la subida
de la escalera del real convento de san Francisco de aquella
ciudad , donde tiene otro del Nacimiento de Christo Señor
nuestro que está en la iglesia , casi debaxo del órgano. Y en
el claustro grande , ademas de otro quadro junto á la porte-
ría , que está ya destruido , y es hecho por una estampa de
Rubens , tiene otro de su invención , de quando el glorioso
san Francisco entro á visitar la ermita de san Damián , donde
- Tom. III. Zzz oyó
Fué natural de Se-
lilla ,fué disci£ulo de
su padre.
Principios de Sa^
rabia en Sevilla en la
Pintura.
Vínose á Córdoba,
y obras que hizo en
ella.
Obras que hizo Sa-
rabia en el convento
de san Francisco de
Córdoba.
La obra mas de su
satisfacción.
Muerte de Sarabia
año de 1669.
546 VIDAS DE LOS PINTORES,.
oyó de la boca de Ghristo crucificado aquellas misteriosas pa«
labras : Vade , Francisce , repara donnim meam , que está
expresado el caso con gran propiedad, Y sobre todo un Ghris-
to crucificado , que está en el otro ángulo , junto á la puerta
que entra al salón grande , superiormente dibitxado, y pinta-
do , que también es de su mano. Y lo pinto para un médico
que se llamaba Nicolás de Vargas ; y este lo hizo colocar allí
con su retablo , sin otras muchas obras suyas que hay en Cór-
doba en diferentes conventos, y sitios públicos. Tiene también
otro excelente quadro en el convento de san Francisco de
la Arrizafa , que vulgarmente llaman hoy de san Diego, por-
que allí tomó el hábito este glorioso santo, y es de la eleva-
don de Christo Señor nuestro en la cruz en el Calvario ; que
aunque es hecho por la estampa que hay de Rubens de este
caso , merece todo aplaudo, porque está executado con. supe-
rior manejo , y magisterio. Pero no se permite al silencio otro
quadro excelente , y de su invención , que tiene en la iglesia
del convento de la Victoria de dicha ciudad , muy bien his-
toriado , y es la huida á Egypto , y está firmado , cosa que
hizo pocas veces : está colocado en la capilla de don Francis-
co de las Infantas ; y el mismo Sarabia confesaba que ningún
otro quadro habia hecho tan de su satisfacción como este , y
cierto que tenia razón.
Hizo innumerables quadros para casas particulares , y en
la de mis padres habia diferentes , y especialmente una Con-
cepción purísima de muy excelente gusto. Murió finalmente
en dicha ciudad ario de mil seiscientos y sesenta y nueve , á
veinte y uno de Mayo , de edad de sesenta y un años , y
ocho meses. Yo le conocí en su mayor edad , y era de muy
noble aspecto , buena estatura , y de muy amable , y apaci-
ble trato.
CXXVI.
Fué natural de
Ambers.
Mudó el apellido,
y entró en la Lompa-
ñía de Jesús siéndola
pintor de profesión.
Sus obras.
FL HERMANO ADRIANO RODRÍGUEZ,
Pintor.
E,
i\ hermano Adriano Rodríguez, religioso Coadjutor de
la Compañía de Jesús , de nación flamenco , natural de Am-
bers , tomó el apellido de Rodríguez , por ser el suyo por
acá tan estraño. Fué hijo de Adriano Diericx , y de Qitali-
na Vanderte : siendo ya pintor de profesión , y en edad de
30. años , fué recibido por hermano Coadjutor en este Cole-
gio Imperial de Madrid á 13. de Octubre de 1648.. y en el
de 1654. era morador del mismo colegio, y compañero del
venerable Padre Eusebio Nieremberg. Después pasó á la Ca*
$a Profesa de esta Corte , donde hizo varias pinturas } y espe-
cial-
Y. ESCULTORES ESPAÑQLÍB^S. ^"47
cialmentc cinco, que hoy están en el costado derecho del re-' >
fectorio del Colegio Imperial , que son : "■
El Convite de- Abrahan á los tres Angeles.
El de los Discípulos de Christo en Emaús,
El del Fariseo á Christo , y Unción de la Magdalena^
El de la Virgen , y san Joseph , con el Niño Jesús. '
Y el de las Bodas de Cana de Galilea. i
Murió finalmente en dicha Casa Profesa á treinta de Oc^ ^' Su muerte año de
tubre de mil seiscientos y sesenta'y nueve , y á los cincuenta ^^^9-
y uno de su edad, con gran sentimiento de aquella casa, y
de todala Provincia , por sus amables prendas, virtud , reli^
giosidad , é ingenio para la Pintura , en que era de mucha
utilidad. -^ " ' "^'^^' '
CXXVII.
■DON ANTONIO PEREDA, PINTOR, -
I
2
o
4
5
D
on Antonio Pereda , natural de Valladolid , pintor , y
vtcmo de esta villa de Madrid , hijo de Antonio Pereda , y
de su muser doña María Saldado vecinos de la dicha ciu-
éiá dé Valladolid fué uno de los insignes artihces que han
dado honor á la nación española con sus pinceles. Habiendo
paes nfíicrto su padre , y quedando él de tierna edad , cono-
ciendo un tio suyo la grande afición que tenia á el Arte de la
Pintura le conduxo á Madrid , donde aprendió' los principios
del Arte con Pedro de las Cuevas en compañía de don P raíí-
cisco Camilo su hijastro,- y de otros que han con su buena
doctrina venido á ser famosos en esta Arte. En poco tiem-
po dio muestras de su buen ingenio y natural para el Arte
de la Pintura ; ti>vo suerte en que conociéndole don Fran-
cisco Tejada Oidor del Consejo Real , le llevo á su casajl
deseoso de ayudarle para que aprendiese : con este amparo
dibuxaba y pintaba copiando pinturas originales de grandrs
artihces, que le fué de mucha ut-ilidad. Y viendo su aplica^
cion el dicho Señor Oidor , le daba con gran cuidado todo
lo necesario para arrimarle á los esrudios. Estando en estoj
tuvo noticia- de él , por algunas cosas-de su mano , don Juari
Bautista Crescencio Marques dé lá Torre , heriTÍano del
Cardenal Crescencio, Caballero de gran voto en todas facul-
tades, especialmente en esta Arte , así en lo teórico , como
en lo práctico : y viniendo en ello el Señor don Francisco , 1^
llevó á su "Gasa , en la qual , debaxo dé sus documentos , quán-
do Ik-cró á edad de diez y ocho años era pintor excelente , ta^n-
to , que sus primeras obras que salieron á hiz,i parecían de
artífice rnuy^ experto. La primera pintura de su mano , cori
u- J^om. III. Zzz a que
Fué natural de Va-
lladolid.
Sus j: adres.
Si* o
Vínose d Madrid
por muerte de su jja-
are.
Fué discípulo de
Pearo de las Luevas.
Amparo que tuvo
con un señor Oidor del
Consejo,
Le perficionó en el
Arte den Juan Bau-
tista Crescencio.
X, .»-. .
Olms célebres de
Pintura de Antonio
Pereda.
Pinturas que hizo
para el Retiro.
La célebre pintura
(kl Desengaño.
Otras célebres pin-
turas suyas en esta
Corte y Juera de ella.
Aunque murió su
protector , no dexó su
estudio , y aumentó su
crédito en diferentes
obras.
548 VIDAS DE LOS PINTORES,
que comenzó á ganar opinión , fué una de la Concepción de
nuestra Señora , del tamaño del natural , con una gloria de
angeles , y serafines alados , que envió el Marques á Roma á
su hermano el Señor Cardenal. Este lienzo hizo mucho rui-
do en esta Corte , y despertó muchas envidias. Después de
esta famosa obra hizo otra , en competencia de otros insignes
pintores, que fueron electos para el adorno del Buen-Retiro,
fn tiempo del Señor Conde-Duque de Olivares. La historia
de este lienzo es el socorro que introduxo en Genova el
Marqués de Santa Cruz , cuyas figuras son del tamaño del na-
tural , y en ella algunos retratos de personas conocidas : todo
muy bien dibuxado , y con excelente colorido , así en los pa-
ños como en las cabezas. Con esta pintura dio del todo ga-
llardas muestras de su ingenio : dieronle por ella quinientos
ducados : esta pintura está en el salón de comedias del Buen-
Retiro en compañía de otras de este género de grandes ar-
tífices de aquel tiempo.
Pintó un lienzo del Desengaño de la vida , con unas ca-
laveras , y otros despojos de la muerte , que son cosa supe-
rior. Esta Pintura por ser cosa insigne la colocó el Señor Al-
mirante padre en la sala destinada para pinturas de los emi-
nentes españoles. Otra semejante para hoy en poder de los
herederos de Pereda. Y en la sacristía de san Miguel de esta
Corte hay otra pintura suya por el mismo estilo de un Niño
Jesús , con un pedazo de gloria , y abaxo unas calaveras , y va-
rios instrumentos de la Pasión , hecho con tan extremado gus-
to y paciencia , que es á todo lo que puede llegar lo definido.
Pintó también una .efigie del Salvador del mundo , que
está en una capilla del cuerpo de la iglesia de las Madres Ca-
puchinas de esta Corte al lado del Evangelio, con tan estre-
inada belleza , que parece no pudo tener otra fisonomía Chris-
to Señor nuestro , por ser tanta su perfección , que arrebata
los corazones j de suerte , que por solo esta imagen merece su
Autor nombre inmortal. Es también de su mano el quadrito
de la Encarnación , que está en el remare de dicho retablo.
J^o son también otros dos quadros de la Encarnación , y
Adoración de los Santos Reyes , que están en otras dos capi-
llas de dicha iglesia. Como también otro del glorioso Patriar-
ca san Joseph con el Niño Jesús Santísimo en los brazos,
que está en el colateral del Evangelio en la iglesia de las Ñi-
pas de Loreto de esta Corte. Y también es de su mano
ptro quadro de la Encarnación , que está en el colateral del
Evangelio de la iglesia de la Magdalena en Alcalá de Henares,
Pintó este artífice muy al natural , tierno , y fresco : su
dibuxo , disposición , y pincel fué de la escuela veneciana ; y
yunque le faltó al mejor tiempp el amparo del Marques con
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 549
Ja muerte que corto el hilo de sus esperanzas , no le desam-
paró la fortuna : porque prosiguiendo sus estudios, se adelan-
tó tanto con su natural , c inclinación á la Pintura , que ge-
íieralmente fué tenido por uno de los mas valientes artírices
de aquel tiempo ; y así hizo otras muchas é insignes obras
que están con su debida estimación en diferentes templos , y
fasas particulares de esta Corte : como es el santo Domingo
Soriano en el colegio de Atocha , en la capilla de don Fer-
nando Ruiz de Contreras, Marques de la Lapilla, Secretario
que fyé del Despacho Universal, que es obra admirable, jun-
tamente con el quadro de la Trinidad Santísima que estg en
el remate. Y también el san Pedro , y san Pablo , con los
quatro Evangelistas que están en el altar mayor de la Parro-
quial de san Miguel ; y el célebre quadro de san Elias que
está en la .iglesia del Carmen Calzado , con el de su discípu-
lo Elíseo , y el de la Santísima Trinidad que está en el rema-
t^ de la capilla mayor.
Pinto también las bóvedas del crucero y presbiterio de la
iglesia de la Merced Calzada ; y aun la traza de la Jiistoria de
la cúpula , que executaron los Colonas , fué suya , y el céle-
bre quadro principal del altar mayor de la iglesia de san An-
tonio de Capuchinos del Prado , y otras muchas obras que
por no ser prolixo no refiero , que ellas están diciendo , aun-
que mudas , mucho mejor lo eminente de su artífice. Hizo
también bodegoncillos con tal excelencia , que ningunos le
hacen ventaja , según los que yo he visto en casas particula-
res. Murió en esta Corte el año de 1669. á los setenta de su
edad. Fué un hombre , que tuvo el mayor estudio de la Pin-
tura que se ha conocido , no solo en estampas , papeles , y
borroncillos, originales, modelos, y estatuas excelentes, sino
una librería admirable; y especialmente de la Pintura, en va-
rios idiomas , tenia libros excelentes : y con todo esto no 5a-
bia leer , ni escribir , cosa indigna , y mas en hombre de esta
clase : de suerte , que para firmar un quadro , le escribían la
firma en un papel , y él la copiaba ; y gustaba de que los dis^
cípulos , y aigunos^amigos le leyesen historias , y especial-
mente las que habia de pintar ; y de este modo desfrutaba su
librería , y solían decirle los que veían libros latinos , y es-
trangeros : V. md. sera, latino , jy entenderá la lengua ita-
liana ^ y la francesa , i^rc. y él respondía : Yo , señor , no soy
nada ; y con esto les engañaba con la verdad. Pero tenia
un cierto sindéresis , ó dictamen de razón tan bien regulado,
que desmentía con sus obras este defecto.
Fué su muger doña Mariana Pérez de Bustamante , y
preciábase de muy gran Señora , que lo era , y visitábase con
algunas de clase , y que tenían duijiña en la antesala j y echan-
do
Muerte de Pereda
año de 1669.
Estudio grande , y
librería de Pereda sin
saber leer ni escrii/ir.
da.
Su muger de Per t'
Caso célebre de Pe-
reda con su muger.
Murió su miiger en
suma miseria.
Fué natural de Se-
tilla , y esclavo de
Vcluz^iiez.
A excusas de su
amo aprendió a pin-
tar.
Astucia de que
se valió Pareja para
mostrar su habilidnd
con et patrocinio del
Rey.
jVIagnanimidad del
Rey en este caso.
{¿uedóPare'ia des-
de este caso con li-
bertad.
Edicto entre grie-
gos , y romanos para
que la Pintura no se
ensenase d esclavos.
550 VIDAS DE lÓS PINTORES, '
do ella menos esta ceremonia , Pereda la dwo que no se afli-
giese , que ya le daría gusto en eso; y le pinto una dueña con
tal propiedad en una mampara , sentada en su almohada , con
sus anteojos , haciendo labor , y como que volvía á ver quien
entraba : que á muchos les sucedió hacerle la cortesía , y co-
menzarle á hablar , hasta que se desengañaban , quedando
corridos de la burla , quanto admirados de la propiedad. Esta
Señora doña Mariana se trató con grande fausto mientras vi-
vió su marido , y aun algunos años después de viuda ; pero
habiendo sido muchos los que le sobrevivió , llegó i verse en
suma miseria , y en ella murió el año de 1698.
CXXVIII.
JUAN DE PAREJA , PINTOR.
^ uan de Pareja , natural de Sevilla , de generación mestizo,
y de color estraño , fué esclavo de don Diego Velazquez : y
aunque el Amo , por' el honor del Arte , nunca le permitió
que se ocupase en cosa que fuese pintar ni dibuxar , sino solo
moler colores , y aparejar algún lienzo , y otras cosas ministe-
riales del Arte , y de la casa , ¿1 se dio tan buena maña , que
á vueltas de su Amo , y quitándoselo del sueño , llegó á ha-
cer en la Pintura cosas muy dignas de estimación. \ previ-
niendo en esto el disgusto forzoso de su Amo , se v*alio de
una industria -peregrina : había pues observado Pareja que
siempre que el Señor Felipe Quarto baxaba á las bóvedas á
ver pintar á Velazquez , en viendo un quadro arrimado , y
vuelto á la pared , llegaba sü Magestad á Volverlo, ó lo man-
daba volver para ver qué cosi'era. Con este motivo , puso
Pareja un quadrito de su mano , como al descuido vuelto á
la pared : apenas lo vio el Rey , quando llegó á volverle ; y
al mismo tiempo Pareja , que estaba esperando la ocasión , se
puso á sus pies , y le suplicó rendidamente le amparase para
con su Amo , sin cuyo consentimiento había aprendido el
Arte , y hecho de su mano aquella Pintuia. ;No se contentó
aquel magnánimo espíritu Real con hacer lo que Par ja le
suplicaba , sino que volviendo á Velazquez , le dixo; No so-
lo no tenéis que hablar mas en est&\-peiio- advertid que
quien tietieesta^ habilidad no puede ser esclavo. Aludiendo
á lo que diximos en este tomo primero ' , que esta Aíte fue
piüliibida á los esclavos en el griego , y romano Imperio ; y
no en el sentido que en España entendemos la palabra esclavo,'
sino en el que aquellas Repiíblicas lo entendían , que eran
los
I Tona. I. lib. s.cap-. i. §. 6. . .< - -" - ;.. '
Y, ESCULTORES ESPAÑOLES. ^^t
los pecheros , <jue los IJarnaban siervos , á quienes solo se con-
cedían las artes mecánicas , llamadas por ésto • serviles , por
ser dedicadas á los yt^rms. , ó esclavos ; á distinción de las li-
berales , que eran reservadas para los libres , ingenuos , d no-^
bles , que todo era uno.
y ekzquez , hallándose preocupada la libertad con pre^ Obedeció Velazquez
cepto tan soberano ^ . obedeció ciegamente i su-^agestad en fl mandato del Rey.
iodo, dándole desde luego carta de libertad absoluta ú Juan
de Pareja , el qual procedió tan lionradamente , que todo Iq Honrada atención
restante de su vida sirvió nQ.soloiá Vclazquez lo que sobre-^ de Pareja con su mnoy
vivió á. este caso, sino después i. su; hija , que. casó con dori y succesores.
Juan Bautista del Mazo. .as^iídrií ?
;;b >--Y' así por esta noble acción , como por haber tenido tan
hohradc^s pensamientos , y llegado á ser eminente en la Pin-. - ^ ■'''"o
tura y no obstante la desgracia de su naturaleza , ha parecido'
digno de este lugar } pues el ingenio , habilidad ,. y honrados
pensamientos son patrimonio del alma: y las almas todas
son de un color, y labradas en tma misma oficina ; y mas
quando le debemos considerar artítíce de sü fortuna , y que
él por sus honrados procederes , y aplicación se labró nuevo,
ser y otra segunda naturaleza. ::id
Tuvo especialmente nuestro Pareja singularísima habili-'
dad para retratos , de los quales yo he visto algunos muy ex-
celentes , como el de Joseph Ratés :, arquitecto en esta Cor-
te , en que se conoce totalmente la manera de Velazquez de
suerte , que muchos- lo juzgan suyo. Murió el dicho Pareja Su muerte año de
en esta villa por el año de 1 670. y á poco nus de los sesen- 1670.
ta de su edad. ...
CXXIX.
DON 'jUAN BAUTISTA DEL MAZO,
Pintor de Cámara. 4e su Ma^^stad.
D<
Cámara.
Yerno de don Die-
go Velazquez.
Hizo retratos eX'
cekntes.
'on Juan Bautista del Mazo Martínez , vecino, y natu- Fué natural de
ral de esta villa de Madrid , Pintor de Cámara de su Mages- Madrid,}/ Pintor de
tad , yerno , y discípulo del gran don Diego Velazquez , fué
general en el Arte de la Pintura , é hizo retratos de sus Mages-
tades con excelencia , y en particular de la Reyna nuestra Seño-
ra Doña María- Ana. de Austria , con tan grande acierto, que
aumentó la buena opmion que tenia : porque un día de Cor-
pus Christi se vio uno de su mano en la Puerta de Guadala-
xara , tan natural , que causó admiración á todos , tanto por ser
de los primeros que.se vieron de su Magestad en esta Corte,
como por ser niaiavilia del pincel. Pinto admirablemente co-
sas de montería , y sitios de ciudades , por lo qual fué de or-
den de su Magestad á hacer una pintura de la ciudad de Za-
ra-
Pinturas excelentis
de do)i Juan Bautis-
ta del Mazo.
Juan Bautista del
Mazo , singularísimo
en fo^iar^.
Cofia excelente me-
rece el indulto de ori'
ginal.
Copias que hizo
Rubeus de quadros de
Ticiano , que aventa-
jan los originales.
Muerte de Juan
Bautista del Mazo
ano de 1670.
Fué natural de las
Montanas de Burj^os,
y hscultor eminente.
Vino d Madrid,
donde hizo excelentes
obras.
^^2 VIDAS DE LOS PINTORES, :
ragoza , y el fuerte castillo de Pamplona , las quales pinturas
yo he visto en palacio en el pasadizo de- la Encarnación an-
tes que se colocase allí la Real Librería , y cierto que §on
cosa excelente ; pues no solo están los sitios executados con
gran puntualidad , sino con historiejas de aquellas casualida-
des que en el campo suelen ocurrir , merendando unos , y
paseando otros, ya á pie, ó ya á caballo, observando los tra-
ges de aquel tiempo , ó estilo de la tierra , con tal propiedad,
y tan bien regulada la degradación de las tiguras según sus
distancias , que es una maravilla^ ; pues de la proporción de
las inmediatas al castillo, ó murallas, se puede inferir la gran-
deza de sus fábricas.
En copiar fué tan único , y especialmente en las cosas de
su maestro , que es casi imposible distinguir las copias de los
originales. Yo he visto diferentes aun de los originales de
Tinforeto , Veronés , y Ticiano en poder de sus herederos,
que transferidas i Italia, doride no tienen noticia de su habili-
dad , no dudo que pasen por originales ; y soy de sentir , que
como una copia llegue á tal estado que sea capaz de engañar
á hombres prácticos , é inteligentes de la profesión , es tam-
bién capaz de gozar del indulto de original, i O quántas estarán
bautizadas con este nombre [ Pero el caso es la dificultad de
llegar á este grado j porque como los que copian , ordinaria-
mente son tos de mediana habilidad , siempre se conoce ia
tibieza del manejo en la sujeción. Lo que no sucede en hom-
bre ya hecho , que obra con magisterio , y libertad , como se
califica en las copias de Ticiano de mano de Rubens , que
están en el Pardo , que realmente aun son mejores que las
originales.
Retrató también en su menor edad al Señor Carlos Se-
gundo , y á la Reyna Madre nuestra Señora en su viudedad,
con grande acierto y semejanza. Murió en esta Corte por el
año de 1670. y á poco mas de los cincuenta de su edad.
Dexó muchos hijos , que los vimos acomodados en honrosos
oficios de palacio.
cxxx.
JUAN SÁNCHEZ BARBA , ESCULTOR.
Ji uaii Sánchez Barba fué contemporáneo de Pereyra , y na-
tural de las Montañas de Burgos : fué escultor eminente , y
vecino de esta Corte , donde hay de su mano muchas efigies
en el altar mayor de la iglesia del convento del Carmen Cal-
zado, con otra* imagen de la Concepción en la capilla que
es-
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 553
est.í junto á la puerta de las gradas ; y las efigies del altar ma-
yor de la Parroquial de Santa Cruz ; y el Santo Christo de ElSantísmoChffs-
la Agonía , que se venera en el convento de los Padres Ago- to di los Agonizantes.
nizantes en capilla aparte , que esta sola efigie basta para ha-
cerle digno de este lugar , y del inmarcesible laurel de la fa-
ma ; porque en simetría , y en el afecto espirante , no he vis-
to figura con mas soberana expresión , y propiedad. Y en el
convento de la Merced son suyos los dos santos de los cola-
terales de la capilla mayor ; y en el monasterio de san Ber-
nardo una estatua de san Benito ; y otra de san Bruno e/i la
ermita de este santo , que está en el Retiro ; sin otras muchas
estatuas suyas , que yo he visto , que califican á su autor por
hombre eminente, y digno de inmortal memoria. Murió por Su muerte año de
los años <^ mil seiscientos y setenta , y á los cincuenta y cin- 1670.
co de su edad.
CXXXI.
^ . JUAN DE ARELLANO , PINTOR.
^ uan de Arellano , natural de la villa de San-Torcaz,
del Arzobispado de Toledo , hijo legítimo de Juan de Are-
llano, y de Ana García , nació año de 1614. faltóle su pa-
dre en la edad de ocho años , y su madre le llevó á Alcalá
de Henares , y le acomodó con un pintor , con quien estuvb
ocho años ; y quando á su maestro se le ofrecía haber me-
nester algunos recados para pintar , lo enviaba á pie á Madrid
por ellos : y no teniendo á la noche donde recogerse , se que-
daba en las gradas de san Felipe hasta que amanecía , y to-
maba otra vez el camino á pie para Alcalá con los recados; y
así lo continuó hasta que salió de casa de 5U maestro : y des-
pués pasó á Madrid , donde trabajó por oficial en casa de
Juan de Solís, de donde habiendo salido, aunque no muy
aventajado , continuó ¿n su habilidad , y se caso de primer
matrimonio con doña María Vanela ; y habiendo enviudado
á los seis años , caso de segundo matrimonio con doña María
de Corcuera, natural de Madrid, y parienta de Juan de Solis.
Llegó á la edad de treinta y seis años , sin haber mostra-
do sobresaliente habilidad en cosa alguna : hasta que estimu-
lado de su gran genio , y honrado natural , se aplicó á copiar
algunos floreros del Mario ; y después estudiando las flores
por el natural , las llegó á hacer tan superiormente , que nin-
guno de los españoles le excedió en la eminencia de esta ha-
bilidad, de que hay varios testimonios en los terhplos, y Ca-
sas de señores , y aficionados ; y especialmente en las del Se-
ñor Conde de Oñate hay muchos , y excelentes floreros de
Arellano ; y en el cuerpo de la capilla de nuestra Señora del
Tmiu. III. Aaaa Buen-
Fué natural de S.
Torcaz.
Su nacimiento , y
j.m}icipios.
Trabajos quejjade-
ció Areílano en sus
j?rincÍ£Íos.
T'^ino Arellano de
asiento d Madrid.
Casóse Arellano,
enviudó , y se volvió
a casar.
ApUcí^sf á las ño'
res , y jrtitas , en que
salió eminente.
Muerte de ArellU'
no ano de 1 670.
Tuvo obrador pii-
hliio irente de S. Fe-
lipe.
El haber tiendas
abiertas no es decente
para la 'Pintura.
Bíii ñas prendas
de Arellano.
554 VIDAS DE LOS PINTORES,
Bu en- Consejo hay quatro que son superior cosa. Y no fué
menor su estudio en las frutas; y era tanta su aplicación, que
pintaba tanto de noche como de dia. Murió por el año de
1670. i los sesenta y cinco de su edad , y se enterró en la
iglesia de san Felipe el Real de esta Corte , frente de cuyas
gradas vivió : y tuvo obrador público de Pintura cerca de
quarenta años , y fué una de las mas célebres tiendas de pin-
tura que hubo en esta Corte , donde conocí yo muchas re-
cien venido de Andalucía , y hoy no ha quedado una ; que
aunque para el refugio de algunos Pintores viandantes no es
lo mejor , para el decoro , y decencia del Arte , importa mu-
cho , como lo exclaiTia en su libro de Diálogos de la Pintura
Vicencio Carduchi. Fué nuestro Arellano hombre de muy
buena razón , y muy temeroso de Dios. Pregunr|ronle un
dia , por qué se habia dado tanto á las flores , y habia dexado
las Hguras ? Y respondió : Porque en esto trabajo menos ^y
gano mas ; y así era verdad : porque no solo ganaba en los
intereses pecuniarios , sino mucho mas en ios de la faraa pos-
thuma de su eminente habilidad.
Fué natural de Va-
Mi
CXXXII.
MIGUEL MARC, PINTOR.
guel Marc , natural , y vecino de la ciudad de Valen-
¡e?icia , y discípulo de cia , fue hijo , y discípulo de Estevan Marc , y siguió el genio
su padrea de su padre en la aplicación á las batallas ; pero mas univer-
Sus obras en Va- ^^ » Y ^'" ^^ extravagancia de su humor. Y así hizo , ademas
lincia. ^^ ^3s batallas , cosas muy excelentes , y con especialidad hay
una pintura suya de N. P. san Francisco en la capilla de la
Tercera Orden de aquella ciudad , cosa superior. Y también
hay otra del mismo santo en la Impresión de las Llagas en el
convento de las Madres Capuchinas , que es una admira-
ción , sin otras muchas que hay en diferentes sitios en gran
concepto de los del Arte. Y á no haberle preocupado la
muerte en lo mejor de su edad, hubiera dexado otros muchos
testimonios de su gran genio , porque fué excelente dibuxan-
Su muerte año de te , y tuvo gentil manejo en las colores. Murió por los años
1670. de mil seiscientos y setenta, y á los treinta y siete de su edad.
CXXXIII.
JOSEPH DE LEDESMA, PINTOR.
Fué natural de
Castilla la Vieja.
^ oseph de Ledesma , natural de Castilla la Vieja , de don-
de traxo algunos principios , tienese por cierto que fué en
Bur-
Sus obras.
Y ESCrarOKEST ESPAÑOLES. 555
Burgos, fué discípulo en esta Corte, de don Juan Carreño; y Fi, toa esta Corte, y
habieiuio.aprovechadó mucho en^ tan .buena escugla, salid al¡ /véf{j\ci£(ilo4/Íj¡ar-
público, manifestando 5ií grande habilidad en diferentes obray ^""'
t]uc se le ofrecieron ; como fue la de un quadro de san Juan
Bautista, que está en un pilar de íaTigJcsia del colegio de san-
to Tomás , y en lo alto otro de la Santísima Trinidad , y
abaxo otros tres, quadritos.; el.de, én medio , de la Encarna»-,
cion , y los otros de san Francisco , y santo Domingo , que
unos y otros parecen de Carreño. Y en el convento de los
Agustinos. Recoletos, en la capilla del Santísimo Christo,
que está. en el cuerpo xde la iglesia á el lado del Evangelio,-
ti|ne pintado en el remate del retablo un quadro de Christo
Señor xwjestjo difunto , acompafiado de su madre santísima,
san Juan ,,y,la Magdalena , hecho con tan excelente capricho,
y ran bit-n executado el escorzo del Christo, que por solo es-
te quadro 'merece su Autor nombra inmortal; sin otros que
hay en élretablo , y pechinas, no. menos dignos. Y habien-
do hfcbo otras muclias obras par;iculares, murió .en esta Cor-
te antes de los quarcnta años de su edad, con gran sentimien-
to de toda la profesión , por el de mil seiscientos y setenta,
CXXXIV. . ^q
BENITO MANUEL DE AGÜERO -, PINTOR}
\wr^
.-''Sí^ te -ir'-. -i.
, (5m muerte año dt
Í670Í •/ "
B.
'enito Manuel de Agüero , natural , y vecino de Madrid,
fué discípulo de Juan Bautista del Alazo , pintor de Cámara;
de su Magestad ; y aunque en l(j que toca á las figuras salió
bastantemente aprovechado , sobresalid con especialidad en
los países , en que sin duda llegó á ser eminente , como la
maniliestan los muchos que hay de su mano en el palacio de
Aranjuez, hechos con singularísimo gusto; y no menos las
figuras, é hibtoriejas que hay en ellos. Como también los paí-
ses de muchas sobre puerías , y ventanas del Buen- Retiro,
que los grandes son de mano de unos Italianos , en que se
con(Ke su eminente habilidad en esta parte. Fué hombre de
extremadísimo humor, y como su maestro pintaba en el
obrador de palacio , donde el Señor Felipe Quarto solía con-
currir , y gustaba su Magestad mucho de oírle , porque tenia
dichos muy agudos , y sentenciosos.
De su mano es el quadro de san Ildefonso , quando reci-
bió de la Reyna de los Angeles aquel soberano favor de la
casulla , que está colocado en uno de los quatro pilares del
crucero de la iglesia de santa Isabel de esta Corte., que aun-
que no compite con los demás , se conoce que tío le faltaba
Tom. III. Aaaa a . ha-
Fué natural de
Miuirid , y discípulo
de Juan Bautista del
Mazo.
Inclinóse d los paí-
ses, en que fue tmi-
nente.
Sus obras.
Fué hombre de ut*> „
huvior.
\/uaaro ue Histo-
ria de su mano.
556
VIDAS DE LOS PINTORES,
habilidad para la historia , y con un cierto humor de tinta re-
Su muerte año de baxada , y aticianada. Murió por los años de mil seiscientos
1670. y setenta , y á los quarenta y quatro de su edad.
cxxxv.
JUAN ANTONIO ESCALANTE , PINTOR,
Fué natural de
Córdoba.
Vino d Madrid , y
fué disnpulo de don
Francisco Rici.
Sus padres.
primera obra que
hizo enfíiblico.
Otras muchas obras
suyas en la Merced.
i^ras obras en di-
fere7iíes sitios públi-
cos.
^\ uan Antonio Escalante , natural de la ciudad de Córdo-
ba , después de haber tenido allí algunos principios en el Ar-
te de la Pintura , vino á esta Corte , donde aprendió cqp
grande estudio , y aprovechamiento en la escuela de don
Francisco Rici. Fué hijo de Alonso de Fonseca , y de doña
Francisca Escalante , abuiso introducido en Andalucía tomar
los apellidos de la madre , y aun de abuela , ó tio. Fué buen
dibuxante ; y la primera obra de Pintura suya en público fué
una historia de san* Gerardo , que está en el claustro del con-
vento de Religiosos Calzados de la Orden de nuestra Señora
del Carmen de esta villa de Madrid , en el qual lienzo se co-
noce su espíritu , y grande genio que tuvo para esta Arte,
pues aun no tenia entonces veinte y quatro años; donde tam-
bién tiene otro de santa María Magdalena de Pazis subiendo-
la los angeles al cielo.
En el convento de nuestra Señora de la Merced de esta
Corte hay mucha pintura suya , especialmente en la ante-
sacristía un san Joseph , y santa Teresa , que hoy están en la
capilla del santísimo Christo del Rescate ; y en la Sala de
Profundis otros dos de san Pedro Nolasco , quando los ange-
les le llevaron al coro ; y el otro de san Ramón predicando,
con el candado á los labios ; y al medio de la escalera princi-
pal un santísimo Christo en espiración , que es una maravilla;
pero sobre todo el quadro de la Redención , que está en la
fachada del refectorio , donde puso su retrato , entre la turba
de los cautivos , y todos los diez y ocho que están en la sa-
cristía , excepto uno , quando el Pueblo de Dios pasó el mar
Bermejo á pie enxuto , que es de mano de Juan í ntero de
Roxas , y es el primero que está á la izquierda háciá 3 ven-
tanas , y todos son de misterios alusivos al Sacramento , que
cierto son una admiración , y en que se descubre el gran ge-
nio que tenia , y la afición á Tintoreto , y Veronés , por-
que sigue en todos aquel estilo en la composición y gracia
de actitudes.
Son también de su mano dos quadros, que hay en dos
pilares de la Parroquial de san Miguel de esta Corte ; el uno
de la Concepción , cosa peregrina , que está junto á la puerta
del
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. S57
del costado de dicha iglesia ; y el otro enfrente , que es de
santa Catalina virgen , y mártir , figura graciosísima , y capri-
chosa , que parece del Tintorero ; y también son suyos ios
dos qiiadritos en que rematan los retablos, que el uno es de
san Francisco , y san Agustín , y el otro de san Joseph con
el Niño Jesús dormido, como que le va á poner en su cami-'
ta , que son cosa peregrina ; como lo es también otro de la
Virgen con el Niño en el mismo acto , y san 'Jtian , y santa
Ana, que está en casa de un aficionado , que no se puede
hacer cosa de mas excelente gusto y capricho. Bien lo mani-
festó también , y su gran gusto , en un quadro que hizo para
la iglesia de Religiosas Benitas de la ciudad de Corella , que
es de la Asunción de nuestra Señora , y esta colocado sobre
la reja del coro.
En la sacristía del Carmen Calzado de esta Corte hay Quadro peregrino
algunas topías de cosa suya , que aunque de mala mano , se de Éscalantf^
conoce él buen gusto , y composición de los originales, Pero '"* *^ «'^K
en lo que se excedió á sí mesmo , fué en una efigie de Chris-
toSeñor nuestro difunto, que estaba en la segunda capilla , á
la derecha, entrando por los pies de la iglesia del Espíritu-
Santo , convento de los Clérigos Menores en esta Corte, pues
Verdaderamente parece de licianojy hoy le han retirado
adentro , poi haber mudado de asunto en la dicha capilla.
Ayudó á su maestro en el monumento de la santa iglesia
de Toledo , y poco después murió en esta Corte de mal de Murió en Madrid
pecho por el ano de 1670. y á los quarenta de su edad , con ^"o de 1670.
gran sentimiento de toda la profesión , que esperaba de tan
peregrino ingenio adelantamientos muy superiores.
CXXXVL
DON SEBASTIAN DE HERRERA , PINTOR,
Escultor , y Arquitecto.
D
'on Sebastian de Herrera Barnuevo , natural , y vecino Fué natural dt
de esta villa de Madrid , fué hijo legítimo de don Antonio Madrid.
de Herrera Barnuevo , natural de Alcalá de Henares , y de Sus padres.
doña Sebastiana Sánchez, natural de Madrid , ambas familias
muy ilustres : nació el año de mil seiscientos y diez y nueve.
Fué discípulo de su padre , que fué excelente escultor , como
se califica en el ángel , y las otras figuras , que coronan la
portada de la cárcel real de esta Corte , que son de su mano,
y el escudo de las Armas Reales ; y después se arrimó á la
escuela de Alonso Cano , mas por imitación qué por disci-
plina , y así siguió sus pisadas ; pues no solamente salió exce-
lente pintor , sino escultor , y arquitecto consumado , como
Fué discípulo de
Alonso Cano.
%
se
Pinturas de mano
de Sebastian de Her-
rera , y otras obras.
Trazas que hizo.
Herrera j^ara reta-
blos.
Fué don Sebastian
Maestro mayor ,pn-
tor de Cámara , y
Conserge del Palacio
del Escorial, y otros
empleos.
\tí\'Á^ 't
Pretendió plaza
de Ayuda de L ama-
ra.
Monte Parnaso,
que se executó en la
¿ntrada de la Ríymi
nuestra Señora iJoiia
I,lana-Ana de Am-
tria.
558, .-vV-IDAS DE LOS PINTORES^
se califica en repetidas obras de su ^ano.,.^up se adn^jpajn ien
esta Corte de tO(;las tres facultadlas. ¡ / . ni'--!-.- ^D ; *
De su eminente p^qcel es el célebre qua^dro del triunfo de
san Agustín , que está en la capilla mayor del convento de
los Recoletos Agustinos, junto con la traza del retablo, y de
las esculturas <]ue hay en el , que son el san Juan Bueno , y
san Guillermo, de la dicha Urden , que los executo Eugenio
Guerra, esc^iji^tor eminente. Tambieri las- pinturas-,- y traza
4^1 retablo de la capilla de Jesús , Maria , y Joseph en la
iglesia del Colegio Imperial de esta Corte. Otro quadro del
ISlaciniiento de nuestra Seííora , que está en la iglesia de san
Gerónimo , ,ep el pilar [unto á la reja á el lado de la Epísto-
la. Otro del martirio de ^an Lorenzo , que quedó en, poder
de sus herederos, y hoy está en el de un aficionado , que pa-
rece de Tiíiauo, de Tintoreto, y de Pablo- Veronés, porque
de todos tiene lo mejor. Es también de su mano la tra:¿a del
retablo ,, y adornos de la capilla de nuestra Señora del. Suen-
Conscjo , y, de las -pinturas de la cúpula,, y bóveda. La traza
del retablo , y estatuas de nuestra Señora de los Siete Dolo-
res , que está en la iglesia del colegio de santo Tomás de esta
Corte. Como también el retablo , y estatua de san Antonio,
que está en la iglesia de los Agonizantes, sin otras muchas
trazas' de retablos, y de obras reales , de que primero fué tra-
zador 5 y después maestro Mayor , en tiempo del Señor Feli-
pe Quarto , y lo continuó, en tiempo del Señor Carlos Se-
gundo , junto con la plaza de pintor de Cámara , y Ayuda
d[e la Furriera.
Fué ta.mbien Conserge del Palacio del Escorial , Maes-
tro mayor de esta villa de Madrid , y del alcázar del Bucn-
Retiro ; y en todo se portó con gran modo , y superior inte-
ligencia , porque mas debió á su gran genio , altamente dota-
do del cielo, y á su aplicación y estudio , que á la instrucción
de maestro alguno. Una eiígie de pasta de cera anda entre los
pintores de cosa de quatro dedos de alto , de Christo Señor
nuestro atado á la coluna , que no hizo mas Micael Ángel,
ni quantos escultores eminentes ha habido , de la qual yo
tengo el vaciado de plata , tan bien reparado , y con una ur-
nica tan preciosa , que sin duda fué alhaja suya , y para ella
se hizo el modelo.
Pretendió con grandes instancias plaza de Ayuda de Cá-
mara de su Magestad en tiempo del Señor Felipe Quarto,
con ocasión de haberle servido tan á su satisfacción en las tra-
zas , y disposiciones del ornato de la entrada de la Serenísi-
ma Reyna nuestra señora Doña María- Ana de Austria ; y
especialmente en aquel célebre Monte Parnaso , que se exe-
cuto entonces en el prado con retratos de vulto , parecidos,
de
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 559
de todos los mas célebres poetas antiguos españoles y moder-
nos, y con tan peregrina disposición y ornato , que pasmó á
toda la Corte , y aun á toda España : y no habiendo podido
lograr dicha pretcnsión , vacc) á este tiempo la plaza de Maes-
tro mayor de las obras reales ; y discurriéndose en sugcto ap-
to para este empleo , dixo á el Rey el Marques de Malpica,
Mayordomo de Semana entonces , que ninguno como Her-
rera seria apto para él ; pero dudando el Rey lo quisiese ad-
mitir por la pretensión tan diferente que tenia interpuesta , le
dixo á el Marques lo dispusiese , el qual llamó á Herrera á el
quarto del Rey : y habiendo llegado á hablar con el Mar-
ques , muy agcno de este intento , salió el Rey. Turbóse
Herrera , y el Marques le dixo : no tiene que turbarse , sino
bese la mano á su Magestad que le ha hecho merced de
Maestro mayor , y Ayuda de la Furriera. El se quedó corta-
do , sin poderse ya resistir. Besó la mano al Rey , quien ad-
miró la maña con que el Marques lo dispuso.
Últimamente sirvió muchos años dicho empleo , á quien
agregó después el de pintor de Cámara, en cuyo tiempo exe-
cuto diferentes retratos de sus Magestades en la menor edad
del Señor Carlos Segundo , ya reynante , que fué quando lo
obtuvo , logrando aplauso universal en todas sus obras, y en
el aprecio de sus Magestades. Murió á los sesenta años de su
edad , en el de mil seiscientos y setenta y uno , en la Casa
del Tesoro , donde se le continuó muchos años la habitación
i h viuda , y á su hijo don Ignacio , y se enterró en la Par-
roquia de san Juan de esta Corte.
CXXXVIL
BERNABÉ XIMENEZ, PINTOR.
Vacó la plaza de
Maestro Jtiapr.
Astucia del Mar-
ques de Malpcapara
que aceptase Herre-
ra la piaza de Maes-
tro t}uiyor.
Plaza que obtuvo
de Pintor de Cáma-
ra.
Su muerte año de
l6yi.
B.
Bernabé Ximenez de Illescas, natural de la ciudad de Lu-
cena , hijo de padres nobles , fué desde sus primeros años
muy inclinado á la Pintura ; y aunque entonces tuvo de ella
algunos ligeros principios , los interrumpió con la aticion á la
milicia , en que se empleó algunos años, con mas ardimiento
que fortuna. Y con el trato de las naciones , y personas de
todas esferas, se hizo muy capaz , y de muy aventajado ta-
lento. Hallándose pues en Roma en la edad juvenil todavía,
aprovecho la ocasión de cultivar su genio para la Pintura en
el espacio de seis años , que estuvo en aquella ciudad ; de
donde vino á Lucena muy aprovechado , especialmente en
la puntualidad del copiar , y en la caprichosa inventiva de los
grutescos , y foUages. No lo cxercitó mucho , porque el resto
de
Fué natural de
Lucena.
Tuvo algunos prin-
cipios de la Pintura.
Sentó plaza de sol-
dado.
Prosiguió en Roma
la ajicion a la Pintu-
ra.
Vohió á Líicena.
Sus obras.
Su muerte año de
1671.
560 VIDAS DE LOS PINTORES, '
de su vida siguió con demasiada afición sus principios marcia-
les. No obstante dexó en dicha ciudad muy honrados vesti-
gios de su ingenio , y habilidad en la Pintura , y algunos
muy buenos discípulos , y entre ellos el Licenciado don Leo-
nardo Antonio de Castro , Presbítero , de quien hicimos
mención en el tomo primero, y Miguel de Parrilla, natural de
Málaga. Murió nuestro Ximenez en la ciudad de Anduxar
por el aiío de mil seiscientos y setenta y uno , habiendo sido
llamado para una obra pública , que preocupado de la muer-
te, no la pudo executar , siendo ya su edad de cerca de se-
senta años.
CXXXVIIL
Fué natural de
Madrid.
Sus f adres.
Fué discípulo de
Pedro de las Cuevas.
Salió famoso pintor.
Obras célebres de
Francisco Camilo.
JL r
FRANCISCO CAMILO , PINTOR.
rancisco Camilo , natural , y vecino de esta villa de Ma-
drid , fué hijo de Domingo Camilo , natural de Florencia,,
de la ínclita familia de los Camilos , y de su muger doña
Clara Pérez , española , muy buena christiana , y temerosa de
Dios , natural de Villafranca. Fué discípulo de Pedro de las
Cuevas , pintor teórico , y práctico en esta Arte , segundo-
marido de su madre de Camilo , del qual , en compañía de-
otros muchos condiscípulos, aprendió los primeros principios
del dibuxo , y colorido : y conociendo el padrastro su exce-
lente natural , y aplicación á esta Arte , tuvo particular cui-
dado de su enseñanza, y doctrina;' y asi salió famoso pintor,
con excelente colorido , tierno, fresco, y dulce.. Y ademas de.
ser grande historiador , y muy noticioso de las Fábulas , y
general en la Pintura , así en grande , como en pequeño ; y
por concurrir en su persona todas las partes , de que se com-
pone un grande artítice , fué señalado , siendo de edad, de
veinte y cinco años , con otros escogidos pintores , en tiempo
del Señor Conde Duque de Olivares , para hacer las pintura's
de los Señores Reyes Católicos de las Españas , que adorna-
ban el salón grande de las comedias , que ya está dividido en
diferentes piezas , donde se veían dos quadros , el uno del
Rey Don Alonso el Sexto , y su nieto Don Alonso el Sép-
timo , hijo de la Reyna Doña Urraca , y de su consorte pri-
mero Don Ramón , Conde de Galicia , y el otro del Rey
Don Juan el Segundo , y Don Enrique Quarto ; y en la al-
coba de su Magestad el retrato que estaba del Rey Don Sila,
y de la Reyna su muger Doña Adosinda , ó Usenda , y otra
del Rey Don Fruela , y de su consorte Doña Munia, ó
Momerana. Y asimismo pintó al fresco en la galería del po-
niente muchas Fábulas de las transformaciones , ó Metamor-
fosios de Ovidio., que serán mas de catorce , sin otras que re-
to-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 561
tocó , que el tiempo había consumido. Y era su genio tan in-
clinado á lo dulce ,'y devoto , que para la propiedad de este
linage de pintura, le faltó alguna que expresar en las tisiono-
mias , tragos , y desnudos de los dioses , con semblantes adus-
tos , y tieros , que en cierto modo degeneren hasta en esto de
nuestra Religión ; de suerte , que el Señor Felipe Quarto no
quedó muy satisfecho de esta pintura , porque dixo que Júpi-
ter parecia Jesu-Christo , y Juno la Virgen Santísima : repa-
ro digno de la discreción , ¿ inteligencia de tan católico Rey,
y de que lo observemos los^rtitices como documento.
Antes de esto , siendo de edad de diez y ocho años , pin-
tó el quadro principal en la Casa Profesa de la Compañía de
Jesús de esta Corte , donde estaba san Francisco de Borja en
pie , de estatura mayor que el natural , con una custodia del
Santísimo Sacramento en la mano , y á los pies un mundo,
y algunos trofeos militares , y capelos ; la qual pintura estaba
en la sacristía de dicha casa. Y en el convento de los Capu-
chinos del Pardo , en una capilla colateral en frente de la del
Santo Christo , pintó un san Félix , y la Virgen nuestra Se-
ñora con su preciosísimo hijo dándosele en los brazos. En el
convento de san Felipe de esta Corte , de Religiosos Agus-
^ tinos Calzados ,.en una capilla junto á la puerta que sale al
claustro, hay una pintura suya de san Joachín, y nuestra Se-
ñora niña, á quien lleva de la mano; y otro quadro, en cor-
respondencia de este, de san Joseph con el Niño Jesús en los
brazos. Y otros dos quadros de estos mismos asuntos , Hguras
mayores que el natural , tiene en la capilla , y altar mayor de
nuestra Señora de la Fuencisla en Segovia , cosa excelente.
Hizo también en la iglesia del colegio de Atocha de esta vi-'
lia en el techo dos pinturas una de san Pedro mártir,. -y
otra de la Santísima 1 rinidad , adornada de angeles , y serafi-^
nes con instrumentos músicos , que son cosa aventajada. Co-
mo también otra de Jesús , Mana , y Joseph , que está en el
colateral del Evangelio en la iglesia del convento ^e las
Vallecas.
1 ambien es de su mano el célebre quadro de santa María
Egipciaca , quando le administró la sagrada Comunión el
Abad Sozímas; y tiene arriba un gran pedazo de gloria, don-
de esta la 1 linidad Santísima , san Joseph , y san Francisco,
excelentes ligaras ; y sobre todo María Santísima , tan bella,
y tan adornada , que se conoce ser la Reyna de los Angeles;
y en fifi es un quadro tan excelente , que por él solo merece
Camilo este lugar. Este quadro está en la iglesia de los Pa-
dres Capuchinos de Alcalá de Henares, donde también tiene
otro de san Joseph , no inferior á este , en el colegio de los
Reverendos Padres Clérigos Menores en el altar mayor , con
Tom. lll. Bbbb un
Pinturas de las
Fábulas que hizo Ca-
milo en palacio , y d
juicio que el Re/ hizo
de ellas.
Otras obras céle-
bres de Camilo.
Célebre quadro
ae
Camilo en Alcalá de
Henares.
Otras pinturas su-
yas en la Real Car-
iuxa del Paular.
Otras pinturas su-
yas eneSta Corte. '
Célebres .quadros
de Camilo en Sala-
manca , y Segovia.y
otros íH Toledo.
imagen de nuestra
Señora de ' Belew de
mano de Caviilo.
Su muerte año de
1671.
562 VIDAS DE LOS PINTORES,
un gran pedazo de gloria arriba , cosa superior. Tiene tam-
bién tres quadros de su mano excelentes efi el claustro de los
Trinitarios Descalzos de esta Corte , que son , Nacimiento
de la Virgen , Presentación , y Desposorios. Y otra pmtura
de san Joachin con su hija santísima de la mano , que esta en
una capilla á los pies de la iglesia de la santa Cartuxa del
Paular ; donde también tiene un quadro de Santiago á caballo,
y otro de san Bruno en la hospedería, y el qne está en la sala
de la Procuración , y el san Pedro , y san Pablo en la capilla
detras de la sala del Capítulo , y^tro quadro de san Bruno
tiene en el oratorio de la hospedería de esta Corte. Y en los
dos altares colaterales de los Carmelitas Descalzos pintó dos
lienzos , el uno delmartirio de san Elpidio , primer Arzobispo
de Toledo, y el otro de nuestra Señora echando el escapulaiio
á san Simón Esthoc , que hoy están colocados en la sacristía
de dicha casa á los lados de la puerta. Son también de su ma-
no las pinturas de los retablos colaterales de la iglesia de la
Merced de esta Corte , sin otras muchas dentro , y fuera de
ella : pues en el altar mayor de la iglesia de los Padres Clé-
rigos Menores en Salamanca hay un gran quadro de san Car-
los Borromeo de su mano , y otro excelente del Descendi-
miento de la Cruz en Segovia en la sala de Capítulo de la ,
Congregación , ó hermandad de san Justo , y Pastor. Y tam-
bién en el convento de los Padres Capuchinos de Toledo son
de su mano las dos historiejas de santa Leocadia , que están
debaxo del quadro grande de Rici en el altar mayor.
También encarnó el santo Christo del Perdón , que está
en el convento de Dominicos,, llamado vulgarmente el Ro-
saricp , cuya tigura de bulto es del gran Escultor Manuel Pe-
ícyra , como ya diximos en su vida , que así la Pintura , co-
mo la Escultura , dándose las manos , componen un prodi-
gioso, espectáculo ; y bien considerado estremece las carnes de
los católicos que le miran , y le admiran. Últimamente fue-
ron tacitas las obras públicas, y. particulares que hizo nuestro
Camilo , que fuera nunca acabar el referirlas todas.. Solo no
se permite al silencio la ínclita imagen de nuestra Señora de
Belén , que en esta Corte se venera en capilla particular de la
iglesia de san Juan de Dios , convento que llaman de Antón
Martin , su fundador , la qual es de mano de nuestro Cami-
lo ; que aunque es pequeña en la, cantidad, es sin límite en la
perfección , y acredita bien la que tuvo el artífice para las efi-
gies de María Santísima , y otras santas , y vírgenes , ion es-
xremada gracia , y belleza.
V . Fué asimismo hombre de linda pasta , y trato apacible;
y así tuvo muchos amibos , y «buenos. Murió con créditos de
.eximia virtud en el año de 16,71. por el mes de Agosto; de-
xan-
<
I
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. ^6^
Xando inmortalizado su nombre en tan repetidas obras , y' en
mucho número de discípulos, que uno de ellos fue don
Francisco Ignacio , Pintor de Cámara de su Magestad.
CXXXIX.
<^- LUIS DE SOTO MAYOR, PINTOR.
L,
fuis de Sotomayor , natural del reyno de Valencia » aun-
que oriundo de Castilla, como lo calitica su apellido, tuvo
^ran genio para la Pintura , en que fué su Maestro Estevan
Marc en dicha ciudad de Valencia , en cuya escuela no se
acabó de perlkionar, por el extravagante humor del maestro;
y así paso i Madrid , donde continuó en casa de Carroño , y
de donde salió tan adelantado, como lo manifiestan sus obras
én el buen- gusto del colorido , gran dibuxo , y caprichosa
composición , lo qual he visto yo , especialmente en Valen-
cia , donde sé volvió , en la iglesia del convento de san Chris-
tobal de Religiosas Agustinas , donde todas las pinturas son
de su mano , y cosa verdaderamente superior. V olvióse á la
Corte, donde i poco tiempo murió, quando auh no tenia
quarenta años , por el de mil seiscientos y setenta y tres.
CXL.
JUAN DE CABEZALERO, PINTOR.
^ uan Martin de Cabezalero , natural del Almadén , raya
del reyno de Córdoba , fué discípulo de don Juan Carre-
ño , en cuya escuela aprovechó , como lo testihcan sus obras,
así públicas , como particulares. En la Parroquial de san Ni-
colás de esta Corte hay un óvalo de la Asunción de nuestra
Señora de su mano al lado del Evangelio , cosa soberana : y
también es de su mano la que está al otro lado en quadro,
que es de san Ildefonso, quando la Virgen le traxo la casulla.
Y en el techo de la capilla del Señor Almirante , junto á los
Recoletos Agustinos , hay pintado al fresco de su mano un
Padre Eterno , con unos chicuclos teniendo el mundo , que
no se puede hacer cosa mejor. En otra capilla , que está á los
pies de la iglesia de san Plácido de esta Corte , hay también
algunas historias de la Pasión de Christo , pintadas de su ma-
no al fresco , aunque muy aborronado ; pero se conoce el
gran magisterio , y la gallardía de los conceptos , y manchas
de claro , y obscuro , muy caprichosas. También son de su
Tom. 111. Bbbb 3 ma-
Fué natural del
reyno de V^alencia.
Discípulo ds Este-
van jVÍarc.
Pasó á Madrid en
casa de Carreña.
Volvióse á Valen'
cia.
Volvióse á Ma-
drid, doniie iutgo mU'
rió ano de 1673.
Fué natural del
Almadén , y discípu-
lo de Larreno.
Obras de Cabeza-
lero.
564 VIDAS DE LOS PINTORES,
mano las quatro pinturas grandes , que están en la célebre ca-
pilla de la Orden Tercera en el convento de nuestro serático
Padre san Francisco , que son el Ecce Homo , Calle de la
Amargura , Crucifixión , y Monte Calvariíf ; y también los
otros seis menores que están enTa sacristía de dicha capilla,
todos de la Pasión de Christo Sefior nuestro , cosa superior,
como lo es también un quadro muy caprichoso de Christo
Señor nuestro Sacramentado , muy acompañado de los san-
tos Doctores , y Evangelistas , aunque no acabado , que está
á los pies de la capilla de nuestra Señora de -if^s^ Remedios en
el Convento de la Merced de esta Corte. . •. ,.
Otras pinturas al TamBien pintó al fresco un quadro de la historia de san
fresco de Cabezalero^ B^uno , que está en la sala Capitular del monasterio del Pau-
lar de Segovia en el techo junto al, altar, que los otros dos
son de Claudio , y Donoso. Fué un pintor sumamente estu-
dioso , y modesto , y se malogro en lo mejor de su edad,
pues no llegaba á los quarenta años quando murió en esta
Corte en el de mil seiscientos y setenta y tres.
CXLI.
ANDRÉS DE VARGAS, PINTOR.
y su muerte.
Su muerte año de
1673.
Fué natural de
Cuenca.
Principios de An-
drés de Vargas en la
Pintura en Madrid
en la escuela de Ca-
milo.
Fué muy semejan-
te día manera de Ca-
milo su maestro.
A,
Volvióse d Cuenca
de donde era natural.
Obras que hizo en
Cuenca aijresco , y al
olio.
.ndres de Vargas fué natural de la ciudad de Cuenca ; y
estando en edad competente , lo enviaron sus padres á esta
Corte para que aprendiese el Arte de la Pintura de Francisco
Camilo , por haberle reconocido muy inclinado á ella ; y así
aprovechó tanto , que en breve tiempo ayudaba mucho á su
maestro : y llegó á ser tan de su conrianza , que le fiaba cosas
de mucha conseqüencia, pues tomó una manera de pintar tan
semejante á la de Camilo , que muchos quadros suyos están
reputados por de su maestro-
Bien lo acredita el que tiene en la capilla del santo Chris-
to de la Paciencia , al lado de la Epístola , junto á la puerta
de los pies de la capilla , que es el del martirio del brasero
con aquella santa imagen , que la perfidia de aquellos viles
Judíos añadió á los de la Pasión de su original , la qual pin-
tura es tan semejante á la manera de Camilo , que sin ver la
firma ninguno hallará razón de dudar. Y después de haber he-
cho en esta Corte otras muchas obras públicas y particulares,
se volvió á Cuenca , con el motivo de habérsele ofrecido una
obra en el Cabildo de aquella santa iglesia , que fué la pintu-
ra al fresco de la capilla de nuestra Señora del Sagrario , la
qual executó con grande acierto , en oposición de otros pin-
tores que para este efecto fueron llamados ; y también los
, . qua-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 565
quadros al olio del altar mayor , y colaterales , en que ya fuá
degenerando de la primera manera.
Pintó también quatro lienzos excelentes de la vida de san
Antonio para el claustro segundo del convento de san Fran-
cisco de dicha ciudad. También en la villa de Hiniesta en la
iglesia parroquial hay un gran quadro suyo de la Concepción
en la capilla de este miscerio., cosa superior. Y en casas par-
ticulares hay muchos suyos, aunque no todo es igual; por-
que seguia la máxima de- que conforme pintaban , pintaba.
Pero sobre todo es cosa excelente el Apostolado que 1iíí:ü de
figuras mayores que el naturaij con grandes. pedazos de pers-
pectiva para la Sala de Cabildo de aquella Catedral, Y no-, lo
es men<js el de la Oración del Huerto de Christo nuestro
bien , que está en un ángulo del claustro de los Trinitarios
Descalzos de esta Corte. Murió en dicha ciudad por los años Muerte de Andrés
de mil seiscientos y setenta y quatro , y á poco mas de los ^^ Vargas ano de
sesenta de su edad. 1674.
CXLII.
AMBROSIO MARTÍNEZ, PINTOR.
1\. mbrosio Martínez , natural , y vecino de la ciudad de Fué natural de
Granada, pintor de mucho crédito , de la escuela del Racio- Granada, y discípu-
nero Alonso Cano , como lo dicen sus obras en el Real mo- ^° '■^'^ Cano.
nasterio de san Gerónimo de aquella ciudad , y en el conven- obras.
to de san Antón , de Religiosos Terceros de la Orden de
nuestro seráHco Padre san Francisco , y las del claustro del
convento del Carmen, Fué también poeta insigne , y tuvo
otras muchas buenas prendas. Murió mozo en dicha ciudad Su muerte ano de
de Granada por los años de mil seiscientos y setenta y qua- ^^74-
tro , y fué muy sentida su muerte , así de los de la profesión,
como de sus amigos , que tenia muchos , por su amable tra-
to , y excelentes prendas.
J
CXLIII.
JO SEP H MORENO , PINTOR.
oseph Moreno , natural de la Ciudad de Burgos , tuvo Fué natural de
allí algunos principios del Arte de la Pintura ; y después pasó Burgos.
á esta Corte , donde continuó con don Francisco de Solís , y ^^"'' ^ Madrid, y
aprovechó tanto , que fué su manera de pintar muy semejan- /^'' -/"■ '/"^o '■^•^ So.is.
te á la de su maestro , y aun aleo mas corregida , y de mejor , , ",''°,-'j'"j ^'^"
gusto , como 10 acreditan diierentes obras particulares que yo
ht?
;66
VIDAS DE LOS PINTORES,
Volvióse d Burgos,
y tilla tnurió año de
1674.
Fué natural de
Valladolid , ) discí-
pulo de Vanderha-
mtn.-
Sus obras en Valla-
dolid,)' Otras partes.
he visto : como son una Huida á Egipto , un san Antonio
Abad , y una santa Catalina mártir , cosa excelente , aunque
no logró tener alguna en público que yo haya sabido , así por
su cortedad , y poca introducción , como porque siendo ape-
nas de edad de treinta años, se fué á Burgos ¿instancia de aU'
gunos parientes, donde murió de allí á pocos -años, por el de
mü seiscientos y setenta y quat-r©.'-
!0 { ; oIjoí jb ,eov
Hizo retratos ex-
cekntes , y tuvo Aca-
demia en su casa , y
un gran estudio.
Aínriéañode X674.
mlusij
í 3Iíp
,x,'
FELIPE GIJ[^YPINTP-R:.
Oobre los arios de seiscientos floreció en Valladolid Felipe
Gil de Mena, narnral de diehk ciudad , y excelente pintor:
aprendió en esta Corte en la escuela de Juan Vanderhamen,
pintor Flamenco., de. quien ya hicimos mención , donde se
aventajó mucho; pues habiéndose vuelto á- su- patria , hiza
demostración de su habilidad en diferentes obras que se le
ofrecieron , y en especial en el colegio de Niíías huérfanas , y
en el claustro del convento de nuestro Padre san P'rancisco,
donde las mas pinturas son de su mano : como lo son tam-
bién las del claustro del convento de dicho seráiíco Patriarca
en Segovia , y también las del de Rioseco , junto con las del
claustro de san Pedro mártir , del sagrado Orden de Predica-
dores. Y en Valladolid , Zamora , Tordesillas , Peñaficl,
Cuellar , y otros lugares , hay muchas obras suyas , así en re-
tablos , como en casas particulares. Pintó también un Auto
General , que celebró en su tiempo aquel santo Tribunal , ú
qual está hoy en la Suprema , y otra copia quedó en aquella
santa Inquisición de Valladolid , donde también hay varias
historias de su mano en los pedestales del altar mayor.
Fué también m^iy excelente en los retraaos, y muy natu-
ralista ; y así tuvo academia en su casa muchos años , y un
estudio tan célebre de papeles , borroncillos , modelos , y otras
cosas del Arte , que por su muerte se apreció en tres mil du-
cados. Murió en Hn en dicha ciudad por los años de mil seis-
cientos y setenta y quatro , el dia primero de Enero , y á po-
co mas de los setenta de su edad.
M.
CXLV.
MATEO CEREZO , PINTOR.
Fue natural de -^ ^ Aateo Cerezo fué natural de la ciudad de Burgos, su pa-
Burgos. dre se llamó del mismo nombre j por donde algunos han
pensado que las imágenes del santo Christo de Burgos que es-
• • tan
tan
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 567
tan firmadas con dicho nombre , son de nuestro Mateo Cc^
rezo : pues aunque es verdad que su padre fué su primer
maestro , y á este le ayudaría el hijo en algunas cosas , sin
embargo , no podia estar todavía capaz de lirmar sus obras,
pues vino i Madrid quando apenas tenia quince años , y en-
tró en la escuela de don Juan Carreño , donde continuó en
el estudio de la Pintura con tal felicidad , fieqüentando las
Academias , y el pintar por el natural , retratando á algunos,
solo por el estudio , y copiando diferentes originales de pala-
cio , ademas de la buena escuela de gran coloi ido en que se
hallaba, que totalmente le bebió el espíritu á su maestro, pues
ninguno de los muchos discípulos que tuvo llegó á imitarle
tanto , de suerte , que es menester mucho para distinguir sus
obras de las de Carreiío.
Poco mas tenia de veinte arios quando salió de la escuela
de su maestro á adquirir grandes créditos con las maravillosas
obras que hacia , asi de Concepciones , como de otros asun-
tos devotos para personas particulares ; en especial un pensa-
miento de la Huida á Egipto , cosa caprichosísima , y de buen
gusto , de que hay entre los pintores algunas copias : como
tambi^ín de otro misteriosísimo pensamiento de la Natividad
de Christo Señor nuestro con el Padre Eterno , y el Espíritu
Santo , y algunos angeles con la Cruz , y otros instrumentos
de la Pasión, aludiendo á aquel texto de san Juan : Sic Dens
íiilexit nmndiim , ^c. todo colocado con excelente gusto , y
caprichoso concepto.
Para el público hizo también obras maravillosas , como
son los dos quadfos que están en ios dos pilares colaterales
del altar mayor de la iglesia de santa Isabel de esta Corte , el
uno de santo Tomás de Villanueva dando limosna á los po-
bres, y el otro de san Nicolás de Tolentino sacando las Ani-
mas del Purgatorio ; y también el de la Visitación de santa
Isabel , que está en el remate del altar mayor , todos cosa ver-
daderamente soberana , y que llega á lo sumo de los primo-
res del Arte , así en e| dibuxo , como en el colorido. Tam-
bién es de su mano un'san Miguel , que está en la capilla del
santo Christo de la Espiración en el convento de los Agoni-
zantes de esta Corte , y un Christo crucificado , que está en
el primer nicho á mano izquierda, á la entrada de la capilla
de nuestra Señora de la Sokdad. \ una Concepción , que q%-
tá en la primera capilla como se entra á la Sala de Capítulo
del monasterio de la santa Cartuxa del Paular de Segovia,
doce leguas de esta Corte ,* junto con la tablita del Sagrario,
del misterio del Apocalipsi , cap. i 2.
Pero lo que excede toda ponderación , es el célebre qua-
dro del Castillo de Emaus , que está en el refectorio de este
con-
Su padm fué supri-
mir mcustro.
Dí'spuis vino á
Aíadrid ¡yjtié disci-
pulo de Carreña.
Imitó ásii maestro
mas que otro alguno.
Oirás célebres de
Cer.zo.
El célebre quadro
del Castillo de E maús
de Cerezo.
5^8 VIDAS DE LOS PINTORES,
convento de Recoletos Agustinos , donde parece , que como
el cisne , cantó sus exequias , pues fué lo último que hizo , y
donde se excedió á sí mismo en la Alagestad de Christo Se-
ñor nuestro partiendo el pan , la admiración dé los discípulos
que entonces le conocieron , y el pasmo de los asistentes á la
Cena , que verdaderamente parece que está sucediendo el ca-
so. Pintó también bodegoiKíUos , con tan superior excelen-
cia , que ningunos le aventajaron , si es que le igualan algu-i
nos , aunque sean los de Andrés de Leito , que en esta Cor-
te los hizo excelentes.
Obras qiu hizo C(' Con el modvo de dar una ^alelta á su patria , siendo bien
rezo en Valladolid. mozo , hizo mansión una temporada en Valladolid , donde
entre otras cosas hizo un Christo crucificado , maravilloso,
para aquella santa iglesia , y donde executó diferentes obras,
especialmente para el publico , que son , en la capilla mayor
del convento de nuestro Seráfico Padre san Francisco un gran
quadro con este glorioso Patriarca arrodillado delante de la
imagen de María Santísima , con su Hijo en los brazos , del
tamaño natural , sobre un cerezo , con grande acompaña-
miento de angeles , cosa hermosísima : como también en el
cuerpo de la iglesia un quadro grande de la Concepción Pu-
rísima , cosa peregrina. \ en el convento de Jesús María , de
la mesma Orden , en la capilla mayor una Asunción de
nuestra Señora de su mano , en el remate del retablo , y mas
abaxo dos Santos de la Orden j y mas abaxo de estos están
dos quadros del Nacimiento de nuestro Señor , y la Adora-
ción de ios Santos Reyes : y en la puerta del Sagrario una
hermosa efigie del Salvador , y á un lado «del Sagrario está
san Pedro de cuerpo entero , y en lejos la historia de su mar-
tirio ; y á el otro lado san Pablo , y á lo lejos su Conversión:
y en el banco de los pedestales está nuestro Padre san Fran-
cisco en la Impresión de las Llagas , y en correspondencia
san Antonio de Padua , y será cada pintura de éstas de tres
quartas de alto : y en el convento de Religiosas de san Bar-
tolomé hay dos quadros muy grandsis de mano de nuestro
Cerezo , que el uno sirve de retablo* principal , y es de la
^ Asunción de nuestra Señora , con el Apostolado, mayor que
el natural , y al lado del Evangelio está el otro , que es de
nuestra Señora sentada con el Niño Jesús de la mano , el
qual huella con el pie á un dragón , y á un lado está san
Joseph , y al otro Adán , y Eva , y una tropa de angeles,
que traen el estandarte glorioso de la Cruz ; y aunque este
quadro está por acabar , se estirJla mucho , por ser obra de
tan grande artífice. Hay también otrq_ quadro suyo del
sepulcro de Christo , con unos angeles llorando , que le
tienen en la sacristía de la Parroquial de san Lorenzo , y
lo
Murió en Madrid
año de 1675.
Fué natural de
Madrid.
y ESCULTORES ESPAÑOLES. ^6^
lo ponen ú viernes santo en el altar mayor , y es cosa
peregrina..
Don Pedro Salinas, regidor de dicha ciudad de Va- Otras obras parti-
Uadolid , tiene de mano de Cerezo los qiiatro tiempos del, "'^^res de Cerezo en
ailo , de dos varas de largo , apaisados , cosa excelente , y tam- ^•*''^'*''^'«-
bien un san Sebastian , del tamaño del natural : y una señora
viuda tiene un san Antonio , también del tamaño del natu-
r-al , cosa soberana.
Volvióse á Madrid , donde hizo otras muchas obras par-
ticulares , y es fama que ayudó á don Francisco de Herrera
en la pintura de la cúpula de nuestra Señora de Atocha. Mu-
rió en tin Mateo Cerezo en esta Corte por el año de mil seis-
cientos y setenta y cinco , y á los quarenta de su edad , con
poca diferencia.
CXLVI.
EL REVERENDO PADRE MAESTRO FRAY
Juan Rici , Pintor,
JlLi R, Padre Maestro Fray Juan Andrés Rici , del escla-
recido Orden Benedictino , fué natural de esta villa de Ma-
drid , hijo legítimo de Antonio Rici , muy buen Pintor, na-
tural de Bolonia , y de doña Gabriela.de Chaves , natural de
Madrid , casados en la Parroquial de san Gines de esta Corte
año de 1588. á 18. de Septiembre, de cuyo matrimonio tu-
vieron á el dicho Padre Rici. No se sabe en que año, solo sí,
que tomó el santo hábito de monge benedictino en el Real
monasterio de Monserrate en Cataluña , el año de 1626. y
que ya llevaba la habilidad de pintar : cuyo maestro fué Fray
Juan Bautista Mayno, del sagrado Orden de Predicadores; y
que habiendo cursado la filosofía en la Universidad de Hira-
che , en que tuvo por maestro á Fray Diego de Silva , Obis-
po que fue de Guadix , y Astorga , pasó á estudiar la teolo-
gía en 'Salamanca por su voluntad, adonde de sus pinturas se
pagó sus tercios : pues siendo estilo en aquel colegio que ca-
da colegial , ó su casa de filiación ha de dar cien ducados al
año , un tercio adelantado , y no queriendo recibirle el Abad
de san Vicente de Salamanca por no llevar dicho tercio ade-
lantado , le pidió Fray Juan término de dos dias para buscar-
lo , en cuyo tiempo pintó un Christo crucihcado , por cuya
hechura le dieron mucho mas de lo que había menester , y
así continuó hasta que se acabó su curso } y en dicha casa de-
xó muchas pinturas de su mano.
En Monserrate fué donde menos pintó , porque admi-
nistró algunos cargos en aquel santo monasterio. Fué también
Tom. III. Cccc Abad
Fué discípulo ds
Fray Juan Bautista
Ma)no.
Ardid ds Fray
Juan Rici por medio
di la Pintura.
Obras de Pintura
del Padre Riel.
Pasa á Roma Fray
Juan Rici á el mo-
nasterio de Monte Ca-
sino.
Vio el Papa algu-
nas pinturas suyas,
y le hizo gracia de un
obispado.
Su muerte año -de
1675.
570 VIDAS DE LOS PINTORES, '
Abad de san Bartolomé de Medina del Campo. Hizo las
pinturas del claustro de san Vicente de Salamanca , y las dej
de san Millan de la Cogolla en la Rioja , con otras de sa
iglesia ; las del claustro de san Martin de Madrid ; y las seis
pinturas grandes , tres de la Pasión de Christo Señor nuestro,
y las otras tres de varios martirios de santos de la sagrada Or»
den de la Merced en esta Corte , que están en la sacristía de
nuestra Señora de los Remedios ; y se tiene por cierto que es-
tas las exccutó antes de entrar en la religión : como también
otras de unos santos mártires , y arriba la Santísima Trinidad,
que está en el convento de este inefable misterio , en un reta-
blo frente de la puerta de la lonja de dicha iglesia. También
son de su mano las pinturas de la iglesia , y claustros de la
Metropolitana de Burgos , y del monasterio de san Juan. Y
en el lugar de la Seca , seis leguas de Valladolid , tiene en la
iglesia Parroquial mas de veinte pinturas de su mano. Tuvo
gran comercio en esta Corte con la Excelentísima Señora,
mi Señora doña Teresa Sarmiento de la Cerda , Duquesa de
Bejar , de quien fué maestro en esta Arte , y en cuya casa de-
xó vapas pinturas de su mano; y en cuyo tiempo escribid un
libro excelente de la Pintura , que yo he visto , con gran do-
lor de que no se diese á la estampa , y lo dedicó á esta gran
Señora.
Después de haberse hecho estimar mucho en España,
así por su grande habilidad , como por otras muchas prendas
que ilustraban su persona , pasó á. Roma , donde se incorpo-
ró en aquella sagrada congregación de Monte Casino, y don-
de hizo muchas pinturas , que fueron en Roma celebradas.
Y habiendo visto el Papa dos Apostolados de su mano , los
admiró mucho , y gustó de conocerle , y le hizo muchas hon-
ras : y aseguran algunos Padres ancianos de Monserrate , que
le conocieron , que poco antes de morir le habia dado el Pa-
pa un obispado en Italia. Murió en Monte Casino por el año
de mil seiscientos y setenta y cinco , y á los ochenta de su
edad.
CXLVII.
PEDRO ANTONIO , PINTOR CORDOBÉS,
P
Fué natural de -^ ^'^'^^ Antonio , cuyo apellido se ignora , fué natural , y
Córdob.j, y discípulo vecino de la ciudad de Córdoba, y discípulo en el Arte de
de Castillo. la Pintura de Antonio del Castillo : tuvo un colorido muy
hermoso , y grato al vulgo , y así se llevó el aplauso de su
^ , tiempo , en especial , después que murió su maestro. De su
mano es el quadro de la Concepción Purísima que está en la
ca-
Y. ESCULTORES; ESPAÑOLES. 57í.
calle de san. P<iblo de aquella ciudad , etí que se califica lo
grato de su colorido , gracia , y,4oftayrc en las figuras. Tam-j
Bien es de su mano el quadro d«^ ia capilla de santa Rpsa , eib
h iglesia del Real Convento de san Pablo, Orden de Predi-,
cadores. Y otro de santo Tomás de Aquino, q,uando los dos
Apdetoks san Pedro , y.san Pablo le interpretaron aquel lu-
gar de Isaías , sobre que estaba discjiíriendo , que está coloca-,
do en un medio punto de la nave -de enmedio de áicha igle-fr
sia, sin otras muchas obras públicas, y particulares , que acre».
ditan sil grande habilidad. Vivió; siempre, y piurió en una-
casa jiinto á la Concepción de los libreros , en la calle de laí
Feria de dicha ciudad ; y fué su mutrte por los años de mil
seiscientos y setenta y cinco , y á los sesenta y uno de su
edad:' yo le conocí , y fue hombre de linda representación,
buen arte, y buena estatura , y muy respetoso ; y así fué muy
estimado ,ea aquella ciudad. ^5 y ^ oDr ■^<
-.:. v.i .^nvr i.. ' .'■ ^' ■•■•'■
V ,; ■■■ " !i oxiCXLjVíML
c-;";.bj'
n;;
DON JOSEPH ANTOLINEZ, PINTOR.
De
'on joseph Antolinez fué .naxural de Sevilla , donde tu-
vo sus principios del Arte de ja -Pintura ; y para perhcionar-
se , vino á la Corte , donde cursó algún tiempo en la escuela
de don Francisco Rici. Freqüentó las Academias , que en-
tonces las habia excelentes , y aprovechó de suerte , que llegó
á ser uno de los primeros de su tiempo , como lo acreditar?
repetidas obras públicas , y particulares suyas , que se ven eni
esta Corte ; en que especialmente se descubre un gran gusto,
y tinta aticianada. Tuvo gran genio para los paises , que los
hizo con estremadó primor > y Capricho i ^ asimesmo retratos
muy parecidos. - -J . i :; , ; .
Era muy altivo , y vano ; y sucedió que saliendo un día
á pasearse con Juan de Cabezalero , mozo muy modesto, y
humilde, dixo Antolinez : verdaderamente, amigo, que dos
mozos como nosotros , en la Pintura , no los hay hoy en
Madrid. A que respondió Cabezalero : que por sí mismo lo
podia decir, que él no merecía tanta merced* Y -dixo Anto-
linez : pues agradece que vas cpiimigo , que sino , yo solo
habia de ser. \ al mismo tiempo era de genio tan mordaz,
que viendo que Claudio , y Cabezalero com(íUzaron á pin-
tar al fresco algunas obras : como esto se hace en las pare^
ides,. dixo : Dos mozos que habia en J^adtid de hienas es-
peranzas , después que han dado en pintar por esas pa-
redes , han dado por esas paredes. \ en otra ocasión , vien-
Toni. IIL Cccc 3 do
Su muerte año de
1675.
Joseph Antolinez,
natural de Sevilla.
Vino d esta Corte y
donde Sí perjidonó en
la Pintura.
Hizo muy bienpai'
ses , y retratos.
Era vano , y alti-
vo , y lo que le pasó
con Cabezalero.
Mordacidad dt
Antolinez.
Caso que le sucedió
con Rui , en que le ajó
su presunción.
Caso que le sucedió
con el Almirante , y
pinturas que hizo p a'
ra dicho señor.
Otras pinturas de
mano de Antolinez.
■v.
Fué mil/ dii'stro en
la espada nejara ,y con
'gran presunción.
5^- VIDAS DE LOS PINTORES,!"
do los quadros de Cabezalero , que Jhoy «stan en ' ht sacristía
de la Orden Tercera de nuestro- Padre san Francisco^ 'res-;
jíecto de estar muy aborronados, dixo : vé aquí una pintura,
que aunque es buena , fuera muy fácil persuadir que nav^a-
nada , ya que no pudo absolutamente execatarlo. / .¿v,Ol-j->
- ' ' Pintábase en aquel tiempo mucho al temple para las-
mutaciones de las comedias célebres que se hacían i sos Ma-
gestades en el Buen-Retiro>y como Antolincz no concurría
á estas funciones , despreciábalas, llamando pintores de para-
mentos á los que las executaban. Súpolo Rici, que las-go-
bernaba entonces de orden del Rey } y. en una prisa que se
ofreció, dispuso que un Alcalde de Gorte le notifícase-, pena-
de I oo. ducados , fuese á pintar al Retiro. Fué' el dicho An-
tolinez , y habiéndole dado Rici á pintar^ un lienzo al tem-
ple , mandando que nadie Je advirtiese nada , estuvo todo el
dia Antolinez haciendo , y deshaciendo sin entrar-, ni salirj'
al cabo de lo qual le dixo Rici : vé aquí vmd. lo que es pin-
tar paramentos. Anda rñiichácho , le dixo á un mancebo , y
lava ese lienzo en aquel pilón : y así se executó , quedando
corrido nuestro Antolinez , ¿órregida , y castigada su vaní*
dad. Porque verdaderamente el pintar bien al temple con ye-
so , en lugar de blanco , tiene suma dificultad , y mas en
quien nunca lo ha practicado. ' ' '
Tuvo la fortuna de que el Setíor Almirante Padre qui-
siese colocar una pintura suya en la sala que tenia destinada
para los eminentes espafioles; y habiéndose ofrecido en este
tiempo una grave disputa con los demás pintores acerca de
una pintura que compró el Almirante , sobre si era , ó no
original , en que salió vencedor Antolinez : pintó un quadro
de la incredulidad del Apóstol santo Tomé , para satisfacer á
su hinchazón y vanidad. ", " ;
Es también de.su mano la pintura del retablo de la Vir-
gen del Pilar , que está en la Parroquial de san Andrés de es-
ta Corte, junto a la del santo Christo : y también las pinturas
de los Sagrarios de los tres altares, mayor, y colaterales de
la iglesia de la Magdalena de Alcalá de Henares , que la del
mayor es de la Concepción , y las otras dos son del Buen
Pastor, cosa excelente. También son de su mano las pinturas
de ií capilla mayor de la iglesia Parroquial de la villa de Na*
valcarnero } y en ella la de- Otro retablo del Apóstol san An-'-
dres en el rriartirio. ' ^
No tuvo menos vanidad en la destreza de la espada ne-^
■gra , á que fué tan aficionado , que en su mismo obrador te-
nia en un rincón dos espadas de esgrima, blasonando que en
tiniendo él la espada en la mano , era sQ cuerpo fantástico,
pues nadie se le tocaba. Y habiendo- ido á verl« un día don -
^i- -- Jo-
Y, ESCULTORES ESPAÑOLES. ^■j2>
Joscph Arlegui , amigo suyo , con otro aficionad© ; viendo
este las espadas , tomo una , y comienzo á tentarla , y vibrar-
la , y dixo Antoiinez : parece que vmd. es aficionado : un po-
quito^t <Sixb el tal ■■, pues veamos', prosiguió Antoiinez , y to-
mando la otra espada , echaron una venida , en que andubo
algo demasiado Antoiinez , y hubo de mediar el don Joseph,
Arlegui' ;f y por via de ajuste , quedaron citados para otro dia
en casa.'de un maestro de armas, llamado don Matias , que
vivía háciá el Caballero de Gracia , donde acudieron en di-
cho di* muchos aticionados ; y tomando unos y otros la cs-
padajcoft' Antoiinez , ademas del dicho, fu? tanto lo que se
ijiolio, y los golpes que llevó, que, ó bien fuese del moli-
miento ^'ó bien de no haber quedado tan ayro$o como qui-
mera , [sa-fue á sn casa , y se encendió luego en una calentura
tan maligna , que en pocos dias acabó con él, por el año de
mil seiscientos y setenta y seis , i los quarenta de su edad,
con poca diferencia : vivia en la Puerta del Sol , y se enterró
en la Parroquial de san Luis de esta Corte.
CXLIX. \
-■ n J..1 j.i ■ ■/ .
BL'IíJCENCIADO DON ANTONIO BELAy
y i^ú -j-j c. ,.< . .,;,::, Pintor^.. ^ .t. . i . ;:>
Efl í! , • "H'p V e-br-f ■■'•1 '•ihr.íf» i '^
1 Licenciado don Antonio Bela fué natural , y vecino
de la ciudad de Córdoba , hijo y discípulo dcChristobal Be-
la , pintqr de crédito en aquel tiempo. Fué Sacerdote ,y de
muy suficiente literatura , y virtud , muy modesto , y de lin-
da persona , y habilidad señalada en el Arte de la Pintura,
dorado , y estofado , con singularísimo primor. Mediante lo
qual, tuvo en Córdoba y fuera de ella muchas obras , así de
pintnta, como de dorado, y estofado de los retablos, que
entonces se practicaba mucho , y él lo hacia con estremado
gusto , tomando á su cargo todo el ornato de un retablo , sin
excepción de escultura , y pintura. Y es de su mano el dora-
do , y pinturas del retablo de la capilla mayor del convento
de Regina , que es de Religiosas Dominicas , sin otros mu-
chos que hizo en aquella ciudad y fuera de ella : como es el
que está frente de la puerta , en la iglesia del hospital de la
Caridad!, en la plazuela del Potro de dicha ciudad. Pintó
también dos estaciones del claustro del convento de san Agus-
tín de la vida de este santo doctor. Murió de mal de pecho
el año de mil seiscientos y setenta y seis , y poco mas de
quarenta de edad : yo le conocí , y traté , y era sugcto de
muy recomendables prendas.
Competencia que
tuvo sobre fugar la
espada negra , que le
costó la "vida.
Muerte de Antoii-
nez ano de 1 676.
Fué natural de
Córdoba, hijo y dis-
cípulo de Christobal
Bela.
Fué Sacerdote , /
gra7t pintor.
Aplicóse del dora-
do , y estofado.
Tuvo muchas obras.
Obras que executó.
Su muerte año de
1676.
FRAN-
5í74
VIDAS DE LOS PINTORES,/
'fi OllOi tlCi'J , o-;o3 OBIfíí
íT.T
:''CL.
u; oíTiC'
/^'z/í? natural^ de
MiíM3>Xj Aistipdo,
de P^^íkiqüt'i:^:
Sus otras.
Su muerte año de
167Ó.
.bxhx ^\» owt. .-•i«
-vkj^ANCISCO. F4J.AC.I0S.^ FJNTQJ^su^
oHírhnj; üíjp in , .'.' rh-jV jin:j no •; rr^ , Lbtqea íííIO eI obn.'^rn
FL aob I > ij/i ("a ab odi;d '( ,,vóriiíoinA otii.ki,ca^lj o^
rancisco Palacios, natural, y vecino de esta villa de Ma-
drid , fué discípulo de Velazquez , y de los que mas imitaron
su manera ; y aunque no se sabe de obra pública de su ma-
no., hay excelentes quadros sayos , que yo he visto , en casas
particulares 5 y especialmente) retratos , qvie. los hizo con exce-
lencia , y en que se conoce la buena escuela en que se crio',
y lo mucho que adelantó en ella. Murió de unos, treinta y
seis años de edad , por el de mil seiscientos y setenta y, seis,
eii esta villa :de. Madrid. oq no sur. , .??n|ilEm nf.i
í'li
' £>oq r.c-'ji
■i-;í
Fué flamenco , y
disciinUn de un tio su-
yo del mismo nombre.
Quadro célebre del
tio de Cortil lio. '
V >A
Crédito ,'/ obras
de Cometió Scut.
,\(3-.t,-.V-A"
JPrejidió cu la Aca-
demia.
Hizo muy buenos
retratos.
Su muerte alio de
1676.
CORNELIO SCUT, PINTOR.
C.XLl
ornelio Scut , de nación flamenco , y vecino de la ciu-
dad de SeVíMá , fué pintor excelente , sóbriho., y discípialo'^de
otro Cornelio Scut, de quien hay algunas estampas de agua
fuerte , y de quien es el quadro grande , que está en la*, es-
calera principal! de eá:e Colegio Imperial dé Madrid. 'Fué
pues el sobrino muy célebre en la Pintura , habiendo flo-
recido en los tiempos de Murillo, y Valdés, porque tuvo
una gran casta de . pintar j y aunque sus. obras únitan á los
Flamencos en lo prolixo , son corregidas, y dignas de tpda
estimacionL4 .10: '^ot , oí^k.- is j ,oD.sic>
Bien se califica en el quadro de la Concepción Purísima,
que pintó para la puerta de Carmona en dicha ciudad , sin
otras muchas .pinturas de su mano , que dan claro testimonio
de su eminente habilidad. tso ud s t.-tr.:',fnoJ , 0J¿í •
-; Fué muy gran dibuxante , á cuya causa presidia de or-
dinario en la Academia, dando á todos muy buenos docu-
mentos , así con sus palabras como con sus obras. Para retra-
tos tuvo también superior habilidad , pues fué el que hizo
mayor número de ellos. Fué también de genio muy amisto-
so , dócil ,_ y. apacible ; con lo qual tuvo gran séquito , y mu-
chos amigos. Murió de crecida edad por el año de :367o. en
dicha ciudadádíi-Sevilla.. .j,..;.._ . j.;. _,. ;. ;:7 ú -j ; ' •"
'. ''■ r-^cí y ; ■ / íilii^íac y 'í03fl'ji'.>cí32 iirrs ab one i
Dí¿ ii \ ,"büfiC'y -i o\ : büb^ ab r.m
.ixbaaiq e&ldí»bn'vrxi03i/i -{i. •
EZ
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 575
CLII.
EL RACIONERO ALONSO CANO , PINTOR,.
.IJ3
1 ni..
E,
Escultor ,y Ar quítalo.
á Racionero Alonso Cano , pintor , escultor , y arquitec-
to , con quien viene corta toda alabanza , según sus excelen-
tes ,. y generales partes en las honorlsimas facultades de su
profesión , nació en la insigne ciudad de Granada de padres
nobles el año de 1600. y bautizóse en la iglesia Parroquial
de san Ildefonso. Su padre fué Miguel Cano , natural de Al-
modovar del Campo , varón hacendado , y adornado de vir-
tud , é ingenio para la arquitectura , en que fué científico ar*
tííice. Su madre se llamó doña María de Almansa ; natural
de Villa-Robledo , lugar de la Mancha : criaron con muy
buena doctrina á Alonso Cano ; el qual parece que heredó el
genio de su padre , pues desde niño se inclinó al exercicio de
su nobilísima arte , debaxo de su educación y doctrina. Y
conociendo el padre su grande natural , é ingenio , le enseñó
los primeros principios de la arquitectura , sin mas letras que
los rudimentos de la puericia , con que en breve tiempo dio
muestras de lo que habia de venir a ser ; pues salió tan aven-
tajado en dicha arte , que dio mucha luz á los artífices de su
tiempo para que la supiesen ornar , como se conoce en los
nuevos templos que en esta villa de Madrid desde entonces
se han fabricado.
Desde aquí halló fácil entrada á la escultura , ayudado
de su gran genio , altamente favorecido del cielo para ilustra-
ción de estas artes, Y últimamente pasó i Sevilla para perH-
cionarse en ellas ; por cuyo motivo entró a' dibuxar en casa
de Francisco Pacheco , donde estuvo ocho meses , y pasó á
continuar en la escuela de Juan del Castillo, aunque también
dicen en la de Herrera el viejo , en que se dio tan buena ma-
ña , que á poco tiempo se alzó con la habilidad de la Pintura
en grado tan superior , que executó de su mano diferentes
obras públicas en dicha ciudad , como son las del retablo del
altar mayor de Monte Sion , del Orden de Predicadores. Y
en el colegio de san Alberto las de otros tres retablos , en
competencia de otras pinturas de Zurbarán , y de Pacheco : y
en el de santa Paula , en el retablo de san Juan Evangelista,
la escultura , pinturas , y traza de la arquitectura es suya ; bien
que siendo de edad de veinte y quatro años , y llamándole
el Provincial de la Merced para que executase las pinturas
del claustro de aquel convento , se escusó diciendo , que co-
nocía su insuficiencia para el desempeño j y que mas estima-
ba
Naturaleza , y
padres del Racionero
Alonso Cano.
fu-
Principios que tu-
To Cano en la Ar-
quitectura.
Dedicóse Cano íatrí-
bien d la Escultura,
en sus principios.
Últimamente se en-
tregó Cano a la Pin-
tura en Sevilla.
Desinterés , j mo-
dísíia de Cano.
Efigie célebre de
nuestra Señora que
executú Cano en sus
principios.
Cano fué muy dies-
tro en las armas.
Dtsajio que tuvo
Cano con don Sebas-
tian de Llanos.
Vietiese Cano á Ma-
drid si¿uiendo*la co-
mitiva dd SíHor Fe-
lipe Quarto.
Filé maestro mayar
de las obras reales.
Pintó, y trazó Ca-
no en la entrada de la
Reyna Madre nues-
tra Señora.
Tamhi:n trazo el
monu mentó del conven-
to de san Gil de esta
Corte.
Fué Cano Pintor del
Rey , y Jlaestro del
Principe D. Balta-
sar.
576 VIDAS DE LOS PINTORES, x"
ba la reputación que el interés que le podia resultar de aque-
lla obra. Hizo también para la. villa de Nebrija en la iglesia
mayor un gran retablo , en que executo de su mano tres es-
tatuas de talla entera : la una de nuestra Señora con su pre-
cioso Hijo niño en los bracos-, y las otras «dos de san Pedro,
y san Pablo , todas mayores que el natural , con tan superior
acierto , que pasmó a todos los artífices dé aquella comarca,
estendiendose de tal suerte la fama, especialmente de la ima-
gen , que vinieron de Flandes escultores á copiarla en peque-
ño tamaño , para reducirla i grande en su tierra. No es me-
nos admirable la erigie de Christo Señor nuestro crucificado
que hizo para aquella santa iglesia.
Aplicóse también en este tiempo a la ;destreza y manejo
de las armas , en que salió aventajadísimo; lo_que , junto con
lo impaciente , y mal sufrido de su natural, le ocasionó al-
gunos lances muy pesados, porque el Cano en todo se expli-
caba mejor con las obras que con las palabras. Y así habiendo
entrado á pintar en casa de don Sebastian de Llanos y Val-
dés i pintor- de crédito en aquella ciudad , á pocos lances tu-
vo con él un disgusto tan pesado , que riñeron los dos desa-
fiados , de suerte , que Cano hirió muy mal á Valdés en la
mano derecha , pasándole la guarnición de la espada , de que
resultó el quedar lisiado ; con cuyo motivo , y el de pasar por
aquella ciudad el Señor Felipe Quarto á registrar aquellos
reynos del Andalucía , se resolvió á seguir la Corte , agrega-
do á la familia del Señor Conde Duque de Olivares , con cu-
ya protección vino i Madrid , y continuó su habilidad , fa-
vorecido de tan gran Mecenas , con cuyo auxilio obtuvo la
plaza de Maestro mayor , de que tomó posesión el año de
1638. executandose por su dirección diferentes obras y repa-
ros en los palacios y casas reales.
Hizo en este tiempo el arco triunfal que tocó á los mer-
caderes en la Puerta de Guadalaxara el año de 1649.. en ^*
entrada, y suntuoso recibimiento de la Serenísima Reyna, y
Señora Doña Mariana de Austria, segunda consorte del Rey
nuestro Señor Don Felipe Quarto , obra de tan nuevo gusto
en los miembros , y proporciones de la arquitectura , que ad-
miró á todos los artífices , porque se apartó de la manera que
hasta aquellos tiempos habian seguido los antiguos.
También hizo el monumento que los Religiosos Descal-
zos F'ranciscos ponen en su convento de san Gil la semana
santa , que es muy visitado de los artílíces para su aprovecha-
miento. Después de algunos años de su venida á Madrid ,• en
que grangeó el merecido crédito en repetidas obras de todas
las tres Artes , vino i lograr el honroso empleo de Pintor de
su Magestad , y Maestro del Príncipe don Baltasar Carlos de
Aus-
y ESCULTORES ESPAÑOLES. 577
Austria , en cuyo tiempo executó para el salón antiguo de
los retratos de los Reyes tres quadros , que el uno es el del
Señor Rey Don Fernando el Católico , y su dignísima con-i
sorte la Reyna Doña Isabel , que ya no están en su sitio , por
haberse dividido aquel gran salón , que llamaban de las co-
n:ed¡as , en diferentes piezas ; y los otros dos de otros Reyes
Godos , que estaban en el pasadizo de la Encarnación.
En este tiempo hizo también diferentes obras de pintura
públicas , y particulares , y especialmente el célebre quadro
ácl milagro del pozo de san Isidro , que está en el segundo
cuerpo «Itl altar mayor de la Parroquial de Santa María en
esta Coi te : pintura de tanto acierto dibuxada , y colorida,
que verdaderamente es un milagro. V habiéndola visto Fray
Juan Bautista Mayno, pintor eminente, se la celebró de
suerte al Señor Felipe Quarto, que fué su Magestad á vtrla,
con el pretexto de hacer oración á nuestra Señora de la Al-
mudena , que se venera en aquel sagrado templo.
No es menos digna de inmortales aplausos la de N. S.
P. S. Francisco , quando el Ángel le mostró la redoma de
agua , símbolo de la pureza que debe tener el Sacerdote, la
qual está en el colateral de la Epístola en la Iglesia Parroquial
de Santiago : como también lo es el Buen Pastor , que está
abaxo en la tablita del sagrario, que es un primor. \ también
la santa Catalina virgen y mártir, que está en un pilar de la
Parroquial de san Miguel , junto á la puerta del costado de
dicha iglesia. Y otra del Patriarca san Joseph , que está en
otro pilar de la de san Ginés de esta Corte , frente del pulpi-
to ; con otro quadrito arriba de la Encarnación , cosa verda-
deramente maravillosa. \ asimesmo otra pintura de Christo
Señor nuestro desnudo , en el calvario , sentado en una peña,
y la Virgen Santísima dolorosa , con san Juan , y la Magda-
lena, en segundo término : todo tan admirablemente execu-
tado , que parece del Corezo ; la qual está en la capilla del
Santo Christo de dicha iglesia al lado de la Epístola.
Asimesmo hizo para el Colegio Imperial de esta Corte
un célebre quadro de la Concepción Purísima , con grande
acompañamiento de angeles para la capilla de esta advoca-
ción en dicha iglesia } y encima otro quadro de la Coronación
de nuestra Señora , uno , y otro tan admirable , como suyo.
Está hoy transferido este quadro de Concepción á la sacristía
de dicha iglesia , por haberse puesto en su lugar una imagen
de talla del mismo título , de mano del eminente artítíce don
Joseph de Mora , discípulo suyo , á causa , de que habiéndo-
se reconocido el testamento de doña Isabel de Tebar , Patro-
na de dicha capilla , se halló , según la clausula , que no se
cumplía con el tenor de su última voluntad , siendo la ima-
Tom. II L Dddd gen
PitUiira del mila-
gro del j)ozo de san
Isidro, de viatio de
La no.
Pintura de san
Francisco , y el Án-
gel con la redoma de
agua.
La santa Catali-
na virgen,)' mártir,
de Cano , y otras j}in-
turas suyas.
El quadro de la
Concepción , de Latió,
y otras pinturas su-
yas en el Lolegio Im-
perial.
578
VIDAS DE LOS PINTORES,
Pintura de S. Ber-
nardo , d-e mano de
Ca?!0 , ) otras mu-
chas.
Valíase de qual-
quiera estanifilla.
Retratos hizo ex-
celentes.
Desastre grande,
que le sucedió d Laño
con su muger.
gen de pintura , sino que debia ser de talla ; y así se executo,
transfiriendo dicha pintura á sitio tan decoroso , como en el
que hoy está en el costado de dicha sacristía , frente de las
ventanas. Bien que como Alonso Cano la hizo para aquella
capilla obscura , y procuro que sobresaliese en claros ; habién-
dola mudado de sitio , no le favorece la demasiada luz , por-
que se destempla la composición del todo , aunque cada par-
te de por sí es un milagro.
Otras dos pinturas de mano de nuestro Racionero hay en
dicha iglesia , que están á la entrada de la capilla del Buen-
Consejo , la una de nuestra Sefíora con su Hijo santísimo
Niíío en los brazos , y la otra del glorioso Patriarca san Ig-
nacio , una y otra de medio cuerpo. Pero sobre todo , en la
iglesia de los Padres Capuchinos de la ciudad de Toledo hay
una pintura suya de san Bernardo , que es una admiración.
También lo es otra de nuestro Padre san Francisco en la
Impresión de las Llagas en el Monte Alberne , que está en
la capilla de san Diego en Alcalá de Henares : y el san An-
tonio , que está enfrente , lo hizo también Alonso Cano ; pe-
ro dicen que no lo acabo por las extravagancias de su genio,
y por lo naismo dexó de hacer todas las demás pinturas de
aquella santa capilla , pues querían fuesen de su mano ; y á la
verdad lo hubieran acertado.
No era melindroso nuestro Cano en valer^ de las es-
tampillas mas inútiles , aunque fuesen de unas coplas ; porque
quitando , y añadiendo , tomaba de allí ocasión para formar
conceptos maravillosos : y motejándole esto algunos pintores
por cosa indigna de un inventor eminente , respondía : Ha-
gan ellos otro tanto , que jo se lo perdono. Y tenia razón,
porque esto no era hurtar , sino tomar ocasión ; pues por úl-
timo , lo que él hacia , ya no era lo que había visto. En re-
tratos fué también peregrino , de que yo he visto muchos tes-
timonios que lo califican ; y especialmente el de aquel gran
Ministro del Rey , que llamaron el Señor Joseph González,
Presidente de Indias , y dignísimo sugeto á todas luces , el
qual está hoy en poder de los herederos de aquel gran mayo-
razgo que fund9 en Boadilla , dos leguas distante de esta Corte.
Llegó pues nuestro Alonso Cano en este tiempo á la
eminencia de la fortuna , y de la habilidad , y opinión en las
tres Artes , sin que bastasen á disputársela tantos eminentes
hombres como produxo fecunda la estación feliz de aquella
edad ; pero la inconstante condición de la fortuna , cansada
ya de sublimarle , trató de aplicar los medios de abatirle,
pues viniendo una noche á su casa , halló á su muger muerta
á el rigor de muchas puñaladas ; saqueadas sus joyas , y des-
parecido un Oficial italiano que alvergaba en ella. La voz que
£3
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. ^-jc^
se divulgó fué , que esre por robarla había cometido tal atro-^
cidad ; pero el dictamen de la Justicia , después de haber he-j
cho algún eximen de esta causa , fué que Alonso Cano lá
habia muerto , ó por sospechas mal fundadas de aquel Ori-,
cial , 9 por tomar de aquí ocasión pata casarse con cierta da-
ma de quien se hallaba notoriamente prendado. No faltó
quien le avisase á Cano del proceso , que contra él se iba ful-
minando , y el riesgo que corria su persona^ conicuyo moti-
vo alzó velas , y se pasó á Valencia secretamente , echando
voz que se habia ¡do i Portugal. En cuyo tiempo , aunque
de secreto, cxecutó algunas pinturas, y especialmente las que
están en la iglesia de san Juan de la Ribera de dicha ciudad,
que son la del Bautismo de Christo Señor nuestro , y arriba
el de la Trinidad Santísima , cosa superior. Y otra de la Pre-
dicación de san Vicente Ferrer , que está en el convento de
san Francisco en una capilla á el lado de la Epístola ; pero la
desgracia de la voz le descubrió luego , y le fué preciso pasar-
se á la Cartuxa de Porta-CoeÜ , tres leguas distante de aque-.
Ha ciudad , donde hizo algunas pinturas , que yo he visto , y
donde pretendió tomar <A iiábito : y , ó bien fuese por no po-
der aguantar la austeridad de aquel santo instituto , ó bien
por andar figitivo de la Justicia , ó por otros motivos reser-
vados á el tribunal de la conciencia , no tuvo hechura. Y de
este tiempo que estuvo Cano en \''alencia , tenia Gaspar de
la Huerta , pintor de crédito en aquella ciudad , algunos mo-
delos que dexó Cano , y otras cosas del Arte que yo vi quan-
do estuve allá por el año de 700 , y supe toda esta historia.
No sé si es de este tiempo un quadro de san Miguel , de co-
sa de siete quartas , que está en la capilla de este glorioso Ar-
cángel al ludo del Evangelio , en la Real Cartuxa del Pau-
lar , tan excelente , como suyo.
Después no sé con qué motivos volvió á Madrid , y es-
tuvo oculto algún tiempo en casa de su padre de don Rafael
Sanguineto , Regidor que fué de este Ayuntamiento de Ma-
drid , en cuya ocasión hizo varias pinturas , que yo vi en ca-
sa de dicho don Rafael , de quien tuve esta noticia. Y pasa-
do algún tiempo , descuidóse en salir fuera , y le p.endieron;
y en virtud de los vehementes indicios del proceso , le pusie-
jon á qüestion de tormento ; y habiéndole pretendido defen-
der con la Ley Excellens in arte ; y no bastando , se deter-
minó , de orden del Rey , que no le ligasen el brazo derecho,
Hízose así , y sufrió el tormento aquel risco animado , sin
que se le oyese un ay , de que el Rey tuvo placer.
Salió en tin libre de tan acervo trabajo , y volviendo á la
gracia de su Magestad , trato de ordenarse : y para poderlo
conseguir , hizo traer de Roma la dispensación de bigamia,
Tom. III. Dddd 2 por
Sospechas de la
muerie de su muper
contra Alonso Laño.
Pinturas de Cano
en VaUnda.
Estuvo Cano en la
Cartuxa de Porta-
Coelí.
Vohíó Canoa Md'
drid , y algunas pin-
turas que hizo estan-
do oculto.
Prisión , y tormen-
to de Alonso Cano.
Salió libre Cano, y
'Volvió a la gracia del
Rey, y prosiguió la en-
señanza del Principe
Don Baltasar.
Conferí el B.ey d
Cano la Radon en la
santa iglesia de Gra-
nada.
Niégale el Cabildo
la posesión , y envian
Diputados á Ma-
drid , y lo que respon-
dió el Rey.
Imagen de talla pe'
regrina que hizo Ca-
no para el altar ma-
yor de la santa iglesia
de Granada , y otras
cosas.
Trazas diferentes
que hizo Cano.
580 VIDAS DE LOS PINTORES,
por haber sido casado con viuda , y con esto vistió hábito
clerical. Prosiguió todavia en la instrucción del Príncipe Don
Baltasar en el Arte de la Pintura , con quien se portó tan
agriamente , vituperando lo que hacia , que el Príncipe se
quexó á su padre , el qual sonriyendose , le ofreció que lo
castigaría.
Mandó pues su Magestad saber qué vacantes Eclesiástl-
•cas habia en la Cámara , en que se había declarado preten-
diente nuestro Cano ; y habiendo sabido , que entre otras,
habia una Ración en la santa iglesia de Granada , se la con-
firió su Majestad : y habiendo acudido á tomar la posesión,
se la negó aquel Cabildo diciendo , tenia que representar á su
Magestad sobre ello. Para lo qual enviaron dos Diputados,
los quales , habiendo representado al Rey , entre otras nuli-
dades , el que Alonso Cano era hombre puramente lego , é
idiota , les atajó el Rey diciendo : Bien está : ^ Quien os ha
<licho que si Alonso Cano fuera hombre <ie letras , no habia.
de ser Arzobispo de Toledo). Andad., que hombres como vo^
sotros los puedo yo hacer : hombres como Alonso Cano., solo
Dios los hace. Con que se volvieron corridos , y trataron de
darle la posesión , concediéndole término para habilitarse , y
dipensandole el Nuncio Apostólico el rezo eclesiástico, entre
tanto , en no sé que partes de Rosaría
Entró de esta suerte nuestro Racionero en aquella santa
iglesia , á quien procuró captar la benevolencia con algunas
obras de todas tres Artes. Y así hizo para el altar mayor una
imagen de talla de la Concepción Purísima , tan aventajada
y peregrina , que ofreció por ella diferentes veces un Caballe-
ro Ginóvés quatro mil doblones , y no se la quisieron dar,
de que dicen hay testimonio guardado en el archivo de aquel
Ilustrísimo Cabildo. Hizo también la traza del facistol de
maderas preciosas , bronces , y piedras , con tan esquísita for-
ma y primor , que es la admiración , y el estudio de todos
los artífices ; como también la traza para dos lámparas de pla-
ta , que están en la capilla mayor de dicha santa iglesia , exe-
cutadas con su dirección.
Hizo también de escultura otra imagen de nuestra Scíío-
ra del Rosario , de poco mas de media vara , para remate de
dicho facistol ; y habiendo visto el Cabildo la grande estima-
ción que el pueblo , y los artífices hacían de ella , la retiró , y
colocó con toda decencia en la sacristía , para mostrarla por
una de las mas preciosas joyas que tiene aquella santa iglesia.
Para lo qual hizo también las trazas de las portadas nuevas;
y asimesmo nueve quadros de la vida de nuestra Señora para
aquel presbiterio , como lo son también las dos cabezas de
Adán , y Eva , que hizo para el mismo sitio.
En
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 53i¿
En este tiempo también trazó, y gobernó 1^ insigne obi;aí
de la capilla mayor del convento de Religiosas del Angel^i
en la qual se admira la gallarda disposición del todo y partes,,
ilustrada con admirables estatuas ; que aunque trabajó en ellas
Pedro de Mena , fué con la corrección , y modelos de Cano,
y su encarnación, cosa maravillosa , como lo es también un,
quadro de Christo Seííor nuestro despidiéndose de su Ma-
dre Santísima para ir á padecer , que está en la sacristía 5 y
otro de nuestra Señora con su Hijo Santísimo Niño, y acom-
pañamiento de angeles , que está sobre la reja del coro ; y la
estatua de piedra marmol del Ángel Custodio , colocada en
el nicho sobre la puerta de dicha iglesia , donde también se
ha colocado en estos tiempos , á devoción del ilustrísimo Se-
ñor don Martin de Ascargorta , otra pintura de nuestro Ra-
cionero de Jesús Nazareno, en la calle de la Amargura, cosa
soberana , y que hace milagros sin número.
Hizo también varias pinturas para la iglesia de san Die-
go , convento de Descalzos Franciscos , extramuros de aque-
lla ciudad , que son tantas , y tan buenas , que se queda ab-
sorta la admiración á vista de tan repetidos primores : como
también para el convento de Capuchinos , en la iglesia , y re-
fectorio , y un Apostolado de mas de medio cuerpo , que está
colocado en la iglesia del convento de Religiosas Dominicas
de santa Catalina , junto á la Carrera del Darro.
Consiguió en este tiempo el ilustrísimo Señor don Fray
Alonso de santo Tomás , Obispo de Málaga , el que pasase
Cano á esta ciudad para hacer las trazas del tabernáculo del
altar mayor de aquella santa iglesia , y para la sillería del co-
ro , como las executó con grande acierto. Y habiendo sabido
que el Obrero trataba de darle una muy corta remuneración
por las trazas , dixo á un conHdente suyo , que , ó presenta-
das , ú dos mil ducados ; y diciendo , y haciendo , tomó una
muía , y arrolló sus trazas , y marchó para Granada ; pero
luego que lo supieron , enviaron á toda prisa un alcance,
ofreciéndole quanto quisiese ; y con efecto volvió , y entregó
las trazas , y le dieron lo que él quiso por ellas.
En el discurso de este tiempo sobrevino en Málaga una
inundación tan horrorosa , que creyeron todos que la ciudad
se arruinase. Llegó el caso á términos , que habiendo acudi-
do á la iglesia dicho Señor Obispo con el Cabildo á hacer las
preces acostumbradas para implorar la divina clemencia en
semejante conflicto , fué creciendo de suerte la inundación,
que se hubieron de subir al Coro : y no teniéndose allí por
seguros , poseídos de la tribulación dicho Señor don Fray
Alonso , temiendo por instantes la última fatalidad , se metió
en el hueco del órgano } y preguntándole ijuestrro Racione-
ro
Traza , esculturas,
)' pinturas que hizo
Cano para la iglesia
di I Ángel de Grana-
da.
Pinturas de Cano
en la iglesia del con-
cento de san Diego
en Granada , y en el
convento de Capuchi-
nos , y otras. .
Pasa Alonso Cano
á Malaga , y hace
las trazas para la
sillería del coro , y pa-
ra el taherndczdo de
aquella santa iglesia.
Lo que le sucedió d
Cano en la satisfac-
ción del trabajo de las
trazas.
Caso gracioso que
le sucedió a Ca?w con
el Señor Obispo de
Málaga en una gran-
de inundación de aque-
lla ciudad.
Vuelve á Granada
Alonso Cano.
Sentencia graciosa
del Racionero acerca
de la Pintura y y Es-
cultura.
Caso gracioso que
le sucedió a Cano con
un Oidor de Grana-
da.
582 VIDAS DE LOS PINTORES,
ro por qué hacia aquello , le respondió : porque si hemos de
morir , mas quiero que á el hundirse esta gran máquina , me
estrelle , que verme fluctuando en las aguas : á que replicó el
Racionero : pues , Señor , si hemos de morir como huevos,
que mas tiene estrellados , ó hechos tortilla , que pasados por
agua ? Dicho verdaderamente agudo , y gracioso ; y mucho
mas , por ser en una coyuntura , en que el buen humor no
hallaría entrada sino en un corazón tan magnánimo. Ultima-
mente dispuso la divina clemencia que las aguas se recogiesen
lodas á el mar ,"con lo qual se vieron milagrosamente libres
de tan horroroso conflicto.
Volvió pues á Granada nuestro Racionero , donde exe-
cutó diferentes pinturas y esculturas para algunos amigos , y
personas particulares* Y en este tiempo hizo todos los dibu-
jos para las pinturas del claustro del Real convento de Santa
Cruz , Orden de Predicadores , de la vida de su glorioso Pa-
triarca , los quales tengo yo en mi poder ; pero las pinturas
en dicho claustro las executó por los dibuxos de Cano un
Fulano del Castillo, y están ya muy deterioradas del tiempo.
Solia algunas veces nuestro Cano , cansado ya de pintar,
pedirle á el discípulo que le asistía las guvias , el mazo , y
otros instrumentos para trabajar de escultura , diciendo que
quería descansar un rato. Reíase de esto el mancebo , y le de-
cía : Señor , pues es buen modo de descansar ! dexar un pince-
líto , y tomar un mazo ! i que respondió el Racionero : eres
un gran mentecato. Ahora ignoras que es mas trabajo dar for-
ma y bulto á lo que no le tiene , que dar forma á lo que tie-
ne bulto ^ Sentencia digna de observar en quien practicaba
ambas facultades , y que no la dictó la pasión de una ni otra,
sino la fuerza de la razón , y la experiencia de ambas. Y así
le decía á don Juan Niño , su discípulo, que en ninguna de
las tres Artes que manejaba , hallaba tanta dificultad como en
la Pintura : de suerte que trasudaba para hacer qualqiiiera cosa.
Sucedió pues que un Oidor de aquella Real Chancillería
muy devoto de san Antonio de Padua , le mandó hacer á el
Racionero una efigie de escultura de este santo , como una
vara de alto, con grandes encarecimientos de que echase to-
do el resto de su habilidad en esta obra. Hízolo así Alonso
Cano , y estando concluido , fué i verle el Oidor : parecióle
grandemente ; y suponiendo que no tenía precio , instó que
le dixese en quanto se daria por servido , y Cano le ri.'spon-
dió , que diese cien doblones para ayuda de costa. Quedóse
atónito el Oidor , y después de una^gran pausa , le preguntó,
quintos días habría gastado en hacerle? A que respondió Ca-
no , que habría gastado unos veinte y cinco dias. Pues según
eso , dixo el Oidor , sale á quatro doblones cada día. Muy
mal
Y ESCULTORES. ESPAÑOLES. 583
mal contador es V.S. dixo Gano : porque cincuenta años he.'
estado yo estudiando para saberlo hacer en iveinte y cinío!
dias. Yo también , dixo el Oidor , he gastado. mi patrimonioy¿
y mi juventud estudiando en la Universidad; y hoy, hallánri
dome Oidor de Granada , y en facuJcad mas noble , apenas me»
saldrá á doblón cada dia. Alonso Cano , que ya ise le apuraba
la paciencia , dixo , qué es eso de facultad mas noble ? Voto á
N. que Oidores los puede hacer el Rey del polvo de la tierra^
pero solo á Dios se reserva el hacer un Alonso Cano. Y sin
esperar mas razones aquel intrépido espíritu impaciente , to-
mó la efigie del santo, y tiróla al suelo con tal violencia, que
la hizo menudos pedazos. i. » , : i >
El Oidor admirado de semejante desatino con la efigie'
de un santo , sin que le valiese la inmunidad de tan sagrada
representación ; temió no estar seguro á vista de tan desme-.
surado frenesí , y se fué corrido , y abochornado : cosa ver-,
daderamcnte muy sensible en qualquiera hombre de obliga-^
clones , quanto mas en un Oidor de Granada , donde son ve*
nerados como Dioses de la tierra } y negocio en que pude
intervenir el Santo Tribunal , á no hacerse cargo del intrépi-.'
do furor de aquel natural , y de que los artíHces , en cierto
modo , son como los sacristanes , que con el mucho trato,
tienen perdido el respeto á los santos. Quexóse pues agriamen-
te el Oidor con algunos Canónigos amigos , que tenia mu-r
chos en aquel Cabildo ; y viendo estos que habían ya pasado
los diez años , y que no se habia ordenado Cano , ni tenia;
traza de ello , por su insuficiencia , trataron con el CabildO)
que se diese por vacante la Prebenda.
Habiendo pues sabido Alonso Cano esta resolución , par-
tió á Madrid á ponerse á los pies del Rey , á quien represen-
tó su vexacion , y la causa de ella ; y que aunque no dudaba
su insuficiencia , no era tanta , como el considerarse indigno
de tan superior estado ; y así suplicaba i su Magestad inter-
pusiese su grandeza con el Señor Nuncio para que le ordena-
se de todas las Ordenes , aunque nunca celebrase Misa por
conocerse sumamente indigno. El Rey ofreció hacerlo así ; y
habiendo entendido la Reyna nuestra Señora Doña María-
Ana de Austria esta coyuntura , y que Cano habia dexado
sin acabar un Crucifixo , del tamaño del natural , quando se
fué á Granada , que es el que estaba en la iglesia del conven-
to de Monserrate de esta Corte en una capilla al lado de la
Epístola , y hoy le han transferido á la iglesia nueva , le dixo
á Cano , que hasta que acabase aquella santa efigie , no habia
de consentir que le volviesen la Ración. Hízolo así Alonso
Cano , dando gusto á la Reyna ; y yá ordenado de todas las
Ordenes , volvió i Granada , y á la posesión de su Prebenda
por
: lȒ.\)\tV)i;'. ' ."
Intrépido Jívror del
Racionero.
Trata el Cabildo
Eclesiástico de Gra-
nada de dar por -va -
cante la Ración de
Alonso Cano.
Partió el Racione-
ro d Madrid , y ha-
íla al Rey.
La Reyna se volt
de la ocasión para ha-
cerle acabar la efigie
de un Santo Cliristo.
Ordenóse Cano ¿e
Ordenes mayores.
J^^uelve Cano a Gra-
nada ,y a la posesión
dé su Prebenda.
Fué Cano muy H-
mosmro , y no podia
ver necesidad que no
socorriese.
Raro medio de que
se "Jiúia Cano para
socorrer necesidades.
Antipatía grande
que tuvo Cano con los
judíos.
Caso raro que le
sucedió á Cano con
un judio.
584 VIDAS DE LOS PINTORES, "
por el año de 1658. pero siempre con aquel escozor al Ca-
bildo de aquella santa iglesia , donde nunca mas lograron co-
sa suya , ni jamas quiso celebrar Misa , por los motivos refe-
ridos del conocimiento propio de su indignidad , ú de otros
ocultos , que no penetramos.'.' ' '
■ Empleó lo restante de su vida en obras de suma piedad,
de suerte que nunca le sobraba el dinero , porque luego lo
distribuía en los pobres ; y especialmente á viudas , y huérfa-
nas hacia limosnas muy quantiosas : y nunca pudo ver nece-
sidad que no socorriese ; y así solia suceder muy de ordinario
encontrar algún pobre necesitado , y habiéndosele ya apura-
do el dinero , que para este tin llevaba , se entraba en una
tienda , y pedia un papelillo , y recado de escribir , y le dibu-
xaba con la pluma alguna figura , ó cabeza , ó cosa semejante,
como tarjeta , ú otro adorno de arquitectura , y le decía al
pobre : vaya en casa de Fulano , donde sabia que lo habían
de estimar , y dígale que le dé tanto por este díbuxo : con
que usando de este medio , nunca le faltaba que dar. Y tuvo
tal facilidad en dibuxar qualquíera cosa , que dexó innumera-
bles dibuxos , de que no tengo yo la menor parte.
Tuvo nuestro Cano grande antipatía con los judíos ; y
como en Granada andan por las calles los penitenciados por
el Santo Oficio con sus capotillos , ó sambenitos , vendiendo
lienzo , y otras cosas , y las mas calles son tan angostas , po-
nía gran cuidado en que no le topase la ropa del ensambeni-
tado á la suya ; ó bien pasándose á la otra acera , 6 metién-
dose en un zaguán : de tal suerte , que si por casualidad , i la
vuelta de una esquina , ó salir de alguna casa , le topaba en
su ropa , al instante se entraba en un zaguán , y se quitaba el
manteo , ó la sotana , ó lo que le hubiese tocado , y enviaba
por otro á casa ; y aquello que había tocado el judio , se lo
daba al criado , no para que se lo pusiese , sino para que lo
vendiese ; porque si sabia que el criado se lo ponía , le echaría
de casa. Con que el criado , que era algo bellaco , en habíeh-
do duda si le había tocado , ó no el judio á la ropa , gozaba
con disimulo de la ocasión , díciendole , que no había sido
mas que un estregoncillo , que no era cosa de cuidado. Cómo
no! decia nuestro Racionero, en esto no hay parvidad de
materia ; y al instante tenia manteo el criado.
Sucedió pues que un día , estando fuera de casa Alonso
Cano , el ama , que era nueva , y no sabia su humor, llamó
á uno de los hebreos penitenciados que pasaba por la calle
para comprar un poco de lienzo : vino el amo á esta sazón , vio
al judío , alborotó la casa i voces ; y por no tocar á él , an-
daba buscando con que darle para echarle fuera : el pobre
hombre se dio toda prisa i recoger el fardo , y escapar el su-
yo»
Y ESCULTORES JSSPANoIeS. 585
yo , y despucs chocó el amo con la criada , y ella se refugio
en casa de un vecino ; y aunque después echo muchos roga-
dores , no hubo forma de volverla á recibir hasta que hiciese
quarentena : y entre tanto hizo Cano muy exacta informa-
ción de la limpieza de aquella muger , y de si acaso tenia al-
guna amistad , adherencia , ó parentesco con aquel , ú otro
judio } y hasta que estuvo purilicada de esta sospecha , no la
volvió á recibir. . )
Mas hizo nuestro Racionero en este caso , y fué quitarse
aquel calzado que tenia entonces, sin volvérselo mas á poner,
por si acaso habia pisado con ellos donde habia puesto los
pies el judio : y aun no paró aquí su tema , sino que mandó
desempedrar , y desenladrillar , y volverlo á poner de nuevo
todo lo que discurría que el hebreo habia pisado.
Y linalmente , era tal la manía , que así se puede llamar,
que tenia con aquella gente , que estando malo de la enfer-
medad que murió ; y viviendo á la sazón en el Albaicin , en
la Parroquia de Santiago , donde está la cárcel de la Inquisi-
ción , le fué á ver el Cura de la dicha Parroquia , y viéndole
tan malo , le dixo , que quando quisiese confesarse , y reci-
bir el Viático , le avisasen, vendría él en persona con mucho
gusto á administrárselo : y Alonso Cano muy serenamente
le preguntó si administraba también los Sacramentos á los ju-
díos penitenciados? Y él dixo que sí : pues V. md. Seiíor Li-.
ccnciado , dixo el Racionero , se vaya con Dios , y no tiene
que volver por acá i porque quien da los Sacramentos á los
judíos penitenciados , no me los ha de* dar á mí , y luego
envió un recado al Provisor para que mandase al Cura de san
Andrés , que era la Parroquia mas. cercana , que le diese los
Sacramentos , y así se execucó.
Sucedió pues que estando ya moribundo , le llegó el Cu-
ra un santo Crucihxo de bulto, que no" era de muy buena
mano , para exhortarle , y Cano le dixo que kquitase alláí
el Cura se sobresaltó de suerte , que estuvo paca conjurarle. Y
diciendole : hijo , qué hace ? mire que este Seík)r es x]uíen le
redimió, y quien le ha de salvar. Y él respondió : así lo creo,
Padre mió , pero quiere que me irrite , si está mal hechp , y
me lleve el diablo ? Déme una cruz sola , que yo allí con la
fé le venero, y reverencio como es en sí, y como yo le con-
templo en mi idea : y así se executó , y murió con grande
exemplo , y ediHcacion de los circunstantes en el año de 1 676.
y á los setenta y seis de su edad. Está enterrado en aquella
santa iglesia mayor de Granada en la bóveda debaxo del coro,
en un nicho que hay enfrente de la puerta de dicha bóveda.
Fué hombre verdaderamente digno de memoria inmw-
tal , príncipe en todas las tres Artes de Pintura^ Escultura,
Tom. 111. Eeee y
Caso cílihre de
Alonso Cano estando
cercano d la miurte.
Otro caso célebre
de Alonso Cano es-
tando ya moribundo.
Muerte de Alonso
Cano año de 1676.
m sitio donde esta
enttrrado Cano.
Elogio de Cano.
586 VIDAS DE LOS PINTORES, f
y Arquitectura, Fué también gran matemático , y muy dies-
tro en el manejo de la espada ; y en rin hombre , que mas se
^ , , , 7 supo explicar con las obras que con las palabras : dexó mu-
r¿ c^^os discípulos ; pero los mas señalados fueron don Pedro
Mena en la Escultura ; y en la Pintura don Juan Niño , y
don Pedro Atanasio , Ciezar , y otros de quienes se hará espe-
cial mención.
CLIII.
DON ANTONIO GARCÍA REYNO SO , PINTOR.
Fué natural de la -L/on Antonio García Reynoso , natural de la villa de
Villadetab'ra,ydis- Cabra , fué discípulo de Sebastian Martínez, pintor excelente
cipilo df Sebastian en la ciudad de Jaén , á quien imitó en gran manera , si bien
Aiaríititz. con poco estudio del natural , y así salió algo amanerado?
pero con una gracia muy singular , y de buen gusto , en his-
torias, países, paños, y ceíages. Tuvo gran facilidad en la in-»
vención , de que dexó gran copia de dibuxos , que los hacia
con extremado primor , de aguadas , pluma , carbón , ó lápiz,
sin contentarse en hacer de un asunto un dibuxo , sino mu-
Quadro excelente, chos , y muy diferentes. Hizo un gran quadro para la iglesia
que lii'-o para los Pa- ¿^ [q^ Padres Capuchinos de la ciudad de Andujar , que ocu-
dre^ Cafudnnos. ^^ ^^^^ ^j testero de la capilla mayor , con un gran pedazo
de gloría , donde está la Santísima Trinidad , María Santísi-
ma , nuestro Padre san Francisco , san Ildefonso , y el glo-
rioso Patriarca san Joscph , todo acompañado de angeles , y
serafines : y en la parte inferior san Miguel , y san Jorge ar-
mados , y en medio un gallardo targeton , donde están las ar-
mas de los Patronos , que cierto es un bellísimo quadro ; y
que habiéndolo visto Sebastian Martínez, y Fray Manuel de
Molina, ambos grandes pintores, lo celebraron mucho. Tam-
bién pintó un célebre quadro del baño de santa Susana para
don Antonio de Ayala , un caballero muy aficionado á la
Pintura , y vecino de la villa de Linares : y habiéndolo con-
cluido , y puesto en el patio á enxugar , un gorrioncillo vien-
do 4esde el tejado el pais , las aguas , y el estanque , baxó di-
ferentes veces á ponerse en los remates del estanque, hallando
siempre burlada su diligencia , con admiración de los circuns-
tantes , en crédito de la propiedad con que estaba executado.
Fué también grande arquitecto , é hizo varias trazas para
retablos , y piezas de platería. También fué excelente en el
dorado bruñido , y los estofados , que en aquel tiempo se ha-
cían , no solo de hojas de talla , y targetas coloridas , y raja-
das ; sino de subientes , y follages relevados sobre plano con
el claro, y obscuro, mezclando entre ellos algunos chicuelos,
ííSaJ. •'^'»-V '• vi-
Y ESCULTORES ESPANTÓLES. 587
vichas , y faunos , y otras sabandijas , con extremado primor,
y gracia , al temple, con albayaldc, porque por allá no se to-
ma , como acá sucede ; y así tomaba por su cuenta las obras
de pintura , y dorado de los retablos ; y aun de algunos la ar-
jquitectura , encomendándola a quien fuese de su satisfacción.
Hizo muchas obras públicas en el reyno de Jaerí , donde
asistió lo mas de su vida , especialmente en Andu^ar , donde
tiene muchas , y buenas , ademas de la referida de los Capu-
chinos ; pero las mas señaladas que hizo en aquel reyno , fue-
ron las capillas que pintó en la villa de Martos , de la porten-
tosa imagen de Jesús Nazareno , que allí se venera , y la de
nuestra Señora del Rosario , cosa excelente una y olra.
Paso á Córdoba por los años de seiscientos y setenta y
cinco , donde hizo diferentes pinturas públicas , y particulares}
y. especialmente un quadro de la Concepción de nuestra Se-
üora , que está en la calle de las Cabezas > y otra en la Her-
rería , por haberse consumido la de Castillo ; dos quadros en
lo alto del presbiterio de la tapiUa mayor de la santa iglesia;
^y otros dos en la de los Capuchinos de dicha ciudad ; y en
la capilla del santo Christo de la iglesia del Carmen Calzado,
pintó á san Juan , y la Virgen , y otras cosas. También retra-
tó al muy Reverendo Padre Fray Juan Benitez ; Provincial,
<5ue fué por entonces, de aquella Provincia <ie Granada , de
la Religión Seráfica. '
;. -' A. este tiempo , que fué por el año de seiscientos y seten^
ta y cinco, vino á Córdoba don Juan de Alfaro-, y visiían-
dose cortesmente , y viendo lo que Alfaro pintaba, parece
que se compungió Reynoso , y alguna vez me dio á enten-
der quería mudar de manera en alg«nas cosas , por lo que ha-
bía visto en Alfarq , como que. estaba pesaroso de no haberlo
•visto antes ; y , có bien fuese de esto , ó lo que mas cierto es^
el estar ya cumplidos sus días ', riiurió el año de mil seiscien-
tos y setenta y siete , á doce de. Julio, y á los cincuenta y
quatro de su edad, con poca diferencia , y se enterró en Iji
iglesia mayor , y Parroquial de aquella ciudad.
T ' " '■ \
MIGUEL GERÓNIMO BE CIEZAR , PINTOR,
r ^
iguel GetónliKÓ de Gtezar^fué natural; y redno dé Ik
ciudad de Granada ; de muy ilustre , y liíiipi'o linage , como
lo testifican los repetidos actos- de nobleza, y limpieza j qué
ha habido en su familia. Fue de los mas lucidos discípulos
que tuvo el Racionero Alonso Cano, comp sé infiere de re-
-^i Tüm. III. Eeee 2 pe-
Aplicüse al dora-
do , y estojado.
Obras de Reynoso.
Pasóse á 'vivir á
Qórdoba.
Vino Alfaro á Cór-
doba , / lo que £as6
con Reyfioso:
Murió en Córdoba
año de 1 677.
.•ViÜU«
Fué. natural de
Granada de ilustre
familia.
' Fué discípulo de
Alonso Cano.
i
Sus obras.
Su muerte am de
1677.
Felipe Gómez , su
disaj)iilo.
Fué natural de
Jaén , y excelente pin-
tor.
■ Fuese d Roma á
estudiar la Pintura.
Volvió d Jaén , y
se entró Religioso de
san Francisco.
Obras que executó.
Hizo retratos ex-
celentes.
Murió ano. de i ^77.
j88 VIDAS DE LOS PINTORES, :
petidas obras públicas , y particulares , que hizo en aquella
ciudad } y especialmente en el convento del Ángel , y en el
hospital del Corpus. Murió el año de mil seiscientos , y se-
tenta y siete , siendo ya de crecida. edad , dexó un discípulo
muy adelantado , que fué Felipe Gómez , cuyas obras en la
iglesia ás san Antón acreditan la buena escuela de su maes-
tro ; y murió Gómez de cerca de sesenta años en el de mil
seiscientos y noventa y quatro, -• .-. ::.. .j
_ . . . a :ionirh
-n'Ti-'cq £Í 9b < eoi CLV. ^ ^ zú í- :
FRAY MANUEL T>E MOLINA ^ PINTOR. -
Fué natural de
Anteqncr.a , y ' rveci-
m de Sevilla , donde
aprendió el Arte de la
Piniura en la escuela
de Zurharcm.
X r
íJaH.:
, O^'"-'»
ray Manuel de Molina , fué excelente pintor , natural de
Ja ciudad de Jaén , y competidor de Sebastian Martir^ez : y
para poderle hacer mayor oposición , siendo todavía seglar,
pasó á estudia á Roma ; de donde habiendo aprovechado
muy mucho , volvió á Jaén : y tocado de inspiración divina,
por una gran- tormenta que padeció en la mar, se entró en la
religión de nuestro Padre san Francisco en aquella ciudad,
donde hizo obras maravillosas ; y especialmente las. pinturas
-del claustro de divho convento de la vida de este Ser ático Pa^
triarca , que acreditan grandemente la eminencia de su pincel.
J^4zo tambieü retratos con superior acierto, de quien /yo vi
uno^n Córdoba , que i 1^ verdad no se podía mejorar. Fué
Religioso Lego , y murió en aquel convento por los años de
mil seiscientos y .setenta y siete , de edad de sesenta y tres
añps. Dices? , que habiéndole pedido á.ai Guardian. algún
dánetí) para colores , y otros recados de que necesitaba para
hacer utias. pinturas. que le mandó executaE,,no se lo quiso
4ar , y lo envió á trabajar á la huerta , de laqual enfermó , y
^uító : bien.que. esto me hace gran repugnancia ^ entre \^elí-
^¡QSQSík.WO saiUQ, y prudente instituto. . ob o^^¿s.}
.bfibtii^ íiil.upB S'b i¿..t."jriíi^ \ s i»\^^^^ £Íá'i^i
CLYI. ^
GERÓNIMO DE BOBADILLA , PINTOR.
G.
erónimo de Bobadiila fué , ademas de muy razc^ialfle
pintor por su camino, hoíftbrexlé'rD.ucjbaiÍYitííad, loajbüiís cos.-
•tumbres, yinjiavr, gran, talento. Fué naíujaLde ¡Anteqíjera;
pero criado en SevMla en qjjecapcerídió.d;iArfec 'de .la Pintura
;en la escuela 4fi Zurbaráíi ,■ donde aprOYsáhó jnucho , y .éi,pe-
xialniente en Ja perspectiwiv>t.'eítf?íOtaii;>tü3tGfias de.intfdiano
• .-. > ; ^'-io V ta-
Y'ESCUlTOllfí^ ESPAÑOLES. 589
íamarío, con muy buena pasta, y hermos'ira de coloi-, como
lo manihcstan seis lienzos de la- vida de Christó Señor nues^
tro, <.]Mc pinto para un platero muy aticiunado á la Pintura,
llamado Salvador de Baeza , en que habia algunos pedazos
d'J perspectiva, ci^sa excelente; pero en saliendo de tíguras de
íiiayor tamaüo que media vara, se desquadernaba , pues pare-
ce qjc'el cielo le habia dotado para lo pequeño ; ló qual ha-
cia ccjn tan estremada gracia y primor, que mereció que Mu-
dllo le encargase algunas cosas de esta calidad ; y viéndolas,
ie decia: amigo: esto tiene cristal por encima ; porque era
tan curioso , y esmerado , que en medio de llevar su pintura
XíU dedo de color y lo dexaba tan unido y lustroso , que no
parecía «er pintado, sino bruñido. Demás de esto, tenia unos
barnices 'tan diáfanos , y secantes , que parecian una vidriera;
de suerte, que en estando un lienzo barnizado , era menester
irle buscaíido la luz , para poderle mirar. "^^ *■
Su casa toda era un camarin continuado de cosas del es-
tudio de' la Pintura , pues todas las piezas las tenia llenas de
■modelos ésquisitos , tís;uras de Academia, muchos dibuxos
Originales , y borroncillos de hombres eminentes : todo colo-
cado am gvan^ arte , y primor ; pero no para prestarlo a' na-
die,sino- solo para su gusto , y aprovechamiento. Murió en
<J¡cha ciudad de póeó mas de seseiita años , por el de mil seis-
cientos y ochenta. Lo- cierto es , ¿jue si como tuvo el buen
^usto , y capricho en k composición ■, con hermosura en el
colorido i le ayudara mas el dibuxó , hubiera' sido completa-
mente perfecto ; pero por su camino fué de los célebres mge-
iiios de la-'Pintura en esta facultad, ^'-t' '
i
. Vvi-m^ roA ; OíjqQij^'fy j J- . " ^
1 DOn JUANJDE ALFÁRO, PINTOR.'
:. y.... u¿ ;o c . ! i. . ■=
'A . , . :i
D
T "^ri,"
Obras de Bobadilla.
Sobresalió en figu-
ras ^(qiunas.
Lo qui sentía de él
Murillo.
Barnices que daba
d sus pinturas.
Estudio célebre ^ue
tenia.
Su muerte año de
16S0.
orr' Juan d^ Alfero y Game? , natural de la ciudad dé
Coi doba ,->j^' Notario del Santo Oficio de la Inquisición de
ella , h1j6dé don Francisco de Alfaro, hombre ingeniosísi-
nio, y ahcionado á la Pintura, nació en dicha ciudad por los
años de 16*40. y viendo el padre la singular inclinación que
•su ihi)<>' tonfai á la Pintura desde sus tiernos años le dedico pa-
ra imtruirsé'én éíla á la escuela de Antonio del Castillo , pin-
tor de crédito eñ aqueDá ciudad , y en breves diás aprovechó
de suelte, que pareciendole á el padre que adelantaría mas en
la Corte, le envió'á Madrid con recomendaciones bastantes
pra que entrase baxo la disciplina de don Diego Velazquez
Ge Silva-, pintor dignísimo de la M'agestad Católica del Señor
Fe-
jFué natural de
Córdoba , y muy aji-
cionado a la Pintura.
Fué discípulo de
Castillo.
Pasó desta Corte,
donde continuó en la
escuela de Velazquez.
Adelantamiento de
Aljaro en la Pintu-
ra , especialmente en
las copias,)' retratos,
grandes,)' fecpuños.
Volvió Al/aro á
Córdoba , y las obras
que hizo ailí.
Caso que le sucedió
dAlJuro con Castillo.
Volvióse Alfar o d
Madrid.
590 VIDAS DE LOS PINTORES,
Felipe Quarto , en cuya escuela aprovechó tan superiormen-
te , que en especial los retratos que hizo , parecían tan buenos
como de Velazquez ; y si algo degeneró » fué incluiandose i
la manera de Vandic , á cuyas obras fué aiicionadisuno ^ y
copio algunas con tan superior eminencia j que desmentían los
originales, no siendo inferior en las de Ticiano , y Rubcns,
que con la ocasión de discípulo de Pintor de Cámara log aba
con facilidad : y especialmente en pequeño llegó á hacer re-
tratos con tan estremado primor , que no se podían adelantar.
Volvió á Córdoba a ver á sus padres , y patria , quando
aun no tenia 20. arios; y como la novedad en las ciudades
es tan ruidosa , y mas siendo la habilidad tan sobresaliente , y
con el baño de la Corte , y discípulo del Pintor de Cámara,
no se ofrecía obra pública , ó particular , que no le buscasen:
especialmente se determino en este tiempo ilustrar el claustro
de nuestro P. S. Francisco de aquella ciudad , á devoción de
diferentes particulares , á quienes concedió el convento el en-
tierro correspondiente en dicho claustro. Y siendo así que
unos estaban inclinados á Joseph de Sarabia , y otros á An-
tonio del Castillo , pintores antiguos , y de crédito en aquella
ciudad , todos , ó los mas , sé iban á nuestro Alfaro , iieva-»
dos de la novedad, y de que la manera suya era, á la verdad,
de mejor gusto : con cuya ocasión executó para dicho sitio
repetidos quadros de la vida del Serálíco Patriarca , poniendo
en todos su firma : Alfaro pinxit. De lo qual sentido An-
tonio del Castillo su maestro , consiguió de un su compadre
el Jurado Sebastian de Herrera , que tomase á su devoción
uno de estos quadros, que fué el del Bautismo de dicho Sanr
to , y lo executaria Castillo , como lo hizo , con superior ex-
celencia ; y en el lugar de su firma puso : Non pinxit Alfa-
rus : motejando por este medio fa repetición de la firma de
Alfaro , cosa que Castillo hizo rara vez i y dando i entender
al mismo tiempo , que la obra seria el pregonero de su autor.
Hizo entonces Alfaro el célebre quadro de la Encarnación
del Verbo Divino, que está en nn oratorio de los Carmeli-
tas Descalzos , extramuros de Córdoba , que parece increíble
que de tan corta edad hiciese semejantes obras : como tam-
bién el retrato del Señor don Francisco de Alarcon , Obispo
entonces de aquella santa iglesia , y los de todos lo:^ Obispos
antecesores , que están en aquel palacio en el salón que lla-
man de ios ®bispos , valiéndose para la sem.ejanza de otros
antiguos de mala mano, que aseguro parecen de Vandic.
Casóse en este tiempo en dicha ciudad nuestro Alfaro
con doña Isabel de Heredia , persona de muy conocida calir
dad , y con ella se volvig.á la Corte, donde manifestó su
grande ingenio en repetidas obras públicas , y partici^lares ; y
es-
Y ESCULTORES ESPAÍlOUES. 591.
especialmente en retratos pequeños, que entonces se practica^
ban mucho , y se pagaban mejor. Y en este tiempo- executp
aquel célebre quadro del Ángel de la Guarda, que esti en
una capilla á los pies de la iglesia del Colegio Imperial de es-
ta Corte , al lado del Evangelio , donde se conoce su gran
gusto , y capricho ; que si bien se ve , no era melindroso en
aprovecharse : está tan bien organizado , que se le puede per-
donar; y mas en lo artiticioso de aquellos senos infernales,
que causa horror el mirarlos , al paso que deleyta la hermo-
sura de la gloria con la Trinidad Santísima , la Reyna de los
Angeles , y acompañamiento de bienaventurados , todo con-
ducido con gran gusto , y belleza.
Y porque en este tiempo quisieron gravar al Arte de la
Pintura con el repartimiento de un montado , cuyo pleito se
venció , como notamos en el tomo primero , lib. 2. cap. 5,
entre tanto tuvo forma nuestro. Alfaro de irse i-ser adminis-
trador de rentas reales en diferentes partidos.,. por librarse de
las extorsiones de los ministros reales con dicho motivo. Y es-
te debió de ser el que tuvo para desdeñarse, según decían, del
nombre de Pintor : pues sucedió muchas veces ii: á pregim-;
tar á su casa si vivia allí un pintor, y respondían que noí-pe^
ro fué sin duda por esta causa, y después por la del pleito de
la Hermandad de nuestra Señora de los siete Dolores -.por-
que yo le experimenté sumamente desvanecido; si cabe de-
cirse así , del renombre de pintor. Y aun me dixo-á mí , que
ahora ya se podia preciar de pintor en Madrid qualquiera
hombre honrado ; pero que abites era cosa indigna, porque
en tiempo de su maestro habían -pretendido allanar la Pintu-
ra , y hacerla gremio , para que pagase como los oücixDs, y
artes mecánicas : de. que salió. triunfante, como" dixímps en
dicho tomo , cap. 3 , de dicho libro. ob osot?.'.^ ,20rb!jp
Serenada pues ya esta borrasca, se volvía á^ la Corte á
gozar de su quietud, y habilidad , como la practicó en casa
de don Pedro de Arce , Regidor de esta Villa de Madrid , y
Caballero de la Orden de Santiago , aficionadísimo á la Pin-
tura : con cuyo motivo le hizo diferentes quadros , unos de
invención , y otros de la vida de san Cayetano , copias pun-»
tualísimas de unos originales de Andrea Vacaro , cosa supe-f
rior , que los tenia don Christobal Ontañon , Caballero de la
misma Orden , y aficionado á todas buenas Artes-, y especial-
mente á esta de la Pintura, de que tenia excelentes originales.
Retrató también en este tiempo á dicho don Pedro de
Arce , y á doña Antonia de Arnolfo su esposa , estremada-
mente' parecidos, y tan bien pintados, que parecían de mano
de Vandic. Y en este tiempo le hizo á dicho don Pedro di-
ferentes retratos de medio cuerpo , de hombres eminentes , y
poc-
Ohras de Alfaro en
Aladrid.
Tuvo algunas ad-
ministraciones de ren-
tas juera de Aíadrid.
Motivos , que tuvo
Alfaro para negarse
á el nonwre de Pintor.
Vuelve' á Aíadrid
d exercer la Pintura.
jR e tratos excelentes
que hizo Alfaro.
Don Pedro de Ar-
ce , Laballero de gran-
des prendas.
59'
VIDAS DE LOS PINTORES,/
i:,aM^\l
poetas insignes para su museo , en que se deleytaba con sin-
gular atícion á todas las Musas , y á donde concurrían los
mas lucidos ingenios de aquel tiempo ; y entre ellos nuestro
don Juan de Alfaro , que no era de los menores , por ser en
estremo aficionado á la poesía , música , historia , y represen-
tación ; de que hubo funciones lucidísimas en casa de dicho
don Pedro , executadas con superior excelencia , por los con-
currentes á su museo, á que asistía lo mas lucido de la Corte,
con repetidas aclamaciones , y aplausos. Y en conseqüencía
de esto , dexd Alfaro en su espolio varios libros , y papeles
muy cortesanos } y entre ellos algunos apuntamientos de la
vida de Velazquez su maestro , de Pablo de Céspedes , y de
Becerra , que nos han sido de mucha utilidad para este trata-
do. Hizo también el celebre retrato , y muy parecido del Re-
verendísimo Padre Mateo de Moya , de la Compañía de Je-
sús , de mas de medio cuerpo , que está en la librería del Co-
legio Imperial , como entramos á mano izquierda. También
hizo en este tiempo el retrato de aquel fénix español don Pe-
dro Calderón de la Barca , que está hoy colocado en su se-
pulcro en la Parroquial de san Salvador , como entramos á
mano izquierda.
Alfaro fué Pintor Fué también pintor del Excelentísimo Señor Almirante
de Castilla , padre del que murió en Portugal : y de tanto
aprecio fué su persona , y habilidad á dicho Señor , que llegó
á estremo de familiaridad muy íntima , como otro Apeles
con Alexandro Magno ; de suerte , que se regalaban recípro-
camente, comolsi fueran dos iguales, experimentando Alfaro
de la grandeza del Almirante , no solo asistencias muy com-
petentes, sino otros intereses muy relevantes. Sirviendo en este
tiempo i su 'Excelencia en diferentes retratos grandes , y pe-
queños , aderezo de las pinturas con que enriqueció la casa de
la huerta , que está junto i los Recoletos Agustinos de esta
Corte ; aunque para aderezarlas , y limpiarlas, y disponer la
mecánica de estas cosas en las preparaciones antecedentes á el
pincel , había otro muy hábil para esto , que se llamaba Die-
go Ungo. Pero en lo que tocaba á el pincel , solo Alfaro lo
executaba ; ya en retocar lo maltratado de algunas ; ya en su-
plir lo que se anadia , para igualar con otras , ó para llenar los
sitios donde se habían de colocar , por ser todas originales
buscados , á costa de grandes expensas , de los primeros arti-
Alfaro fué Pintor
íiel Sftior Almirante
de Castilla , de quien
fué muy estimado.
Pinturas de la ca-
sa de ¡a huerta del
Almirante.
. Hizo Alfaro paí-
ses (Ott ex i ficticia.
fices de Europa , antiguos , y modernos : executando también
Alfaro algunas pinturas , ó países , que los hizo con excelen-
cia , para algunos sitios pequeños,
A este tiempo, en el año de 1675 , habiendo enviudado
Alfaro , y tratando de ir á Córdoba don Gaspar de Herrera,
paisano, y amiga suyo, y Juiado de dicha ciudad, á dife-
- i ren-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 593
rentes dependencias , y á ver una hija suya , que había dexa-
do religiosa en el convento de la Encarnación , pidió licen-
cia Alferoi el Almirante para ir acompañando á dicho Ju-
rado, y dar una vuelta á su Patria, y ver á sus parientes, que
tenia muchos , y buenos. Hízolo así, cOn cuya ocasión retra-
tó con superior acierto á la hija de dicho don Gaspar , y hizo
otras pinturas á diferentes aficionados , especialmente algunos
retratos de la familia de don Juan de Morales, Caballero
Ventiquatro de dicha ciudad, quien le regaló muy biin , y
le presentó un caballo excelente quando se volvia á Madrid,
lo qual fué por los aiíos de 1676. Y en este tiempo habien-
do concurrido con él diferentes veces el autor de esta obra,
que entonces era estudiante de Teología , y principiante en la
Pintura , le preguntó una de ellas : qué juicio había hecho de
aquel epígrafe de Antonio del Castillo , que notamos en los
cuadros de san Francisco , á que respondió : Habia sido
grande honra, suya , que se dignase de competir con él un
Varón tan singular ., siendo él entonces tan barbiponiente en
la persona , como en la Fintura. Tan modesto , y discreto
era en todo , como se dexa inferir de dicha respuesta. Y en
esta, y otras ocasiones alentó mucho al autor á que fuese i la
Corte , donde esperaba había de aprovechar , viendo algunas
indicaciones , que favoreció mas de lo justo , y ofreciéndole
su amparo , y protección en quanto valiese , como lo hizo.
Volvió finalmente á Madrid nuestro Alfaro , de donde á
pocos dias salió dicho Señor Almirante desterrado de orden
del Rey á Medina de Rioseco , á donde deseó llevar consi-
go á Alfaro. El qual , por dexar ya tratado en Córdoba ne-
gocio de matrimonio , se escusó de irle sirviendo , cosa que
sintió en estremo el Alm.irante , como lo manifestó después»
Y finalmente compuso Alfaro sus cosas , y menage de casa,
y se partió con todo á Córdoba el año de 78. en el qual se
vino el autor á Madrid , para cuyo efecto le dio muy buenas
cartas de recomendación , y algunas , para que le dexasen
acabar diferentes, pin tu ras que él habia comenzado, de que
hizo el autor el debido aprecio.
Celebróse el dicho matrimonio de don Juan de Alfaro
con doña Manuela de Navas y CoUantcs , de familia muy
ilustre y conocida en aquella ciudad. Executó en este tiempo
varias pinturas , así para el público , como para particulares,
y especialmente las del monumento nuevo , que hizo enton-
ces aquella santa iglesia , y el retrato del ilustrísimo Señor don
Fray Alonso Salizancs , Obispo de Córdoba , el qual está
hoy en la sacristía de la célebre capilla , que fundó en ella su
Uustrísima ; y i poco mas de un año comenzó á adolecer Al-
faro de hipocondría , y mal de pecho , de suerte , que cre-
Tom. III. Fftf ycn-
Volvió Alfaro á
Córdoba.
Hizo allí diferen-
tes pinturas , y retra-
tos.
Discreción , }> mo-
destia ¿le Alfaro en el
epgrafe de Castillo,
Volvióse Alfaro d
Madrid,
Vuelve Alfaro á
Córdoba contra el <¡us-
to del Almirante , con
todo el menaje de su
casa para efectuar
matrimonio , que dexó
tratado.
Efectuóse el matri-
tnonio , y eít este tiempo
¡¡izo dfere?ites obras
de Pintura en Cór-
doba.
594 VIDAS DE LOS PINTORES,/
T'o/vió Alfaro á yendo mejorar , trató de volverse á Madrid , donde llegó por
Madrid con toda su el mes de Septiembre del año de 68o. y habiendo acudido á
casn. ponerse á los pies del Almirante , que ya había vuelto de su
Sentimiento, y des- destierro , no se dexó Ver : lo que fué para Alfaro de increi-
P'ecto_ del Almirante, j^j^ sentimiento j con lo qual , y el verse sin tener que pintar
para mantener sus obligaciones : y que habiendo hecho la di-
ligencia de buscarlo en las tiendas de pintura , que entonces
habia muchas , que hasta á esto se humilló , aun no se pudo
hallar , se melancolizó mucho ; y tanto , que después se agra-
vó de suerte su dolencia , que á pocos dias acabó con él por
el mes de Noviembre de dicho año , con muy christiana dis-
posición , y exemplo de santa conformidad , y se enterró en
Muerte de don han Parroquia de san Millán de esta Corte. Murió á los qua-
de Aifaro ano í6So. renta años de su edad , con poca diferencia, con alguna ve-
Raro infortunio en hemente sospecha de maleficio; y sucedió un raro infortunio,
la muerte de Alfaro. estando ya agonizando , y su muger en otra cama muy mala
de un gran tabardillo , y fué , pegarse fuego en el quarto de
abaxo del que él habitaba , y atribulada la vecindad , y los cir-
cunstantes del moribundo , unos sacaban trastos á toda prisa,
otros descolgaban pinturas , y quitaban cortinas , otros envol-
viendo i la muger en los colchones , cargaban con ella , otros
con la cama , sin 'saber que hacerse con el moribundo , por
el peligro de moverle , que aseguro fué la mayor tribulación
que en mi vida he visto. O impenetrables juicios del Altísi-
mo ! hasta que la divina Providencia dispuso que el fuego se
apagase : con lo qual , ya todo sosegado , acabó de cumplir
el curso de su destino. Dexó un legado de una pintura origi-
nal para dicho Señor Almirante , en muestra de su buena ley,
y para que le encomendase i nuestro Señor ; y no la quiso
recibir su Excelencia , diciendo , que sin ese motivo le enco-
mendaria á Dios.
Murió nuestro AlfAo en lo mas florido de sus años , ma-
logrando las esperanzas que ofrecia su lucido ingenio ; y sino
se hubiera dexado tanto llevar en su juventud del aura lison-
gera de su fortuna , entonces tan propicia , y se hubiera apli-
cado mas al estudio de la Pintura , hubiera sido de los pri-
meros hombres del mundo ; pues aun así fué un ingenio de
ios mas floridos de esta facultad.
Pinturas que dexó Dexó mandado en su testamento que acabase el autor de
Alfaro sin ncabar á esta Obra las pinturas que él dexaba comenzadas, que fué el
car^o del autor. retrato de don Joseph Iñguez de Abarca , Abad de Ronces-
valles , en que solo estaba hecha la cabeza , una Concepción
de dos varas y media para don Lorenzo Delgado , vecino de
Córdoba , que solo estaba en bosquexo , y no de su mano , y
un quadro apaisado del Entierro de Christo Señor nuestro,
cu-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 595
cuyo santísimo cuerpo solo estaba en bosquexo , y lo demás ni
aun dibuxado , para la sacristía de la iglesia de nuestra Seño-
ra de la Fi^nsanta de dicha ciudad : t(xio lo qual se executd
puntu'aliliente ; y la señora viuda se volvió á su patria , coi)
un hijo que le quedó de muy tierna edad , acompañada de
don Francisco del Hierro , cuñado suyo , y de una criada,
que para este efecto vinieron de orden de su madre de dicha
señora , la qual se mantuvo en su viudez con créditos de
exemplar virtud , con los quales murió cerca de los años de
mil y setecientos.
CLVIII.
l':mRJQUE DE LAS MARINAS , PINTOR.
E
mrique de las Marinas fué natural de la ciudad de Cádiz,
donde tuvo sus principios en el Arte de la Pintura ; y ha-
biendo, apvrovechado bastantemente , se aficionó á pintar na-
ves , y marinas , con la ocasión que ofrece aquel delicioso
puerto ; y grangeado por este medio algún pedazo de caudal,
pasó á la Italia : y después de haber peregrinado por diferen-
tes regiones, hizo pie en Roma, donde practicando la habi-
lidad a que le inclinaba su genio, Ikgó á conseguir tal credí-''
to , que en Roma le pusieron el nombre de Enrique de las
Marinas , y por el fué tan conocido , que su apellido sé ig-
nora. Y á la verdad , liego á hacerlas con tan estremado pri-
mor , que ninguno le excedia , si es que alguno le igualaba:
y yo he visto algunas de su mano ; y lo ciato es , que pare'^•
ce que no se pueden adelantar.
Tuvo grande amistad con Fray Juan de Guzman , se-
glar entonces , el qual contaba , que viendo que Guzman se
queria volver á España , se lo abominaba mucho , diciendo,
que él no volvería por todos los intereses del mundo : pues
Provincia , donde no los estiman , no merece tenerlos. Yo
no sé si tenia razón : juzgúelo el desapasionado. Lo cierto
es, que él Ikgo á lograr allá tanta estimación , y convenien-
cias , como que vino á ser único en aquella materia. Y' si
viniera por acá , no sabiendo hacer otra cosa , pereciera;
porque sobre no pagarle como allá , lo mas del año estu-
viera ocioiO. Murió linalmente en Roma por los años de
mil seiscientos y ochenta , y á los sesenta de su edad , con
poca diferencia.
Restitución de su
iniigcr a Córdoba , y
su muerte.
Fué natural de
Cádiz.
Nacimiento , )/ prin-
cipios de Enrique de
las ÁLirinas.
Pasó á Italia.
Amistad que tuvo
con tr. Juan dtí San-
tísimo Sacram:ntp.
S¿ntir de Enrique
acerc/i de la poia es-
timación de los Pi?ito-
res en España.
Muirte de Enri-
que año de 16S0.
Tom. III.
Ffífs
JA-
596 VIDAS DE LOS PINTORES,
CLIX.
JACINTO GERÓNIMO DE ESPINOSA^
Fintor.
J
di: Rualtíí.
Sus obras.
Fué natural de ^ acinto Gerónimo de Espinosa , natural , y vecino de la
Vaknciíi ,y discípulo ciudad de Valencia , fué excelente pintor , y discípulo de Ri-
balta , muy estudioso, y naturalista : su pintura tii-ne graa
fuerza de claro , y obscuro , como se ve en- la capilla mayor
de la Parroquial de san Estevan de dicha ciudad , cuyas céle-
bres pinturas son de su mano. Asimesmo las de la capilla de
san Luis Beltran en el Real convento de Predicadores ; y
otras en la Parroquia de sati Nicolás j y en la Casa Profesa
de la Compañía un san Luis Obispo, que en la casta, y fuer-
za de claro , y obscuro parece del Caballero Máximo. Tam-
bién hay muchas pinturas eh el convento de la Merced, y en
otros^ muchos sitios públicos, sin las de casas particulares, que
son sin número. Murió de muy crecida edad en Valencia por
los años de mil seiscientos y ochenta.
CLX.
FRAY JUAN DEL SANTÍSIMO SACRAMEN-
to^ Religioso Carmelita Descalzo ^ Pintor.
Su muerte en Valen-
cia ano de 1680.
Fué nutural de la
Puente de don Gon-
zalo.
Di sápido de Ber-
tiabé Xinunez.
Pasó d Roma.
Volvió d España,
y pasó d Sevilla.
Aplicóse d el ma-
nejo de las armas :
mezclase en un viotin,
que hubo en Sevilla,
y retraese a el Car-
men.
X r
ray Juan de Guzman , que en la Religión se llamó del
Santísimo Sacramento , fué natural de la Villa de la Puente
de don Gonzalo , del reyno de Córdoba , discípulo , y con-
sanguíneo de Bernabé Ximenez de Illescas , vecino de la ciu-
dad de Lucena , de quien ya hicimos mención. Pasó á Roma,
donde acabó de vencer las primeras diticultades del Arte , y co-
municó mucho , como paisano , con Enrique de las Marinas.
Volvióse á España , y pasó á Sevilla , donde hizo demostración
de su grande habilidad. Fué muy inclinado á las letras, á que
se aplicó , lo que pudo permitirle el estudio de la Pintura : y
juntamente , con mas fogosidad que convenia , al manejo de
las armas , en cuyo exercicio se le ofrecieron varios lances,
ocasionados de su impaciente condición , y osada temeridad:
á que se siguió haberse enredado demasiadamente en aquel
ruidoso vulgar motin de Sevilla por los años de mil seiscien-
tos y quarenta y seis ; y temeroso de sus peligrosas conse-
qüencias , se refugió en el convento del Carmen Calzado de
aquella ciudad , donde por último tomo el hábito de religio-
so lego , y profeso , aunque algo violento. Y como áspero
de condición , y no acostumbrado á las mortificaciones que
se
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
597
se ofrecen entre varios genios , y naturales opuestos , por un
sangriento disgusto, que el poco, sufrimiento le ocasiono, fué
transferido i la Recolección , ó Dcscalzez ; y fiiele asignado
el convento de Aguilar para su morada , donde paso su vida,
sino contento resignado al menos con la divina voluntad.
Pintó mucho en aquella ciudad , así para su convento,
como para otros de la Provincia : fue muy grande tecSrico en
el Arte; en la Arquitectura consumado; y en la Arithmética,
Geonictría, y Perspectiva : de esta dcxó un libro manuscrito,
en que traduxo á Pietro Accolti , italiano , y en que refor-
ma algunos descuidos de su autor , y añade varias anotacio-
nes Con muchas prácticas útilísimas para los estudiosos. Tuvo
gran deseo de darle á la prensa , para lo qual dexó comenza-
das algunas láminas ; está hoy en la librería de dicho con-
vento de Aguilar , donde yace sepultado tan erudito trabajo,
con bastante dolor de los que saben su importante doctrina.
Estuvo una temporada , sobre los años de 1666 , en el
convento de Carmelitas Descalzos , extra-muros de la ciu-
dad de Córdoba , con el motivo de ilustrar de pinturas aque-
lla casa , como lo hizo en repetidos qiíadros en' el claustro,' y
sacristía , así de su invención , como de estampas de diferen-
tes autores , en que no era melindroso , exccutadas con supe-
rior gusto , dulzura , y magisterio ; porque fué sü pintura
muy bien empastada , y de muy grato colorido , imitando la
manera de Rubens, y Vandic. Bien lo acreditan las referidas
pinturas de dicho convento , junto con las de la iglesia , espe-'
cialmente el quadro principal del altar mayor.
Hizo también diferentes pinturas para el palacio del Ilus-
trísimo Señor don Francisco de Alarcon , y Covarrubias,
dignísimo Obispo , que fué de aquella ínclita ciudad , y muy
devoto de aquel religioso convento, donde ordinariamente
solia celebrar las Ordenes , y donde yo , aunque indigno,
recibí de su mano las menores. También hizo un quadro
de la Asunción de nuestra Señora para uno de los ángulos
del claustro del convento de san Agustín de aquella ciudad.
Y últimamente por el año de 16 76. se volvió á su retiro del
convento de Aguilar, donde murió con créditos de Reli-
gioso muy exemplar , y de pintor erudito , y práctico por
el año de mil seiscientos y ochenta , y á los sesenta y nue-
ve de su edad. Yo le visité , y le vi pintar diferentes veces
el tiempo que estuvo en Córdoba : y era de muy apaci-
ble trato en aquella edad mayor , y de muy excelente ma-
nejo , y buen gusto en las colores.
Fué tranaferido á
líi Rccolíccion , en el
convento de Aguilar.
Escribió Fr. Juan,
di- la Perspectiva.
Pasó á Córdoba^
donde hizo varias j}i}i-
turas.
Pinturas que hizo
para el Señor Obispo
de Córdoba.
Muerte de Fr. Jv.an
del Santísimo Sacra-
mentó año de 1680.
JO-
598 VIDAS DE LOS PINTORES,,
Fué natural de
Bolonia , discípulo de
Migiid Colofui.
Tintó mucho en la
casa de la huerta dd
Señor Almirante.
El Presbiterio de
los Italianos.
Otras Pinturas su-
yas al fresco.
Pintura suya en el
barrio del Barquillo.
Secreto que executó
P.onuini con esta pin-
tura.
CLXL
JOSEPH ROMANI , PINTOR,
^ oseph Romani , bolones , y de la escuela de Miguel Co-
lona , fué gian pintor al temple , y al fresco , y vivió en esta
Corte muchos años en servicio del Excelentísimo Señor Ai-
mirante de Castilla , padre del que murió en Portugal , y en
la casa célebre de la huerta de los Recoletos Agustinos , que
fué el erario de las mejores pinturas del mundo ; pintó varias
cosas , como algunos frontis de puertas , y ventanas , y algu-
nos techos , con aquel estremado gusto de tan buena escuela,
no, solo en la arquitectura , y adornos , sino también en la»
figuras, y chicuelos , con grande acierto, é inteligencia de los
escorzos , y de la perspectiva , así común , como de techos;
como lo manifiestan sus obras, y especialmente las que están
al público , como son el presbiterio de la iglesia de los Italia-
nos de esta Corte , donde se ve , no solo el suplemento , y
perspectiva de U cornisa , y arcos torales , que engañan , sino
las figuras de la gloria , y los chicuelos : todo ex.^cutado con
grande primor , dibuxo , y fuerza de claro , y obscuro.
También es de su mano la pintura de la hornacina del
Santísimo Christo de la iglesia del convento de Antón Mar-
tin j y la de otra capilla de Christo Señor nuestro crucificado,
que está i los pies, de la iglesia del convento de nuestra Seño-
ra de Atocha ; donde , ademas de la Arquitectura , Perspec-
tiva , y adornos de muy excelente gusto , están santo Domin-
go , y santa Catalina de Sena á los lados del Santo Christo,
grandemente executados. También es de su mano la pintura
de las pechinas de la capilla de la venerable Orden Tercera
de nuestro Padre san Francisco , donde están unos chicuelos,
imitados á bronce , y unos escudos de dicha Orden , executa-
dos con harta gracia.
No lo está menos el ornato al fresco de una imagen de
nuestra Señora , que está en una esquina en el barrio del Bar-
quillo en esta Corte , junto á las casas del Señor Marques de
Astorga , que hoy se conserva con estremado primor y fres-
cura ; en que es de advertir , que á esta pintura supe , que
luego que estuvo seca , la .baño toda con aceyte de linaza , co-
sa muy importante para estar á la inclemencia del tiempo,
donde el ayre , y el sol parifican la amarillez que le podía
causar el aceyte de linaza , lo qual no aconsejaría yo en sitio
cerrado, porque se abutagaria la pintura. También pintó mu-
chas cosas en el palacio alto de Boadilla •-, y en especial la lu-
cha, y vencimiento de Hércules , y Anteo, valientes figuras,
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 599
pero' ya consumidas del tiempo : lo que no estáJa pintura
íjueí ejxecutó debaxodel cobertizo , donde hizo .diferentes fár)
bulas, -con muy excelente arquitectura, y galantes adornOsi
Murió por el año de 1680. á los sesenta y quatro de su edad,.»
y se euierró en la Parroquia de san Ildefonso de esta Corte. Yo
le conocí , y le traté , y era de genio muy modesto , humilde,
y amable. u.'mrf; [■>
CLxn.
Su muerte am de
16S0.
JIÍSEPE MARTÍNEZ , Y SU^. HIJO,
,j;fn L. Pintores. obüfitp ;:o 3f/p
usepe Martínez , natural , y vecino de la ciudad de Zara-
goza , estudio en Ronia el Arte de la Pintura ; y habiendo
salido muy aventajado en él , volvióse i su patria , y llegó á
ser pintor ' de su. Magestad , y de mucha opinión en aquel
r¿yno : pues hallándose el Señor Felipe Quarto en aquella
ciudad el año de 1642. á pacihcar el Principado de Cataluña,
tuvo forma este artífice de pretender plaza de pintor del Rey
ad honorem. Y habiéndose informado su Alagestad de don
Dii.go Velazquez , su pintor de Cámara , que a la sazón le
iba sirviendo , respondió Velazquez como prudente , que la
habilidad del dicho Martínez era la mejor que había visto en
aquella tierra, ademas de sus honrados procederes, con lo qual
su Magestad le hizo la gracia : de él hay muchas obras en aque-
lla ciudad., especialmente los quatro lienzos de los ángulos
del claustro del monasterio de Gerónimos ; y también pintó
muchos de la vida de Christo Señor nuestro , cosa excelente.
Tuvo un hijo , no de menos habilidad que su padre,
quien le envió á estudiar á Roma con crecidas asistencias ; y
de vuelta tomó el hábito de Monge en la Santa Cartuxa de
Aula Dei , una de las célebres de aquel reyno, donde pintó
la vida de san Biuno con gran capricho, y hermoso colorido.
Y allí murió en opinión de gran siervo de Dios por el año
de mil seiscientos y noventa , y de su edad cincuenta años , y
seis meses. Llamóse Fr. Antonio Martínez ; el Padre se estu-
vo siempre en Zaragoza , donde murió el año de mil seis-
cientos y ochenta y dos , y á los setenta de su edad.
CLXIII.
JUAN MONTERO DE ROXAS , PINTOR.
Filé natural de
Zaragoza.
Aprendió en Roma
ti Arte de la Pintura.
pl)h'ióse d su Pa-
tria, y jué ¿ñntor del
Rey.
Obras suyas en Za-
ragoza.
Su hijo fué d estu-
diar a Ro7)ia.
Entróse Cartuxo.
Obras' que hizo:
llamóse Fr. Antonio
Aíartinez.
Su muerte, ¡a de su
Padre ano de x6í>2.
J
Fué natural de
uan Montero de Roxas fué natural , y vecino de esta vi- Madrid, discípulo en
Ha, de Madrid , y discípulo en el Arte de la Pintura de Pe- ^^ /'"^'«'"'^ ^^ ^"^'^
dro
de las Cuevas.
6oo
VIDAS DE LOS PINTORES
Pasó á Roma ,
volvió d Madrid.
Obras qiie hizo.
Qtiatro pinturas su-
)as muy cxccUntes.
Murió en esta Cor-
te ano de 1683.
dro de las Cuevas. Pasó á estudiar i Italia , donde se adelantó
de suerte , que muchas pinturas suyas las tenían por de mano
del Carabacho , volvió á esta Corte , donde hizo muchas
obras excelentes , y en especial el quadro de la Asunción de
nuestra Señora , que está en k bóveda de la iglesia del colegiot
de Atocha sobte el coro. Y también es dé su mano el qua-
dro del colateral de la Epístola del Sueño de san Joseph , en
la iglesia de don Juan de Alarcon. Y en la sacristía del con-
vento de la Merced , también en esta Corte , es de su mano
uno de los quadros de los misterios alusivos á el Sacramento,
que es quando el Pueblo de Dios pasó á pie enxuto el mar
Bermejo con el Arca del Testamento , quedando Faraón /y
sus gentes, y caballos anegados en sus ondas. Esta Pintura' es
la primera que está á la mano siniestra como entramos en di-
cha sacristía : que todos los demás son de mano de don Juan
Antonio Escalante , y solo este es de otra mano. Pero sobre
todas son quatro pinturas suyas de figuras solas del natural,
que representan los quatro Elementos , que yo he visto en
casa de un aficionado á la Pintura , tan superior cosa , que por
ellas solas merece este lugar. Murió en esta Corte por el año
de mil seiscientos y ochenta y tres , y á los setenta de su
edad , y está enterrado en la Parroquial de san Sebastian. Yo
le conocí en sus últimos años.
CLXIV.
DON FRANCISCO DE SO LIS , PINTOR.
Filé natural de
Madrid , y discípulo
de su Padre en la Pin-
tura,
Aplicóse dios estu-
dios de las Letras.
Tuvo muy buenas
prendas.
Tuvo en la Pintu-
ra una manera muy
grata al vulgo.
De
'on Francisco de Solís, fué natural de esta Villa de Ma-
drid : nació en la Colación de san Ginés : fué hijo de padres
nobles, y recibido por tal en esta Villa. Su padre, y m.aestro
fué Juan de Solís, que también fué pintor, aunque deseando
que el hijo siguiese la iglesia , no le permitía el noble exerci-
cío de la Pintura , sino en los ratos ociosos. Y así le aplicó i
los estudios , en que salió muy aprovechado , especialmente
en la Gramática , y Filosofía , de que resultó el ser suma-
mente aficionado á los libros , y á todas buenas letras , y de
trato muy apacible , discreta , y erudita conversación , con
muchas noticias de historia , y dichos muy agudos , y senten-
ciosos ; fué pintor muy práctico , y de una manera muy fres-
ca , hermosa , y grata al vulgo. Y así tuvo muchas obras, y
hubiera logrado grandes haberes , si fuera de genio ambicio-
so, pues mas estimaba su comodidad, y descanso, que todos
los intereses del mundo.
Siendo de edad de diez y ocho años hizo un quadro pa-
ra
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 6o
ra el convento do Capuchinos de VilJarubia de los Ojos ; y
antes de llevársele , le pusieron en la iglesia de los Capuchi-
nos de la Paciencia de esta Corte, en función que concurrían
sus Magestades ; y habiéndolo visto el Señor Felipe Quarto,
c informado de las circunstancias del autor , mandó su Ma-
gestad que lo firmase , y pusiese la edad, y así lo executó.
También hizo muchas pinturas para el convento antiguo de
los Capuchinos del Prado , especialmente una Concepción
Purísima, con el Arcángel san Miguel batallando con el dra-
gón , que fué muy celebrada. Hizo también todas las pintu-
ras de la capilla de nuestra Señora de Copacavana en los Re-
coletos Agustinos , con otras muchas que hay en el conven-
to , y portería. También son de su mano todas las pinturas
del retablo principal de la iglesia del convento de Carmelitas
Descalzas de Boadilla , donde entró una hija suya religiosa;
y otra de la Visitación de santa Isabel , en una capilla al lado
de la Epístola en la misma iglesia , sin otras menores , que
tiene dentro del convento, l'ambien hizo muchas para la
iglesia , y convento de los Recoletos Agustinos de Alcalá de
Henares. Y en Viana en el convento de nuestro Padre san
Francisco está todo el claustro pintado de su mano de histo-
rias'de este glorioso Patriarca. También hizo una grande obra
de pinturas para la iglesia del convento de Religiosas Domi-
nicas de \'illanueva de los Infantes. Hizo también dos qua-
dros de la Purificación , y Visitación de nuestra Señora , que
están en el claustro de los Trinitarios Descalzos de esta Cor-
te. Pintó las fuerzas de Hercules para la entrada de la Reyna
Doña María Luisa de Orleans , en el ornato de la plazuela
de san Salvador de esta Villa. Hizo también muchas pintu-
ras para el claustro del glorioso Patriarca santo Domingo en
la villa de Marchena , aunque preocupado de la muerte no
lo acabó. Para Valladolid , en la iglesia del convento de la
Laura de Religiosas Dominicas executó dos quadros grandes
que hicieron gran ruido quando se colocaron. Y para Indias,
y casas particulares , y otros-sitios públicos hizo tantas pintu-
ras que no se pueden numerar. Pero no permite pasarse en
silencio el quadro de santa Teresa , que está colocado en un
pilar de la iglesia Parroquial de san Miguel. de esta Corte,
junto con el quadnto del remate , que uno y otro es de lo
mejor que hizo : como también dos quadros grandes del Sa-
crificio de Abel ,- y Cain , el uno y el otro del de Abrahan,
que están en poder de un aficionado , y son cosa superior.
Murió en esta villa de Madrid á veinte y cinco de Se-
tiembre del año de mil seiscientos y ochenta y quatro , y á los
cincuenta y cinco de su edad ; y se enterró en la iglesia del
convento de la \ ictoria de Religiosos Mínimos de san Fran-
Tom. .11 L Gggg
Diferentes pintu-
ras di mano de Solís.
Obra que hizo en la
entrada de la Re) na
Doña Marta Luisa.
. m; 'tW I
Su muerte año di
16S4,
cis-
Estudio, y librería
cékbrí que dexó Solis.
Libro de i-idas de
pintores , que escribió
Solis.
602 VIDAS DE LOS PINTORES, Y
cisco de Paula , en el entierro de los Barraganes , que le to-
caba por su muger doña Lucía Barragan ; y está con su lápi-
da delante del altar de nuestra Señora del Buen- Alumbra-
miento. Fuá de muy buena estatura , muy galán , y bien
proporcionado : dexó una librería , y estudio de Pintura , que
se estimó en seis mil ducados ; y una armería , 'como pudiera
un gran Príncipe , porque en todo tuvo pensamientos de tal.
Tuvo muchos años Academia en su casa , y esto le adelantó
mucho , y le dio gran facilidad en el inventar ; aunque se dio
mucho á pintar amanerado , sin valerse del estudio del natu-
ral , sino en muy rara cosa. Dexó escrito un libro de aquellos
pintores eminentes españoles , en quienes florecieron las tres
Artes de Pintura , Escultura , y Arquitectura ; y tan adelan-
tado , que tenia ya abiertas muchas láminas de los retratos:
y por diligencias que se han hecho , no se ha podido descu-
brir , con que no se sabe donde para.
CLXV.
DIONIS MANTUANO , PINTOR.
Fué bolones ,y gran
pintor.
Vino d Madrid por
ingeniero del Retiro.
Lance pesado que
le sucedió.
D
Salió lien con la
protección de la Vir-
gen.
'ionis Mantuano fué bolones , y gran pintor al temple,
y fresco ; pero solamente de la arquitectura , perspectiva , y
adornos : porque para las figuras, aunque fuese un mascaron,
ó una vichuela , necesitaba de valerse de otros. Cosa corriente
en los estrangeros. Estuvo en Genova por los años de 1656.
Después vino á Madrid en tiempo del Señor Marques de
Heliche , Alcayde del Buen-Retiro , por ingeniero para las
tramoyas y mutaciones de las comedias célebres , que en
aquel tiempo se hacían á sus Magestades en dicho Real Sitio:
porque era también grande arquitecto , de que le sobrevino
un contratiempo muy pesado de haber concurrido como in-
geniero á cierta manifactura de mucha entidad , sobre que es-
tuvo preso , y en un encierro en la cárcel de Corte muchos
meses , cargado de grillos y cadenas , de que enfermó grave-
mente de las piernas ; pero lo peor fué , que llegó á estar muy
á pique sobre el caso ú de un tormento cruel , ú de un supli-
cio fatal. En cuya aflicción se encomendó muy de veras á la
Vifgen Santísima del Carmen , de quien era muy devoto,
que pues sabia su inocencia , le sacase con bien de aquella
tribulación , que. ofrecía ayunarle todos los Sábados á pan y
agua mientras viviese , como lo cumplió. Y afirman personas
que le trataron , que la Virgen Santísima se le apareció , y le
consoló , asegurándole que no temiese , que presto saldría li-
bre , como con efecto sucedió , habiéndose averiguado que él
no
X ESCULTORES ESPAÑOLES. 603
Ho IjalTÍa ■¡ixftuido efi nada , ó que ti caso había ^do incicrtoí
y así s(alip libre , y sin costas. > ^-,l\ '.nu fbf">
tl.i;?<!) también variar trazas para diferentes obras, y espe-r
cial.mente para la fachada de las casas del señor Marques dd
los Balbases, cuya pintura executaron el dicho Mantuano, y
Don Vicente de Benavides ; y á cada uno mientras pintaron
dicha fachada le daba el señor Maiíques un doblón cada dia^
Pintó también la arquitectura ,y' ornatos. del techo de ;la
galería de las Danias de este palacio de Madrid , que ya se
blanqueo. También* los adornos de la capilla del Santísimo
^hdi>tO en el Colegio Imperial de esta Corte, de cornisa
gbaxo ;. la sobrescálcna de las casas idel señor Nuncio ; y. el
techo del coliseo del Buen-Retirojy otras muchas cosas en
lais casas, de san Joachín de dicho, señor Marques de Heliche.
Y rinalfliente , viviendo en la calle de los Reyes , hacia Ler
ganito.s , murió por los años de mil seiscientos y ochenta y
quatro ,; de poco mas de sesejnta añoS', y c^tá enterrado en la
Parroquial de san Marcos, Tuvo el Hábito de Christo, que
le dio su Santidad poi' mano deLseñor Nuncio de España
don Sabo.Müini. r o^.j
CLXVI.
Se ..til) ií
U1--.M1
ANTO NIO DE ARIAS FE R NAND E Z,
Pintor. .:•}
xVi
ntonio de Arias Fernandez^ natural, y yecrno de esta
villa de Madrid , hijo de Bartolomé Fernandez : Arias , na-
tural de Toyran en Galicia , Obispado de Lugo , y de su
legítinia muger Juana Erbás , natural de Espinosa de los
!NIontcros , tuvo pqr maestro en sus principios á Pedro de las
Cuevas , y con su enseñanza en breve tiempo , juntándose su
gran natural , y aplicación , quando llegó á los catorce años
de su edad , hizo toda la pintura , que está en el retablo del
sitar, mayor del Carriieu Calzado de la ciudad-de Toledo. ; y.
le dio tanto crédito esta pintura , y le alentó de suerte el
aplauso , que continuando el estudio , quando cumplió los
veinte y cinco años, era ya uno de los grandes artífices de eis-
ta Corte , que eligieron para pintar los retratos de los Reyes
de España, en tiempo del Conde-Duque de Olivares, quan:-
do se renovó el salón de su Magestad en su Real Palacio,
que llaman de las Comedias , y ya se dividió en diferentes
estancias. En él se veían en un quadro retratados el Rey Don
Alonso el Sexto , con su madre la Reyna Doña Urraca de
Castilla ; y en otro el Señor Emperador Carlos Quinto , y su
hijo Don Felipe Segundo ; y o.ttos.dos liéiuzos del mismo, ta-
Tom. III. Gggg 2 ma-
Varias dirás que
executü.
Murió en esta Cor-
te-ano de 1684.
-•i "i
Fué natural de
Madrid... -
Fué disctptdo de
Pedro de las Cuevas
en la Pintura.
Obras de su pri-
mera edad.
Otras obras de An-
tonio Arias.
: !U
6o4
VIDAS DE LOS PINTORES,
Fue muy diestro , y
largo en elfintar.
Otras prendas que
adornaban a Antonio
Arias ademas de la
Pintura.
Hija que tuvo An-
tonio Arias de exce-
lente habilidad en la
Pintura.
Mísera fortuna de
Antonio Arias en su
vejez. , y muerte , año
1684.
maño en la alcoba de su Magestad , también de Reyes, y en
cada uno dos personas Reales. Tuvo opinión de pintor muy
diestro , y largo : su manera de pintar de gran fuerza ; y si
hubiera de hacer relación de las muchas obras que hizo este
artitice , fuera salir de asunto en que deseo no ser molesto. Y
así solamente digo , que era muy continuo trabajador , y nun-
ca le faltaba que hacer. Hizo once quadros para el claustro
alto del Real convento de san Felipe , de Religiosos Agusti-
nos Calzados de esta Villa , de la Pasión de Christo Señor
nuestro, que son cosa excelente, comO también un gran
quadro del Bautismo de Christo Señor nuestro , que está en
la iglesia de san Ginés en la capilla de la Pila del Bautismo.
No puedo dexar de decir algo de otras buenas partes su-
yas ; pues fué uno de los que hermanaron la Pintura , y la
Poesía , haciendo muy gentiles Versos castellanos , enriqueci-
dos con muy buenas noticias de las fábulas , é historias. Des-
pués de esto , era muy jovial , de muy gustosa , y entreteni-
da conversación , sin ser cansado ; amigo de sus amigos ; y
generalmente con todos muy agradable , y cortés.
Estuvo casado con una muy virtuosa Señora , de quien
tuvo , entre otros hijos , una hija que se aplicó á esta Arte ; y
en su buena doctrina dio muestras con sus diseños en sus pri-
meros años del natural que se suele heredar de los padres.
Nada le faltó á Antonio Arias sino es la fortuna ; pues
en su mayor edad llegó á declinar tanto, y estar ya tan inhá-
bil , que le mantenía la conmiseración de sus amigos : ya me
espantaba yo , que pintor y poeta no declinase al abismo de
la desventura. Y últimamente vino á morir con suma mise-
ria en el hospital general de esta Corte el año de 1684. O
fuerza de una estrella infeliz ! Yo le conocí en este mísero es-
tado , con ^ran quebranto de mi corazón.
CLXVII.
DON JUAN DE REVENGA, ESCULTOR,
Fué natural de
Zaragoza.
Pasó d Italia , don-
de aprendió el Arte
de la Escultura.
Otras que executó
en España.
D<
'on Juan de Revenga , escultor insigne , fué natural de
la ciudad de Zaragoza , y caballero de lo mas ilustre de
aquel reyno , y con muy honrado patrimonio , coh el qual
pasó á Italia en su juventud , llevado de la afición á el arte
de la Escultura , donde logró sü adelantamiento con tan su-
periores ventajas , que fué át los mas eminentes de sü tiem-
po , como lo acreditó , volviendo á España , én diferentes
obras particulares , que hi¿o muchas pafa regalar á sus ami-
gos , y otras personas de su obligación , á causa de no querer
de-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 605
décláíarse poi* profesor de la Escultura, sino solamente como
aficionado, que lo tenia para su entretenimiento ; y de ordi-
nario se socorría de hacer cosas de cera para urnas, caxones,
escaparates , de que vi yo muchas en casa de don Diego
Villa-Toro , caballero muy conocido en esta Corte por sus
grandes negociados , y aticion á estas artes , y lo hacia con
«n'extremado primor , que desmentía el natural. Y esta fué
la causa de que no hiciese obras para el público 5 pero instado
de algunos amigos, y estimulado de otros , que este retiro lo
atribuían á falta de ánimo, ú de inteligencia, se resolvió, pa-
ra complacer á unos , y desengañar á otros , á executar la ce-
lebérrima estatua de nuestra Señora , que está sobre la porta-
da de la lonja del convento de los Angele% de religiosas
Franciscas de esta Corte ; la qual executó con tan superior
gusto, é inteligencia, que es una de las mas eminentes esta-
tuas que se admiran en ella ; y por esta sola etigie merece-
nombre inmortal ; pues ella sola acredita otras muchas , que
sin duda executaria con igual acierto : porque para llegar á la
eminencia de una obra sublime , no se consigue de un acto
solo, sino con la repetición de muchos. Pero, ó fuerza de un
fatal destino ! Con la decadencia de la edad , que ya pasaba
de mas de setenta años , y lo apurado ya de su patrimonio,
lleco á tanta miseria , que vino á morir en el hospital gene-
ral de esta Corte, por los años de mil seiscientos y ochenta
y qiiatro. Desventura de nuestra nación , que no tenga pro-
videncia para semejantes acaecimientos 1
CLXVIIL
J)ON FRANCISCO RICT, PINTOR DE SU
Alagestad , y Arquitecto.
Célebre estatua de
jjüdra que executó en
Aladrid.
Llegó d suma po-
breza en su mapr
edad.
Sti muerte año de
1684.
D<
'on Francisco Rici, pintor del Rey nuestro Señor Don Fué natural de
Felipe Quarto, y Carlos Segundo , y hermano de Fray Juan Madrid.
Rici , de quien ya hicimos mención , fué natural de esta vi-
lla de Madrid , y discípulo en el Arte de la Pintura de Vi- Discípulo de Car-
cencio Carducho , y de los mas adelantados que tuvo , como ducho.
lo manifiestan muchas , y famosas obras de su mano en esta
Corte : una de las quales es la pintura de un Santiago á ca- Obras de pintura de
bailo , que está en el altar mayor de la Parroquial de su Ad- don Francisco Rici.
vocación ; y otra grande del Espolio de Christo Señor nues-
tro , que está en el convento de Capuchinos , llamados de la
Paciencia , en el altar mayor : es lienzo este , en que se co-
noce el gran genio, y talento de su artífice, por la admirable
composición , y armonía de la historia del Calvario , que
mueve á gran ternura , y devoción } donde también tiene otro
qua-
6p6 VIDAS DE LOS PINTORES, Y
Quadro de la Concepción Purísima en una capilla al lado' de
la Epístola. También es. de su mano otro de los Agravios,
que en la santa imagen .de Ghiisto de la Paciencia extcutaron
aouellos pértidos Judios , por los años de mil seiscientos y
qincuenca , en que le están hiriendo , y azotando con varios
instrumentos, y, está colocado eil inmediato al lado de la
Epístola. Y énsan Bernacdores tambie,n. de su mano jun cjliíf
dro de este .santo en el.riemate de un retablo á los pies de la.
iglesia de s.ucomvento , :jiintamtnte con otros dos pequertos,
qiití están abaxi) en los pedestales. Como también las pechi-,
nas.j^y ínedallas,-. bronceadas; en la iglesiade las monjas de
íS Titó\ftU^ vi ") sa.iii Placido ,-),uíitjoeon la Concepción en la bóveda del pres-,
i\. oWivt» '4>i-;. ..\V,íV\ biferio , y las-^güras de la' bóveda de la capilla del samto.Se-,
' ■'^- pulcro. Yitamlpiejí son, de.sü mano dos quadros , el uiio det
L)espo6orio de ¿anta Catalina al lado de la Epístola; y el-
Qt-vorde sanlgnacio manir al lado del Evangelio en el cruce-
ra) ¡del Noviciado de la .Compañía de Jesús. También es de.
sú mano el quadro del altar mayor del convento del Santo
Ghristo del Pardo , y el del íiltar mayor de la iglesia Parro-.
quial de Vallecas , qne.es del Apóstol san Pedro , quando el
.c,v . Ángel le quitó las prisiones, y le sacó' de la carecí. También
■\<j.^ •■ es de su mano el célebre quadro de santa Leocadia , que está
• en el altar mayor de la iglesia del convento de Capuchinos
, de la ciudad de Toledo , que como entonces trazaban, los.
f ¿di pintores los retablos , habia en ellos pintura; pero como aho-
ra los trazan los ensambladores , todo es madera , sin advertir
los incendios lastimosos que en estos años se han experimen-
tado ; pues una vez prendido el fviego , por desgracia , en una
montaña de madera seca , no hay fuerzas humanas para apa-
garlo : y que las tres Artes juntas dan el cómpkmento\de la
perfección á las obras , como se ve en los retablos antiguos.
Es también de su mano el quadro de Christo crucifica-
do , que está en el salón de Ayuntamiento de esta villa de
'- Madrid ; la traza , y execucion de la arquitectura , y adornos
de la cúpula de san Antonio de los Portugueses. También la
--!::» 3 iViok tíaza , y execucion, junto con Carreño , de la pintura del
■ ochavo de la santa iglesia de Toledo , con otros dos quadros
de la historia de santa Leocadia , que están en la sacristía de
dicha santa iglesia. Son de su mano también las dos historias
, de la Pasión de Christo Señor nuestro , que están en, la capi-
lla del Santo Christo del Colegio Imperial de esta Corte, jun-
to con el san Pedro , y la muger Verónica , de medios cuer-
pos , que están en dos óvalos sobre las puertas. También las
pinturas de los dos colaterales de dicha iglesia , que son de san
Francisco de Borja , y san Luis Gonzaga , con las demás que
están en el recinto de uno y otro retablo , y la principal de
-• ,. san
'.u jAtí.í
■i j IV
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 607
san Francisco Xavier en el. altar mayor. Son también de su Otras muchas obras
mano los dos celebres quadros de la capilla de san Isidro en de Rid en esta Corte.
esta Corte al lado del Evangelio , el uno del milagro del Po-
zo del Santo , y el otro de la Batalla de las Navas de Tolo-
sa, quando san Isidro conduxo por aquellas montarías al Rey
Don Alonso el Octavo , para que lograse la victoria , que
uno y otro quadro son cosa maravillosa; como también otro
del mismo santo , con el milagro referido del niño en el po-
zo , que está en la Parroquial de san Pedro en esta Corte de-
baxo del coro ; y el del Apóstol san Andrés del colateral de
la Epístola en la Parroquial de san Salvador : como también
las pinturas del retablo de nuestra Señora de la Soledad , to-
do en esta Corte ; y la de santa Catalina mártir , junto á la
puerta de las gradas de san Felipe ; y otra de santa Águeda,
en un pilar hacia los pies de la iglesia de la Santísima Trini-
dad. También las tres pinturas que están en la capilla de don
Andrés de la Torre , en el convento de los Angeles , al pie del
retablo del Nacimiento , que son la Adoración de los Santos
Reyes, y la Purihcacion, y el Ecce Homo en la puerta del sa-
grarito ; y asimesmo dos quadros de san Lucas y santa Luda,
que están entre las rejas del coro , á los lados del retablo , Hgu-
ras enteras del natural ; y también la pintura de la Santísima
Trinidad, que está en el remate del retablo ; y otro del mismo
asunto sobre el quadro de la Concepción, también de su ma-
no , que está en el pilar del arco toral de la iglesia de santa
Cruz ; y abaxo tres quadritos, el de en medio el Bautismo
de Christo , y á los lados san Francisco , y santo Domingo.
También es de su mano el quadro de san Francisco de
Borja , que está en el cerramiento del retablo de la Casa Pro-
fesa de la Compañía de Jesús , y fué lo último que acabó.
Hizo también la traza del retablo , y el quadro grande del
martirio de san Ginós de Arles en la Parroquial de esta Cor-
te. Y habiendo muerto; Rici , y pareciendo que estaba algo
confuso dicho quadro , lo retoco Joseph Donoso ; y aunque
lo dispertó alguna cosa , no le adelantó nada , ni fué bien vis-
ta la acción. Es también de su mano un quadro de la Con-
cepción Purísima , que está en la iglesia de las monjas de la
Magdalena de Alcalá de Henares al lado de la Epístola ; co-
mo también lo son otros dos quadros de la vida de santa Te-
resa , qufe están en el crucero de la iglesia del convento de
Carmelitas Descalzas de la villa de Alba de Tormes , cosa
excelente. Y en el claustro de religiosos Gerónimos del
Parral de Segovia un gran quadro del máximo Doctor san
Gerónimo.
Fué nuestro Rici pintor de su Magestad , y Ayuda de la
Furriera desde que pintó lo que diximos en la vida de Ve-
laz-
Monumento céle-
bre de la santa igle-
sia de Toledo.
Discreción de Rici
en un accidente que le
sucedió en Palacio.
Discreción , y pru-
dencia de Rici en otro
caso con el Rey.
Gobernó Rici mu-
cJios años los teatros,
y mutaciones de las
comedias del Retiro.
608 VIDAS DE LOS PINTORES,
lazquez en el salón de los espejos , y fué muy erudito , espe-
cialmente en letras humanas ; y así sus obras , é inventivas
fueron siempre muy bien fundadas en erudición , como lo
manifestó en la traza , idea , y modelo que hizo para el céle-
bre monumento de la santa iglesia de Toledo , muy adorna-
do de misterios alusivos á el intento. Obra portentosa , y de
todas maneras admirable , en que le ayudaron Carreño , Man-
tiiano , y Escalante. También lo manifestó en la traza que
hizo para el techo de la galería de las Damas en este palacio
de Madrid , muy llena de erudición de letras humanas : la
que executó juntamente con Carreño , y Mantuano , aunque
ya se blanqueó. Y en este conocimiento estaba el Señor Car-
los Segundo , y así le estimaba mucho.
Sucedió un dia , que saliendo el Rey para el cancel de
la capilla , y yendo delante el ayuda de Furriera , que lo era
Rici , como es estilo , para abrir las puertas , con el movi-
miento de alguna de ellas, se cayó un quadro, y con el mar-
co le hirió á Rici en la cabeza ; lo qual visto por su Mages-
tad se le puso un pañuelo , y se entraron adentro i toda prisa,
y de orden del Rey , y su barbero de cámara , que acababa
de hacerle la barba , y con los mismos paños ,y palancana
del Rey , le tomó la sangre : y viéndole su Magestad tan se-
teno á Rici , como si le hubiera sucedido una cosa de mucho
gusto, le dixo : que mayor susto habían tenido los demás que
el , según mostraba. Y él respondió : Sí , señor , estoy muy
gozoso de que i mí me haya sucedido , porque no sucediese
á V. Magestad.
Y no era menos prudente que discreto ; pues habiendo
herido un soldado de la guardia á Isidoro Arredondo , discí-
pulo suyo , que después fué pintor del Rey , lamentándose
mucho Rici de este atrevimiento delante del Rey , á cuya
noticia llegó el caso , y preguntándole su Magestad quien ha-
bía sido el agresor para castigarle , respondió Rici , siendo así
que le conocía muy bien , que con la confusión del suceso
no le podria decir á su Magestad quien era.
Tuvo Rici muchos años á su cargo la dirección de los
teatros de mutaciones de las comedias que se hacían entonces
con gran freqüencia .en el Retiro á sus Magestades , en cuyo
tiempo sirvió mucho , y hizo grandes trazas de mutaciones,
porque era grandísimo arquitecto, y perspectivo. Y así execu-
tó también otras muchas para diferentes retablos : y de esto , y
de dibuxos dexó un sin número. Tenia gran facilidad en el
manejo , y decía que tanto importaba saber pintar , como el sa-
ber ganar de comer , porque el pintor largo no pereceria. Y
así lo que una vez intentaba , no lo mudaba , por decir que
seria nunca acabar } y que qualquiera cosa , y en qualquie-
ra
Y, ESCULTORES ESO'AÑOLES. 609
ra positura , se puede hacx^r bien , no habiendo reparo 'subsi^
taacial. •-'■; •::;_^
L kimamente le mandó su Magostad fuese á el -Escorial
para la dirección de aquella capilla de las Santas Formas,
que fué traza suya , y puuar el quadro , que decimos en Ja
vida de Claudio , quedo bosquejado , y allí le dio el mal de
la muerte , y quedo ent(.rrado en aquel santo monasterio por
el año de mil seiscientos y ochenta y quatro , y á los setenta
y siete de su edad con poca diferencia.
CLXIX.
Muerte de Rici en
el Escorial ano de
16S4.
ALONSO DEL BARCO., PINTOR PAISISTA.
■A,
.lonso del Barco , natural , y vecino de esta villa de
JMadrid , fué paisista excelente ; tuvo sus principios con Jo-
«cph Antolinez ; y viendo lo poco que adelantaba en las fi-
guras, se aplico á los paises , que los hacia muy bien su maes-
-Cfo , y aprovecho en ellos de suerte Alonso , que liego á ha-
berlos con superior excelencia , y manejo y piies sin ver cosa
alguna , \o\ hacia de práctica con tal variedad , y herrrrosura,
■que causaba admiración ; y de su mano hay muchísimos, así
eri conventos , como en casas particulares. ■ ■ jfi u¿
Fué casado , y habiendo muerto su muger-, se vistió de
Eclesiástico , con ánimo de ordenarse ; y ya por falta de con-
grua, ya por incapacidad natural , de que tenia algün trabajo,
no lo pudo conseguir. Y fatigado de flatos , que continua-
mente le molestaban , y de que siempre se andaba quexando,
jüurió en esta-Corte por los años de mil seisciejitos y ochen-
ta y cinco , á los quar>.nta de su edad , con poca diferencia^
y está enterrado en la l^arroquial de Santa Ciuz. Y he teni-
do noticia cierta que obtuvo, no sé porqué medios, un Ca-
nonicato de la 'saíi'ta iglesia de Covarrubias ; en el Obispado
■de Burgos ; pero'- murió pocQ después , sin poder c¿)tenel:
x)idene$ mayores. I ■'-'--''" *j-'-ii-Q .d ¿j>
.0) Si:a r;;j - . . ' .uc ¿oL
osiri 9np ^i^raliq OÍ rh.QJ^^^^ i oniv !
grrrp , f.iii.q--H tíb X'J>H. , c Jig -nsmij'-i aui sb OJDsup b 9uli
-;h n. IGNACIO DÉ IRIARTÉ, PINTORl'y? ¿v.?
Ignacio de Iríartc, pintor éélebre en países», fué natural de
ÍVizcaya , y tan aplicado á éste linage de pintura , que llegó ü
.ser en Sevilla'] á"- voto de tódos los de áu tiempo , 'ci úqicoeh
•el manejo , y buéh gusto <le ,lOs paises ; y- tanto ,-' que 'Muri-
illodixo , que IgAaeio hada- los pai«cs por inipitacioñ 'divina,
'/.Tom.IIl. Hlihh que
Fué natural de
Madrid , y discípulo
de Antolinez.
Se aplica d los pai-
ses , y los hizo eon
excelencia.
Sus obras.
Enviudó, y trató
de ordenarse.
Su muerte año di
16S5.
jFue natural de
Vizcaya.
Fué célebre en los
paises.
Dicho de Murillo.
lio
VIDAS DE LOS PINTORETS,
Su muerte año de
1685. i*vr"\;'.
que de otro modo parecía imposible hacer lo que hacia , se-
gún los varios conceptos , y caprichos que se le ofrecian en I4
execucion de ellos , de que hay gran número en Sevilla , es-
pecialmente en casas particulares , con grande estimación»
Murió en dicha ciudad por el año de mil seiscientos y ochen^
ta y cinco , y á poco mas de los cincuenta de su edad.
CLXXI.
DON FRANCISCO DE HERRERA EL MÓzá,
Arquitecto ,jy Pintor de su Ala gestad.
Fué natural de
Sevilla , y discipilo
de su Padre.
Pasó d Roma.
. <,o\ \
j I^uwbre señalado
que tuvo en Roma.
T^ohió muy ade-
lantado d Sevilla.
D<
iW C!«Sk í^-^'.vs;??
•t-
Sus obras en dicha
Ciudad.
Hizo muy buenos
retratos.
Vino d Madrid.
Sus obras.
Jactancia, de Her-
^on FrañtlsCó de Herrer^ ,^¿ Mozo jTiijo'Jdet qiié dixig-
mos de este mismo nombre , á quien llamaron el Viejo , fué
natural de Sevilla , y discípulo de su padre , á quien imito en
sus principios eOn gran propiedad. Y hallándose ya muy ade-
lantado , pasó á Roma , donde estudió con grande aplicación,
así en las Academias , como en las célebres estatuas , y obras
eminentes de aquella ciudad , con que se hizo , no solo gra.a
Pintor, sino consumado arquitecto, y perspectivoj y habién-
dose aplicado á pintar bodegoncillos , en que tenia gran ger
nio ,.y especialmente con algunos pescados hechos por el na-
tural, para hacerse por este camino mas señalado , y socorrer
su necesidad en el desamparo de aquella Corte. Llegó á tan
superior excelencia! en estas travesuras , que mereció en Ro-
xna ser conocido con el nombre de ;7 Spagnolo de gli pexe:
por cuyo medio logró , no solo la fama , sino la utilidad. -
Yolvió á Sevilla su patria donde hizo algunas pinturas
fon universal aprobación , y admiración , especialmente la
jdel quadro de san Francisco de Asís , que. está en la fachada
de la sala capitular de la Cofradía del Santísimo Sacramento,
del sagrario de aquella santa iglesia , que es 'una admirable
pintura , y bien estraña en lo caprichoso de luces, y sombras,
fcn que fué singularísimo. Hizo también algunos retratos con
singular grandeza, y primor; y especialmente el de un Fran-
cés en trage de cazador , cargando la escop^a.^; que aseguran
los que lo han visto que es un milagro.
Después vino á esta Corte ,"donde lo primero que hizo
fue el quadro de san Hermenegildo , Rey de España , que
está colocado en él altar mayor déla ¡glestálde losrCarmeli-
tas Descalzos. Y era tan vano nuestro Herrera , que se de"^ó
decir, que aqu?l quadro se había de poner coi> fiarineS'y tim-
jbales.iCosa que bastó á concillarle muchos .^mplos , pero él
ítenia para todos, porque era de genio muy ardiente, y. voraz.
-iiüi^intó también en este tiempo la bóveda , qye está sobre
el coro de san Felipe el Real, de esta Corte, cosa cierto en
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 6n
extremo caprichosa , y rara , en que se descubre la inquietud,
y travesura de aquel genio , aunque maltratada del incendio
lastimoso del año pasado de 718. fué preciso retocarla de
otras manos , aunque por su propio borroncillo.
Consiguió en este tiempo el pintar la cúpula de la capilla
de nuestra Señora de Atocha del convento de este nombre
del Sagrado Orden de Predicadores ; porque tratándose de
esto , y discurriendo el Señor Felipe Quarto con don Sebas-.
tian de Herrera , quien la pintaria , le dixo el Rey á don Se-'
hastian : me han dicho que hay un pintor de vuestro Apelli-
do , que tiene habilidad para esto. A que él respondió , si Se-
ñor , lo hará muy bien. Y en esta conformidad , fué elegido
para dicha obra , la qual executó con estremado primor , pin-
tando en ella la Asunción de nuestra Señora , con el Apos-
tolado en la varandilla , que ringe sobre el anillo de la corni-
sa , recibida sobre muy galante arquitectura de colunas salo-
mónicas ; y en el presbiterio , y pechinas diferentes medallas,
y adornos de estuque , con estremado gusto , y capricho;
que auixque algo de esto se inmutó del anillo abaxo, quando
lo prosiguió Lucas Jordán de orden del Rey, todavia quedó
lo bastante para descubrir el capricho de la primera invención. <
De aquí resultó el hacerle ei Rey su pintor , £omo des-
pués el Señor Carlos Segundo le hjzo Maestro mayor , por
muerte de don Sebastian de Herrera. Y en este tiempo exe-
cutó aquel célebre quadro de san \"icente Ferrer predicando,
que esta en Ja iglesia del hospital de Aragón de esta Corte,
al lado de la Epístola. Y otra pintura de la Oración del
Huerto, que está por remate del retablo del Santo Christo de.
las Lluvias en la Parroquial de san Pedro. Y' también pintó
la capilla del Sagrario , sita al lado del Evangelio en la igle-
sia del Noviciado de la Compañía de Jesús de esta Corte. Y
últimamente los sagrados Doctores,. y otras pinturas, que
están en la bóveda , y arcos torales de la iglesia de los Agusr-
tinos Recoletos de esta \'illa} y el Triunfo de la Crnz , en el
cerramiento de la bóveda de la capilla de nuestra Señora de
ios Siete Dolores , sita en el Colegio de Santo Tomás ; y ei
Salvador de la puerta del sagrario , con los dos quadros gran--
des de la Pasión de Christo Señor nuestro , que esfan á los
lados ; que aunque Francisco Ignacio los adelantó por los
mismos borroncillos de Herrera , él los acabó , y golpeó á su
modo en toda forma , como se ve i donde también tiene un
peregrino quadro del Sueño de san Joseph , en la capilla in-í
mediata, que es la de este santo Patriarca , en ei remate del
retablo , que aseguro es de lo mas regalado , y de buen gusto
que he visto suyo i como también otros dos quadritos de los
dos san AjQtonios^ cosa excelente , en una capillita obscura,
Tom. IIL Hhhh 2 que
I'intó la cújmla
de nuestra seimu dt
Atocha.
Hízole el Rey su
j.nntor , y después fus
Maestro mayor.
Obras señaladas
suyas en esta Corte.
6l3
VIDAS DE LOS PINTORES.
Raro lance que tu-
10 Herrera con el Se-
ñor Conde-Du^ue.
Sátira que sobre es-
te casoj}intó Jrierrera.
que está en la iglesia del Colegio Imperial , entre las dos ca-
pillas del Santo Christo , y Jesús , María , y es del Patriarca
san Joseph. Y últimamente , el quadro de la Concepción
Purísima, que está en el convento de Religiosas de nuestra
Señora de Constantinopla , sobre la capilla del Santo Christo
junto á la puerta principal de dicha iglesia. \ últimamente,
no merecen pasarse en silencio las preciosas pinturas de un re-
tablo, que está junto al coro del convento de Religiosas de
Corpus Chrisfi en esta Corte , que son san Joseph con el
Niño Jesús , mi Señora santa Ana dando lección á la Virgen,
san Agusrin con el Niño , quando le desengañó del misterio
de la Santísima Trinidad , san Martin partiendo la capa con
el Pobre , y el Salvador del mundo en la puertecita del sa-
grario , todas cosa peregrina; como lo es también un borron-
cillo de la Cena de Christo Señor nuestro , que está en la sa-
cristía de san Justo. Hay un quadro de Jesús Nazareno caí-
do con la Cruz acuestas , y ayudándole el dichoso Cirineo,
que está en casa de un aficionado , tan superiormente condu-
cido , y observado de luz , que parece de Ticiano. Y en fin
llegó á merecer nuestro Herrera que el Señor Almirante pa-
dre colocase una pintura suya, que fué la del Samaritano, en
la sala , que tenia destinada para pinturas de los eminentes
españoles.
Tuvo singularísima habilidad nuestro Herrera , como se
dixo , para bodegoncillos , de que he visto algunos peregri-
nos j pero mucho mas en las flores , que las hizo con tal fres-
cura , travesura , y ligereza , que parece que si se soplan , se
han de mover. Especialmente hizo un quadro de cosa de dos
varas de alto con una custodia , grandemente puesta en pers-
pectiva , y unos chicuelos , con un festón de flores , como
que la quieren adornar , que es un milagro. Hoy para esta
preciosa alhaja en poder de los herederos de don Antonio de
Soto-mayor , íntimo amigo de Herrera : como también el
mono célebre que hizo con ocasión de haberle mandado el
Señor Conde-Duque de Olivares que fuese á ver las pinturas
que había eu cierta almoneda, y eligiese para su Excelencia
las mejores , y se las dexase señaladas. Hízolo así Herrera;
pero habiendo ido á verlas el Conde-Duque , las despreció
todas, ó las mas, y eligió otras de muy inferior calidad, abo-
minando el mal gusto , y elección de Herrera : el quai abra-
sado de este vexamen , pintó la sátira de un mono , que ha-
llándose en un vergel de flores , y junto á él unas rosas muy
bellas , eligió un alcarcil de jumento, con el qual estaba muy
gozoso. Hízolo con ánimo de presentárselo á dicho Señor;
pero el don Antonio de Soto-Mayor , su amigo , que era
mas prudente , le represento las malas conseqüencias que de
ahí
<
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 613
ahí se podían seguir , y lo eligió para sí regalándole con co-
sa equivalente. - .•
Tal era su genio de satírico y y diabólico ! Y así era me-'
nester mucho cuidado para tratar con él , porque de todo se'
escocia , y siempre hablaba satirizando , y con misterio , re-
celándose de los demás , y juzgando que Ic trataban con do-
blez , y con disimulada intención i y así en Atocha puso en
ios pendientes de estuco un lagarto mordiendo el rótulo,
donde está su nombre , y un chicuelo riyendosc , y haciendo
higas. En el quadro de san Vicente del hospital de Aragón
puso un perro royendo una quixada de asno , y otro mucha-
cho haciendo la higa. En otras partes un ratón royendo el
papelillo donde está su nombre : y es el caso , que él sabia
por su mordacidad que no merecía le hiciesen merced algu-
na , y así se curaba en salud.
Tuvo muchos cuentos con Carreíío , y especialmente por
haberle el Señor Carlos Segundo encomendadoá este la di-
rección de la célebre estatua del san Lorenzo de plata que se
colocó en la iglesia de este santo en el Escorial', en la capilla
de las Reliquias del colateral de la Epístola , en que intervi-
no también don Francisco Filipin , hombre de agudo inge-
nio , reloxero de su Magestad , y su ayuda de la Furriera,
que mui^ siendo aposentador de la Reyna ,;ó ya fuese esto
por especial inclinación que el Rey tuviese á estos sugetos, ó
por hallarse Herrera > al tiempo que se trató la -erección de
esta tígura , en Zaragoza para la traza, y disposición de aquel
sagrado templo , que hoy se está concluyeiído* Pero habiendo
venido, y sabiendo lo que pasaba en este particular , y creyen-
do que por Maestro mayor , y pintor del Rey , debiera to-
carle esta incumbencia á su regaiía , los abrasaba á los dos ca-
da dia con papelones satíricos , á que nunca respondía Catre-
ño , ni hacia caso, diciendo con su acostumbrada paz ; y
prudencia , que no podía ^reer de su compañero semejantes
cosas : que sin duda , alguno que le quería mal , le levantaba-
aquellos testimonios , introduciendo eñ su^ nombre aquellos
papeles.
Especialmente uno que se halló estando yo en el obrador
de palacio , lo qual sentí mucho , porque á no estar yo tan
bien opinado coit Carreño , pudiera presumir que lo había de-
xado caer , y el título era de Turiiio ramplón de Piquinéíif^
n^ozo de trabajo , q^ie suponía ser criado de Herrera , y que
hablaba con otro paisano suyo , apasionado de Carreño ; alu-
diendo á este en lo de Tiiribio por lo asturiariei^y/ en lo ram-
plón por no ser de tan pulidos píes como- Herrera presumía;
y en lo de Piíjiiindi aludiendo áiv7//7/>?/, que era Italiano» Y
en este tal papel le- iba buscando la vida á cada uno , y sus prin-
ci-
Genio satírico de
Herrera.
Cuentos que tuvo
Herrera con Carre-
ña.
Mi
Estatua de san Lo-
renzo de plata para
el Escorial.
Prudencia de Car-
reño.
Papel satírico de
Herrera con Carre-
ño , y Filipin.
Arrogancias de
Herrera.
"Modestia ¿tfecta-
da de Herrera.
Chistes de Herre-
ra.
Muerte de Herre-
ra año de 16S5.
, j:,"íí\t.
■ Fué Herrera gran-
dísimo arquiteito.
614 VIDAS DE LOS PINTORES,
cipios , y flaquezas ; y últimamente concluía diciendo : que su
amo con los ojos vendados le enseñaria á pintar á él , y á to-
dos quantos habia en España y fuera de ella ; y que si esto no
bastase , que á leñazos , por vida del jijo de &c. tan atroz era,
y tan voraz como todo esto. Confieso que yo entonces con
mis pocos años , y por subsanar el escrúpulo que pudiese ha-
ber , le ofrecí á Carreño responder á este papel ; pero su mu-
cha modestia , y prudencia no me lo consintió , da'ndome en
todo buen exemplo , quanto escandalizándome lo espinoso
de aquel natural de Herrera ; por cuya causa , yo , aunque
paisano,, nunca le comuniqué.
, La lástima fué , prescindiendo de su natural , que pintó
pocas cosas , porque la ocupación de Maestro mayor , con el
üazar , y asistir diferentes obras reales y particulares , junto
con el servir la plaza de la Furriera , le tiranizaba el tiempo
que habia de menester para la Pintura , de la qual solia decir
alguna vez , afectando modestia : El diablo tiene esta Pin-
tura en el ctier_po\ Porque si he querido ser geómetra, lo
he conseguido ; si arithmético también ; si arquitecto lo
mismo : y en este diablo de la Pintura , con tanto como me
he desvelado en ella , voto d N. que aun no sé dibuxar un ojo.
Solían preguntarle algunos amigos si tenia mucho que
pintar I Y él respondía , quando estaba de humor ,^ahí me
entretengo en pintar algunas corozas , para que quando vayan
los amigos , se las prueben , y cada uno se lleve la que le vi-
niere mejor. Pasó un día por su puerta don Francisco Pérez,
de quien haremos mención , que habia sido su compañero en
Roma , violo en su zaguán con una jaquetilla blanca , y un
virrete colorado , que era verano , y como era andaluz , y
tenia el pelillo amoriscado , díxole Pérez á otro amigo que
iba con él : mira que arráez de galera ! Y respondióle él tan
aprisa : y tú pareces forzado de la chusma. Y era tiesta oír i
los dos , porque no se quedaban á deber nada } y cada uüo-
en el genio era peor que el otro. up : ¿/i¿uJ
Murió en fin por el raes de Junio de 1685. años , á los
sesenta y tres de su edad , con gran sentimiento de toda la
Corte , y especialmente dé los artífices , que todos le amaban
por su grande ingenio , y habilidad. Hallóse Carreño en su
entierro en la Parroquial de san Pedro, y le dixo á un su
amigo : esto no es mas que llevarnos un poco de delante-
ra j y así fué , pues él murió á tres de Octubre de aquel mis-
mo año. ; .. ' '■
Fué grandísimo arquitecto, y así hizo repetidas trazas
para retablos , y otras obras de arquitectura , que hoy las esti-
rnan los artífices cada una como una joya. Y era de tan agu-
do., y viva?-, ingenio , que en algunas cosas que disputaba
-ij con
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 615
con hombres doctos , sin haber él estudiado , los hacia titu-
bear. Y demás de esto fué muy guapo , bizarro , y galante.
CLXXII.
DON JUAN CARREÑO , PINTOR DE
D
Cámara del Señor Carlos Segundo.
'on Juan Carreño de Mirtnda , vecino de esta villa de
Madrid , y natural de la de Aviles , en el Principado de As-
turias, nació año de 1614. á 25. de Marzo : fué hijo de Juan
Carreño de Miranda , y de su muger doña Catalina Fernan-
dez Bermudez , naturales del Concejo de Carreño en dicho
Principado ; y nieto de Alvaro Melendez de Prendes Carre-
ño, y de su consorte doña Lucía de Miranda : y por parte
de madre , nieto de Albar Fernandez Bermudez , y de doña
Alaría de la Pola Quiros y Valdés , su legítima muger ; to-
dos nobles Hijosdalgo , descendientes de las ilustres , y anti-
guas familias de las Asturias de Oviedo , como consta por
papeles auténticos que vi en poder de dicho don Juan Carre-
ño , cuyo, padre fué Alcalde de los Hijosdalgo en la villa de
Aviles , de doi^e vino á esta Corte en seguimiento de algu-
nos pleitos , ya viudo , con su hijo de etiad de once años ; el
qual , siendo de vivo ingenio , y naturalmente inclinado á la
Pintura , contra la voluntad de su padre , quiso aprender el
Arte , y se fué á la escuela de Pedro de las Cuevas , donde
acudían hijos de padres muy honrados , debaxo ck cuya edu-
cación aprendió á dibuxar, y continuó en el colorido con Bar-
tolomé Román : y prosiguiendo en sus estudios, quando llegó
á edad de veinte años, dio muestras en las Academias de esta
Corte de su habilidad , y aprovechamiento, de que dan testi-
monio algunas pinturas de este tiempo, que tiene en el claustro
de doña María de Aragón , y en el del convento del Rosario.
Fuese haciendo lugar , y ganando opinión ; y al paso que
iban saliendo á luz sus obras de Pintura , crecían los aplau-
sos , con los quales animado", se igualó con su grande aplica-
cacion , y desvelo , con los mayores artífices de su tiempo,
como lo están publicando las muchas , y famosas obras que
hay dentro , y fuera de Madrid , de su excelente pincel.
A el olio hizo obras maravillosas : la santa María Mag-
dalena penitente en el desierto , que está en un altar co-
lateral del convento de las Recogidas , en un lienzo de tres
■varas castellanas de alto , y dos de ancho , es de su excelente
Jnano ; y otra también que hizo para el Señor Almirante de
:Castilia , para la sala de los eminente españoles , nada infe-
'arior i la antecedente .j nc.i
Buenas jpreudas ue
üsrrera.
Fue natural de
Aviles , y vecino de
Madrid.
Nacimiento , y no-
bleza de Carreño,
Vino Carreño á
Madrid de edad de
once años con su Pa-
dre.
Comenzó d dibuxar
en casa de Pedro de
las Cuevas.
Prosiguió en el co-
lorido en casa de Bar'
tolomé Román.
Obras excelentes de
Carreño.
Fué electo Carreño
Alcalde de Hijosdal-
go de la villa de Avi-
les.
Fué también Fiel
de Madrid for el Es-
tado Noble.
Comienza Carreiío
d servir al Rey en la
Pintura , de que le
resultó ser Pintor de
su Magestad.
Pintura cic la cíi-
pida de san Antonio
de los Portugueses , y
otras obras de Carre-
ik. ■
•A. - ..
*%».
■ih •(.•»íiv-;
6i6 VIDAS DE LOS PINTORES,'
Fué electo Alcalde de Hijosdalgo de la villa de AviiJsi
de donde era natural , el año de 1657 ■, y en el de 1658. sa-
lid por Fiel de esta viUa de Madrid por el estado Noble. Y
viéndole un día don Diego Velazqüez en esta ocupación,
compadecido de que emplease el tiempo en cosa que no fue-
se de la Pintura, le dixo le habia menester para el servicio de
su Magestad- en la pintura que se trataba de hacer en el salón
grande de los espejos en este palacio de Madrid , donde exe-
cuto al fresco la fragua de Vulcano , quando hizo aquella
hermosa estatua, que- le mandó Júpiter, i quien se la está
mostrando ; y también los Desposorios de Pandora , que este
fué su nombre , con Epimeteo , que por haberle sobrevenido
ú. Carreño una grave enfermedad , lo acabó Rici ; y después
■de algunos años , habiéndose ofrecido reparar en el techo al-
gunos daños que causó una grande lluvia , para lo qual se hi-
cieron andamios , volvió Carreño á pintar toda esta historia
al olio , con singular belleza , y magisterio ; pero desde aque-
lla primera entrada le hizo el Rey merced de su pintor.
■ A esto se siguió la pintura al fresco , que executó en com-
pañía de Rici , en la cúpula de san Antonio de los Portu-
gueses , donde hizo toda la historia de la bóveda , y las liga-
ras del recinto , cosa superior. También la ciipula del ocha-
vo , y camarin de nuestra Señora del Sagrajio en la santa
iglesia de Toledo , y el célebre monumento que pintaron los
dos en dicha santa iglesia. Es también de su mano un san Se*
hastian , que está en la capilla de don Sebastian de Agramon
en el convento de Religiosas Bernardas de las Vallecas de es-
ta Corte , y un quadrito de Concepción , qíie está en el re^»
mate del retablo. También es obra suya una pintura de Je--
sus , María , y Joseph , que está en la iglesia del convento de
Monges Benitos , Advocación de san Martin , en un altar co*-
lateral de la capilla del Santo Christo : este lieazo es de tres
varas y media de alto en medio punto; y el colorido es muy
celebrado de todos los pintores , por ser cosa superior. Son
también de su mano , aunque mas á los principios , los dos
quadros de los colaterales de la iglesia del Caballero de Gra+
cia , que son de san Francisco , y san Antonio predicando^
uno a las aves , y otro á los peces. También es de su manp
un quadrito de san Hermenegildo , que está en la iglesia dé
san Ildefonso junto á la sacristía. Pintó también un san An-
tonio de Padua para la capilla que tiene en el convento de
las Capuchinas de esta Corte don Miguel de Salamanca,
Consejero que fué de la Real Hacienda ; y en k misma igle-
sia , junto á la puerta , á la derecha , hay otra pintura del
Santísimo Christo de los Dolores de su mano. Y también uh
quadro bellísimo de la Concepción de nuestra Señora , que ;
es-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 617
está en el costado de la iglesia Parroquial de san Ginés , al
lado de la Epístola , junto a la capilla de san Gerónimo , co-
sa superior; como también lo. es otro de Jesús Nazareno^
que está á un lado de la iglesia de la Magdalena , convento
de religiosas- en Alcalá de Henares , cosa ternísima : y asir-
mesmo tiene en las Carmelitas Descalzas de dicha ciudad un
célebre quadro del martirio del apóstol san Andrés , con el
qual sucedió un gran cuento, y fué: que á un pintor de muy.
eofta habilidad de aquella eia , llamado Gregorio Utande, le
mandaron hacer aquel quadro : hízolo , como supo , y pidió
por él cien ducados ; pareció demasiado precio á los dueños
de la obra ; y después de vados debates , se convino Utande
en traerlo á Madrid, y que ellos nombrasen quien lo tasara.
Convenidos en esto , vino á Madrid á toda prisa nuestro Gre-
gorio con su lienzo , y una cantarilla de miel , la qual entre-
gó á Carreño para paladearle , pidiéndole que se sirviese de
retocarle aquel quadro , sin manifestarle el motivo. Carreño,
con su gran bondad , y honrado genio, lo hizo tan bien,
que todo el quadro lo revolvió de arriba abaxo , porque otro
retoque no tenia. En esto nombraron los dueños por tasado-
res á Carreño , y á don Sebastian de Herrera. Carreño , que
no se podia descubrir , calló; y llegando el caso, dixo que él
no podia tasar aquel quadro , porque el que lo habia hecho
era muy íntimo amigo suyo, y no quería parecer apasiona-
do j y así se conformaría con lo que dixese su compañero.
Herrera , que conoció la casta , y supo el cuento , tasólo en
docientos ducados ; los quales , ó poco menos , le dieron por
el quadro al buen Utande ; pero á los rasadores solo les dio
las gracias de palabra , sin que al pobre Carreño que lo habia
trabajado le valiese mas que la dichosa cantatilla de miel : del
qual supe yo todo este cuento á la letra , que lo contaba con
mil gracias ; y es tan notorio en Alcalá , que todos los del
Arte , y aiícionados le llaman á aquella pintura : el quadro
de la cantarilla de miel. ,
También es obra suya la pintura del retablo principal de
san Luis Obispo , del convento de Descalzos Franciscos dfe
la villa de Paracuellos , del tamaño del natural : tiene tres va-
ras y media de alto , y lo son también los dos quadritos de
san Antonio , y san Pasqual Baylon del remate de los cola-
terales. Son de su mano también los dos eminentes quadros
de los colaterales de la Parroquial de san Juan de esta Cortea
el uno del Bautismo de Chrísto Señor nuestro por san Juan;
y elótro de la cabeza del Bautista , presentada por Herodía's
jen la mesa de Herodes. También lo son otros dos de la célebre
capilla de san Isidro Labrador,,. que están al lado de la Epíá-
tola; el uno del milagro que este Santo obró con su Amo
Tom, III. liü Ivan
Célebre caso del
quadro del martirio
de san Andrés , que
esta en Alcalá de ¿te-
nares de mano de Lar'
reno.
Discreta astucia
de Carreño.
Otras obras de
Carreño.
6i8 VIDAS DE LOS PINTORES,
Ivan de Vargas en aquellos cerros de Manzanares , quando le-
pidió agua , é hizo brotar aquella milagrosa fuente , que hoy
permanece en gran beneficio de los devotos que acuden á
usar de sus raudales para medicina de muchas dolencias. Y el
Gtro , quando habiéndole manifestado el cuerpo del santo al
Rey Don Alonso el Octavo , conoció ser aquel el Pastor que
le habia guiado por las montañas de las Navas de Tolosa pa-
ra el logro de aquella gran victoria ; á cuya vista enmudece
toda alabanza , acogiéndose á la admiración. También es d©
su mano el quadro de mi Señora santa Ana , que está en el
remate del retablo principal de las Carmelitas Descalzas de
esta Corte ; y asimesmo el de la Calle de la Amargura , co-
pia del de Rafael , que está en palacio , y la copia en di--
cho retablo. oD
Otras pinturas su- Son también de su mano otras pinturas de la vida de
yas en Ssgovia. Christo Señor nuestro , que están en el convento de Capu-
chinos de Segovia , en la capilla de don Antonio Ruiz de
Contreras. Y en el convento de Predicadores , en la ante-ca-»
pilla de la gruta del glorioso Patriarca Santo Domingo en di-
cha ciudad , sobre las puertas colaterales del retablo , están
dos quadros suyos , el uño de santo Domingo con la Virgen
del Rosario , y el otro de santo Tomás , quando se le apare-
cieron san Pedro , y san Pablo , á explicarle aquel lugar de
Isaias. También hizo el célebre quadro para el convento de
Trinitarios de la ciudad de Pamplona del Instituto misterio-
so de esta Religión Sagrada , donde se apuran todos los pri-
mores del Arte ; pues aun el borroncillo , que hoy está en
poder de un discípulo suyo , es una admiración , en que es de
notar , que quando los religiosos vieron el quadro de cerca,
lo abominaron de suerte , que no lo querian recibir ; y sino
hubiera sido por la aprobación de Vicente Berdusan , pintor
de crédito en aquella tierra , no lo hubieran admitido. O que
desgraciados son los primores del arte en algunas comuni-
dades ! Qiii habet aiires aiidkndi , midiat !
' Hizo también las pinturas para la capilla de san Pasqual
Baylon en la iglesia de san Gil de esta Corte ; y otro quadro
grande de san Buenaventura , para otro convento de la Or-
den 5 un san Miguel Arcángel en un quadro de á vara , que
tenia en grande estimación el Conde de Peñaranda don Gas-
Otras obras dife- p^r de Bracamonte ; y una santa Isabel Reyna de Portu-
rentes de Carreña. gal , que está en Peñaranda , donde tiene su entierro el Con-
.. % de; y dos quadros, que hoy están en la ante- sacristía de
la capilla de la Venerable Orden Tercera de esta Corte,
el uno de la Encarnación del Hijo de Dios , y el otro del
Desposorio de santa Catalina , cosa superior. También lo es
i otro quadro de nuestra Señora del Carmen , con la turba de
i los
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 61
los fieles debaxo de su manto , que está en la Parroquial de
la Almeida, lugar del partido de Sayago. Hizo también una
Asunción de nuestra Seiíora para el retablo del altar mayor
de la iglesia Parroquial de Alcorcon , villa que está dos le-
guas de esta Corte 5 el lienzo es de quatro varas en alto , y en
él están también los doce Apostóles , de la estatura del natu-
ral , admirándose de la maravillosa Asunción de la Reyna
de los Angeles al cielo. Otro del mismo asunto está en la
Iglesia Parroquial de la villa de Orgaz , cinco leguas de To-
ledo , con otra pintura de la incredulidad de santo Tomé,
que uno y otro dic^n ser de su mano.
Pintó en el Colegio de Atocha , convento de religiosos
Dominicos de esta villa de Madrid , en el techo de la iglesia
un quadro del sueño del Papa Honorio Tercero , quando se
trataba de la confirmación de la regla del glorioso patriarca
santo Domingo de Guzman , y el glorioso, y seráfico padre
san Francisco de Asis , cayéndose el templo de san Juan de
Letran , y teniéndole estos dos bienaventurados Patriarcas.
Es obra de gran perspectiva , y en mi opinión , una de las
mejores que este artífice hizo ; por la qual dixo Miguel Co-
lona , preguntándole el Rey nuestro Setíor Felipe Quarto,
que quien era en su concepto el mejor pintor de la Corte:
Que quelque aveba fatto la testa de la Domenica , porque
á la verdad la cabeza del Pontífice es un pasmo , y por ella
definió toda la Pintura , según el estilo de Italia , que dicen:
Fa una buona testa , e vístela de un costalo. Pintó también
al fresco en compañía de Rici gran parte del camarín de
nuestra Stñora de Atocha.
\ últimamente le hizo el Señor Carlos Segundo su pin-
tcw de Cámara , y Ayuda de Aposentador , por muerte de
don Sebastian de Herrera, en cuyo empleo grangeó en extre-
mo la gracia de su Alagestad , y tanto , que en la menor
edad, retratándole en p, esencia de la Reyna nuestra Señora
su madre, dbco su Magestad como había conocido diferen-
tes pintores de Cámara , y á Velazquez que había sido del
hábito de Santiago , y entonces dixo el Rey : y tú , Carre-
ño , de qué hábito eres ) \ él respondió : yo , Señor , no ten-
go mas hábito que el ser criado de vuestra Magestad ; pues
por qué no te le pones ? replicó el Rey , con la sencillez de
aquella edad , y dixo el Almirante padre , que estaba presen-
te : ya se le pondrá , Señor j y pareciendole á el Almirante
que esta era merced redonda , le envió á Carreño una venera
muy rica de su hábito, que era de Santiago , diciendo , que
ya que se había de poner el hábito , por la merced que su
Magestad le habia hecho , que se holgaría fuese del suyo : á
que respondió Carreño , después de estimar la honra que le
Tom, III. liíí 5 ha-
Célebre quadro de
Carrnio en el Colegio
de Atocha.
Lo que sintió Cola-
na de la habilidad de
Carreño.
Merced de namto,
que hizo el Rey d Car-
reno.
Envíale á Carreño
el Almirante una ve-
nera de su hábito pa-
ra quando se lojyonga.
620 VIDAS DE LOS PINTORES,'
hacia el Almirante , que él no habia menester mas hábito
que la honra de criado de su Magestad ; y instado de algunos
amigos , dicicndole que siquiera por dar ese honor á la Pin-
tura se lo pusiese , respondía : Que la Pintura no necesitaba,
cíe que nadie la diese honores , que ella era capaz de darlos
Modestia grande d todo el mundo , no lo entienden todos así , y de aquí no ha-
de Carreña. bia quien le sacase : tan modesto , y humilde era su natural.
Exerció con grande aprobación la plaza de pintor de Cá-
mara : hizo muchos , y excelentes retratos así de sus Mages-
tades , como del señor Don Juan de Austria ; de don Fer-
nando Valenzuela ; del señor Patriarca l^navides; del señor
Cardenal Nuncio don Sabo Milini , y del Moscovita em-
baxador, que estuvo aquí por el año de 1682 , que hoy está
colocado en el palacio de la Zarzuela , y de otros personages;
Retratos maravi- como también de algunas sabandijas de palacio, que están en
liosos .me hizo Car- \^ galería del cierzo del quarto del Rey ; y la monstrua , que
reno. traxeron por el año de 80. que por ser gruesísima , y peque-
ña , hizo de ella un Dios Baco , de que se sacaron muchas
copias que él retocó. Y líltimamcnte hizo aquel célebre retra-
to armado del Señor Carlos Segundo , para enviarla Francia,
quando se trató el primer casamiento de su Magestad con la
Serenísima Reyna Doña María Luisa de Orleans. Y todos
tan parecidos , que era una maravilla ademas de aquel sobe-
rano gusto que le dio el cielo , en una tinta entre Ticiano, y
Vandic , que igualándose á los dos , era superior á cada uno;
Fué muy corregí- y al mismo tiempo tan modesto, é ingenuo, que de qual-
bk ,) modesto. quiera admitía la corrección , y enmendaba lo que le adver-
tían ; de suerte , que ya era nimio en esto : pues á veces bor-
raba cosas que era lástima , no contentándose con enmendar,
sino con borrar : y en prueba de su gran modestia , me hallé
yo un dia con nuestro Carreño en casa de don Pedro de Ar-
Pintura muy in- ce , Regidor que fué de esta villa de Madrid , donde vimos
digna de los princi- entre ocias cosas una copia muy indigna del célebre quadro
fios de Larreno. de la santa Margarita de mano de Ticiano , que está en Pa-
lacio; y abominándola mucho los que la veíamos, dixo Car-
reño : pues para que ninguno desconfíe de aprovechar , sepan
Ustedes que ese quadro es de mi mano en mis principios.
Tanta era su ingenuidad , y modestia!
Dexo bosquexado aquel célebre quadro del santo Rey
Don Fernando , que acabó Jordán para la capilla de las once
mil Vírgenes en la iglesia del Escorial. Imágenes de Con-
cepción hizo maravillosas , y otros quadros de diferentes his-
torias , y especialmente uno que yo he visto del martirio de
san Bartolomé , cosa de superior gusto. Y de la misma suer-
te que era amable , y dulce su pint»ra , lo era también su
genio , y su trato apacible , prudente , y enemigo de discor-
dias.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
»3r
días. Bien lo manifestó en los tropiezos que tuvo con don
Francisco de Herrera sobre la erección de la estatua de san
Lorenzo de plata para el Escorial , que de orden del Rey es-
tuvo á la dirección de Carreño , de que hacemos mención en
la vida de Herrera.
La última pintura que hizo Carrefío fué un Ecce-Homo
para Pedro de la Abadía , muy amante de la Pintura , y que
tenia otras muchas excelentes de Carreño. Y también hizo
un san Miguel para el Real Consejo de Hacienda , pero no
quedó del todo concluido, aunque ya muy á los fines, y lo
acabo un discípulo suyo , á instancia de la señora viuda do-
ña María de Medina , por cumplir con el Consejo.
Murió últimamente por el mes de Septiembre del año '^" muerte año de
de mil seiscientos y ochenta y cinco , y á los setenta y dos ^"°S'
de su edad. Yo le vi espirar , á cuyo tiempo arrojó una pos-
tema por la boca , que en los que freqüentan los palacios con
la modestia que Carreño , no es maravilla se fragüen poste-
mas de muchas cosas que no se pueden digerir ! Su cuerpo
está sepultado en la bóveda del Real convento de san Gil.
El Rey sintió mucho su muerte , porque hacia grande esti-
mación de su persona , por su ingenuidad , modestia , y bon-
dad , ademas de su eminente habilidad. Gozaba por privile-
gio de su casa el vestido del Rey , del dia de Jueves Santo,
como diximos en el tomo primero, y otras mercedes que se
continuaron en doña María de Medina su esposa.
CLXXIII.
DON BARTOLOMÉ MURILLO , PINTOR.
D.
'on Bartolomé Estevan Murlllo fué natural de la villa de
Pilas , que dista cinco leguas de Sevilla , y de familia muy
ilustre , y conocida en aquella tierra , y bien proveída de los
bienes de fortuna. Nació año de 1613. y á su tiempo pasó á
Sevilla i estudiar el Arte de la Pintura , y lo consiguió en la
escuela de Juan del Castillo , tío suyo , y natural de ella ; y
después de haber aprendido lo que bastaba para mantenerse
pintando de feria , lo qual entonces prevalecía mucho , hizo
una partida de pinturas para cargazón de Indias ; y habiendo
por este medio adquirido un pedazo de caudal , pasó i Ma-
drid , donde con la protección de Velazquez , su paisano,
pintor de Cámara entonces , vio repetidas veces las eminen-
tes pinturas de palacio , y del Escorial , y otros Sitios Rea-
les , y casas de Señores : y copió muchas de Ticiano , Ru-
bcns , y Vandic , en que mejoró mucho la casta del colorido,
no
Fue natural de la
'villa de Pilas.
Pasó á Sevilla á
apender el Arte de
la Pintura.
Fué disctpido de
Juan del Castillo.
Pasó d Madrid , j
trató con Kelazquez.
022
VIDAS DE LOS PINTORES,
Adelantó mucho su
habilidad , y volvió d
Sevilla.
Obras que hizo en
ella.
Karios diítdmenes
que hicieron.
Pintura del claus-
tro di san Francisco,
de Murillo.
Satisfácese día du-
da de si Aíuriilo j>a-
só a la Italia.
no descuidándose en el dibuxo por las estatuas, y en las
academias de esta Corte ; y mas con la corrección , y
gran manera de Velazf]uez, cuya comunicación le importó
mucho.
Volvió á Sevilla , donde estudiando por el natural , se-
gún la práctica que habia observado en Velazquez , como se
ve en sus primeras obras , comenzó i sacar alg inas pinturas al
público; y como antes no era conocido, todos las admiraban,
y ninguno las conocia, hasta que se fué divulgando el crédi-
to del autor : y como no sabian su historia , ni la observaron,
por no haber sido antes hombre de señalada opinión en el
Arte , decian que se ha^bia estado encerrado todo aquel tiem-
po en su casa estudiando por el natural , y que de esa suerte
liabia adquirido la habilidad ; y así lo oí yo decir á pintores
en mis primeros años.
Pintó entonces aquel célebre claustro del convento de san
Francisco , que está junto á la portería , en el qual se nota
una fuerza de claro , y obscuro , tan diferente de lo que prac-
ticó después , que sino fuera tan notorio ser suyo , apenas ha-
bría quien lo conociese. Hízolo todo por el natural , conser-
vando todavía las especies de lo que habia visto , y estudia-
do. Y aunque algunos autores extrangeros , como Joachín de
Sandrart , y otro italiano , han dicho , que pasó á las Indias,
quando mozo , y después á Italia , estuvieron mal informa-
dos ; pues coa exacta diligencia he investigado este punto de
sugetos muy ancianos , y de toda excepción , íntimos suyos,
y tal cosa no hubo , sí solo la venida á Madrid. Ni es creí-
ble que en su patria , ni en los sugetos mas íntimos que le
trataron , se ignorase este punto ; quando en hombres tan se-
ñalados , aun los átomos mas mínimos se observan. Pero
quien es cierto que pasó á Indias fué su hijo don Joscph
Murillo , sugeto de grande habilidad en la Pintura , y de ma-
yores esperanzas , y allá murió bien mozo. Ni es tan antiguo
nuestro Murillo , que se pueda presumir que el transcurso del
tiempo haya podido obscurecer esta noticia , pues yo le al-
cance cerca de treinta años ; y aunque no le traté , le conocí,
y traté muchos sugetos familiares suyos , y que contaban to-
da la serie de sus fortunas. Y es el caso , que los extrangeros
no quieren conceder en esta Arte el laurel de la fama á nin-
gún español sino ha pasado por las aduanas de la Italia , sin
advertir que la Italia se ha transferido á España en las esta-
tuas , pinturas eminentes , estampas , y libros ; y que el estu-
dio del natural , con estos antecedentes , en todas partes abun-
da : ademas de los hombres insignes que han venido de allá,
y nos han dexado aquí su escuela , y sus obras , d^ísde el tiem-
po del Señor Felipe Segundo , hasta el presente , junto con
los
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 623
los Españoles , que han pasado á Italia , y han veiiido ins-
truidos de allá. ■ Primeras obras de
Después de la obra de dicho Claustro , o por fuerza de Murillo en Sevilla.
su destino , ó por lisongear el aplauso popular , dio Murillo
en endulzar mas la t¡nt¡a, y afloxar los obscuros; pero con Singular gusto , y
tan esrrcmado crusto, que en esta parte ninguno de los natu- ^^/'^^'^ ^f Munllo ai
"i • 1 „. -'V'uj-r JT-- el colorido.
rales , ni extrangeros Je aventajo, Y asi noy día , hiera de Es-
paña, se estima un quadro de Murillo mas que uno de Ti-
ciano, ni de Vandic. Tanto puede la lisonja del colorido para
grangear el aura popular ! Que verdaderamente los hornbres
que han logrado los mayores aplausos , no es porque han si-
do los mayores dibuxanres , que esos logran su merecido cré-
dito en los profesores , sino los que han sobrepujado en el
buen gusto del colorido. Pues no podemos negar que Micael
Ángel , Rafael , Aníbal , y toda la escuela de los Carachels,
sin faltarles lo esencial del colorido , dibujaron mas que Ti-
ciano , Rubens , Vandic , Corezo , y nuestro Murillo ; ptro Labelkza ddcohri-
en medio de todo , estos se alzaron con el aplauso popular,' ^0 arrastra elaplau-
porque aquella superior excelencia de lo mas acendrado , y sofoptdar.
transcendental del dibuxo el vulgo no lo penetra. Y como
en estos no faltaba en lo substancial ; y por otra parre exce-
dían en la belleza atractiva del colorido , arrastraban f ras sí el
común aplauso del vulgo , que excede incomparablemente á
todo el cúmulo de los artítices.
Bien lo acreditan las obras que en esta Corte alcanzamos Obras célebres de
de nuestro Murillo. Una bellísima imagen de cuerpo entero, Murillo en estaLorte.
del natural , con su Hijo santísimo Niño en el regazo , tiene
hoy el Marques de Santiago , que embelesa , y encanta su
dulzura, y atractiva belleza. Otra tiene del mismo tamaño, y
por diferente camino don Juan Bautista Olabarrieta , que no
se sabe qual es mas aventajada. Otra de mas de medio cuer-
po , también de nuestra Señora con el Niño , tiene don Fran-
cisco de Herrera , que es. un encanto. Fueía de estas , tiene
otros cinco quadros , de á tres varas de largo , y dos de ancho,
don Francisco Artier , que fueron de don Juan Francisco
Eminente , que cada qual es una admiración. El uno es apai-
sado , de una gloria de angelitos , traveseando con varias flores
en diferentes actitudes, que verdaderamente es una gloria el
verlo. El otro es á lo alto , del glorioso Patriarca san Joseph,
con el Niño Jesús de la mano , y arriba un rompimiento de
gloria. Los otros tres son de san Francisco de Asis, san Fran-
cisco de Paula, y san Francisco Xavier, que cada uno por su
camino es una admiración , sin otras muchas que hay en poder
de diferentes aficionados. ^ otra del Patriarca san Joseph , de
medio cuerpo , con el Niño Jesús, que está en la iglesia del
Carmen Calzado , en la capilla de mi Señora santa Ana.
En
624 rVIDAS DE LOS PINTORES;/
Célebre quadro de En Sevilla , que podemos decir, su patria , por haberse
san Anmio dé Mu- criado , y vivido allí , tiene muchas , y soberanas pinturas,
riUo.en Sevilla. --.vJ^ eómo lo! acredita en la capilla de' la Pila del Bautismo de
aquella' santa iglesia el grande , y célebre quadro del milagro-
\.,o*a\i L so Paduano , c\xperimentandp el repetido , quanto soberano
«^ '^-' • favor del Niño Dios , con grande acompañamiento de gloria,
y un pedazo de templo de bien dirigida perspectiva } y á un
lado un bufete , puesto 'con tal arte, que ha habido quien de-
pusiese haber visto un paxarillo trabajar por asentarse en él
para picar las azucenas que están .én una jarra.
Otras pinturas ce- ^'^ son menos recomendables las dos erigies de los dos
hh-fs de Murillo en santos hermanos Leandro, é Lidpro , arzobispos de aquella
Sevilla. gran metrópoli , hechas jdc' mano -¿fe, nuestro Murillo, con
singular viveza , y perfección , que ésían en dicha santa igle-
sia ; como también ielinardvilloso qiíadro de la Concepcioa
purísima , con admirable tropa de angeles , y rompimiento
-VwWA;. i de gloria ; y asimesmo el Nacimiento de esta divina aurora;
^KjA5^5**v«.<ufcTm üV- y otro quadro de Concepción en los venerables sacerdotes •
.•\v.\i"!^o;^(w ^jyg todos acreditan la eminencia del pincel de tan superior
artífice. . íi!- : •
Pinturas de Mu- ^^ ^^^ menor testimonio de su ventajosa habilidad los
■ rillo tu la iglesia de ñiudos panegíricos de. los diez y seis lienzos de la iglesia de
los Cafuchinos de Se- los Capuchinos de dicha ciudad , todos muy grandes , y ver-
villa. daderamente grandes lienzos. Y especialmente uno , que él
%Vi . . V ' .; .. / ■-. •' j llamaba su íiejizo , que es de santo Tomás de Villanueva dan-
.iitvj.'v. ';-,•. . ...ii'AC do limosna á los pobres, donde está uno de espaldas recibién-
dola , .que parece verdad. En el altar mayor tiene el del Ju-
bileo de la Porciuncula , de mas de seis varas de alto , que
verdaderamente parece- estar allí la gloria; porque está Jesu-
Christo con. la Cruz, mirando á su Madre santísima á la
mano derecha , intercediendo por aquel gran beneficio de los
mortales , y tanta diversidad , y hermosura de angeles , que
quanda lo vieron los pintores dixeron , que hasta entonces
no habían sabido que cosa era Pintura , ni colocar un quadro
en aquella distancia. '
Célebres pinturas Ño son menos panegiristas de su alabanza los quadros de
de Murillo en la Ca- la iglesia de la Caridad de dicha ciudad , donde está uno de
ridad de Sevilla. san Juan de Dios con un pobre acuestas , y un ángel que le
alivia el peso , á cuyo beneficio vuelve la cara el santo con
tal admiración , que disculpa la de todos los que la admiran.
Tiene allí otro de santa Isabel Reyna de Ungría , donde hay
un pobrecillo tinoso que le están quitando el casquete de la
cabeza , y él encogiéndose de hombros , y haciendo tal gesto
con el dolor , que verdaderamente se echa menos el chillido,
porque todo lo demás se halla. Otros dos lienzos grandes
tiene allí , el uno de Moysés, quando hirió la peña para sa-
tis-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 625
tisfacer la sed del Pueblo de Dios ; y el otro del estupendo
milagro de panes , y peces , donde es tanta Ja multitud de fi-
guras , y la diversidad de trages , afectos , y edades , que no
se sabe á qual de los dos darle Ja ventaja ; y á este tenor son
todos los demás : de suerte que qualquicra aficionado , ó pro*
fesor deJ Arte que allí entra , se queda tan absorto , que en
muy gran rato no vuelve en sí, ni acierta hablar palabra. Hi-
zo también para Cádiz mucJias pinturas , especiaJmente de la
Concepción purísima. \ en lo público es muy señalada la
del altar mayor de la iglesia de la Congregación del Oratorio
de san Felipe Neri , y por cada una le daban cien doblones,
siendo de dos varas y media.. Y en casa del Marques del Pe-
droso hay otro quadro grande de cerca de seis varas , donde
están Jesús , María , y Joseph , y arriba el Padre Eterno , y
el Espíritu Santo , con un pedazo de gloria , que es una
admiración.
Para casas particulares hizo también muchos quadros;
pero hoy han quedado muy pocos , porque los extrang<»ros se
han aprovechado de la ocasión que ofrece la calamidad de
los tiempos , para irJos sacando de España. También hay en
Granada un buen Pastor niño en Ja puerta deJ Sagrario del
convento de religiosas del Ángel , cosa maravillosa ; como lo
es también una lamina pequeña de la Concepción , que esta' en
la celda prioral del monasterio de la Cartuxa de aquella ciu-
dad. En Córdoba también hay algunas ; aunque un quadro
de Concepción , que está debaxo del coro del convento de
la Victoria , que dicen ser suyo , no lo tengo por original. En
retratos fué también eminente , como lo testifica el de don
Faustino de Nebes , Canónigo de Sevilla , que por su muer-
te lo dexó en los Venerables , que es extremo de lo parecido,
y bien pintado. Pero sobre todo , á una perrilla inglesa , que
tiene junto á sí , la suelen ladrar los perros, y ella parece que
los quiere embestir , y se estraña que no les ladre , según pa-
rece estar viva. Hizo también su retrato á instancias de sus
hijos , cosa maravillosa , el qual está abierto en estampa en
Flandes por Nicolás Amazurino , y otro de golilla quedo
en poder de don Gaspar Murillo , hijo suyo.
Fué últimamente nuestro Murillo, no solo favorecido
del cielo por la eminencia de su habilidad , sino por los do-
tes de naturaleza : de buena persona, y amable trato, humil-
de , y modesto , tanto , que no se desdeñaba de tomar cor-
rección de qualquiera. Y así en el célebre quadro de san An-
tonio , que dijimos estar en aquella santa iglesia , dicen se
valió de Valdés para la perspectiva del templo , y del bufete;
cosa que para Murillo fué un elogio de modestia grande,
quanto para Valdés un desmesurado asunto de vanidad. Su-
Totn. III, Kkkk pe,
Otras ■pinturas de
mano de Murillo en
casas particulares , y
otras partes.
Retratóse á sí mes-
mo.
Modestia grande de
Murillo.
/ .
Fué llamado para
ser Pintor del Rey.
Su muerte año de
16S5.
Cuñado de Miirillo
Secreta) io del Ijesj?a-
cha Universal : y un
hijo Prei^endado de La
santa iglesia de Sevi-
lla.
626 VIDAS DE LOS PINTORES,
pe, recien venido á esta Corte, que por el año de 670. se
habia puesto en público el dia de Corpus Christi un quadro
de Concepción de mano de Murillo que pasmó á Madrid ; y
habiéndolo visto el Señor Carlos Segundo , y sabiendo de
qué mano era , insinuó tener voluntad de ocupar en su servi-
cio al artítice , cuya insinuación , que no sé que fuese orden
expresa , se participó á don Francisco Eminente , gran pro-
tector de nuestro Murillo , y quien fomentó esta tentativa,
por lo que deseaba sus aumentos , y habiéndoselo participa-
do á Murillo , respondió con la debida estimación á tanta-
honra ; pero que se hallaba ya en edad mayor , imposibilitado
de servir á su Magestad. Y precisado Eminente de enviar al
Rey alguna cosa de mano de Murillo , el qual pedia mucho
término para executarla por su grande desconfianza , le envió
Eminente á su Magestad un san Juan en el desierto de ma-
no de Murillo , que le compró de don Juan Antonio del
Castillo en dos mil y quinientos reales de plata. Nada de
esto hace repugnancia en los méritos de nuestro Murillo : so-
lo se me hace duro el ser en la menor edad del Señor Carlos
Segundo , que entonces apenas tendría diez años ; pero basta
que fuese insinuado por alguno de los magnates de su go-
bierno. Lo cierto es , que yo oí decir en aquel tiempo , que
el Rey le habia llamado para su pintor , y que él se escusó,
con el motivo de su edad : aunque esta verdaderamente no
era tanta como su mucha modestia , y cortedad ; que hay ge-
nios tan recoletos , que en el retiro de su estudio harán mila-
gros , y en público se hallan con las manos atadas , por su
mucha desconfianza , que á veces es sumamente perjudicial.
Fué también nuestro Murillo tan honesto , que podemos
decir que de pura honestidad se murió ; pues estando subido
en un andamio para pintar un quadro muy grande de santa
Catalina , que hacia para el convento de Capuchinos de la
ciudad de Cádiz , tropezó al subir del andamio , y con oca-
sión de estar él relaxado , se le salieron los intestinos , y por
no manifestar su flaqueza , ni dexarse reconocer por su mu-
cha honestidad , se vino á morir de tan inopinado accidente
el año de 1685. á los setenta y dos , poco mas de su edad.
Y era hombre tan desinteresado , que habiendo hecho tantas,
y tan eminentes obras , quando murió no le hallaron en di-
nero mas que cien reales , que habia tomado el dia antes , y
sesenta pesos en una gaveta.
Pero tuvo en vida tanta estimacloo , que casó una her-
mana suya , doña Tomasa Josepha Murillo , Pon don Joseph
de Beitia , que fué Secretario del Despacho Universal } que
aunque en el primer tomo diximos que fué hija suya , fué
incierta noticia , por cuyo medio
y sus muchos méritos,
con-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 627
consiguió también don Gaspar Murillo su hijo una ca?;
nongía en aquella santa iglesia de Sevilla , ademas de un gran
Bcnehcio que tenia en Carmona ; y su hermano don Joseph
logro por los influxos de su padre otro gran Benelicio , que
le valia mas de tres mil ducados cada año.
No es de omitir la célebre habilidad que tuvo nuestro
Murillo para los paises que se ofrccian en sus historias. Y así
sucedió , que el Marques de Villa-Manrique determinó ha-
cer un juego de historias de la vida de David de mano de
Murillo , y que los paises fuesen de Ignacio Iriarte , que los
hacia muy bien , como ya diximos. Murillo decia , que Ig-
nacio hiciese los paises , y él después acomodaría las riguras.
El otro decia , que Murillo hiciese las figuras , y él les aco-
modaría los paises. Murillo enfadado de estos debates le dixo:
que si pensaba que le había menester para los países , se enga-
ñaba : y así él solo hizo las tales pinturas con historias , y
paises , cosa tan maravillosa como suya , las quales traxo á
Madrid dicho Señor Marques.
Hizo muy lienpifi-
ses.
Cuento que le sHce-
dio con Ignacio de
Iriarte.
CLXXIV.
DOCTOR DON JOSEPH RAMÍREZ, PINTOR.
E,
á Doctor don Joseph Ramírez , presbítero en la ciudad
de Valencia , de donde fué natural , BeneHcíado en la Parro-
quial de san Salvador de ella , y Doctor en Sagrada Teolo-
gía , graduado en aquella ilustre Universidad , fué discípulo
en el Arte de la Pintura de Gerónimo de Espinosa , y tan
parecido á su maestro en la manera de pintar , que muchos
tienen sus obras por de mano de su maestro. Fué ademas de
esto muy célebre escripturario , como lo calíHca un libro
que escribió de la vida de san Felipe Nerí , todo en conti-
nuados textos de Escritura Sagrada. Trabajo inmenso , y nun-
ca pisada senda ! mas para admirada que para seguida. Dedi-
cóle á el Señor Inocencio Undécimo, y fué ilustrado con
grandes aprobaciones , donde hay una del R. P. Maestro Ma-
rona, equiparando la habilidad de la pluma en la del pincel
en su autor : otra del Señor Caramuel , en que dice prodi-
gios , y otra del Canónigo Losa también con grandes hi-
pérboles , y encomios : y últimamente mereció singular apre-
cio en el concepto de su Santidad. Imprimióse este peregrino
trabajo en Valencia año de mil seiscientos y setenta y ocho,
en quarto.
Tiene entre otras obras en Valencia las pinturas del
claustro de la Congregación de san Felipe Neri ; y una Ima-
lom. II I. Kkkk 2 gen
Fue natural de
Valencia , Beneficia-
do , y Doctor de aque-
lia iíniversiJad.
Fué discípulo de
Espinosa en el Arte
de la Pintura.
Fue grande es-
cripturario.
Escribió un libro
muy célebre de la vida
de san Felipe Neri.
Pinturas de su ma-
no.
Su muerte año de
i6Só.
628 VIDAS DE LOS PINTORES,
gen de nuestra Señora de la Luz , en el oratorio de dicha Ca-
sa , que es muy célebre en aquella tierra , y de singular de-
voción ; y otras muchas en diferentes retablos. Murió en di-
cha ciudad con grandes créditos de virtud , erudición , y ha-
bilidad , por el año de mil seiscientos y ochenta y seis , y á
poco mas de los sesenta de su edad.
CLXXV.
DON JOSEPH DONOSO, PINTOR, Y
Arquitecto.
Fué natural de
Consuegra ,y discͣU-
lo de SU Padre.
Pasó d Madrid, y
fué discípulo de Fran-
cisco Fernandez-
Pasó después d Ro-
ma.
P'ué j^ran pintor,
perspéctico , y arqui-
tecto.
Volvió á España,
y pasó d Madrid ala
escuela de Carreña , y
las obras que después
hizo.
D.
Pechinas cpie pintó
en compañía de L.lau-
dio.
-..>Cl\í
'on Joseph Ximenez Donoso , natural de la villa de
Consuegra , Priorato de san Juan , fué hijo de Antonio Xi-
menez Donoso , del Arte de la Pintura , con quien tuvo su
hijo los primeros rudimentos de ella , y después pasó á Ma-
drid , donde continuó el Arte en la escuela de Francisco
Fernandez , pintor de crédito en aquellos tiempos , hasta la
edad de diez y ocho años ; en la qual , por muerte de su
maestro , pasó á proseguir sus estudios en las academias de
Roma , por espacio de siete años , donde consiguió salir gran
pintor , perspectivo excelente , y consumado arquitecto.
Volvióse después de este tiempo á España, precisado de
una destilación , ocasionada de las repetidas tareas de sus es-
tudios , y vino á esta Corte , donde se acabó de perficionar
en el colorido en la escuela de don Juan Carreño , pintor de
Cámara entonces , de donde habiendo salido , hizo en com-
pañía de Claudio Coéllo las obras que en su vida notaremos;
y ademas de esas hicieron entre los dos las historias del glo-
rioso san Ignacio , y san Francisco Xavier , que están en el
techo de la sacristía del colegio Imperial de esta Corte ; don-
de también hizo Donoso dos quadros de medio punto de los
que están sobre los caxones , de algunos casos históricos de
dichos santos , donde se conoce quan grande arquitecto , y
perspectivo era su autor. También hizo el primer quadro del
techo de la Sala de Capítulo , que está hacia los escaños en la
Real Cartuxa . del Paular , quando san Benito , y san Anto-
nio Abad le ofrecían sus hijos á san Bruno para flores de su
Religión ; y el retrato del Señor Don Juan de Austria , hijo
del Señor Felipe Quarto , que está en la Sala de la Procura-
ción de dicha Casa.
También pintaron los dos , Claudio , y Donoso , las pe-
chinas de la iglesia del convento de los Basilios de esta Cor-
te , y las de la iglesia de la Santísima Trinidad , donde el di-
cho Donoso pintó el quadro principal de este sagrado Miste-
rio ; é hizo la traza del retablo , y de la caxa del órgano:
co-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 629
como tambicn el quadro de san Francisco de Paula , con la Pinturas qu¿ hizo
traza del retablo del altar mayor de su convento de la Victo- en la Victoria.
ria , con otro quadro de la vida del santo Patriarca , que está
en la ante-sacristía ; y todos los retratos de los Reverendísi-
mos Generales de la Orden , y otros venerables , y señalados
varones , que están en la portería de dicho convento , en los
quales hay pasmosas cabezas , y pedazos de arquitectura , y
perspectiva excelentes. Y en la capilla de nuestra Señora de U
Soledad , son también suyas las pinturas de las dos hornaci-
nas de los dos altares colaterales , y un san Francisco de Sa-
les que está en la sacristía.
Es también de su mano el quadro de la Encarnación del Otras pinturas de
altar mayor de la iglesia de nuestra Señora de Loreto; y otro Dunoso m dijínntis
del mismo misterio , que está en un altar colateral del Evan- partes.
gelio en la iglesia de los Basilios , con otro arriba del Sueño
de san Joseph , y otros quatro pequeños en el banco del pe-
destal. Y también hizo otro quadro excelentísimo de la Ca-
nonización de san Pedro Alcántara , de mas de tres varas en
quadro , que está en la capilla de la Concepción de este con-
vento de san Francisco de Madrid. Hizo también muchos
para diferentes iglesias de estos reynos , como en la ciudad de
X'alencia en la capilla de la Comunión del convento de la '
Merced Calzada dos quadros grandes , y otro en la ante-
sacristía , que son de lo mas regalado que hizo recien salido
de la Escuela de Carreño. Y en la Santa Cartuxa de Valcie-
Chi'isto de aquel reyno , junto al Puche , toda la pintura del
altar mayor es suya : como también la del altar mayor del
^Monasterio de Ara Cliristi , de la misma Religión , en la
ciudad de Segorbe. Y en la ciudad de Corella , para la igle-
sia del convento de Benitos hizo otros dos quadros excelentes
en compañía de Claudio Coello , que hizo otros dos.
Retocó también el quadro de don Francisco Rici , que
está en el altar mayor de san Gines , cosa que no pareció
muy bien j pero lo pagó con que Francisco Ignacio le retocó
otro suyo , que es el de san Felipe Neri en el altar mayor de
esta sagrada Congregación en esta Corte , y es muy excelen-
te quadro. Hizo también el del altar mayor de la Parroquial
de san Millán , y la traza del retablo , y órgano ; que uno , y
otro pereció en el incendio lastimoso del año de 1720. á 16.
de Marzo. Pintó también Donoso otros seis quadros de la
vida del glorioso Patriarca san Benito , que están en el con--
vento de san Martin de esta Corte , como se sale de la ante-
sacristía al claustro. Es de su mano también una pintura en
óvalo de la Concepción de nuestra Señora , que está en el
presbiterio de la parroquial de san Nicolás de esta Corte al
lado del Evangelio } y es de lo mas excelente , y de mejor
eus-
630
VIDAS DE LOS PINTORES,
Trazas
Donoso.
Genio mordicante
de Donoso.
Cuento gracioso de
Donoso.
gusto que hizo : como también un quadro de san Nicolás
Obispo de Bari , con el milagro de los Niños en la cuba de
escabeche , que está en una capilla á los pies de la iglesia del
Caballero de Gracia.
que hizo Trazó también el claustro del Colegio de santo Tomás
de esta villa de Madrid , que executó Rodrigo Carrasco , has-
ta donde hoy se halla. Hizo también la traza de la Panadería
en la plaza mayor , y la del sepulcro de los Señores Marque-
ses de Mejorada , que está en la iglesia de Recoletos Agusti-
nos de esta Corte. Trazó también la portada de la Parroquial
de Santa Cruz. Y para otras muchas obras que se ven en es-
ta Villa , y en todo el Arzobispado de Toledo hizo trazas, co-
mo pintor , y Maestro mayor que fué de aquella santa iglesia.
Era de genio muy mordicante nuestro Donoso; y, ó
bien fuese porque no logró el ser pintor del Rey , aunque lo
merecia muy mucho j ó fuese porque en aquel tiempo se die-
ron algunas plazas á sugetos de corta habilidad , hallándose
en una conversación , le dixo uno de los presentes : V. md.
no es pintor del Rey ? A que él respondió : No soy tan mal
pintor como todo eso : no me haga usted tan foco favor.
Sucedió un dia un cuento muy gracioso con una criada
• nueva que tenia Claudio , á el qual fué á buscar Joseph Do-
noso : la criada respondió , que su amo no estaba en casa;
4 dixo él : pues dígale V. md. que ha estado aquí Donoso.
Tardó en venir el amo , y olvidósele el nombre á la criada;
y como no le conocía , no sabia como atinarle , y así le dixo
al amo : Señor , aquí ha venido á buscar á V. md. un Se-
ñor, que dixo se llamaba Don, Don.... válgate Dios ! Viendo
el amo que no acertaba con el nombre , comenzó á nom-
brar algunos de sus amigos , y dixo la criada : que no señor,
que tiene nombre de animal. El amo reventando de risa , le
dixo : pues qué , es caballo , ó jumento ? No , señor , dixo,
que es animal de monte. Pues qué , es león , dixo el amo?
No señor , replicó la criada. Pues qué , es tigre , ú oso ? dixo
el amo : ay, sí señor , dixo la criada : Oso con Don. Y fué
el cuento muy celebrado entre los dos , y todos los amigos
de Claudio , y Don-Oso.
Pintó también dos historiejas de la vida , y martirio de
los dos santos niños Justo , y Pastor , que están sobre los ca-
xones de la sacristía de la Parroquial de su nombre en esta
Otras obras de Do- Corte; y Otra de la Cena de Christo Señor nuestro , con ex-
noso. celentes pedazos de arquitectura , y perspectiva , que ilustran
de suerte las historias , que parecen cosa de Pablo Veronés.
Y asimesmo tiene en una capilla , á los pies de dicha iglesia,
los dos santos Justo , y Pastor , del tamaño del natural , en
dos lienzos , cosa superior.
Ul-
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. 631.
Últimamente trazo la iglesia de san Luis de esta Corte,
y asistió la obra , hasta donde entoncbs se hizo , que fué , me-
nos el primer tramo de la portada , y executó la pintura al
fresco de la capilla de don Diego Ignacio de Córdoba , hoy
de los Marqueses de Canillejas , sus herederos , la qual está
muy ilustrada de arquitectura , adornos , y figuras , executa-
das con grande acierto , y excelente dibuxo. Fué la última
pincelada de esta capilla la última respiración de su vida;
pues sobreviniéndole una noche una apoplexía de sangre , se
quedó muerto , i los cincuenta y ocho años de su edad , y
en el de mil seiscientos y ochenta y seis , y se enterró en la
iglesia de san Ginés de esta Corte.
Quedó la pintura de esta capilla tan recien acabada , que
no se habia tratado de ajuste , y fué menester que se nombra-
sen tasadores por ambas partes ; y así fué nombrado don
Claudio Coello por parte de la viuda, y yo por la de don
Diego Ignacio de Córdoba , y tasamos, la dicha pintura en
tres mil ducados , en que se incluía la del retablo , que era al
olio, de mano de don Claudio ; y es un san Diego en lo alto,
y la Cena de Christo Señor nuestro en la puerta del Sagrario.
Dexó nuestro Donoso escrito un libro excelente de cor-
tes de Cantería , y otraí curiosidades de arquitectura , y muy
curiosos papeles de perspectiva , rompimiento, de' ángulos, y
figuras fuera de la sección, que cierto era un tesoro , porque
fué esmeradísimo en estas cosas ; y hoy no se sabe donde paran.
CLXXVL
MANUEL GUTIÉRREZ, ESCULTOR.
M.
Muerte de Joseph
Donoso añade 1686.
Ultima pintura de
Donoso de una capi-
lla en san Luis , tasa-
da en 32*. ducados.
grande Escultor.
Sus obras de Es-
cultura.
.anuel Gutiérrez, natural de la villa de Palacios de Be- Fué natural de
nayel , en la cercanía de Burgos , fué eminente escultor , y Castilla la Vieja , y
contemporáneo de Pedro Alonso de los Rios en esta Corte,
y muy imitador de su estudio, cuya eminente habilidad acre-
dita el célebre simulacro de san Elias , que se venera en su
capilla particular en el convento del Carmen Calzado de esta
Corte ; y también el san Juan Bautista , en la misma iglesia;
y los quatro angeles , que están en el altar mayor de la iglesia
del Noviciado de la Compañía de Jesús ; y el san Pablo, y san
Mateo en la Parroquial de san Pedro ; y el Paso de nuestra
Señora de Belén , que está en su capilla en la iglesia de los Tri-
nitarios Descalzos, todo en esta Corte; y una estatua de mar-
mol en la portada de los Agustinos Calzados de la ciudad de
Toledo. Murió en esta villa de Madrid, de edad de poco mas
de cincuenta años , en el de mil seiscientos y ochenta y siete.
DON
Su muerte año de
1687.
6-2 VIDAS DE LOS PINTORES,
CLXXVII.
DON SIMÓN DE LEÓN LEAL , PINTOR.
n
'on Simón de León Leal, natural , y vecino de esta vi-
Fué natural de lia de Madrid , hijo de Diego de León Leal , oriundo del
Madrid , y discijndo Principado de Cataluíía , vecino de esta Corte , y de su mu-
de Pídro di las Cue- ggj- ¿oñ^ Juana Duran : fué discípulo en los principios del
'^^^- arte de la Pintura de Pedro de las Cuevas , debaxo de cuya
doctrina y dirección salió muy aventajado. Y continuando su
estudio por el natural, y copiando pinturas eminentes, llegó
á,ser uno de los grandes pintores de esta Corte, como lo
acreditan sus muchas , y famosas obras ; siendo una de ellas
Obras que hizo en ^^ pintura principal del altar mayor de la iglesia del convento
esta Corte. de Premonstratenses de esta Corte , en que pinto el triunfo
de san Norberto , de mayor tamaño que el natural , con la
insignia del Santísimo Sacramento en la mano derecha , y
con la izquierda señalando á la Concepción purísima en una
gloria de angeles , y serafines ; y á la parte baxa del lienzo
está la heregia vencida á sus pies, en _ significación de haber
triunfado de ella este glorioso santo. Y en la ante- sacristía de
dicha Casa tiene en el techo otro quadro del mismo santo
recibiendo de la Virgen las vestiduras sacerdotales. Y en la
iglesia de los capuchinos del Prado un quadro de la Con-
cepción en la última capilla al lado de la epístola. Y en el
hospital de los Niños de nuestra Señora de la Inclusa hay una
pintura de su mano , donde está la Virgen en la Gloria in-
tercediendo'con su Hijo bendito por las animas de los "con-
gregantes de aquella casa , y piadoso instituto. Y también hi-
Grande obra de -¿o toda la pintura del techo de la iglesia nueva del Novicia-
don Simón. ¿q ¿^ j^ Compañía de Jesús , que es la infancia de Jesu-
Christo , repartida en veinte y un lienzos , de á quatro , y
cinco varas 5 y el lienzo principal del altar mayor , en que
pintó aquella aparición maravillosa , en que el Padre Eterno
le dixo á su Hijo Santísimo , estando con la Cruz acuestas , y
en su presencia san Ignacio : Ves ahí tu. compañero. Este
lienzo será de siete varas de alto , y las figuras mayores que
el natural : hízolo don Simón de orden del Eminentísimo
Señor Cardenal Everardo , de la Compañía de Jesús , y con-
fesor de la Reyna nuestra Señora doña María Ana de Aus-
tria. Y en atención á esta obra tan lucida , le premio su Emi-
nencia , demás de pagarle espléndidamente , con la plaza de
Ugier de Saleta de la Casa de la Reyna , de que después as-
cendió á la de Guarda Damas de la Reyna nuestra Señora
Doña María Luisa de Orleans , en cuyo empleo le conocí yo.
Hay
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 6^3
Hay también otro quadro suyo excelente en Toledo , err
el cuerpo de la iglesia de las madres Capuchinas en frente de
otro de Carlos Marati.
Y asimismo fue este virtuoso artífice tan aplicado , é
inclinado al trabajo., que hizo otras muchas, y. excelentes
obras , en que acreditó, lo que habia aprovechado en el Ar-
te , ganando fama eterna , y dignamente lugar entre to-
dos los insignes hombres de esta facultad. Siguió la escuela
de Vandic, así en grande , como en pequeño con mucha bcr
Ueza , y frescura. í
Murió siendo Guarda Damas en Palacio , oíicio de gran--
de honra , y conlianza , en tiempo de la Rcyna nuestra Se-
ñora Doña María Luisa de Orleans y Borboii, por el año de
mil seiscientos y ochenta y siete , á los setenta y siete de su
edad , y 5e enterró en la Parroquial de san Marcos. ;
^Uv
cLxxvin.
Siguió la escuela
de yandic.
Jlíuriü siendo Guar-
da Damas ano i6'6j.
DON LORENZO DE SOTO .PINTOR.
on Lorenzo de Soto nació en Madr.íd:-pbF-igÍ -año d^
1636. aprendió el arte de la Pintura con Benito Manuel,
insigne paisista ; y así don Lorenzo mas se dedicó á los paí-
ses que á las figuras , aunque no le faltó en esto habilidad,
pero no tan cultivada como en los países ,'eVi ^ué fué sin du-
da excelente , y los hizo muy semejantes á los de su maestro.
Practicó este exercicio algunos años en esia Corte , ha-
ciendo juegos de paibcs diferentes para ca^as particulares , y al-
gunos con historiejas , ó santos , y santas Anacoretas , con
singular crédito , y estimación , sin negarse á quadros de fi-
g;ura^ , y de historia , de que da testimonio el de áanta Rosa
María , que tiene en un retablo, que está en uno de los pila-
res de la iglesia del convento de Atocha , al lado de. la cf.pji
ila de nuestra Señora ; hasta que- habiéndose ofrecido el re-i-
partimiento del soldado, que intentaron los Ministros Realeo
que pagara nuestra profesión , como diximos en la vida de
Álfaro , él , que se preciaba de muy caballero ', como verda-
deramente lo era, se dedicó á ser administrador ^de' remas
reales , como lo fué en Yecla , y otros puertos secos , cosa
que entonces era refugio de muchos hombres honrados, y en
este empleo gasto muchos añí)s , aunque no dexaba por eso
de excrcitar su aticií)n , ya en pintar , ya en dibuxar de agua-
da , lápiz , o carbón algunos países ds aquellos sitios natura-
les que le parecían mas ocasionados , y caprichosos ,de qufe
yo tengo algunos con que me favoreció ; y especialaieute del
Fué natural de
Madrid , y discípulo
de Benito Aíanuel.
Hizo excelentes
jiaises.
Hizo también qua-
dros dejiguras.
. 1 ^i V''> »\ '
.üUni UL
Fué Administra-
dor de rentas reales.
Tom. IIL
Lia
634
VIDAS DE LOS PINTORES.
Volvió a Madrid,
Poca fortuna de
don Lorenzo.
peñasco de la Magdalena de Yecla , muy célebre , y capri-
choso sitio , y harto bien dibuxado de aguada.
Volvió á Madrid nuestro Soto , donde comenzó luego i
y exercitó la Pintura, gxercitar su habilidad en algunos juegos de paises , que ya por
la edad , que seria de mas de cincuenta años , ya por la falta
de práctica en tanto tiempo, no eran tan superior cosa como
antes. Respecto de lo qual , y de haberse ya adormecido su
crédito en tan larga ausencia , y mudanza de empleo , fué
menester ponerlos en público á vender en palacio , y en la
Puerta de Guadalaxara , con harto poca fortuna , y estima-
ción. Verdaderamente que la Pintura es una señora muy
grata , con quien la sirve ; pero muy esquiva con quien la
desprecia. Supe cierto que este artífice , y Alfaro se desde-
ñaban del nombre de pintores ; y quando le quisieron tener,
no le encontraron , aunque para ello parece que tuvieron al-
gunos honrados motivos , pues no so, desdeñaban del arte,
sino del vilipendio.
Últimamente despechado , y consumido de su poca for-
tuna , murió, por el año de riiil seiscientos y ochenta y ocho,
y á los cincuenta y quatro de su edad , y está sepultado en la
Parroquial de san Justo de esta Villa , en la bóveda de la ca-
pilla de san Joachin , que era de sus abuelos.
CLXXIX.
DON PEDRO ATAÑAS 10 , PINTOR,
Su muerte año di
1688.
Fué natural de
Granada , y discípu-
lo de Cano.
Sobresalió en el buen
gusto dtl colorido.
Tuvo gran fausto
en su trato.
n
"on Pedro Atanasio Bocanegra fué natural de la ciudad
de Granada , y discípulo del racionero Alonso Cano en el
arte de la Pintura , en que sabresalió con un gran gusto , y
dulzura de colorido , no desayudándole para esto las obras de
Pedro de Moya con la manera avandicada , á que se aplicó
mucho , y la consiguió con tal felicidad , que con eso , y su
buen modo , y gran porte que tuvo siempre , desfrutó en
gran manera el aplauso popular , porque su casa era muy fre-
quentada de la primera nobleza de Granada , hasta de los
Oidores de aquella Real Chancilleria , que es mas que todo,
portándose en esto don Pedro con gran garbo de refrescos,
y chocolate á sus horas : con que tuvo siempre muchísimo
que hacer , así para el público , como para particulares. Espe-
cialmente hay en aquella santa Cartuxa muchos , y muy bue-
nos quadros de su mano , no solo en la iglesia , sino también
en las celdas , y capillas : y con singularidad dos quadros de
historias de la Orden , y testimonios de la protección de la
l^eyna de los Angeles en ella , que los hizo para el presbite-
-^ ño,
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. ¿^35
rio , y hoy están en la capilla de los santos apostóles san Pe-
dro , y san Pablo , que son cosa excelente.
Tiene asimesmo dos quadros de la Pasión de Christo Se-
ñor nuestro á los lados de la capilla mayor en aquella santa
iglesia : y especialmente en el claustro do nuestra Señora de
Gracia tiene muchos, y buenos , y con singularidad uno de
la Concepción purísima , cosa peregrina. Y en el colegio de
la Compañía de Jesús tiene muchas pinturas , y en especial
k del altar mayor , que es de la Conversión de san Pablo,
advocación de aquella Casa , cosa excelente.
Pintó siempre en las festividades de Corpus en oposi-
ción de Juan de Sevilla con grande acierto en misterios alu-
sivos á aquel soberano Sacramento.
Estuvo una temporada en Sevilla , donde hizo demostra-
ción de su habilidad en algunas obras particulares : y después
de algunos años pasó á esta Corte por el de 1686. y favore-
cido de los Señores Marqueses de Montalvo , y don Pedro
de Toledo , su hermano , que fué Marques de Mancera , lo-
gró el servir á su Magestad con una pintura , gerogííhco de la
Justicia , con lo qual , y la protección de dichos Señores , lo-
gró el título de pintor de su Magestad ad honorem. En cuyo
tiempo hizo diferentes pinturas para regalar á algunos Seño-
res , y á don Christobal Ontañon , que era el trujiman de
todos los aventureros.
Tenia gran ventolera nuestro Atanasio, y con el título de'
pintor del Rey ya le parecía estaba canonizada de suerte su
habilidad , que en el mundo no tenia igual ; y así desprecia-
ba á todos los pintores de Madrid , en que yo le iba á la ma-
no por paisano , y por amigo , porque antes de conocernos,
nos habíamos comunicado por cartas , y solo decia que cedía
á Lucas Jordán , sin duda , por complacer á Ontañon , su va-
ledor , que era muy jordanista , pero á otro ninguno no. Su-
cedió que un día viendo algunas cosas de mi mano , bien que
era yo entonces muy principiante , que aun no tenia treinta
años , las celebró mucho , diciendo que no creyera que había
en Madrid quien hiciera otro tanto ; sin duda seria por estar
yo presente , á que yo le respondí , que no tenia razón , por-
que había hombres en Madrid de quien yo me honraría mu-
cho de parecer discípulo ; y era así , porque vivían Claudio
Coéllo , Joseph Donoso , Matías de Torres , Francisco Ig-
nacio , y otros muchos mozos de grandes esperanzas.
Estas , y otras farfantonadas llegaron i oídos de don
Matías de Torres , el qual , ó por menos sufrido , ó por mas
desocupado , le envió un papel de desafio á pintar , y dibu-
xar , dándose asuntos el uno á el otro de repente , y de in-
vención , delante de testigos j añadiendo , que aunque él de-
Tom. III. LUÍ a cia
Oirás de Atana-
sio.
Vino á Madrid.
Gran ventolera que
tuvo Ata?tasio.
Desafio de pintura
que le intimó Matías
de Torres.
En lo que faro el
desafio.
T-^olvióse Atanasio
d Granada.
Otro certamen
que twvo Atanasio en
Granada.
Retrato que hizo
Ardemans de Atana-
sio.
636 VIDAS DE LOS PINTORES,
cía que solo temia á Lucas Jordán , y no á Pintor alguno de
España , que él , que era el menor de todos , esperaba desen-
gañarle de su vanidad , &c. Turbóse con este papel nuestro
Atanasio , y acudió con él á dicho Señor don Pedro de To-
ledo , en cuya casa estaba hospedado entonces , acriminando
la osadia de enviarle papel de desafio , estando en casa de su
Señoría ; quien como Ministro que era entonces del Conse-
jo Real , quiso proceder en todo rigor de justicia , y llamar á
un Alcalde , &c. Y sin duda lo hubiera executado , sino se
hubiera interpuesto persona que le templase , diciendo : que
las qüestiones de ingenio no pertenecían á la voluntad ; y que
antes era loable aquel ardimiento por la emulación del Arte,
y la defensa de sus compañeros , y amigos. Con esto , y con
haber templado también á don Matías de Torres , cesó aquel
empeño ; y después decía nuestro Atanasio que ni i Lucas
Jordán cedía : debió sin duda de soñar que había quedado
victorioso en la palestra. Lo cierto es , que sí como él tenía
el dominio en las colores , y en el buen gusto , le tuviera en
el díbuxo , bien podía tendérsela á qualquíera ; pero fué to-
talmente amanerado, y nada naturalista , y por el consiguien-
te muy tibio en el díbuxo , dexandose llevar solo del aura li-
sonjera del vulgo : de todo lo dicho fui testigo.
Volvióse pues á Granada nuestro Atanasio , y á pocos
días acertó á pasar á aquella ciudad don Teodoro Ardemans,
que entonces era pintor , y arquitecto en esta Corte , á opo-
nerse i la plaza de maestro mayor de aquella santa iglesia;
en cuyo tiempo hizo Ardemans algunas pinturas , que ha-,
hiendo parecido bien , se suscitaron algunos rumores de opo-
sición entre Atanasio , y Teodoro : y este con los fervores
de la edad , que entonces apenas tendría veinte y cinco años,
á pocos lances se presentó al certamen ; y porque no fuese
muy sangriento el combate , se conformaron en retratarse el
uno al otro; y el primero que se plantó en la palestra fué
Ardemans , y sin díbuxarlo ni aun con el pincel , comenzó á
meter colores , y en poco mas de una hora retrató á Atana-
sio , tan parecido , que mas no podía ser ; y á vista de un
concurso muy numeroso que acudió al certamen , y á la ver-
dad , yo lo vi en poder de un beneficiado de la parroquia de
la Magdalena , don Simón de Costela , el año de doce , quan-
do estuve en Granada , y al instante le conocí , habiendo pa-
sado veinte y seis años desde que le había visto en vida ; y en
lo dibuxado, y pintado no se podía hacer mas, con estar hecho
de la primera, sin haberle vuelto á tocar sino cosa muy poca.
Visto esto , enmudecieron todos los de la parcialidad de
Atanasio , y á él se le debieron de enmudecer los pinceles,
pues habiendo quedado aplazado dia para que executase el
re-
Quedó fHíiI Ata-
iiasio en estí certa-
jntii. ,-r
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. S^^j
retrato de Teodoro , y concunido i este acto lo primero de
aquella ciudad , los dexó á iodos burlados , sin concurrir , ni
avisar i don Francisco de Toledo , en cuya casa era la fun-
ción : cosa que pareció á todos muy mal ; y después de dia
en dia fué dilatando el retrato de Teodoro ■: y por úirimo
dentro de muy pocos dias se murió sin hacerlo. Gran cosa es
la modestia ! pues ella sola desarma insensiblemente la mas
engreída oposición , quanto una altivez presuntuosa despierta
la emulación mas dormida ! Cierto que fué desgraciado nues-
tro Atanasio en sus contiendas, pues la primera le costo la fa-
ma , y la segunda le costó la vida. Así lo discurrieron mu-
chos , y pudo ser que no fuese así ; pero no se puede negar
que le cogió la muerte en mala ocasión. \' no seria maravUla
que viéndose él constituido en el primer crédito de aquella
ciudad , y aun de toda España , en su concepto, ya que no
me alargue mas, se repudriese interiormente de yerse en cier-
to modo sojuzgado de un barbiponiente. Murió en fin don
Pedro Atanasio por el año de 1688. y á poco mas de los cin-
cuenta de su edad. \ lo cierto es , que dexando aparte estos
deslices de nuestra miseria , pues nemo sitie crimine vivity
fué sin duda hombre eminente , por su camino , y por tanto
muy digno de este lugar ; pues dexó inmortalizado su nom-
bre con la fama postuma , que le merecieron sus muchas , y
loables obras públicas , y particulares dentro y fuera de Gra-
nada , pues aun en esta Corte hay muchas. Aseguro que vi
en poder de la Excelentísima Señora Duquesa de Bejar mi de Atatiasio
Señora doña Teresa Sarmiento de la Cerda , una Mater Do-
lorosa , del tamaño del natural , de mano de Atanasio , con
unos angelitos abaxo llorando , y con algunos instrumentos
de la- Pasión , que no parece se podia hacer cosa de mas tier-
na expresión , y de mas excelente gusto ; sin otras muchas
que dexo en las casas de dicho Señor don Pedro de Toledo
Sarmiento , que son cosa excelente.
úUi'í
Muerte de Atana-
sio año de 1688.
PÍ7itura excelente
CLXXX.
DON NICOLÁS DE VILLACIS , PINTOR.
D<
Fué excelente
tor.
j}in-
'on Nicola's de Villacis , natural de la ciudad de Mur- Fué natural de
cía , hijo de don Nicolás Alonso de Villacis , y de doña Jua- Murcia , de familia
na Martínez Arias , ambos de ilustre , y bien conocido lina- '""-' ilustre
ge , y abundantes de bienes de fortuna , fué excelente en el
arte de la Pintura , la qual aprendió en dicha ciudad de un
mediano pintor ; pero sus padres , deseando.su mayor ade-
lantamiento , le enviaron i Madrid , donde se mejoró mucho
en
Pasó á Madrid d
la escuela de Kelaz-
íjuez.
Pasó d Roma.
Volvióse á su pa-
tria.
Sus obras en Mur-
cia.
Descripción de Jas
que hizo en el conven-
to de la Sa?itisit)ia
TrÍ7iidad.
Pintura del costa-
do de dicha iglesia.
6ci8 VIDAS DE LOS PINTORES,f
en la escuela de don Diego Velazquez ; y después pascJ i
Roma para perficionarse del todo , como lo consiguió en los
primores mas exquisitos del Arte. Volvióse á su patria , don-
de lo exercitó con muy acordado dibuxo , siendo en extremo
primoroso , y prolixo en concluir sus obras. El estilo de su
colorido , al fresco , y al olio , fué muy agradable , como lo
habia aprendido en la Italia. Hizo en Murcia diferentes obras
particulares , y públicas : y en unas , y en otras era mas im-
pelido del deseo de complacer á sus amigos , que del estímu-
lo de sus intereses.
Entre las obras públicas de su mano , la principal es la
de la capilla mayor , y costado entero de toda la Iglesia del
lado del Evangelio del Real convento de la Santísima Tri-
nidad de Calzados de aquella ciudad , donde pintó al fresco
la vida de san Blas , con elegante estilo , y agradable compo-
sición , obra , aunque no acabada , por haber muerto , bien
celebrada de quantos inteligentes la han visto 5 pues en la fa-
chada del altar mayor no tienen mas retablo que el que fin-
gió la grande habilidad de Villacis , con bizarra arquitectura,
y perspectiva , y sobre las cornisas un gran targeton , donde
pintó la Trinidad Santísima ; y está con tal arte ^fingida la
perspectiva , que los pixaros que casualmente entran por las
ventanas , se van á poner sobre los vuelos de la cornisa , y
suelen caer reboloteando hasta las gradas del altar ; el qual
conservan con tanta veneración , que solo tienen en el medio
un Sagrario de nogal , sin mas ornato.
La pintura del costado , que diximos , de la iglesia , se
compone de quatro estaciones , ó intercolunios , donde están
quatro historias de la vida del glorioso san Blas , con sus mar-
cos fingidos , y sus molduras , y targetas , que parecen ver-
dad. En el primer caso está el santo predicando á diferentes
animales , executados con gran propiedad , y un bello peda-
zo de pais. En el segundo está poniendo la mano en la gar-
ganta á un niiio ahogado , que su madre le tiene en los bra-
zos , con grande aflicción , y dos soldados con el preciso es-
tupor del caso. En el tercero está el santo en la prisión,
puesto en un cepo , con singularísima propiedad. En el quar-
to está caminando sobre las aguas á vista de un numeroso
concurso. Y encima de estos quadros hay fingidos unos cor-
redores , con balaustres de piedra , y en ellos algunas figuras,
y algunos retratos de caballeros de aquella ciudad , muy co-
nocidos entonces ; y también religiosos de la casa , que los
daban algunos pañuelos con panecillos , ó rollos benditos del
santo , que todo parece verdad. Y en los pilares que dividen
las capillas , hay sobre unas repisas algunos retratos de los
Reyes de España , plantados con estupenda gallardía : como
tam-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 639
también algunas virtudes entre las dos colunas , que hacen
división á los quatro espacios de las historias.
Otro lienzo grande hizo para el lado siniestro de la esca- Oirás obras d d
lera del Real convento de santo Domingo de la mcsma ciu- olio.
dad, de san Luis Beltran, en aquel caso del Marques de AI-
bayda , que el frontero es del mismo santo de mano de Con-
chillos. Otro en la librería , de santo Tomás , y san Alberto
Magno , en que pintó unas fachadas de la célebre fábrica de
la torre de la santa iglesia de dicha ciudad , en que manifestó
especial acierto en la arquitectura , y perspectiva. También
hay en dicho convento otro quadro de san Lorenzo, de ma-
no de don Nicolás , en la capilla de nuestra Señora del Ro-
sario , cosa excelente , sin otras muchas obras particulares.
Floreció este grande artírice hasta los años de mil seis-
cientos y noventa , en que murió de no muy crecida edad. ^u muerte año de
Hoy se hallan en poder de una señora , hija suya , diferentes 1690.
cartas que le escribia su maestro don Diego Velazquez , lla-
mándole para emplearle en servicio del Rey , y hacerle pin-
tor de su Magestad , lo qual nunca aceptó , por no abando-
nar el sosiego que le ofrecían las conveniencias que le dispen-
saba su honrado patrimonio.
CLXXXI.
ANTONIO CASTREJON , PINTOR.
A,
. ntonlo Castrejon , natural , y vecino de esta Corte , fué ^«^ natural de
pintor pr.ictico; y aunque amanerado, tuvo gran facilidad en ^^drid.
la invención : y especialmente hizo muy bien historiejas pe-
queñas , de que se ven muchas en las perspectivas de don
Roque Ponce , y de Joseph Garcia , y en algunas guirnaldas
de Gabriel de la Corte.
En grande también pintó mucho , como se ve en los dos
cuadros que están en el crucero de la Parroquial de san Mi-
guel de esta Corte , que el uno es de la revelación del Pur-
gatorio á san Patricio : el otro del Triunfo de san Miguel Sus obras.
contra el Dragón del Apocalipsi ; y otro quadro del martirio
de santa Lucía , que estaba en el remate del retablo colateral
del lado de la Epístola en la iglesia de san Felipe , el qual
pereció en el incendio de aquel magnítico templo el dia 4.
de Setiembre de 1718. años. También es de su mano otro
quadro de la Presentación en el templo , en el colateral de la
Epístola , en la Parroquial de san Ginés de esta Corte , y los
de la vida de la Virgen en la capilla de nuestra Señora de la
Cabeza de dicha iglesia ; y los Angeles que están en la sacris-
(ia:
v.n;.Q ti-
640 VIDAS DE LOS PINTORES, '
tía ; y otro de la Concepción de nuestra Señora en la iglesia
del Carmen Calzado , en la capilla del santo Chrisco , que
está junto á la puerta de las gradas , y los que están en
los remates de los retablos en la capilla de los siete altares de
la Pasión de Christo Señor nuestro , en la \ irgen de Gracia;
Su muerte año de sin Otros muchos en casas particulares. Murió por el año de
1690. seiscientos y noventa , á los sesenta y cinco de su edad j y se
ejníerró en la Parroquial de san Luis de esta Corte. •
■ CLXXXII.
DON SEBASTIAN-'MUÑ:0.Z., PINTOR
dd Rey. . •:•;: .'
, Fué natural de
Isfavaícanuro ,y ¿lis-
íiftilo de Claudio Loe-
lio.
Sebastian Muñoz
pasa a estudiar a Ro-
ma.
Vienese por Zara-
goza , y ayuda á su
maestro en una obra
al/rcsco.
D
Entra ^ínñoz á
pintar en palacio.
Í'.M
Enfermedad que
tuvo , y lo que su Jila-
gestad le honró en ella.
'on Sebastian Muñoz fué natural de la villa de Naval-
carnero , y discípulo de Claudio Cotilo , de los mas adelan-
tados que sacó ; y habiendo aprovechado muy bien en su es-
cuela , pintó mucho al temple en las obras de la entrada, de
la Reyna nuestra Señora Doña María Luisa de Orleans , con
cuyo producto pasó á Roma á los veinte y seis años de sii
edad, donde asistiendo en las academias , y, al estudio de
las estatuas , y otras obras públicas de aquella gran ciudad,
debavo de la escuela , y corrección de Carlos Marati , vino
muy aprovechado á los treinta años de su edad ; y habiéndo-
le avisado de su Vetiida á su' primer maesrro., que a-La sazón
se hallaba en Zaragoza pintando al fresco aquella célebre ca-
pilla de santo Tomás de Villanueva en el colegio de - la
Maiitería , le respondió que se Viniese por allí , y le ayudaría
en aquella obra , como lo hizo : y concluida , se vinieron
juntos á Madrid , donde comenzó á mostrar su grande habi-
lidad , así en las academias , en el dibuxo, como en diferen-
tes pinturas al olio , y al .fresco^ que se le ofrecieron ; y es-^
pecialmente en palacio pintó el techo de -un gabinete del
quarto de la Reyna , en que executó la fábula de Angélica,
y Medoro , con muy buenos ornatos de arquitectura , en que
tenia exxelente gusto ; y después pasó á ayudar en la pintura
de la galería del cierzo del quarto de la Reyna , que hoy es-
tá dividida en parte : y habiendo caido malo de un gran ta-
bardillo , mando el Señor Carlos Segundo que le fuese i vi-
sitar uno de los médicos de Cámara, y que se le asistiese por
la Botica de su Magestad con quantos medicamentos, hubiese
menester , ademas de enviarle su Magestad veinte y cinco
doblones de ayuda de costa , y todos los días un plato ^de su
Real mesa : circunstancias todas de singular honra,, y estima-
ción , y mas no siendo todavía formalmente criado de su
Magestad , de que puedo deponer como testigo de vista, sien-
do
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 641
do, como lo era yo entonces, compañero suyo. Y Ja Reyna
nuestra Señora Doña María Luisa de Orleans también Je en-
vió veinte doblones de ayuda de costa ; y convalecido que
fué , en lo qual tardó mucho , porque la enfermedad habia
sido gravísima , pintó al olio una de las historias de aquella
bó^!eda , que era de la Fábula de Psiches , ó Siqm's , y Cupi-
do , el caso en que habiéndola llevado Cupido a' su palacio,
le tuvo un célebre convite , con música , y danzas , y todo li-
nage de placer.
Concluida esta obra por el año de 1686. su Magestad le
hizo merced de su pintor , junto con el otro que le habia
acompañado , dándoles asimesmo cien doblones de ayuda de
costa por fin de la obra , ademas de sus mesadas ; y después
logró el retratar á la Reyna , por su mandado , con grande
acierto , cosa que su maestro sintió mucho por ser regalía
suya : también retrató á una señora camarista doña Juana
Rey ; y fuera de palacio hizo otros retratos muy parecid(Ȓ,
porque en esto especialmente tenia singular habilidad. Exe-
cutó también en este tiempo seis ú ocho quadros apaisados
de la vida de san Eloy , que se pusieron en la tiesta que cele-
bró la Hermandad de los plateros á dicho santo en la iglesia
parroquial de san Salvador de esta Corte , á costa , y para el
que fué mayordomo aquel año : cosa cierto excelentísima en
dibuxo , y colorido.
Después hizo un quadro del martirio de san Sebastian,
de cosa de tres varas de alto , y dos de ancho , muy estudia-
do , y con estremado gusto , y acierto , que se puso en pj-
blico un dia de Corpus , con muy crecidos aplausos ; y hoy
está en poder de don Francisco Mezcorta , muy ahcionado i
la Pintura. A esto se seguió la inopinada , quanto bien senti-
da muerte de la Reyna , en lo mas florido de sus años , de
una cruel apoplcxía en el de 1689. y á los veinte y siete de
su edad ; y habiendo su Magestad determinado enterrarse con
el santo hábito del Carmen, como se executó , quiso el con-
vento de Carmelitas Calzados de esta Corte dexar perpetua-
da esta memoria : y así le mandaron á dicho don Sebastian
pintar el quadro de este funeral en la misma forma , y apara-
to que estuvo puesto el Real cadáver en palacio, lo qual exe-
cutó Muñoz con grande estudio , y acierto , procurando ha-
cerlo todo por el natural ; de suerte , que los Reyes de Ar-
mas , el Sacerdote , y el Acolito , que están allí , todos son
retratos de los mismos sugetos que asistieron en dicha fun-
ción. \ habiéndolo llevado al convento , como el simulacro
de la Reyna, ya por difunta , ya por lo'estraño del-trage, ya
por lo escorzado , y diminuto , según la distancia en que se
suponía , no conformaba con las especies que todos tenían de
Toni, III. !Mmmm quan-
JlLjora de su en-
ferme Jad , y posigu;
pintando en palacio.
Quadro del marti-
rio de san Sebastian,
de mano de Aítiñoz.
Caso raro que le su-
cedió, á Muñoz con el
quadro de la Re)na
dijunta , que esta en
el Carmen.
V
642
VIDAS DE LOS PINTORES,
Sofístico argumm-
to íie un compañero
de Muñoz.
quando viva , todos á una voz , con el Prior , comenzaron á
despreciar el quadro , diciendo que no estaba la Reyna pare-
cida ; y así , que no estandolo , no lo habian menester. El
pobre mozo , que se halló con toda una comunidad acuestas,
sin bastarle jazones para convencerla , y casi perdido el tra-
bajo de un quadro de tanto estudio , se vid en términos'de
desesperación , y se resolvió á convocar todos los pintores del
Rey , y otros de crédito , á ver si podía su voto , y aproba-
ción contrastar el dictamen de la comunidad. El padre Prior,
que entiendo lo era el reverendo padre Maestro Barrientos,
que vio toda aquella turba pintoresca , dixo : Señores , par^
qué es esto ? V. mds. entenderán mejor que yo de lo bien
pintado , y organizado , según arte ; pero de si está , ó no es-
tá parecida la Reyna , no solo yo , pero qualquiera entiende
tanto como V. mds. A esta razón del Prior todos enmude-
cieron ; solo un compaííero de Muiíoz dixo : Padre Reveren-
dísimo , el no parecerse ese retrato á la Reyna quando viva,
es la mayor perfección que tiene ; porque la Reyna , quando
Agudiza del Prior, difunta , no se parecía á sí mesma quando viva. Dixo el Prior
con gran risa : Señor mió , ese argumento tan agudo como
sofístico , seria muy del caso como V. md. estuviese aquí á
todas horas para decírselo á cada uno que llega á ver el qua-
dro. Y si yo hallase medio , replicó el dicho , para que haya
quien á todos lo diga , será bastante para que el quadro se
quede en casa ? Como eso pueda ser , soy comento , dixo el
Prior , juzgando imposible la empresa. Pues ponga don Se-
bastian , dixo el compañero , en aquel vacío , señalando al si-
tio donde está , una medalla con el retrato de la Reyna co-
mo estaba en vida, que la traigan dos cupidillos llorosos, con
un lema , que dé á entender que la diferencia que hay de
aquel retrato á el otro, es la que hay de lo vivo á lo muerto.
Pareció bien á todos y al Padre Prior la proposición , y así
se executó , y se le puso por lema : Nec semper lHiaJiorent\
y está hoy colocado dicho quadro junto á la puerta que sale
de la islesia de dicho convento al claustro chico.
Todo esto fué menester para que aquella santa comuni-
dad admitiese un quadro como aquel, que es honra de la na-
ción española ; y creo que le dieron por él solos doscientos
ducados , que no es la mitad de su justo precio. Pero él de-
cía , que como el quadro quedase allí , mas que no le dieran
un qiiarto •■, en que se califica lo desinteresado , modesto , y
honrado de su natural , que verdaderamente lo era.
Después de esto se ofreció en el Retiro pintar los techos
de algunas piezas del quarto de la Reyna para las segundas
nupcias del Señor Carlos Segundo, con la Serenísima Reyna
Doña María- Ana de Neoburg : y en esta sazón pintó al fres-
co
Respuesta del com-
pañero de Muñoz
acerca del quadro de
la Reyna difunta.
Pinta Muñoz en el
Retiro aljresco.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 643
co don Sebastian una de las piezas do la Cámara de su Ma-
gostad con grande acierto , por las trazas que para ello hizo
don Claudio Coello de orden del Rey , como pintor de Cá-
mara de su Magestad.
Concluido esto, se ofreció en el convento de nuestra Se-
ñora de Atocha reparar la cúpula de la capilla de esta santa
imagen , cuya pintura al fresco de mano de don Francisco de
Herrera estaba maltratada de los accidentes de la fábrica ; y
fué para este efecto nombrado nuestro Muñoz , junto con
don Isidoro Arredondo, también pintor de su Magestad. Era
don Sebastian sumamente alicionado á la música, y á el dan-
zar , y uno y otro lo hacia con primor , pero era su aricion
con tal extremo , que quando estaba pintando solia estar can-
tando , y quando se levantaba solia ¡hacer algunas mudanzas
de danzado. Viendo él pues un dia que aquel tablado que se
habia hecho para dicho reparo se cimbraba lindamente para
danzar , comenzó á cabriolear de tal suerte , que falseando
por un nudo una de las soleras donde cargaban las carreras,
dio todo el andamio abaxo , y los que en el estaban , que era
un peón , y un oHcial, porque don Isidoro no habia ido aquel
dia á causa de un resfriado , y don Sebastian , que se levantó
al punto muy ligero , diciendo que no se habia hecho mal,
se cayó luego en el suelo , echando un gran golpe de sangre
por los ritíones , á causa de haberse metido por ellos una de
las manzanillas de bronce de la varandilla del altar de la Vir-
gen. Y fué tan súbita su rftuerte , que no dio lugar á mas Sa-
cramentos que absolverle , apretando la mano j y allí se que-
dó muerto junto á la misma varandilla , con increible dolor
de toda aquella santa comunidad , que acudió á tan inopina-
do estruendo , contribuyendo todos con sus preces , y oracio-
nes á un espectáculo tan doloroso. Los otros dos , aunque se
maltrataron , no fué cosa de consideración.
Fué este tal suceso lunes santo del año de 1690. y el
dia antecedente domingo de Ramos habi» cumplido con
la iglesia nuestro don Sebastian ; lo qual , junto con los sa-
grados medios que permitió lo súbito del suceso , ademas de
su mucha virtud y exemplo , nos dan seguras prendas de sii-
salvación : y mas habiendo muerto á los pies de aquella gran
Reyna , dispensadora de las divinas misericordias , y en tan
santa , y religiosa casa , cuyos sufragios á favor del difunto
fueron muy repetidos , y le dieron honorítica sepultura en la
sala de Capítulo, celebrando á su costa las exequias con s;rari
solemnidad. Murió á los treinta y seis años de su edad , con
poca diferencia , con gran dolor de toda la profesión , que es-
peraba de tan fragrantés flores muy sazonados frutos , pues
estaba en lo mas florido de su edad-, y aseguraban sus com-
Tom. 111, Mmmm 3 pa-
T*asa Muñoz d
rej)a}\tr la ciipuLt de
nuíítra Seiiora de
Atocha.
Muerte desgracia-
da de don SíOastian
con la mina del an-
damio de Atocha , año
de 1Ó90.
t«^ x\
Fué natural de
Sevilla.
No se sabe de quien
fué discípulo en la
Pintura.
Pasó d Córdoba ,j
allí se casó con una
señora que también
pintaba.
Obras que hizjo en
Córdoba.
644 VIDAS DE LOS PINTORES,
pañeros que era el único que les ponía estímulo en el estudio
para no quedarse atrás.
El señor Carlos Segundo lo sintió mucho, y envió para
tocas i la viuda veinte y cinco doblones , señalándola una ra-
ción perpetua de cinco reales al dia. Estaba don Sebastian á
esta sazón para hacer un quadro muy grande del martirio de
san Andrés para la iglesia Parroquial de Casa- Rubios, de
que tenia ya hecha la traza , y el quadro imprimado , el qual
executó don Francisco Ignacio por el mismo borroncillo.
CLXXXIII.
DON JUAN DE VALDÉS, PINTOR^
Escultor ^ y Arquitecto.
D
on Juan de Valdés Leal , natural de la ciudad de Se-
villa, y oriundo del noble solar de las Montañas, nació de pa-
dres ilustres por los años de 1630. crióse con buena doctrina;
y habiéndose reconocido en sus primeros años la grande in-
clinación que tenia al arte de la Pintura , no se sabe cierto
de quien fue discípulo en ella , aunque se presume que del
clérigo Roelas 5 pero mas debió Valdés al cielo , á su estu-
dio , y aplicación , que á la enseñanza de los maestros.
Pasó á Córdoba después de algunos años , en que venció
con grande adelantamiento sus principios , y allí se casó con
doña Isabel de Carrasquilla , de faníilia muy ilustre en aque-
lla ciudad , la qual pintó también al olio ; no se sabe si con
la instrucción de su marido , ó si tenia antes algunos principios.
En este tiempo , ya colocado Valdés en opinión , y per-
ficionado en .la habilidad , hizo diferentes obras particulares
en Córdoba , y especialmente en lo público la del retablo
principal de la iglesa del Carmen Calzado , extramuros de
aquella ciudad i donde, ademas de las historias del santo Pro-
feta Elias , hechas con gran magisterio ^ y bizarría , tiene en
el sotabanco unas santas de medio cuerpo , hechas con tanta
belleza en dibuxo , colorido , y manejo , que parecen de Ve-
lazquez ; y sin duda son hechas por el natural , porque tie-
nen aquella misma viveza, y verdad. : noi;¡
: ■ Hizo también en este tiempo el quadro célebre del Após-
tol san Andrés, que está en un altar de la iglesia de san Eran-
cisco , estupenda hgura , mayor que el natural , y á los pies
un libro , como caído al descuido , y descompuesto , con. un
desaliño muy caprichoso. Hizo también el quadro de la Con-
cepción que está en la platería , con san Eloy , y san Anto-
nio , muy bien historiado ^ y enriquecido de gloria, y acom-
pañamiento de angeles. Pinto tambi«ía ^l retrato del doctor
don
-i.ff
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 645
don Enrique de Alfaro , hermano de don Juan de Alfaro,
de quien hacemos mención , sumamente parecido, quando es-
taba todavía de licenciado , con tal viveza , que parece el mis-
mo natural , y que promete las grandes prendas de que se en-
riqueció su ingenio, con el ornato de todas buenas letras, sin
olvidar las de la Poesía , de que fué siempre tan fecundo
aquel delicioso suelo cordobés.
\' olvíóse nuestro Valdés á Sevilla , donde hizo repetidas
obras públicas , y particulares , y en especial un célebre qua-
dro para la Caridad , del triunfo de la Cruz , cosa maravillo-
sa. Y allí mesmo tiene otros dos correspondientes á otros de
Murillo, de unos gcroglíticos del tiempo , y de la muerte, y
un cadáver corrompido , y medio comido de gusanos , que
causa horror y espanto el mirarlo , pues está tan natural , que
muchos al verle , inadvertidamente , ó se retiran temerosos , ó
se tapan el olfato , temiendo ser contaminados del mal olor
de la corrupción.
Asimesmo tiene en las gradas de aquella santa iglesia dos
lienzos en unos nichos , el uno de Christo Señor nuestro cru-
citícado , y el otro de su Magestad á la coluna , donde está
una figura de un sayón de los que le están azotando , que es
una admiración ; pues sidndo mayor que el natural , está con
tal arte escorzado , y con tal valentía contrapuesto , que no
ocupando mas que tres quartas del lienzo toda la Hgura , pare-
ce desde abaxo que se sale fuera del quadro por no caber en él.
Fué en rin nuestro Valdés grandísimo dibuxante , pers-
pectívo , arquitecto , y escultor excelente i pues aunque no se
ven obras señaladas suyas de escultura , aseguran que hizo al-
gunas ; y especialmente en el modelar de barro fué facilísi-
mo, como lo manifestó en todas estas facultades en aquella
celebérrima función tan plausible de la canonización del san-
to Rey don Fernando , que celebró aquella ínclita ciudad,
con sus dos ílustrísimos Cabildos , y el afectuoso zelo de sus
opulentos moradores el año de 1 67 1 . donde manifestó nues-
tro Valdés los grandes caudales de su talento, acudiendo con
sus trazas , modelos , y dirección de arquitectura , ornatos,
historias , y geroglíhcos , á tan estupendas máquinas , y tanto
número de oticiaLs como concurrieron al desempeño de tan-
to asunto , que fué la admiración de toda España , y aun de
la mayor parte de Europa , por las muchas naciones que con-
curren siempre en aquella gran ciudad , cebadas del interés
de su aplaudido , quanto envidiado comercio.
Después pasó á Córdoba por el año de 1672. donde yo
llevadíí de mi aticion , aunque muchacho , le visité , y vien-
do algunos ligeros principios míos de aquella edad , y que
allí faltaba quien pudiese entonces darme la luz conveniente
pa-
T^ohióse Valdés d
Sevilla , donde hizo
emitientes obras.
Pinturas de Val-
dés en aquella santa
iglesia.
Valdés gran dibu-
xante ,perspectivo, es-
cultor , y arquitecto.
Canonización del
santo Rey don Fer-
nando en Sevilla , y
dirección de Valdés en
el ornato de esta jun-
cion.
Volvió á Códor-
ba Valdés el año d«
646
VIDAS DE LOS PINTORES,
Volvióse Valdés d
Sevilla.
Genio alti-vo de Val-
des.
Caso gracioso que
le sucedió d Valdés
con un extranjero j)in-
tor.
Valdés presidió en
la academia de Se-
villa.
Pin furas que hizo
el extrangero ,y lo que
le sucedió con Valdés.
Otro pintor vian-
dante , que fué a Sevi-
lla,}' lo que con el pasó.
para mi adelantamiento , me dio algunos documentos para
mi gobierno , que estimé , y aprecié mucho , como de hom-
bre verdaderamente erudito , y práctico en la facultad.
Pintó en este tiempo diferentes quadros para particulares,
y en especial un juego de lienzos de diferentes Vírgenes pa-
ra el jurado Tomás del Castillo , en que yo le vi pintar al-
gunas veces , y de ordinario era en pie , porque gustaba de
retirarse de quando en quando , y volver prontamente i dar
algunos golpes , y vuelta á retirarse ; y de esta suerte era de
ordinario su modo de pintar con aquella inquietud y viveza
de su natural genio.
Volvióse á Sevilla , donde presidió muchos años en la
academia , y era el que con mayor magisterio y facilidad di-
buxaba en ella , porque Murillo la tenia en su casa , por no
tropezarse con lo altivo de su natural : pues como decia el
mismo Murillo , Valdés en todo queria ser solo ; y así no po-
día su genio sufrir , no digo superior , pero ni igual en cosa
alguna. Sucedió una vez un caso gracioso con un pintor tu-
nante italiano , que habiendo arribado á aquella ciudad , pi-
dió licencia para entrar á dibuxar en la academia. Valdés, que
era el que presidia , no se la quiso dar. Valióse del Marques
de Villa-Manrique , protector que era de la academia , y con
eso pudo entrar á dibuxar. Tomó su asiento , y sacó unos
carbones como dedos , y un pliego de papel blanco de marca
mayor , i el qual lo estregó todo con un carbón 5 y hecho
esto , comenzó i limpiar unos claros con miga de pan , y fué
descubriendo , y determinando contornos , y apretando los
obscuros , de suerte que en breve concluyó una Hgura muy
bien dibuxada ; y de esta suerte hacia dos cada noche , y con
tal destreza y blandura , que Valdés se quedó corrido , y no
consintió entrase mas que tres ó quatro noches. El tal , pica-
do de esto , compró dos lienzos imprimados, y en el uno hi-
zo uo Christo crucificado, y en el otro un san Sebastian, to-
do plumeado con las colores, cosa excelente, y por tan estra-
ño camino , que causó admiración ; de suerte , que habiendo-»
los puesto en gradas en un dia de función , hicieron tanto
ruido , que picado Valdés , pareciendole que venia á hacer
befa de la academia , dicen le quiso matar , y le precisó al po-
bre salirse huyendo , habiendo vendido muy bien los lienzos:
cosa que le afearon todos mucho á Valdés , y especialmente
Alurillo , pues dixo , que la soberanía de Valdés era tanta,
que no admitía competencia. A tanto como esto llegaba la
altivez de su genio.
No dio lugar i esto otro pintor viandante, y desharrapa-
do , que llego por aquel tiempo á Sevilla en casa de un fla-
menco pintor, que tenia obrador público, y se llamaba Juan
Fa-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 647
Famon : pidióle que hacer , y preguntándole el flamenco qué
cosa sabría pintar ? Respondióle que lo que le mandase. Pú-
sole un quadro de vara y tercia , que es lo que ponían á los
menos adelantados, y dixole hiciese un san Antonio : el víaiv
dante hizo una media tinta de .blanco , y negro , y carmín,
y dióle una mano á todo el quadro muy tirada : después to-
mó carmín , y sombra , y fue delineando el santo , y lo de-
mas : después fué metiendo colores , y empastando de suerte,;
que aquel dia dexó enteramente acabado su quadro, y de su
propia invención con tal acierto , que no solo el flamenco,:
sino otros pintores que trabajaban en su obrador , lo admira-*
ron tanto , que el flamenco le díxo : sí se quería quedar en
casa , se le haría muy buen partido. El le respondió -, que le
pagase aquel quadro , y después se vería en ello. Con esto,
por acariciarle , le dio dos doblones por el quadro , y valia
cada doblón entonces mucho mas que ahora , por ser mucho*
antes de la baxa de la moneda del año de 80^ Nuestro vian-
dante , que se vio con los dos doblones , le díxo al flamenco:
V. md. se quede con Dios , que ya tengo yo con esto para
traginar unos días ; que si yo quisiera estar sujeto , no andu-
viera como ando , pues mí designio es ver mundo : y si an-
duviera bien portado , me desnudaran los ladrones por esos
caminos, y viéndome de esta suerte, voy libre de contingen-
cias ; y con esto marchó , y nunca mas se supo de él.
Volviendo pues á nuestro don Juan de Valdés , estuvo
también en esta Corte , y tienese por cierto fué por el año de
1664. para ver las célebres pinturas que hay en ella ; y espe-
cialmente en los palacios Reales , y eLEscorial , lo que ad-
miró mucho. No se sabe que hiciese cosa de pintura , solo sí
me díxo Claudio Coello que había ido á la academia , y que
dibuxaba dos ó tres figuras cada noche : debiera de seguir la
pauta de aquel viandante , galantería que muchos la han exe-
cutado por bi^arrear. Pero como allí se va á estudiar , y no á
destajo , quanto mas se especulare , y considerare el natural,
tanto mas se logrará el intento : bien que no todoi. los genios
se pueden medir con un módulo mesmo, porque la suma vi-
vacidad de algunos les hace romper los márgenes del co-
mún estilo.
Finalmente hallándose ya Valdés con sesenta años de
edad le dio un accidente de perlesía, á tiempo que tenia ajus-
tado con don Pedro Córvete el pintar de diferentes historias
sagradas toda la iglesia de los venerables Sacerdotes , que por
la imposibilidad de don Juan , las hubo de executar su hijo
don Lucas , muy heredeeo de las aventajadas prendas de su
padre , quien murió cosa de dos años después de este acci-
dente , en el de mil seiscientos y noventa y uno , el día. ca-
tor-
Resolucion célebre
dd -viandante.
Valdés estuvo en
Madrid.
Dióle á Valdés un
accidente de perlesía.
Muerte de D. Juan
de Valdés año 1 69 1 .
648 VIDAS DE LOS PINTORES,
torce de Octubre. Dexó , ademas del ya dicho don Lucas,
dos hijas , la una doña María , que se entró religiosa , y la
otra doña Luisa , ambas condecoradas con la habilidad de la
pintura , así en miniaturas , como á el olio ; y especialmente
en retratos con gran felicidad.
Fué don Juan de Valdés de mediana estatura , grueso,
pero bien hecho-, redondo de semblante, ojos vivos, y color
trigueño claro. Dexó muy buena escuela en aquella gran ciu-
dad , y muchos discípulos. Era espléndido , y generoso ea
socorrer con sus documentos á qualquiera que solicitaba su
corrección , ó le pedia algún dibuxillo , ó traza para alguna
obra en todo linage de artitices , al paso que era altivo , y sa-
cudido con los presuntuosos , y desvanecidos. .i t; ,
,Oíí'. ■■.•''''. r iü ■(.'..
CLXXXIV.
DON JUAN D£ LAREDO , PINTOR.
i Ití O/At' •■{ ' '
^ on Juan de Laredo, natural de Madrid , fué discípulo
Madrid. de Rici en él arte de la Pintura. Aplicóse á la asistencia de
los teatros de perspectiva , que se hacían en el Retiro , y so-
bresalió en el manejo <del temple en todo lo que allí se ofre-
cía , y en especial para bosques , jardines , y cabanas , en cu-
i- =>■-' ya atención le hizo el Señor Carlos Segundo merced de su
pintor ad honorem. Muy de caída anduvieron en este tiempo
Fatalidad de La^ los pintores del Rey , pues nuestro don Juan de Laredo, ha-
redo en su muerte. biendose encerrado en su casa en un aposentiUo separado,
que tenia. en lo alto de ella para trastear en algunas cosas de
la pintura , y prevenir algunos recados para ella , en que tenia
süigular gracia , y primor , se le ofreció alcanzar de un sobra-
dillo , ó anaquel , que había en dicho aposento , no sé que
cosa , para lo qual , por no alcanzar bien , se subió en un
banquillo alto, que , ó por mal asentado , ó porque se le des-
vaneció la cabeza , cayó de celebro , y dio un porrazo tan
grande , que habiéndolo oído abaxo , subieron á ver lo que
había sido ; y llamándole una , y otra vez por su nombre,
viendo que no respondía , trataban de romper la puerta, por*
que estaba echado el cerrojo , á tiempo que el pobre Laredo,
como pudo , y arrastrando , quitó el cerrojo , y le hallaron
todo quebrantado , y sin habla. Lleváronle como pudieron á
su quarto , donde á pocas horas murió , con gran sentimiento
de los que le conocían ; porque era amabilísimo , de gran dis-
creción , y placer en su trato , y de singular providencia , é
c ^ ., j intelisencia para aquel gobierno de las mutaciones , en que
había substituido á don i:'rancii>co Rici. Murió á los sesenta
- ) años
169
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 649
años de su edad , con poca diferencia , en cJ de 1692. y está
entenado en la Parroquial de san Luis de esta Corte.
Fué hombre de lindo humor; y para dar un chasco te-
nia gran discreción, y disimulo. Sucedió pues que hablándo-
se un dia de varios secretos de naturaleza delante de un su-
geto muy sencillo , pero tan freqüente moledor , que desea-
ban echarle del salón donde pintaban en el Retiro , porque los
embarazaba mucho , dixo Laredo con gran disimulo : para
secreto el que yo sé de enfriar sin nieve. Saltó el otro tan
aprisa , y dixo : y cómo es eso , amigo , porque eso es gran .
cosa ! No se puede decir , respondió Laredo , porque he da-
do palabra y juramento de callarlo , por el perjuicio que se
les seguiria á los obligados de la nieve. Yo doy palabra de
callarlo , replicó el otro ; pero Laredo teniéndose lirme , des-
pués de grandes instancias, y ofrecimientos , le dixo : amigo,
lo que yo puedo hacer para no quebrantar mi palabra , ni el
juramento es , que V. md. traiga mañana una buena merien-
da , y yo me olDÜgo á enfriar sin nieve la bebida , de modo,
que V. md. lo vea , y con eso lo sabrá V. md. sin decirselo
yo. Soy contento , dixo al punto el amigo ; y habiendo acu-
dido al otro dia con su merienda , y dos garrafones , uno de
vino , y otro de agua, Laredo , que ya estaba preven ido,- sa-
có gran cantidad de yelos , que es lo que mas de ordinario
venden en Madrid para este efecto , y comenzó á echarlos
en las corcheras. El otro que tal vio, dixo : pues no habia
Vmd. ofrec.'do enfriar sin nieve ? Pues acaso, esto es nieve? di-^
xo Laredo ; sí señor , replicó el otro. No es sino yelo , dixo
Laredo , y en todo el mundo no habrá quien diga lo contra^
rio. El hombre se quedó tan corrido , que escapó al instante
sin catar su merienda , y nunca mas volvió á poner los pies
allí. Y en fin son tantos , y tan célebres los cuentos de Lare-
do , que fuera nunca acabar el referirlos todos. Tuvo muy es-
pecial habilidad para aquellos teatros., y también para monu- Xi\ k^ oWvw^í '^»,, '
memos de perspectiva , que hizo muchos , y excelentes. ti -ttJ*•<í'l^cC•iV^r.■^s■
•;,,. ).vi 31' '[■ -b -Vi^íl Oít
CLXXXV.
. ■ T
DON BARTOLOMÉ PÉREZ , PINTOR
í¿e¿ Rjy. i
on Bartolomé Pérez , poco después de Laredo , fué tam-
bién precipitado ; pues pintando la sobre-escalera _dc las casas
del Duque de Monteleon, que están en esta Corte en el bar^ 'íVí ^^«u'tj Ci'nn^ul
rio de las Maravillas , y se arruinaron con el incendio del .oiWjAJ
mes de Setiembre del pasado de 1 723 , le mandó á un mo-
zo que le asistía le traxese una regla qu£ £staba al. otro lado
Tom. III. Nnnn de
Fatalidad de Bar-
tolomé PíiíZ, que le
costó la vida.
Binarias prendas que
tenia ,/ itaoilidadfa-
ra todo.
Sus obras.
Su muerte año de
1693.
650 VIDAS DE LOS PINTORES,
de donde pintaba, para lo qual era menester pasar p})r un ta-
blón cjue estaba algo torcido , y se meneaba. Fué el mozo,
y como vio que se meneaba el tablón , dixo que no se atre-
vía á pasar. Viendo esto Bortolomé , di\o^ burlándose de él:
Que haya hombre tan cobarde que esto tema 1 Y diciendo
esto , fué á pasar , y cayó abaxo , y allí se quedó muerto.
Fué cierro cosa dolorosa este suceso , y de gran quebran-
to para toda la Corte , porque era también amabilísimo , de
linda pasta , y de muy buena hibilidad para qualquiera cosa.
Fué natural de Madrid , y yerno de Arellano ; y así llegó
á hacer las flores tan bien como su suegro ; y á este le pinta-
ba el yerno las figuras en algunas guirnaldas que hacia.
Asistió también mucho tiempo i las funciones -del Coli-
seo, y casi siempre que se pintaba cortina lo hacia él, porque
tenia especial gracia , y primor para ello : y tuvo título de
pintor del Rey ad honorem. Fué su muerte el año de 1693.
á los cincuenta y nueve de su edad , y está sepultado en la
Parroquial de san Ildefonso de esta Corte.
CLXXXVL
DON CLAUDIO COELLO, PINTOR DE
Cámara , y Arquitecto.
Fué natural de
Madrid , y oriundo
de Portugal.
Fué discípulo en la
Pintura de don Fran-
cisco Riíi.
D
Ingenio grande de
Claudio.
'on Claudio Coello , oriundo del reyno de Portugal , y
descendiente de aquella ilustre familia de los Coellos , de
donde lo era también el gran Alonso Sánchez Coello , de
quien hicimos mención , fué natural de esta villa de Madrid.
Su padre se llamó Faustino Coello , natural de la villa de
Fulbusiño , Obispado de Viseo en dicho reyno , y fué exce-
lente broncista : y deseando que su hijo le pudiese ayudar en
el dibuxo de aquellas cosas que se le ofrecian , y especialmen-
te para reparar , y cincelar los vaciados , le puso á dibuxar en
la escuela de don Francisco Rici , pintor de su Magestad;
donde viendo lo mucho que iba aprovechando, le dixo Ricí
al padre que era lástima no dexarle continuar en la Pintura,
porque daba infalibles esperanzas de ser en ella hombre emi-
nente. Hízose así , y fué continuando en el estudio con la di-
rección de tan gran maestro , de suerte que en pocos aiios se
aventajó á otros muchos de su tiempo. Y ponderándole Ri-
ci un dia á cierto religioso la habilidad de aquel muchacho,
dixo el religioso, que la fisionomía no demostraba grande in-
genio. A que respondió Rici : pues , padre , virtudes vencen
señales. Lo cierto es , que el semblante no era muy grato , y
ademas de esto adusto , y melancólico ; pero la frente espa-
.ciüsa , y los ojos vivos , y reconcentrados , mostraban ser de
§^-
Y ESCÜLTCTRE^ ESPAÑOLES: 651O
genio agudo ,'e'specn.la!tivo, y cogitabundo, como verdadera-
mente lo fué, con gran felicidad, gusto, y capricho en lo q^ieí!
pensaba V y cí'^uccbia en su ment^}.'y gran facilidad en pro-:>
ducirlÓLi, y. actuarlo; ■ : 1»
i ? Hallábale muchasveces su maestro dibuxando en horas
desudadas.,, y decia Rici : estos sí que son los verdaderos ge-
nior>,ty><que dan segartrs esperanzas de aprovechar ! aque- ■
¡¿os qMi-es menester reñirles , porque se ponen a deshora d>
dibttxar tito aquellos^ á qukn es menester aguijonearles pa- >
ra qiicáibuxen. Semencia digna de observación !
•Tena costumbre su faiaestro de hacer en qualquiera pape- 1
lillo algún rasguño ,'c}^puntamiento de lo que se ie ofrecia , ya
fuese. de historia , q ya fuese de perspectiva, y luego los rom^?
pia, y los arrojaba ; pero Claudio tenia gran cuidado de rcco- ■
gerlosivyj'juntarlosi, ^estudiar en ellos, y observar con aquella
demostración los documentos que habia oido a su maestro.
! -Ultimiamenre^lió'tan aventajado, así en la historia , co-
mo en 1a arquitcctuía , y perspectiva, y en el temple , y fres-
co , por haber asistido á su maestro en obras de todas calidí- -
des , que se hizo uü artítice verdaderamente completo. La
primera obra que sacó á luz aun estando todavía en casa de^
su macstrr) , fué el quadro de la Encarnación del altar mayor
de la .iglesia de las monjas de san Plácido de esta Corte , en
que muestra bien la valentía de su espíritu, y el ü;ran genio
que le asistía;. pues ademas de lo bien expresado del misterio,
le acompaño en la parte inferior con aquellos Profetas , y Si-
bilas que anunciaron la venida del Mesías. V después conti-l-
nuó con los quadros colaterales de santa Getrudis , y los de-
mas que allí tiene , hechos con extremado gusto , y excelente
dibuxo. \ en los vaciados de los pedestales , y las dos pintu-
ras del Nacimiento de Christo Señor nuestro , y Adoración
de los Reyes á los lados del Sagrario del altar mayor ; junto
con el frontis del arco á la entrada de la capilla del santo se-
pulcro á los pies de la iglesia- Y bien de sus principios es tam-
bién la pintura del retablo de san Roque , que está en la Par-
roquial de san Andiés de esta Corte , donde hay una Mag-
dalena en la tabltca del Sagrario j y dos retratos de medio
cuerpo á los lados, que parecen de Velazqucz. Y también las
pinturas de la capilla de los ajusticiados , á los pies de la igle-
sia Parroquial de Santa Cruz , que son la Encarnación del
Verbo Divuio en lo alto , y abaxo san Juan Bautista , y su
Padre san Zacarías. Como también lo es otra pintura apaisa-
da de la Presenta«.ion de nuestra Señora en el templo , que
está en la sacristía de la Parroquial de san Juan de esta Corte.
\ el quadro de la Cena , que está en el refectorio de los pa-
dres capuchinos del Prado. . .
Tom. III. Nnnn 2 Aun
T>icliQ sentencioso
de Rici.
Primera obra que
sacó Claudio d luz,
aun estando en casa
de su maestro.
Otras pinturas cé-
lebres de Coello.
652 VIDAS DE LO3 PmTORES; Y
Aun dicen también que el quadro que tiene én^l altar
mayor de dicha Parroquia de Santa Cruz le hizo estanda to-
davia en casa de su maestro , y que este le dixo que si quería
que saliese en su nombre , se lo pagarian mejor ; pero ,él mas.
quiso el crédito que el interés. Hizo también el que está en
lo alto del retablo , del triunfo de la Cruz.: y asimesmo pin-
taron al fresco el presbiterio entre él , y Joseph Donoso, .que
estaba entonces recien venido de Roma. Y luego tomó Clau-
dio grande amistad con Carreño , el qual con la ocasión de
pintor de Cámara, le permitió copiar en Palacio muchos ori-
ginales de Ticiano, Rubens, y Vandic, y.otros. Y con efec-
to se mejoró mucho desde entonces en el colorido , como lo'
manifestó en un célebre quadro de san Luis Rey de FrárKia,'
muy historiado , que hizo para don Luis Faures , Archero
de la noble guardia de Corps, que hoy ¡está en k ciudad
de Bilbao. .:u:'00cjí ¡uib j
Después hizo aquel Ángel san Gabri'el , que está en uno
de los pilares de dicha iglesia , figura verdaderamente angéli-
ca , por la hermosura , gallardía , y ligereza que demuestra,
tan significativas de aquellos dotes celestiales de estas sobera-.
nas inteligencias ; á que acompaiía otro quadrito de la Encar-
nación , que está en la parte superior del retablo : y en la in-
ferior dos retratos grandemente hechos. También executó la
pintura del apóstol san Felipe, que está en uno de los quatro
pilares del crucero de santa Isabel de esta Corte.
Después fué Claudio con Joseph Donoso á pintar el te-
cho de la sacristía pequeña de la santa iglesia de Toledo , que
executaron con extremado gusto , y acierto : como también
las dos historias de hacia los escaños del techo de la sala de
Capítulo de la santa Cartuxa del Paular , que la del medio es
de Claudio , como también el san Joseph que está en la se-
gunda capilla , como se va á el capítulo. Siguióse á esto la
rimura ae i» t«- -^^ ^ j capilla , de san Ignacio , que llaman de los Bor-
pilla, de san Ignacio i , ^^ , '. x • 1 j /-' / ' 1 1 1
meltokgiolm^a-ial. ]^^ , en el Colegio Imperial de esta Corte , que esta a el lado
del evangelio , la qual pintaron al fresco los dos excelentes
compartimientos de arquitecturas , bellísimos adornos , toca-
dos de oro con gran gusto. Quatro historias de aquel glorioso
Patriarca sobre las quatro puertas ; y las quatro partes del
mundo en los intermedios , en demostración del fruto que
ha logrado esta sagrada religión de la Compañía en todas
ellas , mediante la semilla del santo Evangelio , y el infati-
gable celo de sus operarios : rematando el ornato de esta pre-
ciosa capilla con el triunfo de este glorioso capitán de tan sa-
grada Compañía , llevado por ministerio de angeles á gozar
del premio que le merecieron sus heroycas empresas ; lo qual
está executado en el cañón del cupulino de dicha capilla con
Pintura de la ca-
sin-
Y ESCULTORESÍESPA>ÍÜIiES. é¡5^,?)
singulamimó primor, que desde ;aba,\ü uo •sé.jetíitQce , p<')C>Ij
que satisface á la vista como deba ?;peio desdo rírríb'á' se .ve^JAt
deformidad- de pies, y piernas de -kxi atígolcs, p'aitiiqiie d^gra^
dando la vista obliqiu aquellas ciinridades vengan á qnedaií>
desde abaxo en debida proporción. Siguióse á" estonia pina-ira^
de la bóveda de la sacristia de dicha casa , dopdu alfernaroii>
los dos en las quatro historias que allí están .executadas :a'l>
fresco, siendo la que; está encima de la puerta de mano, dái
Claudio, y la siguiente, de Donoso, ¿kc. Y este hizo xlespucf'
dos quadros al olio , ei uno de san Francisco Xavier ; y: ¿lí
otro de san Ignacio diciendo misa jjque están, sobre los cujío^
nes de dicha sacristía , como se dixo en su vidü 1»;:,^ 1 1 uboi
Después pintaron también los dos el tetiib -de aquoKal
gran sala de la Panedería , que se reedilicó después dtl tbrmíw
dable incendio de la plaza el año de 673 , donde sus Magesi'
tades concurrian para ver las fiestas de toros, xjue^^e. .ceiebtia'il
ban en aquella plaza mayor ; lo qual executaroq al templei
con estremado gusto de arquitectura, y adornos, enrique<í:í*í>
do con el escudo de las armas Reales , sostenidas.de las qua-
tro Virtudes Cardinales , y á los lados de la i longitud unas>
medallas con las fuerzas de Hércules ; y á los do/la latituid'
otras con las armas de esta coronada Villa. Pintaron tam bien-
ios dos la antecámara de este salón con bellísima árquiteí^'
tura , y adornos , y unos chicuclos con festoneas de fiores:-
como también la sobre-escalera , con otra diferencia de ador-
nos , y arquitectura , y en medio el escudo de armas defCas-^
tilla , y León. . . .- .• , !.■ ¿
Pintó también Claudio solo los angeles dbla cúpula dfc'
la capilla del santo Christo en el Colegio Imperial de esta
Corte , y lo que hay de cornisa arriba en la ante-capilla , con
las medallas de las pechinas , todo con tan excelente primor,
que decir que parece de Aníbal no creo que es ponderarlo,-
porque verdaderamente«no se puede aventajar.
Después pintaron los dos Claudio y Donoso , el te-
cho , ó bóveda de la torre del quarto de la Reyna de este pa-
lacio de Madrid , por traza que para ello hizo don Fran-
cisco de Herrera , maestro mayor entonces , y pintor de su
Magestad , con el motivo de la venida de la Reyna nuestra
Señora Doña María Luisa de Orleans á las primeras nup-
cias del Rey nuestro Señor Don Carlos Segundo , que sea
en gloria , lo qual executaron con grande acierto : concurrien-
do también á esta obra don Matías de Torres , no solo por
su habilidad , sino también por lo que importaba se conclu-
yese á tiempo ; y mas habiendo de acudir estos mismos á la
disposición de los arcos triunfales , y otros ornatos de la en-
trada que se prevenia para dicha Serenísima Reyna , que fue
de
Pinturas de la Pa-
naden.i.
Pinturas de la cú-
pula de la capilla del
santo Christo en el Co-
legio Imperial.
Pinturas para la
'Venida , y entrada de
la Reyna Doña Ala-
ria Luisa de Orleans.
654
VIDAS DE LOS PINTORES/
Otras pinturas
mano de Llaudio.
de
Obra al fresco , que
executó (blandió en
Zaragoza.
det las. mas espléndidas ,. y solemnizadas que se han visto en
España. Tomaron á su cargo, la pintura ,.y las mas trazas de
e^ta función. Claudio , y Donoso 5 y especialmente trazó Clau-.
dito el arco celebre del Prado, y la calle del Retiro-, queünoj
y-.Otro se. dio á la estampa , donde estaban todos los reyuos
de esta Monarquía ofreciendo i la Reyna nuestra Señora sus
doronas , frutos^y riquezas, cosa verdaderamente! de >estre-.
mado gusto , y capricho : como también lo fué la traza deii
ornato de la plazuela de la Villa , en que se executaron las-
fu.er¿as de Hércules por traza de Claudio de mano de doa.
Francisco deiSohs, con elegante disposición y bizarría. De^
todo lo qual trataba este nobilísimo Ayuntamiento sacar li-.
bro estampado, que por las intercadencias del tiempo, y
omisión de algqnos de los señores Comisarios se fué olvidan-
do : estando ya tan adelantado , que ademas de lo escrito , se
habiaii ya-.^bic5rto diferentes láminas, cosa verdaderamente
lastimosa .í porque hubiera sido una obra heroyca, y que con
dificultad se verá otra entrada semejante en España.
- ; Hizo también Claudio las pinturas de los dos retablos
q^laterales de ' la. iglesia de san Martin de esta Corte, con
aiq.uel áciearto' que acostumbraba en todas sus obras, y también
las sietB pinturas del retablo principal de las monjas del Ca-
b4llero de. Gracia , que son el de Jesús , María , y Joseph,
I0.S dos san Juanes, san Miguel, san Francisco, san Antonio,
y san.Bernardino de Sena : y también el de san Pedro de Al-
cántara, que está sobre la capilla de este santo en la iglesia de
san Gil de esta Corte. Y un san Juanico mancebo , que está
en un pilar de-fa iglesia Parroquial de san Nicolás cosa pere-
grina : también hizo el célebre quadro de la Magdalena para
la iglesia de la villa de Cien-Pozuelos. Y otro de no menor
tamaño para la villa de Torrejon , en la capilla mayor de su
iglesia , y es del martirio de san Juan Evangelista en la tina
de aceyte , que es un quadro de mucha historia , y grande-
mente estudiadOi Tamljien hizo dos quadros de san Ignacio
de Loyola , y san Francisco Xavier , del tamaño del natural,
para la iglesia de Valdemoro , que están puestos á los lados
de la puerta de la sacristía. También pintó otros dos quadros
en compañía de Joseph Donoso , que hizo otros dos , que
están en el convento de religiosas Benitas de la ciudad de
Corella , el uno del martirio de san Plácido , y el otro de
santa Getrudis cosa excelente.
Después por el año de 1683. se le ofreció la obra céle-
bre , que executó al fresco en Zaragoza en el colegio de san-
to Tomás de ViUanueva en la Mantería , en <jue estuvo mas
de un año , y la executó muy á la satisfacción de todos los in-
teresados , é inteligentes en el Arte , y en especial de aquel
se-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 6^^
señor Arzobispo, á cuya instancia, y devoción logró Clau-
dio el retratar por el mismo sagrado bulto, y en la capilla an-
gélica , aquel celestial simulacro de María Santísima del Pi-
lar , primitivo honor de España , en el feliz oriente de la re-
ligión Católica en ella , por la predicación del glorioso apóstol
Santiago, y dispensado á aquella ínclita ciudad de Zaragoza
por la presencia física real viviente de la Reyna de los An-
geles , como lo refieren nuestras historias , y lo acredita su in-
memorial tradición; lo qual executó Claudio con tanto acier-
to , que dexó satisfecha asaz la devoción de aquel gran Prela-
do , y se traxo acá el primer diseño que hizo por aquella
sacratísima imagen , el qual para hoy en poder de sus here-
deros. Habiendo pues Coello vuelto á Madrid , y vacado la
plaza de pintor del Rey , por muerte de don Francisco de
Herrera , se la confirió su Magestad á don Claudio , por los
buenos informes de Carreño , que era voto de justicia.
Después executó el gran quadro de santo Domingo , con
nuestra Señora del Rosario , que está , en la iglesia del con-
vento de este nombre , que vulgarmente llaman el Rosar'itOy
en la calle ancha de san Bernardo de esta Corte , y está colo-
cado en el presbiterio al lado del Evangelio. Son también de
su mano las pintu as de los dos colaterales de san Jacinto , y
santa Catalina de Sena , hecho todo con singular gusto , y,
belleza , que hoy están en la capilla de santo Domingo de
aquella iglesia. Y otros dos colaterales antiguos de santo Do-
mingo , y santa Rosa , que también los quitaron de su sitio.
\ también pintó las figuras de las quatro pechinas de la capi-
lla de nuestra Señora de los siete 'Dolores , sita en el colegio
de santo Tomás de esta Corte. Y las dos colaterales en la ca-
pilla de nuestra Señora de los Remedios de san Ginés.
En este tiempo, habiendo muerto Carreño, y don Fran-
cisco Rici también , el qual había comenzado el quadro de
k colocación de las Santas Formas para la gran capilla que
su Magestad hizo edificar en aquella gran sacristía de san Lo-
renzo el Real del Escorial , con la dirección de dicho don
Francisco , hubo de ir don Claudio á suplir la asistencia de
su maestro , y proseguir el quadro comenzado. Y porque le
pareció que el punto de la historia, y perspectiva estaba muy
elevado , hubo de baxarle , y hacer nueva composición , de
que hizo un borroncillo admirable. Y respecto de que el
asunto del quadro era la procesión solemne de la colocación
de dichas Santas Formas , con asistencia del Rey nuestro Se-
ñor , y toda la primera nobleza , hubo de hacer retratos , no
solo del Rey , sino de todos los asistentes á la función. Fue
un quadro , cierto, de increíble trabajo, y estudio. Y habien-
do ido el Rey en el discurso de este tiempo á ver el estado
de
Híerced que obtuvo
Claitdio de pintor de
su Majestad.
Diferentes pintu-
ras de Claudio.
Quadro de la colo-
cación de las Santas
J^'ormas en el Esco-
rial , de mano de C lau-
dio.
Pintura de la gn-
l.-r/a del cierzo del
q^uurto di la Re)na.
p^ohió Claudio d
Madrid.
Muerte de la Rey-
na Dona Mana Lui-
sa de Orleans.
656 VIDAS DE LOS PINTORES,
de aquella obra , pidió licencia Claudio á su Magestad para
retratarle en dicho quadro , lo qiial concedido , y executado
por él con el acierto que acostumbraba, dixo el señor Conde
de Benavente , que ya estaba bien informado de los méritos de
Claudio : Señor , ya tiene vuestra Magestad pintor de Cáma-
ra ; y así fué , porque luego el Rey expedió su Real Decre-
to , declarándole por tal , y concediéndole todos los gages,
Casa de Aposento , y llave de Furriera á ello accesorios.
Durante esta obra , por el año de 1686 , se trató de pin-
tar el techo de la galería del cierzo del quarto de la Reyna;
y habiendo venido Claudio para este efecto , y trazado la ar-
quitectura , y adornos concernientes á la distribución de his-
torias , ó casos de la fábula de Siquis , y Cupido , que allí se
executó : y deseando su Magestad que Claudio no hiciera fal-
ta i la continuación de la obra del Escorial , le preguntó : de
quien podia fiarse la execucion de dicha pintura de la galería.
Y entonces le debí yo que me pretiriese á muchos que sin
duda lo merecían mejor. Y avisado de la orden de su Ma-
gestad por el Excelentísimo Señor Conde de Benavente , mi
protector , fui á verme con Claudio para tomar la orden ; y
en virtud de ella , comenzamos los dos dicha obra ; y ha-
biendo pintado juntos algunas tareas al fresco, se partió Clau-
dio al Escorial , dexandome , de orden del Rey , la instruc-
ción de todo lo que se había de executar en dicha galería.
Concluido pues el quadro , y la obra de dicha capilla de
la sacristía del Escorial , y celebrada la fiesta de la colocación
de las Santas Formas, se vino Claudio á Madrid , quedando
su Magestad muy satisfecho'de su buena conducta, y él bien
remunerado de su trabajo , como lo merecía.
Después se ocupó don Claudio en diferentes retratos , y
otras cosas de la obligación de su empleo : como en reparar,
y limpiar las pinturas , que estaban muy deterioradas del hu-
mo de las luces , y tomadas del tiempo. Y á pocos días suce-
dió la dolorosa muerte de la Reyna nuestra Señora Doña
María Luisa de Orleans en lo mas florido de sus años , en el
de 1689. y ^ ^^^ veinte y siete de su edad. Retrató también
i la Reyna Madre nuestra Señora Doña María-Ana de Aus-
tria con superior acierto ; de cuya orden executó para Jerusa-
len dos quadros grandes para los intercolunios del retablo de
aquel gran templo , el uno de la Circuncisión del Señor, y
el otro de la Adoración de los santos Reyes ; que los demás
fueron de diferentes manos , según la voluntad de los devo-
tos que los ofrecían. También hizo en este tiempo el quadro
de san Diego de Alcalá dando limosna á los pobres, que está
en el remate del retablo de la capilla de don Diego Ignacio
de Córdoba , sita en la iglesia de san Luis de esta Corte,
jun-
1
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. (Sj.7
junto con la tablita del Sagrario, que es de la Cena de'Chris-
tt) Señoi' nuestro. íY habiéndose celebrado el segundo matri-
monio del Señor, Carlos Segundo en, el año de 1690, retrató,
también Claudio á la Reyna nuestra Señora Doña María-
Ana de Neoburg , hoy Reyna viuda de£spaña.
Por este tiempo , deseando el Señor Carlos Segundo por
la gran fama de Lucafe Jordán^ especialmente^ éé la piritura
al fresco, ver cosa de esta calidad pintada de su mano en Es-
paña , determino pintase este artírice al fresco la escalcra'dél
Escorial , y otras cosas , como decimos en iu>.vida ,:le hÍ40
venir para este efecto por el mes de Mayo desafio de 69241
cosa que á la verdad fué para Claudio muy seoeible ponerle;
otro delante , quando él estaba preferido á todoS' :■ mas las de-
terminaciones de los Soberanos solo toca a los inferiores obe-r
decerlas, pero no examinarlas. Era Claudio de un genio niuy:
podrido , y recóndito , y no sé si diga envidioso. Cpn que
verdaderamente que este caso , con los repetidos aplausos deí
Jordán , aunque tan merecidos , no le hizo á Claudio buen
estomago : y así solo acabo el quadro que ya tenia comenza-:
do del martirio de san Estevan , que no pareció acaso el que
fiiese martirio , para la capilla mayor del colegio de este san.-j
to en Salamanca , por orden del Reverj^ndísiijio Padre, Maes-;
tro Fray Pedro Matilla, confesor del Rey. Y luego que le,
hubo concluido le llevó a palacio , y 1q puso en. la galería d^
Grandes para que todos lo viesejí , y también el .aniigo Jor^
dan V'á quien pareció muy bien 5 y ¿onjrazoi) ,iporq.ue es e^^ír,
eelentísimo quadro. ;. . ,.. < c , ^vjt; ¿^n:i;U ! ; 7üq
De allí á poco tiempo murióGlaudio el ¿¡¡no ds^ hoycr^ta
y tres , á veinte de Abril , y se enterró en la iglesia parro-,
quial de san Andrés de esta Corte , con gran ;sentimiento de,
toda la profesión, que le amaba por su grande; habilidad, qué;
por lo demás era en su trato desabrido, y poc0 ^imistoso ; pe-{
ro tanto como esto puede el mérito de la habilidad , que sub-
sana qualesquiera otras nulidades : las mercedes que el Rey
le hizo ya las diximos en el primer tomo fol. j8i. Todo*
los que le conocían fueron de senür que la venida de Jordán
le costó la vida ; y sí ello no fué así , tuvo Ja desgracia, de
morirse en tan mala ocasión. Dexó muchos y buenos discí-
pulos, y en especial don Sebastian Muñoz, que fué pintor
del Rey , y don Teodoro Ardemans , hoy m4e§tro mayor,
y pintor de Cámara de su M^gestad, 7 ni at :,[
Era también don-Claudio muy agudo , y satírico en sus
dichos ; y así sucedió un dia que don Christobal Ontañoii le
dixo : Ahora -vetidrá Jordán d ttismarUs d ustedes ,d gu^,
nar -mucho difiero. Y le respondió Claudio : Si señor , y d
absolvernos de muchas culpas , y quitarnos muchos escrii-^
Tom. 111. Cooo ■pu-
Stgundas nupcias
del Sí'iior Carlos Jc-
gundo.
< > "Viiy ii Ri ,
Quadro del marti-
rio de san Estevan
de mano de Claudio.
■ Micerte de Claudio
Coello año de 1693.
Discípulos que de-
xó Claudio.
Dicho sentencioso
de Claudio.
ifcViWU'; 4?.
-■ji. <,>>i<
658 VIDAS DE ros PINTORES,
pidos. Y lo cierto es que fué dicho muy sentencioso , pues
Jordán mas atendia á el todo que á las partes ; pero Claudio
por mejorar un contorno darla treinta vueltas á el natural.
CLXXXVII.
DON PEDRO DE MENA , ESCULTOR.
Fué natural de
Adra en la Alpuxar-
ra.
Nacimiento ,yfrin-
cijjíos de Aleña en la
Escultura.
Pasó Mena á Gra-
nada d ver d Alonso
Cano.
.';■.-'.!»> j -jü
n
Primera obra cele-
bre de escultura , que
hizo Aíena en Grana-
da.
Escultura de Aleña
en el convento delAn-
^el.
'on Pedro de Mena y Medrano, eminente escultor, fué
natural de Adra , una de las siete villas de la Alpuxarra en el
reyno de Granada , hijo de padres ilustres. Aprendió el arte
de la Escultura de su padre , que fué de la misma facultad,
con toda perfección , siendo el único entre todos los de su
tiempo.
Y habiendo venido á Granada el Racionero Alonso Ca-
no , pasó Mena á dicha ciudad , donde reconoció la gran
ciencia que Dios habia depositado en él , haciéndole igual en
las tres artes de Pintura , Escultura , y Arquitectura ; por cu-
ya razón solicitó desde luego el verle , y obsequiar á hombre ^
tan celebre , dexajido su obrador , su muger , y hijos en la
forma que puede decirse , y sujetándose como el mas humil-
de siervo , y discípulo á empezar de nuevo á seguir tan emi-
nente escuela ; y á poeo tiempo logró sus deseos , pagándole
Alonso Cano este buen zelo , con no ocultarle cosa que pu-
diese conducir á su adelantamiento. Emprehendió después
por sí algunas obras , sin apartarse de la luz viva de su maes-
tro , y fué la primera una imagen de la Concepción de nues-
tra Señora del tamaño del natural para la villa de Algendin,
en que empleó las tareas de su estudio , saliendo tan i satis-
facción de su maestro , que no tuvo cosa que corregirle : fué
la admiracioií de todos ; y habiéndola depositado en un con-
vento de religiosas , solicitaron quedarse con ella por el tanto,
alegando propiedad por la posesión , de lo qual formaron
pleito, que perdieron. Vino todo el lugar por ella , lleváronla
en procesión , á la que concurrió la mayor parte de Granada,
con tal celebridad , que fueron danzas , tarasca , y gigantones,
como en la fiesta del Corpus , y con disparos de artillería. Sa-
lieron todas las doncellas del lugar á recibir su imagen á la
mitad del camino , desde donde fueron acompañando hasta
la iglesia de la villa de Algendin , quedando dicho don Pe-
dro de Mena con grandes créditos de esta obra.
Después executo las que hoy se veneran en el santuario
de las monjas del Ángel de dicha ciudad de Granada , que
son una chgie del patriarca san Joseph con el Niño Dios}
otra de san Antonio de Padua , también con el Niño ; otra
......de
1
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 659
de san Pedro de Alcántara ; y la otra de san Diego de Alca-
lá , todas de mas del natural , las quales executd con el ma-
yor arte , y expresión de afectos que es ponderable , pues son
la admiración de Granada. Se hicieron con asistencia , y mo-
delos de su maestro , quien dio las últimas encarnaciones ; en
cuyo tiempo hizo otras diferentes obras , con las quales acabó
de sentar su crédito en toda Andalucía , y aun en toda España.
Después pasó á Málaga en compaííía de su maestro,
quien fue llamado del señor don Fray Alonso de santo
Tomás , Obispo de dicha ciudad , para la execucion del ta-
bernáculo , y adorno de esculturas , y de la sillería de la san-
ta iglesia. Y habiendo executado la planta y diseño del ta-
bernáculo Alonso Cano , dio todo lo demás de la obra á di-
cho su discípulo , por la entera confianza que tenia de su
grande habilidad , quien concluyó toda la sillería , que -hoy
pudiera ser octava maravilla del mundo , á no haber otra que
se lo disputase.
En este tiempo executó un santísimo Christo de mas del
natural , de orden de dicho señor don Fray Alonso ; y asi-
mismo una imagen de nuestra Señora con el Niño , del na-
tural , que está en el transparente del convento de santo Do-
mingo de dicha ciudad , en el qual convento está también el
Crucirixo en la sala de profundis , siendo estas obras la admi-
ración de quantos las ven.
En este tiempo corrió de suerte su fama que no pudo
evadirse de tantos empeños como fueron de la Corte , y di-
ferentes partes de España , solicitando lograr alguna cosa de
su mano, haciendo de orden del Señor Don Juan de Aus-
tria una imagen de nuestra Señora del Pilar de Zaragoza,
con Santiago á sus pies arrodillado , en el qual echó todo el
resto de su habilidad , saliendole la cabeza del Santiago tan
admirable , que se la hurtaron estando solo en madera , lo
qual sintió mucho, por parecerle que no podría executar otra
que le igualase ; y al cabo de muchos dias se la restituyeron
por haber sacado censuras , la qual obra se concluyó para re-
galar dicho Señor Don Juan de Austria á la Reyna madre
nuestra Señora.
También executó una efigie de un santo Christo de la
Agonía , de una tercia con poca diferencia , para el Príncipe
Doria , en que gastó mucho tiempo estudiando por el natu-
ral , y en lo que puso su mayor cuidado , saliendo tan á su
satisfacción , que se le oye decir no haber hecho otra cosa
como ella ; el qual remitió á Genova , á dicho Señor , quien
habiéndola hecho ver á los primeros hombres de la facultad
en aquella tierra , le envió muchas honras y aplausos en su
carta , y un superabundante regjlo. i
Tom. III. Oooo 3 Fué
Vaso Afena á Má-
laga tn compañía, de
Alonso Cano.
Obras que Mena
hizo en Malaca.
"Empeños grandes
de la Corte , y otras
partes , pretendiendo
alg una alhaja de Mí-
jia.
Efigie de Christo
crucifica Jo para el
Principe Doria.
66o
VIDAS DE LOS PINTORES,
Fué gemrahn to-
das mijtaias ^ara la
Escultura.
Otra: estatuas que
hizo para dijerentes
partes.
Gerónimo Gómez
(sadtor en Malaga.
Esculturas apóxri-
fas con el nomire de
Mena.
Fué general en madera , piedra , y marfil , aunque en es-
ta materia última hizo poco, mas en la piedra hizo diferentes
estatuas ; y hoy se hallan en la Catedral de Granada las de
los Reyes Católicos, que son de mucho mayor grandeza que
el natural ; y junto á estas hay otras dos cabezas de Adán y
Eva de su maestro.
Asimismo hizo para Córdoba por el año de 1673 un san
Pedro de Alcántara para la capilla de su nombre , en el con-
vento de nuestro padre san Francisco, que es una admiración.
Y después por el año de 79. hizo otras efigies de orden del
señor don Fray Alonso Salizanes , Obispo de dicha ciudad,
para la célebre capilla que fundó su Ilustrisima en aquella san-
ta iglesia. Y por estas , y otras muchas obras que se atravesa-
ron , no pudo concluir las esculturas que se habían de poner en
el tabernáculo de la santa iglesia de Málaga , las quales hizo
un buen escultor de dicha ciudad llamado Gerónimo Gómez.
En el Colegio de la Compañía de Jesús de Málaga se
veneran quatro efigies de medios cuerpos del natural de los
santos de la religión , que admiran por su mucha excelencia:
como también las efigies de María santísima dolorosa , san
Juan , y la Magdalena , que están en la célebre capilla del
santo Christo en el Colegio Imperial de esta Corte ; pero la
del Crucifixo es de otra mano , como hemos dicho.
Asimismo executó una Magdalena penitente de cuerpo
entero, del natural, que hoy se venera en la Casa Profesa de
la Compañía de Jesús de esta Corte , que admira su perfec-
ción , y expresión de afectos ; como también otra de la mis-
ma disposición , en la capilla de santa Getrudes , de la iglesia
de san Martin , aunque en menor tamaño.
También guardan entre las cosas preciosas que hay en la
sacristía de la santa iglesia de Toledo para enseñar á ios fo-
rasteros un san Francisco de Asís , tan peregrino como da á
entender la estimación con que le enseñan y guardan ; es del
tamaño de una vara , con poca diferencia : dícese le dieron
por él una gran suma , y le enviaron el título de maestro de
la santa iglesia , que apreció mucho dicho artífice.
Asimismo hizo innumerables obras con igual estimación y
crédito ; aunque es verdad que hay algunas cosas que corren
por de su mano que no lo son , por haberse valido algunos
de la industria de firmarlas con el nombre de Mena , por no
ser fidedignos los agentes de algunas obras que no quiso exe-
cutar por baxos precios.
Tuvo el gusto de enseñar á dos hijas suyas tan noble Ar-
te , que aprendieron con primor , y después entraron religio-
sas de la sagrada Orden del Cister , las quales pasaron por
fundadoras á la ciudad de Granada.
^'1 Fué
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 66i
Fué don Pedro de Mena muy discreto, é igualmcnrc Don Migiéd de Za-
caritativo : tuvo muchos discípulos, y entre ellos el mas y^s , disr.pulo de Me-
aventajado fué don Miguel de Zayas, natural de Ubeda. No "'*•
recibió ninguno en su casa , sin que primero hiciese informa-
ción de su nacimiento , y limpieza de sangre , cosa digna de
alabanza , y de observar en todos los artitices de tan nobles
facultades.
Fué hombre de la primera estimación ; y así nunca se
acompañó sino con la primera nobleza , llevándole el señor
don Fray Alonso á su lado en los paseos públicos , y recreos
de la caza.
Murió de calentura continua por el año de mil seiscientos
y noventa y tres , siendo ya de crecida edad j y se enterró
en el convento de las religiosas del Cister de la ciudad de
Málaga.
CLXXXVIII.
Grande esttmMÍon
que se hizo de su per-
sona.
Su muerte año de
I6y3.
JUAN ARNAU, PINTOR.
^ uan Arnau , natural de la ciudad de Barcelona , tuvo allí
algunos principios del arte de la Pintura , y después pasó á
esta Corte , donde se perticionó en la escuela de Eugenio
Caxés , pintor que fué del Señor Felipe Quarto : volvióse á
su patria , donde manifestó su grande habilidad en diferentes
obras , y especialmente en Ja mitad de los lienzos del claus-
tro de san Agustín de la vida de este santo doctor. Y tam-
bién un quadio del apóstol san Pedro , vestido de pontiHcal,
á quien los angeles le están entregando las llaves de la iglesia,
que está colocado en la capilla de dicho santo en la iglesia de
santa María de la Mar de dicha ciudad. Y otro de san Fran-
cisco de Paula , y san Francisco de Sales , que está en una
capilla de la iglesia de los Mínimos. Murió en Barcelona por
los años de mil seiscientos y noventa y tres , y á los noventa
y ocho de su edad.
CLXXXIX.
GABRIEL DE LA CORTE, PINTOR.
Fué natural de
B:ircelona.
Vino a esta Corte,
y Jué discijíilo de La-
xes.
Volvióse d su pa-
tria.
Obras que hizo en
ella.
Su muerte año de
1693.
G.
abriel de la Corte fué hijo, y discípulo de Francisco de Fué natural de Ma-
íz Corte , pintor de perspectivas : nació en esta villa de Ma- drid,) disápulodesu
drid el año de 1648. y habiéndose inclinado á la Pintura , y Z^^*"^ "'/'^ Pintura.
no habiendo aprovechado mucho en la escuela de su padre, -^píjcose a lasfo-
/ ^ i jiu-- ■ iri'j res ,ylas lle^oaiíacer
o porque es achaque de los hnos , o porque le ralto de poca , •*
,* T ,. » ' j 1 1 con gran bizarría.
edad , se aplico a pmtar ñores , copiando algunas del natural,
y
662
VIDAS DE LOS PINTORES,
Sus obras.
Su muerte año de
1694.
Fié natural de
Granada , discipdo
de Arguello ,y Moja.
'Principios de Juan
de Sevilla en la Pin-
tura.
Otras de Juan de
Sevilla.
Tuvo gran dulzu-
ra , y frescura de co-
lor.
y otras de Arellano , y Mario ; y así llegó á hacerlas prácti-
camente con gentil bizarría , y manejo , de que hay muchos
juegos en diferentes casas , así de cestillas , y jarrones de flo-
res , como de targetas , y guirnaldas con historiejas de mano
de Antonio Castrejon ,• de Matías de Torres, y de otros; pe-
ro como no sabia hacer otra cosa , vivió siempre con gran
miseria , ya pintando en las tiendas , ya haciendo juegos de
floreros de diferentes tamaños , y poniéndolos en público i
vender , donde la fuerza de la necesidad hacia darlos por
muy baxo precio. Murió el año. de mil seiscientos y noventa
y quatro , á los quarenta y seis de su edad , y se enterró en
la Parroquial de san Sebastian.
cxc.
~ JUAN DE SEVILLA , PINTOR.
^^ uan de Sevilla Romero y Escalante , natural , y vecino
de la ciudad de Granada , tuvo sus principios con Andrés
Alonso Arguello , y después se períicionó en la escuela del
eminente Pedro de Moya , y siguió muy bien la manera fres-
ca , y avandicada de su maestro ; y aun habiendo adquirido
unos borroncillos de Rubens de unas fábulas , donde había
muchos desnudos , hechos con gran frescura de color , que
yo vi en Granada estando allí el año de doce , se aplicó tan-
to á seguir aquel estilo , y buen gusto , que verdaderamente
su manera de pintar parecía ser de la escuela de Rubens.
Casóse con doña Teresa de Rueda , y continuando su
habilidad , pintó diferentes capillas en el convento del Car-
men , y otras iglesias de aquella ciudad , como es en la de
san Agustín Calzados ; y otros muchos quadros en el Cole-
gio de la Compañía , especialmente el de la Cena , que está
en el refectorio ; también otros en la santa iglesia ; y el de
san Pantaleon mártir en san Felipe Neri , y otros en la sa-
cristía del convento de san Gerónimo. También hizo mu-
chos quadros para fuera de Granada , de los quales hay tres
en los ángulos del claustro grande de san Agustín de la ciu-
dad de Córdoba , que el uno es de la Concepción de nues-
tra Señora ; el otro de la Natividad de la Virgen ; y el otro
de la Encarnación del Hijo de Dios, que hoy están muy de-
teriorados de la inclemencia del tiempo. Yo los vi recien
puestos , y eran cosa regaladísima , de gran dulzura de color,
y gran gusto de tocar de luces.
Pintó mucho nuestro Sevilla , así al temple como al olio
para las festividades del Corpus Christi , que se celebran en
aquella ciudad , y reyno de Granada con grande solemnidad,
ha-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 663
haciendo excelentes altares , y pinturas para el ornato , siendo
todo de nueva invención , en que tuvo siempre por opositor
á Pedro Atanasio , y en que ambos liician , y se desempeña-
ban muy bien. Murió Juan de Sevilla en dicha ciudad de Muerte de Juan de
Granada por los años de mil seiscientos y noventa y cinco, á Sexilla ano de 1695
veinte y tres de Agosto, y á poco mas de los- sesenta y seis,
de su edad , y se enterró en la Parroquia de san Miguel.
Fué hombre rígido , y fuerte de natural ; y así tuvo pocos
discípulos , y ninguno dentro de casa , por ser muy celoso.
^
CXCL
DON JOSEPH DE CIEZAR , PINTOR DEL
Rey.
D
'on Joseph de Ciezar , natural de la ciudad de Granada,
• fué hijo, y discípulo de don Miguel Gerónimo de Ciezar,
de cuya escuela salió muy aprovechado , y de que dio testi-
monio en diferentes obras en aquella ciudad , y especialmen-
te en las Hestas de Corpus , con cuya ocasión se hizo muy
gran templista. Y aunque todo lo hizo bien , sobresalió con
especialidad en los países , y en las flores , que las hacia con
superior excelencia , y con tal primor , propiedad , y delga-
deza , que aun siendo hechas al temple en algunos biombos,
parecía que el ayre las había de mover.
Vínose á esta Corte, siendo de edad de unos treinta años,
y mostró muy bien su excelente habilidad en las mutaciones
del c()liseo del Buen-Retiro } mediante lo qual , y buenos
padrinos que tuvo , especialmente del señor Condestable don
Iñigo de Velasco,, entonces Mayordomo mayor, le hizo
merced de su pintor ad honorem el Señor Carlos Segundo.
Pintó también muchas cosas á el olio nuestro Ciezar , y
en especial para el público dos quadros de los que hay en el
cuerpo de la iglesia de san Francisco de Paula en esta Corte,
que el uno es de una batalla , de donde tomó el nombre la
Victoria , con el patrocinio de la Reyna de los Angeles ; y
el otro , quando el santo glorioso hizo ver al Rey de Ñapo-
Íes que era sangre de los pobres el dinero que le.mostraba-
Tambien hizo otros muchos quadros para la iglesia nueva de
las Mercenarias descalzas del barrio del Barquillo : y última-
mente murió en esta Corte de calentura continua por los
años de mil seiscientos y noventa y seis, en lo mas florido de
su edad , pues apenas tenia quarenta años. Fué muy modes-:
to , y virtuoso ; y habiéndole quedado aquí un hermano su-
yo menor , llamado don V^icente , obtuvo este la plaza que
vacó por muerte de don Joseph : y habiéndose retirado á
Gra-
Fiic natural de
Granada.
Su nacimiento , y
f) incijHos en la pin-
tura , en que salió ex-
celente.
T^ino á esta Corte,
y logró titulo de pintor
del Rey.
Sus obras en ella.
Su muerte año de
1696.
Traspaso del títu -
lo de pintor del Rey d
un hermano suyo.
Fué natural de
Valdemoro.
Pasó á esta Corte
á aprender a pintar.
Aplicóse a pintar
abanicos , en que fué
excelente.
Astucia de Juan
Cano para despachar
con estimación sus
abanicos.
Pasó á el Anda-
lucia.
Manejó muy bien
la espada negra.
J^ohióse d Ma-
drid.
Grangeó titulo de
abanicpLuro de la Key-
na.
Desajio cine tuvo
en Alcalá de Hena-
res.
-K)Ís\\i\a Olí
(^^ VIDAS DE LOS PmTORES,Y
Granada por muerte dei Señor CárJos Segundo , murió d?
allí á muy poco tiempo en dicha ciudad.
PINTOR
CXCIX;
JUAN CANO DE ARBVALO
de la Rey na. ' ,
^ uan Cano de Arévalo fué natural de la villa de.Yaldcrij
moro , quatro leguas distante de esta Corte , donde tuvo sus
principios en el arte de la Pintura : y habiéndose aplicado á
pintar en pequeño , llego i hacerlo con tal primor , que al-
gunos amigos le aconsejairon que pintase abanicos , y lograría,
mejor el fruto de su trabajo. Hízolo así , y llegó á pintarlos
con tal excelencia , que en esta línea fué el único que se ha
conocido en España ; tanto , que habiendo hecho un invier-
no una gran partida de abanicos, y viendo que por ser he-
chos en España no tenían estimación , Hngió que le habían
venido de Francia , y de este modo logró el despacharlos á
muy gran precio. O desventura de nuestra Nación !
No pudo contenerse la viveza de su genio y ardiente es-
píritu en los estrechos márgenes de su patria , y aun de la
Corte , y así pasó á el Andalucía , donde mostró muy bien
su grande ingenio en esta habilidad , como su inclinación i,
el manejo y destreza de la espada á que se aplicó mucho; y.
^n este tiempo trató con don Antonio Reynoso , pintor ex-
celente, quien me dio muchas noticias del Juan Cano antes
que yo viniese á Madrid , i donde se había vueitQ .ya en.
esta sazón. y^ ^-'a'i; 'in
Casóse pues Juan Cano en esta Corte , con lo qual trató
de sentar el pie pintando sus abanicos , en que llegó á adqui-
rir tal crédito ^ que grangeó plaza de abaniquero, ó pintor de
abanicos de la Reyha , con muy honrados gages y emolu-,
mentos, en que continuó muchos años con grande acepta-,
cion de la Reyna nuestra Señora , y de todas sus damas j co-.
mo también de las primeras señoras de la Corte. ¡
Sucedió pues que habiendo ido á Alcalá de Henares en
ocasión de una fiesta de toros , tuvo Cano unas palabras en
el andamio sobre los asientos con un sugeto de aquella ciu-
dad , con quien estuvo muy demasiado ; y habiendo queda-
do allí mal compuesto el lance , y estimulado del gran ardí-!
miento de su espíritu , y satisfacción de su destreza , acabada
la fiesta , le desafió Cano , diciendole á su contrario que lle-
vara padrino , que él llevaría otro amigo que estaba con él;
Salieron pues al sitio señalado ; y el contrario, poco satisfe-
cho de susJjtios , tenia prevenidos otros dos amigos , ademas
del
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 66^
del padrino , por si se viese apretado. Y habiendo llegado el
caso , dio voces , acudieron los otros ; y no obstante que él
se defendió valerosamente , le dieron una estocada en mitad
del pecho , de que cayo mal herido. Huyeron los contrarios,
y el padrino lo traxo á su posada ; de donde , habiendo pre-
parado su alma , y curadole la herida como se pudo , se vi-
nieron á Madrid , donde continuando su curación , y pare-
ciendo que ya estaba bueno ; bien que él no estaba satisfe-
cho, comenzó á sentir grandes dolores, y á reconocerse mor-
tificado , y amoratado todo el sitio al rededor de la herida,
por ser en el hueso esternón. Volvieron á llamar al cirujano,
y habiendo este dicho que era menester volver á manifestar
la herida , él no lo quiso consentir ; pues estando ya penetra-
do, y putrefacto de la sangre lo esponjoso del hueso, era im-
practicable la curación ; y así murió , quando apenas tenia
quarenta arlos , por el de mil seiscientos y noventa y seis.
No pintó solamente los abanicos, pues también pintó al-
gunas obras de diferentes capillas : como es en la de las San-
ta Formas del Colegio de la Compañía de Jesús de Alcalá
de Henares en que ayudó á otro pintor de Madrid que fué á
executarla ; y también en la pintura de la capilla mayor , y co-
laterales de la iglesia de Santa María de dicha ciudad. Y pintó
él solo una capilla de nuestra Señora del Rosario , que está
al lado del Evangelio en la iglesia de Valdemoro , de donde
era natural : todo esto fué al temple , y aunque también pin-
tó algunas cosas al olio , no fué tan aventajado ; pero en los
abanicos lo fué tanto , que habiéndome presentado uno para
mi muger , por otra cosa en que yo le serví , después de ha-
ber usado de él muchos años, porque no servia á todos ayres-,
y estando ya inútil para su ministerio , le guardé yo , y le
conservo por una alhaja de grande estimación.
, .oup, . .^. <:xciiii
DON DIEGO GONZAL EZ DE VEGA,
' '^íPresbítero , y Pintor.
E>
íl' licenciado don Diego González , natural , y vecino de
esta villa de Madrid , fué primero seglar , y casado ; y en el
arte de la Pintura excelente , en que fué discípulo de don
Francisco Rici, y de- los mas adelantados que tuvo , y que
mas imitasen su manera , como lo acreditan repetidas obras
suyas públicas y particulares. De su mano es aquel célebre
quadro de los santos mártires de la Compañía de Jesús , que
está en la capilla de san Francisco Xavier , á los pies de la
iglesia del Colegio Imperial de esta Corte , en que se conoce
Tom. III. ^PPP su
Muerte de Juan
Cano año de 1696.
Tintó otras obras
ademas de los abani-
cos.
También ^intó á el
olio.
Fué natural de
Madrid , disapdo ds
BJci,yfué casado.
Obras suyas en di-
ferentes sitios de Ma-
drid.
QuaJros célebres
de don Diego en esta
Corte.
Enviudó , y se or-
denó de sacerdote.
g
Entró en la Con-
regacion de Sacer-
dotes del Salvador.
Pasó después d la
de los italianos , don-
de murió ano de 1Ó97.
666 VIDAS DE LOS PINTORES,
su buen gusto en el colorido , y gran capricho en la compo-
sición , variedad de actitudes , y expresión de afectos. Donde
también tiene otros dos quadros excelentes de la Pasión de
Christo Señor nuestro en la Calle de la Amargura ; y el Des-
cendimiento de la Cruz , que están en la bóveda de la Con-
gregación de los señores Abogados en dicha casa.
También hay muchos quadros de su mano en el claustro
alto del convento de nuestro padre san Francisco de esta
Corte , de la vida de Christo Señor nuestro , y de su Madre
santísima. Como lo son también todos los del claustro del
convento de religiosas Mercenarias de don Juan de Alarcon
de la vida de nuestra Señora ; pero á todos aventaja en el
buen gusto el que tiene colocado en los Carmelitas Descal-
zos de esta Corte , encima de la puerta de la iglesia que sale
á el claustro , y es de san Juan de la Cruz escribiendo , y el
Espíritu Santo ilustrándole , y con un gran pedazo de gloria,
y acompañamiento de angeles niños : todo executado con
gran gusto, y belleza de colorido. No lo es menos el que es-
tá en la escalera principal del convento de la Merced de esta
Corte , en el segundo tramo que sube al claustro alto , don-
de Christo nuestro bien corona á san Ramón Nonato , en
atención á la caridad que usó con aquel, pobre , á quien le dio
su sombrero para que se defendiese del agua que Uovia , en
que se conoce su excelente gusto en el colorido , y buena
invención.
Fué hombre de muy señalada virtud ; y así , habiendo
enviudado , se ordeno de sacerdote , continuando su profe-
sión , la qual se consideró por parte de congrua : en cuyo
tiempo hizo las pinturas del claustro de la Merced de Sego-
via , que son de las vidas de san Pedro Nolasco , y san Ra-
món , y están firmados todos en esta forma : Didacus Gon-
zález presbiter faciebat. Antes de este tiempo hizo otros
dos quadros excelentes de la vida de santa Teresa , que están
en el crucero de la iglesia de las Carmelitas Descalzas de la
villa de Alba de Tormes. "¿í O í) 'd í Ci Vi O U.
Y deseando seguir don Diego una vida recogida , y ver-
daderamente sacrificada á Dios , como buen ministro suyo,
entro en la exemplar Congregación de sacerdotes del Salva-
dor en esta Corte : de donde después de algunos años , no se
con qué motivo , se mudó i la de los italianos , asistiendo allí
á la escuela de Christo con mucho exemplo , y donde murió
con grande edificación de sus compañeros á 23. de Junio del
año de 1697 , y á los setenta y cinco de su edad, y s? enter-
ró en público en aquella iglesia el dia 24. ■. ;í ib i-i
Tenia una casa propia enfrente del Colegio de san Jor-^
ge ; que rentaba mas de rail y quinientos reales , con lo qual.
i.¡. i
Y. ESCULTORES ESPAÑOLES. ^(>f
y otros er.-ctos de \\ ^'^illa que le agregó , fundo una capella- Fundó una c.xpdla-
iií.i de düscientüi ducados de renta , la qual dexó á la dicha «{'=' > -?«- "o/ ^^ "^^n-
Congregacion del Salvador, con calidad que á una hermana ^'f'^^" ^^^^V-gJ-^^-
suya la asistiesen con cincuenta ducados en cada un atío mien- ""'^ ' ' ^ '^^- "'"•
tras viviese , y después la heredase dicha Congregación , don-
de hoy se mantiene , y donde hay también muchas pinturas
de su mano ; especialn>ente las del retablo de la Virgen , que
está al lado del Evangelio en dicha iglesia , y eíi ella el Apos-
tolado de cuerpo entero ; y en la sacristía el de medios cuer-*
Pinturas suyas en
pos.
CXCIV.
DON JUAN- NIÑO DE GUEVARA , PINTOR.
D
'on Juan Niiío de Guevara , pintor insigne en la ciudad
de Málaga , fué natural de esta villa de Madrid , hijo de don
Luis Niño de Guevara , y de doña Maria'na Enriquez : na-^
ció á B. de Febrero del año de 1632. y pasando su-padre en
el empleo de capitán de la guardia del Excelentísimo Señor
don Fray Antonio Enriquez , Virey , y capitán general del
reyno de Aragón , llevóle consigo , y después á Málaga , de
á donde fue electo Obispo dicho Señor : el qual habiendo re-
conocido la habilidad que mostraba aquel muchacho , dibu-
jando únicamente de su genio quanto se le ponia delante,
no omitiendo la principal aplicación á las ktras, habló su Ex-
celencia al capitán don Miguel Manrique , natural de Flan-(
des , y discípulo de Rubens, para que le recibiese-á su escue-
la , como lo hizo , y fué con quien tuvo los primeros princi-
pios , con muy lucidas muestras de adelantamiento. Después *
dicho señor Obispo le envió á Madrid á la dirección del Mar-
ques de Montebelo , su cuñado , que fué excelente pintor , y
este le encomendó á la escuela de Alonso Cano , entonces
seglar , y vecino de Madrid , que después fué Racionero de'
la santa iglesia de Granada , el qual le acabó de periícionar
en el arte de la Pintura , con tan superior excelencia , que lle-
gó á igualar , sino aventajar , las pinturas de su maestro ; por-
que siempre conservó aquella primera leche que habia recibi-
do , derivada de la escuela de Rubens.
Pasó después á Málaga , llevado del amor de sus padres,
y de su gran protector el Excelentísimo Señor don Fray An-
tonio Enriquez ; y lallí casó con doña Manuela de León y
Hermosilla , de familia muy ilustre , y conocida en aquella
ciudad. Recibióse en la hermandad de la santa Caridad , don-
de solo entran personas muy caliiicadas.
Pintó en aquella iglesia de la Caridad el Triunfo de la
Tom. III. l^PPP - Cruz
Fue natural
Madi id.
Llevóla su padre d
Aragón , y- ílespues d
Malaga.
Principios de don
Juan Niño, pintjr.
Casó en Málaga
don Juan Niño.
668
VIDAS DE LOS PINTORES,Y
Célíhes obras que
allí exccutó.
Cruz por el Emperador Heraclio , que es una admiración en
lo numeroso de figuras , bien historiado , y de gran gusto. Y
asimcsmo otro quadro de igual tamaño , en que está la Vir-
tud de la Caridad , y todos los Patriarcas de las religiones,
que profesan el exercicio de algunas ohas de esta soberana
\ irtud , que no se a qual de los dos quadros se pueda dar la
ventaja ; sin otras muchas pinturas de las demás virtudes
teologales , y otros asuntos que executó en dicha iglesia. Y
en la catedral la de san Juan de Dios difunto , abrazado con
el Crucitíxo, y un ángel coronándole con una guirnalda de
llores. Y en otra capilla dos quadros grandes , el uno de la
Ascensión del Señor , y el otro de la Asunción de su Madre
santísima, ambos con apostolado, y gloria , de lo superior que
se ha visto. Y también para la capilla de la Encarnación de
aquella santa iglesia hizo un celebre quadro de san Miguel,
arrogantísima tigura ; y otro de san Francisco Xavier para la
capilla del santo Chrisro. Como también dos pinturas de á
dos tercias en quadro , la una del pretorio de Pilaros , y la
orra del Calvario con Christo Señor nuestro crucitícado , que
están a los lados del sagrario de la. capilla del santo Christo
de la Humildad en la iglesia de san Francisco , de la obser-
vancia , cosa maravillosa.
En el Real convento de la Victoria pintó la vida de san
Córdoba , Granada, Francisco de Paula con superior excelencia. Y para el claus-
tro del convento de san Agustín de la ciudad de Córdoba,
el año de 1676 , los dos costados que caen hacia la iglesia, y
portería , de la vida de este glorioso Doctor ; y varios retra-
tos , especialmente el del señor don Fray Antonio Enriquez,
y del señor don Fra%' Alonso de santo Tomas , que verdade-
Tamente parecen de Rubens, ú de \ andic. También pinto el
claustro del convento de san Agustín de la ciudad de Grana-
da , aunque en él hay algunos quadros de otra mano , sin
erras muchas pinturas publicas y particulares que hizo , en
que se conoce la eminencia de su pincel , que le constituvó
acreedor legitínio de los inmortales aplausos de la fama , por
su gran díbuxo , fresco , y galante manejo , y superior gusto.
Ademas de esto fué nuestro don Juan Niño muy dado
á la virtud , y de la Escuela de Chrisro , con tanta acepta-
ción , que estando alguna vez indispuesto el Superior , le en-
viaba a mandar , en virtud de santa obediencia , que hiciese
la plática a la Escuela ; lo qual executaba con grande admi-
ración , y edificación de los que le oían ; jx)rque era hombre
versado en buenas letras , y de virtud muy solida , de muy
amable trato , y conversación.
Estuvo siempre cargado de obligaciones, y asi vivió muy
corto de medios ; porque al mismo tiempo era sumamente
de-
Pinturas sur as en
y otras £>artcs.
Su virtud,} letras.
I
-«f^\K 'Ai 10'
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 669
desinteresado , y poco atareado al trabajo. Sucedióle que un Caso célebre sobre
mercader muy rico de Cádiz, viendo que en aquella ciudad ««^ jjv^tura con un
habia algunos quadros de Concepción de mano de Murilio, «'crcaatr dt- L/iJiz
y que habia llevado á cien doblones por cada nho , deseando
tenerle mas barato , y tan bueno , le mando hacer a Niño
un gran quadro del mismo asunto, en q^w echase el 'r«^tdi
Hízolo , quanto alcanzó su habilidad , que asi-guran sef cosa
superior. Knviosclo : y quanto al precio , lo 'dexaba á su ar-^
bitrio. Libróle el mercader una cantidad corta , como i:hri
pesos. Don Juan le respondió, que no ignorabij que MurilLo'
habia llevado á cien doblones por las suyas , y que lo qué él
le enviaba era un precio muy desigual. El meaad^r le repli-'
có, que Á querer gastar cien doblones en aquella pintura, hu-í
hiera acudido á Murilio y no á él 5 y cierto 'que no tenia ra-
zón , porque yo no les hallo diferencia sino' es-en la fortuna-
Últimamente resolvió don Juan Niño , que- si la quena pre-
sentada , eso muy en hora buena ; pero quo habiendo de ser
pagada , ó cien doblones , ó el quadro. El mercader que vid
la resolución , le envió el quadro. Llegó pues á tiempo que;
al desarrollarle se halló presente un amigo suyo, y ponderán-
dole mucho la belleza del quadro, le contó Niiío toda la his-
toria que le habia pasado con el mercader , a que exclamó el
amigo diciendo. Se holgaría él tener los cien doblones para
llevársele á su casa. Díxole don Juan : pues Vmd. no se de-
tenga en eso , sino llévesele, y déme lo que quisiere , ó pu-
diere. No puede ser amigo , dixo el otro , que tasadamente
me hallo con trescientos reales : pues aunque fueran trescien-
tos maravedís fuera lo mismo; que mas quiero dailo á un
amigo de valde que lo sepa estimar , que á un estraño por el
dinero , no sabiéndolo pagar. Este maravilloso quadro está
hoy colocado en el altar mayor de la iglesia de san Pedro' de
Alcántara de dicha ciudad de Málaga con la debida venera-
don y culto.
Lo cierto es, que en mi concepto no fué inferior á Muri-
lio , como dixe , sino en la fortuna ; y aun en el díbuxo creo
que Niño le llevaba ventaja. Pero verdaderamente que á la
constelación de cada uno no la pueden mudar de aspecto los
méritos, y así no todos encuentran la condigna remuneración
del premio. Murió don Juan Niiío en dicha ciudad de Má- Su muerte año de
laga en 8. de Diciembre de 1698. años, y. á los sesenta y 1698. ^
siete de su edad , con créditos , no solo de pintor eminente,
sino de virtuoso , docto , y discreto.
Desinterés de Ni-
110.
ALÓN-
670.
VIDAS DE LOS PINTORES,
Principios de Alón-
vo dci Arco en casa de
Pír¿da.
Fué mudo , y rom-
pió en hablar , aunque
¿>a¡L:uicnte.
Aprovechó Arco en
!a Pintura , espaial-
mtnte en retratos.
Obras de pintura
de Alonso del Arco.
■k^
cxcv.
ALONSO DEL ARCO , PINTOR.
.lonso del Arco, llamado por antonomasia el sordillo de
T crida , fué natural de Madrid , y discípulo de don Antonio
Pereda : era sordo de nacimiento , y consiguientemente mudoj
pprque la causal de la mudez es la sordera natural , pues no
oyendo no aprenden ; y no aprendiendo , no pronuncian : y
así por falta del uso se entorpecen los órganos de la pronun-
ciación , como diximos en otra parte. Bien se acredita esta ex-
perimentada verdad en nuestro Alonso del Arco, pues en
edad ya crecida eAtró totalmente mudo en casa de Pereda ; y,
ó bien porque la sordera no era total , ó bien porque se hu-
biese .algo moderado, llegó á experimentarse que oía alguna
cosa i con lo qual , y el trato de los mancebos , que harán ha-
blar los mudos , y mas que Pereda tenia muchos , llegó á
prorrumpir poco á poco en hablar, aunque con gran balbü-
ciencia ; pues aun habiéndole yo conocido en los años mayo-
res , se explicaba con tal torpeza , y con palabras tan siniestra-
mente pronunciadas, y entendidas, que era la risa de quantos
le escuchaban ; de suerte , que una conversación suya era un
entremés muy divertido.
De esta manera pues prosiguió nuestro Alonso del Arco
en casa de Pereda , aprendiendo el arte de la Pintura , en que
aprovechó mas que medianamente , llegó á hacer cosas muy
buenas ; y especialmente retratos los hizo muy excelentes , y
parecidos. Bien lo acreditan los que tiene de su mano de los
Reverendísimos Generales de san Juan de Dios , Urden de
Hospitalidad , en el salón del convento de esta Corte , llama-
do de Antón Martin , que fué su fundador , donde los hay
muy parecidos, y muy gentilmente pintados. No lo son me-
nos otros que tiene en la Merced Calzada de esta Corte ; y
otro de la sefiora fundadora de las Mercenarias , del título def
santo Rey Don Fernando , también muy parecidos , y bien
pintados , junto con otros quadros de historia en una y otra
parte , hechos con muy buen gusto ; porque su iftanera de
pintar era de muy grato colorido , aunque en el dibuxo no
muy especulada , especialmente en la mayor edad.
Bien se califica en los quadros que tiene en el claustro de
los Trinitarios Descalzos de esta Corte , cjue son de la Con-
cepción , y Asunción de nuestra Señora , hechos en su moce-
dad , con superior gusto en el colorido , y muy especulados
en el dibuxo , y todo de su invención ; que aunque se hallan
muchos quadros suyos tomados , ó hechos por estampas , es
por-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 671
porque los discípulos los hacían por ellas , y él los retocaba,
o los acababa.
Son de su mano todas las pinturas , que están en el reta-
blo , lunetos , y pechinas de la capilla de nuestra Señora de
la Novena , que es de los comediantes de esta Corte , sita en
la Parroquial de san Sebastian ; y es de lo mas adelantado que
hizo. Como también otro quadro de san Juan Bautista , que
está en la misma iglesia , con un retrato de un clérigo con su
sobrepelliz , harto bien hecho.
También es de su mano la pintura de una santa Teresa,
que está en la capilla del santo Christo de san Salvador , he-
cha con muy excelente gusto. Como también otra del pa-
triarca san Joseph , que está en la ermita del ángel , extramu-
ros de esta Corte, en el colateral del Evangelio. Es de su ma-
no también el quadro de la Presentación de nuestra Señora,
que está en el altar mayor de las niñas de Leganes. También
tiene muchas pinturas de su mano en el Real Monasterio de
san Gerónimo de esta Corte. Y en el convento que diximos
de Antón Martin j en el Hospital general} en el convento de
nuestro padre san Francisco el buen Pastor del sagrario , y
otros quadros en la capilla de los Luxanes. Pero sobre todo,
las dos historiejas que tiene en la capilla de san Isidro , detras
del tabernáculo , que la una es de los zelos de san Isidro ; y
la otra del Nacimiento de la Virgen : y á los lados de esta
san Joachín , y santa Ana , que son de lo mejor que he visto
suyo. Como también el quadro de san Joachín con su hija
santísima , que está en frente de la puerta principal en la igle-
sia de san Bernardo de esta Corte.
Tiene también algunos lienzos en el convento de los Ca-
puchinos del Prado ; pero muchos mas en los del Pardo , en
la capilla del santo Christo. Y finalmente pintó tanto , que
apenas hay iglesia , ó casa en esta Corte , donde no haya al-
go suyo : y asimesmo en los lugares del contorno , hasta en
la ciudad de 1 oledo , donde he visto muchas cosas suyas.
Pintó también al temple con excelencia , como lo manifestó
en las entradas de Reyna , funerales , y canonizaciones que se
ofrecieron en su tiempo. Pero llegó en la mayor edad á es-
tragarse de suerte en el pintar que era una mala vergüenzaj
porque ademas de lo decrepito de la edad , la miseria de los
tiempos, viendo lo poco que lo pagaban , como estaba ense-
ñado á mejor fortuna , lo aligeraba mucho, en que especial-
mente su- muger tenia gran parte : porque llegando á ajuste
de qualquicra obra , viendo ella que no se convenían en el
precio , se convenia ella con el dueño de la obra ; y á su ma-
rido , como era tan sordo , le decía que sí , que ya estaba con-
venido en el precio que el quería , porque no se fuese el pe-
ca-
Otras obras suyas
dmtroyjiiera de Mu'
drid.
Descaeció mucho
Arco en la pintura en
SH Vejez , y por que ?
672
VIDAS DE LOS PINTORES,
Muerte de Alonso
del Arco ,/ decaimien-
to de su casa año de
lyoo.
cador sin absolución , á causa de las muchas obligaciones y
necesidad que tenian : y así ella luego lo mandaba bosquexar
á los discípulos por estampas , y él lo acababa , ó retocaba ; y
si en esto se detenia mucho , ella le decía que bueno estaba,
que despachase ; y si él replicaba que no , porque le daban
tanto por aquella pintura , entonces ella le decia la verdad , y
con eso aligeraba ; porque la muger era la que recibía y ma-
nejaba el dinero : y porque este no faltase para la manuten-
ción de sus obligaciones , se ajustaba con el tiempo , y así
acudían todos al baratillo. Últimamente murió por los años
de mil y setecientos , y á los setenta y cinco de su edad ; y
vino su casa á tan suma pobreza , que el Marques de Santia-
go , viendo la necesidad , y que Alonso del Arco le había
servido en muchas pinturas , especialmente en las del Orato-
rio , que es pieza excelente , movido de su gran caridad , en-
tró religiosas á su costa dos hijas que le quedaron , y á la viu-
da también la ayudó mucho.
CXCVI.
ELOGIO BE
Fué Religioso de
la Merced en esta Cor-
te , )' gran escultor , y
pintor de cera.
Eminencia de su
habilidad.
Otras maravillo-
sas suyas.
F
X r
FRAY EUGENIO
de Torices.
GUTIÉRREZ
ray Eugenio Gutiérrez de Torices , religioso del Real y
Militar Orden de nuestra Señora de las Mercedes , podemos
decir que fué pintor de Escultura, y escultor de Pintura , por-
que habiéndose dedicado su peregrino ingenio á imitar con la
cera las obras de naturaleza , llegó á executarlo en grado tan
sublime , que pintando con las ceras lo abultado , y abultan-
do con buril lo colorido , dexaba en dudosa qüestion lo imi-
tado con lo verdadero. Y así fué el mayor , á lo menos en
este asunto , que se conoció en su tiempo , de cuya loable
habilidad tuvo muchos discípulos, pero ninguno que le igua-
lase ; quedando él siempre único en el concepto de los prime-
ros hombres de una y otra facultad. Por lo qual Colona , y
Míteli , celebrados ingenios italianos en la Pintura , de quienes
hicimos mención en la vida de Velazquez , viendo obras su-
yas decían : Che qiiello era un miracolo della natura.
Bien lo acredita hoy en esta Corte un escritorio que ca-
da gaveta tiene un caxon , en que se representa un país con
diversas ideas , cosa en extremo peregrina , que está en poder
de don Juan Gutiérrez de Torices su sobrino, hijo legífimo
de don Juan Gutiérrez de Torices, criado mayor que fué del
Excelentísimo Señor Conde de Santístevan. Y á este tenor
hizo otras muchas obras , de las quales hay una en el Es-
corial del glorioso doctor san Gerónimo , que se guarda , y
Í-- ' se
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 673 \
se enseña como joya peregrina : y algunas están colocadas en
los mejores gabinetes de los mayores Príncipes de P'uropa,
sin otras muchas que logramos en esta Corte. Y en Truxillo
el señor don Francisco de Mendoza , Marque^ de san Mi-
guel , conserva unos caxones de mano de Fray Eugenio co-
mo unas joyas preciosísimas.
Fué sacerdote , y muy religioso , exemplar , y observan- Fué sacerdote , y
te ; y murió de ochenta años de edad en este convento de inaestro de Noxiaos.
Mercenarios calzados de esta villa de Madrid , en donde fué ^" '"''"'^' ''"" ^'
1 • 1- • I 1700.
maestro de ceremonias , y emuiente en la niteligencia de este
importante y sagrado ministerio , y fué ^erca del aíÍQ de mil
y setecientos.
CXCVIL
P.
PEDRO ROLDAN-, ESCULTOR.
edro Roldan, natural , y vecino de la ciudad de Sevilla^
y de muy ilustre familia, fué eminente escultor , pintor, y
arquitecto, y el primero que hizo las cabezas de Jos niños con
graciosa compostura de pelo , porque antes las hacian todas
con tres moñitos, uno arriba, y dos á los lados : y asimesmo
en todo lo dciras fué superior su habilidad , como lo acredi-
ta el san Joscph de su mano , con el Niño Jesús en los bra-
zos, que está en la capilla de su nombre en aquella santa igle-
sia con extremada grac'a y donayre. Fueron también de. su
mano las célebres estatuas del triunfo del santo B.ey Don
Fernando, que erigió aquella gran metrópoli en celebridad
de su canonización el año de 1671.
Y entre otras obras públicas que este singular artífice tie-
ne en aquella ciudad , bon muy señaladas la historia del Des-
cendimiento de la Cruz, que está en la capilla de los Vizcay-
nos ; y la del entierro de Christo , ademas de otras cosas , en
el retablo de la iglesia de la Caridad , de iiguras aun mayores
que el natural. \ no las realza poco el haberlas encarnado y
colorido el eminente pincel de don Juan de Valdés, de quien
ya hicimos mención. También es de su mano una imagen de
la Concepción purísima , que está en Córdoba en la iglesia
de los Trinitarios Descalzos , cosa peregrina , que la hizo en
oposición de la de. Mena , que esta en la capilla del Ilustrísi-
mo señor don Fray Alonso Salizanes en aquella santa iglesia,
donde también hizo la arquitectura de un retablo. Y en las
Becas , colegio de la Compañía en Sevilla , hizo la traza pa-
ra el templo, y la escultura de piedra; y la ligura de la Con-
cepción que está en la portada.
En la Cartuxa de dicha ciudad hizo el sagrario , y las
historias que le adornan. En el convento de san Pablo , Or-
Tom. 111. 044"^ ^'^^
Fué natural de
Sevilla , y eminente
escultor , j;intor , y ar-
quitecto.
Otras célebres que
iiínc en Sevilla.
Obra suya en Cór-
doba,
Otras obras suyas
en Sevilla.
Otras obras suyas
en Jaén.
674 VIDAS DE LOS PINTORES,
den de Predicadores , el santo Apóstol que está en la porta-
da , mayor que el natural. \ en la puerta de adentro , el santo
Domingo de piedra; y de la misma materia los santos Doc-
tores que están dentro de la iglesia , y unas historias en las
pechinas. Y ea la capilla de la entrada hizo también la sagra-
da imagen de María santísima de los Dolores , que llaman
nuestra Seriora de la Antigua , que es la devoción de toda
Sevilla. En santa María la Blanca hizo una capilla de talla de
yesería , con historia? de medio relieve , cosa excelente , y
otra en Regina por diferente camino.
En Jaén hizo en la Catedral unas historias de piedra de
la vida de Christo Señor nuestro el año de 1675. y también
los Doctores, y Evangelistas de piedra; y el de 1694. hizo
la estatua del santo Rey , que está en la fachada de dicha
iglesia.
Fué nuestro Roldan muy timorato , especulativo , y so-
litario , y muy sufrido en los agravios. Estuvo casado con
una señora muy principal llamada' doña Teresa de Mena y
Villavicencia, de cuyrt matrimonio tuvo, entre otros, un hi-
jo de su mismo noriibre , muy su heredero en la virtud , y
habilidad ; y una hija , que fué doña Luisa Roldan , de quien
haremos mención. JVÍurid el dicho su padre , y en dicha ciu-
dantn Sevilla ano de dad de Sevilla el año de mil setecientos , y á los 76. de su
edad , no solo con créditos de eminente artífice , sino de ve-
nerable varón , por su eximia virtud , y buen exemplo.
CXCVIIL
DON PEDRO NUÑEZ BE VILLAVICENCIO.
Pintor,
Muerte de Rol-
Ijoo
Fué natural de
Sc'vilLi , y Cjbalhro
di- l.i Orden de san
Juan.
D
Fué discípulo en la
Pintura del L al' a lle-
ra Matías.
Fue gran copiante
de las obras de su
maestro.
Oirás de su inven-
ción.
'on Pedro Nuñez de Villavicencio fué natural de la ciu-
dad de Sevilla, y de ilustre familia de los Villavicencios, tan
conocida como numerosa en estos reynos , por cuya causa el
Señor Carlos Segundo decia , que los Villavicencios no eran
linage sino nación. Fué Caballero Gran-Cruz de la Religión
de san Juan Jerosolimitano , y tan inclinado á la Pintura,
que después de haber tenido algunos principios en Sevilla , se
aplicó en Malta á la escuela del caballero Matias , por otro
nombre el Cavalier Calabrés , que fué de la misma Orden , y
eminente pintor : y aprovecho tanto en el arte nuestro don
Pedro , que en especial las cosas que copiaba de su maestro,
no se distinguían de ios originales. De esta clase vi yo una
santa María Magdalena de su mano , que verdaderamente la
tuve por del caballero Matias.
Hizo también muchos quadros de su invención , siguien-
do
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 675
do el estilo de Miiriilo en algunos juguetes de chulillos des-
harrapados , hechos por el natural , de los quales yo vi uno,
cxecutado con extremada gracia , y propiedad , el qual lo pre-
sentó á el Señor Carlos Segundo , y está en el palacio de la
Zarzuela : y es un paseo , como el del arenal de Sevilla , con
un aguador , y otras casualidades de aquel célebre sirio , he-
cho con extremado primor. Otra diferente presento á el señor
Conde de Monte-Rey don Domingo de Haro y Guzman,
grande aficionado , y protector de estas artes.
Y sobre todo hizo nuestro don Pedro retratos con supe- Hizo retratos con
rior excelencia , así en lo parecido como en la gran fuerza de exc tienda.
lo pintado , siguiendo aquella grande escuela de su maestro,
que era la del Guarchino , como lo manifiesta el celebre re-
trato que hizo del Ilustrisimo señor don Ambrosio Ignacio
Spínola, y Guzman , que anda en estampa , y en extremo pa-
recido. Continuó siempre don Pedro el servicio del Rey , y
en decorosos empleos de su religión , en que murió por los Su muerte atío de
años de mil setecientos , y á mas de los sesenta de su edad, 1700.
Tiencse entendido que fué en Sevilla su patria. ,^
CXCIX.
LICENCIADO DON FRANCISCO OCHO A,
y Antolinez , Pintor.
E,
á licenciado don Francisco Ochoa de Meruelo y Anto- Don Francisco An-
linez , hermano de don joscph Antolinez , y natural de la '"^"""^ letrado ,ypn-
ciudad de Sevilla , fué Abogado de profesión , pero tan afi- *°^ excelente.
cionado á la Pintura , que se aplicó á ella tanto en dicha ciu-
dad en la escuela de Áíurillo, que solamente en los ratos
ociosos de su estudio de las leyes , se adelantó de suerte en
ella , que viendo yo en esta Corte una lámina de su mano,
de cosa de una tercia , de nuestra Señora con su hijo santísi-
mo niño, como quando estuvo su Magestad en Egipto, asis-
tiendo aigunas piadosas mugeres á lavar , y tender la ropa
del Niño Dios , la tuve po de Murillo, y la tasé en cien pe-
sos : cosa cierto estrt mada. Y habiendo venido á esta Corte á Vino á esta Corte
diferentes pretensiones , como con efecto ftié Alcalde mayor d sus pretcnsiones , 7
en varias partes , se ayudaba de la Pintura en estos vacíos ; y entretanto se socorría
pintaba algunas hiiioneja!) de la vida de Christo, y de la Vir- ^^ ^^ Pintura.
gen ; y también de la historia de Abrahan , Isaac , y Jacob en
paisitos de muy buen gusto : y en la que se quería detener,
era superior cosa ; y los ponia á vender en Palacio , y otros si-
tios piiblicos , y los despachaba muy bien , porque parecían
excelentemente; y así hacia varios juegos de á seis, de á ocho,
ú doce hibtoríejas de á vara , o tros quartas , y al instante las
Totn. 111. Q4<Í4 2 des-
Manía que tuvo
Antolincz il Aboga-
do.
Hizo retratos fe-
qiieños con e.xcdencia.
Muerte de D.Fran-
cisco Antolinez año
de 1700.
676 VIDAS DE LOS PINTORES,
despachaba ; y con esto se mantuvo lo mas de su vida , sin
sacar la cara á decir cuyas eran , por no perjudicar á su em-
pleo , de que solo tenia el nombre , porque era de genio tan
atronado , que si iba á algún lugar con algún empleo de jus-
ticia , á pocos lances salia á palos , ó á uña de caballo , por-
que tenia fuertes cascos , y luego vuelta á pretender, y á pin-
tar ; y cierto que tratado , era hombre de linda conversación,
muy noticioso , y erudito , y de tan feliz memoria , que á
cada cosa sacaba un texto, y no solo de leyes , sino autorida-
des de humanistas , y de todas buenas letras ; pero por otra
parte era hombre de tecla , extravagante , y maniático.
También hacia retraticos pequeños con excelencia , de los
quales yo vi uno de una hija suya , que podia competir con
todo lo mejor de esta linea : enviudó , y con ánimo de orde-
narse de sacerdote vistió el hábito clerical ; pero por sus ex-
travagancias no llegó el caso. Y en tin , con esto , y con la
mania de soy letrado , y no pintor , le dio el mal de la muer-
te á los cincuenta y seis años de su edad , cerca del año de
1 700. viviendo en el barrio de Lavapies , y se enterró en la
Parroquial de san Millán.
ce.
PEDRO ALONSO DE IOS RÍOS , ESCULTOR.
Fué natural de
Valladolid,y allt tu-
zo sus principios.
Vínose a Madrid,
y sus eminentes obras.
X edro Alonso de los Rios , natural de la ciudad de A'^alla-
dolid , donde tuvo sus principios en la escuela de su padre,
llamado Francisco Alonso , y muy gentil escultor , fué veci-
no de esta Corte , y escultor de gran crédito , como lo testi-
Hcan sus obras , dignas del mayor aplauso. De su eminente
mano es aquella soberana imagen de la Concepción purísima
que está en la capilla de los confiteros , en la Parroquial de
santa Cruz de esta Corte , que es el esplendor de aquel sagra-
do templo. También lo es la célebre estatua de san Benito,
que está en la capilla mayor de san Martin , y la de santa
Getrudis la Magna , dilectísima esposa de Christo , que está
en la capilla de su nombre en dicha Iglesia ; como también
la de santo Domingo de Silos, y la imagen de nuestra Seño-
ra de Valvanera , que está allí en su capilla particular. Tam-
bién es de su mano la eminente estatua de san Juan de Saha-
gun , que e^tá en san Felipe el Real de esta Corte en su ca-
pilla. Y la de Christo Señor nuestro crucificado , que llaman
de la Buenamuerte , que está en el atrio , ó pórtico del con-
vento de nuestro Padre san Francisco de esta Corte. Y la cé-
lebre estatua del glorioso patriarca san Bruno , que está en el
re-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
77
retablo de la sala de Capítulo de la Real Cartuxa del Paular,
se dice también ser suya ; sin otras muchas estatuas que hizo
para fuera de Madrid , y casas particulares. Murió en esta Cor-
te de poco mas de cincuenta años de edad , por el de 1 700.
CCL
FRANCISCO GUIRRO , PINTOR CATALÁN.
Su muerte en Ma-
drid ano de ly oc.
K
rancisco Guirro , natural de la ciudad de Barcelona , fué Fu¿ tutiual de
muy excelente pintor , como lo acredita el gran quadro que Barcelona , y gran
hizo de santa Ménica viuda , que está colocado en el altar jP"'''" •
mayor del convento de Recoletos Agustinos, advocación de ^^ "^^^'
dicha santa : del qual no se ha podido adquirir mas noticia
de su muerte , sino que fué , con poca diferencia , á los seten- Su muerte año de
ta de su edad , por los años de 700. 1700.
í
R
CCIL
MATEO GIL ARTE , PINTOR.
ué Gilarte natural de la ciudad de Valencia, donde apren-
dió con grandes ventajas el arte de la Pintura en la escuela
de los Ribaltasj y después de haber cursado las academias de
aquella tierra , pasó á la ciudad de Murcia , donde hizo de-
mostración de su habilidad , con gran fundamento en el di-
buxo , y buen gusto en el colorido , así al olio , como al fres-
co. Pintó la iglesia de nuestra Señora del Rosario al fresco, á
expensas de la ilustre cofradía de caballeros de aquella ciudad,
donde executó quatro historias con singular acierto : la una
de la Reyna Esther desmayada delante del Rey Asuero : la
otra del glorioso patriarca santo Domingo cogiendo rosas en
compañía de otros religiosos : la tercera es la lucha de Jacob
COI) el Ángel : y la quarta el misterio de la zarza que ardía
sin consumirse. Y por premio de sus tareas le honraron aque-
llos caballeros haciéndole Mayordomo , siéndolo al mismo
tiempo el ilustre caballero don Payo Afán de Ribera , y otros
principales comisarios de la obra ; y en elogio de sus aciertos
se le escribió un certamen , que se dio á la estampa.
En el refectorio de dicha casa hay otro gran quadro suyo
apaisado , de aquel célebre caso en que habiendo faltado pan
en un convento del glorioso patriarca santo Domingo , los
angeles milasrosamente lo traxeron ; v esti el refectorio he-
cho con admirable perspectiva, con la comunidad, y los an-
geles sirviendo con unas cestas de pan. En la dicha capillaj
jun-
Fué natural de
yahncia.
D[¡sc¡j.'ulo de Ri-
balta.
Amistad rectp'oca
entre Gilarte , y To-
ledo.
Su muerte ano
1700.
678 VIDAS DE LOS PINTORES,
junto i la reja de la iglesia del convento , está un gran lienzo
de la batalla de Lepanto , en que echó el resto de su habili-
dad : y se dice que para hacer esta obra tan magnífica , se
ayudó del célebre batallista capitán de caballos Juan de To-
ledo , que asistió mucho tiempo en aquella ciudad , siendo
parciales é íntimos amigos ; de suerte , que no se desdeñaba
el uno de que sus obras las tuviesen por del otro : prueba de
su recíproca confianza. Y por eso habiendo hecho Toledo el
lienzo principal de la Asunción de nuestra Señora , de la con-
gregación de caballeros seculares en el colegio de san Este-
van de la Compañía de Jesús de dicha ciudad , que solo en
él pudiera conocerse lo ingenioso de su autor , pintó Gilarte
la vida de nuestra Señora en la misma congregación , en
diferentes lienzos. Hizo también otras muchas obras públi-
cas , y entre ellas no son de omitir el lienzo de la Concep-
ción , que está en un testero del claustro de la Trinidad ; y
el de los sueños de san Joseph , frente del tras-coro de la san-
ta iglesia. Y por omitir prolixidad , solo aseguro que no fue-
ron menos célebres sus obras particulares que las públicas.
Murió cerca de los años de i 700. en lo florido de su edad,
que apenas tenia cincuenta y tres años. Quedó una hija suya
llamada doña Magdalena Gilarte , que parece le heredó á su
padre la habilidad , y el ingenio,
CCIII.
Sus principios
esta Corts.
Sus obras.
en
Fué muy estudioso
en la matamatiea.
Su muerte ano
1700.
ae
BARTOLOMÉ VICENTE
de Zaragoza.
PINTOR
K
ué Bartolomé Vicente natural de uno de los lugares de
la comarca de Zaragoza : estudió el arte de la Pintura en esta
Corte en la escuela de Carreño , y tuvo forma de pasar á el
Escorial á copiar muchas de aquellas célebres pinturas , en
que gastó siete años : después de los quales volvió muy apro-
vechado , y pasó á Zaragoza , donde hizo muchas , y e5^e-
lentes obras , y especialmente un gran quadro de su estudio
para el teatro de aquella Universidad , cuyo asunto es la cár-
cel de san Pedro , quando le libertó el ángel , donde se co-
noce su caprichoso concepto, y hermoso colorido, imitando
la manera del Basan : fué muy dado á la Matemática , de
que daba lección á muchos discípulos.
Hizo también países con excelencia , y pintó al fresco
muy bien como se ve en la media naranja , y pechinas de la
Virgen de los Remedios , en el convento de Agustinos Des-
calzos de dicha ciudad. Murió en ella ya de setenta años de
edad por el de i 700.
DON
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 67
79
ce IV.
DON FRANCISCO DE VERA CABEZA
de Vaca. u
D.l/
on Francisco de Vera Cabeza de Vaca , natural de la
ciudad de Calatayud en el reyno de Aragón : fué persona de
tan conocida calidad , que Ikgó i ser page del Señor Don
Juan de Austria , estando su Alteza en aquella ciudad de Za-
ragoza. Y con el motivo de la grande aticion que el Señor
Don Juan tenia á la facultad de la Pintura , tuvo don Fran-
cisco la ocasión franca para lograr su natural propensión á es-
ta arte , en que habiendo aprovechado mucho con las ins-
trucciones de su Alteza , que aseguran fué su principal maes-
tro, llegando el caso de venirse el Señor Don Juan á Madrid,
obtuvo licencia don Francisco para retirarse á su tierra , por
gozar de su apetecida quietud , á que le inclinaba su bien tem-
plado genio ; y allí se mantuvo de su hacienda patrimonial
con grande exemplo , y decencia , ocupando los ratos ociosos
en el virtuoso deleyte de la Pintura , ya para el ornato de su
casa en algunas cosas de gusto ; ya para iglesias pobres ; y ya
para regalar á algunos amigos, especialmente con retratos,
que los hizo con excelencia.
De esta suerte pasaba su vida con créditos de eximia vir-
tud ; y entre otras cosas, que publican de sus loables costum-
bres , y repetidos favores que recibió del Cielo , es fama en.
aquella tierra , que se le apareció María santísima Señora nues-
tra para que la retratase en un gran quadro que hizo de la
Familia Sacra , que hoy se venera en la sala capitular de los
canónigos de Santa María la Mayor de aquella ciudad de
Calatayud. Y también aseguran , que todos los dias antes de
pintar confesaba y comulgaba con singular devoción y exem-
plo. Murió en dicha ciudad cerca de los años de 1 700. á los
sesenta y tres de su edad , dexando inmortalizada su fama,
aun mas que con los rasgos de su pincel con los esplendores
de su virtud.
ccv.
Su nobleza, y prin-
cipios en Servicio Jal
Stfiíor don Juan ele
Rustrid.
Retiro , virtud, y há-
bil i Jad de don tran-
cisco.
Hizo muy buenos
retratos.
Eximia virtud , y
muerte de don Fran-
cisco de Kera año de
lyoo.
DE OTROS PINTORES CELEBRES DE LA
ciudad de Zaragoza.
JL^n la mclita ciudad de Zaragoza ha habido otros pintores,
que aunque su habilidad no ha sido general , la han tenido
muy particular en algunas cosas : como en retratos Asensio,
en flores Polo , en países Pertus , en batallas Rabiella , y en
ar-
Asensio , Polo , Per-
tus , Rabiella ,y Pla-
no , piintores de Za-
ragoza.
68o
VIDAS DE LOS PINTORES,
Murieron por
años de ijoo.
los
Fué natural de
Calatay.id , y eminen-
te escultor.
Vino ii Zaragoza.
Acredita don Clau-
dio su habilidad.
Sus obras.
Su muerte año de
1701.
Fué natural de
J^Iadrid, discípulo de
Pedro Alonso.
Obras suyas.
Su muerte año de
1705.
arquitectura, y ornatos Francisco Plano , que aseguran no le
hacian ventaja los célebres boloñeses Colona , y Miteli. To-
dos los quales florecieron , y acabaron en el reynado del Se-
ñor Carlos Segundo , y por los dichos nombres son allí co-
nocidos.
CCVI.
GREGORIO DE MESA, ESCULTOR.
G.
regorio de Mesa , natural de la ciudad de Calatayud , en
el reyno de Aragón , y vecino de la ciudad de Zaragoza , fué
excelente escultor ; y aunque no tuviéramos noticia de obra
señalada suya , bastaba para su abono el haberlo celebrado por
escultor famoso don Claudio Coéllo , pintor de Cimara del
Señor Carlos Segundo , quando vino 'de Zaragoza de pintar
aquella eminente obra del colegio de la Mantería. Estudió
dicho artífice en las academias de Tolosa de Francia , en que
aprovecho tanto , que hizo célebres estatuas , y de crecido
tamaño , y premio : como son el san Miguel de los navarros
de estuco en Zaragoza , mayor que el natural ; y otras dos
de san Bruno , cosa eminente para la santa Cartuxa de Au/a.
Dei. Murió en dicha ciudad de poco mas de sesenta años por
el de 1 701.
CCVII.
MIGUEL DE RUBIALES, ESCULTOR.
M
-iguel de Rubiales , natural , y vecino de esta villa de
Madrid , fué escultor excelente , como discípulo del gran Pe-
dro Alonso , cuya escuela y vecindad siempre observó , sien-
do muy estudioso y especulativo en sus obras , como lo ma-
niiiesta aquel célebre paso del Descendimiento de la Cruz,
que se saca la semana santa , y está en el Colegio de santo
Tomas de esta Corte en la capilla de nuestra Señora del Ro-
sario. Y también es de su mano el paso de santa Helena , que
está en la iglesia del Carmen Calzado ; y la imagen de nues-
tra Señora de la Soledad , que se venera en capilla particular
en la iglesia del convento de la Merced Calzada. Murió de
sesenta años de edad , con poca diferencia , por el de 1702.
y se enterró en la iglesia Parroquial de san Millan de es-
ta Corte.
DON
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 68i
CCVIIL
DON ISIDORO ARREDONDO, PINTOR
de su ALigestad.
JL/on Lidoro Arredondo, natural de la villa de Colmenar
de Oreja , nació por el año de 1653 ; y habiendo recodibido
sus padres en él grande inclinación i el arte de la Pintura , lo
enviaron á Madrid á la escuela de don Joseph García , hom-
bre de raro , y extravagante humor : y habiendo estado allí
algunos meses , lo traspasaron sus padres á la escuela de don
Francisco Rici , donde aprovecho tanto , que en pocos años,
habiéndose empleado con su maestro en algunas obras del
servicio de su Magestad , la primera noticia que tuvimos de
que tal pintor habia en el mundo , fué haberle hecho merced
de su pintor el Señor Carlos Segundo , y con el goce , y ^a-
ges desde luego. A esto se siguió el casarle su maestro con
una doncella que habia criado en su casa desde niña , llama-
da doña María Veguillas, muger de singular virtud, y habi-
lidad en todo lo casero , y de un natural ange'lico , y no lo
siendo menos el de don Isidoro, vivían con una paz celestial.
Muríd Rici, y dexóle á don Isidoro por heredero de todo
el espolio , y estudio de la Pintura , que era muy quantioso;
pues solo de borroncillos , dibuxos , y trazas de Rici no te-»
nian número , ni precio. Mucho le importo á Isidoro esta he-
rencia , pues ayudado de este caudal , no se le ofrecía obra
en que no encontrase diseño , traza , ú dibuxo de su maestro
para su desempeño. Y así hizo muchas obras públicas , y par-
ticulares ; especialmente un gran quadro de la Encarnación
para fuera de Madrid de veinte y un pies de alto , o-rande-
mente historiado ; así con el acompañamiento de «rloria cor-
respondiente , como en el de las Sybilas , y Profetas , en la
parte inferior , que en algún modo anunciaron la Encarna-
ción del Verbo , y venida del Mesías.
También hizo dos quadros grandes para los colaterales de
la iglesia del convento de nuestra Señora de Constantínopla
en esta Corte : el uno de san Luis Obispo , y el otro de san-
ta Clara , quando con el Santísimo en sus manos ahuyentó
los bárbaros que intentaban asaltar el convento : y también es
suyo el san Francisco de Asís , que está en el sagrario del al-
tar mayor, bon también de su mano otros dos quadros , que
hizo de la vida de san Eloy para los costados de la capilla
mayor de la Parroquial de san Salvador de esta Corte.
Pintó también en palacio un gabinetillo de los del auarto
de la Reyna , y en la galería del cierzo dos historias de la fá-
'JTom. III. Rrrr bu-
Fué natural de
Colmenar de Oreja,
sus principios en esta
Corte en casa de Rici.
Merced de Pintor
de su Magestad con
gages.
Queda heredero de
Rici.
Obras de Isidoro.
Pinturas que hizo
en falacia.
682
VIDAS DE LOS PINTORES
Asistió d la pintu-
ra de los teatros del
(oliseo.
También finta al
fresco.
Su muerte año de
1702.
bula de Siquis, y Cupido , que allí se executd , y fué la una,
quando su padre y hermanas la fueron á visitar en su palacio:
y la otra, quando Siquis curiosa quiso examinar con la luz el
amante que la festejaba estando dormido, y dispertó cayéndole
una pavesa de la luz , ás. que se siguió su ruina, y desamparo-
Pintó también mucho Arredondo en los teatros de las
comedias al temple , y en otras obras de entradas de Reyna,
y e^iquias de personas Reales. También pintó al fresco , es-
pecialmente en el Retiro , ayudando á sus compañeros en el
ornato de la cámara , y quarto de la Reyna , y frontis del
despacho del Rey para la venida de la Serenísima Reyna
Doiía María- Ana de Neoburg , segunda esposa del Señor
Carlos Segundo.
Fué muy querido del Rey nuestro Isidoro , no solo por
su habilidad , sino por su mucha bondad , honrado , y apa-
cible genio ; y así tuvo el goce completo de su plaza desde
luego , y logró algunas ayudas de costa muy . considerables
por el Real bolsillo de gastos secretos. Pero desde el año de
700. comenzó á adolecer de unos flatos que le molestaban
mucho ; y después de varios remedios , se le subieron á la ca-
beza , y especialmente á un oído , donde era tal el tormento
que padecía , que apuradas ya las medicinas , le mandaron
sangrar ; executóse así , y en la misma sangría espiró. Fué es-
te fatal suceso por el mes de Marzo de mil setecientos y dos,
á los quarenta y ocho años de su edad , con gran quebranto
de sus compañeros , y amigos , y de todos los que le cono-
cían , por su amable modesto , y apacible trato , ademas de
su grande habilidad.
CCIX.
MOSEN VICENTE BRU, PINTOR,
Fué natural de
Valencia.
Grande estudiante
en todas letras.
Fué discípulo de
Concliillos en la Pin-
tura.
v" r
_LVXosen Vicente Bru fué natural de la ínclita ciudad de
Valencia , y desde sus tiernos años inclinado á las letras , en
que aprovechó con tal felicidad , que en todas era el mas ade-
lantado de su curso : pues de 1 8. años había ya concluido el
de la sagrada teología con admiración de toda aquella insigne
Universidad , de suerte , que los padres Dominicos , en cuya
escuela estudió , solicitaban con grandes ansias que tomase el
hábito de su Orden ; y en medio de esto fué tal su afición á
la Pintura , que á los 15. años comenzó á dibuxar por su gus-
to en casa de Conchillos , y en breve tiempo aprovechó de
suerte , que se dexaba atrás á los muy adelantados. Y al mis-
mo tiempo aprendió la solfa , tocar arpa , y vihuela con tal
-:'c' fe-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 683
felicidad , que verdaderamente parecía un monstruo de inge-
nio. Llegó pues á adelantarse de suerte en k Pintura, que
fué uno de los sugetos elegidos para las pinturas de los reta-
blos d:l cuerpo de la iglesia de san Juan del Mercado de
a'iuclla ciudad , donde executd tres : que son , la de Todos
los Santos , la del Jordán , y la de san Francisco de Paula,
que verdaderamente acreditan lo elevado de su ingenio ; de
suerte que parece que próvida la naturaleza , recopiló en bre-
ve tiempo lo que habia de conferirle en muchos años , previ-
niendo lo poco que habia de vivir , pues murió á los veinte
y uno de su edad , en 22. de Febrero de 1 703 , sin obtener
Ordenes mayores mas que la de Epístola , con gran quebran-
to de toda aquella ciudad , que admiraba no solo este porten-
to , sino el de su exemplar vida , y dichosa muerte. Y si hu-
biera vivido , no hay duda que llegara á ser uno de los mas
lucidos ingenios de aquel reyno en el arte de la Pintura; pues
dexando en breves dias los pocos rudimentos que tomó en ca-
sa de Conchillos , no tuvo mas maestro que el ver las obras
de los otios , y especialmente del qu? fué á pintar la iglesia
de san Juan del Mercado , y su propio estudio y especula-
ción , estimulado de un ingenio altamente dotado del cielo.
Después de su muerte compró un fraricés aficionado á la
Pintura sus dibuxos por mucho precio , y estimación.
ccx.
DON VICENTE DE BENAVIDES , PINTOR.
Obras que execzitó
de Pintura.
Su muerte año de
1703.
Su estudio se -jen-
dió en estimación.
D<
'on Vicente de Benavides , natural del África , en el pre-
sidio de Oran , nació estando allí su padre ocupado en servi-
cio del Rey ; y continuándole , pasó á España , y á esta Corte
con su hijo , donde este aprendió el arte de la Pintura en la
escuela de don Francisco Rici. Son de su mano las efigies
que están debaxo de los portales de Santa Cruz , hacia la Za-
patería de viejo , y hacia la callejuela de la Sal. Y aunque en
lo que toca á las figuras no tuvo gran gusto , en la arquitec-
tura , y adornos fué eminente ; y así lo practicó casi toda su
vida en la manipulación de los teatros , y mutaciones de las
comedias , que continuamente se executaban en el Retiro
para el servicio , y diversión de sus Magestades , haciendo el
dicho don Vicente muy ingeniosas trazas para este efecto , y
executandolas con singularísimo acierto, por el gran manejo
que llegó á adquirir en el temple , y superior inteligencia en
la perspectiva : en cuya atención su Magestad le hizo despa-
char título de su pintor ad honorem.
Tom. III. Rrrr 3 No
Fué natural de
Oran.
Pasó á esta Corte, y
fué discípulo de Rici.
Aplicación que tU'
vo á la arquitectura
de los teatros.
Fué jiintor dd Re/.
Pintó tamliíH al
freno.
Sus olrns.
Calidades de su
persona.
Su muerte año de
1703-
Caso gracioso que
If sucedió con Laredo.
Astucia de Lare-
684 VIDAS DE LOS PINTORES,
No tuvo menos inteligencia en el pintar al fresco , como
se ve en diferentes obras que se le ofrecieron dentro y fuera
de Madrid ; y en especial la capilla del santísimo Christo del
Amparo , con su transparente , que está en lai iglesia de la
Victoria en esta Corte junto á la puerta del costado, Y sobre
todo la fachada , que hoy se ve de las casas de los señores
Alarqueses de loS Balbases , la qual executó al fresco en com-
pañía de Dionis Mantuano con grande acierto. También pin-
tó la ermita de nuestra Señora de los Angeles, que está en un
cerro junto á Getafe. Era hombre rígido , y fuerte de condi-
ción , como verdaderamente africano ; y aunque de muchos
años atrás se había dexado ya la moda del bigote levantado,
él nunca se lo quitó , y así parecía hombre de aspecto formi-
dable , á que no desayudaba lo personal , por ser corpulento
y de muy buena estatura , aunque de un pie claudicaba un
poco. Mu rió. en esta Corte por los años de i 703. y á los se-
senta y seis de su edad , viviendo en la calle de los Ministri-
les , y enterróse en la Parroquial de san Sebastian.
Sucedióle una cosa graciosa con don Juan de Laredo,
demás de otras muchas, y fué, que hallándose Benavides tan
prendado de una muger , que no habia forma de sacarle de
aquel mal estado por diferentes medios que se habían discur-
rido , un dia estando durmiendo la siesta en el Buen-Retiro,
en tiempo de las comedias del coliseo , tuvo forma Laredo
de meter una caña horadada por el resquicio de la puerta del
aposento , y por el otro extremo le dccia con voz muy dolo-
rosa : Vicente , Vicente , mira por tu alma , y dexa la comu-
nicación de esa muger que te trae distraido , porque sinOy
serán muy pocos tus dias. Levantóse despavorido Benavides;
y como la voz sonaba como si estuviera dentro del aposento
quien la pronunciaba , abrió la ventana , examinólo todo , y
no hallando á nadie , salió afuera muy asustado : encontró con
Laredo , el qual le preguntó qué traía? Contóle Benavides el
caso , todo sobresaltado ; y Laredo hallando la suya , le apre-
tó la mano de suerte , que se logró el intento de sacarle de
aquel mal estado.
CCXI.
' DOÑA LUISA ROLDAN , EMINENTE
ESCULTURA.
c^^ai^j _i_-/oña Luisa Roldan, natural de la ciudad de Sevilla, fué
Is acimiento, y prin- h'ja , y disgípula de Pedro Roldan , escultor eminente ; no
cipios de dona Luisa lo fué menos su hija , pues habiendo hecho en Sevilla exce-
lentes obras , ya casada con don Luis de los Arcos , y con
dos,
KoLi
:an.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 685
dos hijos, se vino á esta Corte , donde apadrinada de don
Christobal Ontañon , caballero del Orden de Santiago , ayu-
da de Cámara del Señor Carlos Segundo , y gran protector
de estas artes , tuvo la fortuna de servir á su Magestad en di-
ferentes cosas de cscultuia , y especialmente en un san Mi-
guel del tamaño del natural , que hizo para el Real Monas-
terio de san Lorenzo.
Tuvo singular gracia para modelar de barro eif pequeño,
de que hizo cosas admirables , que yo he visto en esta Corte
en diferentes urnas ; como de la Virgen con su hijo precioso}
de santa Teresa ; san Pedro de Alcántara ; san Juan de Dios,
con un pobre acuestas , y un ángel que le ayuda , y otros se-
mejantes. Pero sobre todo dexó hecha una imagen de Jesús
Nazareno del tamaño del natural , de tan extremada belleza,
y afecto compasivo al mismo tiempo , que fué el pasmo y la
admiración de toda la Corte. Hízola de orden del Señor Car-
los Segundo , á lo que tengo entendido , para el Real con-
vento de san Diego de Alcalá de Henares } y por muerte de
su Alagestad , que sea en gloria , se quedo en poder de doña
j^uisa. Y después de haber sido pretendido este divino simu-
lacro de diferentes personas , y comunidades, fué últimamen-
te colocado en la villa de Sisante , en la Mancha , junto á san
Clemente , y en un convento de religiosas descalzas , con el
título de Jesús Nazareno , donde tiene su merecido lugar,
por la gran veneración con que es freqüentado de los íicles,
y obsequiado de aquella religiosa comunidad.
"i o fui á visitar esta sagrada imagen antes que se la lleva-
ran de esta Corte , quando estaba en poder del dicho Don
Luis de los Arcos , ya viudo „ y la tenia en su sala! sobre un
bufete , y cubierta con una cortina ; descubrióla , y fué tal el
estupor que me causo al verla , que me pareció irreverencia
no mirarla de rodillas , porque verdaderamente se me repre-
sentaba ser su mismo original. Y después de haberle estado
admirando, y examinando gran rato , nos fuimos á sentar ; y
volviendo á mirarle , le dixe á el don Luis , que si no volvia
á cubrir á su Magestad , no me sentaría. Taiito era el respeto
y la reverencia que causaba , que aseguro me faltan palabras
para signiticarlo ; pues no solo la expresión que he dicho de
la cabeza , sino las manos , y los pies estaban tan divinamen-
te executados , y con algunas gotas de sangre que corrían,
que todo parecía el mismo natural.
A este soberano portento acompañó otra efigie de su ma-
dre santísima dolorosa no menos admirable , cuya descrip-
ción omito con decir que era de la misma mano , y nada in-
ferior por su camino á la antecedente; y así fué, como lo hizo
en vida , acompañando a su hijo santísimo al dicho lugar.
Mu-
F'ué discíj>;iL¡ 4e su
padre , y salió emir
UíJite escultura.
Pasó a Alaclrid,
donde hizo excelentes
obráis , y muchas para
el Señor Carlos Se-
gundo.
Imageti portentosa
de Jesús ISazarcno.
Efectos que causa-
ba la -vista de esta so-
berana iinageti.
Imagen dolorosa de
Mana Santísima.
Su muerte ano de
1704.
Su nacimiento , y
principios en lu Pin-
tura en 2-íapoles.
Se hizo naturaleza
en el la Pintura.
Fué llamado Luca
f.i presto , y por quéi
Aplicóse d la es-
cuela de Ribera el Es-
panoUto.
Grande imitador
de la maneta de su
maestro.
Pasó d estudiar á
Roma.
Imitó las maneras
de todos los homares
grandes.
686 VIDAS DE LOS PINTORES,
Murió esta eminente escultora dexando inmortal su nom-
bre por los años de 1 704. en esta Corte , y apenas á los
cincuenta de su edad. Yo la conocí , y visité muchas veces;
y era su modestia suma , su habilidad superior , y su virtud
estremada. Y aseguran que quando hacia imágenes de Chris-
to , ú de su madre santísima , demás de prepararse con chris-
tianas diligencias , se revestía tanto de aquel afecto compasi-
vo , que ifo las podia executar sin lágrimas.
CCXII.
JEZ INSIGNE LUCAS JORDÁN, PINTOR
íiel Rey.
L
íucas Jordán nació en Ñapóles por los años de 1628,
aunque oriundo de España, en el rey no de Jaén de la pro-
vincia de Andalucía, donde hay familias muy ilustres de este
apellido , por ser uno de los que están colocados en los tres-
cientos escudos del arco célebre de Baeza. Su padre fué pin-
tor de obrador público ; por lo qual se aplicó en tan tiernos
años , que delante de mí le dixo al Señor Carlos Segundo:
que de la misma suerte que á los niños les ponen á aprender
la cartilla , al mismo tiempo á él le pusieron á dibuxar ; y de
suerte se hizo en él naturaleza la Pintura , que i los siete años
dixo hacia ya cosas que por ser de un muchacho de aquella
edad eran muy celebradas ; y con esta ocasión , y la de aten-
derse solo en su casa á pintar como de feria , adquirió tal ma-
nejo que se dexaba atrás á los mas prácticos , y el padre le de-
cía muy de ordinario dándole prisa : Luca f a presto , y por
este nombre era en italiano mas conocido que por el suyo
propio.
Aplicóse después i la escuela de Joseph de Ribera el Es-
pañokto : y se arrimó tanto á su manera , que hacia cosas de
su propia invención , que parecían originales de su maestro,
como lo manifestó en el discurso de su vida en varios qua-
dros que hizo , imitándole , que dexa dudoso el juicio mas
perspicaz , y que á la primera vista hacen titubear al mas
inteligente.
Después pasó á Roma , donde estudió , y dibuxó todas
las obras y estatuas de los antiguos , copiando muchos origi-
nales de los primeros hombres , con tan estremada atención,
y diligencia , que haciéndose dueño de la manera de cada
uno , llegó á imitar de suerte á todos , que cada día nos en-
gañan sus pinturas , imitando , ya á Rafael , ya á Tíciano , á
Tintorero, á Corezo, y á qualquiera otro de los mas eminentes;
de suerte que es menester gran perspicacia para distinguirlas.
Des-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
68-
>i es-
Aplicóse también en este tiempo á la escuela de Predio Aplicósí
de Goitona,y le asistió en las célebres obras que pintó al ctula de PeArod,; Cor-
deseo en Roma , adquiriendo en esta especie de pintura tan ^^'^'■'[■^
superior manejo , que llegó á lo sumo de lo que en esta ma- ^'*l^" ^^fi^^'o^ ''on
teria se puede conseguir , así en la belleza y buen gusto , co- ^"^''''°'' ^•^'^'í'W'^'í-
mo en la celeridad del obrar , que era tanta , que lo que él
hacia en un dia , no lo haría otro en una semana.
Ve
§. L
olvióse á Ñipóles , donde fué tanto lo que pintó para
diferentes Príncipes de Europa , que llegó á estenderse tanto
su crédito , así por esto , como por lo que todos los Vireyes
traían , y enviaban de pinturas suyas al Señor Carlos Segun-
do , que deseando su Magestad verle pintar , y que hiciese
algo al fresco en san Lorenzo del Escorial , le hizo venir el
año de 1692 , para cuyo efecto le mandó dar su Magestad
mil y quinientos ducados de plata , haciendo franco quanto
viniese en su navio , que fué muchísimo , y honrándole des-
de luego con el oficio y llave de ayuda de Furriera , releván-
dole de servirlo para que tuviese mas libre el tiempo. Llegó
á Madrid por el mes de Mayo de dicho año ; y lo primero
que pintó , fueron dos quadros grandes , el uno de la batalla,
y el otro del triunfo del glorioso Arcángel san Miguel con-
tra la rebeldía de Lucifer.
Antes de pasar adelante , no puedo dexar de prevenir un
error que está muy valido en el vulgo ; y especialmente en
los que van á ver las maravillas del Buen-Retiro, donde está
el primer quadro de estos dos del triunfo de san Miguel , del
qual dicen que Jordán lo hizo en veinte y quatro horas , en
competencia de otro pintor , que suponen ser Claudio Cue-
llo , que entonces era pintor de Cámara , y que no habiendo
el otro podido acabar el suyo en dicho tiempo , se murió de
la pesadumbre. Y así , en gracia de la verdad , digo con toda
realidad , que todo esto es fábula ; porque ni hubo tal com-
petencia , ni tales veinte y quatro horas , pues yo fui testigo
de todo. Porque habiendo mandado el Señor Carlos Segun-
do que ninguno entrase á ver pintar á Lucas porque no le
embarazasen ; y sabiendo que yo había ido , y obedecido su
orden luego que se me intimó , le debí tanto á su Magestad,
que me envió á decir con don Christobal Ontañon , que con-
migo no se entendía la orden ; y así que fuese quando gusta-
se. Hícelo así , usando de tan grato indulto , y me hallé en
todo ; y aun el borroncillo para dicho quadro , que es de
blanco , y negro , no lo hizo en las veinte y quatro horas , y
el quadro ni en veinte y quatro días , ni se soñó tal compe-
ten-
Vohióse d NJpo-
ks.
Sus obras.
Su venida d Es-
paña.
Mercedes que le hi-
zo el Rey.
'Las primeras pin-
tums que executó en
esta Corte.
688
VIDAS DE LOS PINTORES,
Pintura di la esca-
lera de san Lorenzo
del Escorial.
Batalla de san
Quintín.
Planta , y erección
del tciHj-'lo de san Lo-
renzo.
La gloria en la f ar-
te superior de la bó-
'veda.
Las virtudes Car-
dinales en los quatro
a nípulas.
La Majestad Re-
£Ía , y la iglesia La-
tólica.
Ornato de las ven-
tanas.
Jornadas que hizo
el Rey para ver esta
obra.
tencia ; pues aunque á Jordán no le contaban los días que
pintaba , sino las horas , todavia fueron mas de las que corres-
ponden á los veinte y quatro dias que he dicho. Y atirnio,
que una de las mañanas que yo estuve viéndole pintar acabo
la cabeza de saxi Miguel , y no la dexd concluida , diciendo
que estaba muy blanda la color ; y asi es menester advertir
que le levantan muchos testimonios.
Después se trató de pintar al fresco la escalera del sagrado
monasterio de san Lorenzo del Escorial , donde se determi-
nó expresar la batalla célebre de san Quintin , con su princi-
pio , asedio, y asalto, y prisión de el de Memoranci , lo qual
se executó en todo el friso de la escalera que va por debaxo
de las ventanas , por haber sido esta batalla el motivo de la
erección de este Real monasterio , á causa de haberse logra-
do su victoria , que fué la primera después de la coronación
del Señor Felipe Segundo, y que dio principio á una paz ge-
neral , el dia del glorioso Levita san Laurencio en el año de
1554. en que su Magestad votó la erección de este Real si-
tio. Y así hacia la parte del oriente se mira ya en este friso la
erección , planta , y disposición de la fa'brica con asistencia de
su Magestad , como fundador , y que puso la primera piedra.
En la parte superior de la bóveda esta' la gloria con la
Trinidad Santísima , la Reyna de los Cielos , grande acom-
pañamiento de angeles , y santos , glorificando á su Magestad,
en demostración dd zelo de su mayor honra y gloria con que
el Señor Felipe Segundo lo fundó , con la advocación de san
Lorenzo su devoto , y el instituto del máximo doctor san
Gerónimo en las repetidas alabanzas de su incesante coro. Y
así se miran allí en lugar muy señalado estos dos santos , co-
mo conduciendo á muchos de esta Regia estirpe , á quienes
siguen el Señor Emperador Carlos Quinto , y el Señor Feli-
pe Segundo , ofreciendo á el Altísiíno Dios sus coronas , y
dominios.
En los quatro ángulos están las quatro virtudes Cardina-
les , acompañadas cada una de sus adjacentes , integrales , y
subjectivas , en demostración de las que practicaron tan íncli-
tos Monarcas. Y en los dos espacios colaterales están en el
uno la Magestad Regia , y en el otro la Iglesia Católica, por
cuya exaltación empeñaron su poder tan excelsas Magestades.
En los huecos de las ventanas se ven grabadas , como de pór-
fido , varias hazañas del Señor Carlos Quinto , y á los lados
unos graciosísimos chicuelos con los escudos de armas de los
reynos de esta vasta Monarquía.
Fué tan plausible esta pintura, que hizo su Magestad va-
rias jornadas para verla : y al principio , á un mes comenza-
da , envió á el autor de esta obra su pintor para que recono-
cie-
Y, ESCULTORES pSPAÑOLI^S. 689
ciese el estado en que iba, y le informase i su Magcstad muy
por menor., así de esto , como de la calidad de lo pintado al
fresco , respecto de que hasta entonces en España solo se lu-
bia visto pintura de Jordán al olio ; lo qual exccutu muy a la
satisfaccioo , y gusto de su Magestad, y crédito de Jordán, el
qual acabó esta obra en siete meses, cjue parece no era bastan-
te tieinpo para execütaf los diseños, y borrones que hizo para
ella, así del todo, como de cada grupo de historia particular.
c
§. II.
ion aplausos tan merecidos se hizo digno Jordán de as-
cender por esta célebre escala al cielo de la iglesia de aquel
militante empíreo, y celestial emporio, determinando su Ma-
gestad pintase las bóvedas de su excelsa fabrica , que estaban
jaharradas de blanco ; y principalmente las quatro , donde ter-
minan las dos naves colaterales. La primera que se determinó
pintar fué la que cae sobre el altar de nuestra Señora , al la-
do del Evangelio , y donde está el depósito de singularísimas
reliquias, así de esta gran Reyna, como de su Hijo santísimo,
y de los tres santos Reyes que le adoraron. Y así hizo una
maravillosa unión de la Concepción purísima de María Se-
ñora nuestra , de la Anunciación , Nacimiento de Christo , y
Adoración de los santos Reyes , como previsto todo en los
decretos divinos de la eternidad , donde no hay sucesión de
tiempos. Y asimesmo puso la caida de Luzbel , arrojado del
empíreo por el sagrado Arcángel Miguel , y á los angeles
buenos -gloriticando al Señor ; procediendo efectos tan contra-
rios de la previsión de tan altos misterios , según la disposi-
ción que hallaron en los unos y en los otros.
En las quatro pechinas de esta bóveda , ocasionadas de
los quatro arcos que la reciben, pintó las quatro Sybilas, que
mas claramente anunciaron los misterios de nuestra redención.
La primera es la Cumana , que vaticinó la Encarnación del
Verbo Divino. La segunda la Eritrea , que predixo la abun-
dancia , y tranquilidad que lograría el género humano con la
venida del Salvador. La tercera es la Pérsica , que vaticinó la
.predicación del Bautista , y el Bautismo en el Jordán. La
quarta es la Líbica , que prenunció los milagros de Christo,
y especialmente el de los panes y peces.
En la bóveda correspondiente al lado de la Epístola se
pintó una tropa numerosa de los bienaventurados , cuyas re-
liquias se veneran en el relicario de aquella capilla , así de
mártires , y vírgenes , como de confesores. Y en las quatro
pechinas los quatro sagrados doctores de la iglesia : con ad-
vertencia , que donde había de estar san Gerónimo , esta solo
To7ji. III. Ssss el
Pintura de las hó-
Tccias de la igksia.
Pñitiira de la pri-
mera bóveda.
Misterios quej.mt6
en ella.
Pechinas de esta
lóveda.
S) lilas que anun-
ciaron "la venida de
Christo , sus maravi-
llas , pasión , y muer-
te.
Bóveda secunda.
O
Pinto los sanios,
cillas reliquias se ve-
neran en aquella ca-
billa.
Las quatro pechi-
nas de esta bóveda.
690
VIDAS DE LOS PINTORES,
Tercera bóveda.
Iglesia Militante.
Comitiva de este
triuiifo.
Teología escolásti-
ca.
Teología mística.
Pechinas de esta
bóveda.
La Gracia divina.
el león , como en guarda de su púrpura , y librería ; y mas
arriba está un ángel tocando la trompeta del juicio Hnal , que
tan presente tuvo este santo doctor , á quien señala el ángel
al mismo tiempo , que está figurado arriba ante el tribunal
supremo, desnudo, y como llamado á juicio, que era su me-
ditación continua.
En la bóveda tercera , que cae hacia la parte del Colegio,
se pintó el triunfo de la Iglesia Militante , que en carro triun-
fal magestuoso , asistida del Espíritu Divino , como lo fué
desde lo primitivo de su ser , enriquecida de sus dones , ferti-
lizada de sus frutos , ilustrada de sus doctrinas , y verdades,
acompañada de la fé , esperanza , y caridad , y de las demás
virtudes , reforzada con los Sacramentos , de hermoso rostro,
como de su cabeza Christo , vestida , y coronada con los or-
namentos pontificios : va representando en la silla apostólica
la magestad suprema de los Vicarios de Christo sobre todas
las Magestades de la tierra , ahuyentando con sus sacras , y
divinas luces las horrorosas tinieblas de la heregía , y las obs-
curidades de los vicios , y descubriendo el verdadero camino
del cielo.
Acompañan este soberano triunfo la hermosa comitiva
de las virtudes , representadas en doncellas de suma belleza;
y las sciencias , así divinas , como humanas , ó filosóficas , y
matemáticas , todas con la debida distinción , y significación,
representada en sus divisas , y trages. La sagrada Teología
preside á otro lado con cetro en la mano , como reyna de
las humanas sciencias , que reconocidas la sirven. Y la Místi-
ca , ó infusa , ilustrada con luz sobrenatural en suave reposo,
y otros afectos virtuosos , repartidos en las quatro pechinas;
pero los vicios , y los errores abatidos , las hercgías , y here-
siarcas ahuyentados , y fugitivos , como las tinieblas de la luz.
Ayudan á tirar este triunfal carro los santos Padres, y sa-
grados Doctores , cuyas reliquias se veneran en las capillas
correspondientes , y cuyas cuerdas de oro recoge , y une el
doctor angélico santo Tomás , que recopilando todas las sen-
tencias , y doctrinas de los santos Padres , colocó la suya en
la alta esfera que la goza la iglesia. Y en el centro de esta bó-
veda se descubre la Gracia en forma de doncella hermosa,
vestida de blanco, en significación de la pureza, adornada de
una estola , por la inmortalidad que nos grangea , y alargan-
do la mano , y trabándola con otra que sale de entre unas
nubes , da á entender la amistad de Dios para con los hom-
bres que la gozan ; repartiendo al mismo tiempo gran copia
de dones , significados en la variedad de flores que vierte , de
que algunos angeles forman guirnaldas para solemnizar con
hermosos ademanes tan sagrado triunfo.
En
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 691
En la otra bóveda que corresponde sobre la capilla de las Bó-veda quarta.
once mil vírgenes , cuyas reliquias insignes enriquecen tam-
bién esta portentosa Basilica , se pintó otro no menos mages-
tuoso triunfo de la pureza virginal ; en el qual María santísi-
ma , con belleza superior i lo imaginable , acompañada de
hermosa turba de aquellas que á costa de tiránicos martirios,
ó voluntarias mortitícaciones , conservaron intacta la flor de
su virginal pureza , va presidiendo en la popa del carro triun-
fal , como Reyna, y \'irgen de las vírgenes , suelto el cabe-
llo, con tunicela candida, y manto azul, en demostración de
la pureza celestial , con cetro de oro , y con hermoso ade-
man , conduciéndolas á las deliciosas nupcias del Cordero in-
maculado , que se apacienta entre azucenas ; el qual se mira
expresado á la proa del carro , como sobre un lucido trono,
y dos angeles volando llevan la corona imperial en las ma-
nos , como que espera á su Madre santísima para coronarla
por Emperatriz de los angeles, y de las vírgenes : Veni , co-
ronaberis •■, las quales ayudan á conducir el carro , con los ti-
rantes texidos de las hermosas hebras , y obras de sus manos,
que vienen i unirse en las del amor divino, que las conduce,
y excita al curso de la eterna -felicidad , á que aspiran. Hace
compañía al Cordero una festiva tropa , de alados niños,
con guirnaldas de flores blancas , y encarnadas , con palmas
y laureles , para coronar los triunfos amantes de las escogidas
esposas del Cordero.
A el amor divino acompañan los auxilios en hermosa vo-
lante copia de alados espíritus , disparando suaves flechas de
amoroso fuego á las sagradas vírgenes ; y otros angeles de
mayor magnitud , vertiendo rosas , llevando uno de ellos un
título en que le dice á el amor : Diictore sjc fe pr avio. Y en
el centro de esta bóveda se ve la Vigilancia , rodeada de an-
geles de bello aspecto , con un relox en la una mano , y en
la otra un clarín , cuya sonora voz explica una letra que dice:
Prudentes vírgenes, lamjpades aptate vcstras ; y todas pa-
rece que i el impulso de esta voz van siguiendo presurosas
con sus palmas , y trofeos la bandera de santa Ursola , como
la siguieron las once mil de su .compañía , cu^o triunfo se
venera en dicha capilla. -jn
Discurren también en otro coro gozosas las santas del es-
tado conyugal , alegres de ver tan bien logrado el fruto del
santo matrimonio. ,
Represéntanse también en el recinto inferior , y pechinas
de esta bóveda , algunas de las insignes matronas de la Escri-
tura Sagrada , que fueron sombras de tan soberanas luces : co-
mo María la hermana de Aaron ; Devora , juez , y profetisa
del Pueblo de Dios; la hermosa Joel, que triunfó del Gene-
Tom. III. Ssss 3 ral
nal.
La pureza "virgi-
Amor divino.
Auxilios divinos.
Vigilancia.
Pechi?ias de esta
bóveda.
Mngeres insignes
de la Escritura Sa-
grada.
69Í
VIDAS DE LOS PINTORES,
ral Sisara enemigo del Pueblo Hebreo; Abisag Sunamitis;
Ruth con una macolla de espigas; Rebeca con una hidria, ó
cántaro; Raquel con su cayado de pastora; Susana, Abigail,
Esiher , y Judith , todas con estremada belleza , ornato , y
acompañamiento , según lo requiere su significación , con
símbolos muy apropiados á las superiores excelencias , y pri-
vilegios de esta gran Reyna , y Señora , que fué depósito de
los tesoros del Amor divino.
Pinturas del cru-
cero.
Primera bóveda.
Tránsito de nuestra
Señora.
Comitiva de su glo-
rioso transito.
Abrahan , é Isaac,
primijntks progeni-
tores de la Virgen.
Bóveda del otro
lado.
Sepulcro de Ma-
ría santísima.
E.
§. III.
ín conseqüencla de estas quatro bóvedas de los ángulos
de la iglesia , determinó el Señor Carlos Segundo que se pin-
tasen también al fresco las otras quatro bóvedas del crucero;
y la primera que se executó fué la inmediata á la de la capi-
lla mayor , donde está pintada la coronación de nuestra Se-
ñora de mano de Luqueto. Respecto de lo qual , y de estar
también expresada su gloriosa Asunción en el retablo , pare-
ció conveniente el delinear en esta bóveda los actos antece-
dentes de su glorioso tránsito. Este expresó el artífice hacia la
parte del mediodía , sobre el llorido lecho virginal de esta so-
berana Reyna , á el qual cercan los Apóstoles con dolorosas
expresiones de tan lamentable pérdida ; y otros que se halla-
ban en distantes provincias se ven venir conducidos de los an-
geles , y de estos asiste numerosa turba , repartidos en dife-
rentes sitios ', cercando el sagrado lecho , y teniendo el pave-
llon : y en lo alto , con piadosa introducción , se ven descender
los gloriosos padres de esta gran Señora , y su felicísimo es-
poso á recibir sü Alma sacratísima ; y á los lados de la ven-
tana , en la una parte está Jesé con la floreciente vara que sa-
lió de su raiz , símbolo muy propio de esta gran Reyna ; y
en la otra Josaphat , á cuyo valle había de ser conducido,
como lo fué en hombros de los Apóstoles su sacratísimo cuer-
po desde Jerusalen a el sepulcro nuevo , que por superior
providencia estaba allí prevenido. Y en el capialzado de la
ventana están Abrahan , y Isaac en el sacrificio , como prin-
cipales Patriarcas del árbol genealógico de esta gran Señora,
y como los primeros , á quien fué revelada la promesa del
Mesías , que como Sol de Justicia había de nacer de esta so-
berana aurora.
A el otro lado que mira á el norte se delineó el sepulcro
en que fué colocado su castísimo , y sagrado cuerpo , debaxo
del qual, en el capialzado de la ventana se ve Jacob en el
misterioso sueño de la Escala , suceso bien aplicado á el trán-
sito de esta gran Señora , á que llamó san Juan Damasceno
gloriosa dormicion , que conmovió á los Coros celestiales á
- ba-
i
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 693
baxar y subir con gozosas y suaves músicas á su celebridad ; á:
los lados de la ventana están los santos Reyes Josías , y Ezc-.
quías , cuyos nombres , según el Doctor máximo , suenan lo
mismo que fuego , y fortaleza del Señor , prerogativas bien
acreditadas en esta gran Rey na. Arriba circundaiTlos ApoVi
toles el sepulcro en varios afectos de admiración , habiendo,
echado menos el sagrado cadáver ; y otros mirando á lo alto
aun conducto de gloria , que se descubre , por donde se su-
pone haber sido el camino de su milagrosa Asunción , lo
qual acredita numerosa turba de angeles, y serafines, que con
tiores , palmas , y ramos verdes , parece solemnizan la dicha
que en su posesión interesan.
La segunda bóveda que se pintó de estas quatro fué la
que está hacia los pies de la iglesia , inmediata á la del coro,
donde está executada la pintura de la Gloria de mano de Lu-
quete , y en esta se determinó pintar el juicio universal , en
que , ademas del particular , ha de manifestar la divina Justi-
cia su rectitud en la debida distribución del premio eterno
para los buenos , y castigo sin hn para los malos. Para cuya
expresión puso el artífice en el medio de la bóveda el mages-
tuoso trono del Supremo Juez , con acompaiíamiento de an-
geles , donde está sentado Christo Señor nuestro , con corona,
y cetro Real , y en la mano derecha una segur , levantado el
brazo , como que llegó ya el tiempo de segar las humanas
mieses , y separar de la zizaña el trigo , apurado , y limpio,
para colocarlo en las deliciosas troxes del Cielo ; y á su mano
derecha se mira la Reyna de los Angeles magestuosamente
vestida , intercediendo con su hijo santísimo , como Aboga-
da de los pecadores ; y á la una , y la otra parte cercan los
sagrados Apóstoles la cumbre del trono , concurriendo tam-.
bien como Jueces en este horroroso , y severo tribunal.
El sagrado estandarte de la Cruz se mira en el ayre á la
vista del Juez Supremo , cercada de resplandores , y lo res-
tante de ayre se representa melancólico , y funesto : el Sol,
Luna , y Estrellas , con desmayadas luces , dan señales de las
que han de preceder á aquel tremendo día , que ha de ser pa-
rasismo de la naturaleza toda.
Hacia los quatro ángulos de esta bóveda se miran quatro
angeles con sus trompetas , esparciendo á las quatro partes del
mundo aquel horrendo sonido de la trompeta del juicio, que
ha de resonar en las cavernas mas ocultas de la tierra , y en
los sepulcros mas escondidos de todas las regiones del mun-
do. La Asia , y la Europa están á los lados de la una ventar-
1 na , y á los lados de- 13 otra están el África , y la América,
todas bien expresadas con sus divisas ; y á la una , y la otra
parte se descubren varios sepulcros abiertos, de donde van sa^
lien-
Admiracion de ¡os
Apústohs en la Asun-
ción de Lt Virgen.
Segunda bóveda del
crucero.
Delineacion del jui-
cio Jinal.
Magestuoso trono
del Juez Su£re7yio.
El SíTgmdo estan-
darte de la Cruz.
Los quatro ángu-
los de esta bóveda.
Las quatro partes
del mundo.
Resurrección de la
Carne.
Tro^a de los esco-
gidos.
Desesperación de
las pi-escitos.
Tercera bóveda del
crucero.
El viage de los Is-
raelitas jjor el desier-
to.
Inundación de los
egypcios con su Rey
l<'araon.
Ventanas de
bóveda.
esta
694 A^DAS DE LOS PINTORES,/
Üendo algunos esqueletos , y otros á medio vestirse de carne,
otros milagrosamente subiendo ya resucitados : en cuya va-
riedad de simetrías, y anatomías , con la diferencia de colo-
ridos en la diversidad de sexos , en esta y las demás histo-
rias, se descubre la eminente comprehension que tenia el gran
Lucas Jordán de la estructura , y organización de la Hgura
humana en todos los estados y accidentes que la inmutan.
Sobre las ventanas en término distante se ven ya con-
gregados numeroso concurso de hombres , y mugeres , unos
i la mano derecha , y otros á la siniestra\ del Juez , separados
por ministerio de angeles , y conducidos á oir aquella última
difinitiva sentencia de su felicidad , ó infelicidad eterna : cu->
ya execucion se ve en los de la mano derecha , que alegres
caminan , acompañados de espíritus angélicos , á gozar del su-
mo bien que les está preparado : y en los infelices de la si-
niestra , que lamentando con desesperación su desdicha , son
violentados de espíritus infernales á precipitarse por la horri-
ble boca de un dragón , que vomitando con estraña feroci-
dad voraces llamas de azufrado fuego, manifiesta el infeliz, y
desapiadado tormento á que son destinados por su eterna
condenación.
A esta bóveda se siguió la que está á la mano derecha del
crucero , en que se representó el viage de los Israelitas por el
desierto á la tierra de promisión : alegoría muy propia de la
Militante Iglesia , para los fieles , que por el mar sacrosanto
del bautismo caminan seguros á la Triunfante del Cielo por
las asperezas del desierto del mundo. En ella se ve expresada
con tan maravillosa consonancia la numerosa multitud de fa-
milias , con la diversidad de trages , sexos, y edades , que cau-
san una deliciosa armonía á la vista mas atenta. Moysés está
señalándoles el mar Bermejo , que han pasado á pie enxuto,
á tiempo que se ve inundado en sus ya trabadas ondas el
exército de los egipcios que los seguía ; y en lo alto se des-
cubre el Señor de ios Exércitos mandando á una turba de an-
geles , que con espada en mano , centellas , y rayos que des-
piden horrorosas nubes , muestren su indignación , y en ellos
executen el estrago.
A el otro lado se ve María la hermana de Moysés , con
otras damas de Israel, cantando alabanzas á el Señor, con va-
riedad de instrumentos músicos , en hacimiento de gracias de
haber logrado la deseada libertad.
Sobre las ventanas de esta bóveda están á la una parte los
dos artífices Beseleel , y Oliab , que fabricaron el Tabernáculo,
el Arca del Testamento , las mesas , y los altares , conforme
á las trazas que entregó Dios á Moysés en el monte Sinai. A
la otra parte están Kliecer , y Gerson , sobrinos de Moysés,
que
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 695
que alegres salieron de Madian a darle la enhorabuena de
sus triunfos.
En las enxutas del formalcte , ó medio punto , donde es-
tá la ventana que cae al norte , delineó Jordán á la una parte
la copiosa lluvia del Maná , y en la otra á Sansón , sacando
de la boca del león el panal do miel : preliguracion una y otra
del augustísimo Sacramento , que en este sagrado templo se
venera , y que es el objeto principal de los cultos que en él
consagran nuestros ínclitos , y católicos Monarcas.
La última bóveda del crucero á la siniestra contiene la
victoria grande contra los Amalecitas, que fué la primera
que obtuvo el Pueblo de Dios después de haber pasado el
mar Bermejo , de que resultó el editicar Moysés á Dios altar
en el desierto en la mansión de Raphidin; á el qual altar pu-
so por nombre : Domtnns exaltatio mea , atribuyendo á
Dios la gloria de este primer triunfo : atención que tuvo tam-
bién el Señor Felipe Segundo , fundador de esta maravilla,
de este templo , y de este altar , fabricado en este desierto,
después de haber obtenido la victoria de san Quintín , que fué
la primera de su reynado como ya se dixo.
Descúbrese en esta pintura en lo alto de un collado á
Moysés orando entre Aaron , y Hus , que le tienen los bra-
zos levantados porque no se le cansen , para asegurar el triun-
fo de los Israelitas. Y en medio del campo está Josué á ca-
ballo haciendo formidable estrago entre los Amalecitas , y
mandando á el Sol se detuviese hasta que fuesen , como lo fue-
ron , enteramente derrotados : en que califica la importan-
cia de la oración para superar qualesquicra adversidades , y
triunfar de nuestros enemigos , como se practica de día y de
noche en el sagrado instituto de este religioso monasterio.
A los lados de esta bóveda , y sobre las ventanas , están
quatro de los mas señalados jueces del Pueblo de Dios. A la
una parte Othoniel , y Aod , el diestro en pelear con ambas
manos, mostrando cada uno en la ferocidad de su semblante,
trage , y armas , el esfuerzo con que vencieron j el uno á Chu-
san. Rey de Mesopotomia, y Siria; y el otro á Eglon, Rey
de Moab , conservando con esto la paz á el pueblo dilata-
dos años.
A la otra parte están Gedeon , y Jepte , ambos héroes
celebérrimos : este por la puntual adimplecion del sacrihcio
de su hija única, quando salió la primera á darle la enhora-
buena del vencimiento de los Amonitas ; y el otro por haber
sido á quien aseguró el cielo el triunfo grande de los Madia-
nitas soberbios , con aquella señal del rocío sobre el vellocino,
en que , según san Ambrosio , se prefiguró el misterio de la
Encarnación. Y según los historiadores de los Duques de
Bra-
Enxufas del meiiio
punto de la ventana
del fiarte.
Bóveda quarta del
crucero.
El triunfo de Aloy-
sés contra los Amale-
cipas.
Moysés orando mien-
tras peleaban.
Josué mandando
detenerse á el Sol.
J^entanas de esta
hó-oeda.
Jueces del Pueblo
de Dios.
Vellocino de Gedeon,
asunto del sagrado
Orden del Toyson.
6o6
VIDAS DE LOS PINTORES,
PÍ77titra de la otra
'vetita?ia Jebaxo del
arco.
Elias debaxo del
enebro.
David , y Achí--
nulec.
Jh'vedas d las en-
traíias del coro.
Bt'ncda hacia la
Oiiítc del cvnv-.nto.
David junitente.
Los ires flagelos de
la Justicia divina.
Brabancia , á este Vellocino de Gedeon , mas que á el fabu-
loso de Jason en Coicos, atendió Felipe Duque de Borgoña,
cjuando instituyó el Orden del Vellocino , ó Toyson de Oro,
que fué el año del Señor de 1430. de qmen heredaron el gran
Maestrazgo nuestros augustísimos Reyes, para suscitar en las
repetidas mercedes que franquean á diferentes Príncipes de
España y de Europa otros tantos Gedeones católicos, que en
defensa de la christiandad contrasten , y sojuzguen el poder
de los otomanos , y de todos los madianitas enemigos de la
paz , y de la iglesia.
Hay también aquí debaxo del arco donde termina la bó-
veda otra ventana grande en el medio punto , con la luz del
mediodía : y así se determinó pintar á un lado aquel suceso
de Elias , quando fugitivo de Jezabel , yacía rendido debaxo
del enebro , y reforzado con el pan , y el agua que le submi-
nistró el ángel , caminó hasta la cumbre del monte Oreb. Y á
el otro lado David recibiendo de Achimelec sacerdote I05
panes de la Proposición : una y otra , figuras del augustísimo
Sacramento ,' que en este sagrado templo se venera ; y con
cuyo soberano alimento podran esperar nuestros ínclitos Mo-
narcas el triunfo de sus enemigos , aun mejor que lo consi-
guieron estos dos Profetas , quando ambos se hallaban perse-
guidos de enemigos muy poderosos ••, siendo aquella la som-
bra , y esta la verdadera luz.
Acabadas de pintar las quatro bóvedas del crucero de la
iglesia , mandó su Magestad á Lucas Jordán pintase también
otras dos bóvedas , que están á las entradas del coro ; la una
hacia la paite del convento ; y la otra hacia la del colegio. Y
respecto de que cada una de estas descansa sobre quatro lune-
tos , ó medios puntos , se eligió para cada división diferente
asunto. Y siendo aquella entrada de hacia la parte del con-
vento por donde entran los monges á cantar á Dios las divi-
nas alabanzas , y á los demás santos , y religiosos exercicios,
se determinó pintar en la una luneta a el santo Rey David,
que fué el autor de los Psalmos , y alabanzas divinas que allí
se freqiientan en todas las horas canónicas ; y así le pintó Jor-
dán penitente , y arrepentido delante del profeta Natán , quan-
do convencido de las culpas que cometió contra Dios y con-
tra Urias , alcanzó con el dolor , y arrepentimiento el perdón,
y la conmutación de la pena merecida : Doinituis quoijiie
traiistitlit peccatitm tmim , como se lo dixo el Profeta.
En el otro luneto correspondiente á este pintó el artífice
á el mismo Rey David arrepentido de la culpa de ambición,
por haber hecho numerar el pueblo , y obligadole sin necesi-
dad urgente á un tributo : y le acompaña el profeta Gaad,
enviado de la Magestad Divina pra que eligiese uno de Ios-
tres'
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 697
tres castigos, ó hambre universal por tres años, ó guerras san-
grientas por tres meses , ó peste por tres dias. Lo qual de-
muestra un ángel en lo alto entre los dos con las insignias
que denotan estos tres horrorosos flagelos , que son : un azo-
te , una espada , y una calavera. Represéntase aquí David
como cercado de angustias , profundamente humillado , para
dar á entender que tenia por mejor caer en las manos de
Dios , cuyas misericordias son intinitas , que no en las de los
hombres , cuya saña es implacable ; y así la Justicia divina
envío la peste en Israel.
En la otra luneta, que es la del lado derecho, se mira ya
á el Rey David ofreciendo holocausto á el Señor hobre el al-
tar que edifico en la era que compró á Ornam Jcbusco , dan-
do rendidas gracias á su Magestad por haberse dignado de
aplacar su ira mediante sus ruegos , y lagrimas : en cuya de-
mostración cbta en lo alto el ángel envaynando la espada de
la divina Justicia como le vio David , y los demás que le
acompañaban. Y á el contorno del altar se ven diferentes no-
villos , y reses , executadas con gran propiedad , para ofrecer-
las en el sacriricio. Y es de advertir , que el sitio donde se
edihcó este altar fué en el monte JVIoria , donde después Sa«
lomon , su hijo , edificó el celebrado templo de Jerusalen.
Bien semejantes circunstancias á las que concurren en este
real , sagrado , y magnífico templo , edificado por el católi-
co piadüio zelo del Salomón de España.
En el quarto luneto , correspondiente á el referido , está
el santo Rey cantando en el arpa los Psalmos que compuso
para alabanza , y glorificación del Señor , á quien parece está
mirando , puestos con reverente atención los ojos en el cielo.
En lo alto , entre doradas nubes , se descubre el dibuxo,
ó traza que recibió de la mano de Dios para la fabrica del
templo que había de executar su hijo : señalando gozosos los
angeles que lo acompañan el sitio de su erección , por ver
que habría en la tierra lugar donde los hombres imitasen el
oficio que ellos exercítan en el cielo.
La bóveda de la otra parte por donde entran los monges
del colegio á el coro , que son los que tratan de la sciencia,
y sabiduría , contiene en sus quatro lunetos , 6 divisiones
otros quatro sucesos del sabio Rey Salomón. En la primera
se representa quando le ungieron Rey en Sion , Sadoch sa-
cerdote , y Nataa profeta. En el segundo , quando el Señor
le infundió en sueños la sabiduría , que humilde le había pe-
dido : en cuya demostración se ve en lo alto un pedazo de
gloria , de donde se difunden luces y resplandores que a' él se
encaminan. En el tercero luneto aquel célebre juicio , donde
hizo este gran Rey el mayor examen de la verdad mandando
Tom. III. Tttt di-
Daxid ofreciendo
holocausto. al Sei'ior en
el Montg Moría.
David cantando
los Psalmos.
Traza de la mano
de Dios, que recibió
David para la/abrí-
ca del templo.
Segunda bóveda á
las entradas del coro,
luida el coligió.
Historias de Salo-
món.
Lo cine tardó Lti
cas C7i todas estas pin-
Jordán superior en
el pintar aljresco.
698 VIDAS DE LOS PINTORES,
dividir el diicuclo vivo , á quien las dos mugeres pretendían
por su hijo cada una ; y visto el consentimiento de la una en
la división , como la repugnancia en la otra , se lo mando en-
tregar i esta como á verdadera madre : pues mas le quería vi-
vo en poder ageno , que muerto en el propio. Acción que
sublimo mucho sus aplausos , y en que acredito el Pueblo de
Lrael lo justiHcado de su obrar.
En el quarto luneto está el suceso quando la reyna Sa-
bá vino á visitarle en jerusalen , atraída de la grande opinión
de su sabiduría, y á experimentarla en disputas, y qüestiones
ingeniosas , en que la hallo superior á la fama.
lardo Lucas Jordán en pintar estas diez bo'vedas , junto
con los dibuxos , y manchas del colorido , cartones , y otros
turas de la {¿^li-sia^y estudios , solos dos años , incluyendo también la pintura de la
escalera del Escorial, escalera ; que viéndolo todo junto , parece que es menester la
vida de un hombre para executarlo. Muy célebre fué este ar-
tíiice en la celeridad de pintar á el olio; pero en el fresco, so-
lo él se pudo exceder á sí riiismo , porque el manejo era su-
perior á todo quanto se puede executar : galante, bizarro, en-
riquecido, y bien trageado , con hermosos ayrcs, y gallardos
adherentes. Y no podemos negar que le dio á este sagrado
templo el último complemento de su hermosura , pues lo de-
sierto de aquellas bóvedas en blanco en una fabrica tan m.ig-
niHca , en que se tiene por defecto lo bueno si puede estar
mejor , parece acusaban de negligente , o menos próvido el
án.mo de tan ínclito fundador , quanto el suceso nos le acre-
dita de advertido en que se hubiesen quedado sin ornato al-
guno , por no harías á menos ingenio que el del gran Lucas
Jordán ; habiendo logrado el señor Felipe Segundo en esta
real fábrica tantos emJnentes pintores del fresco , como lo tes-
titican el claustro , librería , y las dos bóvedas del coro , y ca-
pilla mayor , que pintó Lucas Cangiaso , llamado Luqueto.
Y después habiéndose procreado en España , y en servicio de
nuestros ínclitos Reyes tantos pintores famosos en este mane-
jo. Pero verdaderamente no podemos negar , que el de Lu-
cas Jordán es superior en todo á la manera antigua , tan fa-
tigada , y miniada , ó punteada , que no sé como habia pa-
ciencia para executarlo. Pero la de nuestro Lucas era una
manera labrada , empastada , y unida como á el olio ; y por
moderna de pintar al ggQ no le perjudicaba el manejo del fresco para el que practi-
fresco. ,;a|j^ ^ el q]íq ^ antes le facilitaba mas i y lo mismo sucederá
á todos los que así lo manejaren.
Diferencia de la
manera antigua, y la
§. IV.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 699,
A.
§. IV.
-cabadas estas obras se vino Lucas i Madrid , donde
pintó a el olio diferentes historias de la Escritura Sagrada, así
para el Buen-Retiro, como para el palacio de la Reyna Ma-
dre nuestra Señora en diferentes tamaños, y algunas láminas,
así de fábulas, como de asuntos sagrados , imitando , de or-
den del Rey , á algunos de los eminentes pintores antiguos,
como Rafael , Corezo , Ticiano , y el Españolcto , sin gozar
del descanso preciso , ni aun los dias de fiesta , en los quales
hacia diferentes pinturas para algunos particulares que se las
encargaban , y pagaban muy bien , y para regalar á algunos
sugetos que había menester gratos para sus intereses. \ en es-
te tiempo pintó también la vida de nuestra Señora para el
gran camarin del real convento de san Gerónimo de nuestra
Señora de Guadalupe. Y en el Palacio de Aranjuez pintó
también varios quadros de historia , y de los elementos , y
estaciones del año : y era de suerte lo atareado que estaba con
citos motivos los dias de fiesta , que estrañandolo , y repre-
hendiéndoselo un amigo suyo de la profesión , le respondió:
Lasciando un solo giorno ociosi, i penelli se mi vogUono pos-
sare di sopra •■, e io bisogno averli soto i pteiü ; que en de-
xando los pinceles descansar un dia , se le querían subir enci-
ma , y que el había menester tenerlos debaxo de los pies : tan-
ta era su aplicación , ó bien fuese con el deseo de desembara-
zarse , y volverse á su patria ; ó con la codicia del ínteres , á
que era muy apegado, según opinión de algunos : sin embar-
go de que su tarea era , especialmente en verano , desde las
ocho de la mañana , hasta las doce ; y de allí hasta las dos
comía , y reposaba , volviendo después á la tarea , hasta las
cinco ó seis de la tarde ; y después se salía á el paseo en ei
coche que el Rey le tenia mandado reservar para sí siempre
que le pidiese ; pero sin que él en esto , ni en otras franque-
zas dispendicse un maravedí : y así se discurría tener un cau-
dal muy exorbitante.
Hallóse un día presente este tal su amigo de la profesión
á tiempo que un platero le traía dos pares de pendientes de
calabacillas de perlas cosa superior : preguntó Lucas el pre-
cio , y le respondió el platero , que las unas eran trecientos
doblones , y las otras quinientos. Respondió Lucas , que eso
era poca cosa , que buscara otras de mas estimación. Escan-
dalizóse el amigo de oir á un pintor semejante proposición j y
Jordán le dixo que de qué se admiraba? Que sí no había vis-
to la gargantilla , ó collar de perlas que había comprado ? Y
diciendüle que no , la sacó , y era la cosa mas peregrina que
Tojii. Ilí. Tttt 2 se
Phituras al olio,
que (fXícutó Lucas dts-
fUi-s Je estas obras.
Otras que hizofa-
ra el palacio Ue Aran-
juez.
Caso raro de un
amigo pintor con Lu-
cas Jordán.
7CO VIDAS DE LOS PINTORES,
se puede imaginar ; porque sobre ser redondas , blancas , é
iguales , eran mayores que los mas gordos garbanzos , y le ha-
bían costado una sin suma de doblones; y dixo : que i él le
tenia mas cuenta el llevar el dinero en aquellas alhajas , que
no en propia especie ; porque sobre ser menos el bulto , y
embarazo , tenian en Italia mucha mas estimación que aquí.
Con que el amigo se quedó santiguando de ver un pintor,
que tenia ánimo de gastar diez ú doce mil doblones sin
que le hiciesen falta.
§. V.
Pinturas del gran X^espues de estas pinturas del olio , determino su Mages-
salon del Retiro. tad que se acabase aquella gran pieza del Retiro, que por ha-
ber estado informe hasta entonces , le llamaban el Cason ; y
ahora es el mas célebre salón que tiene Monarca , y sirve
para las funciones mas regias de embaxadas , y otras seme-
jantes. Habilitado ya pues este salón con todos los anteceden-
tes de albañilería necesarios para poderse pintar , mando su
Magestad á Lucas Jordán que le pintase á el fresco : en cuya
conseqüencia se determinó executar la idea y origen de la sa-
grada Orden del Toyson , lo qual hizo con singularísimo
acierto , poniendo en el medio de la bóveda , en el sitio mas
directo á la vista , á el gran Felipe el Bueno , Duque de Bra-
Orden del Toyson bante , y Borgoña , á quien Hércules , como primero de los
ei¡¡.7 finí lira ¿h I gran Argonautas compañeros de Jason , le entrega el Vellocino de
salón del Retiro. q^q ^ q^e (^J¿ u^q de sus triunfos , para que le sirviese de re-
mate á el enigmático Toyson que le fabrica, y entrega la Bor-
goña , y le ilustró , y amplió el invictísimo Señor Emperador
Carlos Quinto : la qual , con los demás dominios , y reynos
de la gran monarquía de España , está incorporada en la par-
te superior , debaxo de la gran corona que los circunda ; y
mas arriba el globo celeste , con todas sus constelaciones , y
signos , y entre ellos el de Aries , á donde , según los mito-
lógicos , y astrólogos , fué trasladado aquel misterioso ariete
del Vellocino. Que si bien han querido algunos historiado-
res , que el motivo de esta empresa fuese el vellón misterioso
de Gedeon , que signitíca Fe incorrupta , no es tan adeqiia-
do , porque este era solo un vellón de lana , y el otro toda la
piel entera del ariete , cuyo vellón se decia ser de oro , como
lo demuestra el que pende de dicho Toyson.
Los Titanes aue ^ ^^ ^'^^ ^^ ^^'^^^ ^°^ Titanes , que pretendieron asal-
pretendian asaltar el ^^"^ el cielo , en cuya defensa se les opone triunfante la Diosa
cido. Palas. Así como este sagrado Orden del Toyson triunfa de los
enemigos que pretenden conquistar el cielo católico de esta
monarquía española , que fué el asunto del gran Felipe en su-
ins-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
701
institución. Hacia el otro extremo de la bóveda está Ja Regia
Magostad de la monarquía de España sobre el globo terrestre
empuñando diferentes cetros , en demostración de los mu-
chos reynos á que se estiende su dominio. Y hacia el Jado si-
niestro varios rendidos, y prisioneros, como son indios, etio-
pes , y mahometanos. A el otro lado un gran dragón , que
demuestra serla heregía , que junto con el furor bélico, se
mira encadenada , y abrasada en voraz incendio , á los im-
pulsos de un gran león , que empuñando el cetro , parece
que aterra con sus bramidos.
En la parte superior de esta figura de la Magestad se mi-
ra una guirnalda de hermosas ninfas, que demuestran las Vir-
tudes , y otras especiosas qualidades que la ilustran , con Ja
Fama que la ensalza.
Circundan este hermoso teatro las nueve Musas , con
Apolo entre las ventanas , cada qual con las insignias que la
distinguen ; y sobre el ornato de cada una dos figuras imita-
das á marmol , de aquellos filósofos insignes que en cada una
de estas facultades se señalaron en la antigüedad : como Aris-
tóteles, Platón, Sócrates, Archimedes, 8cc. Y hacia los qua-
tro ángulos están quatro figuras que representan las quatro
Edades , de oro , plata , cobre , y hierro.
Desde Ja cornisa abaxo hasta la varandilla están pintadas
las fuerzas, y hazañas de Hércules, con extremada expresión,
valentía , y fiereza , en atención á haber sido el conquistador
del Vellocino , y el primer dominador de España.
En la antecámara de este gran salón executó nuestro Jor-
dán las guerras de Granada en quatro quadros á el olio de
cornisa abaxo , y de cornisa arriba en los dos medios pun-
tos y bóveda diferentes batallas , que precedieron á la toma
de aquella gran ciudad por el invicto Rey Don Fernando el
Católico , y su ínclita consorte Doña Isaííel. En las pechinas
están las quatro partes del mundo , en demostración de los
dominios que en todas ellas posee esta excelsa monarquía.
A el otro extremo , que es una pieza aovada , con puer-
ta á los jardines , pintó Jordán en la bóveda el sol , conduci-
do del Alba , su precursora , en su carro con los quatro ca-
ballos , respecto de caer esta pieza hacia el oriente , y allí di-
ferentes reses , y otras cosas que le ofrecían en sacrificio los
cgypcios , y otras naciones que adoraron á el sol ; acompa-
ñando á el sacerdote que los ofrece gran turba de todos sexos,
y edades , con admirable hermosura , y variedad vistosa de
trages ; y todo el circo de hermosos jarros , y festones de flo-
res , que intenta enredar la travesura de varios chicuelos , con
que remata este célebre recinto.
La Magestad Re-
gia de España.
Ornato de las ven-
tanas.
Fuerza de Hércu-
les en este salón , de
cornisa abaxo.
Pinturas de la an-
tecámara.
Pintura de la Au-
rora , y sacrificios de
el sol.
§.VL
702
VIDAS DE LOS PINTORES,
Pintura de ¡a sa-
cristía grande de la
santa iglesia de To-
ledo.
Alaría santísima
íchanda la casulla a
san Ildefonso.
Santiago Patrón de
España , y grande
ncompaiiamiiinte de
glmia.
n
§. VI.
Santa Leocadia
Patraña de Toledo.
espues de esta magnífica obra , que i mi juicio es de lo
mas elegante que executó Jordán , le mando su Magcstad que
fuese á pintar al fresco la bóveda de la sacristía grande de la
santa iglesia de Toledo , lo qual executó pintando en ella el
soberano favor que la Rey na de los angeles dispensó á su
amantisimo capellán san Ildefonso, Arzobispo de aquella gran
metrópoli. Y así en el testero principal , y parte superior de
la bóveda , se mira descender á esta soberana Señora con gran-
de acompaííamiento de angeles , y vírgenes á echar la casulla
á el santo , el qual se dispone á recibirla con gran júbilo y
admiración , arrodillado sobre unas gradas , y abiertos los bra-
zos. A la parte opuesta se ve gran cantidad de figuras , como
canónigos , y otros ministros de la iglesia , admirados , así del
extremo de tal favor , como deslumhrados del exceso del res-
plandor , y hermosura de la gloria.
A la mano derecha de la Virgen está Santiago , como
Patrón de Espaiía , sobre una refulgente nube , con algunos
chicuelos ; y sobre otra semejante , á el otro lado , está san
Elpidio , Arzobispo de esta santa iglesia. Y en lo restante de
la bóveda van continuando los coros de angeles , vírgenes,
mártires , apóstoles, confesores, patriarcas, obispos, y pontí-
fices , y en el medio el Nombre de Dios , con los caracteres
hebreos , con multitud de angeles , en varias y hermosas acti-
tudes , y bien delineados escorzos , con gran número de sera-
fines ; y de allí se difunde copiosísimo resplandor que baña
toda aquella esfera, y especialmente se encamina hacia la Vir-
gen , como objeto mas grato á los divinos ojos.
En el otro testero , hacia la entrada de la sacristía , está
la Justicia en un carro triunfal , con una vara en la mano de-
recha , y en la siniestra el peso , y un libro , y á sus pies mu-
chos hereges , precipitados en diferentes y caprichosas postu-
ras. Encima de la justicia está en el ayre santa Leocadia , co-
mo Patrona de Toledo , señalando á la ciudad , que se mira
delineada en un pedazo de pais. Y después de santa Leoca-
dia se ve sobre una hermosa nube á san Juan Evangelista,
escribiendo las maravillas del Apocalipsi , representativas de
María Santísima en aquella ciudad santa de Jerusalen , que
vio descender del cielo , como en este caso la está mirando,
asistido de hermosa copia de chicuelos en diferentes acciones
y ministerios : poblando lo restante de la bóveda varios coros
de angeles con papeles , é instrumentos músicos sobre seis tri-
bujiillas , tres á cada lado , caprichosamente fingidas á lo Mo-
sayco j y debaxo de cada tribunilla , una figura como de pie-
dra
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 703
dra marmol de uno de los santos Prelados de aquella iglesia: S.mtos Arzobispos
■i el lado derecho san Eugenio , primer arzobispo de 'l'ole- ^^'^ ^^ Santa Iglesia
do , san Eugenio , tercer arzobispo , y san Eulogio mártir '^'^ Tukdo.
de Córdoba , electo arzobispo de esta santa iglesia : a' el otro
lado san Eladio, y san Julián , arzobispos , y san Pedro de
Osma arcediano de Toledo.
En los gruesos de las ventanas están hermosos chicuelos
echando ñores , y en los lunetos de los lados de las ventanas
caprichosos jarrones de flores , y su retrato en la ventana fin-
gida inmediata á la Virgen. \ en el recinto de toda la bóve-
da fingidos por debaxo de las nubes algunos pedazos de ar-
quitectura , todo con grande acierto y consonancia j no obs-
tante que esto lo hizo muy desazonado , según significó i un
amigo suyo de la profesión : porque obras de comunidad, Desazón de Lucas
donde cada uno se va a comer á su casa, no tienen dueño ; y Jordán en esta obra.
como ninguno en particular se da por obligado , echó menos
Jordán algunas atenciones , que por su persona , por su habi-
lidad , por la obra , y por quien se lo habia mandado , espe-
raba merecer , de lo qual vino sumamente mortificado : y aun
cuentan que el Rey habiéndolo entendido , envió i don Jo- Resolución del Rey
seph del Olmo , maestro mayor entonces de las obras reales, fo>' ¡^ desazón de Jor-
á que hiciese quitar los andamios antes de acabarse la pintu- ^ ^"'
ra , como se comenzó á executar , no estando allí Lucas ; el
qual , habiéndolo entendido , acudió al instante , y lo hizo sus-
pender hasta que suplicase á su Magestad , como lo hizo , le
dexase concluir la obra siquiera por su crédito , y así se executó.
c.
§. VIL
concluida esta obra, se vino Lucas Jordán a' Madrid, don- Pinturas de la ca-
de pintó al fresco de orden de su Magestad las bóvedas de la /'^^'^ ^'''^■
Real capilla , y en ellas executó la historia de Salomón re-
partida en diferentes casos ; y especialmente en el cuerpo de
la capilla la fábrica de su célebre templo , lo qual expresó con
singular gracia y primor , trabajando allí aquellos operarios,
y maniobras con gran propiedad , y la fábrica como que está
á medio hacer. La qual retrató con tal puntualidad nuestro
Jordán en este sitio , que hasta en no oírse un golpe á los
trabajadores le semc-ja.
Prosiguió dicha historia en los quadros á el olio que exe- Pinturas de las fe-
cuto de cornisa abaxo. Y en las quatro pechinas la Ley natu- ^^"'""•
ral , tomando su principio con la creación de nuestros prime-
ros Padres ; y la escrita en las Tablas de la Ley , que entregó
Dios á íkloybés : siguiéndose á esta los sacrificios de los genti-
les , y superando á todas la Ley de gracia , como verdadera luz
de aquellas sombras, y destierro de las tinieblas de la gentilidad.
§. VIII.
704 VIDAS DE LOS PINTORES,
CHil itt'.
Pi/itura de la ca-
pilla de nu.^stra Se-
j'iora de piocha.
c
§. VIII.
Prime? a bóveda de
la capilla de vuestra
Señora de Atocha.
Secunda bóveda.
Teñera bóveda.
Lunetos.
Concluida esta obra , le mandó su Magestad á Jordán que
prosiguiese la pintura al fresco de la real capilla de nuestra
Scñoi a de Atocha , en que estaba pintada la cúpula y otras
porciones de mano de don Francisco de Herrera , como lo
diximos en su vida , y así lo executó Jordán , ilustrando el
anillo de la media naranja con variedad hermosa de angeles
mancebos , y niños ; especialmente san Miguel , y san Gabriel,
y otros dos en las pechinas mas directas á la vista : y en las
otras san Juan Evangelista , que escribió tantas maravillas alu-
sivas á esta gran Señora en su Apocalipsi : y el glorioso Evan-
gelista san Lucas delineando la suma perfección de aquel
abismo de la gracia ; acompañando lo restante de los arcos
otros muchos de los espíritus angélicos con diferentes atribu-
tos y flores , que derraman gozosos hermosa turba de los ala-
dos chicuelos.
Estendióse esta pintura hasta lo restante del cuerpo de la
capilla ; y así executó Jordán en la primera bóveda el Árbol
de la cúpula donde pecaron nuestros primeros Padres. Y en
su contraposición el Árbol de la gracia, María Santísima, de-
baxo de cuya sombra se ampara el género humano , alimen-
tándose de su fruto , y refrigerándose con el copioso torrente
de aguas vivas , que de sus raices brota , formándose un mar
de gracia de sus deliciosos raudales.
Sigúese luego la segunda bóveda , en que executó Lucas
Jordán los sueños de Nabucodonosor , donde está la miste-
riosa estatua , y el árbol frondoso ; y en la parte inferior está
él dormido , y á su lado el Dios Morfeo para demostración
del sueño , en que aquella piedra misteriosa que derribó la es-
tatua , tiene alusión tan notoria á esta gran Reyna , y el ma-
ravilloso monte que de ella se formó.
Sigúese á esta la tercera bóveda , en que está delineada
la ciudad santa de Jerusalen , que baxa del cielo , con las ca-
lidades que la describe el Evangelista ; siendo clara luz de es-
ta misteriosa sombra María santísima en su sagrada imagen
de Atocha , conducida en triunfante carro por el glorioso
Apóstol Santiago , que la encamina á España , cuya monar-
quía está representada en una regia figura sobre un león , bien
que circundada de las tinieblas de la gentilidad , que á impul-
sos de esta soberana x^urora , se van desplegando , y de que
anhela á salir , mediante este soberano patrocinio , y la pre-
dicación de este sagrado Apóstol su Patrono.
En el primer luneto pintó á María , hermana de Aaron,
figura hasta en el nombre de esta gran Señora , la qual pare-
ce
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 705
ce que está entonando con su timbalillo aquel célebre cántico:
Cantcnuis Dom'nw t,&c- ^^^^ h'zo en acción de gracias de
haber librado Dios á el Pueblo Hebreo, que le ficompaña go-
zoso , de la tyranica opresión de los Egypcios. Y en el otro ^ ,,
luneto pintó Jordán el caso de la prudente Abigail, quando netos.
templo con su mano liberal , y su discreta elocución la justa
indignación de David : acompañando este acto con diferentes
Hgurüs, y bestias de carga , todo exccutado con singular acier-
to , y propiedad.
En las pechinas de estas bóvedas , y otros sitios de esta
gran capilla, pintó Lucas algunas de las mugeres insignes del
Viejo Testamento i que por sus virtudes, y gloriosas acciones
merecieron ser símbolos de esta gran Señora , como la Rey-
na Esthcr; Termut, la hija d^Faraonj Micol, hija de Saúl,
c^c. Y entre las ventanas de luz algunos Profetas , y Patriar-
cas , ascendientes , y progenitores de esta gran Señora. Re-
matando todo este ornato con preciosos targetones , y otros
adornos ungidos de exquisitos mármoles : y dos quadros gran-
des á el olio de la restauración de Madrid del poder de los
moros , mediante la protección de esta gran Señora.
s
§. IX.
iguióse á esta portentosa obra , la que executó Jordán en
la celebre iglesia de san Antonio de lo^ Portugueses , que de
orden de la Reyna Madre , nuestra Señora , Doña María-
Ana de Austria se llama san Antonio de los Alemanes. Di-
íicil empresa borrar de la memoria de las geiates el sello re-
petido , con la inveterada impresión de tantos años. Estaba
pintada la bóveda la cornisa arriba excelentemente de ma-
no de Rici , y Carreño , como diximos en sus vidas. Puso
pues Jordán en exccucion dicha obra ; y lo primero que hizo,
fué retocar en muchas partes la bóveda que lo necesitaba , así
por la injuria del tiempo , como por algunas aberturas que se
habian reconocido. Puso á el santo sobre una nube , que an-
tes estaba solo volando en el ayre. También inmutó las colu-
nas del recinto de la fabrica , que antes eran lisas , y él las hi-
zo salomónicas , y estriadas. También retocó en gran parte las
liguras de los santos , y santas , que están en los nichos fingi-
dos en este recinto , en que no las adelantó nada } sino por-
que siendo , como eran de mano de Carreño , y lo mejor que
se podia hacer , no degenerasen de su manera.
Prosiguió pues Jordán la pintura de esta capilla de corni-
sa abaxo , fingiendo ser una tapiceria de la vida , y milagros
del glorioso san Antonio de Padua ; lo qual executó en dife-
rentes casos de su milagrosa vida , acompañándolos con va-
Tom. III. Vvvv rie-
Pintura de los In-
Pechinas , y entre
vetitíinas , y dos qua-
dros a el olio en dicha
f afilia.
Pintura de la igle-
sia de san Antonio de
los Portugueses.
Pinturas de corni-
sa abaxo.
7o6 VIDAS DE LOS PINTORES,
riedad de angeles mancebos, y niños , como que ayudan á
levantar , y estirar los tapices. Y asimesmo con elegantes fi-
guras de aquellas mas señaladas virtudes que el santo practicó,
en aquellos casos.
Parte inferior de Termina este ornato en la parte inferior con diferentes
esta caftlla. santos , y santas de las regiones de Alemania , España , Un-
gría , Francia , y Bohemia , para sellar con esto el intento de
la Reyna nuestra Señora Doña María-Ana de Neoburg , que
coadyuvaba este intento. Y así se pusieron á el lado del Evan-
gelio santa Cunegunda ; san Enrique Emperador ; san Luis
Rey de Francia ; san Estevan Rey de Ungría , y padre de
san Enrique. Y á el lado de la Epístola puso á santa Idlcia;
san Fernando Rey de España ; san Hermenegildo Rey , y
mártir j y san Hemenerico Príncipe de Ungría. Rematando
la obra con hermosos ornatos , y jarrones de flores.
También executó Jordán en este tiempo de orden del
Rey el célebre quadro del santo Rey Don Fernando en la
toma de Sevilla , que está colocado en la iglesia del Hospicio
Otras obras en di- de esta Corte , cosa de excelentísimo gusto. También es de su
■versas varUs, mano en este tiempo el quadro de san Juan de Dios en su
tránsito , que está en el remate de la capilla mayor del Hospi- ■
tal de Antón Martin en esta Corte ; como también el del Na-
cimiento de la Virgen del altar mayor de la capilla de nuestra
Señora de los Remedios en la iglesia de la Merced Calzada.
Acabo también el célebre quadro del santo Rey Don Fer-
nando , que dexó comenzado Carreño , para la capilla de las
once mil Vírgenes en la iglesia del Escorial. Y también exe-
cutó el quadro de la batalla de Santiago para la capilla ma-
yor de las señoras Comendadoras de dicha Orden en esta
Corte. Y también son de su mano otros quadros excelentes,
el de Jesús, María , y Joseph , y el Padre Eterno arriba , que
está en la iglesia del Oratorio del Caballero de Gracia en esta
Corte , enfrente de la puerta. Como también los dos que es-
tan en la Parroquial de san Luis , en la capilla de don Diego
Ignacio de Córdoba , el uno de la coronación de espinas de
Christo Señor nuestro , y el otro de Herodías con la cabeza
del Bautista en la mesa de Herodes. Y también dos quadros
grandes á los lados del presbiterio de la iglesia de los Capu-
chinos del Prado , el uno de la conversión de la Magdalena,
y el otro del Niño Jesús en la disputa de los Doctores,
f X.
V^oncluidas estas obras , por tantos títulos maravillosas,
murió el Señor Carlos Segundo el año de 1 700. el primero
dia del mes de Noviembre ; y suspendiéndose con tan supe-
rior
Su muerte año de
1704.
Elogio de Lucas
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 707
rior motivo el curso de las obras de Jordán por cuenta del
Rey , hizo innumerables pinturas para particulares. Y ha-
biendo venido el Rey nuestro Señor Don Felipe Quinto i
enxugar nuestras lágrimas , y consolar i estos reynos , hiza
Lticas dé orden de su Magestad un juego de láminas admira-
ble p;>ca el Rey Christianísimo su ínclito abuelo el Señor
Luis Decimoquarto. Y el año de 702. habiendo determina-
<Vt su Magestad pasar á Ñapóles en el dia 8. de Febrero , se
iüé Jordán sirviéndole ; y el año de 704. murió en dicha
ciudad , cumpliéndole Dios sus deseos de no morir fuera de
su patria : lo qual le oí exclamar muchas veces , y con un gran
suspiro concluía la oración diciendo : O Napoli bcne mió !
Fué nuestro Lucas hombre no solo eminente sino sin-
gular y único ; porque sobre lo excelso de su habilidad en el Jo^'dan.
Arte , tuvo una presteza , y facilidad suma , y sobre todo la
imitación i otros artífices eminentes , en que ninguno le ha
competido. Fué hombre muy rico, pues pasaba su caudal de
2oo^. ducados. Murió lleno de honores, y mercedes, de que
hicimos mención en el tomo primero. Fué muy estimado de
rodos los Reyes , y Príncipes de Europa en su tiempo , tan-
to , que no habrá alguno que carezca de pintara suya. El
Excelentísimo Señor Conde de Santistevan , que fué Virey
de Ñapóles , tenia el retrato de Lucas Jordán hecho de su
misma mano ; y dexd mandado en su testamento que dicho
retrato se agregase á el vínculo del mayorazgo, por ser de un
hombre tan eminente como lo califican las innumerables pin-
turas que hizo para su Excelencia, así de historias sagradas, y
fábulas , como de la célebre historia que describió el Taso , de
la Jerusalcn conquistada ; sin otras muchas de las virtudes,
elementos , y otros diferentes asuntos , que lo pueden ser , pa-
ra la admiración , y la envidia.
Otras muchas pinturas hay en esta Corte de mano de Otras pinturas de
Jordán , antes de venir á España en sitios públicos , como son Jordán antes de ve-
el célebre quadro de las Animas que está en una capilla del "^^ ^ España.
colegio de santo Tomás , á el lado de la Epístola ; las dos pin-
turas que están en el presbiterio de nuestra Señora de la So-
ledad. Otro quadro de la Concepción en otra capilla , junto
á la sacristía de la iglesia de nuestra Señora de la Almudena.
Otro de san Rafael en el convento de la Baronesa , á el lado
de la Epístola ; sin otras muchas en Palacio , como la de la
Toma de Mecina ; y en el Palacio del Escorial otras , imi-
tando á Ribera , á Tintorero , y á otros : y en la sacristía de
la Santa Iglesia de Toledo otro quadro apaisado del bautismo
de san Juan , imitando á Rafael de Urbino , cosa excelente.
Y quatro lienzos apaisados de la vida de la Virgen en la sa-
cristía de la Casa Profesa de esta Corte : y otros dos en la
Tom. III. Vvvv 2 iale-
D
Tti-00 Jordán mu-
chos disa^ulüs.
Fué natural de
Madrid , y discípulo
de Camilo , y después
de Carreña.
Fué muy aji dona-
do d Cabezalero.
Estudios que conti-
nuo.
708 VIDAS DE LOS PINTORES,
iglesia del Colegio Imperial , sobre las dos puertas colaterales.
Y los dos quadros de la Encarnación , y la Oración del Huer-
to , que están en la capilla del Santísimo Christo de san Gi-
líes , á los lados del crucero de la cúpula ; sin otros innume-
rables en casas de señores , y de particulares, Y últimamente
podemos decir , que Lucas Jordán fué padre de la Historia
con el pincel, como Herodoto lo fué con la pluma : pues así
en la Sacra Historia , como en la Romana , Griega , Pérsica,
Gálica , Hispánica , y Fabulosa fué peregrino , con gran pro-
piedad , y caprichosa diferencia en los trages , y singular ex-
presión en los afectos , naciones , sexos , y edades ; de suerte
que dudo que en la universalidad del historiado con armo-
niosa composición , bien organizada de claro obscuro , y con-
traposición de luces , le haya excedido , si es que le ha igua-
lado alguno.
Tuvo Lucas Jordán innumerables discípulos, pero pocos
que aprovechasen ; porque era mas práctico que teórico , y los
discípulos se dexaban llevar de aquella facilidad , con que
veían pintar á su maestro , y queriendo seguir lo mismo , se
perdían , por faltarles aquellos fundamentos de estudio , con
que fué dirigido Jordán en sus principios por Joseph de Ri-
bera , y Pedro de Gorrona sus maestros. Pero de los mas ade-
lantados discípulos de Jordán , los que hoy sabemos son Si-
moneli , Pablo de Matéis, y especialmente pudiéramos decir,
que lo es Francisco Solimena , porque este le imita en todo
lo que Jordán hizo mejor ; y en lo que no fué tal , lo adelan-
ta con el estudio , de suerte que es lo superior que hoy se co-
noce en Europa.
CCXIII.
DON FRANCISCO IGNACIO RUIZ DE LA
Iglesia , Pintor de Cámara.
R
Llei>6 d ser pintor
eminente , y siempre
muy estudioso.
ué don Francisco Ignacio natural y vecino de esta villa
de Madrid , y discípulo en el arte de la Pintura de Francis-
co Camilo : sí bien , después de muy adelantado , pasó á la
escuela de don Juan Carreño , pintor de Cámara entonces,
donde se períicionó mucho en el Arte ; y mas con la compa-
ñía de Cabezalero , que aunque ya muy adelantado , estaba
todavía en casa de su maestro ; y así le fué muy aficionado,
y le imitó mucho ; no faltando á las academias , y al estu-
dio de las estatuas , y pinturas de Palacio : con lo qual llegó
á lograr la basa fundamental del dibuxo , con muy fresco y
hermoso colorido , y colocarse en la eminencia del Arte , y i
las resonantes voces de la fama. Hizo muchas obras públicas
y particulares , con singular estudio y acierto ; porque fué
muy
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 709
muy aplicado á la observación del natural , y de los modelos,
y en cierto modo tan atado ú ellos , que el pelo , ó las barbas
que tuviesen , los hacia casi tan macizos como los represen-
taba el modelo.
Fue tan amante , como diximos, de la manera de Juan Oli\is que executó
de Cabezalero, que á los principios le imitó mucho : como ^"Z"*'^'^''-
se maniliesta en el san Juan de la Cruz que executd para una
capilla que está á el lado de la Epístola , en el cuerpo de la
iglesia de mi señora santa Ana , de Carmelitas Descalzas de
esta Corte , con aquellas plazas francas y exentas que practi-
caba Cabezalero, todo hecho con. gran acierto por el natural;
como también las historiejas que circundan el nicho.
Después se aplicó mucho á Joseph Donoso , a' quien
acompañó en algunas obras ; y especialmente en la de la en-
trada de la Serenísima Reyna Doña María Luisa de Orleans,
dignísima, y primera espora del Rey nuestro Señor Don Ca'r?
los Segundo , y desde entonces degeneró algo en la manera,
con alguna dureza ; pero siempre muy corregido. En este
tiempo hizo siquel gran quadro de las Señoras Comendadoras
de la Orden de Calatrava , que estuvo en el altar mayor de
su convento en la calle de Alcalá , y ahora está en el coro
alto de dicha casa : donde también es de su mano el Salva-
dor que está en el sagrario : en que no se puede negar , que
aunque el dicho quadro grande está muy corregido , y bien
historiado , parece pintado al temple. No sucede así en los
que executó para el oratorio de la celda de la Comisaria de
ludias en este convento de san Francisco tie Madrid ; donde
hay lui quadro bellísimo de Concepción de su mano , y san
Francisco de Asis , y Solano , cosa de muy excelente gusto.
También pintó los dos quadros de la Asunción , y Co-
ronación de la Virgen, que están en los costados de la capilla
de nuestra Señora de las Nieves en el Real colegio de San-
to Tomás de esta Corte, junto con el del remate del retablo,
y todo el demás ornato de la capilla , en la bóveda , y entra-
da , executado al fresco con grande acierto ; salvo lo de la
parte inferior que es á el olio. Es también de su mano el qua-
dro de Santo Tomás en el sagrario del altar mayor ; y otro
de san Joseph , que está en un altar del cuerpo de la iglesia
de san Felipe Neri ; cuyo quadro principal , que era de ma-
no de Joseph Donoso , lo retocó también con grande acierto.
Hizo también un célebre quadro del martirio de san Andrés,
para la iglesia de Casarrubios del Monte, por la traza que ha-
bía dexado para él don Sebastian Muñoz , como ya diximos.
Pintó mucho al fresco nuestro Ignacio , y muy bien , co^í^ ..., Qhras al fresco.
mo se ve en la capillita de nuestra Señora de los Desampara-
dos sita en la iglesia del Real hospital de los Aragoneses en
es-
710 VIDAS DE LOS PINTORES, ^
esta Corte; y otra de Jesús, María, y Joseph, que está á los
pies de dicha iglesia, que ambas están enteramente pintadas
á el fresco de su mano con muy excelentes adornos , arqui-
Mcrced de pintor tcctura , y perspectiva , en que tuvo gran pericia. Pinto tani-
dd Rty- bien á el fresco en el Retiro una de las piezas de la antecá-
mara del quarto de la Reyna , por la traza de don Claudio;
en cuya ocasión le hizo el Seiíor Carlos Segundo la gracia
de su pintor.
También pintó á el fresco la capilla de nuestra Seiíora de
los Remedios de san Ginés ^e esta Corte el año de 1697,
la qual por haberse abierto la cúpula por diferentes partes,
fué preciso repararla , y retocarla toda el año pasado de 1 7 1 8.
dando mas ambiente á la historia y ligereza á las nubes ; que
sin duda , con el humo de las luces, y los inciensos , y lo
ahogado de la capilla , estaba muy apagada. También pinto' á
el fresco á san Juan, y la Virgen á el pie de la cruz , en el
respaldo del nicho del Santísimo Christo cnicihcado que se
venera en una capilla junto á la puerta de la iglesia de nues-
tra Señora de Constantinopla en esta Corte.
Llegó pues el año fatal de 700. y con él la muerte del
Señor Carlos Segundo , tan lamentable para España , quanto
plausible la venida de nuestro Rey , y Señor Don Felipe
Quinto, que Dios guarde, con cuya ocasión , hallándose au-
P' ad pintor de ^ente de esta Corte el que tenia la gracia de pintor de Cá-
CcííHdra y Ayuda de "lara desde el tiempo del Señor Carlos Segundo, solicitó
¡a Furriera. Francisco Ignacio obtenerla ; y después de varios contrastes,
la vino á conseguir , juntamente con la plaza de Ayuda de la
Furriera. Y últimamente retrató á su Magestad , aunque no
tan á su satisfacción como quisiera ; sin duda por la suma vi-
veza del Rey en aquella edad , que apenas eran i 7. años , y
el poco tiempo que su Magestad podía estar presente. Sin em-
bargo hizo diferentes retratos con el trage de golilla para el
público j como el del hospital de los Aragoneses ; el de san
Antonio de los Alemanes ; y para las casas de Ayuntamien-
to de esta villa de Madrid.
Pintó también á el temple nuestro Ignacio con grande
acierto , como lo manifestó en la entrada de la Serenísima
Reyna nuestra Señora Doña María-Ana de Neoburg , en el
ornato de la Plazuela de la Villa , que él , y otro compañero
suyo tuvieron á su cargo en aquella función. Como también
en diferentes teatros , y cortinas del coliseo del Buen-Retiro;
O' airo excelente Y especialmente se ve hoy en un quadro grande á el temple
aiie Idzo al temple. <\^^ ponen en el monumento del Real hospital de* los Ara-
goneses la semana santa, en que están el sepulcro, y las guar-
das , y unos chicuelos arriba con un rótulo , todo alumbrado
de la luz que circunda á el sepulcro en el centro maravillo-
sa-
Y ESCULTORES ESPAÍ^OLES. 711
sámente , qtic á la verdad no se puede hacer mas : y como
dixe del otro quadro que parecía a ej temple ; de este digo,
que parece á el olio.
Últimamente fué nuestro Ignacio sirviendo á su Mages-
tad, como Ayuda de la Furriera hasta Barcelona el año 70 j,
en que fué el Rey á celebrar sus primeras nupcias con la Se-
rcnibima Reyna nuestra Señora Doña Maria Luisa Gabriela
de Saboya ; después de lo qual embarcándose el Rey para
Italia, lo executü también Francisco Ignacio con la demás
familia de la casa Real ; pero fué tan corta su fortuna , que á
pocas horas lo hubieron de sacar á tierra medio muerto de
mareado , y se hizo á la vela el navio. Pero habiendo ya Ig-
nacio convalecido de este accidente , fué á el oHcio de Con-
tralor , á ver si le querian adelantar algún socorro competenr-
te para ir por la Francia á incorporarse con la familia del
Rey : y no habiendo esto tenido hechura , se salió muy des-
consolado. Pero un su amigo , que le había oído h proposi-
ción, le busco después , compadecido de su cuita , y le consolo',
y socorrió con doce doblones : dicicndole que se volviese á Ma-
drid , y cuidase de su salud que era lo que le importaba : pues
ya habia experimentado que no tenia aguante para lo demás.
Con lo qual hubo de quedarse en asistencia de la Reyna , y
venirse á Madrid sirviendo á su Magestad : donde nunca vol-
vió nueltro Ignacio á recobrar su salud , que desde este lance
le quedo muy quebrantada ; y medicándose cada dia , iba de
peor en peor, hasta que el año de 704. murió con gran sen-
timiento de todos los que le conocian : pues ademas de su
eminente habilidad , era su virtud extremada , y muy exem-
plar , asistiendo á la escuela de Christo , y á el Oratorio de
san Felipe Neri , y á otros muchos actos de virtud con gran
freqiicncia de Sacramentos. Tendría de edad quando murió
cincuenta y seis años con poca diferencia , y se enterró en Ja
iglesia de san Felipe Nerí de esta Corte.
No puedo dexar dfe contar para honra, y gloría de Dios,
y de sus santos un célebre caso que me sucedió con el dicho
don Francisco Ignacio ; fué pues , que adoleció gravemente
una temporada de dolor de ríñones ; y yo , viéndole tan afli-
gido , le dixe se encomendara á san Zoylo , mártir de Córdo-
ba que era abogado de esa dolencia ; porque al santo en su
martirio le sacaron los ríñones , y los echaron en un pozo,
que hoy está en Córdoba en su ermita , cuya agua hace ma-
ravillas erf los que con devoción la toman para remedio de
este achaque. Apenas oyó esto mi Ignacio , quando me pidió
con grandes instancias le hiciese traer un poco de aquel agua:
yo se lo ofrecí, y luego lo puse en exccucíon , y con asísten-
tencia de un pariente mío , y un escribano que diese fe , se
lie-
Fué sirviendo al
Rey en la jornada de
Barcelona.
Embarcóse para
Italia con la familia
Real.
Infortunio que le
sucedió d Ignacio.
Remedio que halló
en su ajiiccion.
Volvióse d Madrid
sirviendo ci la Reyna.
Murió Francisco
Ignacio año de 1704.
Fué muy exenijplar
en virtud.
Caso milagroso de
san Zoylo.
712 VIDAS DE LOS PINTORES,
ll.enó del agua del pozo del santo un pomo nuevo de vidrio;
el qual bien tapado, y puesto en su vasera, y caxa, se lo en-
tregaron á el ordinario con carta , dentro de la qual venia el
testimonio del escribano. Llegó á Madrid , entregóme el por-
tador todo lo dicho , y yo le envié á nuestro Ignacio la caxa
con su pomo de agua , y el testimonio del escribano. Apenas
comenzó á usar de ella, quando me avisó que aquel agua era
una cosa celestial : porque ademas de sentirse ya con ella muy
mejorado , tenia una fragrancia maravillosa : con este aviso
fui allá, probé, y olí el agua, y verdaderamente tenia razón,
porque olía á agua de ámbar. Yo hice grande admiración del
caso , como que alababa á Dios , maravilloso en sus santos;
y aunque entré en alguna sospecha, por haber yo muchas ve-
ces bebido el agua de aquel santo pozo , no se lo quise mani-
festar , por dexarle en su buena fe. Aguardé pues á que vol-
viese el ordinario , estrécheme con él que me dixese la ver-
dad, si era aquel que me había entregado el mismo pomo, y
agua que allá le entregaron : entonces me dixo con ingenui-
dad , que en el camino á el descargar los machos , se le había
caído la caxita , y se había hecho pedazos el vidrio , y derra-
madose el agua j y que él discurriendo que seria agua de olor,
porque entonces se gastaba mucha en Madrid , y se traía en
aquel género de pomos , ó vidrios , así que llegó compró uno
que viniese bien á la vasera , y en él echó un quartillo*de agua
de ámbar , y lo acabó de llenar de la común , y tapándolo
Lo que j.mede la muy bien me lo entregó. Yo quedé maravillado de lo que pue-
lucna fe. de la buena fe , y devoción fervorosa i los santos : pues nues-
tro Ignacio , no solo llegó á estar enteramente bueno de su do-
lor de ríñones , mediante la buena fe del agua , y la depreca-
ción á san Zoylo ; sino que .otras muchas personas usaron de
ella para este, y otros males, interponiendo la protección del
santo, en que se experimentaron maravillosos efectos. Y esta-
ban tan bien hallados con la fragrancia del agua , que entiendo
que si fuesen á el mismo pozo del santfl , y viesen que el agua
no tenía aquel olor, habian de decir que no era aquel el pozo
milagroso de san Zoylo. Tanto puede una aprehensión fun-
dada en buena fe. Y así yo los dexé en ella alabando á Dios,
que así se complace de la devoción fervorosa de los fieles á sus
gloriosos sautos.
CCXIV.
FRAY JOAQUÍN JUNCOSA, RELfGIOSO
Cartuxo , y Pintor.
Fué Catalán, y de \/ ^zy Joaquín Juncosa , religioso de obediencia en el sa-
la Santa Cartuxa de ¿^ monasterio de la Santa Cartuxa de Scala Dci , en el
Sc.la Da. p^.j^_
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 713
Principado de Cataluiía, de donde era natural, fue pimor
excelente en el siglo , y después en su religión ; como lo tes- Fué excelente pin
tihcan las pinturas que executó para la iglesia de dicho mo- tor.
nasterio que son cosa superior : como también otras que hizo «^^-s" obras.
para el camarin del monasterio de Monte-Alegre , pocas le-
guas distante de la ciudad de Barcelona, que son de la histo^-
ria de Aloysés , grandemente executados. Pinto ,tambien an-
tes de ser religioso muchos quadros de diferentes tabulas , en
que era muy noticioso , y erudito , para casas particulares, Y
sobre todo hizo quatro lienzos muy grandes , también de fá-
bulas , para el Marqués de la Guardia en la ciudad de Caller,
capital del reyno de Cerdeiía , que son cosa excelente. Murió
en dicho monasterio de Scala Dei i. los setenta y siete años
de su edad , en el de mil setecientos y ocho , no solo con
créditos de gran pintor » sino de eximia aplicación á todo li-
nage de virtud.
ccxv.
Su muerte año de
1708.
SEÑEN VILA , Y SU HIJO DON LORENZO,
Pintores j y don Nicolás Biisi , Escultor.
s
enen Vila fué valenciano y discípulo muy aprovechado
de Estevan Marc , que lo fué de Pedro Orrente , puntualísi-
mo en el dibuxo ; tanto que sus obras hacían notable efecto
con solas las líneas del clarión. Trabajó incesantemente en
Murcia mas de treinta años hasta el de 1 707. ú de 1 708. Fué
hombre de honradísimos respetos , histórico en lo sagrado , y
grande humanista : pues para descansar en sus tareas , tenia
en su obrador , que era célebre, un trozo de librería de se-
lectísimos autores en que se divertía ; fué muy versado en las
academias de Valencia , él y su condiscípulo el célebre Juan
Conchillos : pintó muchas obras de conventos , mas nunca
se le cumplió el deseo de hacer alguna al fresco, porque en
su tiempo no se ofrecía j pero apenas hay templo que no ten-
ga obra de su mano ; especialmente todo el claustro de santo
Domingo el Real de Murcia , aunque en sus principios , muy
acertado ; el del convento nuevo de Capuchinos ; y todos los
lienzos de las capillas , tránsitos , y refectorio , en que logró
considerables intereses por premio de su trabajo. Y dexó su
urbanidad el lienzo principal del altar mayor de san Antonio
á su condiscípulo Conchillos, quien lo pintó en Valencia. En
la iglesia de las Madres Capuchinas son de su mano todos los
lienzos del retablo. También en el de la Madre de Dios; y
sobre todos en santa Isabel : en que para confundir algunos
émulos que tenia en la facultad , hizo una prodigiosa obra de
historia en la capilla mayor , y quadros del retablo , en que
Tom. III. Xxxx nin-
Senen fué Valen-
ciano , discípulo de
Marc.
Murió año 1708.
Obras de pintura
que executó.
Atención grande
que tuvo á Conshillos.
Fué muj/ estimada
en su tiempo la Fhitih
ra.
. Don Lorenzo , dis-
cípido de su padre , y
natural de Murcia.
Academia que pía ¡t'
tó tn Murcia.
Aplicóse a modelar
con excelencia.
Don Nicolás Busi,
escultor eminente ita-
liano , y del Señor Fe-
lijpe Quarto.
Le tra.ro de Italia
el Señor Don Juan de
Austria.
Hitóle el Seríor
Carlos Segundo mer-
ced del habito de San'
tiago.
Obras de don Lo-
renzo.
Fué flamenco, dis-
cípulo de su padre.
714 VIDAS DE LOS PINTORES,
ninguno pudo negarle la superioridad en público , que para
si , en secreto -habían conservado. Hizo en Ja enfermería de
san Francisco superiores' lienzos , y otras muchas obras de
claustros , y pinturas principales de retablos para aquella ciu-
dad de Murcia ; y dentro y fuera de su reyno fue muy es-
tendido su nombre , y fué grande teórico , y práctico , paisis-
ta , retratista , y muy modesto en la expresión de las historias,
•propio de su mucha virtud , sin embargo de ser tan grande
anatomista. Se portó siempre con mucha honra , y estimación;
-y asi por él en su tiempo se estimaba mucho la facultad.
Don Lorenzo Víla , su hijo , después de haberle .dedica-
do á estudios mayores , aprendió esta facultad que no parece
sino que la heredó ; y sino se ofendieran los respetos del pa-
dre , dixera que tuvo mas caudal en lo inventado , hermoso,
y tierno de sus obras , concluidas con gran práctica , limpieza,
y alma de dibuxo , en que todos los días había de estudiar,
ya por modelos , ya por academia que del natural plantó en
Murcia ; y era tanta la afición , que de ordinario estaba mo-
delando de cara , y barro , con singular aprobación del gran-
de don Nicolás de Busi , italiano , que vivió en Murcia , es-
cultor del Señor Felipe Quarto , á quien retrató en bulto", y
iá la Serenísima Keyna Madre nuestra Señora. Le traxo de
Italia el Señor Don Juan de Austria , para hacer las fachadas
de Palacio ; y habiendo muerto su Alteza , le dio el Señor
Carlos Segundo un hábito de Santiago, y caudal con que
lo pasase decentemente toda su vida. Murió Busi en Ja Car-
tuxa' de VaJencia , cerca del año de mil setecientos y nueve,
de larga edad, habiendo dexado insignes obras en Murcia,
que á excesivos precios labraba ; pero no hay ojos con que
mirarlas , ni paJabras con que encarecerlas. Fué este caballero
tan apasionado á Ja habilidad de don Lorenzo, que quaJquie-
ra hechura de su estimación, en concluyéndola, solía copiar-
la don Lorenzo al olio , y dábasela á el autor del modelo,
quien Ja estimaba , y decia , que solo él pudiera imitar sus
obras 5 y esto con la ingenua realidad de su mucho conoci-
miento : hizo el don Lorenzo algunas obras públicas i el olio,
con notable acierto , y murió de unos treinta años poco mas,
por el de I 71 2. ú I 7 13. habiendo seguido siempre el estado
eclesiástico.
CCXVI.
DON JUAN VANCHESEL , PINTOR
-,- {^¿ /a Reyna.
_l_^on Juan Vanchescl , de nación flamenco , fiié hijo , y dis-
cípulo muy adelantado de Juan Vanchescl, el qual fué discí-
pu-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 715
pulo de David Tcnicrs, y tan adelantado, que -muchas pin-
turas de su maestro ^cstan ayudadas de su mano; especialmen-
te algunas que tienen orla al rededor , como que fueron he-
chas para tapicería , donde hay pescados , trofeos , aves , y
animales con algunos chicuelos , de ordinario es de Vanche-
sel , padre de nuestro don Juan ; el qual imito' a' su padre en
la grande habilidad de pescados , aves, animales , y países ; y
aun creo que le excedió en los retratos , en que imitó tanto á
Vandic , que no dudo yo que muchos retratos de Vanchesel
sean tenidos con el tiempo por de Vandic. Vino pues á esta
Corte por el ario de 1680. y comenzó á exercitar su habili-
dad en casa de un paisano suyo, donde hizo cosas excelentes;
y en especial un quadro de retratos de roda la familia de su
amigo , y protector , historiado todo con tan grande arte ; y
él también retratado , asomándose por una ventana á escribir
su nombre en la pared , que á no tener esta circunstancia,
fuera reputado por de \ andic.
Pintó también un retrato á caballo tan al vivo, por el na-
tural , en mediano tamaño , que fué providencia la desigual-
dad para evitar la duda , de qual era el pintado , ó qual el vi-
vo. De este , y otros muchos retratos que hizo con extrema-
dísimo primor, y acierto, y muchos también de las seiíoras
damas de P.ilac¡o, llegó á noticia de la Reyna nuestra Se»-
ñora Doña María Luisa de Orleans su grande habilidad , y
gustó que la retratase , como lo executó muy á satisfaccioij
de su Magostad , y le hizo su pintor.
En este tiempo se trató de pintar la galería del cierzo del
quarto de la Reyna , con la fábula de Siquis , y Cupido, quien
gustó ,que Vanchesel hiciese alguna de las historias que se ha-
bían de esecutar. Hízose así , y se le repartió el caso de quan-
do Cupido llevó á Siquis á aquel suntuoso palacio ; y apenas
comenzó , quando el Señor Cirios Segundo , que freqüente-
mente asistía allí , le preguntó , qué tiempo habría menester
para acabarla ? El respondió que seis semanas. Prosiguió pin-
tando su historia , y , ó bien por la poca curia que el tenia
fuera de los retratos , ó porque naturalmente era muy dete-
nido en el pintar , y mas viendo que no conseguía todo Ío
que quisiera , detúvose mucho mas de las seis semanas. El
Rey , que sin duda se las debió de contar , le preguntaba ca-
da vez que subia , que quando acababa. Y él iba dando largas,
de suerte que ya el Rey enfadado , no le preguntaba nada,
hasta que un dia le dixo á otro que pintaba allí : este hombre
es flamenco , ó flemenco t Respondió el tal : Señor , de todo
tiene un poquito. Poquito , dixo el Rey, no sino muy mu-
cho : Señor , dixo el compañero , como es para el servicio de
vuestra Magestad , él quisiera adelantarlo quanto fuera posi-
7ow. JJI. Xxxx 2 ble.
Su padre fué dis-
cípulo de Daxid Te-
iiurs.
Hizo niuY lítenos
retratos nuestro Van-
chesel,
Vino d Madrid.
Sus oirás en esta
Corte.
Célebre retrato d
caballo.
Fué pintor de la
Rejfij.
Pintura de la ga ■
lena dd cierzo del
quarto de la Re)' na.
Caso gracioso que
le sucedió con el Rey.
7i<
VIDAS DE LOS PINTORES,
Buenos ójuios de stt
comjjañero.
Dicho ¿igtido , y
p-onto del Rey.
Otra historia de
J 'anchesel , que desetn-
jHÚó mejor.
Muerte de la Rey'
na , y continuación de
ht jortuna de Vnn-
cJusel en servicio de
la sucesor a.
Pasó d Toledo con
la Señora Rcyna 'viu-
da.
Volvió d Madrid,
y retrató al Rey nues-
tro Seuor.
Su muerte año de
170S.
ble. Pero dixo , replicó el Rey , que acabaría aquella pintura
en seis semanas. A que respondió el compañero , por no po-
nerle en mal con el Rey , Señor , puede ser que no se hayan
cumplido , y el Rey dixo tan aprisa : hombre , estas loco, son
las semanas de Daniel) Que hubo el compañero de comer-
se la risa de ver la prontitud y agudeza del Rey , aludien-
do i que nunca se cumplian aquellas semanas en el sentir de
los judíos.
Concluyó finalmente Vanchesel esta pintura ; pero me-
jor se desempeñó en otra que hizo en el mismo sitio, quando
Siquis , desparecido el palacio , se quedó desconsolada en un
desierto poblado de fieras , y vestiglos , en que pintó algunos
leones , tigres , y otras fieras , con un buen pedazo de pais.
Pero habiendo muerto la Reyna nuestra Señora Doíía
María Luisa , no se atrasó por eso la fortuna de Vanchesel,
pues continuó en la gracia de la Serenísima Reyna nuestra
Señora Doña Mariana de Neoburg , á quien retrató diferen-
tes veces , como también al señor Carlos Segundo : después
de cuya muerte se fué en asistencia de la Reyna viuda á To-
ledo , donde hizo muchos retratos ; y después de haberse pa-
sado á Bayona de Francia esta señora , se vino Vanchesel á
Madrid , donde logró la ocasión de retratar al Rey nuestro
Señor Don Felipe V. aunque no con tanto acierto como se
esperaba ; ó por causa de la turbación , ú de su poca salud de
que adoleció , de suerte que de allí á poco murió por el año
de mil setecientos y ocho , á los sesenta y quatro de su edad.
CCXVIL
VIDA DE DON FRANCISCO PÉREZ SIERRA.
Fué natural de
Ñápales.
Sus ^irincÍ£Íos en la
Pintura.
D
Fué discijjido de
Annelo Falcorñ.
Vino d España , y
paró en Madrid.
'on Francisco Pérez Sierra natural de la ciudad de Ña-
póles , y vecino de esta Corte , fué hijo de don Martin Pérez,
español , y natural de Gibraltar , el qual sirviendo á su Ma-
gestad en la milicia fué á parar á Ñapóles , donde casó con
una señora , hija del Gobernador de Calabria , de cuyo ma-
trimonio tuvo , entre otros hijos , á el dicho don Francisco,
el qual salió en extremo inclinado a la Pintura ; y aunque en
Italia tuvo algunos principios con Annelo Falconi para las
batallas, á que fué muy aficionado, la asistencia á su arno
don Diego de la Torre, Secretario del Concejo de santa Cla-
ra de Ñapóles , á quien servia de page, no le dio lugar i ade-
lantar todo lo que quisiera , y su genio permitía ; pero habién-
dose venido á España con dicho su amo , que en esta Corte
fué Secretario de Italia , continuó su aplicación á las batallas
con
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
1^7
con Juan de Toledo , que i la sazón estaba en Madrid ; y
habiendo aprovechado superiormente , dexó la ocupación de
servir, y se aplicó i pintar batallas con excelencia, y gran ma- Sus obras y suca-
ncjo; y asimesmo otras historias de cabañuelas, nochecilias, Sarniento.
y cosas semejantes. Casóse con doria Mónica do los Rios , y
continuó algunos años en este cxercicio , y también en el de
otras historias ; como lo maniliesta la de san Francisco de
Paula , quando pasó el mar con el compañero sobre su man-
to , que esta en el convento de la Victoria de esta Corte á la
entrada del refectorio , hecho con tanto acierto , que por solo
este quadro merece este lugar.
Pintó al fresco , y al temple, y ayudó en algunas obras á Pintó alternóle , y
Carreño , y Rici ; especialmente en la huerta de Sora , cami- ni fresco.
no del Pardo , que fué del Excelentísimo señor Marques de
Hcliche : y también son de su mano dos figuras de las Ma-
nas , que están i los lados de la capilla del santo sepulcro , i
los pies de la iglesia del convento de san Plácido de esta Cor-
te , al temple , con todo lo restante del ornato de la hornaci-
na , y capilla, excepto las demás figuras de la bóveda , y me-
dio punto de sobre la rcxa del coro baxo , que son de mano
de Rici. También son de mano de Pérez los quadros anti-
guos de la capilla de don Diego de la Torre , en que hay al-
gunas copias del Españólelo , y otros de la invención de doij
Francisco , la qual capilla está en la iglesia del convento de
los Angeles en esta Corte, junto al altar mayor, donde tam-
bién pintó un monumento que permaneció hasta estos años,
aunque muy deteriorado : y en él se ayudó de Matias de
Toires, y Mantuano. También hizo un celebre altar de pers-
pectiva para la canonización de santa Rosa de Lima en el
Real convento de Santo Domingo de esta Corte ; y asimis-
mo un carro triunfal muy célebre para la fiesta de la canoni-
zación. También pintó otro altar de perspectiva , para la fies-
ta que hacen los mercaderes en el convento de nuestro padre
san Francisco , en obsequio de este glorioso patriarca ; y esto
con extremado primor , y acierto , de que yo vi varios despo-
jos en su casa.
Después le pareció á don Diego de la Torre darle ocu- 'Fué Agente gene -
pación de otra clase , y fué la de Agente general de los pre- ral d; los presidios de
sidios de España , en que se ocupó algunos años ; pero nunca España.
dexando del todo el empleo de su afición. Y últimamente,
habiéndose suspendido algo dicha agencia , se aplicó á pintar Tintó fm-cs ,yfru-
flores , y frutas por el natural , con ocasión de un muy puli- ^*íJ superiormente.
do jardín que tenia eo su casa , que era en la calle de las In-
fantas, mas abaxo de los capuchinos de la Paciencia ; y las
llegó á hacer con tan superior gusto , que parecía no poderse
adelantar. A cuyo intento don Diego de Náxera , agudo in-
exceUntüs.
Su muerte año de
1709.
718 VIDAS DE LOS PINTORES,
genio castellano , escribiéndole un romance , tan célebre co-
mo suyo , entre otras coplas , aludiendo á las flores , dixo la
siguiente.
Vos , por quien duda la vista ,
Quanclo curiosa os contempla ,
Si en el jar din , ó en el lienzo ,
Las producis mas perfectas.
Hizo bodeponcillos También se aplicó á pintar algunos bodegoncillos con dife-
rentes baratijas , hechas por el natural , y algunas legumbres,
y hortalizas , colocadas con tanta arte , y buen gusto , que era
un milasro. Hizo también un retrato de nuestra Señora de la
Soledad en su mismo camarín , la qual dexó á los capuchinos
de la Paciencia , junto con su retrato ; ademas de otros dos
quadros de san Buenaventura , y san Félix , también de su
mano , que están en la sacristía.
Últimamente , llegó á tiempo con la edad de mas de se-
tenta aííos, que ya no podía pintar ; y así pasó algunos man-
teniéndose decentemente con su sueldo que le quedó , y ha-
cienda que tenia bastante. Murió de accidentes de perlesía,
ya fatuo, y casi dementado , el año de 1 709. á los ochenta y
dos de su edad ; y se enterró en el convento de los Capuchi-
nos de la Paciencia de esta villa de Madrid ; y dexó por he-
redero a aquel Santísimo Christo para sus festividades , y des-
cubiertos,
CCXVIII.
DON PEDRO RUIZ GONZÁLEZ.
\^Qi\ Pedro Ruiz González natural , y vecino de esta vi-
lla de Madrid , aprendió el arte de la Pintura , ya en edad
crecida, en la escuela de Juan Antonio Escalante; y aunque
ya endurecido el genio , adelantó muy bien , y le imitó mu-
cho á su maestro en los principios : aunque después se aplicó
á la comunicación de Carreño , y con efecto se mejoró mu-
cho , como lo acreditan diferentes quadros particulares que
yo he visto suyos. En la iglesia de la enfermería de la Vene-
rable Orden Tercera de esta Corte hay uno á el lado de la
Epístola , del tránsito de san Joseph , de su mano , en que se
conoce su habilidad , y buen gusto ; y no menos en los tres
que hizo para unos pilares de la iglesia de san Justo y Pas-
tor de esta Corte , con gran capricho , y buena composición,
que el uno es del Nacimiento de Christo Señor nuestro ; otro
de san Antonio Abad ; y otro de san Blas. Y también son
de su mano los quatro Cardenales que están en la sacristía
del Colegio Imperial. Como también otros tres quadros que
hi-
Fiié natural de
Madrid.
Sus princijñosen la
Pintura en casa de
Esca'atite.
J]plic6se después d
la escuela deLarreño.
Obras suyas.
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 719
hizo para la iglesia Parroquial de san Milla'n , uno sobre la^
puerta de la sacristía , y otros dos en el presbiterio ; que to-
dos tres perecieron en el incendio lastimoso del año de 720.'
dia 16. de Marzo. Otro quadro tiene de la procesión del San-
tísimo , sobre la puerta del costado de la callejuela en ia
Parroquial de san Luis. \ también un estandarte muy capri-
choso de la congregación de san Alillán ; y otro de lai Vene-
rable Orden Tercera de nuestro Padre san Francisco.
Fué hombre , especialmente en el pensar , y componcf,^ Fíw tnu) capricko-
muy caprichoso , y erudito , porque en sus primeros años es- ^0 en la composición.
tudiü la gramática ; y sí lo digerido fuese como lo pensado,
hubiera sido el primer hombre del mundo , porque verdade-
ramente sus borroncillos lo parecían. '^ o vi uno del Pretorio
de Pilaros con Chrísto Señor nuestro , quando le iban á po-
ner la cruz acuestas , que verdaderamente parecia de Pablo
\ eroncs , no sé si lo executó en Granada. Otro vi del Sepul-
cro de Christo , que aseguro parecia de 'liciano ; aunque no
corresponde la execucion en lo grande, conio «e ve en el qua-
dro para que lo hizo, que está en la sacristía de ia Parroquial
de san Ginés, Tiene un quadro muy bueno en un ángulo del
claustro chico del convento de la Merced de esta Corte , del
martirio del Beato Fray Serapio de esta bagrada religión ; y
otros retratos en la ante-sacristía.
Era hombre de lindo humor, discreto, y chistoso; y ha- F.rahomhrecíebuen
biendole prestado un real de á quatro un amigo suyo , pintor humor , y buenos di-
del Rey, dixeronle á don Pedro en una conversación, que '^^°^-
si él era pintor de su Magesrad. Respondió que no : v otro
que estaba presente, amigo suyo, dixo : aunque el señor don
Pedro no es pintor del Rey , no debe nada á ningún pintor
del Rey ; y entonces dixo él : con licencia de vmd. que á
don fulano le debo quatro de plata. Encontró un día á don
Juan de Laredo, y le preguntó si tenia mucho que pintar.
Y como Laredo asistía en los teatros del Retiro , le respon-
dió : que él ya no tenía que hacer , ni sabia donde vivía el
imprimador de los lienzos. Volvióle á encontrar otro dia con
un mozo cargado con dos talegos de dineros y díxole don
Pedro : amigo, como vmd. sepa donde vive ese imprimador,
no le de pena de no saber donde vive el otro. Estaba un dia
en casa de Carreño á tiempo que este hacia un retrato del
Señor Ca'rlos Segundo de cuerpo entero : y para plantarle á
su gusto se puso Carreño en la planta , y le dixo á don Pe-
dro que hiciese un apuntamiento para gobernarse por él. Hí-
zolo don Pedro , según veía el natural , el qual era muy mal
trazado de pies , y piernas , y le pareció tan mal i Carreño,
que le dixo á don Pedro se pusiese en la planta, que él lo di-
buxaría , era don Pedro mas bien dispuesto que Carreño. Hí^
7.0-
720
VIDAS DE LOS PINTORES,
^Ose así , y Carreño dixo : vea vmd. ahora si es todo uno. Y
respondió don Pedro : no señor , no es todo uno , que yo
hice lo que veía , y no tengo yo la culpa de ser mas bien tra-
zado que vmd.
Tuvo gran facilidad en hacer dibuxos de qualquier asun-
to , y así dexó hechos innumerables ; pero al mismo paso te-
nia tal fluxo de iirmar , que aunque fuese una mala hgura de
\academia , ó un mal rasguíío , no habia de quedar sin firma.
Y así no hay pintura suya grande ni pequeña que no esté fir-
mada. Y motejándole este exceso algún amigo , decia , que
sus defectos no quería que se los atribuyesen á otro. Fué muy
virtuoso , y exemplar , y asistid muchos años á la escuela de
Christo , y siempre se portó con grande estimación , y de-
cencia } no obstante , que en los últimos años pasó gran tra-
Sn muerte año de bajo por la falta de pulso , y vista para pintar. Murió última-
1709. mente á los setenta y seis años de su edad , en el de mil se-
tecientos y nueve , y se enterró en la iglesia Parroquial de
san Millán de esta Corte.
Era muy amigo de
Jinnar lo que hacia.
Motivo que tenia
cara ello.
CCXIX.
Fué natural de
Zaragoza.
Tu vosus princ ipios
de la Pintura en di-
cha ciudad.
Pasó d Madrid,
donde se perjicionó con
el estudio.
z<t.
Volvió á Zarago-
i.
Sus obras.
Aplicóse á la es-
cultura.
Obras que hizo de
escultura.
Su muerte año de
1710.
DON GERÓNIMO SECANO , PINTOR,
y Escultor.
F
ué don Gerónimo Secano natural de la ínclita ciudad de
Zaragoza , y desde su niñez muy inclinado á el arte de la
Pintura } y habiendo tenido en aquella ciudad algunos lige-
ros principios de esta facultad , pasó á esta Corte , donde con
el trato , y comunicación de los eminentes pintores que ha-
bia entonces , el estudio de las academias , y copiar excelen-
tes originales , en que gastó algunos años , se hizo consuma-
do artífice , hallándose dueño del dibuxo , y experto en el co-
lorido , en que tuvo singular gusto.
Volvióse con esto á Zaragoza , donde hizo muchas , y
excelentes pinturas ; como lo acreditan los quadros de la ca-
pilla de san Miguel de aquella ciudad , y su cúpula , pintada
á el fresco de su mano con superior gusto. . 1
Hallándose pues nuestro Secano con mas de cincuenta
años de edad, se aplicó á la Escultura, en que logró con fa-
cilidad el salir eminente , que con el estrecho vínculo , y ve-
cindad de estas dos ilustres ficultades , fácilmente se encuentra
el pasadizo ; y aun muy de ordinario habitan en una misma
casa. Habiendo pues logrado Secano este nuevo empleo , exe-
cutó , entre otras estatuas , las de la capilla de san Lorenzo
de aquella ciudad con muy singular acierto. Alurió en ella de
edad de setenta y dos años por el de 1 7 1 o.
DON
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 721
ccxx.
DON LORENZO MONTERO , PINTOR.
D
'on Lorenzo Montero , natural de la ciudad de Sevilla,
fué muy buen pintor á el temple, y con especialidad en ar-
quitectura, adornos, y targetas; pero sobre todo en frutas,
flores , y paiscs. Bien lo acreditó quando vino á esta Corte,
por el año 1684. manifestando su grande habilidad en las
ocasiones que se ofrecieron , así de geroglilicos en funerales,
y entradas de Reyna , como también en algunas capillas : y
sobre todo en las mutaciones de las comedias qiie se hacían
en el coliseo del Buen -Retiro, á que asistid siempre por lo
bien que se desempeííaba en todo; y especialmente en muta-
ciones de arboleda, jardín, ú otras, donde hubiese algunos
festones de flores , jarrones , d guirnaldas , era una maravilla;
y mucho mas el ver la facilidad con que lo hacia, el silencio,
y la modesda , con una aplicación incansable é inseparable
de su trabajo,
Pinto una capilla que está á los píes de la iglesia de san
Gerónimo en esta Corte. Y también todas las targetas qne
están repartidas en diferentes sitios del quartó de Indias de es-
te Real convento de nuestro serático Padre san Francisco,
junto con el ornato de la Imagen de nuestra Señora de Gua-
dalupe de México ; donde se conoce bien su eminente habili-
dad en esta materia , y el superior gusto en los adornos , y
flores.
No fué tan sobresaliente nuestro Montero en las figuras;
pero tan modesto , é ingenuo en el propio conocimiento , que
quando se le ofrecía alguna cosa de importancia , se valia de
persona de satisfacción que le desempeñase : lo que no hacen
muchos ignorantes , que no atendiendo á su crédito ni á su
conciencia , a todo embisten , y salga lo que saliere , en grave
perjuicio de los pobres dueños de las obras , que dexandose
íii'var del nombre de pintor , que indignamente usurpan mu*
chos que no lo son , discurren que sabrán hacer qualquier co-
sa qu^ sea pintura ;• y después se halla burlada su confianza
quando no lo pueden remediar.
Alurió pues nuestro don Lorenzo en esta Corte por el
año de setecientos y diez , y á poco mas de los cincuenta
de su edad , con grande exemplo de su mucha virtud , y
christiana disposición ; y se enterró en la Parroquial de san
Sebastian. ' '^
oíd
Tom. III. Yyyy DON
Fue natural de Se-
villa.
Su aplicación en la
pintura al temple. •
Vino á esta Cof te.
Obras suyas.
No fué tan sobresa-
liente en las figuras.
Su gran modestia.
Su muerte año de
1710.
::\:.\
722
VIDAS DE LOS PINTORES,
CCXXI.
DON MATÍAS DE TORRES , PINTOR.
JFité natural de Es-
pinosa , 'vino á Ma-
drid , aprtndió la pin-
tura de un iio suyo.
Fué al principio
pintor vulgar.
Fuese corrigiendo
con el estuctio.
Ohras suyas en
el Monasterio de san
Gerónimo.
D<
jE« los Capuchinos
de la Paciencia.
on Matias de Torres fué natural de Espinosa de los
Monteros , y vecino de esta Corte , donde aprendió el arte
de la Pintura en casa de un tio suyo , llamado Tomás Torri-
no, pintor vulgar, y de tienda : siguió en sus principios aque-
lla mala escuela pintando adocenado, atendiendo solo á el
vil ínteres sin corrección alguna. Después con la comunica-
ción de don Francisco de Herrera el maestro mayor , y la
asistencia á las célebres academias de aquel tiempo feliz , y el
trato de los pintores insignes que produxo aquella edad , mu-
dó de estilo, y entró en corrección de suerte que llegó á ser
por su camino uno de los eminentes de esta facultad-
Era hombre de mucho punto , y vergüenza ; y así la mis-
ma honra le hizo aplicarse , y llegó á tener gran facilidad en
el inventar : y también hizo paises, historiejas, y batallas muy
bien , y no menos historias de magnitud , de que hay muy
excelentes quadros suyos de la historia de Josué en el palacio
de Boadilla , dos leguas de esta Corte ; sin otras muchas en
sitios públicos , y casas particulares : y especialmente en el
Real Alonasterio de san Gerónimo de esta Corte hay mu-
cha pintura suya ; como lo es el quadro de san Matias , con
el Señor Emperador Carlos Quinto su devoto , adorándole,
que está en el crucero de la iglesia al lado del Evangelio,
lambien el quadro de la Puriticacion que está á el mismo
lado en el pilar junto á la reja , y debaxo el del san Ge-
rónimo , y santa Paula adorando á el Niño Jesús , cuyo pe-
sebre visitaron en Belén ; y asimismo todo el apostolado del
coro alto , y otro quadro del Aláxímo Doctor á la entrada,
sin otros muchos en el claustro alto , y baxo. Era de genio
muy altivo , y sucedió que habiendo comprado un caballero
unas batallas suyas , de las que sacaban á vender en Palacio;
preguntó donde vivia el artífice , porque quería otras : dixe-
ronselo, y fué á buscarle; y habiendo preguntado si vivia allí
uno que pintaba batallas, salió él, y dixo : señor mió, yo no
pinto solo batallas, que también pinto historias, santos, y re-
tratos, aunque sean del demonio ; y retrataré á vmd. si gus-
tare. Lo cierto es que tuvo habilidad para todo , aunque de
muy corta fortuna.
La pintura de la capilla , y nicho del Santísimo Christo
de la Paciencia en el convento de Capuchinos de este nom-
bre es suya también , como lo son los dos quadros de san
Fran-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES.
l^'i
Francisco Solano que están á los lados de la escalera grande
del convento de nuestro Padre san Francisco de esta Corte;
que cierto son cosa excelente , y de figuras del tamaño del na-
tural. También el quadro del san Diego que está en un piJar
de la iglesia de la Victoria , junto á la capilla del Santísimo
Christo del Amparo. Dos quadros que están en el pasillo de
la sacristía del convento de Trinitarios Descaaos de esta Cor-
re ; el uno san Joseph con el Niño Jesús dormido ; y el otro
de san Pedro en la prisión, quando le liberto.el artgel 5 sin
otros muchos en casas particulares, así de Concepciones, co-
mo de historias de la vida de Christo, y de su Madre Santísi-
ma , san Joscph' con el Niño Jesús , y otros santos ; de que he
visto muchos, y buenos quadros. Pintó muy bien a' el temple
nuestro Torres , como lo manifestó en diferentes ocasiones de
entradas de Reynas , funerales , monumentos , y altares de
perspectiva ; especialmente en el de la canonización de santa
Rosa de Lima , y en fiesta de los mercaderes en el convento de
nuestro Padre san Francisco , de que yo alcalicé algunos frag-
mentos, cosa excelente : como se reconoce en un altarico fin-
gido á el temple que está en la capilla que llaman del Obis-
po , contigua á la Parroquial de san Andrés , á el lado del
Evangelio , junto á la puerta del costado de dicha capilla , con
santa Águeda , y santa Barbara en los intercolunios , y en el
nicho santa Lucía.
Afectó nuestro don Matías con grande extremo la tem-
planza del claro, y obscuro, siguiendo el estilo de Herrera,
de suerte , que en tocando de luz en una parte de la historia,
aunque no fuese en la figura principal del asunto, lo domas
se lo dexaba á escuras demasiadamente rebaxado. Y así:el'
quadrito que di-^ce de san Diego , en la iglesia de los Míni-
mos , sucedió uriá cosa graciosa : está un pobre en primer tér-
mino , tocado de luz solamente en un brazo , y todo lo de-
mas tan rebaxado , que como la iglesia estaba en aquel tiem-
po algo obscura por aquella parte , á poca distancia no se veía
mas que aquel brazo , que está tocado de luz. Y hallándose
allí un dia don Francisco ¡de Solís^ pintor de crédito en esta
Cortjj, preguntóle un su amigo, que santo era el de aquel
quadro ; á que repondió Solís , qtit era san brazo. Respues-
ta que aunque tuviese algo de mordacidad , tiene mucho de
documento : porque á la verdad, la figura principal del asun-
to , ó el héroe de la historia , debe gozar de la luz , y domi-
minar á todo, de sutrte que luego se haga por ella manifies-
to el argumento de la obra; como diximos en el tomo i;
lib.
I. c
ap. 8. §
^- r.
fitJi sol n
'< Tuvo gran curiosidad nuestro Torres efi hacer de minia-
tura , espccialmenta para privilegios , títulos, executorias ,' y
Tom. III. ^ yyy ^ co-
JE'w san Francisco.
En la Fie toña.
En los Trinitarios
E)escalzos.
Afectó demasiado
Torres el claro, y ous-
curo.
Cosa graciosa con
uua pintura suya.
Dicho agudo ,y sen-
tencioso de Solís.
Documento^ara un
historiado.
Abatimiento de Tor-
res eipla senectud.
Desamparo sumo
de Matías de Torres
en la senectud.
Muerte de Matías
di Torrea cn_ suma
miseria ario de ijii.
724 VIDAS DE LOS PINTORES,
cosas semejantes. Para lo qual tuvo un hijo llamado don Ga-
briel , á quien impuso muy bien en ello , y lo executaba con
primor ; pero su padre le hacia siempre los dibuxos , en que
tenia singular gracia , y facilidad , y así dexó hechos in-
numerables.
Llego pues i tiempo nuestro don Matias , que habiendo
sido hombre de gran fausto , muy bien portado , respetoso , y
4e linda traza , se fué aplanando de modo , con los infortu-
nios de los hijos , y su mala estrella , ó mala conducta en la
edad mayor, que se vid en suma miseria. Enviudo, y tam-
bién se le murieron dos hijas que tenia casadas , las quales tu-
■ vieron la habilidad de pintar laminitas : y esto después de ha-
berse descarnado para dotarlas , de suerte que se quedó sin
mas que su habilidad , que ya con la decadencia de los años
había declinado mucho ; y así totalmente llego á no pintar.
El hijo así por su parte, como por la de su muger , se portó
muy mal con él ; y alguna vez no faltó quien le dixo, que
habia de experimentar el castigo del cielo. Y así fué , porque
murió con harta miseria , mucho antes que su padre ; con que
quedó el buen don Matias tan solo, y desamparado, que ape-
nas le mantenían las obras de la comiseracioii de sus amigos.
Y últimamente llegó á postrarse tanto , que habiéndole alver-
gado de caridad un su amigo abridor de buril , con el moti-
vo , ademas de la caridad , de los dibuxos que le habia hecho
para algunas cosas ; se trató de que le recibiesen en el hospi-
tal General de esta Corte , en la sala que llaman de los Car-
rascos, porque el pobre mozo que le tenia en su casa , así poc
sus cortos medios , como por ser solo , y forastero , no podia
Suplir un todo , y ni aun este linage de alivio llegó á lograr;
pues estándose tratando, murió 'consumido de la misma la-
ceria , necesidad , senectud , y pobreza, á l,ps ochenta años
de su eda,d , en el de mil setecientos y once j; y se enterró de
limosna en la Parroquial de san Luis de esta Corte. O fuer-
g^.de un destino fatal ! *
Fué ndttira] de
Venecia , donde apren-
dió el arte de la Pin-
tura.
Vino á España , y
faro en Madrid.
B^N FRANCISCO ZEONARDONI , Pmj;gR,
on Francisco Leonardoni natural de la ínclita c¡uda(í
de Venecia , aprendió en ella el arte de la Pintura ; y habien-
do .aprovechado mucho en aquella eminente escuela , espe-
cialmente en los retratos se le ofreció un disgusto tan pesado,
que le fué forzoso dexar su patria. A' así transmigrando por
diferentes provincias de Europa , vino á parar á España , y á
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 725
esta Corte por los años de 1680. con poca diferencia , donde
hizo pie , y donde comenzó á mostrar su habilidad en dife-
rentes retratos de personas de todas clases con tan superior
acierto, que no parece se pueden adelantar. Y aseguro , que Fué eminente en re-
yo he. visto algunos que califican bien esta verdad } y es- íratoí.
peciaimente una cabeza, retrato de su misma persona, y ma-
no , que no parecía en lo definido , y regalado , sino de ma-
no de Lucas de Olanda.
También los hacia en pequeíío con singularísimo primor, •
de los quales yo vi algunos superior cosa , especialmente de
sus Magestadesi : .í.jÍji. ■
Pero no fué tan limitada su habilidad á les retratos ,' qué Sus oirás de histo-
rio se estendiese también a las historias , si bien no en grada >'''^-
tan superior; pera siempre mostrando una gran manera , fran-
ca., y de mucho relievo por las buenas plazas de claro , y,
obscuro. De su mano son los dos quadros colaterales que es-,
tan en la capilla de san Joseph , en la iglesia del colegio de
Atocha en esta .Corte, de los desposorios , y tránsito de este
glorioso Patriarca. También es de ¿u mano un quadro dci la
Encarnación , que está en el' remate del retablo de nuestra
Señora de Guadalupe,. en la iglesia de san G^onimo el Real
de esta Corte ; y el quadro principal de la capilla mayor de
la iglesia de Leganés.
Murió iinalmente en esta Corte en el Buen-I^etiro por Su muerte año de
el año de i 711. y ajos cincuenta y siete de su edad. Y en 1711.
dicho palacio tuvo quarto lo mas del tiempo que vivid eij
España* Fué hombre de todas maneras grande, porque su es-,
tatura fué desmesurada de lo común , pero con gran propor-
ción ; y á el.mismoi respecto era gruesísimo, de. suerte que Calidades de su £er-
parecía de estatura. gigantea; y, era.de trato muy amistoso, sona.
apacible , galante ^ bizario , y muy caballeroso , porque ase-
guran que en su patria lo era? y á la verdad lo calificaban sus
honrados , y deainíeresados. pro/ccdaíes.
J
' '■( 'CCXX'MLí o^rn..
JUAN CONCHILLÚS , PINTOR.
uan Conchillos .Falcó fué natural de la ciudad de Valen- Pué natural de
cia , y de muy ilustre.iamilia , así por el apellido de ConchÍT Valencia.
líos en Castilla, comocpor el de Falco en Valencia. Tuvo los Fué discípulo de
principios del arte de la Pintura en la escuela de Estevan EstevanMarc.
JVIarc , pintor insigne , especialmente en las batalUs ; pero de
raro, y extravagante humor , como dixi;Tios eo;SU:lvida , por
cuya causa paso muchos trabajos Conchillos en su casa , que
solo su bondad los hubiera aguantado ; en que hubo algunos
lan-
72(
VIDAS DE LOS PINTORES,
Pasó 4 M-idriJ.
Pinturas que hizo
en Madrid. >•• •
Volvióse Conchillos
d Valencia.
1., OWJ» *\V.Vi..
Estableció ¡a aca-
demia de Pintura en
Valencia , y aun la
tuvo en su casa.
jHacia una figura
de avad'emia cada no:
che.
Obras que hizo
Cónchalos en Valen-
cia.
.^v. . ^:,^i;
\v\ .
.i\«4Jt(i.
lances preciosos de que hicimos mención , aunque se omitie-
ron otros muchos por indecorosos.
'• Salió pues nuestro Conchillos muy adelantado en el arte
de la Pintura , y especialmente en el dibuxo ; y después de
algunos aíios pasó á Aladrid i ver las eminentes obras , y tra-
tar los grandes hombres que entonces habia , en que se detu-
vo una buena temporada ; y con esta ocasión comunicó á don
Joseph Garcia, pintor , como paisano y condiscípulo que ha-
bia sido de Conchillos : y respecto de que este se hallaba de-
socupado , y Garcia entonces en el auge de su fortuna , le dio
que hacer á Conchillos algunos quadros de su cuenta ; y en-
tre ellos fueron dos bien grandes , é historiados de la vida de
san Eloy , que están en la sacristía de la Parroquial de san
Salvador de esta Corte : en los quales , no obstante que Gar-
cia por hacer del maestro los retocó, en que no les hizo mer-
ced alguna , todavía se conoce muy bien que son de Conchi-
llos , y descubren su grande ingenio , y capricho en la inven-
ción , y composición armoniosa de lo historiado con mucho
ftindamento de dibuxo.
Volvióse pues Conchillos á Valencia muy mejorado en
el colorido , y no menos en el dibuxo ; porque asistió con
gran freqiiencia á las academias que entonces hubo en esta
Corte con grande formalidad , y á copiar las mejores pinturas
que pudo, sin olvidar el estudio de las célebres estatuas de
palacio. Y así lo continuó toda su vida , de suerte que pro-
curó establecer la academia en Valencia , y aun la tuvo mu-
chos años en su casa con hallarse ya en edad muy adelanta-
da, sin faltar á ella noche alguna, haciendo una figura de car-
bón cada noche : de suerte que eran innumerables las que
tenia ; y así para qualquiera invención que se le ofreciese, sa-
caba un legajo de figuras de academia, y con facilidad encon-
traba lo que habia menester , y lo acomodaba íá su intento}
y componía su historia eon muy buenos desnudos , y galán-,
tes actitudes.
En este tiempo hizo Conchillos aquellos dos célebres
quadros de mas de veinte palmos de alto , el uno de la mila-
grosa venida del santísimo- Christo de Berito , coritfa la cor-
riente de aquel rio Turia ; y el otro de los martirios , y lan-
zada que unos bárbaros infieles de aquella región executaron
en dicha santa imagen : á cuyo golpe salió tanta sangre , que
recogida en diferentes vasijas , después de muchos prodigios,
se enriquecieron con ella la santas iglesias de Oriente, y aun
de toda la christiandad , como diximos en el tomo primero ',
que son de lo mejor , y mas bien historiado que hizo : los. qua-
•i-:' '.■■ . ■ . :. ks
I Tom. i. lib. s.Qiáipi'il. §.'^í»
"i3¡di
y
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 727
(guales están colocados á los lados del coro de la iglesia Parro-
quial de san Salvador de dicha ciudad. Hizo también otro de
la Concepción Purísima para el convento de Religiosas Fran-
ciscas de la Puridad , cosa excelente , aunque él quedó disgus-
tado con este quadro^ porque habiendo gastado mucho tiem-
po , y estudio en gran tropa de angeles al rededor de la Virgen,
todos gentilmente dibuxados, y en diferentes coros de música
y gloria ; puesto el quadro en su distancia , se confundian de
suerte que se perdían. Esto fué á tiempo que yo estaba recien
ido á Valencia , por el año de 1 697. para la visura de la obra
de san Juan del Mercado , y con este motivo se habia traido
el quadro á su casa ; y habiéndole yo ido á ver , y consultado-
ine la confusión en que se hallaba , y de que deseaba saber en
que consistia : viendo yo su ingenuidad , y las veras con que
me lo signihcaba , le dixe con la misma , que consistia en la
falta de contraposición ; la qual , especialmente en las distan-
cias, es indispensable para despegar unas cosas de otras. Cierto
que me dio exemplo su gran modestia , pues no solo lo estimó
mucho , sino que aun queria que yo lo retocase : á lo qual
me escusé diciendo , que los demás pintores lo conocerían , y
que no le estaria bien a su crédito ; y así lo exccutó él con mu-
cho acierto. Tanta era su humildad, ingenuidad, y modestia.
Hizo también dos muy grandes lienzos de la historia , y
vida del glorioso Patriarca san Benito para el Real monas-
terio de \aldigna, de la sagrada Religión del Cister, los qua-
les vi yo transitando por aquel célebre valle, camino de Gan-
día ; y cierto que son cosa excelente , y están colocados en el
presbiterio de aquel magnífico templo , que es de los mejores
que he visto en aquel reyno. Hizo también otro gran quadro
de la vida de san Luis Bcltran para el lado derecho de la
escalera del convento de Santo Domingo de la ciudad de
Murcia. Y también hizo el lienzo principal de san Antonio
para el altar mayor del convento de Capuchinos de dicha
ciudad , d expensas del conde del Valle de San Juan. Y otros
para el claustro de san Sebastian en la ciudad de Valencia,
convento de los Mínimos.
Tuvo gran facilidad en hacer dibuxos de aguada de quan-
to se le ofrecía, ú de algún sitio caprichoso que hubiese vis-
to. Y así sucedió quando yo fui á Valencia el dicho año de
1697 , que habiendo salido Dionis Vidal , discípulo mío, á
recibirme hasta la venta de Chiva , cinco leguas de Valencia,
quiso también Conchillos hacerme la honra de ir en su com-
pañía ; y habiéndose executado á la vista de dicha venta toda
la función, pasamos á Valencia aquella tarde, y á el otro día
me enseñó Conchillos un dibuxo de aguada de todo el reci-
bimiento , con las calesas , la venta , y el pozo , y pilar que
hay
Modestia grande
de Cónchalos.
"Dos grandes lien'
zos par/i ¿I célebre
monasterio de Valdig»
na.
Facilidad que tu-
to en hacer dibuxos,
y historiejas de va-
rios sitios.
rsS
VIDAS DE LOS PINTORES,
Cékbre dihuxo que
hizo de unjracaso.
Le dio Un accidente
di> perlesía ,y su muer-
te ano df 171 1.
Prendas qtie tuvo
Conchilks.
hay enfrente , con todas las demás circunstancias del país , y
i mi dibcípulo abrazándome, y todos los demás, y él mismo
con tal propiedad , que en las acciones , y el traxe se cono-
cía quien era cada uno.
Lo mismo executó en otra caminata que hicimos ha'cia
Villa-Real, á visitar el.cuerpo de san Pasqual Baylon , y
otros santuarios por aquel parage , cosa que por allá se hace
con gran freqüencia , en cuya ocasión hizo Conchillos dife-
rentes dibuxos , ya del célebre castillo de Murviedro , y las
ruinas de su anfiteatro , donde fué la antigua , y memorable
Sagunto , ya de otros sitios , y ermitas que visitamos ; y so-
bre todo de un fracaso en que se volcó la galera donde iba
Conchillos con otros amigos , y entre ellos un religioso , y un
clérigo ; y era de ver el dibuxo con la gracia tan extremada
que estaba hecho , que convertia en placer el susto de la cai-
da; pues un galerero sofrenaba las muías; otro estaba sacando
la gente de la galera j otros salian á gatas ; el religioso hacien-
do espantos ; el sacerdote echando absoluciones i y yo tam-
bién andaba en la tiesta ayudando á sacar la gente , y el cria-
do teniendo el caballo de mi silla volante ; de suerte que es-
taba todo con tal propiedad en sitio , adherentes , y circuns-
cias , que cada vez que se veía el dibuxo , parecía que estaba
sucediendo el caso.
Últimamente le dio á los iiltimos años un accidente de
perlesía que le dexó baldado, é inútil , tanto que vino á ce-
gar , y verse en grandes trabajos , y mas con los contrastes de
aquel reyno desde el año de cinco en adelante. Y Imalmcnte
murió en el de i 71 1. en el dia 14. de Mayo , á los setenta
de su edad. Fué verdaderamente hombre amabilísimo , hu-
milde , modesto , y cxemplarmente virtuoso y honrado , y
de una masa de ángel. Dexó innumerables dibuxos que here-
dó su hijo Juan Antonio , con todo lo restante de su estudio,
y i:acienda , siguiendo la misma profesión que su padre.
j^ví:
ce XX IV.
-v.r '»V.
Filé natural de V.Or
lencia , aunque oriun-
do de Castilla.
l'iiio allí alpinos
principios de la Pin-
tura.
P.só a Roma , don-
de coníinu'j con Car-
los lUarati.
DON VICENTE VICTORIA , PRESBÍTERO,
Canónigo , y Pintor. '
D<
'on Vicente Victoria fué natural de la ciudad de Valen-
cia , donde cursó las letras, y algunos ligeros principios de la
Pintura, á que fué notablemente aticionado. Pasó á Roma á
pretender alguna congrua eclesiástica para poderse ordenar ; y
en este tiempo se aplicó mucho á la Pintura en la escuela del
insigne Cdrio-í Marati ,idonde aprovechó mucho, y en espe-
cial en Iqs iQtraLüs , y er> la buena inteligencia de la 'shnctríai
X... y
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 729
y anatomía , en que era muy observante. Obtuvo allí un ca-
nonicato de la Santa Iglesia de Xátiva , hoy san Felipe, me-
diante lo qual se ordenó de sacerdote ; y con eso se volvió á
Valencia donde de ordinario residia , después de haber toma-
do posesión de la prebenda , y siempre extramuros de ella,
por lograr su apetecida quietud estudiosa , y algún desahogo
de jardia, y cercanía del campo , á que era muy aficionada.
Hizo en Valencia diferentes retratos , de los quales vi yo
algunos , que así en lo parecido , como en lo bien pintado^
no se podían adelantar : porque en esto , con especialidad , y
en todo lo que era contrahacer el natural, fué verdaderamen-
te insigne. Y así vi en su estudio algunas travesuras de esta
calidad que me pusieron admiración ; pues totalmente me en-
gañaron teniéndolas por naturales , hasta que él mismo me
dio motivo al reparo , como son una tabla fingida en un lien-
zo , sobre la qual pendían algunos papeles , dibuxos , y otras
baratijas , que yo conheso con ingenuidad que me engañé.
Como también un trozo de librería fingido para llenar un va-
cío de la que tenia muy selecta , que yo no hallando dife-
rencia entre la fingida , y la verdadera , pues una y otra esta-
ban tocadas de una misma luz, y con un mismo relievo, la
juzgué toda una : y á este tenor tenia otras muchas cosas de
su mano executadas por el natural , con grande observación,
y puntualidad.
Era muy curioso , y aficionado á los libros , y así tuvo
muchos y buenos ; y especialmente de la Pintura nunca he
visto tantos juntos. Pintó también algunas historias , aunque
no con tanta excelencia , y buen gusto como lo referido , se-
gún se ve en la sacristía de san Francisco de aquella ciudad;
y también pintó al fresco la cúpula de la capilla de san Pedro
de la Seu , que la demás pintura es de mi corta inteligencia,
también la cúpula de la capilla de la Purísima en la Casa Pro-
fesa. Fué muy espléndido y liberal , y amigo de sus amigos,
portándose con gran garbo en las ocasiones. Escribió un libro
que sacó á luz en toscano , intitulado : Observazioni sopra
íl libro della Felsina pitrice , donde muestra bien su erudi-
ción, inteligencia en el Arte, y en todas buenas letras , y la
nobleza de su genio en la defensa de Rafael , Aníbal y sus
escuelas , y en que calificó bien su grande habilidad en gra-
bar de agua fuerte, como lo muestra la empresa ingeniosa de
las manos cortando la pluma : Ut scribat , non iit feriat. Y
en otras muchas cosas que grabó , y en especial una estampa
de Rafael con la Virgen arriba , y abaxo san Juan Bautista,
sin otras muchas cosas. Y otro libro escribió en el mismo idio-
ma , que le intituló : Hhtoria Pittoresca , que no he podi-
do saber si lo sacó á luz en Roma , á donde se volvió por el
Tom. 111. Zzzz año
Obtuvo una pre-
tenda , y se "vohiú íi
Valencia.
Obras que hizo en
Valencia.
Gran librería qut
tuvo.
Pinturas qu« hizo
aI olio , y al fresco.
Libro que escribió.
Fué grande anti'
qüario.
730 VIDAS DE LOS PINTORES,
año de setecientos con ese ánimo , y de gozar de las delicias
de su afición , asi en la Pintura , como en otras academias , y
arcadias pastoriles que allí se fomentaban , donde concurria
nuestro Victoria con otros célebres ingenios , y donde se ha-
cian grandes poemas y discursos de alta erudición , según los
asuntos que se les repartían , y á que era sumamente aficiona-
do nuestro don Vicente , y á todo género de buenas letras,
especialmente de humanidad , y de historia ; y sobre todo
grande antiqüario y observador de las lápidas, medallas, mo-
nedas, y otros monumentos antiguos : prendas todas que cons-
tituían un sugeto verdaderamente recomendable , y digno de
la fama postuma. Y así fué nombrado por antiqüario del Pa-
pa , con salario señalado. Supo con gran perfección la lengua
italiana , en cuyo idioma , y el castellano hizo muy buenos
versos , y otros discursos de mucha erudición. Y así mereció
un elogio que se imprimió en Roma en el libro de las Pin-
turas del sepulcro de Ovidio , que está en medio de la planta
de dicho edilicio que dice así ; Li disegni di quest opera cava-
tj da gli antichi originali , si ritrovano nella Ubraria dell
Illnstrísimo Signare canónico don Vicenzo Vittoria Spagno-
lo Nobile di Valenza , le cni generase qiialitd si stendono
ancora nell eniditione delle antiche memorie , con le qnali si
rende celebre il siio nobilissimo genio : // ctii elevato ingegno
rispknde non meno nella chiarezza de natali, che nella cul-
tura de suoi criiditi studii , // nel pennello , come ne la pen-
Murióañode 1712. na. Murió finalmente en Roma por el año de 1 7 1 2 , y á los
cincuenta y quatro de su edad. Tuvo título , que vi yo , de
Pintor del Serenísimo Señor Gran Duque de loscana, en cu-
yo museo hizo este Príncipe colocar su retrato por hombre
eminente ; y como tal mereció de aquella ilustre Academia
muy repetidos elogios , y especialmente un anagrama de su-
ma agudeza , é ingeniosidad con que cerraremos este discurso,
y con un soneto que hizo nuestro Victoria en elogio de la
Pintura , en que se califica la eminencia de su ingenio en todo.
TROGRAMMA,
Don Vicentius Victoria Canonicus
Setabensis
Excellentissimus Pictor.
íJize muy buenos
versos.
Mereció un elogio
en el litro del sepul-
cro de üvtUio.
Elogio que le hizo
la noble academia dt
Toscana.
ANAGRAMMA.
Is in Orbe Unicus.
Credo conitincti sitnt in isto
Apelles , Zeuxis , ac Timantes.
CRT-
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 73r
. . CRISIS.
A,B,C,D,E,I,L,M,N,0,P,R,S,T,V,X.
3> ^> 5> i> 6> 9' ^' '» 7. 4, I, 2, 8, 5, 5, i.
Omn¿s 6 1.
DISTICHON.
Dogmata Pythagora ni fallant Zettxis , Apelles ,
ó"«/;/ , ac Timantes , cor por e qiiippe tuo.
l^etius loannes Bogart.
SONETO
DEL MISMO CANÓNIGO D. VICENTE VICTORIA Soneto que hizoVic-
£N ELOGIO DE LA PINTURA. ^"^^^ ^" tlogio d( la
Emula del Criador , arte excelente ,
jMisteriosa deidad , muda canora y
Sin voz sirena , y sabia encantadora ,
Verdadjingida , engaño permanente ;
Del alma suspensión , sombra viviente ,
Erudita , y fio gárrula oradora ,
Libro abierto que mas ense/ta ,y ora ,
Que el volumen mas docto ,y eloqiiente ;
Quanto el juicio comprehende , ama el anhelo ,
Se advierte en ti :y en tu matiz fecundo
Otra naturaleza halla el desvelo.
Admiro en ti casi un Criador segundo ,
Pues Dios de nada crió tierra ,y cielo:
De casi nada tu haees cielo , j mundo.
ccxxv.
GASPAR DE LA HUERTA, PINTOR
Valenciano.
pintura.
a
aspar de la Huerta fué natural del Campillo de Alto- Fué natural dd
Buey , de donde vino á Valencia , no sé porque accidente. Campillo de Alto-
quando apenas tenia seis años , y acomodóse en casa de Jesual- -""</;
da Sanchiz, pintora, y viuda de Pedro Infant, también pin- ^^no a Valencia , y
,1 \- ' r- 11 • y- aprendió con Jesual-
tor : y con ella aprendió Gaspar aquellos prnneros rudimen- ¿^ Sanchiz el arte de
tos del Arte , que le pudo subministrar la corta pericia de su la Pintura.
maestra. \ después él con su buen natural, y gran genio, que
á la verdad le tuvo, juntamente con mucha honra y punto,
por no ser menos que otro , se aplicó de suerte a el estudio de
la Pintura, que llegó á lograr la primera estimación del Arte
Tom. 111. Z¿zz a en
?3'
VIDAS DE LOS PINTORES,
■ Salió coii su estudio
mií) excelente pintor.
Sus obras en Va-
lencia.
Curiosidad que tu-
rpo Huerta.
Lo bien que emj)lea-
ba su caudal.
• Fué casado con hi-
ja de su maestra.
Su muerte ano de
17x4.
en aquella ciudad : porque su manera de pintar , demás de
tener suficiente dibuxo , era de muy grato colorido. Y así se
llevó en su tiempo todo ,el aplauso popular j de suerte que
apenas hay templo en aquella ciudad y reyno de Valencia,
donde no haya pintura suya. Pero las mas señaladas son- en
el convento de nuestro Padre san Francisco el lienzo del re-
tablo principal , y en el presbiterio un lienzo de san Carlos
en el primer cuerpo de un colateral ; y otro de los santos
Cosme y Damián en el segundo. También en la capilla de la
Concepción de dicha iglesia el lienzo principal , y otros qua-
tro á los lados son de su mano : como también en la de san
Antonio el quadro principal , y el del sagrario.
En la parroquial de Santo Tomás Apóstol dos lienzos
grandes que hay en el coro, asuntos del santo, y el de la ca-
pilla mayor , que es quaudo tocó las llagas de Christo Señor
nuestro, y el Salvador del sagrario son su\ os. Y en la parro-
quial de san Martin el Salvador del sagrario , y dos angeles de
cuerpo entero en las dos puertas del camarín son también de
su mano , y las pinturas de las puertas del órgano. También
lo es el quadro que cubre el nicho de la portentosa imagen de
nuestra Señora de los Desamparados ; y otros que hay en la
sacristía de aquel célebre santuario. Fué hombre verdadera-
mente digno de inmortal memoria , pues lo debió todo á su
estudio y virtuosa aplicación , dirigida de un gran genio» Por-
que llegar á ser eminente un hombre que ha tenido por maes-
tro otro tal , gran cosa es , pero no lo tengo por gran mara-
villa ; pero que aquel á quien la fortuna le negó el sufragio
de un eminente maestro , llegue i colocarse en la eminencia
del Arte esto s¡ que es maravilla : y á este sí que con mas
justo título se le debe el inmarcesible laurel de la fama.
Fué tan curioso nuestro Huerta , que tenia anotado
quanto ganó á pintar en el discurso de su vida , y pasaba de
35© pesos , que para ser en Valencia , y sin mas obras que
las del caballete , porque él jamas pintó al temple ni al fresco,
fué buen ganar ; pero lo empleaba mejor , porque mas de la
mitad daba de limosna ; y especialmente á los religiosos de
mi Padre san Francisco hacia mucho bien 5 y á el que le fal-
taba breviario se lo compraba. Anduvo siempre con el santo
hábito exterior de la Tercera Orden de penitencia , donde
gastó mucho , y adelantó aquel santo instituto en aquella ciu-
dad. Fué casado con hija de la dicha Jesualda Sanchiz su
maestra. Murió en dicha ciudad á 1 8. de Diciembre de 1 7 14.
y á los setenta y tres años de su edad , y se enterró en el con-
vento de nuestro Padre san Francisco de dicha ciudad.
DON
\
Y ESCULTORES ESPAÑOLES. 73^
CCXXVL
DON JOSEPH DE MORA, ESCULTOR
dd Rey.
D
'on Joseph de Mora natural de la ciudad de Granada
y de muy ilustre familia, aprendió el arte de la Escultura en
dicha ciudad en la escuela del racionero Alonso Cano ; y
hallándose ya muy adelantado en ella pasó á esta Corte, don-
de continuo Ipi la escuela de don Sebastian de Herrera, in-
signe escultor , pintor , y arquitecto , y aprovechó tanto en
ella , que sus obras se equivocaban con las de don Sebastian.
Bien lo acredita una imagen de la Concepción Purísima, que
en este tiempo está en poder de los herederos 6 testamenta-
rios del señor Marques de Mancera don Antonio Sebastian
de Toledo ; pues no solo la imagen , pero los niños total-
mente parecen de mano de Herrera.
Comenzó su crédito viviendo en esta Corte en la calle de
Embaxadores , á los principios del reynado del Señor Carlos
Segundo , quien atendiendo á la mucha habilidad y buenas
partes de Mora le hizo su escultor con el goce de gages y
emolumentos correspondientes á el empleo; y en este tiempo
sirvió á su Magest;ad en diferentes efigies de su devoción con
singular acierto y primor ; y para el publico hizo muchos , y
en especial la efigie de la Concepción Purísima que es-
tá colocada en la capilla de doña Label de Tebar , inmediata
á el crucero , á el lado del Evangelio , en la iglesia del Co-
legio Imperial de esta Corte. \ los dos angeles y niños de
pasión , que están en la capilla de nuestra Señora de los Siete
Dolores , en el Real colegio de Atocha , cosa superior.
Volvióse á Granada después de algunos años , abandonan-
do el goce de su plaza por el interés de su salud , donde vivió
mas de treinta años , portándose en su persona y casa como un
príncipe. Hizo muchas y excelentes obras de escultura para
dentro y fuera de Granada ; y especialmente para el sagrado
monasterio de la Cartuxa de aquella ciudad, así de la Purísima
Concepción , como de san Juan Bautista ; otra del glorioso
Patriarca san Joseph con el Niño Jesús en las manos; dos del
gran Patriarca san Bruno , una del tamaño del natural que está
en la capilla del sagrario de dicha casa , y la otra de vara y me-
dia de alto en la Sala de Capítulo, todas cosa superior. Y tam-
bién hizo una célebre estatua de san Pantaleon mártir, para la
congreg.icion de los médicos y cirujanos de aquella ciudad. Es
también de su mano una eligie de Christo crucificado, que se
venera en la iglesia de los Padres Clérigos Menores , con el
tí-
Fué natural de
Granada , y discipu-
lo di Cano en la Es-
cultura.
Vino d Madrid.
Obras suyas en Ma-
drid.
Título de escultor
del Rey con gages..
Vohióse d Gra-
nada.
Sus obras en di-
cha ciudad.
Sus ohras en Cór-
doba.
Buenas pendas de
Mora.
Nunca se dexó ver
trabajar.
Motivos que tenia
fara ello.
Su muerte año de
1724.
734 VIDAS DE LOS PINTORES,
titulo de la Salvación ; y otra de nuestra Señora que tienen
dentro de la clausura las madres Capuchinas, que le llaman
la JVLiéstra.
Son también de su mano otras dos efigies de medio cuer-
po , que son Ecce Homo , y J^Iater Dolaros a , que se vene-
ran en los colaterales de la iglesia de la Santísima Trinidad,
de Calzados de aquella ciudad. También hizo para la sacris-
tía , ó capilla del Eminentísimo Señor Cardenal Salazar en
la santa iglesia de Córdoba ocho estatuas de diferentes san-
tos de la devoción de su Eminencia , del tamaño del natural,
que están en el recinto de aquella gran fibrica^el eminente
ingenio de don Francisco Hurtado insigne arquitecto. Y so-
bre todo otra del mismo tamaño de Santo Tomás de Aquino
para la misma iglesia en la capilla del doctor don Alonso de
Nava , cosa superior.
Yo le conocí y traté mucho á este artífice quando estuve
en Granada el año de doce , á pintar la célebre capilla del
Sagrario de aquella santa Cartuxa , esmero primoroso del di-
cho don Francisco j y verdaderamente era hombre amable
y muy caballeroso , y honrador de los artífices ; pacífico , ho-
nesto , casto , y en todo linage de virtud muy aprovechado:
y me aseguraron que quando mozo habia sido lo mismo.
Nunca se dexd ver trabajar , ni aun sus amigos sabian i
donde estaba el taller , teniéndole en su propia casa : y cul-
pándole yo un dia esta esquivez , quando yo no me recataba
de que me viese pintar, me dixo : Si yo pudiera exer citar mi
profesión con ttna paleta , y unos pinceles sin hacer mas
ruido del que vnid. hace quando pinta , ni usar de otros ins-
trumentos , con gran gusto me dexaria ver obrar. Y no ha-
bia forma de sacarle de este dictamen ; y por esto dicen trabaja-
ba de noche , y de dia se paseaba. Y sin embargo era tanta la
estimación que hacia del Arte , que para mostrar á los dueños
qualquiera obra , aunque estuviese solo desbastada , la ponia
sobre un bufete grande que para este fin tenia cubierto de ter-
ciopelo carmesí ; con lo qual sus obras fueron muy bien pa-
gadas , y estimadas : porque ademas de su perfección , su
gran porte y modo las sublimaba mucho. Y aunque vive en
dicha ciudad este año de 1 724. y en los 86. de su edad , con
poca diferencia , me ha parecido escribir su vida por haber
muerto para el mundo , á causa de estar totalmente privado
de la razón.
F I N.
IN-
T'i'y
índice
DE LAS COSAS MAS NOTABLES
CONTENIDAS EN ESTE SEGUNDO TOMO.
El número significa la página. La p. al principio : la m. al medio.
Layí á el iin de ella : y la t. toda.
/JBSURDO notable que se suele
«zTH- cometer en la perspectiva , y el
modo de obviarle. Pag. 175. m.
Academia , y el modo como ha de es-
tudiar , y proceder en ella el princi-
piante. 93. m. f.
Actyte de hnaza , de nueces, y de pi-
ñones, y como se sacan. 55. p. m.
Advertencias importantes acerca de los
Iiuesos y flexiones en el cuerpo hu-
mano. 30. f.
. importantes en los pies , y ma-
nos. 25. p. .
Águila , constelación xvi. 227. m,
Albjyalde , cómo, y de que se hace.
341. m.
Alexandro , como se hizo du^fip del
mundo en pocos aííos. 3. f.
Algunas ideas del autor, para elm.éfo-
do en semejantes obras, 221, f. < • ;
Algunos son hipócritas de la ignoran-
cia. 12. p. ;.i.v)'\\vv\-.',>')
• quieren ser maestros aun no
siendo discípulos. 10. f.
quieren saberlo todo,en un dia.
8. m. .¿ücLj tu'aElnti.;.
Ancho del cuerpo del niño. 23. m.
Aíiibat y otros discípulos suyos. 2 i 7. f.
Antiguamente los Reyes se íi^np,mina-
ban con el nombre de Júpiter. 243. p.
Aiíil, y modos de purihcarle, y sus se-
cantes. 67. f.
se lo come el sol. 57. m.
Aparejo de la gacha. 46. m,
■ de la pared para pintar al olio.
50. f.
———de las la'minas para pintar. 49.
^•50-p. ..,.,-..,
de tafetanes y rasos para pintar
al olio. 50. m.
-de cola de retazo. 47. f.
——de las tablas para pintar al olio.
49- "^- .. -
Aparejos bien hechos quaoto importan
para la duración. 5 i . m.
Argumento histyrjco é ideal , o metafó-;
, rico. 2 1 8. m.
Arquitectura yr^iis partes , y sus cinco
ordenes. iou,p.,m. f. 102. t. 103.
-, t. 104. t. h í'L;
Asuntos para, •galerías de señores , mo-
nasterios, templos, y casas de cam-
po. 220. m. f,,:
' sagrados , que no se pueden pin-
tar sin desniídos. ::i39, f.
Autores , c^n^ ex profeso tratan de la ar-
quitectura." 1 00.-- f. . ,.^ , ,.j
Azarcón hecho, del albayalde. 342. p.
BAM-
73^
Índice de las cosas mas notables,
B
T^AMB AZ INAS , qné son.'có-
JLJ mo se disponen y se trazan.
192. f.
Barniz de menjui. 3529. p.
para abrir de agua fuerte. 223 i.p.
sus operaciones. 33 1 . m.
de charol , y sus observaciones.
330. p. m.
• dü grasilla , y sus contingencias.
328. f.
-de clara de huevo. 329. p.
•de corladura. 329. f. m.
Barnices diferentes de aguarrás. 327. f.
328. p. m.
Don Bartolomé Murillo. 90. m.
Blanco, y amarillo claro son colores
agudos ; todos los demás respecto de
estos son remisos. 76. p.
Xós brazos puestos en cruz tienen de
largo lo mismo que el cuerpo. 22. m.
Buena manera , la que es hija del estu-
dio del natural. 99. m.
CAÑONES para los pinceles , ccJmo
se han de prevenir. 41. f.
Carbones ^zxn dibuxar , cómo , y de qué
se han de hacer. 17. f.
Cardenillo ó verdete, cómo, y de qué
se hace. 342. m.
Carmín Jino, y superfino, cómo se ha-
■ cen.339. t. 340. m.
Caso gracioso acaecido á don Fran-
cisco Rici. 160. m. Su documento.-
160. f.
Cautela que ha de tener el pintor de las
pinturas obscenas. 137. f.
La chachara italiana de los ignoran-
- tes. 91. ni. J
Censuras contra los que hicieren pintu-
- ras , ó efigies deshonestas. 138.- m. - -
J?/i cielo a manera de libro cerrado.
261. f. ^ —
La ciencia , y el estudio son patrimo-
nio de pobres. 4. m.
Clarion para tocar de luz el dibuxo de
la academia. 94. f.
Clavos de la crucifixión de Christo quan-
tos fueron. 226. m.
Colores para el olio , sus diferencias , y
calidades , su preparación , y con-
servación. 52. t. 53. t. 54. t. Or-
den con que se ponen en la paleta.
57. m.
•——que se gastan en la pintura al
fresco. 148. f 149. t. 150. t.
-que no necesitan de secante á el
olio. 57- p-
Cómo se ha de dar la primera mano de
aparejo á el lienzo. 46. f.
Cómo se ha de haber el principiante pa-
ra distribuir en una figura sus módu-
los. 23. f. ■
Cómo se puede de una quarta parte tra-
zar un salón. i8o. m.
Cómo se ha de usar del lienzo apren-
sado para pintar á el olio en él.
45. f.
Cómo se han de coser los lienzos que
llevan pieza. 45. m.
Cómo ha de habituar la mano el princi-
piante á plumear. 1 7. p.
Cómo se han de juzgar Jas pinturas age-
nas. 1 24. p.
Condiciones necesarias simpliciter , y
otras secundum quid. 44. f.
Con facilidad se percibe lo que el inge-
nio apetece. 6. m.
Contraposición esfuerza el relieve 200. f.
Corrección que no le puede faltar á el
pintor. 1 6 1 . m.
Costillas , quantas son las enteras , y
quantas las falsas. 3 1 . m.
El cuerpo del hombre es epílogo de
todas las naturalezas corpóreas , y por
qué? 32. p.
DE
CONTENIDAS EN ESTE SEGUNDO TOMO.
737
D
'r^F.FIN/CION'de los huesos del
JL^ cuerpo animal. 29, m,
La demasiada atención á los precep-
tos entorpece á veces la mano. 5. m.
^l demasiado temor y desconlíanza des-
luce muchos ingenios. 5. m.
De que medios se ha de valer el pintor,
para arreglar el escorzo. 33. f.
Z)c que medios se ha de valer el pin-
tor para buscar el escorzo que pre-
tende. 34. f.
Demostración fundamental de la pers-
pectiva de ángulos 186. m.
La desconjianza demasiada suele ser
dañosa en los empeños de la opi-
nión. 8. p.
Desmido , tanto se dehía cautelar el
del hombre como el de la muger.
139. m.
Dlhuxará primero el principiante las
partes separadas , y después unidas,
1 9. p.
D'ilnixo , propiedad y decoro en la pin-
tura. 134. m.
Dicho ■ sentencioso de Claudio Coello.
I 22. f.
Diferencja. entre lo desnudo , y lo des-
honesto. 155. m.'
■ -entre la perspectiva de techos,
y la común. 176. f.
J de las historias de techos á las
. comunes. 155. m.
Dificultad de los vestuarios , y sus ob-
• sei'vaciones. 135. p.
*■ '■ -de componer una historia de di-
ferentes retazos. 98. ni.
-de pintar bien por estampa el
■ principiante, 87. p.
if" ' de pintar por un dibuxo el prin-
cipiante. 89. m.
►——de tirar lineas rectas en sitios
cóncavos. 1 84. p.
Tom. I 11.
Dionis Vidal , pintor 247. p.
Discreción de Apeles en el retrato de
Antígono. 95. m.
Distancia competente para copiar el na-
tural. 2 1 1 . ra.
Distribución de los huesos del cuerpo
humano , y quantos son. 29. f.
———de los módulos del cuerpo hu-
mano 2 1 . f.
Medidas del brazo. 42. m.
Dos observaciones acerca de los múscu-
los. 27. m.
Dotes de naturaleza que ha de tener el
principiante. 9. f.
jCo dulce , y lo útil es el punto críti-
co del acierto. 2 1 4. p.
E
E
TZ aparejo de la cola ha de ser es-
tando elada. 47. f.
Bl buen pintor ha de ser como, el
gran cirujano. 160. m.
El demasiado escorzo se ha de huir,
porque es dañoso. 35. f.
El dibuxar no es el plumear , ó gastar
bien el lápiz , sino la firmeza de con-
tornos , y claro , y obscuro. 18. m.
Elígese la cabeza para medida del cuer-
po , con el nombre de módulo. 2 1 . m.
El que entendiere bien la teórica se ha-
rá dueño de la práctica. 167. f.
El semblante y la constitución del cuer-
po en el hombre, son índices de sus
pasiones. 1 6 1 . f.
En comenzando á pintar á el temple,
y fresco , está hecha la mitad de la
obra. 116. p.
En la música los unisonns no com-
ponen armonía. 75. f.
En la pintura no es estilo llamar maes-
tros á sus profesores , y por qué. i o. m.
En lo pequeño los defectos son peque-
ños , y en lo grande son grandes.
212. p.
Aaaaa En
73»
Índice de las cosas mas notables.
E71 qué consista la belleza , y buen gus-
to de la pintura. 1 97. p.
En qué consiitc que una cabeza mire á
todas partes. 96. f.
En teniendo caudal el pintor , debe cor-
rer libre el genio. 207. m.
Eptqfio i la muerte de don Diego
• Velazquez. 5 24. m.
Escándalo activo , y pasivo , qué cosa
sea? 139. m.
Escorzo de la cabeza mirando abaxo.
34. m.
-del brazo. 32. f.
■de la pierna. 32. f.
-de una cabeza mirando arriba.
glas
34. m.
Escritores acerca de los errores en las
sagradas imágenes. 221. m.
Eos escrúpulos déla imprudencia impa-
cientan la tolerancia. 1 5 . p.
Escuelas de principios que- hay es-
tampadas , quales son para comen-
zar , y quales para perficionarse.
19. m.
Estímulos para el principiante. 5. f.
Estudiar en los errores ágenos , gran li-
nage de doctrina. 1 3. m.
Estudio eximio del gran Carlos Ma-
rati. 200. m.
. del natural ha producido hom-
bres eminentes. 90. p.
de las cosas naturales. 39. p.
Examen de la perspectiva por planta
geométrica. 1 74. t.
Exclamación de Crateto acerca de la
educación de los hijos. 7. m.
Exemplo de Carreño en el desprecio de
los colores. 161. m.
Explícase la visión del cap. 1 2. del Apo-
calypsi. 270. m.
Expresiones diferentes de las perturba-
. dones del ánimo. ió6.t.
F
'jr^ELTCTDAD de Lucas Jordán
-í. en hacer de práctica. 200. p.
Figura de mover , como se dispoiie , y
se usa de ella. 136. p.
■■ de desmesurada grandeza de ma-
no del Zúcaro. 201 . f. a v:\
■ " ■ ■ grave y seria , lo sea en sus accio-
nes , y movimientos. 209. m.
plantada , sus diferencias y re-
. 122. f.
sola , ha de gozar de toda hermo-
sura. 88. f.
Fisionomías diferentes del hombre , se-
gún sus pasiones. 163. 164. 165.
166. y 167.
Flores , sus calidades , especies , y di-
ferencias. 75. 76. "]•]. 78. 79. 80.
y 81.
Forma de la imprimadera. 46. f.
Foro qué es , y como se ha de trazar.
192. p.
Fray Vicente de Santo Domingo , pin-
tor. 370. m.
Frescores , ó partes donde se enrogece
el cuerpo humano. 61. m. . .
Frutas , sus especies , formas , y dife-
rencias. 8j. m. f. 82. p. m.
. G - ■'■ '
GENULI claro, hecho del alba-
yaldc. 342. p.
Gracia en la Pintura, qué es. 202. p.
Gracioso cuento de Carreño. 92. m.
... cuento de Lucas Jordán. 44. p.
• —dicho de Carreño. i2q. m.
Gránelo , y Fabricio hijos del Berga-
masco. 362. f.
XA
CONTENIDAS EN ESTE SEGUNDO TOMO.
H
XA habilidad sin cultura es lasrlma,
y la cultura sin habilidad es per^
dida. 9. m.
ííastas^3.í2i los pinceles, como , y de
que maderas se hacen. 4^:. p.
de las brochas', cómo ha de ser.
43. m.
Herida del costado de Christo , no cons-
ta en que lado fuese. 222. m. pué-
dese poner en el lado izquierdo , co-
mo mas probable. 224. p.
Héroe de la historia esté en lugar pre-
eminente. 1 28. m.
Hombres eminentes que han hecho paí-
ses sin ser paisistas de profesión.
73- P-
W DEA del artífice ha de suplir lo
JL que en el natural falta. 126. p.
La idea ha de ser adeqüada á el institu-
to, ó calidad del sitio. 219. f.
Importa que el pintor sea hombre de
algunas letras. 216. f.
Imprimación i el olio , de qué , y co'mo
se hace. 48. m.
Ingenios apopléticos en la Pintura. 8. f.
perezosos no aspiran á vencer las
dificultades. 206. m.
Ingenua satisfacción de Apeles. 202. m.
Ingenuidad digna de aplauso en hom-
bres doctos. 216. p.
X
A desproporción no está sujeta i
reahs de simetría. 23. m.
La longitud permanece en las figuras
aunque se altere la latitud. 210. m.
Lapicero y papel debe traer consigo
siempre el pintor. 212. m.
Tom. III.
739
Las travesuras de la puericia descubren
el genio. 2 13. p.
Libros que debe tener el inventor.
131. m.
T-de que necesita el pintor para los
asuntos. 2 1 8. m. f. 21 9. p.
Líneas imaginarias para ajusfar el dibu-
xo con el natural. 211. f.
Lo lícito se hace ilícito con el mal uso.
141. f.
. Lo primero que ha de considerar el
principiante. 2. p.
Lo segundo que ha de considerar el
principiante. 2. m.
Lo tercero que debe considerar el prin-
cipiante. 3. m.
Lo quarto que debe considerar el prin-
cipiante. 4. f.
Los antiguos , como alisaban la Pintu-
ra á el fresco. 155. m.
Los mas doctos aprecian mas á los que
saben , y por qué ? 208. m.
Los que menos saben juzgan temeraria-
mente las obras agenas. 214. (.
M
líyW'ALA manera , la que solo es hl-
J-fUL ja de la práctica. 99. m.
Manera muy fatigada de los antiguos
á el temple. 1 1 9. m.
M. Li'.dio Elota , celebrado por la Pin-
tura del templo de Juno. 267. f
Máxima importante de la perfección
de una obra. 203. m.
Media proporcional geométrica. 326. f.
Medidas particulares de la cabeza. 24.m.
Medios importantes para el examen de
una pintura. 1 0.0. p.
Medio único para que el principiante
pueda tener in promptu las medidas
de la simetría. 25. f.
Medios para conseguir el caudal de la
invención. 126. f. 127. t. 128. p.
Micael Ángel Carabagio. 90. m.
Aaaaa 2 Mch-
740
Índice de las cosas mas notables,
J^odo de íonocer quando la cola está
en punto. 47. f.
magisterioso de pintar las carnes á
el temple. 1 1 8. f. . •
de transportar los colores molidos
á el olio. 54. f.
de hallar el punto con que está
formada una perspectiva. 176. m.
. de hacer las tintas á el olio para
comenzar el principiante. 5 7. f. 58. f.
de hacer los andamios para las cú-
pulas y bóvedas , conservando la luz.
156. f.
J^odo nuevo y peregrino para la cuenta
de partir por entero. 105. m.
de tomar los perfiles á el original
de diferentes maneras. 84. m.
de atacar el pelo en los pinceles.
41. f.
de enlazar la atadura de las bro-
chas. 43. p.
de comenzar
á pintar el prin-
cipiante, y sus observaciones. 59. m.
, de sentar las costuras. 47. p.
de acabar lo bosquejado el prin-
cipiante. 60. f. 61. t.
de retocar la pintura al fresco,
154. f.
de trazar una cúpula en superficie
plana. 1 56. m.
de hacer el agua fuerte , ó vina-
grillo para abrir de agua fuerte. 332.p.
de quitar el barniz á una pintu-
ra- 333'
m.
de clavar los lienzos. 46. p.
y forma de estudiar de lo anti-
36. f 37. p.
-de hacer toda suerte de pinceles.
41. p.
Modos diferentes de dorar de mate,
334- m- 335- P-
Modo secreto de tocar de oro en el
temple , y fresco. 1 1 9. f.
' de hacer las brochas. 42. f.
Modos de medir las pechinas. 3 26. p. m.
guo- O^
Modo de estudiar por los modelos.3 7 .m .
■ fácil de acabar un retrato. 97. p.
de hacer la sisa á el olio para do-
rar de mate. 335. f.
de aparejar un lienzo erl casos de
prisa , y otras superficies. 45. p.
Muchos se arrojan á pintar sto. princi-
pios , ni documentos. 206. p.
Mutación de patio regio. 192. m.
de salón real. 193. p.
N
ÍA NATURALEZA tiene nú-
mero determinado en las ac-
ciones , y posituras de sus individuos.
1 22. m. ■
Ni todo se ha de reñir , ni todo se ha de
disimular. 14. f ^
No haya en un historiado figuras ocio-
sas. I 29. p.
No debe el copiante habituarse á tomar
los perfiles. 84. f.
No es hombre grande el que nada
le falta , sino el que le falta me-
nos. 92. f.
Nombres de los huesos , donde se ha-
llarán. 3 1 . m.
No sea el pintor semejante á la mosca^
sino á la abeja. 1 1 . f.
No todos los genios se han de regular
por una medida. 14. m.
Número determinado de hojas de algu-
gunas flores pequeñas. 81. m.
■ — -■ — y distribución de los músculos,
según los anatomistas. 26. f.
-y distribución de los músculos.
según los pintores. 27. m.
O
OBRAS y estatuas en que ha de es-
tudiar el principiante. 93. m.
Observación para la pintura de los tem-
plos. 268, m,
o¿.
CONTENIDAS EN ESTE SEGUNDO TOMO.
Observaciones para una solería en pers-
pectiva. 169. m. Sus tlifcrencias.
1 70. 171.
para la buena simetría del cuerpo
humano. 24. f.
que ha de tener presentes el pin-
4| tor para inventar. 132. t. 133. t.
■ 134- P-
para las copias mayores ó meno-
res que su original. 83. m.
Observaciones para pintar bien por es-
tampas. 87. f.
de los verdes en las flores. 76. p.
— importantes para los escudos de
armas. 336. m. f.
-para la disposición de una his-
741
roria. 168. f. 1Ó9. p.
para levantar un cdihcio sobre
su planta en perspectiva. 171. f.
172.P.
-varias para los retratos. 95. m.
Original no debe llamarse todo lo in-
■ ventado si no, es perfecto. 1 23. f.
Oropimente y sus calidades. €6. m.
Otras dos partes , ademas de las coyun-
turas , donde tiene juego , 6 flexión
el cuerpo humano. 31. p.
observaciones para pintar al fres-
; co, y algunos recados. 1 5 2. f. i^^i-^'
1 54. p. m.
Otros hacen misterio de lo que igno-
ran. 1 2. m.
Otro cuento gracioso de Carreño. 44. m.
Países i y sus diferencias y cali-
dades. 72. m. 73. t. 74. t.
JPaletas grandes , para que sirven. 40. p.
Paleta para pintar , que calidades ha de
- tener. 39. m.
■■ ■ como se ha de preparar antes que
sirva. 40. m,
■ que se ha de usar á el temple, y
- fresco. 1 18. m.
Taños amarillos y sus diferencias. 65. f.
66. p. m.
azules y sus diferencias. G-j. t.
blancos y sus diferencias, di^. m.
cambiantes , sus diferencias y ca-
lidades. 7 1 . m. f.
" de carmín y su secante. 69. p.
*-' — de colores baxos. 7 i . p.
encarnados y sus diferencias, (id. f.
morados y sus diferencias. 69.
m. f.
— verdes y sus diferencias. 70. t.
68. t.
Tara ir á estudiar á Italia ha de ir ya
adelantado. 91. p-
Tara las ideas de la pintura no bas-
ta ser hombres doctos , sino tienen
alguna inteligencia del arte. 215. m.
T artes que cubren los huesos , quales,
y quantas son. 29. m.
Teügro de arrojarse á inventar sin el
caudal necesario. 126. m.
Tinceles de meloncillo son peregrinos.
40. f.
que se han de prevenir para pin-
tar. 40. m.
muy pequeríos, de que se ha-
cen. 40. f.
Terspectiva de techos sin formar su
planta. 180. m. f.
■ mixta , y observaciones para la
de techos, i jj^ m. f. 1 78, t. 179. t.
-de los teatros, altares y monu-
mentos. 188. f. 189. t. y sig.
Tn la perspectiva mas se contempla á
la vista , que á la realidad, i 76. m.
El pintor adaptará las ideas á Ja natura-
leza del arte. 216. m.
Tintares antiguos , en que se aventaja-
ron. 266. f.
Tintar católico ha de precaver la ruina
espiritual del próximo. 139. p,
■ ■ docto ha de saber elegir de la na-
turaleza lo mejor. 72. f.
Tintores eminentes españoles que no
han
742
Índice de las cosa
han estudiado en Italia. 92. f.
Pintor , ha de ser buen representante
en su Arte. 137. m.
•, ha de ser liberal y generoso en
las colores. 161. m.
Pintores que han tenido título de cen-
sores de las pinturas por el santo
tribunal de la Inquisición. 138. f.
Pintura al temple , su práctica , y de-
mas recados. 1 10. t. 1 1 1. y sig. t.
•——al fresco , no es para copiantes.
143. f.
célebre de Polignoto en el pór-
tico de Atenas. ¡217. m.
Pinturas en los templos , mandadas
pintar por san Gregorio Magno,
264. f.
Pintura de Baco, de Protdgenes, cele-
brada por Apeles. 260. f.
Pinturas indignas de la Trinidad San-
tísima , y el modo mas expresivo de
este sacrosanto misterio. 2 24. m.
Pintura , música de la vista. 58. m.
i piedra de toque de los ingenios
pueriles. 7. p.
Za pintura será en el profesor confor-
me él la tratare. 10. m.
Plazas grandes de claro y obscuro es-
fuerzan el relievo. 200. p.
Poco se debe á sí el que se contenta
con lo que le han enseñado. 5. f.
Por las cosas fáciles , se ha de abrir el
camino i las difíciles. 15. f.
Por qué se llama hurtado lo que es to-
mado de papeles diferentes. 99. m.
Por qué es perjudicial el aparejo de la
gacha. 47. m.
Por qué se hace mayor ó menor el es-
corzo. 33. p.
Por qué se llama escorzo en los cuer-
, pos tuberosos. 32. p.
Por qué no aprovechan muchos que
van á estudiar á Roma. 91. m.
práctica sin teórica cuerpo sin alma;
, teórica sin práctica alma sin cuerpo.
S MAS NOTABLES,
168. m.
La práctica buena es la mayor felic'dad
del pintor. 158. p.
Practica y observaciones de la Pintura
al fresco. 143. f y sig.
Prácticas para techos de corta distan-
cia. 183. p. ^
Práctica para mayor inteligencia de la
perspectiva de techos. 181. p.
— para tirar una línea recta por un
ángulo. 185. m.
Prevención importante para los escor-
zos. 33. m.
Progeturas qué son , y cómo se exe-
cutan. 191. m.
Puntos transcendentes en la perspecti-
tiva de teatros. 1 93. m.
Puntos transcendentales , qué eos» sean
183. m.
Q
f^UADRICULA , su utilidad y
^5^ uso, 82. f.
Quadro del castillo de Emaus de ma-
no de Cerezo. 9 1 . f.
Quando puede ser pecado mortal hacer
un retrato. 142. m.
Quanto importa el aseo en los recados
del pintar. 42. m.
Quanto importa el estudio de los mo-
delos. 37. m.
Qiiatro partes esenciales del dibuxo.
16. p.
Quatro cosas de que necesita estar guar-
necido el principiante, i 5. m.
Qué cosa sea escorzo i* 32. m.
R
TT^ APAEL de Urbino en las pln-
Jl\^ turas del Vaticano. 217. m.
P.I recibir discípulos es una especie de
contrato reciproco. 14. p.
Recopilación de la simetría en una ce-
ta-
CONTENIDAS EN ESTE SEGUNDO TOMO.
743
tava. 2 5. p.
RecopUacion de los. músculos en una
octava. 29. p.
de los huesos del cuerpo huma-»
no en una ocíava. 3 1 . f.
Regla de mano , cómo se ha de mane-
jar al temple , y fresco. 118. p.
■ — nueva y curiosa de perspectiva
con la línea horizontal , y del plana
inversas, i j'^. p-. m. ob Of/¡(^->
•práctica para la grandeza de las
figuras en suma distancia. 201. m.
Reglas particulares de simetría , ade-
mas de las generales 124. p.
Relievo última perfección de k Pintu-
ra. 199. f.
Respuesta artificiosa del autor para sa-
lir de una empresa dificil. 2 i . m.
Resolución acerca de los desnudos en
las pinturas. 141. p.
Retrato , de su naturaleza es indiferen-
te. 141. f.
s
BC ANTES diferentes -^s.^.^^. u
Sentencia de don Francisco Rici.
04. m.
especiosa de Lisipo. 202. m.
Sevilla ha tenido siempre hombres emi-
nentes en la Pintura. 90. f.
Simetría de ocho tamaños de la ca-
beza , y autores que la apadrinan.
20. m.
• del hombre por la espalda. 22. m.
La simetría del hombre se ha de con-
siderar en su debida perfección. 20. p.
Simetría de la muger , en qué se difie-
re del hombre. 22. f.
t de los niños. 23. p.
Simil del orador , y el representan-
te. 203. p.
Sitio competente para mirar un teatro
de perspectiva. 192. m.
Sitio que debe ocu]^at el héroe del asun-
to. 269. m. f.
Siíavidád de la'pintura , en qué consis-
ta. 198. f. 159, p. m.
^T.'brjy. ■ ", ;■
TANTEARA dibuxo se ha de ha-
cer con carbón, i 7. m.XTÁK . ,
Tareas imprudentes , llamaradas.de es-
topa. 8. m.
Temerario arrojo desde copiante á in-
ventar. 88. p.
Templos edificados por los católicos
desde el tiempo de los Apostóles.
263. f.
"■ que edificaron los gentiles á sus
mentidas deidades. 263. p.
Tiento , qué es , para qué sirve , y de
que maderas se hace. 43. f.
Tiznantes ingenioso en la fisionomía , y
perturbaciones. 162. f.
Todo lo terrestre es mas baxo ds tintas
que el celage. 7'¿. f.
Trages de naciones , y sus diferencias
para las historias. 129. m. f. 130. t.
P-
■de calzas atacadas , qué tiempo
I '^ T
duró en España , y quando comenzó
el de la golilla i 29. m.
Tres correspondencias iguales en el cuer-
po humano. 25. m.
Tres cosas que se han de atender en la
propiedad. 136. f.
Tres escollos del principiante. 72. m.
Tres especies que hay de práctica. 158.
f. 159. t. "
Tres partes que hacen la pintura perfec-
ta. 1 96. m.
Triangulo aúreo , importantísimo para
la reducción de qualquiera planta en
perspectiva. 171. m.
VA'
744
Índice de las cosas Mas ííü-tables^
Y¡'-
n)'.~n
■■- >2 .03
F 'ARIAS especies de coloridos. 6¿l
m. f. 63.. t. 64. ,t. ...
Vehizqiiez no fué á Italia á aprender,
sino á enseiíar. '93'. p.
Vermellon mineral. 340. m. El artificial
cómo 'se hace. 340. T."
Victorias \\2Ly que se consiguen huyen-
do , como otras avanzando. 13. f.
Xa vista es el Juez arbitro de la Pintu-
¡ ra t así como de la música lo <;s el
oido. 133. f. •<?
Ultramaro , como se hace del lapislázu-
li, y sus operaciones. 337. m.
"•■■' —y su uso, y secantes. 68. f. 69. p.
Urchilla , y su transmutación en carme-
sí. 343. p.
Usar de las estampas como estudio, no
como descanso. 87, f.
li C-Cf
.""V
H
ifi .35
./jinan
,.d
..^•fY
.íi\.j \ii\\i^
TA-
^
TABLA
745
DE LAS FIGURAS MORALES Ó IDEALES,
CONTENIDAS EN ESTOS DOS TOMOS.
El número denota la página , y en su margen se hallará eí nombre,
según las letras £ >m,f, como en el índice antecedente.
AARON sacerdote simio y sus
vestiduras , y signiHcados. Pag.
278. m.
Abigail. 283. m.
Abundancia. 244. m.
Afabilidad. 230. f.
Agradecimiento y gratitud. 250. m.
Águila , constelación. 227. m. a-^^. m.
sus propiedades- 240. p.
Alemania y sus armas. 228. f. 229. p.
Alusiones á ei Sacramento. 325. m.
Amor divino. 271. m.
Ángel Custodio , y su rarácter. ^48. f^
Anunciacipn. 290. f.
Apóstoles , los doce frutos del árbol de
la vida. 288. p.
Arcángel y su carácter. 249. m.
Armas de la iglesia. 306. m.
Armas antiguas y modernas de Ma-
drid. 234. p.
Auxilio o socorro. 295. f.
Auxilios divinos. 691. m.
B
BELLEZA. 229. m.
Benignidad» 288. m.
Bienaventuranza. 295. m. 256. f.
Bondad. 288. f.
Buitre y sus propiedades, aos. f.
Tom. III.
CARIDAD. 249.f.288.m.3io.m.
Castidad. 289. m. 292.111. 254.111.
Ciencia. 244. m.
Clemencia. 230. m. 238. f. 2^^. p.
Comiseracion , ó compasión. 294. f.
Conocimiento. 291. f.
Coro de las dominaciones , y su carác-
ter. 253. m.
de los serafines , y su carácter.
a^^. m.
de las virtudes, y su carácter.
252. p.
' de los querubines y su carácter.
254- f-
• —de los principados , y su carác-
ter. 2 5 1 . p.
• de los tronos, y su carácter. 2 54.p.
—de las potestades , y su carácter.
252. f.
Constancia. 230. m. 2^6. m. 292. m.
Consuelo. 300. p.
Corrección , ó reprehensión. 292. m.
Correspondencia. 253. p.
Cupido. 24^. m.
D
D
ÉBORA. 284. m.
Devoción. 253. p. 311. p.
Bbbbb t>lg.
74^
Tabla de ias figuras morales ó ideales.
Dianldad. 293. m. Inmortalidad. 257. p.
Divinidad. Í294. m. Industria , 6 ardid. 255. m.
Doctores santos de la iglesia. 257- f- Ingenio. 2 2 9. f. 240. t.
Doctrina. 253. f. I"^ > n'"^'^- 244- P-
E
ENVIDIA. 240. f.
Error. 3 1 1 • f- ■
Espanto. 294. m.
España y sus armas. 228. f.
Esperanza. 310. m.
Esther. 283. m.
Esterilidad. 291. p.
JAEL. 282.P.
Juno, diosa. 232. n:. Diosa délas
riquezas. 246. m.
Judith. 282. f.
Justicia. 251. m.
Justicia. 308. f.
FAVOR. 293. m.
Fe católica. 2^6. p.
288. m.
Fe. 309. f. 213. f. 123. p.
Fecundidad. 291. m.
Fortaleza. 309. m.
Furor bélico. 244. p.
294.
f.
G
G
EROGLÍFICOS fúnebres. 316.
m. y sig. t.
Gozo.. 288. f.
Gracia divina. 255. m.
H
HEREGÍA. 31 2. p. 323. m. 236.
m. 258. m.
Hermosura. 240. m.
Himeneo. 228. m. .
Honor. 292. f.
Humildad. 289. m.
IGLESIA militante. 304. p. *
Iglesia triunfante. 304. p. 306. f.
Ignorancisi. 240. f. 3 1 1 . m.
LARGUEZA. 249. p.
Liberalidad. 231. m. 239. f.
Libro de los siete sellos , y sus Signifi-
cados. 272. m. 275. p.
Limosna. 248. m.
Longanimidad. 288. m.
- M _,
LA Magestad regia de Espafía. 2 2 8. f.
Magnanimidad. 230. p. 238. p.
Maiiscdui-nhrp. 289. p.
Maravilla. 293. f. ^
IVlaría de Aaron. 282. m.
Martirio. 293. f.
Minerva , diosa de sciencias y armas.
246. m.
Ministerio sacerdotal. 292. p.
Ministerio. 293. m.
Misterio. 293. m.
Modestia. 289. p. '
Muerte de los Justos. 295. p.
N
l^EPTUNO. 244. m.
J_^ - Nombre. 290. m.
Nueva Espaiía. 241. f.
OBE-
CONTENIDAS £N ESTOS DOS TOMOS.
747
O
o
BEDIENCIA. 292.
PACIENCIA. 288. f, ....
Paloma , símbolo del Espíritu
Santo. 272, p. Sus propiedades. 272.
m. 273. t. ,
Paz. 244. p. 288. m.
Piedad , ó conmiseración. 248. m.
Premio. 236. nj.
Profecía. 291. f. ■
Protección. 255. f. 290. f.
Providencia, 231. p.
Prudencia. 308. m.
Puericia. 291.- m. •• ;
Pureza , d sinceridad. 253. £,> 0/
Pureza virginal. 691. p,
R
RAQUEL. 2?4. p.
Recato. 249. m.
Refugio. 299. m. ' / '
Religión. 237. p. 2yj. m.
Religión monástica. 314. m.
Ruth. 281. m..
>
•V .-^
s
J
ABIDURIA. divina. 294. líi. .['j
Salud. 298. p.--^ ji,.,-^ üÁjínuJ
a
.lOÚ
Tom. II L
, olo^I o^'JCI
" ,1 ':í
a
Santificación, 290. f.
Secta mahometana. 258. m.
Siete vicios. 3 i i . m.
Silencio. .315. p. ■ ; • r
Signiferarios de los nueve coros de los
angeles. 286., rp..^^^ ^ ...,
Signilicados. 275:^. hj6. y slg.
Soledad, 315. m. 294. p.
Sibilas que anunciaron la venida de
Christo , y sus maravillas.- 689. f.
Teología escolástica. 690. p.
mística. 690. m. ^-■-
Tetis, diosa. 244. m. oij;^Í'iFjA
Tetragrammaton , símbolo de la Trini-
dad Santísima. 271. m.
Tres flagelos de la justicia divina. 696. f.
Turco. 2^6. f. oanclA
V
VENUS , diosa. 245. p.
Verdad. 289Í f. 307. f. 2^1. í.
Victoria- 09J. f. oenolA
Viento austro. 231. f. .. . ' '
Vigilancia. 254. m.
Virtud. 292. f. olovjftA
Virtudj genéricamente. 235. f.'
z
,1
fcÍD"í£0
r-;'"^
TTJjno. / .!) o!n<)-tr!n
ELO santo. Í2¡5fi2.cin. 292. .m.
;.:>¿ .oaoav-
.r "t. .n
.?.'-í-. inojnA
■/[ oinojríA
■ ^i-'[- ,oioM oinojüA
.-. ;■ .¡.b-jrA oirroiriA noCÍ
.1^;^ .'" ' ■-' , no^ni^ 1 ,b oinoífi A,
■ .ebV oiiM jnA rioCÍ
Bbbbb 3
TA-
748
TABLA
DE LOS PINTORES Y ESCULTORES,
CUYAS VIDAS SE CONTIENEN
EN BSTE TOMO TEKCERO.
A
EL hermano Adriano , Carmelita
descalzo. Pag. 435.
Adriano Rodriguez. 546.
Agustín del Castillo. 429.
Fray Agustin Leonardo. 441.
Alonso del Arco. 670.
Alonso del Barco. 609.
Alonso Berruguete, pintor, escultor, y
arquitecto. 355.
Alonso Cano. ^j^.
Alonso de Mesa. 544.
Alonso Sánchez Coéllo, pintor. 388.
Alonso VazqiiP^. /15-5-
Ambrosio Martiñezi 565.
Andrés de Vargas. 564.
Angelo Nardi. 474.
Antonio Arias Fernandez. 603.
Antonio del Castillo, y Saavedra. 538.
Antonio Castrejon. 639.
Antonio de Coniferas. 456.
Antonio Flores. ■357.
Don Antonio Garcia Reynoso. 586.
Antonio de Horfelin. 473.
Antonio Lanchares. 442.
Antonio Mohedano. 424.
Antonio Moro. 360.
Don Antonio Pereda. 547.
Antonio del Rincón , pintor. 351.
Don Antonio Vela. ^■¡^.
B
B
ARTOLOMÉ de Cárdenas. 405.
Bartolomé Carducho. 41 1.
Bartolomé González. 414.
Don Bartolomé Murillo. 621.
Don Bartolomé Pérez. 649.
Bartolomé Román. 472.
Bartolomé Vicente. 678.
Benito Manuel. 555.
El Bergamasco. 362.
Bernabé Ximenez. 559.
Blas de Prado. 358.
C
ESAR Arbasia. 404.
Christübal Garcia Salmerón.
532-
Christobal López, 363.
Christobal de Utrecht. 359.
Christobal Vela. 471.
Christobal Zariñena. 398.
Claudio Coello. 650.
Cornelio Scut. 5 74,
D
DIEGO de Arroyo. 358.
Don Diego González. 66^.
Don Diego de Lucena. 454.
Diego Polo. 369.
Diego Polo el menor. 478. diga 460.
Diego de Ro'mulo 430.
Don Diego Velazquez de Silva. 478.
§. I. Nacimiento , padres , y patria de
Ve-
DE LOS PINTORES Y ESCULTORES.
749
Vclazquez. ¡bi.
§. II. Primero y segundo viage que hi-
zo á Madrid. 4B3.
§. III. Primer viage que hizo á Italia.
487.
5. IV. Fué sirviendo á su Magestad en
la jornada de Aragón. 493.
§. V. Segundo viage que hizo Vclaz-
quez á Italia. 498.
§. VI. En que el Rey le hizo á Velaz-
quez Aposentador mayor. 506.
§. VII. En que se trata la mas ilustre
obra de \ elazquez. 508.
§, VIII. De las pmturas que llevo Ve-
lazquez á el Escorial , y la pintura
del salón de los espejos. 5 i o.
§. IX. De la imagen del Santo Christo
del Panteón , y la venida de Moreli.
5 16.
§. X. De la venida del Duque de Agra-
moiu á tratar el casamiento de la
Señora Infanta de España , con el Rey
Christianísimo , y de algunos retra-
tos que hizo Velazquez en este tiem-
po. 5 1 8.
§. XI. De la merced de Hábito de las
Ordenes Militares que hizo su Ma-
gjbtad á don Diego Velazquez. 520.
§. XII. De la jornada en que fué don
Diego asistiendo á su Magestad á
Irun , y de su enfermedad y muerte.
521. r
§. XIII. Recopilación de las mercedes
y oíícios que obtuvo Velazquez en
la Casa Real. 526.
.Dionis Mantuano. 602.
Hermano Domingo Beltran de la Com-
pañía de Jesús , escultor , y arqui-
tecto. 390.
Domingo de la Rioja. 479. diga 461.
Dominico Greco. 425.
E
E
STEVAN Marc. 475.
Eugenio Caxés. 448.
Don Eugenio de las Cuevas. 563.
Fray Eugenio Gutiérrez de Torices.
672.
FEDERICO Zúcaro. 400.
Felipe Gil. 566.
Felipe Liaño. 423.
Félix Castelo. 466.
Fernando Gallegos. 357.
Fernando Yañez. 399.
Francisco Camilo. 560.
Don Francisco Caro. ^27'
Francisco Collantes. 469.
Francisco Fernandez. 452.
Padre don Francisco Galeas , monge.
416.
Francisco Gasen. 470.
Francisco Guirro. 677.
Francisco de Herrera el viejo. 467.
Francisco de Herrera el mozo. 6 1 o.
Don Francisco Ignacio Ruiz. 708.
Don Francisco Leonardoni. 724.
Francisco López Caro. 527.
Licenciado don Francisco Ochoa An-
tolinez. 675.
Francisco Pacheco. 458.
Francisco Palacios. 5 74.
Don Francisco Pérez Sierra. 726.
Francisco Plano. 679.
Francisco Ribalta, y su hijo Juan. 434.
Don Francisco Rici. 605.
Don Francisco de Solís. 600.
Francisco Várela. 469.
Francisco de Vera , cabeza de Vaca.679.
Francisco Ximenez.. 534.
Francisco Zurbarán. 527,
GABRIEL de la Corte. 66 1 .
Gaspar Becerra , pintor , escul-
tor, y arquitecto. 363.
Gaspar de la Huerta. 731.
Gerónimo de Bobadilla. 588.
Ge-
750
Gerónimo Hernández. 452.
Don Gerónimo Secano. 720.
Gregorio Bausa. 466.
Gregorio Hernández. 414.
Gregorio de Mesa. 680.
Tabla
H
H
ENRIQUE de las Marinas. 595.
I
GNACIO Iriarte. 609.
Ignacio Raeth. 532.
Don Isidoro Arredondo. 68 1
JOSEPH de Arfe. 533.
Don Joscph de Ciezar. 66^.
Joseph Donoso. 628.
Joseph de Ledesma. 554.
Joseph Leonardo. 479. diga 461.
Joseph Martínez y su hijo. 599.
Don Joseph de Mora. 733.
Joseph Moreno. §6^.
Doctor don Josepíi Ramírez. 627.
Joseph de Ribera. 480. diga 462.
Joseph Romani. 598.
Joseph de Saravía. 545.
Juan Antonio Escalante. 556.
Juan Antonio Ceroni. 442. m 1
Don Juan de Alfaro. 589, . iic' í
Juan de Arellanó. 553. 3 nnCí
Juan de Arfe ,. platero , escultor y ár-
• ^ quitecto. 393. jújttjUí^rL
Juan Arnau. 661. ■' ' ;t\
Don Juan Bautista Crescencio. 477. ^
Doctor Juan Bautista Mayno. 455.
Don Juan Bautista del Mazo. 551.
Juan Bautista Monnegro , escultor ■
arquitecto. 391. '
-Juan de Vejarano. 479. diga
Juan de Calaezalero. 563.
Juan Cano.de Arévala ¡664.
Don Juan Carreño. 615.
.TT
461.
43^-
Juan del Castillo. 447.
Juan de Chirinos. 422.
Don Juan Conchillos. 725.
Juan de la Corte. 477.
Juanes. 394.
Juan Fernandez Navarrete el mudo,
pintor. 370.
Juan Galvan. 470.
Juan de Juni. 414.
Juan Labrador. 397.
Don Juan de Laredo. 648.
Juan Luis Zambrano. 440.
Juan Martínez Montañés. 448.
Fray Juan de la Miseria. 418.
.Juan Montero de Roxas. 599.
Don Juan Niño de Guevara. 66j.
Juan Pantoja de la Cruz. 413.
Juan de Pareja. 550.
Juan de Peñalosa.
Don Juan de Revenga. 604.
Fray Juan Rici. 569.
Juan Sánchez Barba. 552.
Fray Juan Sánchez Cortan. 431. •
Fray Juan del 3antísimo Sacramento.
596. . . .
Juan de Sevilla. -662. ';
Juan de Soto. 422.
Juan. de Toledo 53O.
Don Juan de Valdés. 644.
:Don Juan A^anchesel. 714.
Juan Vanderhamen. 473, , (tiní
Julio , y Alexandro, pintores. 354.
xjí.jíScI'jV ovi'T
DON LORENZO Montero. 721,
Don Lorenzo de Soto. 633.
Doña Luisa Roldan. 684.
Lucas Jordán. 686. 1
-Luis de Carbajal , pítitor. 392
Luis Fernandez. 45 7. . . .¡üiíik<,í
Padre don Luis Pasqual, monge. 422.
Luís de SotomaybR. 563.
Luis Tristan. 453.
Luís de Vargas, pintor. 386.
LuquetOjó Lucas Cangiaso,:pintor,382.
M/kE-
I
DE LOS PINIORES Y ESCULTORES.
751
M
M
AESE PEDRO Campaña > pin-
tor.
569.
Manuel de Contrcras. 479
Manuel Gutiérrez. 63 1 .
Fray Manuel de Molina
Manuel Pcreyra, 535.
Mateo Gilarte. 677.
Mateo Pérez de Alesio. ;
Mateo Zerezo. 566.
Don Matías de Torres. 722.
Micier Pablo, juez, y pintor. 472.
diga 461.
588.
;97-
Miguel Barroso. 388.
Migut:! Gerónimo de Ciezar.
Miguel , y Gerónimo García.
Miguel Marc 554.
Miguel de Rubiales. 680.
El divino Morales. 384.
Mosen Vicente Bru. ó 8 2.
587.
529.
N
N
TICOLAS Factor, pintor. 383.
Nicolás de Villacís. 637.
PABLO de Céspedes. 406.
Pablo Pontons, 533.
Doctor Pablo de las Roelas. 420.
Patricio Caxés. 424.
Pedro Alonso de los Ríos. 676.
Pedro Antonio Cordobés. 570,
Don Pedro Atanasio. 634.
Pedro de las Cuevas. 43Ó.
Pedro Cuquet. 531.
Don Pedro de Mena. 658.
Pedro de Moya. y¿i.
Pedro Nuñcz. 457.
Don Pedro Nuñea de Villavlcencío.
674.
Pedro de Obrcgon. 470.
Pedro Orrente. 45 1 .
Pedro Roldan. 673.
Pedro Pablo Rubens. 443.
Don Pedro Ruiz González. 718.
Licenciado Pedro Valpuesta. 544.
Peregrin de Bolonia. 405.
Los Perolas, hermanos. 399.
Pompeyo Leoni. 403.
R
R
ÓMULO Cincinnato. 403.
DON SEBASTIAN de Herrera.
55 7-
Sebastian Martínez. 537.
Don Sebastian Muñoz. 640.
Señen Víla , y su hijo. 713.
Don Simón de León Leal. 632.
Sofonisba Angusciola, y sus hermanas.
pintoras. 373.
Sofonisba Gentílesca, pintora. 386.
npEODOSIOMíngot, pintor. 392.
A Ticiano Vecelío , pintor. 375.
El Torrigíano, escultor. 352.
V
VICENCIO Cárducho. 43 7.
Don Vicente de Benavídes.683.
Don Vicente Victoria. 728.
TA-
75^
TABLA
DE LOS APELLIDOS DE LOS PINTORES,
CUYAS VIDAS
SE CONTIENEN EN ESTE TOMO TERCERO,
POR S£K POR ELLOS MÁS CONOCIDOS.
A
EL HERMANO Adriano. Pag.
435-
Agüero. ^§§,
Alesio. 397.
Alfaro. 582.
Angusciola y sus dos hermanas. 37^,
Antolinez ( Joseph ). 571.
Antolinez (Letrado). 675. -"
Arbasia. 404.
Arco. 670.
Arellano. 553.
Arfe (Joseph). 533.
Arfe (Juan). 39^-
Arias. 603.
Arnau. 661.
Arredondo. 68 1,
Arroyo. 358.
Asensio. 679.
Atanasio. 634.
B
BARBA. 552.
Barroso. 388.
Bausa. 466.
Becerra. 363.
Behran. 390.
Benavides. 683.
Bergamasco. ^63.
Berruguete. 35^.
Bobadilla. 588.
3ru. 683.
CABEZA de Vaca. 67^.
Cabezalero. ^6^.
Camilo. 560.
Campaña. 369.
Cano (Alonso), ^j^.
Cano (Juan). 664.
Carbajal. 392.
Ca'rdenas. 405.
Caro (el hijo), ^^-f.
Caro ( el padre ). 527.
Calducho (Bartolomé). 41 1.
Carducho (Vicencio). 437.
Carreño. 615.
Castelo. 466.
Castillo (Agustín). 429.
Castillo (Antonio). 538.
Castillo (Juan). 447.
Castre jon. 639.
Caxés (Eugenio). 448.
Caxés (Patricio). 424.
Cerezo. 566.
Ceroni. 442.
Ce'spedes. 406. ■
Chirinos. 422.
Ciezar (hijo). 663,
Ciezar (padre). 587.
Cincinnato. 403.
Coéllo (Alonso). 388.
Coéilo (Claudio). 650.
Col-
DE LOS APELLIDOS
enllantes. 469.
Conchillos. 725.
Confieras (Antonio de). 456.
Conrreras ( Manuel de). 461.
Corte (Gabriel). 661.
Corte (Juan). 477.
Cotán. 431.
Crescencio. 477.
Cuevas (Eugenio de las). ^^6.
Cuevas (^ Pedro). 436.
Cuijuet. 531.
n ^
XvONOSO. 628.
E
ESCALANTE. 556.
Españoleto. 480. diga 462.
Espinosa. 596.
DÉLOS PINTORES.
Gutiérrez (de Torices). 672.
75:
F
■pATOR. 383.
jL Fernandez, 452. ■
Fernandez (Luis). 457.
Flores. ^§j.
GALEAS. 416.
Galvan. 470.
Gallegos. 41 6.
Garcías ( dos). 529.
Garcia (Salmerón). 532.
Gasen. 470.
Gentilesca. 386.
Gil. 566.
Gilarte. 677.
González (Bartolomé). 414.
González (don Diego). 665.
Gonzakz (Pedro). 718.
Greco. 425.
Guirro. 677.
Gutiérrez (Manuel). 631.
Tom. 111.
HUERTA./:^*..
Hernández ( Gerónimo). 452.
Hernández (Gregorio). 41-4^'' -^J-
Herrera el mozo. 610.
Herrera (Sebastiaíi). 557.
Herrera el viejo. 467.
Horfelin. 473. -
IGNACIO (Ruiz). 708.
Liarte. 609.
JORDÁN. 686.
b^' Juanes. 394.
Julio, y Alexandro. 354,
Juncosa. 712.
Juni. 414. • '.
..{Ai,.-
T ' -d .oiin-.I/i
LABRADOR. 397.
Lanchares. 442.
Laredo. 648. .ICT.qA^ ->'
Ledesma. 554.
Leonardo ( Fray Agustín ), 44 1 . ^
Leonardo ( Joseph ). 479* diga 461.
Leonardoni. 724.
Leoni. 403.
León Leal. 632.
Liaño. 423.
López. 363. ■•->'
Lucena. 454.
Luqueto. 382.-
M
MANTUANO. 602, , - ,
Manuel. 555.
Marc (Esteban). 475.
Cecee
n
.il;ijp¿»,' t
Marc
754 -/ :
Marc (Miguel). 554.
Marinas. 595.
Martinez (Ambrosio). 565.
Martínez ( Jupese , y su hijo).
Alartinez (Sebastian). 537.
Mayno. 455.
Mazo. 551.
Mena. 658.
Mesa ( Alonso ). 544.
Mesa (Gregorio). 680.
Micier ( Pablo ). 472.
Mingor. 392.
Miseria. 418. 'f
Mohedano. 424. -^
Molina. 588.
Monnegro. 391.
Montañés. 448.
Montero (Lorenzo). 721.
Montero de Roxas. 599.
Mora. j^:^.
Morales. 384.
Moreno. 565.
Moro. 360.
Moya. 531.
Muñoz. 640.
Murillo. 621.
T A B L A i j j 2 '; • ¿ o j a a
Peñalosa. 436. .(
Pereda. 547. .í:
Peregrin, 405.
599. Pereyra. ,535.
Pérez (don Bartolomé). 649.
Pérez Sierra. 716. . ;.
Perolas. 399.
cv^Tí^l Pertus. 679.
Plano. 679.
,; . . Polo. 679. .V u, .
, .'.olí Polo (Diego). 399. . .'.;,
Polo (Diego el menor). 478. diga 460.
Pompeyo. 403. .
Pontons. 533.
n-QT
jf^
• N
NARDI. 474.
Navarrete el mudo. 370.
Niño. 66j.
Nuñez. 457.
O
O
BREGÓN. 470.
Orrente. 45 1 .
PACHECO. 476. diga 458.
Palacios. 574.
Pantoja. 413. - '- J'
Pareja. 550. -"fL
Pasqual. 422.
Prado. 358.
R
RABIELLA. 679.
Raeth. 532.
Ramírez. 627.
Reynoso. 586.
Revenga. 604.
Ribaltas , dos. 434.
Ribera. 479. diga 461.
Riel (don Francisco). 605.
Riel (Fray Juan). 569.
Rincón. 351.
Rioja. 479. diga 461
Ríos. 676-
0- 546.
f ^':
jtvios. 070-
Rodriguez (Adriano"
Rodríguez. 546.
Roelas. 420.
^-'-'- ^- ■ 1). 684
Roldan (Luisa). 684.
Roldan (Pedro). 673.
Román. 472.
Romani. 598.
Romulo. 403.
Rdmulo (Diego). 430.
Rubens. 443.
Rubiales. 680.
SACRAMENTO. 596
Sánchez. 552,
Sa-
DE LOS AP
Saravia. 545.
Scut. 574.
Secano. 720.
Sevilla. 662.
Solís. 600.
Soto (Juan de). 422.;
Soto (don Lorer>^o;).,j^33.
Sütonuyor. 563.
T^ICIANO. 375.
Toledo. 530.
Torres. 722.
Tonigiano. 352.
Tiistan (Luis). 45
j*
V
VALDÉS. 644.
\alpucsta. 544.
Vanchesel. - 14.
Vanderhamen. 473.
Vareo. 609.
Várela. 469.
Vargas. 386.
Vargas (Andrés). ^64.
Vázquez. 455.
ELUDOS DE LOS PINTORES. y^r
\ k5I7. ■VVcjaráho..46t.
Vela. 4 - 1 .
.ir/.ümn'í oafc.V^lázqaezi ^jQon d '.>b .í .n;I .^ .§//!
yicontB¿6jd,.A (Ohíio'jE .\^ .n¡[ .q
Victor¡aii;28.je£'jI , .11 .} .i .mi .q8
• ,níj-^ Vilaí.-'/io; ,fn r^^^ ' 'j ns .ioi
- OdC'jI ^ £i ,,Villacís. .637,: I ffn ■ , . L no .b^ ,
Vilkvicpjiao. '6^í^(, . ,: .ni! .qbz
.td cid ,Qd ,^-^f sgÉ^l ^c8 ,2" <S;j ,xXf
TI ^
UtRECHT. 359.
X
VIMENEZ (Bernabé'). 550.
-^^ Ximenez (don Francisco). 534.
Y
ANEZ.
399-
ZAMBRANO. 440.
Zariñena. 398.
ZiícarO. 400.
Zurbarán. 527.
FE
FE VE ERRATAS.
Pag. 4. lin. 2. de la nota 3. instrusit , léase instruxit.
9. lin. 37. arbitrio, léase arbitro.^. •
89. lin. I . §. II. , léase §. III.
102. en el epígrafe marginal último, figura, léase figuras.
46. en el epígrafe marginal, imprimadura , léase imprimadera.
269. lin. 28. opera , léase operta.
477» 7^i 79i So, léase 459, 60, 61, 62.
T
.THOH^íU
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e/^?' ¿Paloin^Jdulpjit,
A.í/ arscti o Cct latiera.
ít.ajUanDi'bula o cjutxacia
C-Clan>tculas^ ó íVjiilaj.
D. huejo t/reKTion .
E. CostiüaJ fixmes.
F. Costillas f abas.
a. huesos del Cs pinado.
W. hueso d'aexo.
I . Canillas.
yauecueLeís
L. hxachtal.
M . Caderas.
N. hutso 9e I mello
O. cArteJos.
V .Jía/oicular.
aj^ íí zy^aloni'. Jéulpsit.
O
c/ ^ adPaíotn'^/'cu/üfit.
A^.buejo yu^al .
^. ualrtillaf. o Cjpahaids.
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